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Inmunología e

Inmunoquímica
Fundamentos

Quinta edición

Ricardo Aníbal Margni


P rofesor Em érito de la U niversidad de Buenos Aires. P rofesor H onorario de la U niversidad del Salvador. Ex-Profesor
Titular Plenario de Inm unología e Inm unoquím ica de la F acultad de F arm acia y B ioquím ica de la U niversidad de
Buenos A ires. M iem bro de la C arrera del Investigador Científico (Investigador clase Superior) del C onsejo N acional
de Investigaciones C ientíficas y Tecnológicas (CO N ICET). D irector del ID EH U -Instituto de Estudios d e ia
Inm unidad H um oral (CONICET--UBA)

ERRNVPHGLFRVRUJ : ! V B
UaiCACíON

ll\A ' ¡BOiS

______ e d i t o r i a l m e d ic a ----------_
C^paaamericana^
M A R C E L O T. DE ALV EAR 2145 - BUENOS A IRES
B O G O T Á - C A R A C A S - M A D R ID - M É X IC O - S A O P A U L O
P rim era edición, octubre de 1972
S egunda edición, setiem bre de 1977
T ercera edición, enero de 1982
C uarta edición, ju lio de 1989
Q uinta edición, setiem bre de 1996

ISBN 950-06-1495-2
84-7903-317-7

IM PR E SO EN LA A R G EN TIN A

Q ueda hecho el depósito que dispone la ley 11.723.


Todos los derechos reservados.
E ste libro o cualquiera de sus partes
no po d ráa ser reproducidos ni archivados en sistem as recuperables,
ni transm itidos en ninguna form a o por ningún m edio,
ya sean m ecánicos o electrónicos, fotocopiadoras, grabaciones
o cualquier otro, sin el perm iso previo
de Editorial M édica P anam ericana S.A.
»

© 1996 ED ITO R IA L M ÉD ICA P A N A M E R IC A N A S.A.


M arcelo T. de A lvear 2145 - Buenos A ires, A rgentina

E sta edición se term inó de im prim ir


en'e.' .mes de setiem bre de 1996
en los talleres de Editorial M édica P anam ericana S.A.
A v. A m an d o A lcorta 1695, Buenos A ires
Colaboradores

Leopoldo F. Abdon Leonardo Fainboim


D ocente de la C átedra de Inm unología de la Facultad de Profesor Titular del D epartam ento de M icrobiología, Para-
Farm acia y B ioquím ica de la U niversidad de B uenos A ires sitología e Inm unología, áren Inm unología, de ¡a Facultad
M iem bro del IDEHU de M edicina de la U niversidad de B uenos Aires, M iem b ro
de la C arrera del Investigador C ientífico del C O N ÍC E T
Élida Álvarez
Profesora A djunta de Inm unología, Facultad de Farm acia y Alberto Fossati
B ioquím ica cíe la U niversidad de B uenos Aires. M iem bro P rofesor A djunto de Inm unología de la Facultad d e C ie n ­
de la C arrera de Investigador Científico del CO N ICET. cias E xactas de la U niversidad N acional de La Plata,
M iem bro del ID EH U M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífico del
C O N IC E T , M iem bro del IDEHU
Angel Basualdo
Profesor Titulíu- de M icrobiología de la Facultad de M ed i­ Mirta Franco
cina de la U niversidad N acional de La Plata P rofesora A djunta de M icrobiología de la I’acultad d e F ar­
m acia y B ioquím ica de la U niversidad de B uenos A ires
Guillermo Blanco
M iem bro de ia Carrera deJ Investigador Científico del Mirta Giordano
C O N IC E T, M iem bro del ID EH U Instituto de Investigaciones H em atológicas de la A cadem ia
N acional de M edicina, M iem bro de la Carrera del In v e sti­
Marta Braun gador Científico del CO N IC E T
Profesora T itular de Inm unología de la Facultad de
V eterinaria de la U niversidad de B uenos Aires, M iem bro Fernando Goldbaum
de la C arrera del Investigador Científico del C O N IC E T D ocente de la C átedra de Inm unología de la F acu ltad de
F arm acia y Bioquím ica d e la U niversidad de B u en o s Aires
Gloria E. Cerrone M iem bro del ID EH U
B ecaria Posdoctoral del CONICFH’, Laboratorio de B io lo ­
gía M olecular, Hospital de C línicas “José de San M artín” , Stella M. González Cappa
Facultad de M edicina, D ocente de la Cátedra de G enética y P rofesora Titular del D epartam ento de M icrobiología, P a­
B iología M olecular de la Facultad de Farm acia y B io q u í­ rasitología e Inm unología de la Facultad de M ed ic in a de la
mica de la U nivei'sidad de Buenos A ires U niversidad de Buenos A ires, M iem bro de la C a rrera del
Investigador C ientífico del C O N IC E T
Ménica G. Chíaramonte
B ecaria Posdoctoral del CO N IC E T. D ocente de la Silvia E. Hajos
C átedra de Inm unología de la Facultad de Farm acia y P rofesora Titular de Inm unología de la Facultad d e I:<'arma-
B ioquím ica de la U niversidad de Buenos Aires. cia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos A ires,
M iem bro del ID EH U M iem bro de la C arrera del Investigador Científico del
C O N IC E T . M iem bro del IDEHU
Ramón A. de Torres
P rofesor T itular de M icrobiología de la Facultad de F arm a­ Nora Halperin
cia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos A ires, L aboratorio de Inm unogenética. H ospital de C lín icas “José
M iem bro de la C arrera de! Investigador Científico del de S an M artín”
CO N IC E T
Ileaiia Malan Borel
Elvira L. Durante de Isola D ocente de la Cátedra d e Inm unología de la F acu ltad de
P rofesora A djunta de) D epartam ento de M icrobiología, I’a- F arm acia y B ioquím ica de la U niversidad de B u en o s Aires
rasitología e inm unología de la Facultad de M edicina de la M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífico del
U niversidad de Buenos A ires C O N IC E T . M iem bro del ID EH U
VI Colaboradores

Emilio L. Malchiodi Clelia M. Riera


Profesor A djunto de Inm unología de la Facultad de Farm a- Profesora T itular de Inm unología y Serología de la F acu l­
cia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos Aires. tad de C iencias Q uím icas de la U niversidad N acional de
M iem bro de la C arrera del Investigador Científico del Córdoba, M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífi­
CO N IC ET. M iem bro del IDEHU co del CO N IC E T

Marcela A. Manghi María Rivas


Profesora A djunta de Inm unología de la Facultad de F ar­ Servicio de Inm unología del H ospital N acional de Pediatría
m acia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos Aires. “Dr. Juan P. G arrahan”
M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífico del
CO N IC ET. M iem bro del IDEHU Estela Roux
D epartam ento de B rom atología y Nutrición de la Facultad
Irina Mathov de Farm acia y Bioquím ica de la U niversidad de Buenos
D ocente de la C átedra de Inm unología de la Facultad de Aires. M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífico
Farm acia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos A ires del CO N IC E T
M iem bro del IDEHU
M. Leonardo Satz
Gerardo Mirkin Profesor A djunto del D epartam ento de M icrobiología,
D ocente del D epartam ento de M icrobiología, P arasitología Parasitología e Inm unología, área Inm unología de la
e Inm unología de la Facultad de M edicina de la U niversi­ Facultad de M edicina de la U niversidad de Buenos
dad de Buenos Aires Aires, M iem bro de la C arrera del Investigador C ientífico
del CO N IC E T
Marta Minvielle
Profesora A djunta de M icrobiología de la F acultad de Norma S. de Speziale
M edicina de la U niversidad N acional de L a P lata Profesora A djunta de Q uím ica B iológica P atológica de la
Facultad de Farm acia y B ioquím ica de la U niversidad de
Claudia Mongini Buenos A ires, M iem bro de la C arrera del Investigador
B ecaria Posdoctoral de C O N IC E T. D ocente de la Cátedra Científico del C O N IC E T
de Inm unología de la Facultad de Farm acia y Biociuímica
de la U niversidad de Buenos A ires. M iem bro del ID EH U Liliana G. Vauthay
D ocente del D epartam ento de B iología C elular, H istología,
Laura Morelli Em briología y G enética de la Facultad de M edicina de la
D ocente de la Cátedra de Inm unología de la Facultad de U niversidad de Buenos A ires, P rofesional Investigador,
Farm acia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos Aires D epartam ento B ioterio y C áncer E xperim ental, Instituto de
M iem bro de la C arrera del Investigador Científico del O ncología “A ngel R offo” ,
CO N IC ET. M iem bro del ID EH U
Claudia Waldner
Ricardo Negroni Becaria Posdoctoral del C O N IC ET, D ocente de la
C entro de M icología de la F acultad de M edicina de la U ni­ C átedra de Inm unología de la Facultad de Farm acia y
versidad de B uenos A ires B ioquím ica de la U niversidad de Buenos A ires, M iem bro
del ID EH U
M. Rosa Padrós Vindrola
Laboratorio de Inm unogenética. C entro de Investigaciones Nora Yranzo-Volonté
M édicas A lberto Einstein. Profesora de la Facultad de M e­ D ocente de la C átedra de Inm unología y Serología de la
dicina de la U niversidad del Salvador Facultad de Ciencias Q uím icas de la U niversidad N acional
de Córdoba, M iem bro de la Carrera del Investigador C ien ­
Marco Pizzolato tífico del C O N IC E T
Profesor A djunto del D epartam ento de A nálisis Clínicos,
O rientación Q uím ica de P roteínas de la Facultad de F ar­ Marta Zelazko
m acia y B ioquím ica de la U niversidad de Buenos A ires Jefe del Servicio de Inm unología del H ospital N acional de
Pediatría “Dr. Juan P. G arrahan”
Edgardo Poskus
Profesor T itular de Inm unología de la F acultad de F arm a­ Norberto W. Zwirner
cia y B ioquím ica de la LIniversidad de Buenos Aires, Becario Posdoctoral del C O N IC E T. D ocente de la C átedra
M iem bro de la C arrera del Investigador Científico del de Inm unología de la Facultad de Ciencias Exactas de la
CO N IC ET. M iem bro del ID EH U U niversidad N acional de La Plata, M iem bro del ID EH U
Indice

Prólogos IX 13. El reconocimiento antigénico y


activación de los linfocitos B y T 257
R icardo A. M argni
I. A SPEC TO S BÁSICO S D E LA 14. Evolución del sistema inmune 267
INM UNIDAD I Guillerm.o Blanco

15. Respuesta inmune humoral 278


1. Mecanismos de defensa contra R icardo A. M argni
la agresión 3
R icardo A. M argni 16. Hipersensibilidad tardía y otras
reacciones de inmunidad mediada ■
2. La respuesta inmune 14 por la activación de macrófagos 296
R icardo A. M argni Marta. Braun
3. Bases celulares de la respuesta 17. El sistema inmune de mucosas 306
inmune. Órganos linfoides primarios
PR IM E R A PA R TE
y secundarios 33
M aría E.nela R oux
M arta Braun

4. Antígenos 47 S E G U N D A PA R T E
R icardo A. M argni Regulación neuroendocrina de la
inmunidad de mucosas: un sistema
5. Anticuerpos 75
interactivo-adaptativo 317
R icardo A. M argni
M aría Estela R oux y Liliana G raciela Vauthay
6. El origen de la diversidad de los
18. Regulación de la respuesta inmune 327
anticuerpos 131 M arta Braun
M. L eonardo Satz y Ricardo /l. M argni
19. Anticuerpos no precipitantes,
7. Estructura y organización genética anticuerpos asimétricos de las
del receptor T 144 clases IgG. Su relación con los
M. L eonardo Satz
precipitantes 345
8. Reacción antígeno-anticuerpo R icardo A. M argni
in vitro. Interacción primaria 154 20. Inmunización activa y pasiva 362
Ricardo A. M argni
R icardo A. M argni
9. Reacción antígeno-anticuerpo
in vitro. Interacción secundaria 176
Ricardo A. M argni
II. M EC A N ISM O S E F EC T O R E S
D E L A RESPU ESTA INM UNE 373
10. El complejo mayor de histocom­
patibilidad y su relación con la 21. Mecanismos citotóxicos mediados
respuesta inmune 201 por células 375
M. L eonardo Satz. M artín Isturiz y M irta G iordano
II . Moléculas de adhesión 219 22. Complemento 386
M arcela A. M anghi R icardo A. M argni

12. Citoquinas 231 23. Inflamación 435


Elida Alvarez N orm a S. de Spezicile
VIII índice

III. INMUNOPATOLOGÍA 473 39. Inmunoanálisis radiométrícos 821


Edgardo Poskus
24. Inmunología de las infecciones 40. Metodologías básicas en biología
microbianas 475 molecular. Técnicas de hibridizaeión
M irta Franco y reacción en cadena de la
25. Inmunología de las micosis 496 polimerasa (PCR) 852
Ricardo N egroni G loria E. C errone y Laura MorelU

26. Inmunología de las infecciones


parasitarias 521 V. MÉTODOS INMUNOQUÍMICOS 867
Stelia M. G onzález Cappa, Elvira L D urante
de J.^olay Gerardo A. M irkin 41. Métodos cromatográficos de fase
27. Inmunología de las infecciones líquido-sólido (LSC) aplicados a
virales 531 la purificación de proteínas 869
Juliana Leone, Irina M atov y Leopoldo
Ram ón A. de Torre.y, Juan A n g e l Ba,gualdo
E. A bdon
y M arta C. M invielle

28. Autoinmunidad 559 42. Electroforesis en gel de


Clelia Riera, Juliana L eoni y Nora
poliacrilamida; isoeleetroenfocado;
Yranzo-Volonté
inmunotransferencia
(“immunoblotting”) 906
29. Estructura y función del complejo Ricardo A. M argni, Em ilio L. M alchiodi
mayor de histocompatibilidad 593 y M ónica G. C hiaram onte
M. Leonardo Satz y L eonarch F ainboim
43. Antígenos bacterianos 923
30. Inmunodeficiencias 609 Ricardo A. M argni
M arta Zelazkj) y M aría Rivas
44. Antígenos proteicos 932
31. Gammopatías monoclonales 627 Ricardo A. M argni
¡Marco Pizzolato
45. Preparación de sueros inmunes y
32. Manifestaciones de hipersensibilidad. purificación de anticuerpos 937
Alergia 639 Ricardo A. M argni
Ricardo A. M argni
46. Fraccionamiento de
33. Inmunología tumoral 664 inmunoglobulinas 945
Silvia E. Hajos Ricardo A. M argni
34. Inmunología de la reproducción 681
Ricardo A. M argni e Ileana M alan B orel
VI. APÉNDICES 951

695 I. Preparación de adyuvantes 953


IV. M E T O D O L O G IA S
R icardo A. M argni

II. Soluciones buffer más comunes


35. Métodos utilizados para la usadas en inmunología 957
identificación y cuantificación R icardo A. M argni
de antígenos y anticuerpos 697
Ricardo A. M argni III. Coeficientes de extinción molar
(E“^„,) de sustancias de bajo pe'S’o
36. Metodologías para la evaluación de molecular usadas en inmunología
las células inmunocompetentes 729 y Coeficientes de extinción porcentual
Claudia M ongini y Claudia W akiner
(E|'*n,) de proteínas usadas en
37. Hibridomas y anticuerpos inmunología 960
monoclonales 781 Ricardo A. M argni
Fernando A lberto G oldbaum
IV. Nomenclatura de los aminoácidos 962
y Carlos A lberto Fossati
R icardo A. M argni
38. ELISA 798
N orberto W. Z w irner índice analítico 963
Prólogo de la quinta edición

El avance acelerado de los conocim ientos volucradas, se han incorporado sendos ca p í­


en e] cam po de la inm unología, sustentados tulos sobre estos tem as y el capítulo sobre in­
en hipótesis planteadas y en el desarrollo de flam ación ha sido actualizado sobre la base
una m etodología de avanzada, ha hecho que de esos conocim ientos. Del mismo m od o se
los textos sobre tem as relacionados con esta incluye" el análisis de los eventos b io q u ím i­
ram a de las ciencias biológicas deban ser re­ cos que ocurren durante la tran sd u cció n de
novados perm anentem ente, y muy esp ecial­ señales que llevan a la activación de lo s lin­
mente si ellos pretenden dar una visión gene­ focitos T y B y a la desgranulación y lib e ra ­
ralizada de los fen óm en o s inm unológicos. ción de m ediadores quím icos por las células
H asta no hace m ucho tiem po, un libro con b a só fila s e sp ec ífic am e n te e stim u la d a s. El
cinco años de antigüedad, salvo raras ex cep ­ avance en el conocim iento de la estructura y
ciones tenía plena vigencia. En la actualidad, función de los anticuerpos IgG asim étricos
ese tiem po m arca la necesidad de elab o rar nos h a llevado a la am pliación del capítu lo
una n ueva edición con la in corporación de correspondiente y a la incorporación d e un
todos los conocim ientos surgidos durante ese capítulo sobre Inm unología de la R eproduc­
período. ción, proceso en el que estos anticuerpos de­
Ése es el m otivo de la 5"' edición de In m u ­ sem peñan un papel im portante.
nología e Inm unoquím ica y es nuestro deseo D esde el punto de vista m etodológico los
que ésta llegue a tener la acogida de las cua­ capítulos correspondientes han sido a c tu a li­
tro ediciones anteriores. Para que ello pueda zados, incorporando nuevas técnicas d e uso
concretarse se ha hecho una revisión p o rm e­ corriente en el laboratorio inm unológico co­
norizada de los diferentes capítulos que co m ­ mo son las técnicas básicas de biología m o le ­
ponen el libro, incorporando nuevos concep­ cular, hibridaciones, PCR, crom atografía l í ­
tos e hipótesis así com o la m etodología m ás quida de alta eficiencia (HPLC, FPLC), téc­
adecuada para poder encarar, desde el punto nicas p ara estudios de la inm unidad celular,
de vista experim ental, los diferentes estudios etc., y todas aquellas que resultan in d isp en ­
que puedan llevar a la clarificación de h e ­ sables para un buen estudio inm unológico e
chos aún no dilucidados. Se ha procurado, inm unoquím ieo.
además, que la m ayor cantidad posible de las L a base del desarrollo de nuestros conoci-
figuras sean en colores para que sus interpre­ m entos es el ID EH U -Instituto de E studios de
taciones se vean facilitadas. Inm unidad H um oral (C O N IC ET-U B A ) y la
D ada la im portancia de las m oléculas de c á te d ra de In m u n o lo g ía de la F a c u ltad de
adhesión en el desarrollo del proceso in m u ­ F arm acia y Bioquím ica de la U niversidad de
nológico, al igual que las citoquinas en él in­ Buenos Aires. Jóvenes que con el co rrer del
X Prólogo de la quinta edición

tiem po se han ido incorporando a nuestro lu- lincam ientos generales del libro, pero han le­
gar de trabajo, se han transform ado hoy en nido plena libertad para expresar sus conocí-
expertos en diferentes aspectos de la inm u- mientos.
nología. Es por este m otivo que a los inm u- Finalm ente, quiero expresar mi agradecí-
nólogos de prestigio que colaboraron en la m iento a Editorial M édica Panam ericana por
edición anterior, se sum an en esta 5"* edición todo lo hecho p ara que esta nueva edición
nuevos autores, que aportan todos sus cono- del libro pudiera concretarse,
cim ientos adquiridos en el desarrollo de sus
tem as de trabajo. Como en ediciones anterio­
res, los diferentes autores han respetado los R ic a rd o A. M arg n i
Prólogo de la primera edición

En la últim a década se han pubhcado nu­ su Ko (constante de asociación intrínseca pro­


m erosos y muy buenos textos sobre Inm uno­ m edio), n (valencia) y a (factor de hom oge­
logía e Inm unoquím ica, escritos p rin c ip a l­ neidad), han sido desarrollados en detalle.
m ente en inglés y fran cés, algunos d e los L a p a rte segunda in cluy e la d escripción
cuales fueron traducidos al español. L am en­ detallada de los m étodos serológicos m ás im­
tablemente, dado el tiem po transcurrido entre portantes para la identificación y cuantifica­
su escritura en el idiom a original y la apari­ ción de antígenos y anticuerpos.
ción de las traducciones, y la constante evo­ U na serie de técnicas de uso frecuente en
lución de los diferentes aspectos de la In m u ­ In m u n o q u ím ic a han sido a g ru p a d as en la
nología, algunos de los capítulos incluidos p a rte tercera.
en aquéllos han perdido actualidad. M étodos para la activación de resin as de
Cuando se decidió la publicación de este intercam bio iónico, preparación de colum nas
libro, en ningún m om ento se pensó en térm i­ para crom atografía y filtración por g eles, dis­
nos de com petición. Sim plem ente, se procu­ tintos buffer de uso en Inm unología e Inm u­
ró escribir en español un texto que pudiera noquím ica y una hsta de los y de
ser útil y accesible no sólo a nuestros alum ­ num erosas sustancias, en especial haptenos
nos de la carrera de B ioquím ica que deben de com posición quím ica definida y proteínas
cursar Inm unología e Inm unoquím ica, sino antigénicas o con actividad anticuerpo, for­
tam bién a todos aquellos que deseen iniciar­ m an parte de los tres apéndices.
se en estas disciplinas y no dominen lenguas Se ha incluido un buen núm ero de gráficos
extranjeras, en especial el inglés. y fotografías, de modo que faciliten la inter­
El libro ha sido dividido en tres partes, y se pretació n de los hechos. Han sido elab o ra­
han incluido adem ás tres apéndices. En la dos, en su mayoría, con datos experim entales
parte prim era se han expuesto los conceptos provenientes de nuestro laboratorios.
teóricos básicos de la Inm unología. A dem ás En el capítulo 4, para la identificación dei
de hacerse el estudio de los antígenos, anti­ Complemento, de los com plejos in term edio s.
cuerpos y complemento y sus mecanism os de resultantes y de los productos de degradación
interacción in vitro e in vivo, se han incluido enzim ática de algunos de sus com ponentes,
un capítulo sobre enfermedades autoinmunes, se ha em pleado la nom enclatura antigua. Ello
en especial las de tipo experimental, y otro so­ ha sido realizado con el objeto de facilitar a
bre las bases inm unológicas de) rechazo al in­ los que recién se inician, el acceso y com­
jerto homólogo por considerarlo de sum a im­ prensión de la bibliografía no m uy reciente
portancia en el m om ento actual. Los funda­ sobre e) tema. N o obstante en la p a rte final
mentos teóricos sobre el concepto de afinidad del capítulo se transcribe ia nom enclatura ac­
de los anticuerpos y los métodos para medir tual, recom endada por la O rganización iVIun-
XII Prólogo de la primera edición

dial de la Salud, así com o sus relaciones con bliográficas están indicadas en el pie de p á­
la utilizada. gina.
Puesto que es éste un lib ro p ara p rin c i­ Al finalizar este breve prólogo se deja e x ­
p ian tes, la b ib lio g rafía no fo rm a p arte del presado el reconocim iento del autor a todos
texto. Al final de cada capítulo se acom paña aquellos que de una u otra m anera han co n ­
una Bibliografía en la que se indican los li­ tribuido a que sus deseos de escribir un l i ­
bros, actualizaciones y trabajos m ás im por­ bro en español sobre fundam entos de la In ­
tantes, que el lector podrá consultar píira p o ­ m unología y la Inm unoquím ica se co n creta­
der am pliar sus conocim ientos. ran.
En los casos particu lares de d escripción
d e m étodos o técn icas, las re fe re n cia s b i­ R ic a rd o A. M a rg n i
Prólogo de la segunda edición

La circunstancia de que la prim era edición m en te esc rita en español, con los c o n o c i­
de Inm unología e Inm unoquím ica se agotara m ie n to s in m u n o ló g ico s básico s a c tu a liz a ­
antes de lo previsto planteó la necesidad in ­ dos, y en la que adem ás fuera posible hallar
m ediata de su segunda edición. la m etodología necesaria para poder llev ar a
Com o en los últim os cinco años gran parte cab o los ex p erim en to s q u e p u d ieran p la n ­
de los conocim ientos en los diferentes cam ­ tearse aquellos que se inician en la inv esti­
pos de la Inm unología experim entaron cam ­ g a c ió n in m u n o ló g ica . P o r tal m o tiv o , esa
bios de im portancia, la m ayoría de los capí­ m e to d o lo g ía h a sido am pliada, in clu y en d o
tulos del libro original fueron m odificados, las técnicas indispensables para los estudios
reescritos íntegram ente, subdivididos y am ­ de in m un id ad a nivel celu lar, los m étodos
pliados para su adaptación. in m u n o q u ím ic o s m ás ú tiles para p u rific a ­
D e las consultas y sugerencias recib id as ción de diferentes tipos de antígenos y anti­
surgió la necesidad de incorporar nuevos ca­ cuerpos y toda la m etodología acceso ria ne­
pítulos, en especial sobre órganos linfoides y cesaria para estos fines.
células que intervienen en la respuesta inm u­ Es nuestro m ayor deseo que este libro, en
ne; la respuesta inm une mediada por células; el que figura una m etodología am pliam ente
algunos aspectos de inm unopatología com o e x p erim en tad a, pueda e sta r en la m e s a de
las inm uno deficiencias y las enferm edades trab ajo de aquellos que están h a c ie n d o sus
por autoagresión desarrolladas en el hom bre; prim eras armas en el cam po de la Inm unolo­
los anticuerpos no precipitantes; problem as gía y la Inm unoquím ica.
particulares en el campo de la inm unoquím i­ N o podría cerrar este breve prólogo sin an­
ca, y otros. Ello hizo que para el desarrollo de tes agradecer profundam ente a todos los que
algunos de esos temas, que no eran de nuestra han colaborado en su redacción, a quienes
esp ecialid ad , so licitara la co lab o ració n de con sus com entarios hicieron apreciar la ne­
destacados inm unólogos de nuestro m edio. A cesidad de una am pliación en su contenido y
quienes lean la segunda edición de Inm unolo­ a E ditorial M édica Panam ericana, responsa­
gía e Inm unoquím ica no les quedarán dudas ble de esta segunda edición, por to d o el em­
de que todos lo han hecho con el m áxim o de p e ñ o p u e sto p a ra q u e p u e d a n c u m p lirs e
eficacia y que la experiencia por ellos vertida nuestros deseos.
habrá de resultarles muy útil.
El objetivo inicial de la redacción de este
libro fue el de presentar una obra o rig in al­ R ic a rd o A. M a rg n i
Prólogo de la tercera edición

Dos años y medio fueron suficientes para cóticas e Inmunidad tumoral, los que han sido
que la segunda edición de Inmunología e Inm u­ escritos por especialistas en los respectivos te­
noquímica se agotara. Pero en este lapso tam­ mas. Los restantes capítulos han sido corregi­
bién se clarificaron algunos conocimientos en dos y actualizados para que el libro mantenga
el campo de la inmunología y surgieron hechos vigencia permanente.
y metodologías que hicieron que optáramos por A los colaboradores iniciales y a los que se
elaborar una nueva edición del libro en lugar han incorporado en esta edición, mi sincero
de su reimpresión. agradecimiento por su contribución, la que in­
Para que este manual pueda prestar utilidad dudablem ente habrá de ser apreciada por los
al mayor número de personas interesadas en la lectores. A E ditorial M édica Panam ericana,
inm unología se incluyeron nuevos capítulos, responsable de la edición, mi reconocimiento
entre ellos: Inmunogenética, Inmunidad en las por todo lo hecho.
infecciones bacterianas. Inm unidad en las in­
fecciones virales. Inmunidad en las infecciones
parasitarias. Inmunidad en las infecciones mi- R ic a r d o A. M arg n i
Prólogo de la cuarta edición

Los avances logrados en el cam po de la sorias y las diferentes poblaciones de lin fo c i­


biología m olecular, los aportes de la ingenie­ tos en los m ecanism os de reconocim iento de
ría genética, el uso de anticuerpos m onoclo­ los epitopes antigénicos y en la regulación de
nales, de cepas seleccionadas de anim ales de la respuesta inm une, los avances tam bién han
experim entación y el desarrollo de sofistica­ sido notables.
das m etodologías, entre otros, han hecho que T odos estos hechos son los que han d eter­
num erosos conocim ientos inm unológicos h a­ m inado la reedición de nuestro libro d e In ­
yan sido clarificados en lo que va de la déca­ m unología e Inm unoquím ica escrito en esp a ­
da de 1980. A ello se debe que tengam os hoy ñol -c u y a liltim a edición data de 1 9 8 2 - para
un concepto claro sobre el origen de la di v er­ p o d er incorporar los grandes avances d e la
sificación de las cadenas L y H de las inm u­ inm unología que tuvieron lugar durante estos
noglobulinas, la que en gran parte es conse­ últim os seis a siete años.
cuencia de recom binaciones de exones cuya En esta o p o rtu n id ad p articip aro n v e in ti­
ubicación en el genom a se conoce. Lo m is­ cuatro colaboradores, aportando cada u n o su
m o cabe decir para el receptor antigénico de experiencia en determ inados temas. E llo ha
los linfocitos T y para algunas interleuqui­ h echo que algunos capítulos fueran m o d ifi­
nas, así com o para los antígenos H L A . En cados sustancialm ente o reescritos y q u e fue­
este caso no sólo se ha avanzado en lo que a ra necesario incorporar otros nuevos com o:
H L A y re s p u e s ta in m u n e se re fie re , sin o El origen de la diversidad de los anticuerpos
tam bién a posibles relaciones entre H L A y y ontogenia linfocitaria B; Estructura y orga­
enfermedad. nización genética del receptor T; R espuesta
Los estudios de difracción de rayos X de inm une humoral; Inm unología de las m u co ­
com plejos form ados por el fragm ento F ab de sas; A nticuerpos no precipitantes de la clase
inm unoglobulinas m onoclonales y m oléculas IgG y su relación con los precipitantes; M e­
an tig én icas p e q u eñ as han p e rm itid o te n e r canism os citotóxicos m ediados por células;
una idea mucho más precisa sobre el sitio de R egulación de la respuesta inmune; In flam a­
com binación de los anticuerpos y la topogra­ ción; El com plejo m ayor de histocom patibili­
fía de algunos determ inantes antigénicos. dad humano: HLA.
En el cam po del diagnóstico, el em pleo de Puesto que nuevas m etodologías sero ló g i­
reacciones inm unológicas de tipo inm unoen- cas y de uso inm unoquím ico han surgido úl­
zim áticas ha d em ostrad o su e x trao rd in aria tim am ente, capítulos sobre R adioinm unoen­
sensibilidad y la posibihdad de su desarrollo sayo (RIA), Enzim oinm unoensayo (ELISA );
sin necesidad de tener que recurrir a reacti­ H ib rid o m a s y a n tic u e rp o s m o n o c lo n a le s;
vos radiom arcados o al em pleo de m icrosco­ Electroforesis en gel de poliacrilam ida; isoe­
pia óptica no convencional. lectro en fo cad o ; in m u n o tran sferen cia (“im ­
A nivel celular, en especial en lo referente m u n o b lo ttin g ”), han sido in co rp o rad o s. El
a la participación que tienen las células acce­ capítu lo sobre m étodos cro m ato g ráfico s ha
XVI Prólogo de la cuarta edición

sido am pliado, habiéndose incluido adem ás ra encontrarse en la m esa de trabajo de aque­


el crom atoenfocado. En el capítulo Fraccio­ llos que desarrollen su actividad en los cam ­
nam iento de Inm unoglo b u lin as, se h a d e s­ pos de la inm unología básica y la aphcada.
cripto la m etodología para la degradación en­ El libro continúa siendo una obra integra­
zim ática de las diferentes clases de inm uno- da. N o obstante, se ha dejado en libertad a
g lo b u lin as de ratón, dado que no to d as se los d istin to s c o la b o ra d o re s p ara que cad a
com portan de m anera sim ilar a las de otros uno, sig u ien d o los lin cam ien to s gen erales
vertebrados y al uso frecuente que se hace de trazados, p u ed a expresar su punto de vista
ellas por m edio de los anticuerpos m onoclo­ sobre el tem a que relata y, en especial, sobre
nales obtenidos por hibridización. aquellos tópicos que todavía constituyen m o­
La cuarta edición de Inm unología e Inm u­ tivo de discusión.
noquím ica, que en su versión original fuera N o q u isiera cerrar este prólogo sin antes
concebida para nuestros alum nos de la carre­ agradecer profundam ente a los diferentes au­
ra de B ioquím ica, podrá, en su versión ac­ tores, especialistas en sus tem as, por el e x ­
tual, ser útil para todos aquellos que cursen traordinario aporte que ha significado cada
diferentes carreras con orientación biológica una de sus contribuciones.
com o medicina, veterinaria, biología, ya que A Editorial M édica Panam ericana, al igual
no sólo están desarrollados los aspectos bási­ q u e en ed icio n e s an terio re s, m i a g ra d e c i­
cos de la inm unología, sino que tam bién es­ miento por el esftierzo realizado para que e s­
tán d escrip tas d istin tas in m u n o p ato lo g ías. ta cuarta edición haya podido concretarse.
A dem ás, dada la am plia m etodología que el
libro contiene, sería nuestro deseo que pudie­ R ic a r d o A. M argni
ASPECTOS BASICOS
DE LA INMUNIDAD

I
Mecanismos de defensa
contra la agresión

RICARDO MARGNI 1
El hombre y los animales normalmente no do o infectado, no alcanzan por sí mismos otros
sufren el impacto de los agentes patógenos y tejidos o visceras, sino que lo hacen por inter­
de todos aquellos agresores reales o potencia­ medio de sustancias que, elaboradas por ellos
les que los rodean. Ello se debe a que poseen en el lugar donde se han localizado, son volca­
m ecanism os defensivos protectores que les das al medio interno y, vehiculizadas por la san­
aseguran cierta integridad, y sólo por fallas de gre o la linfa, llegan a los diferentes órganos y
esos m ecanism os se producen infecciones o tejidos, donde producen lesiones características.
agresiones. A los m icroorganism os que actúan p o r el
primer mecanismo se los conoce con el nom bre
de infectantes, en tanto que a los segundos se
MECANISMOS DE LA INFECCIÓN los denomina microorganistnos tóxicos. Estos,
a su vez, pueden ser toxiinfectantes o exclusi­
La mayor parte de las bacterias deben inva­ vamente tóxicos. El inicroorganismo es toxiin-
dir los tejidos del huésped parasitado y multi­ fectante cuando penetra en el huésped, prolife-
plicarse en ellos para poder ejercer su acción ra en el tejido invadido, infecta, y elabora en
nociva, lo cual presupone que se encontrarán ese lugar las toxinas que por difusión van a
con condiciones biológicas y bioquímicas par­ producir la sintomatología clásica de 1a enfer­
ticulares que harán posible esa invasión y m ul­ medad. Actúan de este modo los bacilos dei té­
tiplicación. tanos, de la difteria, de la gangrena gaseosa.
Cuando un m icroorganism o penetra en el Hay también otro tipo de microorganismos
huésped por cualquier vía, se instala en él, se que no necesitan invadir para elaborar sus toxi­
multiplica y, ya sea por efecto mismo de su ac­ nas; por el contrario, no se multiplican en los
ceso a los tejidos o por acción de ciertos pro­ tejidos del hombre, pero son capaces de elabo­
ductos de su m etabolism o conocidos con el rar en el medio externo exotoxinas potentes, las
nombre de toxinas, produce lesiones locales o a que, al ser ingeridas por aquél, pueden produ­
distancia. Esto es, origina una infección. cirle alteraciones sumamente graves, capaces
Esta infección puede ser generalizada o loca­ de llevarlo a la muerte. El caso típico de m i­
lizada. En el primer caso hay una invasión que croorganismo que actúa de esta manera, y que
alcanza a diversos tejidos y se producen bacte- es por ello considerado tóxico, es el C lo stri­
riemias, septicemias, localizaciones en diferen­ dium botulinum.
tes visceras. En el segundo se destaca la agre­ Las bacterias tóxicas y toxiinfectantes son
sión que sufren los tejidos que circundan el lu­ las que ejercen su acción patógena por interm e­
gar donde se ha producido la m ultiplicación dio de sustancias de elevada toxicidad, difusi­
bacteriana la cual está, en cierto modo, deter­ bles, a las que se deben las lesiones y síntomas
minada por propiedades inherentes a la bacteria característicos de la enfermedad. Las toxinas
misma en la mayoría de los casos. bacterianas son de dos tipos: las exotoxinas,
Existen qtros microorganismos que ejercen que son eliminadas al medio externo, y las en­
su acción nociva de manera distinta. Si bien se dotoxinas, que quedan unidas al protoplasm a
multiplican también en el tejido que han invadi­ bacteriano.
4 Aspectos básicos de la inmunidad

Por procesos de filtración a través de mem­ por agentes patógenos. Esos mecanismos pue­
branas filtrantes adecuadas es posible separar den ser inespecíficos y específicos, siendo los
las exotoxinas del medio de cuUivo donde ha primeros de carácter general, capaces de defen­
proliferado el germen productor. Son marcada­ derlo contra cualquier agresor, en tanto que los
mente activas y sumamente antigénicas; esto específicos sólo actúan contra entidades bien
significa que, inoculadas a un animal sensible, definidas.
estimulan la producción de antitoxinas que las
neutralizan específicamente, reacción para la Mecanismos inespecífícos
que unas y otras guardan proporcionalidad di­
recta. Son de dos tipos: a) los constituidos por las
Las endotoxinas no pueden ser separadas por barreras naturales, y b) los de la inmunidad in­
simple filtración; es necesario recurrir a otros nata o inespecífica.
tratamientos físicos, tales como congelación y
descongelación, empleo de solventes, ultraso­ Las barreras naturales
nidos, acción citolítica de detergentes, desinte­
gración mecánica, etcétera. Su índice tóxico es Los microorganismos patógenos se caracteri­
inferior al de las exotoxinas y son, además, ter­ zan por su capacidad de penetrar y multiplicarse
moestables y no precipitables por el sulfato de en los tejidos que invaden. Para defenderse de
am onio, propiedades que no com parten las esa posible agresión, existen en los vertebrados
exotoxinas. Tienen muy escaso poder inmuno­ barreras naturales que, impidiendo la penetra­
génico y en algunos casos resulta prácticamen­ ción de los agentes patógenos reales o potencia­
te imposible preparar sueros antitóxicos. les, les permiten mantener su integridad.
Las exotoxinas son proteínas, en tanto que Debemos considerar en primer lugar la piel,
las endotoxinas son en su mayoría complejos la cual, intacta, actúa como una efectiva barrera
glucidolipidoproteieos. que impide el paso de las bacterias, no sólo co­
Inm unizando animales con endotoxinas se mo mero hecho físico, mecánico, sino también
consiguen antisueros que neutralizan pocas do­ por la presencia de ácidos grasos que dificultan
sis letales mínimas de ehas, pero nunca se con­ e impiden la proliferación bacteriana y actúan
sigue la relación lineal entre las cantidades de como verdaderos elem entos inespecíficos de
antitoxina y toxina en una mezcla exactamente defensa.
neutralizada que, en cambio, se logra en las La boca, el estómago y el intestino también
exotoxinas. lo son. Las bacterias que llegan a la boca son
Es necesario recordar que, adem ás de las retenidas en parte por fijación a la secreción
exotoxinas y endotoxinas, las bacterias pueden que recubre el epitelio bucal. A quellas que
producir otros metabolitos que a su vez son ca­ pueden llegar al estómago sufren la acción bac­
paces de incidir de diferente manera en el curso tericida del jugo ácido de este órgano, el cual
de las infecciones. Algunos microorganismos, las destruye en su mayoría, y por ello los exá­
como los estafilococos por ejemplo, son activos menes bacteriológicos del líquido duodenal y
productores de coagulasa, que tiene la particula­ de la porción alta del intestino delgado denotan
ridad de coagular el plasma humano y de otros frecuentemente ausencia de bacterias.
vertebrados; los estreptococos producen fibrino- La nariz, la nasofaringe y las vías respirato­
lisinas, capaces de digerir los coágulos de fibri­ rias, por su estructura anatómica y su capa de
na; varios microorganismos son productores de células vibrátiles, actúan como elementos de­
hialuronidasa, factor de difusión que facilita la fensivos barriendo la capa mucosa que las re­
penetración, y muchos de ellos elaboran enzi­ cubre. En las fosas nasales, la cantidad de m i­
mas de diferentes tipos que pueden tener cierta croorganismos es indudablemente superior a la
influencia en la infección al producir alteracio­ que hay en tráquea y bronquios; a nivel de es­
nes en el metabolismo normal celular. tos últimos, el número es escaso y puede a ve­
Además de las bacterias, otros agentes agre­ ces ser nulo.
sores reales (virus, parásitos) o potenciales La conjuntiva ocular está íntimamente rela­
pueden producir daños hísticos u orgánicos y cionada con las vías respiratorias superiores por
provocar como consecuencia de ello la reac­ intermedio de los conductos lagrimales. El par­
ción del huésped. padeo y las lágrimas barren la superficie ocular
y eliminan por los lagrimales en las vías respi­
ratorias altas las bacterias que pudieran hallarse
MECANISMOS QUE IMPIDEN en ella; por otra parte, no hay que olvidar que la
LA INFECCIÓN secreción lagrimal es muy rica en una sustancia
bacteriolítica natural denominada lisozima, que
Los vertebrados poseen diferentes mecanis­ a alta dilución tiene la particularidad de produ­
mos para defenderse de la agresión originada cir la lisis de muchos microorganismos. Esta
Mecanismos de defensa contra la agresión 5

sustancia bacteriolítica no sólo se encuentra en Si las barreras naturales han sido vencidas y
la secreción lagrimal sino también en muchas hay penetración de los microorganismos pató­
secreciones mucosas, y su presencia ha podido genos, se ponen en marcha otros mecanismos
ser demostrada hasta en la misma piel. de resistencia “naturales”, involucrados dentro
Las vías genitales están totalmente recubier­ de lo que se conoce como “inmunidad innata” .
tas por una capa dérmica. En el hombre, la m a­
yor parte de los microorganismos son barridos Inmunidad innata
por la orina. La vagina, por su parte, debido a
que normalmente posee una flora rica en lacto- Sus mecanismos comienzan a actuar in m e­
bacilos, origina un medio con un pH bajo que diatamente después de la penetración del agente
impide la proliferación de otros microorganis­ agresor, a diferencia de lo que ocurre con la “in­
mos. Junto a estos mecanismos de barrido en el m unidad esp ecífica” que requiere de c ierto
caso del hombre y de producción de ácido lác­ tiempo para que se haga efectiva. Lo que se
tico por los bacilos acidúricos en la mujer, la procura en primera instancia es la eliminación
mucosa genital en ambos casos posee un mar­ del agente infectivo y la reparación del daño ti­
cado poder bactericida y ello se debe a su con­ sular originado, jugando un papel muy im por­
tenido en lisozima e inhibina. tante en ello el denominado proceso inflam ato­
Además de la necesidad de vencer los meca­ rio. En este evento participan células (m onoci­
nismos anteriormente citados, para que un m i­ tos, polimorfonucleares, neutrófilos, células NK
croorganismo pueda penetrar e infectar, deben [“natural killer”, asesinas], células endoteliales),
darse ciertas condiciones, tales como tempera­ moléculas (citoquinas, componentes del sistema
tura adecuada para su supervivencia y multipli­ complemento resultantes de la activación por la
cación. Esto serviría para explicar ciertos casos vía alterna, metabolitos del ácido araquidónico),
de inmunidad natural hacia determinados m i­ m o lé c u la s de a d h esió n (L F A -1 , IC A M -1 ,
croorganismos ya que, experimentalmente, se ICAM-2, ELAM-1, entre otras) y receptores de
ha podido comprobar que algunos de los ani­ componentes del sistema complemento (C R I,
males inmunes a la infección pueden contraería CR2, CR3 y CR4) (véanse caps. 11 y 12).
cuando se los expone a variaciones térmicas; se Las células que actúan en primera instancia
recuerda como ejemplo el clásico experimento son los m acrófagos locales, que ligan a su
de Pasteur de la infección de la gallina por car­ mem brana al agente agresor. Este mecanismo
bunco al someterla a enfriamiento. tiene lugar a través de la unión de un receptor,
La tensión de oxígeno en los tejidos puede frecuentemente CRI y CR2, con los productos
crear condiciones favorables o por el contrario del sistema complemento C3b y C3bi unidos al
desfavorables para la multiplicación microbia­ microorganism o y provenientes de su activ a­
na; el caso de los clostridios, cuya proliferación ción por la vía altema, inducida por componen­
en el torrente sanguíneo re su lta dificu lto sa tes de la pared celular de las bacterias. Esas
cuando hay una oxigenación acentuada de él, uniones también ocurren entre pares de m olécu­
es un ejemplo de ello. las de adhesión (véase cap. 11). Como conse­
La presencia de metabolitos, o su ausencia, cuencia de esa interacción los macrófagos sinte­
puede desem peñar un papel importante en la tizan y liberan interleuquina 1 (IL-1), factor ne­
proliferación de microorganismos que, habien­ crosante de tumores (TNF) y factor quimiotácti­
do franqueado las barreras anteriormente des­ co de neutrófilos (NCF). Estos factores inducen
critas, llegan a los tejidos. La ausencia de algu­ la rápida emigración de los pohmorfonucleares
nas sustancias indispensables impide su m ulti­ neutrófilos circulantes a los sitios extravascula-
plicación y ha podido demostrarse con mutan­ res donde se encuentra el agente patógeno, esta
tes particulares, en infecciones experimentales migración es mediada por la interacción de m o­
efectuadas en animales, que el añadido de esos léculas que se expresan en la membrana de los
metabolitos esenciales -en la dieta o mediante neutrófilos (L FA -l) y las moléculas de ad h e­
inoculaciones- allana la dificultad y favorece sión ELAM-1 (moléculas endoteliales de adhe­
la infección. sión de leucocitos), ICAM -l e ICAM-2 (m olé­
Además de la lisozima, ya referida, existen culas de adhesión intercelular) que se expresan
en los tejidos del hom bre y de los anim ales en el endotelio de los vasos, inducidas p o r la
otras sustancias que tienen acción bactericida o IL-1 y TNF de origen macrofágico. Estas cito-
bacteriostática, como la espermina y la esper- quinas inducen, a su vez, alteraciones en el en­
rnidina, capaces de actuar sobre los bacilos tu­ dotelio vascular a través del cual se produce la
berculosos; la fagocitina, obtenida de los poli­ emigración de los neutrófilos.
morfonucleares; (3-lisinas; los péptidos antim i­ Las interacciones entre las moléculas de la
crobianos sintetizados por células de mamífe­ membrana de los neutrófdos y las del epitelio
ros conocidos con el nombre de “defensinas” ; vascular transducen señales, en las que partici­
etcétera. pan proteínas G, fosfolipasa C, proteinquinasa
6 Aspectos básicos de la inmunidad

C, entre otras, y llevan a la activación del neu- mo de oxígeno y glucosa, con acumulación de
trófilo. La injuria tisular inducida por éste es d e ­ ácido láctico y disminución del pH por aumen­
bido a la liberación de productos intermediarios to de la glucólisis, hiperproducción de agua
del oxígeno (H^Oj, anión superóxido, radicales oxigenada y de los llamados radicales de oxí­
hidroxilo) y a la exocitosis de los contenidos de geno (anión superóxido, oxígeno singlete, radi­
los gránulos citoplasm áticos, especialm ente cal hidroxilo). Estos productos son marcada­
elastasa. Los oxidantes desnaturalizan a las pro­ mente tóxicos para las bacterias y las matan en
teínas y facilitan su degradación por las enzimas pocos segundos. (Para otros aspectos de la fa­
proteolíticas. En este proceso de injuria partici­ gocitosis, véanse caps. 3 y 21.)
pan también los metabolitos del ácido araquidó­ En casos particulares como las infecciones
nico (tromboxanos, leueotrienos) y los fragmen­ virales, procesos citotóxicos mediados por cé­
tos C3a y C5a del sistema complemento, resul­ lulas NK pueden constituir efectivos mecanis­
tantes de su activación por la vía alterna. mos inespecíficos de defensa (véase cap. 3).
Todo este proceso hace que los polimorfonu­ Las células NK, cuyo origen no está bien defi­
cleares neutrófilos sean Jas células defensivas nido, presentan semejanzas con los linfocitos
que acuden en primer término al lugar de la in­ T, de los que se diferencian por carecer de re­
fección, observándose acumulo de ellas en las ceptores para el antígeno. Su unión a las célu­
primeras 24 horas, y posterior destrucción, por las “blanco” se hace por moléculas de adhe­
fagocitosis, de los neutrófilos que participaron sión; de esa unión surge la formación de poros
activamente en el proceso. A partir de ese m o­ en la m em brana de la célula im pactada y su
mento las células predominantes son los macró­ consecuente destrucción. Este daño celular está
fagos los que, dada su distribución, tardan más mediado por moléculas de la familia de las po-
tiempo en llegar y son las que al fagocitar las rinas o perforinas que funcionan de manera si­
bacterias habrán de provocar su destrucción. milar al componente C9 del sistema com ple­
La muerte de las bacterias tiene lugar por me­ mento (véase cap. 22).
canismos endocelulares que ocurren en los ma­ En la defensa inespecífica del huésped pue­
crófagos y por mecanismos exocelulares media­ den participar también las llamadas proteínas
dos por el sistema complemento. La acción fa­ de la fase aguda, entre las que se encuentran la
gocítica se ejerce no sólo cuando un microorga­ proteína C reactiva, la cx2-macroglobulina y la
nismo llega al tejido celular subcutáneo, sino al-a n titrip sin a . En determinadas circunstan­
también cuando hay una invasión del torrente cias, estos componentes séricos normales pue­
circulatorio. Intervienen en este complejo pro­ den incrementarse grandemente y, a través de
ceso, además de los polimorfonucleares neutró­ diferentes mecanismos, amplificar las defensas
filos sanguíneos, las células histioides libres y naturales contra la agresión exógena.
aun las fijas, localizadas en hígado, bazo, sinu­ La inmunidad innata constituye, en realidad,
soides venosos, etc. (Para mayor información la etapa previa de la respuesta inmune específi­
sobre inflamación, véase cap. 23.) ca, pues para que ésta se lleve a cabo se necesi­
Los m icroorganism os fagocitados son, en ta la captación de los agresores por los macró­
gran parte, destruidos por acción enzimática y fagos, su degradación y procesamiento en pe­
metabolizados como material extraño. El pasa­ queños péptidos para su presentación adecuada
je de las partículas al citoplasma de los fagoci­ en la membrana celular, requisito indispensable
tos no es simple y ello ocurre previa invagina­ para su reconocim iento por los linfocitos T,
ción de la membrana citoplasmática que engol­ elem entos de la respuesta inm une adquirida
fa a la partícula en su fase inicial y la rodea fi­ (véase cap. 2).
nalm ente, originando un fagosoma. Seguida­ Otros productos inespecíficos de defensa son
mente, los gránulos lisosomales se unen al fa­ los interferones (lEN). Son péptidos con activi­
gosoma y forman un fagolisosoma; durante es­ dad antiviral que desempeñan un papel impor­
te proceso las enzimas de los gránulos lisoso­ tante en la resistencia inespecífica a la infec­
males pasan al interior del fagolisosoma y se ción; en un comienzo se supuso que era una
inician los procesos de digestión del material sustancia tínica elaborada espontáneamente co­
fagocitado, que es consecuencia de la activa­ mo respuesta a una infección viral. En estos
ción que ha experimentado el macrófago. D u­ momentos se sabe que a! menos hay tres enti­
rante este proceso hay un aumento de los re­ dades distintas denominadas a , p y y, las que
ceptores para Fe y C3b que esta célula expresa no sólo funcionan como antivirales, sino que
en su membrana. Entre las hidrolasas lisosoma­ también han demostrado un efecto antiprolife-
les que son liberadas durante la fagocitosis se rativo y una participación activa en los meca­
encuentran fosfatasas, ribonucleasas, desoxiri- nismos regulatorios de la respuesta inmune.
bonucleasas, proteasas, lipasas, glucosidasas y Si bien el interferón no es específico para el
esterasas. Ocurren aquí cambios en el metabo­ virus inductor, presenta ciertas características
lismo celular caracterizados por mayor consu­ de especificidad con relación a las células res­
Mecanismos de defensa contra la agresión

ponsables de su elaboración. Así, el interferón ferón, el primero conserva su poder infectivo.


logrado por inducción de un determinado virus El ácido nucleico viral al penetrar en una célula
es eficaz contra cualquier otro tipo de infección com ienza a replicarse y es durante esta fase
viral, pero únicamente protege a las células de cuando la célula, por algún tipo de información
la especie animal de donde proviene. Ello se recibida, reactiva el material genético conteni­
debería a que su elaboración es patrimonio de do en el ADN nuclear transcribiendo un m en­
la información genética de la célula y no del vi­ saje en un ARNm, que se pone en contacto con
rus; de ahí su especificidad para aquélla. los ribosomas del citoplasma. La traducción de
En condiciones normales, todas las células ese mensaje significa la síntesis de la proteína
somáticas son potenciahnente capaces de pro­ “interferón”. Cada especie animal elabora su
ducir interferón, pero sólo lo elaboran por esti­ propio IFN, que abandona la célula productora,
mulaciones preferentemente virales. No es éste destinada a morir por la infección viral. Por sí
el único mecanism o para inducir su produc­ solo es incapaz de salvar a una célula agredida,
ción; la inoculación de virus atenuados ARN, pero resulta efectivo para la protección de célu­
polirribonucleótidos sintéticos de doble cadena las no invadidas.
como poli Lpoli C y algunos extractos bacteria­ En relación con la actividad antiviral, los
nos -entre otros- pueden resultar eficaces. IFN interfieren en la formación de nuevos vi­
Hasta el momento se han identificado los in­ riones. No son proteínas que inhiben ¡a replica­
terferones a , P y y, que presentan diferencias ción viral, sino que inducen a las células a sin­
antigénicas y son sintetizados por poblaciones tetizar las proteínas responsables del efecto an­
celulares distintas. El IFN -a es producido por tiviral. Los interferones no penetran en las cé­
leucocitos estimulados por virus y polirribonu­ lulas; muy posiblemente interaccionen con un
cleótidos. Los mismos inductores, al actuar so­ receptor de la superficie de la célula y se expre­
bre fibroblastos, dan origen al INF-p. El IFNy sen vía un segundo mensajero. En apoyo de
es producido por leucocitos estimulados por vi­ ello está el hecho de cjue la inyección intracelu­
rus y polirribonucleótidos. Los linfocitos esti­ lar de INF no induce efecto antiviral.
mulados con antígenos o mitógenos, producen El mecanismo básico de acción del IFN pa­
IFNy, de allí que se lo conozca también como recería que está relacionado con la interferencia
interferón inmune, que funciona como una lin­ a que moléculas de ARNm traduzcan m olécu­
foquina. Los tres interferones tienen pesos mo­ las tempranas o progenitoras de la síntesis vi­
leculares próximos (18, 20, 21-24 kD) y están ral. Se ha demostrado que el IFN induce la sín­
constituidos por 189, 187 y 143aa, respectiva­ tesis de proteínas celulares, algunas con activi­
mente. Presentan diferencias antigénicas entre dad enzimática. Una de ellas tiene capacidad
ellos. (Para más información véase capítulo 12.) para convertir, en presencia de ARN de doble
Los genes que codifican para los tres interfe­ cadena, al ATP en un oligo A particular, que a
rones han sido clonados. Se han identificado 14 su vez activaría una endorribonucleasa que hi-
genes para el IFN -a, 2 a 5 para el IFN-p y 1 drolizaría los ARNm virales, inhibiendo de este
para el IFN-y. Este último no presenta homolo­ modo la síntesis de proteínas estructurales del
gía con los otros genes de IFN, pese a que co­ virus. El IFN también inhibiría la síntesis pro­
difica una proteína de tamaño similar en la que teica en forma indirecta al inducir una protein­
ciertos aminoácidos ocupan las mismas p o si­ quinasa que, en presencia de ARN de doble
ciones en los IFN a y p. Los interferones a y P cadena, fosforila el factor de elongación, inter­
son estables a pH 2 a 4“C y se mantienen acti­ firiendo de esta forma en el proceso de traduc­
vos en presencia de dodeciisulfato de sodio. El ción. Ei IFN puede, además, potenciar la inhi­
IFN-y, en cambio, es sensible a ambos trata­ bición de la síntesis proteica al in d u cir una
mientos. Los IFN P y y son glucoproteínas, no fosfodiesterasa, la que escinde las secuencias
así el IFN -a. term inales 3 ’ CCA del ARNt, im pidiendo la
Se han aislado IFN de pesos moleculares su­ unión del aminoácido. Si bien los mecanismos
periores al indicado, lo cual podría deberse, en descritos podrían explicar la interferencia de
parte, al hidrato de carbono acom pañante, a los IFN en la síntesis de las proteínas v irales,,
que el IFN formara dímeros o a que se asociase existen todavía interrogantes que no han recibi­
con otras proteínas no liberadas durante la puri­ do respuesta adecuada.
ficación.
De todos los interferones, el a y el P son los Elementos específicos de defensa
que han demostrado un efecto viral más mani­
fiesto, en tanto que el IFN-y, si bien conserva Si bien las barreras naturales y los m ecanis­
esa actividad, funciona mejor como una linfo­ mos de la inmunidad innata son de valor ex­
quina. traordinario para la defensa del huésped, sabe­
El IFN no actúa como un anticuerpo neutra­ mos que, si se produjesen soluciones de conti­
lizando al virus; en una mezcla de virus e inter­ nuidad u otras alteraciones, pueden d e ja r de
8 Aspectos básicos de la inmunidad

cumplir eficazmente su cometido. En esos ca­ inmunidad. Conceptos generales;


sos, los agentes agresores, al penetrar y ejercer mecanismos
su acción nociva sobre tejidos y órganos, pro­
ducen enfermedad. ¿Significa ello que cuando El término “inmunidad” proviene del voca­
los mecanismos naturales inespecíficos dejan blo latino inmun (in privativo; munus, carga; o
de actuar se han agotado nuestros medios de sea privado de carga, privilegiado). Este voca­
lucha contra la agresión? En estos casos dispo­ blo se utilizaba en la época del hiiperio Roma­
nemos de quim ioterápicos y antibióticos que no pai-a identificar a las personas eximidas del
pueden ser eficaces en algunas oportunidades; pago de impuestos, beneficio que podía obte­
pero podemos además crear mecanismos de­ nerse por herencia o adquirirse mediante algu­
fensivos específicos, los de la inmunidad, cuyo na acción particular que era prem iada por el
estudio habremos de encarar. Estado. Pero desde el punto de vista médico, y
Cuando un agente agresor real o potencial para no incurrir en confusiones, es necesario
(antígeno) penetra en un vertebrado adulto (pri­ determ inar exactam ente qué se entiende por
mer estímulo), éste experim enta una serie de “inmunidad” . Se la considera como sinónimo
modificaciones que determinan que su compor­ de resistencia y sirve para expresar la resultante
tamiento ulterior frente a nuevas penetraciones de dos sistemas opuestos, el agente invasor y
del mismo antígeno pueda ser de naturaleza di­ las reacciones del huésped invadido, resultante
ferente. Ello depende de las dosis antigénicas que puede tener todos los valores, desde cero a
empleadas en cada caso, del tiempo transcurri­ infinito. La inm unidad se caracteriza porque
do entre el primer estímulo y los siguientes, de como respuesta al estím ulo antigénico no se
la calidad de los anticuerpos específicos forma­ desencadenan manifestaciones colaterales per­
dos, de ciertos factores genéticos propios del judiciales para el huésped, cosa que en cambio
individuo, etc., todo lo cual configura modifi­ ocurre en la alergia. En un sentido más amplio,
caciones de la sensibilidad. Si las reestim ula­ y sobre la base de los conocimientos que ac­
ciones antigénicas provocan en el huésped va­ tualmente se tienen sobre los fenómenos inm u­
riaciones cuantitativas de la sensibilidad (nor- nológicos, debe considerársela como la re s­
mosensibilidad o hiposensibilidad) con respec­ puesta de un huésped a un agente agresor real o
to a la acción directa que ejerce el antígeno, se potencial y las consecuencias de ella derivadas.
dice que hay inmunidad. El ejemplo clásico es Un vertebrado inmune posee ciertos elemen­
el de la inoculación de una toxina microbiana a tos específicos que actúan sobre el antígeno o
dosis subletales en un animal de experimenta­ agente agresor que les ha dado origen, neutrali­
ción. T ranscurrido cierto tiem po, el anim al zándolo o impidiendo un daño real o potencial
puede recibir dosis superiores sin sufrir trastor­ en el organismo. ¿Pero cómo y dónde se for­
nos, lo que significa, desde el punto de vista man esos elem entos? ¿Por qué en un animal
cuantitativo, que ha modificado su sensibilidad sus componentes normales no expresan esa ac­
para la toxina. El animal es inmune a la acción tividad? ¿En qué casos particulares y cóm o
tóxica. pueden formarse productos que actúen contra
Cuando las inoculaciones de antígenos pro­ los propios componentes orgánicos dando lugar
ducen en el huésped modificaciones tales que a las llam adas enferm edades por autinm uni-
hacen que reaccione con cambios cualitativos dad? ¿Cuál es la causa del rechazo de los injer­
de la sensibihdad frente a la reinoculación del tos homólogos y heterólogos? Si bien hasta no
mismo antígeno, se dice que hay alergia. Así hace mucho tiempo nuestra ignorancia al res­
ocurre, por ejemplo, al inocular un cobayo con pecto era grande, num erosos hechos experi­
100 mg de ovoalbúmina y reinocularlo tres se­ mentales han facilitado su interpretación.
manas después, por vía endovenosa, con canti­
dades inferiores de antígeno. El animal reaccio­ Tipos de inmunidad
na frente al segundo estímulo con una sensibili­
dad exagerada que puede llevarlo a la muerte Dijimos ya que los inmunes eran privilegia­
(choque anafiláctico). Es indudable que esa hi­ dos y que este privilegio podían tenerlo desde
persensibilidad no es causada por el antígeno el nacimiento -poseían por lo tanto una inmu­
en sí, ya que se le inocularon dosis menores nidad natural-, o conseguirlo ulteriormente -la
que las del primer estímulo. Ello se debe a la li­ inmunidcid era en este caso adquirida- Desde
beración de mediadores químicos como conse­ el punto de vista médico existen también esos
cuencia de la interacción del antígeno con sus dos tipos de inmunidad.
anticuerpos específicos fijados a células (mas­
tocitos). Esos mediadores modifican la sensibi­ Inmunidad natural
lidad y ésta es de una calidad distinta a la pro­
vocada directam ente por el antígeno (véase Si bien es poco lo que se sabe de ella, es un
cuadro 1-1). hecho cierto que diferentes especies animales
Mecanismos de defensa contra la agresión

Cuadro 1-1. Respuesta del huésped a su agente agresor


Huésped R eacción F enóm eno

Espontánea
A ctiva
Prim er estím ulo Experim ental
M odificaciones
cuantitativas de la_ - Inm unidad Espontánea
M odificación de sensibilidad (nor- Pasiva
la capacidad raosensibilidad o E xperim ental
reactiva norm al hiposensibilidad)
A doptiva I Experim ental

Estím ulos A c tiv a


A nafilaxia
poste- — P a s iv a
riores A nticuerpos
séricos fijos
A c tiv a
IVIodificaciones Inm ediata a células A topia
cualitativas de la P a siv a
sensibilidad A lergia
(hipersensibilidad) A nticuerpos Fenóm eno /Votivo
séricos circu ­ de A rthus
lantes P asiv o

, [c é lu la s esp ecífica m en -í Alergia tipo tuberculínico


K ctaiüaaa 4 sensibilizadas 1 „ , ,. ■■ , ,
[ Rechazo al nomoinjerto, etc.

presentan resistencia variada a la acción de los cruzi que, si bien no infecta a la rata adulta, tie­
distintos microorganismos o de sus toxinas. La ne marcado poder infectivo sobre las crías lac­
razón de ello puede residir en diferentes causas: tantes de menos de una semana de vida.
3) Influencias hormonales. Variaciones hor­
1) Factores genéticos y raciales. Existen nu­ monales pueden producir modificaciones en la
merosos ejemplos que demuesti'an influencias resistencia a la infección por diferentes agentes
de ese tipo. Los animales carnívoros y las aves agresores. Los diabéticos son susceptibles a las
son resistentes al carbunco; no ocurre así con infecciones de piel, en especial la furunculosis;
los hervíboros, que son sensibles aunque dentro tanto los hipotiroideos como los hipertiroideos
de ciertas limitaciones. Entre las ovejas, las de -y se suman quienes padecen de hipoadrenalis-
raza europea son sensibles, mientras que las ar­ m o - poseen mayor susceptibilidad a la infec­
gelinas son resistentes a dicha infección. ción que los individuos normales.
Otro hecho curioso lo presenta el gonococo, 4) Anticuerpos naturales. En algunos anim a­
que, si bien enferma al hombre produciéndole les con marcada resistencia a distintos agentes
blenorragia, no tiene capacidad para infectar a agresores se ha demostrado la existencia de an­
ninguno de ¡os anim ales de experim entación ticuerpos específicos similares a los formados
normalmente utilizados. en el proceso inmunitario adquirido. Se obser­
Dentro del género humano hay factores ra­ va a veces que individuos que exhiben alta re­
ciales que confieren a los individuos distinta sistencia a ciertas exotoxinas bacterianas tienen
resistencia. La raza negra, por ejemplo, es m u­ en su sangre circulante antitoxinas similares a
cho más sensible que ¡a blanca a la tuberculo­ las que aparecen en infectados o vacunados
sis y algunas enfermedades tropicales, e inclu ­ contra ellas. Esto podría deberse a infecciones
so dentro de la última, hay individuos más o subagudas que pasaron inadvertidas, pero que
menos resistentes a diferentes m icroorganis­ han servido para dejar algún grado de resisten­
mos. cia. Lo que resulta muy difícil de explicar es
2) Edad. Es otro factor que debe tenerse en que en determ inadas personas o anim ales se
cuenta. El virus del sarampión, cuando infecta encuentran anticuerpos contra numerosos m i­
al hombre, por regla general no deja secuelas, croorganismos, lo que significaría, de acuerdo
pero si la infectada es una embarazada con me­ con la concepción anterior, que han sufrido in­
nos de tres meses de gestación el embrión pue­ fecciones m últiples, cosa un tanto difícil de
de sufrir lesiones cardíacas graves, cataratas, aceptar, sobre todo teniendo en cuenta que esos
sordera. Fetos de mayor edad son resistentes. anticuerpos han sido observados a veces en
Otro ejem plo lo tenemos en el Trypanosoma anim ales refractarios a la acción de lo s m i­
1o Aspectos básicos de la inmunidad

croorganism os cuyos correspondientes an ti­ defensivos y además es de larga duración por­


cuerpos contienen. Cuando se iiaga referencia a que - a pesar de que los anticuerpos elabora­
la incidencia de las mutaciones somáticas en la dos, como proteínas que son, se metabolizan y
creación de diversificación en las inm unoglo­ eliminan por los emuntorios en un período no
bulinas (cap. 6) se podrá apreciar la posibilidad superior al m e s- el aparato encargado de su
de aparición de estos anticuerpos como conse­ fo rm a ció n sig u e tra b a jan d o y re p o n ie n d o
cuencia de ese hecho. constantemente, por un tiempo bastante largo,
Por hibridación de células de bazo de ratones los anticuerpos que van desapareciendo del
embrionarios con células de plasmocitom a se torrente circulatorio.
han conseguido híbridos que sintetizan an ti­
cuerpos específicos de la clase IgM, de baja 2) La inm unidad adquirida pasiva puede ser
afinidad. Dado que los embriones no fueron es­ también:
timulados ni expuestos a antígenos extraños, a) Espontánea (congénita)
ello significa que en sus células de bazo ya b) Conferida artificialmente
existía información para la síntesis de ciertos
tipos de anticuerpos, los que, dadas las circuns­ La inmunidad adquirida en forma pasiva y
tancias expuestas, deben ser considerados co­ espontánea es la que tiene el recién nacido co­
mo naturales. mo consecuencia de su transferencia por la ma­
Sea cual fuere el mecanismo que confiere la dre a través de la placenta o el calostro; en
inmunidad natural, es innegable que hay una cambio, la pasiva conferida artificialmente es
resistencia particular, natural o genética, que la que se consigue por inoculación de suero
hace que la resultante de la interacción de ese proveniente de otros individuos o animales in­
sistema opuesto “agente invasor-huésped infec­ munizados con anterioridad y en los cuales hay
tado” se desplace totalmente hacia este tiltimo un alto contenido de anticuerpos específicos.
lado y ese privilegio natural o inmunidad natu­ Este tipo de inmunidad es de corta duración,
ral sea un hecho concreto. pues los anticuerpos son metabolizados como
todas las proteínas y eliminados por los emun­
Inm unidad adquirida torios a breve plazo, de modo que el estado in­
munitario termina con la desaparición de di­
Es la que en realidad nos interesa, ya que se chos anticuerpos por no estar estim ulado su
trata de una lucha específica entre el agente in­ propio aparato formador.
vasor y los anticuerpos y células sensibihzadas La inmunización activa artificial provocada
por él originados. Puede ser de tres tipos: acti­ por vacunación persigue el logro de una protec­
va, pasiva y adoptiva. ción de larga duración para que actúe preventi­
vamente. Como las defensas en este caso tardan
1) La inmunidad activa se divide a su vez en: un tiempo en aparecer, algo más de una semana,
a) Adquirida espontáneamente la vacunación no puede ser utilizada como cura­
b) Provocada artificialmente tiva. Se apelará entonces a la inmunización pa­
siva, mediante seroterapia o la administración
En la inmunidad activa adquirida espontá­ de inmunoglobulinas hiperinmunes, ya que esos
neam ente, las defensas específicas se co n si­ anticuerpos introducidos actuarán de inmediato,
guen como consecuencia de la penetración en neutralizando el agente mórbido o sus toxinas y
el individuo de un agente invasor que lo enfer­ favoreciendo el restablecimiento.
ma. No obstante, el huésped invadido consigue
activar las células del sistema inmune y elabo­ 3) Inmunidad adoptiva:
rar anticuerpos específicos, los que perm ane­
cen en el organismo aun mucho después de ha­ Es la que se consigue cuando se transfieren
ber desaparecido el agente infectante. células inm unológieam ente com petentes. Su
La inm unidad activa provocada artificial­ duración será distinta según que las células
mente se consigue mediante la inoculación de transferidas sean isólogas, homólogas o heteró­
antígenos, que pueden ser proteínas com ple­ logas.
jas, m icroorganism os vivos atenuados, m i­
croorganism os m uertos, o bien las toxinas Mecanismo de la inmunidad antiinfecciosa
m ism as, pero m odificadas de modo tal que
conserven su capacidad antigénica aunque en Cuando las bacterias se introducen directa­
el proceso de modificación hayan perdido su mente en la sangre, gran parte de ellas son en­
acción tóxica (toxoides). El huésped, ante es­ globadas por los macrófagos e histiocitos fijos
tos estímulos, responde como en el caso ante­ del hígado, bazo, sinusoides venosos y en parte
rior. La inmunidad es activa porque el infecta­ son fagocitadas por los polim orfonucleares e
do o vacunado elabora sus propios elementos histiocitos de los pulm ones, donde floculan
Mecanismos de defensa contra la agresión 11

parcialmente. Si las bacterias que han penetra­ gún tejido o zona donde el pasaje sanguíneo es
do son avirulentas, este mecanismo las elimina muy lento, la infección puede no llegar a la san­
rápidamente, En el caso de bacterias de marca­ gre y quedar en los ganglios, donde puede per­
do poder patógeno, a esa primera eliminación manecer por mucho tiempo aunque el animal no
parcial le sigue una multiplicación exagerada experimente reacciones que indiquen enferm e­
en el sitio donde se han localizado y sobreviene dad, En la eliminación de algunas bacterias par­
como consecuencia una invasión al torrente ticipan también, como ya se ha visto, sustancias
sanguíneo; del triunfo de la multiplicación so­ bactericidas elaboradas por el huésped, que ac­
bre el mecanismo de la eliminación, o vicever­ túan por sí solas o formando parte de sistemas.
sa, depende la infección. Hemos considerado hasta ahora el m ecanis­
La muerte del animal por septicemia aguda mo por el cual son eliminadas hasta cierto pun­
se produce cuando esos mecanismos resultan to las bacterias que han penetrado en un animal
insuficientes. normal, pero ese mecanismo puede increm en­
Las bacterias que penetran por otras vías su­ tarse m ediante la inm unización esp ecífica a
fren un mecanismo de eliminación sim ilar al partir de un cultivo muerto de dichos m icroor­
anterior -n o tan intenso-, que depende funda­ ganismos.
mentalmente de la naturaleza del tejido donde Un animal inmunizado activamente reaccio­
se han localizado. Si la inoculación es intrape­ na frente a las bacterias como si éstas fueran
ritoneal, la invasión al torrente sanguíneo es rá­ avirulentas o de virulencia muy escasa y logra
pida; lo es menos si la inoculación ha sido he­ entonces que el equilibrio se desplace de modo
cha por vía intram uscular y menos aun si se que los mecanismos de fagocitosis y de elim i­
inocula por vía subcutánea. nación predominen sobre los de penetración de
El pasaje de las bacterias desde el punto de las bacterias e impidan la infección. Para con­
inoculación a la sangre se realiza siempre por seguir este desplazamiento en el equilibrio pue­
los linfáticos, y en la eliminación de los m i­ de hacerse una inmunización activa, com o ya
croorganismos invasores los macrófagos de los hemos dicho, o en cambio inmunizarse pasiva­
ganglios linfáticos regionales desempeñan un m ente mediante la inoculación, en la m ayor
papel preponderante. Si las bacterias son aviru- parte de los casos, de suero proveniente de ani­
lantas o de virulencia relativa y penetran en al­ m ales in m u n izad o s activ am en te. A d em á s,

Eliminación

sanguíneo

Fig. 1-1. Esquem atización de los diferentes fenóm enos que pueden ocurrir cuando una bacteria penetra en un v erteb rad o
adulto. A, B acteriem ia, elim inación por fagocitosis. B, Infección aguda, septicem ia y m uerte. C, Infección m oderada, fo r­
m ación de anticuerpos, inm unidad.
12 Aspectos básicos de la inmunidad

cuando ha habido infección en un individuo no ten enormemente las defensas específicas (véa­
inmunizado, en los períodos finales de la infec­ se cap. 24).
ción, y como consecuencia de la elaboración de Nuestros conocimientos sobre la inmunidad
anticuerpos específicos contra el microorganis­ antiviral no son tan claros como desearíamos;
mo infectante, se crea un estado inm unitario no obstante sabemos que en la defensa contra
que hace que el proceso infeccioso pueda ser los virus los principales elementos de defensa
vencido si no se debe a microorganismos m ar­ son los linfocitos citotóxicos. Es necesario te­
cadamente virulentos (fig. 1-1). Este es el me­ ner en cuenta una serie de factores que pueden
canismo más común de respuesta inmune a una incidir en dicha inmunidad, factores que están
infección bacteriana; no obstante, en algunos relacionados con la especie animal, la edad del
casos particulares, la inmunidad mediada por sujeto en experimentación, el tejido donde se
células tiene participación activa. im planta el virus, la vía de inoculación. Un
El suero de los animales inoculados con do­ ejemplo lo tenemos en el virus de la influenza,
sis repetidas de toxina diftérica, tetánica u otras que inoculado por vía subcutánea no infecta al
exotoxinas, adquiere la propiedad de^ neutrali­ ratón pero, si en cambio es inoculado por vía
zarlas por formación de antitoxinas. Éstas, que intranasal, sí le produce la típica neumonía vi­
constituyen la base de la inmunidad antitóxica ral al cabo de una semana.
considerada como el tipo más simple y sencillo El mecanismo de invasión viral y las opera­
de inmunidad y que ejercen una acción neutra­ ciones de limpieza llevadas a cabo por el ma-
lizante específica sobre las exotoxinas, pueden croorganismo infectado son muy similares a lo
encontrarse en el suero del hom bre o de los que ocurre en las infecciones bacterianas pero
animales como consecuencia de procesos in­ no debemos olvidar cuál es la estructura y me­
fecciosos por bacilos toxigénicos, o por la ino­ tabolismo de los virus y su exclusiva prolifera­
culación experimental de toxinas o toxoides. ción en las células del huésped.
Además de estas antitoxinas originadas por un Lo que sí es evidente es que, cuando se ino­
proceso inmunitario activo, puede conseguirse culan por las vías que corresponden suspensio­
cierto título de las mismas en la sangre circu­ nes de virus atenuados, o en los casos de infec­
lante del hombre o animales de experim enta­ ciones virales por enfermedad, se consigue una
ción m ediante su inoculación bajo form a de inmunización activa de largo plazo, muchas ve­
suero antitóxico. La inm unidad antitóxica es ces de por vida, mucho más eficaz que la inmu­
simple, ya que se produce mediante la neutrali­ nidad bacteriana. Es también evidente que me­
zación directa de la toxina por su respectiva an­ diante la inoculación de esos virus atenuados a
titoxina existente en el medio circulante, sin animales adecuados puede conseguirse la pre­
que haya necesidad de que intervengan los ma­ paración de sueros antivirus para ser emplea­
crófagos y otros fagocitos indispensables para dos eficazm ente en la inm unización pasiva
la inmunidad antibacteriana. (véase cap. 27).
Su mecanismo en nada depende del comple­
jo sistema de células que, en cambio, es funda­ In m u n id ad local
mental en el caso de que la infección sea pro­
ducida exclusivamente por microorganismos y Desde hace mucho tiempo se sospechaba la
no por sus toxinas. Un hecho muy característi­ existencia de un estado inmunitario local, en
co de la inmunidad anütóxica es que la concen­ cierto modo independiente de la inm unidad
tración de la antitoxina microbiana presente en general, pero sólo en los últimos tiempos, con
el torrente circulatorio es relativam ente baja; el descubrimiento de los anticuerpos citofílicos
así, en el caso de la difteria hay inm unidad y la inm unoglobulina IgA secretoria (véase
cuando la concentración de antitoxina circulan­ cap. 5) se ha logrado una explicación convin­
te, conseguida como consecuencia de una in­ cente.
munización activa, es alrededor de 0,01 U.A. Sabemos que en el hombre y ios animales
Esta pequeña cantidad de antitoxina sería sufi­ existen diferentes clases de inmunoglobulinas
ciente para neutralizar la toxina originada en que pueden tener especificidad para un mismo
una infección primaria. Si las cantidades de to­ determinante antigénico; tenemos conocimien­
xina rebasan la capacidad neutralizante de la to también de que los anticuerpos, como con­
antitoxina la infección puede producirse, pero secuencia de modificaciones en sus estructu­
es necesario hacer notar que en los individuos ras, pueden variar en su comportamiento bio­
inm unizados activam ente, a diferencia de lo lógico. Algunos de ellos tienen capacidad para
que pasa con los no inmunes, pequeños estím u­ fijarse a células, en especial a macrófagos: son
los, conseguidos como consecuencia del nuevo los anticuerpos “citofílicos” y se caracterizan
ingreso de toxina a los tejidos, hacen que rápi­ porque al fijarse a receptores celulares del ma­
damente y con suma facilidad elaboren gran crófago lo “arm an” con anticuerpos específi­
cantidad de antitoxina y de este modo aumen­ cos capaces de fijar al antígeno. El armado de
Mecanismos de defensa contra la agresión 13

los macrófagos con anticuerpos citofílicos, vía regulación de la inmunidad local, por su parti­
receptor para Fe, puede ocurrir en el curso de cipación en la defensa de las membranas y ca­
una infección, en la zona inflamada donde se vidades abiertas contra los agentes de la agre­
ha originado el proceso o en los nódulos linfá­ sión (véanse caps. 5 y 17).
ticos, por contacto de los macrófagos con célu­
las form adoras de anticuerpos o anticuerpos B IB L IO G R A FIA
circulantes. Los macrófagos armados pueden, B ossche H y Van D en (Eds): Biochem istry o f p a ra site s and
regionalmente o a distancia de la infección ini­ líost-parasiíe relationships. North tto lla n d Publ, 1976.
cial, posibilitar la fagocitosis del antígeno por C ohén S y Sadun EH (Ed.): Im m unology o f P arasitic Infec-
fijación previa a su membrana, lo que favorece tions. B lackw ell Sci Publ O xford, 1976.
D ean R T y Jessup W: M o n o n u clea r phagocyte.s: p h ysio -
su endocitosis, o facilitar su destrucción por un logy a n d pathology. E lsevier Science Publ., 1985.
mecanismo no fagocítico. No caben dudas de D ick G (Ed): Im m unological A sp ects o f Infectious D isea-
que los m acrófagos que tienen fijados an ti­ .ses, M T P , 1978.
cuerpos citofílicos deben desempeñar un papel Friedm an Fl, Linna TJ, Prior JE (Eds): Infection, Im m u n ity
a n d G enetics. M TP, 1979.
im portante en la inm unidad local contra los Joiner K. A, Brow n, E. J. & Frank, M . M .: “C o m p lem en t
agentes agresores externos. and b a c te ria ” . A n n u a l R eview o f Im m u n o lo g y", 2:4 6 1 -
Bl hecho que ha contribuido a una m ejor 4 9 1 ,1 9 8 4 .
comprensión de la inmunidad local ha sido el L ehrer R. L, U ch ten stein , A. K. & G anz, T.: “D efensins:
a n tim ic ro b ia l and c y to to x ic p e p tid e s o f m a m m a lia n
d escubrim iento de que la inm unoglobulina c e lls ” . A n n u a l R e v ie w o f Im m u n o lo g y , 1 1 :1 0 5 -1 2 8 ,
IgA, que se encuentra en el torrente sanguíneo 1993.
en pequeñas cantidades, está presente en con­ M cG hee JR, M estecky J, B abb JL (Eds): Secretory Im m u-
centraciones relativamente altas en el calostro, nity and Infection. A d va n ces in Experim ental M ed icin e
a n d B iology, vol. 107, Plenum Press. N ew York, J9 7 9 .
sahva, lágrimas, secreción bronquial e intesti­ M üller-E berhard, H. J. (Ed.): “Innate Im m unity” . C urrent
nal. En todas estas secreciones, la IgA no res­ O pinión in Im m unology. 2 (N° 1): 3-77, 1989/90.
ponde a su estructura normal, sino que adquie­ N otkins A L (Ed): Viral Im m u n o lo g y cmd. Im m u n o p a th o -
logy. A cadem ic Press. N York, 1976.
re una estructura dimérica asociada a un com ­ Sher, A. & Coffm an, R. L.: “R egulation o f itnm unity to pa­
ponente “S” o secretorio, diferente de los pép­ rasites by T cells and T cell-clerived cytokines” . A n n u a l
tidos constitutivos de las inm unoglobulinas, R eview o f Immunology, 10:385-409, 1992.
elaborados por las células epiteliales glandula­ S tew art, W . E.: The In terferó n System . S pringer V erlag .
B erlín, 1979.
res y que le confiere al anticuerpo resistencia a Stew art W E y Schellekens H (Eds): The biology o f th e in-
la acción de las enzim as proteolíticas. Esta terferon system , 1985. E lsevier Science Publ, 1986.
IgA es de origen local y está elaborada por las S tringfellow DA (Ed.): C linical application o f in terferó n
células formadoras de anticuerpos ubicadas su- a n d their inducers. M arcel Dekker, Inc., 1986.
U nd erd o w n , B. J. & S ch iff, J. M .: “Im m u n o g lo b u lin A:
bepitelialm ente en las glándulas m ucosas y strategic defense initiative at the m ucosal su rface” . A n ­
membranas. Es de singular importancia en la nual Review o f Im m unology, 4:389-417, 1986.
La respuesta inmune

RICARDO MARGNI 2
En el capítulo 1, al discutir los mecanismos células. Por un lado macrófagos y células simi­
de la defensa contra la agresión de patógenos lares que actuando en forma inespecífica parti­
reales o potenciales, se enfatizaba que en todos cipan, de la captación del antígeno, su procesa­
los vertebrados adultos podía activarse un sis­ miento y presentación para el reconocimiento
tema de reconocimiento específico del agente por los linfocitos, células con actividad especí­
agresor, conocido como sistema inmune. A fi­ fica. Algunas estirpes de estas células sólo son
nes del siglo pasado y en los comienzos de esta capaces de reconocer al antígeno por contacto
centuria, se discutió vivamente si ese mecanis­ directo, cuando les es presentado por el macró­
mo era mediado por moléculas o por células, fago en forma adecuada; otras secretan molécu­
siendo activos defensores de estas postulacio­ las denominadas anticuerpos, poseedoras de es­
nes Ehrlich y Metchnicoff. Este último sostenía tructuras especiales, que pueden unirse al antí­
que la defensa inmune era ejercida por los m a­ geno específicam ente y neutralizar su efecto
crófagos, los que al fagocitar las bacterias por agresor. A las células capaces de interaccionar
un proceso similar al que ocurre con las partí­ específicamente con el antígeno o de secretar
culas inertes, aseguraban su destrucción. Ehr­ moléculas que puedan hacerlo se las denomina
lich, en cambio, consideraba que las células inmunocompetentes, y a las que participan en
elaboraban receptores específicos en sus mem­ otras etapas de la respuesta inmune células ac­
branas los que, luego eran liberados al plasma cesorias.
circulante, y que esas moléculas eran las que En el hombre y demás vertebrados normal­
neutralizaban al antígeno o agente agresor. mente existen estas células, de modo que ten­
Entre los años 1930 y 1960, especialmente gan asegurada la posibilidad de poner en mar­
en lo que a respuesta humoral se refiere, dos ti­ chados mecanismos de defensa específica con­
pos de teorías fueron expuestas. Las instructi­ tra los agentes patógenos, agresores reales o
vas postulaban que el antígeno inoculado, ac­ potenciales. ¿De dónde provienen esas células?
tuando como molde o matriz, interfería en la ¿Cómo se originan y adquieren capacidad para
conformación de la gamma globulina que nor­ el reconocimiento específico? ¿Cómo es ese re­
malmente se sintetizaba, haciendo que su es­ conocim iento y cuáles son los m ecanism os
tructura fuese complementaria de la del antíge­ efectores? ¿Las células inm unocom petentes
no. Las otras teorías, denominadas selectivas, constituyen una única estirpe celular o hay va­
consideraban que el antígeno no influía sobre rios tipos de ellas con funciones distintas?
el tipo de anticuerpo que habría de formarse,
sino que aquél seleccionaba y estim ulaba las Células indiferenciadas multipotentes
células que elaboran el anticuerpo específico,
para lo que estaban programadas desde el naci­ Las células del sistema inmune se originan
miento. durante la hematopoyesis, proceso por el cual a
Con el correr del tiempo los conceptos han partir de eélulas indiferenciadas multipotentes
ido cambiando, en gran parte se han integrado o “stem cells” y en función del microambiente
y actualmente sabemos que el sistema inmune que las rodea, estas células pueden diferenciar­
está formado por dos grupos fundamentales de se en distintas líneas celulares: mieloide, linfoi-
La respuesta inmune 15

de, eritroblastoide, monocitoide, megacarioci- capaces de diferenciarse en células mieloides, o


toide. Aquellas células de la serie linfoide ori­ células linfoides, o células eritroides.
ginadas durante este proceso constituyen el Segtin el microambiente que las rodee, y su
componente celular específico del sistema in­ posibilidad de interaccionar con matrices celu­
mune (fig. 2-1). lares como hialuronato, otras moléculas pro tei­
Al comienzo del desarrollo embrionario las cas de membranas celulares y moléculas libres
primitivas células indiferenciadas desarrollan a del tipo de las interleuquinas, especialm ente
partir del m esénquim a; a m edida que el em ­ IL-7, una célula indiferenciada podrá derivar
brión evoluciona se las encuentra en el saco vi- en una determ inada línea celular del sistem a
telino, hígado fetal, bazo y médula ósea, lugar hematopoyético. Todo ello tiene lugar por in­
éste donde perduran durante la vida extrauteri­ teracciones proteína-proteína, jugando un p a ­
na. Durante el desaiTollo óseo las células me- pel muy importante en este mecanismo la m o­
senqui males se localizan en el área subendos- lécula CD44, uno de los constituyentes de los
tal, surgiendo por un lado los osteoblastos y os­ “elu ster” o grupos de diferenciación (v éase
teoclastos y por el otro las células indiferencia- cap. 11) y el ácido hialurónico. CD44 es una
das o “stem cells” pluripotentes. Estas células proteína trasm em bránica, cuyo gen tíene 20
se dividen dando células hijas, algunas de las exones IO de los cuales pueden ser ensam bla­
cuales retienen sus características subsistiendo dos en forma alternativa, originando isoformas
com o células in diferen ciad as, en tanto que cuyo dom ino extracelular expresa diferentes
otras se diferencian en las distintas líneas celu­ aminoácidos insertados en la forma estandard
lares del sistema hematopoyético. Se han en ­ de la proteína, lo que hace que se pueda un ir a
contrado “stem cells” con capacidad de desa­ diferentes ligandos, hecho regulado por el m i­
rrollo más limitado dentro del linaje de las cé­ croambiente en el que prolifera. En embriones
lulas sanguíneas. Así, algunas de ellas sólo son de ratón la molécula CD44 es deteetable cu an ­

Antiouerpos
Y A
AA

Progenitor eritroide

F ig. 2-1. G eneración de células hem atopoyéticas a partir de una célula indiferenciada o “stem ceU" pluripotente. C 'FU:
unidad form adora de colonias; G M -CSF: factor estim ulante de colonias d e monocitos; G -CSF: factor estim ulante d e ca o lo - .
nias de granulocitos; 11.-1, lL -3, lL-7: interleuquinas ), 3 y 7.
16 Aspectos básicos de la inmunidad

do se desarrolla el mesodermo y endodermo y canismos de supresión existen en una respuesta


cuando ocurren las migraciones celulares, per­ inmune, y es muy probable que los mismos es­
mitiendo de este modo, según el sitio de reca­ tén regulados a nivel molecular por interaccio­
lada, las diferenciaciones de las “stem cells” . nes mediadas por moléculas sintetizadas por
Mediante el uso de anticuerpos monoclonales las otras estirpes linfoides conocidas.
específicos esta molécula ha sido detectada en Los linfocitos T y B no son diferenciables
las células indiferenciadas, en progenitores de morfológica ni tintorialmente; no obstante ello
la serie linfoide y en las células que penetran puede hacerse a través de la detección, median­
al timo y son inducidas a diferenciarse en ti­ te el uso de anticuerpos monoclonales específi­
mocitos. cos, de los marcadores de membrana propios
Otras moléculas que juegan un rol importan­ que cada uno de ellos expresa. A las células
te en la fijación y migración de estas células en linfoides que no poseen los marcadores clási­
su entorno son los componentes de la familia cos de membrana se las denomina linfocitos T
de las integrinas (véase cap. 12), glucoproteí­ nulos o TO.
nas constituyentes de los receptores de adhe­ Si una célula indiferenciada, inmunológica-
sión. Isoform as de una de ellas, la proteína mente incompetente, adquiere competencia in­
VLA, pueden actuar como receptores para la- munológica en el ambiente de la bursa de Fa-
minina, fibronectina y colágeno. Las integri­ bricius (aves) u otros órganos linfoides prima­
nas, de las que se han identificado 20 formas rios de otros vertebrados (médula ósea, placas
distintas, son heterodímeros formados por las de Peyer, amígdalas, apéndice cecal), la célula
cadenas peptídicas a y (3 no covalentem ente resultante será un linfocito B. Si lo hace en el
unidas; de éstas se conocen 14 y 8 cadenas di­ ambiente del timo, el producto de diferencia­
ferentes, respectivam ente. V arias isoform as ción será un linfocito T. El contacto de estas
son originadas por empalmes alternativos de células con células epiteliales de los órganos
exones ocurridos a nivel génico y algunas mo­ linfoides primarios, bursa o bursa símilis y del
dificaciones postraduccionales. Estas integrinas timo, inducen programas de expresión de genes
parecen desempeñar un papel importante, fun­ que serán específicos para los linfocitos B o los
cionando como verdaderas señales durante la linfocitos T, respectivamente. Dicha expresión
migración celular a distintos órganos y tejidos. tiene lugar a lo largo de la diferenciación que
experimentan estas células hasta lograr la com­
Linfocitos petencia inmunológica y su funcionalidad, por
lo que la identificación de determinados marca­
A partir de estas células indiferenciadas deri­ dores de membrana permitirá, en cada una de
van las distintas estirpes de linfocitos o células estas líneas celulares, establecer el grado de
inmunológieamente competentes. En los mamí­ madurez adquirido.
feros, entre el 0,5% y 10% de las células pro­
ducidas diariamente son linfocitos, muchos de Linfocitos B: características y ontogenia
los cuales mueren en pocos días, mientras que
algunos se mantienen como células de larga vi­ Durante el proceso de diferenciación los lin­
da (células con memoria). focitos B evolucionan, a partir de una “stem
Existen poblaciones de linfocitos funcional- cell”, en célula “Pro-B” o precursor B inmadu­
mente distintas, hecho relacionado con el órga­ ro, célula “Pre-B” , linfocito B inmaduro y lin­
no linfoide primario en el que han adquirido focito B maduro, el que a su vez puede diferen­
competencia inmunológica. Entre estas células, ciarse en célula plasmática. En los diferentes
los linfocitos B (LB) son los productores de an­ estadios aparecen en la membrana celular pro­
ticuerpos o inmunoglobiilinas; los linfocitos T teínas específicas o marcadores, algunos de los
(LT), en cambio, carecen de esa propiedad. Los cuales perduran durante la mayor parte de la
LT pueden ser “efectores” como los LT citotó­ evolución y otros son propios de distintos esta­
xicos (Te) o citolíticos (CTL) que matan y des­ dios celulares.
truyen aquellas células “blanco” que expresan La célula Pro-B se caracteriza por expresar
epitopes extraños en su superficie, o “regulado­ en su superficie marcadores típicos del linaje
res” como los linfocitos T cooperadores o “hel- B, pero no sintetiza ninguna de las cadenas
per” (Th) que ayudan a los LB y Te a cumplir constitutivas de inmunoglobulinas. En este es­
su función eficientemente. Si bien con frecuen­ tadio de diferenciación sólo se produce el rea­
cia se hace mención de una población de linfo­ rreglo de los genes D^,, Jj_, y V,_, (véase cap. 6).
citos T reguladores, capaces de expresar una La enzima deoxinucleotidil transferasa termi­
función supresora (Ts), contraria a la desarro­ nal (TdT) está presente en el núcleo de los pri­
llada por los Th, hasta el momento no se ha po­ meros progenitores de los linfocitos B y T y
dido aislar ningún clon de células linfoides que tiene un papel importante en la creación de di­
expresen exclusivamente tal función. Los me­ versificación, ya que su función es catalizar la
La respuesta inmune 17

incorporación al azar de nucleótidos en extre­ da a un segmento J¡_, (“joining”), produciéndose


mos expuestos de ADN. Ello lleva a la inser­ un rearreglo Dj^/Jj_,, el que a su vez se une a uno
ción de residuos de origen no germinal durante de los varios segmentos VH (“variable”), origi­
ei rearreglo de los genes D,.,, y Vj^, aumen­ nando VjyDj.,Jj.j. En el hombre esto ocurre en
tando la diversificación del sitio de combina­ uno de los cromosomas 14. Si se logra ensam ­
ción de la molécula anticuerpo, especialmente blar un gen activo que codificará para el seg ­
a nivel de CDR3 (tercera zona de hipervariabi­ mento variable de la cadena, el otro haplotipo
lidad de las cadenas H). Esta enzima constituye de cadena pesada presente en el otro crom oso­
un excelente marcador del estadio inicial de di­ ma 14 permanece sin cambios o reordenamien­
ferenciación de los linfocitos B y T, ya que en tos (en configuración germinal). Si en el prim er
el estadio siguiente esta enzima no se expresa. intento no se logra ensam blar un gen activo
Los antígenos del Complejo Mayor de H is­ (recombinación abortiva), se procede a reorde-
tocompatibilidad llamados HLA-DR son molé­ nar los genes de cadena pesada del otro crom o­
culas que se expresan en los linfocitos B desde soma. No se conocen las señales que regulan
los comienzos de su diferenciación y perduran estos hechos, pero ellos explican el fenómeno
durante todo el linaje de las células B, dejando de exclusión alélica.
de hacerlo en los plasmocitos. Estos antígenos Las células Pre-B tienen reordenados su ge­
son fundamentales para la expresión en mem ­ nes para la síntesis de cadenas |Li, las cadenas H
brana de los péptidos antigénicos que habrá de o pesadas de IgM, pero no han adquirido aún la
reconocer el linfocito Th para ejercer su efecto capacidad de expresar las cadenas livianas K o
cooperativo (véase más adelante). X. Simultáneamente aparecen cadenas |Li en el
Las moléculas CDl 9 y CD24 son marcado­ citoplasma. En este estado se expresan dos ge­
res que se expresan en las eélulas Pro-B. El pri­ nes adicionales, X5 y VpreB, y sus productos ca­
mero de ellos se conserva hasta en el linfocito dena (X) (omega, 18 kDa) y cadena t (iota, 14
B activado, mientras que CD24 se pierde du­ kD a), constituyen la denom inada cad en a L
rante la activación. “su stitu ía ” o “pseudo” cadena L que p u ed e
Las células Pre-B expresan CDIO, una endo- combinarse con una cadena naciente y expre­
peptidasa neutra, y C D l9, glucoproteína trans­ sarse en la membrana celular. Se ha demostrado
membránica que puede asociarse no covalente­ que la cadena se une covalentemente al produc­
mente con los componentes del complejo que to del gen X5 (cadena (o) y se asocia no cova­
constituye el receptor antigénico del linfocito lentemente al producto del gen Vp„B (cadena i).
B. CD20 y CD22 comienzan a expresarse tam ­ Los genes X5 y VpreB tienen secuencias hom olo­
bién en este estadio, perdurando el primero en gas con las cadenas ^ y no han experimentado
los linfocitos B activados, lo que no ocurre con rearreglos antes de su expresión. Parecería que
CD22. E stu d io s estru ctu rales sugieren que la función que cumple esta asociación, que no
CD20 podría ser un canal iónico que funciona­ tiene actividad de receptor de antígeno, es la de
ría durante la activación celular. Otra proteína facilitar interacciones del linfocito Pre-B con
detectada en los progenitores iniciales de la di­ células estromales y otros componentes del m i­
ferenciación es CD34, con una estructura pare­ croam biente de la médula ósea. No obstante,
cida a la mucina y que funcionaría como m olé­ estudios recientes parecen demostrar que la ex­
cula de adhesión por un mecanismo similar al presión de cadenas ja en la superficie celular es
de las leetinas. condición indispensable para que tenga lugar la
Una molécula del linaje B maduro es CD21, expresión de cadenas livianas.
que muestra baja afinidad por el componente En este estado de diferenciación se expresan
del complemento C3d y constituye el receptor también otros dos genes relacionados con el re­
del virus Epstein-Barr, productor de la mono- ceptor B. Son los identificados en el ratón como
nucleosis infecciosa y el linfoma de Burkitt. La mb-1 y B29, cuyos productos de expresión, las
molécula CD21 se pierde durante la activación proteínas Ig a e ígP, asociadas a la IgMm cons­
linfocitaria. tituyen el complejo que funciona como receptor
El marcador típico del linfocito B es su re­ antigénico del hnfocito B (véase cap. 11).
ceptor antigénico, el que está constituido por Las células proceden luego a reordenar los
una molécula monomérica de inmunoglobulina genes de cadenas livianas (V^^ y Jj^). A parente­
de la clase IgM í(|0.k)2 o (jAA-jj], idéntica al anti­ mente el orden de los sucesos no ocurre al azar,
cuerpo que habrá de secretar luego la corres- sino que se observa un orden jerárquico. Se co­
poncüente célula plasmática (véase cap. 5). El mienza con la familia k (kappa) en un crom o­
reordenamiento de los genes que dirigen la sín­ soma 2; si el suceso es exitoso, el otro haploti­
tesis de las cadenas pesadas (fj.) constitutivas de po k y ambos cromosomas 22 que llevan 1a fa­
la IgM tiene lugar en el estadio Pro-B. El pri­ milia X (lambda) se conservan en configuración
mer hecho suele ser la aproximación de un seg­ germinal. Si el primer intento X resulta aborti­
mento Dy (“diversity”) del gen de cadena pesa­ vo, se procede a reordenar el segundo haplotipo
18 Aspectos básicos de la Inmunidad

K, manteniendo X en configuración germinal. Si baja afinidad para IgE, es un marcador exclusi­


este intento también falla, recién se procede a vo de este estadio de activación del linfocito B.
utilizar la familia X, intentando primero uno de La característica fundamental del receptor de
los dos alelos. La preferencia en la utilización los hnfocitos B es su capacidad para reconocer
de cadena liviana K puede tener que ver con la antígenos en solución, sin necesidad de inter­
mayor posibilidad de diversidad que ofrece este mediarios. En la membrana celular se encuen­
sistema respecto del X y se refleja en las inmu­ tran asociadas a la IgM las cadenas peptídicas
noglobulinas circulantes: en el ratón el 95% de Ig a e IgP, las que tienen una activa participa­
los anticuerpos poseen cadenas liv ian as K, ción en los mecanismos de transducción de se­
mientras que en humano el 60% utiliza k . Ello ñales al interior de la célula cuando el receptor
es consecuencia de que en el ratón existen apro­ antigénico del LB interacciona con el antígeno.
ximadamente 250 genes Vk, en tanto que hay Los linfocitos B experim entan durante su
solo dos genes YX, mientras que en el hombre evolución un proceso que los lleva a la no reac­
esos valores son 50 y 30, respectivamente. tividad contra los antígenos propios. Ello ocu­
Finalmente, una vez que la cadena liviana se rre en los primeros estadios de la diferencia­
transcribe y se traduce, en el citoplasma se une ción, donde los contactos prematuros con esos
a la cadena pesada para ensamlslar una IgM antígenos pueden inducir anergia, deleción clo­
monomérica que se expresará en la membrana nal y muerte celular.
celular (IgMm). A continuación por empalme Los linfocitos B maduros se localizan en di­
(“splicing”) alternativo del pre-ARNm, las cé­ ferentes órganos linfoides secundarios, pasando
lulas sintetizan en form a sim ultánea cadenas a formar parte de la población de linfocitos B
pesadas p. y 5 y expresan en la superficie IgM e recirculantes, los que están en condiciones de
IgD. Todos los hechos descritos en el proceso responder a un estímulo antigénico. El 20% de
de diferenciación de los linfocitos B ocurren en estas células se encuentran en sangre periférica;
alrededor de tres días. el 70%, repartido aproximadamente en partes
A partir de aquí la célula está madura y mi­ iguales, en el bazo, zona fohcular de los gan­
gra hacia los órganos linfoides secundarios. glios linfáticos y conducto torácico; el resto en
Luego de la activación antigénica las células médula ósea y amígdalas.
dejan de expresar IgM e IgD de superficie y La figura 2-2 esquematiza los distintos esta­
pasan a secretar IgM. El CD23, un receptor de dios de diferenciación y los marcadores celula­

Célula B Y
con memoria

Anticuerpos

Célula Célula Pro-B Célula Pre-B Célula


indiferenciada (Precursor inmaduro) plasmática

TdT (-h-H-t) HLA-DR {++++) HLA-DR (++++) HLA-DR (++++) CD38 (-t-t)
HLA-DR (+) CD10 (+-H-H-) CD10 (-H-+H-) CD19 (-t-t-H-) CD78 {+++)
CD10 (-I-) CD19 (-t-t-i-H-) GD19 (-I--I-+-!-) GD20 {+++) (i en citoplas­
CD19 {+++) CD20 {++++) GD20 (++++) CD23 (+-H--F) ma (-H--H-)
CD24 (-I--H-) GD24 (-i-f++) GD24 ^++-1-) GD72 (++++) Genes H reor­
CD72 {++) CD22 (+++) GD22 (+++) GD78 (+++) denados (-H--I-I-)
Genes H reor­ CD72 (-t-h+-t) GD72 (-H--H-) IgM sup (+-I-+H-) Genes L reor­
denados (-H-h) CD78 {++) GD78 {+++) Genes H reor­ denados (-H--H-)
|i en citoplas­ IgM sup (-r-H-t) denados (-H--H-)
ma (-)-i-++) IgD sup (-(-+-M-) Genes L reor­
Genes H reor­ Genes H reorde­ denados (-H--H-)
denados (-H--H-) nados (-t-t++)
Genes L, inicia­ Genes L reorde­
ción reordena­ nados {++++)
miento (-t-t)

Fig. 2-2. Evolución y expresión de m arcadores durante el proceso de diferenciación por los com ponentes celulares de la
línea de linfocitos B.
La respuesta inmune 19

res que identifican a las células de linaje B. Por jerto contra huésped, defensa contra virus y cé­
inm unofluorescencia indirecta y usando anti­ lulas tumorales, o en procesos de regulación de
cuerpos m onoclonales específicos para cada la respuesta inmune. Las células que entran al
marcador, se los puede poner en evidencia. Por timo provienen de la médula ósea y son TdT" y
el mismo procedim iento, usando suero an ti­ HLA-DR+. Este último marcador se pierde in­
gamma globulina, puede detectarse en los lin­ mediatamente. En el microambiente del timo,
focitos B su receptor antigénico (véase cap. 3). como consecuencia del entorno y la influencia
de productos de naturaleza peptídica (timosina,
Linfocitos T: características y ontogenia etc), la célula indiferenciada comienza a dife­
renciarse. Los primeros cambios ocurren en la
Las células indiferenciadas que migran al ti­ zona cortical del timo; estos timocitos inm adu­
mo encuentran el microambiente para su dife­ ros (protim ocitos) expresan los m arcadores
renciación en linfocitos T. Estas células pueden CD2 y CD7, y posteriormente CD5 (tim ocito
participar en ciertos mecanismos inm unológi­ inmaduro). En esta etapa los timocitos com ien­
cos como el rechazo de injertos, reacciones de zan a reordenar los genes que codifican para el
hipersensibilidad retardada, reacciones de in­ receptor antigénico, un heterodímero form ado

TIMO

dula

T dT

SANGRE
CIRCULANTE

F ig. 2-3. D iferenciación de los linfocitos T. La p rim era etapa ocurre en la corteza del tim o, continuando luego en la zona
m edular. D urante este pasaje los linfocitos experim entan estadios de diferenciación caracterizados por la ap a rició n en
m em brana de diferentes m arcadores antigénicos. F inalm ente se separan en dos grupos, los que expresan los m arcadores
CD4 y C D 8, respectivam ente. A lcanzado ese grado de diferenciación los tim ocitos se vuelcan al torrente linfático y san­
guíneo y constituyen las poblaciones de linfocito T que expresan CD 4 (T H I y TFI2) y CDS (Te).
20 Aspectos básicos de la inmunidad

por dos cadenas peptídicas, a/|3 o X/b, unidas citos T y glóbulos rojos de carnero, reacción
covalentemente (véase cap. 7). Los genes que que durante cierto tiempo fue considerada co­
se reordenan primero son los T[3 y Ty. Reorde­ mo una de las más efectivas en la identifica­
nados los genes, com ienza a expresarse en ción de esta estirpe de Hnfocitos. El adveni­
ARNm. La etapa siguiente de maduración tiene miento de los anticuerpos monoclonales y la
lugar en la zona m edular del tim o (tim ocito identificación de diferentes moléculas CD, le
“común”), y en su inicio incorporan nuevos an­ han quitado primacía a las llamadas rosetas E.
tígenos y marcadores de membrana: C D l, CD4 Los linfocitos Th que expresan CD4 se dife­
y CD8. La denominación de timocito “común” rencian en dos grupos, TH l y TE12. El primero
proviene de que estas células expresan ambos de ellos sintetiza IL-2 e lEN-y y normalmente
marcadores CD4 y CD8. Dentro de la zona me­ son los responsables de las reacciones de hiper­
dular, en una etapa posterior de diferenciación, sensibilidad tardía (véase cap. 16). Los TH2,
los LT pierden C Dl e incorporan el antígeno que sintetizan IL-4, IL-5 e IL-10, son los que
CD3, asociado al receptor antigénico, pero las ejercen el efecto cooperativo. A aquellos linfo­
células ya se diferencian en dos grupos: el que citos que sintetizan las interleuquinas produci­
expresa CD4 y el que expresa CD8, marcado­ das por am bos grupos (T H l + TH2) se los
res de los linfocitos Th y Te respectivamente. identifica como THO.
Además se reordenan y expresan los genes T a Los linfocitos CD8+, citotóxicos, secretan IL-
(véase cap. 7). Teniendo en cuenta varias simi­ 10 e lEN-y, y ejercen un efecto supresor sobre
litudes en el desarrollo entre los linfocitos B y los T H l y la síntesis de inmunoglobulina IgE.
T, es de esperar que una cadena “a sustituta” Un efecto similar, a través de la IL-10 que se­
juegue en el linfocito T un papel similar al ejer­ cretan, ejercen los TH2 sobre la población T H l.
cido por la cadena “L sustituta” en el linfocito La IL-10 secretada regula a su vez la actividad
B. En ratones CD3+CD4"CD8" deficientes en de las células CD8+, lo que demuestra que estas
cadenas a , se han encontrado timocitos grandes células pueden ejercer un efecto supresorio a
que expresan cadenas |3 asociados, vía puente través de moléculas que ellas elaboran, y que la
d isulfuro, a una glucopro teín a denom inada IL-10, por otra parte, tiene un efecto regulatorio
gp33, cuyo gen ha sido clonado. Éste codifica en la proliferación de células T. Estos datos
una proteína con un dominio extracelular, una confirmarían la suposición de la inexistencia de
porción transmembránica que contiene dos re­ una estirpe única de linfocitos T (Ts) responsa­
siduos polares idénticos a los de la cadena a , y ble de los fenómenos de supresión que ocurren
una porción citoplasmática. En las cadenas a durante una respuesta inmune.
normales estos dos residuos son necesarios pa­ En los linfocitos maduros ya está predeter­
ra el ensam blado y transporte del com plejo minado cuál va a ser el elemento restrictivo pa­
C D 3.TcR ap. Por este motivo a la gp33 se la ra el reconocimiento antigénico (CMH clase I o
denomina “cadena a sustituta” del pre-receptor II). Esta cualidad no es heredada, se la adquiere
T (pTa), la que tendría un papel similar al de la durante la maduración linfocitaria. Los linfoci­
“cadena L sustituta” codificada por los genes tos T han aprendido este reconocimiento parti­
A.5 y VpjeB. El receptor del linfocito T sólo reco­ cular durante su evolución en el timo, habiendo
noce péptidos antigénicos provenientes del pro­ experimentado en primer lugar una selección
cesado, por las células presentadoras: a) de an­ positiva y luego una selección negativa. Duran­
tígenos endógenamente sintetizados (proteínas te la primera sólo han sobrevivido aquellos ti­
virales, antígenos tum orales), expresados en mocitos inmaduros que reconocen a los antíge­
membranas celulares y asociados a antígenos nos del CMH de clase I o de clase II propios
del Complejo M ayor de H istocom patibilidad expresados en el epitelio tímico, y durante el
(CMH) clase I (linfocitos Te), o b) de antíge­ proceso de selección negativa mueren aquellos
nos extraños y asociados al CMH clase II (lin­ timocitos que reconocen a sus antígenos pro­
focito Th). Esto constituye una restricción del pios asociados a sus antígenos del CMH de cla­
reconocimiento antigénico por los componen­ se I o de clase II. Los que sobreviven son aque­
tes del CM H clase I, para los linfocitos Te, llos que poseen receptores capaces de interac­
efectores y del CMH clase II, para los linfoci­ cionar con antígenos extraños adecuadamente
tos Th, reguladores (véase cap. 7). procesados por las células presentadoras de an­
Cuando los timocitos completan su madura­ tígenos y asociados a antígenos del CMH pro­
ción se vuelcan al torrente sanguíneo como lin­ pios. Este proceso selectivo evita que prolife-
focitos T maduros, que expresan en membrana ren aquellos linfocitos capaces de reconocer
como m arcadores más representativos CD2, antígenos propios e inducir una respuesta in ­
CD3, CD4, CD5, CD7 (Th) y CD2, CD3, CD5, mune de autoagresión, y hace que sólo perdu­
CD7, CD8 (Te) (fíg. 2-3). ren los que reconocen a los agentes agresores
CD2 es el responsable de la formación de ro­ extraños, contra los que ponen en marcha los
setas que tiene lugar cuando se mezclan linfo­ mecanismos de la inmunidad.
La respuesta inmune 21
Los linfocitos que mueren durante este pro­ monocitos, células dendríticas, astrocitos, célu­
ceso de selección lo hacen por apoptosis o las de Langerhans, pudiendo también cum plir
muerte programada, la que es inducida por se­ esa función los linfocitos B activados y las cé ­
ñales específicas. La muerte no es por necrosis; lulas B de origen tum oral. La característica
hay fragmentación del núcleo y destrucción ce­ fundamental de estas células es expresar en sus
lular. De la población total de células que se di­ membranas antígenos codificados por el CM H
ferencian en el timo, sólo el 5% sobrevive y de clase II y además, especialmente en los m a­
pasa a circulación como linfocitos T maduros. crófagos, de sintetizar y excretar factores cono­
A aquellos linfocitos que han madurado pero cidos con el nombre de monoquinas, siendo el
que no han sido impactados por el antígeno se principal de ellos la interleuquina 1 (IL-1), fac­
los identifica como células “náíve” (cándidas, tor estim ulativo de fundam ental im portancia
inocentes, vírgenes). Cuando un antígeno inte­ para que los linfocitos en estado de rep o so
racciona con un linfocito no estimulado (“naV- (GO) puedan excitarse, pasar a la fase G1 e in ­
ve”) éste se diferencia a células efectoras/regu- gresar al ciclo celular. Las células accesorias
ladoras, parte de las cuales perdurarán como son generalmente fagocíticas y por ese m eca­
células con “memoria”. nismo captan al antígeno, lo procesan y se acti­
Estudios realizados por Prince y col. por ci­ van, incrementando la producción de lL-1.
tometría de flujo bicolor y tricolor, han demos­ A las CPA se las designa “profesio n ales”
trado que las células “naíve” son CD45RO% cuando en condiciones normales expresan an tí­
C D 45R A ‘""’'" y las célu las con “m em o ria” genos del CMH en su superficie, así co m o
C D 45R O *“™'", C D 4 5 R A \ L as c é lu la s otras moléculas de adhesión. Las CPA son “no
C D 4 5 R O '““ '", C D 4 5 R A - y C D 4 5 R O '‘>^” , profesionales”, no clásicas, si sólo bajo deter­
CD45RA‘*‘“™son exclusivam ente hnfocitos T, minadas circunstancias expresan en su superfi­
en tanto que las CD45RO“, CD45RA‘'™“ pue­ cie antígenos del CMH.
den ser células T, células B y células “killer” . El contacto de los antígenos con las células
En la conversión “náíve” a “memoria” se in­ fagocíticas se hace a través de receptores, en
crementa la proporción de CD25 y disminuye especial por intermedio de CRl y CRII, los que
ladeC D 38: tienen como ligandos a C3b y C3bi, co m p o ­
nentes del complemento resultantes de su acti­
CD45RO-, CD45RA>“"”'’......CD 25 (5% ); CD 38 (76%) vación por la vía alterna. Estos componentes, al
CD451™, C D 45R A '‘“ >......C D 25 (24% ); CD 38 (53%) estar unidos a los antígenos e interaccionar con
CD45RO'"™", C D 45RA -......CD 25 (42% ); CD38 (27%) los receptores CRl y CRII actúan como puentes
entre el antígeno y el macrófago facilitando su
Las moléculas C D l la, CD2 y CD4 aumen­ en d o cito sis. La adhesión del antígeno a la
tan en las células “con memoria” . Ello ocurriría m em brana del macrófago puede ocurrir ta m ­
después de la pérdida de CD45RA y aparición bién por interacciones proteína-proteína o por
de CD45RO y no durante los estadios interme­ la unión de ciertas proteínas con funciones de
dios como ocurre con CD25 y CD38. lectinas que se fijan a los hidratos de carbono
Los linfocitos B y T que han adquirido com­ de algunas glucoproteínas aisladas o co m o
petencia inmunológica pasan a poblar los órga­ componentes de membranas celulares,
nos hnfoides secundarios, en la proporción y Los antígenos del CMH de clase I, que se ex­
distribución ya indicada para cada uno de ellos. presan en la membrana de todas las células hu­
En ese conjunto de linfocitos recirculantes están manas, excepto los eritrocitos y espermatozoi­
expresados los receptores capaces de reconocer des, están constituidos por una cadena a inserta­
a los diferentes antígenos, cuyo número se esti­ da en la membrana celular, asociada no covalen­
ma en 5 X 10*^’ hasta 1 x 10’, pudiendo cada uno tem ente a una cadena del p2 microglobulina.
de ellos expresar entre 5 y 10 epitopes diferen­ Los antígenos del CMH clase II están formados
tes, en promedio. Dado que cada linfocito B o T por dos cadenas peptídicas, a y P y asociadas no
expresa un receptor capaz de reconocer sola­ covalentemente, y ambas insertadas en la m em ­
mente un epitope antigénico, la población nor­ brana celular. Dentro del citoplasma celular y
mal de linfocitos, calculada para el ratón en 10®, antes de su expresión en membrana, los antíge­
es suficiente para cubrir el panorama de especi­ nos de clase II tienen una tercera cadena peptídi­
ficidades necesario para que la labor defensiva ca llamada y o invariante, que no presenta iso­
contra los agentes agresores sea efectiva. formas y cumple un rol importante en el trans­
porte del péptido antigénico (véase cap. 10).
Células accesorias Los péptidos resultantes de la degradación de
los antígenos fagocitados constituyen los epito­
Las células con funciones accesorias que pes que finalmente reaparecerán en la superficie
pueden presentar epitopes a los LT para su re­ de las células accesorias, asociados a los antíge­
conocimiento dual (CPA) son los macrófagos. nos del CMH mediante uniones hidrofóbicas, y
22 Aspectos básicos de la Inmunidad

Cambio
conformacional
CMH-clase I I TAP1 TAP2

Péptido

CITOPLASMA
Proteasoma Complejo
proteasoma-péptido

F ig. 2-4. Procesado por la CPA y expresión en la m em brana celular de péptidos provenientes de antígenos de síntesis en ­
dógena asociados a CM H-L Parte de la figura por debajo de la línea quebrada: visión am plificada del proceso de fragm en­
tación del antígeno (Ag) por interm edio de los proteasom as (PTS) y transporte al lum en del REÍ a través de los transporta­
dores de péptidos insertados en la m em brana del RE, a efectos de su interacción con los antígenos del CM H -clase L Com o
consecuencia del proceso éstos sufren cam bios conform acionales, los que aseguran una m ejor unión y transporte al Golgi.
P arte superior: pasaje del com plejo péptido-C M H -I a través del aparato vesicular del Golgi y trans-G olgi h asta la m em bra­
na celular para su presentación al receptor antigénico (R C T) de LT.

en ese contexto son presentados a los linfocitos En el primer caso, la proteína viral u otra si­
T. La única excepción a la restricción para el re­ milar de origen citoplasmático es degradada en
conocimiento dual por los LT son los antígenos el citosol por un grupo de proteosomas (PRT),
del CMH extraños (alotípicos), ya que en ese -unidad que contiene sitios catalíticos m últi­
caso particular no es necesaria la participación ples-, y se originan simultáneamente y a partir
de los antígenos del CMH propios. del mismo sustrato diferentes péptidos. Estos
sitios proteolíticos múltiples facilitan la p ro ­
Procesado y presentación del antígeno ducción preferencial de los pequeños péptidos
que habrán de constituir los epitopes antigéni­
¿Qué acontece cuando un antígeno penetra cos secuenciales a reconocer por los linfocitos
por primera vez en el hombre u otro vertebrado T. Estos péptidos son transferidos a las unida­
que ya ha desarrollado su sistema inmune? Las des transportadoras (TAP) que residen en la
células que actúan en primer lugar son los m a­ m em brana del retículo endoplásm ico (RE) y
crófagos y otras células presentadoras de antí­ que transfieren a su vez los péptidos al lumen
genos. El procesamiento de ese antígeno será del RE, los que en el Golgi se unen a las nue­
distinto según se trate: a) de un antígeno endó­ vas inoléculas del CMH de clase 1. Esta unión
genamente sintetizado, como lo son las proteí­ induce cambios conformacionales en las molé­
nas virales correspondientes a virus que infec­ culas CMH, que habrán de llevar a su estabih-
tan las células, los neoantígenos producto de zación y facilitar el transporte del com plejo
células que han sufrido transformación malig­ péptido-CMH clase 1 a la superficie celular pa­
na, etc, o b) que el agente agresor sea un coin- ra su reconocimiento por el receptor antigénico
ponente antigénico externo del tipo de las bac­ del linfocito T (fig. 2-4).
terias, parásitos o proteínas extrañas. Los antígenos extraños adheridos a la super­
La respuesta inmune 23

ficie de la célula que habrá de participar en su sitoria, impidiendo su unión a péptidos endóge­
presentación serán endocitados por pinocitosis, nos en el RE y asegurándole de este modo su
proceso que consiste en la ingestión de partícu­ participación en la vía endocítica. Si bien el en­
las solubles o fluidos, o por fagocitosis cuando samblado de la cadena no es un requerimiento
se trate de restos celulares, bacterias o produc­ absoluto para la expresión del heterodím ero
tos de agregación. En ambos casos se forman aP , incrementa la eficiencia del proceso. Las
vesículas o vacuolas que se vierten en los en­ inoléculas de clase II transportadas a partir del
dosomas tempranos, primer compartimento do­ RE lo hacen bajo la forma de un armazón com ­
tado de proteasas eficientes a pH ácidos, nece­ plejo constituido por 3 cadenas y en el que se
sarias para iniciar la degradación del antígeno. insertan 3 hetrodímeros ap.
Entre éstas, las dos más importantes son la ca- C u an d o las m o lécu las lleg an al re tíc u lo
tepsina B y D. El proceso continúa luego en los trans-G olgi (RTG) y como consecuencia de
endosomas tardíos y concluye con la participa­ una señal determinada, el complejo aP y se diri­
ción de las vesículas lisosomales, caracteriza­ ge, por alguno de los mecanismos de la v ía en­
das por contener un elevado ntímero de enzi­ docítica cuya localización no ha sido determ i­
mas proteolíticas. nada hasta el presente, a los endosom as que
Las moléculas de antígenos procesadas por contienen los antígenos procesados. D urante
la vía endocítica no tienen posibilidades de este tránsito la cadena y es degradada y el h ete­
unirse a los antígenos del CMH clase L Sólo lo rodímero a p puede entonces unirse a los p ép ti­
hacen a moléculas de clase IL El ensamblado dos antigénicos exógenos (fig. 2-5). El tiempo
de tas cadenas a y P de los antígenos del CMH que las moléculas del CMH clase II tardan en
clase II para formar el heterodímero tiene lugar atravesar la ruta endocítica y aparecer en la su­
en el RE. Durante la biosíntesis de estas molé­ perficie celular es de 1-3 horas. El pH ácido
culas una tercera cadena denominada y o inva­ predominante en los endosomas/lisosomas con­
riante (Ii) se une al heterodímero en forma tran­ tribuye a una mejor degradación de las m olécu­

Ag exógeno
Péptido exógeno
CMH-clase ['
Péptido e n d ó g e n o L iJ
CMH-clase II

F ig. 2-5. P rocesado p or la C PA y expresión en la m em brana celular de péptidos provenientes de antígenos de sín tesis ex ó ­
gena y endógena, asociados al CM H-II,
24 Aspectos básicos de ía inmunidad

LINFOCITO Th

CMH-clase II
CELULA PRESENTADORA DE ANTIGENO

Aminoácidos componentes del epitope

Aminoácidos componentes dei agretope

Fig. 2-6. E pitope y agretope. El conjunto de am inoácidos identificados con que contactan con el RCT, constituyen
el epitope-, los identificados con (□), que contactan con el CM FI-clase II constituyen el agretope.

las de antígeno endocitadas y a un aumento de clase IgG contra antígenos procedentes de una
la eficiencia de la unión de los péptidos a las infección viral, las que sólo tienen lugar si el
moléculas del CMH clase II. linfocito B es “ayudado” por un linfocito T
Si bien los antígenos del CMH clase II nor­ “helper” que ha aprendido a reconocer pépti­
malmente presentan péptidos provenientes de dos andgénicos asociados al CMH clase II. Su
antígenos exógenos, pueden también, en deter­ mecanismo no está bien determinado; podría
m inadas circunstancias, presentar antígenos ocurrir que antígenos endógenos expresados
endógenamente sintetizados. Ello ocurre en las en la membrana celular asociados a CMH cla­
respuestas con formación de anticuerpos de la se I para su reconocim iento por las células

LINFOCITO Th

Fig. 2-7. Procesam iento del an tí­


g eno por el m acrófago y p resen ­
ta c ió n d e l c o m p le jo p é p tid o -
C M H -II a las cadenas a y |3 del
R C T de un Th. Se in d ican a d e ­
m ás las cadenas peptídicas cons­
titutivas de CDS y la fam iha zeta,
C D 4 y la interacción entre CD28
y B7 y de un par de m oléculas de
adhesión (C D 2/LFA -3) com o re­
Ag procesado presentativas de estos procesos.
La respuesta inmune 25

CD8+ fueran luego endocitados. En este caso de las membranas de ambas células tienen lu­
el proceso seguiría la vía endocítica que lleva gar (véase cap. 11).
a la asociación con antígenos clase II y su ex­ Sim ultáneam ente las células m acrofágicas
presión en la superficie celular para su recono­ sintetizan y secretan lL-1 y TNF, m oléculas
cimiento por los receptores antigénieos de las que activan a los linfocitos que reconocieron al
células CD4+. Otra posibilidad es que se for­ antígeno por ellas presentado y se encuentran
men autofagosomas que incorporen proteínas en fase de reposo o GO e inducen su pasaje a
citoplasmáticas y que después de la fusión con las fases G1 y S, o de síntesis, del ciclo de vida
estructuras lisosomales esas proteínas antigé­ celular (fig. 2-7). Si el linfocito T era del sero-
nicas sean procesadas por la vía de los antíge­ tipo CD8+ y su RCT tenía restricción para antí­
nos del CMH clase II. genos CMH clase I, el linfocito excitado habrá
La vía endógena de procesamiento del antí­ adquirido capacidad para reconocer y destruir,
geno, utilizada cuando los péptidos resultantes como célula citotóxica o linfolítica efectora, a
se van a unir a antígenos del CMH clase 1, es cualquier otra célula que exprese en su m em ­
distinta de la que tiene lugar cuando los antíge­ brana ese producto CMH clase Lpéptido. Si la
nos van a ser presentados por moléculas de cla­ célula T era CD4+, su RCT poseía restricción
se 11. En el primer caso el proceso puede ser para CMH clase II y sintetizaba IL-2, el linfo­
bloqueado con inhibidores de síntesis de pro­ cito T estimulado adquirirá capacidad para in­
teínas o mediante brefeldina A, un inhibidor ducir respuestas de hipersensibilidad tard ía
específico del transporte entre el RE y el Golgi, cuando encuentre al péptido antigénico especí­
y no es alterado por cloroquina. Esta droga en fico presentado en el contexto del CMH clase
cambio, al igual que el NH4C1, impide la acidi­ 11. Estos linfocitos, como ya se indicara, son
ficación de los endosomas y produce el conse­ identificados como T H l. Algunas de estas es­
cuente bloqueo del procesamiento del antígeno tirpes eelulai'es pueden ejercer efecto coopera­
a ser presentado por moléculas de clase II. tivo o “helper”. Si la célula T CD4* que reco­
Un antígeno extraño, endógeno o exógeno, noce al CMH clase 11-péptido es productora de
será procesado por los macrófagos y otras célu­ IL-4, IL-5 e IL-10, identificada como TH2,
las presentadoras del huésped, y en el contexto ejercerá un efecto cooperativo sobre los linfoci­
de los antígenos del CMH clase 1 y clase II, pe­ tos B, asegurando una respuesta efectiva de es­
queños péptidos de 8-15 aminoácidos serán ex­ tas células (fig. 2-8).
presados en sus membranas. Los complejos es­ Un linfocito B reconoce al antígeno en fase
tarán en condiciones de ser reconocidos por fluida, sin necesidad de degradación p revia y
aquellos linfocitos T maduros que se encuen­ sin requerimiento de célula presentadora de an­
tran en los órganos linfoides secundarios for­ tígeno o restricción de antígenos del CM H,
mando parte del conjunto de células T recircu­ Cuando el receptor B (IgM de membrana) cap­
lantes, dentro de las limitaciones de su restric­ ta al antígeno, el LB se activa, se diferencia en
ción y especificidad. célula plasmática y secreta inm unoglobulinas
Los pequeños péptidos antigénieos se unen de la misma especificidad que la de su recep­
en forma lineal, por uniones no covalentes, a la tor. Si el antígeno que indujo la respuesta es T-
parte variable de los antígenos del CMH clase I independiente, ella será con producción de an­
y clase II, que en esa zona presentan una es­ ticuerpos IgM ya que los antígenos de ese gru­
tructura en forma de celdilla que, por estudios po, por poseer efecto mitogénico o determinan­
de cristalografía de rayos X, se ha demostrado tes antigénieos próximos y repetidos, producen
que está form ada por proteína con estructura agregación de los receptores y transducen las
secundaria de dos a-hélices cruzadas por es­ señales que llevan a la activación y diferencia­
tructuras en lámina p plegadas (véase cap. 10). ción celular, aparentemente sin la necesidad de
Los aminoácidos del péptido que se unen al an­ otros intermediarios. Hay estudios que parece­
tígeno del CMH constituyen el agretope y no rían indicar que en algunos casos se necesitaría
son necesariamente los mismos que se exponen el estímulo de IL-1. Los antígenos T-indepen-
para ser reconocidos por el RCT (epitope) (fig. dientes no inducen cambio o “switch” de clase
2-6). Experimentalmente se ha demostrado que de inmunoglobulina por lo que la respuesta es
en el péptido obtenido de mielina de rata y pos­ siempre de tipo IgM. El cambio de IgM a IgG
teriorm ente acetilado, compuesto de 11 am i­ u otros isotipos de inmunoglobulinas es depen­
noácidos (A c.A la-Ser-G ln-L ys-A rg-Pro-Ser- diente del antígeno y de las diferentes interleu­
Gly-Arg-His-Gly), la Gln que ocupa el lugar 3 quinas sintetizadas principalmente por los lin­
y la Pro hacen contacto con el RCT; la Ala y la focitos Th.
Lys lo hacen con los antígenos del CMH. Si el inmunógeno es un antígeno T-depen-
Pai'a que la unión CPA-LT se efectivice ade­ diente, el antígeno por sí solo no es suficiente
cuadamente, además de la unión RCT-péptido para que la respuesta inmune sea efectiva. Para
otras interacciones entre moléculas de adhesión que ello ocurra necesita de la cooperación de
26 Aspectos básicos de la inmunidad

los linfocitos Th. D urante mucho tiem po se se II. Al mismo tiempo el LB expresa recepto­
consideró que el Th, para ejercer su efecto coo­ res para IL-2 e IL-4, los que interaccionan con
perativo reconocía, del antígeno fijado por el la IL-2 o IL-4 secretada por el Th. Estas inte­
LB a través del epitope, a la parte soporte o racciones son las que estimulan al LB y lo lle­
“carrier” la que actuaba como puente entre am­ van a diferenciarse en piasmocito y a sintetizar
bas células. anticuerpos con la misma especificidad que su
E.ste concepto dejó de ser válido cuando se receptor específico (IgMm) (fig. 2-8).
demostró que el LT sólo reconocía pequeños Cuando un antígeno es inoculado por prime­
péptidos resultantes de la degradación del antí­ ra vez en un animal virgen, los eventos que se
geno, asociados a antígenos del CMH. El LT ponen en marcha son los indicados; la respues­
había aprendido a reconocer al antígeno pre­ ta primaria es iniciada por unos pocos linfoci­
sentado por el macrófago de una manera dife­ tos (células “nai've”) que poseen receptores es­
rente a la efectuada por el LB, ya que éste lo fi­ pecíficos para el antígeno (fig. 2-9). Además,
jaba por su epitope a través de la IgM de mem­ linfocitos T y B que no se transforrnan en célu­
brana (IgMm). Actualmente esto ha sido clari­ las efectoras, perduran en el huésped por perío­
ficado, pues se ha demostrado que el linfocito dos prolongados como células con “memoria”
B cuando fija al antígeno por su receptor espe­ inm unológica. Nuevos estím ulos antigénicos
cífico lo internaliza, procesa y expone en su contactarán rápidamente las células con mem o­
mem brana los diferentes péptidos resultantes ria las que, por el hecho de tener especificidad
asociados a moléculas de antígenos CMH clase definida y formar parte de una población celu­
II, de modo análogo al que hacen las células lar más numerosa que las que pudieron recono­
presentadoras de antígeno. Este producto es el cer al antígeno durante el primer estímulo, in­
que reconoce el linfocito Th. Esto implica que ducen una respuesta más acelerada y de mayor
el LT no reconoce el mismo epitope cjue el LB, magnitud. El clon celular correspondiente a los
y que el efecto cooperativo lo pueden ejercer linfocitos T se habrá incrementado y la produc­
los distintos Th capaces de identificar a cada ción de anticuerpos por las células de la línea B
uno de los diferentes péptidos, resultantes de la será de un nivel superior. En este caso la res­
degradación antigénica, expuestos en membra­ puesta inmune inducida se denomina “secunda­
na del LB asociados a antígenos del CMH cla­ ria”, la que resulta mucho más efectiva que la

Ag T-indOTendiente

Diferenciación

• Epitope
Péptidos
Y Y Y • CMH-I
IgM Proliferación y « C M H -ll
diferenciación « Mastocito
■oliferaclón)
, ■< Receptor B
IgM; IgG; IgA C é lu la V ^R e ce p to rT (C M H -I)
IgD; IgE Y ' ' plasmática S r'R s c e p to rT (CM H-ll)

Fig, 2-8. Interacciones entre células presentadoras de antígenos (CPA ), linfocitos B, linfocitos T (Th, Te) y los productos
solubles por ellas sintetizados (interleuquinas), ante una estim ulación con antígenos T-independientes (A) y T -dependien­
tes (B)
La respuesta inmune 27

MÉDULA ÓSEA

L1‘
Células
indiferenciadas

BURSAI
TIMO

LB j J I d O I I ICtLIV

'^ m e m o r i a ( ) LTCD4+ (Th1)\


(hipersensibi­
lidad tardía)
(efectores)
LT CD8", Te
K qmM Respuesta primaria
Respuesta primaria

F ig. 2-9. R espuesta inm une prim aria y secundaria. L as células indiferenciadas de la m édula ósea pueden adquirir c o m p e ­
tencia inm unológica a través del tim o o de órganos b u rsa sím ilis, diferenciándose en linfocitos T y B, respectivam ente, los
que pasan a integrar la población de linfocitos recirculantes que no ha sido im pactada p o r antígenos. C uando esto ocurre
los linfocitos B se replican y diferencian en células plasm áticas sintetizadoras de anticuerpos (IgM ); los linfocitos T o rig i­
nan clones de células efectoras (CD4+ T H l y Te) y reguladoras (CD4+ TH 2). Parte de las células perd u ra por largos p e río ­
dos com o células de m em oria, las que ante nuevos estím ulos antigénicos se m ultiplican y diferencian rápidam ente, con
una respuesta secundaria m agnificada respecto de la respuesta prim aria.

respuesta “primaria” . Durante este proceso hay B IB L IO G R A F ÍA


maduración de la respuesta inmune, caracteri­
zada por el cambio de clase de inmunoglobuli­ 1. A da GL, N ossal, G. “The clonal selection th e o ry ” . S ci­
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28 Aspectos básicos de la inmunidad

Proliferación de Síntesis de
linfocitos i anticuerpos

Fig. 2-10. D iferentes interleuquinas que participan en la activación del linfocito B y en el cam bio o “sw ich” de clase de
inm unoglobulina.

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K arasuyam a H,, W inkler T,, R olink AG, “Roles o f Ig 29, Zinkernagel R M , D oherty PC, “M H C -restricted cy to ­
H and L chains and o f surrogate H and L chains in the toxic T cells: studies on the biological role o f polym or-
dev elo pm ent o f cells o f th e B lym phocyte lin eag e” , phic m ajor transplantación antigens determ ining T-cell
A n nual R eview o f Im m unology, 12:209, 1994, re s tric tio n s p e c if ic ity ” , A d v a n c e s in Im m u n o lo g y ,
17. M o n aco JJ, “A m o le c u la r m o d e l o f M H C c la s s-I- 27:51, 1979,
re s tric te d an tig en p ro c e s s in g ” , Im m u n o lo g y Today, 30, Prince HE, Y ork J, Jensen ER, “Phenotypic com pari­
13(.5):I51, 1992, son o f the trree p o p u la tio n s o f h um an ly m p h o cy tes
18. N eefjes JJ, Ploegh H, “Intracellular tra n sp o n o f M HC defined by C D 45R O and C D 45R A expression” C ellu­
class II m o lecu les” , Im m u n o lo g y Today, 13(5): 179, lar Im m unology 145: 254, 1992,
1992,
La respuesta inmune 29

Compilado por: L. Fainboim


Anexo I: Listado de clusters de diferenciación (CD) leucocitarios basado en los resultados del
V Taller Internacional realizado en Boston, en noviembre 1993. Referencia sobre los m ism os
pueden encontrarse en: Leuiiocyte Typing V.- wlrite cell differentiation antigens. Eds. S. Schloss-
man y col. Oxford University Press, 1994.
CD O tras denom inaciones P M (kD) P apel biológico D Lnribución celular

CDl a T6 49 ? Ligando para cél. T y8 Tim ocito, CL


C D lb W M 25 45 Igual que C D l a Igual que C D l a
D ]c M241 43 Igual que CD 1a Igual que C D l a, Subpob. B
^ ,| 1
CD2 50 L igando para CD58 T, N K
CD2R 50 V ía alternativa de activación T T activados
CD3 T3 5 cadenas A sociado al TCR. T ransducción T
de señales T
CD4 T4 55 Interactúa con M HC clase II T que reconocen M H C clase II
T ransducción de señales
CD5 TI 67 Ligando para CD72 T, subpob. B (B la )
CD6 TI 2 100 7 A lgunos T y algunos B
CD7 40 7 T
CDS TS (hom odím eros y 34 Interactúa con M H C clase I T que reconocen M H C clase I
heterodím eros) T ransducción de señales
CD9 24 A ctivación plaquetaria? Pre-B, B inm aduros, M o, Pl
CDIO CA LLA 100 Idéntica a la endopeptidasa neu- Pro, algunos Pre-B, algunos B m ad u ro s,
ral (enkefalinasa) Gr
C D l la L FA ^Í 170 CD 11 a/C D 18 ligando L
IC A M -I e lC A M -2
C D llb CR3,M A C-1* 165 C D l lb /C D 1 8 interactúa con pro­ Cél. M ié y NK
teínas de la m atriz y es el re­
ceptor para iC3b
C D llc p l5 0 150 C D l Ic/C D l 8 ligando de fibrinó- Cél. M ié, altos niveles en Ma, m a rcad o r
geno de LCV
C D I2 90-120 7 M o, G r, Pl
CD13 150 A m inopeptidasa Prec. m ielom onocíticos, Mo, Eo, N e,
CEp, intestino delgado, túbulos ren .,
m em b. sinápticas, F i, Oc
CD14 55 (mo) R eceptor del com plejo de LPS y M o, M a, algunos Gr, B
64 (B) la proteína que une LPS
CD15 Lew is X* trisacárido El A cM inhibe fagocitosis y N e, Eo
efecto m icrobicida en N E
CD15S sLex,* form a siali- Ligando para CD 62E Igual a C D l5
tada
CD16 FcR IIIA / 50-65 R eceptor baja afinidad para IgG N K, M a
FcRIllB agregada
C D l 6b FcR lIIB 48 Unión a m em brana po r G PI. No Ne
envía señales
C D w l7 LacC er LacC er de los N e involucrado en Ne, M o, Pl
exocitosis 0 em paquetam iento
granular
CD18 cadena |32 de las inte­ 95 V éase C D l l V éase C D l 1
grinas
CD 19 B4 95 R egulación proliferación B Pro- B hasta B activadas, CFD
CD20 Bl 33-37 R egulación activación y prolife­ Pre-B hasta B activadas
ración B
CD2I CR2 145 R eceptor para C3d y EBV activa­ B m aduras, CFD, subpoblación tim ím i-
ción B ca, epitelio faríngeo
CD22 BL-CA M 130/I40Í C adena (3 ligando para C 45R 0 y B m aduras (60-80% ), I.CV citop. d e
C D 72 pro-B , pre-B, B
CD23 F ceRII, Blast-2 45 R eceptor baja afinidad IgE F cella: B. Fcellb: M o
CD24 35-45 ? Pro-B , pre-B y B, Gr, Ti (2%), n eu ro -
blastom a, T act.
CD25 IL-2R 55 Induce activación y proliferación Cél. activadas T, B y Mo
cel. T ,B ,tim ., N K, M a.
CD26 110 P roteasa de superficie celular T y B en reposo y activadas. C E p ren al
e intest., canal, biliar
CD27 55 hom odí­ L igando de CD70, señal coesti- T, Ti m edulares, B activ,, Pl
mero m uladora cél. T vírgenes
CD28 44 hom odí­ L igando de CD 80 (señal coesti­ T C D 4 (95% ), T CDS (50%)
m ero m ulatoria)
CD29 subunidad p i integri­ 130 H eterodím eros C D 29/C D 49 me­ L e en reposo y activados
nas dian adhesión célula-célula y a
m atriz
C o n tin ú a
30 Aspectos básicos de la inmunidad

Anexo I. (Continuación)

CD Otras denom inaciones P M (Ií D) P apel l)iológico D istribución celular

C D 30 Ki^ 1 105 T y B activ. Cél. R eed-Stem berg, linfo­


mas a cél. grandes anaplásticas, Pl,
M o, Gr, CE
CD31 PECA M - 130-140 M o, Pl, Gr, Ce y sus uniones
C D 32 FcyRIIA 40 R eceptor baja afinidad IgG Todas las form as en Mo, C E y trofo­
blasto. FcyRIIA y C en Ne. FC^RIIB
en B
CD33 67 Prec. M ié (luego de CD 34), M o
C D 34 105-120 Cél. hem atopoyéticas inm aduras y CE
CD 35 CRl 250 M ediador de fagocitosis por su Ne, Eo, subp T, B, M o, podocitos glo-
unión a C 3b y C4b m erulares
CD 36 88 ? R eceptor eritrocitario para G licoproteína m ayor de Pl, M o, CE, v e­
Plasm odium falciparum na um bilical
CD 37 40-45 7 B. B aja expresión céls. M ié
CD 38 TIO 43 Prec. T y B tem pranos, T y B activ, P
C D 39 78 B activ, N K activ, Subp. T, Ma, CD, C L
C D 40 50 C ooperación T-B a través de CD, B, algunas CEp
unión a gp39 en T activados
C D 41# G PIlb 125/22 C adena a del heterodím ero con Pl, m egacariocitos
C D 6 I, involucrado en adhesión
y agregación plaquetaria. Une
fibrinógeno, fibronect, vitro-
nect.
C D 42a G PIX 23 P arte del com plejo CD 42 Pl, m egacariocitos
C D 42b G P IB ,a 135,23 U nión a factor de von W ille- Pl, megacariocito.s
brand. R eceptor a trom bina
C D 42c G PIB ,p 22 Parte del com plejo CD42 Pl, m egacariocitos
C D 42d GPV 85 Parte del com plejo CD42 Pl, m egacariocitos
CD43 Sialoforina 95 (T) Ligando de CD 54 Ti, T, Gr, M o, Ma, NK, Pl, B activ, P,
115-135 (Ne) stem cells de M O y timo
C D 44 Pgp-1 80-95 R eceptor para ácido hialurónico. T, B, M o, Gr, Ti m edulares, Er, CEp,
por el cual une Li a HEV cél m em oria
Sustancia b lan ca de SNC, miisculo es-
quelético, tum ores
C D 44R 210 V ariante de CD 44 con condroitín Li
sulfato
C D 45 LCA ,B 220 180-240 A ctividad fosfo-tirosino-fosfata- Excepto Er, todas las células hem atopo­
240 (cél B) a sa. C D 45R O ligando de CD 22 yéticas. Las isoform as C D 45RA,
180 (Ti) CD 45RB , CD 45RC y C D 45R O se ex ­
presan diferencialm ente en distintas
células (véase texto)
C D 46 M CP,TLX 51-58 y 59- C o 'facto r proteico de m em brana Ti, T, B, M o, Gr, NK, Pl, CE, C Ep, F,
68 (M CP) que al unir C3b o C4b placenta, esperm a
perm ite que el factor I degrade
C3b o C4b
C D 47 47-52 Todas las cél. hem atopoyéticas, CEp,
CE, F, esperm a
C D 48 Blast-I 40-47 T, B, Ti, M O (30% ), Eo, CEp bronquial
y salival
C D 49a VLA-1 (cadena a l ) 210 H eterodím eros C D 49/C D 29 ad­ T reposo (CD49d)
hesión a m atriz extrace-m edia- T m em oria aum enta C D 49e,f
da por la secuencia Arg-Gly- Ti (CD 49d,f), B (CD 49b,c,d)
C D 49b V LA -2 (cadena a 2 ) 160 A sp (RG D ). C olágeno M o (CD 49b,e,f), Pl (C D 49b,e,t)
(CD 49a,b), Lam i-(C D 49a,b,c), C Ep (C D 49f a.sociado a cadena (34)
fibronectina (CD 49c,d,e), HEV
C D 49e V LA -3 (cadena a 3 ) 125 de placas P eyer (CD 49d)
C D 49d V LA -4 (cadena a 4 ) 150 A diferencia de otras integrinas
C D 49/C D 29 m edia adhesión
célula a célula por su unión al
C D 49e V LA -5 (cadena a 5 ) 135,25 ligando VCAM -1
CD 49f V LA -6 (cadena a 6 ) 120,25
C D 50 ICA M -3 124 Ligando LFA-1 Ti, T, B, M o, Gr
CD51 140 R eceptor para vitronectina, Pl, m egacariocitos
cadena a v (C D 51/C D 61). R econoce RGD
en m atriz extracelular, (von
W illcbrand, fibrinógeno, vitro­
nectina)
C D 52 Cam path-1 21-28 T i , T , B , G r ( l 5 % ) , E o (30% )
CD 53 32-40 Ti, T, B, M o, Pl, Gr, Oc, Ob
La respuesta inmune 31

Anexo I. (Continuación)

CD Otras denom inaciones P M (kD) P apel biológico D istribución celular

CD 54 IC A M -I 80-114 L igando para L F A -1 A m plia. Cél. hem atopoyéticas y n o h e­


(C D I I a /C D 1 8 ) y M a c - l. R e­ m atopoyéticas
ceptor para R inovirus
CD55 DAF 70 P rotege a los tejidos del daño por A m plia. Cél. hem atopoyéticas y n o h e­
el C ’ autóiogo, im pide el arm a­ m atopoyéticas
do de la C3 convertasa
CD56 N^CAM 17.5-185 A dhesión hom otípica N K, alg. tejidos neurales
M ol. de adhesión
neural
CD57 HNK-1 lio 7 NK, 25% T y B, algunos Mo
CD58 LFA -3 55-70 L igando para CD2 A m plia en cél. hem atopoyéticas, C E
CD59 M IR L 18-20 R egula la acción del C ’ por su Le, C E, CEp, Pl
unión a C8 y C9
CD w 60* U M 4D 4 Trisacárido 7 T (25-45% ), Pl, M o
CD61 G P Illa 110 Es la cadena (3 que se asocia a Pl, M eg, IVla, cél. no hem atopoyéticas
CD41
CD 62E ELAM 4 115 Ligando del epitope sLe* C E activadas
R eceptor para N e y T
CD 62L LAM-1 75-80 Unen linfocitos a HEV L vírgenes
C D 62P PAD G EM 150 M edia la interacción de plaq. ac­ Pl activadas, IVIeg, CE
tiv. con neu. y mo. U ne sLex
CD63 53 7 Pl activ., Mo, M a, débil en Gr, B, T
CD64 FcyRI 75 R eceptor de alta afinidad IgG Mo y Ma
U nico que une m onóm eros
CDw65''‘ V lM -2 oligosacárido A ctivación de neutrófilos G r y algunos M o
C D 66a BG P 180-200 Los C D 66 pertenecen a la fila, de Ne, precursores m ieloides, ribete en ce­
CD66b CD 67 95-100 A gs carcino-em brionarios de pillo de epitelio colónico
CD66c N CA 90-95 m oléculas de adhesión involu­
CD66d C G M l 30 crada en adhesión hom otípica
C D 66e CEA 180-200
CD67 actual C D 66b
CD68 no 7 G ránulos citoplásm icos y su p erficie de
M o, M a, N e, Ba, L grandes
CD69 MLR^3 28,32 Es la m olécula que se expresa C onstitutiva en Pl, Ti CD4-^/CD8-^- T
hom odím ero m ás tem prano en la activ. cel. activadas
CD70 55,75,95,110, L igando de CD27 B y T activ.
120
CD71 95 R eceptor para transferrina T y B activ., Ma
M etabolism o del hierro y creci­
m iento y proliferación celular
CD72 42 L igando para CD5 Pro-B a B activada, M a
hom odím ero
CD73 69 Ecto. 5 ’nucleotidasa Ti, CD4-^ (10% ). C D 8+ (50%), B
(70% ), CEp, CE
CD74 43/41/35/53 C adena invariante (Ii) H L A clase B, M o, Ma, subp T act., CEp
(4 form as) II. P resentación Ag.
CDw75 53 9 T (20% ), B (aum enta con activ.) C E p ,
precurs. eritroides
C D w76 antes CD76 7 7 Subp. T , B. M elanocitos, CE, C E p , (he­
patocitos, tub. renales)
CD77* BLA epitope 7 B de centro germ inal. M arcador
carbohidrato Lin fo m a de B urkitt
CDw78 A ntígeno Ba 7 Pre-B a B (aum enta con activación),
M a, CEp
CD79a lg a ,ra b -l 33,40 Parte del com plejo recep to r de Pre-B hasta B
antígeno B . Form a un heterodí­
m ero con CD79b
CD79b Igp,B 29 33,40 V éase C D 79a Pre-B hasta B
CD80 B7,BB1 60 Ligando para CD28 y C T L A -4 Cd, subp. B y todas las B activ.
CD8) T A PA -I 22 A cM o anti-T A P A -l tien e efecto L, líneas de neuroblastom a y m e la n o ­
anti-proliferativo mas
CD82 R 2 JA 4
CD83 HB15 43 7 Alta: CID , CD, C L
Baja: L i activados
CD w84 267,152-1D5 73 7 M a, Pl, B y T activados
CD85 V M P-55 120 7 B, M o, LCV , m ielom as
CD86 B 7.2, FUN ^l 80 Señal coestim ulatoria en CPA CD, B y M o activados

C ontinúa
32 Aspectos básicos de la inmunidad

Anexo I. (Continuación)

Otras
CD denotninaciones P M (kD) P apel biológico D istribución celular

CD 87 U PA -R 50-65 Receptor para el activador del Ne, M o, M a, Eo, CE, Fi, T acüvadas, ti­
plasm inógeno tipo-urokinasa mo fetal
que prom ueve actividad fibri-
nolítica
CD 88 C5aR 42 R eceptor de la anafilotoxina C 5a Gr, M a, M astocitos, m. liso
C D 89 F caR 55-75 U ne IgA sérica y secretoria Mo, Gr, Ma, subp. B y T
C D w 90 Thy-1 25-35 ? Pro-Ti, cerebro y otros tejidos no linfoides
CD91 a2 m R (heterodí­ 600 Receptor a2-m acroglobulina. M o, M a, Fi, m. liso, hepatocitos, sincicio-
m ero) 515 M edia endocitosis del receptor trofoblasto, neuronas
85 unido a proteinasa
C D w 92 p70 70 7 Gr, M o, CE, U -9 3 7 ,T H P -I
CD93 V1MD25 120 7 Gr, M o, CE, U -9 3 7 ,T H P -I
C D 94 KP43 43 A dhesión de NK con integrinas N K, subpob. T. Aum. con activ.
CD95 A P O -l,F a s 42 A sociado con la inducción de Linaje T y m ieloide
apoptosis
C D 96 T A C TIL E 160 A dhesión de T y N K en fase tar­ T y N K activadas
día de respuesta inm une
CD 97 VIM3 74,80,89 7 T y B act., M o, NK, Gr, Pl
CD 98 4F2 80,40 7 Baja en T, B, N K, Gr. A lta en: M o, T y
N K act,, m. cardíaco, queratinocitos b a­
sales
CD 99 E2, M IC2 32 ? (form ación de rosetas con Er) Ti, Li periféricos
C D 99R 32 7 Form a más restringida de CD99
C D l 00 B B I8,A 8 150 7 A mplia. Subpob. CD4 y CD8 que se acti­
van por CD28
C D w lO l BB27, BA27 140 7 Gr, M o
C D 102 IC A M -2 60 Ligando para L F A -1 (no para L, M o, C E (alta expresión no m odulada
M ac-1) por la inflam ación)
C D l 03 HML-1 150,25 ? C adena a E de integrinas Li intraepit. de intestino
Se asocia con integrina p7
C D l 04 205 ? C adena (34 de integrinas H em idesm osom as epitehales, cél,
A sociada con a ó (CD 49f) une Schw an, CE, neuro, trofoblasto
lam inina y epiligrina
C D l 05 Endoglin 95 7 CE, M a activados
C D l 06 VCAM -1 100, l i o Ligando para V LA -4 CE
C D l 07a LAMP-1 lio Posible rol en adhesión A m plia en citop, sup, de Pl activadas, T
^ citotóxicos
C D l 07b L A M P-2 120 ? 60% hom ología con LA M Pl ídem
C D w l0 8 80 7 Li, leucem ias agudas
C D w l0 9 8A 3,7D 1 170-150 7 Pl, M eg, C E capilar y venular, T activ.
C D l 15 C S F -IR ; M -CSFR 150 La unión de M -C SF induce la di­ M o, M a y sus precursores
m erización del receptor
C D w ll6 G M -C SFR 150 C adena a del receptor une GM - M o, M a y sus precursores, Pl
CSF. Junto a la cadena |3 gene­
ra receptor alta afinidad
C D l 17 c-K it 145 R eceptor para factor de creci­ ,Stem cells, m astocitos
m iento de stetn cells
CD w 119 IFNyR 90 U ne IFN y con alta afinidad M ac, M o, B, fibro., epit., endo.
C D I 20a T N FR; 55kd 55 C D l 20a y b unen T N F a y TN Fp La m ayoría de las cél, expresan uno o am ­
con relativa alta afinidad. Co- bos TN FR s
m odulan con el antígeno Fas
C D l 20b T N FR; 75kD 75 V éase C D I2 0 a V éase C D l2 0 a
C D w l2 1 a IL -IR tipo 1 80 R eceptor IL -1 A m plia
C D w l2 1 b IL - 1R tipo 2 68 R eceptor IL -1 A m plia
C D l 22 1L-2RP 75 C adena P del 1L-2R T ,B
C D w l2 4 1L-4R 140 R eceptor IL-4 A m plia
C D l 26 IL-6R 80 R ec ep to rIL -6 A m plia
C D l 27 IL-7R 75 R ec ep to rIL -7 Precur, hem atopoyéticas
C D w l2 8 IL8R 58,67 R eceptor de IL-8 Ne, M o, queratinocitos, basófilos, sub­
pob, T
C D w l3 0 g p l3 0 ,S IG 130 S ubunidad p del receptor de IL-
6, transduce señal

(*): ep ito p e h id ro ca rb o n a d o , ($): U n id as a la m em b ra n a p o r un io n es fo sfatid il inositol. (#): C D 41 = gpMb es un h e te ro d ím e ro 120/63, q u e


fo rm a un c o m p lejo c o n g p llla (C D 61). E x p re sió n en tejidos: B, T , N K : lin fo cito s B, T y N K ; P: p lasm o cito s; Pl: plaq u e ta s; L: leucocitos;
Li: linfocitos; M o: m o n o cito s; G r: g ra n u lo c ito s; M a: m ac ró fa g o s; E o: eo sin ó filo s; N e: n eu tró filo s; Er: eritro cito s; M O : m éd u la ósea; M eg;
m eg a cario c ito s; C E p: células ep iteliales; C E; cé lu la s e n d o te lia le s; F i: fib ro b la sto s; T i: tim o cito s; C D ; cé lu la s d endríticas; C L; cé lu la s de
L an g e rh a n s; Oc; osteo cla sto s; Ob: osteo b iaslo s; C ID : cé lu la s in terd ig itad as; M ié: cé lu la s m ielo id es; LCV:. leucem ia de c é lu la s vellosas.
Bases celulares de la respuesta
inmune. Órganos linfoides primarios
y secundarios

MARTA BRAUN 3
CONCEPTOS PRELIMINARES muy especialm ente las de la serie m onocito-
macrófago.
El ingreso de un antígeno no propio dentro Así, para que se produzca una respuesta hu­
de un organismo induce una respuesta inmune moral, por ejemplo, si bien los linfocitos B pue­
específica dirigida contra ese mismo antígeno den reconocer por sí mismos el antígeno para el
que, por la adaptabilidad del sistema inmune, cual están comprometidos, pero para que se es­
puede tomar distintas modalidades: producción timulen, se diferencien a plasmocitos y secreten
de inmunoglobulinas de diferentes clases, res­ anticuerpos, deben recibir la colaboración de
puesta celular con activación de macrófagos, una subpoblación de linfocitos T, los linfocitos
efectos citotóxicos, etc. Es el antígeno quien T colaboradores o “helper” (Th). Para que los
“elige” los clones de linfocitos específicos, pre- Th reconozcan al antígeno para el cual están
comprometidos para reconocerlo, a los que va ' pre-comprometidos, éste debe haber sido proce­
a activar y que van a producir alguna de esas sado y presentado, junto con un antígeno de
respuestas. Pero, para que sucedan todos esos histocompatibilidad (CMH) propio, por otra cé ­
mecanismos efectores específicos, no sólo de­ lula, ya sea un m acrófago u otro linfocito B
ben preexistir linfocitos que reconozcan al antí­ (véase cap. 10). A su vez, la respuesta inmune
geno, sino que deben interactuar varias pobla­ efectora casi siempre se ejerce con la colabora­
ciones celulares, que colaboran entre ellas, an­ ción de células o factores inespecíficos: por
tes de que sea patente uno o más de esos meca­ ejemplo, para que las Igs secretadas tengan un
nismos efectores. efecto de protección contra el antígeno extraño,
De estas poblaciones, la única que reconoce salvo contadas excepciones, como puede ser la
específicamente a los antígenos es la de los lin­ neutralización de virus o toxinas, deben interve­
focitos. Pero aunque éstos aparezcan morfoló­ nir otras células, como fagocitos o células ki­
gicam ente idénticos entre sí, son funcional­ ller, o factores, como el complemento.
mente muy diferentes, no sólo por su especifi­ Por todo esto, se comprende que la respuesta
cidad, para la cual ya están com prom etidos inmune provocada por un antígeno extraño es
desde su maduración, sino también por sus fun­ un proceso complicado en el cual intervienen,
ciones. en forma de cascada exquisitamente regulada,
Existen dos grandes poblaciones de linfoci­ una serie de células y factores de los que no to­
tos: los linfocitos B y los linfocitos T. Los pri­ dos pertenecen al sistem a específico p ro p ia ­
meros son los encargados, casi exclusivamente, mente dicho, constituido por los linfocitos.
de la síntesis de inmunoglobulinas. Los linfoci­ Las células, tanto específicas como inespecí­
tos T tienen, por el contrario, una serie de fun­ ficas, que intervienen en la respuesta inm une
ciones, algunas de ellas efectoras y otras de co­ tienen un origen común, las células troncales
laboración y regulación, que ejercen sobre los (“stem cells”) de la médula ósea, pero luego
linfocitos B y sobre otras subpoblaciones de T. tienen diferentes vías de diferenciación, lo que
Además, para que se inicie una respuesta inm u­ da por resultado poblaciones celulares con di­
ne deben colaborar otras células'no linfoides. ferentes funciones. Esta diferenciación se inicia
32 Aspectos básicos de la inmunidad

Anexo I. (Continuación)

Otras
CD denominaciones P M (IcD) P apel biológico D istribución celular

CD 87 U PA -R 50-65 Receptor para el activador del Ne, M o, M a, Eo, CE, Fi, T acüvadas, ti­
plasrainógerro tipo-urokinasa mo fetal
que prom ueve actividad fibri-
nolítica
CD 88 C5aR 42 R eceptor de la anafilotoxina C 5a Gr, M a, M astocitos, m. liso
C D 89 F caR 55-75 U ne IgA sérica y secretoria Mo, Gr, Ma, subp. B y T
C D w 90 Thy-1 25-35 ? Pro-Ti, cerebro y otros tejidos no linfoides
CD91 a2 m R (heterodí­ 600 Receptor a2-m acroglobulina. M o, M a, Fi, m. liso, hepatocitos, sincicio-
m ero) 515 M edia endocitosis del receptor trofoblasto, neuronas
85 unido a proteinasa
C D w 92 p70 70 7 Gr, M o, CE, U -9 3 7 ,T H P -I
CD93 V1MD25 120 7 Gr, M o, CE, U -937,T H P-1
C D 94 KP43 43 A dhesión de NK con integrinas N K, subpob. T. Aum. con activ.
CD95 A P O -l,F a s 42 A sociado con la inducción de Linaje T y m ieloide
apoptosis
C D 96 T A C TIL E 160 A dhesión de T y N K en fase tar­ T y N K activadas
día de respuesta inm une
CD 97 VIM3 74,80,89 7 T y B act., M o, NK, Gr, Pl
CD 98 4F2 80,40 ? Baja en T, B, N K, Gr. A lta en; M o, T y
N K aet,, m. cardíaco, queratinocitos ba-
sales
CD 99 E2, M IC2 32 ? (form ación de rosetas con Er) Ti, Li periféricos
C D 99R 32 7 Form a más restringida de CD99
C D l 00 B B I8,A 8 150 7 A mplia. Subpob. CD4 y CD8 que se acti­
van por CD28
C D w lO l BB27, BA27 140 7 Gr, M o
C D 102 IC A M -2 60 Ligando para L F A -1 (no para L, M o, C E (alta expresión no m odulada
M ac-1) por la inflam ación)
C D l 03 HML-1 150,25 ? C adena a E de integrinas Li intraepit. de intestino
Se asocia con integrina p7
C D l 04 205 ? C adena (34 de integrinas H em idesm osom as epiteliales, cél,
A sociada con a ó (CD 49f) une Schw an, CE, neuro, trofoblasto
lam inina y epiligrina
C D l 05 Endoglin 95 7 CE, M a activados
C D 106 VCAM -1 100, l i o Ligando pitra V LA -4 CE
C D l 07a L A M P -1 110 Posible rol en adhesión A m plia en citop, sup, de Pl activadas, T
^ citotóxicos
C D l 07b LAMP~2 120 ? 60% hom ología con LA M Pl ídem
C D w l0 8 80 7 Li, leucem ias agudas
C D w l0 9 8A 3,7D 1 170-150 7 Pl, M eg, C E capilar y venular, T activ.
C D l 15 C S F -IR ; M -CSFR 150 La unión de M -C SF induce la di- M o, M a y sus precursores
m erización del receptor
C D w lló G M -C SFR 150 C adena a del receptor une GM - M o, M a y sus precursores, Pl
CSF. Junto a la cadena |3 gene­
ra receptor alta afinidad
C D l 17 c-K it 145 R eceptor para factor de creci­ ,Stem cells, m astocitos
m iento de stem cells
CD w 119 IFNyR 90 U ne IFN y con alta afinidad M ac, M o, B, fibro., epit., endo.
C D l 20a T N FR; 55kd 55 C D l 20a y b unen T N F a y TN Fp La m ayoría de las cél. expresan uno o am ­
eon relativa alta afinidad. Co- bos TN FR s
inodulan con el antígeno Fas
C D l 20b T N FR; 75kD 75 V éase C D l2 0 a V éase C D l2 0 a
C D w l2 1 a IL -IR tipo 1 80 R eceptor IL -1 A m plia
C D w l2 1 b IL - 1R tipo 2 68 R eceptor IL -1 A m plia
C D l 22 1L-2RP 75 C adena P del IL-2R T ,B
C D w l2 4 IL-4R 140 R eceptor IL-4 A m plia
C D l 26 IL-5R 80 R ec ep to rIL -6 A m plia
C D l 27 IL-7R 75 R ec ep to rIL -7 Precur, hem atopoyéticas
C D w l2 8 IL8R 58,67 R eceptor de IL-8 Ne, M o, queratinocitos, basófilos, sub­
pob, T
C D w l3 0 g p l3 0 ,S IG 130 S ubunidad p del receptor de IL-
6, transduce señal

(*): ep ilo p e h id ro ca rb o n a d o , (:¡:): U n id as a la m em b ra n a p o r un io n es fo sfatid il inositol. (#): C D 41 = gpMb es un h e te ro d ím e ro 120/63, q u e


fo rm a un c o m p lejo c o n g p llla (C D 61). E x p re sió n en tejidos: B, T , N K : lin fo cito s B, T y N K ; P: p lasm o cito s; Pl: plaq u e ta s; L: leucocitos;
Li: linfocitos; M o: m o n o cito s; G r: g ra n u lo c ito s; M a: m ac ró fa g o s; E o: eo sin ó filo s; N e; n eu tró filo s; Er: eritro cito s; M O : m éd u la ósea; M eg;
m eg a cario c ito s; C E p: células ep iteliales; C E; cé lu la s e n d o te lia le s; F i: fib ro b la sto s; T i; tim o cito s; C D ; cé lu la s d endríticas; C L: cé lu la s de
L an g e rh a n s; Oc; osteo cla sto s; Ob: osteo b lasto s; C ID : cé lu la s in terd ig itad as; M ié; cé lu la s m ielo id es; LCV:. leucem ia de c é lu la s vellosas.
Bases celulares de la respuesta
inmune. Órganos linfoides primarios
y secundarios

MARTA BRAUN 3
CONCEPTOS PRELIMINARES muy especialm ente las de la serie m onocito-
macrófago.
El ingreso de un antígeno no propio dentro Así, para que se produzca una respuesta hu­
de un organismo induce una respuesta inmune moral, por ejemplo, si bien los linfocitos B pue­
específica dirigida contra ese mismo antígeno den reconocer por sí mismos el antígeno para el
que, por la adaptabilidad del sistema inmune, cual están comprometidos, pero para que se es­
puede tomar distintas modalidades: producción timulen, se diferencien a plasmocitos y secreten
de inmunoglobulinas de diferentes clases, res­ anticuerpos, deben recibir la colaboración de
puesta celular con activación de macrófagos, una subpoblación de linfocitos T, los linfocitos
efectos citotóxicos, etc. Es el antígeno quien T colaboradores o “helper” (Th). Para que los
“elige” los clones de linfocitos específicos, pre­ Th reconozcan al antígeno para el cual están
comprometidos para reconocerlo, a los que va ' pre-comprometidos, éste debe haber sido proce­
a activar y que van a producir alguna de esas sado y presentado, junto con un antígeno de
respuestas, Pero, para que sucedan todos esos histocompatibilidad (CMH) propio, por otra cé ­
mecanismos efectores específicos, no sólo de­ lula, ya sea un m acrófago u otro linfocito B
ben preexistir linfocitos que reconozcan al antí­ (véase cap. 10). A su vez, la respuesta inmune
geno, sino que deben interactuar varias pobla­ efectora casi siempre se ejerce con la colabora­
ciones celulares, que colaboran entre ellas, an­ ción de células o factores inespecíficos: por
tes de que sea patente uno o más de esos meca­ ejemplo, para que las Igs secretadas tengan un
nismos efectores. efecto de protección contra el antígeno extraño,
De estas poblaciones, la única que reconoce salvo contadas excepciones, como puede ser la
específicamente a los antígenos es la de los lin­ neutralización de virus o toxinas, deben interve­
focitos. Pero aunque éstos aparezcan morfoló­ nir otras células, como fagocitos o células ki­
gicam ente idénticos entre sí, son funcional­ ller, o factores, como el complemento.
mente muy diferentes, no sólo por su especifi­ Por todo esto, se comprende que la respuesta
cidad, para la cual ya están com prom etidos inmune provocada por un antígeno extraño es
desde su maduración, sino también por sus fun­ un proceso complicado en el cual intervienen,
ciones. en forma de cascada exquisitamente regulada,
Existen dos grandes poblaciones de linfoci­ una serie de células y factores de los que no to­
tos: los linfocitos B y los linfocitos T, Los pri­ dos pertenecen al sistem a específico p ro p ia ­
meros son los encargados, casi exclusivamente, mente dicho, constituido por los linfocitos.
de la síntesis de inmunoglobulinas. Los linfoci­ Las células, tanto específicas como inespecí­
tos T tienen, por el contrario, una serie de fun­ ficas, que intervienen en la respuesta inm une
ciones, algunas de ellas efectoras y otras de co­ tienen un origen común, las células troncales
laboración y regulación, que ejercen sobre los (“stem cells”) de la médula ósea, pero luego
linfocitos B y sobre otras subpoblaciones de T. tienen diferentes vías de diferenciación, lo que
Además, para que se inicie una respuesta inm u­ da por resultado poblaciones celulares con di­
ne deben colaborar otras células'no linfoides. ferentes funciones. Esta diferenciación se inicia
34 Aspectos básicos de la inmunidad

en los órganos primarios del sistema inmune, TIMO


en ausencia de antígenos externos, y luego se
continúa en los órganos secundarios, a conse­ Origen y desarrollo
cuencia de la entrada de esos antígenos.
El timo es un órgano bilobulado y es el pri­
mer órgano linfoide en aparecer durante el de­
ÓRGANOS LINFOIDES PRIMARIOS sarrollo fetal. Deriva del endodermo de la ter­
Y SECUNDARIOS cera y cuarta bolsas branquiales: el endodermo
de dichas bolsas, con parte del ectodermo, pe­
Concepto netra en el mesodermo que lo rodea para iniciar
la formación del timo y las glándulas paratiroi-
Se entiende por órganos primarios (también des; más tarde, el rudimento tímico se separa y
llamados centrales) del sistema inmune a aque­ penetra dentro de la cavidad torácica.
llos que proveen un microambiente en el cual La población celular tímica es variada, pues
los linfocitos maduran y adquieren inm uno- está compuesto por células provenientes de los
competencia. Los linfocitos inmaduros provie­ procesos branquiales, sobre todo de origen epi­
nen de células troncales (“stem cells”) de la telial, y células que penetran en oleadas sucesi­
m édula ósea (véase ontogenia) y, al salir de vas de migraciones a partir de la sangre: son las
ella, ya están precom prom etidos para la fun­ de la serie monocito-macrófago y los linfoci­
ción T o B, o sea, son linfocitos pro-T y pro-B, tos, que aquí son llamados timocitos. En la m a­
respectivamente. El microambiente de los ór­ durez de un individuo, el 99% de las células tí­
ganos primarios se caracteriza no sólo por la micas son timocitos.
presencia de células y factores que estimulan la Luego de migrar al tórax, el rudimento tími­
maduración de los linfocitos, sino también por co recibe una primera oleada de hnfocitos, que
la ausencia de antígenos provenientes del me­ es seguida rápidamente de otra oleada de pre­
dio externo. El órgano primario para la madu­ cursores de linfocitos T. A partir de ese m o­
ración de los linfocitos T es el timo en todos mento, en condiciones fisiológicas, ya no pene­
los vertebrados superiores. Para los linfocitos trarán al timo nuevas oleadas de células inma­
B, en las aves es la bursa de Fabricius y en los duras provenientes de la médula ósea, pero su
m am íferos, sus equivalentes (véase cap. 2, función se conserva y podría actuar como re­
fig. 2-1). servorio para una regeneración masiva del ti­
A estos órganos llegan lin fo cito s p ro v e ­ mo, si fuera necesaria en etapas posteriores de
nientes de la médula que, pese a ser m orfoló­ la vida.
gicam ente iguales a los maduros, no son in­ Durante el desarrollo fetal y las etapas tem­
munocompetentes, es decir, son incapaces de pranas de la vida extrauterina, el timo aumenta
reconocer antígenos. Los linfocitos, en gene­ de tamaño absoluto y llega a su máximo en la
ral, no salen de los vasos, pero llevan en su pubertad, cuándo comienza su involución hasta
superficie moléculas de adhesión (véase cap. llegar a una marcada atrofia. Pero debe remar­
11) que les perm iten adosarse a las vénulas carse que, en la mayoría de las especies inclui­
p o scap ilares del órgano p ara el cual están da la humana, antes del nacimiento, desde el
comprometidos y así penetrar en la intimidad segundo tercio del desarrollo fetal, comienzan
de su tejido. a salir del timo hnfocitos T maduros inmuno-
Los órganos secundarios o periféricos del competentes, que migrarán hacia los órganos
sistema inmune son aquellos que proveen un secundarios y los poblarán. Además, la vida
microam biente donde los linfocitos maduros, media de los linfocitos T es muy larga y sus
tanto B como T f provenientes de los órganos clones podrían durar incluso más que la vida
primarios, pueden interactuar tanto con los an­ del individuo; de hecho, el establecimiento in
tígenos externos como entre ellos y con otras vitro de líneas celulares T es muy fácil y mu­
células accesorias, muy especialmente con las chas han perdurado durante tiempos muy pro­
células presentadoras de antígenos de las línea longados. Estos dos hechos hacen que, en el
monocito-macrófago. Esta interacción o cola­ momento del nacimiento, en la mayoría de las
boración intercelular es la que permite el com­ especies (salvo en la especie experimental por
plicado proceso de la respuesta inmune especí­ antonom asia de la inm unología - e l ra tó n - y
fica. otras pocas excepciones), la función del timo
Los principales órganos secundarios son los ya esté cumplida y pueda ser extirpado sin in­
ganghos linfáticos, el bazo y el tejido linfático convenientes. De hecho, en los albores de la ci­
asociado a las mucosas: amígdalas, placas de rugía cardíaca correctora de m alform aciones
Peyer, tejido linfático asociado al intestino fetales, cuando aún el timo era “un órgano en­
grueso y delgado, etc. y células linfoides libres docrino de función desconocida”, los cirujanos
de la submucosa. extirpaban el timo de los recién nacidos some­
Bases celulares de la respuesta Inmune 35

tidos a operaciones cardíacas, pues les impedía Los tim ocitos inm aduros de la co rteza no
un acceso fácil al tórax; esos niños no padecie­ sintetizan la enzima 20-hidroxil-esteroide dehi­
ron después deficiencias notables de su sistema drogenasa y son muy sensibles a las hormonas
inmune. esteroides. Durante la pubertad, a consecuencia
de la secreción aumentada de estas hormonas,
Organización disminuyen en forma notable, lo cual origina la
involución tímica típica de esa edad. En la mé­
El timo presenta una corteza periférica, una dula, los timocitos más maduros ya expresan
corteza profunda y una región medular. Es de esa hormona y son corticoide resistentes.
hacer notar que en la corteza, tanto profunda Como veremos más adelante, en el tim o no
como superficial, existe ima barrera hemato-tí- sólo se producen y maduran los linfocitos T, si­
mica que impide, o por lo menos disminuye en no que también sufren una rigurosa selección,
gran medida, el paso de proteínas sanguíneas por la cual los linfocitos no aptos son elim ina­
hacia la intim idad del tejido; esta barrera no dos. Esta selección hace que menos del 1% del
existe en la médula (véase cap. 2, fig. 2-3), total de los linfocitos producidos emigren del
En la corteza superficial, el endotelio de las tim o: el 99% restan te m uere por ap o p to sis
vénulas poscapilares presenta una zona más (m uerte programada) en el mismo timo. Este
densa con estructura particular. Los linfocitos gasto aparentemente enorme tiene una im por­
pro-T reconocen estas estructuras por sus m o­ tancia biológica también enorme: por una par­
léculas superficiales, se adosan a ellas y de esa te, sólo emigran los linfocitos capaces de reco­
forma llegan a la corteza, donde forman una nocer los antígenos de histocompatibilidad pro­
delgada capa de pocas células de espesor. Allí pios (selección positiva) y los que no reaccio­
se dividen activamente y dan origen a todos los nan ni contra éstos ni contra los otros antígenos
otros timocitos. En esta región, los timocitos propios (selección negativa), lo que hace que la
son grandes, de aspecto inmaduro y presentan producción del timo no sólo sea funcionalmen­
un alto índice de mitosis. En condiciones nor­ te apta, pues reconoce los antígenos de histo­
males, esta capa representa menos del 5% del com patibilidad propios (base de la respuesta
total de timocitos. inmune T, véase cap 10), sino también autoto-
Los timocitos de la corteza superficial mi- lerante, pues no agrede a los tejidos propios.
gran hacia la corteza profunda, que contiene un
85% de los timocitos. Esta región se caracteri­
za por la presencia de células de tipo dendríti- ORGANOS PRIMARIOS
co, de origen epitelial y de aspecto estrellado, DEL SISTEMA B
que contactan con otras células similares por
medio de pequeños desmosomas. Hay además Como se dijo antes, existe en la aves un ór­
células originadas en precursores hematolinfoi- gano primario de maduración de los linfocitos
des, de la serie monocito-macrófago, como cé­ B, que es la bursa de Fabricius: si se extirpa
lulas dendríticas y macrófagos, éstos más abun­ química o quirúrgicamente la bursa durante el
dantes en la médula tímica. En esta región, los desarrollo fetal, su sistema B no se desaiTolla.
timocitos tienen menor tamaño y están en ínti­ Sin embargo, la ablación quirúrgica de este ór­
mo contacto entre sí y, especialmente, con las gano en un animal adulto no impide la produc­
células de tipo dendrítico, que han sido deno­ ción constante de linfocitos B maduros, lo que
minadas células nodrizas, en cuyos repliegues indica cjue esta función cambia de sitio en eta­
se alojan en forma tal cjue hasta parecen pene­ pas posteriores al nacimiento.
trar en ellas. En esta región los linfocitos inm a­ En los m am íferos, el órgano prim ario del
duros sufren una nueva etapa de maduración y sistema B puede variar según la especie. E n los
de .selección, para pasar luego a la médula. ovinos, la maduración de los linfocitos B suce­
En la región m edular, los tim ocitos están de en el tejido linfoide asociado al intestino
raenos compactados que en la cortical; algunos delgado; en el ratón y en el hombre no se ha
son ya linfocitos T maduros, listos para pasar a encontrado un órgano similar, y se admite que
la sangre. Aquí también se encuentran células la producción y maduración de los linfocitos B
epiteliales, organizadas a veces en corpúsculos se realiza íntegramente en la médula ósea. Las
de Hassall, y un número importante de macró­ placas de Peyer han sido propuestas com o ór­
fagos. Los vasos de esta zona son altam ente ganos primarios B en otras especies y, en algu­
permeables a las proteínas plasmáticas; los lin­ nos casos, la m aduración de los linfocitos B
focitos en su última etapa de maduración en­ podría lograrse en órganos, como el bazo, en
tran en íntimo contacto con las proteínas pro­ los que los linfocitos pro-B estén en contacto
pias y sufren aquí el último proceso de selec­ estrecho entre sí. Sea cual fuere el órgano de
ción, que hace a la población migrante alta­ m aduración de los linfocitos B, éstos tienen
mente tolerante hacia las proteínas propias. una vida media corta y, a diferencia de lo que
36 Aspectos básicos de la inmunidad

sucede con los linfocitos T, su producción y guínea, que recogen el fluido extravasado de
maduración continúa durante toda la vida del los capilares que, en los vasos linfáticos, recibe
individuo. el nombre de linfa. La linfa contiene también
células provenientes de la sangre o los tejidos,
muy especialmente linfocitos y células veladas.
ÓRGANOS SECUNDARIOS Estas últimas se originan de las células de Lan­
gerhans de la piel y son las encargadas, junto
Organización de los ganglios linfáticos con los macrófagos, de llevar los antígenos a
los ganglios locales: en éstos se convertirían en
Los ganglios linfáticos son pequeños órga­ células dendríticas residentes, capaces de cap­
nos redondeados u ovoides, que se encuentran tar antígenos y de mantenerlos in situ por tiem ­
generalmente en grupos, en el tejido adiposo pos prolongados.
que rodea a los grandes vasos sanguíneos del La linfa llega al ganglio local por los vasos
abdomen y el tórax, el de la nuca, el cuello, las aferentes que desembocan en un seno que ro­
axilas, las ingles y el hueco poplíteo. Dentro de dea a la corteza, en la periferia del ganglio. De
una cápsula que rodea al órgano y se prolonga allí filtra por el interior del ganglio, en un ca­
en trabéculas en un estrom a reticular, se en­ mino paralelo al de la sangre, y luego sale por
cuentra un gran número de linfocitos y células el hilio, por un linfático eferente. Los linfáticos
de las serie monocito-macrófago, no sólo m a­ eferentes de varios ganglios se juntan entre
crófagos sino también células propias de los ellos y, eventualmente, desembocan en la san­
ganglios, las células dendríticas. gre, a través del conducto torácico u otros co­
La circulación de los ganglios linfáticos pro­ lectores linfáticos. De esta forma se establece
viene tanto de la sangre como de los vasos lin­ una recirculación constante entre la sangre y la
fáticos y tiene una gran importancia en la mi­ hnfa, que permite el pasaje no sólo de los flui­
gración de los linfocitos y en la provisión de un dos sino también de las células, a través de los
microambiente adecuado para la interacción de ganglios linfáticos. Esta recirculación permite
los antígenos con las distintas células inmuno- la migración permanente de los linfocitos entre
competentes y con los anticuerpos (véase fig. la sangre y los órganos linfoides secundarios y,
3-1), importante no sólo en la inducción de res­ eventualmente, los tejidos.
puestas inmunes sino también en su regulación. Los ganglios linfáticos están divididos en
La sangre penetra por el hilio por una arteria tres áreas principales; la corteza superficial, la
cuyas ramas llegan hasta la corteza superficial. corteza profunda y la región medular (fig. 3-1).
En esa zona se incurvan y se forman las vénulas En las dos primeras predominan los linfocitos,
que luego se juntan para formar una vena que y entre ellos corre esa red de canales linfáticos
sale por el hilio. En la zona de la curvatura, su que van de la corteza a la médula.
endotelio presenta un aspecto ensanchado parti­ En la corteza superficial, los linfocitos están
cular y es la región que permite el paso de los en íntimo contacto, muchos de ellos organiza­
linfocitos de la sangre al interior del gangho. dos en nódulos o folículos, compuestos en gran
Los vasos linfáticos tienen su origen en los proporción por linfocitos B; entre los folículos
diferentes tejidos del organismo y forman una hay linfocitos repartidos sin organización parti­
red de canales, paralelos a la circulación san­ cular; la mayoría de ellos son T. Si, a partir de

Vénulas

F ig . 3 -1 . E s q u e m a de
un ganglio linfático. N ó­
te n se las d ife re n te s r e ­
giones tim odependientes
y tim o in d e p e n d ie n t e s
(véase el texto) y la cir­
c u la c ió n d e lin fa y d e
lin fo c ito s p ro v e n ie n te s
de la sangre.
Bases celulares de la respuesta inmune 37

la zona que drena ese ganglio penetra un antí­ efecto, la respuesta inmune frente a antígenos
geno y se estimula la respuesta, los folículos se circulantes se hace principalmente en el bazo.
agrandan y dan lugar a los llamados folículos Tiene además función de reservorio sanguíneo,
secundarios; en ellos aparece un área central poco importante en el hombre pero muy im por­
con células grandes y en mitosis: son los llama­ tante en algunas especies, es el encargado de la
dos centros germinativos. hemocatéresis (destrucción de eritrocitos enve­
Los linfocitos T predominan entre los folícu­ jecidos) y en ciertas patologías puede retom ar
los y en la zona medular: es la llamada zona ti­ funciones de hemopoyesis propias del feto. Es­
mo-dependiente pues no se desarrolla en ani­ tas últimas funciones se cumplen en la pulpa
males timoprivos o en pacientes con deficien­ roja, rica en capilares sinusoides y con alto
cias tímicas, en los que sólo se aprecian los fo ­ contenido en eritrocitos, que forma la m ayor
lículos primarios bien desarrollados. parte del bazo.
En la zona que rodea a los folículos, además La pulpa blanca, donde se cumplen las fun­
de los linfocitos T y entre las células del estro­ ciones inmunes del bazo, forma pequeños hu­
ma, se encuentran numerosas células dendríti­ sos alrededor de las pequeñas arterias y las ar­
cas, cuya importante función es retener y pre­ teriolas. Cada huso rodea a una arteriola, que
sentar los antígenos a los linfocitos: se han en­ termina en una vénula, que nace al final de la
contrado determinantes antigénieos sobre célu­ arteriola y se vuelve hacia atrás, formando el
las dendríticas mucho tiempo después que el seno marginal, que separa la pulpa blanca de la
antígeno fuera inyectado. roja. Por este seno los linfocitos penetran direc­
Es interesante tener en cuenta que, pese a tamente de la sangre al tejido linfoide y luego,
que en el caso de una estimulación antigénica a semejanza de lo que sucede en los ganglios,
se producen mitosis en los ganglios regionales, migran lentamente a través del tejido del m an­
la gran mayoría de los linfocitos que están en guito. Pasan después a la pulpa roja y abando­
un momento dado en los ganglios no son de nan el bazo por su vena y por sus vasos linfáti­
producción local, sino que provienen de la cos. En los husos, al igual que los ganglios, hay
sangre. Los vasos sanguíneos son normalmen­ regiones timodependientes y timo independien­
te impermeables a los linfocitos, pero en la re­ tes: la primera, rica en linfocitos T y en células
gión subcapsular de los ganglios, las vénulas dendríticas y macrofágicas, es un manguito ar-
poscapilares ya m encionadas expresan m olé­ teriolar de tejido linfoide difuso que rodea in­
culas de adhesión que son reconocidas por glu­ mediatam ente a la arteriola; la segunda com ­
coproteínas superficiales de los linfocitos, tan­ prende folículos y nódulos que rodean a ese
to los T como los B de memoria. Éstos se ado­ manguito.
san a la pared del vaso, lo atraviesan y pene­
tran en el tejido linfático, pero sólo permane­ Tejido linfoide asociado a las mucosas
cen unos pocos días en el ganglio, pues van
migrando hacia la médula, para salir luego por Todas las mucosas presentan acúmulos sube-
la linfa y comenzar un nuevo ciclo de recircu­ piteliales de tejido hnfoide, que en estas regio­
lación. nes tiene la particularidad de no estar rodeado
Es de hacer notar que existe una importante por una cápsula de tejido conectivo. Este tejido
selectividad en la recirculación de los linfoci­ linfoide puede presentarse como colecciones
tos: si se marcan e inyectan linfocitos prove­ difusas de linfocitos, plasmocitos y macrófagos
nientes del conducto torácico o de ganglios su­ dispersos en la lámina propia de los órganos, o
perficiales, la gran mayoría se encontrará luego bien como acúmulos más organizados con folí­
en los ganglios superficiales mientras que, si se culos semejantes a los de otros órganos secun­
inyectan linfocitos de bazo, se hallarán en el darios: en el hombre éstos incluyen las am ígda­
bazo en grandes proporciones. Los hnfocitos las, las placas de Peyer y el apéndice cecal. En
de los órganos linfoides asociados a las m uco­ su superficie mucosa, estos acúmulos presentan
sas tienen también sus rutas propias de recircu­ células epiteliales especializadas capaces de
lación (véase cap. 17). Todas estas rutas están captar antígenos. Los hnfocitos que fueron esti­
dirigidas por una serie de moléculas superficia­ mulados en los acúmulos pasan a la linfa y de
les, muchas de ellas ya conocidas (véase cap. allí a los ganghos mesentéricos y a la sangre.
11), que permiten el pasaje de los linfocitos de Del torrente sanguíneo migran a la lámina p ro ­
la sangre al tejido. pia de las mucosas, donde aparecen dispersos y
se transforman en células productoras de IgA o
Organización del bazo IgE.
La importancia de este sistema, la migración
El bazo es un órgano abdominal cuya fun­ especializada de los linfocitos que lo com po­
ción inmune en el adulto es filtrar partículas de nen y su papel en la protección del individuo se
la sangre y concentrar antígenos circulantes; en verán con más detalle en el capítulo 17.
38 Aspectos básicos de la Inmunidad

La médula ósea como órgano secundario que cada determinante se encuentre con un lin­
focito que lo reconozca aumenta notablemente.
Si bien en el ratón y en el hombre la médula En el caso de que penetre un antígeno libre
ósea actúa como órgano primario del sistema por la zona cortical, puede interactuar con célu­
inmune, también tiene función de órgano se­ las dendríticas, siempre que exista suficiente
cundario; los linfocitos B estim ulados en los proporción de anticuerpos. La concentración
ganglios periféricos migran a la médula donde del antígeno va disminuyendo de la corteza a la
se diferencian a plasm ocitos. La m édula se médula y la de los anticuerpos va aumentando
convierte así en un importante sitio de síntesis paralelamente, en razón de la particular circula­
de Igs, sobre todo en los períodos tardíos de la ción del ganglio; en esta forma aumentará las
respuesta inmune primaria y en las respuestas posibilidades de que sea fijado por células den­
secundarias. dríticas. Estas diferencias en las concentracio­
nes de los antígenos y los anticuerpos en la di­
Captación de los antígenos ferentes zonas de los ganglios tiene también
en los órganos secundarios importancia en la regulación de la respuesta in­
mune.
Los antígenos que penetran del exterior se­ En el bazo sucede un fenómeno parecido a
rán tomados por los distintos órganos secunda­ partir de la sangre, pues allí también los antíge­
rios según sea su vía de entrada y su estructura nos penetran a contracorriente de la migración
físico-química. En general, los antígenos solu­ de los linfocitos, lo que favorece la interacción
bles, salvo que sean captados por alguna célu­ entre ambos.
la, no van a quedarse en un órgano secundario:
por esta razón, es raro que induzcan respuestas
inmunes positivas y tendrán tendencia a indu­ M ADURACIÓN DEL SISTEMA INMUNE
cir tolerancia (véase cap. 18). Generalmente,
las sustancias extrañas, muy especialmente si Las células que intervienen en las respuestas
son particuladas, y más aún si están opsoniza- inmunes provienen de los órganos hematopo­
das, son captadas por las células fagocíticas. yéticos, donde células troncales darán origen a
Estas los van a digerir y procesar, para luego los distintos elem entos formes de la sangre.
presentar sus determinantes antigénicos en la Provengan de una misma célula troncal o de
superficie unidos a los antígenos de histocom­ células diferenciadas para precursores de linfo­
patibilidad de clase II. Si penetran a los espa­ citos T o B, los linfocitos que migran de la m é­
cios intercelulares de cualquier tejido y son dula ósea ya son pro-B o pro-T pero, para con­
captados por macrófagos, éstos migran a los vertirse en células inmuno-competentes, nece­
ganglios drenantes. En la piel, pueden ser to­ sitan (sobre todo los T) del microambiente pro­
mados por células de Langerhans, que luego picio que les ofrece el órgano primario. Como
migran hacia el ganglio en form a de células ya se mencionó, éste es elegido por el linfocito
veladas. En el caso de antígenos que no hayan inmaduro circulante mediante sus moléculas de
sido englobados por un fagocito, pueden toda­ adhesión superficiales. En estos órganos, los
vía ser captados en los órganos secundarios, linfocitos inmaduros comenzarán a sintetizar y
siempre que exista por lo menos una pequeña expresar en su superficie una serie de molécu­
cantidad de anticuerpos contra ese antígeno y las que les permitirán, por una parte, reconocer
se formen complejos; en este caso, las células a un determinante antigénico particular y, por
dendríticas, que tienen receptores para el Ec de la otra, interactuar con las otras células involu­
las inmunoglobulinas, pueden fijar el complejo cradas en la respuesta inmune (véase cap. 2,
sobre su superficie. En algunos tejidos existen figs. 2-2 y 2-3).
macrófagos fijos (células de Kupffer del híga­ De todas las moléculas superficiales, la más
do, macrófagos alveolares). A quí el antígeno indispensable es el receptor para el antígeno.
queda en el lugar y no interviene en la estim u­ Este se adquiere durante la maduración, m e­
lación del sistema inmune, pero podría actuar diante un reacomodamiento del material gené­
como reservorio y estimularlo más tarde, pues­ tico en células somáticas, que implica pérdida
to que se ha comprobado que el antígeno del de su ADN. Este proceso, que se describe en
interior de estas células está en equilibrio con detalle en los capítulos 6 y 7, se realiza en au­
el antígeno circulante. sencia de antígenos extraños e implica que ca­
Los antígenos que penetran en los ganglios da linfocito que maduró y sus descendientes
junto con un macrófago, por la particular circu­ tengan una secuencia particular y única en la
lación en los ganghos pueden llegar hasta las zona que codifica para su receptor antigénico,
zonas tim odependiente y tim oindependiente. que le da una especificidad fija. En los linfoci­
Dado que los linfocitos están migrando perma­ tos T, esta secuencia no varía para nada durante
nentemente por estas zonas, la posibilidad de toda la vida de la célula, que es larga, ni varía
Bases celulares de la respuesta inmune 39

tampoco durante sus mitosis, de modo que ca­ de la célula. Estas m oléculas y sus ligandos
da linfocito maduro formará un clon, capaz de pueden ser luego interiorizados por pinocitosis,
reconocer un único determ inante antigénico. lo cual tiene gran importancia en la capacidad
Debe tenerse muy en cuenta que estos clones del linfocito B de presentar antígenos a los lin­
existen independientem ente de la entrada del focitos T, o para eliminarlos.
antígeno que serán capaces de reconocer. Si N um erosos experim entos han dem ostrado
uno o más de los linfocitos de ese clon interac­ que la Ig superficial es la que actúa com o re­
ciona con el antígeno para el cual están com ­ ceptor antigénico del linfocito B y que la unión
prometidos, sucederán nuevas mitosis, sin cam ­ de una ligando a esta Ig inicia una serie de
bios nuevos para los linfocitos T pero con la eventos que culmina con el envío de una señal
posibilidad de mutaciones puntuales para los activadora del linfocito. Si bien la Ig es la en­
linfocitos B (véanse caps. 6 y 7). cargada de reconocer específicamente al antí­
Es de hacer notar que, en la mayoría de las geno, para su función receptora no está sola si­
especies, en el momento del nacimiento el pro­ no t]ue forma un complejo multimolecular su­
ceso de maduración de los linfocitos y su m i­ perficial, pues está acompañada por otras molé-
gración a los órganos secundarios ya se ha rea­ lulas que no sólo la fijan sobre la membrana si­
lizado, es decir, que el individuo es inmunoló- no que contribuyen al envío de la señal al inte­
gicamente maduro. rior de la célula.
En una primera etapa, el linfocito en m adu­
Maduración de los linfocitos B ración reacomoda el ADN que codifica para la
cadena pesada y comienza a sintetizar cadenas
La maduración y activación de los linfocitos de clase p,. Estas no se expresan en la m em bra­
B se cumple en una serie de etapas; comienza na, pero pueden ser detectadas en el citoplas­
durante la vida fetal y se continúa durante toda ma; es la etapa de linfocito pre-B. Luego reaco­
la existencia del individuo, pues los linfocitos moda la cadena liviana y, ahora sí, esta m olé­
B tienen vida corta y son renovados constante­ cula puede expresarse en la membrana.
mente. En el órgano primario, los linfocitos B A partir de este momento, el linfocito B pue­
adquieren esa molécula importantísima que, no de reconocer al antígeno, pero es un linfocito B
sólo los distingue de otros linfocitos no B, sino inmaduro, que tiene la particularidad de que el
que es fundamental para su funcionalidad, que encuentro con el antígeno específico lo lleva a
es la inmunoglobulina (Ig) de superficie y que la tolerancia. Si bien se discute aún cuáles son
actúa como receptor para el antígeno (véase los m ecanism os que llevan a la tolerización
cap. 2, fig. 2-2). de los linfocitos B inmaduros, su efecto fisioló­
La existencia de Ig sobre la superficie de los gico es la eliminación funcional de los linfoci­
linfocitos B y sólo de los B, se conoce desde tos autorreactivos, pues los Ags propios entran
hace tiempo, y se la considera, como el princi­ en contacto con ellos durante esta etapa.
pal marcador de la serie B, Luego se demostró En un paso siguiente, por empalmado (“sph-
que esta Ig es sintetizada por el propio linfocito cing”) alternativo del ARN de la cadena pesa­
y que, si bien puede cambiar en la región cons­ da, el linfocito com ienza a sintetizar Ig D e
tante, es prácticam ente idéntica en su región IgM. Se trata ahora de un linfocito maduro, al
variable a la Ig que secretará ese linfocito y sus cual el encuentro con su Ag específico llevará
descendientes luego de su estimulación por el a la activación. Estos linfocitos maduros, que
antígeno. A este respecto, cabe remarcar que la sintetizan simultáneamente IgM e IgD y expre­
Ig de superficie es algo más larga que la circu­ san ambas en la membrana, salen de los órga­
lante, puesto que en el extremo C terminal tie­ nos primarios y migran a los órganos secunda­
ne dos dominios más, uno hidrofóbico, que es rios donde formarán los folículos prim arios.
el que atraviesa la membrana y un último h i­ Algunos linfocitos expresan también IgA en la
drofílico, que permanece en el citoplasma. La superficie desde esta etapa y se encuentran en
capacidad del sistem a inm une para producir el tejido linfoide asociado a las mucosas (véase
tantos clones con tantas especificidades distin­ cap. 17). De no mediar un estímulo antigénico,
tas se debe al reacomodamiento del ADN que este linfocito maduro virgen tiene vida corta,
codifica para la región variable de esta Ig. no recircula y muere en menos de 30 días en la
Dado que la membrana celular es fluida, las m ayoría de las especies. Si hay un contacto con
moléculas superficiales pueden moverse. La in­ el Ag y con factores de los linfocitos T (véanse
teracción de las Igs superficiales con ligandos caps. 2 y 13), suceden una serie de nuevas eta­
polivalentes, ya sean antígenos o anticuerpos pas de mitosis y diferenciación, que converti­
,dirigidos contra ellas, que puedan form ar un rán al linfocito B maduro en plasmocitos, p ro ­
enrejado sobre su superficie, lleva a la form a­ ductores de Igs, también de vida corta, o bien
ción de casquetes (“capping”) o sea, a la acu­ en linfocitos B de memoria, de vida más larga
mulación de todas las moléculas sobre un polo y recirculantes. Esta diferenciación está gene-
40 Aspectos básicos de la inmunidad

raímente acompañada de otros dos fenómenos: rios y que permanecerán recirculando durante ■
por una parte, puede haber una nueva pérdida la vida del individuo. A este respecto, en vista
de ADN, y el linfocito ya no podrá sintetizar de la dispensabihdad del timo desde el naci­
IgM e IgD y sólo sintetizará otras clases de Igs: miento en la mayoría de las especies incluida
es el llamado “sw itch” o cambio de Igs; por la humana, muchos autores han postulado que
otra parte, por empalme o “splicing” alternati­ existirían órganos extra-tím icos que cum pli­
vo del ARN, se pueden perder los dominios in- rían la función de maduración de los linfocitos
tramembrana e intracitoplasmático de la Ig, de T durante la vida extrauterina. Sin embargo, en
modo que ésta no queda fijada a la membrana vista de la larga vida de los linfocitos, cuyos
sino que se secreta; las células que sufren este clones pueden perdurar in vitro indefinidamen­
proceso son las que se diferencian a plasmoci­ te, muchos autores aceptan hoy que tales órga­
tos (véase cap. 2, fig. 2-2). nos no son necesarios y que los clones m adu­
rados en el timo durante la época fetal pueden
Plasmocitos acompañar al individuo durante toda su vida.
Otra consideración que conviene hacer al res­
En el caso de diferenciación a plasmocito, la pecto, es que existen mecanismos, aún no co­
célula sufre varios procesos, entre los que se nocidos, que mantienen más o menos estable
incluye una diferenciación morfológica, pues la población total de hnfocitos T de un indivi­
adopta el típico aspecto de célula ovoide, de duo. Después de cada estimulación antigénica
abundante citoplasma y núcleo excéntrico y en se produce una im portante expansión de los
rueda de carro. La iniciación de la diferencia­ clones que reconocen al inmunógeno y, a dife­
ción a plasmocito se hace en las regiones ti- rencia de lo que pasa con los plasmocitos, un
moindependientes de los órganos secundarios, gran número de los hnfocitos T no mueren lue­
y muchos de los plasmocitos se encuentran en go de cumplir su función, sino que se diferen­
folículos de bazo, ganglios o tejido linfoide cian a células T de memoria. Ello no significa
asociado a las mucosas. Una proporción impor­ que la población total de linfocitos T aumente
tante de ellos migra y puede establecerse en indefinidamente durante toda la vida a conse­
otras regiones del ganglio o bazo, en la médula cuencia de los estímulos antigénieos repetidos
ósea o como células linfoides no organizadas que recibe cualquier individuo normal. Si bien
en las submucosas. existen mecanismos homeostáticos que inter­
El plasmocito es una célula terminal, que vi­ vienen para mantener constante la población T
ve pocos días y cuya única función es la secre­ total, muchos de esos mecanismos no son co­
ción de Igs. Toda la Ig que produce es de tipo nocidos aún.
circulante, sin región intram em brana ni cito­ Así como el conocimiento sobre la im por­
plasmática. Esta célula ha perdido la Ig de su­ tancia del timo se logró mediante estudios en
perficie, así como otros receptores funcionales el ratón, una de las pocas especies en que la ti­
de linfocitos B. Por lo tanto, ya no podrá ser mectomía neonatal lleva a la desaparición de la
activada ni ser pasible de regulación negativa. función T, la maduración de los linfocitos T se
estudió también en el ratón y luego en el hom ­
Maduración de los linfocitos T bre. Si bien no se ha estudiado en todas las es­
pecies, los datos obtenidos hasta ahora en es­
Las primeras observaciones que permitieron pecies dom ésticas de vertebrados superiores
comprobar que el sistem a inm une posee dos sugieren que seguirían pasos similares en to­
grandes tipos de respuestas, humoral y celular, dos éstos.
adjudicaron sólo la función de inmunidad m e­ Durante su maduración, los hnfocitos T ad­
diada por células al sistema T y a ésta, casi ex­ quieren la molécula principal para su función,
clusivamente la de vigilancia inmunológica an- el receptor antigénico o TCR, en una forma si­
titumoral. Poco después, se comprobó que la milar a la adquisición de la Igs por parte de los
función de las células derivadas del timo era linfocitos B, es decir, por reacomodación con
muchísimo mayor, pues se vio que su colabora­ pérdida del ADN que codifica para el receptor.
ción es indispensable para prácticamente todas Pero también adquieren y pierden otra serie de
las respuestas humorales. Al adjudicársele tam­ moléculas, con importantes funciones, cuya lis­
bién una importante función de regulación, por ta y modo de detección se detallan en el capítu­
medio de los linfocitos T supresores, el timo lo 2 (fig. 2-3).
pasó a ser considerado como “el director de la Como ya se mencionó, los linfocitos pro-T
orquesta inmunológica”. Ninguno de estos con­ provenientes de la médula, se alojan en la cor­
ceptos ha perdido vigencia hoy, pero debe te­ teza superficial del timo y comienzan a sufrir
nerse en cuenta que no es el timo, p er se, el que varios ciclos de mitosis. Durante estos ciclos,
dirige la orquesta, sino las células que en él se hace el reacomodamiento del ADN que co­
maduraron, que poblaron los órganos secunda­ difica para las diferentes cadenas del TCR.
Bases celulares de la respuesta ¡nmune 41

En los primeros estadios de maduración, las ca­ saldrán del timo linfocitos funcionales, es de­
denas que se reacomodan son las j y 5, que dan cir, linfocitos capaces de reconocer los antíge­
origen a linfocitos j/5 positivos. Estos, por lo nos de histocompatibilidad propios (véase cap.
menos en el hombre, tienden a disminuir en pe­ 2, fig. 2-3).
ríodos posteriores de la vida, y se los encuentra D ado que el reacom odam iento se hace al
especialmente en los tejidos linfáticos asocia­ azar, pueden surgir linfocitos capaces no sólo
dos a las mucosas. Luego comienza la reaco­ de reconocer sino también de reaccionar contra
modación del ADN de las cadenas (3 y a , según antígenos de histocompatibilidad propios uni­
se datalla en el capítulo 7. El TCR se expresa dos a péptidos propios, es decir, capaces de ini­
en la membrana en un complejo polimolecular, ciar reacciones autoagresivas. Este hecho ha
unido al CD3, cuya función será, no sólo la de llevado a que evolucione una segunda form a de
anclar el TCR a la membrana, sino también la selección, una selección negativa, que se lleva
de contribuir para el envío de la señal de acti­ a cabo mayoritariamente en la médula del timo.
vación del linfocito T. También comienzan a No está demostrada cuál es la diferencia entre
sintetizarse y expresarse otras dos moléculas reconocim iento simple y reconocim iento con
importantes en la activación del linfocito T: el reacción, pero muchos autores la atribuyen a
CD4 y el CD8. una diferencia en la afinidad de unión del TCR
Estos linfocitos CD4+-CD8^ positivos se en­ con su antígeno específico. Sea por interacción
cuentran en gran cantidad en la corteza profun­ de alta afinidad o por otra causa, un reconoci­
da del timo. En estos momentos el linfocito en miento de antígenos propios seguido de reac­
maduración es capaz de reconocer antígenos, ció n , lleva al lin fo c ito en m ad u ració n a la
pero conviene tener en cuenta desde ya que lo muerte, en este caso a cargo de los macrófagos
único que puede reconocer un linfocito T ma­ medulares.
duro son los antígenos de histocompatibilidad Debe tenerse en cuenta que, en la médula, la
propios, de clase I o IL unidos a un péptido barrera hematotímica ya no existe, y las proteí­
propio o extraño. Comienza ahora el proceso nas plasmáticas pueden penetrar allí. P o r otra
que en una época se llamó aprendizaje tímico, parte, las células propias del timo sintetizan un
pero se trata más bien de una selección tímica, gran número de moléculas típicas de otros ór­
pues los linfocitos no seleccionados mueren. ganos. Esto perm ite que, para casi to d o s las
Esta selección tiene dos etapas: una selec­ proteínas propias del organismo, cuyos pépti­
ción positiva y una negativa. La primera, es la dos sean presentados junto con antígenos tanto
que permite vivir a aquellos linfocitos inmadu­ de clase I como II, exista tolerancia, pues los
ros que sí reconocen antígenos propios de Cla­ clones capaces de reaccionar contra ellos han
se I o II. En efecto, el reordenamiento de las sido eliminados por esta selección negativa.
cadenas a y P del TCR se hace al azar, por lo Los linfocitos que han terminado su madura­
que sólo una proporción relativamente pequeña ción y han sido así seleccionados están en con­
de los linfocitos que reacomodaron su TCR re­ diciones de abandonar el timo y dirigirse a los
conocerá los alelos propios, ya sean de Clase I órganos secundarios, a través de los cuales, co­
o II. Las células de origen epitelial del timo ex­ mo ya se explicó, recirculan en forma de linfo­
presan ambas clases de antígenos de histocom­ citos maduros vírgenes, hasta tanto encuentren
patibilidad. En esta etapa, el timocito en madu­ al antígeno para el cual están precomprometi­
ración ha activado su sistema de muerte pro­ dos para reconocer y reaccionar.
gramada o apoptosis: si en este momento no es
capaz de reconocer algunas de las proteínas de Subpoblaciones funcionales
clase I o II que las células le muestran, muere de los linfocitos T
por apoptosis. Si en cambio reconoce alguna de
esas moléculas de histocompatibilidad, recibe De lo expresado antes, se d esp ren d e que
una señal que anula la muerte program ada y ex isten dos grandes clases de lin fo cito s T:
continúa su ciclo. aquellos que reconocen antígenos de C lase I y
Este linfocito así rescatado pasa entonces a expresan CD8 y los que reconocen los de Cla­
alojarse entre los repliegues de la membrana de se II y expresan CD4, La distribución y fun­
las células nodrizas, dónde puede continuar su ciones de estas dos moléculas se detallan en el
maduración. La clase del antígeno que ha reco­ capítulo 10, pero conviene tener desde ya en
nocido también es importante; si reconoció una cuenta que los de Clase I se expresan en casi
molécula de Clase I, se reprime el gen que co­ todas las células del organismo y salen a la su­
difica para CD4 y el linfocito continúa sinteti­ perficie unidos a péptidos de proteínas sinteti­
zando sólo CD8, Por el contrario, si reconoció zadas en la mism a célula; en cambio, los de
Clase II, se reprime el gen para el CD8 y el lin­ Clase II, se expresan casi exclusivam ente en
focito sólo sintetizará CD4, La consecuencia fi­ los linfocitos B y las células de la línea mono­
siológica de esta selección positiva es que sólo cito-macrófago, que son células especializadas
42 Aspectos básicos de la Inmunidad

para la presentación de antígenos a los linfoci­ lógica. Lo que no es real es dividirlos, como se
tos T, y salen a la superficie unidos a pépfidos hace muy a menudo, en subpoblaciones funcio­
de proteínas que han sido fagocitadas o pinoci- nalmente rígidas, y atribuir a los CD8-H las fun­
tadas por la célula. ciones citotóxicas y supresoras y a los CD4, las
Es de comprender entonces que los linfoci­ de colaboración e hipersensibilidad tardía, pues
tos T CDS positivos pueden interactuar con ca­ todas estas funciones son influenciables por las
si cualquier célula del organismo y pueden re­ señales que va recibiendo cada linfocito T du­
conocer y reaccionar con cualquiera de ellas rante su larga vida.
que esté sintetizando proteínas no propias, co­
mo pueden ser las proteínas de un virus. La Linfocitos no-T no-B
función de estos linfocitos es principalm ente
citotóxica, pero también producen factores de Además de las dos grandes poblaciones de
colaboración y regulación. T am bién en esta linfocitos T y B, existe otra población de linfo­
subpoblación se ha determinado la presencia de citos que no presenta moléculas superficiales
función supresora, muy discutida en este mo­ propias de los linfocitos T ni de los B. Estos
mento. linfocitos “nulos” no pertenecen al sistema in­
Por el contrario, los linfocitos CD4-I- sólo mune específico, pues no tienen receptores pa­
pueden interactuar con células presentadoras de ra el antígeno, por lo que no se los puede consi­
antígeno y reconocen y reaccionan contra antí­ derar funcionalmente como linfocitos propia­
genos que hayan sido internalizados y procesa­ mente dichos, sino que son células pertenecien­
dos previamente por una de ellas. Esta pobla­ tes a los sistemas inespecíficos de protección.
ción CD4-H no tiene en general función efectora Estas células son además distinguibles morfo­
directa sino que produce factores solubles de lógicamente de los linfocitos específicos, pues
colaboración y constituyen la población de Th. son más grandes que ellos y presentan granula­
No se han encontrado diferencias entre los ciones en su citoplasma, por lo que se los ha
linfocitos CD4+ vírgenes, es decir entre los que llamado linfocitos grandes granulares (LGL).
atin no han encontrado a su antígeno. Pero en­ Su función es principalm ente citotóxica: son
tre los Th previamente sensibilizados o de me­ las encargadas de la citotoxicidad espontánea,
moria, pueden reconocerse dos subpoblaciones: es decir, son las células citotóxicas naturales o
los Thl y los Th2, que se diferencian por la NK y también ejercen función de citotoxicidad
concentración en que expresan un biotipo de la celular anticuerpo dependiente (véase cap. 21).
molécula CD45. No hay acuerdo en si los lin­
focitos Th están precomprometidos para dife­ Células de la línea monocito-macrófago
renciarse a una de estas dos subpoblaciones an­
tes de la estimulación por el antígeno, pero evi­ Los linfocitos T y B son las únicas células
dencias recientes apuntan a que el m icroam ­ capaces de reconocer y distinguir entre sí a los
biente y las señales que reciben al ser estimula­ diferentes antígenos y de reaccionar contra
dos por el antígeno son esenciales para que se ellos, es decir, son las únicas células específi­
conviertan en una u otra subpoblación luego de cas. Pero para ejercer su función inmune nece­
su primer contacto con el mismo (véase cap. sitan de la colaboración de otras células, tanto
18). Sea cual fuere el origen de estas dos sub­ en la fase aferente de la respuesta como en su
poblaciones, sus funciones son diferentes. fase eferente o efectora. Las principales células
Los Thl son efectores y capaces de llevar a que colaboran con ellos son las de la línea mo-
la agresión: al ser estimulados por el antígeno nocito-m acrófago, pertenecientes al llam ado
producen y secretan al medio una serie de lin­ sistema reticuloendotelial.
foquinas, cuyo efecto es activar a los macrófa­ Estas células también se originan en la mé­
gos y aumentar su capacidad citolítica, lo que dula, a partir de células troncales, que por dife­
da por resultado una reacción inflamatoria cró­ renciación producen monocitos que salen a la
nica, cuyo exponente más típico es la hipersen- circulación sanguínea (véase cap. 2, fig. 2-1).
siblidad tardía. Por el contrario, los Th2, al ser Estos abandonan la sangre y, en los diferentes
estimulados, producen y secretan al medio una tejidos, se diferencian tomando formas distin­
serie de interleuquinas, cuya función es colabo­ tas pero manteniendo, en general, funciones si­
rar con los linfocitos B, lo que da por resultado milares. Una gran proporción se diferencia a
una respuesta humoral. Además, ambas supo- macrófagos residentes (por ej., macrófagos al­
blaciones pueden ser también regulatorias e in­ veolares en el pulmón, células de Kupffer en el
cluso citotóxicas. hígado), de vida larga, con función macrofági­
Como se verá en detalle en otros capítulos, ca pero que, como ya se dijo, no intervienen
los linfocitos T ejercen realmente un número activamente en la presentación de antígenos y
grande de funciones muy diferentes y son, ver­ no expresan normalmente antígenos de histo­
daderamente, directores de la orquesta inmuno- compatibilidad de clase II.
Bases celulares de la respuesta inmune 43

Los macrófagos propiamente dichos son cé­ cerlas como antígenos extraños, sino en forma
lulas migratorias que se encuentran en todo el mecánica, al envolverlas con sus seudopodios.
tejido conectivo, en especial rodeando la m em ­ La fagocitosis es más eficiente si, por alguna ra­
brana basal de los pequeños vasos sanguíneos; zón, la adherencia entre la membrana del fago­
como ya se mencionó, se encuentran también cito y la partícula se ve aumentada. Esto puede
en los órganos linfoides primarios y secunda­ suceder por cargas eléctricas diferentes y com ­
rios. Estas células tienen vida larga y presentan plementarias y, muy especialmente, cuando la
un retículo endoplásmico bien desarrollado y partícula está recubierta por Igs y/o C3b; los fa­
m itocondrias. Una proporción im portante de gocitos, que tienen receptores que ligan ambas
estas células expresa antígenos de histocompa­ sustancias, se pegan en ellas, con lo cual la ad­
tibilidad de clase II y son capaces de presentar herencia de la partícula está asegurada.
antígenos a los linfocitos Th. También ejercen La partícula adherida a la membrana celular
funciones efectoras, pues son fagocíticos y es rodeada por los seudopodios de la célula,
pueden lisar la m ayoría de las partículas que que la abrazan y terminan uniéndose entre sí,
han ingerido. Como veremos en otro capítulo, dejando englobada la partícula en un fagosoma,
son activados por las linfoquinas de los hnfoci­ dentro del citoplasma. La fagocitosis de partí­
tos T hl, lo que los hace mucho más activos en culas viables, como las bacterias, es seguida
su función lítica. muy a menudo (pero no siempre) de lisis. Esta
En otros tejidos, los monocitos se diferen­ se lleva a cabo por dos mecanismos. Por una
cian en otros tipos celulares: células de Langer­ parte, los gránulos se unen al fagosoma, que
hans en la piel, células veladas en la linfa y cé­ pasa a convertirse en un fagolisosoma, en el
lulas dendríticas de los ganghos, que ya fueron cual vuelcan sus enzim as preformadas. Estas
mencionadas. En los glomérulos renales, cons­ enzimas tienen acción bactericida o hacterios-
tituyen las células mesangiales, en el sistema tática, sobre todo a pH ácido, y tienen tam bién
nervioso central, la m icroglia y en el tejido acción proteolítica, por lo que se digieren los
óseo, los osteoclastos. microorganismos muertos. Este mecanismo no
Todas estas células tienen características su­ es oxígeno dependiente.
perficiales propias, reconocibles por anticuer­ Por otra parte, la ingestión de una partícula
pos monoclonales dirigidos contra sus molécu­ aumenta la actividad de la vía de las hexosas
las de superficie y, además de los antígenos de monofosfato, lo que genera NADPH, el cual,
histocompatibilidad de clase I y II, expresan re­ en última instancia, reduce el citocromo b245
ceptores comunes, funcionalmente muy im por­ propio de la membrana plasmática, con un au­
tantes, como son los receptores para el Ec de mento explosivo del consumo de oxígeno, co­
las Igs y para el C3b del complemento. Estos nocido como estallido metabólico. Este oxíge­
receptores, que actúan sinergísticamente, p er­ no se convierte en anión superóxido, peróxido
miten la fijación de partículas opzonizadas so­ de hidrógeno, o libre o naciente y radicales hi­
bre su superficie, lo cual produce un importan­ droxilo, todos ellos de potente acción m icrobi­
te aumento de su capacidad fagocítica. cida. Además, la mieloperoxidasa actúa sobre
el peróxido y sobre iones haluro, dando como
Fagocitosis y lisis resultado un sistem a halogenante de p otente
acción bactericida. Finalmente, el consumo de
La fagocitosis es un mecanismo inespecífico iones hidrógeno eleva el pH de manera que se
de defensa, pero es a menudo el primer paso permite la función óptima de las proteínas ca-
que llevará a la iniciación de una respuesta in­ üónicas de los gránulos (véase cap. 21).
mune. Es una función ejercida por los macrófa­ Ambos mecanismos, oxígeno dependiente e
gos y también por los leucocitos polimorfonu­ independiente, dan por resultado la lisis de las
cleares o neutrófilos. Estos últimos son células bacterias fagocitadas, constituyendo así un im­
también provenientes de la médula, pero son de portante mecanismo de defensa inespecífico.
vida corta y no expresan antígenos de h isto ­
compatibilidad de clase II, por lo cual no ejer­ Interacción con el sistema inmune específico
cen función de presentación antigénica. Tienen
abundante cantidad de glucógeno y poseen tres Si bien el sistema inmune específico es filo-
tipos de gránulos: los primarios o azurófilos, genéticamente más avanzado que todos los sis­
que contienen m ielopero x id asa, liso zim a y temas inespecíficos de defensa, al igual que en
otras proteínas catiónicas; los secundarios, que otros casos de la evolución, por ejemplo el sis­
poseen lactoferrina y lisozima, y los terciarios, tem a nervioso central, el sistem a n u ev o no
parecidos a los hsosomas convencionales, que reemplazó al más antiguo sino que pasó a ac­
contienen hidrolasas ácidas. tuar en íntimo acuerdo con él.
Tanto los macrófagos como los neutrófilos En la rama aferente de la respuesta inmune,
ingieren partículas no solubles, no por recono­ las células fagocíticas tienen un importante pa-
44 Aspectos básicos de la Inmunidad

peí, no sólo en la eliminación del exceso de antí­ Desde hace muchos años se conoce la exis­
geno y su digestión, sino también en la produc­ tencia de factores protectores en el suero, los
ción de factores quimiotácticos e inflamatorios, anticuerpos, y de otras reaccioties inmunes no
que acumulan células específicas en el siüo de transferibles por el suero. Pero para conocer la
entrada del agente extraño. Además, la función base de la dualidad del sistema inmune, debió
de presentación antigénica de los macrófagos a recurrirse a la ablación de órganos primarios de
los linfocitos T es esencial para la iniciación de animales inmunológicamente inmaduros: el ti­
una respuesta inmune T, sin la cual la respuesta mo en ratones recién nacidos y la bursa de em­
humoral tampoco puede existir. briones de pollos. Esto dio lugar a un gran
En la rama efectora de la respuesta inmune avance, pues permitió el estudio de animales T
también juegan los fagocitos un papel esencial o B privos, pero también indujo a confusiones,
y son muchas veces los encargados de eliminar porque ni todos los vertebrados parecen tener
al invasor que ha sido “marcado” como blanco órganos equivalentes a la bursa de Eabricius, ni
por los anticuerpos. Einalmente, la acum ula­ todos nacen con su sistema T inmaduro.
ción y la activación de los macrófagos, con au­ Otro avance muy importante fue la detección
mento de su poder lítico, es el resultado de una de un aloantígeno, presente en el cerebro y en
reacción de inmunidad mediada por los linfoci­ los linfocitos T de los ratones, que fuera deno­
tos T hl. m inado 0 (theta) y actualm ente es llam ado
Todo esto ejemplifica una vez más la com­ Thy. 1, que permitió identificar los linfocitos T
pleja relación intercelular que implica una res­ murinos mediante inmunofluorescencia. Ade­
puesta inmune, pues abarca no sólo las células más, con anticuerpos anti-Thy.l más comple­
específicas sino también los sistemas inespecí­ mento, pudieron prepararse poblaciones despro­
ficos. vistas de linfocitos T, lo que permitió trabajar in
vitro o inyectar ratones previamente irradiados
con poblaciones desprovistas de linfocitos T ; de
DETECCIÓN E INDIVIDUALIZACIÓN esta manera pudo descubrirse la necesidad de
DE LAS CÉLULAS QUE COMPONEN colaboración entre los linfocitos T y B.
EL SISTEMA INMUNE Pero también la necesidad de trabajar in vi­
tro para establecer la mayoría de los conoci­
La inmunología, sobre todo en sus aspectos mientos sobre la respuesta inmune ha traído
celulares, es una ciencia muy joven y en cons­ otros inconvenientes a la inmunología. En la
tante expansión, que ha estado durante muchos mayoría de los casos no se tiene en cuenta el
años muy atrasada con respecto a otras ramas resto del organismo y la interrelación del siste­
de la fisiología y la biología. Este atraso se de­ ma inmune con los otros sistemas del indivi­
bió, en gran parte, a las dificultades para identi­ duo, muy especialmente con el sistema nervio­
ficar diferentes poblaciones de linfocitos que, so central y con el endocrino. Estas interaccio­
pese a parecer todos iguales, cumplen funcio­ nes tien en gran im p o rtan c ia en la fu n ció n
nes distintas. Además, el sistem a inm une no homeostática del sistema inmune y recién en
cuenta con un órgano fijo, como casi todos los estos últimos años se están empezando a cono­
otros sistemas de un individuo, sino que está cer (véase cap. 17, 2da. parte).
repartido por diferentes regiones del vertebra­ La identificación de las subpoblaciones lin­
do. Para terminar de hacer difíciles las cosas, foides es útil, no sólo para el m ejor conoci­
las células que componen el sistem a inmune miento de la maduración, diferenciación, fun­
muestran una tendencia a la migración no com­ ciones y otras características fisiológicas del
parable con la de ninguna otra célula, pues pa­ sistema inmune, sino también desde un punto
san de los órganos primarios a la sangre, al ór­ de vista aplicado o clínico, para el diagnóstico
gano secundario que les corresponde, a la linfa, y pronóstico de enfermedades linfoproliferati-
a la sangre, a un tejido o nuevamente al órgano vas o con compromiso inmunológico.
secundario, etc., en una sucesión constante y En una primera instancia, se utilizaron sue­
mediante vías y sistemas regulatorios no todos ros inmunes, generalmente producidos en co­
completamente conocidos. Por otra parte, son nejos o cabras, dirigidos contra moléculas ais­
capaces de cam biar su m igración fisiológica ladas de la superficie de los linfocitos o, en el
habitual obedeciendo a factores quimiotácticos caso de las Igs, del suero sanguíneo. Luego se
que se producen en zonas de inflamación. Nin­ pasó a la producción de anticuerpos monoclo­
guna de estas migraciones es al azar, sino que nales, generalmente a partir de esplenocitos de
van siendo reguladas y dirigidas por las molé­ ratones inyectados con células enteras de esa u
culas superficiales de cada linfocito y por las otra especie. Los diferentes grupos que produ­
m oléculas presentes en cada uno de los mi- jeron estos anticuerpos intercam biaron infor­
croambientes para los que está comprometido mación, y esto permitió la identificación de una
el linfocito. serie de grupos o acúmulos (clusters) de mono-
Bases celulares de la respuesta inmune 45

clónales dirigidos contra una misma estructura la maduración de los linfocitos B y su diferen­
de diferenciación, lo que definió las diferentes ciación a plasmocitos o linfocitos B de m em o­
moléculas superficiales, que llevan ahora, en el ria. M ás aún, utilizando anticuerpos dirigidos
hombre y otras especies pero no en el ratón, el contra dos o más clases de Igs, marcados con
nombre de CD (“cluster of differentiation”) se­ diferentes sustancias, se pudo demostrar la exis­
guido de un ntimero. A ctualm ente se cuenta tencia de células doble y triplemente positivas,
con una batería de anticuerpos monoclonales lo cual llevó a la demostración del fenómeno de
contra los CD humanos. En el Apéndice del “splicing” alternativo en los linfocitos.
cap. 2, se da la lista de los CD conocidos hasta La identificación de los linfocitos T en los
hoy y sus funciones. ratones se hizo mediante el uso de sueros anti-
Para individualizar cada célula se las puede T hy.l, como se dijo antes. En el hombre no se
incubar con el anticuerpo marcado con sustan­ encontró un antisuero similar y durante mucho
cias fluorescentes y luego observarlas en m i­ tiempo se utihzó la particular tendencia a la ad­
croscopio con luz ultravioleta. También se pue­ hesión a otras células que tienen los linfocitos
de usar este mismo tipo de reactivo para apre­ T, que forman rosetas con los eritrocitos de
ciar las proporciones de cada subpoblación en carnero; estas rosetas permitieron tam bién la
una suspensión dada mediante el uso del cito­ purificación de poblaciones T hum anas m e­
fluorómetro. Este método permite también te­ diante centrifugación en gradientes. Hoy se sa­
ñir una célula con dos o más sustancias dife­ be que estas rosetas se hacen a través del C D 2.
rentes y medir simultáneamente otras caracte­ Actualmente, para identificar, aislar o eliminar
rísticas de cada una de las células de la pobla­ poblaciones de linfocitos T humanos, se utili­
ción, como tamaño, cantidad de ADN, etc., lo zan anticuerpos dirigidos contra moléculas co­
que puede aportar mucha información sobre la munes a todos los hnfocitos T (anti-pan T), co­
población celular estudiada. Además, permite mo CD2 o CDS. La identificación de la subpo­
separar subpoblaciones por diferencias en bri­ blación Th se hace, generalm ente, con anti
llo, equivalente a la concentración de la molé­ CD4 y de la población citotóxica/supresora,
cula marcada en la superficie celular, u otra ca­ con anti CDS.
racterística. Aquí también, la medición de las proporcio­
También se puede aislar una población m e­ nes relativas de las subpoblaciones T puede te­
diante el uso de estos anticuerpos absorbidos ner gran importancia clínica. Por ejemplo, un
sobre superficies, ya sea fondos de recipientes d e sc e n s o en la re la c ió n de lin fo c ito s
o gránulos, sobre las que se pegarán las células CD4+/CD8+ es índice de avance de la enferm e­
con la molécula en cuestión, y pueden ser res­ dad en el SIDA.
catadas en pureza. Por fin, se puede eliminar
una población con esos mism os anticuerpos Otras moléculas superficiales
más complemento.
La identificación y aislamiento de los linfo­ Todos los hnfocitos expresan moléculas de
citos B se hace, principalmente, por la Ig de la histocompatibilidad de Clase I en alta concen­
membrana; dado que los otros linfocitos no sin­ tración y otras moléculas sumamente im portan­
tetizan ni expresan Ig superficial, su presencia tes para su función inmune. Los linfocitos B
es el mejor marcador para reconocer los linfo­ expresan también antígenos de histocom patibi­
citos B. Para identificarlos, los mejores m éto­ lidad de clase 11; estos últimos, que aumentan
dos están basados en la incubación de pobla­ con la estimulación antigénica, permiten al lin­
ciones mixtas, viables o fijadas, con anticuer­ focito B presentar antígenos al linfocito T, co­
pos anti-Ig marcados con sustancias flu o res­ mo se indica en el capítulo 10. Los linfocitos T
centes, que luego pueden ser detectadas por no expresan, en reposo, antígenos de clase II,
microscopia de fluorescencia o citofluorome­ pero pueden hacerlo cuando están activados.
tría. Como se comprende, para visualizar los La m ayor parte de los linfocitos B tien en
linfocitos B se deben incubar con anti-Ig de también en su superficie receptores capaces de
modo que no se formen casquetes, ya sea im pi­ ligar la región Ec de las Igs modificadas por
diendo el metabolismo celular con temperatura unión con el antígeno. Su función está relacio­
baja o antimetabolitos, o fijando el sistema de nada principalm ente con la regulación d e la
microtúbulos y microfilamentos celulares. respuesta inmune. Los linfocitos T activados
Mediante estas técnicas no sólo se pueden tam bién expresan a veces receptores para Fe.
identificar los hnfocitos B, sino que se pueden Aproximadamente un 50 a 75% de los linfoci­
determinar las clases de Igs que sintetizan y ex­ tos B expresan receptores para la fracción C3b
presan, utilizando anticuerpos, monoclonales o del com plem ento, de tipo CRI y CR2, cuya
polielonales, específicos para una clase de Ig de función está relacionada con la regulación.
la especie. Así se pudo determinar la secuencia La identificación de estas moléculas, que se
de expresión de diferentes clases de íg durante realizaba mediante la formación de rosetas con
46 Aspectos básicos de la inmunidad

E special
eritrocitos recubiertos con anticuerpo (rosetas
EA) o con anticuerpo y las primeras fracciones Picker, L. I., Burcher, E. C.: Physiological and m olecular
del complemento (rosetas EAC), hoy se hace m echanism s o f lym phocyte hom ing. A nnual R eview o f
con anticuerpos monoclonales dirigidos contra Im m unology, 10, 561, 1992.
Ik u ta , K ., U c h id a , N ., F rie d m a n , J., W e is sm a n j, I. L.
estos receptores. L ym phocyte developm ent from Stem Cells, A nnual R e­
view o f Im m unology, 1 0 ,7 5 9 , 1992.
Jorggensen, I. L. y col. M o lecu lar com ponents o f T-C ell
B IB L IO G R A FÍA reco g n itio n . A n n u al R eview o f im m u n o lo g y , 10, 835,
1992.
G eneral Janew ay, Ch. A. T he T. Cell receptor as a m ulticom ponent
signalling m achine: CD 4/C D 8 coreceptors and CD45 in
C entner, J., de W eck, A. L. A tlas o f Imm uno-AU ergology. T cell activatio n . A nnual R eview o f Im m unology, 10,
Llogrefe & tíu b e r Publishers, Bern, 1995. (H ay versión .561, 1992.
en castellano.) M acL ennan, I. C. M . G erm inal Centers. A nnual R eview o f
Fainboin, L ., Satz, M . L.: Introducción a la Inm unología Im m unology, 12, 117, 1994.
H um ana. 3“ edición. E dición del autor, B uenos A ires, Pfeffer, K., M ak, T. W . Lym phocyte ontogeny and activ a­
1995. tion in gene targeted mice. A nnual Review o f Im m uno-
A bbas, A. K., Lichtm an, A. H., Pober, J. S. C ellular and logy, 12, 367, 1994.
M olecular Im m unology, 2“ edición. W .B. Saunders Co., Robey, E., Fow lkes, B. J. S elective events in T cell deve-
U .S.A ., 1994. lopmenL A nnual R eview o f Im m unology, 12, 635, 1994.
Antígenos

RICARDO MARGNI 4
GENERALIDADES puede conjugarse covalentemente a una m olé­
cula proteica que, al ser inoculada a un Verte­
Son antígenos las sustancias que introducidas brado, induce la formación de anticuerpos con
en el organismo de un vertebrado adulto indu­ especificidad para aquél. Un hapteno sim ple,
cen una respuesta inmune, dando lugar a la pro­ dentro de la molécula antigénica, constituye un
ducción de otras sustancias denominadas anti­ “determinante antigénico estructural” (véase
cuerpos o a la proliferación de células sensibili­ fig. 4-2).
zadas con las que específicamente reaccionan. En proteínas complejas resulta difícil diluci­
La palabra antígeno, que significa formador dar cuál es la estructura del determinante anti­
de anticuerpos, es una contracción de aní/soma- génico. No obstante, estucüos llevados a cabo
tógeno, vocablo propuesto por Deutsch en 1899. con proteínas de las que se conoce su estructu­
Por definición, antígeno significa capacidad ra primaria y terciaria, como la mioglobina, li­
para inducir la producción de anticuerpos y es­ sozim a, insulina, nucleasa e sta filo c ó cic a y
pecificidad para reaccionar con ellos. En la na­ otras, han demostrado que en algunos casos el
turaleza existen ~o pueden obtenerse a partir de determinante antigénico está íntimamente rela­
ciertas sustancias- fracciones capaces de reac­ cionado con uno o pocos aminoácidos c o n ti­
cionar con los anticuerpos (especificidad), pero guos presentes en la secuencia primaria (deter­
no de engendrarlos (poder inm unogénico) y m inante continuo), m ientras que en otros es
que Landsteiner,^ para identificarlas, las deno­ responsable de la conformación de una restrin­
minó haptenos. Estos a su vez pueden ser hap­ gida zona de la molécula (determinante confor­
tenos complejos cuando la reacción hapteno- macional) (fig. 4-3 1),
anticuerpo efectuada in vitro es visible, o hap­ Actualmente se sabe que en muchas m acro­
tenos simples cuando ella no origina un fenó­ m oléculas, entre ellas lisozim a de huevo, la
meno deteetable a simple vista. parte del antígeno que interacciona con el sitio
A la zona restringida de la molécula antigé­ de combinación del anticuerpo está constituida
nica que determina la especificidad se la deno­ por residuos aminoacídicos localizados distan­
mina determinante antigénico. Dado que pue­ tes dentro de la secuencia de su estructura p ri­
den existir varios determinantes antigénieos di­ maria pero próximos uno a otros como conse­
ferentes en una molécula, la inoculación de és­ cuencia de la estructura terciaria o cuaternaria.
ta originará en el receptor anticuerpos con dis­ Estos determinantes antigénieos topográficos
tinta especificidad (fig. 4-1). sólo funcionan mientras la molécula conserve
Un hapteno o grupo hapténico definido, tal su estructura nativa (fig. 4-3 11). Se los identifi­
como: ca tam bién con la denom inación de determ i-
O^N C1 ncmtes antigénieos discontinuos (para m ayor
información, véase cap. 5).
Jem e ha propuesto para el sitio, grupo o área
^ 0 d) del determinante antigénico el nombre de epi-
tope, y el de epitipo para el conjunto o fam ilia
NH,
46 Aspectos básicos de la inmunidad

E special
eritrocitos recubiertos con anticuerpo (rosetas
EA) o con anticuerpo y las primeras fracciones Picker, L, I., Burcher, E, C.: Physiological and m olecular
del complemento (rosetas EAC), hoy se hace m echanism s o f lym phocyte hom ing. A nnual R eview o f
con anticuerpos monoclonales dirigidos contra Im m unology, 10, 561, 1992.
Ik u ta , K ., U c h id a , N ., F rie d m a n , I., W e is sm a n j, I. L.
estos receptores. L ym phocyte developm ent from Stem Cells, A nnual R e­
view o f Im m unology, 1 0 ,7 5 9 , 1992.
Jorggensen, I. L. y col. M o lecu lar com ponents o f T-C ell
B IB L IO G R A FÍA reco g n itio n . A n n u al R eview o f Im m unology, 10, 835,
1992.
G eneral lanew ay, Ch. A. T he T. Cell receptor as a m ulticom ponent
signalling m achine: CD 4/C D 8 coreceptors and CÉ)45 in
C entner, J., de W eck, A. L. A tlas o f Imm uno-AU ergology. T cell activatio n . A nnual R eview o f Im m unology, 10,
H ogrefe & H uber Publishers, Bern, 1995. (H ay versión 561, 1992.
en castellano.) M acL ennan, I. C. M . G erm inal Centers. A nnual R eview o f
Fainboin, L., Satz, M . L.: Introducción a la Inm unología Im m unology, 12, 117, 1994.
H um ana. 3“ edición. E dición del autor, B uenos A ires, Pfeffer, K., M ak, T, W . Lym phocyte ontogeny and activ a­
1995. tion in gene targeted mice. A nnual Review o f Im m uno­
A bbas, A. K., Lichtm an, A. H., Pober, I. S. C ellular and logy, 12, 367, 1994.
M olecular Im m unology, 2“ edición. W .B. Saunders Co., Robey, E., Fow lkes, B. I. S elective events in T cell d ev e­
U .S.A ., 1994. lopm ent. A nnual R eview o f Im m unology, 12, 635, 1994.
Antígenos

RICARDO MARGNI 4
GENERALIDADES puede conjugarse covalentemente a una m olé­
cula proteica que, al ser inoculada a un Verte­
Son antígenos las sustancias que introducidas brado, induce la formación de anticuerpos con
en el organismo de un vertebrado adulto indu­ especificidad para aquél. Un hapteno sim ple,
cen una respuesta inmune, dando lugar a la pro­ dentro de la molécula antigénica, constituye un
ducción de otras sustancias denominadas anti­ “determinante antigénico estructural” (véase
cuerpos o a la proliferación de células sensibili­ fig. 4-2).
zadas con las que específicamente reaccionan. En proteínas complejas resulta difícil diluci­
La palabra antígeno, que significa formador dar cuál es la estructura del determinante anti­
de anticuerpos, es una contracción de aní/soma- génico. No obstante, estudios llevados a cabo
tógeno, vocablo propuesto por Deutsch en 1899. con proteínas de las que se conoce su estructu­
Por definición, antígeno significa capacidad ra primaria y terciaria, como la mioglobina, li­
para inducir la producción de anticuerpos y es­ sozim a, insulina, nucleasa e sta filo c ó cic a y
pecificidad para reaccionar con ellos. En la na­ otras, han demostrado que en algunos casos el
turaleza existen ~o pueden obtenerse a partir de determinante antigénico está íntimamente rela­
ciertas sustancias- fracciones capaces de reac­ cionado con uno o pocos aminoácidos c o n ti­
cionar con los anticuerpos (especificidad), pero guos presentes en la secuencia primaria (deter­
no de engendrarlos (poder inm unogénico) y m inante continuo), m ientras que en otros es
que Landsteiner,^ para identificarlas, las deno­ responsable de la conformación de una restrin­
minó haptenos. Estos a su vez pueden ser hap­ gida zona de la molécula (determinante confor­
tenos complejos cuando la reacción hapteno- macional) (fig. 4-3 1).
anticuerpo efectuada in vitro es visible, o hap­ Actualmente se sabe que en muchas m acro­
tenos simples cuando ella no origina un fenó­ m oléculas, entre ellas lisozim a de huevo, la
meno detectable a simple vista. parte del antígeno que interacciona con el sitio
A la zona restringida de la molécula antigé­ de combinación del anticuerpo está constituida
nica que determina la especificidad se la deno­ por residuos aminoacídicos localizados distan­
mina determinante antigénico. Dado que pue­ tes dentro de la secuencia de su estructura p ri­
den existir varios determinantes antigénicos di­ maria pero próximos uno a otros como conse­
ferentes en una molécula, la inoculación de és­ cuencia de la estructura terciaria o cuaternaria.
ta originará en el receptor anticuerpos con dis­ Estos determinantes antigénicos topográficos
tinta especificidad (fig. 4-1). sólo funcionan mientras la molécula conserve
Un hapteno o grupo hapténico definido, tal su estructura nativa (fig. 4-3 II). Se los identifi­
como: ca tam bién con la denom inación de determ i-
O^N C1 ncmtes antigénicos discontinuos (para m ayor
información, véase cap. 5).
Jem e ha propuesto para el sitio, grupo o área
^ 0 d) del determinante antigénico el nombre de epi-
tope, y el de epitipo para el conjunto o fam ilia
NH,
48 Aspectos básicos de la inm unidad

'' inoculación a
vertebrado „
3 3 adulto

B = antígeno
poliespecífico

1, 2, y 3 = determinantes a, b, c = anticuerpos
antigénicos con especificidad para
los determinantes
antigénicos 1, 2 y 3
respectivamente

Reacción Ag - Ac R eacción Hp - Ac

entre un antígeno mono- entre el determinan­


específico y su corres­ te antigénico y el
pondiente anticuerpo anticuerpo originado
por el antígeno mo-
Reacción Ag - Ac
noespecítico
entre un antígeno poliespecífico y los diferentes
anticuerpos formados

Fig. 4-1. R eacciones antígeno-anticuerpo y iiapteno-anticuerpo.

de epitopes relacionados. Al sitio conaplemen-


tario de la estructura del determinante antigéni­
co ubicado en el anticuerpo lo llama paratope.
Esta denominación resulta litil en algunos ca­
sos, como ocurre con los antígenos somáticos
de las salmonelas, o con los constituyentes an­
tigénicos de los hematíes correspondientes al
sistema ABO, en que todos poseen un poliósido
comiin y sólo difieren por la naturaleza del
azijcar no reductor terminal.
Esta nomenclatura ha tenido gran aceptación
0,N y en estos momentos la mayoría de los inm u­
.(CH,), NO, nólogos la ha adoptado, identificando el deter­
m inante antigénico como epitope, cualquiera
Hapteno que sea su naturaleza.
Los determinantes antigénicos o epitopes por
unidad de antígeno, sea ésta una tnolécula o
una partícula, varían grandemente, y la periodi­
Determinante antigénico cidad de su repetición es función del número
de determinantes antigénicos diferentes presen-

Fig. 4-2. R epresentación esquem ática de una m olécula de


Antígeno antígeno, su determ inante antigénico estructura! y e! grupo
haptém ico.
Antígenos 49

F ig . 4 -3Í. Estructura hipotética de un fragm ento proteico. Las zonas A y B, deUmitadas por h'neas de puntos, señ alan
áreas que podrían constituir determ inantes antigénieos conform acionales, de los que form an parte m uy pocos re sid u o s y
que afectan a una o a las dos cadenas peptídicas. La reducción del puente S-S de la zona A o el desplegam iento de la B p o ­
drían hacer perder la especificidad de los determ inantes antigénieos allí locahzados. La zona C podría corresponder a un
determ inante antigénico estructural.

tes en la misma. Se ha comprobado que una topes, los cuales, segtin diferentes iiavestigado-
m olécula de ovoalbtim ina posee 30 epitopes res, no se encuentran aislados sobre la superfi­
efectivos y 62 epitopes potenciales sobre su su­ cie bacilar, sino dispuestos en placas. La valen­
perficie, cifras que contrastan con las halladas cia total del antígeno está dada por el número
en una partícula enormemente mayor, un bacilo de determ inantes antigénieos presentes en la
tífico, en el que se han calculado 5,6 x 10* epi­ molécula, expuestos y ocultos. La valencia fu n ­

F ig . 4 -3 II. L os residuos id e n tifi­


cados con círculos rojos dentro de
la zo n a d elim itad a por líneas de
p u n to s, co n stitu y en un d e te rm i­
nante anigénico topográfico h ipo­
tético.
50 Aspectos básicos de la inmunidad

cional corresponde a los determinantes antigé­ m olecular bajo, como el glucagón (P.M. 3,8
nicos expuestos, capaces de reaccionar directa­ kD), y las insulinas (P.M. 6 kO), que inocula­
mente con los anticuerpos. das junto con adyuvantes originan anticuerpos.
Existen ciertos hechos relacionados con la Por copulación de cupleína con isocianato de
definición de antígenos que conviene dejar fenilo se obtiene un complejo de peso molecu­
aclarados. Sustancias de peso m olecular no lar no superior a 4,5 kO, que inoculado a cone­
muy elevado pueden ser excretadas rápidamen­ jos da lugar a la formación de anticuerpos pre­
te y por esta circunstancia estimular deficiente­ cipitantes.
m ente la producción de anticuerpos; pero, si Los polipéptidos de síntesis han sido muy
aquéllas son inoculadas junto con adyuvantes, útiles para los estudios de antigenicidad. Han
los resultados pueden m odificarse favorable­ sido empleados con tal fin homopolímeros (po­
mente. Por otra parte, macromoléculas que reú­ límeros de un solo aminoácido); pequeños pép­
nan todas las condiciones para la antigenicidad tidos de secuencia conocida unidos a bloques
pueden ser buenos agentes inmunizantes para de copolímeros; copolímeros obtenidos al azar,
algunos anim ales y m alos para otros, como en los que se conoce su composición, pero no
ocurre con los polisacáridos neum ocócicos, su secuencia; copolímeros con multicadenas,
que inducen buena respuesta inmunológica en con un péptido funcionando com o colum na
el hombre y el ratón, no así en el conejo. He­ vertebral con sitios de recepción múltiples a los
chos similares suelen ocurrir en animales ino­ que pueden unirse cadenas peptídicas. Han sido
culados con antígenos para cuyas especificida­ elaborados exclusivamente con D-aminoácidos
des pueden tener cierta tolerancia inmunológi­ o L-aminoácidos o con mezcla de ambos. Esta
ca como consecuencia de poseer antígenos em­ variedad de productos ha servido para tener
parentados, lo que hace que su reactividad sea una información más acabada de las exigencias
escasa o nula. que rigen en la inducción de la respuesta inm u­
Por este motivo se prefiere reservar el nom­ ne. Se ha comprobado que los polímeros de D-
bre de inmunógeno para las sustancias capaces aminoácidos generalmente no inducen form a­
de inducir respuesta inmune y el de antígeno ción de anticuerpos, cosa que hace la mayoría
para aquellas que interaccionan con los produc­ de las preparados con L-aminoácidos.
tos de dicha respuesta. No obstante, son térmi­ Sela, Maurer, Benacerraf y otros han puesto
nos que frecuentemente se emplean como sinó­ en evidencia que polipéptidos de síntesis de pe­
nimos. so molecular aproximado de 4 kD, y aun me­
nos, pueden form ar anticuerpos cuando son
inoculados a vertebrados adultos, pero ese peso
CARACTERÍSTICAS DE LAS QUE molecular debe ir asociado a una estructura es­
DEPENDE LA ANTIGENICIDAD pacial determinada, ya que algunos polipépti­
O CAPACIDAD PARA INDUCIR dos hneales de bajo peso molecular no forman
RESPUESTA anticuerpos, en tanto que lo hacen los ramifica­
dos. Por otra parte, existen proteínas de peso
¿A qué se debe que ciertas macromoléculas molecular elevado, como la histona, las prota-
al ser introducidas en el organismo induzcan minas, la gelatina, etcétera, que normalmente
respuesta inmune y otras en cambio no tengan no inducen la producción de anticuerpos.
capacidad inmunogénica? Para que una sustan­
cia pueda actuar como antígeno, aun cuando Grupos químicos activos
ella reúna todas las condiciones para la antige­
nicidad, es indispensable que su concentración No sólo el tam año m olecular es un factor
sea la óptima cuando se la inocula al huésped, preponderante en la capacidad inmunitaria de
pues pequeñas dosis podrían ser inefectivas y las moléculas antigénicas, sino que muchas de
un exceso podría actuar como inhibidor. ellas, fundamentalmente las proteínas, necesi­
tan de la preponderancia de ciertos radicales,
Tamaño molecular sobre todo los ácidos, para que ella se cumpla.
La no antigenicidad de la gelatina, cuando se
Los antígenos completos son proteínas o hi­ la inyecta en solución sin adyuvantes, se debe­
dratos de carbono, pero para que puedan en­ ría a la ausencia de aminoácidos tales como la
gendrar anticuerpos deben tener un peso mole­ tirosina y la fenilalanina, que serían factores
cular exageradamente grande, como la albúmi­ preponderantes. Proteínas copuladas con los
na; 70 kD, globulinas; 150 a 900 kD, polisacá­ diazoderivados de los ácidos p-am inobence-
ridos de los neumococos: 150 kD. Se admite noarsénico (ácido arsalínico) y p-aminobence-
que para que una sustancia pueda actuar como nosulfónico (ácido sulfanílico), cuando son
antígeno, su peso molecular debe ser superior a inoculadas, originan anticuerpos específicos
10 kD. No obstante ello, hay algunas de peso para dichos radicales, lo que nos habla de la
Antígenos 51

importancia de éstos en la estructura de la m o­ anticuerpos con la o-cloroanilina, m-cloroanili-


lécula. Un hecho análogo ocurre con proteínas na o cualquiera de los otros derivados m encio­
a las que se les han fijado grupos dinitrobence­ nados en posición orto y meta. En estos casos
no o trinitrobenceno. las reacciones cruzadas son menos m arcadas
Grupos básicos fuertes dentro de la molécula que las o b servadas cuando los an ticu erp o s
proteica tienen una acción efectiva, al igual que reaccionan con los otros derivados, con radica­
los grupos ácidos, en la dirección de la especi­ les diferentes, pero ubicados en la misma posi­
ficidad. Otro prerrequisito para la antigenicidad ción del núcleo aromático (cuadro 4-1).
es la rigidez en la estructura para los grupos de­
terminantes; la alta especificidad de los grupos Influencia de la estructura espacial
aromáticos en los antígenos de síntesis obteni­ del determinante antigénico
dos por diazotación y copulación es debida pre­
cisamente a la rigidez del benceno. En cambio, Ya hemos visto en el caso anterior la im por­
la inactividad com o grupo antigénico de las tancia que tiene la posición de un determinado
grandes moléculas de los ácidos grasos se debe radical o grupo aromático con respecto a la es­
a que las largas cadenas de los hidrocarburos pecificidad, lo que nos está indicando que la
son fácilmente distorsionadas y sufren altera­ posición de éstos en el espacio es significativa
ciones constantes. para aquélla. Landsteiner pudo diferenciar se-
Con respecto a la de los determinantes anti­ rológicam ente los ácidos D- y L-paminoben-
génicos de los polisacáridos, generalmente es zoilfenilaminoacético.
consecuencia de combinaciones de dos o más Del mismo modo, copulando con proteínas
unidades de hexosas. Ha podido establecerse los ácidos levo, dextro y meso-p-aminotartraní-
que en el dextrano los grupos determ inantes lico e inoculándolos a conejos, se obtienen anti­
consisten en unidades de, por lo menos, tres cuerpos capaces de reaccionar específicamente
aD-glucopiranosa, las que se repiten. Para es­ con los respectivos ácidos tíu-táricos, ya sea uni­
tos antígenos, el determ inante antigénico d e­ dos a la proteína a la cual fueron copulados para
penderá de la secuencia de los azúcares que lo transformarlos en antígenos y emplearlos en la
componen y su modo de unión, más que de su inm unización de los conejos, ya sea unidos a
conformación. otras seroproteínas de diferente origen animal.
El cuadro 4-2 esquematiza lo expuesto ante­
Posición de los radicales riormente.
en el núcleo aromático Sela y col. demostraron en materia de anti­
genicidad la im portancia de los am inoácidos
Cuando el determinante de un antígeno es un que contienen grupos aromáticos y de su posi­
grupo aromático sin radicales ácidos, la especi­ ción en las cadenas proteicas. Estos autores,
ficidad es menos precisa que en estos últimos trabajando con polipéptidos de síntesis, p(Tyr-
casos y depende en gran parte de la posición ,G lu)-pA la-pL ys, pA la-p(T yr-G lu)- -p (L y s-
que los diferentes radicales ocupan en dicho Ala), han llegado a la conclusión de que, para
núcleo. Si se inoculan conejos con un antígeno los polipéptidos lineales y ramificados de peso
obtenido por diazotación de la p-cloroanilina y molecular 4 kDa, la posición que el am inoáci­
copulación con albúmina bovina, se obtienen do aromático ocupa en la cadena polipeptídica
anticuerpos específicos para la p-cloroanilina, es factor preponderante en la antigenicidad. Por
pero que también reaccionan con la p-nitrosoa- otra parte, han llegado a establecer que p o li­
nilina y la p-metilanilina. Esta especificidad, en péptidos lineales de ese peso molecular, p o r re­
cambio, está enormemente reducida o anulada gla general, no son antigénicos, en tanto que
cuando se varía la posición del radical determi­ los m ism os, como polipéptidos ram ificados,
nante, como ocurre al hacer reaccionar estos adquieren poder inmunogénico. Ello indica que

Cuadro 4-1. Posición de los radicales en el núcleo aromático.

cc
ra
'(D
2 Cl

N=N ( o )

NH2
52 Aspectos básicos de la inmunidad

C u ad ro 4-2. Especificidad inmunológica de diferentes ácidos tartáricos

A N T ÍG E N O S

C O O H — ^ (R) CO O H (R) CO O H -— (R)

Í-ÍO— C — H H-^C^OH H— C— OH
Suero inm une
contra
I I
H— C — O H ho - - c ^ h H— C— OH
I I
COOH CO O H C O OH

A cido ]-tartárico A cido d-tartárico A cido m -tartárico

Á cido 1-tartárico +++


Á cido d-tartárico
Á cido m -tartárico +

los núcleos aromáticos y la posición espacial de suma importancia en lo relativo a la antige­


de las cadenas constitutivas de las proteínas o nicidad de la sustancia. Resultados similares
de los determinantes antigénieos son factores con otros tipos de experiencias han sido obteni­
dos por otros investigadores, entre ellos Maurer
y Benacerraf.
------ p (Glu, Tyr)
Mediante el empleo de copolímeros con mul-
ticadenas se ha podido comprobar que es indis­
pensable que la región “antigénicamente impor­
•< ------ p-DL-Ala
tante” de la molécula sea accesible al mecanis­
mo que induce la formación de los anticuerpos,
= - < • - p-Lys pero ello no significa que dicha región antigéni­
ca deba encontrarse al final de las cadenas pep­
tídicas, según se deduce del siguiente hecho ex­
perim ental. Se prepararon copolím eros con
m ulticadenas de la mism a composición y un
péptido de polilisina como columna vertebral.
En un caso las cadenas laterales unidas a la lisi-
na fueron polialanina, con sustituciones termi­
-p-DL-Ala nales de poliglutamiltirosina. En el otro fue in­
vertido el orden de unión. Sólo el primero de
— p (Glu, Tyr) los polímeros fue antigénico en el conejo. Se
pudo comprobar además que, cuando el péptido
^ p -L y s
que funcionaba como columna vertebral era un
copolímero de lisina y alanina, la unión de la
cadena peptídica p (Glu, Tyr)-pAla le confería
antigenicidad, cosa que no ocurría en el caso
anterior. Ello probablemente se deba al mayor
espacio existente entre los e-aminogrupos de la
lisina a los que se unen las cadenas peptídicas,
lo que permite una mejor exposición de la re­
gión antigénicamente importante; esto demues­
tra que no necesita ser terminal en todos los ca­
sos. La figura 4-4 esquematiza lo expuesto.
Es de hacer notar que lo anteriormente dicho
es válido cuando se inmuniza con un solo antí­
geno o determinante antigénico ya que, si se
utilizan varios a la vez, por fenómenos de com­
petición puede estar inhibida la actividad de al­
guno de ellos. Esto significa que, al inmunizar
con varios antígenos simultáneamente, debe re­
Fig. 4-4. Polipéptido.? A y C antigénieos. P olipéptido B: gularse su concentración para conseguir buena
no antigénico. respuesta inmune para todos.
Antígenos 53

Hidrofíliddad y predicción de epitopes elemento crítico de la especificidad geométrica


de los sitios de unión. Los residuos polares son
El desconocim iento de la estructura trid i­ necesarios en las interacciones proteicas; los
mensional de muchas proteínas ha hecho que grupos no polares ayudan, pero no son absolu­
se buscaran otros parám etros que perm iten tamente necesarios.
predecir si las superficies expuestas de estas La reciente literatura indica que muchos la­
m oléculas hacen que sean antigénicas o no. boratorios, para localizar sitios antigénicos so­
Dado que los sitios hidrofílicos son general­ bre una proteína, se basan en la predicción de
mente hallados en la superficie de la proteína sitios hidrofílicos como probables regiones de
expuesta al agua, se considera que los mismos alta antigenicidad, lo que puede incluir, ade­
podrían ser “blanco” de los anticuerpos. Los más, consideraciones sobre la estructura se­
análisis de numerosas proteínas han dem ostra­ cundaria (p. ej., a-hélice, hoja plegada en p,
do que estos sitios son componentes de deter­ curvaturas en (3).
minantes antigénicos. Sin embargo, una gran
parte de los sitios de la superficie son no pola­ Métodos para determinar hidrofilicidad
res, y en varios casos se ha demostrado que re­ y estructura secundaria
siduos aromáticos e hidrofóbicos forman parte
del epitope. Es apropiado determinar simultáneamente la
predicción de la estructura secundaria e hidrofi­
Predicción de epitopes licidad, ya que la estructura secundaria depen­
de de la hidrofóbica e hidrofílica de los seg­
El interés de predecir y definir sitios antigé­ mentos de aminoácidos considerados.
nicos de una proteína comenzó en parte con la La representación del perfil hidrofílico de
producción de vacunas sintéticas. una proteína se ha estandarizado con una escala
Los mayores avances sobre los conocimien­ en la que se indican las secuencias hidrofílicas
tos del sitio antigénico fueron realizados con­ hacia arriba y las hidrofóbicas hacia abajo (fig.
siderando la carga y polaridad de los am inoá­ 4-5). Si se superponen las secuencias secunda­
cidos involucrados. Esto no descarta que inte­ rias con la hidrofilicidad/hidrofobicidad se ob­
racciones hidrofóbicas puedan estabilizar la serva una significativa correlación entre ambas.
unión antígeno-anticuerpo (Ag-Ac). Sin em ­ Los valles profundos generalmente ocurren en
bargo, es probable que la naturaleza direccio- las zonas a-hélices más largas o cerca de las
nal carga-carga y otras interacciones polares zonas de hojas plegadas en |3, las que constitu­
(p. ej., uniones hidrógeno) contribuyan como yen el fino paquete hidrofógico del centro de la

F ig. 4-5. P erfil de hidrofilicidad de


la m ioglobina. A daptada de V an Re- 50 100
g e n m o rte l M . H . V. I m m u n o lo g y
Today, 10:266, 1989. Aminoácidos
54 Aspectos básicos de la Inmunidad

molécula. Las a-hélices más cortas son las zo­ macional. Generalmente, cuando se hace refe­
nas más expuestas de la molécula y, por lo tan­ rencia a péptidos localizados en regiones de
to, están relacionadas con los sitios antigénicos una proteína, se emplea el término “caliente”
de la misma. Para los estudios de predicción de para identificar una zona muy móvil (factores
epitopes en base a estructuras secundarias, se de temperatura altos) y “frío” para las regiones
han elaborado métodos com putacionales que bien ordenadas (factores de temperatura bajos).
usan la información proveniente de unas pocas Los datos provenientes de anticuerpos anti-
proteínas bien definidas y en las que se encuen­ péptidos y del “mapeo” de epitopes proteicos
tran determinadas las escalas de giro o torsión. sugieren que el reconocimiento antigénico en
Un giro es la secuencia de la columna vertebral general involucra la interacción de anticuerpos
de un polipéptido involucrada en el cambio de con zonas de la proteína que puede adoptar for­
dirección de la cadena principal. mas múltiples, distintas de la estructura prome­
dio observada por cristalografía de rayos X.
Papel de la movilidad atómica en la Todo perm ite suponer que la interacción del
antigenicidad e inmunogenicidad paratope del anticuerpo con el epitope antigéni­
de proteínas co es suficiente en primera instancia para el re­
conocimiento, pero que luego, debido a la m o­
El mecanismo de la especificidad depende vilidad atómica, hay una inducción a la estruc­
de la complementariedad entre el epitope anti­ tura del epitope que mejor se adapte. En el caso
génico y el sitio de combinación o paratope del de las interacciones entre péptidos de proteínas
anticuerpo, estando comprometidos en ello los y sus correspondientes anticuerpos, el péptido
puentes de hidrógeno, uniones polares, fuerzas se une al paratope cuando su conformación se
de Van der Walls, etc., que puedan originarse asemeja a la que le corresponde en la proteína
entre ambos (véase cap. 5). Su eficiencia de­ nativa, acomodándose luego, como consecuen­
pende de un buen acomodamiento entre ambas cia de movilización atómica, a la estructura que
estructuras. reaccione m ejor con el sitio de combinación
Para determinantes antigénicos conformacio­ del anticuerpo.
nales o discontinuos (topográficos) es difícil En este sentido resulta muy interesante que
determinar si la movilidad estructural que invo­ en diferentes proteínas relativamente pequeñas,
lucra residuos distantes, ubicados en la secuen­ como la neurotoxina alfa de escorpión, mioglo-
cia aminoacídica, y que pueden diferir signifi­ bina, lisozima nativa, citocromo c, etc., las zo­
cativamente en la movilidad relativa, juega un nas de antigenicidad de la molécula (epitopes)
papel im portante en la determ inación de la estén relacionados, en su mayoría, con regiones
complementariedad de la interacción antígeno- de alta movihdad o “cahentes”, con factores de
anticuerpo. Incluso, en este caso, el desplaza­ tem peratura atómica altos. En el citocromo c
miento de alguno/s de los residuos comprome­ los residuos 44, 60/62 y 89/92, integrantes de
tidos puede dar lugar a cambios en la superficie los tres epitopes detectados en esa molécula,
de contacto originada por los residuos vecinos. están asociados con áreas identificadas como
En el caso de los determ inantes antigénicos móviles en los factores de temperatura cristalo­
contiguos (secuencia continuada de un niimero gráficos. Lo mismo ocurre con los tres epitopes
determinado de residuos), la interpretación de de la ribonucleasa, en cuya estructura partici­
la movilización local en el mencionado fenó­ pan los residuos 1/10, 63/75 y 98/104.
meno es menos ambigua. No obstante lo expuesto, esa relación no de­
La información sobre movilidad relativa de be ser considerada como un hecho general, ya
diferentes átomos en proteínas, llamado “factor que en algunos casos no se ha podido demos­
de temperatura atómica”, proviene de estructu­ trar que dicha relación exista.
ras moleculares refinadas, y es sumamente útil
para entender aspectos dinámicos de estructu­
ras proteicas, en especial acerca de la flexibili­ A LT E R A C IÓ N D E LOS A NTÍG EN OS
dad de residuos aminoacídicos individuales y
elementos estructurales. Han sido muy útiles en Desnaturalización
este sentido estudios de difracción de rayos X
desarrollados con proteínas cristalizadas. Los antígenos, en su gran mayoría proteínas,
Esos factores de temperatura atómica indivi­ pueden sufrir alteraciones derivadas de la ac­
duales no representan diferencias térmicas lo­ ción que algunos agentes físicos o quím icos
cales dentro de la molécula, sino que son lla­ pueden ejercer sobre ellos. El proceso por regla
mados así por la temperatura dependiente de la general es progresivo, se cumple en dos o tres
velocidad del movimiento atómico y la corres­ etapas, y determina que esa proteína desnatura­
pondiente energía térmica disponible para su­ lizada, cuando es inoculada a un animal, esti­
perar esas barreras de energía potencial confor­ mule la producción de anticuerpos, que en al­
Antígenos 55

gunos casos pueden reaccionar con la proteína Esterifícación


primitiva, no así en otros. Ello se debe a las
profundas modificaciones que pueden sufrir los La esterifícación de proteínas origina altera­
determinantes antigénieos originales a causa de ciones que hacen que pierdan su capacidad pa­
la desnaturalización de la proteína. La desnatu­ ra reaccionar con los anticuerpos producidos
ralización suele producirse ya sea por trata­ por la proteína no modificada.
miento con ácidos y bases fuertes, por calenta­ Por su parte, la acilación, halogenación, dia-
miento a altas temperaturas o por otros proce­ zotación, tratam iento con gas de m o staza y
dimientos. otros agentes químicos dan lugar a m odifica­
ciones de resultados análogos. Algunos proce­
Oxidación dimientos físicos, como los ultrasonidos, pue­
den también provocar modificaciones y liberar
M ediante el empleo de peróxidos como el a veces grupos antigénieos de la m olécula no
permanganato de potasio, pueden modificarse evidenciados anteriormente.
las proteínas antigénicas, las que una vez ino­
culadas al animal dan lugar a la formación de
anticuerpos, que presentan la particularidad de C O M P O S IC IÓ N Q U ÍM IC A
no precipitar con otras proteínas modificadas, DE LOS ANTÍGENOS
ni aun con la proteína primitiva no oxidada.
La mayor parte de los antígenos son proteí­
Reducción nas de alto peso molecular que contienen algu­
nos aminoácidos particulares, sobre todo po­
Por este mecanismo pueden alterarse algunas- seedores de núcleos aromáticos, y una estructu­
proteínas, pero generalmente las modificaciones ra espacial definida. Carbohidratos de alto peso
son ínfimas y los anticuerpos que se originan al molecular pueden también actuar como antíge­
inocular animales exhiben reactividades cruza­ nos y habitualmente la antigenicidad está dada
das para la proteína primitiva y la reducida. por la condensación de grupos hexosas.
Estas distintas estructuras moleculares hacen
Digestión que los antígenos puedan inducir respuesta in­
mune directa sobre los linfocitos B (antígenos
Las enzimas, actuando en medio ácido o en T-independientes: poliósidos, lipopolisacári­
medio alcahno, según sus condiciones óptimas, dos, flagelina polim erizada), sin la participa­
pueden producir escisiones profundas en las ción de los linfocitos T, o que necesiten de di­
moléculas proteicas antigénicas haciendo que cha cooperación (antígenos T-dependientes:
las mismas se desdoblen en varios polipépti­ antígenos proteicos, haptenos fijados a soportes
dos, algunos de los cuales, si bien no reaccio­ proteicos).
nan aparentemente con el anticuerpo respecti­ Los ratones nude -q u e por padecer de una
vo, pueden llegar a neutralizarlo, lo cual indica aplasia tímica carecen de linfocitos T -, cuando
que esta digestión muchas veces libera deter­ son inoculados con el antígeno T-dependiente
minantes antigénieos con capacidad reactiva. T N P-proteína (proteína trinitrofenolada), no
dan respuesta anti-TNP, pero lo hacen si el inó­
A cidificación y alcalinización culo es T N P-dextrano (antígeno T -indepen-
diente).
Los ácidos y los álcalis pueden reaccionar Los antígenos T -independientes h a n sido
con las proteínas formando metaproteínas áci­ agrupados en dos categorías; los de tipo I y los
das o alcalinas. La actividad antigénica de éstas de tipo II.
disminuye menos en las metaproteínas alcah- Los de tipo I son mitogénicos de los linfoci­
nas que en las ácidas, y estas últimas presentan tos B e inducen respuesta policlonal de anti­
frecuente reactividad cruzada con otras proteí­ cuerpos. Forman parte de este grupo los lipo­
nas como consecuencia de las modificaciones polisacáridos (LPS) componentes de la pared
experimentadas. celular de las bacterias. Estos antígenos son
tam bién activadores de macrófagos e inducen
Desaminación producción de interleuquinas (IL -1, IL-6, IL-
8), factor necrosante de tumores (T N F -a), in­
La remoción de los grupos aminos libres en terferón a (IFNa), prostaglandinas, etcétera.
las proteínas no produce modificaciones gran­ Los antígenos de tipo II son polím eros de
des en la antigenicidad y características de és­ polisacáridos; poseen secuencias repetidas que
tas. La remoción de más o menos un tercio de actuando como epitopes favorecen la polimeri­
los aminogrupos de la caseína y la albúmina de zación de los receptores antigénieos de los lin­
huevo no provoca alteraciones manifiesta.s. focitos B (Ig de membrana), iniciando la trans-
56 Aspectos básicos de la inmunidad

ducción de señales que llevan a la activación carboxilos de la albúmina, los grupos aminos
de la célula. rem anentes, positivam ente cargados, forman
Las células B purificadas no responden in complejos con los grupos fosfato cargados ne­
vitro a los antígenos tipo IL lo que sugiere la gativamente, existentes en los ácidos nucleicos
necesidad de algiín requerimiento, aunque mo­ desnaturalizados, los que, por esta circunstan­
desto, de alguna citoquina. Las células B en cia, resultan accesibles a la complejación.
reposo (“resting cells”) estim uladas con antí­ Los ácidos grasos no son antigénicos, pero
genos T-independientes de tipo II no secretan sí lo son algunos lípidos complejos, sobre todo
anticuerpos hapteno-específicos o policlona- cuando se encuentran asociados a glúcidos y
les, pero lo hacen si al medio se le añade IL-2 proteínas, como ocurre con algunos constitu­
o IL-5, respectivamente. yentes m icrobianos y componentes de m em ­
Los polisacáridos antigénicos más simples branas celulares. La cardiolipina y la citolipina
son dextrano y levano, los cuales se obdenen H son ejemplos al respecto.
por acción enzimática bacteriana sobre sacaro­
sa. La dextransucrasa origina el dextrano, y la A ntígenos m odificados químicamente
levansucrasa, el levano. El primero resulta de
la condensación de moléculas de glucosa y el Por diferentes procedimientos es posible in­
segundo, de moléculas de fructosa. La unión troducir grupos químicos en proteínas. Muchas
glucosídica es principalmente a (1 —> 6) en el veces los compuestos fijados inducen respues­
dextrano y a (2 ^ 6) en el levano. Hay cepas ta específica y tienen capacidad para neutrali­
microbianas que pueden originar otros típos de zar a los anticuerpos form ados. Son grupos
uniones, tales como a ( l - » 3 ) o a ( l A). hapténicos entre los que figuran anillos aromá­
En algunas oportunidades, sustancias sim­ ticos esteroides, pequeños péptidos, drogas,
ples de bajo peso molecular al ser inoculadas etc. Otras veces, el objeto de la modificación
pueden originar anticuerpos, pero ello no sig­ del antígeno es el de introducir marcas capaces
nifica que por sí solas tengan antigenicidad si­ de ser detectadas, como lo son las sustancias
no que, por combinación con las proteínas pro­ fluorescentes del tipo de la rodamina y la fluo­
pias del huésped, se trasform an en antígenos resceína, materiales densos al flujo de electro­
complejos capaces de dar lugar a la formación nes como la ferritina, o átomos radiactivos.
de anticuerpos. Se ha dado el caso de que el Los fundamentos de los métodos más usa­
plasma extraído de una persona y conservado dos para la introducción de grupos químicos
por el añadido de M erthiolate, cuando le fue en proteínas son los siguientes:
reinoculado produjo un choque anafiláctico
después de la tercera inoculación. Ello se de­ Diazotación y copulación
bió a que la sal mercurial orgánica se combinó
con las proteínas séricas originando un antíge­ Se utiliza para haptenos con grupos -NH li­
no que sensibilizó en las primeras inoculacio­ bres, como los ácidos sulfanílico, arsanílico,
nes, desencadenando finalm ente la reacción paminobenzoico, etc. El producto de diazota­
alérgica. ción se copula a la tirosina, en posición orto,
Algunas enzimas pueden formar anticuerpos pudiéndolo hacer también, en menor grado, a
cuando son inoculadas a vertebrados adultos. la lisina e histidina. Véase esquema pág. 57,
No todas ellas tienen capacidad inmunogénica parte A.
e incluso, cuando forman anticuerpos, éstos
pueden tener especificidad para la función en­ Dinitrofenil derivados
zimática, neutralizándola, o para otros deter­
minantes antigénicos presentes en la molécula, Se obtienen por reacción entre el fluordini-
sin que la actividad enzim ática específica de trobenceno y los grupos amino libres de las
ésta se vea modificada. proteínas, en especial los residuos de lisina.
Los ácidos nucleicos (ADN y ARN) pue­ Véase esquema pág. 57, parte B.
den, en determinadas condiciones, inducir la
formación de anticuerpos, pero generalmente Reacción con carbodiimidas
con reactividad cruzada para algunas de las ba­
ses o azúcares relacionados. Su fórmula general es RN = C = NR y son
En general, los ácidos nucleicos desnaturali­ muy usadas para la fijación, a temperatura am­
zados por calentamiento y enfriamiento rápido biente, de grupos carboxilos a aminos libres de
con el objeto de romper la doble hélice, fun­ proteínas, form ando uniones p eptídicas. El
cionan m ejor com o inm unógenos, esp ecial­ grupo a fijar debe tener un carboxilo libre o lo­
mente cuando se los inocula mezclados con se­ grárselo por oxidación, como ocurre con el hi­
roalbúm ina bovina metilada, la que funciona droxilo prim ario de los nucleósidos. V éase
como adyuvante. Al esterificarse los grupos esquema pág. 57, parte C.
Antígenos 57

CO-NHR;,

Residuo tirosina Residuo lisina Residuo histidina


pH 9,5 4“ C

t
OH OI O
H N<^
\ /
o N

( Í h ,),

CHNH-COR,
HNH-COR,
CO-NHR,
C O -N H R ,
CO-N H R ,

NH,
NO, NO,
Na,GO, / \
A ' « 2)4 + NaPi
PJ
V NO,
4°C P NO,
Fl
i; .h n h - c o r , NH

to^NHR,
ic (CH

Residuo lisina i HNH-COR, B

i 0 -N H R ,

/ ,0 n \
^ /
R 1 -C -0 N^R,
R ,- COOH + R ,- N = C = N - R,------------- ► J-H

NH,

R -C -N -C H ,-P ro te ín a + R ^-N -C -N -R g ^ CH,

H H O H Proteína
58 Aspectos básicos de ía inmunidad

Reacción con isocianatos (R -N =C =0) Reacción mixta con anhídridos


y tiocianatos (R-N=C=S)
Se la usa para fijar compuestos con grupos
La fijación se produce por interacción con carboxilos a grupos amino libres de proteínas.
grupos amino libres de la proteína Aquéllos pueden formar parte de la molécula
original o puede introducírselos, por conve­
Fluoresceína - N = C = S + niencia, para la fijación. Es un método muy
+ H jN - CHj - Proteína empleado para la unión a proteínas de esteroi­
Fluoresceína - N - C - N - CH, - Proteína
des y azúcares ácidos.
H
I SI I HI
H aC ^ ^C H 3 CH,

CH GH
COOH
CH, Tributilamina CHj
----------►
R O

0=G C I 0 = C -0 -C = O
+
H jN -C H j-P roteína

OH-
HgC^ u
;C H - CHj,OH + CO 2+ R - C - N - CH^- Proteína
H ,C -
O H

DIFERENTES TIPOS DE A N TÍG EN O S Algunos microorganismos producen sustan­


cias que son volcadas al medio externo, de ca­
Antígenos bacterianos rácter proteico y con marcado poder toxigénico
para los animales y el hombre. Esas sustancias,
Cuando una bacteria es inoculada a un ani­ conocidas con el nombre de exotoxinas, inmu­
mal se forma más de un anticuerpo y ello se nizan bien, son antígenos eficaces en pequeñas
debe a que un microorganismo debe ser consi­ dosis y pueden ser neutralizados totalm ente
derado com o un verdadero saco antigénico por los anticuerpos que ellos originan. Como
dentro del cual podemos encontrar antígenos muchas bacterias son productoras de enzimas,
diferentes, cada uno de ellos con capacidad in­ la inoculación de un caldo de cultivo a un ani­
munogénica y en condiciones, por lo tanto, de mal puede originar anticuerpos para todos los
originar anticuerpos. Estos antígenos microbia­ antígenos mencionados e incluso para las enzi­
nos pueden ser proteínas, que frecuentemente mas de referencia. El hecho de que un m i­
están situadas en la membrana celular y el es­ croorganismo sea un complejo antigénico ca­
pacio periplasmático; hidratos de carbono, que paz de originar anticuerpos para cada uno de
constituyen sobre todo los antígenos de super­ ellos hace que muchas veces no se interpreten
ficie; y en algunos casos particulares, como el correctamente las reacciones serológicas, sobre
de las enterobacterias, complejos glúcido-fos- todo las reacciones cruzadas que ocurren cuan­
folipídicos que son verdaderas endotoxinas y do se enfrentan sueros inmunes logrados por la
forman parte de la pared celular. No todos los inoculación de un animal con un microorganis­
constituyentes antigénieos de una bacteria tie­ mo diferente al empleado como antígeno de
nen la misma capacidad inmunogénica; algu­ reacción. Estas reacciones pueden ocurrir con
nos originan anticuerpos con suma facilidad microorganismos que poseen cierto grado de
mientras que otros necesitan concentraciones parentesco y se las observa a veces en especies
altas para conseguirlo y, casi siempre, a un tí­ de ubicación totalmente diferente.
tulo o nivel exageradamente bajo. No todos los m icroorganism os tienen una
A los antígenos bacterianos ubicados en el so­ estructura similar. En algunos hay predominio
ma se los denomina antígenos O, a los de envol­ de componentes proteínicos, en tanto que en
tura o capsulares, antígenos y a los ciliares, H. otros los hidratos de carbono constituyen los
Antígenos 59

antígenos que permiten la diferenciación en ti­ les y poseen antígenos som áticos y ciliares.
pos dentro de una especie, tal el caso de los Los antígenos O forman parte del cuerpo celu­
neum ococos. D istin to s in v estig ad o res han lar y se los identifica con números arábigos.
abordado el estudio de la estructura química de Como las diferentes salmonelas pueden conte­
estos polisacáridos, preferentemente por m éto­ ner uno o más de esos antígenos, compartidos
dos que utilizan la metilación. El polisacárido por varias especies, han sido subdivididas en
del neumococo tipo II contiene 7 partes de 2:4 grupos. Los antígenos ciliares pueden ser de
di-o-m etilram nosa, 2:3 di-o-m etilglucosa, 1 dos tipos, específicos e inespecíficos. U na mis­
parte de ácido 2:3:4 tri-o-metilglucurónico y 2 ma salmonela puede presentar las dos varieda­
partes de ácido 2:3 di-o-m etilglucurónico, lo des de antígenos ciliares aunque no sean com­
que ha hecho que la estructura del mismo sea partidos concomitantemente por la especie mi­
considerada como muy ramificada, con una ca­ crobiana. Los antígenos ciliares específicos se
dena principal de moléculas de ramnosa y ca­ identifican con letras minúsculas que van de a
denas laterales de ácido glucurónico y glucosa. a z, designándose con z y subíndices a los des­
Del neumococo tipo VI se ha aislado un oligo­ cubiertos posteriormente. Los inespecíficos se
sacárido cristalino que responde a la estructura encuentran en menor cantidad.
galactosil-(l 3)-glucosil-(l - í ’ 3)-ramnosil- En la Salm onella typhi se ha identificado
(1 -> 3)-ribitol. además un antígeno superficial termolábil, de­
Sobre la base de ensayos de metilación y ais­ nominado Vi. No es un componente exclusivo
lamiento de oligosacáridos, se ha propuesto pa­ de este microorganismo, sino que puede hallar­
ra el neumococo tipo VIII una unidad estructu­ se en otras salmonelas como la S- paratyphi C,
ral que se repite y que responde al siguiente es­ e incluso en otras enterobacterias no pertene­
quema: cientes al género Salmonela.
La estructura antigénica somática y ciliar ha
[-4-|3-D -ácido g lu c u ró n ic o 1 —> 4-¡3-D- servido para la elaboración del esquem a de
glucosa 1 ^ 4-a-D-glucosa 1 -h >4-a-D-galac- Kauffmann-White de identificación de las sal­
tosa 1 ^ ] . monelas.
Los estudios químicos han demostrado que
En otros microorganismos, como los estrep­ el antígeno H es una proteína fibrosa, del tipo
tococos, los constituyentes poliosídicos no son de la miosina y la queratina. La proteína flage­
superficiales y perm iten la diferenciación en lar purificada, llamada flagelina, de peso m ole­
grupos. En los estreptococos del grupo A este cular 41 kD, no contiene fósforo y sí sólo tra­
polisacárido es de peso molecular 8 kD y está zas de lípidos e hidratos de carbono. No contie­
compuesto por ramnosa y glucosa en la propor­ ne histidina, triptófano ni hidroxiprolina y sólo
ción 5 a 2, sin capacidad inmunogénica y con pequeñas cantidades de cisteína. El antígeno O
características de hapteno. De estos microorga­ es un complejo polimolecular formado p o r un
nismos, por extracciones ácidas, se han obteni­ polisacárido específico, una proteína y un fos-
do antígenos proteínicos, tipo específicos, ubi­ folípido. Los análisis químicos indican que en
cados superficialmente, conocidos como M y la fracción hidrocarbonada de las salmonelas y
T. El primero es una proteína soluble en alco­ otras enterobacterias existe un núcleo central
hol, termoestable y rápidamente digerible por formado por cinco componentes: 2keto-3 deo-
enzimas proteolíticas, en tanto que el antígeno xi-octonate (KDO), heptosa fosfato, D -gluco­
T es insoluble en alcohol, resistente a la diges­ samina, D-galactosa y D-glucosa. Las diferen­
tión, termolábil en medio ácido, pero muy re­ tes especies se caracterizan por tener azúcares
sistente al calentamiento en medio alcalino. adicionales que forman cadenas de oligosacári­
De los estafilococos patógenos y no patóge­ dos unidos al núcleo central. La Salmonella p a ­
nos se han aislado polisacáridos diferenciales. ratyphi A, que forma parte del grupo A, posee
Ambos tienen aproximadamente un 4% de ni­ los antígenos 0: 1, 2 y 12, y el polisacárido
trógeno, pero se distinguen por su rotación óp­ contiene glucosa, galactosa, mañosa, ram nosa
tica específica y los tipos de azúcares obtenidos y paratosa (3,6-dideoxi-D-glucosa); el antígeno
por hidrólisis. 2 es el característico de este grupo. El polisacá­
Un constituyente muy particular forma parte rido de la Salmonella typhi murium, del grupo
de la cápsula del Bacilus anthracis. Se trata de B, eon los antígenos 1, 4, 5 y 12, contiene glu­
un polipéptido del D-ácido glutámico, form a cosa, galactosa, m añosa, ram nosa y abecosa
no natural del aminoácido, hecho que podría (3,6-dideoxi-D-galactosa), el que provee las ca­
estar relacionado con la virulencia del microor­ racterísticas al antígeno 4, específico de este
ganismo. grupo. En el caso de la Salmonella typhi, perte­
Un grupo importante de bacterias lo consti­ neciente al grupo D, la especificidad c o rres­
tuyen las salmonelas, de las que se conocen va­ ponde al antígeno 9, que contiene tivelosa (3,6-
rios cientos de especies. La mayoría son m óvi­ dideoxi-D -m anosa). En otras enterobacterias
60 Aspectos básicos de ia inmunidad

también han sido hallados aziícares particula­ da a una cadena peptídica ausente en los otros
res, como la colitosa (3,6-dideoxi-Lgalactosa) bacilos tuberculosos y los acidorresistentes sa­
en la Escherichia coli. profíticos. Esta cera ha sido fraccionada en un
El antígeno Vi es de naturaleza glucolipídica péptido-glucolipoide, de extraordinaria impor­
y difiere químicamente del antígeno somático 0. tancia en la potenciación de los vehículos oleo­
Existe un grupo particular de microorganis­ sos con bacilos tuberculosos constitutivos del
mos, denom inados bacilos acidorresistentes, llamado adyuvante de Freund completo, activa­
entre los que se encuentra el M ycobacterium dor de la antigenicidad (fig. 4-6).
tuberculosi.'s, ricos en componentes lipídicos. Además de los lipoides, se han extraído po­
Por diversos mecanismos se han podido sepa­ liósidos capaces de interaccionar con sueros
rar de la bacteria citada tres fracciones, consti­ provenientes de enfermos tuberculosos. Consti­
tuidas por glicéridos, fosfátidos y ceras. Los tuyen verdaderos haptenos adsorbibles a la su­
fosfolípidos pueden extraerse de los microorga­ perficie de hematíes, transformándose de esta
nismos por tratamiento con alcohol y separar­ m anera en antígenos aglutinables muy útiles
los por su insolubilidad en acetona. Se ha en­ para estudios inmunoserológicos.
contrado que la parte más activa de aquéllos es Uno de esos polisacáridos, que posee carac ­
una sustancia fosforada, sin nitrógeno, consti­ terísticas de hapteno, tiene un peso molecular 9
tuida por ácidos grasos, ácido ghcerofosfórico kD, y está constituido principalmente por ma­
y trazas de inositol. Entre los ácidos grasos se­ ñosa y arabinosa. Otro polisacárido aislado de
parados del fosfolípido, el principal componen­ bacilos tuberculosos aviarios tiene un peso mo­
te es el palmítico, y el oleico entre los no satu­ lecular próximo a 100 kD y por sí solo se com­
rados. Del bacilo tuberculoso tipo humano se porta como antígeno. Está constituido por un
ha aislado un ácido isómero del cerótico, deno­ poliglucosán que por hidrólisis da únicamente
minado ácido phthioico, y de las ceras prove­ moléculas de D-glucosa.
nientes del mismo bacilo, un ácido graso satu­ Como constitutivos de los bacilos tuberculo­
rado denominado ácido micólico, que es acido- sos, se han encontrado también proteínas, co­
rresistente. Las ceras purificadas de los bacilos nocidas con el nombre de tubereulinas, que son
tuberculosos humano y bovino contienen un al­ liberadas en los medios de cultivo por autólisis.
cohol, el phthiocerol, y polisacáridos que por A partir de cultivos en medios sintéticos se ha
hidróhsis dan diferentes azúcares, entre los que obtenido un derivado proteínico purificado que
se encuentran la mañosa, d-arabinosa y galac­ se conoce con el nombre de P.P.D. {Protein
tosa. Ha sido identificado también un ácido le­ Purified Derivative). Por migración electrofo­
vógiro llamado ácido mycocerótico. rética, se ha com probado que existen por lo
De los bacilos tuberculosos se ha extraído menos tres proteínas diferentes denominadas
una cera soluble en cloroformo, la cera D. En A, B y C, de las cuales parecería que A es la
la variedad humana, la misma se encuentra uni­ más efectiva. Estas proteínas inducen poca sen-

Mycoloil

[Arabinosa

:Galactosa

:Ac. N-glicolil murámico

O— Lactil

:N-acetilglucosamina o
:N-acetilgalactosamina
o — • Lactil
:Péptido

F ig. 4-6. Estructura esquem ática de ¡a cera D.


Antígenos 61

sibilidad tuberculínica, pero puede increm en­ de la poliomielitis conocidas hasta el momento
tarse si se las inocula mezcladas con ceras pro­ corresponden a tres tipos antigénieos diferen­
venientes de extractos de bacilos tuberculosos, tes, I, II y III, y cualquiera de eUos puede ser
en especial la cera D. (Para más detalles sobre responsable de epidemias.
antígenos bacterianos, véase cap. 24.) Los estudios serológicos acerca del virus de
la influenza, principalmente mediante virus ad­
Antígenos de rickettsias y virus sorbidos sobre hem atíes, han dem ostrado la
existencia de dos variedades fundamentales, la
Los estudios sobre estructura antigénica de A y la B. En la primera de ellas han sido identi­
rickettsias sólo han adquirido alguna claridad ficados varios subtipos que difieren e n tre sí
después de la obtención de suspensiones de respecto de la especificidad dominante.
aquellas libres de proteínas de tejido. Varias de Ultimamente ha sido muy estudiado el virus
las rickettsias conocidas dan reacciones cruza­ de la hepatitis B (HBV), Es un virus de tipo
das, como la R. prowazeckii con la R. mooseri. ADN, de 42 nm de diámetro, de doble envoltu­
Se han identificado dos antígenos, uno termolá­ ra, inicialm ente conocido com o partícu la de
bil, capaz de ser destruido por calentamiento Dañe. Posee un compuesto antigénico que for­
durante una hora a 60°C, altamente específico, ma un núcleo o core, de 27 nm de diámetro, y
y otro termoestable, no específico, relacionado antígenos de envoltura. Los antígenos del HBV
con una parcela del constituyente antigénico identificados hasta el momento son:
som ático del P roteus 19, responsable de la
aglutinación de dichos bacilos por el suero de HBsAg = antígeno de superficie
enfermos de tifus exantem ático (reacción de HBcAg = antígeno del core
Weil-Félix). HBeAg = antígeno e íntimamente relaciona­
Si Jos conocimientos sobre estructura antigé­ do con la infección por HBV
nica de rickettsias son poco claros, menos cla­
ros aun son los que poseemos sobre los antíge­ El HBsAg posee un componente a, com ún a
nos virales, y ello está relacionado con su ta­ los diferentes subtipos, y componentes desig­
maño, su simplicidad constitucional y su capa­ nados como d, y, w, r, que son codificados por
cidad para multiplicarse únicamente en presen­ el genoma viral y no por el huésped. Los subti­
cia de células vivas. pos principales que resultan de la combinación
En cuanto a su antigenicidad, los virus se pa­ de a con ellos, se comportan como si constitu­
recen a las bacterias y en algunos de ellos ha yeran dos tipos alélicos: d e y por un lado, y
sido posible demostrar varios antígenos; la es­ wJ, w2, w3, w4, y r por el otro. Las 10 catego­
tructura antigénica está frecuentemente sujeta a rías de antígenos de superficie del virus HBV
variaciones. son las siguientes: ayw l, ayw2, ayw3, ayw4,
E ntre los virus anim ales del grupo ADN, ayr, adw2, adw4, adr, adyw y adyr. También
uno de los que mejor se ha estudiado ha sido el han sido identificados otros antígenos de super­
virus de la vacuna. Inicialmente se describió la ficie denominados q, x, f t, j, n y g. Hasta estos
presencia de dos antígenos solubles, uno llama­ mom entos no se conoce claramente qué rela­
do L, que se destruye por calentamiento a 56°C ciones pueden existir entre éstos y los ya co­
durante una hora, y el otro S, que resiste una rrectamente identificados.
hora a 65°C. Se creyó que ambos antígenos es­ Del antígeno e (HBeAg) se conocen dos va­
taban separados y que el componente S era un riedades denominadas HBeAg/1 y HBeAg/2.
poiisacárido con características de hapteno. Los antígenos mencionados son inm unogé­
Actualmente se sabe que son constituyentes de nicos y tienen capacidad para engendrar anti­
una misma molécula proteica. En los corpúscu­ cuerpos específicos (véase cap. 27).
los elementales de la vacuna se han identifica­ La estructura antigénica del HIV o virus del
do además otros dos antígenos llamados N P o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SI­
antígeno nucleoproteico y el antígeno X, que es DA) ha sido ampliamente estudiado en los últi­
un aglutinógeno. Un suero inmune animal ad­ mos años. Es un retrovirus de la subfamilia de
sorbido con los antígenos SL, N P y X conserva los lentivirus constituido por ARN, transcripta­
todavía poder aglutinante sobre los corpúsculos sa inversa, proteínas estructurales y glucopro­
elementales y poder neutralizante sobre el vi­ teínas de envoltura. Entre las proteínas estruc­
rus, lo que está indicando que además de los turales internas o del “core” se han identificado
descritos deben existir otros antígenos con las las p24, p25, p l7 y p l5 ; enzimas con actividad
propiedades indicadas. polimerasa como las p66, p51 y p33, y las glu­
Por exámenes serológicos se han demostrado coproteínas de envoltura g p l2 0 y gp41, entre
relaciones antigénicas entre los virus ECHO, otras (véase cap. 27). La g p l20 es la que se une
Coxsackie y de la pohomielitis, todos ellos per­ a la molécula de superficie CD4, presente prin­
tenecientes al grupo ARN. Las cepas del virus cipalm ente en los linfocitos T cooperadores.
62 Aspectos básicos de la inmunidad

cuya infección y destrucción inhiben su partici­ fragmento C-terminal (péptido B), de P.M. 38
pación en los mecanismos inmunológicos, ori­ kD, que se agrega con mucha facilidad y resul­
ginándose como consecuencia una inmunodefi­ ta muy difícil recuperarlo en su estado nativo,
ciencia. lo que dificulta su estudio biológico. El péptido
Los virus productores de enfermedades en A no es tóxico (fig. 4-7).
plantas han sido en conjunto los menos estudia­ Las características de las endotoxinas extraí­
dos, no obstante haber sido uno de ellos, el del das de los distintos microorganismos son muy
mosaico del tabaco, el primero en ser obtenido parecidas, y en los animales de experim enta­
en estado cristalino. Estudios serológicos efec­ ción producen sintomatología análoga, caracte­
tuados con estos virus han demostrado la pre­ rizada por elevación térmica, postración y fe­
sencia de componentes comunes responsables nómenos hem orragíparos viscerales. La pro­
de reacciones cruzadas. Lo mismo puede decir­ ducción de anticuerpos en el hombre y anima­
se sobre los bacteriófagos o virus de bacterias, les es escasa o nula. El poder tóxico es varia­
acerca de los cuales últimamente se han inten­ ble, y algunos investigadores han aislado de
sificado estudios de este tipo. salmonelas, especialm ente Salm onella typhi,
glucidolípidos con distintos grados de pureza,
Toxinas microbianas capaces de provocar reacciones febriles en el
ratón blanco con dosis que van de 0,1 ¡ig a
Numerosos microorganismos elaboran sus­ 0,005 |ig.
tancias difusibles o no en el medio externo y Desde el punto de vista de la antigenicidad,
capaces de provocar, en animales susceptibles, las más importantes son las exotoxinas, mien­
lesiones o síntomas característicos. A las que tras que las endotoxinas no son muy activas y
difunden en los medios nutricios donde esos su poder tóxico, de muy difícil valoración bio­
microorganismos son cultivados, se las designa lógica, se expresa en miligramos por gramo de
exotoxinas, mientras que a aquellas que forman peso animal. Las exotoxinas pueden ser medi­
parte del soma microbiano y que sólo son libe­ das sin inconvenientes por procedimiento bio­
radas por autólisis se las denomina endotoxi­ lógico, y se ha establecido al respecto una serie
nas. Ambas son antigénicas, sobre todo las pri­ de unidades.
meras, dado su carácter eminentemente protei­
co, mientras que las segundas son polimolecu- Dosis mortal mínima (DMM o DLM)
lares y forman complejos glúcido-lípidoprotei-
cos. Los anticuerpos respectivos las neutralizan Es la menor cantidad de toxina que inocula­
específicam ente y esta característica precisa­ da a un animal sensible le produce la muerte en
mente es la que permite diferenciarlas de otros un determinado período. Esta definición, para
venenos químicos, de los alcaloides, etcétera. el caso de la toxina diftérica, tal como lo hizo
Los microorganismos exotóxicos ejercen su Ehrlich, es la siguiente: la menor cantidad de
acción a distancia por difusión de sus venenos toxina que inoculada a un cobayo de 250 g de
por vía hemática y linfática. Muchos producen peso, por vía subcutánea, le produce la muerte
más de una toxina, pero por regla general una a las 96 horas de la inoculación. Para otras to­
es la que posee acción preponderante. Elay co­ xinas varía el animal a inocular y la vía de in­
cos que elaboran exotoxinas, entre ellos los es­ troducción del antígeno. Es preciso respetar es­
tafilococos dorados y los estreptococos hemolí­ tas condiciones para que los resultados puedan
ticos, pero los gérmenes toxigénicos más acti­ ser comparables.
vos son bacilos pertenecientes principalmente
al género anaerobio Clostridium. Dosis letal 50 (DL 50)
Algunas exotoxinas, como la tetánica y la
diftérica, han sido altamente purificadas y cris­ Es la menor cantidad de toxina que, inocula­
talizadas. De esta última se sabe que su peso da a cada uno de los animales de un lote o gru­
molecular oscila entre 62 y 63 kDa y que tien­ po, produce la muerte del 50% de éstos en un
de a formar dímeros y agregados de alto peso período determinado. Para el caso de la toxina
m olecular sin pérdidas apreciables del efecto diftérica, los animales a emplear son cobayos
tóxico. Se conoce también parte de su secuen­ de 250 g de peso, la vía de inoculación la sub­
cia primaria. Posee dos puentes disulfuro que cutánea y el tiempo de lectura 96 horas.
al ser reducidos con mercaptoetanol y alquila­
dos hacen que la molécula pierda algo de su to­ Límite nulo (Lo)
xicidad. Si a continuación la molécula es some­
tida a digestión tríptica se originan dos pépti­ Es la mayor cantidad de toxina que, unida a
dos, uno correspondiente al fragmento N-ter- una unidad antitóxica e inoculada al animal re­
minal (péptido A), de P.M. 23 kD, que se man­ ceptivo, no produce síntomas de intoxicación
tiene soluble en agua, y otro constituido por el en un período preestablecido.
Antígenos 63

Límite muerte ( L+) Dosis límite floculante (Lf)

Es la menor cantidad de toxina que, unida a Fue establecida inicialmente por Ramón para
una unidad antitóxica e inoculada por vía subcu­ la toxina diftérica, y actualmente se la emplea
tánea, a un cobayo de 250 g de peso, le produce también para la valoración de otras toxinas. La
la muerte a las 96 horas. Esta definición así ex­ unidad de floculación o Lf es la cantidad de to­
presada corresponde a toxina diftérica ya que, si xina que, mezclada con una unidad antitóxica,
valoramos toxina tetánica (tetanoespasmina), los flocula en el menor tiempo, cuando se ha utili­
animales a utilizar serán cobayos de 350 g de zado para la medición una serie de mezclas que
peso y la cantidad de antitoxina 0,1 U.A. Para co n tien en cantidades variab les de to x in a y
otras toxinas la cantidades de antitoxinas a em­ constantes de antitoxina. Al tiempo de flocula­
plear varían; están especificadas en cada caso y ción se lo denomina Kf y sirve para expresar la
dependen de la actividad de la toxina. Esta uni­ avidez de los sueros o antitoxinas en estudio,
dad es una de las más utilizadas en la medición ya que dos antitoxinas diferentes con el mismo
de actividad de toxinas y antitoxinas. valor de unidades antitóxicas pueden provocar
Como la cantidad de unidades de antitoxina la floculación y consiguiente neutralización de
a utilizar para los diferentes toxinas microbia­ la toxina en diferentes tiempos. Esto expresa
nas es U.A./n, los valores de n establecidos son: distinta rapidez en la neutralización, fenómeno
Antitoxina U.A. que es tenido en cuenta en terapéutica.
En el cuadro 4-3 figura una serie com parati­
D iftérica va de las propiedades de las endo y exotoxinas
Tetánica 10 0,1
Cl. welchii 5 0,2
bacterianas.
Cl. septicum 2 0,5
Cl. histolicum 1 1 V enenos de vegetales superiores
Cl. sordelli 5 0,2
Cl. aedem atiens 50 0,02 De distintos vegetales han sido aisladas sus­
tancias tóxicas con carácter antigénico, desta­
Dosis límite reaccional (LR) c án d o se entre ellas la ab rin a, e x tra íd a del
A brus precatorius; la crotina, del C roton ú-
Esta unidad ha sido definida para la toxina gliun; la ricina, del Ricinus comunis; la curcina,
d ifté ric a después de las o b se rv a c io n e s de del Jatropha curcas, y la robina, de la Robinia
Roemmers sobre el eritema que producía ésta pseudoaccacia. Todas estas sustancias tóxicas
cuando se la inoculaba por vía intradérmica y son de carácter proteico, poseen actividad anti­
la inhibición de este fenómeno por la corres­ génica y son capaces, cuando se las trata por el
pondiente antitoxina. formol, de transformarse en toxoides, o sea to­
Se la define como la mínima cantidad de to­ xinas que han perdido su efecto tóxico, pero
xina que mezclada con 1/300 de unidad antitó­ que conservan su función antigénica.
xica e inoculada por vía intradérmica en el co­ Algunas de estas fitotoxinas han sido purifi­
bayo, en un volumen de 0,2 ml, le produce una cadas por cristalizaciones y estudiadas desde el
lesión cutánea mínima. Inicialmente se usó co­ punto de vista fisicoquímico y biológico.
mo dosis de antitoxina una unidad antitóxica; De otros vegetales se han aislado algunas he­
actualmente se emplea tal como ha sido defini­ maglutininas y hemotoxinas, pero por regla ge­
da e incluso hay autores que establecen la ca­ nera] no son tóxicas para el hombre cuando son
pacidad reaccional de la toxina frente a 1/250 ingeridas. Sólo las cuatro nombradas en primer
U.A. o 1/500 U.A. término poseen aquella característica.

C uadro 4-3. Caracteres diferencíales de las toxinas microbianas

Exotoxina.'i Endcítoxincks

N autraleza quím ica Proteínas G lucolipoides


S olubilidad en ácido tricloroacético Insolubles Solubles
Excreción al m edio de cultivo Son excretadas No son excretadas
Toxicidad M uy tóxicas (DEM = 0,001 mg) Poco tóxicas (DEM s 0,1 mg)
Estabilidad a 80°C Inestables Estables
Estabilidad a tem peratura am biente M uy po co estables Estables
Estabilidad a las radiaciones ultravioleta Poco estables Estables
A ntigenicidad M uy antigénicas Poco antigénicas
C om portam iento frente al aldehido fórm ico F orm an toxoides (antigénicos y no tóxicos) No se convierten en to x o id es
64 Aspectos básicos de ¡a inmunidad

-Gly-NH3
-OOC - Arg-
SH

í H,N-
SH SH SH
i- c o o -
Péptido B (PM: 38 kD)

-o o c -
Toxina (PM: 62 kD)

F ig . 4-7. E structura esquem ática de la toxina diftérica y de los péptidos resultantes de la hidrólisis triplica. (Según A. M.
Pappenheim er, Jr. y D. M ichael Gilí. Sciece 182: 353, 1973.)

Venenos de origen animal existen constituyentes de naturaleza proteica y


glucídica con propiedades antigénicas, es lógi­
Numerosos animales producen secreciones co suponer que en los casos en que aquéllos
tóxicas para el hombre; figuran entre ellos es­ lleguen a la intimidad de los tejidos, estimula­
pecies de serpientes, escorpiones, arañas, sala­ rán al sistema reticuloendotelial y originarán
mandras e incluso abejas. Los mejor estudiados anticuerpos.
han sido los ofidios. Estos venenos son proteí­ En algunas parasitosis tales como el paludis­
nas antigénicas transformables en anavenenos mo y la amebiasis, en los períodos de cronicidad
por acción del formol. Del veneno de la víbora hay una marcada resistencia a la reinfección. En
cobra (Naja flava) se ha aislado una potente estos casos no siempre es posible demostrar la
neurotoxina, con un niimero de DMM para el presencia de anticuerpos, pero todo hace supo­
ratón superior a las 100.000 por gramo de ve­ ner que esa resistencia es consecuencia de una
neno. Esta es de bajo peso molecular, entre 2,5 refractariedad específica por inmunidad.
kD y 4 kD, y dializa a través de membranas de En los parásitos unicelulares, por sus condi­
celofán. Los venenos de estos tipos de víboras ciones particulares de vida, resulta difícil el
son neurotóxicos y hemolíticos, pero muy poco aislamiento de sustancias químicas específicas,
o nada hemorragíparos y citolíticos. De otros en tanto que en los pluricelulares, dada su es­
tip.os de serpientes, entre ellos la cascabel tructura compleja, los estudios no son del todo
(Crotalus terrificus), se han aislado proteínas satisfactorios. Las reacciones inmunoserológi-
tóxicas de peso molecular de aproximadamente cas más utilizadas para el diagnóstico de estas
30 kD. Del género Bothrops, especialmente de parasitosis son las de fijación del complemen­
la Bothrops alternata o víbora yarará, se han to, de precipitación, inm unofluorescencia y
obtenido sustancias sum am ente tóxicas cuya ELISA, principalmente para la identificación
principal característica, al igual que en el caso de protozoarios, no así de vermes. Ello no se
del Crotalus terrificus, es su alto contenido en debe a que los primeros tengan antígenos con
azufre. Por haberío hallado también en el vene­ mayor poder inmunizante que los segundos, si­
no de escorpiones y de abejas, algunos autores no que está relacionado con el hábitat normal
consideran que todos los venenos o toxinas de del parásito. Las tenias, áscaris, oxiuros, anqui-
origen animal son ricos en ese elemento. lostomas, viven en el intestino y dan pocas m a­
Los venenos crotálicos, a diferencia de los nifestaciones serológicas, a diferencia de lo que
de cobra, son poco neurotóxicos, pero son he­ ocurre con las triquinas, leishmanias, tripano­
molíticos, coagulantes, muy hemorragíparos y somas, plasmodios, que indudablemente provo­
citolíticos. Los venenos de escorpiones y algu­ can la formación de anticuerpos.
nos arácnidos ejercen sobre el hombre una ac­ Estudios efectuados in vitro con anquilosto-
ción muy parecida a la que se ha descrito para mas y triquinas demuestran que cuando estos
los venenos de serpientes. parásitos vivos se ponen en contacto con sus
La m ayor parte de los venenos anim ales, respectivos anticuerpos aparecen precipitados
tanto los provenientes de serpientes como los m icroscópicos en form a de burbujas o capu­
de insectos, deben su acción tóxica a neuroto- chones que recubren electivamente los orificios
xinas, enzimas proteolíticas y fosfatidasas, an­ bucales de las larvas.
tigénicas en su mayoría. Con respecto a la composición química de
los antígenos parasitarios, se han aislado poli­
Antígenos de zooparásitos sacáridos que dan reacciones específicas con
los sueros de conejos inmunizados con los pa­
H abida cuenta de que en los zooparásitos rásitos de los que provienen. El poiisacárido
Antígenos 65

del Ascaris lumbricoides y de la mayor parte dice que es específico de especie. Inyectados a
de los parásitos es glucógeno, formado por ca­ especies homólogas no producen anticuerpos,
denas de glucosa y muy similar al glucógeno cosa que ocurre si se inoculan a especies hete­
de los mamíferos, aunque de peso m olecular rólogas. En los animales de una misma especie
más bajo. es p osible encontrar proteínas que cum plen
Las proteínas presentes en los zooparásitos distintas funciones en el organismo, presum i­
son poco conocidas porque su estudio no ha si­ blem ente con estructuras diferentes, las que
do encarado a fondo. pueden ser diferenciadas serológicamente. Así,
En cuanto a los lípidos, son los comunes ha­ por ejemplo, la hemoglobina del hombre pue­
llados en otras especies animales. de ser serológicamente diferenciada de las pro­
Dado el carácter crónico de las infecciones teínas renales e, incluso, los distintos com po­
parasitarias, el desarrollo de alergia es muy fre­ nentes del plasma sanguíneo pueden ser dife­
cuente, y puede ser utilizada con fines diagnós­ renciados fácilmente por los métodos inmuno-
ticos si se emplean extractos parasitarios como serológicos. Por otra parte, proteínas q u e en
antígenos desencadenantes. diferentes especies animales cumplen una m is­
Es conveniente recordar que sobre todo en ma función, tíenen, por regla general, una es­
los cestodes y nematodes, como consecuencia tructura parecida y por lo común dan reaccio­
de la presencia de antígenos de grupo, son co­ nes cruzadas.
munes las reacciones cruzadas (véase cap. 26). Cuando los antígenos son particulares de un
De algunos hemoflagelados como el Tripa- órgano de una especie animal se llaman espe­
nosoma cruzi, en especial de la forma epimasti- cíficos de órgano, los que a su vez pueden ser
gote del parásito, obtenida por cultivo en m e­ específicos de órgano y de especie, si la espe­
dios bifásicos y rota por compresión y descom­ cificidad es propia y particular para ambos. El
presión, se ha conseguido separar por centrifu­ ejemplo clásico de este tipo de antígenos es la
gación diferencia] distintos componentes rela­ tiroglobulina. Otras veces la especificidad sólo
cionados con las fracciones nuclear, flagelar, es de órgano, ya que el mismo antígeno puede
ribosomal, mitocondrial, etc., que han sido ana­ encontrarse en diferentes especies; en estos ca­
lizadas desde el punto de vista antigénico. La sos los antígenos son específicos de órganos,
fracción separable a 1.000 g es rica en núcleos, pero heterogenéticos. El ejem plo más re p re ­
flagelos y membranas, las que a su vez pueden sentativo es la proteína del cristalino del ojo,
separarse por centrifugación en gradientes de la que puede hallarse en especies tan diferentes
densidad de sacarosa; las correspondientes a como el hombre y los peces, con la m ism a es­
11.500 g y 30.000 g están muy enriquecidas en pecificidad.
membranas mitocondriales, y el sobrenadante E x isten antígenos, en esp ecial p ro teín as,
de 105.000 g tiene un alto contenido en proteí­ que cumplen la m ism a función en diferentes
nas citoplasmáticas. Algunos de esos antígenos especies animales y que poseen gran similitud
son muy útiles para reacciones serológicas, co­ en sus estructuras, siendo capaces de dar reac­
mo lo es la fracción soluble de 105.000 g, la ciones cruzadas. Un ejem plo de ello son las
que, por otra parte, ha demostrado carecer de insulinas, las que, si bien en un principio se
poder protector en la infección experim ental creyó que eran idénticas, difieren entre sí por
del ratón. La fracción flagelar, en cambio, es la modificaciones en la secuencia de sus am inoá­
que mejor protege. cidos, de los cuales aproximadamente tres son
En nuestros laboratorios, por técnicas com ­ los que están comprometidos. Este tipo de es­
binadas de inm unoquím ica y el uso de an ti­ pecificidad se conoce con el nombre de fu n -
cuerpos monoclonales, ha sido posible separar cional.
componentes antigénicos de T. cruzi. Uno de No todas las proteínas y células de los dis­
ellos, el A gl63B 6, constitutivo de la mem bra­ tin to s anim ales de una m ism a esp ecie son
na del parásito ha resultado ser muy útil para la idénticas, ya que hay posibilidades de diferen­
elaboración de reacciones serológicas de diag­ ciaciones serológicas, las que llevan a la esp e­
nóstico de la enfermedad de Chagas. Presenta cificidad individual o alotípiea, a diferencia de
la característica de no dar reacciones de cruce la especificidad de especie o isotípica. Son
con componentes de Leishmanias, otro parásito ejem plos de estos tipos de especificidad los
que pulula en zonas endémicas de tripanoso­ antígenos de los diferentes sistemas de los gru­
miasis americana y que muchas veces puede pos sanguíneos, ya sean los mucopolisacáridos
confundir el diagnóstico (véase cap. 26). del sistema ABO, o los constituyentes proteicos
de otros grupos, como los MN. Existen en los
Antígenos específicos de especies y órganos distintos individuos de la misma especie otros
antígenos que se heredan, cuya presencia que­
Cuando un antígeno es propio de una espe­ da dem ostrada por la im posibilidad de tra s­
cie y se encuentra en todos sus miembros se plante de tejidos homólogos.
66 Aspectos básicos de la inmunidad

Antígenos heterófilos Cuadro 4-4. Antígenos heterófilos

Forssman fue el primero en demostrar la pre­ A glutinación de hem atíes de carnero


sencia del mismo tipo de antígeno o antígenos
Suero Suero
muy similares distribuidos en forma variada en adsorbido adsorbido
la naturaleza, los cuales pueden ser com parti­ Suero con riñón con hem atíes
dos por bacterias, hongos, vegetales superiores, sin de cobayo bovinos
vertebrados, etc. El más conocido y estudiado Anticuerpos adsorber hervido h ervidos
de estos antígenos ha sido el de Forssman. Se Forssm an + - +
encuentra muy repartido y es posible hallarlo M ononucleosis + ± -
en distintas bacterias, como las shigelas en su infecciosa
form a rugosa, los neum ococos, el B a ciílu s Enferm edad + ±0+ ±0 +
del suero
anthracis\ se lo encuentra también en algunos
parásitos animales, como las triquinas, en algu­
nos moluscos y crustáceos, en reptiles, en el
caballo, la cabra, el carnero, el cobayo, el ra­ ticuerpos anti-Forssman sólo aglutinan los he­
tón, el perro, el gato y otros felinos e incluso en matíes de oveja, no así los de vacuno.
el homljre del grupo sanguíneo A. Aquellos pacientes a los que se les han ino­
Forssm an lo describió por prim era vez al culado dosis repetidas de suero de caballo, pue­
comprobar que conejos inyectados con riñones den formar anticuerpos capaces de aglutinar a
triturados de cobayo producían anticuerpos líti­ los hematíes de oveja, pero no reaccionan con
cos a alta concentración para los hematíes de los antígenos de Forssman, ni con los hematíes
carnero. Si bien a este antígeno se lo ha encon­ de bovinos. El determinante de la formación de
trado muy distribuido en la naturaleza, el con­ estos anticuerpos constituiría, pues, otro tipo de
cepto primitivo de unidad antigénica ha cam­ antígeno heterófilo.
biado, ya que actualmente se considera como Teniendo en cuenta que los anticuerpos anti-
tales a aquellos antígenos que, inoculados a co­ Forssman son adsorbidos por suspensiones de
nejos, producen lisina para los hematíes de car­ riñón de cobayo, pero no por los hematíes bo­
nero. Estos antígenos son solubles en alcohol, vinos; que los anticuerpos de la mononucleosis
resisten a la ebullición y, desde el punto de vis­ infecciosa no son adsorbidos por las suspensio­
ta químico, han sido estudiados por Landstei­ nes de riñón de cobayo, pero sí por los hema­
ner y Levine, quienes han encontrado un alto tíes de bovinos, y que los anticuerpos de la en­
contenido en hidratos de carbono, aproximada­ fermedad del suero son débilmente adsorbidos
mente 55 a 58%, y un 2 a 3% de nitrógeno. En­ por las dos suspensiones mencionadas, es posi­
tre los azúcares obtenidos por hid ró lisis se ble, por ensayos de aglutinación frente a hema­
identificaron hexosaminas. tíes de carnero, del suero del paciente no adsor­
El concepto de antígeno de Forssman ha sido bido y previa adsorción con riñón de cobayo y
sustituido por el de hapteno y se lo concibe, hematíes bovinos, establecer la identidad del
desde el punto de vista serológico, como un anticuerpo en estudio (cuadro 4-4).
conjunto de sustancias similares cuya caracte­
rística particular sería la de producir en el cone­ Otros antígenos compartidos
jo hemolisinas para los glóbulos rojos de carne­
ro. Ese hapteno es de naturaleza glucidolipídi- Existen microorganismos que, sin tener pa­
ca, y la especificidad, atribuible al hidrato de rentesco inmediato de género o especie, com ­
carbono. parten determinantes antigénicos, lo que hace
En el curso de algunas enfermedades, como que en muchas circunstancias ocurran reaccio­
la mononucleosis infecciosa, es posible encon­ nes cruzadas entre algunos de ellos con los sue­
trar anticuerpos heterófilos capaces de agluti­ ros de pacientes o animales inmunizados con
nar los hematíes de carnero. En un comienzo se los otros microorganismos.
los consideró como anticuerpos contra el antí­ Un caso es el del Proteus OX, cuya variedad
geno de Forssman, pero trabajos posteriores OX 19 posee un antígeno común con la Pic-
han permitido comprobar que actúan no sólo kettsía prowazeckii y \'d Rickettsia ricketsli, y la
sobre constituyentes existentes en el estroma variedad OXK posee un antígeno compartido
de los hematíes de carnero, sino también en los con la Rickettsia tsutsugamushi. For este m oti­
del ganado vacuno, especie que por otra parte vo, en la reacción de W eil-Félix se emplean
no posee antígenos de Forssman, lo que está in­ suspensiones de esos microorganism os como
dicando diferencias en estos tipos de antígenos. antígenos para la investigación de anticuerpos
La identificación de éstos puede hacerse por la contra Jas rickettsias nombradas, productoras
aglutinabilidad de los hematíes de carnero y de del tifus exantemático, la fiebre manchada de
vacuno por los anticuerpos de este tipo. Los an- las Montañas Rocosas y fiebre tsutsugamushi.
Antígenos 67

El diagnóstico preciso de sífilis puede lograr­ tancias A y B, en tanto que el O no dirige la sín­
se cuando se emplea como antígeno el Trepone­ tesis de ningún isoantígeno.
ma pallidum, microorganismo no cultivable en No obstante, las células O tienen un antígeno
los medios artificiales y sólo mantenido viable que ha sido reconocido por sueros normales de
por pasajes sucesivos en conejos inoculados por algunos animales -e n especial los provenientes
vía testicular. Pero este microorganismo tiene de terneras y anguilas-, sueros de cabra anti-
una proteína muy similar a otra proteína aislada shigela y algunas proteínas de origen vegetal.
de un treponem a cultivable, el treponem a de Como el antígeno de las células O no sólo está
Reiter, con la que comparte determinantes anti­ presente en el hombre sino también en algunos
génicos. Con esta proteína aislada puede efec­ anim ales, es heterogenético; de ahí que se lo
tuarse una serorreacción de fijación del comple­ llame sustancia H. Esta no puede ser conside­
mento para el diagnóstico de certeza de la sífilis. rada como producto del gene O, ya que es posi­
Compartir antígenos por algunos microorga­ ble, con sueros anti-H, obtener aglutinaciones
nismos y antígenos constitutivos de células o te­ positivas de glóbulos A (homocigotas) y AB.
jidos en el hombre no siempre es beneficioso; Siendo el hombre diploide, homocigota o he­
tal el caso de los dextranos y polisacáridos de terocigota, los dos alelos por individuo pueden
algunos neumococos, como los del tipo II, XII y dar lugar a seis genotipos y cuatro fenotipos.
XX. Personas que como consecuencia de infec­ Las sustancias de los grupos sanguíneos A, B
ciones por estos microorganismos han formado y O no han podido obtenerse puras o serológica-
anticuerpos contra sus poliósidos, pueden sufrir mente muy activas a partir de los hematíes hu­
accidentes graves (choque anafiláctico) al ser manos; pero de tejidos y secreciones animales e
trasfundidos con soluciones de dextranos. incluso de secreciones humanas ha sido posible
También se ha observado que el neumococo su extracción en estado de relativa pureza.
tipo XIV posee un polisacárido cuya estructura Sustancias del grupo A se obtuvieron de pep-
antigénica es compartida al menos por dos hi­ tonas comerciales, mucosa de estómago de cer­
dratos de carbono de los isoantígenos sanguí­ do, del cuarto estómago de la vaca, de la saliva
neos hum anos A, B y 0. Existen num erosos hum ana y otros materiales. De estóm agos de
ejemplos similares a los anteriores, lo que nos cerdos se han aislado sustancias A, B y sustan­
muestra la caprichosa distribución en la natura­ cia con especificidad para el grupo O (H ), al
leza de ciertos constituyentes,que, por el hecho igual que de estómagos de bovinos y de algunas
de compartir determinantes antigénicos, al in- plantas. Cabe señalar que no siempre los pro­
munizai' sensibilizan para ambos antígenos, cu­ ductos extraídos como sustancia A de diferentes
yo resultado puede ser útil en algunos casos o materiales eran activos, no obstante la similitud,
francamente desfavorable como acabamos de en algunos casos, de su contenido en hexosami-
ver. ñas, azúcares reductores, acetilo, nitrógeno, vis­
cosidad relativa, etc. Las denominadas sustan­
C onstituyentes antigénicos de los glóbulos cia A aisladas de materiales de origen humano
rojos hum anos por diferentes autores, si bien son semejantes en
cuanto a su peso molecular y ciertas propieda­
Las comprobaciones efectuadas inicialmente des físicas y químicas, algunas son dextrógiras
por Landsteiner y completadas luego por nu­ y otras tienen poder levorrotatorio.
merosos investigadores, con respecto a la pre­ La sustancia A aislada de diferentes anim a­
sencia en h em atíes hum an o s de d ife re n te s les tiene mucha similitud con la de origen hu­
constituyentes antigénicos, han permitido sub- mano; no obstante, en algunos casos, sobre to­
dividir a aquéllos en distintos sistemas, llam a­ do cuando se efectúan estudios m ediante las
dos ABO, MN, S, P, Rh, etc., los que a su vez, técnicas del bloqueo o inhibición de la hem oa­
de acuerdo con subgrupos y frecuencia, han glutinación, se observan diferencias.
llevado al encasillamiento del hombre en dife­ Las sustancias de los grupos sanguíneos A,
rentes grupos sanguíneos. Como todos estos B y O (H) reaccionan con suero antineumocóci-
factores son hereditarios y cumplen las leyes co tipo XIV, debido muy prob ab lem en te al
mendelianas, la im portancia de su estudio en contenido de glucosa en todas ellas. La distinta
medicina legal, antropología, etc., es de valor especificidad de aquéllas indudablem ente es
significativo. debida a otras diferencias estructurales. Todas
De todos estos constituyentes antigénicos, son polisacáridos que, inyectados en estado de
los mejor estudiados en lo relativo a su compo­ pureza a conejos, no producen anticuerpos y
sición química son los del sistema ABO. sólo lo hacen si previamente son trasformados
Desde el punto de vista genético se ha pro­ en antígenos completos por complejación con
puesto la existencia de tres genes alélicos. A, B proteínas, preferentemente las de Shigella dy~
y O, siendo A y B dominantes respecto de 0. senteriae. Inoculadas al hombre en estado de
Los genes A y B rigen la formación de las sus­ pureza, tal como se obtienen, por extracción fe-
68 Aspectos básicos de la inmunidad

C u ad ro 4-5. Los antígenos más importantes C u ad ro 4-5. (Continuación)


de los diferentes sistemas de los glóbulos rojos
humanos SISTEM A Rh

Sistem a ABO A glutinógenos

Progenitores G enotipo Fenotipo Nom enclatura N om enclatura


de Fisher-Race de W iener
A A x AA AA A
A A x AB AA A (lee rh
AB AB dCe rh'
AA X AO AA A dC»e rh'»
AO A* dcE rh "
A A xBB AB AB dCE rhv
AA X BO AB AB Dce Rh„
AO A* DCe Rh,
AA X 00 AO A* DC»e R h ,»
A B xA B AA A D cE Rhj
BB B D CE Rhj
AB AB D"ce Rh»
A BxA O AA A D “Ce Rh,
AO A* D “cE RH,
AB AB ID“CE RH,
BO B*
A BxBB BB B
AB AB
AB x B O BB B
BO B*
AB AB O tros sistem as Fenotipo
AO A*
A B xO O AO A* MN M
BO B* N
A O x AO AA A MN
00 0 Ss S
AO A* s
AO X BB AB AB Ss
BO B* P P,
A O xB O 00 0 P,
AO A* P
BO B* Lutheran Lu»
AB AB L u”
AO X 00 00 0 Kell K+
AO A* K-
BBxB B BB B Lewis Le‘>
BB x B O BB B Le"
BO B* D uffy Fyo
BB X 00 BO B* Fy"
BOX BO BB B Kidd Jk»
00 0 Jk"
BO B*
BOX 00 00 0
BO B*
00x00 00 0 secretores, dándose el nombre de no secretores
a quienes carecen de ellas. Esta propiedad no
L os g rupos san g u ín eo s A y B m arc ad o s con * son h ete ro cig o lo s.
E n cl c u a d ro sólo se in d ica el gru p o A y n o sus su b tip o s A , y A j
es exclusiva de las sustancias A, B y O (H), si­
no que tam bién parece estar relacionada con
otros constituyentes de los glóbulos rojos, co­
mo el Lewis Le'*,
nólico-alcohólica a partir de estómagos de cer­ Las sustancias de los grupos sanguíneos que
do, producen aumento de los anticuerpos co­ se encuentran en gran cantidad, principalmente
rrespondientes, lo que dem uestra el distinto en los fluidos de los quistes de ovario, están
comportamiento en uno y otro caso. Hay auto­ constituidas aproximadamente por un 25% de
res que sostienen que ello se debe a que, como aminoácidos y 75% de polisacáridos. Tanto las
en el hombre ya existen anticuerpos contra las de origen humano como animal contienen ga­
mismas, al penetrar y combinarse con dichos lactosa, fucosa, n-acetil galactosamina y nacetil
anticuerpos, dado su carácter proteico, harían glucosamina.
que los productos de combinación fueran verda­ Los aminoácidos presentes parecen no tener
deros antígenos y actuaran como estimulantes. mucha significación en cuanto a la especifici­
A aquellos individuos en cuyos fluidos exis­ dad del producto. Ella se modifica por hidróli­
tan las sustancias A, B o O (H) se los denomina sis ligeras que no remueven los aminoácidos
Antígenos 69

Sustancia H Sustancia A Sustancia B

N-acetilgalactosamina N-acetilglucosamina

D-galactosa L-fucosa

Fig. 4-8. R epresentación esquem ática de las estructuras quím icas de las sustancias H , A y B y sus relaciones.

presentes, pero sí producen alteraciones del hi­ grupos determinantes de la especificidad de las
drato de carbono. sustancias A y B. En los casos de grupo O, al
Trabajando con extractos de Tricíiomonas no actuar como soporte de grupos activos, que­
foetus, ricos en enzimas contra las sustancias daría expuesta y podría expresarse como recep­
A, B y O (H), se demostró que algunos glúcidos tor específico (fig. 4-8 y cuadro 4-5).
simples pueden actuar como inhibidores. La fu- Existen otras sustancias de grupos san g u í­
cosa actiia como inhibidora de la sustancia O neos relacionadas con el sistema ABO: los fac­
(H), la n-acetil D-galactosamina inhibe la des­ tores Lewis Le.j y Le,^. El primero de ellos se
trucción de la sustancia A, y la D-galactosa la encuentra en la saliva de la mayoría de los no
de la sustancia B. secretores A, B y O (H). Son glucolípidos no
Los monosacáridos indicados son en reali­ sintetizados in situ sino adquiridos del plasma,
dad los azúcares terminales no reductores cons­ donde son transportados por lipoproteinas. El
tituyentes de los poliósidos responsables de la mecanismo de fijación a la superficie de los he­
especificidad. Con respecto a la sustancia B se matíes es desconocido, se ignora si existen re­
cree que no es exactamente la D-galactosa, si­ ceptores específicos o sólo se encuentran ad­
no la 6-acetil glucosamina. Por la potencia de sorbidos.
la respuesta en los ensayos de inhibición, se es­ Con respecto a otros constituyentes antigéni­
tima que la parte activa son los polisacáridos y cos de los hematíes, como los M y N, poco es
que los aminoácidos hallados son secundarios. lo que se conoce sobre su naturaleza quím ica y
Todo hace suponer que la sustancia H es ela­ parecen localizarse exclusivamente en los he­
borada por un gene H distinto de los genes alé­ matíes. Se sabe que son glucoproteínas y que la
licos ABO. A quélla constituiría un precursor especificidad estaría relacionada con la existen­
m acrom olecular sobre el que se fijarían los cia de pequeños oligosacáridos; la galactosa es
70 Aspectos básicos de la Inmunidad

el carbohidrato predominante. Desde el punto res policlonales pues inducen al mismo tiem ­
de vista físico, difieren de los A, B, O (H) en su po la proliferación de células provenientes de
solubilidad y extractibilidad. diferentes clones. Entre los mitógenos se en­
Sobre los antígenos S, P, Rh y otros menos cuentran las leetinas, como la concanavalina
significativos, se conoce bastante sobre su po­ A (Con A) y la fitohemaglutinina (PHA), pro­
der inm unogénico, herencia, im portancia en teínas con actividad mitogénica sobre los lin ­
medicina legal y antropológica, pero se conoce focitos T, con capacidad para unirse a grupos
poco de su estructura química. De los antíge­ de carbohidratos distintos. Ello les permite in­
nos Rh se sabe que su síntesis está dirigida por teraccionar con glucoproteínás de membranas
tres pares de alelos, Cc, Dd y Ee. Según las ca­ iniciando la transducción de señales y activa­
racterísticas de homocigotas o heterocigotas de ción celular.
los progenitores, surgen los genotipos y fenoti­ La Con A es un tetrámero que fija hidratos
pos de los distintos individuos (cuadro 4-5). de carbono que contienen grupos a-D mañosa
El número de determinantes o receptores an­ o a-D glucosa terminales o grupos relaciona­
tigénicos en la superficie de los hematíes no es dos. Otras leetinas tienen capacidad para unirse
el mismo para los diferentes sistemas. Para el a otros azúcares.
ABO se estim a en 800.000 y para el Rh en Los lipopolisacáridos bacterianos (LPS) ob­
30.000. Para otros sistemas su número es aun tenidos de la pared celular de bacterias Gram­
negativas son activos mitógenos de linfocitos B
y su efecto se ejerce por interacción del lípido
Lo.s antígenos de A, uno de sus constituyentes, con componentes
histocompatibilidad de la membrana plasmática.
Hay mitógenos capaces de activar los hnfo­
La identidad o no identidad entre los antíge­ citos T y B; uno de ellos es el extraído de la
nos de histocom patibilidad del huésped y los hierba carmín o “pokeweed” (PWM).
de un tejido u órgano trasplantado es lo que de­ En los últimos años se han descrito antíge­
termina su aceptación o rechazo. Son antígenos nos exógenos de origen bacteriano, en especial
de superficie y en el hombre han sido detecta­ la enterotoxina de Staphylococcus aureus, y de
dos en los diferentes tipos de células, incluidos otros m icroorganism os como Streptococcus,
los linfocitos. Su presencia no ha sido demos­ Micoplasma, que para inducir una respuesta in­
trada en eritrocitos y espermatozoides. m une específica no necesitan procesam iento
Estos antígenos, insertados en la bicapa lipí­ previo y su degradación a péptidos para su pre­
dica de la membrana celular, son de diferentes sentación por los antígenos del CMH-II al re­
tipos. Los del hombre son codificados por ge­ ceptor de los linfocitos T (RCT) (véase cap. 2).
nes ubicados en el cromosoma 6 y forman par­ Tienen capacidad para activar células T que ex­
te del complejo mayor de histocompatibilidad presan secuencias comunes en sus RCT, inde­
(antígenos HLA). Los de clase I están consti­ pendientemente de la efectividad por el com ­
tuidos por dos cadenas peptídicas, de P.M. 12 plejo péptido-CMH. Dada esta peculiaridad se
kD y 43 kD, respectivamente. La última contie­ los denom ina superantígenos. En el ratón se
ne hidratos de carbono, no así la de P.M. bajo han demostrado que los antígenos endógenos
que ha sido identificada como la p2 microglo­ M is, al igual que algunos antígenos virales,
bulina, proteína cuya presencia en la orina de presentan también esta característica.
pacientes con tubulopatías ha sido establecida Los superantígenos son activos mitógenos;
hace tiempo. la mayor parte son proteínas básicas pequeñas
Los antígenos de clase II están constituidos de 20-30 kD y para inducir una respuesta se
por dos cadenas peptídicas de P.M. 28 kD y 33 unen a la parte lateral de los antígenos del
kD. CMH-II, que no es la convencional. Su unión
En los capítulos 12 y 20 se encontrará infor­ al RCT no se efectúa a través del complejo po­
mación detallada sobre las principales caracte­ lim o rfo c o d ific a d o p o r lo s g e n es V a -
rísticas de esos antígenos. JaVpD(3jp, o sitio de unión al antígeno, sino
que se une lateralmente a determinadas secuen­
M itógenos y superantígenos cias codificadas por genes V|3 (fig, 4-9), Este
puente de unión que se crea entre el CMH-II y
A diferencia de lo que ocurre con los antí­ el RCT es el que provoca la agregación del re­
genos, que activan a los linfocitos interaccio- ceptor y la activación celular,
nando a través de receptores específicos, los A diferencia de lo que ocurre con los antíge­
mitógenos son capaces de inducir división de nos convencionales donde el reconocim iento
linfocitos T y B en forma no específica. Algu­ por el linfocitó T está restringido a péptidos del
nos de ellos son efectivos sobre células B, antígeno procesado asociados a antígenos el
otros sobre células T o ambas. Son activado­ CM H-II propios, para los superantígenos no
Antígenos 71

existe tal restricción; pueden ser presentados DEM OSTRACION


por antígenos CMH-II alogeneicos y sin nece­ DE LA A N TIG EN IC ID A D
sidad de procesado previo por las célalas pre­
sentadoras del antígeno. Cuando un vertebrado adulto es inoculado
Aproximadamente 1/10-^ a 1/10® de la pobla­ con una sustancia extraña, si ésta posee cap a­
ción total de linfocitos responden al estímulo cidad inmunogénica pondrá en marcha los m e­
de un antígeno dado. Teniendo en cuenta que c an ism o s que e n g e n d ra rán la re s p u e sta al
en el ratón el número de genes V[3 identifica­ agente agresor real o potencial.
dos es 20 y en el hombre 50, y asumiendo que ¿Cómo puede ponerse en evidencia esa tras-
todos los genes se expresaran con igual fre­ formación? Ello puede lograrse por la investi­
cuencia, sería lógico esperar que 1/20 a 1/50 de gación en la sangre circulante de los agentes
la población de linfocitos T interaccionen con inmunológicos, los anticuerpos; o mediante la
un determ inado superantígeno. Sin embargo inoculación de una nueva dosis de antígeno y
ese número es 4-5 veces menor porque los su- la investigación de la modificación de la cap a­
perantígenos no a reconocen los productos co­ cidad reactiva normal de los tejidos, si es que
dificados por todos los genes V(3, sino a algu­ el mismo reúne las condiciones necesarias.
nos de ellos. Este elevado número de células En el primer caso el nivel de los anticuerpos
que se activan producen una exagerada síntesis form ados puede establecerse por d iferentes
de citoquinas las que son responsables, en gran mecanismos, ya sea por precipitación específi­
parte, del “shock” tóxico que se produce en es­ ca en medios líquidos o gelosados; por dosaje
tos casos. del complemento consumido, en especial con
lecturas del 50%de hemólisis; por hem oagluti­
nación pasiva; por radioinmunoanálisis (RIA);
A NÁLISIS ANTIGÉNICO inm unofluorescencia (IF); enzim oinm unoaná­
lisis (ELISA), o bien por cuak]uier otro m eca­
Su empleo en bacteriología, micología, viro­ nism o inm unológico que perm ita evidenciar
logía, hematología y aun en genética es muy anticuerpos en sangre.
útil y frecuente, ya que mediante él se puede La investigación de la capacidad reactiva al­
llegar a demostrar diferencias entre microorga­ terada de los tejidos puede efectuarse ex p eri­
nismos, células o proteínas que por otros m é­ mentalm ente por anafilaxia activa, anafilaxia
todos hubiese sido imposible. Consiste en esta­ pasiva o anafilaxia cutánea pasiva. Todos estos
blecer, utilizando antisueros específicos m ono­ mecanism os se describen en los capítulos 11
valentes, cuáles son los constituyentes antigé- y 13.
nicos del agente en estudio. Claro está que en Como algunos antígenos tienen capacidad
cada caso será necesario disponer de reactivos para estim ular una respuesta inmune m ediada
obtenidos con el máximo de garantía, pues ad­ por células, más que por anticuerpos, en casos
sorciones insuficientes o inadecuadas, o inm u­ particulares la inmunogenicidad de una sustan­
nizaciones incorrectas de los animales de ex­ cia debe ser investigada mediante el empleo de
perim entación, pueden llevar a confusiones. métodos inmunológicos destinados a detectar
En la actualidad el uso de anticuerpos mono­ la inmunidad celular (véanse caps. 13 y 36).
clonales ha resuelto muchos de esos inconve­
nientes.
Gran parte del adelanto de la microbiología, D IN Á M IC A DE LO S A NTÍG EN OS
de la inm unología aplicada, de la serología
diagnóstica y del esclarecim iento de nuestra La acción de los antígenos, su dinám ica,
ignorancia sobre problemas transfusionales y puede demostrarse de diferentes maneras. La
de incom patibihdad maternofetal, se deben a anafilaxia activa y pasiva ha aportado datos de
que, mediante correctos análisis antigénieos, valor sobre el particular. Estando dicha dinám i­
han podido establecerse relaciones entre entes ca establecida por la intensidad de la pro d u c­
que no se suponía em parentados. El conoci­ ción de anticuerpos, sólo las dos primeras eta­
miento de la composición antigénica correcta pas de la anafilaxia, la sensibilización y la fase
y completa de muchos microorganismos, como de incubación, sirven para ponerla de m anifies­
el complejo grupo de la familia de las Entero- to, ya que en el desencadenamiento de la reac­
bacteriaceae, ha p erm itid o seleccio n ar los ción alérgica intervienen otros factores ajenos a
reactivos adecuados para un diagnóstico de la interacción antígeno-anticuerpo que no son
certeza y muchas veces una correcta terapéuti­ específicos y ponderables en la determinación
ca, así como, en éstos y otros casos, establecer de la antigenicidad. Cuando un animal es in o ­
las características de una bacteria que permiten culado con un antígeno y se sensibiliza, indica
utilizarla en la preparación de una vacuna. que ha elaborado anticuerpos, y el tiempo de
72 Aspectos básicos de la inmunidad

Linfocito Th F ig . 4 -9 . M ecan ism o de in te ra c ­


ció n d e un s u p e ra n tíg e n o co n el
C M H y el RCT. H ay una unión la­
teral con el CM H y con estructuras
codificadas por V p en el RCT, am ­
CDS RCT Fiia bas por fuera de las zonas a las que
.se unen los antígenos convenciona­
les. C o m p árese eo n la fig u ra 2-7,
capítulo 2.

Céiuia presentadora de Ag

latencia mínimo mide el lapso necesario para hacer que antígenos débiles induzcan una ade­
desencadenar el choque anafiláctico, cuando se cuada respuesta inmune. Estos productos se co­
inocule la segunda dosis. nocen con el nombre genérico de adyuvantes,
Si la determinación de la actividad la hace- los que pueden ser antigénicos o no. Entre los
inos en la priinera etapa, la evaluación se hace primeros se encuentran los bacilos acidorresis-
por la dosis de antígeno capaz de sensibilizar, tentes, bacterias gramnegativas y sus endotoxi­
en tanto que en la segunda se mide por el tiem­ nas, la Bordetella pertussis, los anticuerpos, la
po m ínim o necesario para d esen cad en ar la fitoheinaglutinina, etc. Los no antigénicos pue­
reacción. Indudablem ente que esto es válido den tener distinto origen, como el hidróxido de
para aquellas respuestas inm unes que cursan aluminio, el alumbre, el fosfato de calcio, la
con formación de anticuerpos homocitotópicos, protamina-cinc, la tapioca, la lanolina, aceites
pero no para los que carecen de esa propiedad. minerales, agentes tensioactivos, etcétera.
Si bien este método fue muy usado en un co­ No todos los adyuvantes acttian de la misma
mienzo para estudiar la inmunogenicidad, en la manera, ya que algunos exaltan la respuesta in­
actualidad, el desarrollo de una m etodología mune humoral y otros la mediada por células.
muy sensible para el dosaje de anticuerpos, co­ Se considera que los macrófagos, los linfoci­
mo lo son la hemoaglutinación pasiva de Boy- tos B y los hnfocitos T son las células que par­
den, la inmunofluorescencia, la inmunoenzimo­ ticipan en la exaltación de la antigenicidad. Los
logía, el empleo de radioisótopos, y muy espe­ antígenos particulados o solubles transform a­
cialmente la determinación del ntimero de célu­ dos en particulados por acción de un adyuvante
las linfoides formadoras de placas de hemólisis, serían procesados por los macrófagos, los que
etc., permiten evaluar la actividad de los antíge­ im pedirían su fuga y facilitarían su presenta­
nos sin recurrir al estudio de la anafilaxia; esto ción a las células inm unocompetentes, m ejo­
es muy iinportante sobre todo para los antíge­ rando de este modo la respuesta. Para algunos
nos o conjuntos antigénicos de gran tamaño, co­ de los adyuvantes parecería necesitarse la parti­
mo las bacterias, los hematíes y las células. cipación de los linfocitos T y B en la exaltación
de la respuesta inmune humoral. Experimental­
A dyuvantes y exaltación de la antigenicidad mente se ha comprobado que hay adyuvantes
que no aumentan la producción de anticuerpos
Si bien mediante estímulos a repetición pue­ en animales depletados en células T; otros en
de mejorarse la respuesta inmune como conse­ cambio parecen actuar directamente sobre las
cuencia de la capacidad “adyuvante intrínseca” células B, ejerciendo sobre las tnismas un efec­
que tienen algunos antígenos, en otros casos se to mitogénico. La dosis de antígeno influye en
consigue una exaltación de su inm unogenici­ estos casos, ya que se ha observado una menor
dad añadiéndoles productos con capacidad “ad­ dependencia T cuando la cantidad de inmunó­
yuvante extrínseca”, los que pueden convertir geno inoculada es grande. El requerimiento de
en inmunogénicas a sustancias que no lo son, o células T o B ha sido estimado experimental­
Antígenos 73

mente sobre la base de la influencia del adyu­ reacción inmune humoral y celular, interfirien­
vante en la producción, por parte del huésped, do en la regulación de la síntesis de los anti­
de anticuerpos de tipo IgM o IgG. Como se sa­ cuerpos de tipo IgM, estimulando la adenilci­
be, los primeros no son T dependientes, y sí lo clasa con aumento de AMP cíclico, el que par­
son los segundos. ticipa en la regulación de la síntesis de ácidos
Varios son los mecanismos por los cuales los nucleicos y proliferación celular, etcétera.
adyuvantes pueden ejercer su efecto. Este pue­ M ediante la participación de uno o varios de
de deberse a una liberación lenta y gradual del los mecanism os m encionados los adyuvantes
antígeno cuando se encuentra adsorbido a geles exaltan la inmunogenicidad, haciendo que antí­
coloidales como el hidróxido de aluminio, fos­ genos débiles se transformen en buenos induc­
fato de calcio, etcétera, o emulsionado en vehí­ tores de la respuesta inmune.
culos oleosos. La vida media del antígeno au­ En los últimos años se ha aislado un péptido
menta, con prolongación de su capacidad esti- de la pared celular de las bacterias que forman
m ulativa, lo que asegura una m ayor y m ás parte del adyuvante de Freund completo, que
efectiva producción de anticuerpos. luego fue sintetizado. Es el A^-acetilmuramil-L-
Otro hecho que asegura una mejor respuesta alanil-D-isoglutamina, al que se lo designa mu-
inmune es la acumulación de células inmuno- ramil dipéptido (MDP), y constituye la copia
competentes en los órganos linfoides estimula­ de un fragmento del peptidoglicano bacteriano.
dos por el antígeno, el que se produce a expen­ Este producto y otros derivados han dem ostra­
sas de las células circulantes. La mayor parte do poseer un notable poder adyuvante y ser
de los adyuvantes inducen este fenómeno y al­ moduladores activos de la respuesta inmune.
gunos de ellos -especialm ente el adyuvante de O tra manera de conseguir inmunopotencia-
Freund completo constituido por un vehículo ción es incorporando los antígenos proteicos en
oleoso adicionado de b acilo s tu b ercu lo so s vesículas lipídicas o liposomas y en los llam a­
m uertos- producen un granuloma en el punto dos complejos lipofílicos inmunomoduladores
de inoculación, donde se observa acumulación (ISCOMs), usando como intermediarios deter­
de macrófagos y linfocitos, los que de este m o­ gentes o saponina, los que luego son. elim ina­
do están más expuestos a la acción del inm unó­ dos. Los liposomas se preparan mezclando, en
geno. Este fenómeno es más evidente para los determinadas condiciones, la proteína antigéni­
antígenos particulados, con adyuvancia intrín­ ca con fosfolípidos. Se forman vesículas rodea­
seca, y para los de alto peso molecular adsorbi­ das por una bicapa en la que se incorporan las
dos o emulsionados. El secuestro de células de proteínas, las que orientan sus residuos hidrofí-
la circulación y su reclutam iento en órganos licos hacia la fase acuosa y los hidrofóbicos ha­
linfoides se logra con adyuvantes no inmuno- cia el centro de la vesícula. Los ISCOMs resul­
génicos, y este efecto es más duradero que el tan de la interacción entre colesterol, Quil A y
producido directamente por los antígenos. A de­ residuos hidrofóbicos de las proteínas a incor­
más, el sitio de acumulación de células linfoi­ porar como inmunógenos. Dado que el Q uil A
des depende de la vía de inoculación del antí­ es una m ezcla de varias saponinas, distintas
geno; el bazo es el destinatario si la inyección partidas de Quil A pueden incidir en la obten­
se hizo por vía venosa o intraperitoneal, y el ción de ISCOMs inmunogénicos.
nódulo linfático drenante si se usó la vía subcu­ Los ISCOMs tienen capacidad para inducir
tánea. Parecería que este reclutamiento de célu­ la formación de anticuerpos y de activar linfo­
las inmunocompetentes sería indispensable pa­ citos Te específicos, así como de Th.
ra iniciar la respuesta inmune, y que la función Para la formación de los ISCOMs las proteí­
de los adyuvantes sería la de exaltarla. nas a incorporar deben tener restos hidrofóbi­
Hay adyuvantes que actuarían activando a cos. Es por ello que las proteínas liberadas de
los macrófagos, los que por intermedio de la membrana, que contienen un fragmento trans­
interleuquina 1 (IL-1) sintetizada estimularían membránico de naturaleza hidrofóbica, form an
a los linfocitos y facilitarían su respuesta. Otros buenos ISCOMs. También han resultado efec­
en cambio estimularían directamente la prolife­ tivas proteínas modificadas por tratamiento con
ración y diferenciación celular. Algunos, como ácido palmítico, el que es fijado covalentemen­
los lipopolisacáridos, son mitógenos selectivos te. Por este procedimiento proteínas no hid ro ­
de los linfocitos B, mientras que otros, como la fóbicas como ovoalbúmina y seroalbúmina bo­
vitamina A, lo hacen directamente sobre las cé­ vina, pueden originar ISCOMs inmunogénicos.
lulas T. Podrían actuar también modificando la Los ISCOMs pueden ser usados como inm u­
permeabilidad de la membrana citoplasmática nógenos por vía parenteral y oral, con buenos
de los linfocitos facilitando la captación del an­ resultados. En el últim o caso inducen buena
tígeno. respuesta de IgA.
Se considera que ciertos adyuvantes pueden En los liposomas e ISCOMS las proteínas
ejercer su acción variando la cinética de la incorporadas se expresan como inm unógenos
74 Aspectos básicos de la inmunidad

multivalentes. Estos adyuvantes han comenza­ B en jam in y col.: T h e an tig en ic stru ctu re o f p ro tein s: a
reappraisal. En: A n n Rev Im m unol (W E Paul, C G arrison
do a usarse en la inmunización humana, sobre Fathm an, H M etzger, Eds), 67-102, 1984.
todo en la formulación de vacunas que usan Berzofsky, J. A. & Berkow er, I. J.: “Im m unogenicity and
péptidos como inmunógenos, los que por sí so­ an tig en s tru c tu re ” . En F u n d a m en ta l Im m u n o lo g y (W .
los, en su mayoría, son poco efectivos. Paul, Ed.) Cap. 8, 1993, 3" ed. R aven Press.
C iba F oundation Sym posium : Im m unopotentiation. E lse­
vier Publ. N. Y ork, 1973.
Tiem po de perm anencia de los antígenos C ohén S, Sadun EH: Im m unology o f Parasitic Infections.
Blackw ell Sci Publ O xford, 1976.
La mayoría de los investigadores adm iten C hase M W , K uhns W J (Ed): S p ecificity o f S ero lo g ical
Reactions: L andsteiner C entenial. N Y A c a d Sci 169: I-
que los antígenos permanecen un tiempo relati­ 293, 1970. N Y ork A cad Sci Publ N York.
vamente corto en el organismo y se metaboli- G lynn LE , Stew ard M W ; Im m unochem istry: A n A d va n ced
zarían de la mism a m anera que lo hacen las Textbook. J W iley and Sons. N Y ork y Londres, 1978.
restantes proteínas que llegan al organism o. In te rn a tio n a l A ss o c ia tio n o f B io lo g ic a l S ta n d a riz a tio n
(Eds): Use a n d Standarization o f C hem ical D efin ed A n ­
Otros han podido dem ostrar, trabajando con tigens. S. K arger, 1986.
azoproteínas y proteínas unidas a haptenos K ab at EA : B lo o d G roup S u sta n ces. A cad em ic P ress N
marcados con '^'I, “^C, ^‘’S o su permanen­ Y ork, 19.56.
cia por tiempo prolongado en el organismo ino­ K abat EA: Stru ctu ra l C oncepts in Im m unology an d Im m u-
nochem istry. H olt, R inehart y W inston. N Y ork, 1976.
culado. Es de hacer notar que en estas investi­ Ludevitz O, S taub AM , W estphal O: Im m unochem istry of
gaciones se ha demostrado, en células obteni­ O and R antigens o f S alm onella and related Enterobacte-
das de bazo, radiactividad correspondiente a riaceae. B act R ev 30:192, 1966.
1.000 moléculas de antígeno por célula, cinco N otkins A L (Ed): Viral Im m u n o lo g y cmd Im m unopatho-
logy. A cadem ic Press. N Y ork, 1976.
meses después de la inoculación, y que se redu­ P ap p en h e im er A M , G ilí D M : D ip h te ria. R ec en t stu d ies
cía a 100 a los ocho o nueve meses. Estas expe­ h av e cla rifie d the m o le c u la r m e ch an ism s in v o lv ed in
riencias m uestran la perm anencia por cierto this pathogenesis. S cience 182:353, 1973.
tiempo de materiales antigénieos marcados, no R ace R R; S anger R: B lo o d G roups in M an, 6th ed, B lack ­
w ell Sci Publ O xford, 1975.
así la totalidad del antígeno. Es probable que el Rini, J. M ., S chultze-G ahm en V. & W ilson, 1. A.: “S tru c­
material proteico, que actúa como transporta­ tu r a l e v id e n c e fo r in d u c e d it as a m e e h a n is m fo r
dor no específico, experimente la degradación a n tib o d y -a n ig e n r e c o g n itio n ” . S cien ce 2 55: 9 6 9 -9 6 5 ,
1992.
que normalmente ocurre en esas sustancias. La
R u d b ac h JA , B ak e r PJ (E d s); Im m u n o lo g y o f B a c teria l
posibilidad de que la radiactividad detectada P o ly s a c c h a r id e s . E ls e v ie r N o rth H o lla n d P u b lis h in g
sea consecuencia de productos de radiólisis no C om pany. A m sterdam , 1979.
puede ser descartada. S altón M JR: The B a cteria l C ell Wall. E lsevier. N Y ork,
Investigaciones recientes han dem ostrado 1964.
Sela M; Im m unological studies with synthetic p o ly p ep ti­
que las células dendríticas localizadas en el ba­ des. A d v Im m unol 5.' 1, 1966.
zo retienen antígeno sin procesar, fijado a su Sela M (Ed): The antigens: a com prehensive treatise, vols.
mem brana, por largos períodos. E ste hecho 1-V A cadem ic Press. N Y ork, 1973-85.
cumpliría un papel muy importante en el man­ Sete, A., D oria, G. & A dorini, L.: “A m icrocom puter pro-
gram for h y d ro p h ilicity and am p h ip aticity an aly sis o f
tenimiento de la memoria inmunológica; esos p ro te in an tig en . M o le c u la r Im m u n o lo g y 2J.-8 O 7 -8 I0 ,
antígenos serían los que estimularían en forma 1986.
repetida a los linfocitos que cumplen esa fun­ Sercavz, E. (ed.). “A ntigenic determ inants and im m une re­
ción, asegurando la presencia de células capa­ gulation” C hem ical Im m unology, vol. 46, 1989.
S inger SJ: S tru ctu re and F u n ctio n o f A n tig en and A n ti­
ces de reaccionar con sus antígenos específicos body Protein, En The Proteins, vol III. H N eurath (Ed),
por largos períodos. A cadem ic Press, N Y ork, 1965,
Cabe señalar que lo expuesto corresponde a S tew art-T u ll D E S , D av ies M (Eds): Im m u n o lo g y o f the
antígenos proteicos, ya que los de naturaleza b acterial cell envelope. John W iley and Sons Ltd,, 1985,
T aim er E y col: T he atom ic m obility com ponent o f protein
poliosídica, que se degradan con dificultad, antigenicity. En A n n R ev Im m unol (W E Paul, C G arrison
permanecen en el organismo del huésped por F athm an, H M etzger, Eds), pp 501-536, 1985,
largos períodos. Esta eliminación lenta puede S zentivanyi A, F ried m an H (Eds); Y irus, Im m u n ity an d
producir acumulación, la que a su vez puede Im m unodeficiency. P lenum Publ, 1986,
In te rn a tio n a l A ss o c ia tio n o f B io lo g ic a l S ta n d a riz a tio n
dar lugar a una parálisis inmunológica con au­ (Eds): Use an d S tandarization o f C hem ical D efin ed A n ­
sencia de respuesta inmune (véase cap. 15). tigens. S K arger, 1986,
W eir DM (Ed): H a n d b o o k o f E xp erim en ta l Im m unology,
vol, I, Im m u n o ch em istry , B lack w ell S ci P ubl O xford,
B IB L IO G R A FÍA 1986,
W illiam s CA, C hase M W (Ed): M ethods in Im m u n o lo g y
A lien, P. M.; “A ntigen processing at the m olecular level” . cmd Im m u n o c h em istry, vols I y II, A cad em ic P ress. N
Im m unology Today <S: 210-213, 1987. Y ork, 1967-68.
Anticuerpos

RICARDO MARGNI 5
GENERALIDADES ría unitaria del anticuerpo. Esto ha simplificado
los hechos, pero debemos aclarar que no es ab­
Son proteínas que elaboran los vertebrados soluto ya que, como se verá más adelante, un
al ser estimulados con un antígeno y que tienen antígeno puede originar más de un tipo de anti­
capacidad para reaccionar específicamente con cuerpo con características fisicoquímicas dife­
el inductor. rentes, de ahí su distinta manera de reaccionar
Esto permite excluir de la definición a otras frente al antígeno y su particular co m p o rta­
sustancias que se encuentran en los humores de miento biológico. Debemos admitir que un an­
los animales, que reaccionan de manera más o ticuerpo puede dar una o más de las reacciones
menos específica con ciertos agentes, pero que seiialadas, pero no necesariamente todas. Son
no son anticuerpos; nos referimos a algunos in­ pluripotentes, pero sin alcanzar la totalidad.
hibidores de enzimas proteolíticas presentes en Por análisis electroforéticos de sueros de
el organismo que, si bien tienen acción especí­ animales normales e inmunizados, se com pro­
fica sobre ellas, sus concentraciones no aumen­ bó que estos últimos diferían de los prim eros
tan ni sufren modificaciones por la inoculación en un aumento de la fracción gammaglobulíni-
de dichas enzimas. ca (fig. 5-1), y que había un gradiente progresi­
La mayor parte de los anticuerpos se halla en vo de aumento de dicha fracción si esos sueros
el plasma circulante como constituyentes pro­ provenían de un mismo animal en el transcurso
teicos de aquél. Antes de analizar y tratar de de una inm unización. Esto hizo suponer que
establecer su ubicación entre las proteínas, es los anticuerpos estaban localizados en la frac­
conveniente aclarar conceptos que nos van a ción gammaglobulina, y la demostración feha­
permitir comprender mejor algunos resultados. ciente de que así era se tuvo cuando se hicieron
Los anticuerpos reaccionan específicamente electroforesis simultáneas de un suero p ro ce­
con los antígenos que les han dado origen y co­ dente de un animal inmunizado y del m ism o
mo consecuencia de esa reacción se produce la suero previamente adsorbido con el respectivo
neutralización. Cuando esto ocurre en el tubo antígeno a efectos de eliminar el anticuerpo.
de ensayo generalmente sigue un fenómeno vi­ Como puede verse en la figura 5-2, la depre­
sible que puede ser precipitación, aglutinación, sión del pico de las gammaglobulinas es m ani­
bacteriólisis, citólisis, etcétera, según las carac­ fiesta en el segundo caso. Esto a su vez indica
terísticas del antígeno y la presencia o no de que no toda la gammaglobuhna plasmática tie­
sustancias complementarias. En un comienzo ne actividad anticuerpo para el antígeno en es­
se dio nombre particular al anticuerpo capaz de tudio, sino parte de ella, a la que ha dado en
producir uno u otro tipo de reacción, y se lo lla­ llamársela gammaglobulina inmune.
mó precipitina, aglutinina, anticuerpo fijador La introducción de otros métodos analíticos
del complemento, bacteriolisina, citolisina, et­ como la ultracentrifugación, la electroforesis
cétera, pero estudios posteriores perm itieron en geles en la inmunoelectroforesis sirvió para
comprobar que un mismo antisuero podía dar com probar que la gammaglobulina no es una
todas o casi todas las reacciones serológicas in­ fracción homogénea, sino que puede ser subdi-
dicadas, lo que llevó a la postulación de la teo­ vidida en diferentes componentes. Ya los in-
74 Aspectos básicos de la inmunidad

multivalentes. Estos adyuvantes han comenza­ B en jam ín y col.: T h e an tig en ic stru ctu re o f p ro tein s: a
reappraisal. En: A n n Rev Im m unol (W E Paul, C G arrison
do a usarse en la inmunización humana, sobre Fathm an, H M etzger, Eds), 67-102, 1984.
todo en la formulación de vacunas que usan Berzofsky, J. A. & Berkow er, 1. J.: “Im m unogenicity and
péptidos como inmunógenos, los que por sí so­ an tig en s tru c tu re ” . En F u n d a m en ía l Im m u n o lo g y (W .
los, en su mayoría, son poco efectivos. Paul, Ed.) Cap. 8, 1993, 3" ed. R aven Press.
C iba F oundation Sym posium : Im m unopotenliation. E lse­
vier Publ. N. Y ork, 1973.
Tiem po de perm anencia de los antígenos C ohén S, Sadun EH: Im m unology o f Parasitic Infections.
Blackw ell Sci Publ O xford, 1976.
La mayoría de los investigadores adm iten C hase M W , K uhns W J (Ed): S p ecificity o f S ero lo g ical
Reactions: L andsteiner C entenial. N Y A c a d Sci 169: 1-
que los antígenos permanecen un tiempo relati­ 293, 1970. N Y ork A cad Sci Publ N York.
vamente corto en el organismo y se metaboli- G lynn LE , Stew ard M W ; Im m unochem istry: A n A d va n ced
zarían de la mism a m anera que lo hacen las Texlbook. J W iley and Sons. N Y ork y Londres, 1978.
restantes proteínas que llegan al organism o. In te rn a tio n a l A ss o c ia tio n o f B io lo g ic a l S ta n d a riz a tio n
(Eds): Use a n d Standarization o f C hem ical D efin ed A n ­
Otros han podido dem ostrar, trabajando con tigens. S. K arger, 1986.
azoproteínas y proteínas unidas a haptenos K ab at EA : B lo o d G roup S u sta n ces. A cad em ic P ress N
marcados con '^'I, “*C, ^‘’S o ^H, su permanen­ Y ork, 19.56.
cia por tiempo prolongado en el organismo ino­ K abat EA: Stru ctu ra l C oncepts in Im m unology an d Im m u-
nochem istry. H olt, R inehart y W inston. N Y ork, 1976.
culado. Es de hacer notar que en estas investi­ Ludevitz O, S taub AM , W estphal O: Im m unochem istry of
gaciones se ha demostrado, en células obteni­ O and R antigens o f S alm onella and related E n terobacte­
das de bazo, radiactividad correspondiente a riaceae. B act R ev 30:192, 1966.
1.000 moléculas de antígeno por célula, cinco N otkins A L (Ed): Viral Im m u n o lo g y a n d Im m unopatho-
logy. A cadem ic Press. N Y ork, 1976.
meses después de la inoculación, y que se redu­ P ap p en h e im er A M , G ilí D M : D ip h te ria. R ee en t stu d ies
cía a 100 a los ocho o nueve meses. Estas expe­ h av e ela rifie d the m o le c u la r m e ch an ism s in v o lv ed in
riencias m uestran la perm anencia por cierto this pathogenesis. S cience 7S2.-353, 1973.
tiempo de materiales antigénicos marcados, no R ace R R; S anger R: B lo o d G roups in M an, 6th ed, B lack ­
w ell Sci Publ O xford, 1975.
así la totalidad del antígeno. Es probable que el Rini, J. M ., S ehultze-G ahm en V. & W ilson, 1. A.: “S tru c­
material proteico, que actúa como transporta­ tu r a l e v id e n c e fo r in d u c e d it as a m e c h a n is m fo r
dor no específico, experimente la degradación a n tib o d y -a n ig e n r e c o g n itio n ” . S cien ce 2 55: 9 6 9 -9 6 5 ,
1992.
que normalmente ocurre en esas sustancias. La
R u d b ac h JA , B ak e r PJ (E d s): Im m u n o lo g y o f B a c teria l
posibilidad de que la radiactividad detectada P o ly s a c c h a r id e s . E ls e v ie r N o rth H o lla n d P u b lis h in g
sea consecuencia de productos de radiólisis no C om pany. A m sterdam , 1979.
puede ser descartada. S altón M JR: The B a cteria l C ell Wall. E lsevier. N Y ork,
Investigaciones recientes han dem ostrado 1964.
Sela M: Im m unological studies with synthetic polypepti-
que las células dendríticas localizadas en el ba­ des. A d v Im m unol 5.' 1, 1966.
zo retienen antígeno sin procesar, fijado a su Sela M (Ed): The antigens: a com prehensive treatise, vols.
mem brana, por largos períodos. E ste hecho 1-V A cadem ic Press. N Y ork, 1973-85.
cumpliría un papel muy importante en el man­ Sete, A., D oria, G. & A dorini, L.: “A m icrocom puter pro-
gram for h y d ro p h ilieity and am p h ip aticity an aly sis o f
tenimiento de la memoria inmunológica; esos p ro te in an tig en . M o le c u la r Im m u n o lo g y 2 J.-8 0 7 -8 1 0 ,
antígenos serían los que estimularían en forma 1986.
repetida a los linfocitos que cumplen esa fun­ Sercavz, E. (ed.). “A ntigenic determ inants and im m une re­
ción, asegurando la presencia de células capa­ gulation” C hem ical Im m unology, vol. 46, 1989.
S inger SJ: S tru ctu re and F u n ctio n o f A n tig en and A n ti­
ces de reaccionar con sus antígenos específicos body Protein. En The Proteins, vol 111. H N eurath (Ed).
por largos períodos. A cadem ic Press. N Y ork, 1965.
Cabe señalar que lo expuesto corresponde a S tew art-T u ll D E S , D av ies M (Eds): Im m u n o lo g y o f the
antígenos proteicos, ya que los de naturaleza b acterial cell envelope. John W iley and Sons Ltd., 1985.
T aim er E y col: T he atom ie m obility com ponent o f protein
poliosídica, que se degradan con dificultad, antigenicity. En A m R ev Im m unol (W E Paul, C G arrison
permanecen en el organismo del huésped por Fathm an, H M etzger, Eds), pp 501-536, 1985.
largos períodos. Esta eliminación lenta puede S zentivanyi A, F ried m an H (Eds): Virus, Im m u n ity an d
producir acumulación, la que a su vez puede Im m unodeficiency. P lenum Publ, 1986.
In te rn a tio n a l A ss o c ia tio n o f B io lo g ic a l S ta n d a riz a tio n
dar lugar a una parálisis inmunológica con au­ (Eds): Use an d S tandarization o f C hem ical D efin ed A n ­
sencia de respuesta inmune (véase cap. 15). tigens. S K arger, 1986.
W eir DM (Ed): H a n d b o o k o f E xp erim en ta l Im m unology,
vol. I. Im m u n o ch em istry . B lack w ell S ci P ubl O xford,
B IB L IO G R A FÍA 1986.
W illiam s CA, C hase M W (Ed): M ethods in Im m u n o lo g y
A lien, P. M.; “A ntigen processing at the m olecular level” . cmd Im m u n o c h em istry, vols I y II. A cad em ic P ress. N
Im m unology Today <S: 210-213, 1987. Y ork, 1967-68.
Anticuerpos

RICARDO MARGNI 5
GENERALIDADES ría unitaria del anticuerpo. Esto ha simplificado
los hechos, pero debemos aclarar que no es ab­
Son proteínas que elaboran los vertebrados soluto ya que, como se verá más adelante, un
al ser estimulados con un antígeno y que tienen antígeno puede originar más de un tipo de anti­
capacidad para reaccionar específicamente con cuerpo con características fisicoquímicas dife­
el inductor. rentes, de ahí su distinta manera de reaccionar
Esto permite excluir de la definición a otras frente al antígeno y su particular co m p o rta­
sustancias que se encuentran en los humores de miento biológico. Debemos admitir que un an­
los animales, que reaccionan de manera más o ticuerpo puede dar una o más de las reacciones
menos específica con ciertos agentes, pero que seiialadas, pero no necesariamente todas. Son
no son anticuerpos; nos referimos a algunos in­ pluripotentes, pero sin alcanzar la totalidad.
hibidores de enzimas proteolíticas presentes en Por análisis electroforéticos de sueros de
el organismo que, si bien tienen acción especí­ animales normales e inmunizados, se com pro­
fica sobre ellas, sus concentraciones no aumen­ bó que estos últimos diferían de los prim eros
tan ni sufren modificaciones por la inoculación en un aumento de la fracción gammaglobulíni-
de dichas enzimas. ca (fig. 5-1), y que había un gradiente progresi­
La mayor parte de los anticuerpos se halla en vo de aumento de dicha fracción si esos sueros
el plasma circulante como constituyentes pro­ provenían de un mismo animal en el transcurso
teicos de aquél. Antes de analizar y tratar de de una inm unización. Esto hizo suponer que
establecer su ubicación entre las proteínas, es los anticuerpos estaban localizados en la frac­
conveniente aclarar conceptos que nos van a ción gammaglobulina, y la demostración feha­
permitir comprender mejor algunos resultados. ciente de que así era se tuvo cuando se hicieron
Los anticuerpos reaccionan específicamente electroforesis simultáneas de un suero p ro ce­
con los antígenos que les han dado origen y co­ dente de un animal inmunizado y del m ism o
mo consecuencia de esa reacción se produce la suero previamente adsorbido con el respectivo
neutralización. Cuando esto ocurre en el tubo antígeno a efectos de eliminar el anticuerpo.
de ensayo generalmente sigue un fenómeno vi­ Como puede verse en la figura 5-2, la depre­
sible que puede ser precipitación, aglutinación, sión del pico de las gammaglobulinas es m ani­
bacteriólisis, citolisis, etcétera, según las carac­ fiesta en el segundo caso. Esto a su vez indica
terísticas del antígeno y la presencia o no de que no toda la gammaglobuhna plasmática tie­
sustancias complementarias. En un comienzo ne actividad anticuerpo para el antígeno en es­
se dio nombre particular al anticuerpo capaz de tudio, sino parte de ella, a la que ha dado en
producir uno u otro tipo de reacción, y se lo lla­ llamársela gammaglobulina inmune.
mó precipitina, aglutinina, anticuerpo fijador La introducción de otros métodos analíticos
del complemento, bacteriolisina, citolisina, et­ como la ultracentrifugación, la electroforesis
cétera, pero estudios posteriores perm itieron en geles en la inmunoelectroforesis sirvió para
comprobar que un mismo antisuero podía dar com probar que la gammaglobulina no es una
todas o casi todas las reacciones serológicas in­ fracción homogénea, sino que puede ser subdi­
dicadas, lo que llevó a la postulación de la teo­ vidida en diferentes componentes. Ya los in-
76 Aspectos básicos de ía inmunidad

metidas en su biosíntesis en un sentido mucho


más amplio. Se ha llegado a la conclusión de
que la gammaglobulina inmune no es un tipo
tínico de proteína, sino que es una familia a la
que se denomina inmunoglobulinas y en la que,
segtin Heremans, se incluyen todas las globuli­
nas con actividad anticuerpo. En el hombre se
han identificado las IgG, IgM, IgA, IgD, IgE
gammaglobulinas, y relacionadas con ellas es­
tán las proteínas de Bence-Jones halladas en la
orina de enfermos de mieloma (fig. 5-3).
Se las considera como una familia porque en
todas ha sido posible demostrar la función de
anticuerpo; son elaboradas por un mismo tipo
de célula, las plasmáticas; y además, actuando
como antígenos, cada una de ellas da reaccio­
nes cruzadas con los anticuerpos elaborados
Fig. 5-1. Eleetroforesis en acetato de eelulosa de suero de por las restantes. El análisis químico ha servido
conejo norm al (a) y sueros del m ism o anim al después de la para reafirmar este agrupamiento. Se ha com­
inoculación de ovoalbúm ina (b, c). A m edida que el título
de anticuerpos aum enta se observa increm ento de la frac­ probado que todas tienen una estructura tetra-
ción gam m aglobulina, peptídica básica, con péptidos compartidos y
diferenciales. Estos péptidos, llamados L y H,
están unidos entre sí covalentemente y se en­
munólogos habían observado que algunos anti­ cuentran repetidos en la molécula (fig. 5-4).
cuerpos con igual especificidad para un mismo Estas estructuras tetrapeptídicas pueden en­
antígeno, pero provenientes de animales de dis­ contrarse bajo form a de m onóm eros, com o
tinta especie, tenían características fisicoquími­ ocurre con la IgG, IgD e IgE; de pentámeros,
cas diferentes. Igual fenómeno se había obser­ como en el caso de la IgM; o de monómero, dí­
vado en los anticuerpos que aparecían en los mero y trímero, como en la IgA.
períodos iniciales de una inmunización y en los Las inmunoglobulinas son glucoproteínas y
tardíos. Los anticuerpos contra el soma bacilar el contenido en hidratos de carbono varía para
y contra las cilias obtenidos por inmunización cada una de las clases.
con Salmonella typhi tenían pesos moleculares Las diferentes clases de inm unoglobulinas
muy distintos. normales constituyen una población heterogé­
Todos estos hechos y el desarrollo a un alto nea de moléculas y son de origen policlonal.
nivel de metodologías analíticas fisicoquímicas Esa heterogeneidad es consecuencia de la va­
aplicadas a la biología permitieron abordar el riabilidad de los aminoácidos constitutivos, la
estudio de los anticuerpos y de células compro­ que puede deberse a variaciones isotípicas, que

F ig. 5-2. G raficación de la corrida inm unoelectroforética de un suero inm une antes y después de la adsorción con el an tí­
g eno específico. I, eleetroforesis en acetato de celulosa de suero de conejo inm unizado con ovoalbúm ina. II, eleetroforesis
d el m ism o suero previa adsorción con ovoalbiim ina en zona de equivalencia (m uestra concentrada al volum en original
d espués de la adsorción).
Anticuerpos 77

son comunes a todos los individuos de la m is­


ma especie y que afectan a las distintas clases y
tipos de inmunoglobulinas; a variaciones alotí­
picas, que diferencian formas polimorfas de in­
munoglobulinas, las que no se encuentran pre­
sentes en toda la población molecular de una
determinada clase de inmunoglobulina de una
especie animal, y a variaciones idiotípicas, pro­
pias y particulares de cada molécula (fig. 5-5),
Las inmunoglobulinas que poseen especifici­
dad para un antígeno (anticuerpos) son más ho­
mogéneas que las inmunoglobulinas normales,
pues su síntesis depende de un ntímero restrin­
gido de clones celulares. Las proteínas de m ie­
lomas son inmunoglobulinas homogéneas por
ser de origen monoclonal (fig. 5-6). Estas han
resultado de extraordinario valor para estudios
secuenciales, ya que, en cambio, por su hetero­
geneidad, no se prestan para ello las inmuno-
globulinas normales y la mayor parte de los an­
ticuerpos.
En los últimos años se ha desarrollado una
metodología que permite obtener por fusión de
células tumorales y células productoras de anti­
cuerpos, “hibridomas”, con capacidad para pro­
liferar in vitro y sintetizar anticuerpos homogé­
neos. Estas poblaciones moleculares se están
usando en diferentes laboratorios y en distintas
líneas de investigación, ya que por clonado y
selección se pueden conseguir híbridos que sin­
F ig. 5-3. Inm unoelectroforesiíí de su ero hum ano. C o m o
tetizan anticuerpos de la clase y la especifici­ inm unosueros precipitantes se usaron: 1, suero de co n e jo
dad deseadas. andhum ano total, i , suero de conejo anti-lgG , 3, su ero de
La diferencia más apreciable entre las inm u­ conejo anti-IgA . 4, suero d e conejo anti-IgM .
noglobulinas normales y los anticuerpos es la
capacidad de estos últimos para reconocer sus
correspondientes antígenos, es decir, su especi­ cuerpos. Aquellas están constituidas por una
ficidad. En realidad, las inmunoglobulinas nor­ población molecular infinitamente grande, te ­
males del suero en nada difieren de los anti- niendo cada una de esas moléculas una especi-

Pepsina Pepsina

Fig. 5-4. Esquem atización de una m olécula de IgG (Ig G l). Los núm eros indican las posiciones de los residuos d o nde tie-
ne lugar el clivaje enzim ático. CH O significa hidratos de carbono. Las porciones trazadas con líneas de puntos co rresp o n ­
den a los fragm entos variables d e las cadenas L y H.
78 Aspectos básicos de ia inmunidad

F ig . 5-5. a, variaciones isotípicas. A fectan a todos los com ponentes de la clase o subclase de inm unoglobulina y están lo ­
calizadas en la parte constante de la cadena H, preferentem ente en el fragm ento Fe; b, variaciones alotípicas. N o están pre-
sentes en todos lo.s com ponentes de una m ism a clase o subclase y perm iten diferenciar poblaciones m oleculares dentro de
ellas. C orresponden a determ inantes antigénieos codificados por form as alélicas de un m ism o locus. N orm alm ente están
localizadas en los fragm entos constantes de las cadenas L y H; y c, variaciones idiotípicas. Son propias de cada m olécula y
afectan a los fragm entos variables de las cadenas L y H.

IV V VI VII
Clones celulares ■

• • • • • • •
IgG elaborada - 1 2 3 4 5 6 7
> a
o
1® ^ 2 1 2 3 4 5 6 7

Inmunoelectroforesis • 4 . ^ / ! \ /®\ *\ *\ / t \ / ! \

r T - T T

Suero anti-IgG

F ig. 5-6. Esquem atización de una IgG policlonal y monoclonal.


Anticuerpos 79

ficidad definida. La enorme dilución de cada Por este procedim iento se obtienen dos fra g ­
molécula en la población total y el hecho de no mentos, uno de movilidad electroforética lenta
conocer sus especificidades hace que genérica­ (Fab) y el otro de desplazamiento rápido (Ec).
mente se consideren como no reactivas, cuando En ei primero de ellos se encuentran locali­
en realidad lo que no tienen es capacidad para zados la actividad anticuerpo, los factores ge­
reaccionar con un determinado antígeno en en­ néticos Km (anteriormente designados Inv) y
sayo. los determinantes antigénicos comunes a otras
Para un mejor análisis nos ocuparemos del inmunoglobuhnas, en tanto que el Ec, fragm en­
estudio de las características generales de los to cristalizable, si bien carece de actividad anti­
componentes de esta fam iha y sus relaciones cuerpo, está relacionado con otras propiedades
con la actividad anticuerpo, así como de los di­ inherentes a la molécula entera y posee los d e­
ferentes factores que regulan su producción y terminantes antigénicos propios y los factores
condicionan la especificidad. genéticos Gm exclusivos de la IgG. Este frag­
De todas las inmunoglobulinas, la mejor es­ mento es el que contiene la mayor proporción
tudiada ha sido la IgG ; las investigaciones de los hidratos de carbono, calculada en apro­
efectuadas en las restantes están en su mayoría ximadamente un 75%. Es el responsable de la
relacionadas con esos estudios. Es por ese m o­ fijación de los anticuerpos a piel heteróloga; el
tivo que habrá de ser analizada en forma más que fija el complemento cuando forma parte
pormenorizada. del complejo antígeno-anticuerpo; el que d eter­
La nomenclatura con que se identifican es la mina la capacidad de esta inmunoglobulina p a­
recomendada por la Organización Mundial de ra atravesar la placenta; el que contribuye al
la Salud. control del ritmo catabólieo, y el que se fija a la
proteína A del Staphylococcm aureus.
El fragmento Fab, si bien rétiene la actividad
IN M U N O G L O B U L IN A G (IgG ) anticuerpo, se comporta como univalente. Los
péptidos Fab y Fe tienen la misma constante de
Sinonimia. 1 S y globulina; globulina. sedimentación, 3,5 S y un peso molecular apro­
Por electroforesis aparece como una banda ximado de 55 kD. Esto ocurre cuando el tiem ­
algo difusa, en la zona catódica. El ancho de la po de digestión varía entre 1 y 4 horas; en cam ­
banda depende del soporte de corrida usado. bio, si se lo prolonga a 16 horas, aparece un
Cuando se usan geles la misma es estrecha, a péptido F e’ antigénicamente deficiente con re s­
diferencia de lo que ocurría en los prim eros pecto a Fe (figs. 5-7 y 5-8).
análisis efectuados, en los que se empleaba pa­ P or digestión tríp tic a parcial se o b tien en
pel como soporte. Por inmunoelectroforesis, la p ép tid o s sim ilares, a los que se d en o m in a
IgG da una banda de precipitación que se ex­ Fab(t) y Fc(t).
tiende desde la zona de menor movilidad hasta Si la IgG es clivada con pepsina durante 18
las a 2 globulinas, con zonas de precipitación horas, se obtienen fragmentos con una constan­
de mayor intensidad para las moléculas menos te de sedimentación de 5,5 S y peso molecular
móviles, que son las evidenciables por electro­ 90 kD. Siguen comportándose como anticuer­
foresis en soportes inertes. pos bivalentes precipitantes y se denom inan
La IgG tiene una constante de sedimentación F(cb’)2. Los fragmentos Fe obtenidos por d i­
de aproxim adam ente 7 u n id ad es S vedberg gestión papaínica son destruidos durante el tra­
(6,56 ± 0,32) y éste es el motivo por el que se tam iento pépsico, por desdoblamiento en p e ­
la conoce comúnmente como 7 S gammaglobu­ queños péptidos dializables. Si el tiempo de di­
lina. Su peso molecular, calculado por diferen­ gestión es menor, se obtiene un péptido deriva­
tes métodos, oscila entre 140 y 160 kD. Es la do del Fe, el pF c’, muy similar al fragm ento
inmunoglobulina de menor contenido en hidra­ F e ’ resu ltan te de la digestión papaínica. El
tos de carbono, un 2,6%, de los cuales 1,2% fragmento F (ab’)2 tratado con mereaptoetanol
corresponden a hexosa y 1,14% a hexosamina; u otro reductor se transforma en un péptido que
la relación hexosamina/hexosa es de 0,94. tiene una constante de sedimentación de 3,5 S e
Frente al antígeno específico se com porta inm unológieam ente se com porta como a n ti­
como anticuerpo bivalente y tiene capacidad cuerpo univalente. Esto fue lo que llevó a co n ­
para fijar el complemento, fijarse a piel heteró­ siderar que los anticuerpos bivalentes están
loga y atravesar la placenta. Porter estudió la constituidos por dos subunidades Fab unidas
degradación sufrida por la gammaglobulina de por un puente disulfuro y un fragmento Fe que
conejo cuando era tratada con papaína cristali­ aparece en el digesto papaínico y es degradado
zada activada con cisteína y posteriorm ente por la pepsina, ello deducido de su comporta­
cromatografiada en columna de resinas celuló­ miento frente a los agentes hidrolizan tes. Si la
sicas de intercambio iónico. Estudios similares digestión papaínica se lleva a cabo con papaína
se han efectuado con gamm-aglobulina humana. insoluble en agua (papaína unida a un copolí-
80 Aspectos básicos de ¡a inmunidad

F ig. 5 -7. 1, IgG h u m an a d ig erid a c o n .


p a p a ín a -c is te ín a , d u ra n te 4 h o ra s , a,
Proteína no digerida; b, m ezcla de Fab y
Fe; c, péptidos pequeños (F e ’). 2, IgG
h u m a n a d ig e rid a con p apaína-ci.steína
durante 16 horas. En am bos casos la se­
paración se hizo por filtración a través
de S ep h ad ex G-IOO, y la elu ció n con
buffer de fosfatos 0,01 M, NaCl 0,15 M.
pH 7,6. 3, separación de los fragm entos
Fab y Fe, provenientes del pico b, por
c ro m a to g ra fía en D E A E -c e lu lo sa . La
elución se hizo con gradiente de fo sfa­
tos 0,005 M /0 ,1 M, pH 7,6.

10 20 30 40 50 60 70 90 100 110 120 130 140 O’*’'*®

Tubos

mero de p-aminofenilalanina y leucina), solubi- En condiciones especiales de clivaje, el frag­


lizando luego los productos con detergentes mento constituido por las porciones variables
(dodecil sulfato de sodio), se obtiene un frag­ de las cadenas L y H puede ser escindido del
mento F (ab)2 similar al anterior, pero de P.M. resto de la molécula de inmunoglobulina. Se
84 kD, que se desdobla con cisteína en dos designa fragmento Fv.
fragmentos Fab. En la figura 5-4 se encuentran Cuando la IgG se reduce con m ercaptoeta­
señalados los residuos donde las enzimas m en­ nol, se alquila con iodoacetamida para evitar la
cionadas producen las escisiones. reoxidación y se trata con ácido acético o pro-

F ig. 5-8. Inm unoelectroforesis de IgG hum ana y sus fragm entos obtenidos por digc^iiiMi paj)aíiiis'a. i. a la^ -í ¡loras; I I , a
las 16 horas.
Anticuerpos 81

mi de eluido

Fig. 5-9. Separación de cadenas H y L por filtración a través de Sephadex G-lOO estabilizado con ácido propiónico 1 M,
El producto filtrado proveniente de una IgG hum ana tratada con m ereaptoetanol, alquilada con iodoacetam ida y d ia liz ad a
contra ácido propiónico 1 M. C om o eluyente se utilizó ácido propiónico 1 M.

piónico, se desdobla en cadenas peptídicas de el anáhsis proteico. Se han efectuado hidrólisis


dos tipos; las livianas L {ligltt), de peso mole­ previas con bromuro de cianógeno (BrCN), que
cular aproximadamente 23 kD, portadoras de rompe las uniones del grupo -COOH de la me-
factores Km y determinantes antigénieos com ­ tionina con el grupo -NH^ del aminoácido si­
partidos con las restantes inmunoglobulinas, y guiente, transformando la metionina en hom o-
las pesadas, H {heavy), de peso molecular 52 serina u homoserina lactona; y estos péptidos,
kD, con especificidad propia y factores genéti­ o sus productos de digestión por acción de la
cos Gm. Su separaciíSn se consigue filtrando tripsina, quimotripsina u otros degradantes, han
por Sephadex G-lOO y empleando como elu ­ sido analizados para tratar de establecer, con
yente la misma solución ácida (fig. 5-9). todos esos datos, la estructura de la proteína
Las cadenas L, comunes a todas las inmuno- inicial. Para la determinación del aminoácido
globulinas, son de dos tipos, llamadas kappa C-terminal generalmente se usó el método de la
( k ) y lambda {X), que se encuentran presentes carboxipeptidasa y para el N -term inal el de
en la población de cada inmunoglobulina. No dansyl o el de Edman, sobre todo para las de­
obstante, las moléculas son simétricas y cada gradaciones seriadas.
una posee dos cadenas K o dos cadenas X, las Todas estas investigaciones han perm itido
cuales difieren en su antigenicidad y aminoáci­ com probar que las cadenas L están form adas
dos constitutivos. En una población normal de por dos fragmentos de 107 aminoácidos cada
moléculas de IgG, aproxim adam ente un 60- una. La porción N-terminal es variable, con un
65% de ellas posee cadenas L tipo k , y un 30- total de 75-77 residuos sustituibles (-70% de
35%, cadenas L tipo % (relación k!X = 1,5). El variabilidad), en tanto que la C-terminal es esta­
aminoácido C terminal de las cadenas k es cis­ ble para cada tipo de cadena. Cuatro residuos
teína, y el de las cadenas X, serina, precedido cisteína, dos en la zona variable y dos en la es­
de cisteína, aminoácido éste de suma importan­ table, originan puentes -S-S-, los que form an
cia que contribuye a la formación de los puen­ dos anillos o bucles, de aproximadamente 60
tes S-S entre las cadenas L y H. aminoácidos cada uno, denominados Vj y C,
Distintos investigadores han efectuado análi­ que le confieren cierta estabihdad a la molécula.
sis secuenciales de cadenas L tipo K y X y han La fracción variable presenta zonas estables
dem ostrado que están constituidas por 214 (fig. 5-10). Dicha variabilidad, sobre todo la
(213-218) aminoácidos. Para estos estudios se correspondiente a algunos residuos, com o se
han empleado los métodos generales usados en verá m ás adelante, desem peña un papel m uy
82 Aspectos básicos de la Inmunidad

C uadro 5-1. Relaciones entre el fenotipo Km C u a d ro 5-2. V ariaciones iso típ ica s en la
y estructura primaria de la región constante de estructura prim aria del fragm ento constante
las cadenas K de las cadenas X
Fenotipo R esiduo de am inoácidos
Isotipo Posición Residuo Variante
Km 153 191
Oz 193 Lys +
(í) V al Leu
( 1. 2) A la Leu Arg
(3) A la Val Kern 156 Gly +
Ser _
fvlz 147/174 V al/A sn +
Ala/Lys ~
importante en la actividad anticuerpo de la mo­ M cg 116/118/167 A sp/Thr/l^ys +
A la/Se/Thr -
lécula. Cuando se habla de secuencia variable
se quiere significar que existen muchos lugares
ocupados por aminoácidos diferentes, en otras
cadenas del mismo tipo estudiadas. sitivos o negativos según que den reacciones es­
En la región constante de las cadenas k se pecíficas o no con los correspondientes antisue­
han observado variaciones, que están relacio­ ros. Las relaciones entre ellos y la estructura
nadas con tipos serológicos hereditarios {aloti­ primaria del fragmento constante de las cadenas
pos). Los marcadores genéticos Km se heredan \ comprometido figuran en el cuadro 5-2.
por una serie de tres alelos; K m ‘, Km''^ y K m l Si bien los primeros 20-25 residuos de las
Los análisis secuenciales han perm itido esta­ cadenas L de tipo K y pueden presentar varia­
blecer las relaciones entre -la estructura prima­ ciones consideradas cada una de ellas en con­
ria de estas cadenas y los antígenos Km (1), junto, actualmente y sobre la base de un mayor
Km (1,2) y Km (3) (cuadro 5-1). conocimiento de secuencias, el análisis detalla­
Variaciones similares ocurren en las cadenas do de esos residuos ha permitido subdividir a
X, pero aquí no se trata de marcadores genéti­ las cadenas K en los subgrupos Kj, k „ , . k y
cos, ya que están distribuidos entre las diferen­ y a las cadenas A. en los subgrupos >.j„,
tes cadenas X de todos los individuos. Se deno­ Xjy, y cada uno de ellos con los prime­
minan isotipos y a esas variedades serológica- ros 22 residuos constantes. Estos residuos son
mente identificables se las conoce como marca­ los ubicados antes de la primera cisteína N-ter­
dores Oz, Kern, Mz y Mcg, que pueden ser po- minal.

I— Cadena H

F ig . S-10. Representación esquem ática de una cadena L de tipo K. (Elaborada con datos publicados por Puttnam y M ils­
tein.)
Anticuerpos 83

C uadro 5-3. Secuencia amino-terminal de los subgrupos de cadenas L humanas de los tipos K y X
S e c u e n c ia

Sub^
grupo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 W 11 12 13 14 ¡5 16 17 18 79 20 21 22 23

Vk, A.sp lie Gln M el Thr Gln S er P ro S er Ser Leu S er Ata Ser Val G ly A sp Arg V al Thr lie Thr Cys
Vk,i Asp lie Val M et Thr Gln S er P ro L eu Ser L eu Pro V al T hr Pro G ly G lu Pro A la Ser lie Ser Cys
VKhi Glu lie V al Leu Thr Gln S er P ro Gly Thr L eu S er Leu S e r P ro G ly G lu Arg A la Thr L eu S er Cys
V k,v A sp íle V al M et Thr G ln Ser P ro Asn Ser L eu A la V al S e r Leu G ly G lu Arg A la T h r He A sn Cys

la, PCA S er Val L eu T h r Gln P ro P ro S er (-) Val S er G ly A la P ro G ly Glu Agr Val T hr lie S er Cys
i a „ PCA Ser Ala L eu Thr G ln P ro Ala S er (- ) Val S er Gly S e r P ro G ly G ln Ser lie iT. »h r lie oSc.
er Cys
KX.||j Ser Tyr Glu L eu Thr Gln P ro P ro S er (- ) Val S er V al Ser P ro G ly Gln Thr A la Arg lie Thr Cys
(-) S er Glu L eu Thr G ln Asp Pro Ala (- ) V al Ser Val A la Leu G ly Gln Thr Val Arg lie Thr Cys
PCA S er A la L eu T h r G ln P ro P ro S er (- ) A la S er G ly S e r Pro G ly G ln S er V al T h r íle S er Cys
KX^^ Asp Phe M et I.e u Thr Gln P ro His S er (-) Val S er Glu S e r P ro G ly Lys Thr Val Thr Phe S er Cys

P C A es el s ím b o lo para el re sid u o d erivado del ácido p irro lid -2 -o n a-5 ca rb o x ílic o


L os am in o ác id o s d estac ad o s co rresp o n d e n a residuos in v aria b le s en todas las c a d e n a s secuenciadas.

El cuadro 5-3 muestra los prototipos de los Las cadenas H tienen diferente denom ina­
diferentes subtipos de cadenas L, y el cuadro ción según la inmunoglobulina de que p ro ce­
5-4 los productos de combinación de los frag­ den. Se las designa y para la IgG, \i p a ra la
mentos VL y CL para cada tipo de cadena. IgM, a para la IgA, 8 para la IgD y e para la
Las cadenas K y X que se diferencian entre sí IgE. De todas ellas la mejor conocida es la y,
por la secuencia de los aminoácidos de la mitad de la cual han sido hallados en el hombre cua­
C-terminal, poseen también ciertas fracciones tro tipos diferentes: y,, y^, yj y y^ (cuadro 5-6).
comunes (cuadro 5-5). Las fracciones N-termi~ Se conocen estudios secuenciales completos
nal en ambos tipos de cadenas presentan varia­ de cadenas H (y) (cuadro 5-7) y exámenes par­
ciones individuales, razón por la cual no pue­ ciales de algunas cadenas y de p roteínas de
den tenerse en cuenta para la diferenciación. mielomas y de “enfermedad de Franklin o de
Como consecuencia de su distinta estructura las cadenas pesadas” .
secuencial, las cadenas k y difieren antigéni­ Se ha podido comprobar que la fracción N-
camente. Teniendo en cuenta que se encuentran terminal de cadenas y, obtenidas por pronasa,
presentes en todas las inmunoglobulinas, éstas es Glu-Val-Thr, pero el NH^ grupo del am inoá­
han sido subdivididas en dos grupos, las llama­ cido terminal está bloqueado, formando un ani­
das tipo L (I) que se caracterizan por tener ca­ llo derivado del ácido pirrolidín carboxílico; de
denas L de tipo K y las llamadas tipo L (II), que ahí que su secuencia sea PC A -V al-Thr. Los
contienen cadenas L tipo X (fig. 5-11). primeros 107 a 132 residuos N-terminales de la
cadena H presentan gran variabilidad. Se ha
observado en cambio gran identidad entre pép­
tidos correspondientes a la zona C-terminal, de
C uadro 5-4. Recombinación de los fragm en­
las proteínas de mieloma pertenecientes al m is­
tos variables de las cadenas K y X con sus
mo tipo antigénico y genético.
respectivos fragmentos constantes para form ar
El octadecapéptido C-terminal, separable por
los diferentes subtipos de cadenas L
BrCN, ha sido estudiado en diferentes cadenas
H, presentando gran estabilidad. Se han obser­
vado mínimas variaciones para las cadenas y, y
y^ de origen humano y para las cadenas y de co­
nejo y caballo (cuadro 5-8).
Sobre la base de estos estudios, las cadenas
H pueden ser divididas en dos porciones, la Fd,
que posee el aminoácido N-terminal y se co­
rresponde con la cadena L, y la Fe, poseedora
del aminoácido C-terminal. Esta fracción nor­
malmente es constante en el mismo tipo de ca­
dena, no así la Fd. En el fragmento Fe se en­
cuentran ubicados los determinantes antigéni-
cos específicos de la IgG y la mayor parte de
los factores genéticos Gm. La porción Fd pue­
de ser dividida también en mitades. La N-ter-
84 Aspectos básicos de la inmunidad

Tipo K Tipo L

ic
IgA )T
-jy
X

|K XI

X,
X|

XI

IgE
|K

|K
B.Jones

__JK X mmmrnmmiumé
Fig. 5-11. E s t r u c t u r a t e t r a p e p t í d i c a d e l a s c i n c o c l a s e s d e i n m u n o g l o b u l i n a s d e o r i g e n h u m a n o c o n s u s d o s t i p o s ( k a p p a y
la m b d a ) d e c a d e n a s liv ia n a s .

C u ad ro 5-5. Cadenas L de tipo Ky X. Comparación de los fragmentos C-terminales


lio 115 120 125
C ad en a K A R G -T H R -V A L -A L A -A L A -P R O -S E R -V A L -P H E -IL E -P H E -P R O -P R O -S E R -A S X -G L U -G I.N 4 .E U -L Y S -S E R

C ad en a X G I.N ^ P R O -L Y S ~ A L A -A L A -P R O -S E R -V A L -T H R -L E U 4 > H E -P R O -P R O -S E R -S E R -G L U -G L U -E E U -G L N -A L A

'TyCT
130 140 145

GLY-THR-ALA-SER-VAL^VAL-CYS-LEU-LEU-ASN-ASN-PHE-PRO-TYR-ARG-GLU-ALA-LYS-VAL-GLN-TRP-I.YS

A S N iY S ^ A L A -T H R -L E U ^ V A L -C Y S -JJÍU -IL E ^ S E R ^ A S P -P H E -T Y R ^ P R O -G L Y -A L A -V A L -T H R ^ V A L -A I.A -T R P -L Y S

150 155 160 165 170


VAL-ASP-ASN-ALA-I,EU-GLN-SER-GLY-ASN-SER-GLN-GLU-SER-VAL^THR-GLU-GI.N^ASP-SER-LYS-ASP-SER

ALA-ASP-SER-SER-PRO-VAL-LYS-AEA~GLY-VAL-GLU^THR-THR-THR-PRC>SERT.YS^GLN-SER-ASN-ASN-I.YS

175 180 185 190


THR-TYR-SER^LEU-SER-SER-THR-LEU-THR-LEU-SER-LYS-ALA-ASP-TYR-GLU-LYS-HlS-I.YS^j''g¿'^TYR-ALA-

TYR-ALA-ALA-SER-SER-TYR-LEU-SER-LEU-THR-PRO-GLU-GLN^TRP^LYS-SER-HIS-ARG^SER-TYR-SER

195 200 205 210


C Y S -G L U -V A L -T H R -H IS -G L N -G L Y -L E U -S E R -S E R -P R O -V A L -T H R -L Y S -S E R J> H E -A S N -A R G -G L Y -G L U -C Y S 'E E l

C Y S -G L N -V A L -T H R -H IS -G L U -G L Y - S E R -T H R -V A L -G L U -L Y S -T H R ^ V A L -A L A -F R O ^ T H R -G E U -C Y S -S E R
Anticuerpos 85

F ig . 5 -1 2 . E s ­ Fragmento
q u e m a d e la e s ­ variable Fragmento constante
tr u c tu r a d e u n a
c a d e n a H (y).

minal, constitutiva del fraginento Fv, es muy sido reclasificada en V H I y V H 7, quedando


variable y participa en la formación del sitio de estas familias conformadas por 11 y 1 genes
combinación, en tanto que la otra mitad consti­ V h funcionales, respectivamente. Por otro lado,
tutiva del fragmento Fb, es estable. El fragmen­ estas fam ilias, sobre la base de su filogenia,
to Fd presenta hom ología con la cadena L. han sido agrupadas en 3 clanes. El clan I con­
Análisis estructurales han permitido comprobar tiene las famihas V h I , V h5 y V h7; el clan 2
que en las cadenas H existen cuatro bucles o contiene las familias V h2, V h4 y V h6; el clan
anillos similares a los observados en las cade­ III contiene la fatnilia Vh3.
nas L, denominados Vj_j, C „l, C,_,2 y C,_,3, los De los aproximadamente 95 genes VH cono­
dos primeros ubicados en el fragmento Fd y los cidos (véase cap. 6), sólo 51 tienen reordenado
dos restantes en el Fe (fig. 5-12). el marco de lectura (“open reading frame”) por
El cuadro 5-9 define los diferentes fragmen­ lo que son funcionales y participan en la crea­
tos constitutivos de una molécula de inmuno- ción de la variabilidad de las cadenas H; los res­
globulina, los que se encuentran representados tantes no tienen abierto el marco de lectura, son
en las figuras 5 -13a y 5 -13b. seudogenes o no han sido secuenciados (cuadro
La secuencia de aminoácidos de las regiones 5 -10b). Estos fragmentos variables de cadenas
variables de las cadenas pesadas (Vj.,) de las in­ H son comunes a las diferentes inmunoglobuli­
m unoglobulinas hum anas, p ro v en ien tes de nas, de lo que se deduce que las distintas cade­
mieloinas, fueron clasificadas originalm ente nas H resultan de la recombinación de un frag­
por Kabat en tres grupos, de acuerdo con la ho­ mento H variable (V^,) común y un fragmento H
mología en la secuencia aminoacídica. E stu ­ constante (Cj^) propio para cada inmunoglobuli­
dios posteriores han hecho posible el reordena­ na, aspecto que se discutirá más adelante.
miento de éstos, sobre la base del 80% por lo Proteínas de mielomas, completas, han sido
menos de homología a nivel de secuencia de analizadas con el objeto de obtener péptidos
nucleótidos, en 6 fam ilias ( V h I , V h2, V h 3 , constituidos únicamente por fragmentos de ca­
Vh4, V h5 y V h6), de manera similar a lo que denas L, de cadenas H y mezcla de ambas uni­
ocurre con las cadenas L. Las seis secuencias das por puentes S-S. Después de la reducción
prototipos de dichos subgrupos figuran en el de dichos puentes con mercaptoetanol se hicie­
cuadro 5-lOa. Recientemente la familia V h I ha ron los anáhsis de los péptidos, algunos de los
cuales coincidieron con los ya conocidos en los
estudios efectuados separadamente en las cade­
C uadro 5-6. Cadenas H (humanas) nas L y H de dichas proteínas. Esto ha perm iti­
do determinar la ubicación de los puentes S-S
D enom inación dentro de las cadenas FI y las uniones L-H, así
inm uno- D enom inación del subtipo de
globulinas de la cadena H Subtipos inm unoglobulinas como del hidrato de carbono ligado a las inm u­
noglobulinas.
Yl Ig G l Del análisis de inmunoglobulinas de mielo-
IgG lg G 2
Y Y2 mas, que son homogéneas, se ha concluido que
y. Ig G 3
Ig G 4 hay cuatro subclases de IgG. En la Ig G l, la
y.
Ig M unión H-L se produce entre la cisteína C-termi-
IgA a «1 Ig A l nal o preterminal de las cadenas L y la cisteína
«2 Ig A 2
de la cadena H ubicada en el residuo 220. Po­
IgD 8 -
IgE e - -
see además dos puentes disulfuro intercadenas
H-H. En las Ig02, IgG3 e IgG4 la unión H-L
86 Aspectos básicos de la inmunidad

C u ad ro 5-7. Secuencia de los aminoácidos constitutivos de una cadena H (y¡) de Ig G l humana

1 10 20
PC A -V al-G In-L eu-V al-G ln-Ser-G ly-A la-G lu-V al-L ys-Lys-Pro-G ly-Ser-Ser-V al-Lis-V al-

30 40
Ser-C ys-L ys-A Ia-Ser-G ly-G ly-T hr-Phe-Ser-A rg-Ser-A la-Ile-Ile-Trp~V al-A rg-G ln-A la-

50 60
Pro-G ly-G ln-G ly-Leu-G lu-Trp-M et-G ly-G ly-Ile-V al-Pi'o-M et-Phe-G ly-Pro-Pro-A sn-Tyr-

70 80
A la-G ln-Lys-Phe-G ln-G ly-A rg-V al-Thr-IIe-T hr-A la-A sp-G lu-Ser-Thr-A sn-T hr-A la-Tyr-

90 100
M et-G lu-L eu-Ser-Ser-L eu-A rg-Ser-G lu-A sp-T hr-A la-Phe-T yr-Phe-C ys-A la-G ly-G ly-T yr-

110 120
G ly-Ile-Tyr-Ser-Pro-G lu-G lii-Tyr-A sivG ly-G ly-Leu-V al-T hr^V al-Ser-Ser-A la-Ser-T hr-

130 140
L ys-G ly-P ro-Ser-V al-Phe-Pro-L eu-A la-P ro-Ser-Ser-L ys-Ser-T hr-Ser-G ly-G ly-T hr-A la-

150 160
A la-L eu-G ly-C ys-L eu-V al-L ys-A sp-T yr-Phe-Pro-G lu-P ro-V al-T hr-V al-Ser-T rp-A sn-S er-

170 180
G ly-A la-lxu-T hr-Ser-G ly-V al-H is-T hr-Phe-Pro-A la-V al-L eu-G ln-S er-S er-G ly-L eu-T yr-

190 200
Ser-Leu-S er-S er-V al-V aL T hr-V al-P ro-S er-S er-Ser-L eu-G ly-T hr-G ln-T hr-T yr-Ile-C ys-

210 220
A sn-V al-A sii-H iS'Lys-Pro-Ser-A sn-Thr-Lys-V al-A sp-L ys-A rg-V al-G lu-Pro-Lys-Ser-C ys-

230 240
A sp-L ys-T hr-H is-T hr-C ys-Pro-Pro-C ys-Pro-A la-Pro-G lu-L eu-L eU 'G ly-G ly-Pro-Ser-V al-

250 260
Phe-Leu-Phe-Pro-Pro-Lys-Pro-L ys-A sp-Tlir-Leu-M et~ lle-Ser-A rg-T hr-Pro-G lu-V al-T hr-

270 280
C ys-V al-V al-V al-A sp-V al-Ser-H is-G lu-A sp-Pro-G ln-V al-Lys^^Phe-A sn-Trp-Tyr-V al-A sp-

290 300
G ly-V al-G ln-V al-H is-A sn-A la-L ys-T hr-L ys-Pro-A rg-G lu-G ln-G ln-T yr-A sx-S er-T hr-T yr-

310 320
A rg-V al-V al-S er-V al-L eu-T hr-V al-L eu-H is-G ln-A sn-T rp-L eu-A sp-G ly-L ys-G lu-T yr-L ys-

330 340
C ys-L ys-V al-S er-A sn-L ys-A ia-L eu-P ro-A la-Pro-Ile-G lu-L ys-T hr-Ile-Ser-L ys-A la-L ys-

350 360
G ly-G ln-P ro-A rg-G lu-P ro-G ln-V al-T yr-T hr-L eu-P ro-Pro-S er-A rg-G lu-G ln-M et-T hr-L ys-

370 380
A sn-G ln-V al-Ser-L eu-T hr-C ys-L eu-V al-L ys-G ly-Phe-T yr-Pro-S er-A sp-lle-A la-V al-G lu-

390 400
Trp-G Iu-S er-A sn-A sp-G ly-G lu-P ro-G lu-A sn-T yr-L ys-T hr-T hr-P ro-Pro-V al-L eu-A sp-S er-

410 420
A sp-G ly-S er-P he-P he-L eu-T yr-S er-L ys-L eu-T hr-V ai-A sp-L ys-S er-A rg-T rp'G ln-G lu-G ly-

430 440
A sn-V al-Phe-Ser-C ys-S er-V ai-M et-H is-G lu-A la-L eu-H is-A sn-H is-T yr-T hr-G ln-L ys-S er-
Leu-Ser-L eu-Ser-Pro-G ly
Anticuerpos 87

C uadro 5-8. Secuencia del octadecapéptido carboxiterminal de cadena,s pesadas de diferentes


inmunoglobulinas IgG

/ i , (Humíina): (M et) - HLS - G L U - A LA ^ LE U ^ HiS ^ ASN - HLS ~ T Y R - TH R - G L N ^ LY S ^ SER - LE U - SER - LEU - SER - PRO - GLY - (C O O H )
^G^ (H um ana): (M et) - HLS - G LU - ALA - LE U - HIS - ASN - A R G - PHE - T H R - G L N - LYS - SER - LE U - SER - LEU - SER - PRO - GLY - (C O O H )
(Conejo): (M et) - H IS - G LU - ALA - LEU - HiS - ASN - HLS - TY R - T H R - G L N - LYS - SER - ILE - SE R - A R G - SER - PRO - GLY - (C O O H )
(Caballo): (M et) - HLS ^ GLU ^ A LA ^ LE U - HÍS ^ ASN - H IS - TY R - T H R - G L N - LYS - SER - V A L - SE R - LYS - SER - PRO - GLY - (C O O H

C u a d ro 5-9. D efinición y características de los diferentes fra g m en to s constitutivos d e las


inmunoglobulinas

Fragm ento

H Cadena peptídica pesada, con caracteres propios para cada clase de inm unoglobulina. Existen dos cad en as
H idénticas po r m olécula de inm unoglobulina.

L C adena peptídica liviana, com partida p or las diferentes clases de inm unoglobulinas. Existen dos ca d en as L
idénticas po r m olécula de inm unoglobulina.

Fab C onstituido po r una cadena L y el fragm ento H y-C ^l de u n a cadena pesada. Se lo obtiene por d ig e stió n pa-
paínica. Se com porta fi'ente al antígeno com o ligando univalente.

Fe D ím ero constituido por dos fragm entos de ca d en a pesada unidos por los puentes disulfuro c o rres­
pondientes a la zona de la bisagra. Se obtiene por digestión papaínica. N o expresa actividad anticuerpo.

F(ab’)2 C onstituido p or dos fragm entos F ab ’ unidos por puentes disulfuro. Se lo obtiene por digestión p ép sic a d u ­
rante 18 hs. Se com porta frente al antígeno com o ligando bivalente. T iene capacidad p ara p recip itarlo p e­
ro no expresa otras propiedades del anticuerpo com o fijación del com plem ento, pasaje placentario, etc.

F ab’ Se obtiene por reducción del fragm ento (F (ab’)2 con m ereaptoetanol y bloqueo de los grupos-SH co n io ­
doacetam ida. Está constituido por el fragm ento Fab y restos de la región bisagra.

F e’ Es un dím ero del fragm ento Cj_j3 de ca d en a H. Se obtiene por digestión p rolongada con papaína.

Fd E stá form ado por el fragm ento V jj-C^l de cadena H. Se lo obtiene por reducción y desnaturalización del
fragm ento Fab,

Fv Constituye la parte variable del fragm ento Fab. Es un dím ero de V h-V, .

p F c’ Es sim ilar al F e ’, R esulta de digestiones cortas con pepsina,

Fb Constituye la parte constante del fragm ento Fab, Es un dím ero de Cj^,l-C,,

C uadro 5-lOa. Secuencia de los primeros 30 aminoácidos N-terminales (F R l) correspondientes


al fragmento variable de las 6 familias de cadenas H humanas
V H l (É’í / I g G l )
P ca-V a l-G ln -L e v i-V a l-G to -S e r-G ly -A la ~ G lu -V a l-L y s-L y s-P ro -G iy -S e i-S e i-V a l-L y s-V a l-S e r-C y s-L y s-A la -S e r-G ly -G ly -T h r-P h e -S e r(;)
V H 2 (COR I g G l )
P ca-V al-T Iir-L e u -A rg -G lu -S er-G ly -P ro -A Ia-L e u -V a l-L y s-P ro -T h r-G ln -T h r-L eu -T h r-L eu -T h r-C y s-T lir-P h e-S er-G ly -P h e-S e r-L e u -S er('2 )
V H 3 ( I g G A l)
G lu -V a l-G ln -L e u -L e u -G lu -S er-G ly -G ly -G ¡y -L e u -V a l-G ln -P ro -G ly -G ly -S e r-L e u -A rg ~ L eu -S er-C y ,s-A la-A la-S er-G ly -P h e-T lir-P h e -S er (3)
V H 4 (X A C /lg M )
P ca-V al-G ln -L eu -G ln -G ln -T rp -G iy -A la-G ly -L eu -L eu -L y s-P ro -S er-G lu -T h i‘-L eu -S er-L eu -T h r-C y ,s-A la-V al-T y r-G ly -G ly -S e r-P h e-S e r (4)
V H 5 (gen 5 J R f)
G lu -V a l-G ln -L e u -V a l-G ln -S e r-G ly -A la -G lu -V a l-L y s-L y s-P ro -G ly -G lu -S e r-L e u -L y s-V a l'S e r-C y s-L y s-G ly -S e r-G Iy -T h r-S e r-P h e -T h r (5)
V m ig e n lG l)
G ln-V al-G Jn -L eu -G ]n ~ G ln -S er-G ly -P ro -G ly -L eu -V al-L y s-P ro -S e r-0 1 n -T h r-L e u -S e r-L eu -T h r-C y s-A la-l)e-S er-G ly -A ,sp -S e r-V a l-S erí6 )

(I), (2), (3): S eq u en c es o f p ro te in s o f im m u n o lo g ica l in tere st, F o u rth E dil,, 1987 (K a b a t E, y col,)
(4): J. Biol. Chem., 2 6 6 :2 8 3 6 -2 8 4 2 , 1991
(5): EM BO J., 7:727-738, 1988
(6¡: Eur. J. Immun., 20:351-3,56, 1990
P C A es el s ím b o lo p a ra cl re s id u o deriv a d o del ácido p irro l¡d -2 -o n e-5 -ca rb o x ílic o
88 Aspectos básicos de la Inmunidad

C u ad ro 5-lOb. Contenido en genes Vh del locus funcional en cromosomas 14

Vh I Vh 2 V h3 Vh 4 Vh 5 Vh 6 Vh 7 Total

Con m arco de lectura reordenado II 3 22 11 2 1 51


C on m arco de lectura no reordenado 1 0 6 0 1 0 9
Pseudogenes 4 1 21 ) O O 30
N o secuenciados 1 0 2 1 0 0 5
Total 17 4 51 13 3 1 95

E lab o rad o con datos to m ad o s d e G. P, C o o k e l.M .T o n iliso n . Immunology Today, 16: 237, 1995.

se produce entre los residuos cisteína de las ca­ fragmentos idénticos de 15 residuos cada uno.
denas L en las posiciones indicadas y los de las Ello hace que su peso m olecular sea de 170
cadenas H ubicados al comienzo de la porción kD. La IgG4 no fija el complemento, la IgG2
constante del fragmento Fd (aproxiinadamente no se fija a piel heteróloga, y sólo las IgGl e
residuo 140). Además, el número de puentes igG3 tienen capacidad opsonizante y son sensi­
disulfuro intercadenas FI-H es cuatro, once y bles a la acción proteolítica de la papaína en
dos, respectivamente. La zona de la bisagra de ausencia de cisteína (fig. 5-14). La subclase
la IgG3 es de mayor tamaño que en las restan­ con mayor actividad fijadora del complemento
tes subclases, a causa de que un fragmento del es la IgG3, que a su vez es la de menor vida
ADN del gen que codifica para Cy (véase cap. media (8 días).
6) se ha cuadruplicado. Tiene 62 residuos re­ La relación cadenas k/X para las diferentes
sultantes de la unión de un segmento de 17 re­ subclases de IgG es la siguiente: IgG l = 2,4;
siduos seguidos en posición C-terminal de tres IgG 2= l,l;Ig G 3 = l,12;IgG 4 = 5.

F (a b ’)2
Anticuerpos 89

F ig . 5 - 1 3 b . D ib u jo s d el
esqueleto de los earbonos
a co rresp o n d ie n tes a una
m olécula de IgG com pleta,
su fragm ento Fv, la región
de la bisagra y el fragm en­
to Fe. (C o m p o sic ió n e la ­
borada con partes de las fi­
guras publicadas p or P ad ­
lan E A , A n a to m y o f lite
antibody m olecule. M o le ­
cular Im m unology, 31: 169,
1994.)

Bisagra

CH2

Fe

Todas estas investigaciones efectuadas sobre mología estructural observada entre las cadenas
estructuras primai'ias de inmunoglobulinas han L y H sostiene la hipótesis de una evolución
llevado a la formulación de la hipótesis de una común y una diferenciación primaria de los ge­
evolución estructural de las cadenas L tipo K o nes que gobiernan esta síntesis (fig. 5-15).
X, a partir de un gen ancestral común. La ho­ Es posible que el ancestro sólo tuviera 300
90 Aspectos básicos de la inmunidad

nucleótidos y que codificara para un péptido de


100 aminoácidos (un bucle); por duplicación
génica y plegadura intragénica se originaron los
IgG,
genes que gobiernan la síntesis de las distintas
cadenas L y H. Ello habría surgido con la evo­
lución. De las cadenas H, las primeras en dife­
renciarse fueron las jj. y luego lo habrían hecho
las restantes. En la figura 5-15 puede verse esa
evolución en el curso del tiempo y las especies.
Cada m olécula de IgG es bivalente, o sea
C/3 IgG, que tiene dos sitios de combinación para el de­
íi L terminante antigénico específico, que está si­
tuado en el dominio formado por las regiones
variables de las cadenas L y H, y ambas contri­
buyen a la formación del sitio de combinación.
En la naturaleza sólo han sido hallados anti­
cuerpos bivalentes para un solo determinante
antigénico. No se conocen anticuerpos heteroli-
gados naturales.
Todos estos estudios sobre productos de de­
gradación de IgG y su reactividad han llevado
a la esquematización de su molécula. Una de
las más aceptadas ha sido la propuesta por Por­
ter (fig. 5-4).
Se han analizado con el microscopio electró­
nico los productos de interacción de la IgG an­
lgG4 ticuerpo antidinitrofenol con el dihapteno co­
rrespondiente unido por cadenas de -C H ^ -.
Igualmente han sido examinados los productos
de reacción del anticuerpo completo y los obte­
nidos por digestión pépsica (Eab^’) y papaínica
F ig . 5-14. E squem a estructural de las diferentes subclases (Eab). Se pudo comprobar que, cuando el que
de IgC hum ana. reacciona es el anticuerpo completo, se forman

K A, X |J,, Ii^a, ttj Y, Yj, Y3 Y4 8 e


AÑOS ERA ESPECIES
(millones)
Primates
-6 0 Kenozoica

Aves
-200 IVIesozoica

Reptiles
Anfibios
Peces

-5 0 0 Paleozoica

^ plegadura intragénica

duplicación génica

F ig . 5-15. E volución de las cadenas L y H de las inm unoglobulinas a partir de un gene ancestral comiin. (Tom ado de E.
V an Loghem . A nn. N . Y ork A cad. Sci. 190: 137, 1971.)
Anticuerpos 91

Fig. 5-16. Microscopía clcclróiiiica. A: l"Ci de concjo ainidiiiilriilv-iuil al ínlcr.iccíoiiar cdu IXNI’- M l - i ( '!Ij;, N(I l)X I'. H:
La misma imnunoglobulina previamente tratada con pepsina. (Tomado de Valentine, R.A. y Green, N. iVI. J. M ol. Biol.,
27:615, 1967.)

predom inantem ente figuras triangulares con tudio de sus estructuras-, pues se encuentran uni­
mamelones en los extremos, los cjue desapare­ dos a sus moléculas a través de restos de aspa­
cen si el anticuerpo ha sido sometido previa­ ragina y son fácilmente separables por hidróli­
mente a digestión pépsica (fig. 5-16). Si el trata­ sis.
miento fue papamico no se forman figuras geo­ Las fórmulas representativas de la IgG se­
métricas. De ello se dedujo que la IgG se ase­ rían Y2K2 y 72^2-
meja a una Y con los dos sitios reactivos en los
extremos superiores (fig^. 5-17). Su tamaño ha
sido calculado en 200 Á de ancho. La figura IN M U N O G L O B U L IN A M (Ig M )
5-18 representa los triángulos formados por la
interacción de tres moléculas de IgG con tres Sinonimias: yM globulina: 19 S inm unoglo­
moléculas del dihapteno, que corresponden a bulina; macroglobulina. Representa la m ás pe­
las figuras observadas al microscopio electróni­ sada de las globulinas del sistema gamma.
co. Los trabajos mencionados han servido, ade­ Desde hace tiempo se conocía la existencia
más, para poner en evidencia que la formación de anticuerpos de alto peso molecular, pero sus
de figuras geométricas triangulares sólo tiene características fisicoquímicas y relaciones in­
lugar cuando el puente que une los dos radicales munológicas y genéticas con las otras globuli­
difenilo tiene un mínimo de seis -CH^-. Si bien nas inmunes han sido determinadas con poste­
la estructura en Y es la que se observa cuando rioridad a los estudios reahzados con IgG.
la IgG ha reaccionado con el ligando, no se tie­ Su concentración en el suero normal es esca­
ne seguridad sobre su conformación cuando se sa, pero en los últimos tiempos se ha logrado
encuentra libre en solución. Hay quienes sostie­ conocerla m ejor com o consecuencia d e una
nen que la indicada en la figura 5-4 podría ser la profundización en los estudios sobre algunas
correcta, en tanto que otros, basados en estudios p ato lo g ías, com o la m a cro g lo b u lin em ia de
de diferentes tipos, consideran que la estructura Waldenstrom y el hallazgo del factor reum atoi­
de la IgG libre es una T, la que dada su flexibi­ deo. Este y la globulina aislada de la enferm e­
lidad adquiriría la forma de Y al reaccionar con dad citada son 19Sy globulinas y se encuentran
un ligando, exponiendo de este modo ciertos re­ en altas concentraciones. La designación de
ceptores ocultos como serían los que facilitan la 19Sy globuhna se hace con el objeto de recor­
fijación del componente C lq del sistema com­ dar su velocidad de sedimentación equivalente
plemento (fig. 5-19). Estudios de difracción de a 19 unidades Svedberg. Su peso molecular es
rayos X efectuados con inmunoglobuhnas mo­ 970 kD y ha sido calculado por ultracentrifuga­
noclonales cristalizadas parecieran confirmar la ción. Exámenes de este tipo evidencian hetero­
estructura en forma de Y. geneidad de ¡a IgM y ello se debe a que, si bien
Todas las inmunoglobulinas contienen hidra­ el componente más importante tiene una cons­
tos de carbono, pero ellos no molestan en el es­ tante de sedimentación de 19 unidades Sved-
92 Aspectos básicos de la inmunidad

Fig. 5-19. Representación esquem ática de la m olécula de


IgG según Edelm an. ®; hidratos de carbono.

seen velocidades de sedimentación de 29 S y


F ig . 5-17. Estructura propuesta para la IgG por V alentine
35-40 S, que constituyen polímeros de la 19 S
y O reen de acuerdo con observaciones hechas a nivel de gammaglobulina.
m icroscopia electrónica. Esta proteína tiene una movilidad electrofo­
rética que va desde la zona media de las gam­
ma hasta las betaglobulinas.
berg, existen siempre fracciones adicionales Su contenido en hidratos de carbono es apro­
que se encuentran en menor proporción y po- ximadamente del 12% con un 5,2% de hexosa

NOg
F ig . 5-18. Esquem atización de las figuras triangulares con m am elones en los extrem os observadas al m icroscopio electró­
nico cuando interaccionan anticuerpos (IgG ) de conejo anti-D N P y el dihapteno correspondiente. Si la reacción se realiza
con los productos de digestión pépsica y el dihapteno, se form an figuras triangulares carentes de m am elones, de lo que se
deduce que los m ism os corresponden al fragm ento Fe de la IgG. Para que la reacción se produzca, el núm ero de - d i z ­
que unen los dos grupos dinitrofenol (D NP) debe ser superior a seis.
Anticuerpos 93

o t/5 o
T ~T X I

SS - 88-

-88- -S 9 ~ - 88-
h é b h h h b b Ii b i aCOO-
ü
X I
-S S O co
■coo-

nK SS /
00
n
\ i f

F ig. 5-20. Estructura esquem ática de IgM m onóm era (A) e IgM polim érica (B).

y 2,9% de hexosamina, lo que determina una Cuando su peso molecular es el indicado, se


relación hexosamina/hexosa de 0,55. Por ultra- ha determinado que su valencia es predom inan­
centrifugación preparativa, crom atografía en temente pentavalente, aun cuando posee otras
columnas de D EA E-celulosa o filtración por cinco valencias de menor afinidad. Su fórm ula
geles se la puede obtener pura. C antidades sería (iJ-jKj), y (M-25^2)5- Recientemente se h a de­
apreciables se pueden conseguir a partir de sue­ mostrado en el plasma humano la presencia de
ros de pacientes con m acroglobulinem ia de IgM constituida por la polimerización de 6 uni­
Waldenstróm. dades monoméricas, lo que estaría relacionado
94 Aspectos básicos de ia inmunidad

La IgM da reactividad cruzada con la IgG,


siendo responsable de ello el péptido L. La trip­
sina d iv a la molécula de IgM por encima del
puente disulfuro in tercadena H, originando
Fab|i monomérico y Fc|0.5 (pentamérico). Si la
IgM es reducida por mereaptoetanol en presen­
cia de urea, se obtienen cadenas L similares a
las que se encuentran en las IgG, siendo esta
fracción de la molécula, al igual que en el caso
anterior, el lugar donde se encuentran locahza­
dos los determinantes antigénieos comunes y
los factores genéticos Km. Las cadenas H tie­
nen características propias y particulares. Se co­
noce el análisis secuencial de cadenas jj, com ­
F ig . 5-2 1 . M icro sco p ia e lectró n ica de u n a m o lécu la de
pletas. Fi logenéti camente se considera que éstas
IgM en la que se puede apreciar su estructura en form a de son las cadenas H más antiguas, de las que se
estrella. (T om ado de F einstein, A. y col.: A nn. N. York diferenciaron las cadenas y hace 200 millones
A cad. Sci., 190: 104, 1971.) de años y las a hace 300 millones de años.
Los factores genéticos Gm, específicos de la
inmunoglobulina, no se encuentran en la IgM.
con la cantidad de cadenas J que sintetiza el Algunos anticuerpos, que se forman por in­
plasmocito (véase más adelante). Aquellas cé­ m unización con antígenos T -independientes
lulas con bajos contenidos de cadenas J secre­ (poliósidos, antígenos somáticos de Salmonella
tan IgM-exámero (igM)6, secretando IgM-pen- typl%i) y algunas isohemoaglutininas, son IgM
támero (IgM)5 las células plasmáticas que tie­ globuhnas. En algunos animales de experimen­
nen alto contenido de cadenas J. Los mitógenos tación e incluso en el hombre, en el curso ini­
y polisacáridos de la pared celular de bacterias, cial de una inmunización con antígenos T-de-
con subunidades de carbohidratos repetidas, in­ pendientes, se forman anticuerpos IgM, pero
ducen en los linfocitos B producción de IgM en nuevas estimulaciones con los mismos antíge­
ausencia de linfocitos Th cooperadores y sin la nos dan lugar a IgG inmunes. Las característi­
participación de IL-2. En estos casos la síntesis cas de estas variaciones en el curso de la res­
de IgM-exámero se ve favorecida. Fija el com­ puesta inmune se exponen en el capítulo 8.
plem ento y su capacidad de com binación es Hasta el momento no se ha podido demostrar
mayor con antígenos particulados que con los fehacientem ente que la IgM atraviese la p la­
solubles (fig. 5-20). Observada al microscopio centa. Algunas pocas comunicaciones sobre el
electrónico por el método de la tinción negati­ hallazgo de esta proteína en la sangre del cor­
va, tiene aspecto estrellado, con un centro en dón umbilical deben ser tomadas con cuidado,
forma de pentágono y cinco prolongaciones la­ hasta tanto no se conozca bien la capacidad de
terales (fig. 5-21). síntesis de aquélla por parte del feto, ya que el
Cuando la IgM es tratada por mercaptoeta- aporte de datos acerca de la síntesis temprana
nol, se disocia en subunidades 7 S, que conser­ de esta globulina es cada vez mayor.
van las características de antigenicidad de la La cadena polipeptídica designada cadena J
molécula total, no así la actividad de anticuer­ (joining) se encuentra asociada con las formas
po plurivalente, si es que la molécula la poseía. poliméricas de IgA y con el pentámero de IgM
La recom binación de las 7 S subunidades se (19S). Es un producto de síntesis de las células
consigue si el mereaptoetanol es eliminado por p lasm áticas, tiene un peso m olecular de 15
diálisis. Estas 7 S subunidades son estables si kDa, es rica en restos -S H y se une a las men­
después del tratamiento con mereaptoetanol se cionadas inmunoglobulinas mediante uniones
impide la reoxidación con iodoacetamida. Se disulfuro. Cuando la cadena J no es detectada
comportan como anticuerpos univalentes aun en los polímeros no tratados, puede ser eviden­
cuando están constituidas por dos cadenas L y ciada por la adición, previa al análisis inmu-
dos cadenas H (P.M. 65 kD). Ello se debe a noelectroforético o a la inm unodifusión, de
que al combinarse con el antígeno no originan agentes reductores.
complejos suficientemente grandes como para Es interesante destacar que en los diferentes
precipitar o aglutinar, como consecuencia de polímeros de IgA y en IgM 19S sólo se ha de­
algún im pedim ento estérico. Que se trata de tectado una cadena J por polímero.
anticuerpos bivalentes, no obstante su aparente La cadena J desempeña un papel muy impor­
com portam iento de univalentes, ha sido de­ tante en el proceso de polimerización. Hay for­
mostrado mediante la preparación de híbridos y mación de uniones covalentes de una cadena J
por estudios de interacción primaria. a dos unidades monoméricas vecinas, indepen-
Anticuerpos 95

dientemente de los monómeros que compongan SH


el polímero. El hallazgo de péptidos a - J - a es Met — -----.A s p COOH
un argumento de valor en ese sentido. Estos es­ S S
tudios han servido también para demostrar que
S S
la cisteína preterminal de la región C-terminal
de las cadenas a y probablemente de las ja. se J _ _ _ ------- L _ pca
"r“
une a las cadenas J. La figura 5-22 muestra la SH
estructura esquemática de la cadena J.
En células plasmáticas elaboradoras de IgG F ig . 5-22. C adena J, estructura esquem ática.
no polimériea se ha demostrado la presencia de
cadenas J, lo que indica que su hallazgo no
siempre significa polimerización. En los polí­ Durante mucho tiempo ha sido inexplorada y
meros su presencia es constante. la mayor parte de la información que se tiene
La IgMs (subunidad monomérica) intracelu­ proviene del estudio de mielomas de tipo IgA.
lar aislada no polimeriza espontáneamente, si­ Se ha demostrado su actividad anticuerpo y
no con previa reducción; esto hace suponer que com probado que se encuentran ubicados en
los residuos de cisteína responsables de las in- ella algunos autoanticuerpos, tales como el an­
teruniones de las subunidades están bloqueados tinúcleo, antitiroglobulina y antiinsulina. N o es
dentro de la célula. fijadora del componente Clq del sistema com­
Inmediatamente antes de la secreción se in­ plem ento y el monóm ero no es precipitante.
corporan la cadena J y los hidratos de carbono Fue considerada en un comienzo como porta­
terminales. dora de la reagina alérgica, sensibilizante de la
Si bien la cadena J participa en la polimeriza­ piel, pero hoy sabemos que ello es patrimonio
ción, no se tiene una idea clara de cómo ocurre de la IgE.
ello, ya que la IgM es siempre un pentámero, en Una característica muy particular de la IgA es
tanto que las células que sintetizan IgA, dispo­ su marcada heterogeneidad, la que se debe a un
niendo de toda la maquinaria para la polimeri­ conjunto de componentes con constantes de sedi­
zación, dan productos constituidos por m onó­ mentación que van de 7 S a 13 S, que se forman
meros, dímeros, trímeros y aun tetrámeros. por polimerización y son disociables por mer-
captoetanol y urea en medio ácido (fig. 5-23).
Su contenido en hidratos de carbono ocupa
INMUNOGLOBULINA A (IgA) un lugar interm edio entre la IgG e IgM . Los
valores son algo superiores al 7% y la relación
Sinonimia: 7-13 S y globulina; p^A globuli­ hexosamina/hexosa es de 0,8. La IgA, al igual
na; Y, A globulina. que la IgM, no atraviesa la placenta.

Dímero (IgA)j

Fig. 5-23. Inm unoglobulina A (IgA).


96 Aspectos básicos de ia inmunidad

F ig. 5-24. Estructura pro-,


puestci para la IgA.

La degradación enzimática con papaína pro­ noglobulinas. La separación de ambos se con­


duce subunidades 3,5 S constituidas por pépti­ sigue por filtración a través de Bio-gel P-200.
dos Fab y pequeños péptidos resultantes de la El F e a obtenido por este procedimiento puede
degradación enzimática del fragmento Fe. Por aislarse como monómero, con una constante
reducción y alquilaeión se obtienen péptidos L de sedimentación 3,0 S y P.M. de 41,5 kDa, o
y H. Las cadenas L son similares a las de otras como dímero con un coeficiente de sedimenta­
inmunoglobulinas: contienen los factores gené­ ción de 5,3 S. Por reducción con ditiotreitol, el
ticos Km y los determinantes antigénicos co­ dímero se transforma en monómero. La men­
munes. Las cadenas H, en cambio, tienen ca­ cionada enzima ha resultado efectiva en el eli-
racterísticas propias. En cadenas (IgA^) se vado de IgA sérica e IgA secretoria, perm itien­
ha demostrado la presencia de factores genéti­ do en ambos casos obtener F ea. Según algu­
cos, a los que se denomina Am. nos autores es efectiva sobre la Ig A l, no así
Dada la dificultad en la obtención de frag­ sobre la IgA2.
mentos proteolíticos de esta inmunoglobulina, Se conocen dos subclases de IgA (IgA l e
similares a los logrados con IgG, las investiga­ IgA2), que difieren antigénicamente y por su
ciones inmunoquímicas se han hecho más difí­ contenido en galactosamina, aminoazúcar que
ciles, en especial las relacionadas con su estu­ sólo está presente en la primera. Los pesos mo­
dio secuencial. Se admite que su estructura es leculares de las cadenas a , y son de 58 kDa
la indicada en la figura 5-24. y 52 kDa, respectivamente. En una forma alotí-
La separación y purificación de una enzima pica de lgA2 (AmJ) se ha observado la ausencia
p roteolítica elaborada por el Streptococcus de puentes disulfuro intercadenas L-H, lo que
sanguis, una bacteria aislada de heces hum a­ hace presumir que la integridad de la molécula
nas, ha significado un aporte im portante al es­ se debe a fuertes uniones no covalentes. La otra
tudio de la IgA. Esa proteasa d iv a a la inm u­ forma alotípiea (Am^O tiene una estructura si­
noglobulina en la zona de la bisagra, por enci­ m ilar a la IgA l y en ambas las uniones L-H
ma de los puentes S-S intercadenas H-H, dan­ son por puentes disulfuro (fig. 5-25).
do origen a los péptidos F a b a y F ea, similar En todos los casos su estructura normal es
este último a los péptidos Fe de las otras inm u­ Kj o

Fig. 5-25. Subtipos de IgA.


Anticuerpos 97

Resulta interesante conocer que, si bien el


contenido de IgA es bajo en el suero sanguíneo
normal (1,5-2,0 mg/ml), es relativamente alto
en otros fluidos tales como la saliva, lágrimas,
secreción intestinal, fluido prostático y calos­
tro, especialmente en este tiltimo. Puede sepa­
rarse de éstos por filtración a través de Sepha­
dex G-200 o por cromatografía en DEAE-celu­
losa. A esta inmunoglobulina se la conoce co­
mo IgA secretoria y difiere en ciertos aspectos
de la sérica. Es predominantemente 11 S y está
asociada a un fragmento antigénicamente dis­
tinto de las cadenas L y H, llamado componen­
te secretorio (S). El peso molecular de la IgA
secretoria es de 385 kD y consiste en dos subu­
nidades monoméricas de IgA (7 S) y el compo­
nente secretorio de P.M de 70 kD, el que pare­
ce estar unido covalentemente a sólo una de las
unidades m onom éricas (fig. 5-26). La unión
entre las unidades 7 S es por puentes disulfuro
y en ella participa la cadena J de manera simi­
lar a lo que ocurre en la formación de los polí­
meros 19 S de la IgM. La fijación al com po­
nente S es por uniones covalentes de puentes
disulfuro y uniones no covalentes.
La IgA secretoria, cuya fórmula genérica es
(a^ k ^)2 S o ( a ^ ^ 2)2 S, es sintetizada por las cé­
lulas plasmáticas ubicadas en el subepitelio, de
donde una pequeña parte puede pasar a la cir­
culación general, mientras que el resto durante el suero normal es de 0,03 m g.m f’. M igra en la
el transporte a través del epitelio glandular o de zona de las beta lentas o gamma rápidas. Su
la superficie intestinal fija el componente se­ constante de sedimentación es 7S.
cretorio, previo a la secreción. Este componen­ Por digestión con papaína y cisteína da Ec y
te, que es elaborado por las células epiteliales, Fab. Por reducción y alquilación con mercap-
le confiere a la inm unoglobulina propiedades toetanol y iodoacetam ida libera cadenas L y
particulares, entre eUas una marcada resistencia H(5) (P.M. 69,7 kD). Las cadenas L son comu­
a la acción de las enzim as proteolíticas (fig. nes a las de las otras inmunoglobulinas y perte­
5-27). Actualmente se sabe que el componente necen a los tipos K y (fig. 5-28). La relación
S está constituido por los cinco dominios extra- cadenas k/X es 0,25.
celulares del RPolylg (receptor de IgM e IgA No posee determinantes específicos de las
poliméricas, que normalmente transporta estas IgG, IgM, IgA e IgE, pero en cambio posee de­
formas de IgM e IgA a través del epitelio intes­ terminantes específicos propios correspondien­
tinal y hepático) liberados por proteólisis. Para tes a sus cadenas H. Responde a la fórmula
mayor información véase más adelante Super­ y y ha sido identificada en otras especies
familia de las inmunoglobulinas y cap. 17. animales. En la superficie de linfocitos B del ra­
La re s iste n c ia c o n fe rid a p ro b ab lem en te tón se ha identificado una IgD similar a la hu­
constituya una necesidad biológica, ya que se mana, con la que presenta reactividad cruzada.
considera que la IgA de las secreciones desem­ Actividad específica relacionada con esta in­
peña un papel importantísimo en los m ecanis­ munoglobulina ha sido demostrada en anticuer­
mos de defensa de las m ucosas frente a los pos antipenicilina, antiinsulina y antitoxina dif­
agresores, especialmente bacterias y virus (in­ térica. De su importancia fisiológica se conoce
munidad local). Para mayor información, véan­ muy poco. Ha sido hallada como inmunoglobu­
se caps. 24 y 27. lina de membrana en linfocitos B, donde fun­
ciona como unidad de reconocimiento de antí­
geno en la respuesta inmune.
IN M U N O G LO BU LIN A D (IgD)
IN M U N O G LO BU LIN A E (IgE)
En el hombre, inicialmente fue hallada en un
caso de mieloma. Constituye el 1% de las in­ Investigaciones efectuadas en la década de
munoglobuhnas totales y su concentración en los 60’, han demostrado que el hasta entonces
98 Aspectos básicos de ¡a inmunidad

F ig . 5-2 7 . B io sín tesis de


a circulación IgA secretoria.
general

%
i
(igA),S

Célula plasmática Epitelio glandular

denominado anticuerpo reagínico humano, res­ M ielom as identificados como de tipo IgE
ponsable de la alergia atópiea, estaba localiza­ han provisto material adecuado para completar
do en una nueva inmunoglobulina, a la que se estos estudios.
denominó IgE o gamma E la que migra en la Anticuerpos similares han sido reconocidos
zona de la IgA. en otras especies animales pero debido a su pe­
Su velocidad de sedimentación en gradiente queña cantidad no han podido ser estudiados
de sacarosa es 7,8 S y su P.M. 185 kD. Por re­ inmunoquímicamente.
ducción y alquilaeión se liberan cadenas H(e) Una inm unoglobulina del cobayo que re s­
específicas (P.M. 72,5 kD) y cadenas L de tipo ponde a esas características ha sido aislada y
K y A, de características similares a las otras ca­ purificada por nosotros.
denas L ya conocidas. Su estructura es y La IgE reducida con mercaptoetanol pierde su
y predominan las que contienen cadenas propiedad de inducir reacción anafiláctica, no
K (fig. 5-29). Se fija a piel homóloga, no así a porque haya modificado su capacidad para unirse
piel heteróloga, y es la responsable de la anafi­ al antígeno, sino porque la reducción de los
laxia activa y pasiva homóloga en el hombre. puentes S-S intercadenas H-H altera la capacidad
Se fija a tejidos de primates, hecho que ha sido del fragmento Ec pai'a fijarse al receptor presente
aprovechado para numerosos estudios experi­ en el mastocito o basófilo sanguíneo. La IgE ca­
mentales. lentada a 56°C se comporta de manera similar.

_
ss-
0 o o
1 X X
ü ü o
H(5).
SS -S S
OHC
-SS .

o o
X X
o o
-SS

Fig. 5-28. P robable estructura de IgD.


Anticuerpos 99

Mayor información sobre el comportamiento malignas y han adquirido la capacidad de pro li­
de la IgE podrá hallarse en el capítulo 32. ferar sin tasa, sin haber perdido el poder de sin­
tetizar la globulina normal. Las proteínas de
Proteína de Bence-Jones Bence-Jones son cadenas L libres que pueden
escapar como producto colateral y, como con­
Sinonimia: gam m aglobulina microm olecu- secuencia de su bajo peso molecular, ser excre­
lar, yL globulina; 1,0-3,5 S y globulinas. tadas por la orina, donde las formas diméricas
En la orina de mielomatosos se encuentra la son las halladas con más frecuencia. D ada su
proteína de B ence-Jones, de peso m olecular homogeneidad, estas proteínas han sido m uy
aproximadamente 40 kD y constante de sedi­ utilizadas para los análisis secuenciales de las
mentación 3,5 S, que da reacciones inmunose- cadenas L (fig. 5-30).
rológicas cruzadas con las inmunoglobulinas. Últimamente se ha demostrado que el ami-
Se ha encontrado también que la orina normal loide de las amiloidosis está constituido por el
contiene vestigios de IgG y de gammaglobuli­ dominio V ,, mezclas de V, y C; y cadenas L
na de bajo peso molecular, de aproximadamen­ enteras. Esto aclara una serie de hechos, en es­
te 1,6 unidades de sedimentación, que antigéni­ pecial los relacionados con la aparición de am i­
camente y por sus propiedades fisicoquímicas, loidosis en los mielomas, ya que el amiloide no
aun para el ensayo del calor, se comportan co­ sería más que producto de la degradación enzi­
mo la proteína de Bence-Jones. Fueron halla­ mática de cadenas L.
das también en sueros humanos normales y se En el cuadro 5-11 se encuentran resumidas
las denomina y^ globulinas o microglobulinas. las propiedades más significativas de las inm u­
Se han identificado dos tipos diferentes de noglobulinas del hombre.
proteínas de Bence-Jones, con cuyos antisueros
pudo clasificarse a las inm unoglobulinas en
dos grupos. La profundización de estas investi­ LOS HIDRATOS DE CARBONO
gaciones ha permitido establecer que las proteí­ DE LAS MOLÉCULAS DE
nas de Bence-Jones están constituidas por ca­ INMUNOGLOBULINAS
denas L y que contienen factores genéticos Km
y los determinantes antigénieos comunes pre­ Las inmunoglobulinas contienen hidratos de
sentes en las inm unoglobulinas. Se conocen carbono (heteropolisacáridos), que norm alm en­
formas monoméricas de P.M. 23 kD, dímeros te están localizados en las cadenas H. Las cade­
de P.M. 45 kD y aun tetrám eros de P.M. 85 nas J, participantes de la polimerización de la
kD. IgM e IgA, y el componente secretorio (CS) de
Experiencias efectuadas con radioisótopos la (IgA)^S están glucosilados; no lo están, en
indican que el aum ento de las proteínas de cambio, las cadenas L.
Bence-Jones en la orina, en los casos de mielo- El contenido en hidratos de carbono v aría
mas, no es una consecuencia de la exagerada para las diferentes clases de inmunoglobulinas,
metabolización de la IgG mielomatosa sérica; o scilando esos valores entre 2% y 3% p ara
serían productos secundarios, colaterales, de la IgG, 7% y 11% para la IgA, 12% para la IgM ,
síntesis globulínica. Su aumento en la orina en 9% y 14% para la IgD y 12% para la IgE.
estos casos se explicaría como una consecuen­ La unión de los hidratos de carbono puede
cia de la exagerada síntesis de la globulina tener lugar por iV-glucosilación u 0-glucosila-
m ielom atosa por parte de clones de células ción, siendo ésta muy poco frecuente en las in­
plasm áticas que han sufrido degeneraciones munoglobuhnas. En el primer caso ocurre por

t l 's s ^ L s s —I
o co O O O
X X X X
O o 0 o
H (e ). 1 1 .
-SS L s s —J 1' l—s's —1 1—ss -J L s s —1
co co w
co co co

r T
o I ü 0 o
X m X 1 I
ü m o o o

Fig. 5-29. Inm unoglobulina E (IgE).


100 Aspectos básicos de ía inmunidad

cd
o >
O
'O
ó
hir¡
O
o
Fluidos en los que está p resente O
‘3

.2 1
o oUt g '&
(U O
1—
i o 'c^3
00

Fijación a proteína G + + , + + + +
+ + + +

Fijación a proteína A + + 1+ + + +
+ + ' +

F ijación a polim orfonucleares neutrófilos + 1+ + + + 4-

Reacción con proteína A del S. aureus + + 1+ 1


i

Fijación a m acrófagos + í + í 1 1 1

Fijación a m astocitos heterólogos + 1+ + 1 1 1

*
Fijación 0 m astocitos hom ólogos 1 1 1

-o
P asaje placentario + + + 1 1

Fijación del com plem ento (vía alterna) 3 P


l i l i + + 1
§^

Fijación del com plem ento (vía clásica) í+ í 1 1 1 1

C antidad sintetizada (m g/kg/día) m


co CN
Vida m edia fdías) ^ O r-- -H 'O
CN r j (N
r- r- r-- r-
% de intravascular cataboUzada p o r día <N

lO CN
D istribución intravascular (%)
o o o o O O
C oncentración sérica (m g %) (N On0^ r- ^
00 (N
<DJS'O
2
^ 'ñ|-
D om inios de la cadena Fl
O O O O
o o o o
p q q q q q S o C
Peso m olecular de la cadena H (kD) \D C
vn VT) 'vO'T'i vn VT) \jT> Ij 1 .Í 3

Tipo de cadena H b a

ro ro co ro
Flidratos de carbono % (N CN CN r-1
3 “
3 *=: z3
Peso m olecular (kD)
\0 'O "O ''O T<3u ío
^^g
^ ^ ^ ^ S §
co
Coefic. sedim entación 00 00 00 00 00 00 00
!> i> i> r- r--
¿I ^ “
m (N ro ^ r-i fSj 3si
■~..o P
Subclase OOÜO < <
o OJ) bi) OX) b£)

es 6
s Clase <OJj H
o
O
U
Anticuerpos 101

C u ad ro 5-12. Estructura de los oligosacári­


dos obtenidos de una mezcla de inmunoglobu­
linas de origen humano. /, ll, l l l y IV: estructu­
ra de diferentes “core ” hallados en conejo

Oligo.sacárido.s unido.'i a la.'i inm uno globulina.'^ po r N -g lu ­


cosilación

A) Tipo com plejo

N euA ca2^6G al(3 1 -4 G lc N ac P | -2 M a n a I

^4M aii|3¡~4G lcN acf3|


G lc N a c P i-
-4G lcN ac-A sn

NeuAca2-6GaiPi-4GlcNacP|~2Mana )

B) R ico en m añ osa
M a n a l- 2 M a n a K
'6
M ana 1 |-S-SR

M a n a l- 2 M a n a 1 ' ® í Monómero Dímero


M an P I -4 G lc N ac P | '4G lcN aC “A sn
3 ^
Fig. 5-30. P roteína de Bence-Jones,
M a n a 1-2 M a n a l-2 M ana 1 '

C) D iferentes “ C ore”
tán presentes en los poliósidos ni guardan las
M ana 1 ■ mismas relaciones inoleculares, aunque g en e­
ralmente lo hacen en una combinación p refe ­
M anP I-4 G lcN a cP (-4 G lc N ac -A sn
rencial, constituida por un oligosacárido neutro
- 3 ^
M ana 1 ^ o “core” y el resto del poliósido conform ado
por los restantes azúcares. Este polisacárido de
M ana U Fuca 1 tipo “complejo” se encuentra en todas las cla­
6 ' o ^
ses de inmunoglobulinas. En algunas de ellas
M an p |-4 G lc N a c P )-4 G lc N a c -A s n se han identificado unidades de hidratos de car­
3 5 bono “ricas en mañosa”, carentes de ácido siá­
lico y galactosa, las que son olivadas de la m o ­
lécula de inmunoglobulina por tratamiento con
6 I la enzima endo-(3-glueosidasa H (cuadro 5-12).
G lcN ac p I -4 M a n |3 1 -4G lcN ac(3 ] -4G lcN ac-A sn
III La glucosilación de las cadenas H y de las L
M ana 1
que tienen el aceptor Asn-X-Ser/Thr, norm al­
mente ocurre por transferencia a una cadena
M ana 1 Pu=« 1.
\ 6 'b j naciente del “core” de oligosacárido, a partir de
¡V G lc N a c P , -4 M a n P , -4 G lc N a c P , -4 G lc N ac -A sn
un lípido transportador, el dolicoldifosfato. La
^^3 I transferencia del “core” a una cadena H nacien­
M an a 1 te retrasa la elongación del polipéptido, dism i­
nuyendo su velocidad de síntesis, hecho que
contribuye a corregir el desequilibrio entre la
síntesis de cadenas H y cadenas L. Durante el
unión de un residuo de iV-acetilglucosamina al período de glucosilación, el “core” fijado es
amido grupo de una asparagina, el que debe es­ procesado y elongado por adición de azúcares
tar formando parte del triplete Asn-X-Ser/ Thr, terminales.
mientras que en el segundo la unión se produce Las unidades de hidratos de carbono están
por interacción entre un residuo de N-acetilga- localizadas principalmente en el fragmento Fe,
lactosamina o galactosa con el grupo oxidrilo y en algunos casos (IgM, IgE) han sido detecta­
de una serina o treonina. das también en el Fd. En condiciones normales,
Los azúcares identificados en los polisacári­ la IgG tiene una unidad por cada cadena H, y la
dos existentes en las diferentes inmunoglobuli­ unión ocurre en el dominio Cj2. La IgM tiene
nas han sido A-acetil-D-glucosamina, A^-acetil- un promedio de cinco oligosacáridos por cade­
D-galactosamina, ácido A-acetil-neuramínico, na ji,, cuatro en el Fe: (Cu^2:l; 0^3:2; C ^4 :l) y
L-fucosa, D-galactosa y D-manosa. No todos es- uno en el Fd (C|^l); la IgE tiene seis unidades
102 Aspectos básicos de la inmunidad

hidrocarbonadas, de las cuales tres están en el sitios de ataque. Hay datos experimentales que
do m in io C e l (Fd) y las re sta n te s en el Fe hacen suponer que estos ohgosacáridos partici­
(C g2:l; Ce3:2). En la IgA l se han detectado parían activamente en la secreción de las molé­
unidades de oligosacáridos; cinco están en el culas de anticuerpos. Si bien durante el pasaje
dominio C a l, una en el C qc2, una en el C(x3 y de la inmunoglobulina a través de los elemen­
una unidad ha sido localizada en la zona FRl tos membranosos de la célula hay incorpora­
del dominio variable (V a). En la (IgAj^S, ade­ ción de carbohidratos, ello no es prueba sufi­
más de las unidades señaladas deben añadirse ciente de la importancia de la glucosilación en
otras dos, una correspondiente a la cadena J, la secreción, ya que hay células plasm áticas
presente también en la IgM, y otra en el com­ que sólo secretan cadenas L que carecen de hi­
ponente secretorio (CS). La IgD posee cuatro dratos de carbono.
unidades hidrocarbonadas en el dominio C51,
una en el C§2 y dos en el CgS.
Un residuo de A^-acetilglucosamina unido a INMUNOGLOBULINAS DE
una treonina, ha sido identificado en la zona de DIFERENTES CLASES DE
la bisagra de sólo una cadena y del 80% de las VERTEBRADOS
moléculas de IgG de conejo. Parecería que en
esta glucosilación asimétrica el azúcar protege­ En distintas especies de vertebrados se han
ría a la molécula de degradaciones biológicas, descrito diferentes clases y subclases de inmu­
impidiendo el acceso de las enzimas proteolíti­ noglobulinas a las que se ha tratado de relacio­
cas a dicha zona. Sobre el particular resulta su­ nar con las identificadas en mamíferos, espe­
gestivo el hallazgo en IgA e IgD de un residuo cialmente el hombre, dado que todas ellas tie­
azucarado similar, en la misma región. nen un ancestro común (cuadro 5-13). El crite­
Los análisis de proteínas de mielomas han rio seguido ha sido el de comparar propiedades
demostrado que cadenas H y L de diferentes fisicoquímicas y biológicas, tales como peso
inm unog lobulinas que poseen la secuencia molecular, movihdad electroforética, coeficien­
A snX-Ser/Thr pueden presentar glucosilacio- te de sedimentación, contenido en hidratos de
nes anómalas, que llegan a afectar diferentes carbono, capacidad para fijar el complemento,
dominios, incluido el Fd. pasaje placentario, sensibilización de piel ho­
Recientemente hemos podido demostrar que móloga y heteróloga, reactividad frente a sue­
los anticuerpos IgG no precipitantes (coprecipi­ ros específicos, etc. Pero esto no puede ser to­
tantes) de diferentes especies anim ales están mado como definitorio ya que en algunas espe­
constituidos por moléculas funcionalmente asi­ cies de peces, reptiles y aves la ubicación de
métricas (cap. 19), debido a que un oligosacári­ las inm unoglobulinas aisladas resulta difícil.
do predominantemente rico en mañosa se halla En variedades de ranas se han descrito anti­
insertado en sólo uno de los Fab de la molécu­ cuerpos de alto peso molecular, similares a la
la. Ese oligosacárido, que se encuentra unido al IgM de mamíferos, que resultan de la conden­
fragmento Fd, es el que altera el sitio de com­ sación de seis subunidades. En algunos peces,
binación y hace que el anticuerpo tenga un como las carpas, estos anticuerpos son tetramé-
comportamiento biológico particular. La con­ ricos. Si bien son similares, no puede decirse
canavalina A -lectina que interacciona con po­ con certeza que sean realmente IgM.
lisacáridos con grupos m anosilo o glucosilo Una mayor definición se consigue a veces
terminales-, covalentemente unida a Sepharosa comparando análisis secuenciales. Como ejem­
(Con A-Sepharosa), fija esos anticuerpos. plo podría citarse el caso de la IgG (T) del ca­
Más curioso aun resulta el hecho de que ballo, considerada por mucho tiempo relacio­
aproximadamente el 10% de las moléculas de nada con la IgA. Cuando se comparan los últi­
IgG normales del hombre y del conejo se fijan mos nueve residuos C-terminales de la cadena
a Con A-Sepharosa, y que el ohgosacárido in- H de esta inm unoglobulina y los correspon­
teractuante está localizado en el fragmento Fd dientes a las cadenas y, a y )J, de IgG, IgA e
de sólo uno de los Fab. Al igual que en el caso IgM humanas, no caben dudas de que su es­
de los anticuerpos coprecipitantes, la unidad hi- tructura presenta similitud con la IgG (cuadro
drocarbonada predom inantem ente es del tipo 5-14). Si bien la comparación de secuencias li­
“rica en mañosa”, y es clivada de la molécula mitadas en algunos casos es suficiente para la
por tratamiento con endo-p-glucosidasa H. diferenciación, en otros no lo es. En el cuadro
Todavía no está claro cuál es la función que 5-14 puede verse que los cuatro últimos resi­
cumplen los hidratos de carbono en la molécula duos C-terminales de IgA e IgM son idénticos
de los distintos isotipos de inmunoglobulinas. (Gly-Thr-Cys-Tyr).
En algunos casos parecería que juegan un papel Con respecto a la distribución de las cadenas
protector de la molécula al chvaje por enzimas K y en las inm unoglobulinas de diferentes
proteolíticas, dificultando la exposición de los animales, se ha observado que más del 95% de
Anticuerpos 103

C uadro 5-13. Inmunoglobulinas de algunas especies de vertebrados


Especie Inm unoglobulinas

P eces 7S 14S, I9S


A nfibios IgG IgM
Reptiles 7S I9S
Aves 5 ,7 S ,7 S 19S
M am íferos
hom bre IgG l IgM IgA IgD IgE
IgG 2
IgG3
IgG 4

ratón Ig G l IgM IgA IgD IgE


IgG 2,
IgC 2,
Ig 0 3

rata Ig G l IgM IgA IgE


IgG 2
IgG2¡,
lgG 2,

cobayo Ig G l IgM IgA IgE


IgG 2

conejo IgG IgM IgA IgE

perro IgG IgM IgA IgE

vaca Ig G l IgM IgA IgE


IgG 2

caballo IgG , IgM IgA IgE


IgG ,
IgG ,
IgG (T)
IgB

oveja IgG l IgM IgA IgE


IgG 2

cabra IgG l IgM IgA IgE


IgG2

E n los casos en q u e sólo fig u ra n los c o e ficien te s d e sed im entación las in m u n o g lo b u lin as aisladas no están relacionadavS c o n las clases d e i n ­
m u n o g lo b u lin a s co n o c id as o n o se co n o c en dato s estructurales p a ra estab le cer re la cio n es.

las inmunoglobulinas séricas del caballo con­ bulinas involucradas en las distintas etapas de
tienen cadenas X, en tanto que no menos del la respuesta inmune, sobre todo si se tiene en
95% de las inmunoglobulinas del ratón contie­ cuenta que ambos animales poseen varias sub­
nen cadenas K. Es posible que ello sea conse­ clases de IgG y la distribución kJX no es la m is­
cuencia de las diferentes clases de inmunoglo­ ma para todas ellas.

C uadro 5-14. Análisis secuencial comparativo del nonapéptido C-terminal IgG, IgA e Ig M
humanas y de IgG (T) equina

Secuencia
Inm unogtoblinas
1 2 3 4 5 6 7 8 9

IgG hum ana -G lu - Lys - Ser - L eu •■Ser - Leu - Ser - Pro - G ly ■-C O O H
IgG (T) equina - Glu - Lys - A sn - Val ■- Ser - H is - Ser - Pro - Gly .-C O O H
IgA hum ana -M et .- A la - G lu - V al ■- A sp - G ly - Thr - Cys - Tyr ■- COOH
IgM hum ana - M et ■- Ser - A sx - Thr •- A sp - G ly - Thr - Cys - Tyr ■- C O O H
104 Aspectos básicos de la inmunidad

HOMOGENEIDAD das de grupos lábiles que no producirían dife­


Y HETEROGENEIDAD rencias en la estructura secuencial primaria, co­
DE LAS INMUNOGLOBULINAS mo ácido siálico, grupos amido, etcétera.
La heterogeneidad puede deberse también a
Como ya indicáramos al comienzo del capí­ distintas glucoformas del péptido que contie­
tulo, las inmunoglobulinas normales y los anti­ nen diferentes restos hidrocarbonados, como
cuerpos no son homogéneos. A causa de ello, consecuencia de la acción de distintas gluco-
en los análisis electroforéticos en acetato de ce­ transferasas.
lulosa a pE[ 8,2 se observa en la zona de corrida
correspondiente una banda ancha, más intensa­
mente teñida en el centro y difusa hacia los ex­ LOS SITIOS ACTIVOS DE
tremos. Esto se comprende fácilmente si recor­ LAS MOLÉCULAS DE
damos que la carga neta de una proteína, que es INMUNOGLOBULINAS
la que determ ina su m ovilidad en un campo
eléctrico, resulta de la suma de las cargas par­ Edelm an, al considerar la hom ología exis­
ciales de cada uno de sus aminoácidos constitu­ tente entre los fragmentos constitutivos de las
tivos. Siendo estas cargas, como consecuencia cadenas L y H como consecuencia de la forma­
de la heterogeneidad, distintas para cada una de ción de puentes disulfuro que originan bucles
las moléculas que componen las inmunoglobu­ de aproxim adam ente 60 residuos cada uno,
linas norm ales, el cam ino a recorrer por las propuso la división de la molécula de inmuno-
mismas será diferente. globuhna en dominios, identificados como V,
Si se hace una corrida electroforética en ge­ y V (variables) y C ,, Cj_, 1 , y C^,3 corres­
les de una IgG normal purificada y se separan pondientes a las zonas constantes, pivoteando
las zonas de mayor y menor movilidad, al co­ la molécula en la zona denominada gozne o de
rrerlas nuevamente se observará que ambas se la bisagra, ubicada en las proximidades de los
desplazan de una manera diferente. Las cade­ puentes disulfuro intercadenas H-H, la que no
nas L y H obtenidas de esas inmunoglobulinas muestra homología con ninguna otra parte de la
habrán de mostrar también distinta movilidad cadena peptídica H. Esta zona es rica en resi­
electroforética, evidenciable en forma de ban­ duos de prolina, aminoácido incapaz de formar
das en gel de pohacrilamida. una hélice a porque su átomo de nitrógeno for­
Las proteínas de mielomas y sus respectivas ma parte de un anillo rígido y no es posible la
cadenas L y H generalmente muestran por co­ rotación del enlace N-C. Esta interrupción de la
rrida electroforética una banda neta que corres­ hélice a origina un rizo o curvatura en la cade­
ponde a la de una de las tantas moléculas cons­ na peptídica, que condicionaría la flexibilidad
titutivas de las inm unoglobulinas norm ales. de los fragmentos Fab (fig. 5-31). Los dom i­
Las proteínas de Bence-Jones y cadenas L de nios de las inmunoglobulinas están separados
inmunoglobulinas de mielomas dan, por elec­ entre sí por cadenas peptídicas de 60-70 resi­
troforesis en gel de poliacrilamida, una o dos duos, siendo la correspondiente a la zona de la
bandas, las que corresponden a monómeros y bisagra de mayor tamaño. Se considera que ca­
dímeros a diferencia de las 8 a 1 0 bandas que da dominio tiene una estructura tridimensional
se observan en las cadenas L de inmunoglobu­ similar y que origina un sitio activo relaciona­
linas normales y que obedecen a fenómenos de do con diferentes funciones de la molécula. El
carga. dominio variable participa en la formación del
En algunas proteínas de mielomas, no obs­ sitio de combinación o paratope del anticuerpo,
tante su homogeneidad constitutiva se ha ob­ responsable de la especificidad, mientras que
servado más de una banda electroforética. La los dominios ubicados en las zonas constantes
causa de ello no es bien conocida. Experiencias son efectores de funciones, algunas de las cua­
realizadas in vitro con cultivos de linfocitos les sólo se expresan después de la interacción
provenientes de ratones portadores de mielo- antígeno-anticuerpo.
mas permitieron comprobar que la inmunoglo­ Los estudios sobre estructura tridimensional
bulina recientem ente sintetizada, que era ho­ de las inmunoglobulinas efectuados por difrac­
mogénea, si se la marcaba con un átomo ra­ ción de rayos X han demostrado que son pro­
diactivo y se la inoculaba a otro ratón de la teínas multiméricas con subunidades globula­
m ism a endocría, se volvía heterogénea en el res (dominios), formadas cada una de ellas por
suero, dando por electroforesis en geles hasta aproxim adam ente 1 1 0 am inoácidos, los que
cinco bandas. Ello ha hecho que la heteroge­ despliegan un perfil común de plegamiento tri­
neidad electroforética observada en proteínas dimensional (“folding”). La estructura secun­
de mieloma sea atribuida a variaciones de car­ daria predominante de estas subunidades es la
ga eléctrica, causadas por la acción sobre aqué­ de hoja antiparalela plegada en |3 (“p pleated
llas de enzimas séricas, que provocarían pérdi­ sheef’). Cada subunidad contiene dos hojas pa­
Anticuerpos 105

Inmunoglobulina
IgG

Fig. 5-31. D om inios de la IgG .

ralelas formando un “sandwich” o emparedado, inmunoglobulinas, a causa de su mayor tam a­


constituida cada hoja por 3 o 4 fibras antipara­ ño, poseen cinco bucles por cadena. El nuevo
lelas de aminoácidos. El volumen interno está dominio en estas cadenas no está insertado d es­
formado por un empaquetamiento de sitios hi­ pués del Cj,3, sino que está ubicado entre los
drofóbicos. Alrededor del 50% de los aminoáci­ dominios C^l y C,.,2 correspondientes a las ca­
dos de las inm unoglobulinas están formando denas H de las otras inmunoglobulinas.
parte de esta estructura. Las dos hojas plegadas Estudios recientes de difracción de rayos X,
en P se hallan covalentemente unidas por un realizados con inm unoglobulinas IgG m o n o ­
puente S-S intracatenario, en una dirección clonales cristahzadas, muestran que los dom i­
aproximadamente perpendicular al plano de las nios V„-Vj^ presentan una estructura tridim en­
hojas. Las diferentes fibras están unidas entre sí sional estable que se adapta a su función de si­
por segmentos en “P turn” o codos (fig. 5-32). tio de combinación con el antígeno. Los dom i­
Varias de las proteínas presentes en superfi­ nios Cj^ 1 y C,.,3 de una cadena H se encuentran
cies celulares que participan en el reconoci­ apareados con los de la cadena opuesta, en fo r­
miento del antígeno, como el receptor de los ma entrecruzada, dando lugar a una estructura
linfocitos T (RCT), el complejo CD3, las molé­ rígida. Los dominios C,.,2, en cambio, no se e n ­
culas Ig a e Igp asociadas al receptor de los lin­ trecruzan y se encuentran separados por dos ca­
focitos B, incluidas dentro de la denominada denas ramificadas de hidratos de carbono —una
“superfamilia de las inm unoglobulinas”, p re­ en cada dom inio- de aproximadamente 2 0 uni­
sentan esta estructura. dades, unidas por A^-glucosilación. La estractu-
En las IgM e IgE existe un dominio Cj^4, co­ ra particular de esas cadenas es la que hace que
mo consecuencia de que las cadenas H de estas los dos dominios Cj^2 de la molécula se m an­
106 Aspectos básicos de la inmunidad

Cadena L

F ig . 5-32. Estructura de lám ina plegada en p de los dom inios variable (V L) y constante (CL) de una cadena L. (A daptado
d e M . Schiffer y col., Biochem istry, 12:4620, 1973.)

tengan separados, con la suficiente flexibilidad Sitio de combinación de los anticuerpos


com o para perm itirle cum plir determ inadas
funciones (fig. 5-33). En las inmunoglobulinas los fragmentos Fab
son los portadores de la actividad anticuerpo,
en tanto que el Fe es el responsable de las otras
propiedades biológicas inherentes a la molécu­
la entera.
En lo referente a la actividad anticuerpo, el
problema que se planteó era saber; a) si ello era
consecuencia del plegamiento proteico o de la
secuencia de sus aminoácidos constitutivos; b)
si estaba localizada en las cadenas L o FI, si
ambas participaban de esa actividad y cuáles
eran los fragmentos comprometidos; c) si el si­
tio de combinación era uniespecífico o pluries-
pecífico y d) cuál era el tamaño aproximado de
dicho sitio.
Diferentes hipótesis se plantearon
a) La hipótesis sostenida inicialm ente por
Haurowitz de que la actividad anticuerpo era
consecuencia de una adaptación de la inmuno-
globulina al determinante antigénico producida
durante su plegamiento dejó de tener vigor des­
de el momento en que se demostró, en un m is­
mo animal, la heterogeneidad de los anticuer­
pos para distintos determinantes antigénieos.
Lo mismo ha ocurrido con la sustentación de
Karush de que ella sería consecuencia del reor­
denamiento de los puentes S-S que forman par­
te de la molécula, ello sobre la base de que su
número es de 20-25 y posibilitaría, estadística­
mente, la elaboración de más de 1 0 * moléculas
F ig , 5 -3 3 . E s tru c tu ra esq u e m á tic a de u n a m o lécu la de
IgG , con sus dom inios, elaborada sobre la base de los da­ diferentes. El hecho de que el fragmento Fab
tos conocidos, especialm ente los provenientes de estudios tenga actividad anticuerpo y los S-S que con­
cristalográficos (C^HO hidratos de carbono). tiene sean mínimos con respecto al total, res­
Anticuerpos 107

tringe enormemente el ntimero de anticuerpos trar que la capacidad de unir ligando se encon­
diferentes que podrían lograrse. Además, ac­ traba principalmente en las cadenas H. El expe­
tualmente se sabe que una molécula de inm u­ rimento desarrollado en este sentido por M etz­
noglobulina reducida y alquilada, que no posee ger y Singer consistió en reducir con mercap-
uniones covalentes de S, sigue manteniendo su toetanol y alquilar con iodoacetamida la IgG
actividad anticuerpo. anticuerpo, que luego fue dializada en ácido
Todo esto hizo suponer, teniendo en cuenta propiónico 1 M, mezclada con e DNP-lisina y
las diferencias estructurales observadas entre filtrada por una colum na de Sephadex G -75
los anticuerpos, que su especificidad estaba re­ equilibrada con ácido propiónico 1 M que co n ­
lacionada con su estructura secuencial, la que a tiene 8 DNP-hsina 6 x 10 '^ M. La absorbancia
su vez determinaría qué fuerzas termodinámicas de los productos de elución fue medida a 280
obligarán a la molécula a adquirir una configu­ nm y 360 nm. Como control se efectuó una e x ­
ración energéticamente estable, que le permiti­ periencia análoga sustituyendo el anticuerpo
ría a ésta cumplir con su función específica. antiDNP por IgG normal de conejo. Las lectu­
b) Los exámenes electroforéticos en gel de ras espectrofotométricas a 280 nm de los elu i­
almidón de inmunoglobulinas normales de co­ dos permitieron ubicar los picos proteicos c o ­
bayo y anticuerpos con diferente especificidad, rrespondientes a las cadenas H (el que eluye en
previamente reducidas y alquiladas, mostraron primer término) y las cadenas L. Las lecturas a
diferencias que hicieron suponer en un comien­ 360 nm hicieron posible la ubicación de la E
zo que las cadenas L fuesen responsables de la DNP-lisina por ser máxima su absorción a esta
actividad específica. longitud de onda. Como puede verse en la fig u ­
A partir de IgG (T) de caballo, neutralizante ra 5-34, la cantidad máxima de ligando está fi­
de la toxina diftérica y de anticuerpos antitetá­ jada en las cadenas H, mientras que es insigni­
nicos y antilecitinasa del mismo tipo, se pudo ficante en las L. Las cadenas H y L de IgG n o r­
demostrar que la ruptura de los puentes S-S de mal no muestran fijación de ligando.
la molécula por reducción y alquilación no m o­ Por estudios de recombinación de cadenas L
d ificab a su activ id ad anticu erp o . A dem ás, y H se ha podido demostrar que hay comple-
cuando se separaron las respectivas cadenas L mentación entre ellas, que es más m anifiesta
y H, se comprobó que gran parte de dicha acti­ cuando derivan de una m ism a m olécula de
vidad estaba localizada en las cadenas H, la IgG, segíin se deduce de los ensayos competiti­
que era potenciada por cadenas L provenientes vos y no competitivos que a continuación se
de la mism a molécula, no así por cadenas L transcriben. A partir de dos IgG homogéneas,
procedentes de otra inmunoglobulina de la m is­ IgG(“) e IgG*'’^ se obtuvieron sus respectivas ca ­
ma clase, pero eon diferente especificidad. Las denas L y H (HW, H'W y U '’>) y con esos
cadenas L, por su paite, prácticamente carecían productos se efectuaron ensayos de recom bina­
de actividad anticuerpo. Todo esto hizo supo­ ción con los siguientes resultados:
ner que la especificidad estaba localizada en
una determinada secuencia de las cadenas H,
Tipo C adenas % de Ig G
que sería com plem entada por las cadenas L, de ensayo recoinhinadas ¡gG fo rm a d a ob ten id o
asegurando de ese modo estabilidad al sitio de
combinación. H («) + L <■» H (“>L <“) 80
Que en la fijación del determinante antigéni­ N o com petitivo
H <“) + L <»> HwL 80
co intervienen principalmente las cadenas H, se
deduciría de los estudios de equilibrio de diáli­ H <"> L I» 65
sis de cadenas L y H aisladas de IgG anti-p-azo- H (“) + L » + LW
fenil-p-lactósido y hapteno monovalente desa­ H w L <>
’) 20
C om petitivo
rrollados por Karush en los que se demostró una H <» L <"> 20
mayor afinidad de las cadenas H por el ligando. H «w + L <») + L<w
En este caso, el aislamiento de las cadenas H, H <») L <1» 65
después de la reducción y alquilación, fue he­
cho por filtración a través de Sephadex G-200
usando buffer Tris IM pH 8 , adicionado de do- Trabajando con anticuerpos IgG obtenidos
decil sulfato de sodio 0,03 M, lo cual evita el del mismo conejo, con igual especificidad pero
agregado de cadenas H que generalm ente se de distinta afinidad, se comprobó que, al re-
produce a pH ácido, base de algunas de las críti­ combinar cadenas H y L, las moléculas form a­
cas a los resultados obtenidos por otros autores das de mayor afinidad para el antígeno eran las
que no habían tenido en cuenta este hecho. obtenidas con cadenas H y L procedentes de
Aprovechando que anticuerpos de conejo an­ anticuerpos de alta afinidad, y que ella era infe­
ti-DNP de alta afinidad pueden fijar hapteno rior cuando la IgG de recombinación provenía
(e DNP-lisina) a pH ácido, fue posible demos­ de cadenas H obtenidas de anticuerpo de alta
108 Aspectos básicos de la inmunidad

100 15 0 200 250

F ig . 5-34. G raficación de los picos de elución correspondientes a proteínas (DO 280 nm ) y D PN -lisina (D O 360 nm ) de
Ig G de conejo norm al (-----) y anti D PN (— ) reducidas y alquiladas y filtradas por Sephadex G-75 equilibrado con ácido
propiónico 1 M y D N P-lisina 6 x IO'*M.

afinidad y cadenas L de baja afinidad. Ello es


una prueba evidente de la com plem entación y '^'I y estableciendo la relación Para
entre las cadenas El y L en la elaboración del aquellos que demuestren radiactividad y no es­
sitio da combinación con el antígeno, y que esa tén comprometidos en la elaboración del sitio
complementación es más efectiva entre las ca­ de combinación, esa relación será próxima a la
denas H y L de una misma molécula. unidad, siendo superior en el caso contrario.
Que la complementación entre dos cadenas Ello se debe a que, como consecuencia de su
es fundamental para la elaboración de la estruc­ interacción con el hapteno, el péptido que for­
tura tridimensional que cumple las funciones ma parte del sitio de combinación es inaccesi­
de sitio de combinación lo da el hecho de que ble al '^'I durante la iodación. El análisis se­
dímeros de cadenas L pueden fijar ligandos. En cuencial posterior de ese péptido ha permitido
la molécula de anticuerpo, esa complementa­ tener conocimiento de algunos de los residuos
ción tiene lugar entre los fragmentos V, y Vj,. de las cadenas L y H que participan en la unión
El interrogante que surgió es si hay residuos del anticuerpo al antígeno.
particulares del sitio de combinación compro­ No obstante esos resultados, hasta el presen­
metidos en la determinación de la especificidad te no existen argumentos válidos que muestren
y en la conformación de esa estructura comple­ que uno o más residuos particulares tengan par­
mentaria a la del ligando, que asegure la pro­ ticipación activa en la elaboración del sitio de
ducción de una unión firme con éste mediante combinación de todos los anticuerpos.
la creación de diferentes tipos de fuerzas no co­ Los estudios comparativos sobre variabili­
valentes estables. dad de cadenas L y H de inm unoglobulinas
Respecto de los posibles residuos compro­ monoclonales de diferentes clases y especies
metidos en la elaboración del sitio de combina­ animales, y de las provenientes de anticuerpos
ción, se ha podido determinar, analizando anti­ homogéneos logrados en conejos por inocula­
cuerpos de conejo antiovoalbúmina, antíseroal- ción de algunos poliósidos, entre ellos los de
búmina bovina y antifenilarzonato que, al m e­ neumococo tipo III (S-III) y tipo VIII (S-VIII),
nos en estos casos, un aminoácido capaz de fi­ son los que han suministrado la mayor infor­
jar iodo radiactivo, identificado luego como un mación sobre posibles relaciones entre residuos
residuo de tirosina, form a parte del sitio de y especificidad. En los fragm entos V^ y V,_,
combinación. Ello ha sido posible por iodación pueden observarse variaciones ocasionales, al­
mediante la técnica diferencial, que consiste en ternativas y múltiples. Las primeras responden
marcar el anticuerpo purificado con y con a variabilidad originada por mutaciones somá­
'^'í al mismo anticuerpo previamente mezclado ticas, la segunda a alotipos y la tercera muy
con el hapteno, el que ha sido modificado de probablemente a la relación de dicho residuo
modo que pueda dar con algún residuo del sitio con la elaboración de la especificidad del sitio
de combinación una unión covalente estable. de combinación del anticuerpo. Como puede
Se mezclan luego los dos productos marcados verse en la figura 5-35, el grado de variabilidad
y se procede a la separación de las cadenas L y (número de aminoácidos diferentes en una de­
El, las cuales son sometidas a digestión tríptica. terminada posición/frecuencia del aminoácido
Los péptidos obtenidos son separados por cro­ más común en esa posición) de las cadenas L
matografía en placa y electroforesis de alto vol­ es máximo en las zonas de los residuos 24-34,
taje combinadas (mapas peptídicos), determi­ 50-56 y 89-97. Analizando cadenas L de anti­
nando en cada uno de ellos el contenido en '^^1 cuerpos anti-DNP y de proteínas de mieloma
Anticuerpos 109

Cadenas L Cadenas H

100 100
90 90

80 80
ii l .1- i si
70 70

60 60

50 50

40 40 —
30 30

20 20

10 10

O m úi O 1
o 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120 O 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120

Posición de ios am inoácidos Posición de ios am inoácidos

F ig . 5-35. Z onas de hipervariabilidad de cadenas L y H de origen hum ano. Las flechas verticales indican residuos s itu a ­
dos en las zonas de hipervariabilidad o próxim os a ella, y en los que m ediante estudios de afinidad se h a dem ostrado la
unión a haptenos. (Tom ado de C apra, J. D. y Edm unson, A. B. Scientific Am erican, 1977.)

de ratón con actividad anti-DNP, se encontró prom etidos en estas interacciones. Se ha d e ­


que en el primer caso el residuo 87 fijaba hap­ mostrado, entre otros, que los residuos Trp 47-
teno y en el segundo el residuo 32, situado este H (HyHEL-5) y Thr 30-H (HyHEL-10) co m ­
liltimo en la primera región hipervariable y el ponentes de los FR de los respectivos anticuer­
primero muy próximo a los residuos que cons­ pos, interaccionan con la hsozima.
tituyen la tercera región de hipervariabilidad. Como quedara especificado al referirnos a la
En las cadenas H, regiones de mayor variabili­ estructura de cadenas L, existen residuos fijos
dad están com prendidas entre los residuos de ghcina. En la posición 99-101 la secuencia
31-35, 50-65 y 95-102, similares en su ubica­ más común es Gly-Gln-Gly o Gly-Gly-Gly. En
ción a las de las cadenas L. las cadenas H hay dos glicinas situadas en la
Las zonas de hipervariabilidad determinan­ misma posición y las secuencias más comunes
tes de complementariedad se identifican como son Gly-Gln-Gly, Gly-Arg-Gly o GlyGly. Se
C D R l, CDR2 y CDR3 (complementarity de- considera que, dada su posición, podrían fu n ­
termining región) y F R l, FR2, FR3 y FR4 (jra- cionar como pivote para permitirle a esa zona
meworií) a las zonas invariables interpuestas de la m olécula el máximo de flexibilidad de
entre ellas, que sirven para su organización. modo de asegurar un buen contacto del antíge­
- Estudios de estructuras prim aria y trid i­ no con el sitio de combinación del anticuerpo.
mensional de anticuerpos revelan que los ami­ La figura 5-36 esquematiza la zona variable del
noácidos Tyr, His y Asn tienen cierta prepon­ fragmento Fab (Fy) donde puede verse la u b i­
derancia a formar parte de los CDR. cación de las regiones de hipervariabilidad.
Es evidente que en las cadena L y H dos de Los aminoácidos con cadenas laterales aro ­
las zonas de marcada hipervariabilidad se en­ máticas constitutivas de los CDR pueden co n ­
cuentran ubicadas posteriormente y próximas a tribuir significativamente en la unión al ligando
los residuos de cisteína (23 y 8 8 para las cade­ como consecuencia de su mayor tamaño - l a
nas L y 22 y 92 para las cadenas H), que son que im plica un mayor efecto hidrofóbico--, su
los que originan el puente disulfuro que da lu­ mayor polarización -co n una mayor contribu­
gar al bucle de la región variable de ambas ca­ ción a la interacción por fuerzas de Van d er
denas. Esta simetría en la localización de las W aals-, y su habilidad para formar puentes de
zonas de hipervariabilidad de las cadenas L y hidrógeno - a través de sus anillos aromáticos o
H provee la estructura tridimensional del sitio de átomos polares en las cadenas laterales y,
de combinación, el que contiene los residuos además, por su relativa rigidez ya que tienen
complementarios para su unión al determinante pocos grados de libertad y, como consecuencia
antigénico. una menor pérdida de entropía conformacional,
- Si bien la unión al antígeno involucra a los luego de la complejación con el ligando.
fragmentos CDR del Fab, en ocasiones resi­ Las cadenas alifáticas apolares laterales de
duos de los fragmentos FR pueden estar com ­ Val, íle y Leu son incapaces de participar en
110 Aspectos básicos de la inmunidad

H,N NH, nal, que puede ser congelado después de la for­


mación del complejo Fab-ligando, estos am i­
noácidos tienen una contribución negativa en
esta unión.
Las Asp están involucradas en la formación
de puentes de hidrógeno y resultan más efecti­
vas cuando están localizadas en los CDR que
en los FR. Se supone que podrían participar en
la estabilización de los bucles o “loops”.
La alta incidencia de residuos aromáticos ex­
puestos, así como el carácter apolar de las ca­
denas alifáticas laterales en parte de la superfi­
cie del Fv, darían lugar a una estructura com­
pacta que le conferiría a la molécula su capaci­
dad para unir diversos ligandos. La especifici­
dad para un determinado antígeno provendría
de la precisa complementariedad de las superfi­
F ig . 5-36. Sitio de com binación. E structura del fragm ento cies interaccionan tes y de la correcta posición
v ariable de las cadenas L y H; ubicación de las respectivas de los posibles grupos reactivos.
zonas de hip e rv ariab ilid a d y de los resid u o s de cisteína La variabilidad de las cadenas L, y conse­
(véase texto).
cuente creación de diversificación, resulta de la
asociación de genes VI y JL (véase cap. 6). D i­
interacciones iónicas y sólo pueden hacerlo en cha asociación genera diversidad en la tercera
la unión al ligando a través de interacciones de zona de complementariedad (CDR3). Investi­
Van der W aals y de efecto hidrofóbico. T e­ gaciones recientes realizadas por Kimberly y
niendo en cuenta su grado de libertad rotado- Capra con transcriptos de cadenas L de tipo k
generados con hígado fetal humano y linfocitos
de sangre periférica, han demostrado que apro­
ximadamente un tercio exhibía una variación
de la longitud de CDR3, independiente del seg­
mento génico J k usado. El análisis de la se­
cuencia de nucleótidos, reveló que algunos de
los nucléotidos resultantes de la unión V k -J k y
que presentaban variaciones de CDRS, eran co­
dificados por los genes V k y J k usados en estos
transcriptos. No obstante, cerca del 20% de los
transcriptos contenían adiciones de segmentos
N-terminales, resultados coincidentes con una
actividad sim ilar a la TdT (deoxinucleotidil
transferasa terminal). Esas observaciones su­
gieren que TdT o una enzima análoga podría
ser activada en un porcentaje significativo de
linfocitos B humanos durante el rearreglo de
las cadenas L (véase cap. 2). Las variaciones en
la longitud de CDR3 en las cadenas L aumenta
el repertorio potencial y constituye una posibi­
lidad adicional de generar diversificación en la
molécula de anticuerpo.
De acuerdo con estudios de Padlan, del total
de la superficie de los CDR del Fv, sólo el
26,5% y 28,4% es usado en la unión con el an­
tígeno por los anticuerpos anti-lisozim a Hy-
HEL-5 y HyHEL~10, respectivamente. Los re­
F ig . 5-37. D iagram a del esqueleto de los carbonos a del siduos de los CDR que contactan con el ligan­
com plejo lisozim a-Fab (anticuerpo m onoclonal anti-lisozi-
ma). En el fragm ento Fab (parte superior derecha), la cade­ do representan sólo el 37,0% y 35,8% del nú­
na H está indicada con trazo grueso, y con trazo delgado la mero total de residuos de los CDR.
correspondiente a la cadena L, E n la parte inferior izquier­ Con respecto a los CDR3-L y CDR3-H se
da, adosada al sitio de com binación, está ubicada la lisozi­ presume que deben jugar un rol prominente, no
ma. (C orresponde al estudio tridim ensional de un com plejo
antígeno-Fab, analizado por difracción de rayos X. R. Pol- sólo en la unión al ligando, sino también en la
ja k y col., 1986. G entilm ente cedida por .su autor.) unión con el dominio opuesto y en el contacto
Anticuerpos 111

con otros CDR. Probablemente no sea coinci­ llo, sino que es una superficie que presenta p ro ­
dencia que los dos CDR3 presentan el máximo tuberancias y depresiones con posibilidades de
de variabilidad y que CDR3-H sea quien presu­ interacción con diferentes ligandos. La mayor o
me la mayor variabilidad en tamaño y confor­ menor posibilidad de cpe el sitio de combina­
mación, como lo han demostrado recientemen­ ción se una a ligandos diferentes dependerá del
te Wu y colab. balance entre las fuerzas de unión y de repul­
c) Otro hecho que se debe considerar es la sión que se originen en esas interacciones, d on­
uniespecificidad del sitio de combinación del de muchas veces un único residuo aminoaeídi-
anticuerpo. La pregunta que se formula es si las co del ligando o del sitio de combinación del
zonas de hipervariabilidad de una determinada anticuerpo puede jugar un papel importante.
molécula configuran especificidad para un solo Por ello, la especificidad de un suero inmune
ligando, o si en el sitio de combinación existen debe ser considerada como un fenómeno de la
subsitios para más de uno de ellos. Estas dudas población total de moléculas de anticuerpos y
surgen después de haberse demostrado, en pro­ no necesariamente la propiedad de cada m olé­
teínas monoclonales provenientes de mielomas cula de inmunoglobulina.
humanos y de ratón, la capacidad de algunas de Estudios desarrollados por Poljak y col. so­
ellas para fijar más de un ligando. La IgM (K) bre estructura tridimensional de un com plejo
EH, aislada de un paciente con macroglobuli­ Ag-Ac cristalizado (lisozima de huevo de co-
nemia de Waldenstrom, por ejemplo, fija gru­ dorniz-antilisozima) y del mismo antígeno con
pos dinitrofenol, grupos nitronaftil, ADN des­ el correspondiente fragmento Fab, hechos por
naturalizado, ARN, heparina, sulfato de dextra­ difracción de rayos X a una resolución de 2,8
no, ácido poliestirensulfónico, ácido ribitol tei­ A, muestran aspectos muy interesantes. La es­
choico y polímero ribosa-fosfato de origen bac­ tructura terciaria del antígeno lisozima, d e s­
teriano. La IgAj 460 de ratón fija DNP-lisina y pués de reaccionar con el Fab no presenta cam ­
menadiona (vitamina Kj), haptenos no relacio­ bios conformacionales respecto de la lisozim a
nados. En este caso se ha demostrado que, por nativa, y se comporta como un determ inante
modificaciones químicas introducidas en el si­ antigénico topográfico en el que participan re ­
tio de combinación, es posible conseguir que la siduos ubicados en diferentes partes de la m o ­
capacidad ligante sea para el grupo DNP o vi­ lécula, algunos bien distantes entre sí. Estos e s­
ceversa. Si bien esto sugeriría en forma indi­ tudios muestran además que la estructura cua­
recta la existencia de subsitios no continuos pa­ ternaria del sitio de combinación del anticuer­
ra estructuras de determinantes antigénicos no po, no constituye un simple bolsillo en el que
relacionados, en inmunoglobulinas monoclona­ se insertaría el epitope y en cuya formación in ­
les provenientes de mielom as, estos estudios tervendrían las regiones determinantes de com ­
deben ser extendidos a poblaciones de an ti­ plem entariedad de los fragm entos v ariables
cuerpos para obtener respuesta definitiva. En (CDR), sino que se extendería a lo largo de
un comienzo se hipotetizó (Richards y Konigs- ellos como una superficie plana con protube­
berg) que podrían existir diferentes células for­ rancias y depresiones originadas por las cade­
madoras de anticuerpos que originarían inm u­ nas laterales. Un área extensa del antígeno se
noglobulinas con sitios de combinación m últi­ pone en co ntacto con el Fab, y lo hace de
ples, no iguales, en los que la especificidad pa­ acuerdo con la topografía de ambos. Las protu­
ra un ligando podría estar repetida en varias de berancias y depresiones del ligando y del anti­
ellas. Por estim ulación antigénica se origina­ cuerpo facilitan el contacto y las interacciones
rían inmunoglobulinas diversas con especifici­ entre los residuos para formar las uniones no
dad para ligandos distintos (no esencialmente covalentes, de una manera similar a lo que o cu ­
los mismos en cada molécula), pero todos eon rre en las interacciones proteína-proteína. En el
especificidad para el antígeno inductor. Ello sistema estudiado, 16 residuos de la lisozima y
haría que en una población de moléculas de an­ 17 residuos del Fab hacen contacto, correspon­
ticuerpos para un ligando todas tuvieran espe­ diendo 10 de ellos a la cadena H. La m ayor
cificidad para éste, y que la relacionada con los parte de esos 17 residuos están ubicados en la
restantes se viera diluida como consecuencia tercera zona de hipervariabilidad (CDR3).
de la participación de clones múltiples. En algunos casos la simple sustitución de un
Estas especulaciones fueron hechas conside­ aminoácido en el antígeno varía enormemente
rando el sitio de combinación como un bolsillo, la especificidad, como se ha observado en liso-
con varios subsitios, y que cada ligando para zimas de huevo de distintas especies animales
interaccionar tendría que insertarse en él. In ­ cuando reaccionan con el fragmento Fab del
vestigaciones recientes que se describen más anticuerpo monoclonal específico para la liso ­
adelante, desarrolladas con anticuerpos mono­ zima de huevo de codorniz. Este hecho y otros,
clonales, muestran que el sitio de combinación como la diferente afinidad de anticuerpos espe­
del anticuerpo con el antígeno no es un bolsi­ cíficos para un m ism o ligando, las bases e s ­
112 Aspectos básicos de la inmunidad

tructurales de las reacciones cruzadas de un an­ cuencia de sus aminoácidos constitutivos. Tra­
ticuerpo con antígenos heterólogos, los anti­ bajando con varias inmunoglobulinas monoclo­
cuerpos heteroclíticos y las reacciones idiotipo- nales se demostró que usarían para cada región
antiidiotipo, son fácilmente entendibles con el variable CDR sólo unas pocas conformaciones
modelo de sitio de combinación del anticuerpo a las que se denomina “estructuras canónicas”,
descrito por estos autores. Estudios hechos por las que estarían determinadas por un reducido
Padlan y col. con diferentes anticuerpos mono­ número de aminoácidos ubicados en sitios es­
clonales específicos para hsozima de clara de pecíficos de las zonas hipervariables. Esas es­
huevo, permitieron demostrar que, para el mis­ tructuras básicas son las que se indican en la fi­
mo ligando (lisozima), los aminoácidos de los gura 5-39.
Fab que interaccionan con el antígeno no son d) Una apreciación sobre el tamaño del sitio
los mismos para los distintos anticuerpos (cua­ de combinación de un anticuerpo fue inicial­
dros 5-15A y 5-15B). mente lograda por ensayos de inhibición, ha­
La figura 5-37 corresponde a un diagram a biendo resultado útiles en este sentido los anti­
del esqueleto de los carbonos a del complejo cuerpos antidextrano (poli-D-glucosa), antipo-
lisozima-Fab antilisozima, y la figura 5-38 a lialanina y DNP-polilisina.
esa misma interacción con indicación de los re­ La inhibición de la interacción específica an­
siduos del ligando y hgante que interaccionan. tígeno-anticuerpo por oligosacáridos y oligo-
A diferencia de lo que se suponía, se ha péptidos, medida al 50% de efectividad, permi­
comprobado que los paratopes o sitios de com­ tió comprobar que aquélla se consigue con oli-
binación con el antígeno no adoptan múltiples gómeros de 5 a 6 residuos. En el caso del DNP
conformaciones surgidas al azar como conse­ (lisina)n se ha observado que el máximo de in-

F ig . 5 -3 8 . E n el m o d e lo q u e se
m u e s tra lo s á to m o s d e l a n tíg e ­
n o ( li s o z i m a ) y d e l F a b a n t i ­
c u e rp o e s tá n r e p r e s e n ta d o s en
su t o ta l id a d c o m o e s f e r a s d e
1,7 Á d e r a d io . A-. e s tr u c tu r a
d e l c o m p le jo a n tíg e n o F a b ( a n ­
t ic u e r p o ) , L a s c a d e n a s H d e l
f r a g m e n to F a b e s tá n c o l o r e a ­
d o s en a z u l, y e n a m a r illo las
c a d e n a s L, L a lis o z im a e s tá c o ­
l o re a d a en v e rd e y su r e s id u o
G ln 1 2 1 , q u e j u e g a u n p a p e l
m u y im p o rta n te e n la e s p e c ifi­
c id a d , e n ro jo , B : lo s m o d e lo s
c o rr e s p o n d ie n te s a l is o z im a y
al F a b h a n s id o s e p a ra d o s p a ra
m o s t r a r la s p r o t u b e r a n c i a s y
d e p re s io n e s en las s u p e rf ic ie s
c o m p le m e n ta ria s.
Anticuerpos 113

F ig . 5-38 (cont.) C: s u p e rfic ie d e c o n ta c to del F ab y d e l a n tíg e n o . L o s r e s id u o s in te ra c tu a n te s e stá n n u m e ra d o s y c o lo r e a ­


d o s en ro jo , a e x c e p c ió n d e la G ln 121 d e l a n tíg e n o , q u e lo e s tá en v io le ta . L o s re s id u o s d e la c a d e n a L q u e c o n ta c ta n c o n
e l a n tíg e n o s o n ; 1 (H is 3 0 ), 2 (T y r 3 2 ), 3 (T y r 4 9 ), 4 ( T y r 5 0 ), 5 (P h e 9 1 ), 6 (T rp 9 2 ) y 7 (S e r 9 3 ). L o s d e la c a d e n a H : 8
(T h r 30), 9 (G ly 31), 10 (T y r 3 2 ), I I (T rp 5 2 ), 12 (G ly 5 3 ), 13 (A sp 5 4 ), 14 (A rg 99), 15 ( A s p 100), 16 (T y r 101) 17 ( A r g
102). L os re s id u o s d e la lis o z im a q u e c o n ta c ta n co n el a n tic u e rp o son: 1 (A s p 18), 2 (A sn 19), 3 (A rg 2 1 ), 4 (G ly 2 2 ) , 5
(T y r 23), 6 (S e r 2 4 ), 7 (L e u 2 5 ), 8 (A sn 2 7 ), 9 (L ys 1 16), 10 (G ly 117), 11 (T h r 118), 12 (A s p I 19), 13 (V a l 120), 14 ( G ln
121), 15 (lie 124), 16 (L e u 129). (L o s n ú m e ro s e n tre p a ré n te s is in d ic a n el o r d e n d e s e c u e n c ia .) (C o rre s p o n d e al m is in o e s ­
tu d io in d ic a d o e n la fig u ra 5 -3 6 . F o to g ra fía s g e n tilm e n te c e d id a s p o r el D r. R . P o ja k .)

hibición se consigue con DPN (lisina), y que fijarse a mastocitos homólogos o heterólogos,
igual potencia inhibitoria tienen DNP (hsina)g y de unirse a linfocitos B, de atravesar mem bra­
DNP (lisina),. Resultados similares se han obte­ nas biológicamente activas (placenta, pared in ­
nido con anticuerpos antidextrano (fig, 5-40). testinal del recién nacido), de fijarse a la proteí­
Ello indica que el tamaño del sitío de combina­ na A del Staphylococcus aureus, de regular el
ción debe ser tan grande como para rodear a ciclo catabólico de la molécula proteica de la
aquéllos, lo que significa el compromiso de que form a parte, de fijarse a macrófagos,, de
aproximadamente 15-30 residuos de los 1.300 reaccionar con factor reumatoideo, etc, La m a­
que constituyen una molécula de anticuerpo. yor parte de esas funciones están localizadas en
Eos estudios cristalográficos han permitido el fragm ento Fe, en los dominios y C^S
calcular que el área del anticuerpo que interac- para la IgG e IgA, y en los C,_,2, Cj^3 y Cj^4 p a ­
ciona con un epitope tiene un tamaño aproxi­ ra la IgM e IgE.
mado de 700 A^. Si bien el fragmento Ec completo separable
por tratam iento papaínico conserva práctica­
Otros sitios efectores de mente intacta la actividad de la molécula com ­
las inmunoglobulinas pleta, los dominios aislados se muestran m uy
poco efectivos no obstante existir pruebas indi­
Localización de los sitios. Como ya se indi­ rectas de que algunos de ellos son los responsa­
cara, además de los dominios V^j y Vj^ que par­ bles de determinadas funciones. Se ha observa­
ticipan en la formación del sitio de combina­ do que los fragmentos Ec’ y pEc’ de IgG, cons­
ción de la molécula de anticuerpo, o “paratope” tituidos casi exclusivam ente por el dom inio
según la propuesta de Jem e (véase cap. 4), Cjj3, si bien conservan algunos determinantes
existen en los fragmentos constantes de las ca­ antigénicos de la molécula entera y la capaci­
denas H otros dominios, que son efectores de dad de reaccionar con algunos factores reuma-
funciones, algunas de las cuales se ejercen di­ toideos, carecen de la mayor parte de las pro­
rectamente, en cambio otras sólo tienen lugar piedades del fragmento Fe, lo que hace suponer
después de la unión antígeno-anticuerpo. Entre que gran parte de la actividad de este fragmen­
esas propiedades figuran la capacidad de acti­ to está localizada en el dominio Cj^2. Un frag­
var el sistema complemento a través de la vía mento de IgG2a de ratón, obtenido por trata­
clásica (fijación de Clq) o de la vía alterna, de miento enzimático, que responde a las caracte-
114 Aspectos básicos de la inmunidad

Fig. 5-39. A . E l s itio d e c o m b in a c ió n d e lo s


a n tic u e rp o s e s tá f o rm a d o p o r se is b u c le s o c o ­
d o s, tre s c o rre s p o n d ie n te s al d o m in io V. ( L l ,
L 2 y L 3 ) y tre s al d o m in io V „ ( H l , H 2 y H 3 ).
B . E s tru c tu ra s c a n ó n ic a s p ro p u e s ta s p a ra la s r e ­
g io n e s h i p e r v a r i a b le s d e lo s d o m in io s V k y
V H . L a s u p e rf ic ie a c c e s ib le al a n tíg e n o es la
u b ic a d a e n la p a rte s u p e rio r d e las fig u ra s y en
la p a rte in fe rio r la c o rre s p o n d ie n te a la e s tr u c ­
tu ra ríg id a . S e m u e s tra n la c o n fo rm a c ió n d e la
c a d e n a p r in c ip a l y a lg u n a s c a d e n a s la te ra le s
d e te r m i n a n te s d e la s e s tr u c tu r a s c a n ó n ic a s .
(A d a p ta d o d e C h o th ia C ., L e s k A . M ., T r a m o n ­
ta n o A . y c o l., N ature 3 4 2 :8 7 7 , 1989).

al a n tíg en o

Vk

Ll

26 26 ||g

L2

L3

VH

26
Phe 2 9 ^
Anticuerpos 115

rísticas de ese dom inio, ha dem ostrado fijar actividad corresponde al CH2 (P.M. 17 kDa)
Clq, pero su capacidad para activar el sistema de la IgG y al C„4 (P.M. 6 ,8 kDa) de la IgM.
complemento es menor que la del Fe entero. En el caso del ratón, la fijación a macrófagos
Se ha demostrado que en la fijación de C lq a de los anticuerpos de tipo IgM e IgG n o es
la IgG l (Ejj.) humana, tienen activa participa­ competitiva; la primera es Ca^+ dependiente.
ción los residuos Glu (318), Lys (320) y Lys En el cuadro 5-15 figuran algunas de las pro­
(322), ubicados en la parte externa del dominio piedades atribuidas a los diferentes dom inios
CH2, disposición que facilitaría un contacto di­ de la IgG.
recto con C lq . La unión de protema A (frag­ Cómo fu n cio n a n los sitios efectores. Hay
mento B) a IgG l tiene lugar en las proximida­ funciones que son puestas en marcha p o r la
des de la unión de CH2 y CH3. molécula de inmunoglobulina, sin necesidad de
En la IgG l de cobayo, el dominio responsa­ interacción previa con el antígeno. Entre ellas
ble de la activación del complemento por la vía está la capacidad para atravesar la placenta, la
alterna (véase cap. 22) pareciera que es el C H l, unión a la proteína A del Staphyíococcus a u ­
contenido en el fragmento Fd. reus y el control del ritmo catabólieo. Se h a de­
El fragmento Fe de la IgA humana es el que mostrado que esas funciones son inherentes al
fija el componente secretorio y las cadenas J, y fragmento Fe sin la participación del fragmento
en el caso de la IgE, sólo el Fe entero (P.M. 94 Fab. La estructura del fragmento Fe, según la
kDa) conserva la capacidad de fijación a m as­ clase o subclase de inmunoglobulina de la que
tocitos hom ólogos, no así el F e ’ de P.M. 57 provenga, determ ina que su funcionam iento
kDa. pueda ser distinto. En el caso de la regulación
Resulta difícil establecer con seguridad la lo­ del ritmo catabólieo, la degradación de IgG es­
calización de los sitios activos de la porción tá en relación directa con su concentración séri­
constante de las cadenas H, ya que la inefecti­ ca, no así para la IgM e IgA. El catabolismo de
vidad de dom inios aislados puede deberse a la IgD está en relación inversa a su concentra­
modificaciones conformacionales derivadas de ción.
los tratamientos enzimáticos usados para su ob­ La IgG humana intravascular catabolizada
tención. Parecería que los puentes S-S interca- por día varía según la subclase, siendo del 17%
tenarios ubicados en la región de la bisagra y para la IgG3 y del 7% para cada una de las res­
que form an parte del fragm ento Fe tuvieran tantes, lo que determina que la vida m edia de
cierta significación en el mantenimiento de la estas últimas sea de 21 días y sólo de 7 días la
actividad de este fragmento. La reducción de de la IgG3.
esos puentes eon mereaptoetanol determina que En la puesta en m archa de otros procesos
la capacidad de la IgG de unirse a Clq y de fi­ biológicos mediados por anticuerpos es in d is­
jarse a m acrófagos dism inuya considerable­ pensable la interacción previa con el antígeno
mente. La IgE sometida al mismo tratamiento para que aquéllos se efectivicen. Numerosas in­
pierde su capacidad para fijarse a mastocitos vestigaciones han sido desarrolladas con el ob­
homólogos. jeto de conocer el m ecanism o de esa activ a­
Si bien inmunoglobulinas diferentes pueden ción, y todas ellas apuntan a dos posibilidades.
tener propiedades biológicas similares, ello no Una es la que considera que la interacción del
significa que los sitios implicados sean los m is­ antígeno eon el anticuerpo induce en éste cam ­
mos. Dos inmunoglobulinas pueden fijarse a un bios conform acionales, y que esa estru ctu ra
mismo receptor pero con distinta afinidad, por adaptada sería la que tendría mayor afinidad
no ser iguales sus estructuras, lo cual puede de­ por el receptor, dando una unión firme y esta­
mostrarse por competición. Pueden unirse tam ­ ble capaz de poner en marcha un proceso. Si
bién a receptores muy próximos y la fijación de bien por estudios de dicroísmo circulai' se han
una de ellas crear un impedimento estérico para podido detectar cambios de esa naturaleza, y en
la unión de la otra, o ejercer la misma función algunos casos considerárselos como responsa­
por unión a receptores distintos no próximos. bles, la m ayor parte de los autores p arecen
En consecuencia, es difícil establecer correla­ coincidir en que no constituyen una regla gene­
ciones entre dominios de diferentes inmunoglo­ ral. La otra posibilidad estima que lo que debe
bulinas con respecto a una función biológica jugar un papel muy importante es la formación
compartida por ambas. de un retículo estable que, consecuentemente,
Las inmunoglobulinas IgG e IgM fijan Clq aumentaría la afinidad por el receptor y, si esto
con distinta afinidad, siendo la última la más ocurre sobre una membrana celular, el retículo
efectiva. De las subclases de IgG humana, la formado induciría modificaciones que podrían
IgG3 es la que fija más firmemente Clq, h a ­ llevar a una redistribución de los receptores de
ciéndolo en orden decreciente la IgG l e IgG2. superficie. Esta modificación sería la que indu­
La IgC4 no fija el complemento. Los dominios ciría a la célula a cumplir una función determ i­
responsables de ello no son los mismos y esa nada. Entre los argumentos en favor de esta in-
116 Aspectos básicos de la inmunidad

+ + + +

+
II
+
o

+ +
II
+

00 ^ + + +

+
o 2,

Ig + +

+ +
lg
~S o + +
O 'd

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e
a
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O ^

+ + + +

£>^ +

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Anticuerpos 117

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118 Aspectos básicos de ia inmunidad

F ig . 5-40. 50% de in ­
hibición por o ligosacá­
ridos de isom altosa a la
p r e c ip ita c ió n d e 1 m i
de suero anti-d ex tran o
por dextrano.

Inmoles de oligosacárido añadido

terpretación está el hecho de que la IgE entera lente. Los haptenos simples y antígenos mono-
fijada a mastocito sólo puede desencadenar una valentes carecen de esa propiedad, al igual que
reacción de hipersensibilidad inmediata cuando los fragmentos Fab del anticuerpo reagínico.
reacciona con un antígeno bivalente o poliva- E sta últim a interpretación estaría más de
acuerdo con los hechos, ya que la IgE sola se
fija firmemente al receptor de los mastocitos,
pero la liberación de histamina recién ocurre
C u a d ro 5-16. A lgunas de las pro p ied a d es
cuando se produce la interacción con un ligan­
atribuidas a los dominios constantes de la IgG
do bivalente.
Fragm ento Fe F c’ pF c’
La fijación de Clq a la molécula de IgG e
IgM libre es un hecho conocido, pero esta fija­
D om inios constitutivos C 2 C 3 C„3 C„3 ción no lleva a la activación del sistema com­
plemento si la inmunoglobulina no ha formado
Especificidad de cla.se + -1- +
un complejo Ag-Ac o ha sido agregada por mé­
E specificidad de subcla­ + - todos físicos o químicos. Se presume que ello
se puede deberse a que la agregación expone un
número mayor de receptores por Clq -m olécu­
Especificidad alotípica + -1 -0 -* 0- *
la con seis sitios reactivos sim ilares- y que, co­
C apacidad de com bina­ - -
mo consecuencia, se originaría un aumento en
ción con el Ag la afinidad de la unión. Esta unión firme y esta­
ble, con cambios en la conformación de Clq o
U nión al factor reum a­ + + +
toideo
sin ellos, sería la que aseguraría su capacidad
para iniciar la activación de los restantes com­
Fijación del com plem en­ - - ponentes del sistema complemento (fig. 5-41).
to (vía clásica)

F ijación a m astocitos he­ -t- - -


terólogos VARIACIONES ALOTÍPICAS
C om binación con la pro­ -1- - - En las cadenas L y H de las inmunoglobuli­
teína A del S. aureus
nas del hombre y de otros vertebrados se han
C apacidad para atravesar señalado variaciones alotípicas, correspondien­
m em branas biológica­ tes a la presencia de ciertos péptidos que fun­
m ente activas: cionan como epitopes o determinantes antigé-
placenta + - -
intestino
nicos y que son heredados de acuerdo con las
leyes de Mendel. Algunos de los alotipos son
C ontrol del ritm o cata- H- - - conform acionales, por lo que necesitan estar
bólico asociados a otras cadenas polipeptídicas para
S ólo algunos factores gen é tic o s h an sido d e te ctad o s en el d o m i­ que puedan expresarse, de modo que su estruc­
n io C,.,3 tura tridimensional se mantenga. Se los deno­
** C o rre s p o n d e a en sa y o s efe c tu a d o s en ra to n e s re c ié n n a c id o s,
c o n frag m en to s de IgG de co n e jo (M o rris, T, G. Proc. R. Soc. B. mina también “factores genéticos”, son recono­
160: 276, 1964.) cidos por los receptores antigénieos de las célu-
Anticuerpos 119

F ig . 5-41. Posibles m ecanism os de iniciación de funciones biológicas reguladas por los sitios activos ubicados en el frag^
m entó Fe de las inm unoglobulinas. A. U nión de inm unoglobulina libre a un receptor (pasaje placentario, regulación d e rit­
m o catabólieo; fijación a la proteína A del Staphyíococcus aureus). B. F orm ación de un retículo A g-A c-receptor q ue o rig i­
na m odificaciones en la m em brana celular (hipersensibilidad m ediada po r anticuerpos citotrópicos). C. 1) Form ación d e un
com plejo de baja afinidad (fijación de C lq a la IgG libre, sin activación de los restantes com ponentes de com plem ento). II)
Form ación de un com plejo de alta afinidad (fijación de C lq a un com plejo A g-A c con subsecuente activación de los otro s
com ponentes del com plem ento.

las B y T y pueden ser simples o complejos. El Los distintos alotipos están bajo el respecti­
origen de los primeros puede explicarse fácil­ vo control genético de locus segregados in d e­
m ente por m utaciones som áticas, las cuales pendientem ente. Son autosómicos y codom i-
pueden haber originado formas alélicas de un nantes, lo cual significa que se expresan en he-
mismo locus. El origen de los alotipos comple­ terocigotas y son independientes del sexo.
jos es más difícil de concebir y sobre el parti­ En las cadenas L de tipo k humanas han sido
cular se han formulado diferentes hipótesis. identificados los alotipos Km, y los Gm y Am

C uadro 5-17. Nomenclatura y localización de los alotipos más frecuentes del hoi.ibre y conejo

Especie L ocus Localización A lotipos Aminoácido.^ com prom etidos*

H om bre
G lm C yl (C „I) G lm (4 ) A rg (214)
G lm (1 7 ) Lys (214)
Cyl (C„3) G lm ( I) A sp(356)-G lu-L eu(358)-T hr-L ys
G lm (-I) G lu(356)-G lu-M et(358)-T hr-L ys
G 2m Cy2 (C„2) G2m (23)
G 2m (-23)
G3m Cy3 (C,.,2) G 3m(5)
G 3m(-5)
G3m (15)
G3ni(16)
G3m (21) Tyr(296)
G 3m (-2I) P he(296)
Cy3 (C„3) G 3m(6)
G 3 m (ll) P he(436)
G 3 m (-ll) Tyr(436)
G 3m (13)
G 3m (I4)
Cy4 (G„2) G 4m (4a)
G 4m (4b)
C a 2 (C„3) A 2 m (l) P h e(4 1 1 )-A sp(428)-V al(458)-V aI(467)
G 4m C[- A 2m (2) T h r(4 1 1)-G lu(428)-Ile(458)-A la(467)
K m (l) V al(I5 3 ), Leu(191)
A 2m K m (l,2 ) A la(I5 3 ), L eu(19I)
Km Km(3) A la(I5 3 ), V al(191)

Conejo
V„ A l, A2, A3 S ustituciones múltiples
B4, B5, B6, B 9 Sustituciones miiltiples
C l, C21
c, d ll M et(225)
d l2 Thr(225)
c. e l4 Thr(309)
e l5 A la(309)
Ms c. M sl6 , M sl7

' E í nú m ero e n tre p arén tesis c o rresp o n d e a la ubicación en la s e c u e n c ia am in o ac íd ic a.


120 Aspectos básicos de la inmunidad

en las cadenas y y a de las inmunoglobulinas Fig. 5-18. Factores genéticos “no m arcado­
IgG e IgA, respectivamente. Los alotipos de las res ” o isoalotipos en el hombre
cadenas H (Gm y Am) están asociados con las
diferentes subclases de inmunoglobulinas y go­ ‘'No m a rca d o res”
bernados por loci relacionados, algunos de los
cuales son multialélieos. Subclase N om enclatura N om enclatura
Si bien en un comienzo existió cierta anar­ de cadena original actual
quía en la nomenclatura de los alotipos, actual­
no-Uj n G m l(l)
mente se identifican con las letras que se co­ n o -b n G m 3 (5 )
rresponden con la clase y subclase de cadenas llO-b m G m 3 (l 1)
H, seguido de m y de inmediato y entre parén­ no-g n O m 3 (2 1 )
y., 4b n G m 4 (4 b )
tesis el número del alelo. Ejemplos: G lm (l) y
G lm ( 1 7 ); G 3 m (6 ), G 3 m (1 3 ), G 3 m (1 4 );
A 2m (l) y A2m(2). En las cadenas L de tipo k
han sido identificados tres alotipos, K m (l), A la (1 5 3 ), L e u (1 9 1 ); K m (3) : A la (1 5 3 ),
K m (l,2 )y Km(3). Val(191)].
Cada alotipo Gm está localizado en sólo una En el conejo el conjunto de alotipos es muy
subclase de cadena y. Los alotípos Gm y Am extenso, y marcadores que corresponden a esta
están ubicados en el fragmento constante, espe­ categoría han sido identificados en las cadenas
cialm ente en los dom inios C„2 y Cj,3 (Ec), y (IgG), a (IgA), |i (IgM), k (L) y A (L). Al
aunque algunos de ellos están en el dominio igual ciue en los alotipos humanos, son multia-
Cj^l (Ed). Los alotipos Km se encuentran en el lélicos, codominantes y segregados indepen­
fragmento constante C, de las cadenas K (cua­ dientemente.
dro 5-17). Los alotípos Km están presentes en El locus a tiene tres alelos (al, a2 y a3) y los
todas las clases de inmunoglobulinas, mientras alotipos se expresan en la parte variable de to­
que los Gm y Am lo están exclusivamente en das las cadenas H. Son alotipos complejos, ya
las IgG e IgA. que cada uno difiere del otro en no menos de
En subclases de IgG se ha dem ostrado la seis aminoácidos. Siendo el fragmento variable
presencia de marcadores genéticos (Gm) que de las cadenas H la expresión de un producto
pueden existir como isoantígenos en otras sub­ de recombinación de genes, que aparentemente
clases de cadenas y. Se los designa “no marca­ ocurre al azar, este alehsmo es difícil de expli­
dores” o isoalotípos, y es posible que sean se­ car. Algunos suponen que podría estar localiza­
cuencias básicas comunes a genes de las dife­ do en un fragmento regulatorio adyacente a di­
rentes subclases de IgG. Las variantes 4a y 4b chos genes.
son alelos presentes en las cadenas y^ y se los El locus b, con nueve alelos, cuatro de los
denomina G4m(4a) y G4m(4b). Este último ha cuales (b4, b5, b 6 y b9) son predominantes, de­
sido hallado en la cadena y^, pero expresado en terminan características antigénicas localizadas
ambos genes parentales, lo cual no constituye en el fragmento constante de las cadenas L de
un marcador diferencial. Es posible que la re­ tipo K. Son alotipos com plejos, y cuando se
gión del ADN que codifica para estos antíge­ compíu-an las secuencias de aminoácidos entre
nos en uno de los genes haya podido ser altera­ ellos, muestran diferencias próximas al 30%,
da por mutaciones, generando polimorfismo en El locus c codifica para cadenas L de tipo k .
una de las subclases. El alotipo G lm (l), por Se conocen los alelos c l y c21, y hay conejos
ejemplo, se ha encontrado en las cadenas yj, y homocigotas que no expresan ninguno de ellos.
cuando está presente el fragmento responsable Estos animales se identifican como “c-negati-
es el pentapéptido Asp-Glu-Leu-Thr-Lys en la vos”.
posición 355-360, Cuando en esta cadena se Los alotipos d l l , d l2 , e l4 y e l5 , correspon­
halla ausente [G lm (-l)], la secuencia del pépti­ dientes a los locus d y e, están localizados en
do es Glu-Glu-Met-Thr-Lys, difiriendo del an­ las cadenas y de la IgG de conejo. Los alotipos
terior en dos aminoácidos. La secuencia corres­ d i 1 y d i 2 están ubicados en la zona de la bisa­
pondiente al alotipo G lm (l) se encuentra tam­ gra. El di 1 está asociado con la presencia de
bién en la IgG2 y en la IgG3, pero no en la un residuo de metionina en posición 225 (adya­
IgG4. Puede originar anticuerpos específicos, cente y aminoterminal de la cisteína que parti­
está siempre presente por lo que no es un aloti- cipa en la formación del puente disulfuro inter­
,po, y por tanto en estas subclases de inmuno- cadenas H), mientras que el d i 2 está asociado a
globulina IgG sólo es un “no marcador” (cua­ una treonina en esa posición. Los alelos e l4 y
dro 5-18). e l 5 están ubicados en la porción terminal del
Los alotipos Km están relacionados con va­ fragmento Fe (residuo 309). En el alotipo e l4
riaciones aminoacídicas en las posiciones 153 en esa posición hay treonina, la cual es sustitui­
y 191 [K m (l): Val(153), Leu(191); K m (l,2): da por alanina en el e l 5.
Anticuerpos 121

En las cadenas (i ha sido identificado el lo­ el mecanismo por el cual se genera diversifica-
cus del alotipo Mn, del que se conocen ocho ción en las inmunoglobuhnas, que es el resulta­
alotipos. do de recombinación de múltiples genes V^,
En ratas, ratones y otros mamíferos también V|^, D|,, y que aparentemente ocurre al azar,
se han identificado alotipos de inmunoglobuli­ es comprensible que un mismo idiotipo pueda
nas. l^a rata presenta alotipos en el fragmento estar localizado en sitios de combinación o p a­
constante de las cadenas L k , mientras que en el ratopes correspondientes a anticuerpos con dis­
ratón no existen alotipos para ninguno de los tinta especificidad, y que en algunos casos ha­
subtipos de cadenas k y X,. Ambos anim ales ya sido posible agruparlos en familias, en las
presentan alotipos en los fragmentos constantes que pueden estar incluidos anticuerpos con es­
de las cadenas H (y). Para su identificación se pecificidad no relacionada. A estos idiotipos se
han usado diferentes nomenclaturas. los llam a “públicos” , y “privados” si sólo se
Es posible obtener anti sueros contra los dife­ hallan presentes en una determinada molécula.
rentes alotipos de las inm unoglobulinas del El hecho de que un epitope antigénico pueda
hombre, conejo y otros animales; ello ha per­ ser reconocido por paratopes que no comparten
mitido la tipificación serológica y determina­ el m ism o idiotipo y que un m ism o id io tip o
ción del tipo genético a que pertenecen, en es­ pueda estar en paratopes diferentes constituyó
pecial las inm unoglobulinas hom ogéneas de la base de la hipótesis de Jeme sobre la regula­
mielomas. La tipificación de la IgG provenien­ ción del sistema inmune a través de la red idio-
te de un suero humano normal, constituida por tipo-antiidiotipo.
una mezcla de IgG l, IgG2, IgG3 e IgG4, sólo
perm ite conocer los alotipos presentes en la
mezcla, pero no los individuales. En el conejo, A GLUTIN IN AS PR O C E D E N TE S
el fenotipo hallado depende del carácter homo- DE PLAN TAS E IN VERTEBRAD OS
cigoto o heteroeigoto del animal en estudio.
Los métodos serológicos empleados para es­ A partir de diferentes variedades de h a b i­
tos ensayos se basan en la inhibición de la chuelas (Phaseolus limensis, Vicia craca, Vicia
aglutinación que la inmunoglobulina en estudio gramínea, Vicia fava. Vicia ervília), de sem i­
puede producir, al actuar sobre un sistem a llas de ricino {Ricínus comunis), Bauhinía p u r­
aglutinante constituido por hematíes que tienen purea, etc., se han preparado extractos en los
fijada IgG de genotipo conocido, y su corres­ que se han encontrado sustancias con capaci­
pondiente anticuerpo. Su determinación puede dad para interaccionar con componentes anti-
efectuarse también por ELISA. génicos de los glóbulos rojos y prc lucir agluti­
nación. Estas sustancias, cuya especificidad es
para componentes hidrocarbonados, son cono­
VARIACIONES IDIOTÍPICAS cidas con el nombre de lectinas; pueden fijar
m onosacáridos y oligosacáridos y precip itar
Kunkel pudo dem ostrar que al inocular un glucoproteínas. La actividad más común es an-
conejo con una determinada IgG de mieloma se ti-A, anti-H, anti-N y a veces anti-B y anti-M.
obtenía un antisuero y que, al ser absorbido con No se han encontrado lectinas contra antígenos
otra IgG de mieloma distinta a la anterior pero del sistema Rh. Ello podría deberse a que estos
perteneciente a la misma subclase, quedaba un antígenos son lipoproteínas y en las lectinas só­
remanente de anticuerpos que sólo reacciona­ lo ha podido dem ostrarse especificidad para
ban con la IgG usada como inmunógeno. C on­ azúcares (cuadro 5-19).
cluyó que la especificidad estaba dirigida con­ Estas sustancias han sido empleadas en for­
tra determinantes antigénieos presentes en la ma rutinaria en la agrupación sanguínea, en es­
parte variable de las cadenas L y H de la m olé­ pecial en la determinación de subgrupos A y
cula, los que se identificaron con el nombre de AB y en la investigación de secretores.
idiotipos. Los estudios fisicoquímicos han demostrado
Un determinante simple del fragmento varia­ que, si bien interaccionan con antígenos hem á­
ble (Fv) se denom ina “idiotopo” y se llam a ticos, no son inmunoglobulinas. Se fijan a re­
“idiotipo” a la suma de todos aquellos que se ceptores hemáticos expuestos en la membrana
encuentran presentes en un dominio variable. de la célula y en algunos casos se ha consegui­
Los anticuerpos capaces de reconocerlos se lla­ do, con monosacáridos y oligosacáridos, inhi­
man “antiidiotípicos”. Se han identificado idio­ bir su acción aglutinante. Se han intentado es­
tipos localizados en las cadenas L, H y algunos tudios de interacción primaria con el objeto de
que involucran a am bas. T am bién se los ha determinar la valencia de las lectinas, pero en
identificado en los fragmentos variables de las su mayoría se han visto dificultados por no ha­
cadenas L y H que no están relacionados con la berse podido determ inar con certeza el peso
zonas de hipervariabilidad. Teniendo en cuenta molecular de las sustancias ensayadas.
122 Aspectos básicos de la inm unidad

C u ad ro 5-19. Especificidad de diferentes lee- mentos constantes en las cadenas L y H (fig.


tinas para eritrocitos humanos 4-29) y de subtipos para ambos tipos de cade­
nas, propuso la siguiente nomenclatura:
Especificidad O rigen

P haseolus limensis C adenas L


Phaseolus lunatus
C rotolaria aegyptica C k y Cy para los segmentos constantes de
C rotolaria fa lca ta ambas cadenas.
Vicia peregrina
Anti-A Vicia vilíosa VKp V k „, Vk,jj, V k ,.^, para los subtipos de
D olichos biflorus cadenas K con variabilidad localizada en el seg­
H elix pom atia mento variable.
CUtocyba nebularis V^,, VI,j, V l|„, VX,y, VA,av^, VXy,, para los
O tala lactea
H yptos siiayeolens subtipos de cadenas A, con variabilidad locali­
zada en el segmento variable.
M arasm ius oreales
B andeiraea sim plicifolia
Anti-B C adenasH
Polysporus fom entarius
Sophora ja p ó n ica
Cy, Cft, C a , C5, Ce, para los segm entos
U lex europaeus constantes de las cadenas H de IgG, IgM, IgA,
L otus tetragonolohus IgD e IgE, respectivamente.
Cytisus sessifolis
A nli-H Laburnurn alpinum Vy, Vji, V a, V 8 , Ve, para los segmentos va­
O nonis spinosa riables de las mismas cadenas.
Xylaria polym orpha Para la IgG que tiene cuatro subtipos de ca­
Tetragonolobus purpureas denas H, con diferenciación en el segm ento
A nti-M Iberis am ara constante, Cy se amplía a Cy,, Cyj, Cy, y Cy_^.
De igual modo C|J, C a l, Ca2.
Anti-N
Vicia gram ínea C om o cada segm ento H constante puede
Bauhinia purpurea subdividirse en tres dominios, uno correspon­
diente al segmento Fd y los restantes al frag­
mento Fe, cada fragmento H constante estará
constituido por CH,, CH^ y CH,,.
En la hemolinfa de crustáceos, moluscos y Sobre la base de lo expuesto, las fórmulas de
otros invertebrados se han encontrado también las inmunoglobulinas pueden expresarse de una
aglutininas similares a las anteriores, capaces manera más compleja, pero a su vez más explí­
de aglutinar bacterias y glóbulos rojos de verte­ cita.
brados. Son sustancias proteicas de alto peso La IgG del tipo 1, es decir la IgG l, con ca­
molecular, muy resistentes a las enzimas pro­ denas K del tipo II, tiene la fórmula
teolíticas. En el fluido celónico de loinbrices de
tierra portadoras de injertos heterólogos se han 1(Vk „ . C k) (V y . Cyl)]^
encontrado sustancias no presentes en lombri­
ces portadoras de injertos autólogos, las que re­ Si se quiere hacer referencia a los com po­
presentarían aglutininas contra los antígenos nentes de las fracciones constantes de las cade­
extraños. nas H, la fórmula se amplía:
Algunas de las leetinas conocidas son mito­
génicas de determinados tipos de células linfoi­ [ ( V K „ . C K ) ( V y . C y , ' . Cy, 2. Cy,3)
des; de ahí que últimamente se las haya utiliza­
do con éxito en la diferenciación de linfocitos La fórmula general de la IgM será:
T y B. También, dada su capacidad para inte­
raccionar con hidratos de carbono, algunas de I [ (V k . C k ) (V ^ . C[i) ], 1,
ellas, como la concanavalina A, ha sido utiliza­
da para aislar y purificar glucoproteínas, inclui­ El mismo esquema se utiliza para las restan­
das inmunoglobulinas. tes inmunoglobulinas.
Estas fórm ulas son útiles para expresar la
composición de algunas inmunoglobulinas, en
N O M EN CLA TU RA especial un tipo de IgA en que las dos cadenas
DE LAS INMUNOGLOBULINAS L están unidas entre sí al igual que las cadenas
H, y las uniones L-H no son de tipo covalente
Un comité de expertos de la Organización por puentes S-S. Para ellas la fórmula sería:
M undial de la Salud, teniendo en cuenta la
existencia de segm entos variables y de seg­ (V k . C k) (V a . C a),
Anticuerpos 123

Para el caso de las IgA halladas en secrecio­ Las proteínas que forman parte de la Super­
nes, la fórmula resultante es la siguiente: familia de la inmunoglobulina pueden incluir­
se en diferentes grupos según la función que
[ [ (V k . C k) (V a . C a) J^S cumplen y el tejido con el que están relaciona­
das. Los grupos más importantes son: a) inm u­
Siendo S el componente secretorio. noglobulinas: cadenas H, cadenas k y cadenas
A; b) complejo RCT-CD3: cadenas a ,p o yS del
RCT y cadenas y,5,e de CD3; c) complejo m a­
O T R A S M O L É C U L A S R E L A C IO N A D A S y o r de h isto c o m p a tib ilid a d : cadenas oc de
CO N L A S INMUNOGLOBULINAS CMH-I y pj-microglobulina, cadenas a y ¡i de
CMEl-II; d) antígenos asociados a (i^-micro-
L a superfam ilia globulina: cadenas a de los antígenos TL, Qa
de las inm unoglobulinas y C D l a; e) moléculas de adhesión: CD2, LFA-
3; f) a ntígenos de su p erficie de lin fo cito s:
Bajo este rubro se incluyen moléculas pro­ CD4, cadenas T y II de CD 8 y CTLA-4; g) an­
teicas cuya principal característica es la de pre­ tígenos localizados en cerebro y linfocitos:
sentar en su estructura bucles o “loops” simila­ Thy-1, MRC OH-2; h) receptores de inmuno-
res a los que se observan en los fragmentos va­ globulinas: RPolylg, RPcy2b/yl; i) m oléculas
riables (V) y constantes (C) de las cadenas L y re la c io n a d a s con tejid o n ervio so : N C A M
H de las inmunoglobulinas. El número de bu­ (m o lécu la de adhesión de tejido n erv io so ),
cles no es constante y -varía según el origen de MAG (glucoproteína asociada a m ielina), Po
la molécula. Estos bucles como en las inmuno- (proteína de mielina); j) antígenos tumorales:
globulinas, están constituidos por dos hojas an­ CEA (antígeno carcinoembrionario; k) recep­
tiparalelas plegadas en p, formando un “sand­ tores de factores de crecimiento: RPDGF (re­
wich” o emparedado, presentando cada una de ceptor del factor de crecim iento derivado de
las hojas 3 o 4 fibras. En la mayoría de los ca­ plaquetas), RCSE-1 (receptor del factor esti­
sos ambas hojas están unidas por un puente di- m ulante de colonias- 1 ); 1) moléculas que no
sulfuro perpendicular a las mismas, estando los form an parte de la superficie celular: a ,B g p
residuos hidrofóbicos orientados hacia el cen­ (glucoproteína a,B ), LINK (proteína de unión
tro del núcleo. a membrana basal).
A los dom inios que presentan hom ología En el cuadro 5-20 figuran algunas de las ca­
con el dominio variable de las cadenas L o H, racterísticas más importantes de estas p ro teí­
constituidos por 65-75 residuos, se los designa nas.
V, y con C a los que presentan homología con Casi todas las proteínas de la Superfamilia
los dominios constantes, los que están consti­ asociadas a células tienen una parte citoplas­
tuidos por 55-60 residuos. En este caso se los mática, la C-term inal, seguida de una tra n s­
designa C l , y con C 2 a aquellos que poseen es­ membránica de carácter hidrofóbico y una por­
tructuras intermedias con los dominios V y C. ción extracelular donde se encuentran localiza­
Por regla general la secuencia de aminoácidos dos los dominios V y/o C. Algunas de estas
es menor que la correspondiente al C l, origi­ proteínas no están insertadas en la mem brana
nando un bucle más pequeño. celular, sino que están unidas a ésta por un an­
Cabe hacer notar que a aquellos dominios de claje de tipo glucofoslipídico (fig. 5-42: proteí­
las moléculas de la Superfamilia que presentan nas THy-1, LEA-3, CEA).
hom ología con los dominios variables de las En los receptores antigénicos de los linfoci­
inmunoglobulinas se los denomina V, por su tos B y T la unión al ligando (antígeno o CM H-
similitud con estos dominios, sin que ello sig­ péptido) tiene lugar a través de la superficie
nifique variabilidad tal como ocurre con los do­ que en la parte superior de la molécula forman
minios V de las cadenas L y H (fig. 5-42). los fragmentos V, y C, de la Ig y las cadenas a
Los estudios estructurales de estas proteínas y p del RCT. Las otras interacciones de los do­
llevan a suponer un origen común a partir de minios de las inm unoglobulinas tienen lugar
un gen ancestral correspondiente a un receptor por contacto entre las caras de las hojas plega­
primordial de superficie, que codificaría para das en p como ocurre con C, y C,., (fragmento
1 0 0 residuos, con dos restos de cisteína que al Fb, unión heterofílica) y Cj,3...C^3 (fragmento
unirse y originar un puente disulfuro darían lu­ Fe, unión homofílica). Ello hace suponer que
gar a un bucle. Los genes que codifican para las interacciones entre moléculas de la Superfa­
los diferentes miembros de la Superfamilia ha­ milia tienen lugar por un mecanismo sim ilar,
brían surgido por duplicación génica y diver­ que los dominios V, C l o C2 pueden interac­
gencia a partir de ese dominio primordial. Los cionar con otras moléculas a través de alguna
genes que codifican para estas proteínas están parte accesible de sus superficies, y que las
distribuidos en distintos cromosomas. uniones son no covalentes y de distinta afini-
124 Aspectos básicos de la inmunidad

C uadro 5-20. Principales componentes de la Superfamilia de las inmunoglobulinas, la mayoría


de las cuales se expresan en la superficie de diferentes células

M olécula Tejido en el que se expresan Función

Ig (inm unoglobulinas) Sólo en linfocitos B R eceptor antigénico del LB, A nticuer­


pos
R C T (receptor del LT) En linfocitos T y tim ocitos R eceptor antigénico del LT, N o se co ­
nocen form as solubles del R C T
CD3 (cadenas y, 5, e) En linfocitos T y tim ocitos Form an parte del com plejo RCT-CD 3
C M H (antígenos del com plejo m ayor D iferentes tipos celulares; inducidos Presentan péptidos de antígenos ex tra­
de de histocom patibilidad) po r interferón ños al RC T
P,-m globulina D iferentes grupos de células linfoides Se desconoce su función
C b 2 y LFA-3 Linfocitos y tim ocitos C D 2 de célula T interacciona con
LFA -3 presente en otras células m e­
diante reacciones de adhesión. F un­
ciones sim ilares cum plen las m olécu­
las CA M (moléculas de adhesión ce ­
lular)
C D 4 y CD8 CD 4 y CD8 en tim ocitos y poblaciones C D 4 y CD8 controlan la interacción de
C TLA -4 de linfocitos T los L T con los antígenos CM H clase
CD 4 en m acrófagos lyll,
CD 8 en células N K C TLA-4: función desconocida
C TL A -4 en células T activadas
Thy-1 C élulas linfoides y cerebro. Se locali­ A nticuerpos anti-Thy-I inducen divi­
zan en neuronas, fibroblastos y dife­ sión de los linfocitos T, No se cono­
rentes células linfoides cen sus receptores en el sistem a ner­
vioso
M R C OX-2 Se localiza en neuronas, endotelio y d i­ Se desconoce su función
ferentes linfocitos

R P o ly lg (receptor de IgM e IgA poli­ E pitelio intestinal y hepático T ransporta form as m nltim éricas de
méricas) IgM e IgA a través del epitelio. El
p rim er dom inio fija IgA, Los dom i­
nios extracelulares liberados de
m em brana por proteólisis constitu­
yen el Com ponente Secretorio (S)
RFC-ylb/yl (receptor de IgG) M acrófagos Fija IgA agregada
N C A M (m olécula de adhesión del sis­ Form a parte del grupo de moléculas M edia la adhesión de células nerviosas
tem a nervioso) asociadas al sistem a nervioso. Se la
encuentra en las neuronas y glía
M A G (glucoproteína asociada a m ieli­ C orresponde al m ism o grupo de m olé­ Podría funcionar en m ielinización
na) culas que N CA M , Se localiza en
m ielina central y periférica y algunas
neuronas
P o (proteína de m ielina) M ielina periférica Constituye el 50% de la proteína de
m ielina periférica
CEA (antígeno carcinocm brionario) Células epiteliales y sus tum ores M arcador tum oral. F unción desconoci­
da
R P D G F (receptor del factor de creci­ C élulas m esenquim al es Interacciona con factores de creci­
m iento derivado de plaquetas) m iento para iniciar división celular y
otras actividades
R C S F l (receptor del factor estim ulante M onocitos Sim ilar a R PD G F
de co lo n ias-1)
L IN K (proteína de unión a m em brana M em brana basal (no es una m olécula Actiia com o m olécula de unión entre
b asal) de superficie celular) proteoglicano y hialuronatos
a l B-gp (glucoproteína a IB) G lucoproteína hallada en suero Se desconoce su función y ligandos

dad según la función que esas interaceiones po­ funciones las cumplen no sólo a través de las
nen en marcha. células y tejidos comprometidos con la respues­
Considerando el supuesto origen común de ta ininune, sino también con otros tejidos, entre
estas diferentes moléculas de la Superfamilia de ellos los componentes del sistema nervioso.
las inmunoglobuhnas, se ha sugerido que el rol Si bien las m oléculas descritas han sido
primitivo de estas moléculas ha sido el de reco­ identificadas en vertebrados, sería muy impor­
nocim iento celular, y que una diferenciación tante tener conocimiento sobre su posible exis­
posterior las ha llevado a cumplir distintas fun­ tencia en invertebrados; ello sería de gran utili­
ciones como la adhesión celular, la captación de dad para establecer su evolución estructural y
ligandos actuando coino receptores, etc. Estas funcional.
Anticuerpos 125

Inmunoglobulina Complejo RCT-CD3


(IgM)

F ig . 5-42. Superfam ilia de las imrrunoglobulinas. Las siglas con las que se identifican las diferentes proteínas com i^onen-
tes de esta fam ilia son las indicadas en el cuadro 5-18. Los dom inios señalados con V y Cl presentan sim ilitud con lo s d o ­
m inios V y C de las cadenas H de las inm unoglobulinas. Los identificados con C2 corresponden a estructuras interm edias
com partidas con V y C y son de m enor tam año por estar constituidos po r un núm ero de residuos inferior al co rresp o n d ien ­
te a los dom inios constantes de las inm unoglobulinas. L as m oléculas en las que se representan dom inios distintos a lo s b u ­
cles, corresponden a estructuras no sim ilares a los dom inios V o C de las inm unoglobulinas. El signo (®) indica h id ra to de
carbono. El anclado a m em brana por unión gluco-fosfatidilinositol de algunas de las proteínas está indicado por una flech a
( i ) . (A daptado de W illiam s, A. F., Barclay, A. N. Ann. Rev. Inim unol, 6:381, 1988).
126 Aspectos básicos de ia inmunidad

Cuadro 5-21. Receptores para Fe (humanos)

Am inoácidos A fin id a d para

N om enclatura Cadenas PM (kD ) Citopl. Transm.. E xtracel. CD IgG (Ka) Ig E (K a ) E specificidad

huR IFcy S im ple 72 63 21 273 CD 64 I0**-109 I g G l> Ig G 3 > Ig G 4 » Ig G 2


huR IlF cy S im ple 40 76 28 186 C D w 32 <10’ I g G l= Ig G 3 » Ig G 2 ,Ig G 4
huR IIIFcy a-y2aC 2 50-80 25 21 191 CD 16 <10’ I g G I= lg G 3 » Ig G 2 ,Ig G 4
huR lF ce a|3Y2 45-65 31 21 180 10‘' IgE

Receptores para Fe pueden regular otras funciones como la expre­


sión de linfoquinas, otros receptores celulares e
Por regla general los fragmentos Fe de las iniciar procesos de diferenciación celular.
inmunoglobulinas pueden ser fijados a la su­ Para identificar la inmunoglobulina que son
perficie celular por moléculas del grupo de las capaces de fijar, los RFc llevan adicionada la
glucosiltransferasas que reconocen la parte hi- letra griega de la correspondiente cadena Bl:
drocarbonada de la molécula, por moléculas si­ RFcy, RFc|i., R F ca, RF ce, RF c5. En aquellos
milares a leetinas y por los receptores para Fe. casos que exista más de un receptor por clase
Desde com ienzo de siglo se tenía conoci­ de inmunoglobulina, la letra R va seguida del
miento de la existencia en el suero de factores n ú m ero ro m a n o c o rre s p o n d ie n te : R IF cy,
termoestables y termosensibles conocidos co­ RIIFcy, RIIIFcy, RIFce, RIIFce.
mo opsoninas, con capacidad para unirse a bac­ Los receptores para Fe han sido estudiados
terias y facilitar su captación y fagocitosis por en el hombre y otras especies animales como
los macrófagos. Actualmente se sabe que esos ratón y rata. Se los identifica anteponiendo a la
factores son anticuerpos y componentes del sis­ letra R las siglas “hu”(humano), “mu”(murino),
tema complemento, los que se unen a los fago­ “rt”(rata): huRIFcy, muRFcy2b, rtRIFce, etc.
citos por intermedio de receptores para esos li­ Los receptores para Fe están formados por
gandos. A los que tienen capacidad para-fijar un número variable de unidades según el recep­
inmunoglobulinas se los designa receptores Fe tor; tien en p o rcio n es in trac ito p la sm á tic as,
(RFC). transmembránicas y extracelulares, y presentan
Los RFc fueron identificados en el hombre y dominios similares a los C2 de la Superfamilia
otros vertebrados a partir de 1972, cuando se de las inmunoglobulinas, en la que han sido in­
hicieron los primeros estudios sobre los meca­ cluidos. Hace excepción a esta regla el RIFce,
nismos de la fijación de complejos Ag-Ac so­ que fija moléculas de IgE con uniones de baja
bre linfocitos B y T . Esos estudios estuvieron afinidad.
dificultados por la metodología disponible en Se han descrito receptores para todos los iso­
esos momentos. El advenimiento de los anti­ tipos de inmunoglobulinas, no obstante, son los
cuerpos monoclonales, el clonado de líneas ce­ RFcy y los RFce los que han sido mejor estu­
lulares, la citometría de flujo y los estudios a diados y sobre los que se han volcado la mayo­
nivel de genes han permitido tener un concepto ría de los análisis estructurales correspondien­
claro sobre estructura, función y relaciones en­ tes a estas moléculas.
tre los receptores para Fe de las distintas clases
y/o subclases de inmunoglobulinas. Estos re­ Receptores para Fe de IgG en humanos
ceptores juegan un rol fundamental en aquellos (huRFcy)
mecanismos celulares de defensa iniciados por
la fijación del Fe de moléculas de anticuerpos o Los receptores para Fe de origen hum ano
complejos inmunes sobre diferentes células del con esp ecificid ad para IgG (huRFcy) están
sistema hematopoyético, entre los que cabe ci­ agrupados en tres categorías de acuerdo con su
tar la fagocitosis, la citotoxicidad dependiente e stru c tu ra y re a c tiv id a d : R IFcy, R IIF cy y
de anticuerpo (ADCC), la citotoxicidad por cé­ RIIIFcy. En la figura 5-43 se encuentran esque­
lulas NK (“natural killer”), la captura y presen­ m atizadas dichas estructuras y en el cuadro
tación de antígenos, procesos en los que se ha 5-21 resumidas sus propiedades.
demostrado que el evento inicial para los RFc El R IF cy es de alta afinidad, capaz de fijar
es la agregación. IgG monomérica con una constante de afinidad
Además de participar en funciones efectoras (Ka) del orden 10“-10’ M*‘. Este receptor está
de la respuesta inmune, los RFc, al interaccio­ presente en monocitos y macrófagos, y en poli­
nar con los Fe de las moléculas de anticuerpos, morfonucleares neutrófilos humanos puede ser
Anticuerpos 127

inducido por interferón gamma (INF-y). En al­ nas estirpes de linfocitos T periféricos. La prin­
gunas líneas de monocitos el INF-y puede in­ cipal característica de este receptor es que en
crem en tar h asta 2 0 veces la expresión del macrófagos y células NK se expresa como una
RIFcy, cuyo número normal por célula oscila proteína transmembránica, en tanto que en neu­
entre 1 x IO'* a 5 x lO"*. La Reunión de Expertos trófilos lo hace como una proteína fijada por
en Antígenos de Diferenciación ha designado a una unión glucano-fosfatidilnositol (fig. 5-43).
huRIFc y como CD64. A diferencia de los otros O tra característica de este receptor es que la
receptores de baja afinidad, que poseen dos do­ proteína posee ácido aspártico, aminoácido car­
minios extracelulares del tipo C2, el huRIFcy gado, en la porción correspondiente al sector
tiene tres. Los dos primeros dominios extrace- transmembránico. La expresión transmembráni­
luiares son homólogos a los dominios corres­ ca del RIIIFcy es dependiente de la coexpresión
pondientes a los receptores RIIFcy y RIIIFcy. de la subunidad y del RIFce o de la subunidad ^
Todo hace presumir que el tercer dominio del del complejo RCT-CD3, ambas con residuos
RIFcy debe desem peñar un rol importante en cargados en el dominio transmembránico.
las uniones de alta afinidad del receptor a li­ Aproximadamente 10^ copias de R IIIFcy se
gandos. El RIFcy tiene una masa relativa de 72 expresan en la superficie de los neutrófilos hu­
kD y la capacidad para fijar los diferentes sub­ manos. Estos receptores están altamente gluco­
clases de IgG humanas varía en el siguiente or­ silados y en geles migran como proteínas de 50-
den: IgG l> IgG 3> IgG 4»IgG 2. 80 kDa, en tanto que los expresados en m acró­
Todos los ensayos señalados parecen indicar fagos lo hacen como proteínas de 53 kD. El fac­
que el RIFcy es univalente. La principal fun­ tor de transformación de crecimiento-p (TGF-
ción efectora en la que el receptor participa es p) aumenta la expresión del RIIIFcy en las su­
la ADCC. perficies celulares. Se identifica al RIIIFcy con
El segundo receptor para IgG humano {hu- el antígeno de diferenciación C D l 6 .
RIlFcy) es una proteína de 40-50 kD, presente En los macrófagos, en los que el receptor es
en una variedad de tipos celulares entre los que de tipo transmembránico, activa la fagocitosis.
se incluyen monocitos, macrófagos, plaquetas, En los neutrófilos, en los que el anclado del re­
eosinófilos y linfocitos B; no se lo encuentra en ceptor a membrana es por unión glucano-fosfa-
células T. tidilinositol, se discute que función cum ple.
Siguiendo las recomendaciones del Comité Ello porque el entrecruzamiento de este recep­
de Expertos en Antígenos de Diferenciación se tor mediado por un anticuerpo anti-receptor es­
lo designa CDw32. A nivel genómico se han pecífico induce en los neutrófilos aumento de
identificado tres genes denominados IIA, IIB y calcio libre en el citosol y de actina F, lo que
IIC los que codifican seis transcriptos. Todos estaría indicando que es capaz de mediar algu­
ellos se expresan en monocitos; IIA y IIC se na señal transm em bránica aunque no se en­
expresan en polimorfonucleares neutrófilos y cuentre insertado en ella.
algunas células pluripotenciales, y no lo hacen En cuanto a la especificidad por las inmuno-
en linfocitos y células NK. HuRIIBFcy se ex­ g lo b u lin as es sim ila r a la in dicada p a ra el
presa preferencialm ente en linfocitos. Su nú­ RIIFcy.
mero por células es variable, siendo del orden
de 10-’ en plaquetas, 3 x 10“ en neutrófilos y 2,6 Receptores para Fe de IgE en humanos
X lO"”en macrófagos alveolares. (RFce)
A diferencia del RIFcy, el receptor RIIFcy es
de baja afinidad para IgG monomérica; los va­ Se conocen dos receptores capaces de inte­
lores de Ka son inferiores a 10’ M ‘. No obstan­ raccionar con el fragmento Fe de IgE; el RIFce
te, la función de receptor ha sido demostrada lo hace con una unión de alta afinidad y el
por la capacidad para fijar inmunocomplejos y RIIFce con baja afinidad. Solo el RIFce está re­
se considera que podría participar en fagocito­ lacionado con la Superfamilia de las inm uno-
sis mediada por células mononucleares y poli­ globulinas.
morfonucleares neutrófilos. Se estima también El RIFce es el componente de la superficie
que RIIFcy puede mediar ADCC y la liberación celular que inicia las reacciones alérgicas (véa­
de anión superóxido y factor necrosante de tu- se cap. 32) y a diferencia de los receptores Fcy
mores-(x (TNF-a). y sólo está presente en mastocitos y células ba-
La especificidad de huRIIFcy para las sub­ .sófilas. Su activación induce en estas células
clases de IgG humanas es similar para IgG l e degranulación y liberación de contenidos gra­
IgG3, la que a su vez es mayor que la corres­ nulares como histamina, la síntesis y secreción
pondiente a IgG2 e IgG4. de ácido araquidónico y sus metabolitos como
El huR IIlF cjes un receptor que no se expre­ ias prostaglandinas y los leucotrienos. Además,
sa en monocitos, pero que lo hace en macrófa­ esta activación celular induce la síntesis y se­
gos, neutrófilos, eosinófilos, células NK y algu­ creción del factor estim ulante de colonias de
128 Aspectos básicos de ía inmunidad

CD64
RIFcy

CDw32 CD16 C D 16TM


RIIFCy RIIIFCy RIIIFOy

Extracelular
(T/Q2
GPI

Membrana
celular

Citoplasma

Extracelular
(y/02

Membrana
celular

RIFCe RFC, Citoplasma

F ig. 5-43. Estructura esquem ática de los receptores para el fragm ento Fe de inm unoglobulinas.

granulocitos y macrófagos (GM-CSF) e inter­ Esta cadena y es la misma que usa el RIIIFcy;
leuquinas (IL -la, lL-3, IL-4, IL-5, IL- 6 , INF-y) en cuanto a la cadena p, relacionada con CD20,
entre otras. Para que la activación celular tenga no se conoce qué función cumple.
lugar se necesita, en primer término, que la IgE Se ha demostrado que en el RIFce, la cadena
sintetizada por linfocitos B se fije al RIFce, y a está asociada con una cadena p y dos cade­
luego que la IgE fijada, a través de su paratope nas y unidas entre sí por un puente di sulfuro. El
interaccione con su antígeno específico multi­ sitio de unión en el receptor consiste en tres re­
valente. El receptor es univalente y fija IgE mo­ giones localizadas en el segundo dominio ex­
nomérica y la interacción con el antígeno multi­ tracelular de la cadena a . Este receptor se ex­
valente determina agregación del receptor, he­ presa muy temprano durante la diferenciación
cho fundamental para que el fenómeno se haga celular de los mastocitos y células basófilas;
efectivo. La interacción previa de la IgE con el células en los primeros estadios de diferencia­
antígeno y su posterior unión al RIFce no es su­ ción ya lo expresan en sus membranas.
ficiente para la acüvación celular. De los tres dominios que integran el frag­
El RIFce está constituido por 3 cadenas pep­ mento Fce (Ce2, Ce3, Ce4), una porción ubica­
tídicas denominadas a , |3 y y. Su unión al Fe de da entre Ce2 y Ce3 es la que se une al RIFce.
IgE es con alta afinidad (Ka = 10‘" M"' y al La unión de IgE a RIFce es relativamente es­
igual que el RIIIFcy, la cadena a , necesita de la pecífica. Otros isotipos no coinpiten con IgE,
coexpresión de las cadenas p y y para un co­ pero IgE de otras especies como las de rata y
rrecto ensam blado y transporte a membrana. ratón se unen al huRIFce.
Anticuerpos 129

El huRIlFce, identificado como la proteína macrófagos humanos se ha descrito la presen­


de membrana CD23, es una proteína glucosila­ cia de un receptor para IgA de masa relativa de
da de 45 kD la que ha sido clonada y secuen- 60 kD, cuyo ADNc codifica una proteína de
ciada. Está constituido por un segmento cito­ 287 aminoácidos que presenta homología con
plasmático de 23 aminoácidos, uno transmem­ receptores para Fcy y con el receptor para IgE
bránico que contiene 2 1 residuos hidrofóbicos de alta afinidad (RIFce). Presenta una arginina
y un resto extracelular de 277 residuos. El en la región transmembránica, hecho anómalo
CD23 tiene una orientación inusual, con el re­ que recuerda lo ya descrito para RIIIFcy.
siduo N-terminal en el citoplasma y el C-termi­ Este receptor, que es distinto al RPolylg que
nal extracelular. transporta IgA polimériea a través de epitelios,
Se han identificado dos formas alélicas de­ media por parte de neutrófilos y monocitos fa­
nominadas RlIaEce y RIlbFce. gocitosis de partículas recubiertas con IgA y
Se expresa en la m em brana de monocitos, secreción de anión superóxido.
macrófagos, eosinófilos, plaquetas y linfocitos.
Es un receptor que une IgE con baja afinidad y Receptor para Fe de IgD
no está comprometido en el desencadenamien­
to de reacciones alérgicas. E stu d io s prelim in ares parecen in d ic a r la
Se desconoce cuál es su función; no obstante existencia de un receptor para IgD, denomina­
se ha descrito que la isoforma RIIbEcs expresa­ do RFc 6 , presente en células B normales y neo­
da en monocitos y eosinófilos, y no la RIIaEce plásicas. Esos datos reflejan la posible existen­
expresada en linfocitos B, es capaz de mediar cia de un receptor para Fe de IgD, pero la m is­
fagocitosis de complejos formados por anticuer­ ma deberá ser confirmada.
pos de la clase IgE. Otras funciones atribuidas Receptores similares a los descritos para los
como liberación de ácido araquidónico y sus fragmentos Fe de los diferentes isotipos de in­
metabolitos cuando linfocitos interaccionan con munoglobulinas humanas se han encontrado en
inm unocom plejos de IgE son dubitativas, ya otras especies animales, como ratón y rata, en
que en esos experimentos no puede descartarse los que se ha demostrado, especialmente para
que los resultados obtenidos estén mediados por los REcy, la especificidad de subclase que p o ­
otros receptores diferentes al RIIFce o CD23. seen, las funciones que cumplen y sus relacio­
Conviene recordar sobre el particular que re ­ nes con ios receptores para Fe de origen h um a­
cientem ente se ha dem ostrado que RIIEcy y no.
RIIIFcy fijan inmunocomplejos de IgE.
La presencia de un factor soluble de unión a
IgE o CD23 soluble, resultante del clivaje pro­ BIB L IO G R A FÍA
teolítico de RIIFce, ha sido demostrada y se es­
pecula que el mismo podría jugar un papel im ­ A m it A G y col.: Three-climensional .stractiire and .specifi­
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En granulocitos neutrófilos, m onocitos y Res., 26:421, 1993.
130 Aspectos básicos de la inmunidad

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Frangione B, Prelli F, M ihaesco C, W olfenstein C, IMihaes- D.C., 1990.
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1971. form ational analysis o f im m unoglobulin G -derived aspa-
Ishizaka K, Ishizaka T: H uman reaginic antibodies and im ­ ragine-linked oligosaccharides. En Progress in Im m unol
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Jerry LM, K unkel HG, G rey HM : A bscence o f disulfide R ow e DS, Fahey JL: A new class o f hum an im m unoglobu­
bonds linking the heavy and light chains: a property o f a lin I and I I . . / Aíed, /2/.-171, 1965.
g e n e tic v a ria n t o f y .\2 g lo b u lin . P r o c N a ti A c a d S ci Solom on A: B ence-Jones protein and light chains o f im m u­
65:551, 1970. noglobulins. N ew E ngl J M ed, 1" parte. 29 4 .T7; 2“ parte,
K abat EA: En The B ioiogy o f Idioiypes (M I G reene y A 294:9 \, 1976.
N isonoff, Eds), pp 3-17. Plenum , N Y ork, 1984. T oinasi TB: The itnm une system o f secretio n s. P ren tice
K abat EA. W u TT, B ilofsky H, R eid-M iller M , Perry H: Hall, 1976.
Sequence o f proteins o f im m unological interest. US D e­ Vaerm an JP, H erem ans JE: S ubclasses o f IgA based on d if­
p artm en t o f H ealth and H um an Services. Public H ealth fe re n c e s in th e p o ly p e p tid e ch a in . S cien ce, ¡5 3 :6 4 1 ,
Service. National Institutes o f Health, 1983. 1966.
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Kim berly, V. D., Capra, D. J. “An apparently com m on me- Unkeless, J. C., Scigliano, E., Freedm an, V. H. “Structure
chanism o f generating antibody diversity: lenght varia- and function o f hum an and m urine receptors for IgG ” .
tio n o f th e V ,-J, ju n c tio n ” . M o le c u la r im m u n o lo g y Ann. Rev. Im munol. 6:251, 1988.
3 1 :3 9 ,1 9 9 4 . ' ’ W eir DM (Ed): H a ndbook o f E xperim ental Im m unology,
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iogy an d M edicine. A cadem ic Press, 1984. perfam ily-D om ains for cells surface recognition” . Ann.,
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teins, Bence-.lones proteins and m acroglobulins into tw o W utt, Johnson, G ., K abat, E. A. “L ength distrib u tio n o f
groups on the basis o f com m on antigenic characters. .! C D R H 3 in an tib o d ies” . Proteins: Struct. Funct. Genet.
E xp M ed Ü6.-859, 1962. 16:1, 1993.
El origen de la diversidad
de los anticuerpos

M. LEONARDO SATZ
RICARDO MARGNI 6
T eorías sobre el origen de la diversificación ciación linfocitaria B). Teniendo en cuenta la
de los anticuerpos longitud de las cadenas L y H, se ha estimado
que se requeriría un 15% del genoma de un
A principios de siglo, Ehrlich postuló la teo­ mamífero para codificar los Acs diferentes. Los
ría de “los receptores celulares específicos”, se­ entusiastas de estas nociones justificaban que
gún la cual el antígeno (Ag) interactúa con “re­ los anim ales superiores destinasen una gran
ceptores” específicos en la superficie de las cé­ fracción de su genoma para un mecanismo in­
lulas productoras de anticuerpos (Ac) y activa mune de gran valor para su supervivencia.
las mismas para producir más Acs. Esta idea es Hacia principios de la década del ’60 se d e­
bastante aproximada a la concepción actual de terminaron las secuencias aminoacídicas de va­
la selección clonal. En la década del ’30, Hau- rias cadenas L diferentes. Se observó que todas
rovitz y luego Pauling postularon las llamadas las cadenas difieren entre sí y que todas las di­
teorías instructivas, que intentaron explicar el ferencias están localizadas en los primeros 106
am plio repertorio de reconocim iento de los aminoácidos del extremo aminoterminal (lo que
Acs, aun contra moléculas sintéticas. Se postu­ llamamos región variable de la cadena liviana o
ló que existía una única molécula de Ac, de es­ VL). En 1965, Dreyer y Bennet razonaron que,
tructura flexible, a la cual el Ag, al actuar como si es que existen cientos de miles de genes, de­
molde, instruía de forma de determinar su es­ bía existir un mecanismo especial por el cual
tructura tridimensional única y específica con­ luego de millones de años de evolución se haya
tra él. Hacia la década del ’60, los avances en preservado sin cambios la región constante (C)
la determinación de las secuencias aminoacídi­ y sí se hayan acumulado variaciones o m utacio­
cas de los primeros Acs mostraron su diversi­ nes sobre la región V. Postularon como explica­
dad en moléculas dirigidas contra Ags distintos ción alternativa que, en el genoma, la informa­
e hicieron insostenibles estas teorías. ción para una cadena L no se halla en una se­
Predominaron luego las llamadas teorías se­ cuencia nucleotídica continua, sino fragmenta­
lectivas y, en especial, la noción de la selección da, con la presencia de uno o muy pocos genes
o expansión clonal sugerida por Burnett y Jer- que codifican para la región C y cientos o miles
ne. Se postuló que cada linfocito B es capaz de de genes para la región V. Estos postulados p re­
producir Acs de una especificidad única y que decían que, si existe un solo gen para la región
el Ag selecciona, activa y expande el clon es­ C, una mutación que altere sus secuencias en un
pecífico. Para explicar el origen de la diversi­ gameto o cigota, el cambio se verá reflejado en
dad de los Acs en cada clon, se postularon dos todas las cadenas. Postulaban además que, n e ­
ideas alternativas esenciales; la existencia de cesariam ente, la información presente en los
miles de genes para cadenas pesadas (H) y li­ bloques separados debía generar un gen o un
vianas (L) en la línea germinal, o la existencia ARNm continuo para garantizar la síntesis de
de un solo gen sobre el cual se acumulan muta­ una cadena proteica. Estas nociones, sumamen­
ciones específicas para cada clon (ya sea du­ te radicales en su momento, resultaron ser esen­
rante la vida embrionaria o durante la diferen­ cialmente correctas, como lo han dem ostrado
130 Aspectos básicos de la Inmunidad

D ay, E. D. “A dvanced Im m unochem estry, 2“ ed. W iley- M argni RA , C ástrelo s O D , Paz CB: T h e sheep im m une
Liss Publ. N ew Y ork, 1990. rssponse. Im m unology, 24:1'&\, 1973.
D ixon FJ, K unkel GJJ (Ed): A dv Im m unol, vol 21. A cade­ M elchers F, P otter M , W arner N (Eds): Lym phocyte H ybri-
m ic Press. N Y ork, 1975. d om as, S p rin g er-V erla g . B erlín , H eid e lb erg , N Y o rk ,
Fahey JL, W underlich J, M ishell R: T he im m unoglobulins 1979.
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Feinstein A. R ichardson N, T aussig MJ: Im m unoglobulin A dv Im munol, 12:511, 1970.
flexibility in com plem ent activation. Im m unology Today, M etzger, H. (ed.) “Fe receptors and the action o f antibo­
7.-169, 1986. dies” . A m erican Society for M icrobiology, W ashington,
Frangione B, Prelli F, M ihaeseo C, W olfenstein C, M ihaes- D.C., 1990.
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G, M and A heavy chains. A n n N Y A c a d Sci, Í 9 0 : l \ , tion and properties o f antib o d y bin d in g site s” , i . M ol.
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1971. form ational analysis o f im m unoglobulin G -derived aspa-
Ishizaka K, Ishizaka T: H uman reaginic antibodies and im ­ ragine-linked oligosaccharides. En Progress in Im m unol
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bonds linking the heavy and light chains: a property o f a lin I and I I . . / Aíed, /2/.-171, 1965.
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6.1-557, 1970. noglobulins. N ew E ngl J M ed, 1" parte. 294.-17; 2“ parte,
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K abat EA. W u TT, B ilofsky H, R eid-M iller M , Perry H: Hall, 1976.
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K abat EA: Structural Concepts in Im m unology and Im m u- V alentine RC, G reen NM : Electron m icroscopy o f an anti-
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Kim berly, V. D., Capra, D. J. “An apparently com m on m e­ Unkeless, J. C., Scigiiano, E., Freedm an, V. H. “Structure
chanism o f generating antibody diversity: lenght varia- and function o f hum an and m urine receptors for IgG ” .
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3 1 :3 9 ,1 9 9 4 . ' ’ W eir DM (Ed): H a ndbook o f E xperim ental Im m unology,
K ochw a S, K unkel HG (Ed): Im m unoglobulins. A nn N Y vol I. Im m u n o ch em istry . B lack w ell Sci Publ O xfo rd ,
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K olher H, U rbain J, C azenave P A (Eds): ¡diotypes in B io­ W illiam s, A. F., Barclay, A. N. “T he im m unoglobulin su-
logy an d M edicine. A cadem ic Press, 1984. perfam ily-D om ains for cells surface recognition” . Ann.,
M an n ik IVI, K unkel HG: C lassification o f m yelom a p ro ­ Rev. Im munoL, 6:381, 1988,
teins, Bence-.lones proteins and m acroglobulins into tw o W utt, Johnson, G ,, K abat, E, A, “L ength distrib u tio n o f
groups on the basis o f com m on antigenic characters. J C D R H 3 in an tib o d ies” , Proteins: Struct. Funct. Genet.
E xp M ed Ü6.-859, 1962. 16:1, 1993.
El origen de la diversidad
de los anticuerpos

M. LEONARDO SATZ
RICARDO MARGNI 6

T eorías sobre el origen de la diversificación ciación linfocitaria B). Teniendo en cuenta la


de los anticuerpos longitud de las cadenas L y H, se ha estimado
que se requeriría un 15% del genoma de un
A principios de siglo, Ehrlich postuló la teo­ mamífero para codificar los Acs diferentes. Los
ría de “los receptores celulares específicos”, se­ entusiastas de estas nociones justificaban que
gún la cual el antígeno (Ag) interactúa con “re­ los anim ales superiores destinasen una gran
ceptores” específicos en la superficie de las cé­ fracción de su genoma para un mecanismo in­
lulas productoras de anticuerpos (Ac) y activa mune de gran valor para su supervivencia.
las mismas para producir más Acs. Esta idea es Hacia principios de la década del ’60 se d e­
bastante aproximada a la concepción actual de terminaron las secuencias aminoacídicas de va­
la selección clonal. En la década del ’30, Hau­ rias cadenas L diferentes. Se observó que todas
rovitz y luego Pauling postularon las llamadas las cadenas difieren entre sí y que todas las di­
teorías instructivas, que intentaron explicar el ferencias están localizadas en los primeros 106
am plio repertorio de reconocim iento de los aminoácidos del extremo aminoterminal (lo que
Acs, aun contra moléculas sintéticas. Se postu­ llamamos región variable de la cadena liviana o
ló que existía una única molécula de Ac, de es­ VE). En 1965, Dreyer y Bennet razonaron que,
tructura flexible, a la cual el Ag, al actuar como si es que existen cientos de miles de genes, de­
molde, instruía de forma de determinar su es­ bía existir un mecanismo especial por el cual
tructura tridimensional única y e.specífica con­ luego de millones de años de evolución se haya
tra él. Hacia la década del ’60, los avances en preservado sin cambios la región constante (C)
la determinación de las secuencias aminoacídi- y sí se hayan acumulado variaciones o m utacio­
cas de los primeros Acs mostraron su diversi­ nes sobre la región V. Postularon como explica­
dad en moléculas dirigidas contra Ags distintos ción alternativa que, en el genoma, la informa­
e hicieron insostenibles estas teorías. ción para una cadena L no se halla en una se­
Predominaron luego las llamadas teorías se­ cuencia nucleotídica continua, sino fragmenta­
lectivas y, en especial, la noción de la selección da, con la presencia de uno o muy pocos genes
o expansión clonal sugerida por Burnett y Jer- que codifican para la región C y cientos o miles
ne. Se postuló que cada linfocito B es capaz de de genes para la región V. Estos po.stulados pre­
producir Acs de una especificidad única y que decían que, si existe un solo gen para la región
el Ag selecciona, activa y expande el clon es­ C, una mutación que altere sus secuencias en un
pecífico. Para explicar el origen de la diversi­ gameto o cigota, el cambio se verá reflejado en
dad de los Acs en cada clon, se postularon dos todas las cadenas. Postulaban además que, n e ­
ideas alternativas esenciales; la existencia de cesariam ente, la información presente en los
miles de genes para cadenas pesadas (H) y li­ bloques separados debía generar un gen o un
vianas (L) en la línea germinal, o la existencia ARNm continuo para garantizar la síntesis de
de un solo gen sobre el cual se acumulan muta­ una cadena proteica. Estas nociones, sumamen­
ciones específicas para cada clon (ya sea du­ te radicales en su momento, resultaron ser esen­
rante la vida embrionaria o durante la diferen­ cialmente correctas, como lo han dem ostrado
132 Aspectos básicos de la inmunidad

independientemente Tonegawa y Leder una dé­ demostrado previamente la existencia de dos


cada más tarde, mediante el uso de técnicas de copias por célula. Sus resultados sugirieron la
ADN recombinante. existencia también de sólo dos genes por célula
para la región constante de la cadena Lj^.
Los genes de inmunoglobulinas En 1976, Hozum i y T onegaw a usaron un
se reordenan durante la ontogenia: ARNm purificado de un mieloma (tumor plas-
su hallazgo experimental mocitario) productor de cadenas livianas lamb­
da, para analizar la organización de los respec­
Los primeros experimentos que analizaron la tivos genes en el ADN nuclear. Para ello, puri­
complejidad de los genes de Igs fueron realiza­ ficaron ADN embrionario y ADN del mieloma
dos por P. Leder y col. en los Institutos Nacio­ de ratón (que representan tejidos indiferenciado
nales de la Salud (NIH, E E.U U .) en el año y diferenciado en producción de anticuerpos,
1974. E stos in v estig ad o re s p u rifica ro n un respectivamente) y los fragmentaron con una
ARNm para cadena liviana kappa y sintetiza­ endonucleasa de restricción. Luego fracciona­
ron un ADN complementario (ADNc) para la ron por eleetroforesis el ADN, purificaron nu­
porción constante del mismo, al cual marcaron merosas fracciones según su tamaño molecular
con ^H. Usaron esta “sonda” para evaluar su ci­ e hibridaron cada una de las mism as con el
nética de hibridación a ADN de distintos tipos ARNm antes mencionado (fig. 6-1). El ARNm
celulares, en forma comparativa con la cinética hibridó con dos fragm entos distin to s en el
de un gen de beta globina, para el cual habían ADN em brionario pero hibridó con un solo

ADN EMBRIONARIO ADN DE MIELOMA

V 0

Fragmentación con
endonucleasas de
restricción

i Separación de los
fragmentos según
tamaño por elec-
troforesis
V C
/ - V jI

i Hibridación con
ARNm radioactivo

Dos bandas de hibridación Una sola banda de hibridación


una posee el gen V y otra el C conteniendo los genes V y C en
el mismo fragmento de ADN

F ig . 6 -L Experim entos que m ostraron la diferente organización de los genes de inm unoglobulinas en el ADN em brionario
y en el ADN de células productoras de anticuerpos.
El origen de la diversidad de ios anticuerpos 133

fragmento (diferente de los anteriores) en el La inform ación p ara región variable está
ADN del mieloma. Los datos sugirieron que segmentada en dos familias de genes, denom i­
las secuencias que codifican para las regiones nadas V K y Jk, locahzadas en el mismo crom o­
C y V se hallan separadas en el ADN e m ­ soma, aunque a decenas de miles de nucleóti­
brionario y que se han “rearreglado” en un solo dos de C k (fig. 6-2). Hay aproximadamente 50
fragmento en el ADN de hnfocitos B maduros. genes V k distintos, cada uno precedido p o r un
Los mismos resultados fueron confirmados m e­ pequeño exón (bloque codificante de ADN) pa­
diante la técnica de “Southern b lo f’, mediante ra el péptido señal (leader peptide), del cual es­
la cual el ADN fragmentado, luego de su frac­ tá separado por un pequeño intrón (bloque no
cionamiento por eleetroforesis, es desnaturali­ codificante de ADN). Este péptido señal le per­
zado y transferido a una m em brana para su mite a la cadena su traslocación a través de las
posterior hibridación. m em branas del retículo endoplasm ático (du­
rante el cual es chvado) para su expresión su­
Familia de genes de cadena liviana perficial o secreción. La secuencia de A D N de
k ap p a ( k ) cada gen V k revela la información para los úl­
timos tres residuos del péptido señal y los pri­
En humanos, está localizada en el cromoso­ meros 95 aminoácidos de la región variable. En
ma 2 banda p l l y en el ratón en el cromosoma el hom bre hay cinco genes J k , muy cercanos
6 . La región constante de la cadena liviana ka­ entre sí, cada uno de los cuales puede codificar
ppa está codificada por un único gen constante para los residuos 96 a 108 de la cadena liviana.
denominado C k , cuya secuencia nucleotídica Esta fam ilia está localizada entre los genes V k
mostró la presencia de información para los re­ y el gen C k , a unas 3 kb (3.000 bases) de este
siduos 109 hasta el 214 de la cadena polipeptí- último (fig. 6-2). Esta organización de la fam i­
dica. lia kappa es la hallada en todas las células del

CADENA K

Vk, V k, Vk „ Jk Ck

ADN"
germinal « k -i -it-
1 2 3 4 5 Reordenamiento del ADN

L Vk J Ck
A
ADN
reordenado
4 5

Transcripción y empalme del pre ARNm

L Vk J Ck
ARNm I

Traducción y transporte de la proteína

Proteína madura k
presente en el
anticuerpo

Sk QX. Sk CA.3 J?. QX, JA, c:

40kb

F ig. 6-2. A . O rganización genóm ica en las familias de cadena liviana kappa. Se indican los residuos codificados p o r los
bloques L, V, J y C. Se m uestra un reordenam iento hipotético de un gen Vj^ hacia un gen B. O rganización gen ó m ica
en la fam ilia de cadena liviana lambda. El tramo de A I)N que contiene a los genes CA.2 y C a3 posee una longitud v ariab le
en los distintos individuos, con la presencia de 2, 3, 4 o 5 genes constantes (polim orfism o poblacional); esto d eterm in a
que el níím ero total de genes C a oscile entre 6 y 9, segtin el individuo. Los tres p rim eros genes constantes se c o rre sp o n ­
den con los m arcadores isotípicos M cg, Ke-Oz- y K e-O z+,
134 Aspectos básicos de la inmunidad

organismo, excepto las del linaje B, y se deno­ Ck, o al mecanismo diferente de recom bina­
mina organización germinal. El ratón posee 4 ción que se requiere para producir un rearre­
J k funcionales. Durante la diferenciación linfo- glo productivo. Es interesante notar que en la
citaria B, cada linfocito elige uno de los genes población existe un haplotipo frecuente (deno­
V k (acompañado de su propio exón líder) y lo minado haplotipo 11) que carece de un seg­
reacomoda delante de alguno de los genes J,^. mento de aproximadamente un millón de nu­
A parentem ente la selección del gen V k y Jk cleótidos (1 Mb) de la región distal y por lo
por cada célula es al azar. Luego de este reor­ tanto le faltan los 36 genes V k de esta región;
denamiento genético, los genes V k y Jk previa­ los portadores homocigotas de este haplotipo
mente localizados entre el V k y Jk elegidos, se son tan inmunocompetentes como los que po­
pierden. Nótese en la figura 6-2 que ahora se seen la dotación genética completa.
ha ensamblado un bloque variable kappa conti­
nuo (la suma de V -i- J), a continuación del cual Familia de genes de cadena liviana
todavía pueden hallarse otros genes Jk. Esta lambda (X)
nueva disposición de los genes se denom ina
configuración reordenada y es la que será Aproximadamente un tercio de los anticuer­
transcripta por la célula B en un precursor del pos humanos poseen cadenas hvianas lambda;
ARNm. Este precursor com ienza con la se­ en el ratón constituyen menos del 10%. Los ge­
cuencia del exón líder, continúa con el intrón nes para esta fam ilia están en el crom osom a
que lo separa del gen Vk, el gen V k contiguo a 22ql 1 humano y cromosoma 16 murino. A di­
un gen Jk, los restantes Jk presentes a conti­ ferencia de la familia kappa, existen varios ge­
nuación del usado (separados por pequeños in­ nes que codifican para la porción constante,
trones), y un intrón hasta el gen C k , Durante su Ck, cuyo número varía entre 6 y 9 según el in­
m igración del núcleo al citoplasma, este pre- dividuo. Cada uno de estos genes constantes
ARNm madura, adquiere las modificaciones en está precedido por un gen iX propio (fig. 6 -2 ).
los extremos 5’ y 3’ (cap y poli A) y “empal­ La secuencia nucleotídica de los prim eros
m a” el exón señal con el V k-Jk y el C k , elimi­ tres genes constantes reveló que se correspon­
nando los intrones y los Jk presentes a conti­ den con los marcadores isotípicos Mcg, Ke-Oz-
nuación del usado (“splicing” o empalmado del y Ke-Oz+ presentes en el suero humano (fig.
pre ARNm). Ya en el citoplasm a, el ARNm 6-2). Estas tres cadenas son muy parecidas en­
maduro se traduce en polirribosomas de retícu­ tre sí, difieren en 1-4 aminoácidos, lo que hace
lo rugoso. sospechar de una duplicación reciente de estos
Complejidad de la fam ilia Vk: Los genes genes.
V k humanos se agrupan en siete familias dis ­ Por otro lado, existen numerosos genes VX,
tintas, según el grado de hom ología que po­ cada uno de los cuales codifica para los prime­
seen entre sí. Existen a! menos 76 genes V, de ros 95 aminoácidos de la proteína, y cada uno
los cuales 40 están localizados en un tramo de acompañado de su propio exón señal. Para el
600 kb de AND proximales al locus Ck; 38 de ensamblado de una configuración reordenada,
estos 40 genes Vk, poseen la mism a orienta­ uno de los genes V k se reacomoda próximo a
ción de transcripción que el locus Jk-C k y se uno de los genes J?i, donde ya queda definido
reordenan por mecanismos de acercamiento y cuál de los genes CA, se usará. Nótese que aun
deleción (véase más adelante Mecanismos de cuando el gen C k no contribuye con diversidad
reordenamiento genético). H acia 5 ’ de esta re­ de reconocimiento, sí lo hace cada uno de los
gión de genes Vk, hay un segmento de ADN JA. que lo acompañan.
de 800 kb que aparentemente carece de genes
V y a continuación hay un segmento de 440 Complejidad de lafamilia VX. Se han identificado
kb que posee los otros 36 genes V k ; los genes en el humano al menos 67 genes VA en un segmento
V de este segmento distal tienen orientación de 850 kb de DNA, aunque un 40% de los mismos
de transcripción inversa al locus J k - C k y se parecen ser seudogenes. Se los agrupa en diez fami­
re o rd e n a n p o r m e c a n ism o s de in v e rs ió n lias, con más de 75% de homología entre miembros
(véase más adelante). De los 76 genes identi­ de una misma familia y 55-69% de homología ínter-
ficados, 26 no serían funcionales (seudoge- familia. En esta región también se localiza el gen pa­
oes) y de los otros 50, sólo la mitad (los más ra la cadena VpreB cuyo producto forma parte del
proximales al locus C k ) se reordenan frecuen­ receptor pre B (véase más adelante).
temente. Un estudio reciente de W inter y col. En el ratón se han identificado cuatro genes cons­
mostró que en más de 200 ADNc de cadenas tantes (aunque uno no es funcional), cada uno tam­
livianas k , los V k más distales al locus C k es­ bién acompañado de un gen J. Como se observa en
taban representados en m enos del 5%; esto la figura 6-2, se los halla en unidades agrupadas de a
podría deberse a las distancias relativas de las dos, cada uno precedido de un solo gen VA. El ratón
regiones proximales y distales respecto de Jk- posee entonces, sólo dos genes YA.
El origen de la diversidad de los anticuerpos 135

Familia de genes de cadena pesada originado de la duplicación de un bloque an­


cestral y-y-£-a.
Están localizados en el cromosoma 14q32.3 Durante la diferenciación de los linfocitos B,
humano, estimándose la longitud total del lo­ uno de los prim eros eventos m adurativos lo
cus en 1500 kb. Esta familia posee una organi- constituye el reordenamiento de los genes de
zación algo más compleja: existen varios ge­ cadena pesada. wSe produce primero la elección
nes constantes, uno por cada isotipo de cadena de un gen D,_j que será reacomodado próxim o a
pesada conocido; cada gen constante está a su uno de los genes J^,, con la pérdida de los genes
vez organizado en intrones y exones que co­ comprendidos entre ellos. En una segunda eta­
rresponden a los diversos dominios constantes pa, se produce el reordenamiento de uno de los
CHI, CH2, etc.; finalmente la información pa­ genes Vj_j próximo al bloque Djj/J|,. Esta orga­
ra región variable de la cadena pesada está nización reordenada V/D/J-C|J, es la que será
subdividida en tres familias de genes (en lugar transcripta y los intrones y genes Jj, adicionales
de dos), denominados V,.,, y (véase fíg. serán eliminados durante el “splicing” del pre-
6-3). RNAm.
Cada gen posee información para los pri­ En el ratón el locus H se halla en el crom o­
meros 99 am inoácidos de la región variable. soma 1 2 . Todos los genes C¡_, son funcionales,
Hacia 5’, luego de un intrón de unas 80-100 bp, para la generación de cadenas pesadas mu,
cada gen está precedido de un exón que co­ delta, gamma 3, gamma 1, gamma 2b, gam m a
difica los primeros 15 residuos del péptido se­ 2a, epsilon y alfa. Por lo tanto el ratón ha du­
ñal (los cuatro aminoácidos restantes están co­ plicado sus genes gamma sin afectar los épsi-
dificados al comienzo del exón V^,), lon y alfa.

Complejidad de la familia En el ser humano, Cambio de isotipo de cadena


esta región se extiende por una lOÜÜ Kb, que co­ pesada
mienzan a unas lü Kb 5’ de la región D|_|. Los estu­
dios más recientes de mapeo han identificado 87 ge­ Durante la activación de los linfocitos B en
nes V,_|, de los cuales 29 son seudogenes y al menos la respuesta primaria, la mayoría de las células
46 han sido hallados en inmunoglobulinas (esto es, producen activam ente IgM. Algunas células
son funcionales). Al igual que en los loci de cadenas del clon en expansión dejan de sintetizar cade­
livianas, aquí también hay algunos segmentos (con­ na pesada mu y comienzan a sintetizar algún
teniendo 1 a 4 genes V^,) duplicados o delecciona- otro isotipo: gamma, épsilon o alfa. Para ello,
dos, según el individuo estudiado. De acuerdo a su la célula padece un nuevo evento de reordena­
homología se los agrupa en siete familias, con más m iento genético, por el cual todo el b loque
de 80% de homología entre los miembros de una VDJ se reacom oda próxim o a un nuevo gen
misma familia; las familias V„3, V,j4 y V^^l son las constante; se elim inan los genes constantes
que más miembros poseen. presentes entre C¡i (incluido él) y el nuevo gen
C,_| elegido (fig, 6-3). Nótese que todo el con­
La familia de genes D„ está compuesta por junto VDJ continúa codificando a la porción
un número aproxim ado de 20 miembros. En variable de la cadena pesada, por lo que la es­
general están agrupados en un tramo de 1 0 0 kb, pecificidad de reconocimiento antigénico no se
aunque otros están intercalados con genes y modifica luego del “switch” isotípico.
uno solo está junto a la familia J,_|. l^a secuencia Se han id en tificad o las secuencias en el
nucleotídica de estos genes indica que cada ADN que intervienen en estos procesos de re­
segmento D codifica para 3-4 aminoácidos. combinación: se denominan sitios S y están lo­
La familia de genes en humanos posee 9 calizadas previo a cada gen C^, excepto a C5
miembros de los cuales 3 no son funcionales que no la posee. Se trata de secuencias repetiti­
(seudogenes); el ratón posee cuatro J^. Cada vas de ADN que interactúan entre sí, diferentes
uno codifica para un tramo de 1 0 - 1 2 aminoáci­ a las que operan en los reordenamientos antes
dos. Todos los genes y C,_, poseen la descritos. Hay evidencias de que un m ism o
misma orientación de transcripción, lo que tie­ clon celular puede realizar cambios sucesivos
ne implicancias con los mecanismos de reorde­ de isotipo de cadena pesada, hacia genes Cj^
namiento (véase más adelante). más distales.
Hacia la derecha de la familia (hacia 3’), y El cambio de isotipo es un fenómeno que de­
a una distancia de 8 kb de la misma, comienza pende de la cooperación de las células T (véase
la familia de genes Ch, esparcidos a lo largo de cap. 2). Las células T proveen señales a través
unas 150 kb (fig. 6-3). El orden de los mismos de moléculas de membrana (como CD40) y a
es el siguiente: C|a., C 8 , Cy 3, C yl, Ce2 (un través de citoquinas; por ejemplo IL-4 prom ue­
seudogén). C a l, Cy2, Cy4, C el y C a2. Esta ve el cambio a isotipos IgE e IgG4, T G F p e
organización sugiere que estos genes se han IL -6 a IgA, IIv-10 a IgG, e IgG^,
136 Aspectos básicos de la inmunidad

ADN GERMINAL

LVH, LVH,D„ LVH„ Dh J„ Cfx C5 Cy. C'/i xj/Eg Ccx., Cy, Cy| C e^ CíXg

1500 100 58 51

Reordenamiento durante la diferenciación


L V DJJ Ii cC|j,
u C5 CYj Cy, \|/ej Ca, Cy^ Cy^ Ce, Ca^
ADN
REORDENADO

Cambio (“switch”) isotípico


durante la expansión clonal

L V DJ J Ca,

pre-RNAm
H O lK t ADN

Transcripción y
ensamblado (“splicing”)

L V DJ Ca^
Producción Producción de
L V DJ CS simultánea de
lOIII cadena pesada

I
cadenas n y y

F ig . 6-3. O rganización genóm ica en la fam ilia de cadena pesada. El círculo negro que precede a cada gen constante (ex ­
cepto C8) indica los sitios S. El pequeño cuadrado que sigue a la fam ilia de genes J„ representa al enhancer de cadena p e­
sada. Los genes pesados están esquem atizados sin la subdivisión en exones e intrones. V éase texto para seguir los proce­
sos de reordenam iento y expresión.

7 9 9 7
23 12
V


M r , A r , A G T G | ------- — ------- [ a CATAAAC c !-------- / / -------(g GTTTTTG t ] ¡CACTGTG

CADENA K

IJ k

23

CADENA PESADA

— 7 9 23
23 A ...... 12 12 ®

F ig . 6-4. A. H eptám eros, nonám eros y espaciadores que acom pañan a los genes de las tres lam ilias de cadenas de inm u­
noglobulinas.
El origen de la diversidad de los anticuerpos 137

L Vk,3

F ig. 6-4 (coni.). B. A proxim ación espacial de los genes V y J que recom binan. La estructura secundaria estaría esta b iliza­
d a por el apaream iento de las bases com plem entarias de heptám eros y nonám eros.

Mecanismos de reordenamiento genético servados en longitud y secuencia (fig. 6-4A).


Un ordenamiento similar de heptámeros, espa­
El análisis de las secuencias de ADN flan­ ciadores y nonámeros está presente también al
queantes a los genes V, D y J de cadena pesada comienzo y fin de cada gen D„ y precediendo a
y V y J de cadena liviana, mostró un patrón cada gen J,
muy conservado de nucleótidos, que se denomi­ Una inspección cuidadosa de las secuencias
nan secuencias de reconocimiento o RS, y que de los heptámeros y nonámeros que siguen al
tienen un papel muy importante en los mecanis­ final de los genes V y D revela que es com ple­
mos de reordenamiento. Los genes de inmuno- mentaria a la presente en los heptámeros y no­
globulinas con RS mutados (por ej. en ciertos námeros que preceden a los genes D y J (véase
seudogenes o por mutaciones realizadas delibe­ fig. 6-4A). Esto hace pensar que estas secuen­
radamente in vitro) no pueden reordenarse. cias podrían facilitar el acercamiento de los ge­
En posición 3 ’ a cada gen V existe un tramo nes que interactúan, prom oviendo el ap area­
de siete nucleótidos, heptámero (idéntico en to­ miento de los tramos complementarios en una
dos los genes); a continuación se halla un tra­ de las hebras del ADN (fig. 6-4B). Estas “hor­
mo de 12 o 23 nucleótidos (segtín la familia) quillas” poseen en su base a los genes acerca­
conservados en longitud pero no en secuencia dos, con los tramos de ADN entre ambos hacia
(denominado espaciador o “spacer”). F inal­ arriba. Esta estructura secundaria se generaría
mente, sigue un nonámero (9 nucleótidos) con­ por el apareamiento de las bases complementa­
138 Aspectos básicos de la inmunidad

rias antes m encionada, y sería la reconocida homología a topoisomerasas (enzimas asociadas a


por un sistema enzimático especializado en su recombinaciones de ADN en una gran variedad de
eliminación. sistemas), es esencial para su función; sin embargo,
En cada familia de genes, la organización de la eliminación de otros segmentos génicos homólo­
los espaciadores hace que siempre el reordena­ gos a dominios con función regulatoria (tales como
miento ocurra entre un gen con espaciador de el extremo N-terminal de RAG-1 que incluye un do­
12 y otro de 23. Los espaciadores de 12 y 23 minio tipo “dedo de Zn”, o un dominio acídico de
bases equivalen, respectivamente, a una y dos RAG-2) no anula la actividad recombinasa.
vueltas de la doble hélice del ADN. Estas ca­ Otras enzimas: hay numerosas evidencias que
racterísticas peculiares de la regla 12/23 sugie­ involucran a otros productos además de los RAG.
ren que esta organización aportaría señales im­ Por ejemplo, los ratones mutantes s c id son inmuno-
portantes para la recombinación. deficientes severos, carecen de linfocitos T y B, y
tienen recombinaciones V(D)J defectuosas. La mu­
M a q u in a r ia e n z im á tic a in v o lu c r a d a e n la r e c o m ­ tación mapea en un locus distinto al de los genes
b in a c ió n . Al conjunto de enzimas y proteínas res­ RAG y además, las células no linfoides exhiben de­
ponsables de los reordenamientos genéticos recién fectos en la reparación del ADN dañado por radia­
descritos, se denomina r e c o m b in a s a . Hay tres evi­ ciones X. Recientemente fue identificada una de las
dencias indirectas que sugieren que una misma re­ proteínas involucradas en estos procesos de repara­
combinasa V(D)J opera en el ünaje B y el T (véase ción enzimática del ADN y que también es necesaria
cap. 7): (a) los loci que reordenan están flanqueados para la actividad de recombinasa V(D)J: se trata del
por RS (heptámeros, espaciadores, nonámeros) con­ llamado “autoantígeno” Ku, una proteína capaz de
servados; (b) ocurren reordenamientos D-J en los lo­ unirse a extremos libres de hebras de ADN. Final­
ci beta del receptor T y de la cadena pesada mu en mente, se sabe que la enzima deoxinucleotidil trans­
linfocitos B y T respectivamente; (c) los mismos dos ferasa terminal es la responsable del agregado de nu­
genes R A G (véase más adelante) que pueden inducir cleótidos al azar en los sitios de yuxtaposición
recombinaeión V(D)J en células de linaje no-linfoi- V(D)J (véase más adelante).
de, se expresan coordinadamente en linfocitos B y T
en los estadios de diferenciación donde ocurre activa Diversidad originada
recombinación. por recombínación somática
R A G -1 y R A G -2 (“gen activante de la recombina­
ción”): son dos genes estrechamente ligados en el Teniendo en cuenta el niimero de genes en
cromosoma 11 humano (sólo distantes 8 kb entre sí), cada familia, se puede estimar el potencial de
extremadamente conservados entre los vertebrados, diversificación que tiene este sistem a. Si la
aunque no poseen homología entre sí. Los mismos elección de genes se produce al azar, es válido
fueron aislados por Baltimore y col. mediante expe­ aphcar combinatoria para el cálculo:
rimentos en los que se transfectaron fibroblastos en
cultivo con ADN genómico total y donde un 0,1% Familia kappa: 50 genes x 5 genes Jj^ =
de los transfectantes dio origen a células eon activi­ 250 cadenas livianas kappa
dad de “recombinasa” estable (evaluada por su capa­ Familia H: 50 genes x 20 genes Dj^ x 6
cidad de reordenar genes V/D/J contenidos en un genes = 6 . 0 0 0 cadenas pesadas
plásmido); luego de sucesivos ciclos de transfección,
se identificaron estos loci por métodos clásicos de Recuérdese que el ensamblado entre cadenas
clonado molecular, con una estrategia similar a la pesadas y livianas para generar un anticuerpo
usada para aislar los primeros oncogenes. Por lo tan­ involucra uniones covalentes entre residuos de
to, aunque la actívidad de “recombinasa” se expresa cisteínas. Vale decir que a priori no hay cons­
reguladamente sólo en líneas linfoides inmaduras, la tricciones estructurales que impidan la combi­
expresión constitutiva de estos dos genes en otras nación de cualquier cadena pesada con cual­
células es suficiente para activar la recombinasa. quiera liviana. Por lo tanto, parece válido vol­
Además, estos dos genes son esenciales para esta ac­ ver a aplicar combinatoria para estimar el total
tividad; ratones mulantes en uno u otro gen RAG de anticuerpos distintos posibles, según el po­
son inmunodeficientes ya que carecen de linfocitos tencial de genes existentes:
B y T. Se desconoce aíin el mecanismo de acción de
los genes RAG. Se han propuesto dos modelos: (a) 250 c a d e n a s L x 6 .0 0 0 c a d e n a s H =
los productos de RAG tendrían actividad enzimática 1.500.000 anticuerpos diferentes
y participarían directamente en la reacción de re-
cOmbinación o (b) tendrían actividad regulatoria y Un núm ero para nada despreciable, si se
activarían la maquinaria de recombinación. El análi­ considera que se requiere de menos de 300 ge­
sis estructura! de los genes favorece la idea de un rol nes en el genoma para su generación y que no
directo de los RAG en la reeombinación: el extremo se incluyó en este cálculo a las cadenas livianas
C-terminal de RAG-1, que posee un dominio con lambda, que en humanos poseen un repertorio
El origen de la diversidad de los anticuerpos 139

similar al de kappa. Cabe mencionar que aun Jjj, pueden poseer especificidades de reconoci­
cuando casi todos los genes eucariotas están miento diferentes debido a estos fenómenos de
fragm entados en exones e intrones, inform a­ flexibilidad en el sitio de enlace y diversifica­
ción que se empalma durante el “splicing” de ción N-terminal. Como consecuencia de estos
los pre-ARNm, los reordenamientos que ocu­ dos fenómenos, es frecuente que en la configu­
rren en los genes de inmunoglobulinas acercan ración reordenada de los bloques no se respete
la información a nivel del ADN, algo no des­ el marco de lectura de los codones (por ej., en
crito para ninguna otra familia de genes euca­ la fig. 6-5, si el tercer nucleótido del codón 95
riotas. se enlazara con el segundo nucleótido del co­
dón 96 en el gen J). La consecuencia del cam ­
Mecanismos adicionales de diversificación bio del marco de lectura es la aparición de co­
dones de terminación de síntesis proteica en las
a) Imprecisiones en la recombinación: Habi­ secuencias D o J y ese reordenamiento no será
tualmente el codón 95 en las cadenas livianas viable (abortivo). De este ejemplo se desprende
es aportado por el gen y el 96 por el gen que los dos m ecanism os recién descritos, si
Sin embargo no existe un límite preciso de fin bien contribuyen para generar diversidad, pue­
y comienzo de estos genes. Por esta flexib ili­ den por otro lado conducir a reordenamientos
dad en el sitio de yuxtaposición se generan co­ abortivos.
dones alternativos para el residuo 96, según La flexibihdad en el sitio de recombinación
cuál sea el último nucleótido contribuido por el y la diversificación N-terminal, se estim a que
gen (véase fig. 6-5). En el primer ejemplo aumentan el repertorio de especificidades por
de la figura, el codón 95 y el 96 son contribui­ un factor de 1 0 en las cadenas livianas y p o r un
dos por V y J respectivamente. En el segundo factor de 100 en las cadenas pesadas. P o r lo
ejemplo, el gen V contribuye con un nucleótido tanto, el núm ero total de p osibilidades que
adicional, por lo que el gen J comienza con el ofrece el sistema es superior a 1 0 ^ (6 . 0 0 0 x fO^
segundo nucleótido del codón 96; esto genera x 2 5 0 x 10= 1,5 X 109).
un nuevo triplete que reemplaza triptófano por El lector no debe pensar que un individuo
arginina en el residuo 96. En el tercer ejemplo debe expresar simultáneamente el total de este
el gen V aporta dos bases extras y J sólo una repertorio en sus linfocitos periféricos. Las cé­
del codón 96; ahora el triplete codifica para lulas B maduras que salen a periferia recirculan
prolina en lugar de arginina o triptófano. Hay con una vida m edia relativam ente co rta, de
situaciones en donde el gen V contribuye con unas pocas semanas y, si no se produce el en­
un triplete entero adicional y esa cadena será cuentro con un antígeno apropiado, m ueren.
un aminoácido más largo (cuarto ejemplo), o Diariamente la médula ósea produce y exporta
con un codón de menos, lo que producirá una al menos 5 x 1 0 ’ linfocitos B, que irán reno­
cadena más corta. Esta flexibilidad en el enlace vando el “pool” de especificidades. Si se re­
de los genes que recombinan se extiende hacia cuerda que los microorganism os enfrentan al
el codón 95 y 97 de la cadena liviana y por otro sistema inmune no con uno, sino con un m osai­
lado, el fenómeno también se observa en la re­ co de epitopes diferentes, lo más probable es
combinación V/D y D/J de la cadena pesada. que exista alguna célula B capaz de reconocer
Hay ejemplos bien documentados en donde el alguno de los epitopes extraños. Aun si la afini­
cambio de un solo residuo en esta tercera re­ dad de ese anticuerpo es modesta, podrá iniciar
gión hipervariable afecta dram áticam ente la la respuesta inmune, a la que contribuirán otros
afinidad de un anticuerpo por un epitope. clones dirigidos contra otros epitopes en los
b) D iversificación N-terminal: Al analizar días sucesivos.
las secuencias de nucleótidos de los ARNm o
de los genes reordenados, se observa frecuente­ Mutación somática
mente en el sitio de recombinación la presencia
de 1 a 6 nucleótidos adicionales no codificados Durante la expansión clonal de los Hnfocitos
por los respectivos genes de la línea germinal. B en la respuesta primaria, las primeras células
Asimismo, la longitud de las secuencias Dj_, y sufren una diferenciación terminal hacia plas­
Jj_, es frecuentemente menor que la codificada mocitos productores de IgM. Otras células pro­
en línea germinal. Este fenómeno aporta obvia­ ducen el cambio de isotipo (switch) que perm i­
mente diversidad adicional al repertorio de es­ tirá la secreción de anticuerpos con otras cade­
pecificidades y ha sido denominado diversifi­ nas pesadas. Una porción de las células activa­
cación N-terminal. La enzima deoxinucleotidil das es la que se expande para generar el pool
transferasa terminal estaría involucrada en este de