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Año IV -

IIKOLAUS HARNONCOURT

:ntrevistas:

\ARISS JANSONS ÍENATA SCOTTO

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CHO-LIANG LIN

el inicio de una gran carrera

Cuando se busca la mejor Alta Fideli- dad hay que entraren el sonido Digi- tal y Philips le abre la puerta de este nuevo mundo con su sistema total- mente digital. Tres piezas únicas cíe avanzada tecnología firmadas por el creador de la tecnología CD

Reproductor Digital de Compact Di se CDD-882.

El sonido digital inicia su futuro con el CDD-882 El primer reproductor totalmente digrtal con unas presta- ciones y operatividad no igualadas y que representa lo más alto de la ga- ma de Reproductores de CD Philips El mando a distancia, el sistema FTS para selección de temas, la progra- mación aleatoria "Shuffle Play" y su sistema de carga 'Linear Skaie" son algunas de las avanzadas ventajas que Philips ha incluido en el CDD-882 Peto lo más importante es Su exclusiva conexión digital para amplificadores digitales, como el

DFA-888

Amplificador Digital

DFA-S88.

Ei DFA 88 8 es e l prime r Amplificado r Digital capaz de ofrecer (a misma pu- reza de sonido que un Reproductor de Compact Disc gracias a la combi- nación de filtros digitales y cuádru- piefrecuenciademuestreo Además permite conectar d¡gitalmente seña- les de CD (44,1 kHz), DAT(4BKHz)y radio FM vía satélite (32 kHz). La potenci a nomina l d e 2 x 115 wa - tios. la conexión CD Direct y el selec- tor de grabación separado son ya de por sí motivos para reconocer la superioridad tecnológica de Philips

Sintonizador Digital FT880.

Una pieza maestra entre los Sintoni- zadores Digitales que empieza a ser superior ya en la entrada de señal:

Doble entrada de antena para reco- nocer emisoras locales o distantes.

La estabilidad de la serial se consi- gue por un de codificador FU y exis- ten además filtros ÍSISC y para 19 y

38

queda de emisoras automática o manual termina de completar la im- presionante calidad de la tecnología Philips del FT880

kHz] que limpian la señal. La bus-

DIGITAL HI-TECH

Ahora está claro- el futuro de la AHa fidelidad es Digital Vel líder seguirá siendo el mismo Philips

PHILIPS

Edita

SCHERZO EDITORIAL, S.A.

Cl Marqués de Mondejar. 11 -

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Javier Alfaya

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Coordina el Dosier de esle número:

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Secciones Redacción en Barcelona: Roger A lier. Redacción en Valencia Blas Cortés. Discos: Enrique Pérez Adrián. Libros: Xoan Manuel Carreira. Alia fi- delidad: Alfredo Orozco. Jazz: Ebbe Traberg. Música contemporánea: José lees.

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Ebbe' Traberg, Jua n Ángel Vela del Campo.

vier Viioso. Wieland Wagner.

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SCHERZO es una publicación de carácter plural y no pertenece ni está adscrita a ningún orga- nismo pública ni privado. La dirección respeta la libertad de expresión de sus colaboradores. Los textos firmados son de la exclusiva respon- sabilidad de los firmantes, no siendo por tanto opinión oficial de la revista.

Añ o

IV n.° 34 - MAYO

1989 - 425 ptas.

SUMARIO

OPINIÓN

TRIBUNA ABIERTA:

— Elogio de lo menor, Luis Suñén ACTUALIDAD

— Mehta, entre oriente y occidente, María Luisa Blanco

— Renata Scotto, una diva convencida, Julio Bravo

— Cho-Liang-Lin, el inicio de una gran carrera, Joaquín Martín de Sagarminaga

— La sensibilidad del siglo XVI. Entrevista con Jacques Ogg, Enrique Mar- tínez Miura

— Mariss Jansons, el heredero de Mravinsky, Arturo Reverter

ENTREVISTA:

Utrillas, Enrique Martínez Miura ACTUALIDAD DISCOGRAF1CA:

— ¿Carmen

DISCOS

ESTUDIO DISCOGRAFICO:

— La extraña Flauta mágica de Nikolaus Harnoncourt, Enrique Martínez Miura LIBROS LA GUIA

DOSIER: Tristán e Isolda

— La más profunda

El era ella y ella era él, Juan Ángel Vela del Campo Discografía, Ángel Fernando Mayo DANZA:

Nikolaus Harnoncourl: la búsqueda de la Iradición, Florentino Gracia

con

instrumentos

originales?,

Enrique

Pérez Adrián

música de la noche, Ernst Bloch

Ángel Fernando Mayo

Wieland Wagner

El héroe trágico y sus amigos, Hans Mayer

El

porqué de Tristán e

La presencia del

mito,

Isolda,

Lo que vendrá, Rúúl Pascual ESTUDIO:

— El regreso de viejos amigos. Las Sinfonías de Shostakovich por Kondras-

hin, José Luis Pérez de Arteaga ALTA FIDELIDAD:

— Electrocompaniet vuelve por sus fueros, Alfredo Orozco EPISODIOS; Ebbe Traberg EFEMÉRIDES, Luis Fernando Carvajal Bláztjuez

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opinión•

Una cierta confusión

H ace unos años el panorama de la edición

de libros sobre música en España era un

desierto Viejas colecciones de la

preguerra, como una excelente de la editorial Labor, habían desaparecido o estaban estancadas. Desde hace unos años, sin embargo, es posible detectar afortunadamente una mayor atención hacia este tipo de libros, de modo que hoy es posible hablar de una cierta abundancia. En varias editoriales importantes se han creado colecciones de música y en las que han aparecido libros excelentes. Aunque pecan de optimismo quienes sostienen que en España la música se ha puesto de moda sí se detecta una mayor atención social hacia ella, un interés que hace un par de décadas se hubiera considerado punto menos que ilusorio. Sin duda, los editores han tomado nota de ese interés y eso es bueno, porque enriquece nuestro panorama cultural. Sin embargo, no todo es de color de rosa. En general, se observa en las colecciones musicales una cierta confusión, una falta de claridad de objetivos que lleva a que, junto a la aparición de títulos fundamentales —la Música del Renacimiento, de Reese, es un buen ejemplo—, nos encontremos con una proliferación de obras sin calidad, de traducciones de libros que nada aportan, ya sea porque se han quedado anticuados o porque no ofrecen al lector nada que verdaderamente valga la pena. No es este el lugar ni a nosotros nos corresponde, para hacer el análisis de las causas de esa situación. Pero si de dar cuenta de ello. En ocasiones es penoso comprobar que se traducen obras insignificantes —y, a veces, ¡en qué traducciones!— y que libros que el especialista o el simple aficionado

deberían conocer, porque son imprescincibles a la hora de formar una buena biblioteca musical

4 Scherzo

no se encuentran por ningún lado. Y es una lástima. Por fijarnos en lo concreto, recordemos que un libro como el Bach, de Alberto Basso, que después de ser anunciado como de inminente publicación desapareció sin dejar rastro. O como otras obras, que han estado en catálogos españoles, como el tratado de dirección de orquesta de Hermann Scherchen —además, en traducción de Roberto Gerhard— no han sido reeditados y hoy son inencontrables.

Existe, por otra parte, una tendencia bastante negativa y es la de no confiar a musicólogos o historiadores de la música españoles la realización de obras de las que podrían ser perfectamente capaces. No se trata de mostrar aquí un trasnochado nacionalismo, pero sí decir que muchas veces valdría la pena ahorrarse los dineros de una cara compra de derechos y de una traducción, y confiar en un especialista español en vez de recurrir sistemáticamente a productos extranjeros con una especie de papanatismo aldeano. Y más cuando se trata de música española. Es realmente triste comprobar cuan ayunas de obras de origen español están ciertas bibliografías. Y la culpa no es tan sólo de nuestra conocida alergia a la investigación, sino que va más allá. Radica también en una especie de desconfianza hacia todo lo que nazca en este país.

Así pues, no estaría de más que nuestros lectores editores se plantearan de nuevo algunas cuestiones. Repetimos, este fenómeno nuevo de la aparición de colecciones de libros de música no puede ser más positivo. Sólo asi podremos poner al día la oferta musical para un público interesado, pero, a la vez, desorientado y escasamente informado.

r— UNA BROMA MUSICAL

v xaestáaquí!, ¡yallega!

el Segundo Festival

M. Mozart. Questa bella

4

^ y

cosa alegra il mió spirito: Zaida, El Rapio, miSerénala Haffner,

mi adorada 40, algún concierto

de piano por la bella Jeunehom- me, digo Pires, harán las delicias mías y de todos mis fans.

Hace ya más de tres años que he resucitado gracias a los Scherzokinder y conmigo mu-

chas de las sombras del pasado:

Constanza, Leopoldo, Nannerl,

mi estornino y a veces pienso

que todos ellos están más vivos

muchas de las cosas que nos

rodean aquí y en este país. Muerta la ONE, medio muerta la OSRTVE, el teatro Real ce- rrado, la Zarzuela mediocre co- mo siempre, las instituciones oficiales tan obsoletas comolas salzburguesas de mitiempo, los políticos tan arteros como apro- vechados, los criterios cutres y la música pachucha. Por eso me acuerdo de mi pa- dre, del clave de Nannerl, de los gorjeos de mi estornino y del

que

dulce aleteo de la falda de Cons- tanza, al ver cómo se desafina

en todos los terrenos. Espero

que quienes canten Zaida y El Rapto, por muy polacos que

sean, no incurran en semejante

error. La ci darem la mano que disfrutemos

y

W.A.M.

-opinión•

EL DISPARATE MUSICAL

El imperio deljí-jí, já-já y loscazadores furtivos

H a muchos años, en tiempos del

anterior Jefe del Estado (o sea,

durante el régimen anterior, esa

expresión tan dieté(ica) quedó estable- cida la moda de salir de caza, preferi-

blemente con ministros y subsecretarios. Cazaba el Jefe del Estado (que salía en

el NO-DO), cazaban los ministros (que

también salían), y cazaban otros, los je-

tas de turno, los olfateadores de preben- das, los especialistas del concédemepo- restoqueyotedoyporlootro, y demáses- pecies afines. Estos, por cierto, no salían en el NO-DO, pero obtenían in- dudables ventajas de su presencia en las cacerías oficiales. La caza socialque- dó de esta guisa instituida comocam- po de peloteo, el chanchullo y el quedar bien «porque estará elministro fulano

y me tengo que hacer ver, y de paso a

ver

ese

» (Interludio; El anterior Jefe del Es- tado también pescaba, pero, por inson- dables misterios de! destino, la pesca

social nunca llegó a existir. Los aficio- nados a la pesca no vieron, para sufor-

tuna, los ríos llenos de advenedizos que

no sabían lo que era una caña). El aficionado a la caza se desespera-

ba viendo cómo su deporte se hacía más

y más popular (?), se copaban puestos,

se encarecían precios y hacían su apa-

si le pregunto cómo está el asunto de

un ataque agudo de febril atracción por la corchea con puntillo, de una irrefre- nable querencia por el Auditorio o el Teatro de la Zarzuela. A su alrededor han surgido los consabidos moscones, los arribistas y los amantes del quedar bien, en el resultado de subida de pre-

cios, Don Simón haciendo su agosto,

y preponderancia del hecho social so-

bre el interés cultural.

no del imperio del ji-ji, ja-já, del

reinado de la beautiful-jet-café-society, del dominio de la idiotez. Recordemos

la visita de Bernsiein con la Filarmóni-

ca vienesa, convertida en una reunión social de altos cargos, en una manifes- tación de las fuerzas vivasde la locali- dad, que dejó el auténtico aficionado en fuera de juego.

No debemos olvidar que, tras todaes- ta fiebre se esconde la anémica situa-

ción de nuestras orquestas, el enclenque panorama operístico y el agónico pro- nóstico de la enseñanza musical. No de- bemos olvidar que estamos en el país donde la Pasiónsegún SanMateo ba- chiana se anuncia como ópera, donde

se nos dice que Rigolelto acaba con La

Donna é móbile, donde una revista es-

pecializada (?) cita por duplicado a José Luis Cobos al hablar del ex-titular de

la O.N.E., donde, en fin, Luisilo se pre-

senta a unas elecciones en la Sociedad

Vamos así cami-

rición los modelitos de turno; en una de Autores en el apartado Derechos de

ejecución (sin comentarios). Bien está el crecimiento de la verda- dera afición. Estos cazadoresfurtivos que han puesto la música de modase

podían haber dedicado al gúa o a chu- par picaportes. Mejor aún, podían ha-

palabra, asistía impotente a la conver- sión de un deporte en un paseíllo de es- tulticia. Mucho me temo que, con las corres- pondientes diferencias de época, esta- mos asistiendo a una situación similar en lo que a la música se refiere, estan- do próximos, si no ya alcanzados, ios caracteres de EscopetaNacional. Los políticos han hecho su aparición súbita en escena musical, afectados de

puesto de moda el sano deporte de

irse a hacer gárgaras. Mal rayo les parta.

ber

Rafael Ortega

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BACHILLERÍAS

De horrore

vacui

L os antiguos griegos llevaban a las represenIaciónes teatrales con- chas marinas para, al final, ex-

presar su aprobación entrechocándolas. Los romanos abandonaron tal sutileza sonora porque en los espectáculos cir-

censes los gritos y los aplausos resulta-

ban más apropiados. Esta

de expresión es la que ha permanecido en Occidente y es prácticamente la úni- ca manera de participar del público, si descontamos las toses y los ruidos de papeles y butacas. Los silbidos yabu- cheos ya no se escuchan en las salas de conciertos, relegados a los escenarios

abiertos y amplificados del rock, el box

y el catch. Es el aplauso a lo que me refiero aquí.

Imaginemos la escena. El tenor aca- ba de atacar el agudo con gran brillan- tez, contrayendo el diafragma, los intercostales, los rectos del abdomen y todos los esfínteres. El público aplau- de enardecido. Perfecto. Es igual que cuando el tenista consigue un tice de po- tente raquetazo, el portero detiene un penalty con estirada felina, el pivot eje- cuta un mate de espaldas o el velocista bate el récord de lo que sea. Imaginemos otra escena. Acaba de sonar el Oficio de Semana Santa de Victoria, la Noche transfigurada de Schónberg, la Músicacallada de Mom- pou o !as Lágrimas de Dowland. Elpú- blico aplaude enardecido. ¿Por qué? Cada día lo llevo peor. Comprendo que hay gente que goza aplaudiendo, pero ¿por qué no se van al tenis, don- de podrían aplaudir cada treinta segun- dos? Hay músicas tras de las que uno

última forma

se queda flotando hasta que una salva

de aplausos lo devuelve a la cruda y rui- dosa realidad. ¿Por qué tanta violen- cia tras tanta ternura? ¿No es suficiente con el tráfico y la contaminación acús- tica que sufrimos fuera de las salas de conciertos?

Sólo hay una cosa que entienda me- nos aún: la expresión de ansiedad de al- gunos intérpretes, temerosos de que los aplausos no sean tan fuertes y prolon- gados como esperan. ¿Por qué no se metieron a jugadores de tenis?

6 Scherzo

Sansón Carrasco

opinión

ÁNGULOS

De los músicos como robots

C ada vez hay más músicos perfectos.

Como, por otra parte, hay cada vez

más tenistas, más escritores o más fa-

bricantes de chocolates perfectos. Es un sig- no de nuestro tiempo. Hemos dejado sin al- ma a la Humanidad, pero el avance técnico nos ha permitido llegar a un fantástico da- minio de determinadas áreas del conocimien- to y de la práctica especializada. El viejo sueño Cáustico del dominio de la Naturale- za ha llevado a ésta al borde de la destruc- ción y si alguien no lo remedia —y no parece muy probable, dados los intereses en juego— en un par de generaciones la vida había de- sapaiecido del planeta. Eso sí: hasta el fi-

nal viajaremos en los automóviles más rápidos y seguros, tendremos ordenadores que nos ayudarán a saber cuáles son las fre- cuencias sexuales de nuestro vecino de en- frente, volaremos en aviones que casi habían abolido el espacio y el tiempo. Comeremos mierda, eso si, ya sea en forma de esos ine- fables «fritos de maíz», de hamburguesas o de pollos hormonados, legados con genero- sas cantidades de Coca-Cola o similares.

Algunos serán conscientes de la miseria

y recurrirán al Eclesiastés en busca

suelo o querrán transformar el mundo. Va- no intento. La inmensa mayoría será feliz bañándose en aguas oleaginosas, ingiriendo alimentos sintéticos y tostándose a un sol que será la principal causa de los cánceres de piel. Sarna con gusto no pica.

Pero no nos pongamos apocalípticos y volvamos a la música. En una entrevista pu- blicada en este mismo número de SCHER-

ZO un artista eminente, Nikolaus Harnoncourt, se vuelve contra la idea de

progreso en la evolución de las artes y utili- za en su lugar un concepto mucho menos

ambiguo, más enriquecedor,

mación. La idea no es suya, pero Harnon- court la ha desarrollado con coherencia en sus escritos teóricos y la ha convertido en uno de los ceñiros de su práctica artística. Que la idea.de progreso se ha convertido en un tópico insustancial, cuando no peligro- so, es evidente. No hay más que echar un vistazo a nuestro entorno natural, pero tam- bién a la cultura. Vivimos una de las fases más estériles, menos creadoras de los tiem- pos modernos. Y es ahí donde podemos vol- ver a la música.

el de transfor-

de con-

De vez en cuando nos visita un pianista, un oboísta, un violinista, un conjunto de cá- mara o sinfónico que suenan con una per- fección casi inhumana. Hay directores de orquesta que parecen sacados de un manual del perfecto director. Todo suena como de- be sonar, cada ejecución es de una inmacu- lada propiedad. No hay sorpresas, no hay sobresaltos, no hay emociones. Las casas de discos nos venden cada temporada un nue- vo genio de la interpretación, generalmente educado o reciclado en los EE.UU., que si es pianista conjuga en sí mismo las mejores cualidades de Richter, de Airau o de Ser- kin; que si es violinista es como un injerto de Oístrach, Milstein y Menuhin; que si es director de orquesta mezcla a partes iguales

a Furtwaengler, Celibidache, Giulini

y Men-

gelberg. Y si es una orquesta —una de esas orquestas nuevas, pulidas, implacables, for- madas por instrumentistas prodigiosos— lo funde todo: la magia de la Filarmónica de Víena, la redondez de la de Berlín, la sedo- sa disciplina de la Sta ais ka peí le Dresden, la solidez compacta de la del Concerlgebouw.

¿De qué podemos quejarnos entonces si

ahí, al alcance de la mano y casi de cualquier bolsillo podemos tener unos intérpretes idea- les? Tal vez de la monotonía. Tal vez de! aburrimiento. Tal vez de la inhumanidad. El cine se ha llenado de mujeres maravillo- sas y asexuadas como Bo Derek, que según decían sus promotores tenía el cuerpo más perfecto del mundo. A la música ha termi- nado pasándole un poco lo mismo. Entre las casas de discos, los promotores, los publi- citarios y los periodistas han puesto de mo- da —o han impuesto— un estilo, un modo

de

hacer, que cada vez recuerda más a la inú-

til

perfección de los robots. La filosofía del

Number One, de la competitividad por en- cima de cualquiei cosa, a la que nos hemos referido alguna vez en esta sección, ha ter- minado por geneíai unos pioductos impe-

cables, incoloros, inodoros y asépticos. Pero

la música, como el arte, está en otra parle:

en una región misteriosa, inaccesible paia los comedores de hamburguesas, donde lo que importa no es tanto la perfección como el talento o el genio. Que son cosas, realmen- te, muy distintas.

Javier Alfaya

opinión

AL MARGEN

Murgas y farsas

F rancisco Nieva, en un número de ABCde\ pasado marzo, denuncia la penosa situación de nuestros

dramaturgos. Al parecer los escenarios oficiales, cuyos telones se alzan merced al dinero que pagamos todos los espa- ñoles, vienen siendo ocupados por es- pectáculos extranjeros que, de tan ajados, más que corsetería ya necesitan de ortopedia para sostenerse. Mientras, la producción propia va se- cándose, por efecto del prolongado es- tiaje al que nuestra Administración —que ha llegado a monopolizar la ofer- ta y sólo tolera la competencia de subgéneros— la somete. Pues bien (es un decir), otro tanto acaece en la música. La oferta oficial, esto es, la mayoría de los conciertos que entre nosotros se organizan, olvida la creación nacional y sólo atiende —o más precisamente, ellos se atienden a si mismos— a los compositores que do- blados de funcionarios o asesores figu- ran en las nóminas y nominillas del Ministerio de Cultura y de las Adminis- traciones autonómicas o locales. Lo peor es que tamo esa oferta tea- tral como la musical son presentadas ante nuestra desprevenida audiencia co- mo embajadoras de la modernidad en España. ¡Qué candidez! Ignorando, en- tre otras muchísimas cosas, el devenir de las Artes se impone a los públicos, ciñéndonos ya al objeto de esta publi- cación, unas expresiones que sobre co- locar entre paréntesis el lenguaje universal de la Música adoptan unas jergas festivaleras —que ni siquiera

dialectos— inventadas en Centroeuropa hace varios lustros. Resulta | patético el esfuerzo que ciertos picaros llevan ahora a cabo para entreverar giros lo- cales, y hasta localistas si conviene, en unos balbuceos mentamusicales que na- die comprende. Afirma Nieva que «una cultura se de- sarrolla a partir de un tronco y unas raí- ces», «las cosas —añade-se trans- forman desde un principio origina- rio». Nada más cierto: arrancar esas raíces fue razón de Estado para el ucro- nismo franquista. Las jóvenes músicas que entonces se patrocinaron dieron al traste con todas las tradiciones. Había que mostrar al mundo una faz renova- da, diferente. Nuestro pasado, sobre Io- do el inmediato se silenció y un ruido adánico ocupó su lugar, ensordeciéndo- nos a todos. Pero ¿qué sentido tiene en la actua- lidad «contribuir a consagrar las formas estereotipadas de un Teatro (o de una Música) que fue(ron) moderno(s) hace veinte años»? Habíamos creído, de bue- na fe, que ya no eran necesarios los ma- quillajes sobreestructurales como antaño, cuando los estragos que la His- toria marcó en el rostro de aquella Es- paña vieja y brutal tenían que ocultarse

a cualquier precio, incluso al del gene-

ral desconcierto. Esta es, concluye Nieva —y yo con él—, «una política cultural apresurada y totalmente falsa», de la que sólo pueden seguirse claro, murgas

y farsas.

Miguel Ángel Coria

REVISTA DE PRENSA

Antonio de Cabezón y su época en el clave, de Jacques Ogg

Fiel al propósito que ya anunció en el tno- memo de su fundación —y que ha cumpli- do en varias ocasiones anteriores—, de no limkar su actividad a la aparición mensual ante los lectores, la revista «Scherzo» ha que- . rido ahora repasar en un concierto extraor- dinario la música de Antonio de Cabezón (1510-1566) y de su época. El interés del em- peño es, ha sido máximo, por cuanto ta pe- ripecia viajera del compositor burga les propicia que la de su música presente singu- lares y curiosas relaciones y concomitancias no sólo con las demás muestra, sino con la que se escribió por entonces en el resto de Europa.

El concierto de «Scherzo» en la sala de cá-

mara del Auditorio, concierto que era patro- cinado por la ONCE, ha cumplido a las mi! maravillas el objetivo que se proponía: el de explicar con ejemplos vivos, el de hacer es- cuhar esas iterrelaciones. El ámbito tempo- ral considerado era necesariamente amplío. Desde el ocupado por el inglés Hugh Aslon (1488-1522), pionero del estilo variativo, hasta el «Pass'e Mezzo» de 1621, del italiano Gio- vanni Picchi. En medio, los ejemplos selec- cionados del propio Antonio de Cabezón —tiento sobre —Qui la dirá», diferencias so- bre el canto de «La dama te demanda», di- ferencias sobre el «Canto del caballera» y «Anchol que col partiré»—, de Hernando de Cabezón (1541-1602), Peter Philis (1560-1628), Tilomas Tallis (1505-1585), Antonio Váleme (1520-1600), Andrea Gabriel] (1515-1586), Giovanni Gabrieli (1557-1612) y Gioseffo Guarní Guami (1540-1611), amén de algunos anónimos.

El empeño se redondeó al contar para su realización con un intérprete especialisia de primera linea. Discípulo de Gustav León- hardt, el clavencinisla Jacques Ogg (Maas- irich, Holanda) une el rigor expositivo a la

seguridad ejecutora y a la claridad de dic- ción, presente ésta siempre aun en los títu- los de mas, densa escritura. Fue caluro- samente premiado y correspondió con un bis.

Leopoldo

Houroñón

ABC.

Diario

CARTAS

Punto final

¿Para qué insistir?

Confio en el buen juicio de los lectores,

a pesar de las erratas.

Vale.

N.B.—Los diccionarios son útiles para el insulto, rápida y gratuito.

Por si algún lector quiere realmenie saber algo ciemifico sobre el tema IMPOSTA- CIÓN - GESTO VOCAL - COLOCACIÓN, VOZ, me permito adjuntar una elemental bi-

bliografía:

A. Juderías: «Educación de la voz» (Ati-

ka. Madrid)

Dr. Elier M.D. Gómez: «La respiración y

la voz humana» (B. Aires)

S. Naidich: «Principios de foniatria» (Pa-

namericana. Bs. Aires).

McClosky: «La educación de ta voz»

(Fabril. Bs. Aires).

Cuy Cornut: «La voz» (Fondo Cultura. México).

C. Caballero: «Manual para educar la voz

hablada y cantada» (Edamexx. México).

T. Navarro Tomás: «Manual de Pronun-

ciación española» (Madrid).

T. Navarro Tomás: «Voz y entonación en

los personajes literarios» (Málaga. México).

T. Navarro Tomás: «Manual de entona-

ción española» (Guadarrama. Madrid).

Buenos

Aires.)

Taibo

voz»

D.B.

E. Garde:

«La

(Central.

Rafael

Madrid

Más discos

Les felicito por la sección de «Dosier», que por su calidad y extensión calificaría de ex- celente. En mi opinión la critica discografía debería ser más extensa, no en la longitud

de las recensiones sino en la cantidad de dis- cos comentados, pues son miles los que se publican y una pequeña parte los que uste- des critican. Son también muchos los videos de ópera publicados que ustedes pasan por alto absolutamente. Del mismo modo noto

a faltar discografía en algunas secciones, co- mo en «Estudio», «Voces de ayer y de hoy»

o en «Opera del siglo XX».

Reciban un cordial saludo y mi sincero agradecimiento por su labor

Feo.

Javier

Navedo.

 

Murcia

TRIBUNA ABIERTA

Elogio de lo menor

S iguiendo a Jankélévitch —y a tantos otros que no han formalizado tan brillante-

del mismo modo que a cada tiempo —en la vida humana y hasta en las horas

del día— habría que corresponder le su música propia. Pero, ¿por qué codificar tal adecuación? ¿Por qué —con un funcionalismo digno de peor causa— querer hallar

consuelo en lal sonido en vez de en lo que consuela, o diversión en tal otro en lugar

de en aquello que divierte? Uno sabe qué es lo verdaderamente grande, qué es aquello

—de Japoco Peri a Luis de Pablo— a lo que siempre habrá de volver, primero el oído

y luego el alma, y dónde está el origen y el fin de una sensibilidad que regresará algún día de su excursión por lo intrascendente, de su discurrir por la región en donde se escucha, dulce, la voz de los que empiezan a perderla.

En esos cerros de Ubeda [levo yo una buena temporada. Unos cerros que habitan, además, músicos de mi siglo, aunque mejor será decir que soy yo quien pertenece a un siglo que ellos han hecho, aunque acaben probabiemenle por morir con él, por con- formarse —y eso les engrandece a mis ojos— con acomodar la obra en algún cálido rincón de alguna memoria privada. Son como los borgianos «poetas menores de la an- tología», aquellos que carentes de genio dieron cierta muestra de talento, no se atre- vieron, claro está, a ir más allá de lo que a otros pareció límite demasiado cercano. Ya lo decía Roland de Candé a propósito de uno de ellos, de Arthur Honegger: «Por

desgracia, este músico generoso, que no carece ni de aliento ni de nobleza, se las inge-

mente un tópico así— habrá que convenir en que cada música tiene su tiempo,

nió con frecuencia para impedirse cantar poniendo obstáculos a su inspiración clavizándose al palabra por palabra». Pues si. El poco cantor Honegger. Y el muy bailarín Milhaud, y el a veces mencio- nado Poulenc —escúchese a Hugues Cuenod su La Grenouilliére. Y el discreto y mari-

nero Roussel, y el cartesiano y con irolad isimo Frank Martin, y el académico Caselta.

Y el generoso y riguroso Hartmann —a quien a lo peor no salva ni Eduardo Rincón—,

con quien me honro en compartirlo. Y el travieso Hindemith de antes de cumplir los

treinta. Y esos ingleses —Bax, Rubbra, Vaughan Williams—, maestros los tres del adagio

alia Sibetius

ni Webern, ni Schoenberg, ni siquiera Shostakoviich.

, es-

Menores todos, que no serán ya nunca ni Bartok ni Slravinsky, ni Berg

El caso es que todos estos parientes pobres llenan mis horas desde hace meses. Com- parten mi intimidad. La completan desde una humanidad que, en su limitación tan

visible, se me acerca con los brazos abiertos mientras su rostro me guiña el ojo izquier- do. Y repiten conmigo el pareado: «Como preferí a Picasso Bracque / hoy prefiero Les biches a Le sacre». Sé que pasará. Y que Bartok sonreirá desde su altar —del que nadie le moverá nunca. Y que la historia —Mozar!, Schumann, Bruckner, Wagner, —

se echará sobre ellos y sobre mi con la crueldad de quien se sabe cargado

de razón. Quizá no sea sino el cansancio de lo tantas veces mal oído. Y que como en e! fondo uno siempre conserva esa capacidad de sorpresa que lo clásico, porque lo es, encierra, he aquí que —los extremeños se tocan— estos casi contemporáneos y segu- ramente segundones juegan la baza de lo no escuchado. La carne es triste —helas—

y no he oido toda la música, y no he reoido toda la música. Y, a pesar de todo, estoy

dispuesto a oír toda la que venga, y hago mía, y a mucha honra, la advertencia de Adorno; «Quien se apunta a lo viejo, y lo hace sólo por desesperación ante las dificul- tades de lo nuevo, no encuentra consuelo, sino que se torna víctima de su impotente nos- talgia de un tiempo mejor, el cual, a la postre, ni siquiera ha existido». Es decir: le sale el tiro por la culata. Y yo, de paso, me meto en un jardín, pues lo nuevo es todavía más ¡o otro que los, pobres de ellos, arriba citados como compañeros de mis ma- drugadas.

Mahler

Nada, pues, y volvamos al filósofo, tan terrible como buscar consuelo y no hallarlo.

A

mí, a estas alluras de mi edad, y entrada ya otra primavera, mis segundones me

lo

dan. Y no me piden nada a cambio porque cuentan con el olvido y porque bastante

Scherzo

tienen con haber salido una temporada del purgatorio

su propio esfuerzo, y con que sólo pusiera yo un poco de mi parte, que en estos días

me agrade la ¡dea de, si volviera a nacer, ser suizo y llamarme Paul Sacher. Aunque

en el postrer latido —que lo cortés no quita lo valiente— me gustaría oír, hoy como ayer y seguro que también cuando me llegue la hora, el Adagio de la Séptima de Bruckner.

Luis Suñén

o del limbo. Han logrado por

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Lujos vieneses

Entre los meses de mayo y junio se celebra el Festival de Viena, uno de los más merecidamente prestigiosos en el mundo. Interdisriplinar, el Festival aus- tríaco reúne a algunos de los nombres más importantes de la interpretación musical, el teatro y el ballet, junto con las actividades literarias, filosóficas y científicas. Una de las ofertas más atractivas de este año consiste —además de una Eieklra de R. Strauss con direc- ción musical de Abbado, con dirección escénica de Harry Kupfer— en una pro- ducción de una de las óperas más in- quietantes de nuestro siglo: Die Gezeichnelen, de Franz Schreker. La producción es de la Deutsche Oper am Rhein, de Dusseldorf, bajo la dirección musical de Hans Wallat. En el aspecto musical, además de las obras reseñadas, cabe destacar los programas que Michel Gielen dirige a la Orquesta de la ORF austríaca, con obras de Hindemith y Rihm, además de la cántala Un día sobresale —sic, en castellano—, del propio Gielen. Kurt Masur dirigirá a la Sinfónica de Viena; Dohnanyi a la de Cleveland; Heinz Holliger a la Orquesta de Cámara de Europa, que también dará un con- cierto con Gidon Kremer; actuará el Cuarteto Alban Berg; Sandor Vegh se pon- drá al frente de la Orquesta de Cámara de Viena, con Murray Perahia al piano;

habrá un recital de Maurizio Pollini, otro de Peter Schreier, otro de Brigítte Fass-

baender

nica de Viena dirigida por Giulini. En teatro un Come tu mi voi, de Pirandello, del Piccolo Teatro de Milán, dirigido por Strehler; una Lu/u, de Wedekind, del Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo; Unproceso, de Gerald Thomas (basa-

do en Kafka) por la Opera Seca de Sao Paulo, y Espectros, de Ibsen, por el Deuts- ches Theater de Berlín/GDR. Y para los interesados en el psicoanálisis, una exposición en homenaje al cincuenta aniversario de Freud y un simposio interna- cional dirigido por Harald Leupold-Lowenthal, Ludwig Nag! y Helmut Vetter. Uno de los momentos más interesantes del Festival será, sin duda, la puesta en escena de una nueva producción de El rapto en el serrallo, cuya dirección estará

a cargo de Nikolaus Harnoncourt.

y un luminoso etc. A señalar especialmente un concierto de la Filarmó-

Festival enPraga

Fue el II de mayo de 1946 cuando se inició uno de los más prestigiosos fes- tivales europeos: el de la Primavera de Praga, que se celebra a lo largo del mes de mayo. En aquella primera celebra-

ción el concierto inaugural corrió a car- go del gran Rafael Kubelik —que se exiliaría de su país dos años más tarde, a raíz del llamado «golpe de Praga»—

al frente de la Filarmónica Checa, con

un programa con obras de Foerster,

Ostrcil y Dvorak. Al día siguiente Ku-

belik dirigió Mi patria, de Smetana,

la misma orquesta. En aquel año el fes-

tival tuvo una participación de lujo. Basten unos cuantos nombres: David Oistrak, Mrawinsky, Leonard Bernstein, Charles Munch, Jaroslav Krombhloc, Kare! Ancerl, Oskar Danon, Rudolf Kirkusny. La guerra fría no liquidó del todo la proyección internacional del Festival, que ha contado siempre con la

con

10 Scherzo

aportación de artistas de primera fila tanto del Este como de los países occi- dentales. Este año el Festival se inau- guró como es ya tradicional con la audición de Mi patria, de Smetana, es- ta ve? dirigida por el australiano Char- les Mackerras al frenie de la Filarmónica Checa. Entre los principa- les artistas invitados se cuentan nom- bres como los de Maurizio Pollini, Paul Badura-Skoda —un artista largamente vinculado a Praga—, Michael Tilson Thomas, Yo-Yo Ma —que interpretará el concierto para violonchelo de Dvorak—, Gennadi Rozhdestvensky, que dirigirá su orquesta del Ministerio soviético de Cultura; Christoph von Dohnanyi, con la Orquesta de Cleve- land, etc. Todo ello además de los di- rectores checoeslovacos, como Václav Neumann, actual titular de la Filarmó- nica; Zdenek Kossler, con la Filarmó- nica Eslovaca; Belohlavek, etc. Habrá también un recital de Katia Ricciarelli y el festival se cerrará con un progra-

Maag se va de Berna

Peter Maag, el inquieto y espléndido director de orquesta suizo, bien cono- cido por nuestro público, deja la Or- questa Sinfónica de Berna, a la que estaba vinculado como director artísti- co desde 1984. Maag ha tenido una ca- rrera profesional un tanto errática —a la cual no ha sido ajena alguna crisis espiritual como la que le llevó hace años a ingresar como monje en un monaste- rio budista en Hong Kong— de modo que a pesar del reconocimiento de sus cualidades artísticas le ha costado en- trar en el ranktng de los divos directo- riales. En Berna, Maag —al que en nuestro país debemos algunos de los mejores conciertos que ha dado nunca la O.S. de la Radio Televisión Espa- ñola— consiguió excelentes resultados con una orquesta modesta y en crisis, obteniendo de ella que se elevara hasta un magnífico nivel. Prueba de ello son una serie de grabaciones en sellos mo- destos de obras como la Sinfonía Ita- liana y la Escocesa, de Mendelssohn —grabaciones de las que nos hemos ocupado en SCHERZO— o la Prime- ra Sinfonía de Schumann, así como un ciclo completo de sinfonías de Brahms. La causa de la marcha de Maag estriba en un desentendimiento con el director genera! del conjunto. De todas mane- ras, el maestro suizo permanecerá al frente de su orquesta hasta 1992. Lue- go se dice que se dedicará a trabajar fundamentalmente en Italia.

ma que también es ya tradicional: la Novena Sinfonía de Beethoven, que en este caso será dirigida por Isaac Ka- rabtchwsky.

actualidad

París: malos aires para Barenboim

Se ha confirmado definitivamente que el argentino Daniel Barenboim se va a EE.UU. para hacerse cargo de la dirección de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Reciente aún el escán- dalo del Teatro de la Bastilla, la prensa francesa se ha mos- trado muy dura con Barenboim, haciéndose eco de las

reticencias de la crítica norteamericana ante la reciente gira de la Orquesta de París por los EE.UU. Le Monde ha recogi- do dos juicios especialmente duros. El primero, del New York Times, dice lo siguiente, refiriéndose a una ejecución del II

Acto del Tristón e Isolda: «Ya sea que los

músicos franceses

simplemente no están hechos para Wagner, no son compara- bles, en cualquier repertorio, a las mejores orquesias euro- peas y norteamericanas». En cuanto al Washington Postdice que «docenas de orquestas norteamericanas parecen técnica- mente superiores por la precisión del conjunto, el poderío y la variedad de estilos». Malos aires, pues, para el gran pianista y discutido direc- tor de orquesta en un país en el que, hasta hace poco, parece ¡r de triunfo en triunfo. Como dato curioso hay que reseñar que Georg Solti —actual titular en Chicago y que lo fue, an- tes de Barenboim, de la Orquesta de París— visita cada vez con mayor frecuencia su país de origen, Hungría. Últimamente ha dado varios conciertos con la Orquesta Nacional Húnga- ra, un espléndido conjunto creado por aquel gran maestro, poco conocido fuera de los países del Este, que se llamó Ja- nos Ferensík. Los que conocen a Solti dicen que éste siente cada vez más poderosamente la llamada de su país y del vie- jo mundo centroeuropeo en el cual se formó como músico.

Música española en París

Por una vez parece que la música es- pañola puede conseguir una excelente plataforma internacional. En efecto, el Segundo Festival de París, que se desa- rrollará entre el 15 de mayo y el 29 de junio, se anuncia con un color netamen- te español. El 17 de mayo la Joven Or- questa Nacional de España, bajo la dirección de su titular, Edmond Colo- mer, dará un concierto en el Theatre des Champs Elysées, con un programa en el que figuran los nombres de Grana- dos, Frank Martin, Manuel de Falla y Luis de Pablo. Posteriormente García Navarro dirigirá a la Orquesta de Cá- mara de La usana, cuyo titular actual es López Cobos, en un programa Turina, Falla y Rodrigo, que contará como so- listas con Nelson Freiré (Noches en los jardines de España/ y otro que contará con el concurso de Ewa Podles (El amor brujo) con música de nuevo de Falla y de Juan Crisóstomo de Arriaga. Lue- go la ONE, bajo la dirección de Cris- tóbal Halffter, presentará una versión de concierto de Lo vida breve, la ober-

tura de Las esclavos felices y finalmente

el concierto para violonchelo del pro- pio Halffter, contando como solista con el alemán Heinrich Schiff. En música de cámara el Trío de Barcelona hará un programa Brahms, Guinjoán y Ravel.

Uno de los acontecimientos más interesantes lo constituirá la versión de concierto de Una cosa rara, de Martín y Soler, con la Capella Reial-Herperión XX bajo la direc- ción de Jordi Savall. Otro notable acontecimiento será la interpreta- ción de la producción del Liceo de Barcelona de Lucrecia Borgia, de Donizetti, con la Orquesta y Coro del teatro catalán, con la actua- ción de Joan Sutherland y Alfredo Krauss, lodos bajo la dirección de Richard Bonynge. Arturo Tamayo, al frente del prestigioso Ensemble In- tercontemporain, dirigirá un programa de obras de Falla, Cristóbal Halffter, Delás, del Puerto y Enrique Rexach. En cuanto a artistas individuales ha- brá recitales de Alicia de Larrocha, Joa- quín Achúcarro, José Carreras, Teresa Berganza y Montserrat Caballé. La clausura del Festival correrá a cargo del Orfeón Donostiarra. Hay que señalar también que Jacques Mercier, con la Orchestre National d'lle de France ofre-

cera un concierto con música francesa (Debussy, Lalo, Ravel y Chabrier) de inspiración española, y que Philippe Herreweghe, con la Chapelle Royale

ofrecerá el Réquiem, de José de Nebra.

Ah,

una representación en la Opera Comi- que de La chulapona, de Moreno To- rroba, actuaciones de Camarón de la Isla, el Ballet de Cristina Hoyos y de Pa- co de Lucía.

y habrá una Noche de Flamenco,

-actualidad-

Hogwood, contra corriente

Un concierto va a animar presumiblemente la un tamo decepcionante y desde luego muy tradicional temporada de Ibermúsica. No se trata de que las obras programadas supongan una novedad extrema: Octava Sinfonía y Concierto para viuli'n de Beethoven. La infrecuencia del acontecimiento musical que se celebrará el próximo 11 de mayo proviene de los planteamientos interpretativos, pues la sesión estará a cargo de la Academy of Ancient Music, con Christopher Hogwood como director y Monica Huggett en la parte solista. El conjunto británico y su fundador nos han visitado en otras ocasiones, pero las obras que nos presentaron entonces no llegaron cronológicamente más allá de Mozart. Como hay muchas personas que creen que las interpretaciones con criterios e instrumentos de época debería detenerse precisamente antes de Beeihoven —comprendiendo en todo caso la primera etapa de este compositor—, el concierto presentará sin duda perfiles polémicos. En realidad, lo pretendido por Hogwood y los otros partidarios de esta tendencia —el Beethoven de Norrington, si bien tiene similares puntos de partida conceptuales, alcanza resultados que podrían definirse como más radicales— es simplemente la recuperación de la acentuación, la articulación, el fraseo y el equilibrio instrumental originales. La dificultad con la que se enfrenta el oyente es la de ser capaz de escuchar este Beethoven con una actitud lo suficientemente abierta como para no remitir a la comparación con las imágenes sonoras de las obras —acaso adulteradas, idea que nos propone Hogwood— forjadas por más de siglo y medio de tradición interpretativa.

Cambios en el Concurso Paloma O'Shea

Cambios que empiezan por la denominación del Concurso, que a partir de

la edición de este año será de Concurso Internacional de Piano de Santander.

A la vez hay variaciones en la financiación, que además de contar con la de su

fundadora, contará con la de Diputación Regional de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander, el Casino de la ciudad y un grupo de empresarios. Se suprime el orden numeral de los premios, que será sustituido por Gran Premio, Premio de Honor y Premio de Finalista, que estarán dotados con 2.000.000 de pesetas, 1.300.000 y 750.000 respectivamente. Al mismo tiempo, entre los días 7 y 18 de

agosto se celebrará el curso de interpretación pianística, que este año estará enco- mendado a Dimitri Bashkirov y Joaquín Achúcarro. En la prueba final del Con- curso intervendrá la Orquesta Sinfónica de la RTVE Española, bajo la dirección

de su titular. Arpad Joó, y la Scotish Chamber Orchestra, con Antoni Ros Marbá

a su frente.

Música para un tren

Recientemente el personal del Museo

del Ferrocarril ha descubierto una cu- riosa partitura en un anticuario de la

capital. Se trata

de £7 comino de Ma-

drid a Aranjuez de Hipólito Gondois, obra editada en 1851 en la imprenta de

12 Scherzo

Casimiro Martín, sita en la calle del Co- rreo n.° 4. De Gondois no sabemos en este momento casi nada: Barbieri lo cita como compositor de zarzuelas y Subi- rá nos informa de su actividad de di- rector de orquesta (de la que no tiene muy buena opinión). Es evidente que esta obrita, escrita en un estilo clara- mente de salón, fue compuesta ante la novedad de la inauguración del tramo de vía férrea de Madrid a Aranjuez, se- gundo de la península, pues el primero enlazó Barcelona con Mataró. El cami- no de Madrid a Aranjuez está forma-

do por los siguientes números: La locomotora (Gran Galop), Madrid. El embarcadero(Polka), Getafe (Polka), Pinto (Polka/Chotis, según el tempo que se aplique). Va/demoro (Pol- ka/Chotis), Gempozuelos (Polka/Ma- zurka) y Aranjuez. El embarcadero (Polka/Mazurka). El Museo del Ferro- carril tiene previsto ofrecer esta obra en concierto, junto con otras de semejan- te inspiración, asi como promover una grabación de la misma. De ambos pro- yectos se encargará la joven pianista Raquel Moreno.

actualidad

Trevor

Pinnock.

Por la interpretación histórica

y hasta el 31 de mayo se viene

celebrando el XII Festival de Música Antiga, que con sede en Barcelona organiza la obra social de La Fundado Caixa de Pensions. Suficientemente consolidado, el acontecimien- to supone uno de los focos españoles de mayor interés de la

temporada en lo que a la interpretación histórica se refiere. El Festival no basa su programación en una delimitación tem-

Media al Barroco y clasicismo, que seria

lo habitual—, sino en los criterios de fidelidad que permite llegar al primer romanticismo. La programación de este año simultanea grandes obras cameristicas de Mozart y Beetho- ven con las breves piezas no menos maestras del Renacimien- to. Ya ha n tenido lugar lo s conciertos de l Ensemble Ociophoros, que entraba en poco frecuentadas obras para vientos; la sesión de Concertó Palatino, con los insuperables Dickey y Toet, ofreció una muy interesante velada de música para cornetas y sacabuches, de Merulo a Monteverdi; el Cuar- teto Kuijken, por su parte desplegó un clásico concierto de la especialidad. A partir de los primeros días de mayo se cuen- ta con variados actos de cámara: Tini Mathol (clave), Reine- Marie Verhagen (flauta) y Jaap Ter Linden (cello) tocan obras de Telemann, Vivaldi y Bach; José Miguel y Emilio Moreno (laúd, violin), Gustavo Zarba (violin) y Wouter Moller (ce- llo) han preparado un programa que recorre piezas de Vival- di, C.P.E., Bach, Haydn y Boccherini. El prestigioso Quariet Salomón cuenta también con la colaboración del guitarrista Lluis Gásser para uno de los Quintetos de Boccherini, en tanto las otras obras que han previsto son Cuartetos de Mozart y Beeihoven.

poral —de la Edad

Desde el pasado 18 de abril

El London Wind Con sor! relacionará las músicas de Es- paña e Inglaterra en siglo XVI con la propuesta titulada «Mú- sica per a Felip II i Maria Tudor». La reaparición del Quariet Mosaiques en España, con pá- ginas de Haydn, Beethoven y Mozart, nos hará comprobar si han resuelto los problemas de afinación de su anterior vi- sita a Madrid. Los dos conciertos de cierre del ciclo lienen un gran interés. El primero se deberá a The English Concert, con Trevor Pinnock —que se presenta en España como direc- tor, mientras que como elavecinista ya lo conocíamos— y el violinista Simón Standage. Finalmente, el Dowland Consort, dirigido por Jakob Lindberg, brindará una síntesis de la mú- sica inglesa isabelina para conjunto.

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LA SEUD'URGELL

31 de agosto - 8 de septiembre de 1989

IX CURSO DEMÚSICA

ANTIGUA EN CATALUNYA

Director: Roma Escalas

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vocal:

Cla\ ¡cémbalo y bajo continuo:

bajón:

Técnica

Jordi Atban-da

R¡naldo Alts.sandrini Lorenzo Alperl Wim Bccu Jcan PÍCITC Canihai- Roma Escalas Montserrat Fifilieras Andre» Lawrtnce-King jordi Savall

Chirimía y

Flauta

Viola da

Conjunto

Sacabuche:

Cornetto:

dulce:

Interpretación vocal:

Arpa:

gamba:

vocal c tnstruineniat

Dirección: Jordi Savall

Fecha límite de inscripción; 2K de julio de iy8S>

Información

e inscripciones:

Scrvci de Música Departamcnt de Cultura

Rambla de Sania Monica. S - .Ir.

• Tel . (W ) 11K 5 0 (H

0*0(12 BARCELON A

Organización y patrocinio:

Generaliiat de Catalunya Departamerrt de Cultura

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actualidad

Viena: genio y figuras

Vina: Koncmhaus: |8-lll( Monográfico Hanns Eisler. Dicitich Fischer-Dieskau. barilono, Anbcrl Rei- mann; piano. Siaaisoptr: (9-I1I) Tosca, de Puccini: Tosta; Raina Kabaivanska; Cavadossi, Luciano Pa- varotii. Scarpia: Igmar Wiiell. Dr. Escena: Margarita Walmann. Di. Murtal: Ti/iaito Sverini. Staalsoper:

(10-111) Rigoleiio, de Veidi: Rigoleiio: GeorgTichy. El Duque: Richard Leech, Gil da: Mariella Devia. Dr. Escena: Sandro Seguí. Dr. Musical: tli o Boncompagni. Musik^erein: (11-1II) Segunda Sinfonía de Honegger & Lo Canción de la Tierra áe Mahler. Th/intas Moier, t.; Chrisia Ludwig. mz. Filarmónica de Vivnti; Variar Neumann.

La oferta musical vienesa es amplia, cálida y enormemente variada en reper-

torio, intérpretes y precios. Acusa tan sólo una leve tendencia —no censurable— hacia el conservadurismo,

en muy pocos días fue posible escu-

char a un notable grupo de grandes de

la interpretación musical, la mayoría de

ellos con el valor añadido de encontrar- se en plena madurez o incluso al final de su carrera. Como inicio fue impresionante el re- cital de Dietrich Fischer-Dieskau y Ari- bert Reimann con un programa monográfico dedicado a Hanss Eisler {¿Por qué no se llamará Hans como to- do el mundo?) La mayoría de las can- ciones se inspiran en textos de Bertolt Brecht. Pertenecen, por tanto, a la época en que Eisler estaba más comprometido con el movimiento obrero y ya no tan próximo a la estética de su maestro vie- nes Schónberg.

de carrera y, continuado la linea de la Olivero, seria hoy la única Tosca autén- tica posible si hiciéramos abstracción de la Verrett. Nadie como ella posee la ex- presividad, el calor, y un fraseo de cu-

ño verista concillado con una extraordinaria técnica. Lo demostró en

un Vissi d'arte espléndido, cantado a media voz, en forma contenida, con profusión de reguladores y esfumaturas. Pavarotti aún la superó en ovaciones, arrancando del público

y

H

ipere o ricen (ración

A

pesar de sus sesenta y cuatro años

y

de

encararse con una música que se

Hermoso monlaje

La dirección de Severini hacía presa-

giar lo peor durante el primer acto. In- sólitamente, se tornó más rica y contrastada en el segundo y mantuvo un buen nivel durante el tercero, aun- que no era precisamente un De Sabata en la pintura impresionista del amane- cer en la celda de Cavaradossi. El her- moso montaje de Margarita Walmann, pese a su claro envejecimiento, trajo a

la memoria los escenarios en los que

campeó la irrepetible Maria Callas. Veinticuatro horas más tarde, Rigo- leiio. El enésimo de este año. El direc- tor fue el rutinario Boncompagni y en muchos aspectos la producción fue in- ferior a la de La Zarzuela, con la que mantenía relaciones de parentesco. Un color aceptable.

halla en las antípodas del romanticis- mo, Dieskau prodig ó sus habituale s so - nidos aflautados, las filaturas, la perfecta dicción (casi mascada) de los textos y el realce expresivo de cada pa- labra. En los momentos cercanos al Sprechgesang, que son muchos, Dies- kau ofrece una idea de hiperconcentra- ción y de intima comunión con las obras, que llevó a que el famoso barí-

aplausos autén-

problemas en to- da la tesitura, teatralidad nula no son un buen visado para el ex-comprimario

tono fulminara con la mirada a una pa- reja de ancianos que en un momento dado abandonó la sala. La sincroniza- ción con Reimann, cuya parte tiene tan- to o más interés e independencia que la vocal, lúe perfecta. Sin embargo, e! so- nido de Reimann tiene una calidad más

ticos que rompieron un tanto la tradi- ción de los vieneses a aplaudir todo indiscriminadamente. Desde su entra- da en Recóndita armonía todo fue irre- petible. El dúo con Tosca en el primer acto, en el que la vo2 irradió energía so- lar, el E lucevan le sielle, que se vio

de Karajan G. Tichy a la hora de en- frentarse con uno de los roles más difí-

ciles de lodo el repertorio de barítono. Hoy sólo Bruson puede hacer alguna justicia al papel. El tenor norteamericano Richard Leech fue una decepción. No es raro quede EE.UU. nos lleguen buenas voces

martilleante que cuando acompaña a

obligado a repetir, o un O dolcitnani en

y

resulta justo reconocer que a Leech

Dieskau en unas canciones de Schubert.

el que la forma de bordear la emisión

le

he oído cosas mucho más interesan-

Tras este programa duro y sin conce- siones al espectador, la archiconocida Tosca de Puccini en una premiére en la Staatsoper. Dos protagonistas fueron los responsables de un éxito inmenso:

mixta hacia pensar en un regreso de Gi- gli. También en este caso la voz es de una rique/.a tímbrica inusual y sus ar- mónicos corren por el teatro expandien- do su rica vibración. Seguramente es el

tes que este Rigoleiio, sucede simple- mente que aquí no acertó. Tiene una buena materia prima pero el estilo es gi- moteante. Cantó Possente amor inven- tándose las notas que quiso, pero

breagudo.

Luciano Pavarotti y Raina Kabaivans- ka. La soprano de Sofía ha atesorado una valiosa experiencia de treinta años

último representante italiano de una manera aristocrática, pausada y acari- ciante de entender el canto.

después de ganar casi el derecho a ser incluido en el copyrightomitió el re so-

14 Scherzo

Maríella Devia

En una representación de ópera en Viena siempre hay algo que compensa sobradamente al espectador. En este ca- so fue la Gilda de Mariella Devia. La he escuchado otras ocasiones este pa- pel y hace tiempo que me habían im- presionado el buen gusto de la cantante, la pureza de emisión y la dulzura de su canto en la región aguda —la primera octava es algo opaca. Una vocalista de primer orden con una espléndida ca- rrera por delante, alejada, eso sí, de los ecos del marketing. La última sesión tenia elementos al- tamente emotivos. La Canción de la Tierra de Mahler ofrecida en el Musik- verein por una orquesta tan mahleria- na como es la Filarmónica de Viena y un director que la conoce tan bien —la considera la obra de su vida— como Václav Neumann, quien ha anunciado que piensa retirarse en breve de la di- rección de orquesta. Se trata de un di- rector de auténtica importancia, y como Wand, como Sanderling, es un director un tanto secreto, cuya labor se desa- rrolla ajena a la música de fondo de las multinacionales. Antes del plato fuene figuraba en el programa La Segunda Sinfonía de Ho- negger para cuerda completa, con una importante intervención de la trompe- ta solista en el coral que anuncia el cie- rre del último movimiento. En los últimos tiempos Honegger parece ha- ber cedido un tanto la primacía del «Grupo de los Tress» en favor de Mil- haud y Poulenc, pero Neumann dirigió la sinfonía con auténtica pasión —casi con fervor—, y se ocupó tanio de las partes melancólicas que ponen de relie- ve el patetismo de la página, como de sus aspectos rítmicos.

El gran momento

El gran momento fue La Canción de la Tierra. La Filarmónica de Viena, co- mo siempre, espléndida. Es la orquesta que conviene a ia riqueza de una obra nostálgica, morosa, obsesiva, que pare- ce desperezarse antes de decirnos el de- finitivo adiós. Una obra con infinitas aristas pero que conserva la unidad esencial del diamante. Además de una envolvente belleza so- nora hubo en la lectura de Neumann equilibrio y contraste entre los núme- ros meditativos y los más revueltos y en toda la visión del checo —cada vez más apolíneo—, dominaron la mesura y el afán contemplativo. Sólo se le puede pe- dir un poco más de fiereza, de sentido amenazador, en la llamada de los trom- bones durante lo que Sopeña denomi- na el «tránsito», ese pasaje fúnebre que antecede a las dos últimas estrofas del

ocluolidod

número final, de gran significación den- tro de la obra de Mahler. Neumann contaba con dos solistas vocales de desigual entidad. El digno te- nor Thomas Moser, voz sin ningún atractivo ni atributo especial y la vete- rana y extraordinaria Christa Ludwíg. Esta mezzo es todavía hoy uno de los grandes milagros de longevidad cano- ra junto a Sóderstrom, Kraus y quizá también Rysanek. Tiene una vivencia completa de esta obra mahler iana, su

obra favorita, y la voz conserva una en- vidiable igualdad en toda la gama, pe- se a haber perdido ya buena parte de aquella pulpa bellísima, sin parangón ninguno en su cuerda,

Joaquín Martín de Sagarmínaga

El impacto de un mundo sobre elotro

Londres: English Nalional Opera

«uní. 8-111-89. Brillen. The Tltrn oj ihe Screw

La prueba de The Turrt of ¡he Screw es su capacidad para estremecernos no importa cuántas veces la veamos y no im- porta lo bien que conozcamos cómo si- gue. Hace ya diez años desde que la producción de Jonathan Miller para la English National nos hizo movernos nerviosamente en nuestros asientos por vez primera, y mirar inquietos por en- cima del hombro, cosa que todavía con- sigue, como demostró esta reposición. Las texturas orquestales de Brilten y las frases fantasmales sugieren de un modo u otro cosas a nuestro alcance y también fuera de él. Somos conscien- tes de vivir en dos mundos al mismo tiempo, el áspero de los hechos y uno va- gamente indefinible. Fueron mágica- mente creados por Peter Robinson y su conjunto de cámara, perfectamente in- tegrado. De manera similar, la produc- ción de Miller tiene una identidad dual, cuidadosamente preservada en la repo- sición de David Ritch. La impresión de maldad deslizándose hasta sofocar la inocencia funcionó como nunca, y las tensiones estallaron en la tragedia final. Los sencillos decorados y las suliles pro- yecciones del fondo de Rosemary Var- coe fueron totalmente atmosféricos. Gillian Sullivan no está completa- mente preparada para el papel de la ins- titutriz, y de momento queda fuera de sus posibilidades la pintura de las tor- turas interiores de la mujer frente a lo sobrenatural. Pero su canto fue claro y la caracterización bien conseguida cuando se precisa expresar emociones más convencionales. Roben Tear, segu- ramente el tenor británico más inteli- gente, lo mismo en términos musicales que dramáticos, cantaba su Quint n.° 50 en su cumpleaños n.° 50, acontecimien- to que él subrayó con la más vivida rea- lización del personaje que uno puede recordar.

Loruion Coli

La perdida, errabunda Miss Jessel de Elizabeth Byrne tuvo una absorbente di- mensión de horror. Malcolm Green y Eileen Hulse estuvieron excelentes co- mo los niños. De inmenso valor fue la Mrs, Grose de Menai Davies, cuya com- prensión penetrante de todas las impli- caciones del personaje recordó la producción admirable de la Welsh Na- tional. Aquí se dio la impresión de una amable mujer, llena de honestas inten- ciones, encarando un desafío cuya na- turaleza ha comprendido cabalmente. Su actuación fue ejemplar en la articu- lación y en ia creación de una realidad dramática envuelta en misterio. De nue- vo, el impacto de un mundo sobre el otro.

K.L.

-actualidad-

Londres: un«Cosi» tedioso

Londres: Royal Opera House Control Gardcn. 6-IIJ-SÍ. Mozan. Cosíefan tulle.

En sus montajes de Mozart, Johan- nes Schaaf es impredeeible. en el Festi- val de Salzburgo de 1987, borró toda sugestión de ternura de Die Eniführung aus dem Servil con una cruel produc- ción que bordeaba lo inaceptable, lue- go trajo al Convent Garden una penetrante y pensativa de Le Nozze di Fígaro que indagaba los recovecos se- cretos y sin embargo conservando las ingeniosas alusiones cómicas de la ópe- ra, incluso intensificándolas. Ahora, en el mismo teatro, ha escenificado un re- lato de Cosí fan tune que plantea la pre- gunta de si realmente le gusta Mozart. La primera escena nos pone en guar- dia. La apuesta se sitúa en una taberna de baja estofa, sobre un fondo de sol- dados que juegan al billar, algunos de- masiado bebidos hasta para sujetar el taco. Nuestros peores temores cobran realidad cuando vernos a las dos her- manas viviendo en un ático. Su único acceso parece ser una empinada esca- lera, que provoca que todas las entra- das tengan que hacerse a través del piso de la escena. Esto se hace tedioso, pero cuando los soldados tienen que encaramarse a las ventanas para cantar Vita militar, el tedio da paso al abssurdo. No hay aquí demasiado espacio para el romance. No es extraño que Soavesia i! vento, esa jo- ya entre las joyas mozartianas, parezca incómodamente fuera de lugar. Tampo-

co parece haber tenido mucho sitio en ei esquema de pensamiento de Schaaf. Desde luego Cosí fan tune tiene un la- do interrogante, pero, dejándola sola, la música de Mozart ya profundiza en ello, sin que necesitemos el brusco co- dazo en las costillas de Schaaf para re- cordárnoslo. Los decorados de Hanas Schavcr- noch son sirvientes fieles de las inten- ciones de Schaaf, y uno desearía que no lo fueran. Los de las escenas de aper- tura, —no se sugieren por ninguna par- te el color napolitano y la atmósfera mediterránea—, son en exceso y están reñidos con la música. Mejor la tienda exótica donde los falsos albaneses in- tentan la seducción.

Claudio Desden (Alfonso, la noche del estreno) proyectaba una serena y cí- nica habilidad; su sabio dominio de la escena le convertía en un manipulador ideal. El otro gran é^ito estuvo en la Despina de Arme Howells, una sorpre- sa para los que durante años la cono- cíamos como Dorabella plena de color. Trató a Despina como la versátil artis- ta que es, dándonos una versión dife- renie y más rica de la compañera de Alfonso. Margare! Marshall, general- mente segura, se encontró fuera de for- ma este día. Su Fiordiligi estuvo por debajo de lo esperado. Acaso se vio per- judicada por la frialdad de la produc- ción. Como contraste, la Dorabella de Susanne Mentzer estuvo encantadora- mente creada, ingeniosa y vital, con un Prendero quel brunelfino como el Sol brillando en medio de un día nublado,

en los que el Co-

5/'que conocemos y amamos salió a la

uno de esos momentos

VEBANO MUSICAL

DE ZUMAIA

Festival Internacional Cursos de Interpretación Conciertos 1-11 de Agosto de 1989 PAUL BADURA SKODA piano RAFAEL GINTOLI violín MASSIMO SARDI Técnica vocal LUCHY MANCISIDOR pedagogía musical Información:

Casa de Cultura - Palacio de Foronda 20750 ZUMAIA (Guipúzcoa-España! Teléfono (943) 86 10 56 Lunes, miércoles v viernes de 17 a 19 horas

16 Scherzo

Huns Peler Bloihwuz como I-errando. Claudio Desden tomo Alfonso y Andrea*Sihmitlt como Gugltetmo, en el nuevo ••Cosí» londinense.

Un mismo fin

La realización de los personajes de Schaff a duras penas hace atractivo a alguno de los participantes, pero se de- be conceder que acierta en la insisten- cia sobre la naturaleza conflictiva de las hermanas. De inmediato, captamos que Dorabella es vulnerable y será ¡a prime- ra en sucumbir. Jeffrye Tate tiene tam- bién una imagen menos soleada de la múscia, y a menudo el tempo parece de- masiado pausado. En suma, puede de- cirse que Schaaf, Schavernoch y Tate trabajaban hacia el mismo fin, aunque si éste era artísticamente válido es algo abierto a discusión.

superficie, Hans Peter Blochwitz aportó algo de estilo a Ferrando, pero no el bastante como para rescatar Un' aura amorosa de deprimente atmósfera cir- cundante. Andras Schmidt evidenció una vigorosa caracterización y una pe- netrante apreciación de las emociones de Guglielmo, así como una positiva ac- tuación y flexibilidad en el canto.

Kenneth

Loveland

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Un Orfeo brillante

El Palau de

Valencia.

Valencia.—Palau de la Música. 14 y 16de abrí] de 1989. Monieverdi: Orfeo. Tilomas Randle, Ka[heri- rle Steffan, Gloria Fabuel, Christinc Cairns. David Tilomas. Orquesta Municipal de Valencia. Coro de Valentía. Director: Nichola^ Cleobury. Dirección de escena: José Carlos Plaza.

El acercamiento riguroso al Orfeo de Monteverdi logrando, al mismo tiem-

que su parlar cantando resulte vi-

vo, auténtica expresión de los afectos, es muy difícil. Hoy todavía nos obliga a un cierto conformismo, desde el cual la versión escuchada en el Palau puede considerarse buena. Voces notables por timbre y volumen, una puesta en esce- na esplendorosa y una dirección or- questal que seguía esa vía inglesa equilibrada, de compromiso, entre his- toricista y moderna. Suficiente, en to- do caso, para poner de manifiesto esta obra modélica que si precede, por es- cisión de su discurso, al sublime belcan- lismo de los próximos siglos, permanece, por otro lado, como refe- rencia hasia el drama musical wagne- riano, al Ole/lo verdiano y a la operística de nuestro siglo. La moder- nidad de la obra exige, sin contradic- ción, esa aproximación rigurosa e histórica antedicha. El recitativo mon- teverdiano no puede convertirse en re- citativo romántico; los pasajes ornamentales necesitan un dominio es- tilístico singular. Los cantantes escu- chados, voces inglesas excepto Gloria Fabuel como La Música, frecuentado- res del repertorio barroco tardío, tal co- mo suele hacerse todavía, tuvieron notable calidad vocal, aunque no exac- titud estilística, como el Orfeo de Tho- mas Randle en su aria Possenle spirto, 5.Í bien la expresión dramática fue en su conjunio convincente.

po,

18 Scherzo

La actuación del coro de Valencia fue buena. El grupo de la Orquesta Muni- cipal se plegó bien a la cuidadosa di- rección, con una cuerda sólida y disciplinados solistas en el violonche- lo, clave, órgano, tiorba, guitarra ba- rroca y arpa. Con lo que se producía también esa relativa apro;¡mación al colorido naturalista de ¡a orquestación original. Sobre esta interpretación musical que, desde el relativismo apuntado, fue inesperadamente magnífica, el director escénico José Carlos Plaza aprovechó las posibilidades del Palau recurriendo

a los dos espacios elegidos, escena y or-

questa, manteniendo fijos a los músi- cos y moviendo libremente a lo.s personajes. Los mármoles negros vetea- dos, el negro catafalco de la escena con

dos manieristas estípites, y las luces do- radas, enmarcaron bien los episodios infernales y evocaban una cripta escu- rialense, acaso el tenebrismo español de

la Mantua de 1667, donde se estrenó la

obra. Mientras músicos, Orfeo y Euri-

dice vestian de época, entre renacentista

e i puritani, el resto seguía brillante-

mente la iconografía renacentista y ba- rroca del clasicismo. Aun con excesos, tributo postmoderno, como el abun- dante incienso, el trasiego con la barca de Caronte o el acrisolado Apolo, la re- presentación me pareció espléndida en su conjunto, digna musicalmente y fue acogida con entusiasmo por el público.

Blas Cortés

Música para todos

La Consellería de Culiura, Educado

i Ciencia de la Generalitat Valenciana ha puesto en marcha un importante

programa de conciertos que se llevarán

a cabo a ¡o largo y a lo ancho de toda

la Comunidad autónoma. Iniciado en los pasados meses, el programa tiene como propósito una amplia difusión de la música por los pueblos valencianos. Entre los conjuntos invitados, se en- cuentran el Madrid Brass, Orquesta Jo- ve de Tabernes de la Valldigna, Ciassic Jazz Collegium de Praga, Cuarteto de Cuerdas de Brno, Quartet de Cordes

Martí i Soler, Orquestra Jove de la Ma- rina Alta «Agustín Moreno», Orques- tra Jove de Benaguasil, Cuarteto Arriaga de Bruselas, Orquestra Jove «La Unió» de Lliria, Anonimus Brass Quintet (Hungría), Quinte! de Metalls Valencia, Quinteto de Cuerdas y Cla- rinete «Stamitz», Trio d'Arezzo, Jove Orquestra de l'Ateneu Musical de Cu- llera, Jove Orquestra «Santa Cecilia»

y Jove Orquestra de Benaguasil. Entre

los intérpretes hay que reseñar los nom- bres de Ambrosini Brenno (piano), Xa- vier Bonet (trompa), Francisco Valls (barítono), Darco Domitrovick (piano), Vicent Ros (órgano), Vicent Llimera (oboe), Joan Josep Llimera (trompa), Anabel García del Castillo (violín), Agustín Serrano Mata (piano), Carlos Marrufo (violín), Trinidad Sanchís (piano), Salvador A. Chuliá (percu- sión), Ferrán Ferrer (piano), Ana Lui- sa Chova (mezzo), José Lázalo (vihuela) y Rodrigo Madrid (clave).

Un intento sin pretensiones, pero atractivo y eficaz de hacer que la mú- sica pueda llegar a capas de la pobla- ción habitualmente ignoradas de los

grandes montajes más o menos comer- ciales.

t/llwrtu . 57 -.leí.: 42f 11 1 odot los ú\*\ Músici Clásica en directo

Ue lunes a jueves >• a ¡ai 23.30. CICLOS IIK MI SICA CLASICA, dedicados a uti amor, a un eslilo o a un periodo de la Historia de 3a Música Viernes, sábados y domingos, dos actua- ciones a las 20,30 y las 23,30

Conciertos Primavera89

zcc

Oi-

. WEBWES«)'I5H

"ORFEO"

C.

MONTSVERDI

ORQUESTA MUNICIPAL DE VALENCIA

COK DE VALENCIA NIC MOLAS CLEOBUHV. diraclor JOSÉ CARLOS PLAZA. doeclor escénico FHANCISCOJ PERALES. •Vector del Coro Coproducción Paiau de la Musica-IVAFCW

o<

16 DEABRIL.DOMINGO 1930 H

II "ORFEO"

Ol-

C. HONTEVERDI

ORQUESTA MUNICíPAL 0£ VALENCIA COB DE VALENCIA NIC HOLAS CLEOBURY. director JOSÉ CAHLOS PLAZA oirector escénico FHANCISCOJ PERALES. director del Coro CopraOuccion Palau Oo la Musica-IVAÉCM

1

19 DE ABRIL MIÉRCOLES W 5H

SOLISTA! DE ZAOREB

La

finan

Lira. G Telemann

ABONO Conc-arto grossoOp

G f

Sonaian" i. G nos$ini

Sinfonía n o 10 en ai menor,

F

Sexlelo para cuerdas. 8 MarEmu

HaenSeí

Vende Isaohn

QAMA VALÉNCU

2 ?iDEABfttL VlEfíWSPQ-MH ORQUESTA MUNICIPAL DE VALENCIA CHHlSTlAN SUESS. direclo- JOAQUÍN SORIANO piano

ABONO

Rondo oara piano y orquesta KV 3B6 enlamayoi WA Mozart Rondo nara piano y orquesta KV 382

en

Concierto sn do inayor KV 415 n " 13, WA Mozart Sintonía n»?Op 36 en rs mayor.

L Baethoven

re mayor. W A Mazan

•ANDA MIHMCIML D I VALWMIA

C(M VALBNCIA O'MFAMTI

IHVirACWH A LA DAHI«

•uur r CLAJHCO o« VALCNCI*

3 IT DE ABRIL JUEVES 20 !S H

OROUKSTA MUNICIPAL DE VALENCIA

ABONO ENRIQUE GAHCIA ASENSIO. diradoi ANABEL GARCÍA DEL CASTILLO, viol.n Vanacionas Kaleidoscoatcas.

E Monle&inos

Qoncierlo para uioMn n f i en lol menor Oo 2S.U Brucn

Simorhia n ° 9 en m>menoi Op 3& '091 Nuevo Mundo". A Dvwak

4

BOURHEMOUTH

SVHPMOHV ORCHESTRA

ABONO jrjMN NELSON. dirsctar OLÉG KAGAN. vnlin NATALIA GUTUAN. violoncello Enfll sur i'Alessic") Obertura Op 50,

m

DotllB concierte PHia violm. vhOloncelki y

orouatta en la menor o p 10? J Biahms

Denlas Sintünicaa On 45

S

Picfimanincv

DANZA JO V *

DBVALBMCIA

GKLO O« MUUCA AHTM1UA

V BAMIOCA laniAOLA

MÚSICA MAOtCA,

MUIICA A L-ISCOUI

SDEMAYO. VIERNES JO'15H MAKK LUBOTSKI. violm PERFECTO GAHCIA CHORNET. piano Sonaia <a deierminar) WA MararT Sona'sOp IDfl en re menor. J Biaftms

Sonala en re mayor Op 94a. S Prokoliev

Cuatro preludios. D Shaslakouicn

MedHachon. Pl Chaikovski Val5-Scherzo. Pl Chaitiovski

•«OUBAOS CAHTOHM

Dfl VAUHCIA

CCITRO IMITRUCTIVO MUSICAL MOMIL

OltnO N NAVARRO RBVIRTUt

FAMUAf D I IN1TKUMIMTO*

•MUIIMICiU I

6 10 0E MAYO. MIÉRCOLES 2DIS H

OHOUESTA SHVONICA "CIUDAD DK VALLADOUD"

ABONO L giSREMAÍiT^EZ.direclor P1OTR PALECZNY. plano

Sintonía ri o 6 an re mayoi 'Le Malin", FJ Hayan Concierto n o 5 en mi oemol mayoi

"El

Sinloniena. F Pouflenc

Emperador" Op 73. L Baethoven

JJ

ORQUKSTA MUNICIPAL

DE VALENCIA VALENCIA LUIS IZQUIERDO, diceclor RAFAEL TAIBO riarrador

FRANCISCO J PERALES. aiecioi aei Coio

Momeriaie a Fedenco García Lorca,

S n«vue4ias

Llanlo DOr Ignacio Sánchez Menas.

M Ohara

Smlonia Sevillana. J Turma

CONJUNTO M CÁMARA V CONO OCL CONSInVATOIIIO MIPCRIOR CW MUHCA H VALIHCU

•ANDA D I AUMA

ORUP CONTBHPORAM

DE VAUIHCIA

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en ra mayor Op 19.5 Prohohev

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ORQUESTA MUNICIPAL DE VALENCIA COR DE VALENCIA

MANUEL GALDUF dirailo' FRANCISCO J PEHALES.

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actualidad

Los maestros con decorado histórico

Bamlon*. Gran Teatro del l.iceu, 5 de abril de 1989, Wagner: Dit Meisterswger von Nurnbem. Bernd Weikl (Hans Sachs), John Macurdy (Veii Ponger), Volkcr Vogel (Kum Vugelgesangl, Riener Buese (Kon- rad Nachtigall), Hermano Prey (Sixlus Beckmesser), Paun Frey (Waller von Siolring), Ultrich Ress (Da- vid. Suc Paíchell), Marga Schiml (Magdalena), Orquesta Sinfónica y Coro del Gran teatro del Liceu. Directores del coro: Romano Gandolfi y Viuorio Sicuri; director de escena; Jean Claude Kiber; director de la orquesta: Uwe Mund.

La presentación de la lercera y últi- ma ópera de Wagner que el Liceu ha puesto en escena esta temporada, Die Meislersingervon Nürnberg, ha tenido un singularísimo interés. En efecto, la ópera fue representada con los decora- dos que Josep Mestres Cabanes reali- zara para el mismo Liceu en 1944 y en

1950. El hecho de utilizar estos deco-

rados se debe al homenaje que el Con- sorcí del Liceu tributa estos días al que fue el último de los escenógrafos titu- lares que ha tenido el coliseo catalán. Una exposición montada en distintos espacios del Teatro nos permite seguir los diferentes trabajos escenográficos que realizó Mestres Cabanes a lo largo de su carrera.

Mestres Cabanes rescatado

Ciertamente, la utilización de estos

decorados de Mestres Cabanes para Die

agradeci-

do descanso a las modernas y neutras escenas a que últimamente nos liene

acostumbrados del Liceu. Si la ópera re- mite siempre a una realidad —aunque pueda ser ficticia—, ésta debe represen- tarse ¡o más fidedignamente posible pa- ra que el espectador pueda compe- netrarse perfectamente con la acción,

y es precisamente con decorados co- mo los de Mestres Cabanes con los

que esta identificación se cumple al cien por cien. Para Die Meistersinger el es- cenógrafo catalán que realizó cuatro de- corados distintos (dos para los actos primero y segundo y dos para el terce- ro), que reflejan claramente cada uno

Meislersinger ha significado

de

los espacios exigidos por el libreto:

interior de la iglesia de Santa Catali-

na, en Nuremberg en que desiacan unas magnificas arquitecturas góticas; una calle de la ciudad, donde puede verse

el taller de Hans Sachs y la casa de Eva, en que el naturalismo es lo que priva;

ei interior del taller de Hans Sachs y el

prado a las afueras de Nuremberg, don-

de tendrá lugar el desenlace de la ópera.

Todo ello sirvió de base para la re- presentación de estos Meistersinger, cu- yos intérpretes, en general, no desmerecieron el conjunto. Para empe- zar, a la cabeza de la orquesta se encon- traba un experto director en óperas

germánicas, su titular, Uwe Mund, quien supo obtener una prestación bas- tante buena de la agrupación instru- mental.

Reparto irregular

No todos los intérpretes vocales, sin embargo, estuvieron a la altura de las circunstancias; el tenor Paul Frey, en el papel de Walther von Stolzing, realizó un trabajo muy irregular, llegando al fi- nal de la ópera con muchas dificulta- des. Algo parecido puede decirse del bajo Hermann Prey, en el rol de Sixius Beckmesser, quien, no obstante, asumió la comicidad de su papel con cierta ha- bilidad. Mucho mejor fue la aciuación del bajo John Maturdy (Veit Pogner) y del tenor Ulrich Ress (David). A pesar de algunas dificultades en el registro grave, el trabajo realizado por la sopra- no Sue Patchell (Eva, la hija de Pogner), fue, asimismo, satisfactorio, como lo fue la Magdalena de Marga Schiml. Pero, indudablemente, el mejor can- tante de la velada fue el bajo Bernd

Weikl, que interpretó magistraímente al zapatero Hans Sachs. Su potente voz no desfalleció ni un sólo momento a lo lar- go de toda la representacion, a pesar de tratarse de uno de los papeles más ex- tensos y complejos de Die Meislersin- ger. Por otro lado, Bernd Weikl manifestó sobradamente su capacidad de actor. Su Sachs es un personaje vi- goroso, (odavia joven, susceptible de enamorar a Eva, y el proceso de tenta- ción y renuncia final queda claramen- te explicitado en su interpretación.

Traducción simultánea

Por último, hay que señalar que pa- ra Die Meistersinger el Liceu ha pues- to nuevamente en funcionamiento el sistema de traducción simultánea, co- sa verdaderamente de agradecer, pues ayuda a seguir con detalle el argumen- to y la ópera puede, de esta manera, comprenderse en su totalidad. No obs- tante, para que este sistema resulte ple- namente satisfactorio, debería aumentarse el tamaño de las letras, así como la intensidad lumínica de éstas, pues desde el fondo del patio de buta- cas el texto resulta muy incómodo de leer.

Xavier Daufí

La Traviata enMálaga

Málaga, Teairo Orvanies. l.a Traviata de g. Verdi.— Viólela: Carmen Gon/ále/; Alfredo: Daniel Mu- ñoz; Giorgio Germoni; Sanios Ariflo. Coro de la Opera de Málaga; director: Miguel Sánchez Ruzafa; Orquesta Sinfónica Ciudad de Málaga; director: Octav Calleya.

La minitemporada operística de Má- laga se ha cerrado con ¡a representación de una obra tan conocida y apreciada por el gran público como es «La Tra- viata», de Giuseppe Verdi. Se puede re- sumir con muy pocas palabras esta representación que ha estado presidida por la excelente actuación de la joven soprano Carmen González, que ha si- do una violeta, sumamente sensitiva y creíble, con una voz siempre bien colo- cada, con seguridad y técnica para abordar de manera triunfal un papel tan difícil y comprometido como es el de la cortesana parisina. En todo momen- to brilló a gran altura, siendo de desta- car su Addio a/ possato y las dos arias con que finaliza el primer acto. También en el dúo del segundo con el barítono

dio una lección de buena voz, sensibi- lidad y buen gusto. El otro gran triun- fador de la noche fue el maeswo Sánchez Ruzafa, al frente de un coro es- pléndido que él ha creado y que brilló con luz propia, en cuanto a calidad de

voces, sentido de ¡a afinación y seguri- dad escénica. Muy flojo el tenor Daniel Muñoz, con numerosos altibajos, a pe- sar de que cantó, y no mal, la famosa

El baríto-

cabaletla del segundo acto.

no Santos Ariño evidenció buena voz y buen gusto, pero le falta madurar. El resto cumplió, aunque la orquesta no tuvo su noche. Buena dirección escéni- ca de Luis Iturri y espléndidos decora- dos y vestuario.

José Antonio Lacárcel

20 Scherzo

Un bajo excepcional

El público del Liceo es un público

eminenie mente operístico,

años que alcanza la memoria ha podi- do ver representadas más de un cente- nar de óperas con intérpretes de lo más

diverso, de todas las cuerdas. Nunca ha-

bía lenido la oportunidad

escenario al bajo Samuel Ramey, y lo lógico hubiera sido que éste, en su reci- tal de presentación, hubiese dadouna buena muestra de lo que es su especia- lidad: Ea ópera, y, sobre todo, el reper- torio handeliano, mozartiano y rossiniano.

de ver en su

que en los

Pero, tal como parece ser la tónica desde hace algunos años, los cantantes dan actualmente recitales de todo, me-

nos de lo que es su notoria especialidad,

y así, Samuel Ramey se presentó en el

Liceo para darnos, como lo hizo en Ma- drid el año pasado, una variada mues-

tra de Lieder, de Schubert, de canciones populares inglesas armonizadas por

y de canciones de Charles Ivés,

además de una breve introduccióncon un-aria de Hándel y una de Purcell. Só- lo un aria verdiana, perdida en medio del recital, recordó al público del Liceo que Samuel Ramey canta ópera.

Afortunadamente, y tal comotam- bién viene siendo costumbre en concier-

tos de este tipo, elverdadero recital vino con los bises, en los que Ramey cantó dos arias de Mozart («Non piú andrai»

y «Fin ch'han dal vino») una de Gou-

nod (la serenata de Méphisto ante la ca-

sa de Marguen te), una de Boito («Ecco

il mondo»), una de Rossini («La calun-

nia») y dos canciones más: «Oíd man River», de Jerome Kern, y «Oliver Cromwell», de Britten, cuyas últimas palabras sirvieron para recomendar al público, que si queríamos más música, nos la cantáramos nosotros mismos.

Ramey lució una voz bella, homogé-

Britten,

nea, d e grato color, igual en toda la ex- tensión de su tesitura. Pero actualmente —ya lo noté en Madrid— su s intentos por mantener una «mezza voce» dan como resultado una emisión mancha- da por una desagradable carraspera.En cuanto la emisión se torna más fuerte, nada hay tan grato como su viril voz d e

bajo,

lidad y de un timbre tan agradable co- mo imaginar se pueda. Tiene notas bajas de calidad excepcional —y lo de- mostró en «Oíd man River», que le va- lió una de las grandes ovaciones de una noche que se distinguió por los atrona- dores aplausos que cerraron cadauna de las «propinas». ¿Por qué, entonces, no plantear el recital desde la ópera si al fin y al cabo hay que acabar dando esas siete propinas?

flexible, dotada de asombrosa agi-

Roger Alier

octuolidod

El piano romántico

Barnlon*. Palau d t la Música Catalana.

Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beeihoven. Roben Schumann y Frédéric Chopin. Christian Tacharías, piano.

10 de abril de 1989.Obras de Cari Philipp Emanuel Bach,

Chrislian

Zacharias

El pianista Christian Zacharias nos ofreció en su recital de 1BERCAMERA

un extenso y variado programa: a lo lar- go de su intervención pasó revista a un significativo grupo de autores clásicos

(C. Ph . Emanuel Bach, Mozart y, co -

mo compositor de paso, Beethoven) y románticos (Schumann y Chopin). Contrariamente a los otros pianistas que han actuado en la temporada de IBERCAMERA de este curso, Chris- tian Zacharias ha introducido en su pro-

grama algunas composiciones que en muy pocas ocasiones suben a los esce-

narios de las salas de conciertos. Este

fue el caso d e las dos obras que recreó de Cari Philipp Emanuel Bach: la So- nata núm. 2, en la menor, Wg, 57 y el Rondó en do menor. En cuanto a la primera parte, la más clásica, hay que señalar que el intérprete

no parecía encontrarse en su mejor mo-

recreación de la Fantasía en

do menor, K. V, 475, por ejemplo, no

resultó muy convincente. La última par-

te de la obra (el Piú allegro) tuvo un ca-

rácter más beethoveniano que mozartiano. No obstante, ya desde esta primera parte pudimos apreciar la excelente ca- pacidad de Christian Zacharias en des- tacar las diferentes melodías del discurso musical. En las interpretacio- nes de Zacharias podemos oír, clara-

mente diferenciados, la melodía del acompañamiento. Las cosas, sin embargo, cambiaron por completo en la segunda parte;

Christian Zacharias demostró que el re-

pertorio romántico se acomoda mejor

a su personalidad musical e interpreta-

tiva. La recreación de las Fantasiestü- che. op. 12, de Schumann resultó sumamente interesante, sobre todo en

los tiempos lentos, en los que Christian Zacharias dejó sentado su dominio.En esta composición del intérprete supo crear, de una forma muy convincente, los distintos ambientes que en ella se su- gieren, destacándose especialmente,en este sentido, la primera de las fantasías. Por otro lado, hay que señalar que los tiempos rápidos no estuvieron tan bien logrados como los lentos.

Tras su actuación, el pianista recibió una gran ovación porparte de un pú- blico que, contrariamente a otros con- ciertos de IBERCAMERA, no llegó a llenar el Palau. Xavier Daufi

mento, la

Mussorgski en elLiceo

Intercalado entre dos representaciones de Los maestros cantores, !a Or- questa del Liceo, bajo la batuta del joven maestro Edmon Colomer, dio el primero de los dos conciertos previstos para esta temporada, basado totalmente en obras de Mussorgski. Tal vez, fatigada por el considerable esfuerzo d e una semana con (res re-

presentaciones de dicha ópera (jueves, domingo tarde y el día anterior), la Or- questa empezó interpretando Una noche en el Monte Pelado, con cierta apatía

y falta de cohesión, dando un resultado aceptable en los pasajes más intensos,

pero resultando desequilibrada y pobre en los más delicados. Boris Martinovic 1 interpretó a continuación el ciclo de cuatro canciones titulado Cantos y danzas de la muerte, con lo que él, sin duda, debe creer que

es contención y mesura, pero que al espectador le pareció reserva, engolamíento

y falta de sentido musical, dando unas versiones absolutamente carentes de

calidad. El color de la voz es atractivo, pero cantando de ese modo los resul- tados son poco menos que deplorables. Finalmente, en la segunda parte, la Orquesta tocó con brío la versión or- questal de los Cuadros para una explosión, en la que Edmon Colomer supo ganarse a pulso los compactos aplausos con los que el público rubricó este

concierto.

Roger Alier

-octuolidod

La Caixa y supasión

La «Fundado Caixa de Pensions» nos viene ofreciendo cada Semana San- ia, una versión diferente de la Pasión se- gún San Mateo, de J. S. Bach. Si el año pasado fue la versión de Gardiner, que no pudo satisfacer por sus contradiccio- nes, este año ha venido de la mano del organista y chavecinista Ton Koopman, metido a director de la Orquesia Barro- ca de Amsterdam y del Coro de la Aso- ciación Bach, de Holanda, y tampoco demasiado lograda. A este paso, visto que no podemos lograr interpretaciones históricas, mínimamente convincentes, acabaremos por añorar las que Karl Richter periódicamente nos traía al Palau. La dirección de Koopman es muy irregular, de gesto exagerado e incluso muy molesto a la vista, y cuenta con una orquesta insegura, con fallos abun- dantes en cuanto los instrumentos de-

bían hacer de solistas (el oboe, el violin,

el violonchelo

se mostraron inseguros

en sus respectivas arias). El director par- te, como ha sido norma estos años, de una versión de tintes históricos, pero bastante rebajados. Para empezar, el conjunto era apreciablemente numero- so, en torno a sesenta músicos; contó con el cuarteto solista tradicional, sin contratenor, etc. Y la interpretación se mueve hacia una mayor interiorización

y sensibilidad. Parece que las tenden-

cias vuelven a cambiar, y que se dese- chan aquellas versiones frías, arqueológicas y, a la vez, falsas. Pero Koopman no acaba de comuni- car lo que parecía desear. Si la Primera Parle se presentó sugestiva, con un co- ro inicial muy correcto y unas interven- ciones solistas apreciables, sobre todo las de la contralto Ulla Groenewold y las de Peter Kooy (que hizo un Jesús de

Ton Koopman

22 Scherzo

tendencia mayestática), la Segunda nau-

fragó ostensiblemente. El precioso fra- seo de arias, como la n? 41 («Geduld»)

o la n.° 47 («Erbame dich») fue literal-

mente desconocido en la presentación de los temas: confuso, sin color, sin res- piración. Y las intervenciones de los co- ros «turbae», sin garra, demasiado blandas.

La soprano Barbara Schlick canió las arias solistas con corrección, pero sin demasiado interés. El bajo Michael Schooper, de mayor gusto y musicali- dad, parecía un tanto indispuesto, ya que la voz no corría suficientemente. Si las Pasionesde Bach han de apo- yarse en el papel del Evangelista, ésta que comentamos hubo de cambiar en último momento el anunciado Guy de Mey por el tenor Gerd Türk, y no sa- bemos si ganamos o perdimos con el cambio. Türk posee buena técnica, y aguantó bien en su arguísimo cometi-

do, incluso con intentos de dar profun- didad a su papel. Pero desgraciadamen-

te cuenta con una voz tan blanca y eté-

rea que carece de profundidad, y asi la expresión se hace casi imposible. En fin, nos parece que Koopman no ha acabado de encontrar su versión de la Pasión. Nos queda, con todo, el re- cuerdo de momentos bien logrados, al lado de fallos estrepitosos. Desde estas líneas, me gustaría hacer una propues- ta a La Caixa, ya que ha ido insistien- do en versiones de la Pasión de corte histórico, ¿por qué no nos ofrece aho- ra una de corte tradicional? Todavía quedan buenos maestros que podrían ofrecernos interpretaciones alter- nativas.,.

Santiago Bueno Salinas

Por fin, Berlioz

Barcelona: Palau de la Música. II y 18/3/89. Or- quesia Ciudad de Barcelona. M. Bernardi (11) y Gómez Martínez (18).

Las aportaciones de aquel gran ro-

mántico, ilustre orquestador y adalid de

la música de programa que

Berlioz, aparecen en los programas de los conciertos barceloneses muy de vez en cuando. Por ello, cuando de la su- ma de dos conciertos de un mismo ci- clo, seguidos, Berlioz resulta ser el compositor más interpretado, nos pa- rece que es un hecho del que debe que- dar constancia en las páginas de SCHERZO.

El ítalo-canadiense Mario Bernardi, quien dirigió el primer concierto, es lo que podríamos llamar un director de oficio. Empezó bastante mal, con una demasiado ruidosa versión de la ober- tura del Corsario, debido a los exage- rados desbocamientos de los metales. Mucho mejor pintaron las cosas en la Escena de amor de Romeo et Julielte, pero ahí cabe preguntarse por el senti-

do que tiene arrancar, a estas alturas, un fragmento de una «Sinfonía dramá- tica», dotada de una general coheren- cia interna, particularmente ahora, que se tiende —sobre todo en el campo discográico— a recuperar íntegramen- te. Con todo, debemos hablar de una notable versión del fragmento. En La Morí de Cléopátre, la mezzo canadiense Judith Forst demostró que posee una voz de interesante timbre. Por su parte, Bernardi evidenció su mestie- re de acompañante teatral, a pesar de alguna exageración pasajera. La tanda berliozianaculminó, en el segundo de los conciertos mencionados, con la Fan- tástica a cargo de Gómez Martí- nez, que hizo una brillante versión, con

una

en su punto justo. En el resto de la programación, lo mejor fue para la primera audición de las Famasies Sonores, de Balada (admi- rable composición que, tras algún ins- tanle de concesión al estilo stravins- kiano acusa el influjo del estilo de Co- pland, maestro de este compositor ca- talán), y para la recia y musicalísima versión del Segundo, de Chopin, a car- go del pianista americano Garrick Ols- sohn. Luz roja, en cambio, para la versión ofrecida de la Tercera de Saint- Saens, en la que el organista, también americano, Neil Cowley, tuvo que, he- roicamente, sacar adelante su cometi- do con un organito provisto de amplificador, ya que, según parece, el mediocre órgano del Palau no sirve ya para casi nada. Bochornoso.

fue Héctor

Scéne aux champs lírica y pastoral

Jordi Ribera Bergós

CONCURSO INTERNACIONAL DE GUITARRA

segouia

Patrocinado por el Ministerio de Cultura (INAEM) INSCRIPCIONES:

Hasta el 15 de Mayo de 1989 INFORMACIÓN:

Secretaría Universidad Complutense de Madrid Cursos de Verano Princesa, 5-1.° Izqda. 28008 MADRID

-s

PRESIDENTES DE HONOR:

Jorge Semprún Ministro de Cultura Emilia Segovia Marquesa de Salobreña Plácido Domingo Gustavo Villapalos Rector Magnífico de la Universidad Complutense de Madrid

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

Cursos de Verano EL ESCORIAL

-actualidad-

Un Tannháuser inolvidable

Llegamos a una Cuenca —siempre insólita por su paisaje natural y urbano— todavía tranquila, pero con [a inquietud búlleme por dentro de la inmediata Semana Santa. íbamos a pre- senciar los cuatro acontecimientos que cerraban la vigésimo octava Semana de Música Religiosa. Tres de ellos tenían para nosotros máximo interés y, en ver- dad, no salimos defraudados. El jueves, 16de marzo, siempre en la antigua iglesia de San Pablo (¡oh, vér- tigos de las alturas aguileñas sobre el Huécar!) tuvimos el privilegio de oír el oratorio Jefté de Haendel, en versión es- cénica. ¡Cuántas cosas nos explica una representación como la que preparó Fe- derik Mirdita! La elegancia y la sobrie- dad de la escena —espléndida incluso con el siempre incómodo y peligroso co- ro dentro de ella— nos permitieron dis- frutar del gran Haendel maduro de

1752. Musicalmente, bajo la dirección

de Herbert Bóck, la Wiener Akademie nos dio una versión excelente en estilo. Los solistas eran de categoría, con un Jefté muy convincente para la escena en el barítono norteamericano Curtís Ra- yam y destacadas participaciones de la soprano Monika Lenz, la mezzo Glenys Linos, el bajo Jankowitsch y el famoso contratenor, experto en estas lides, Paul Esswood. Pero lo mejor tal vez fue la actuación coral del Concentus Vocalis de Viena, de una perfección en los matices y una justeza estilística ciertamente envi- diables. El viernes 17, la sesión superó en ex- celencias la del día anterior; un Tann- háuser como el disfrutado en Cuenca es muy difícil, por no decir imposible, tenerlo en un teatro de ópera, por im- portante que éste sea, salvo en el tem- plo wagneríano de Bayreuth. La versión, como en el caso de Haendel, fue diferente de lo habitual, es decir, no representada, sino de concierto- Yade- más, oímos la versión primitiva de Tannháuser, la de Dresde. No es cosa de dedicar a tantos días vista elogios al extenso reparto, lleno de primeras figu- ras —Klaus Kónig y Sabine Hass en cabeza—, sino de dar noticia del esplén- dido planteamiento global de Heinz Fricke, un maestro de incuestionable so- lidez y experiencia. Si la Orquesta Sin- fónica de la Radio de Hamburgo (NDR) dejó constancia de la buena ca- lidad de la cuerda y la extraordinaria de todo punto sección de madera y vien- to, también el coro, preparado por Hans Peter Rauscher, volvió a deslumhrar al colmado auditorio de San Pablo. For- mado por elementos de las corales de

24 Scherzo

Heinz

Fricke.

la Radio de Hamburgo y la de Baviera, supo, responder con tal precisión y po- derío (y delicadeza en su caso), que emocionó a todos. La acústica de la na- ve de San Pablo contribuyó en gran me- dida a hacer de este Tannháuser, cuyo texto fue seguido con unción en el pro- grama de mano por buena parte del pú- blico, un verdadero privilegio. Pasamos por alto el Réquiem alemán de Brahms del sábado 18, y no porque partiésemos, como la mayor parte de la crítica madrileña, a escuchar la Nove- na de Giulini en el Auditorio, sino por- que no pasó de ser uno más. Merecía la pena permanecer en Cuenca para escuchar a un conjunto polifónico de excepción: The Tallis Scholars. Su director y fundador Peler Phillips ha creado en diez años un ver- dadero grupo de élite para abordar, con óptimos resultados, el complejo mun- do de la polifonía europea desde el Ars Nova al Manierismo. A España ha traí- do dos programas, de la gran época de nuestra polifonía, realmente ejemplares. En la iglesia románica de Arcas desa- rrolló uno precioso, centrado en la mú- sica española del Nuevo Mundo. El malagueño Juan Gutiérrez de Pa- dilla (c. 1590-1664), adscrito a la cate- dral angelopolitana en Méjico, autor que no desmerece de los grandes poli- fonistas andaluces del siglo anterior, protagonizó la sesión (donde hubo tam- bién un ejemplo del primer músico crio- llo mejicano, Francisco López Capillas, 1612-1663), concierto que hubiera sido aún más esplendoroso si la acústica de la iglesia de Arcas tuviese mayor reso- nancia.

Andrés Ruiz Tarazona

Empezar por el principio

Si, en general, la música n o es espe- cialmente popular en nuestro país, mu- cho menos lo es la música de cámara. Sin embargo, decir que allí donde hay una sólida tradición de interpretación camerística no hay problemas a la ho- ra de buscar músicos para una orques- ia sinfónica, es algo indiscutible. Por eso fomentar la música de cámara, aparte del valor de ésta en sí, supone sembrar para crear buenos instrumen- tistas. En este sentido, va una excelente iniciativa de la Fundació Caixa de Pen- siom, que acaba de anunciar la creación

Slage Internacional de Música de

Cámara, que iniciará sus trabajos en- tre el 31 de julio y el 14 de agosto de este año, en Torrebonica, en una finca situada a quince kilómetros de Barce- lona. El Slage está abierto a todo tipo de grupos de cámara, desde tríos hasta otros más complejos. Y se dirige a jó- venes intérpretes en los comienzos de su carrera profesional. Los grupos escogi- dos para asistir al seminario serán alo- jados en una residencia durante el desarrollo de éste, y dividirán su tiem- po entre sesiones de ensayo y activida- des tutoriales. Uno de los aspectos más interesantes del Stage es que se fomen- tará en los músicos el replanteamiento de su papel en la sociedad y la necesi- dad de crear y explorar nuevas mane- ras de conseguir una comunicación más profunda entre público y artistas. El Stage estará dirigido por School, de Londres, y entre sus profesores se cuen- tan el oboísta George Caird, Antohony Pay, etc. (para quien dése más informa- ción dirigirse a la Fundació Caixa de Pensions, Paseo de San Juan, 108. Bar- celona).

de un

actualidad

Una simpática María

Bilbao. Teairo Arriaga. 6-1V-89. La Filie du Régimen! deGaetano Donizelii. Ruih Welihing, Aldo Ber- lolo. Federico Davia. Rosa M" Laghezza. Orqueaa Sinfónica de Bilbao. Director; Enrique Gaitia Asensio.

La filie

du Regiment

en el Tealru Arriagti.

La Filie du Regiment no es una ex- cepción a aquellas obras del bergamas-

co, en las que la responsabilidad recae sobre iodo en la soprano. Marie, como la treintena de óperas con nombre fe-

Donizetti, es el

rasero que mide el éxito o fracaso de la obra. Tonio no deja de ser un papel ingra- to. Es un personaje que aparece relati- vamente poco en escena y cuando tie- ne que hacerlo su vo¿ se mueve sobre todo en la octava aguda. Ruth Welthing, soprano norteameri- cana, que encarnaba a Marie, encaja perfectamente dentro del ideal de voz ligera, de coloratura, para cantar el rol. La menuda y simpática soprano, quiso desde el comienzo en Au bruit de la guerre,enseñarnos su cristalina y fácil voz.

menino compuestas por

Emisión natural

Tanto en el Rataplán, que no es sino una repetición de la Canción del Regi- miento, que va a coniinuación, como en ésta misma, no sólo estuvo graciosa, si- no que su voz demostró una imposta- ción y emisión naturales. De gran efecto e impacto teatral resultó su lacrimoso Il/aui partir que cierra el primer acto. Tal vez tuviera que reforzar más el Sa- lut la France, con algunos sobreagudos mayores, porque indudablemente de- mostró tener facultades para ello. El tenor Aldo Bertolo cumplió satis-

factoriamente con su difícil papel. En la famosa aria de los ocho do de pecho, barrera infranqueable para muchos ar-

tistas, el italiano no alcanzó con clari- dad en todos, ya que solamente llegó a

pellizcar algunos. Sin embargo, en Pour

m'aprocher de Marie, aguantó un do fi- nal de manera inquebrantable. Su voz, velada un tanto en el fraseo, adquiría un color brillante y redondo cuando cantaba forte. A Federico Davia habría que juzgarle más como actor, siempre natural y con estilo, que por su voz, ronca y pesada. Lo mismo habría que decir de la mez- zo Laghezza, destacable en la aporta- ción que hace de su papel de marquesa desde el punió de vista de la vis cómica.

Sin novedades En cuanto a la coral de Bilbao, muy mediocre su labor, con una desangela- da actuación en general. La dirección escénica de D'Ascola se movió dentro de lo ya visto otras veces, y la esceno- grafía tampoco aportó ninguna novedad. La dirección del maestro García Asensio al mando de la Sinfónica de Bilbao poco destacable y, a pesar de las escasas dificultades de la obra, hubo momentos en que por la rapidez im- puesta por su batuta, impidió el arro- pamiento de las voces en los tutii.

Niño Denfici

Temporada de ópera de primavera de Bilbao

El Teatro Arriaga, con vocación po- livalente, ha afianzado sin embargo un apartado importante con la Opera, en estos meses de primavera. Este año se cumple el tercer ciclo que, como dice su director, Luis lturri, está lejos de com- partir con la temporada que organiza la iniciativa privada. Se trata de ser con- secuentes con la idea de que, desde un teatro municipal, se debe ofrecer ópe- ra con una visión amplia, tendente a di- versificar los gustos establecidos. La ópera del 89 estará constiluida por cuatro títulos y varios conciertos ex- traordinarios. La Filie du Regimeni abre la temporada y a la vez cierra también el ciclo que se ha dedicado a Donizetti durante estos tres años. Con la segun- da obra, La TYaviata, el Teatro Arriaga emprende su segunda producción pro- pia, no sólo con el fin de hacer del tea- tro un centro de producción, sino de realizar un trabajo que pueda progra- marse en otras capitales del Estado, da- da su calidad. El Sombrero de Pajade Italia es una producción de la Opera Cómica de Madrid, que tiene suficien- tes alicientes como para hacer gozar al aficionado de una auténtica sesión de ópera cómica. La partitura del milanés Niño Rota, conocido por sus trabajos al servicio del cine, como autor de ban- das sonoras como las películas La Stra- da. Romeo y Julieta, El Padrino,etc., etc., resulta suficiente credencial para el espectáculo. El Rapto en el Serrallo permitirá ad- mirar una vez más a la Opera de Cá- mara de Varsovia, que tan excelente versión ofreció hace un año de La Flau- ta Mágica. Tras varios importantes recitales, que comenzarán el día 16 con el gran bajo' Samuel Ramey, están programados otros dos, muy esperados, de la sopra- no Pilar Lorengar y la mezzo Teresa Berganza. El concierto de clausura de la tem- porada estará a cargo de Montserrat Caballé y Jaime Aragall, y se celebrará el día 7 de junio, con un programa de arias y dúos, y con ellos actuará la Or- questa Sinfónica de Bilbao bajo la di- rección del maestro Collado.

N.D.

acluolidod

Festival deGranada: En busca deunmecenas

La XXXVIII edición del Festival de Granada, que se desarrollará principal- mente durante la segunda quincena de junio, se articula este año sobre tres grandes lineas de fuerza. El tradicional curso Manuel de Falla —que ahora al- canza su XX edición—, tendrá lugar en- tre los días 26 de junio y 8 de julio, fechas que pueden parecer tardías pero que responden a ia necesidad de que los alumnos de los Conservatorios hayan finalizado sus exámenes. Destacan en este apartado los cursos de Composi- ción impartidos por Vinco Globokar y Leo Brouwer, quien, naturalmente, se ha- rá también cargo del seminario de gui- tarra. Los cursos de Violín, Viola y Violoncello —de cuyo positivo rendi- miento estamos tan necesitados—, con- tarán con la guía de los profesores Michael Thomas, Paul Cassidy y Jac- queline Thomas. Las especialidades ins- trumentales relacionadas con la Música de Cámara estarán también a cargo de Michael Thomas, y del curso de Piano —dedicado a obras españolas e hispanoamericanas— se hará cargo Guillermo González. Renglón aparte merecen los aparta- dos de Música Antigua y Música del Si- glo XX, que el Festival tiene particular empeño en no descuidar. Por ello son especialmente interesantes el curso de Clavicémbalo impartido por Francoise Lengellé, el de Interpretación de la Mú- sica Contemporánea a cargo de Jesús Villa-Rojo y un seminario de Investiga- ción Musical dedicado íntegramente al Renacimiento, bajo la dirección de Cle- mente Terni, John Griffiths y David van Asch. Otra linea fundamental será la orga- nización de un congreso sobre el tema Españay los BailéisRusos, afín de po- ner de relieve la importancia que tuvo

nuestro país en el desarrollo del arte de Diaghilev durante la Primera Guerra Mundial. Como dato significativo está el hecho de que, aun siendo París el cuartel general de los Ballets Rusos, és- tos realizaron un total de 16 produccio- nes en colaboración con pintores españoles de la talla de Picasso, Miró

o Sert, cosa que no emularon nunca los

pintores franceses, y menos los ingleses

e italianos. Se va a exponer también un

nutrido número de cartas, partituras,

material gráfico inédito y lo más inte- resante de todo: una reconstrucción —que ha llevado diecisiete años— del estreno de la Consagraciónde la Pri- maverade Strawinsky, que irá primero

a Granada y más tarde al Festival de

Spoletto. El más tradicional de los bloques, el

26 Scherzo

dedicado a la pro- gramación de con- ciertos, tendrá lu- gar entre los días 15 de junio y 2 de

julio. El paquete es amplio y bastante variado, desde la inauguración a cargo del Bach

Collegium-Stutt-

gart de Rilling con un adecuado pro- grama Momeverdi hasta la clausura

de la Orquesta

Ph i lar monia con Ros-Marbá y obras de Guerrero, De-

bus sy

Entre ambas fe- chas algunas nove- dades significati- vas: la Orquesta de Cámara Teatre Lliure, de .losep Pons, presentará un programa dedi- cado a Falla en co- producción con el Festival Interna- cional de Santan- der; la Orquesta Nacional de Espa- ña actuará en dos ocasiones bajo la dirección de Gennady Rozhdestvensky con programa español (Falla y J.L. Turina) y semi-ruso (Glin- ka, Rimsky-Kórsakov, Tchaikowsky y Josep Soler). Otro cénit del Festival es- tará señalado a buen seguro por el pia- nista Alfred Brendel, quien ofrecerá un atractivo recital dedicado a Haydn, We- ber, Beethoven, Mendelssohn y Brahms. El Memorial Andrés Segovia contará con las actuaciones de los guitarristas Salvo Pirrello, Costas Cotsiolis, y «Se- rranito», como particular tributo de la guitarra flamenca.

y Brahms.

Música de hoy

Dos grandes compositores actuales dirigirán sendas orquestas en programas muy variopintos. Penderecki ofrecerá el Réquiem de Verdi y su propioRéquiem Polaco, con un único solista de interés:

Michelva, y Berio, por su parte, dirigi- rá una serie de adaptaciones propias so- bre obras de Brahms, Mahler y Falla, con otra gran solista: Berganza. Habrá también buena música de épocas pre- téritas, ya que además del citado pro- grama Montcverdi podrá escucharse a Hespérion XX en un recital que se ocu-

el 22 de junio.

para de la música en tiempo de los Re- yes Católicos y la Reconquista. El Festival de Granada tiene plantea- dos varios problemas clásicos. Se está luchando por elevar el aforo, que si bien está actualmente en torno a un 60 por ciento, existe un gran empeño en elevar- lo por encima del 75 por ciento. El gran tema que planea sobre cualquier festi- val es el de los presupuestos. Hace sie- te años instituciones como el Ayuntamiento de Granada o la Dipu- tación aportaban cantidades en cierta medida simbólicas, pero afortunada- mente el incremento ha sido muy cuan- tioso. Hoy el Ayuntamiento aporta 15 millones, la Comunidad Autónoma está ya rondando los 20 millones y la Ad- ministración Provincial se ha incorpo- rado también al Patronato con voz, con voto y con dinero. Sin embargo, todos coinciden al señalar el mecenazgo pri- vado como única vía de financiación que permita seguir creciendo en un fu- turo y afrontar producciones caras co- mo pueda ser la ópera, que el año próximo retornará al festival.

Joaquín Martín de Sagarmínaga

-actualidad

Música en busca del milenio

Por tercer aflo consecutivo se han ce- lebrado en Santiago de Compostela unas Jornadas de Música Contemporá- nea, que este año se han llevado a cabo bajo la advocación de «El Milenioque llega». Nacidas de los auspicios de Aula Abena, la Consellería de Cullura de la Xunta de Galicia y el Centro para la Di- fusión de la Música Contemporánea, las Jornadas se están afianzando come lanzadera de los jóvenes valores de la música actual y en concreto de los com- positores gallegos. Los principales acontecimientos de las Jornadas se pueden resumir asi:

Estrenos: Xoan Viaño (Ferrol, 1960) présenlo en el concierto inaugural su Movimiento para cuarteto, una refle- xión actual sobre el pensamientowag- neriano. Xavier de Paz, presentó su obra Seis pequeñas piezas. Obra muy interesan- te pero desigual, discursiva en el tiem- po, que demuestra que este coruñés nacido en 1963 todavía ha de madurar algunas interesantes ideas. El también coruñés Manuel Mosque- ra (1955) estrenó obra esa tarde, se tra- tab a d e su Cuarteto de cuerda JV. ° / Cores, que con corrección demostró el

conocimiento del concepto camerístíco, creando una obra de marcado carácter intimista.

Y llegamos al triunfador Manuel Ro- deiro (Ferrol, 1965), persona sorpren- dente por su temprana madurez a iodos los niveles, tanto en lenguaje como en concepto. Su Trío de cuerda a la memoria de Cruz, arrancó, de un público entusias- ta y entregado, los únicos «bravos» de todas las jornadas en cuanto a estrenos se refiere. Enrique Macias, otro de los grandes valores en la creación actual presentó su Sonata 1986-1989. Obra para pia- no que, interpretada magistralmente por Roberto Bollea, nos trasladó a un mundo poético y organizado en elque no se encuentran fisuras de ningún tipo. Ultimo y sabroso estreno, creado es- pecificamente para el intérprete genial del piano, Jean-Pierre Dupuy, y para el concierto que clausuraba las Jorna-

fue la obra del coruñés Manuel

das,

Balboa Le voyageur sur la Ierre. Al margen de credos, estéticas yconviccio- nes, la creación de Balboa se eleva con un halo poético por encima de dogma- tismos.

Escuchamos las proyecciones sonoras

de Ricardo del Farra con su obra Kar-

ma, la concisión de Pérez Maseda en Nagaman: la complicación proyectiva de José Manuel López con su obra Les Temps Múltiples, y los relatos desola- dos de Consuelo Diez. Los intérpretes: Buena y variada la elección de los intérpreies, desde el Cuarteto Power al Cuarteto Clásico de Euskadi, pasando por el Grup dePer- cussións de Barcelona, hasta llegar al genial grupo Antidogma Música de Tu- rin, con un programa dividido en dos sesiones en el que los italianos de las úl- timas décadas como CastigÜoni, Dona- toni o Scelsi fueron los protagonistas del primero y los clásicos vanguardis- tas lo fueron del segundo. No podían faltar, efectivamente, los autores ya considerados clásicos como Berg, Várese, Henze, Ligeti o Stra- winski. La clausura estuvo a cargo del poli- facético Jean-Pierre Dupuy, con el es- treno de la citada obra de Balboa, así como un programa integrado por S. Yoshida, J. Guinjoan; Klaus Auger; s. Bussotti, Bousseur y Francisco Guerre- ro con su obra Manual ¡.

Javier Vizoso

38 festival internacional de música y danza de Granada

20 Curso Manuel de Falla 26 de junio a 8 de julio

CURSOS Y PROFESORADO:

1. CREACIÓN MUSICAL (Composición): Vinko GLOBOKAR:

Leo BROUWER: Conversación*! con Luciano BERltt Los participantes deberán aportar sus propias composiciones. Se ha- rán análisis musicales de las obras de los Profesores y de los alumnos. Una selección de las partituras de los alumnos serán interpretadas al final del Curso por el Grupo LIM.

2. 1NTERPRETACIOK »E LA MÚSICA COfiTEMPQRANSA:

Jesús VILLA ROJO. Curso dedicado a intérpretes de cualquier in«rumenlo y a composi- tores instrumentistas. Se tratará sobre «Criterios instrumentales; re- novación del mundo sonoro; grafías musicales; aleatoriedad; improvisación, etc.», con la posibilidad de montar obras de los alum- nos de la clase de Composición.

). [N VESTIG At IO[S MUSICAL (Musicología): «La Música en el Reucimíenlo». Cltmtnlt TERN1: J. UHIHIIHH; V. ASCH. Análisis de obras del Renacimiento, truenos de dirección e interpre [ación de la música coral.

4. GUITARRA: Leo BROUWER; Josi Miguel MORENO.

Se tratará específicamente la Música para guitarra del siglo XX. jun-

to con Criterios de interpretación en

ras;

los siglos XVI al XIX: Tablatu-

La música española para vihuela y guitarra, ele

5. CLAVICÉMBALO: Frucois LENGELLÉ,

Repertorio y criterios de interpretación de la música para teclado del Renacimiento.

b. Y1OLIN: Michacl THOMAS (del 18 de junio al 8 de julio).

Técnica y repertorio violinístico del Barroco al siglo XIX, con espe- cial detenimiento en el Romanticismo.

7. VIOLA: Paul Cassidj (del 28 de junio al S de julio). Curso de las mismas características del anterior,

VIOLONCHELO: Jicqueline THOMAS (del28 de junio al 8 de

julio).

Curso de las mismas características del anterior.

9.

Cwílkmo GONZÁLEZ. Criterios interpretativos de la música española e hispanoamericana para piano. Lo español en la música extranjera para piano.

* Seminarios de Composición, Interpretación. Musicología y Músi-

ca de Cámara, dirigidos a todos los alumnos participantes en los di- versos cursos. El precio de la matricula en cada curso es de 20.000 pías, alumnos activos y 15.000 ptas. alumnos oyentes, salvo en violín, viola

y violonchelo, que es de 17.000 pías, los activos y ¡2.500 ptas. los oyen-

tes. Hay un número limitado de Becas.

El plazo de presentación de solicitudes quedará cerrado el 30 de ma- yo próximo. Información: «Curso Manuel de Falla*', Apdo. de Co- rreos 64, 18080 Granada. Tfnos. (958) Ib U 42/47.

g.

PIANO: MÚSICA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA:

\7AMIIMO DF

MINISTERIO DE CULTURA ¡«mu i dtteMag

i JWf x mama»

«Cello

e mar»

Madrid.—Auditorio Nacional: 16-111-1989: Or- questa de Cámara de Noruega, MstisLav Roslro- povich, cello Cricg: Holberg Suite, Op. 40; Boccherini. Concierto para cetlo en Re mayor, n." 2; Shosiakovich: Sinfonía de Cámara, Op. 110; Haydn: Condeno para celloen Do mayor, HOB VUb: i; Bach: Zarabanda en Mi bemol mayor fSuile 4 ")y Bourrée I i II en Do mayor íSuite

3.-). En el ciclo de conciertos que organi- za el Departamento de Música de la Unversidad de Madrid ha salido al pa- so uno de Rostropovich con la Orques- ta de Cámara de Noruega. Este concierto compensa sobradamente la desaparición del soviético de otro de- dicado a Cristóbal Halffter en cuyo car- tel se le anunciaba.

A la orquesta noruega le cabía el di- fícil cometido de preludiar cada una de las actuaciones del célebre celtista, y sa- lió fortalecida del empeño hasta el pun- to de alcanzar el rango de auténtica y no sólo nominal coprotagonista. De manera muy especial en la famosa adaptación que hiciera Barshai del Cuarteto n.° 8 de Shostakovich, muchos estábamos sobremanera interesados en la marcialidad, la limpieza, la nitidez de casi todos los ataques de la joven agrupación camerística, que tocó con una garra que desmiente un tanto el tó- pico referente a la frialdad de las or- questas escandinavas. Rostropovich —que parece ser el pri- mer admirador de este conjunto—, re- clama como siempre punto y aparte. No se puede decir que cada vez toca mejor, lo que seria dificilísimo. Es más, por primera vez observé en él algunos descuidos en la producción absoluta- mente hilvanada del sonido, algún gol- pe de arco un tanto brutal, algún feístno, Pero la emotividad que se des- prende de su actuación es ahora más acusada, y el legato, la capacidad mo-

de las vibracio-

nes son algo por completo insólito y propio. Boccherini y Haydn no son en teo-

ría lo más propicio para que Rostropo- vich despliegue todo el volumen y la fuerza poderosa de su arcada, pero a

la hora de la verdad sirven igualmente

a los propósitos de quien no necesita

ningún tipo de plataforma especial pa- ra parecer lo que es, un gigante. Quizá Rostropovich ha entendido a estas al- turas que toda gran música tiene algo de román iico —como decía reflexiva- mente Hutchings—, se trate de Bach, Weber o Strawinsky. Esta forma de en- tender la interpretación, que respeta, pero a la vez supera un tanto las coor- denadas estilísticas, es la que ha hecho tan polémicas sus versiones de algunas obras como las que regaló al final del programa.

dula! oria o la amplitud

28 Scherzo

actualidad

Suitner, el impasible

Mmdríd.—Auditorio Nacional. 9-1V-89. Mazan, Obenura de Las Bodas de Fígaro; Schumann, Concierto para piano en la menor;Sthmidi. Sin- fonía n." 4 en do mayor. I6-IV-B9. Beeihoven,

La presencia en el podio de la ONE por dos semanas consecu- tivas de un músico muy profesional, pero frío y distante, como Otmar Suitner plantea qué upo de maestros es el más conveniente para el conjunto en este momento. Suitner no ha conseguido ver- siones de verdadero interés, si bien con su apego a la lelro ha ex- traído de la orquesta, con alguna excepción, un trabajo instrumen- tal serio. Lo menos depurado de las dos sesiones se dio en las obras con solista. Cer- cano a lo calamitoso el acompañamiento orquestal alConcierto de Schumann, donde el mundo poético del compositor estuvo to- talmente ausente. Ningún entendimiento con el pianista, aun-

que esto era evidente- mente imposible, pues Orozco se mos- tró duro, metálico, martilleante y con- fuso, sin arrancar del teclado ni una sola frase expresiva. Más acertado el trabajo de colaboración en la pieza de Beethoven, que contó con el excelente sonido y el cuidado fraseo de Zimmer- mann. Aún así, hubo confusión y os- curecimiento en los trémolos de las cuerdas y en los vientos. El tono de la interpretación fue ganando temperatu- ra en el lento y el final. Suitner aten- dió un poco más los detalles que en Schumann, subrayando instantes de la

madera de diálogo con el instrumento

solista. Lo más nuevo de lo programa- do por el director austríaco, la Cuana de Schmidl, supuso una casi absoluta decepción. La obra, escrita en 1933 en

Otmar Suitner,

Efectivamente, ese víbralo ondulato- rio o el fraseo de cuño un tanto apa- sionado pueden no estar por completo de acuerdo con la letra que muestran las obras de Bach, pero nadie puede discutir que de un tiempo a esta parte se toma a este autor bastante en serio. En los dos botones de muestra finales

Concierto para violín en re mayor; Bnickner,Sin- fonía n. " 4. Rafael Orozco. piano. Fram Peier ZimrnermannZimrn ,, violin. Orquesta Nacional. Direc- lor. Orniar Suiiner.

un estilo trasnochadamente romántico, no se vio insuflada en la interpretación escuchada de la suficiente vida como para hacer interesante su prolijo discur- so, sólo animado en su parte final. Ol- vidándonos de la telonerainclusión de la obertura mozartiana —reproducida de forma mecánica y antiestilista—, la última partitura escogida por Suitner, la Cuarta de Bruckner, no mereció si- no una lectura correcta e inexpresiva. Una obra tan tocada por la ONE co- mo ésta aún sigue planteando proble- mas técnicos al solista de trompa, a los metales en general y a la cuerda.

E.M.M.

demostró con creces que ha ganado so- briedad y desterrado antiguos amane- ramientos, y quizá va siendo hora de que alguien le convenza a él o a su vio- loncello para que lleven al disco una flamante integral de las Suites.

Joaquín Martin de Sagarmínaga

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ARRIAGA, TEATRO ABIERTO

EL ARRIAGA ESTA ABIERTO DURANTE TODO EL AÑO, CON LOS MEJORES ESPECTÁCULOS"

MAS DE 90 ESPECTÁCULOS MAS DE 200 FUNCIONES EN 1988

ENTRE ELLOS:

CONCIERTOS: CONCIERTO MÚSICA VIENESA, DR. ERICH BINDER • PHILARMONICA OR- CHESTRA, DR. PLACIDO DOMINGO • ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI • NIÑOS CANTO- RES DE VIENA, DR. PETER MARSCHIK • ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO • ORQUESTA DE RADIO TELEVISIÓN DE CRACOVIA, DIR. RAMÓN TORRE LLEDO • JOVEN ORQUESTA NACIO- NAL DE ESPAÑA, "RÉQUIEM DE GUERRA", DIR. EDMON COLOMER • GRANDES VOCES DE LA LÍRICA: ILEANA COTRUBAS • MONTSERRAT CABALLÉ • SAMUEL RAMEY • ZARZUELA: "EL CASERÍO". J. GURIDl • "DOÑA FRANCISQUITA', A. VIVES • "LA TABERNERA DEL PUERTO", R SOROZABAL • "LOS SOBRINOS DEL CAPITÁN GRANT". FDEZ. CABALLERO • TEATRO MUSI- CAL: "ANTOLOGÍA DE LA ZARZUEUV88", DIR. JOSÉ TAMAYO • OPERA: "LAS BODAS DE FÍGA-

RO". WA. MOZART • "RIGOLETTO", G. VERD! • "UEUSIR D'AMORE", G. DONIZETTI • "LA FLAU- TA MÁGICA". WA. MOZART • TEATRO: "¡AY, CARMELA!", CÍA. TEATRO DE LA PLAZA. "LA SER- VA AMOROSA", L RONCONI • "BYE BYE BEETHOVEN 11 , CÍA. ELS JOGLARS • "ALICE", CÍA. LYNDSAY KEMP • "LA CELESTINA", TEATRO NACIONAL CLASICO ESPAÑOL • 'ALHUCEMA", CÍA. LA CUADRA DE SEVILLA - "TODOS ERAN MIS HIJOS", ARTHUR MILLER • CICLO ESCENA ABIERTA: LEO FERRÉ • JULIETTE GRECO - IMANOL • MIKEL LABOA • VfflTUOSOS INSTRU- MENTISTAS: NARCISO YEPES • MELVYN TAN • FÉLIX AYO Y ENMA JIMÉNEZ* BALLET: BALLET ANTONIO GADES • BALLET CLASICO DEL TEATRO LÍRICO NACIONAL LA ZARZUELA CON MA- YA PLISETSKAYA • BALLET DE VÍCTOR ULLATE • CULLBERG BALLET - BALLET DEL GRAN

TEATRO MALEGOT DE LENINGRADO - BALLET SURYO KENCONO (INDONESIA) •

CICLO OPERA DE PRIMAVERA

1989

ABRIL

«LA TRAVIATA» de G. Vendí Intérprete: Carmen Gonzálei, Lola Casarie- go, Ana Cid, Luis Lima (24 y 26), Santiago Incera (2BI, Maleo Manuguerra (24 y 26). Sanios Ariño (28). Federico Gallan

Ballet Jon ñáláa, Coro de la Universidad del Pais Vasto.

Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección musical: Ello Boncompagni. Puesta en es- cena: Luis María ITurri. UNA PRODUCCIÓN DEL TEATRO ARRIAGA

Lunes, Miércoles y Viernes 24, 26 y 2B de abril 20:00 h. IDi* 28: función popular).

MAYO

JUNIO

••EL SOMBRERO DE PAJA DE ITALIA» de Niño Rota OPERA CÓMICA DE MADRID Farsa musicaf en cuatro actos

MONTSERRAT CABALLÉ y JAIME ARAGALL Concierto lírico ARIAS Y OUOS PARA SOPRANO Y TENOR

Jueves y sábado

Orquesta Sinfónica de Bilbao

18 v 20

Mayo - 20,00 h.

Director José Collado

 

Miércoles 7 Junio • 20,00 h.

«EL RAPTO EN EL SERRALLO» de W.A. Mozarl UNA PRODUCCIÓN DE LA OPERA DE CÁMARA DE VARSOVIA

Lunes y miércoles

Información:

22 y 24 Mayo - 20,00 h.

Teléfono (94) 416 33 33

MUOMO

UOALft

AvunramKmo

OCMLMO

octuolldod

Mehta, entre Oriente y Occidente

«La música india y la occidentalson muy difícilesde mezclar, porque lapri- meraes improvisada y la occidental, lanuestra, no». Asi se expresaba ZubinMehta en su recientevisitaa Madrid con el músico indio Ravi Shankar paradar un con- cierto a beneficio de Mundo en Armonía, organizaciónque vela por la paz y el entendimiento mundiales. Nacido en Bombay, Mehta se educó en un colegio de Jesuítasespañoles. Tal vez eso explica su creciente vinculación a nuestro país: «España es uno de los lugares a los que vuelvo con regularidad, gracias en parte a los magníficos intro- ductores con que cuenta, y me hace muy feliz que sea así, dice».

S CHERZO: ¿Quésignificado tiene para usted este concierto con Ra- vi Shankar?

Zubin Mehta: Ravi Shankar y yo re- presentamos aspectos diferentes de la música india actual. A ambos nos cues- ta mucho encontrarnos para hacer mú- sica juntos, por las peculiares características de la música oriental que él representa. Cuando hace aproxima- damente seis años, el Sr. Shankar acep- tó mi petición de escribir una pieza para sitar y orquesta, para la Filarmónica de Nueva York, me sentí muy feliz, y am- bos colaboramos activamente para sa- carla adelante. Estamos, por otra parte, ante un momento emotivo para ambos, porque después del concierto de Ma- drid, y del de Londres que se celebrará inmediatamente, Ravi Shankar y yo ac- tuaremos juntos en la India por primera vez. S.: Usted tiene uno de los más am- plios repertorios en compositores del si- glo XX ¿ Trabaja en la actualidadcon algún nuevo compositor, sobrealguna nueva obra?

Z. M.: Como director de la Filarmó-

ción de mi sucesor, es una cuestión di- recta de la orquesta, pero aún no se ha nombrado mi sucesor. Respecto a mis planes futuros, tengo muchísimos, pe- ro también tengo muy claro que no de- seo volver a tomar la dirección de una orquesta como director total: musical, administrativo, etc. Llevo treinta años haciéndolo, lo he hecho en, al menos,

implicaciones administrativas. En Europa, en cambio, el trabajo geren- cial es competencia de otra persona y el de¡ director se ciñe exclusivamente a lo musical. De todas formas no entra en mis planes. S.: Desde el punto de vistamusical, entonces,nospuede ayudar a compren- der algunade las diferencias existentes entre las orquestas americanasy las europeas.

Z. M.: Existe una cuestión de fondo

fundamental: En Europa muchas or- questas son autogestionarias, ellas mis- mas eligen a sus propios directores, mientras que en América es práctica- mente imposible que una orquesta de- signe ella sola su titular, la designa en función de los patrocinadores, el con- sejo de administración, en el que no so-

lamente están los músicos, están mu- chas otras personas, sociedades anó-

nica de Nueva York tengo la obligación de encargar varias obras contemporá- neas nuevas a lo largo del año. De he- cho ya hay varias preparadas para ser estrenadas el próximo año. Ahora es- toy ilusionado en la obra que le he en- cargado a uno de los compositores europeos más importantes de la actua- lidad, Olívier Messiaen, quien acaba de cumplir ochenta años. De esla obra sé que aún no tiene titulo, pero que su du- ración será de ochenta minutos.

S.: ¿Y acerca de sus proyectos de Opera?

Z. M.: Dirigiré El Cabal/ero de la

Rosa, de Strauss, en Florencia; Carmen en el Covent Garden de Londres para

1991, junto a Nuria Espert, y el próxi- mo año comenzará un ciclo de las tres óperas con libreto Da Ponte: Bodas de Fígaro,Don Giovanni y Cosifan tutte de Mozart en el teatro de la Pérgola en Florencia, con Jonathan Miller como produclor. S.: Próximo a dejar laFilarmónica de Nueva York ¿Podría indicarnos si conoce ya quién serásu sustituto ycuá- les son sus planes para el futuro?

Z. M.: Yo no intervengo en la elec-

Zubin Mehta.

las tres orquestas americanas que he si- do titular. Creo que he contribuido a desarrollar esas orquestas, la tarea es muy dura, y en los próximos años acep-

taré compromisos como director invi- tado, pero no quiero volver a tomar plenamente las riendas. S.: Desmientelaposibilidad de ser el próximo director de la orquesta de Berlín?

Z. M.: No soy candidato a ese pues-

to, pero al margen, caso de que yo en- trara en la competición por suceder a von Karajan, hay que tener en cuenta la radical diferencia entre el trabajo de un director de orquesta en Europa yen América. En América un director tie- ne muchas funciones que no son exclu-

sivamente musicales, hay muchas

nimas, etc., lo que marca una diferen- cia radical respecto a Europa. Por citar un ejemplo: en Nueva York, tanto la orquesta como yo, fuimos los últimos en enterarnos que había sido designa- da como director titular. En Berlín, sin embargo, los primeros en enterarse son los miembros de la propia orquesta, puesto que ellos son quienes deciden quién será su director.

S.: ¿Le gustaría recordar algo de su experienciacon la Orquesta Nacional Española?

Z. M.: Tengo magníficos recuerdos.

Dirigí a la Nacional en Madrid, en Gra-

nada, en Santander

más jóvenes. ¡La orquesta también! Sí, tengo muy buenos recuerdos, desde

Todos éramos

luego.

María Luisa

Blanco

30 Scherzo

FUNDACIÓN CAJA DE PENSIONES

PROGRAMA deFOMENTO deCONJUNTOS deMÚSICA de CÁMARA

STAGE

INTERNACIONAL

DE MÚSICA DE CÁMARA

31 deJuüo -14deAgosto 1989

TORREBONICA (Barcelona)

ESTRUCTURA DEL PROGRAMA

1' Fase. Stage Internacional de Música de Cámara. Torrebonica (Barcelona) 31 Julio -14 de Agosto.

2 a Fase. Semana de Música de Cámara en Barcelona. Barcelona 23 al 28 de Octubre 1989.

Fase.

Conciertos por Cataluña y en la Temporada de la Fundación de la Caja de Pensiones. Año 1990.

PROFESORES:

Mark Knight, vi* , viola Detlef Hahn, violfn Pauline Scott, vioKn Jesse Levine, viola

Charles Tunnel, violoncelo Kate Hlll. flauta

Mark Friedhoff, violoncelo Eric Hollis, fagot

Antony Pay, clarinete Peter Wlegold, compositor Paul Berkowitz, piano Georg Calrd. oboe

BECAS:

TOTALES: Músicos españoles de edad inferior a 31 años.

PARCIALES: Músicos españoles -o extranjeros en grupos mixtos- entre 31 y 35 años.

Este STAGE INTERNACIONAL DE MÚSICA DE CÁMARA forma parte de una iniciativa más amplia para el estímulo de la música de cámara en España. El proyecto está dirigido a jóvenes músicos que se encuentran en el inicio de su proyección profesional y está abierto a lodo tipo de grupos de música de cámara desde tríos a grupos más grandes.

INFORMACIÓN:

Ceniro Cultural de la Caía de Pensiones Paseo de San Juan. 108. 08037 BARCELONA Teléfono: (93) 258 89 07 • 317 57 57

FUNDACIÓN CAJA DE PENSIONES

actualidad

Renata Scotto, una diva convencida

E n estos tiempos en que ese adje- tivo tan operístico que es diva produce el rechazo en todas

aquellas a quienes se les adjudica, no deja de resultar extraño que alguien co- mo Renata Scotlo se autodefina como diva y defienda la necesidad de esta fi- gura en el mundo de la lírica. La sopra- no hace, sin embargo, una importante apostilla. «Soy una diva, pero única y exclusivamente sobre el escenaría No fuera de él. Es imposible serlo ennues- tro tiempo. La vida actual tiene tantas distracciones,es tan diferente de la vi- da romántica del siglo XIX »

RenataScotto —efectivamente, nada que ver con esa idea prefabricada de lo que es un divo— ha estado en Ma- drid para cantar Fedora. Un titulo que apenas hace un año que ha incorpora- do a su amplio repertorio, y por el que siente ya un cariño especia!. Casi vein- te años ha durado la ausencia de la so- prano de la Zarzuela, donde no cantaba desde junio de 1970, con una Sonnambula en la que también inter- venían Umberto Grilli y Raffaele Arie (en la misma temporada de la mítica La Bohéme de Mirella Freni y Luciano Pa- varotti). Hace veinte años, Renata Scoito cen-

traba su repertorio en el bel canto. Ven- dría, poco después, su apertura hacia otros tííulos de vocalidad diferente. Asegura, sin embargo, que «el belcan- to sigue siendo labasede mi técnica vo- cal. No he abandonado a Bellini, a

Mazarí, a Donizetti, a Verdi

también un repertorio verista.Pero in- clusocuando abordo obrasde esta épo- ca conservo el belcanto como base.No se olvide que en italiano bel canto sig- nificacantar bien. El verismo no se pue- de interpretar de esa manera melodramática, forzada, tal y como se hacía en ios primeros años de estesi- gla Yosostengo que la música es una sola, y debe ser tratada con mucho respeto».

Tengo

Ha hablado Renata Scotto de un ayer

y

un hoy. En ella, la diferencia está en

la

madurez: «Cuando empezaba canta-

ba con una técnica vocal muyescolás- tica, aunque siempre ha aflorado mi temperamento interpretativoa ¡a hora de enfocarlospersonajes.Luego llegan ¡a experiencia,la madurez, que trans-

forman el canta Lo ideal, imposible tal vez, sería poder madurar conservando la voz del principio». En cuanto a la evolución del canto en general, piensa

la soprano que «hoy en día se tiene más

respeto por la

inclusodemasiado. A veces se olvida lo que es la expresión,la personalidadde cadacantante, en beneficio del rigor, y se excede.Es necesario siempreelequi-

música. Pero tal vez es

32 Scherzo

librio, el término medio, la justa medi- da entre los tres elementos:

interpretación, expresión y musicalidad. fila que forman las nuevas Callas, si

No se debe inclinar nunca labalanza

hacia uno u

dad y expresión». Aunque no parece muy partidaria de añadirse a esa larga

se siente, en cierto modo, heredera de ella. «Si he aprendidoalgo de Maria es la fuerza de voluntad, esa capacidad de estudio y de preparación paralograr una interpretación ajustada y poder dársela alpúblico tal y como la siento». Considerada una de las máximas re- presentantes de lo que podría Mamarse el star-system de la ópera, Renata Scotto lo defiende con contundencia. «El pú- blico necesita de un cantante, de un gran artista sobre la escena. Es algo consustancialal teatro,y no se olvide que la ópera es teatro. En los últimos años, se ha impuesto un sistema en el que losdirectores musicales y los direc- tores escénicos tienen preponderancia sobre los cantantes (Renata Scoito se apresura a apostillar que siempre ha mantenido excelentes relaciones con ellos). Y la ópera no funciona así. Lo haráel concierto, el cine, pero no el tea- tro, donde loprimero son las voces. No podemos caertampocoen el defecto de otros tiempos, en que sólo importaban las voces;la escenografía, laorquesta, la regía, son tremendamente importan- tes, pero siempre menos que ¡a voz. Y las nuevas generacionesde cantantes —los hay, no es cierto que haya una crisis—deben darse cuenta de ella El sistema no puede sofocar sus persona- lidades y ahogarlas dentro de un espec- táculo». Habla así Renata Scoito con la segu-

otro lado. Si hace cuaren-

ta o cincuenta años —lo sabemos por lo que oímos en los discos de entoncesse exageraba en el poco res- peto a la música en favor de una ma- yor interpretación, hoy sepecamuchas vecespor exceso».

La razón ( es, para Renata Scoito,

«querer poner un poco de orden, no

caer en el defecto anterior.

cesario saber distinguiry dar su justa medida a la interpretación. La ópera es teatro, y el público necesita sentir.Los

cantantesjóvenes deben tenerencuen- ta esta Es un proceso difícil. Aunque naturalmente, es mucho mejorpartir de una idea precisa de!estiloy de la musi- calidadcomo se tieneahoraque no del modo de cantarde hacecuarenta años. Yo he oído, por ejemplo,discos de Nor- ma cantada como si se tratara de Ca- valleria Rusticana. En eso hay que reconocer que hemos avanzado mu- chísimo». Surge, casi inevitable, el nombre de María Callas. Para Renata Scotto, «Ella es el mejor ejemplo que hemos tenido

en este siglo de ese respeto a la música logrando además una interpretación personal. Tuvoun maestro excepcional, TUllio Serafín, con quien yo tuve tam-

Peroes ne-

bién lafortuna

que inculcó en Maria ese sentida esa manerade cantar mezclando musicali-

de trabajar, y él fue el

ridad de quien ha estado a ambos la- dos de la frontera —si es que ésta existe—, ya que desde hace tres afios,

figura en la lista de regislas del Metro- politan, «meofrecierondirigir la esce- na de Madama Butterfly, en la queyo mis/na era laprotagonista.Fueun tra- bajo tremendamente comprometido, porque debía doblarme en las dosfun-

pero enormemente interesante al

tiempo. Después repelí la experiencia en laArena de Verana, y tengoofertas para

ciones,

dirigir obras como Tosca, La Bohéme

Me apetece seguir dirigiendo, porque

se ven las cosas con otros ojos, y por- que asipuede llevara laprácticatodas esas ideas que antes he comentado». Se confiesa Renata Scotto amante del riesgo, aficionada a los retos. «Forma

parte de nuestra vida, y

sin él aparece

el aburrimiento. Te obliga a pasar un

precio muy alto si fallas, pero si acier- tas te proporciona una gransatisfac- ción, resulta maravilloso.Porejemplo, yo a lo largo de mi carrera me he en- frentado a personajes quejamos habría soñado encarnar, y lo fie hechoporque ha habido maestros que me lo han aconsejado; como Lady Macbeth, un rol impensable para mí, quecanté por- que me animó mucho riccardo Muti. La apuesta era muy fuerte, pero gané, y después ha sido unode lospapeles que mayoressatisfacciones y éxitos me han dado, tanto en elplano vocal comoen

el artístico, ya queme hapermitido de-

sarrollarme como actriz, algo queme apasiona».

Hablando de personajes, Renata

Scotto asegura que no se ha cansadoto- davía de ninguno de los que ha encar- nado. «Siempre que incorporo un papel

a mi repertorio esporque me interesa».

No suelta prenda en cuanto a su prefe- rencias, «aunque me gusta encarnar en la escenapersonajes que me permiten

ser lo que en la vida real podré llegar

a ser, como por ejemplo el de reina.Y

me gustaría también prodigar más los papelescómicos. Medivierto tanto ha- ciendo de comedíanla». Lepregunto, a

propósito de esta respuesta, si fue la ra- zón por la que encarnó a Musetta en una producción del Metropolitan. «No sólo. Megusta el personaje,su alegría, su vitalidad,su empuje. Peroademás quería vera Mimí desdefuera del pa- pel pero desdedentro de laescena. Ven-

tajas que tiene ¡a ópera

»

—sonríe.

Aunque asegura la soprano que no todo son ventajas, Mujer de reconoci- do apego familiar, confiesa que no es nada fácil triunfar en el mundo de la ópera para una mujer. «7a/ vez sea más sencillo para un hombre. Perouna mu- jer debe sufrir mucho. Es muy difícil poder seguir esta carrera».

Julio Bravo

actualidad

Una Fedora muy verista

Plácido Domingu y Renulu Stono en teiivra.

Madrid. lealr o Lírico Nacional La

Dirección de «cena: Giuseppe de Tomasi. Escenografía: Ferruccio Villagrossi. Figurines: Piet-Luciano Cavallotii. Repario: Fedora: Renata Scotto, Loris: Plácido Domingo. De Siriex: Enrique Baquerizo, Ol- ga: Teresa Verdera.

Zarzuela, 12 ele marzo de1984. Dirección musical: Aunand o Caito.

La presente producción de Fedora,

realizada para la anierior temporada del

Liceo, es de concepción

1raímente eficaz, muy centrada en los

dos protagonistas se relega al resto de los personajes a meros accidentes que

sirven de vehículo para informarnos de los acontecimientos. Los decorados, muy bien realizados, se adecuaron per- fectamente a la acción y bastante mal

realista y tea-

vocal, el gesto escénico y esa fuerte car- ga de su personalidad quecomunica al público, compensan algunas estriden- cias o los problemas con e! registro agu- do que pueda tener. Hay que ser muy grande como artista para compensar determinadas deficiencias vocales, es un lujo al alcance de muy pocos, e! suyo evidentemente. Domingo, probablemente en uno de

a

las reducidas dimensiones de la

los personajes que mejor convengan a

a par-

Zarzuela. El plano vocal cobraba especial in-

su actual estado vocal, consiguió una de las mejores actuaciones que le he vis-

terés en estas representaciones, donde

to en los últimos tiempos. La voz,de

contábamos con el su per-popular Plá- cido Domingo y Renata Scotto, uno de los mitos sopraniles de la segunda mi- tad de este siglo. Ambos demostraron

gran belleza, encuentra en la tesitura central de Loris el vehículo para lucir- se maravillosamente. Los habituales

desde el principio su preocupación por

problemas en el registro agudo, tir del sol, y una clara tendencia

a can-

los aspectos no sólo vocales, sino tam- bién escénicos y su intención de ofre- cer al público la vivencia de un

tar todo en forte, no empañaron una labor donde el tenor hizo verdaderos alardes de entrega y temperamento, y

personaje. El talento de estos artistas hi-

donde consiguió compenetrarse tan per-

que el propósito se convirtiera en lo- gro y que el auditorio coneciara y vibrara con lo que sucedía en el esce-

zo

fectamente con Scotto que acabamos todos los asistentes involucrados en el drama.

nario, especialmente en el gran dúo que

concluye el segundo acto, donde la in-

tensidad emocional alcanzó las cotas más altas.

La Seo tí o demostró qu e si su voz ya

no

es la que fue, el talento permanece.

Es

probablemente una de las cantantes

que mejor sabe decir, valorando cada palabra, cada inflexión, dotando a sus personajes de una expresividad tantoes- cénica como musical arralladora; tiene momentos, como cuando exige a Loris que le cuente el castigo impuesto a los amantes infieles, en ios que la expresión

En los secundarios hubo de todo,

desde un Echevarría mejor de lo que en él es habitual, hasta un Baquerizo que no estuvo ni remotamente a la altura a la que ha de estar un primer barítono que acompaña a figuras de este porte. El veterano maestro Gatto realizó una buena labor como concenador, ofre- ciendo una apasionante versión de la partitura muy acorde con lo que ocu- rría en el escenario. En conjunto fun-

cionó másque bien. Hasta ahora de lo

mejor de la temporada.

Ricardo de Cala

octuolidod

Francesca, ¿ópera o cantata?

Madrid, 28 de marco. Sala Olimpia. Francesca o el infierno de ios enamorados. Libro: Luis Martí- nez de Metió. Música: Alfredo Aracil. Orquesto Sinfónica de Madrid. Director: José Ramón Enci- nar Dirección escénica: María Ruiz. Reparto: Pa- loma Pérez Iñigo, Manuel Cid. [flaki Fresan. Anna Ricci.

Liberada de ataduras, es decir, sin su- misión a ningún motivo operístico tra- dicional (Fausto, Fígaro), la (ercera

ópera del ciclo de autores jóvenes que, felizmente, varios organismos teatrales

y musicales ponen en pie, una vez al

año, ha subido al escenario de la Sala Olimpia. Curiosamente no ha sido nin- gún tema actual el foco de inspiración, sino que ésta ha venido a través de la literatura: la evocación de los persona- jes de Paolo y Francesca del Canto V del Infierno de la Divino Comedia de Dante.

Era lógico, pues, que Monteverdi lla- mase a las puertas de esta historia. Su sombra se proyecta continuamente a lo largo de una partitura con intención re- flexiva, aliento lírico y belleza sonora. Destacan algunos momentos: el prólo- go, el arranqu e del segundo acto con el canto de Francesca, acompañado de ar- pa (Ven dulce amigo) y el intermedio instrumental entre los dos cuadros del segundo acto, transcripción libre de una canción de Miguel Martí Valenciano (Ay, del amor). La obra, no obstante, adolece de escasez de motivos musica-

les, falta de contraste y ausencia de ten- sión dramática. La puesta en escena acentúa este estatismo, este aire de can- tata —los actores prácticamente no se mueven, actúan con partitura en mano,

el desdoblamiento Dan te/ Paolo ni si-

quiera se traduce en un cambio de

vestuario—, con lo que la sensación de monotonía acaba por aparecer. La es-

bien concebida en cuanto a

cenografía,

aprovechamiento del volumen, no fue. especialmente sugerente ni esluvo a la

altura de los anteriores trabajos artísti- cos de Simón Suárez. La coreografía, aun suponiendo un punto de alivio en

la austeridad escénica, fue gratuita, in-

necesaria.

José Ramón Encinar, una vez más, desentrañó con precisión los valores musicales de la obra con una orquesta —19 instrumentistas— que sonó com- pacta y delicada. Su versatilidad y en- trega es digna de elogio.

De los cantantes destacó la frescura

y facilidad de Iñakí Fresan. Al resto

prácticamente no se les entendió casi nada, factor especialmente grave en una

34 Scherzo

Paloma

Pérez Iñigo y Manuel Cid en Francesca.

ópera cantada en español y sin acción exterior. En cualquier caso, Paloma Pé- rez Iñigo salvó musicalmente con deco- ro la difícil tesitura aguda en que su papel se mueve. Manuel Cid cometió

imprecisiones en la utilización del fal- sete y Anna Ricci estuvo plana, inex- presiva.

Juan Ángel Veladel Campo

El hijo pródigo

Madrid. Icairo de La Zarzuela. Recital de José Ca- rreras. Obras de Scarlatlt. Bellini, Stradella, Fau- ré. Duparc, Massenet, Tosli, Turina, Falla. Ginaslera. Guastavlno. Tala Nacho y Puccini. Lo- renzo Bavaj, piano. & de abril.

Lleno total en el teatro para escuchar al tenor. El público acogió con entusias- mo la aparición de Carreras y durante el desarrollo del recital se escucharon voces femeninas de sostén y ternura. El cantante ya forma parte del olimpo mu- jeril nacional (y, seguro, universal). Nunca el recinto del teatro, el aforo, tu- vo tanta forma y receptividad de útero materno. En sus programas, Carreras dosifica sabiamente los contenidos; las exigen- cias están medidas; la entrega, milime- irada. Un repertorio que resulta cómodo para el cantante, física yvocal- mente, pero inoportuno para el intér- prete. Su voz sigue necesitando expansión operística: suena grande, po- tente, exteriorizada. Consecuencia de ello, el instrumento corrió mejor en el repertorio más afín con aquella órbita:

las cuatro canciones de Tosti (en espe- cial, Malia)y las tres de Puccini (las dos

juveniles, Solé e amore y Mentialt'av- viso con temas que luego fueron para Bohéme y Manon Lescaut). Dio Carre- ras un especial clima intimo y emocio-

nal

e! repertorio francés sonó disparatado

y el castellano , desigua l (mejo r Tur i

que Falla o los argentinos). Según la ortodoxia del canto, todo el recital fue una suma de incorrecciones, desde los falsetes presentados como me- dias voces a los agudos tremolantes o con burdas apoyaturas. Pero mucho tie- ne de magia el intérprete para que esto parezca banal: quizás el fraseo envol- venie, el calor que desprende. Muy po- cos logran estar por encima del bien y del mal. Carreras es uno de ellos. Cuatro propinas calmaron el delirio final de flores y bravos: dos napolita- nas, un Obradors y, lo mejor de la no- che, la romanza del tenor de La taberneradel puerto. El pianista italiano Lorenzo Bavajsi- guió, disciplinado, el juego del cantante.

al Pieta, Signore, de Stradella, pero

n a

F.E

actualidad

Cho-Liang-Lin: Elinicio deuna gran carrera

Se llama Cho-Liang-Lin y es uno de los violinistasmás consolidados de ¡as últi- mas hornadas. Nació hace 29 años en una pequeña localidadde la inmensaRe- pública Popular China y destacó desde niño, aunque nunca se huconsiderado

a sí mismo como una suertedefenómeno. Estudió en la Escuela Julliardcon fla-

mantes maestros y siempre tuvo bien claro que quería enfrentarseal gran reper- torio occidental,sin complejos. En una de susfugaces visitasa España recibió

el Premio ¡merncionalReina Sofía, en 1977,

y ahora regresa para ofrecer unape-

queña girade

conciertos en

nuestro país. Una de sus teorías favoritas es la que

hacerelación

al sonido que el artista debe tratarde obtener. El mismo dice:«Un

niño puede saber qué es un un buen sonido al escuhar un disco o a suprofesor,

pero duplicarlo le

costará tiempo y trabaja y ahí entra el

nos no llegan a oírlo nunca».

tálenla Yo sé que algu-

SCHERZO.—Usted era un niño

cuandoestudiaba en laEscuela Juilliard

y me interesa saber cómo llevabaaca-

bo su estudia ¿Escuchabaa su maes- tra Dorolhy De Lay y tratada de imitarlao le escuhaba tocar ella aUs- ted haciéndole diversas correcciones? ¿Procuraba no analizarle o le sugería a cada golpe de arco o cada digitación? CHO-L1ANG-L1N —Mis estudios en Juilliard no eran exclusivamente vio- linísticos. Con la De Lay, mi principal profesora, estudié iodo el repertorio de conciertos y sonatas, pero aparte estu- diaba teoría, historia y otras cosas. Tu- ve mucha suerte al poder contar con el adiestramiento de todo un Roben Mann en música de cámara. Realmen- te aprendí mucho de él. Volviendo a Dorothy De Lay he de decirle que ella siempre me analizaba mientras yo to- caba, pero no era una violinista de con- cierto y no me mostraba demasiados ejemplos como han hecho Heifetz o Milnstein en sus clases. Simplemente to- caba el final del Concierto de Mendels- sohn, por ejemplo, y ella corregía después mis errores, mis golpes de ar- co y me ofrecía su análisis de la música.

S.—¿Se valía también de discos a la hora deestudiar? C.L.L.—Lo hice cuando era estudian- te. Escuhé cientos de grabaciones pero nunca intenté copiar o imitar literal- mente lo Que oía, sino que retenía al- gunas cosas que me gustaban y las asimilaba a mi interpretación. Ahora es- cuho muy pocas grabaciones de violín porque conozco todo el repertorio y sé como quiero que estas piezas suenen sin necesidad de oírselas a otros. S.—Tengo entendidoque Ustedha si- do un niño prodigio,al menos esa esla fama que tiene.Menuhin, que también lofue. advierte que es peligroso por la inconsciencia con la que se hacemúsi- ca,sinpararse a mirarnunca debajo de ¡as notas. ¿Opina lo mismo? C.L.L.—Sí, es un problema porque normalmente tratas de avanzar dema- siado, ¡r muy lejos en poco tiempo y te

quemas. Yo no tuve ese problema por que nunca me consideré un niño pro- digio como Menuhim que sí era un fenómeno en sentido absoluto. Tuve

Cho-Liunx-Lm

suerte al tener unos padres que me de- cían que en la vida hay más cosas que el violirt, otras dimensiones que había que saber disfrutar y vivir plenamente. Estas ideas también eran compartidas por mis profesores, quienes me anima- ban a locar para mi propio regocijo, sin pensar en el éxito. Otros no han sido tan afortunados y por culpa de la prisa ex- cesiva corren el riesgo de destruirse a si mismos al no seguir el proceso de ma- duración de una persona normal.

S.—¿Cuántos concierrtos toca al año?

C.L.L.—Aproximadamente,

ciento

diez o ciento veinte. S.~¿Cómo se siente psicológicamen- te alguientan joven cuando tiene lavi- da programada con añosde antelación? C.L.L.—Es algo que funciona en va- rias direcciones. A veces siento una gran

presión, me ahogo al pensar que mi vi- da está planeada con dos años de ante- lación y que dentro de doce meses tengo que tocar un buen Concierto de Brahms en Londres, pongamos por caso. Por otro lado se da el problema del músico al que nadie llama y cuando esto ocu- rre la sensación es aún peor. De mo- mento me siento orgulloso de que me llamen, pese a saber que trabajo de- masiado. S.—La parte puramenteprofesional de su arte crea una cierta rutina C.L.L.—Las ciudades son distintas, intento disfrutarlas; los hoteles no son tan distintos. Algo así me cansa. S.—De cara al conciertosientealgu-

na predilecciónespecial por la mayor

o menor tensión de las crines delarco

en relacióncon el tipo de sonido que desea obtener,el uso o no de determi- nados apoyos, almohadillas,etc. C.L.L.—No, mi mayor apoyo es dor- mir bastante, descansar lo suficiente. S.—¿Usa algún soporte para el ins- trumento? C.L.L.—Uso algo aquí —señala el hombro—, es una esponja, un apoyo. Su mayor o menor importancia depen- de de la configuración física de cada músico. Con un cuello corto no hay problemas, pero con el cuello muy lar- go o los hombros caídos puede ser muy conveniente su uso. S—Usted, toca siempre con el Stra- dívariusque pertenecióa Duskin. Hoy parece una moda el uso de estos afama-

dos violines, sin embargo, se hanhecho experimentoshaciendo sonara un Stra-

divarius y a un perfectisimoviott'n cons-

truido

mampara.¿Y cuál fia sido el resultado? Ni los másperitos en lamateriahan sa- bido distinguirlos.

C.L.L.—Es lodo psicología. Cada

actualmente

detrás

de una

músico necesita algún tipo de ventaja psicológica cuando sube a un escena-

rio. Y sabiendo que tienes

tástico sientes una enorme confianza y tocas mejor. ¿Por qué no? S.—¿Sentiría lo mismo con un fabu- loso violín actual? C.L.L.—Sinceramente, creo queno. S.—¿Cree que los solistas hacenpo- ca música de cámara? C.L.L.—No, las cosas están cambian- do a mejor. Antes, cuando Joachim, Heífetz o gente asi tocaban música de cámara, en verdad eran solistas con su- balternos acompañándoles, incluso en los cuartetos. Hoy todo el mundo quiere hacer música de cámara integrándose, olvidándose de personalismos. Stern, Yo Yo Ma, Zukerman, Kremer, Harrell; he tocado con todos estas obras y he- mos disfrutado enormemente. La men- talidad ha cambiado radicalmente y ya nadie es tan loco que piense que rebaja su nivel musical al hacer música de cámara.

S.—¿Siente laresponsabilidad de to- car también música contemporánea? C.L.L.—Si, creo que es bueno que los músicos la incluyan en sus programas. Claro, es preferible que sea buena mú- sica y por eso yo distingo tres catego- rías: música que puedo entender y amar, música que no entiendo pero ad- mito que pueda ser de calidad y músi- ca horrible que no tocaría jamás. S.—¿Se pueden integrar realmente instrumentos como el suyo en el jazz como han intentadoGrapelli o Bolling? C.L.L.—Soy un poco ambivalenteen esto, me gusta y no me gusta. A veces pienso que es tonto que músicos como Zukerman o Ma intenten sonar como músicos de jazz porque no ¡o son. Gra- peili lo consiguió y suena muy hermo- so, pero sólo cuando hace jazz-violín. sería horroroso que intentara tocar a Beethoven. Se irata de que lo contra- rio también es verdad ¿Por qué Zuker- man o yo debemos intentar sonar como músicos de jazz cuando no lo somos'.'

un violín fan-

Cuan-

do Isaac Stern realizó su gira por Pe- kín llegó a la conclusión de queentre los orientales habíabuenos talentos, en cuanto a técnica, pero que se les esca- paban un algo indefinible para algunos orientales: nuestroconcepto delfraseo. C.L.I.—He oído vieneses que tocaban

S.—Hablando de tradiciones

a Mozarl horriblemente. Deverdad, no quiero resultar gracioso. Los niños que seleccionó Stern, en una gira que data

36 Scherzo

-octuolidod-

ya de hace diez años, nunca habían aprendido lo que es hacer música según la tradición occidental. No habían te- nido la oportunidad de escuhar regu- larmente a artistas del calibre de Stern para saber lo que es una gran interpre- tación. Estaban buscando en la oscuri- dad. La única manera que tenían de aproximarse a la música occidental era la de tocar bien técnicamente y esoes todo cuanto podían hacer. Diez años más tarde hay muchos artistas musica- lísimos en China y tocan con enorme pasión y convicción el repertorio europeo. S.—Quiero que comprenda que no hay ningún afán discriminatorioenlo

que le digo. Lo ciertoes queme intere- sa su opinión acervadel modo en que una determinada tradición musical pue- de condiconar tanto la mente como el oído, en definitiva; si una arraigada tra- dición musical es exportable. C.L.L.—No sé. Cualquier persona puede aprender, los condicionamientos son superables. Los ejemplos son tam- bién múltiples: Ozawa o Metha hacien- do Bartók. He escuchado en Italia un pésimo Bruckner y en Japón uno her- mosísimo, en el que sí se creó el parti- cular sonido típico de este autor. Es muy extraño y a la vez fascinante.

Joaquín Martin de Sagarmínaga

Un artista de cuerpo entero

Madrid. 5&la 2 del Auditorio National. 13.04.89. Sánalospara violín y piano de Bcilhoven <opiu 12.3), Brahms (opus 108) y Ravcl (en sol mayor). Bach: Partita para vtolin soto número 2, BWV

1006. Cho-Liang Lin. vtolin y Mtchael Dussek. piano.

Programa ejemplar —precioso, exi- gente y sin concesiones— el elegido

por el violinista de Taiwan para su rea- parición en Madrid. El resultado mu- sical fue excelente, salvo en un aspecto, no imputable a los artistas:

la pequenez de la sala y su acústica hacen que un piano de tola, aun to- cado con la discreción de que hizoga- la Dussek, retumbe por todos los rincones, se emborrone y comprome- ta seriamente su equilibrio musical con otros instrumentos. Por supues- to, estos problemas desaparecieron en la Partitade Bach, en la que la acús- tica de la Sala 2 jugó a favor, realzan- do la espléndida ejecución de Lin, que tocó la obra con la vitalidad y elen- tusiasmo propios de sus 29 años y el temple y la musicalidad de un maes- tro de edad doble. El violinista, libe- rado de problemas técnicos —que aparecen inexistentes aún en paginas tan arduas—, con un asombroso do- minio del estilo y una elegancia inna- ta, toca con una conceniración y vive la música tan desde dentro, ajeno a lo que le rodea, que el resultado no pue- de ser otro que arrebatador, como asi sucedió. Sólo entonces la seriedad con

que Lin se produce en el escenario dio

paso a una sonrisa amplia y distendi- da, con la que agradeció las ovacio- nes que aclamaron su Bach, punto más alto del recital en mi opinión. Pese a los problemas acústicos an- tes apuntados, también las tres Sona- tas resultaron excelentes. Recuerdoen panicular un soberbio movimiento lento en la de Beethoven, tocado con esa calma interior que distingue a es- te artista joven y maduro. Admirable

fue el cambio ambiental de Beethoven

a Brahms, en cuya Sonata tercera pu-

dimos apreciar, además de las cuali- dades antes citadas, [a pureza sonora de su zona agua —intensa, clara,

lírica— y la ejecución segura y valien-

te de los pasajes más comprometidos

de afinación y mecanismo, quemenu- dean en los movimientos extremos de

esa Sonata. Preciosas todas las Codas, en las que Lin sabe relajar el lempo

y la intensidad sonora, según exige

Brahms, en una muestra adicional de perfecta comprensión del estilo. El salto de Bach a Ravel —mortal

y sin red— fue una nueva prueba de

versatilidad. En la Sonata de éste tu- vo Dussek, seguramente, sus mejores momentos lo quecontribuyó a redon- dear una ejecución brillante, aunque en los Blues acaso demasiado seria. Tres bises de Sarasate, Falla y Von Pa- radis cerraron el programa. Especial- mente destacable fue la Romana andaluza del primero, locada de me- moria con una propiedad, un buen gusto y un temperamento que envidia- rían muchos artistas españoles. Es- pléndidas por afinación y seguridad las dobles cuerdas, con su justo pun- to de portamento, recurso expresivo que Lin emplea con tanta cautela co- mo elegancia.

Cho-Liang Lin ha demostrado con este recital que además de uno de los

grandes violinistas actuales es un ar- tista de cuerpo entero con un esplén- dido futuro ante sí. Ojalá podamos

escuharlo

a menudo.

Roberto Andrade

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I,

20 h.

Madrid Brass, Quinte! de Melalls

Església de Sanl Barlolomeu

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Día

1, 20 ti.

Orqucslra Jove de Tabernes de la Valldigna

Sale, d'scirs de la Societat Musical

ORIHUELA

Día 2, 20 h.

Classic Jazz Collegfum de Praga

Aula dr Cullura del Centro Cultural

VILA-REAL

Día 2, 20 h.

Amhrosini Brenno, piano (Italia)

Casa de Culura

QUART PE POBLET

Pía

3, 20 h.

Ambrosini Brenno, piano (Italia)

Casa de CuIIuta

TORRENT

Dia 4, 20 h.

Ambrasini Brenno, piano (llalla)

Casa de Cultura

ELX

Día 4, 20^0 h. Quartel de Corda de Brno

Centre Cultural Sam Josep

TORREVIEJA

Día 4, 203~ÍT

Quarlet de cordes «Martin i Soler» i Xavier Bonel, Trompa

Aula de CUIIUEB de la CAM

CHIVA

Día 5,

19, 30 h.

Ambrosini Brenno, plano (Italia)

KLDA

Día 5, 20 3 Quaiiel de corda de Brno (Txecosl ováq u ia)

Casa dr Cultura

b.

CARCAIXENT

Día 6, 20 h.

Xavier Bonel, trompa Aníbal Bañados, piano

Salri d'ídts del { onservalorí

tHESTE

Día 6,

19 3

Orqucslra Jove de la Marina Alia «Agustín Moreno»

LELIAN A

Pía

6. 19 3

h.

Orquestra Jove de Benaguasil

Casa dt Cultura

VINARÓS

Dia 7. 12,30 h.

Ambrosini Brenno, plano (Italia)

Auditor]

municipal

SIMAT DE LA VALLPIGNADía 7, 12~ÍT Orquestra Jove de Tabernes de la Valldigna

Casa de Cu linca

ORIHUELA

Día 9. 10,15 h.

Quartel Amaga de Bruselles

Aula de Cultura * • la CAM

ONTINYENT

Día 11, 20,30 h .

Quartel d e Cardes d e Brno (Txecoslováquia)

Esglesia de San. Frantccs

TORREVIEJA

Día 11, 20.30 h .

Francisco FalTs. barítono Darco Domilrovick, piano f»«™

 

Día I I

20 a

Quartet

Arriaga de Brussflles T«, re As.oria

POBLA LLARGA

Dia 12,

20 h .

Rodrigo Madrid, clavicémbalo

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MONÓVER

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Pía 12, »

T

Quartet d( Cordes de Brno (Txecoslováquia)

Auditor. Municipal

CATARROJA

Dia 12, 20 h .

Viceni Llimera, Oboe

Joan Josep Llimer», Iromp*

TOIMT D'EN

Quartet

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CARROS

Día 12, UJoT.

Arriaga de BrusseHes *

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Orquestr a Jov t «L a Umó>» d e Lliri a

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Dia 19, 20 h .

Anonimus Brass Quinlet (Hongaria) ta n de Cuiiuia

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L'ELIANA

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Dia 20, 19,20 h .

Quinle.de Corda, i C.ar¡net«S.amiz>> ^

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XIRIVELLA

Día 20, 19JOb.

Orquestra Jove de Benaguasil

Auditori Municipal

CALLOSA DEL SECURA

Día 20, 20 h.

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Día 21. 20,30 h. Trio D'Arazo