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Es uno de los términos de moda en el panorama internacional y una de las habilidades más

demandadas por las empresas, pero, ¿qué es exactamente el pensamiento crítico?


El pensamiento crítico es pensar por ti mismo sin valerse de otras formas de pensar que
no recibes ideas o pensamientos de los que otros están manifestando es fácil, manifestar
nuestras ideas a nuestros superiores de manera razonable, de tal manera el pensamiento
crítico es un proceso reflexivo e intelectual que no se da de manera espontánea que sólo se
da a través de analizar un tema y profundizar en ella, todo esto usando la razón de manera
efectiva. Paul y Elder (2003) “señalaron que el pensamiento crítico “ es auto dirigido, auto
disciplinado auto regulado y autocorregido, lo que supone someterse a rigurosos
estándares de excelencia y dominio consciente de su uso”, de esta manera cada individuo
al pensar de manera crítica desarrolla habilidades que se reflejan en la toma de decisiones
y la resolución de problemas, pudiendo ser la capacidad de poder evaluar cada situación
que se presenta, gran porcentaje de nuestras vidas nos pasamos asimilando conceptos
nuevos y experimentado cosas nuevas. Por lo tanto, es una manera o modo de pensar, pero
de mejor calidad que nos permite ver más allá de lo que podemos ver.
El pensamiento crítico es fundamental en el trabajo, especialmente para los empleados en
puestos de dirección. Sus decisiones pueden afectar a un empleado, a un departamento o a
toda la plantilla. Por lo tanto, las habilidades de pensamiento crítico son características
profesionales que se requieren en empleados con altas responsabilidades y autoridad.
Independientemente de la posición del individuo, estado o condición, los ejemplos del uso
de estas habilidades de pensamiento crítico para tomar decisiones laborales son evidentes
en todas sus acciones.
Por ejemplo, el pensamiento crítico en el contexto de recursos humanos supone contar
con un especialista en relaciones laborales y sea responsable de realizar este tipo de
investigaciones en el trabajo. La decisión de suspender o despedir a un empleado acusado
de haber participado en el acoso sexual debe basarse en el pensamiento crítico.
Determinar los hechos en las entrevistas, las declaraciones de testigos y la evaluación de
credibilidad de los testigos son métodos auto guiados y de autodisciplina que se pueden
utilizar para deducir si las acciones del empleado o su comportamiento constituye acoso
sexual. Además, identificar los efectos que una suspensión tendrá sobre el empleado y su
rendimiento, así como los empleados que estén bajo su mando son consideraciones que
requieren el uso de procesos de pensamiento crítico.
También se ve manifestado en el área de Servicio al cliente cuando los empleados que
tienen contacto con los clientes de negocios, ya sean empresas o individuos, utilizan sus
habilidades de pensamiento crítico cada vez que se involucran en la resolución de
conflictos. El conocimiento del producto y la comprensión de las necesidades del cliente
son parte de esas soluciones. Usar ese conocimiento para lograr una solución satisfactoria
es parte del proceso de utilizar el pensamiento crítico en el lugar del trabajo. Un ejemplo
es una utilidad de un agente de servicio al cliente que puede usar un juicio independiente,
además del pensamiento crítico cuando se trata de tomar la decisión de prorrogar la fecha
del vencimiento de una factura eléctrica que se realizó durante los meses de verano para
un cliente con un historial de pagos impecables. Estará haciendo uso de sus habilidades de
pensamiento crítico al momento de considerar cuál es la solución mejor y la más racional.
Revisar el historial del cliente a través de los pagos es un proceso de auto guía ayudará a
tomar una decisión con bases, en parte, por empatía con los clientes que sufren de calor
insoportable.
Por supuesto, el pensamiento crítico no es nada nuevo y prácticamente es una de las
cualidades que han coexistido con el hombre desde que comenzó a cambiar su forma
animal por un razonamiento más avanzado. Sin embargo, y pese a ser una habilidad propia
del ser humano, lo cierto es que su explotación a nivel empresarial no se ha hecho patente
hasta la última década. Y es que, anteriormente, la mayoría de los empleos eran en el
mundo agrícola o en cadenas industriales, en las que la principal virtud es ser capaz de
realizar procesos repetitivos a la mayor velocidad posible, sin ningún tipo de
requerimiento crítico para ello.
Como decíamos, la evolución del arte empresarial ha hecho que la simple fuerza de trabajo
sea, hoy por hoy, inservible ante la necesidad de profesionales capaces de entender el qué,
cómo y por qué suceden determinados eventos en su mercado y cómo pueden obtener una
ventaja competitiva en los mismos. Igualmente, el pensamiento crítico es fundamental
para obtener diferentes puntos de vista sobre una misma problemática, habilidad esencial
conforme estos problemas se vuelven más y más complejos, sus soluciones más difíciles de
encontrar y las posibilidades infinitas al unir este pensamiento crítico a otras tendencias
en alza como la cocreación, la innovación abierta o los equipos multidisciplinares de
trabajo.
Un empleado con una gran capacidad de pensamiento crítico también es capaz de ver el
potencial de las situaciones que afecten al negocio de manera más rápida que un
trabajador convencional, gracias principalmente a las habilidades deductivas que les
permiten ver oportunidades donde otros solo ven obstáculos.
El pensamiento crítico ha sido siempre un atributo apreciado en el Liderazgo empresarial,
pero en los últimos años, especialmente en las escuelas de negocios, se han estudiado con
mayor hincapié las habilidades cuantitativas que las cualitativas, por lo que el
pensamiento crítico ha quedado rezagado.
Ahora, con el incremental aumento de los ecos de la complejidad y la súper velocidad de
expansión tecnológica y de ampliación de las tonalidades del conocimiento, la necesidad
de un pensamiento crítico hace su inquietante reaparición para convertirse en una
habilidad movilizadora e imprescindible para el Liderazgo de las empresas.
Qué hace un Líder para pensar críticamente:
1. Se hace preguntas constantemente:
Los Líderes pensadores críticos son curiosos y buscan el qué y el por qué detrás de cada
propuesta, idea o proyecto que pueda beneficiar a la empresa. Este supuesto se hizo
evidente, por dar un ejemplo, cuando nuestros mercados financieros colapsaron
estruendosamente en el 2008. La crisis puede desatar y matizar sin precedentes, el
pensamiento crítico, puesto que te obliga a preguntarte cómo y por qué se
desencadenaron tan violentamente los problemas, te apresura a generar diversas teorías
sobre cada aspecto de la crisis y a probarlas en tiempo récord.

2. Busca, de manera expresa y alegre, adoptar una gama de diferentes perspectivas:


Esos Líderes curiosos disfrutan de hurgar en los géneros y culturas representados en el
colorido y multifacético y diverso paisaje empresarial de hoy. Por decir algo, un audaz
diseñador audio-visual chino, no puede ver un problema de la misma forma como podría
ser planteado por un ingeniero de sonido chileno. Ambos pueden disponer de la misma
caja de herramientas para resolver problemas, pero sus diferentes experiencias,
apreciaciones, conocimientos y su bagaje cultural y emocional, pueden proporcionar
información valiosa y muy diferenciada, para un mismo caso.

3. Es capaz de ver el potencial de las situaciones que afecten al negocio:


Asumir que los problemas tienen solución y saber visualizar y aprovechar las múltiples
perspectivas son habilidades deductivas de gran valor en los Líderes pensadores críticos.
Estos Líderes también poseen una inclinación creativa que les permite advertir
oportunidades donde otros solo perciben obstáculos. Se empeñan en penetrar en el
trasfondo de las propuestas a fin de vislumbrar (desentrañar de la oscuridad) las
probabilidades positivas de cualquier opción. Por ejemplo, un constructor puede ver un
desnivel en el terreno como un problema grave, mientras que otro que sea un pensador
inteligente y crítico, lo vería como una oportunidad para reformular el diseño y crear una
estructura deslumbrante e innovadora.
4. Hay un aspecto adicional del pensamiento crítico que es vital para el Líder de hoy; la
ambigüedad de la gestión empresarial:
La abrumadora velocidad de los negocios que se entrelazan entre la tempestad de los
factores globales y complejas cadenas de suministro, dictan que es imposible conocer, a la
luz del sol, todas las variables. Por lo tanto, el Líder crítico tiene que sentirse cómodo
escuchando, sigilosamente, el funcionamiento en un entorno dramático, donde el cambio
es constante y donde las rápidas decisiones sean la norma.

En un mundo donde el torbellino de conocimientos nos atropella y en el cual la traumática


incertidumbre crece sin dimensión, una cosa es cierta, requeriremos de Líderes con un
agudo sentido del pensamiento crítico, que sean perceptivos, curiosos incansables, que
puedan controlar las situaciones de la empresa, descubrir el potencial de los negocios
donde otros no pueden, y aprovechar las oportunidades a través de sistemas efectivos de
toma de decisiones, además de ejercer su papel fundamental que es la dirección efectiva
del talento humano.

CONCLUSION:
En conclusión, el pensamiento crítico ayudará a los colaboradores de las organizaciones a
comprender situaciones complejas y poder liderar los grupos de trabajo mediante el uso
de la razón, haciéndonos ver que un líder debe poseer un pensamiento crítico que le
permita ver las cosas hacia el futuro, debe ser además creativo cuando se requiera serlo,
innovador que pueda romper las reglas, las tradiciones y costumbres. Esta manera de
liderar se debe dar con todos los trabajadores de una manera participativa que rompa
esquemas, el líder es que busca objetivos superiores, que no se conforma y está
comprometido con los demás. Con este trabajo quiero demostrar que si las empresas
buscarán líderes enfocados al pensamiento crítico podrían obtener mejores resultados,
que no es lo mismo tener un jefe que solo dicta ordenes sino que a su vez nos pueda dirigir
y que no es necesario ser jefe para poder liderar, cada uno de nosotros con nuestras
actividades podemos liderar en nuestras organizaciones, en tiempos actuales no
necesitamos alguien que nos dicte las tareas a realizar debemos de analizar críticamente
que sería lo mejor para la empresa proyectándonos a largo plazo. En nuestro medio es un
reto formar líderes en la resolución de problemas empresariales y de negocios, con tantas
culturas y barreras de por medio, lo que todo líder debe cuestionarse constantemente el
porqué de las cosas y que podría afectar a los negocios, en un mundo en donde la lluvia de
conocimientos nos atropella y una incertidumbre, requerimos líderes con pensamientos
agudos y con habilidades como la razonabilidad y la creatividad.