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MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA

APLICADOS A INGENIERÍA DE TELECOMUNICACIÓN.

PROGRAMA DE DOCTORADO:

INGENIERÍA DE TELECOMUNICACIÓN AVANZADA

BIENIO 2.004/2.006

Realizado por:

Eduardo Vega Fuentes


METODOLOGÍA DE LA TRANSFORMACIÓN DE CIENCIA EN TECNOLOGÍA

Hoy en día, la ciencia es un instrumento de poder. Agente del estado del bienestar.
En el trasfondo de la ciencia y de la tecnología hay una cuestión de poderío internacional.

El potencial investigador de España, es muy inferior al de muchos países europeos.


Una de las razones más importantes es que la actividad investigadora transcurre al margen de
los problemas técnicos que encuentra su economía.

La industria española no atiende la investigación científica, prefiere importar la


tecnología.

La técnica, es decir, la aplicación de la ciencia, es una resultante del conocimiento


científico. Pero casi nunca es una resultante directa. Es preciso que exista una comunicación
efectiva entre la actividad investigadora y los órganos de producción técnica. En España, estas
actividades se iniciaron y se desarrollan sin conexión.

Durante mucho tiempo se pensó que en los países con sistemas económicos basados
en el desarrollo de iniciativas libres, la conversión de los resultados de las investigaciones
científicas en aplicaciones técnicas se producía de modo espontáneo, siempre y cuando la
inversión en investigación científica alcanzara un 3% del producto nacional bruto. El
espectacular desarrollo tecnológico de Japón con inversiones exiguas hizo que la idea perdiera
fuerza.

En Japón, fue el progreso económico debido al desarrollo tecnológico lo que motivó


mayor atención a la investigación científica. Primero se esforzaron en asimilar y mejorar la
tecnología extranjera mediante pequeñas y constantes innovaciones importadas, usando
métodos y conocimientos científicos ya existentes. Cuando alcanzaron un nivel económico
alto, dedicaron porcentajes mayores de su producto nacional bruto a investigación científica.

Hay quien considera que el pragmatismo científico, dirigido por la utilidad tiene el
riesgo de secar las fuentes de donde brotan las aplicaciones técnicas. Este planteamiento que
puede ser cierto a escala mundial, no es necesariamente aplicable a cada país y a cada
circunstancia concreta.

Hay mucho conocimiento alcanzado por las ciencias que carece de aplicación en la
industria. El saber científico avanza más rápido que su conversión en práctica. Habría que
considerar en avanzar en las aplicaciones de lo conocido antes que dilatar los límites de la
ciencia. Sería preferible aumentar la proporción de inversiones dedicadas a proyectos de
desarrollo de tecnología para obtener el máximo rendimiento de la investigación científica. No
basta financiar la investigación para obtener tecnología propia, hace falta recorrer el camino
que transcurre entre investigación y aplicación, con esa metodología específica que se ha
llamado desarrollo tecnológico.

La capacidad técnica de un país ya no se mide por su inversión en investigación, sino


en Investigación más Desarrollo (I+D).

Los programas de desarrollo tecnológico exigen la mentalidad y los hábitos propios


de la actividad investigadora. Por eso, los órganos de producción técnica están exigiendo
ahora a sus ingenieros y científicos, más que el dominio de métodos conocidos, que el

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desarrollo de la tecnología está constantemente desplazando, capacidad para asimilar métodos
nuevos.

En el mundo de hoy, las profesiones científicas exigen capacidad investigadora. Se


plantea aquí un problema educativo que hace referencia a la investigación científica en las
universidades.

Otro aspecto importante es el potencial investigador con vistas al enlace necesario


con la producción técnica.

Frente a la espontaneidad en el trabajo investigador, existe la investigación


programada, realizada mediante contratos. Orientada por la idea de dirigir el esfuerzo
investigador a objetivos definidos de gran amplitud: la energía nuclear, las
telecomunicaciones, la obtención de nuevos materiales, etc. Estos programas exigen la
movilización de numerosos centros de investigación incluyendo laboratorios universitarios.
De esta forma, no sólo se logran los objetivos tecnológicos, sino que también se impulsa el
conocimiento científico como tal.

Se discute el grado en que la investigación debe ser promovida libremente o


estrictamente programada. Pero, en realidad, hace falta la investigación en todos sus aspectos.
La investigación tiene campos de trabajo tan distintos, desde la Universidad hasta la industria,
que hay que adaptar los esquemas a esa amplia variedad.

Actualmente las inversiones en I+D apuntan a la rentabilidad directa, determinando


un desarrollo desigual de los campos científicos. Se produce una acción selectiva en los
campos de investigación científica motivada por las necesidades del país.

La sociedad industrial avanzada se apoya en los trabajos de desarrollo de nuevos


métodos y productos para montar o fabricar los productos que vende. En España son pocas las
industrias que trabajan con métodos propios obtenidos por trabajos de I+D.

Las factorías de compañías multinacionales instaladas en España utilizan métodos


importados y las industrias españolas que utilizan patentes extranjeras tienen descartada la
innovación propia por la configuración tecnológica de la industria. Unas y otras suelen
trabajar fabricando piezas o elementos con especificaciones contratadas en las que la
posibilidad de innovación se reduce a la renovación de bienes de equipo, en muchos casos
importados.

De este modo se ha conseguido un incremento de los índices de productividad


industrial, sin embargo si la expansión industrial se limita a importación de tecnología, pronto
se alcanzará el techo de capacidad productiva.

Las consideraciones anteriores recortan el término “industrias españolas” a


proporciones muy reducidas. Sólo con referencia a ellas tiene sentido hablar de la
incorporación de la investigación científica al desarrollo industrial. Esta incorporación existe,
pues de lo contrario estas industrias no se mantendrían. Lo que pasa es que la proporción de
éstas en el conjunto de las existentes en el país es pequeña.

En España, los estímulos para fomentar la transformación de los resultados de la


investigación en productos, técnicas y servicios se realiza con recursos exclusivamente

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económicos, mediante planes concertados de investigación y la constitución de asociaciones
de investigación.

Otro factor a tener en cuenta, es que en España la legislación sobre propiedad


industrial no proporciona protección eficaz para las características de la tecnología actual. Las
compras que realiza el Estado, principal cliente de la industria nacional, carecen de
especificaciones técnicas unificadas que constituyan estímulos y orientaciones para el
progreso de la industria española.

Los centros con ramas científicas y campos de trabajo que apuntan a objetivos de
interés tecnológico primario: agricultura, contaminación y protección del medio ambiente,
búsqueda y aprovechamiento de recursos naturales, alimentación, transporte, urbanismo, etc.
se benefician de fondos especiales, proporcionales a su participación en programas de
investigación que rebasan en su conjunto el campo específico del sector privado y que
requieren la participación de centros diversos en trabajo coordinado.

La ciencia y la tecnología actuales cubre áreas tan amplias que no se puede aplicar a
todas ellas el potencial investigador y su esfuerzo industrial. Es preciso establecer una
estrategia tecnológica selectiva orientada a objetivos que ofrezcan perspectivas favorables
para la vida interna y el mercado exterior. Los planes coordinados de investigación son un
medio muy eficaz de canalizar los fondos destinados a investigación y de movilizar la
actividad investigadora nacional hacia objetivos técnicos preferentes con repercusión social.

Lo expuesto en este documento, se basa en un ensayo de Enrique Gutiérrez Ríos


titulado “La Investigación Científica al servicio del Desarrollo Tecnológico Español”. En él se
vierten una serie de afirmaciones y se mencionan una serie de Programas. Trataré de
compararlos con el estado de la investigación en España en el momento actual.

1. Sería preferible aumentar la proporción de inversiones dedicadas a proyectos de


desarrollo de tecnología para obtener el máximo rendimiento de la investigación
científica.

2. La capacidad técnica de un país ya no se mide por su inversión en investigación, sino


en Investigación más Desarrollo (I+D).

3. Investigación programada. Planes concertados de investigación y la constitución de


asociaciones de investigación.

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1. Proporción de inversiones dedicadas a proyectos de desarrollo de tecnología.

La página web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en la sección de


Indicadores, Estadísticas e Informes, proporciona unos indicadores de industria e innovación.
Entre ellos se presenta una tabla resumen de Gastos Corrientes Totales en I+D por Tipos de
Investigación en el período 1983-2003.

En la tabla se aprecia que si bien los gastos en I+D desde 1.983 hasta 2.003 han
subido de 647,07 Meuros a 8.213,04 Meuros, la proporción dedicada a desarrollo tecnológico
se ha mantenido prácticamente constante alrededor del 40%.

Constituye un porcentaje importante de las inversiones en I+D.

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2. Inversión en investigación más Desarrollo (I+D).

El Instituto Nacional de Estadística, facilita los Gastos internos totales en actividades


de I+D en relación con el Producto Interior Bruto por años. Se observa que en ningún caso
alcanza la inversión en I+D el 1% del PIB.

Año (Gastos I+D/PIB)*100: Total


1981 0,43
1982 0,49
1983 0,48
1984 0,5
1985 0,55
1986 0,61
1987 0,64
1988 0,72
1989 0,75
1990 0,85
1991 0,87
1992 0,91
1993 0,91
1994 0,85
1995 0,81
1996 0,83
1997 0,82
1998 0,9
1999 0,89
2000 0,94

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3. Investigación programada. Planes concertados de investigación y constitución de
asociaciones de investigación.

En la tabla resumen de Gastos Corrientes Totales en I+D por Tipos de Investigación


en el período 1983-2003 vista en el apartado 1, se aprecia que la inversión en investigación
aplicada prácticamente duplica a la inversión en investigación básica.

El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) financia proyectos de


I+D desarrollados por empresas, independientemente de su sector de actividad y dimensión.
Clasifica los proyectos tecnológicos en tres tipos: proyectos de Desarrollo Tecnológico,
proyectos de Innovación Tecnológica y proyectos de Investigación Industrial Concertada.

Los proyectos de Investigación Industrial Concertada tienen como objetivo financiar


iniciativas de investigación precompetitiva (aquellas cuyos resultados no son directamente
comercializables y suponen un riesgo técnico elevado). Este tipo de proyectos son presentados
por empresas industriales y se realizan en colaboración con Universidades, Centros Públicos
de Investigación y/o Centros de Innovación y Tecnología españoles (CITs).

Las ayudas se distribuyen en dos tramos de la siguiente forma:

- Una parte no reembolsable que cubre el 70% del contrato suscrito por la
empresa con centros de investigación (Universidades, OPIS, CTIs...) con un
máximo que no puede exceder el 20% del presupuesto financiable total del
proyecto.

- Una parte reembolsable que consiste en créditos sin intereses hasta completar
el 60% del presupuesto financiable total del proyecto.

Por otro lado, existe la posibilidad de solicitar un anticipo, para este tipo de
proyectos, del 25% del total del crédito concedido.

En los proyectos de Investigación Industrial Concertada, el plazo de reembolso


previsto inicialmente para 7 años podrá incrementarse hasta un límite máximo de 9 años
dependiendo de la zona geográfica donde se desarrolle el proyecto y el tamaño de la empresa
solicitante.

Condiciones financieras
Tipo de Interés Plazo Crédito (% del presupuesto)
0% 7-9 años 60%

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