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Mito y realidad

Mircea Eliade
En el texto el autor plantea que hace más de medio siglo estudiosos occidentales situaban el
mito en vez de como sus predecesores como fabula, invención o ficción , comprenden el mito
como lo hacían las sociedades arcaicas, en las que el mito designa, por el contrario , una
historia verdadera de inapreciable valor, por ser sagrada, ejemplar y significativa.

Los griegos fueron vaciando al mythos de valor religioso o metafísico, oponiéndolo a logos y
concibiéndolo como “lo que no puede existir en la realidad”.

La investigación está dirigida a sociedades en las que el mito proporciona modelos a la


conducta humana, confiriendo significación y valor a la existencia, evita comprender estas
actuaciones insólitas vinculadas a mitos como patológicas, bestialidad o infantilismo y
propone abordarlas como hechos humanos, hechos de cultura, creación del espíritu, para eso
es preciso adoptar una perspectiva histórico- religiosa.

El interés de las “mitologías primitivas”

El uso de mitologías de sociedades primitivas estudiadas por etnólogos, ya que reflejan un


“mito vivo” que fundamenta y justifica todo el comportamiento así como actividad del
hombre, permitiendo su ubicación en un contexto socio-religioso . El mito cuenta una historia
sagrada esto significa que el mito cuenta como gracias a las hazañas de los seres
sobrenaturales, una realidad viene a existencia, sea la realidad total o solo un fragmento, se
considera como una historia sagrada y por lo tanto, una historia verdadera, todos los
personajes que aparecen en estos tienen algo en común,. Los mitos relatan no solo el origen
del mundo, de los animales, de las plantas y del hombre, si no también todos los
acontecimiento primordiales a consecuencia de los cuales el hombre llego a ser lo que es hoy.

A partir de un mito australiano de la creación de animales, plantas, etc. El autor advierte que
este conocimiento es transmito a las nuevas generaciones a través de rituales, la historia
narrada por el mito constituye un “conocimiento” de orden esotérico no solo porque es
secreta y se transmite en el curso de una iniciación, sino también porque este “conocimiento”
va acompañado de un poder mágico-religioso, es decir, conocer el origen de algo, equivale a
adquirir sobre eso un poder mágico.

El tiempo mítico es un tiempo “fuerte”, transfigurado por la presencia activa, creadora de los
seres sobrenaturales. Al recitar los mitos se reintegra este tiempo fabuloso y se hace uno de
alguna madera “contemporáneo” de los acontecimientos evocados, al “vivir” los mitos se salen
del tiempo profano, cronológico y se desemboca en un tiempo “sagrado”.

En conclusión, el mito constituye la historia de los actos de los seres sobre naturales, la
historia se considera verdadera y sagrada, se refiere a una creación. Conocer el mito significa
conocer el “origen” de las cosas, poder dominarlas y manipularlas, es un conocimiento “vivido”
ritualmente. Se vive el mito en el sentido de que se ta dominando por la potencia sagrada, que
exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan, esto es una experiencia
“religiosa” por qué se distingue de la cotidianeidad, rememorándose y reactualizando
acontecimientos significativos.