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Clasificación por en número de sujetos.

Introducción: obligaciones divisibles e indivisibles.

Se clasifican en divisibles e indivisibles, en función de la aptitud que tiene la prestación de ser


fraccionada, conservando proporcionalmente cada una de sus partes, las cualidades y el valor
del todo. Para un posible interés en el fraccionamiento, resulta necesario que se trate de una
obligación plural activa (varios acreedores), plural pasiva (varios deudores), o mixta (varios de
ambos).

Si se trata de una obligación singular en cuanto a sus sujetos, no aparecen las circunstancias que
justifican la razón de ser de esta distinción, concretamente, los conflictos que supone la
indivisibilidad de un objeto debido por más de una persona. (Principio de integridad del pago)

En el nuevo sistema jurídico, se regula una forma de indivisibilidad de gran interés práctico, la
impropia, pensada para obligaciones en las cuales el interés de los obligados se satisface
mediante un cumplimiento conjunto, aunque puedan fraccionarse materialmente las
prestaciones. Ejemplo: actuación de una banda de música.

La obligación divisible es la que tiene por objeto prestaciones susceptibles de cumplimiento


parcial Ejemplo: dar sumas de dinero. Son indivisibles las obligaciones no susceptibles de
cumplimiento parcial, es decir aquellas que solo pueden cumplirse por entero. Ejemplo:
obligación de dar una cosa cierta, de hacer.

Hay coincidencia entre el régimen legal de las obligaciones divisibles y de las obligaciones
simplemente mancomunadas. A su vez, dado que los vínculos son independientes y no hay
propagación de efectos, las obligaciones divisibles se exhiben como si fueran varias
obligaciones distintas. Art. 808. En principio, la prescripción, la mora, la cosa juzgada, se
aplican independientemente a los distintos obligados.

No hay coincidencia entre el régimen jurídico aplicable a las obligaciones indivisibles y a las
solidarias, aunque aquellas deban ser cumplidas por entero y estas puedan serlo.
En la obligación solidaria, son las particularidades del vínculo aquellas que impiden el
fraccionamiento de la prestación, pudiendo incluso pactarse el cumplimiento por entero de
prestaciones susceptible de división. Ejemplo: pacto de solidaridad pasiva con relación a una
obligación de dar sumas de dinero.

En la obligación indivisible, el fraccionamiento resulta imposible dada la naturaleza de la


prestación y por ello el codeudor debe pagar el todo. La división en este caso genera la
desnaturalización del objeto y por ello, esta puede ser reclamada a cualquiera de los obligados.
Ejemplo: entrega de un automóvil, un cuadro.

(ART. 823). Sin embargo, existe una ligazón entre ambas categorías, y es por esa razón que las
normas relativas a las obligaciones solidarias son subsidiariamente aplicables a las obligaciones
indivisibles.

Por lo demás, fuera de los casos de indivisibilidad impropia, cuesta imaginar casos de
trascendencia práctica donde las obligaciones indivisibles no sean a su vez solidarias.

El principio general aplicable en la materia es la divisibilidad, solo cede cuando existen razones
que la obstan, como la imposibilidad de fraccionamiento de la prestación.
La solidaridad del vínculo también supone una excepción al principio general de la
divisibilidad, es decir que si la obligación divisible es además solidaria, resultan aplicables las
reglas de la solidaridad activa o pasiva según corresponda.

Obligaciones divisibles. Requisitos:

1. Ser materialmente fraccionable: cada una de sus partes tengan la misma


calidad del todo.

2. No quedar afectado significativamente el valor del objeto, ni ser


antieconómico su uso y goce.

3. Tratarse de una obligación de sujeto plural: si solo hay un deudor y un


acreedor, la prestación deberá ser cumplida por entero, aunque su objeto sea divisible. Ello no
obsta que las partes de una obligación de sujetos singulares puedan pactar su cumplimiento
fraccionado.

La divisibilidad de la obligación no puede ser invocada por el codeudor a cuyo cargo quedo el
pago de la totalidad de la deuda. Aunque fueran varios deudores, no podría invocar el beneficio
del fraccionamiento quien debe el todo.

Medida y alcances de los respectos créditos y deudas. ART 808.

En cuanto a las proporciones que a cada deudor o acreedor corresponde en la división:

1. Debe estarse a lo pactado por las partes en el titulo constitutivo de la


obligación.
2. Si las partes nada pactaron, debe fraccionarse en partes iguales como tantos
sujetos haya.

Cada una de las partes equivale a una prestación diversa e independiente a las demás y no hay
propagación de efectos. Cada acreedor tiene derecho a su propia cuota y no a la de los otros, y
cada deudor debe su propia porción, no respondiendo por la insolvencia de los demás, a menos
que algo diferentes surja del pacto entre las partes.

Desde el punto de vista procesal, si bien se puede promover juicios de cobro separados, resulta
posible acumular las distintas acciones en un mismo juicio: “Litisconsorcio facultativo”, es
opcional. Responde a un principio económico procesal.

Derecho al reintegro o coparticipación entre coobligados.

Puede suceder que un deudor pague más de su parte en la deuda, sin que ello corresponda en
función del carácter divisible de la obligación. En tal caso, tendrá derecho al reintegro por parte
de los codeudores, según las siguientes pautas: ART. 810.

a. Pago con conocimiento de estar pagando una deuda ajena: Se aplican las
reglas de la subrogación por ejecución de la prestación por un tercero. El acreedor habrá
quedado desinteresado, pero el solvens podrá recuperar de sus codeudores lo pagado en exceso,
cuando no hubiere pretendido hacer una liberalidad. VELEZ: no daba esta posibilidad.
b. Pago sin conocimiento de estar pagando una deuda ajena: si lo pagado en
exceso de su porción lo es sin causa, o bien porque el deudor interpreta que debe el todo, o
porque el acreedor ya percibió la demasía, se aplican las reglas del pago de lo indebido. La
norma se refiere a casos en los cuales el codeudor pague íntegramente la deuda sin saber que
esta se hallaba ya extinguida, percibiendo el acreedor dicho total sin título. No habría lugar a
reintegro por parte de los otros deudores, sino a repetición de pago contra el accipiens, que no
tenía título para recibirlo.
c. ART 811 y 841: Si es uno de los acreedores quien recibe más de aquello que a
él se le debe, de tal modo que corresponde distribuir lo percibido equitativamente entre los
coacreedores, se aplican al efecto las reglas de contribución previstas en materia de
solidaridad: orden de prelación.

o Lo pactado.
o La fuente y finalidad de la obligación o la causa de la responsabilidad.
o Las relaciones de los interesados entre sí.
o Las demás circunstancias de la obligación.
o En partes iguales, si no resulta posible determinar la cuota de contribución.
o La acción de contribución de un coacreedor impago, frente al acreedor que
cobro en exceso, es una verdadera acción directa, en tanto este último seria deudor del
reclamante.

Obligaciones indivisibles: ART. 816 – 817.

Cada uno de los acreedores tiene derecho de exigir la totalidad del pago a cualquiera de los
codeudores, o a todos ellos, simultáneamente o sucesivamente, y a su vez que cualquiera de los
codeudores tiene derecho a pagar la totalidad de la deuda a cualquiera de los acreedores, sin
perjuicio de las acciones de contribución y participación consecuentes.

El caso particular de las obligaciones de indivisibilidad impropia. “Obligación Solidaria”

Son estas obligaciones indivisibles, que aunque puedan considerarse materialmente


fraccionables, su cumplimiento solo tiene sentido en un contexto determinado que interesa al
acreedor, mediante la actuación conjunta de todos los deudores. Se aplican las disposiciones
sobre obligaciones indivisibles. Ejemplo: contratación de una banda de música.

ART. 824: Son las obligaciones que cuyo cumplimiento solo puede ser exigido por todos los
acreedores en conjunto, o realizado por todos los deudores en conjunto, exceptuándose de ellas
a las obligaciones que otorgan a cada uno el derecho de cobrar o a pagar individualmente.

Casos de obligaciones y prestaciones indivisibles.

Las obligaciones son indivisibles en los siguientes casos:

1. Si la prestación no puede ser materialmente dividida: un automóvil.


2. Si la indivisibilidad es convenida, en caso de duda si es indivisible o solidaria,
es solidaria.
3. Si lo dispone la ley.

Se consideran indivisibles las prestaciones correspondientes a los siguientes tipos de


obligaciones: art. 856.

a. De dar una cosa cierta.


b. De hacer: excepto si ha convenido la realización del hecho o servicio en partes
y el deudor tiene derecho a la liberación parcial. De no existir un pacto, no es fraccionable.
c. De no hacer: un único acto de incumplimiento podrá ser definitivo.
d. Accesorias, si la principal es indivisible: debido a la relación de dependencia
de una con la otra.

o Contradicción: ART. 799: los codeudores o herederos del deudor solo deben
su parte de la cláusula penal, si esta obligación accesoria fuere divisible, con independencia de
la divisibilidad de la obligación principal.
o Lo relevante es la índole fraccionable o no, de la obligación accesoria, para
determinar su carácter divisible o indivisible.

Mora y responsabilidad.

La regla es que no hay propagación de efectos en materia de mora y de factores de atribución de


responsabilidad cuando la obligación es indivisible. Por ejemplo: la culpa y dolo de unos de los
codeudores es personal y no perjudica a los demás.

Transmisión y extinción de las obligaciones indivisibles.

La cesión del crédito se decide por unanimidad en caso de acreedores plurales. En cuanto a los
modos de extinción, el principio de unanimidad se aplica a la novación, dación en pago y a la
remisión.

Estas formas de poner fin a la existencia de la obligación implican algún tipo de renuncia, al
menos que cuanto al derecho a obtener el cumplimiento de la prestación, que hace al objeto de
la obligación. De allí de contar con el acuerdo de todos los acreedores.

En materia de prescripción liberatoria, la regla es que transcurrido el plazo relevante previsto


por ley y ante la inactividad del acreedor, puede cualquier de los deudores invocar la extinción,
contra cualquiera de los acreedores. La suspensión y la interrupción de la prescripción también
tienen efectos expansivos.

Derecho a la contribución o coparticipación entre coobligados.

Dada la naturaleza de este tipo de obligaciones, resulta habitual que un codeudor pague la
totalidad de la deuda, repare la totalidad de los daños o bien realice gastos en el interés de todos
los deudores.

El solvens tiene derecho a reclamar la contribución, de tal modo de recibir aquello que le
corresponde en función de una justa distribución entre los coobligados al pago. El art. 841, ya
mencionado, fija las pautas que deben seguirse para determinar las cuotas de contribución
aplicables. ART. 820.

Los coacreedores de aquel que recibe por entero la prestación no fraccionable: pago total del
crédito o reparación total de los daños, o al menos un valor superior al de su cuota, tiene
derecho a la participación correspondiente, aplicándose en este caso las reglas del ART. 841.

ART. 821: tienen igual derecho si el crédito se extingue total o parcialmente, por compensación
legal.

Obligaciones de sujeto plural. Nociones generales. Obligaciones conjuntas. Obligaciones


de mano común. Método seguido por nuestra codificación y otras modernas
clasificaciones. Obligaciones mancomunadas con objeto divisible e indivisible: Evolución
de la divisibilidad e invisibilidad en el derecho romano, obra de Demoulin y Portier. El
Derecho Francés. Su crítica. Indivisibilidad voluntaria convencional: concepto. Casos de
indivisibilidad propia e impropia. Divisibilidad e invisibilidad: obligaciones de dar, hacer,
no hacer, facultativas, alternativas y cláusula penal.

Obligaciones de sujeto plural:

Las obligaciones de sujeto plural son aquellas en las que puede haber más de un acreedor o más
de un deudor, o más de un acreedor y de un deudor al mismo tiempo. Pluralidad activa, pasiva o
mixta.

Clases.

La pluralidad de sujetos puede ser:

o Conjunta: cuando hay concurrencia de sujetos acreedores o deudores en una


misma obligación.
o Disyunta: cunado acreedores o deudores se excluyen entre sí, de tal modo que
la obligación de uno de ellos no admite la obligación de otro. Suponen una falsa pluralidad, por
cuanto el único sujeto activo o pasivo, esta provisionalmente indeterminado dentro de una
pluralidad de sujetos posibles, situación que concluye con la elección de quien será sujeto
singular de la obligación.

Cierto tipo de obligaciones conjuntas tienen gran relevancia en la actualidad, en el contexto de


un sistema jurídico preocupado por garantizar la indemnización a las víctimas de daños injustos,
donde la aspiración de ampliar el catálogo de posibles responsables, resulta natural.
Especialmente cuando la pluralidad se refiere a la faz pasiva, es decir, a los deudores de
indemnizaciones. Esto se debe a que la mayor parte de los perjuicios que se presentan en la
sociedad actual, comprometen a más de un responsable.

En el código aprobado, las obligaciones de sujeto plural, se clasifican en tres especies:

1. Obligaciones simplemente mancomunadas.


2. Obligaciones solidarias.
3. Obligaciones concurrentes.

El código originario no se refiere específicamente a las obligaciones concurrentes, ni fija un


régimen.

Obligaciones conjuntas.

Es aquella que posee una pluralidad de sujetos, una “única prestación” y una “única causa”. La
unidad de causa, sirve para diferenciar a ciertas obligaciones que si bien tienen más de un sujeto
obligado, no constituyen obligaciones conjuntas.

La pluralidad de sujetos puede ser:

o Originaria: porque la obligación se ha formado así desde su origen.


o Derivada: porque si bien nace como de sujetos singulares, ante el fallecimiento
del deudor o acreedor, se produce una transmisión mortis causa y el crédito pasa a varios
herederos. También puede haber trasferencias entre vivos. Ejemplo: cesión de créditos.
Obligaciones de mano común:

Se las clasifica así en virtud de que los créditos pertenecen al grupo y las deudas resultan
comunes o consorciales. Los sujetos en mano común son acreedores o deudores de la totalidad.
La ley o las partes han dispuesto que la titularidad del crédito o de la deuda; es colectiva y no
interesa que la prestación sea divisible o indivisible. Esta especie de obligación se desconoce en
el derecho argentino, solo puede concretarse mediante el ejercicio del principio de autonomía de
la voluntad.

Método en códigos modernos: el Código Civil Alemán y el portugués han agrupado a las
obligaciones divisibles e indivisibles entre las obligaciones mancomunadas simples, y les han
dado tratamiento independiente a las solidarias. Este método las regula en función de sus
efectos.

Obligaciones mancomunadas objeto divisible e indivisible. Antecedentes.


Las obligaciones simplemente mancomunadas son aquellas en las que el crédito o la deuda se
fracciona en tantas relaciones particulares e independientes entre sí como acreedores o deudores
haya. Las cuotas respectivas se consideran deudas o créditos distintos los uno de los otros.
ART. 825.

En estos supuestos los vínculos entre cada codeudor con el acreedor común, o entre cada
coacreedor con el deudor común, son independientes, a tal punto que aquello que ocurra en la
relación entre ellos –respectivamente– será absolutamente personal y no se propagara a los
demás.

Esto hace que en la práctica, estas obligaciones, se manifiesten como si se trata de distintas
obligaciones, aunque ello en esencia no es así.

Ejemplo: Si ante un reclamo por los daños derivados de un siniestro vial, se celebra un acuerdo
transaccional por el cual dos requeridos se obligan al pago de la indemnización en forma
simplemente mancomunada, el requirente acreedor solo podrá reclamar a cada deudor su cuota
parte, siendo que por la naturaleza de la obligación, la insolvencia de uno de los deudores no
afectara al otro, sino a la víctima.

ART. 826: sus efectos varían en función del objeto sobre el que recaen, aplicándose a estas
obligaciones las reglas sobre las obligaciones divisibles o indivisibles, dependiendo del carácter
de su objeto.

Ejemplos:
o Toda aquella obligación de sujeto plural a cuyo respecto no se haya establecido
la solidaridad, ni la concurrencia por vía legal o contractual. Las obligaciones solidarias en las
cuales el acreedor renuncie expresamente a la solidaridad, pero no al crédito.

En principio, las obligaciones de sujeto plural son simplemente mancomunadas, no


presumiéndose la solidaridad, ni la concurrencia. En la práctica, el principio general, queda
limitado a la pretensión de cumplimiento específico o a aquellos casos en que se reclame el
contravalor dinerario de la prestación.
Pero cuando la pretensión verse sobre los daños sufridos por el acreedor, la responsabilidad de
los codeudores será solidaria o concurrente según los casos, lo que significa que todos ellos
responderán por la totalidad de los daños que haya sufriendo el solvens, sin perjuicio de las
acciones de reintegro que, en función de la naturaleza de la obligación, puedan ejercer entre si
una vez pagada la indemnización.

Indivisibilidad voluntaria convencional:

Constituye la posibilidad de crear la indivisibilidad de la prestación, mediante la voluntad de las


partes en un contrato o por medio del testador en el acto de última voluntad. Es la llamada
“indivisibilidad subjetiva”. Puede convenirse de forma expresa o tácita.

Casos de divisibilidad e invisibilidad:

…LA FINALIDAD DETERMINA SI LA OBLIGACIÓN ES DIVISIBLE O


INDIVISIBLE...

Obligaciones de dar.

 Sumas y cantidades de cosas: Divisibles


 Inciertas y no fungibles: Indivisibles
 Cuerpo cierto: Indivisible
Obligaciones de hacer. Es indivisible cuando la prestación tiene una finalidad de concreción.
Sólo son divisibles, cuando el hacer se pactó por unidad de medida o tiempo.

Obligaciones de no hacer. Hay dos doctrinas al respecto:

a. Sostiene su total indivisibilidad, ya que por mínimo que sea el incumplimiento


la abstención es total.
b. Admite su divisibilidad cuando el hecho puede ser omitido parcialmente: el
código originario: afirma que la obligación de no hacer es divisible, cuando el hecho puede ser
omitido parcialmente.

Obligaciones facultativas. Será divisible o indivisible, conforme lo sea la prestación principal.

Obligaciones alternativas. Tiene varias prestaciones en disyunción, hay que esperar la elección
que haga el acreedor o el deudor para conocer el tipo de prestación que deberá cumplirse.

a) Efectos de la divisibilidad: concepto y supuestos. “Pago y pago en exceso”.


Pago total por un deudor a un acreedor. Obligación divisible y la “exceptio non adimpleti
conttactus”. “Insolvencia del deudor”. Otros efectos: prescripción, cosa juzgada,
transacción, novación, remisión, compensación, culpa, dolo y mora.

Efectos de la divisibilidad: concepto y supuestos: Rige el principio de fraccionamiento, cada


acreedor solo puede reclamar su parte y cada deudor solo debe su porción. Los efectos de las
obligaciones divisibles y las mancomunadas se estudian conjuntamente, por ser asimilables sus
consecuencias.

Si la pluralidad de obligados o de acreedores surge del fallecimiento del acreedor o deudor


principal, la distribución del crédito será en proporción a la parte que a cada uno corresponde en
la herencia. “Cada acreedor puede exigir sólo su parte y cada deudor está obligado solamente
a su porción”.

Pago total por un deudor a un acreedor: como excepción a la regla general, se establece la
posibilidad de que un deudor quede obligado al pago total en virtud del título constitutivo de lo
obligación o de una convención celebrada entre los mismos deudores. Cuando la obligación de
pagar todo surge del título o de un acuerdo parcial el acreedor tiene derecho a exigirle al deudor
obligado la totalidad del crédito. Pero el deudor dispone de la acción de regreso para reclamar a
los otros deudores la parte que les corresponde a éstos. El deudor que pague todo tendrá, o no,
derecho a reclamar a los demás deudores.

La divisibilidad de la obligación no puede ser invocada por el codeudor a cuyo cargo quedo el
pago de la totalidad de la deuda. Aunque fueran varios deudores, no podría invocar el beneficio
del fraccionamiento quien debe el todo. ART. 809.

Obligación divisible y la “exceptio non adimpleti conttactus”. Es una excepción especial para
los contratos bilaterales, que permite al deudor de una obligación justificar su incumplimiento
por la recíproca inejecución de su contraparte. Hay una prestación divisible y otra indivisible.
Ejemplo: del inmueble.

La llamada exceptio non adimpleti contractus tiene su fundamento en las obligaciones


recíprocas ya que deriva de su cumplimiento simultáneo, y constituye un remedio, basado en la
equidad y la buena fe, para que el deudor de una obligación pueda negarse a cumplir aquello a
lo que se obligó en tanto la contraparte no cumpla u ofrezca cumplir la prestación que a él le
debe.

Otros efectos: La autonomía de cada obligación con respecto a las otras y el principio de
fraccionamiento dan lugar a otros efectos con relación a:

 La prescripción: la prescripción corre independientemente a favor de cada


deudor y el perjuicio de cada acreedor. Los actos interruptivos solo surten efectos entre quienes
fueron parte y las causas de suspensión se producen igualmente solo entre el acreedor y el
deudor que están vinculados.
 Los efectos de la cosa juzgada: los efectos de la sentencia que deviene con la
autoridad de la cosa juzgada solo se brindan entre las partes que tuvieron intervención en el
pleito.
 La culpa, el dolo y la mora: si alguno de los deudores incumple la obligación
mediante de su parte culpa o dolo, es el único responsable de las consecuencias que arrastra su
conducta. Así lo establece el Art. 697, que incorpora también el supuesto de la mora de uno de
los deudores.
 La transacción: que realiza un acreedor con un deudor extingue parcialmente
la obligación, es decir, solo con relación a los intervinientes. No puede ser opuesta al resto de
los deudores ni invocada por éstos contra los acreedores, incluso contra el acreedor, que fue
parte en el acto.
 La novación, la remisión y la compensación: la novación hecha entre un
deudor con un acreedor extingue la obligación solo con relación a esos dos deudores siguen
obligados y aun el acreedor que produjo la novación mantiene intacto su derecho contra ellos.
Lo mismo ocurre con la remisión hecha por un acreedor a un deudor, solo libera al deudor
beneficiario. Por su parte, la compensación que haga un deudor con un acreedor no altera para
nada el derecho de ese acreedor y menos el de los demás acreedores para cobrar de los otros
deudores.
 Distribución entre acreedores y contribución entre deudores - remisión: los
efectos internos entre los grupos, que conciernen a los principios de distribución, entre los
acreedores y de contribución entre los deudores son idénticos para las obligaciones divisibles y
para las indivisibles.

b) Efectos de la indivisibilidad: pago y principio de la prevención.


Incumplimiento: mora, culpa y dolo. Insolvencia y cosa juzgada. Prescripción. Novación.
Remisión. Transacción y compensación.

Pago y principio de la prevención: La regla es que el deudor elige a favor de que acreedor hará
efectivo el pago. Pero en las obligaciones indivisibles y solidarias, el pago debe hacerse a
cualquiera de los acreedores si el deudor no estuviese demandado por alguno de ellos, es decir,
cuando el acreedor promueve demanda judicial y se le notifica al deudor, éste carece de opción
para elegir a quien pagar y debe cumplir con la prestación a quien lo demandó judicialmente.

Incumplimiento: mora, culpa y dolo: cuando uno de los deudores entra en morosidad, no
contagia la situación al resto, los intereses moratorios son solo a su cargo. Lo mismo ocurre con
el dolo y la culpa, solo responsabilizan al culpable. Cuando la obligación no se cumple por una
conducta culpable o dolosa de uno de los deudores, la obligación se transforma en el pago de los
daños y perjuicios, por lo que el responsable debe, el valor del objeto de la prestación más el
valor de las consecuencias mediatas o inmediatas. Ejemplo: Juan, Pedro y Andrés prometen a
Martín la entrega de un caballo de carrera, y Pedro por su culpa impide el cumplimiento. La
obligación se transforma en daños y perjuicios. Si el valor del animal era de $ 21.000 y los
daños suman $ 4.000, Pedro debe $ 7.000 (su parte) más $ 4.000 (daños), porque la pérdida
culpable de la cosa no puede ser causal de liberación de los demás deudores, que quedan
obligados a sus partes. Si todos los deudores fueran culpables, responderán en la medida de su
actuación.

Insolvencia: El problema reside en elucidar sobre quién recae la insolvencia de uno de los
deudores. Algunos autores consideran que, bajo un aspecto esencialmente práctico, la
insolvencia debe ser soportada por los demás deudores, pues el acreedor está legitimado para
reclamar el todo a cualquiera de ellos. Otros entienden que juegan las reglas analógicas de las
obligaciones mancomunadas con objeto divisible y entonces la insolvencia está a cargo del
acreedor, aclarándose debidamente la cuestión cuando, por incumplimiento responsable de la
prestación, los deudores deben pagar los daños proporcionalmente.

Si el acreedor puede reclamar el total de la prestación a uno de los deudores y hace efectiva la
obligación, es posible pensar que la insolvencia de otro deudor decaiga sobre el acreedor. Pero,
si por mutarse el objeto de la prestación, la obligación se transforma en el pago de daños y
perjuicios, es de todo rigor que sean aplicables las reglas respectivas de las obligaciones
mancomunadas con objeto divisible.

Cosa juzgada: La tesis más difundida niega los efectos de la cosa juzgada entre quienes no
tuvieron intervención en la Litis. Según Compagnucci de Caso, considera perfectamente posible
hacer una interpretación analógica y permitir que los efectos de la cosa juzgada puedan ser
invocados por aquellos que no fueron parte en el pleito contra los que tuvieron intervención. Por
ejemplo, si el acreedor Juan demandó a uno de los deudores de Pedro y la demanda es
rechazada; cuando Juan reclame judicialmente al otro deudor, Diego, éste podrá oponer la cosa
juzgada recaída en el primer juicio.
Es la solución de mayor practicidad y la que concilia los intereses particulares y generales. No
afecta la garantía de la defensa en juicio y evita una multiplicación de pleitos innecesarios. No
es posible olvidar que se trata de una obligación indivisible, y si el acreedor fue rechazado en su
pretensión no se puede admitir que renueve la misma pretensión. Por el contrario, si triunfó en
el proceso no podría invocar ese pronunciamiento contra los que no intervinieron. De ahí la
indicación hecha con anterioridad sobre la conveniencia práctica de integrar la Litis con todas
las pares de la obligación.

Prescripción: beneficia a todos los deudores y perjudica a todos los acreedores. Si el curso de
prescripción es interrumpido por uno de los acreedores con relación a un deudor, se beneficia
todo el grupo activo y sus efectos se extienden a todos los deudores. Lo mismo ocurre con la
suspensión.

Novación: Único acreedor y uno de los deudores: extingue la obligación en forma plena, libera
a todos los obligados. Uno de los acreedores y deudor único: no está prevista en la ley, pero no
altera el derecho de los acreedores no intervinientes, que mantienen intacto el ejercicio de sus
pretensiones.

Remisión: Si hay varios acreedores y un deudor, y uno de los acreedores remite la deuda: el
deudor sigue obligado con relación a los demás. Si es demandado por los demás, debe pagar
todo, pero mantiene una acción contra el acreedor remitente por el valor de la parte que a este le
corresponde.

Si hay un acreedor y varios deudores, y se remite la obligación a un solo deudor: la remisión es


parcial y relativa al beneficiario, el acreedor mantiene el derecho integro contra todos los
demás.

Transacción: la acordada entre el acreedor y uno de los deudores, o entre uno de los acreedores
y el deudor, no extiende sus efectos a los demás.

Compensación: si uno de los deudores compensara con uno de los acreedores, por su carácter
de acreedor recíproco, ese hecho se asimila al pago y se extingue totalmente la obligación.

c) Relación entre ambos grupos: concepto. Acciones de distribución y


contribución.

Son las relaciones que se presentan entre los acreedores entre sí, después de que uno recibe la
totalidad del objeto de la prestación, y los efectos que se producen entre los deudores luego de
que uno de ellos, paga en su totalidad.

 Cuando uno de los acreedores percibe la totalidad del crédito, los demás tienen
una acción para reclamar la porción que les corresponde: ACCIÓN DE DISTRIBUCIÓN.
 Cuando uno de los deudores paga la totalidad, tiene acción de reintegro contra
los otros deudores que deben pagarle sus cuotas parte: ACCIÓN DE CONTRIBUCIÓN.

OBLIGACIONES DISYUNTAS.

Una obligación con pluralidad de sujetos puede ser conjunta, cuando quedan comprometidos
por ella varios deudores y/o acreedores, o disyunta, si los acreedores o deudores se excluyen
entre sí, de tal modo que la obligación de uno de ellos no admite la obligación del otro.
Existe un sujeto activo o pasivo que está provisionalmente indeterminado dentro de una
pluralidad de sujetos posibles, procediéndose luego a su determinación, mediante una elección
que lo constituye en sujeto singular de la obligación.

Existe una pluralidad inicial de vínculos entre varios sujetos activos y/o pasivos, indeterminados
hasta la elección que devendrá con posterioridad al inicio de la obligación, debiéndose un único
objeto.

El pago hecho al acreedor o por el deudor elegido extingue la obligación para todos, no siendo
aplicable el principio de contribución (para los deudores), ni el de participación (para los
acreedores).

El nuevo Código Civil dedica dos normas a la regulación de esta especie de obligaciones, lo
cual constituye una novedad, ya que el Código de Vélez Sarsfield sólo las trataba
indirectamente (por ejemplo, en el art. 1899, inc. 3º, referido al mandato). Se trata de un
instituto de interés en el ámbito de las convenciones, tanto civiles como comerciales.

Disyunción pasiva.

Se trata de obligaciones que deben ser cumplidas por uno entre varios deudores. Al respecto se
establece: “Si la obligación debe ser cumplida por uno de varios sujetos, excepto estipulación
en contrario, el acreedor elige cuál de ellos debe realizar el pago. Mientras el acreedor no
demande a uno de los sujetos, cualquiera de ellos tiene derecho de pagar. El que paga no
tiene derecho de exigir contribución o reembolso de los otros sujetos obligados” (art 853
CCyC).

 Elección del deudor: surge del acuerdo entre partes, y en subsidio corresponde
al acreedor.
 Derecho al pago: cualquier deudor puede pagar, a menos que el acreedor
hubiere demandado ya a alguno de ellos.
 No se aplica el principio de contribución: el deudor que hizo el pago no tiene
derecho a reclamar el reembolso de parte de los codeudores.

Disyunción activa.

En este supuesto, estamos ante obligaciones que deben ser cumplidas a favor de uno entre
varios sujetos y, excepto estipulación en contrario, el deudor elige a cuál de éstos realiza el
pago. La demanda de uno de los acreedores al deudor no extingue el derecho de éste a pagar
a cualquiera de ellos. El que recibe el pago no está obligado a participarlo con los demás (art.
854 CCyC).

 Elección del acreedor: surge del acuerdo entre partes, y en subsidio


corresponde al deudor.
 No se aplica el principio de prevención: el deudor puede pagar a cualquiera de
los acreedores, aun si recibió la demanda de uno de ellos.
 No se aplica el principio de participación: el acreedor no se encuentra obligado
a participar lo percibido con sus coacreedores.

Régimen legal subsidiario.


Se aplica subsidiariamente a esta categoría el régimen de las obligaciones simplemente
mancomunadas, en contra de la opinión de un vasto sector de nuestra doctrina, que las asimilara
a las obligaciones solidarias. Sin embargo, la pluralidad de vínculos independientes y la
inaplicabilidad en su caso de los principios de contribución y participación, dan razones
suficientes para la regulación ahora consagrada.

Clasificación por el número de sujetos: continuación. Obligaciones solidarias y


concurrentes: similitudes y diferencias.

Teniendo en cuenta de que estas categorías presentan mayor transcendencia en materia de daños
y perjuicios, las obligaciones solidarias y las concurrentes se comportan de un modo similar.

En principio los damnificados pueden reclamar y cobrar toda la indemnización de cualquiera de


los codeudores solidarios o concurrentes.

La consagración legal de las obligaciones concurrentes aparece recién en el nuevo código civil y
comercial, respondiendo a una construcción doctrinaria y jurisprudencial: en un sistema jurídico
en el que la solidaridad no se presumía sino que procedía de una manifestación expresa de
voluntad o bien de la ley, la aparición de cierto tipo de obligaciones que sin ser solidarias
permitieran a los damnificados el más amplio reconocimiento de sus derechos, evitando las
limitaciones propias de la simple mancomunación.

Fundamento de las obligaciones solidarias y concurrentes.

Garantía.

El reconocimiento de las obligaciones concurrentes asegura el cobro a los acreedores, en casos


de insolvencia, etc. Pero esta función de garantía también está presente en las obligaciones
solidarias y tal finalidad se vuelve más notable.

El efecto total de las causas.

La doctrina tradicional señalo que la razón de ser de las obligaciones concurrentes también
podía encontrarse en que en estas, cada uno de los autores de un perjuicio causa su totalidad, por
ello, debía una indemnización también total.

Esa idea también resulta aplicable a ciertos supuestos de delitos y cuasidelitos civiles
generadores de obligaciones solidarias, siendo que bien puede atribuirse la causa total de un
crimen a su autor material, aunque este tuviera un cómplice.

Ejemplo más claro de obligaciones concurrentes es el que compromete la responsabilidad del


asegurado y de su asegurador frente al tercero damnificado. Nunca podríamos afirmar que el
asegurador habría causado el daño en su totalidad.

Las distintas causas del deber.

En las obligaciones concurrentes los deudores responden en base a distintas causas del deber.

En cambio, las obligaciones solidarias reconocería una causa fuente única y en su caso, todos
los deudores plurales serian llamados a reparar en virtud de la misma fuente.
En cambio en las concurrentes reconoce diversidad de causas, generándose tantas obligaciones
como deudores con causas diversas del deber existieran, y tal diversidad respondía la idea de
“causa fuente” o “fuente” de las obligaciones.

El código de Vélez dispuso que “no había obligaciones sin causa, identificando la causa
fuente con los actos lícitos e ilícitos, las relaciones de familia y las relaciones civiles”.

El nuevo código expresa: No hay obligación sin causa, es decir, sin que derive de algún hecho
idóneo para producirlo en conformidad con el ordenamiento jurídico.

La doctrina clásica ha coincidido con tal descripción al identificar la fuente de las obligaciones
con los hechos, actos, o relaciones jurídicas que engendran y sirven de fundamento a las
obligaciones.

El nuevo código civil incorpora como gran fuente de las obligaciones a la responsabilidad civil.

¿Puede afirmarse en la actualidad que siempre que las obligaciones deriven de diversas
causas, estas serán concurrentes?

Ejemplo:

La ley de defensa del consumidor establece que todos los integrantes de la cadena de
comercialización de productos y servicios viciosos, están obligados a responder solidariamente,
siendo que sus actividades son el resultado de distintas causas de deber, aun ante la existencia
de contratos concatenados.

En definitiva si el legislador tiene libertad para disponer la solidaridad en el caso de


obligaciones provenientes de “distintas causas del deber” la existencia de tales diversas fuentes
no define ya la naturaleza de las obligaciones concurrentes, ni permite diferenciarlas de las
solidarias.

Efectos de las obligaciones solidarias y las concurrentes.

Ambas difieren en cuanto a sus efectos, se diferencian en cuanto a la propagación de estos y al


deber de contribución entre codeudores plurales.

Propagación de efectos.

Obligaciones solidarias: los vínculos entre los deudores con cada acreedor se encontrarían
“coligados” o interrelacionados, existiendo una especie de representación recíproca entre
aquellos, dado sus mutuos intereses. Entonces, lo que perjudique o beneficie a uno de los
deudores en su relación con el acreedor común, perjudicara o aprovechara a los demás.

Obligaciones concurrentes: no existía tal propagación de efectos. El pago efectuado por uno
extinguiría la obligación sin que se propaguen sus consecuencias hacia los codeudores, aunque
si con él se agota el derecho del acreedor, podrían quedar sin causa a las otras deudas
concurrentes, al no poder aprovechar el acreedor un pago doble. Tales reglas no son absolutas,
hay excepciones.

Antes de la sanción del nuevo código, la jurisprudencia reconoció reiteradamente el carácter


expansivo de la cosa juzgada en el caso de las obligaciones concurrentes y a su vez interpreto
que la caducidad de la instancia propagaba sus efectos a los litisconsortes pasivos, con
independencia de su carácter necesario y del tipo de obligación involucrada.

Art. 851, inc. c): En el nuevo código civil y comercial se estableció que la transacción, la
dación en pago, la novación y la compensación realizadas con uno de los deudores concurrentes
extinguen la obligación de los demás, en tanto satisfagan el interés del acreedor. Es decir que
todos estos modos de extinción de las obligaciones producen efectos expansivos entre
coobligados concurrentes.

Principio de contribución.

En las obligaciones solidarias habría relaciones internas de los deudores entre sí, gobernadas por
el principio de contribución, cosa que no sucedería en el supuesto de obligaciones concurrentes.

Código originario: la contribución, como cuota o cantidad que se paga para algún fin,
encontraba una regulación específica en el art. 717: establecía un régimen para las relaciones
entre codeudores y coacreedores solidarios cuando hubiesen pagado o recibido la deuda por
entero. Remitía dicha norma al art. 689 donde se disponía que el recupero entre codeudores
procedía en base a los siguientes criterios:

 Lo dispuesto en el titulo o contrato.


 La causa por la que se contrajo la obligación conjunta.
 Las relaciones entre los interesados.
 Las circunstancias del caso.
 Por partes iguales.

Nada decía sobre la contribución en materia de obligaciones concurrentes, no había un régimen


general.

Con base en el contenido del ART. 1123 disponía: “el que paga el daño causado por sus
dependientes o domésticos puede repetir lo que hubiese pagado del dependiente que lo causo
por su culpa o negligencia.”

Se entendía que si hubo una causante material del daño, quien puso toda la causalidad en el
resultado, este debía reintegrar al responsable civil todo lo que hubiere pagado a la víctima del
perjuicio. De acuerdo a esta interpretación no habría “contribución” en las obligaciones
concurrentes, sino reintegro total de lo abonado por el responsable civil a la víctima.

Pero aun en la vigencia del código civil de Vélez Sarsfield, la regla de la contribución para las
obligaciones solidarias no era absoluta: por ejemplo, no había derecho de contribución entre los
coautores de un delito, por cuanto por razones que podían considerarse de índole moral, el
legislador había impedido que la justicia interviniera en acciones de recupero entre quienes
habían cometido un ilícito culposo.

En las últimas décadas la CSJN admitió en variados casos el regreso entre codeudores
concurrentes, teniendo en cuenta la incidencia causal de la participación de cada uno de ellos.

Art. 851, inc. h): La acción de contribución del deudor que paga la deuda, contra los otros
obligados concurrentes, se rige por las relaciones causales que originan la concurrencia, fijando
así la misma regla aplicable al caso de las obligaciones solidarias: ART 840 y 841.
Origen y desarrollo de las obligaciones solidarias y concurrentes. Hipótesis sobre las
razones de la crisis de su distinción.

En los primeros antecedentes se cita el derecho romano que habría distinguido las obligaciones
solidarias de aquellas solidarias imperfectas o simples. Las obligaciones solidarias eran
engendradas por voluntad de las partes, concurrían varios vínculos en una sola obligación y se
generaba una solidaridad plena de efectos. Las solidarias simples derivaban de la ley y suponían
tantas obligaciones como sujetos existían.

En Francia, apoyaron el reconocimiento de dos especies de solidaridad, una con fuente en la


voluntad de las partes, en la que cada deudor quedaba obligado in totum, como si fuera único
deudor, y la otra nacida en la ley por razones de orden público o para garantía de ciertos
intereses, conectados a la consecuencia de un hecho perjudicial.

Vélez Sarsfield siguió los criterios del código de Napoleón, y en consecuencia, no reconoció
autonomía legal a las obligaciones concurrentes. La regla para las obligaciones de sujeto plural
fuera la simple mancomunación, admitiendo la solidaridad, solo por vía de excepción, con
fuente legal o contractual.

El código civil originario, solo admitía la solidaridad pasiva en forma genérica para el caso de
los delitos. Luego se advirtieron las limitaciones que surgían de la aplicación de la simple
mancomunación a los cuasidelitos: las victimas de cualquier infortunio no doloso solo podían
reclamar una cuota parte de la prestación debida a los distintos responsables. La insolvencia de
cualquier accionado, perjudicaba a quien había sufriendo el daño. 17.711: reconoció la
solidaridad en las obligaciones derivadas de los cuasidelitos.

En esta época, comenzó a tener importancia los factores objetivos de atribución de


responsabilidad. Estos factores ayudaban a garantizar el crédito de los damnificados al no
requerir la prueba de la culpa de los responsables. Ejemplo: la responsabilidad de dueños y
guardianes de cosas peligrosas.

En este escenario podía darse la paradoja de que los responsables objetivos resultaran obligados
en forma simplemente mancomunada, con gran perjuicio para las víctimas de grandes daños
derivados del avance de la tecnología y la industria.

Fue en este contexto que se recuperó y desarrollo el concepto de “obligaciones concurrentes”:


que permitía que dos o más sujetos resultaran responsables frente a la víctima por la totalidad
del daño, aunque no fueran calificados como obligados solidarios.

Con la evolución normativa, las diferencias entre ambas se fueron desdibujando. De este modo,
con independencia de su naturaleza jurídica, una obligación se erigía como solidaria o
concurrente según disposición del legislador. “Ley derecho del consumidor” → marcó un hito.

Por las razones señaladas, las obligaciones concurrentes constituyeron un recurso al que se
acudió para terminar con las injusticias derivadas de la aplicación de la simple mancomunación
a toda obligación que no fuera legalmente reconocida como solidaria. Fue un recurso muy
valioso.

Una cuestión procesal relevante: sobre la oportunidad del ejercicio de las acciones de
regreso.
El nuevo derecho vigente, es posible la acción de contribución entre codeudores plurales tanto
en el caso de obligaciones solidarias como concurrentes. Sin embargo, en principio, cualquiera
de los deudores que ha satisfecho el crédito del acreedor podrá repetir de los demás deudores
aquello que corresponda en función de sus participaciones en la deuda o las relaciones causales
aplicables.

Ante condena con obligados plurales quienes suelen pagar las indemnizaciones son las personas
físicas o jurídicas cuyos bienes son susceptibles de ser reconocidos y afectados a la garantía más
fácilmente.

Puede procederse a la determinación de los porcentajes de responsabilidad de los DP y al


regreso de las sumas debidas entre ellos, en la etapa de ejecución de sentencia del proceso de
daños seguido por la víctima del infortunio, una vez que esta haya sido desinteresada. Derecho
de defensa: es necesario que todos los deudores hayan participado de aquel juicio.

Tratamiento de las obligaciones solidarias y concurrentes en el nuevo CCyC.

El nuevo código estas obligaciones se regulan en forma independiente, como subespecies de las
obligaciones de sujeto plural, junto con las obligaciones simplemente mancomunadas. Se
propone también su aplicación diferenciada a supuestos tan relevantes como aquellos que
involucran la producción de daños con pluralidad de responsables: Art. 1751: Pluralidad de
responsables: Si varias personas participan en la producción del daño que tiene una causa única,
se aplican las reglas de las obligaciones solidarias. Si la pluralidad deriva de causas distintas, se
aplican las reglas de las obligaciones concurrentes.

1) Obligaciones Solidarias: Concepto. Caracteres. Antecedentes Históricos.


Solidaridad perfecta e imperfecta. Obligaciones concurrentes. Naturaleza y estructura
jurídica. Clases de solidaridad. Fuentes. Presunción negativa de solidaridad.

Obligaciones Solidarias: Concepto. Caracteres (art.699): estas obligaciones se caracterizan


porque:

PASIVA: habiendo pluralidad de deudores, cada uno de ellos se obliga al pago íntegro de la
deuda.
ACTIVA: habiendo pluralidad de acreedores, todos ellos están facultades para el cobro íntegro
del crédito.

Art. 827: Hay solidaridad en las obligaciones con pluralidad de sujetos y originadas en una
causa única cuando, en razón del título constitutivo o de la ley, su cumplimiento total puede
exigirse a cualquiera de los deudores, por cualquiera de los acreedores.

Fundamento: Los vínculos entre los codeudores frente al acreedor común, o bien entre los
coacreedores frente al deudor común se encontrarían “coligados” o “interrelacionados”,
existiendo una especie de representación recíproca entre aquellos, dado sus mutuos intereses.

Cualquiera de los acreedores puede reclamar a cualquiera de los deudores, la totalidad de la


prestación.

Obligaciones Solidarias → PLURALIDAD de sujetos + UNICA prestación + UNICA causa.

Su cumplimiento íntegro libera a todos los obligados.


 La solidaridad en nuestro derecho es un supuesto de excepción, porque debe
emerger de la voluntad o de la ley, ya que la regla, en la pluralidad subjetiva es la
mancomunación simple.
 A la solidaridad se le asigna el objetivo de facilitar el cobro del crédito y
proteger la unidad de la prestación, pretendiendo tutelar los intereses de los acreedores.

Antecedentes: En el derecho romano se diferenció entre las obligaciones correales y las in


solidum.

 Correales: en ellas toda la prestación le corresponde a cualquiera de los


acreedores e indistintamente debían cumplirla los deudores. Era entendida con tantos vínculos
como sujetos la integraban y era acordada de esa manera para no alterar la unidad del objeto.
 In solidum: fueron producto de una creación pretoriana ajena a la voluntad de
las partes. Allí se les imponía a los autores de un delito o de un incumplimiento contractual, el
deber común y total de la reparación de los perjuicios.

Solidaridad perfecta e imperfecta:

 La solidaridad perfecta o “correales”: es aquella que nace de la voluntad


contractual.
 La solidaridad imperfecta o “in solidum”: es aquella que surge de
imposiciones legales.

o Hay supuestos en los que cada deudor responde con el todo a su acreedor, pero
no son obligaciones solidarias ni indivisibles, por ejemplo: La responsabilidad de los padres por
sus hijos menores.

Obligaciones concurrentes: también llamadas conexas, son aquellas que poseen sujeto plural y
los deudores deben el total al acreedor. Tienen diferentes causas, (allí reside la diferencia
fundamental), pero mantienen la unidad de objeto o prestación. En ellas no hay acción de
contribución.

Naturaleza y estructura jurídica: Las obligaciones solidarias presentan las siguientes


características:
a. Pluralidad de sujetos: debe tratarse de una obligación con varios acreedores
y/o varios deudores. La pluralidad puede ser originaria “desde el nacimiento de la obligación” o
bien derivada “nacida con posterioridad”.
b. Identidad de objeto debido: se hallan obligados por idéntico objeto.
c. Unidad de causa: entendida como fuente u origen de la obligación.
d. Pluralidad de vínculos: existen tantos vínculos como sujetos intervengan en
las obligaciones. Estos vínculos pueden presentarse de modo independiente, como ocurre en las
obligaciones simplemente mancomunadas e indivisibles, o bien de manera coligada en este
caso.

Tesis de la Unidad del Vínculo (Compagnucci de Caso): la obligación está dotada de una
unidad y una dirección que hace que cada uno deba cumplir el total. La pérdida de unidad
divide la obligación y tiende a asimilarlas a las obligaciones mancomunadas divisibles.
Tesis de la Pluralidad de Vínculos (Llambias): la obligación solidaria tiene pluralidad de
vínculos coligados entre sí en razón de la variedad de obligaciones que aparecen vinculadas y
unidas mediante un enlace que ordena los vínculos singulares.

Clases de solidaridad.

Activa: cualquiera de los acreedores puede exigir el deudor la totalidad. Satisfecho uno de los
acreedores, se extingue la obligación de todos los deudores. Sólo deriva de la voluntad de los
interesados.

Pasiva: varios deudores están obligados a pagar la totalidad de la prestación al acreedor. Surge
de la ley o de la voluntad de los interesados.

Fuentes:

Art. 828: La solidaridad debe surgir inequívocamente de la ley o del título constitutivo de
la obligación y no puede presumirse. Mientras el contrato puede ser fuente de solidaridad
activa o pasiva, la ley es solo fuente de solidaridad pasiva. El interés del legislador se encuentra
centrado en la protección de las víctimas y la solidaridad pasiva, al permitir que la totalidad de
la deuda pueda demandarse a cualquiera de los codeudores, otorga mayores garantías de cobro y
disminuye el riesgo de la insolvencia.

 Solidaridad Activa: La única fuente es la voluntad.

 Solidaridad Pasiva: Casos que establece la ley:


o Daños al consumidor.
o Daños por actuación ilícita de las personas jurídicas.
o Daños por actos jurídicos viciados de violencia.
o Obligaciones de los cónyuges para solventar las necesidades ordinarias del
hogar.
o Saldos deudores de cuenta corriente bancaria, con pluralidad de titulares.
o Fiador.
o Daño ambiental colectivo.

También puede ser pactada por los interesados, debiendo surgir en forma expresa y clara del
título constitutivo. Es que al significar una carga más pesada para cada uno de los deudores,
quienes podrán verse individualmente expuestos a pagar la deuda total, y a su vez un límite para
los acreedores, quienes podrán tener que soportar que solo uno de ellos reciba íntegramente la
prestación, no se presume, en caso de dudas es SIMPLEMENTE MANCOMUNADA.

a) Efectos de la solidaridad: regla general. Relaciones y situación de cada uno


de los sujetos. Efectos entre ambos grupos: solidaridad activa: Derecho a reclamo pleno,
pago, novación, compensación, remisión, confusión y transacción. Efectos secundarios:
fundamentos. Pérdida de la cosa sin culpa. Prescripción. Intereses. Cosa juzgada. Efectos
entre ambos grupos: Solidaridad pasiva: derecho al reclamo total. Novación.
Compensación. Remisión. Confusión. Mora y culpa. Prescripción. Cosa juzgada.
Transacción. Demanda de intereses.

Efectos de la solidaridad: regla general. Relaciones y situación de cada uno de los sujetos:
Principio general.
1. Propagación de efectos: Los vínculos entre los codeudores frente al acreedor
común, o bien entre los coacreedores frente al deudor común se encontrarían “coligados” o
“interrelacionados”, existiendo una especie de representación recíproca entre aquellos, dado
sus mutuos intereses. Entonces, lo que perjudique o beneficie a uno de los deudores en su
relación con el acreedor común, perjudicara o aprovechara a los demás. Igual criterio se aplica a
la solidaridad activa.

Art. 842: La insolvencia de uno o algunos de los codeudores perjudica a los demás, y no al
acreedor, que tiene derecho a reclamar toda la prestación de cualquiera de los otros deudores, o
bien de todos ellos.
La muerte de uno de los deudores permite que la deuda ingrese en la masa indivisa
correspondiente al sucesorio, pudiendo cualquiera de los acreedores oponerse a que los bienes
de tal masa se entreguen a los herederos o legatarios, quedando así los bienes afectados a la
satisfacción de sus créditos. ART. 843.

Art. 843: Luego de la partición, se aplica un límite al principio de propagación, debiendo cada
heredero según su cuota en el haber hereditario.

2. Defensas en general: cada uno de los deudores puede oponer al acreedor las
defensas comunes a todos ellos, no así aquellas que fueran personales: estas solo serán
oponibles por el deudor o al acreedor interesado. Así por ejemplo: la incapacidad, la capacidad
restringida de alguno de los acreedores o deudores solidarios no perjudica ni beneficia la
situación de los demás.

En materia de solidaridad pasiva, se admite la expansión limitada de las defensas personales


hacia los codeudores, posibilitando así una reducción del monto total reclamado. ART. 831. Por
ejemplo: Claudia, Sebastián y Martin deben a Agustina un total de $ 9000 en forma solidaria.
Agustina le cede el crédito a Claudia solo en la proporción que a ella le corresponde $ 3000,
extinguiéndose la obligación por confusión, como consecuencia, se verán beneficiados
Sebastián y Martin, solo les será exigible solidariamente $ 6000.

3. Cosa juzgada: cuando existe una sentencia judicial firme, es decir, que no
existen ya contra ella recursos que permitan modificarla, se aplica un límite al principio de
propagación de efectos citados: la sentencia dictada contra un solo deudor no es oponible a los
demás, pero estos pueden invocarla cuando no se funda en circunstancias personales del
codeudor demandado. De lo contrario, será violatorio del derecho de defensa en juicios que
tiene raigambre constitucional. ART. 18 CN.

A su vez, el deudor no puede oponer a los demás coacreedores la sentencia obtenida contra uno
de ellos, pero los coacreedores pueden oponerla al deudor, sin perjuicio de las excepciones
personales que este tenga frente a cada uno de ellos.

Efectos de la solidaridad activa:

Art. 844: “Las obligaciones de sujeto plural presentan solidaridad activa cuando el acreedor, o
cada acreedor, o todos ellos conjuntamente, pueden reclamar al deudor la totalidad de la
obligación”.

Este tipo de solidaridad proviene necesariamente de la voluntad de los interesados, pudiendo


expresarse por vía contractual o testamentaria. El legislador no tiene interés en regular estas
circunstancias, porque son de interés puramente particular.
La ventaja es que permite que uno solo de ellos se ocupe de la gestión de cobro, minimizando
gastos, aunque esta finalidad se puede alcanzar de modo más eficiente y seguro mediante el
mandato. Ejemplo: Los depósitos bancarios a la orden recíproca.

Principio de prevención: ¿Qué sucede si más de un acreedor pretende el cobro de parte del
deudor, sea en forma total o bien más allá de su respectiva cuota?

Se aplica el principio de prevención, por el cual quien primero demanda judicialmente, es el


único acreedor, con derecho al cobro de parte del deudor o de los deudores demandados. ART.
845.

El fundamento debe hallarse en la representación recíproca entre coacreedores que supone la


solidaridad activa. ART. 829. A demás es la persona que invirtió tiempo y dinero en la gestión
del cobro.

Las obligaciones de esta naturaleza requieren necesariamente de pautas para su funcionamiento


en resguardo de la posición de los deudores, no se alcanzaría adecuadamente su finalidad,
además de producirse un gasto excesivo innecesario de recursos, si toda vez que pase esta
situación, el deudor debiera consignar lo adeudado de tal modo de liberarse de la obligación, al
no tener certeza sobre quien resulta el verdadero legitimado para el cobro.

La ley requiere demanda judicial para que opere el principio de prevención. La doctrina agrega
la necesidad de notificación judicial de la demanda, lo cual tiene sentido en función de la citada
necesidad de resguardar la posición del deudor.

Si el deudor paga el total de la deuda a un acreedor solitario distinto de aquel que notifico en
primer término su demanda, dicho pago no resultara oponible a este quien tendrá derecho al
cobro, sin perjuicio del derecho de repetición del deudor, contra el acreedor que sin causa
recibiera el primer pago en exceso.

Modos de extinción de las obligaciones activas.

Estos pueden incidir sobre la obligación en general o sobre la cuota de un acreedor solidario en
particular.

a. Pago: se extingue en el todo cuando uno de los acreedores solidarios recibe el


pago del crédito: cumplida la prestación que hace al objeto de la obligación hacia un acreedor,
se extingue el vínculo obligacional, considerándose los acreedores quedaron desinteresados. Sin
perjuicio del derecho a la participación que los demás acreedores tendrán sobre lo percibido.
b. Renuncia al crédito, novación, dación en pago, compensación: en tanto
alguno de los acreedores solidarios no haya demandado el pago al deudor, la obligación se
extingue en el todo. Frente a los coacreedores seguirá debiendo sus respectivas partes.
c. Confusión: la confusión entre el deudor y uno de los acreedores solidarios solo
extingue la cuota del crédito que corresponde a este. Doctrina: discute si hay extinción total o
parcial. Es de carácter personal, por lo que los demás coacreedores pueden hacer valer su
derecho al crédito.
d. Transacción: La transacción implica la renuncia a ciertos derechos, por lo que
no pueda ser impuesta a los coacreedores que no participaron. Pero nada obsta para que estos la
acepten expresando su voluntad, y solo podrá reclamarse la parte que no fue objeto de
transacción.
Pérdida de la cosa sin culpa: se trata de un supuesto de imposibilidad de cumplimiento sin
responsabilidad del deudor o deudores de la obligación. ¡NO SE REGULA!

Prescripción. Interrupción: cualquier acto que interrumpa la prescripción a favor de los


acreedores aprovecha a los demás. En cambio, la suspensión de la prescripción no traslada los
efectos hacia los demás acreedores y solo paraliza el curso de la prescripción entre los sujetos
intervinientes.

Reclamo de intereses: si uno de ellos efectúa el reclamo, por efecto de la representación o en el


ejercicio de esos derechos comunes, los demás acreedores también podrán reclamar intereses.
¡NO SE REGULA!

Efectos de la solidaridad pasiva: Derecho al reclamo total.

o Los acreedores tienen derecho a requerir el pago a uno, a varios, o a todos los
codeudores, simultáneamente o sucesivamente. ART. 833.
o El reclamo dirigido a varios deudores significa una mayor probabilidad de
hallar un responsable solvente, aunque generalmente demandara mayor tiempo de tramitación,
al significar el seguimiento de un proceso formal contra varias personas.
o Una vez obtenida una condena, cuando esta comprometa la responsabilidad
solidaria de varios deudores, y ante la falta de un pago espontaneo, el acreedor generalmente
procederá a cobrar al deudor más solvente y/o a aquel cuyos bienes sean fácilmente
embargables y ejecutables.
o En el caso de insolvencia de uno o algunos de los deudores solidarios, el peso
de la cuota correspondiente será soportado por los demás deudores. ART. 842.
o Cualquiera de los deudores solidarios tendrá derecho a pagar la totalidad de la
deuda, salvo el supuesto de renuncia a la solidaridad por parte del acreedor. ART. 834.

Mora y responsabilidad.

Como consecuencia del principio de propagación de efectos, se establece que la mora de uno de
los deudores solidarios perjudica a los demás. También el incumplimiento imputable, que bien
puede exceder el solo retardo, tiene efectos expansivos. Consecuentemente, el bloque de
codeudores responderá por el equivalente de la prestación debida, más la indemnización de
daños y perjuicios.

Solo las consecuencias propias del incumplimiento doloso tienen carácter personal, no
propagándose sus efectos a los codeudores. Es que no hay razón para extender a todos los
deudores las consecuencias especialmente gravosas imponibles a quien causo un daño
intencional, o bien con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos.

En este sentido si hubiera dolo del deudor en el incumplimiento contractual y por tal causa, este
debiera responder no solo por las consecuencias previstas y previsibles al momento de la
celebración del acuerdo, sino así mismo, por tales consecuencias al momento del
incumplimiento.

Modos de extinción de las obligaciones pasivas.

Estos pueden incidir sobre la obligación en general o sobre la cuota de un deudor solidario en
particular.
e. Pago. Se extingue en el todo cuando uno de los deudores solidarios paga la
deuda. Cumplida la prestación correspondiente por uno de los deudores, se extingue el vínculo
obligacional, quedando liberados los deudores frente al acreedor. Sin perjuicio de las acciones
de contribución que podrá intentar el solvens, contra sus codeudores.
f. Renuncia al crédito, novación, dación en pago, compensación: aunque se
materialice entre un acreedor y un deudor, producen efectos expansivos hacia los demás
codeudores.
g. Confusión: es una situación personal y solo beneficia a quien involucra. Solo
extingue la cuota de la deuda que corresponde al deudor sobre quien recae la confusión.
h. Transacción: está permitido que el deudor que no participó en la transacción la
invoque; pero a él no puede serle opuesta, favoreciendo su situación.
i. Prescripción: si ante un reclamo de cumplimiento de una obligación solidaria,
uno de los deudores opone la prescripción y el acreedor responde mediante la defensa de
suspensión o interrupción de la prescripción, esta tendrá efectos expansivos. La interrupción por
reconocimiento, debe ser hecha en documento privada y tener fecha cierta para ser opuesta a
quienes no intervinieron en el acto. ARTS. 839, 2540, 2549.

o Demanda de intereses: (Art.714): La demanda de intereses entablada contra


uno de los deudores solidarios, hace correr los intereses respecto de todos. Nuevo CCyC no lo
legisla.

b) Efectos internos de cada grupo: Conceptos generales. Acción de


Contribución. Insolvencia de un deudor. Insolvencia y dispensa de la solidaridad. Sucesión
por fallecimiento. Defensas oponibles. Extinción de la solidaridad. Renuncia parcial,
expresa y tácita.

Principio de contribución. En este tipo de obligaciones hay relaciones internas de los deudores
entre sí, que se gobiernan por el principio de contribución. En este sentido, el deudor que
efectúa el pago puede repetirlo de los demás codeudores según la participación que cada uno
tenga en la deuda. ART. 840. Habitualmente, el recupero se logra a través de la acción de
regreso.

No habría obstáculo en obtener dicho recupero en la etapa de ejecución de la sentencia del


pleito en el que se materializara el pago. Para ello, el acreedor deberá haber sido completamente
desinteresado, y los demás codeudores habrán debido tener la oportunidad de ejercer
debidamente su derecho de defensa. Se garantiza la economía en tiempo y recursos, y una más
adecuada distribución del peso de la deuda.

En cuanto a los criterios para la determinación de las cuotas de contribución, la ley establece el
siguiente orden de prelación: ART. 841.

o Lo pactado.
o La fuente y finalidad de la obligación o la causa de la responsabilidad.
o Las relaciones de los interesados entre sí.
o Las demás circunstancias de la obligación.
o En partes iguales, si no resulta posible determinar la cuota de contribución.

Art. 840: El principio de contribución, no resulta aplicable cuando hubo remisión gratuita de la
deuda, la extinción de la obligación procederá en estos casos de una liberalidad del acreedor y
no de una prestación onerosa del deudor, que deba distribuirse entre los coobligados.
Estos criterios también se aplican a la solidaridad activa y para determinar las cuotas de
distribución de los acreedores en el crédito correspondiente.

Derecho a la participación de los coacreedores solidarios.

Cada acreedor aparece como dueño de la totalidad del crédito frente al deudor, en el bloque de
acreedores cada uno de ellos solo tiene derecho a su cuota o parte. Así los coacreedores que no
percibieron el crédito, tienen derecho de participación en tal crédito, de acuerdo a las siguientes
reglas:

a. Si uno de los acreedores solidarios recibe la totalidad del crédito o de la


reparación del daño, o más que su cuota, los demás tienen derecho a que les pague el valor de lo
que les corresponde conforme a la cuota de participación de cada uno;
b. En los casos del inciso b) del artículo 846, los demás acreedores solidarios
tienen derecho a la participación, si hubo renuncia al crédito o compensación legal por la cuota
de cada uno en el crédito original; y si hubo compensación convencional o facultativa,
novación, dación en pago o transacción, por la cuota de cada uno en el crédito original, o por la
que correspondería a cada uno conforme lo resultante de los actos extintivos, a su elección;
c. El acreedor solidario que realiza gastos razonables en interés común tiene
derecho a reclamar a los demás la participación en el reembolso de su valor.

Insolvencia de un deudor:

Art. 842. La insolvencia de uno o algunos de los codeudores perjudica a los demás, y no al
acreedor, que tiene derecho a reclamar toda la prestación de cualquiera de los otros deudores, o
bien de todos ellos.

Insolvencia y dispensa de la solidaridad: cuando uno de los deudores es insolvente y el otro


fue dispensado de la solidaridad por el acreedor, el deudor dispensado de la solidaridad es quien
debe aportar la parte del deudor insolvente. Ejemplo: hay una obligación solidaria por la suma
de $600, uno de los deudores pagó el total, otro es insolvente y el tercero es liberado de la
solidaridad, y solo debe $200. El solvens que hizo efectivo los $400 debe reclamar al deudor
dispensado de la solidaridad los $100 restantes.

Sucesión por fallecimiento:

1. Muerte de un deudor solidario: cuando varios herederos suceden al deudor,


hay dos situaciones:

o Antes de la partición: la deuda ingresa en la masa indivisa y cualquier acreedor


puede oponerse a que los bienes se entreguen a los herederos o legatarios sin haber sido
previamente pagado.
o Después de la partición: cada heredero está obligado a pagar según la cuota
que le corresponde en el haber hereditario.

2. Muerte de acreedor solidario: cuando varios herederos suceden al acreedor,


hay dos situaciones:

o Antes de la partición: el crédito se divide entre sus hederos en proporción a su


participación en la herencia.
o Después de la partición: cada heredero tiene derecho a percibir según la cuota
que le corresponde en el haber hereditario.

Defensas oponibles en general:

Cada uno de los deudores puede oponer al acreedor las defensas comunes: son aquellas que
pertenecen a todos los deudores y surgen de cuestiones relativas a la propia obligación, no así
aquellas que fueran personales: son aquellas que corresponden individualmente a cada deudor,
estas solo serán oponibles por el deudor o al acreedor interesado.

En materia de solidaridad pasiva, se admite la expansión limitada de las defensas personales


hacia los codeudores, posibilitando así una reducción del monto total reclamado. ART. 831.
Por ejemplo: Claudia, Sebastián y Martin deben a Agustina un total de $ 9000 en forma
solidaria. Agustina le cede el crédito a Claudia solo en la proporción que a ella le corresponde $
3000, extinguiéndose la obligación por confusión, como consecuencia, se verán beneficiados
Sebastián y Martin, solo les será exigible solidariamente $ 6000. La compensación, podría ser
también una defensa personal que tiene efectos expansivos.

Ejemplo: defensas comunes: cualquier medio absoluto de extinción de obligaciones, la nulidad


del acto por falta de forma o vicio de la voluntad.

Ejemplo: defensas personales: nulidad por violencia o dolo, falta de capacidad para otorgar el
acto o remisión parcial de la obligación.

Renuncia parcial:

a. La renuncia absoluta a la solidaridad: debe ser expresa y beneficiar a todos


los deudores solidarios: supone consentimiento de la división de la deuda, que se transforma en
simplemente mancomunada. ART. 836.
b. La renuncia relativa a la solidaridad: puede ser expresa o tácita, y beneficia
solo a uno o algunos de los deudores, la deuda continúa siendo solidaria respecto de los demás,
con deducción de la cuota correspondiente al deudor beneficiario.

Extinción de la solidaridad.

Tanto se puede extinguir la solidaridad activa como la solidaridad pasiva. El CC solo contempla
la extinción total y parcial de la solidaridad pasiva.

En cuanto a la solidaridad activa, su cesación devendrá en caso de que el deudor acuerde con
los acreedores que esa obligación se transforme en mancomunada simple, siendo ello un efecto
del principio de autonomía de la voluntad. La obligación se mantiene, pero se altera la
estructura del vínculo que tendrá los efectos propios, si su objeto lo admite, de una obligación
mancomunada con objeto divisible.

La renuncia a la solidaridad pasiva prevista en el Art. 704 se produce cuando el acreedor


conviene con todos los deudores en dividir la obligación; es la denominada extinción plena o
absoluta. El artículo dice que este tipo de renuncia debe ser expresa y la mayoría de los autores
concuerda con esta redacción. Sin embargo, ello no puede ser interpretado de esa manera. El
codificador dispuso que la voluntad, puede manifestarse tanto en, forma expresa como tácita
(Art. 917 y 918), y no es la renuncia a la solidaridad una excepción a dicha regla. Si el acreedor
reclamara a cada deudor solo su parte, se daría un clásico ejemplo de renuncia total tácita a la
solidaridad.

Cuando el acreedor libera a uno solo de los deudores, la extinción es denominada relativa o
individual, y aquí la ley prevé que puede hacerlo en forma expresa o tácita.

o Renuncia parcial expresa: en los casos en que la voluntad se manifiesta de este


modo, acordando el acreedor con el deudor o alguno de ellos que paguen solo su parte, la
obligación continúa siendo solidaria para el resto, pero es necesario deducir la cuota
correspondiente al deudor liberado (Art. 704).

o Renuncia parcial tácita: esta forma está prevista en el Art. 705 in fine, que
dispone: “…Si hubiesen reclamado sólo la parte, o de otro modo hubiesen consentido en la
división, respecto de un deudor, podrán reclamar el todo contra los demás con deducción de
la parte del deudor libertado de la solidaridad”.

El pedido que haga el acreedor contra un deudor de solo su parte se considera una manifestación
tácita de voluntad que libera de solidaridad. Este reclamo puede ser judicial, mediante una
demanda o extrajudicial, con una intimidación por telegrama colacionado, carta documento, u
otro medio idóneo.

También, la aceptación por parte del acreedor de un pago parcial que haga el deudor producirá
los mismos efectos. En ambos supuestos (reclamo o aceptación) el importe deberá coincidir o
aproximarse al que le correspondía pagar a ese deudor, ya que, en caso contrario y ante la
inexistencia de otros elementos probatorios, se presumirá que hubo un pago parcial y no una
remisión tácita de solidaridad. Por ejemplo: si Juan y Andrés (deudores solidarios) le deben a
Pedro $ 600, y Pedro le reclama a Juan $ 305, debe presumirse la renuncia a la solidaridad. Pero
si le pide $ 500, no es posible pensar en dicha remisión.

o Efectos en ambos casos: en los supuestos de renuncia parcial a la solidaridad


(expresa o tácita), los Arts. 704 y 705 dejan al deudor beneficiario como si lo fuere de una
obligación mancomunada simple, y a los otros, que continúan siendo solidarios, se les debe
deducir la parte del liberado. Por ejemplo: si tres deudores adeudan $ 900 y uno resulta liberado
de la solidaridad, los dos restantes solo quedan debiendo $ 600, aunque en forma solidaria.

El efecto que resulta de dichos artículos, también previsto de igual manera en el derecho
francés, recibió arduas objeciones de algunos autores como Colmo y Llambías por carecer de
valederas razones.

Si no hay pago u otro medio extintivo, carece de sentido disminuir la prestación de los demás
deudores; a ello se suma que lo único que ha realizado el acreedor es quitar a uno de los
deudores su carácter solidario; pero no por ello deja de ser deudor, ya que mantiene el vínculo
con el acreedor.

Al dar controvertida solución, el CC no solo está previendo las relaciones externas entre
acreedores y deudores, sino que se adelanta a la situación que vincula a los deudores entre sí, y
por razones estrictamente prácticas y poco jurídicas (como dice Busso) hace deducir la parte del
beneficiario.

Obligaciones solidarias e indivisibles: diferencias y semejanzas.


Semejanzas Diferencias

Los elementos en común son: Las diferencias resultan importantes, ya que


en su esencia estas obligaciones no se
 La pluralidad necesaria de sujetos asimilan:
para que se puedan dar los plenos efectos de
ambos tipos.  Las indivisibles se fundan en que el
 La posibilidad de que un acreedor objeto o prestación no puede ser cumplido
pueda reclamar a cualquier deudor la totalidad sino por entero; las solidarias, en la
de la prestación, y consiguientemente los virtualidad de su título constitutivo, o en la
deudores de elegir a quién pagar; en ambos imposición legal, que tiene fundamento en
casos funciona el principio de prevención. el refuerzo de la garantía creditoria.
 El pago o los medios sucedáneos  En las obligaciones solidarias, los
como la novación de un acreedor con un efectos de la mora de uno de los deudores,
deudor, extinguen toda la obligación. como la culpabilidad, traslada sus
 La interrupción de la prestación entre consecuencias a los demás; no ocurre ello
un acreedor y un deudor propaga sus efectos en las obligaciones indivisibles.
hacia el resto.  Con relación a la novación surte pleno
efecto extintivo en las solidarias, mientras
en las indivisibles, solo cuando están
compuestas por un solo acreedor.
 Cuando la obligación indivisible muta
su objeto en el pago de los daños y
perjuicios, se transforma en mancomunada,
no ocurriendo ello en las solidarias.
 La suspensión del curso de la
prescripción tiene efectos hacia todos los
sujetos en el caso de las indivisibles, en
cambio, en las solidarias solo los produce
entre quienes se vinculan.

Obligaciones concurrentes.

Concepto.

Se ha definido a las obligaciones concurrentes como aquellas en las que varios deudores deben
el mismo objeto en razón de causas diferentes (art. 850).

o Unidad de objeto
o Unidad de acreedor
o Diversas causas del deber.

El Código aprobado reconoció la categoría de obligaciones concurrentes con independencia de


las otras, regulando expresamente sus alcances y efectos, y disponiendo que las normas sobre
obligaciones solidarias les son subsidiariamente aplicables (art. 852).

Fundamentos.

Se destaca la función de garantía, el efecto total de las causas y, sobre todo, la mayoritaria
posición que les atribuye su origen en diferentes causas del deber de responder de los obligados.
Este último es el criterio que evidentemente prevaleció, a tenor del concepto que surge del art.
850 del Código aprobado.

Efectos.

En las obligaciones concurrentes no habría propagación de efectos. Se dijo que en su caso, el


pago efectuado por uno de los deudores concurrentes extinguiría la obligación sin que se
propaguen los efectos extintivos hacia los codeudores, aunque si con él se agotara el derecho del
acreedor, podrían quedar sin causa a las otras deudas concurrentes, al no poder aprovechar el
acreedor un pago doble.

Sin embargo, a lo largo del tiempo, la jurisprudencia reconoció reiteradamente el efecto


expansivo de la cosa juzgada en el caso de obligaciones concurrentes; asimismo, el de la
caducidad de la instancia, con independencia del tipo de obligación involucrada.

El Código aprobado reconoció efectos expansivos a las obligaciones concurrentes (art. 851) de
acuerdo al siguiente detalle:

a. Efectos esenciales: el pago propaga sus efectos y se admite la contribución


entre codeudores, en función de su participación causal. ART. 851.

1. El acreedor tiene derecho a requerir el pago a uno, a varios o a todos los


codeudores, simultánea o sucesivamente. El pago realizado por uno de los deudores extingue
la obligación de los otros obligados concurrentes.
2. El deudor que paga la deuda puede reclamar la contribución de los demás
obligados por vía de regreso, en función de las relaciones causales que originan la
concurrencia.

o Antes de la aprobación del nuevo Código, la doctrina y la jurisprudencia,


afirmaban que en las obligaciones concurrentes no resultaba aplicable el principio de
contribución.
o El Código originario, no tenía un régimen sobre estas obligaciones, pero con
base en su art. 1123, que disponía: “El que paga el daño causado por sus dependientes o
domésticos puede repetir lo que hubiese pagado del dependiente que lo causó por su culpa
o negligencia”, se entendía que si hubo un causante material del daño, quien puso toda la
causalidad en el resultado, éste debía reintegrar al responsable civil todo lo que hubiere pagado
a la víctima del perjuicio. De acuerdo a esta interpretación, no había “contribución” en las
obligaciones concurrentes, sino reintegro total.
o El Código aprobado, que admite la aplicación del principio de contribución
tanto para las obligaciones solidarias como para las concurrentes.

b. Efectos particulares: la regulación de los modos de extinción y a la mora,


resulta variable, según la figura involucrada y sus circunstancias.

1. La dación en pago, la transacción, la novación y la compensación realizadas


con uno de los deudores concurrentes, en tanto satisfagan íntegramente el interés del acreedor,
extinguen la obligación de los otros obligados concurrentes o, en su caso, la extinguen
parcialmente en la medida de lo satisfecho. Según las circunstancias, hay propagación total o
parcial de efectos para estos modos de extinción de las obligaciones. Se interpreta, por ejemplo,
que en el discutido caso de la transacción, si uno de los codeudores concurrentes transara la
obligación con el acreedor, siendo liberado por éste, pero consignándose en el acuerdo el
derecho del acreedor de perseguir a los demás codeudores por el saldo, estos últimos seguirían
debiendo tal saldo aún insatisfecho.

2. La confusión entre el acreedor y uno de los deudores concurrentes y la


renuncia al crédito a favor de uno de los deudores no extingue la deuda de los otros
obligados concurrentes.

3. La prescripción cumplida y la interrupción y suspensión de su curso no


producen efectos expansivos respecto de los otros obligados concurrentes. Esto significa que
liberado uno de los codeudores por prescripción, ello no beneficia a los demás; pero tampoco
perjudica a los otros deudores la interrupción o suspensión de la prescripción respecto de un
deudor en particular.

4. La mora de uno de los deudores no produce efectos expansivos con respecto a


los otros codeudores.

5. La sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada dictada contra uno de


los codeudores no es oponible a los demás, pero éstos pueden invocarla cuando no se funda
en circunstancias personales del codeudor demandado. Sin duda, la falta de efectos
expansivos de la sentencia que perjudica a un deudor, se vincula a la inviolabilidad del derecho
de defensa, prevista en el art. 18 de la Constitución Nacional. Tal garantía fundamental impide
que los deudores que no participaron del juicio en el que hubo cosa juzgada, sufran sus efectos.
Sin embargo, los efectos de las obligaciones concurrentes y su interpretación, especialmente
cuando implican colocar a alguno de los deudores plurales en una situación distinta a la de los
demás, no siempre admiten soluciones únicas y lineales.

Ejemplos de obligaciones concurrentes: De acuerdo a la ley, son obligados concurrentes:

o El dueño y el guardián de una cosa viciosa o riesgosa, ante el daño causado por
ésta, salvo prueba del empleo de la cosa en contra de su voluntad expresa o presunta (art. 1758).
o Los responsables por saneamiento, en virtud de enajenaciones sucesivas (art.
1042). Es decir, los distintos integrantes de la cadena de transmisión de un bien a título oneroso,
responden por evicción y por vicios ocultos que pueda presentar dicho bien.
o Los vendedores de obras cuando ésa sea su profesión habitual; las personas que
cumplan una misión semejante a la de un contratista; el subcontratista, el proyectista, el director
de la obra y cualquier otro profesional ligado al comitente por un contrato de obra de
construcción referido a la obra dañada o a cualquiera de sus partes, en el caso de ruina (art.
1274).
o El principal y el dependiente, por daños causados por éste en ejercicio o en
ocasión de las funciones encomendadas (art. 1753).
o Los padres y sus hijos, cuando viven juntos, por daños causados por estos
últimos. La “convivencia” asociado a este tipo de obligación, no significa necesariamente
dormir bajo un mismo techo, sino que es entendido como la posibilidad de participar los padres
de los hechos cotidianos de la vida del hijo (art. 1754).

En la doctrina y en la jurisprudencia, se reconocen los siguientes casos de obligaciones


concurrentes:

a. La del asegurador y el asegurado: cuando éste es responsable por un daño


causado a un tercero, su asegurador responde indistintamente, aunque sólo en la medida del
seguro.
b. La de los profesionales de la salud y los entes asistenciales: (hospitales,
clínicas, pero también obras sociales, empresas de medicina prepaga, etc.), por daños sufridos
por los pacientes.