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Facultad de Educación y Humanidades

Magíster en Innovación Curricular y Evaluación Educativa

Curso Estándares de Calidad y Resultado de Aprendizaje

ENSAYO:

ESTÁNDARES DE APRENDIZAJE Y
VALOR AGREGADO

Marcelo Valenzuela Maddaleno


Agosto 2016
Podemos considerar a la educación como un proceso de transformación de las
personas en donde a partir de elementos de entrada el sujeto puede modificar
los conceptos, actitudes, habilidades y creencias que lleva consigo de tal manera
de que “colectivamente” forme parte de la acción de participación o cambio social
a la cual es convocado.

En este contexto y para cualquier modelo educativo es necesario contar con


“sistemas de control” que permitan saber cómo se está llevando a cabo cada
proceso y sobre todo, si hacia su término, cumple con las metas o criterios de
calidad preestablecidos. Es acá donde podemos contextualizar la importancia
de los estándares de aprendizaje los que nos podrán entregar información
respecto a que tan eficiente es la implementación del proceso de aprendizaje y
formación propuesto por la unidad o sistema educativo, en lo relacionado a lo
que se espera que los estudiantes aprendan (contenido), y en qué nivel de logro
se desarrollan (desempeño).

A este respecto, surge como interrogante si es provechoso instalar estos


estándares en países o contextos de gran desigualdad social y económica
considerando que los elementos de entrada (input) son distintos uno del otro
quitando merito a los avances que cada escuela desarrolla en lo relacionado al
valor agregado a sus estudiantes.

Para poder responder estas interrogantes debemos conocer en qué consisten


los modelos que miden el valor agregado y cómo estos influyen de manera
efectiva en el establecimiento de políticas educativas.

Los modelos de valor agregado son una mejora sustancial en comparación con
muchas medidas de desempeño escolar que actualmente se utilizan (UNESCO,
2009). El realizar comparaciones enfocadas exclusivamente en los aprendizajes
logrados proporciona cierta información importante, pero son medidas
deficientes del desempeño y logro escolar ya que no toman en consideración el
rendimiento previo y muchas veces expresan resultados que en gran medida
reflejan diferencias en las características contextuales como los antecedentes
socioeconómicos de los estudiantes.
Los estudios de aprovechamiento escolar contextualizado intentan abordar esta
dificultad de tal manera de medir el impacto de las características contextuales
sobre los resultados de desempeño de los estudiantes.

En el contexto chileno resulta poco esperanzador el proyectar un progreso en los


aprendizajes de los estudiantes cuando por ejemplo, respecto a los resultados
SIMCE 2015, nuestro país avanza en promedio 1.7% anual mientras que los
países de la OCDE lo hacen del 3% al 4%. Inclusive han existido declaraciones
en donde se indica que los estudiantes vulnerables se demorarían al menos 40
años en alcanzar los niveles de estudiantes de mejor condición socioeconómica.

Estas “mediciones” y publicaciones empobrecen las expectativas de estos


estudiantes y sobre todo ejerce una presión negativa en los docentes que actúan
sobre estos estudiantes también disminuyendo sus expectativas al compararse
con otras escuelas. En esta lógica, existe el convencimiento que si se
conectaran de manera más explícita los estándares de aprendizaje nacionales
con el valor que cada escuela agrega a sus estudiantes, permitiría construir un
análisis más refinado del progreso del desempeño escolar de los estudiantes y
resultaría más eficaz para desenmarañar los efectos de los factores que afectan
el progreso de los mismos.

Estas ventajas permitirían una mayor precisión al medir el desempeño, lo que


generaría más confianza en la interpretación de las mediciones y una mejor
expectativa respecto a lo que una determinada escuela podría agrega como valor
a aquellos estudiantes.

Desde luego, muchos modelos de valor agregado “no requieren en realidad que
las puntuaciones de los exámenes se escalen de manera vertical. Tan sólo
requieren que las puntuaciones en grados sucesivos tengan una relación
aproximadamente lineal y, en la mayoría de los casos, que sea una medición
razonable” (OCDE, 2009).

Enfocado en el caso chileno el establecer un modelo de valor agregado de una


institución educativa sería lo que la escuela aporta para predecir los resultados
de aprendizaje más allá de lo que se puede predecir considerando sobre qué
tipo de estudiantes y familias desarrolla su propuesta educativa.
Bibliografía

 Unesco (2009), Experiencias educativas de segunda oportunidad:


Lecciones desde la práctica innovadora en América Latina. Serie
INNOVEMOS.
http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001864/186472s.pdf

 OCDE (2011), La medición del aprendizaje de los alumnos: Mejores


prácticas para evaluar el valor agregado de las escuelas, OECD
Publishing.
http://dx.doi.org/10.1787/9789264090170-es