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Qué es un bardo?

Antarábhava o bardo es un término que significa “intervalo de


existencia”. Las escuelas del budismo temprano lo definían como el
lapso que inicia desde el momento que morimos hasta cuando
obtenemos un próximo renacimiento.

Los cuatro bardos


1) El bardo natural de esta vida (Sánscrito jatiantarábhava)
2) El bardo doloroso de la muerte (Sánscrito mumüsántarábhava)
3) El bardo luminoso de la realidad (Sánscrito
Dharmatántarábhava)
4) El bardo kármico de la existencia (Sánscrito bhávántarábhava).

La mente en el budismo es concebida también como un continuo


mental
(sánscrito vijñana-scrotam, vijñana-santana, o citta-santana).

Mantra de los elementos onagramas NCC

Om e ho shuddhe shuddhe
Yam ho shuddhe shuddhe
Bam ho shuddhe shuddhe
Ram ho shuddhe shuddhe
Lam ho shuddhe shuddhe
e yam bam ram lam
shuddhe syddhanaye soha

La impermanencia

Comprender la naturaleza de la mente, lo que se podría llamar nuestra


esencia íntima, esa verdad que todos buscamos, es la clave para
comprender la vida y la muerte; porque lo que ocurre en el momento
de morir es que la mente ordinaria y sus conceptos ilusorios mueren, y
en ese espacio que se abre se revela, ilimitada como el cielo, la
naturaleza de nuestra mente. Esta naturaleza esencial de la mente es
el telón de fondo de toda la vida y la muerte, como el cielo, que abarca
a todo el universo en su abrazo.
Muchas veces me pregunto: «¿Cómo es que todo cambia?» Y sólo
encuentro una respuesta: Así es la vida. Nada, nada en absoluto,
posee el menor carácter duradero.
Buda dijo: Esta existencia nuestra es tan pasajera como las nubes de
otoño. Observar el nacimiento y la muerte de los seres es como
contemplar los movimientos de un baile. La vida entera es como un
relámpago en el cielo; se precipita a su fin como un torrente por una
empinada montaña.

En nuestra mente los cambios siempre equivalen a pérdida y


sufrimiento. Y, cuando se producen, procuramos anestesiarnos en la
medida de lo posible. Damos por supuesto, tercamente y sin ponerlo
en tela de juicio, que la permanencia proporciona seguridad y la
impermanencia no. Pero, en realidad, la impermanencia es como
algunas personas que encontramos en la vida: difícil e inquietante al
principio, pero, cuando se la conoce mejor, mucho más amigable y
menos perturbadora de lo que hubiéramos podido imaginar .

Reflexione sobre esto: la percepción de la impermanencia es,


paradójicamente, la única cosa a que podemos aferramos, quizá
nuestra única posesión duradera. Es como el cielo o la tierra. Aunque
todo a nuestro alrededor cambie o se venga abajo, ellos se mantienen.

Buda dijo: De todas las huellas de pisadas, la del elefante es suprema;


de todas las meditaciones sobre la presencia mental, la de la muerte
es suprema.

Lo que ha nacido morirá, lo que se ha recogido se dispersará, lo que


se ha acumulado se agotará, lo que se ha construido se derrumbará y
lo que ha estado en alto descenderá.

Lo único que tenemos en realidad es el ahora .

«¿Ha comprendido y captado realmente la verdad de la


impermanencia? ¿La ha integrado hasta tal punto en todos sus
pensamientos, respiraciones y movimientos, que su vida ha quedado
transformada? Hágase estas dos preguntas: ¿Recuerdo en todo
momento que estoy muriendo, y que todas las demás personas y
cosas también mueren, de modo que trato a todos los seres en todo
momento con compasión? Mi comprensión de la muerte y de la
impermanencia, ¿es tan aguda y urgente que dedico hasta el último
segundo a la búsqueda de la Iluminación? Si puede responder "sí" a
estas dos preguntas, entonces ha comprendido de verdad la
impermanencia»

Autobiografía en cinco capítulos

1) Bajo por la calle.


Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro,
estoy perdida... impotente.
No es culpa mía.
Se tarda una eternidad en salir de allí.

2) Bajo por la misma calle.


Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía se tarda mucho tiempo en salir de allí

3) Bajo por la misma calle.


Hay un enorme hoyo en la acera.
Veo que está allí.
Igual caigo en él... es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé dónde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de allí.

4) Bajo por la misma calle.


Hay un enorme hoyo en la acera.
Paso por el lado.

5) Bajo por otra calle.