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Mis derechos terminan donde empiezan los del otro, reza la expresión

popular. Pareciera que esta sabia máxima no tenga sentido en la mente de


muchos que consideran que por ser dueños o inquilinos de un inmueble
pueden hacer y deshacer en este.

Por una sana coexistencia


Al convivir en un espacio que se rige por la Ley de Propiedad Horizontal es
necesario conocer de qué trata, pues esta ley reglamenta lo relacionado con
los derechos de propiedad exclusiva sobre sus bienes privados y los derechos
de copropiedad sobre el terreno y los demás bienes comunes con un objetivo
claro: garantizar la seguridad y la convivencia pacífica de quienes habitan en
esos inmuebles, así como la función social de la propiedad.
Los residentes de una unidad residencial tienen derecho, como lo contempla
la Constitución Nacional, a la tranquilidad y el respeto, y están en la
obligación de acatar y cumplir las normas establecidas para no entorpecer la
sana convivencia entre vecinos, razón por lo que es clave brindar con
responsabilidad el espacio al que tienen derecho los demás.
El Administrador, un ‘ente’ importante
Si entre vecinos comienza un mal comportamiento se debe notificar al
Administrador, quien cumple un papel esencial, pues él está comprometido a
ser un conciliador entre las partes en conflicto y velar por el cumplimiento de
las normas de cohabitación y la ley; en caso de una demanda, debe
acompañar el proceso en curso.
Además de esto, para cuidar de un ambiente armonioso el Administrador de
las unidades residenciales podrá acudir a la colaboración de un Comité de
Convivencia, el cual es nombrado por la Asamblea de Copropietarios. A este
comité le corresponde hablar con los vecinos implicados en problemas de
convivencia.
Hay sanciones
Cuando un vecino continúa incurriendo en su falta, el Administrador podrá
sancionar a la persona siempre y cuando lo autorice y apruebe la Asamblea
de Copropietarios, conforme lo establece la Ley 675 de 2001. Por ejemplo, la
norma dicta estos pasos a seguir:
– Publicación en lugares de amplia circulación de la edificación o conjunto
de la lista de los infractores con indicación expresa del hecho o acto que
origina la sanción.
– Imposición de multas sucesivas, mientras persista el incumplimiento.
– Restricción al uso y goce de bienes de uso común no esenciales, como
salones comunales y zonas de recreación y deporte.
¿Quién responde por la mala convivencia?
Cuando un vecino irrumpe la tranquilidad y privacidad, la primera instancia
que debe responder es la vigilancia del conjunto. Luego se le debe notificar al
Administrador, quien debe comunicarle al infractor que está incumpliendo
las normas.
Cuando la persona hace caso omiso o el conflicto pasa al plano de la violencia
se debe recurrir a las autoridades policiales o a sanciones internas.