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“UNIVERSIDAD PRIVADA

ANTENOR ORREGO”

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS


Curso: Realidad Nacional y Regional
Tema: Deforestación en la Amazonia Peruana
Docente: Cotrina Chavez, Lucio

Alumnos:

 Rebaza Milagros Ipanaque


 Cheryl García Bendezú
 Derlis Tisnado Vásquez
 Renzo Veillet Baglietto
 Akira Odar Quezada

TRUJILLO-PERÚ

2018
DEFORESTACION EN LA AMAZONIA
PERUANA

1. INTRODUCCIÓN

La Amazonía del Perú está sufriendo un nuevo ciclo de inversiones públicas y


privadas destinadas a la explotación de sus recursos naturales. Este se caracteriza
por un volumen, diversidad y agresividad sin precedentes. Se constata, en efecto,
la existencia de un número enorme de iniciativas referidas a la explotación de
hidrocarburos (petróleo y gas), minería, energía hidráulica, carreteras, hidrovías y
expansión de la agricultura intensiva para producción de biocombustibles. Las obras
en ejecución o previstas incluyen las que son directamente necesarias para el
aprovechamiento de los recursos y las que sirven al transporte de la producción y,
en teoría, para la integración económica continental.

Los pueblos indígenas, a pesar de cumplir un papel tan importante en la


preservación de los bosques, a través del uso sostenible de sus recursos, están
sufriendo el debilitamiento paulatino de sus derechos territoriales como la
explotación maderera y la ganadería y agricultura o la pesca y, claro, a la
infraestructura ya construida. Estos hechos, en principio, responden a la
incontestable evidencia de que el Perú es un país en pleno proceso de desarrollo
que aún confronta enormes retos para subsanar graves deficiencias sociales de
todo tipo.

Aprovechar los recursos naturales de la Amazonía y construir la infraestructura para


posibilitarlo es, sin duda, necesario e inevitable. Más aún porque dentro del
panorama general de las necesidades imperiosas que aquejan al Perú, la región de
la Selva aparece en una situación claramente desfavorecida con relación al resto
del país. Por eso, la proposición de una serie de obras y proyectos de desarrollo
parece satisfacer postergados y justos anhelos de la población amazónica. Pero,
cuando se observa esas propuestas con más atención y en su conjunto se evidencia
una serie de problemas que generan preocupación.

No solo están amenazados por la tala ilegal, la minería y el narcotráfico, sino


también por la expansión de la agricultura. Según el Ministerio del Ambiente
(MINAM), el 91% de la deforestación en nuestro país se debe al cambio de uso de
tierra para esta actividad y la ganadería.
Los principales cultivos que inciden en la deforestación en la Amazonía son el café,
el cacao y la palma aceitera. La tala de bosques y el cambio de uso de tierra son
responsables del 51% del total de GEI (Gas de Efecto Invernadero) que el país
emite anualmente. Es decir, más de lo que correspondería a energía, industria y
transportes juntos.

Los elementos de información disponibles para el público sobre lo que se hace Pero,
más preocupante es conocer lo que se llama el efecto acumulado de esas acciones,
en cuyo contexto sin duda se provocarán sinergias de difícil predicción y solución,
inclusive si se intentara preverlas, lo que no es el caso.

2. ANTECEDENTES

Perú es una potencia mundial en términos de cobertura de bosques. Es el segundo


país latinoamericano en extensión de bosques amazónicos, el cuarto a escala
mundial en bosques tropicales (superado por Brasil, Congo e Indonesia), y el sexto
en bosques primarios (bosques vírgenes).

Los bosques en el Perú constituyen el ecosistema de mayor superficie, con 73 280


424 hectáreas, que representan el 57,3 % del territorio nacional. Perú cuenta con
76 áreas naturales protegidas que son competencia del Sistema Nacional de Áreas
Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), además de 18 áreas de conservación
regional y 122 áreas de conservación privada. Así, total de 19 456 485.59 hectáreas
están dedicadas a la conservación de la biodiversidad del país.

La Amazonía siempre ha estimulado la imaginación de los grandes constructores y


emprendedores. Desde los delirios del cauchero Fitzcarrald hasta la “Conquista del
Perú por los Peruanos” y la Marginal de la Selva de Fernando Belaúnde Terry, son
muchos los grandes proyectos de conquistar, colonizar y explotar la Selva peruana
que fueron realizados. Los resultados pueden haber sido o no lo que sus
propulsores deseaban, pero estos tuvieron grandes impactos que pueden ser
considerados positivos o negativos.

La crisis energética combinada con el cambio climático global ha incorporado al


escenario amazónico una onda de búsqueda, ahora frenética, por hidrocarburos
inclusive en lugares ya explorados y explotados y, simultáneamente, de tierra tanto
deforestada como la que aún tiene bosques para la producción de biocombustibles.

La situación de la gestión pública forestal se encontraba en una situación crítica,


dándose así una nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley 29763) que incorporó
un rediseño de buena parte de la institucionalidad forestal y reconoció de manera
explícita y detallada los derechos de las comunidades nativas sobre los bosques y
recursos forestales y de fauna silvestre en sus territorios.

La Ley 29763 se generó a partir de la derogatoria de la anterior norma (Decreto


Legislativo 1090), la cual había sido aprobada en junio del 2008 como parte de un
conjunto de medidas impulsadas por el gobierno anterior supuestamente vinculadas
con el Acuerdo de Promoción Comercial (APC) suscrito entre el Perú y los Estados
Unidos. El Decreto Legislativo 1090 tuvo como objetivo, contribuir a mejorar la
gobernanza forestal, a raíz de la identificación de los problemas de tala ilegal como
una deficiencia en materia ambiental que debía ser superada por sus efectos
negativos sobre los bosques, las personas, y el comercio.

Sin embargo, el proceso de elaboración de la norma (que inicialmente se centraba


en el control de las actividades ilegales y luego incorporó otros aspectos), no siguió
un proceso participativo con todos los actores forestales ni realizó un proceso de
consulta previa a los pueblos indígenas. En este contexto, la derogatoria de este D.
L. fue consecuencia directa de los sucesos acontecidos en Bagua, ocurridos en
junio del 2009, en el marco del conflicto originado por la percepción de los pueblos
indígenas respecto a que el D. L. 1090 y otros decretos vinculados amenazaban la
seguridad jurídica de sus territorios.

3. ZONAS AFECTADAS

Hasta julio de 2017, el Perú perdió hasta 15 000 hectáreas de bosques, según
las cifras del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP por su sigla
en inglés). Las principales causas: el avance de la agricultura, la aparición de
nuevos cultivo ilícitos de coca y la aparición de nuevas zonas de extracción de
oro ilegal. Lo más preocupante es que en muchos casos la deforestación crece
cerca de áreas áreas naturales protegidas como el la Reserva Nacional de
Tambopata y el Parque Nacional Cordillera Azul.

Reserva de Tambopata

Entre setiembre de 2015 y mayo del 2017, la Reserva Nacional de Tambopata


ha perdido 550 hectáreas de bosques debido a la minería ilegal de oro.

MAAP subraya que el reporte la cifra de 550 hectáreas “se refiere


específicamente a la pérdida de bosque en la Reserva Nacional Tambopata
desde setiembre del 2015. El Sernanp (Servicio Nacional de Áreas Naturales
Protegidas por el Estado) ha estimado 750 hectáreas que incluyen todas las
áreas y ecosistemas (playas, sectores del río, bosques de galería y de tierra
firme) donde hubo actividades mineras, al interior de la Reserva”.

“De acuerdo a información del Sernanp, el 90 % de mineros ilegales han sido


expulsados con los trabajos de interdicción”, dice Novoa, quien añade que es
complicado distinguir una receta ideal para eliminar la minería ilegal en la
Reserva Nacional Tambopata y su zona de amortiguamiento. “No es cierto que
las personas se dediquen a la minería ilegal por falta de oportunidades de
trabajos alternativos. El Estado ha creado oportunidades para que mineros
participen de proyectos de concesiones maderables o de ecoturismo y no
participan. Es más que todo por la alta cotización del mineral a nivel mundial”.

Por otro lado, Novoa señala que está pendiente la reforestación. “Es un tema
costoso, no es tan fácil como en suelos de cultivos comunes, que cuando son
deforestados vuelven a regenerarse en 20 años. En la selva los suelos tienen
poca profundidad y no solo son afectados por la pérdida de bosques, sino por
la erosión de los suelos, es decir, su degradación, eso es más complicado de
recomponer”, explica.

La Amazonía central

Imágenes satelitales detectaron nuevos patrones de deforestación en bosques


de la Amazonía del área central del Perú. Estos patrones se detectaron entre
julio y agosto del presente año, de acuerdo al reporte 69 del Proyecto de
Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP, por su sigla en inglés).

Esta vez los drivers de deforestación son actividades agrícolas de mediana y


gran escala, ya no de pequeña escala (menores a cinco hectáreas por
parcela), se detalla en el reporte MAAP.

Los registros son de una zona ubicada al norte del Área de Conservación
Regional Imiría (región Ucayali), de otra en el distrito de Nueva Requena
(Ucayali), y de una tercera en la localidad conocida como Orellana (región
Loreto).

Al norte del Área de Conservación Regional Imiría (región Ucayali) se ha


detectado la deforestación de 180 hectáreas de bosque primario en un análisis
de cobertura forestal entre junio y setiembre del 2017. En el reporte de MAAP
de Sidney Novoa se especifica que el análisis con imágenes satelitales se dio
entre el 25 de junio y el 5 de setiembre del presente año. “Por eso decimos que
la deforestación que se realizó cerca de Imiría fue prácticamente entre julio y
agosto de manera rápida”, precisó Novoa.
Parque Nacional Cordillera Azul

El mismo escenario se repite en la región de San Martín, donde se han


perdido 56 hectáreas de bosque en una zona vecina al Parque Nacional
Cordillera Azul. El avance de la frontera agrícola es también uno de
los drivers de deforestación.

4. CAUSAS

Las causas de la deforestación en Perú están íntimamente relacionadas a la


práctica de actividades enmarcadas en un débil ordenamiento territorial, que facilita
su expansión en busca de satisfacer demandas que, en la mayoría, dependen de
razones de profundo orden social y económico. Principalmente encontramos dos
tipos de causas:

 Causas directas

Tenemos como causas directas de la deforestación a la Agricultura y


Pecuaria expansiva, la Agricultura Industrial, la Minería formal e informal, la
Tala no sostenible de madera y la tala ilegal, y las infraestructuras viales,
energéticas y de desarrollo no sostenibles.

La agricultura y pecuaria expansiva en la amazonia se dan, mayormente, en


diferentes momentos. La agricultura se caracteriza por ser de subsistencia y
muy poco rentable, por lo cual el agricultor se ve forzado a desboscar nuevas
áreas y abandonar las parcelas ya trabajadas. Es en estas últimas que, en
muchos casos, se instala ganado y pastos.

La agricultura industrial caracterizada por aquellos cultivos comerciales que


compiten y desplazan áreas de bosque. Los bosques pueden ser también
talados para la construcción de caminos, asentamientos, servicios públicos,
minas a cielo abierto, presas hidroeléctricas y otras infraestructuras.

Estas causas de deforestación suceden a nivel regional y dentro del bosque.


La agricultura y pecuaria expansiva, la minería formal e informal y la tala no
sostenible e ilegal son las causas de deforestación ligadas a los medios de
vida de los habitantes del bosque. La agricultura y pecuaria expansiva es la
causa de deforestación más representativa a nivel nacional.

 Causas indirectas
Las causas indirectas de la deforestación se identifican en relación a tres
factores, los cuales son: sociales, políticos y económicos.

Dentro de los factores sociales podemos identificar a todos aquellos motivos


relacionados con la población que, sino siendo factores demográficos,
responden a aspectos más bien socio-económicos que afectan a los medios
de vida de las poblaciones. Aquí se resalta a la pobreza y exclusión social
que genera migración de centros poblados a zonas forestales, generalmente
de las ciudades andinas hacia la amazonia, con fines extractivos y de
conversión de la tierra hacia la agricultura. Es importante ubicar las prácticas
agrícolas en la Amazonia de estas poblaciones que se caracterizan por ser
inadecuadas con el entorno y, por ende, de baja productividad y rentabilidad.

Dentro de los factores políticos es necesario indicar la divergencia y poca


coherencia de intereses nacionales y políticas sobre los bosques, que causan
conflictos en la toma de decisiones sobre el desarrollo económico a costa de
los bosques o el uso sostenible y la conservación de los mismos.

No existen políticas consensuadas y sostenibles que se apliquen en la


práctica. Esto caracteriza a la gestión de bosques por ser débil e
institucionalmente no representativa. La corrupción se identifica como un
resultado intermedio de dicha debilidad de gestión, control y pobreza
institucional, la cual debilita aún más las políticas sobre bosques y acentúa
las consecuencias de los conflictos de intereses.

Dentro de los factores económicos se ve, una vez más, la separación entre
la sostenibilidad de bosques/conservación y el desarrollo económico.
Mientras la última se caracteriza por responder a un modelo de mercado no
sostenible y a una fuerte demanda internacional por productos primarios, la
primera se observa por carecer de herramientas y elementos que den valor
al capital natural, lo cual pone a los bosques en una situación de desventaja
frente a otras alternativas de uso de la tierra más rentables.

A diferencia de las causas directas, estas causas indirectas, al conformarse


por factores estructurales, son difíciles de localizar puntualmente, sin
embargo, si es posible ubicar su origen y efectos tanto en el nivel central
como en el regional

5. CONCLUSIONES

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