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GRANDES

EXPONENTES
BAUTISTAS
Y SU TEOLOGÍA DEL PACTO

2018
TABLA DE CONTENIDO

PREFACIO .............................................................................................................................................. 4

LA TEOLOGÍA FEDERAL DE NEHEMIAH COXE............................................................................ 6

LA TEOLOGÍA DEL PACTO Y LA JUSTIFICACIÓN POR BENJAMIN KEACH ......................... 10

¿SOSTENÍA CHARLES SPURGEON EL FEDERALISMO 1689? .................................................... 18

JOHN GILL Y EL FEDERALISMO DE 1689 ..................................................................................... 34

¿ESTÁ DE ACUERDO A. W. PINK CON EL FEDERALISMO 1689? ............................................. 48

AGRADECIMIENTOS Y RECONOCIMIENTOS .............................................................................. 57


PREFACIO

La teología del pacto, o federalismo, ha sido un tema de vital importancia en la


teología bautista histórica, y se ve reflejada no sólo en el capítulo 7 de la Confesión de
Fe Bautista de Londres de 1689, sino también en el desarrollo de otros capítulos donde
se asoma el concepto de pacto. Sin embargo, poco se ha conocido de lo que grandes
exponentes bautistas han hablado y enseñado respecto a este tema. Poco se sabe que
Nehemiah Coxe, fue uno de los que influyó mucho en la redacción de la segunda
confesión de fe bautista (la de 1689) y que él mismo escribió un tratado teológico respecto
a los pactos divinos. Otros que también hicieron sus aportes teológicos, Benjamin Keach
y John Gill, quienes hablaron del tema de los pactos y su relación con la fe cristiana. Y
sin olvidar al príncipe de los predicadores, Charles Spurgeon, aunque no escribió un
tratado teológico en sí sobre los pactos, sin duda su enseñanza en muchos de sus sermones
estaban impregnados con el enfoque de pactos y su impacto en la vida cristiana. Y,
aunque muy famoso, el gran A. W. Pink también siguió con un pensamiento de pactos,
quien habiendo terminado de publicar un libro refutando la teología dispensacionalista,
se dispuso a sacar un tratado más profundo sobre los pactos divinos. Todos ellos, aunque
no son todos los que han hecho aportes en la teología bautista, sin duda son conocidos
por brindar grandes enseñanzas de fe y de vida.
El siguiente material que presentamos se trata de una recolección de varios artículos
escritos por diferentes autores en inglés (y en diferentes páginas web) que han sido
traducidos y puestos a disposición. La finalidad de esto es para mostrar lo que grandes
exponentes bautistas pensaban y enseñaron sobre la teología del pacto. En la lista tenemos
a Nehemiah Coxe, Benjamin Keach, Charles Spurgeon, John Gill y A. W. Pink. Si bien
no son todos los que han hecho contribuciones con respecto a los pactos en la fe cristiana,
empezaremos con este grupo para tener una idea de cómo era su pensamiento dentro de
la estructura de pactos divinos.
Esperamos que sea de gran ayuda para la familia de la fe cristiana, y sirva para la
edificación en el conocimiento del Señor para la gloria de Dios. Con esto no queremos
contrastar y contender entre estos exponentes bautistas, sino más bien para que sirva de
motivación cristiana en la búsqueda de un amor mayor por las Escrituras y el
entendimiento del plan de redención que en formas de pactos Dios ha venido trabajando
para mostrarnos la gloria de la obra de Cristo.
Luis J. Torrealba
Federalismo 1689 español
***

“Solamente Cristo es el cumplimiento de la simiente prometida de


la mujer. Solamente Cristo es el cumplimiento del pacto
Abrahámico. Solamente Cristo es el cumplimiento del pacto
Mosaico. Solamente Cristo es el cumplimiento del pacto Davídico.
Por lo tanto, sólo estando espiritualmente unido a Cristo por fe
puede una persona (judío, gentil, o hijo de ambos) convertirse en
un verdadero miembro de la familia espiritual de Abraham, un
heredero de la herencia prometida, y por lo tanto miembro del
pacto de gracia.”

Jeffrey D. Johnson

***
LA TEOLOGÍA FEDERAL DE
NEHEMIAH COXE

INTRODUCCIÓN

Nehemías Coxe fue un Bautista Particular.1 Coxe es una figura importante para los
Bautistas Reformados Confesionales contemporáneos por al menos tres razones: (1) fue
el coeditor (y muy probablemente el editor "senior") de la Confesión de Fe de la Segunda
Confesión de Fe de Londres (II LCF);2 (2) estuvo de acuerdo con John Owen y otros
teólogos ortodoxos reformados del siglo XVII en la función del pacto de obras en la
historia redentora relacionado con el pacto mosaico;3 y (3) fue el autor de A Discourse of
the Covenants that God made with men before the Law… (Un discurso de los pactos que
Dios hizo con el hombre antes de la Ley…), el cual es estructurada después del modelo
federal, utiliza nomenclatura teológica ortodoxa reformada, conceptos y fuentes, y es
semánticamente reformado ortodoxo, excepto porciones de su exposición del pacto
Abrahámico.4
Estas razones para la importancia de Coxe deben obligar a los bautistas reformados
confesionales contemporáneos a preguntarse si la teología de Coxe es su teología. Ya que
Coxe desempeñó un papel importante en la formulación de la 2da Confesión de Fe de
Londres y como su federalismo es claro y en acuerdo sustancial con la teología federal
de su época, entonces, si los bautistas confesionales contemporáneos confiesan lo que
seguramente creyeron entre nosotros, entonces ¿no deberían confesar el federalismo de
Coxe?

1
Para una breve biografía cf. James M. Renihan, “An Excellent and Judicious Divine: Nehemiah Coxe” en
Nehemiah Coxe and John Owen, editado por Ronald D. Miller, James M. Renihan, and Francisco Orozco,
Covenant Theology From Adam to Christ (Owensboro, KY: Reformed Baptist Academic Press, 2005), 7-24;
James M. Renihan, “Confessing the Faith in 1644 and 1689” en RBTR, III:1 (Julio 2006): 33ff.; y Michael A.
G. Haykin, Kiffin, Knollys and Keach (Leeds, England: Reformation Today Trust, 1996) para una introducción
a las tres claves de los Bautistas Particulares del siglo diecisiete.
2
Cf. Renihan, “An Excellent and Judicious Divine: Nehemiah Coxe,” 19-21 y Renihan, “Confessing the Faith
in 1644 and 1689,” 33ff.
3
Cf. Richard C. Barcellos, “John Owen and New Covenant Theology…” en Coxe and Owen, Covenant Theology,
353-54. Coxe mismo difiere de Owen en Coxe and Owen, Covenant Theology, 30.
4
Cf. Coxe and Owen, Covenant Theology, 71-140.
EL PACTO DE OBRAS

El tratado de Coxe discute los pactos de Dios con Adán, Noé y Abraham. 5 Es
construido en una trayectoria lineal-histórica desde la creación, la caída, hasta la
redención en el típico modo federal.

Pacto de Obras
Coxe sostiene una sólida visión federal del pacto de obras. Él lo llamó el pacto de la
creación,6 el paco de obras,7 el pacto de amistad,8 y un pacto de abundancia rica y
bondad.9 Coxe sostuvo que Dios creó a Adán a su imagen con la ley escrita en su corazón.
Fue la suma de esta ley que fue promulgada en el Monte Sinaí y pronunciada brevemente
por nuestro Señor “que la redujo a dos grandes mandamientos con respecto a nuestro
deber tanto para con Dios como para nuestro prójimo...”.10 Adicional a esta ley moral
hubo un “precepto positivo el cual cargó al hombre de no comer del fruto de un árbol en
medio del jardín del Edén”.11 El pacto de obras o de la creación no fue co-extensivo con
la creación sino una adición a ella. Coxe dice:
En esto yace el misterio de la primera transacción de Dios con el hombre y de su
relación con Dios fundada en ella. Esto no resultó inmediatamente de la ley de su
creación sino de la disposición de un pacto de acuerdo al libre, soberano y sabio
consejo de la voluntad de Dios. Por lo tanto, aunque la ley de la creación es
fácilmente comprendida por los hombres (y hay poca controversia sobre esto entre
los que no son degenerados de todos los principios de la razón y la humanidad),
sin embargo, el pacto de la creación, el interés de la posteridad de Adán con él en
él, y la culpa del pecado original volviendo sobre ellos por ella, no son propiedad
de la mayoría de la humanidad. Tampoco pueden entenderse sino por la luz de la
revelación divina.12
No es por ninguna necesidad de la naturaleza que Dios entre en pacto con los hombres
sino por su propio placer. Tal privilegio y proximidad a Dios como está incluido en el

5
Para un esquema del tratado de Coxe donde esto puede ser observado fácilmente vea a Richard C. Barcellos
“Appendix One: Outline of Coxe” en Coxe and Owen, Covenant Theology, 313-15.
6
Coxe and Owen, Covenant Theology, 39, 46, 49, 53, 58.
7
Coxe and Owen, Covenant Theology, 45, 49, 53.
8
Coxe and Owen, Covenant Theology, 49, 51. Esto parece depender de Cocceius.
9
Coxe and Owen, Covenant Theology, 49.
10
Coxe and Owen, Covenant Theology, 43. Para una breve reseña de la visión altamente matizada de las
funciones del Decálogo en la historia redentora en la ortodoxia Reformada vea mi The Family Tree of Reformed
Biblical Theology: The Method of and Contributions to the articulation of Redemptive History of Geerhardus
Vos and John Owen (Owensboro, KY: RBAP, 2010), 277-297.
11
Coxe and Owen, Covenant Theology, 43.
12
Coxe and Owen, Covenant Theology, 49.
interés de pacto no puede resultar inmediatamente de la relación que tienen con Dios
como criaturas razonables, aunque rectas y en un estado perfecto.13
Adán tenía “la promesa de una recompensa eterna en la condición de su perfecta
obediencia a estas leyes”.14 El árbol de la vida funcionó sacramentalmente como “un
signo y compromiso de esa vida eterna que Adán habría obtenido por su propia
obediencia personal y perfecta a la ley de Dios si hubiera continuado en ella”.15 La
violación de Adán del precepto positivo de Génesis 2:17 fue también una violación de
“esa ley eterna que está escrita en su corazón".16

EL PACTO DE GRACIA

Pacto de Gracia: La Función Programática de Génesis 3:15


Coxe ve el pacto de gracia introducido a través de la promesa del evangelio revelada
por primera vez en Génesis 3:15. La 2ª CFL (1677), en la sección 7:3 dice: “Este Pacto
[el pacto de gracia en contexto; Cf. 7:2] se revela en el Evangelio; en primer lugar, a
Adán en la promesa de salvación por la simiente de la mujer...” 17 En su Discurso de los
Pactos, Coxe dice:
11. Fue a partir de este diseño de amor y misericordia que cuando el Señor Dios
vino al hombre caído en el jardín en el fresco del día, y lo encontró lleno de horror
y vergüenza en la conciencia de su propia culpa, no ejecutó el rigor de la ley sobre
él. En cambio, mantuvo un tratado con él el cual mostraba un descubrimiento de
gracia. Por esto se le abrió una puerta de esperanza en el establecimiento de un
nuevo fundamento para su aceptación con Dios y su caminar agradable ante Él.
1. Porque en la sentencia de la serpiente (que implicaba principalmente al Diablo
cuyo instrumento había sido la tentación del hombre, y que probablemente fue

13
Coxe and Owen, Covenant Theology, 36.
14
Coxe and Owen, Covenant Theology, 44, 51. Coxe da tres pruebas con discusión para la promesa de una
recompensa eterna en las páginas 45-46.
15
Coxe and Owen, Covenant Theology, 45. Coxe justifica esta función del árbol de la vida de la siguiente manera:
"La alusión que Cristo hace a ella en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 2:7). ... El método del trato de Dios con
Adán en referencia a este árbol después de haber pecado contra él y la razón asignada por él mismo (Génesis
3:22ss.). ... Esto también no debe olvidarse: que como la ley de Moisés incluyó de algún modo el pacto de la
creación y sirvió para un memorial de ella (por lo cual toda la humanidad estaba involucrada en su maldición),
no sólo tenía la sanción de una maldición terriblemente denunciada contra los desobedientes, sino también una
promesa de la recompensa de la vida a los obedientes. Así como la ley de Moisés era la misma en precepto moral
con la ley de la creación, así la recompensa a este respecto no era una recompensa nueva, sino la misma que por
compacto había sido debido a Adán, en el caso de su perfecta obediencia. Aquí Coxe está articulando la visión
de Owen (y otros) de la función del pacto de obras bajo el pacto mosaico.
16
Coxe and Owen, Covenant Theology, 43, 51.
17
Cf. Una confesión de Fe Preparada por los Ancianos y Hermanos de muchas Congregaciones de cristianos
(bautizados por profesión de Fe) en Londres y el resto de Inglaterra, Impreso en el año 1677 (Auburn, MA: B&R
Press, Facsimile edition, 2000), 27.
obligado a permanecer en su posesión de la serpiente hasta que recibió este castigo,
Génesis 3:15) hubo una bendita promesa de redención y salvación para el hombre.
Esto debía ser elaborado por el Hijo de Dios nacido de una mujer, y así su simiente,
y el hombre debía recibir la salvación prometida por la fe y esperar en ella. En esta
promesa implícita se puso el primer fundamento de la iglesia después de la caída
del hombre que iba a ser levantado de las ruinas del reino del Diablo por la
destrucción de su obra por Jesucristo (1 Juan 3:8).18
Más adelante, Coxe añade:
Desde el primer amanecer de la bendita luz de la gracia de Dios a los pobres
pecadores, exhibidos débilmente en la promesa indicada en Génesis 3:15, los
redimidos del Señor fueron traídos en una nueva relación con Dios, en y por Cristo
la semilla prometida, por medio de la fe en Él como se revela en esa promesa.19
Esta comprensión de Génesis 3:15 da a la obra de Coxe un sabor Cristocéntrico desde
el principio. En el primer párrafo, dice:
El gran interés de la paz actual del hombre y de la felicidad eterna está más
estrechamente relacionado con la religión. Y toda religión verdadera desde la caída
del hombre debe ser enseñada por la revelación divina que Dios por diversas partes
y después de una manera diversa20 ha dado a su iglesia. Hizo que esta luz aumentara
gradualmente hasta que todo el misterio de su gracia fuera perfectamente revelado
en y por Jesucristo, en quien estaban ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento. Dios, cuyas obras fueron todas conocidas por él desde el principio,
ha dispuesto y ordenado en todas las épocas la revelación de su voluntad a los
hombres, sus transacciones con ellos y todas las obras de su santa providencia hacia
ellos, con referencia a la plenitud del tiempo y la reunión de todas las cosas a una
cabeza en Cristo Jesús. Así que en toda nuestra búsqueda de la mente de Dios en
las Sagradas Escrituras debemos manejar nuestras investigaciones con referencia
a Cristo. Por lo tanto, el mejor intérprete del Antiguo Testamento es el Espíritu
Santo que nos habla en el Nuevo. Allí tenemos la luz más clara del conocimiento
de la gloria de Dios que brilla sobre nosotros en la faz de Jesucristo, al desvelar
aquellos consejos de amor y gracia ocultos de épocas y generaciones anteriores.21
Esta declaración no sólo es programática para una comprensión Cristocéntrica de la
Escritura, sino que también refleja el hecho de que Coxe veía la revelación especial como
progresiva. La 2ª CFL, en la sección 7:3 dice: “Este pacto se revela en el Evangelio; en
primer lugar, a Adán en la promesa de salvación por la semilla de la mujer, y luego
mediante pasos adicionales hasta completarse su plena revelación en el Nuevo
Testamento.” Coxe vio a Cristo como el centro hermenéutico y el punto focal de toda la
Biblia (es decir, scopus Scripturae [el alcance u objetivo de la Escritura]).

18
Coxe and Owen, Covenant Theology, 55.
19
Coxe and Owen, Covenant Theology, 59.
20
Aquí depende de Beza. Cf. Coxe and Owen, Covenant Theology, 33, n. 1.
21
Coxe and Owen, Covenant Theology, 33.
LA TEOLOGÍA DEL PACTO Y LA JUSTIFICACIÓN
POR BENJAMIN KEACH

Benjamin Keach (1640 – 1704), uno de nuestros primeros antepasados bautistas


ingleses, enseñó que la doctrina de la justificación estaba inextricablemente ligada a la
doctrina bíblica de los pactos, y especialmente con el pacto de gracia. De acuerdo con
Austin Walker, “El pacto de gracia asumió un lugar central en el pensamiento de Keach,
tanto así que no es posible apreciar ni el calvinismo de Keach ni el hombre mismo sin
una correcta apreciación de su comprensión de eso”.22 Es verdad también que es
imposible entender la doctrina de Keach en cuanto a la Justificación sin entender su
doctrina de los pactos. El Pacto Eterno (1693) es una serie de dos sermones que más
tarde fueron editados e impresos en un folleto de cuarenta y cuatro páginas.
Keach originalmente predicó el primero de estos sermones a su congregación en
Horsly-down en el funeral de un compañero ministro del evangelio, el Sr. Henry Forty,
quien era el pastor de una iglesia en Abingdon. El pasaje del sermón es 2 Samuel 23:5,
“No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
ordenado en todas las cosas, y será guardado”. El texto dice que estas fueron “las últimas
palabras de David” (v.1). Keach creyó que así como el pacto eterno de gracia consoló a
David y le dio esperanza en su lecho de muerte, así el pacto de gracia es la única esperanza
de cualquier pecador moribundo. Él escribió: “Los hombres pueden hablar de su propia
justicia y de la santidad del Evangelio; sin embargo, estoy persuadido de que no se
atreverán a alegar en el punto de Justificación, en sus lechos de muerte, ni en el Día del
Juicio; No, no es nada más que Cristo… [quien] puede dar socorro a una conciencia
herida y angustiada”.23 La carga principal de los dos sermones es demostrar que no hay
distinción entre el pacto de redención y el pacto de gracia. Según Keach, el pacto de
gracia es el pacto de redención, y preservar la unidad de los dos sirve para salvaguardar
la doctrina de la justificación por la sola fe en el terreno de la justicia de solo Cristo.24

22
Walker, Benjamin Keach, 107. Vea también J. Barry Vaughn, “Benjamin Keach,” in Baptist Theologians, ed.
Timothy George and David Dockery (Nashville: Broadman, 1990), 58. Para más información sobre la teología
del pacto entre Bautistas, vea Paul Fiddes, “’Walking Together’: The Place of Covenant Theology in Baptist Life
Yesterday and Today,” in Pilgrim Pathways: Essays in Baptist History in Honour of B.R. White (Macon: Mercer,
1999), 44-74.
23
Benjamin Keach, The Everlasting Covenant, A Sweet Cordial for a Drooping Soul or, The Excellent Nature of
the Covenant of Grace Opened en un sermón predicado el 29 de Enero en el funeral del Sr. Henry Forty (London:
n.p., 1693), desde el prefacio.
24
Ibíd.
En la primera sección de la obra, Keach explicó que él había sido previamente
convencido de una distinción entre el pacto de la gracia y el pacto de la redención, pero
después de un estudio posterior, se convenció de que son el mismo pacto.25 Hay un pacto
de gracia con dos partes distintas. Una parte del pacto de gracia es hecho con Cristo, el
Mediador, y la otra parte es hecha con todos los elegidos en Él. Keach creía que separar
estas dos partes del pacto de gracia en dos pactos diferentes tiende a separar a Cristo de
la redención de su pueblo y abre el camino para que los hombres confíen en su propia
santidad para justificación. Él, por lo tanto, buscó demostrar que la doctrina de un pacto
eterno de gracia es bíblica, que se opone a todas las objeciones, que está interconectada
con el resto de la doctrina bíblica y que trae gran consuelo a las almas de los creyentes.

ARGUMENTO BÁSICO
Keach argumentó desde la Escritura que el pacto de redención y el pacto de gracia son
el mismo pacto. Según Keach, la Biblia nunca reconoce tres pactos generales, sino sólo
dos: el pacto con Adán y el pacto con Cristo. Romanos cinco contrasta estas dos cabezas
del pacto solamente (Rm. 5:12-21), y así como hay un pacto con Adán y todos los que
están en él, así también hay un pacto con Cristo y todos los que están en Él.26 Keach
afirmó que la Biblia revela dos administraciones del pacto de obras. La primera
administración apareció en el jardín antes de la caída de Adán. Ese pacto del jardín
prometió la vida eterna a Adán con la condición de su perfecta obediencia a la ley de
Dios y amenazó con la muerte eterna por el pecado.27 Más allá de esa primera edición del
pacto de obras, Keach escribió que “hubo otra Edición o Administración de la misma
dada a Israel, que aunque era un Pactos de Obras, es decir, haz esto y vive, no fue dada
por el Señor con el mismo Fin y Diseño… No se dio para justificarlos”.28 Haciendo
referencia a la obra de John Owen, Keach argumentó que el pacto mosaico dado a la
nación israelita sirve para revelar la santidad perfecta de Dios.29 También sirve para
demostrar que los pecadores, que no tienen tal santidad perfecta, no pueden ser
justificados ante los ojos de Dios. Por lo tanto, una de las funciones del pacto mosaico es

25
Ibíd., 6.
26
Aunque Keach no hace el argumento explícitamente, la consistencia parecería requerir que sus oponentes
admitan que si el pacto con Cristo y aquellos en Él deben ser dos pactos separados porque se hace tanto con la
cabeza del pacto como con los que están en la cabeza del pacto, entonces el pacto con Adán y los que están en él
deben ser también dos pactos separados. El pacto de obras tendría que ser dividido en dos convenios. Pero,
evidentemente, sus oponentes no hicieron ese argumento.
27
Para el desarrollo de la doctrina del pacto de obras en la teología reformada, véase Robert Letham, "El Foedus
Operum: algunos factores que explican su desarrollo", The 16th Century Journal 4,4 (1983): 457-67. Letham
sostiene que el pacto de obras se desarrolló sobre una metodología Ramist en la cual la ley fue vista como
fundacional y causante de la gracia. La ley subraya la gracia en la teología federal clásica.
28
Keach, The Everlasting Covenant, 7.
29
Ibíd.
llevar a los hombres fuera de sí mismos, alejándolos de su propia justicia, y a la
justificación ajena de Cristo para justificación (Rom. 3:19-20; Gál. 3:21-22).
Entonces Keach argumentó que el Antiguo Testamento apunta a Cristo como la única
base de la justificación. Génesis 3:15 revela la primera promesa del evangelio a Adán en
el protoevangelio. Esta promesa “se dirige principalmente a Cristo, como la Simiente de
la mujer, y también a nosotros en Él”.30 El pacto de Abraham hace lo mismo cuando Dios
declara a Abraham en Génesis 12:3 y 22:18, “En tu simiente todas las naciones de la
tierra serán bendecidas”. Según el Nuevo Testamento, Cristo mismo es la descendencia
(simiente) prometida (Gál. 3:16), y esta promesa garantiza bendiciones para los hombres
de todas las naciones que están en Él (Gál. 3:28-29). Del mismo modo, Keach argumentó
que el pacto davídico “se dirige a Cristo, y también en Él a nosotros" (Salmo 89:20, 28,
29).31 El pacto con David y su descendencia apuntaba a Cristo y era un tipo de pacto con
Cristo y los que están en Él.
Por lo tanto, todos los pactos del Antiguo Testamento son promesas que fluyen de un
pacto único con Cristo y los que están en Él.32 El Antiguo Testamento no sabe nada de
dos pactos distintos de redención y gracia. Por lo tanto, la estructura de la Biblia es bi-
pactal, no tri-pactal (1 Cor. 15:22).

OBJECIONES CONTESTADAS
El sermón, entonces, procede a responder a una serie de objeciones a la doctrina de
Keach de un pacto eterno de gracia. Keach no especificó la fuente o las fuentes de las
siguientes objeciones, pero eran objeciones reales formuladas por aquellos que se
oponían a las opiniones de Keach. Algunos objetaron que debido a que el diseño salvador
de Dios involucra a partes distintas, debe haber dos pactos. Argumentaron que las
obligaciones y promesas de Cristo son diferentes de las obligaciones y promesas que Dios
hizo a los elegidos; por lo tanto, hay dos pactos. Keach respondió afirmando que la
situación no es tan clara. El pacto de Dios con Cristo fue un pacto que involucró a los
elegidos porque toda su obra redentora debía estar en su nombre y asegurar sus
bendiciones. Por lo tanto, el pacto de Dios con los elegidos era un pacto con ellos en
Cristo y no aparte de Él.33
Otro argumento contrario afirmaba que debido a que Dios entró eternamente en un
pacto con Cristo antes de la caída y luego que Dios entró temporalmente en pacto con los

30
Ibíd., 10. Las itálicas están en el original.
31
Ibíd.
32
Keach no se refirió al Pacto Noéico. Tal vez no veía ese pacto como si estuviera en la misma categoría que los
demás.
33
Keach, The Everlasting Covenant, 10-11.
elegidos después de la caída, entonces debe haber una separación entre los dos pactos.
Keach respondió que el pacto de gracia fue hecho con Cristo y los elegidos en Él antes
de la fundación del mundo. Aun cuando los elegidos no fueron creados todavía, Dios aún
convino con Cristo y con ellos en Él para su redención. De la misma manera, cuando
Dios realizó ese mismo pacto eterno a través de la encarnación, vida, muerte y
resurrección de Cristo, lo hizo también con Cristo y con los elegidos en Él. El mediador
y los elegidos son partidos del eterno pacto, ambas eternamente y temporalmente. La
esperanza moribunda de David en el texto del sermón (2 Sam 23:5) es el "perpetuo" y
eterno pacto de gracia, no un mero pacto temporal, y Keach señala que lo mismo es cierto
en otros pasajes de la Escritura (Sal. 89:19).34 Separar a Cristo de su pueblo en un pacto
temporal de gracia y luego enfatizar ese pacto temporal con los elegidos por sobre el
pacto eterno con Cristo hace que la teología del pacto sea centrada en el hombre en lugar
de estar centrada en Cristo, y abre el camino para resaltar las obras del hombre para la
justificación en lugar del trabajo de Cristo solo.
Otra objeción insistió en que, puesto que Cristo cumple un conjunto de condiciones y
los elegidos cumplen un conjunto diferente de condiciones, debe haber dos pactos
diferentes. Los opositores de Keach dijeron que la condición del pacto de obras fue la
obediencia perfecta para justificación, pero la fe sola es la condición de justificación en
el pacto de gracia. Por lo tanto, debe haber dos pactos diferentes. Sin embargo, Keach
respondió señalando que el pacto con Cristo asegura y suministra todas las "condiciones"
del pacto para los elegidos. Cristo no sólo vivió, murió y resucitó sólo para sentarse
ociosamente a la diestra de Dios. En cambio, Cristo continúa activamente como mediador
de los elegidos, intercediendo por ellos y procurando para ellos la bendición de la fe. Así,
cuando los objetores insistían en que la fe debía ser una condición del pacto de gracia, ya
que “Cristo no cree por nosotros”, Keach respondió, "¿Quién dice que lo hace? Pero…
¿No ha obtenido la gracia para nosotros, para permitirnos creer? ¿No es Él el autor y
consumador de nuestra Fe?”.35 Aunque Cristo mismo no cree por los elegidos, Keach
argumentó que Él hace que los elegidos crean por su obra mediadora en el pacto. Por lo
tanto, es incorrecto separar la creencia de los elegidos, y de Cristo dando la creencia a los
elegidos. En el pacto, Cristo procura la fe para los elegidos por su vida, muerte y
resurrección, y aplica la fe a los elegidos por su intercesión de pacto.
Keach no habló de la fe como una “condición” del pacto de gracia como algunos lo
hicieron; en cambio, el prefirió llamar a la fe una “bendición”, el cual fluyó de los méritos
de Cristo.36 Aquellos que distorsionarían el pacto de gracia al desgarrarlo en dos pactos
sentaron las bases tanto del neonomianismo como del arminianismo porque en ambos
sistemas la fe se considera primordialmente como una responsabilidad que los miembros

34
Ibíd., 11-12.
35
Ibíd., 16.
36
Ibíd., 12-14.
del pacto deben cumplir, en lugar de un don comprado y aplicado eficazmente por la obra
de Cristo (Jn. 6:37, 10:16, Fil. 1:6, 2:13).37 Ese énfasis centrado en el hombre del
neonomianismo y arminianismo convierte al pacto de gracia en un pacto de obras porque
enfatiza la obra de los hombres sobre la obra de Cristo. La esperanza del rey David, sin
embargo, era que Dios actuaría poderosamente en su nombre, “Clamaré al Dios Altísimo,
al Dios que me favorece.” (Sal 57:2 RV60).
Keach continuó diciendo que separar el pacto de redención del pacto de gracia hace
posible la eclesiología paidobautista neonomiana. Los neonomistas enseñaron que los
hijos de los creyentes entran en el pacto de gracia a través del bautismo infantil. Ellos
dijeron que todos en este pacto deben creer y obedecer para su justificación en el último
día. Keach escribió:

Temo que algunos hombres se desvíen. Pues parece que algunos hombres
quieren hacernos creer que el pacto de gracia en la latitud de este, no es
más que ese pacto misericordioso de fe y santidad evangélica, que Dios
se complace en entrar con nosotros, y nosotros con Él, en nuestro
bautismo, y si desempeñamos ese pacto hasta el fin, seremos justificados
y salvos; No, y en la medida en que actuamos en sincera obediencia, hasta
ahora, ya estamos justificados; y si esta es la Noción de estos Hombres y
que debemos creer, como ellos, entonces digamos, no estamos bajo la
Gracia, sino bajo una Ley que nos mantendrá en dudas y esclavitud
mientras vivamos; y si no tenemos otra Justicia más que ésta, que está
dentro de nosotros o que ha sido obrada por nosotros, ciertamente
caeremos al infierno cuando lleguemos a morir.38
Los creyentes y sus hijos entran en el pacto de gracia por medio del bautismo y en la
medida en que ellos creen, ya están justificados, pero la justificación completa, según la
comprensión Keach del neonomianismo, está reservada para el Día del Juicio. Keach
creyó que el corazón de este error es el separar al pueblo del pacto de Dios, de la justicia
de su cabeza de pacto haciendo una distinción entre el pacto de redención y el pacto de
gracia.39

37
Ibíd., 15-17.
38
Ibíd., 17-18.
39
Muchos teólogos del pacto ortodoxos distinguen entre el pacto de redención y el pacto de gracia sin correr hasta
los extremos defendidos por los neonomistas. Para una descripción bautista reformada de la distinción, véase
Fred A. Malone, The Baptism of Disciples Alone (El bautismo de solo discípulos), rev. y exp. (Cape Coral, FL:
Founders, 2007), 50-52. Para una discusión paidobautista reformada, véase Francis Turretin, Institutes of Elenctic
Theology, ed. James T. Dennison, Jr., trans. George Musgrave Giger (np., 1696, reimpresión, Phillipsburg, NJ: P
& R, 1994), 2:184-86 (las citas de página son para la edición de reimpresión). Para la historia de esta distinción
entre los teólogos ortodoxos del pacto, véase John Murray, “Covenat Theology” (Teología del Pacto), en
Collected Writings of John Murray (Carlisle, PA: Banner of Truth, 1982), 4:223-34; y a John von Rohr, The
Covenant of Grace in Puritan Thought (Atlanta: Scholars Press, 1986), 63-77.
LA NATURALEZA DEL PACTO DE GRACIA
Habiendo respondido varias objeciones, Keach se dispuso a demostrar la naturaleza
del pacto de gracia. Primero, Keach argumentó que es un pacto de obras y mérito para
Cristo, pero para los elegidos es un pacto de gracia. En segundo lugar, Keach dijo que es
un pacto absoluto. No hay condiciones de entrada para los elegidos. Están unidos a Cristo
eterna e incondicionalmente en el decreto divino, y son hechos beneficiarios actuales con
un interés real en todas sus bendiciones y privilegios cuando el Espíritu de Cristo actúa
eficaz e incondicionalmente en ellos. En tercer lugar, Keach explicó que el pacto eterno
de gracia es un pacto correctamente ordenado (2 Sam. 22:5).40
El pacto de gracia está “correctamente ordenado” de varias maneras. Es correctamente
ordenado con respecto a los atributos de Dios. Pone muchos de los atributos de Dios en
exhibición, incluyendo la soberanía de Dios, demostrando que Dios tiene el derecho de
elegir a aquellos sobre quienes Él otorgaría sus beneficios de salvación. El pacto muestra
además la infinita sabiduría de Dios al diseñar tal pacto, su amor por su pueblo, su justicia
en la defensa de su santa ley, su poder en llamar eficazmente a los elegidos y su fidelidad
en mantenerlos hasta el fin.41
Keach dijo que el pacto está correctamente ordenado porque que magnifica la gloria
de toda la Trinidad. La gloria del Padre se magnifica porque es la causa eficiente de la
gracia redentora. El Padre envía al Hijo, y todo lo que el Hijo hace en el pacto redunda
finalmente en la gloria de Dios Padre. El pacto de gracia también magnifica la gloria de
Jesucristo como cabeza del pacto. Cristo es glorificado por su amorosa disposición a
sufrir e interceder por los enemigos de Dios y ser su sumo sacerdote para siempre,
comprando y asegurando la justificación para los elegidos. El pacto también magnifica
la gloria del Espíritu Santo, demostrando su divinidad y personalidad distinta. Él tiene
sus propios términos para cumplir, convencer del pecado, vivificar a los elegidos sobre
la base de la obra de Cristo, vistiéndolos en la justicia de Cristo por la fe sola,
santificándolos hasta el extremo y preservándolos con seguridad para su glorificación.
Así, Keach dijo que el pacto de la gracia está correctamente ordenado para glorificar toda
la Trinidad.42
Además, el pacto de gracia está correctamente ordenado porque honra la santa y justa
ley de Dios. Para Keach, esto no es poca cosa. La ley es parte de la esencia misma del
pacto de gracia. Mientras que Keach comprendía que los Neonomianos enseñaban que
Dios cambió la ley de obediencia perfecta por una ley flexible del Evangelio, que es más

40
Keach, The Everlasting Covenant, 20-21.
41
Ibíd., 22-24.
42
Ibíd., 24-27.
suave y más fácil de mantener, Keach insistió en que la Escritura muestra a Dios
sosteniendo y honrando la ley por medio del pacto de gracia. Keach escribió:

Dios no se arrepintió, él dio la ley de la perfecta obediencia; para lo que


serviría mejor con la Pureza de su Santa Naturaleza; no puede
justificarnos ninguna justicia, a falta de una justicia perfecta. Por lo tanto,
no diseñó, por medio de la mediación y obediencia de Cristo, destruir la
ley, ni tomar ninguna recompensa en la habitación de la misma, que todos
los caminos no respondían a la justicia que requería, y hacían satisfacción
por su incumplimiento: por lo tanto, por la fe (es decir) al tener la justicia
perfecta de Cristo imputada a nosotros, en su Conformidad explícita con
la Ley, por su activa y pasiva obediencia podría establecer la ley y la haría
Honorable. Si por alguna Ley, tomando en cuenta que Dios es Rector o
Gobernador, la Justificación, o Vida Eterna, se ha de tener, debe ser una
Ley de Obediencia perfecta, la Santa y Justa Naturaleza de Dios lo
requiere; y ninguna Ley de Obediencia imperfecta, que nunca haya sido
tan sinceramente realizada, puede responder a la justicia de Dios, ni ser
agradable con la Pureza de su Naturaleza, Sabiduría infinita y Santidad.43
Esto es importante porque demuestra lo que Keach creía acerca de la relación entre la
ley de Dios y su carácter. Keach insistió, contra los neonomistas, que la ley de Dios está
determinada y fijada por el carácter inmutable de Dios. Dios no puede descartar
justamente su ley, ni tampoco puede Dios aceptar justamente la obediencia imperfecta
como el fundamento de la justificación parcial porque cualquier justificación requiere
obediencia perfecta a la ley de Dios. Keach dijo que Cristo tenía que guardar la ley del
pacto original de las obras a favor de los elegidos como su sustituto para que fueran
justificados en absoluto. Debido a que los neonomistas negaron esto, Keach creyó que
deshonraron tanto la ley de Dios como la santidad de Dios.44 Pero el verdadero pacto de
gracia es bien ordenado porque honra y sostiene la ley de Dios y la santidad.
Keach entonces argumentó que el pacto de gracia está correctamente ordenado para el
bien de los elegidos. Es el fundamento y la causa de su reconciliación, vivificación,
justificación, adopción, santificación y salvación del infierno. Es un pacto fiable, seguro
y cierto en todos los aspectos. Cristo cumple todos sus términos. El pacto fue formado en
el decreto eterno e inmutable de Dios y por lo tanto es seguro. Es un juramento jurado y
una promesa para los elegidos. Fue confirmado por la sangre de Cristo y ejecutado por el
Espíritu Santo. Este pacto fue testigo de poderosos milagros y atestiguado por los

43
Ibíd., 28-29. Las palabras "explícito" y "podría" son inciertas debido a la ilegibilidad de las copias existentes
de la obra.
44
Ibíd., 29-30.
Apóstoles. Por lo tanto, los elegidos pueden confiar en que este es un pacto seguro para
su bien.45

APLICACIÓN DE ESTA DOCTRINA


Finalmente, Keach se volvió para aplicar sus dos sermones. Su aplicación incluía tanto
“reprensión” como “exhortación”. Keach comenzó reprochando la vida licenciosa. Tomó
la muerte de Cristo para redimir a los hombres de su pecado, lo que muestra la seriedad
del pecado. Lejos de promover el antinomianismo, el pacto de gracia, correctamente
comprendido, lleva a los hombres a comprender la gran maldad del pecado y los hace
odiarlo y apartarse de eso. Keach también reprobó a aquellos que mezclaron su propia
santidad con la justicia de Cristo, ya que nada menos que la perfecta justicia de Cristo
puede merecer cualquier justificación para los hombres pecadores. Además reprendió a
los neonomistas y arminianos que hablan del pacto de gracia como si fuera un pacto de
obras, porque eso menosprecia la obra de Cristo y falla en reconocer la plenitud de lo que
logró. Keach también amonestó a todos los que intentan reformar su vida a través de
esfuerzos morales y esfuerzos legales, ya que eso nunca puede traer salvación. Sólo
aquellos que miran y descansan en Cristo y su justicia pueden tener paz con Dios y alivio
debidamente fundamentado para sus consciencias agobiadas.46
Keach entonces se volvió a la exhortación. Exhortó a los impíos a temblar a la luz de
sus pecados y la ofensa infinita que son a Dios. Él habló a los pecadores quebrantados
para que busquen consuelo en Cristo y los urgió a abrazar la gracia libre de Dios en el
evangelio, y a encontrar consuelo en Jesucristo.47 Para Keach, el pacto de gracia y la
justificación por ese pacto no es una especulación elevada o de alta mente. Es la médula
del evangelio con implicaciones prácticas ricas y de largo alcance para todos los hombres
en todas partes, pero especialmente para aquellos que el Padre ha escogido para la
salvación.

45
Ibíd., 31-34.
46
Ibíd., 38-41.
47
Ibíd., 42-43.
¿SOSTENÍA CHARLES SPURGEON EL
FEDERALISMO 1689?

Benjamin Keach fue pastor durante 36 años de una congregación en Horse-lie-down


en Southwark, Londres, entre los años 1668 a 1704. Le sucedió en el cargo Benjamin
Stinton desde 1704 – 1718 (por catorce años); a quien sucedió John Gill desde 1720 hasta
1771, por 51 años. En el año 1833 la congregación se trasladó a New Park Street, lugar
donde Spurgeon comenzó a predicar en 1854 a la edad de veinte años.
Keach sostenía el Federalismo de 1689, mientras que Gill se inclinaba más hacia la
teología bautista del pacto de Westminster48 (llamada actualmente teología del pacto
bautista reformado moderna).
¿Cuál de todas las posturas sobre la teología pactual sostenía Spurgeon?

ES IMPORTANTE
Primero, cabe mencionarse cuán importante creía Spurgeon que era este tema:
“‘Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos
días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre ellos, y sobre su
corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo
(Hebreos 8:10).
La doctrina del pacto divino está en la raíz de toda verdadera teología. Se ha dicho
que quien entiende bien la distinción entre el pacto de obras y el pacto de gracia es
un maestro en teología. Estoy convencido de que la mayoría de los errores que los
hombres cometen acerca de las doctrinas de las Escrituras se originan en errores
fundamentales relacionados con los pactos de la ley y la gracia. Que Dios me
conceda ahora el poder para instruirles y a ustedes la gracia para recibir la
instrucción sobre este tema vital.
En la historia de la humanidad, en lo que concierne a este mundo, encontramos que
el hombre estuvo sujeto a Dios primero bajo el Pacto de Obras. Adán fue nuestro
representante, a quien se le dio una ley determinada. Si la obedecía, él y toda su
descendencia serían bendecidos a causa de su obediencia. Si la transgredía, traería
la maldición sobre sí mismo y todos aquellos que estaban representados en él. Ese

48
Para más información, en inglés: http://www.youtube.com/watch?v=ZvPoAnMGuGE (1689 Federalism compared to 20th
Century Reformed Baptists).
es el pacto que nuestro primer padre rompió. Adán cayó, falló en cumplir sus
obligaciones y su caída nos arrastró a todos, pues estábamos en sus lomos y él era
nuestro representante ante Dios. Entonces nuestra ruina se consumó antes de que
naciéramos. Quien nos representaba ante Dios nos arruinó. Es imposible ser salvo
por las obras de la ley, pues bajo ese pacto ya estamos perdidos. Para ser salvos se
requirió un plan totalmente diferente, no en el ámbito de hacer algo y recibir una
recompensa por aquello; pues eso se probó y el representante sobre quien se probó
falló por todos nosotros. En su caída caímos todos, por lo tanto, ya no queda
ninguna esperanza en obtener el favor divino por algo que podamos hacer ni
merecer la bendición divina por medio de una recompensa.
Mas la misericordia divina intervino y proveyó un plan de salvación ante tal caída.
Ese plan consistió en otro pacto, hecho con Jesucristo, el Hijo de Dios, a quien el
apóstol llamó justamente “el segundo Adán”, pues él fue puesto nuevamente como
el representante del hombre. Ahora bien, el segundo pacto, en tanto concierne a
Cristo, fue un pacto de obras tal como el primero y fue de esta manera: Cristo
habría de venir al mundo y obedecer la ley divina. En vista de que el primer Adán
había violado la ley, debía además sufrir el castigo del pecado. Si así lo hiciera,
todos sus representados serían bendecidos con su santidad y serían salvos por sus
méritos. Vemos, entonces, que para nuestro Señor se trató de un pacto de obras. Él
debía realizar ciertas obras, bajo la condición de que ciertas bendiciones nos serían
otorgadas. Nuestro Señor ha guardado el pacto y su obra ha sido completa hasta su
último punto. No existe mandamiento que Cristo no haya obedecido y no existe
castigo por el pecado que él no haya recibido. Fue así un siervo obediente, sí,
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Cumplió lo que el primer Adán no
pudo cumplir y recibió la penalidad que éste mereció por su transgresión. Cristo
estableció el pacto, el cual deja así de ser un pacto de obras, pues todas ellas fueron
ya realizadas. ‘Jesús las hizo todas, todas, mucho, mucho tiempo atrás’.
Ahora ¿qué queda del pacto? Por su parte, Dios se ha comprometido de manera
solemne a dar un favor inmerecido a todos quienes fueron representados en Cristo
Jesús. Existe un tesoro infinito de bendiciones para aquellos por quienes el
Salvador murió, no por sus obras, sino por el don soberano de la gracia de Dios, en
conformidad con la promesa del pacto por medio del cual serían salvos.”
El Portentoso Pacto (Hebreos 8:10).49

“Observémosle [al Pacto de Gracia] con júbilo. Despertemos nuestras arpas y


unámonos a David en alabanzas: ‘No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él
ha hecho conmigo pacto perpetuo’. Aquí hay suficiente como para establecer un

49
Charles Spurgeon, El Portentoso Pacto: http://www.spurgeon.com.mx/sermon3326.pdf
Cielo en nuestros corazones mientras estamos en este mundo. ¡El Señor ha
establecido un Pacto de Gracia, ha hecho la paz con nosotros y nos bendecirá para
siempre!
Observémosle luego con celo. Nunca dejemos que se mezcle con el Pacto de Obras.
Odien ese tipo de predicación, así lo digo, ¡odien esa prédica que no hace distinción
entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia, pues es una prédica fatal y
condenatoria!”.
El Pacto Argumentado (Salmo 74:20).50

“Recuerden que hubo un pacto antiguo, que el hombre rompió: el Pacto de Obras.
‘Haz esto y vivirás’. Si mantienen estos mandamientos, seréis recompensados. Sin
embargo, ese pacto falló, porque el hombre no guardó los mandamientos divinos,
por lo tanto, no obtuvo la recompensa prometida. Transgredimos los términos de
ese contrato y fue invalidado, excepto por el punto en que recibimos el castigo por
aquello; castigo que consiste en que somos apartados de la presencia de Dios y
perecemos sin esperanza alguna, en tanto que ese pacto fue roto.
Ahora, volver a ese antiguo Pacto es algo inútil de lo cual no puede venir jamás la
salvación. Entonces Dios se nos acerca de otra manera y dice: ‘Estableceré un
nuevo pacto, no como el antiguo’. Es un Pacto de Gracia ¡no uno hecho con los
dignos, sino con los indignos! Un Pacto no hecho bajo condiciones, sino que es
incondicional, pues cada condición fue completada por nuestro gran
Representante, nuestra Garantía: ¡el Señor Jesucristo! Un pacto que carece de si o
peros, sino ordenado en todo y seguro. Un pacto de voluntades y obligaciones en
que Dios dice: ‘¡Yo deseo y tú harás!’ Un pacto adecuado al quebranto y
desesperanza de nuestra condición, ¡un pacto que atraerá a todo aquel que se
interese en el Cielo! Y ningún otro pacto podría haber logrado eso jamás”.
Doce misericordias pactuales (Isaías 55:3).51

“Esta obra de renovación ha estado en las manos de nuestro Señor desde la


antigüedad. Estuvimos bajo el antiguo pacto y nuestro padre y cabeza federal,
Adán, quebrantó ese pacto y su caída fatal nos arruinó. La esencia del antiguo pacto
era así: ‘Si mantuvieses mis mandamientos, viviréis, y vuestra posteridad vivirá;
mas si comieseis del árbol del cual os he prohibido, ciertamente morirás, al igual
que toda tu descendencia’. Así fuimos hallados; despedazados, heridos y hasta
muertos por causa de la enorme caída que destruyó nuestro paraíso y a nosotros

50
Charles Spurgeon, El Pacto Argumentado: http://www.spurgeon.com.mx/sermon1451B.html
51
Charles Spurgeon, Twelve Covenant Mercies: http://www.ccel.org/ccel/spurgeon/sermons39.xxviii.html
mismos. En Adán morimos espiritualmente y nuestra muerte se revela también en
la tendencia inherente al mal que gobierna nuestros miembros. Éramos la pequeña
abandonada de la que habla el profeta Ezequiel, sucia y desnuda, arrojada a la faz
del campo para morir. Pero el Hijo de Dios pasó por nuestro lado y vio la magnitud
de nuestra ruina. Nuestro Señor Jesús, en su maravilloso amor nos cubrió con un
nuevo pacto, uno en el que él se transforma en el segundo Adán, un pacto que sería
de la siguiente forma: ‘Si mantienes perfecta obediencia y vindicas mi justicia,
quienes estén en ti no perecerán, sino que vivirán porque tú vivirás’. Ahora, nuestro
Señor Jesús, nuestra Garantía y cabeza pactual ha cumplido su parte del
compromiso del pacto; y el convenio permanece como un vínculo de pura promesa
sin condición ni riesgo alguno. Los que son partícipes de ese pacto no pueden
invalidarlo, pues nunca dependió de ellos, sino sólo de aquel que fue la cabeza
federal y representante ante Dios. A Jesús se le hizo la demanda y la cumplió. Él
asumió y consumó la parte del hombre del pacto y ya no quedan condiciones por
cumplir; sólo ha sido hecho por las promesas que son incondicionales y seguras
para toda la simiente. Hoy, los creyentes ya no están bajo el pacto que dice ‘Si
haces esto, vivirás’, sino bajo el pacto que dice ‘De sus pecados e iniquidades ya
no me acuerdo’. Ya no se trata de ‘hacer para vivir’, sino de ‘vive y haz’. Ya no se
trata de méritos y recompensas, sino de la práctica santa que produce la gracia
gratuita como resultado de la gratitud. Lo que la ley no pudo cumplir, la gracia lo
logró”.
Sermón para Año Nuevo (Apocalipsis 21:5).52

EL PACTO MOSAICO
Spurgeon comprendía perfectamente la importancia de distinguir entre el Pacto de
Obras y el Pacto de Gracia. Pero ¿seguía los postulados de Calvino y de Westminster?
¿Creía que todos los pactos posteriores a la Caída eran renovaciones del mismo pacto?
¿Creía que el Pacto Mosaico era el Pacto de Gracia?
“La Epístola a los Hebreos está llena de distinciones entre el pacto antiguo y el
nuevo, siendo la clave de esa distinción que el primer pacto fue tipo de la
dispensación permanente que lo siguió; pues era sólo la sombra y no la misma
imagen de las cosas celestiales”.
La Sangre del Pacto (Hebreos 13:20-21).53

52
Charles Spurgeon, Sermon for New Year’s-Day: http://www.spurgeongems.org/vols31-33/chs1816.pdf
53
Charles Spurgeon, La Sangre del Pacto: http://www.spurgeon.com.mx/sermon1186.html
“‘Yo seré a ellos por Dios’ (Jeremías 31:33).
¡Cuán glorioso es el segundo pacto! Bien se le llama ‘un mejor pacto, establecido
sobre mejores promesas’ (Heb. 8:6). Es tan glorioso, que sólo basta pensar en este
pacto para abrumar nuestra alma, pues permite discernir la admirable
condescendencia y el infinito amor de Dios al establecer un pacto para criaturas
tan indignas con propósitos tan gloriosos y con motivos tan desinteresados. Es
mejor que el otro pacto que fue hecho con Israel el día que salieron de Egipto. Es
mejor, porque se basa en un mejor principio. El antiguo pacto se basaba en el
principio del mérito; era: ‘Sirve al Señor y serás recompensado por ello; si andas
perfectamente en el temor del Señor, Dios te tendrá a bien y todas las bendiciones
de monte Gerizim te serán otorgadas y serás inmensamente bendecido en este
mundo y en el porvenir’. Sin embargo, ese pacto se vino al suelo, porque aunque
era justo que el hombre fuera recompensado por sus buenas obras o castigado por
sus malas acciones, éste sin duda pecaría y tendría, desde la Caída, una tendencia
infalible hacia la iniquidad; entonces, ese pacto no era apropiado para su felicidad
ni podría proveer su bienestar eterno. Pero el nuevo pacto no se basa en absoluto
en obras, es un pacto de gracia pura. Podemos leerlo de principio a fin y no existe
ni una sola sílaba según la que exista algo que nosotros debamos hacer”.
Dios en el Pacto (Jeremías 31:33).54

“El antiguo pacto decía: ‘Ahí están las tablas de la ley, debes obedecer cada palabra
escrita en ellas: si lo haces, vivirás, si no, morirás’. El hombre nunca obedeció y,
por lo tanto, nadie pudo entrar al Cielo ni encontrar paz por medio de la ley. El
nuevo pacto decía de esta manera: ‘Nunca más me acordaré de sus pecados e
iniquidades. Escribiré mi ley en sus corazones y en sus mentes y pondré mi temor
en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí’. Los profetas trataron de
manera extensa e instructiva de este nuevo pacto. No se trata de un pacto de ‘si
haces esto, yo haré aquello’, sino más bien de ‘yo haré esto, entonces tú harás’”.
La Sangre del Pacto (Hebreos 13:20-21).55

54
Charles Spurgeon, Dios en el Pacto: http://www.spurgeon.com.mx/sermon93.pdf
55
Charles Spurgeon, La Sangre del Pacto: http://www.spurgeon.com.mx/sermon1186.html
“Cristo es el mensajero del pacto, tanto como el mensajero del Padre hacia
nosotros. Moisés fue el mensajero del Pacto de Obras y su rostro resplandeció,
porque la ministración de la muerte era gloriosa, pero Cristo es el mensajero del
Pacto de Gracia”.
El Mensajero del Pacto (Malaquías 3:1).56

“‘Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos
días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las
escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo’. (Hebreos 8:10)
Cuando Dios dio su ley a Israel, la ley del antiguo pacto, era de tal santidad que
debía ser guardada por el pueblo. Era una ley justa y recta. ‘Mis ordenanzas
pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro
Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el
hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová’. La ley de los Diez Mandamientos es
estrictamente justa, es una ley que el hombre habría formulado para sí mismo, si
pudiera discernir su bien mayor y si tuviera la sabiduría suficiente para establecerla
correctamente. Es una ley perfecta, que contiene los intereses de Dios y del
hombre. No es una ley parcial, es imparcial, completa y cubre todas las
circunstancias de la vida. No se puede sacar un mandamiento de los Diez, sin
estropear ambas tablas de toda la ley; como tampoco se puede añadir otro
mandamiento sin ser culpable de hacerla superflua. La ley es santa, justa y buena;
y, tal como el Dios que la hizo, es perfecta. Entonces, sin duda alguna, debía
guardarse. Es digno de elogios cuando los hombres se levantan en contra de leyes
injustas, pero cuando la ley es verdaderamente perfecta, la desobediencia
constituye un acto de gran culpabilidad.
Además, Dios no sólo entregó una ley para ser guardada por causa de su inherente
excelencia, sino que también la dio de una manera tan maravillosa, que debía
asegurar la observancia del pueblo. El Señor descendió al monte Sinaí en fuego y
todo el monte humeaba y el humo subía como el humo de un horno, ‘y todo el
monte se estremecía en gran manera’; y esta imagen que se veía, los sonidos que
se oían, toda la pompa y la imponente magnificencia eran tan terribles que hasta
Moisés, el más valiente, calmo y manso de los hombres dijo: ‘Estoy espantado y
temblando’. Los hijos de Israel, mientras oían la ley siendo proclamada, se
sintieron tan asombrados y abrumados con el despliegue del poder de Dios, que
estuvieron prestos a prometer guardar sus mandamientos. La ley de Dios no pudo

56
Charles Spurgeon, The Messenger of the Covenant: http://www.biblebb.com/files/spurgeon/0470.htm
haber sido entregada a la humanidad en ninguna otra forma más grandiosa o
sublime que cuando se hizo el pacto en el monte Sinaí.
Y, queridos amigos, después de haber entregado la ley, ¿no le habría Dios añadido
las terribles consecuencias que previnieran al hombre de desobedecer sus
mandatos? ‘Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas’;
‘el alma que pecare, ésta morirá’. Pena capital era pronunciada sobre los
desobedientes, no podría haber un castigo más severo que ese. Por así decirlo, Dios
desenvainó su espada contra el pecado y si el hombre hubiera sido un ser racional,
habría evitado de inmediato volver a cometer de un acto que, de seguro, le haría
enemigo de Dios.
Asimismo las bendiciones atribuidas a guardar la ley habrían inducido al hombre
a respetarla. Veamos nuevamente estas palabras que ahora cito: ‘Por tanto,
guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá
en ellos. Yo Jehová’. Esto no significaba que aquel que guardara la ley de Dios
simplemente existiría. En estos días perversos, hay quienes insisten en que la vida
es la sola existencia y la muerte la aniquilación, pero hay poca semejanza entre
esas palabras o lo que significan. ‘Vivirá en ellos’, dijo el Señor acerca del hombre
que guardase su ley y hay una plenitud de bienaventuranzas contenidas en esa
palabra vivirá. Si el hombre se hubiera mantenido fiel al pacto del Señor, por
ejemplo, si Adán hubiera guardado la ley en el Jardín del Edén, la rosa jamás habría
tenido una espina que rasgase su piel y el gozo de la vida nunca jamás habría sido
arruinado por la amargura del esfuerzo ni por la aflicción. Pero ¡qué desgracia! A
pesar de todas estas sanciones solemnes del antiguo pacto, los hombres no lo
guardaron. La promesa de ‘haz estas cosas y vivirás’ nunca produjo ningún acto
que fuera digno de la recompensa de la vida y la advertencia ‘haz aquello y
morirás’ nunca impidió que nadie se aventurara imprudentemente al camino errado
cuyo fin es la muerte. De hecho, el pacto de obras, visto como una forma de
seguridad es un completo fracaso. Nadie perseveró nunca en él hasta el fin ni
tampoco nadie se aferró a la vida al guardarlo. Tampoco nosotros podemos, ahora
caídos, esperar ser mejores que nuestro representante pactual Adán previo a la
caída. Menos ahora, que estamos en este estado caído, ya perdidos y condenados
por nuestras obras pecaminosas, siquiera soñar por un instante que seremos
capaces de salvarnos a nosotros mismos por medio de las obras. Vemos, amigos
míos, que el primer pacto fue en estos términos ‘Haz el bien y Dios te recompensará
por ello. Si mereces la vida, Dios te la dará’. Ahora, como todos sabemos bien, ese
pacto fue totalmente roto; y no pudo permanecer por causa de la debilidad de
nuestra carne y la corrupción de nuestra naturaleza. Entonces Dios dejó de lado
ese primer pacto, lo desestimó como algo obsoleto e inútil; y trajo un nuevo
pacto: el Pacto de Gracia. Y en nuestro texto vemos el tenor que tiene: ‘Daré mi
ley en su mente, y la escribiré en su corazón’. Esta es una de las promesas más
gloriosas que jamás fueron pronunciadas por los labios del amor infinito. Dios no
dijo: ‘Volveré a ellos como en el monte Sinaí y les hablaré como truenos’.
Tampoco dijo: ‘Voy a tomar las dos grandes tablas de piedra y escribiré con mi
dedo mi ley frente a sus ojos’. No, sino más bien: ‘Con mi dedo tocaré sus
corazones y ahí escribiré mi ley’. No dijo: ‘Haré promesas y amenazas para
resguardar este nuevo pacto’; sino: ‘Con mi Espíritu trabajaré graciosamente en
sus mentes y corazones y así los influenciaré dulcemente a que me sirvan. No por
una recompensa ni por ningún motivo servil, sino porque me conocen, me aman y
encuentran su delicia en caminar en el camino de mis mandamientos’. ¡Oh,
estimada audiencia! ¡Que Dios conceda que todos ustedes sean parte de las
bendiciones de este nuevo pacto! ¡Que Dios te diga estas palabras y haga así
contigo! Si así fuera, ¡nos encontraremos en gloria, para entonar cantos a la gracia
del eterno Dios que ha obrado tan admirablemente con nosotros, en nosotros y por
nosotros!”.
La ley de Dios en el corazón del hombre (Hebreos 8:10).57

“’Él quita lo primero, para establecer esto último’ [Heb. 10:9] se ilustra…en el
caso de los pactos hechos con el Israel literal y el espiritual. Hubo un primer pacto
al cual los israelitas dieron su consentimiento poco después de salir de Egipto. Era
un pacto de obras; y cuando Moisés refirió los términos de ese pacto a los oídos
del pueblo, ‘todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho,
haremos’. Sin embargo, pronto olvidaron su promesa solemne. Recordarán cómo
los mandamientos fueron ‘escritos con el dedo de Dios’ sobre ‘dos tablas del
testimonio, tablas de piedra’; pero cuando el pueblo se desvió para adorar el
becerro de oro hecho por Aarón, leemos acerca de Moisés lo siguiente: ‘Y
aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió
la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte’.
Debido a la gran longanimidad de Dios, los mandamientos fueron dados una
segunda vez, aunque por medio de Moisés, no de Dios, escritos en unas segundas
tablas de la ley y se guardaron por seguridad en el arca dorada, sobre el cual se
puso el propiciatorio de oro puro. Este es otra ilustración simbólica de nuestro
texto: ’Él quita lo primero, para establecer esto último’. La ley en las manos de
Moisés es quebrada, para que tengamos la ley en el corazón de Cristo escondida
bajo la cubierta sagrada de misericordia divina en el lugar santísimo del
tabernáculo en las alturas. El primer pacto de ‘haz esto y vivirás’ es retirado para
que Dios establezca el segundo que es: ‘Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo’.
El primer pacto, debido a que se volvió obsoleto, ha sido quitado y Dios ahora
ha establecido un segundo pacto, el Pacto de Gracia: ‘Y me serán por pueblo,
57
Charles Spurgeon, God’s Law In Man’s Heart: http://www.spurgeongems.org/vols43-45/chs2506.pdf
y yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman
perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con
ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en
el corazón de ellos, para que no se aparten de mí’”.
El Primero y el Segundo (Hebreos 10:9).58

“Primero, les invito a que observen A AMBAS MUJERES, Agar y Sara. Se ha


dicho que las dos son tipos de los dos pactos. Entonces, antes de comenzar no debo
olvidar decirles cuáles son esos pactos. El primer pacto para el cual Agar se
encuentra, es el pacto de obras, que es esto: ‘Oh, hombre, allí está mi ley; si tú
por tu lado te comprometes a guardarla, Yo, por mi lado me comprometo a que
vivas si la guardas. Si tú prometes obedecer mis mandamientos perfectamente,
enteramente, plenamente, sin una sola ofensa en ningún punto, yo te llevaré al
cielo. Pero escúchame bien, si tú violas algún mandamiento, si tú te rebelas contra
una sola ordenanza, te voy a destruir para siempre’. Ese es el pacto de Agar, el
pacto promulgado en Sinaí en medio de tormentas, fuego y humo; o, antes que
todo en el huerto del Edén, donde Dios dijo a Adán: ‘El día que de el comieres,
ciertamente morirás’. Mientras él no comiera del árbol y se mantuviera inmaculado
y libre de pecado, tenía la seguridad de que viviría. Ese es el pacto de la ley, el
pacto de Agar. El pacto de Sara es el Pacto de Gracia, no hecho por Dios con
un hombre, sino entre Dios y Cristo Jesús, cuyo pacto es: ‘Cristo Jesús, por su
parte, se compromete a cargar el castigo de todos los pecados de su pueblo, morir
para pagar sus deudas, llevar sus iniquidades sobre sus hombros. Por su parte, el
Padre promete que todos aquellos por quienes el Hijo murió serán salvos con toda
certeza. Aun viendo que tienen corazones perversos, pondrá su ley en sus
corazones, para que no se aparten de él y viendo que tiene pecados, los pasará por
alto y no se acordará de ellos nunca más’. El Pacto de Obras era: ‘Haz esto, oh
hombre, y vivirás’, pero el Pacto de Gracia es: ‘¡Haz esto, oh Cristo, y tú, hombre,
vivirás!’. Ahí yace la diferencia entre los pactos. Uno fue hecho con el hombre, el
otro con Cristo. Uno fue un pacto condicional, condicional en la posición de Adán,
mientras que el otro es un pacto condicional con Cristo, pero perfectamente
incondicional con nosotros”.
Las alegorías de Sara y Agar (Gálatas 4:24).59

58
Charles Spurgeon, The First And The Second: http://www.spurgeongems.org/vols46-48/chs2698.pdf
59
Charles Spurgeon, Las Alegorías de Sara y Agar: http://www.spurgeon.com.mx/sermon69.html
Mientras que Spurgeon hacía una separación clara entre el Pacto Mosaico del Pacto
de Gracia, no hacía lo mismo entre el Pacto Mosaico de Obras y el Pacto Adámico de
Obras. No seguía las posturas de John Owen y Nehemiah Coxe, entre otros, de limitar el
Pacto Mosaico a la vida temporal en la tierra de Canaán,60 como tampoco hacía las
cuidadosas distinciones que Keach hacía; a saber, que el Pacto Adámico de Obras se
reveló en el Pacto de Obras con Israel, pero siendo separado de él.61 Por supuesto, estas
citas son tomadas de sermones, no de tratados o escritos polémicos de autoría de los
primero bautistas particulares, por lo que no se puede esperar el mismo nivel de matices;
y algunos se expresaban sobre este tema de manera similar a Spurgeon.

EL NUEVO PACTO ES EL PACTO DE GRACIA


A menudo, Spurgeon predicaba sobre el Nuevo Pacto y lo identificaba como el Pacto
de Gracia, el “Pacto Eterno”.
“Esta es la verdad central de toda la Escritura, es su base. Cuando Pablo quiere
describir el Pacto de Gracia, se vuelve a este pasaje [Jer. 31:27-37]. Dos veces, en
la Epístola a los Hebreos, fundamenta su argumento en él y, luego de citarla,
agrega: ‘Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo’. Hermanos y hermanas en
Cristo, bajo el primer pacto estamos arruinados, no hay salvación para nosotros
fuera de este nuevo pacto. Por lo tanto, veamos con gozo y paz las promesas y
provisiones del nuevo pacto”.
(Exposición de Jeremías 31:27-37).62

“El primer pacto fue el Pacto de Obras: ‘Haz esto y vivirás’. Como les he mostrado,
ese pacto fue roto, pero el nuevo pacto es el Pacto de Gracia pura. Cristo ha
cumplido con todas sus obligaciones en representación de su pueblo y, entonces,
todos sus privilegios son para ellos. Una vez más permítanme recordarles que el
emblema de este pacto es la fe. Bajo el antiguo pacto eran –y siempre hubieran
sido– las obras. Sin embargo, bajo el nuevo pacto es fe. ¿Crees? Si así es, estás en
Cristo y todas las bendiciones del Pacto de Gracia son tuyas”.
Abrazando el Pacto de Dios (Isaías 56:4, 6).63

60
Para ver más: Republication, the Mosaic Covenant, and Eternal Life: http://www.1689federalism.com/republication-the-
mosaic-covenant-and-eternal-life/
61
Para ver más: Are the Republicationist & Coxe/Owen Views of the Mosaic Covenant Related?:
http://confessingbaptist.com/is-the-republicationist-coxeowen-view-of-the-mosaic-covenant-related/
62
Charles Spurgeon, God’s Law In Man’s Heart: http://www.spurgeongems.org/vols43-45/chs2506.pdf
63
Charles Spurgeon, Taking Hold of God’s Covenant: https://www.spurgeongems.org/vols46-48/chs2762.pdf
Spurgeon siguió la postura minoritaria de Keach y Gill en el sentido que no separaba
ni distinguía el Pacto de Redención del Pacto de Gracia.
“Ahora, en este Pacto de Gracia debemos observar las elevadas partes entre quienes
se hizo y que lo acordaron. El Pacto de Gracia fue hecho antes de la fundación del
mundo entre Dios el Padre y Dios el Hijo o, para explicarlo en un tono más
escritural, este pacto fue hecho de manera mutua entre las tres Personas divinas de
la bendita Trinidad. Este pacto no fue entre Dios y el hombre. El hombre aún no
venía a existencia, mas Cristo se paró en el pacto como el representante del hombre.
En ese sentido, nos permitiremos decir que este pacto se realizó entre Dios y el
hombre; pero no entre Dios y cualquier hombre personal e individualmente. Fue
un pacto entre Dios y Cristo y, a través de Cristo, con toda la simiente comprada
con sangre que fue amada por él antes de la fundación del mundo…
De esta manera digo que el pacto señala: ‘Yo, el Altísimo Jehová, por este medio
doy a mi unigénito y bien amado Hijo un pueblo, más innumerable que las estrellas,
cuyo pecado él lavará, y al cual él preservará, guardará, guiará, y presentará al final
sin mancha ni arruga ni cosa semejante delante de mi trono. Yo pacto por
juramento, y juro por mí mismo, porque no puedo jurar por otro mayor, que estas
personas que doy ahora a Cristo serán por siempre objetos de mi amor eterno. Las
perdonaré por causa del mérito de la sangre. Les daré una perfecta justicia. Las
adoptaré y las convertiré en mis hijos e hijas, y reinarán conmigo a través de Cristo
eternamente’. Así se lee esta gloriosa parte del pacto. El Espíritu Santo también,
como una de las partes excelsas de este pacto declara: ‘Aquí pacto, dice, que
vivificaré a todos aquellos que el Padre dio al Hijo, les mostraré su necesidad de
redención, les quitaré de raíz toda esperanza infundada y destruiré sus refugios de
mentiras. Los llevaré a la sangre de la aspersión y les daré una fe mediante la cual
esta sangre será aplicada a ellos. Toda gracia obraré en ellos. Mantendré viva su
fe; les limpiaré y quitaré toda depravación y serán presentados al final sin mancha
ni arruga’. Este es el lado del pacto que está siendo cumplido y guardado
cuidadosamente en este preciso día. En lo que respecta a la otra parte del pacto, a
la cual Cristo se compromete y con la cual pactó, vemos que él declara y pacta con
su Padre diciendo: ‘Padre mío, por mi parte, pacto que, cuando se cumpla el
tiempo, me haré hombre. Asumiré la forma y la naturaleza de la raza caída, viviré
en su infeliz mundo y voy a guardar perfectamente la ley en nombre de mi pueblo.
Obraré una rectitud sin mancha, que será aceptable para las exigencias de tu justa
y santa ley. A su debido tiempo, voy a cargar con los pecados de todo mi pueblo,
me cargarás el pago de sus deudas. El castigo de su paz será sobre mí y por mi
llaga serán curados. Padre mío, yo pacto y prometo que seré obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz. Magnificaré tu ley y la honraré. Yo sufriré todo lo que
ellos debían sufrir. Voy a soportar la maldición de tu ley y todas las copas de tu ira
serán vaciadas y derramadas sobre mi cabeza. Luego voy a resucitar y ascenderé
al cielo. Ahí voy a interceder por ellos a tu diestra. Me haré responsable de cada
uno de ellos, para que ninguno de los que me has dado se pierda jamás, sino que
voy a llevar todas mis ovejas de las que, por mi sangre, tú me has hecho el pastor.
Las llevare salvas a ti, a cada una de ellas al final’.
Ese es el contenido del pacto; y, ahora, creo que ya ustedes tienen una idea clara
de cómo era y de cómo permanece: el pacto entre Dios y Cristo, entre Dios el
Padre, Dios el Espíritu y Dios el Hijo como cabeza del pacto y como representante
de los elegidos de Dios. Les he mostrado, tan brevemente como he podido, sus
estipulaciones. Vean, por favor, queridos amigos, que el pacto ha sido
perfectamente cumplido por una de las partes. Dios el Hijo pagó las deudas de
todos los elegidos. Él sufrió toda la ira divina por nosotros, los hombres, y por
nuestra redención. No queda nada pendiente en esa parte del pacto, excepto que él
continuará intercediendo por nosotros y llevará a todos los redimidos con seguridad
a la gloria”.
La sangre del pacto eterno (He. 13:20).64

“Por medio de su sacrificio sustitutorio, ellos fueron ‘aceptos en el Amado’ y en la


plenitud del tiempo creyeron en él y, así, entraron conscientemente al gozo de los
privilegios del pacto, ¡los cuales les habían sido otorgados desde la eternidad! El
pacto no se establece con ellos cuando creen en Jesús, sino que fue hecho en su
lugar por el Padre y el Hijo en la cámara del consejo eterno ¡mucho antes de que
la estrella de la mañana estuviera en su lugar o que los planetas comenzaran a
girar!”
La sangre del pacto de Cristo (Zacarías 9:11).65

SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO DEL NUEVO PACTO


En 1897, Spurgeon escribió en contra de la nueva doctrina llamada
Dispensacionalismo en su publicación The Sword and the Trowel.
“Un estudio serio de esas Escrituras que revelan el pacto eterno, como fue gradual,
pero distintamente revelado, servirán mucho más que cualquier argumento nuestro
contra esas extrañas doctrinas a las que nos hemos referido. El pacto le fue
declarado a Noé, aún estaba abierto a Abrahán e Isaac, se le confirmó a David,
Isaías se regocijó en sus seguras misericordias, Jeremías tuvo el privilegio de
relatar muchas de su especiales provisiones e, incluso Pablo señala en su Epístola

64
Charles Spurgeon, La Sangre del Pacto Eterno: http://www.spurgeon.com.mx/sermon277.pdf
65
Charles Spurgeon, The Blood of Christ's Covenant: http://www.spurgeongems.org/vols55-57/chs3240.pdf
a los Hebreos que este es el Pacto por cuyas provisiones la sangre de Cristo fue
derramada: la sangre del nuevo Pacto. Fue de acuerdo con los términos del pacto
eterno, y no según la ley ni tampoco según el significado de dispensaciones
transitorias, que los santos del Antiguo Testamento fueron justificados y hechos
aceptos delante de Dios”.
Hay algunos que generan problemas (ensayo en Sword and Trowel contra el
dispensacionalismo).66

“Además, la sangre de Jesús también es el Sello del Pacto, por así decirlo en
lenguaje nuestro. Hasta que sangre de Jesús no hubiese sido derramada, el Pacto
no estaba firmado, sellado y ratificado. Era como si sólo pudiera ser válido por
medio de la muerte del testador. Es cierto que existió tal unidad perfecta de los
corazones del Padre y el Hijo en el cielo y que hubo tal acuerdo mutuo antes de la
ratificación del pacto, que multitudes de elegidos fueron bienvenidos al cielo en
anticipación a la obra redentora que sería realizada por Cristo en la cruz. Pero
cuando Cristo tomó sobre sí la semejanza de hombre, en nuestra naturaleza
humana, sufrió y murió en el madero de maldición, escribió, por así decirlo, su
nombre con letras carmesí en el Pacto Eterno que tiene tanto poder para
bendecirnos y es el medio para rescatarnos de la cisterna donde no hay agua de
nuestra prisión”.
La sangre del pacto de Cristo (Zacarías 9:11).67

¿QUÉ HAY ACERCA DE LOS PACTOS HECHOS CON NOÉ, ABRAHAM Y


DAVID?
“Todos los tratos de Dios para con los hombres han tenido el carácter de un pacto.
A Dios le ha complacido disponer las cosas de tal manera que todos sus tratos con
nosotros son exclusivamente a través de un pacto y nosotros sólo podemos tratar
con él de igual manera. Adán, en el huerto, estaba sujeto a un pacto con Dios y
Dios tenía un pacto con él. Adán rápidamente invalidó ese pacto. Hay un pacto que
aún está en vigor en todo su terrible poder; terrible, digo, porque el hombre invalidó
su parte del pacto, y, en consecuencia, Dios cumplirá invariablemente las solemnes
amenazas y las sanciones contenidas en él. Es el pacto de obras. Conforme a ese
pacto trató con Moisés, y conforme a él trata con toda la raza humana representada
por el primer Adán. Posteriormente, cuando Dios trató con Noé, lo hizo a través de
un pacto y cuando en una época posterior trató con Abraham, plugo a Dios

66
Ver más: https://www.spurgeon.org/s_and_t/disp1867.htm (Nota del Editor: lamentablemente el enlace está caído).
67
Charles Spurgeon, The Blood of Christ's Covenant: http://www.spurgeongems.org/vols55-57/chs3240.pdf
comprometerse con él por medio de un pacto. Él preservó y guardó ese pacto que
fue renovado continuamente con muchos de sus herederos. Dios no trató ni siquiera
con David, un varón conforme a su corazón, de otra manera que mediante un pacto.
Hizo un pacto con su ungido, y, amados, él trata todavía en este día con ustedes y
conmigo por medio de un pacto. Cuando venga en todos sus terrores para condenar,
herirá por pacto, es decir, por la espada del pacto del Sinaí. Y si viene en los
esplendores de su gracia para salvar, viene todavía a nosotros por un pacto, es decir,
por el pacto de Sion: el pacto que realizó con el Señor Jesucristo, cabeza y
representante de su pueblo.
Es importante, entonces, que sepamos distinguir entre un pacto y otro, ya que el
pacto es la única escalera que va de la tierra al cielo, ya que es la única manera en
la que Dios se relaciona con nosotros y en la que nosotros podemos tratar con él.
No debemos estar en tinieblas o error con respecto a lo que es el Pacto de Gracia y
a lo que no es”.
La sangre del pacto eterno (Hebreos 13:20).68

De alguna manera, este pasaje es algo ambiguo. Se podría leer como si señalara que
los pactos con Noé, Abrahán y David eran renovaciones del Pacto de Gracia. Si se relee
el párrafo, vemos que Spurgeon se refiere a cada pacto de manera separada y no lo hace
como si fueran el mismo. La confirmación de la que él habla es la del Pacto Abrahámico
con Isaac, Jacob, etc. Aparte de los pactos que Dios hizo con Noé, Abraham y David,
Dios hizo un pacto con Jesús, el Pacto de Gracia.
Spurgeon aclara el Pacto Abrahámico y lo relaciona con el Pacto de Gracia:
“‘Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la
cisterna en que no hay agua’ (Zacarías 9:11).
El Señor está hablando aquí a su antiguo pueblo, Israel. Esa nación siempre fue
preservada, aunque las demás hayan sido destruidas y, la razón de eso, es que Dios
había hecho un pacto con Abrahán en su lugar. La circuncisión fue la firma y el
sello del Pacto, para que Dios pudiera ciertamente hablar de la sangre de vuestro
pacto. Los judíos nunca han dejado de ser una nación, aunque han sido dispersados,
abandonados y entregados en las manos de sus adversarios por causa de sus
pecados. Puede que disfruten varios derechos y privilegios en los diferentes países
donde estén por un tiempo, pero no pueden asimilar las nacionalidades que les
rodean. Siempre han de ser un pueblo diferente y separado; mas el día vendrá
cuando a las ramas del olivo, que han estado podadas por tanto tiempo, se les hará

68
Charles Spurgeon, La Sangre del Pacto Eterno: http://www.spurgeon.com.mx/sermon277.pdf
un injerto. Entonces ellos, como nación, contemplarán al Mesías, el verdadero Rey
de los judíos ¡y su plenitud será la plenitud de los gentiles también!
Todo creyente tiene parte en el Pacto hecho con Abrahán, pues él es el padre de
los que creen. Nosotros, quienes creemos en Jesús, somos de la simiente de
Abrahán, no según a carne, sino según la promesa y somos parte de un pacto que,
al igual que el hecho con Abrahán, está firmado y sellado con sangre y la
sangre del “Pacto Eterno”. Nosotros, también, somos salvos y reservados como
un pueblo distinto y separado, no por causa de ninguna bondad natural en nosotros
ni por causa de nuestra superioridad ante otros, sino sola y enteramente porque el
Señor ha hecho un pacto eterno que nos integra, el cual ha ‘ordenado y asegurado
todas las cosas’, porque Jesucristo es, él mismo, nuestra Seguridad de que sus
garantías y juramentos serán ejecutados efectivamente”.
La sangre del pacto de Cristo (Zacarías 9:11).69

En este punto, Spurgeon expresa la dicotomía de la naturaleza del Pacto Abrahámico.


Abrahán tuvo una simiente doble con promesas distintas para cada una. Además,
distingue claramente el Pacto Abrahámico del Pacto Eterno de Gracia (que fue ‘igual al
hecho con Abraham’). El Pacto Abrahámico se firmó y selló con la circuncisión, mientras
que el Pacto de Gracia se firmó y selló con la sangre de Cristo.
“Como ejemplo del poder expulsivo de un nuevo deleite, vemos la manera en que
el recuerdo de la antigua dispensación ha desaparecido en nosotros. Hermanos,
¿alguno ha llorado por no haberse sentado en la Pascua? ¿Alguno extraña el
cordero pascual? ¡Oh, nunca! ¡Porque te has alimentado de Cristo! ¿Habrá existido
alguna vez algún hombre que conozca a su Señor y que se lamente por no tener la
marca del antiguo Pacto Abrahámico en su carne? No, sino que prescinde de los
ritos de antiguo pacto, pues ha hallado la plenitud de su sentido en su Señor”.
Dios regocijándose en la nueva creación (Isaías 65:17-19).70

“¿Dice el pacto: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros”? Tiene que ser cumplido, pues Jesús murió, y la muerte de Jesús es el
sello del pacto (…) La sangre es el símbolo, la señal, la garantía, la fianza y el sello
del pacto de la gracia para ti (…) Que Dios suprima de tu corazón la enemistad
hacia su propia verdad preciosa, y te reconcilie con ella y luego te reconcilie con

69
Charles Spurgeon, The Blood of Christ's Covenant: http://www.spurgeongems.org/vols55-57/chs3240.pdf
70
Charles Spurgeon, God Rejoicing in the New Creation: http://www.spurgeongems.org/vols37-39/chs2211.pdf
él mismo por medio de LA SANGRE de su Hijo, que es la garantía y el sello del
pacto eterno”.
La sangre del pacto eterno (Hebreos 13:20).71

La teología del pacto es un tema complejo en la teología sistemática y, a pesar de que


Spurgeon no escribió tratados sistemáticos (por eso no contamos con comentarios suyos
sobre este tema en detalle), cuando predicó teología pactual fue coherente con el
Federalismo de 1689, o al menos una postura de él, y no con la teología bautista del pacto
moderna.

71
Charles Spurgeon, La Sangre del Pacto Eterno: http://www.spurgeon.com.mx/sermon277.pdf
JOHN GILL Y EL FEDERALISMO DE 1689

En la web de 1689 Federalism,72 la distinción es realizada entre el Federalismo de


1689 y La Teología Bautista del Pacto del Siglo XX. Un video explica las diferencias y
un diagrama de venn muestra las áreas de acuerdo y desacuerdo. 73 Desde el primer día
que el sitio web esta online, el diagrama de ven incluye una aclaración. En ella leemos
“Bautistas Reformados del siglo XX* *Esta etiqueta no sugiere que esta visión es
completamente nueva en el siglo XX. Hombres como John Gill tuvieron un visión
similar.”
Tristemente, hay quienes (Joshua Whipps)74 han intentado utilizar a Gill para
argumentar que las afirmaciones históricas hechas sobre el federalismo de 1689 son falsas
y que nunca fue más que una idea rara sostenida por unos pocos. Parece haber algunos
malentendidos fundamentales. Esta situación se me planteó nuevamente en un en un
tweet el día de ayer, así que pensé escribir algo para aclarar.75
Como ya lo he explicado, hubo una aclaración sobre la etiqueta desde el primer día
que se empezó a oír de ella. La razón por la que fue usado “del siglo XX” es porque
describe la perspectiva que surgió en el siglo XX casi sin ninguna influencia de la
perspectiva bautista histórica del pacto – Gill o cualquier otro. Como James Renihan
explica en su Introducción en Recuperando la Herencia Pactual: “Para 1920… Muy
pocas, si alguna de las iglesias de las convenciones Bautista del Norte y del Sur seguía
comprometida con la antigua teología confesional. Los Bautistas fueron barridos por…
el Revivalismo, el Modernismo, el Fundamentalismo y el Dispensacionalismo.” Cuando
la teología confesional bautista fue recuperada más tarde en el siglo XX, esta fue
producida principalmente en el Seminario Teológico Westminster (notablemente John
Murray) y Estandarte de la Verdad (que no reimprimió trabajos históricos bautistas sobre
la teología del pacto). Como resultado, los bautistas intentaron construir una teología del
pacto mientras usaban “anteojos presbiterianos” (aunque mantenían un obvio análisis
crítico en muchos aspectos). Esto no es un comentario sobre John Gill. Es un comentario
sobre los bautistas del siglo XX. Cuando decimos esto, no estamos necesariamente
hablando sobre todos los bautistas del siglo XX. No estamos haciendo un comentario
sobre Whipps particularmente. Estamos refiriéndonos específicamente a un grupo
influyente de pastores que ayudaron a dirigir y educar a otros bautistas reformados (por

72
Ver: http://www.1689federalism.com/
73
Ver diagrama: http://www.1689federalism.com/wp-content/uploads/2004/06/Comparison_20thRB+.jpg
74
Referencia que el autor toma: https://www.facebook.com/joshua.whipps/posts/1405206069506609
75
El autor, produjo este artículo por una serie de intercambios de opinión sobre el tema planteado,
consideramos que no es necesario incluir los tweets citados en el artículo original:
https://contrast2.wordpress.com/2017/04/14/some-comments-on-john-gills-covenant-theology/
ejemplo Walt Chantry, Samuel Waldron, Fred Malone, Earl Blackburn, etc). Este libro76
puede ayudar a proporcionar el contexto que les falta a algunos.
Por favor note que el sitio web de Federalismo 1689, no establece que esta perspectiva
teológica sea o haya sido la única confesionalmente aceptable.77 Esta perspectiva obtiene
su nombre por el hecho de que una mayoría abrumadora de Bautistas de la confesión de
1689 sostenía este Federalismo, hecho que explica el cambio de lenguaje entre la CFW y
la CBFL.
Whipps malentendió los comentarios del sitio web sobre la perdida de la tradición.
Nadie ha sugerido que Gill haya sostenido sus opiniones a causa de un
desconocimiento del Federalismo de 1689. Este es un malentendido significativo. Este
comentario es estrictamente referido a los hombres del siglo XX (de ahí la etiqueta).
Nadie jamás ha dicho o sugerido que “todos fuera de Coxe y Keach perdieron la
confesión sobre la teología del pacto”. Parece ser que la tesis del trabajo de Whipps es
que el Federalismo de 1689 nunca se perdió, sino que fue rechazado tan pronto como fue
puesto a flote. John Gill, el gigante del pensamiento bautista, rechazó el Federalismo de
1689 a mediados del siglo XVIII y nunca se volvió a oír de él. Esa es la razón por la que
los hombres del siglo XX se sujetaron a una teología del pacto similar. Si Whipps quisiera
presentar un argumento de que el resurgimiento de la confesionalidad bautista y su
posterior desarrollo de la teología del pacto, fue influenciado por Gill, estoy dispuesto a
escuchar. Pero por mis lecturas, estos hombres no son grandes fans de Gill en general.
Tal vez otros como James White y el mismo Whipps fueron más influenciados por Gill.
Sin importar si los bautistas modernos han sido influenciados por Gill en el desarrollo de
su teología del pacto, lo cierto es que aún no han sido expuestos al Federalismo de 1689,
porque este se perdió junto a la pérdida de la confesionalidad y de los textos históricos
bautistas. Además, hombres como James White, que vieron el valor del comentario de
Owen sobre Hebreos, no entendieron completamente todo lo que Owen estaba
argumentando en relación con el Federalismo de 1689.
No es remotamente cierto que el Federalismo de 1689 fue dejado de lado después de
que Gill escribiera su Cuerpo de Teología Doctrinal en 1767.78 De ninguna manera he
leído todo el trabajo histórico disponible, pero aquí hay una muestra de los defensores
del robusto Federalismo de 1689 durante y después de ese tiempo:
 El líder bautista americano Isaac Backus “Una corta descripción de la diferencia
entre la mujer esclava y la libre” (1759) y otros escritos.79

76
Tom Chantry, David Dykstra, Holding Communion Together, ver: https://www.goodreads.com/book/show/22293050-
holding-communion-together?from_search=true
77
Ver: http://www.1689federalism.com/faq/does-the-2nd-london-baptist-confession-only-permit-1689-federalism/
78
John Gill, Body of Doctrinal Divinity.
79
Ver: https://quod.lib.umich.edu/e/evans/n06004.0001.001
o Ver también Ronald Baines “Separando los dos Reinos de Dios: Teología
de los dos reinos entre la Nueva Inglaterra en la Primera República”,80 para
un útil comentario sobre las perspectivas bautistas americanas de la época.
 El líder Bautista Inglés Abraham Booth “Un ensayo sobre el Reino de Cristo”
(1783).81
 El Antiguo Presbiteriano Escocés James Haldane “Razones de un cambio de
sentimiento y práctica sobre el tema del bautismo” (1809);82 vea también su
comentario sobre Hebreos.83
 El segundo presidente de la Convención Bautista del Sur, R.B.C. Howell “Los
Pactos” (1851).84
 A. W. Pink “Los Pactos Divinos” (Inicios del siglo XX).85
o Nota: Pink fue casi la única excepción a la pérdida de la teología bautista
confesional de principios del siglo XX y su libro “La soberanía de Dios” fue
un instrumento para el resurgimiento de la confesionalidad bautista en la
segunda mitad del siglo XX, aunque no era muy considerado como teólogo
por muchos bautistas modernos, y por lo tanto su teología del pacto no era
influyente.
No encontré algún trabajo sobre Teología del Pacto Bautista, escrito durante este
periodo de tiempo que argumente a favor de la perspectiva de un pacto con múltiples
administraciones. Puede que exista. Sólo que jamás lo he visto.
También vale la pena señalar que lejos de caer fuera de prominencia durante este
tiempo, el rechazo del federalismo de Westminster en favor de la visión subordinada del
pacto de obras (desarrollada por Owen) ganó renombre entre los teólogos reformados.
Por ejemplo:
 El Presbiteriano escocés John Erskin “La naturaleza del Pacto Sinaitico” (1765 –
note que Booth los cita).86
 El Anglicano Thomas Scott “La Santa Biblia con notas explicativas, practica,
observaciones, y referencias copiosas marginales” (1788).87
o La visión de Scott influencio a los Presbiterianos Americanos y parece haber
estado relacionado con la razón teológica para la revisión de 1788 de la
CFW. Vea, William Findley “Observaciones sobre los dos hijos del
Petróleo” (1821).88 “Se presume que ningún cristiano cree que la salvación

80
Ver: http://reformedlibertarian.com/articles/theology/new-england-reformed-baptists-2k/
81
Ver: http://www.1689federalism.com/the-kingdom-of-christ-abraham-booth/
82
Ver: https://books.google.co.ve/books?id=HOtLAAAAYAAJ&redir_esc=y&hl=es
83
Ver: https://archive.org/stream/notesintendedfo00haldgoog#page/n4/mode/2up
84
Ver: http://www.1689federalism.com/r-b-c-howells-the-covenants/
85
Ver: http://www.1689federalism.com/the-divine-covenants-a-w-pink/
86
Ver: https://contrast2.wordpress.com/2014/10/16/john-erskines-the-nature-the-sinai-covenant/
87
Ver: https://contrast2.wordpress.com/2015/04/06/thomas-scott-on-the-mosaic-covenant/
88
Ver: http://reformedlibertarian.com/articles/theology/an-american-presbyterian-argument-against-covenanters/
eterna fue prometida en el pacto de Sinaí, o, en otras palabras, que era el
pacto de gracia.”

UN PACTO DE GRACIA BAJO DOS ADMINISTRACIONES


Todo lo anterior fue sólo para aclarar algunos temas que han sido malentendidos.
Estoy mucho menos interesado en las discusiones sobre las personas y la historia que
sobre las ideas. Yo preferiría discutir el concepto de federalismo de 1689. Así que
hagámoslo.
Primero, permítanme mencionar que, como un gran calvinista que reconoce la
necesidad de la lógica en nuestra interpretación de la Escritura, me gusta Gill (aunque
creo que comete algunos errores en algunos puntos como la justificación eterna).89
Whipps señala la discusión de Gill sobre el Pacto de Gracia en su “Cuerpo de
Teología Doctrinal”, que es el mismo material que leí hace muchos años, llevándome a
hacer la “nota a pie de página”/“descargo de responsabilidad” de que Gill sostenía este
punto de vista.
“El pacto de gracia es uno y el mismo en todas las edades, del cual Cristo es la
sustancia… Los patriarcas antes del diluvio y después, antes de la ley de Moisés y
bajo ella, antes de la venida de Cristo, y todos los santos desde entonces, son salvos
en uno y el mismo camino, es decir “por la gracia de nuestro Señor Jesucristo”; y
que es la gracia del pacto, exhibida en diferentes tiempos, y de diferentes maneras.
Pues, aunque el pacto es sólo uno, hay diferentes administraciones de él;
particularmente dos, una antes de la venida de Cristo, y la otra después de ella; las
cuales constituyen el fundamento de la distinción entre el “primer” y el “segundo”,
el “viejo” y el “nuevo” pacto, observado por el autor de la epístola a los hebreos
(Heb. 8:7, 8, 13; 9:1, 15; 12:24), porque el primer y antiguo pacto, no se refiere al
pacto de obras hecho con Adán, el cual fue roto y abrogado hace mucho tiempo…
pero si se refiere a la primera y más antigua administración del pacto de gracia que
se puede observar desde la caída de Adán, cuando el pacto de obras fue roto, hasta
la venida de Cristo, cuando fue reemplazado y vencido por otra administración del
mismo pacto, llamada por lo tanto de “segundo” y “nuevo” pacto.
El primero comúnmente lo llamamos la dispensación del Antiguo Testamento, y
al otro la dispensación del Nuevo Testamento; para lo cual parece haber cierto
fundamento en 2 Corintios 3:6, 14 y Hebreos 9:15, estos dos pactos, o más bien las
dos administraciones del mismo pacto, son alegóricamente representados por dos
mujeres, Agar y Sara, la esclava y la libre (Gál. 4:22-26), que describen bien la

89
Ver: https://contrast2.wordpress.com/2015/10/09/new-covenant-union-as-mystical-union-in-owen/
naturaleza y la diferencia de ellos. Y antes de proceder, señalaré el acuerdo y
desacuerdo de esas dos administraciones del pacto de gracia.”
BDD IV.I 90

“… la palabra significa tanto pacto como testamento, y algunas veces lo han


llamado testamento del pacto o pacto testamento; de allí que las diferentes
administraciones del pacto de gracia en el tiempo, se llamen el primero y el
segundo, el Antiguo y el Nuevo Testamento; e incluso los libros de las Escrituras,
escritos bajo esas diferentes dispensaciones, son tan distinguidos.”
BDD II.VII 91

Parece una articulación bastante clara de la doctrina de Westminster de que todos los
pactos posteriores a la caída son el mismo pacto, aunque administrado en maneras
diferentes, y por lo tanto el Pacto Mosaico era el Pacto de Gracia, no un pacto de obras
para la vida en la tierra. Pero…

MÚLTIPLES PACTOS POST-CAÍDA DISTINTOS DEL PACTO DE GRACIA


Una lectura más profunda del Libro IV,92 revela cosas interesantes.
“El siguiente periodo de tiempo en el que una exhibición del Pacto de Gracia fue
hecha, fue el periodo de Noé a Abraham… El pacto hecho con Noé, aunque no era
el Pacto de Gracia, hecho con él y toda su posteridad, e incluso con todas las
criaturas, fue un pacto de preservación, fue un pacto de bondad de una manera
temporal; y se parecía al Pacto de Gracia;”

Gill distingue entre el Pacto Noéico y la “exhibición del Pacto de Gracia” que fue
hecho con Noé.
“Pero lo que merece mayor atención, son las diversas apariciones de Dios a
Abraham, y las manifestaciones del Pacto de Gracia que entonces le hicieron…
una manifestación adicional del Pacto de Gracia… El mismo Pacto de Gracia que
fue manifestado a Abraham e Isaac, fue repetido y dado a conocer a Jacob…
Además del pacto de la circuncisión, Dios le dio a él, y a su simiente natural
masculina, una promesa de la tierra de la tierra de Canaán a su posteridad.”

90
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.v.i.html
91
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.iii.vii.html
92
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.v.ii.html
De nuevo Gill hace una distinción entre el Pacto de la Circuncisión y las
manifestaciones e imágenes del Pacto de Gracia “dado a conocer a” Abraham, Isaac, y
Jacob. “Así, el Pacto de Gracia se exhibió, se mostró progresivamente, se desplegó y se
manifestó en la gracia y las bendiciones de la misma en el tiempo de los patriarcas.” El
habla del Pacto de Gracia “desplegado”, “mostrado progresivamente”, “manifestado”,
“exhibido” y “demostrado” en el tiempo de “Moisés [quien] fue un mediador cuando el
Pacto en el Sinaí fue dado,” el cual fue un pacto nacional. “La bendición de la adopción
es otra bendición del Pacto [de Gracia], anunciada por los profetas; no una adopción
nacional, incluida en el pacto nacional hecho con la gente de Israel; sino, adopción por
gracia especial.” Luego pasa a David y distingue entre el Pacto Real (o Davídico) y el
Pacto especial de Gracia, que fue “exhibido” y “dado a conocer”.
“David, quien fue un profeta, y a través de quien el Espíritu de Dios habló acerca
de Cristo, y del Pacto de Gracia hecho con Él (Hch. 3:30; 1:16; 2 Sam. 23:2-5). La
gracia del Pacto fue manifestada en él, las bendiciones de este pacto fueron
otorgadas a él, el pacto mismo fue hecho con él; no sólo el Pacto Real, concerniente
a la sucesión del Reino de Israel en su familia; sino, el especial Pacto de Gracia,
en el cual estaba su propia salvación; un pacto ordenado en todas las cosas y
asegurado, y eterno (2 Sam. 23:5) … Salomón, el hijo de David, y su sucesor en el
reino, no tuvo sólo el Pacto Real establecido con él, sino, el especial Pacto de
Gracia fue hecho con él, o dado a conocer a él; “Yo seré su Padre, y él será mi
hijo” (Sam. 7:14).” 93

Este comienzo suena muy similar a la articulación del federalismo de 1689 respecto
al Pacto de Gracia (la promesa) revelado en los distintos pactos post-Caída. Si lees toda
la sección, verás que Gill no se está enfocando en explicar cada pacto posterior a la Caída.
Más bien, él está recorriendo la historia de la redención que muestra todas las formas en
que se reveló el Evangelio.

EL PACTO SINAÍTICO DE OBRAS


En su discusión sobre el Pacto de Obras Adámico, Gill correctamente distingue entre
la ley y la ley como un pacto de obras – un aspecto importante del Federalismo de 1689
enseñado en la CBFL 7.1.94

93
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.v.iv.html
94
Para saber más: Nehemiah Coxe on Merit in LBCF 7.1. https://contrast2.wordpress.com/2015/04/22/nehemiah-coxe-on-
merit-in-lbcf-7-1/
“Esta ley dada a Adán, tomado en su vista tan compleja, como ambas natural y
positiva, fue en la forma de un pacto… La ley dada a Adán, como fue una ley,
surgió de la soberanía de Dios, quien tenía el derecho de imponer una ley sobre él,
todo cuanto considerara conveniente; como este fue un pacto, fue un acto de
condescendencia y buena voluntad de parte de Dios, al entrar en él con el hombre,
su criatura; podría haber exigido la obediencia a su ley, sin prometer nada a cambio
de ella; porque es a lo que Dios tiene derecho previamente, y por lo tanto no se
puede reclamar una recompensa por ello; si, por lo tanto, Dios cree conveniente,
para alentar la obediencia, prometer en el pacto cualquier bien, todo es
condescendencia, es todo bondad… Y esto frecuentemente es llamado pacto
“legal”, el pacto de “obras”, como la Escritura lo llama, “la ley de las obras”, como
fue observado antes; prometió vida al desempeñar buenas obras; su lenguaje era,
“Has esto y vivirás”. Y en ocasiones recibió el nombre del pacto de la vida, por la
promesa de la vida en él.”
BDD III.VII 95

Pero, note como el compara este pacto con el Pacto del Sinaí.
“Este contenía una promesa; la cual fue una promesa de vida, de vida natural a
Adán, y de la continuación de ella, siempre que él observara la condición de ella;
así como la vida fue prometida a los israelitas, y una continuación en ella, en la
tierra de Canaán, mientras cumplan la ley de Dios…” 96

Él claramente está haciendo un paralelo a la obediencia de Adán a la ley y su


recompensa, con la obediencia de Israel a la ley y su recompensa. Él distingue entre el
Antiguo Pacto, el cual era el Pacto de Gracia administrado desde la caída hasta Cristo, y
el Pacto del Sinaí.
“Aunque en Hebreos 8:7,13 leemos de un primer y un segundo, un antiguo y un
nuevo pacto; sin embargo, estos representan uno y el mismo pacto, bajo diferentes
dispensaciones; y aunque en el pasaje que encontramos en [Oseas 6:7], el pacto en
el Sinaí puede ser entendido como el mismo, sin embargo es una repetición, una
nueva edición del pacto hecho con Adán.” 97

95
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.iv.vii.html
96
Ibíd.
97
Ibíd.
La ley fue dada en el Monte Sinaí como un tipo del pacto de obras. El pacto de gracia
fue administrado/revelado bajo este tipológico pacto de obras.
“Ahora la ley de Moisés, en materia y sustancia, es la misma con la ley natural,
aunque difieren en su forma de administración; y fue renovada en los tiempos de
Moisés, pudiendo ser confirmada, y no pudiendo ser olvidada, y estar
completamente perdida en la mente de los hombres… No fue entregada como un
pacto puro de obras, aunque los judíos santurrones la convirtieron en uno, y
buscaron la vida y la rectitud por medio de él; y así engendró la esclavitud, y se
convirtió en una carta asesina; tampoco un puro pacto de gracia, aunque fue dado
como un favor distintivo para el pueblo de Israel (Deut. 4:6, 8; Salm 147:19, 20;
Rom. 9:4) y en ella se expresaba mucha misericordia y bondad; y es precedida por
la declaración de que el Señor es el Dios de Israel, quien, por su gran bondad, los
sacó de la tierra de Egipto (Ex. 20:2, 6, 12). Pero era una parte y una rama del pacto
típico, bajo el cual el pacto de gracia se administraba en la dispensación anterior;
y del cual era un tipo… [La ley de Dios] no continúa como un pacto de obras; y,
de hecho, no fue entregado a los hijos de Israel como tal, estricta y propiamente a
escondidas, solo en un sentido típico…”
BDD IV.VI 98

Gill elaboro un poco más en su Exposición de la Biblia.

Levítico 18:5 Por lo tanto, guardaréis mis estatutos y mis juicios. Lo mismo
que antes; estos debían guardarlos en sus mentes y memorias, y observarlos y
cumplirlos: lo cual, si el hombre lo hiciere, vivirá en ellos; vive una larga vida en
la tierra de Canaán, en gran felicidad y prosperidad, (vea Deut. 30:20; Is. 1:19);
porque en cuanto a la vida eterna, eso nunca fue pensado para ser tenido, ni era
posible que pudiera ser tenido ni disfrutado por la obediencia a la ley, que el
hombre caído es incapaz de guardar; pero es lo que fue prometido gentilmente y
proporcionó el pacto de gracia, antes de que el mundo fuera, para venir a través de
Cristo, como un regalo gratuito para todos los que creen en Él, (vea Gal. 3:11-12,
21); aunque algunos escritores judíos interpretan esto de la vida eterna, como
Jarchi, Aben Ezra y Ben Gersom: Yo [soy] el Señor; que ha ordenado estos
estatutos y juicios, y ha prometido vida a los hacedores de ellos, capaces y fieles
de realizar lo que se les ha prometido.

Isaías 1:19 Si se dispusieran a obedecerme. El Targum añade, “a mi Palabra”: la


Palabra hecha carne, y habitando entre ellos; quien habría reunido a los habitantes
de Jerusalén a su ministerio, para cumplir su palabra y sus ordenanzas, lo que sus

98
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.v.vi.html
gobernantes no harían: comerán el bien de la tierra; la tierra de Canaán; como los
judíos tenían la posesión de esa tierra, antes de los tiempos de Cristo, por su
obediencia a las leyes de Dios, que se les dio como un cuerpo político, y que,
mientras las observaban, continuaron en tranquilidad y pleno disfrute de las
bendiciones de la misma; entonces, cuando Cristo vino, si lo hubieran recibido,
abrazado y reconocido como el Mesías, y hubieran sido obedientes a Su voluntad,
aunque solo externamente, habrían permanecido en su propia tierra, y disfrutarían
de todas las cosas buenas en ella sin ser molestados por sus enemigos.

Deuteronomio 30:20
Para que ames al Señor tu Dios
Y lo muestres guardando sus mandamientos:
[y] para que obedezcas su voz;
en su palabra, y por sus profetas:
y para que puedas allegarte a Él;
y a Su adoración, y no sigas ni adores otros dioses:
porque Él [es] tu vida, y la largura de tus días;
el Dios de sus vidas, y el Padre de sus misericordias; el dador de larga vida, y de
todas sus bendiciones; y quien había prometido a quienes fueran obedientes a Él,
y mantuvieran la esperanza:
para que habites en la tierra que juró Jehová a tus padres, a Abraham, a Isaac
y a Jacob, para darles;
la tierra de Canaán, a menudo así descrita; esta era la gran promesa hecha a la
obediencia a la ley, y era típica de la vida eterna y la felicidad; que se tiene, no a
través de la obediencia del hombre a la ley, sino a través de la obediencia y la
justicia de Cristo.

Gálatas 3:12 Y la ley no es de fe… la ley no consiste en la fe en Cristo, ni lo


requiere, y que un hombre debe vivir de acuerdo con su justicia; la ley no consiste
en la fe en Cristo, ni lo requiere, y que un hombre debe vivir de acuerdo con su
justicia; es el Evangelio que revela la justicia de Cristo, y dirige y alienta a los
hombres a creer en él y ser salvos; ni la ley toma nota de la fe de un hombre; ni
tiene nada que ver con un hombre como creyente, sino como un hacedor, en el
sentido de la justificación; pero el hombre que los vive vivirá en ellos; el pasaje
referido, está en (Levítico 18: 5), la palabra “ellos”, se refiere a los estatutos y
juicios, no del ceremonial, sino de la ley moral, que son igualmente obligatorios
tanto para los gentiles como para los judíos. Los doctores judíos observan en esas
palabras, que “no se dice, sacerdotes, levitas e israelitas, sino (Mdah), “el hombre”;
he aquí, aprendes que incluso un gentil que estudia en la ley es como un sumo
sacerdote: “de modo que todo lo que el hombre hace, lo que está dentro de la ley,
es decir, tanto interna como externamente, porque la ley es espiritual , alcanza la
parte interna del hombre, y requiere verdad allí, una conformidad de corazón y
pensamiento, y eso los hace perfecta y constantemente, sin el menor fracaso en la
materia o forma de obediencia, tal vivirán en ellos y por ellos; el lenguaje de la ley
es, haz esto y vive; así la vida, y la continuación de esa feliz vida natural que Adán
tenía en la inocencia, le fue prometida, en caso de que persistiera en su obediencia
a la ley; y así se prometió una vida larga y próspera a los israelitas en la tierra de
Canaán, siempre que observaran las leyes y los estatutos que se les ordenaban; pero
dado que la vida eterna es una promesa hecha antes de que el mundo comenzara,
está prevista en un pacto eterno , se revela en el Evangelio, y es el don puro de la
gracia de Dios a través de Cristo, parece que nunca fue la voluntad de Dios que se
obtuviera por las obras de la ley; y que es una prueba más de que no puede haber
justificación a los ojos de Dios por ellos (vea Gálatas 3:21).

EL PACTO ABRAHÁMICO DE OBRAS


Encontramos un concepto similar en la perspectiva de Gill sobre el Pacto de la
Circuncisión. El desarrolla esto más ampliamente en la sección sobre el Bautismo en su
Cuerpo de Teología Práctica (III.I).99
No es un hecho, como se ha afirmado, que los “hijos de los creyentes” hayan sido,
con sus padres, llevados al convenio con Dios en las edades anteriores de la iglesia,
si con esto se quiere decir al Pacto de Gracia… El próximo pacto es hecho con
Abraham y su simiente, sobre la cual se pone gran énfasis (Génesis 17: 10-14)…
Ahora que este pacto no era el pacto puro de la gracia, a diferencia del pacto de las
obras, sino más bien un pacto de obras, pronto se demostrará… que no es el Pacto
de Gracia es claro… Ahora nada es más opuesto el uno al otro que la circuncisión
y la gracia; la circuncisión es un trabajo de la ley…
Parece ser un pacto de obras, y no de gracia; ya que debía ser guardado por
hombres, bajo una pena severa. Abraham debía guardarlo, y su simiente después
de él; algo debía hacer por ellos, su carne para ser circuncidada, y una pena se
anexó, en caso de desobediencia o negligencia; tal alma debía ser separada de su
pueblo: todo lo que demuestra que es, no un pacto de gracia, sino de obras. Es
claro, era un pacto que podría romperse; de los incircuncisos se dice: “Ha
quebrantado mi pacto” (Génesis 17:14), mientras que el pacto de la gracia no se

99
John Gill, Body of Practical Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/practical.iv.i.html
puede romper… Es cierto que tenía cosas de naturaleza civil y temporal… cosas
que pueden tener ningún lugar en el pacto puro de la gracia…

Compare con Nehemiah Coxe “En este modo de transacción este [el Pacto de la
Circuncisión], el Señor se complació de trazar las primeras líneas de esa forma de relación
de pacto en la cual la simiente natural de Abraham fue declarada por la ley de Moisés,
que era un pacto de obras con su condición o términos, ‘Haz esto y vive’.”
De nuevo Gill distingue entre el Pacto de la Circuncisión y el Pacto de Gracia
manifestado a Abraham.
Tampoco es este pacto lo mismo con lo que se menciona en Gálatas 3:17 que se
dice que es “confirmado por Dios en Cristo”, [compare con BDD IV.II.III 100 “las
manifestaciones del pacto de gracia que entonces le hicieron … es claro de Gálatas
3:17 donde se dice que es “confirmado antes de Dios en Cristo”, que ciertamente
diseña el pacto de gracia”]… El pacto de gracia fue hecho con Cristo, como el jefe
federal de los elegidos en él, y eso desde el eterno, y quién es la única cabeza de
ese pacto, y del pacto: si el pacto de gracia fue hecho con Abraham, como la cabeza
de su simiente natural y espiritual, judíos y gentiles; debe haber dos cabezas del
pacto de gracia … Permitiendo que el pacto de Abraham sea uno peculiar, y de una
clase mixta, que contenga promesas de cosas temporales para él, y su simiente
natural, y de las cosas espirituales para su semilla espiritual; o más bien, que hubo
al mismo tiempo cuando el pacto de la circuncisión fue dado a Abraham y su
simiente natural, una nueva manifestación del pacto de gracia hecho con él y su
simiente espiritual en Cristo.
Gill lo está viendo claramente de manera similar a Coxe (aunque creo que Coxe lo
maneja con más precisión).
El pacto de la circuncisión, o el pacto que dio a los niños pequeños de Abraham el
derecho a la circuncisión, no es el pacto de la gracia; porque el pacto de la
circuncisión debe ser más ciertamente, en la naturaleza de ello, un pacto de obras,
y no de la gracia. Se permitirá libremente, que el pacto de la gracia fue en ciertos
momentos hecho, y manifestado, y aplicado a Abraham, y él interesado en ello…
Al mismo tiempo que le fue dado el pacto de la circuncisión, hubo una exhibición
del pacto de gracia con él: el relato de ambos se mezcló, pero luego el pacto de la
circuncisión, que era un pacto de peculiaridad, pertenecía solo a él y a su simiente
masculina natural, era algo bastante distinto del pacto de gracia, ya que incluía
algunos que no estaban en el pacto de gracia, y excluía a otros que estaban en él
[Cox lo explica en detalle]: ni es ese el pacto que fue confirmado por Dios en Cristo

100
John Gill, Body of Doctrinal Divinity: http://www.ccel.org/ccel/gill/doctrinal.v.ii.html
430 años antes de la ley; ya que el pacto de la circuncisión cae 24 años antes de
esa fecha, y por lo tanto no se refiere a eso, sino a una exhibición del pacto de
gracia a Abraham, sobre el tiempo de su llamada de Caldea; Además, el pacto de
la circuncisión es abolido, pero el pacto de la gracia continúa y siempre lo hará…
Algunas Escrituras sobre la Vindicación Justa y Racional del Sr. Bostwick…
(30-31). 101

EL PACTO DE GRACIA
Todo esto se puede resumir en un sermón102 que Gill dio en 2 Samuel 23:5. “Aunque
mi casa no sea así con Dios, sin embargo, él ha hecho conmigo pacto eterno, ordenado
en todas las cosas y seguro”.
Aquí hay una fuerte expresión de interés del pacto: sin embargo, él ha hecho
conmigo un pacto eterno. ¿Cuál es este pacto que Dios hizo con David? y ¿con
quién lo hizo? No puede ser el Pacto de Obras hecho con Adán… Tampoco el
Pacto de la Circuncisión (como es llamado) hecho con Abraham: esto es eliminado,
siendo un yugo que ni los judíos ni sus antepasados pudieron soportar. Esto estaba
tan lejos de ser ordenado en todas las cosas y seguro, que el apóstol declara, para
aquellos que lo cumplen, Cristo no tiene ningún efecto sobre ellos. Quienes de
ustedes son justificados por la ley, han caído de la gracia.
Tampoco es este el pacto del Sinaí; porque no fue eterno. Es abolido y eliminado.
No ordenado en todas las cosas y seguro, porque cedió; de lo contrario, no habría
habido necesidad de un segundo, como argumenta el apóstol…
Él puede referirse al pacto de la realeza, que no debería querer que uno se siente
en su trono… Pero esto debe entenderse con respecto a su descendencia más
remota y gloriosa, el Mesías, el Señor Jesucristo…
El pacto que el dulce salmista de Israel, en sus últimas palabras de muerte, se
refiere, es el Pacto de Gracia: fundado en la gracia; lleno de las bendiciones de la
gracia. Se llama el pacto de la paz porque un gran artículo es la paz y la
reconciliación con Dios, por Jesucristo. Fue enviado a ser nuestra paz; para
hacernos la paz con la sangre de su cruz…

101
Vea:
https://books.google.co.ve/books?id=yNwOAAAAIAAJ&lpg=PA466&ots=GFPyMcd5RF&dq=john+gill+%22covenant+
of+circumcision%22&pg=PA465&redir_esc=y#v=onepage&q=john%20gill%20%22covenant%20of%20circumcision%2
2&f=false
102
Vea:
https://books.google.co.ve/books?id=Vg29ItldAHIC&lpg=PA101&ots=90wd48U5dm&dq=john+gill+%22covenant+of+ci
rcumcision%22&pg=PA87&redir_esc=y#v=onepage&q=john%20gill%20%22covenant%20of%20circumcision%22&f=fa
lse
Cuando, por lo tanto, se dice que Dios hace un pacto con los hombres; el
significado es que él manifiesta su pacto hecho con Jesucristo desde toda la
eternidad. Por lo tanto, cuando David dice, él ha hecho conmigo un pacto eterno;
el significado es, él me lo ha manifestado, que tengo interés en su pacto eterno,
ordenado en todas las cosas y seguro.

CONCLUSIÓN
Por lo tanto, parece que Gill no rechazó abiertamente el federalismo de 1689 en
absoluto. Está de acuerdo en que el Pacto de Gracia se manifestó/reveló en virtud de otros
pactos posteriores a la caída, que eran pactos de obras. Su uso del lenguaje del “mismo
pacto bajo dos administraciones” puede provenir de su intento de luchar con las
preocupaciones temporales de identificar el Pacto de Gracia con el Nuevo Pacto. Él
también fue claramente influenciado en muchos puntos por Keach, quien identificó el
Pacto de Redención con el Pacto de Gracia. Compare a Gill con el resumen de Tom
Hicks, Jr. sobre la teología del pacto de Keach.103 Gill dice que “el pacto de la gracia es
uno y el mismo en todas las edades” para aclarar que “todos los santos desde entonces,
se salvan de la misma manera”. Por lo tanto, el Nuevo Pacto no fue la primera
introducción introductoria de Gracia salvadora de Dios. Él interpreta lo Viejo y lo Nuevo
como refiriéndose a las manifestaciones del Pacto de Gracia, donde lo distingue su forma
“pura” de los Pactos mixtos de Noé, Abrahámico, Mosaico y Davídico. En mi opinión,
esto se vuelve bastante intrincado. La exposición de Owen de Hebreos 8 es mucho más
precisa.
Entonces, parte del lenguaje de Gill concuerda con la visión del siglo XX, pero no
está de acuerdo con la visión del siglo XX sobre dos puntos importantes. En primer lugar,
la visión del siglo XX sostiene que el Pacto Mosaico era el Pacto de Gracia con una
generosa promulgación de la ley que mostraba a las personas redimidas cómo vivir. Esta
es en realidad una de las preocupaciones de Whipps. Dijo que sospecha del federalismo
de 1689 porque parece ser un movimiento moderno que surgió de un seminario asociado
con la doctrina de republicación de Meredith Kline. Pero como hemos visto, Gill estaría
de acuerdo con Kline en que el Pacto Mosaico era un pacto de obras para la vida temporal
y la bendición en la tierra de Canaán como típico de la obediencia de Cristo a la ley. Por
lo tanto, Gill no está de acuerdo con la visión del siglo XX.
En segundo lugar, la visión del siglo XX cree que bajo administraciones más antiguas
el Pacto de Gracia incluía miembros no regenerados, pero ahora bajo el Nuevo Pacto no
lo hace. Gill no sostenía esa vista. Dijo que el Pacto de Gracia solo incluía a los elegidos.
Los réprobos eran parte de los pactos noéico, abrahámico, mosaico y davídico, pero no

103
Puede revisar el capítulo 2 de este mismo libro, el cual trata sobre la teología del pacto de Benjamin Keach.
formaban parte del pacto de gracia. Por lo tanto, Gill no está de acuerdo con la visión del
siglo XX aquí también.
El punto aquí es no contar narices. El punto es trabajar juntos para comprender mejor
las Escrituras. Creo que el federalismo de 1689 aporta una claridad tremenda a lo que las
Escrituras enseñan y, por lo tanto, me he esforzado por despejar todos los malentendidos
que nos impiden ver las Escrituras con claridad. Espero que esto haya sido útil.
¿ESTÁ DE ACUERDO A. W. PINK CON EL
FEDERALISMO 1689?

La teología del pacto de A.W. Pink surgió recientemente en una discusión de


Facebook. Se estaba cuestionando si Pink sostuvo el Federalismo de 1689 o “Teología
del Pacto Bautista Reformada del Siglo XX”.104 (El federalismo es sólo una palabra
antigua para la teología del pacto)

EN PRIMER LUGAR, HE AQUÍ UN RESUMEN DEL FEDERALISMO DE 1689:

“Al rechazar la noción de un Pacto de Gracia bajo dos administraciones, los


Bautistas estaban, de hecho, rechazando sólo la mitad de este concepto: aceptaron,
como hemos visto anteriormente, la noción de un solo Pacto de Gracia en ambos
testamentos, pero rechazaron la idea de dos administraciones. Para los Bautistas,
sólo había un Pacto de Gracia que se reveló desde la Caída de manera progresiva
hasta su plena revelación y conclusión en el Nuevo Pacto… Si el federalismo de
Westminster puede resumirse en “un pacto bajo dos administraciones”, el de 1689
sería “un pacto revelado progresivamente y concluido formalmente bajo el Nuevo
Pacto”.105

También se expresa como “promesa y promulgación”. El Nuevo Pacto es prometido,


pero no “promulgado”/“formalmente inaugurado” en el Antiguo Testamento. El Antiguo
Pacto, específicamente, es un pacto nacional de obras (para la vida en Canaán).
En segundo lugar, la visión del siglo XX es similar al federalismo de Westminster:
hay un pacto de gracia bajo múltiples administraciones (todos los pactos históricos
después de la caída). El Antiguo Pacto es de gracia y no de obras.

104
Ver: http://www.1689federalism.com/portfolio/vs-modern-reformed-baptists/
105
El Distintivo de la Teología del Pacto Bautista Particular del Siglo XVII, Pascal Denault, p. 61 (The Distinctiveness of
17th Century Particular Baptist Covenant Theology, Pascal Denault).
EL MÉTODO
Así que necesitamos ver si Pink enseña:
– Si el pacto de gracia tenía (a) múltiples administraciones, o si (b) vino en forma
de revelado/concluido.
– Si el Pacto Mosaico era (a) una administración de gracia del pacto de gracia, o si
era (b) un pacto nacional de obras.

LA EVIDENCIA: INTRODUCCIÓN.
Así como las diversas profecías mesiánicas, dadas por Dios en diferentes
momentos y a intervalos amplios, eran adecuadas para las ocasiones locales en que
fueron hechas por primera vez, así fue en las diferentes renovaciones de Su pacto
de gracia. Cada una de esas renovaciones -a Abraham, Moisés, David y así
sucesivamente- exponen algún rasgo especial de la alianza eterna en la cual Dios
había entrado con el Mediador; pero las circunstancias inmediatas de cada uno de
esos hombres favorecidos moldeaban o daban forma a cada característica particular
del acuerdo eterno que se les sometía a ellos”.106

Parece un caso aparentemente bastante sencillo. Pink parece estar articulando una
opinión bastante estándar (1a) de las administraciones múltiples. Aunque hay algunas
pistas de que él puede referirse a algo diferente.
Si leemos su introducción, encontramos lo siguiente:
“Así podemos ver cuán plenamente el pacto de gracia fue revelado y confirmado a
Abraham el padre de todos los que creen, mediante el cual él y sus descendientes
obtuvieron una visión y comprensión más claras del gran Redentor y las cosas que
debían ser cumplidas por Él . “Y por lo tanto Cristo se dio cuenta de esto cuando
dijo: Abraham se regocijó al ver mi día, y se alegró” (Juan 8:56). Estas últimas
palabras claramente intiman que Abraham tenía una comprensión espiritual
definida de esas cosas. Bajo el pacto del Sinaí, Dios hizo una revelación más
completa a su pueblo de los contenidos del pacto eterno: el tabernáculo y todos sus
utensilios sagrados; el sumo sacerdote, sus vestiduras y su servicio; y todo el
sistema de sacrificios y abluciones, poniendo ante ellos sus benditas realidades en
formas típicas, siendo patrones de las cosas celestiales.
Por lo tanto, antes de tratar de establecer el pacto eterno de una manera específica,
primero hemos tratado de aclarar la relación que se le ha dado de los principales

106
Arthur W. Pink (2010-03-19). Los Convenios Divinos (Sitios del Kindle 1026-1030). Versión Kindle.
pactos que Dios se complació en hacer con diferentes hombres durante la era del
Antiguo Testamento. Nuestro esbozo de ellos ha sido necesariamente breve,
porque los examinaremos por separado y los consideraremos con más detalle en
los siguientes capítulos. Sin embargo, se ha dicho suficiente, confiamos, para
demostrar que, mientras que los términos de los pactos que Dios hizo con Noé, con
Abraham, con Israel en el Sinaí y con David, deben entenderse primero en su
sentido claro y natural, sin embargo, debe ser claro para cualquier ojo ungido que
tienen un segundo y más alto significado: un contenido espiritual. Las cosas de la
tierra han sido empleadas para representar las cosas celestiales. En otras palabras,
esos pactos subordinados deben contemplarse tanto en su letra como en su
espíritu”.107

Al principio esto parece confirmar la primera (1a) lectura. Sin embargo, él hace una
distinción clara entre el “pacto eterno mismo” y los “pactos principales que Dios se
complació en hacer con diferentes hombres durante la era del Antiguo Testamento”.
“El pacto eterno o pacto de gracia es aquel acuerdo mutuo en el cual el Padre con
Su Hijo antes de la fundación del mundo respecto a la salvación de Sus elegidos,
siendo Cristo nombrado mediador, consintiendo voluntariamente en ser su cabeza
y representante”.108

Así que Pink parece hacer una clara distinción entre el pacto de gracia y los pactos de
Dios hechos con los hombres en el Antiguo Testamento. Esto podría inclinarse hacia una
(1b) visión revelada/concluida. Otro apoyo para esta lectura se encuentra en la
introducción de Pink:
“La primera publicación germinal del pacto eterno se encuentra en Génesis 3:15
“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; te herirá
la cabeza y tú le herirás el calcañar”. Así, inmediatamente después de la Caída,
Dios anunció a la serpiente su perdición final a través de la obra del Mediador, y
reveló a los pecadores el único canal por el cual la salvación podría fluir hacia
ellos. Las adiciones continuas que Dios hizo posteriormente a la revelación que
dio en Génesis 3:15 fueron, durante un tiempo considerables, en gran parte a través
de los pactos que hizo con los padres, los pactos que fueron fruto de su eterno plan
de misericordia y la revelación gradual del mismo a los fieles. Solo cuando esos
dos hechos son retenidos por nosotros, estamos en condiciones de apreciar y
percibir la fuerza de esos pactos subordinados.

107
Arthur W. Pink (2010-03-19). Los Pactos Divinos (Sitios del Kindle 147-157). . Versión Kindle.
108
Arthur W. Pink (2010-03-19). Los Convenios Divinos (Kindle Locations 188-190). . Versión Kindle.
Dios hizo pactos con Noé, Abraham, David; ¿Pero fueron ellos, como criaturas
caídas, capaces de entrar en pacto con su augusto y santo Creador? ¿Fueron capaces
de defenderse a sí mismos o ser fiadores para otros? La misma pregunta se contesta
a sí misma. ¿Qué, por ejemplo, podría hacer Noé posiblemente para asegurar que
la tierra nunca más deba ser destruida por un diluvio? Esos pactos subordinados
eran menores que el hecho de que el Señor manifestara, de manera especial y
pública, el gran pacto: dar a conocer algo de sus contenidos gloriosos, confirmar
su interés personal en él y asegurarles que Cristo, la cabeza principal del pacto,
debería ser de ellos mismos y salir de su simiente…
Arriba hemos señalado que las adiciones continuas que Dios hizo a Su revelación
original de misericordia en Génesis 3:15 fueron, durante un tiempo, principalmente
a través de los pactos que hizo con los padres”.109

Esto suena muy parecido a la forma (1b) revelada/concluida. El pacto de gracia


consistía en una promesa revelada en el Antiguo Testamento. Los pactos en el Antiguo
Testamento (pactos subordinados) revelaron el pacto de gracia, pero ellos mismos no
fueron el pacto de gracia (gran pacto).
Esto podría ser visto como demasiado rebuscado en las declaraciones de Pink. Pero
luego encontramos esto al final de su introducción:
“Finalmente, se debe señalar que este pacto hecho entre el Padre y el Hijo en
nombre de toda la elección por gracia se designa de manera diversa. Se llama un
“pacto eterno” (Isaías 55: 3) para denotar su perpetuidad, y porque las bendiciones
en él ideadas en la eternidad pasada durarán para siempre. Se llama un “pacto de
paz” (Ez. 34: 2,5; 37:26) porque asegura la reconciliación con Dios, porque la
transgresión de Adán produjo enemistad, pero por Cristo se eliminó la enemistad
(Efesios 2:16), y por lo tanto se le denomina el “Príncipe de la Paz” (Isaías 9: 6).
Se llama el “pacto de la vida” (Mal. 2:15), en contraste con el pacto de obras que
se emitió en la muerte, y porque la vida es lo principal comprometido en ella (Tito
1: 2). Se llama el “pacto santo” (Lucas 1:72), no solo porque fue hecho por y entre
las personas de la Santísima Trinidad, sino también porque asegura la santidad del
carácter divino y proporciona la santidad del pueblo de Dios. Se llama un “mejor
pacto” (Hebreos 7:22), en contraste con el arreglo Sinaítico, en el cual la
prosperidad nacional de Israel quedó supeditada a sus propias obras”.110

109
Arthur W. Pink (2010-03-19). Los Pactos Divinos (Ubicaciones Kindle 109-127). . Versión Kindle.
110
Arthur W. Pink (2010-03-19). Los Pactos Divinos (Ubicaciones Kindle 286-294). . Versión Kindle.
Esta es una clara articulación de (2b) un pacto Mosaico de obras separado del pacto
de Gracia.
Entonces, el peso de la introducción de Pink nos lleva al Federalismo de 1689.

LA EVIDENCIA: PACTO MOSAICO


Puedes leer mi extracto extendido de Pink aquí,111 así que solo destacaré algunos
rápidamente:
(Hebreos 8: 8, 9) Por lo tanto, tenemos la autoridad divina para decir que los tratos
de Dios con Israel en el Sinaí no fueron paralelos con su trato con Su pueblo bajo
el Evangelio, ¡sino un contraste!
… El pacto nacional no se refería a la salvación final de los individuos: ni se rompió
por la desobediencia, o incluso la idolatría, de ningún número de ellos, a condición
de que no fuera sancionado o tolerado por la autoridad pública. De hecho, fue un
tipo del pacto hecho con verdaderos creyentes en Cristo Jesús, como lo fueron
todas las transacciones con Israel; pero, al igual que otros tipos, ‘no tenía la
imagen real’, sino solo ‘una sombra de cosas buenas por venir’.
… El pacto externo fue hecho con la Nación, otorgándoles ventajas externas, con
la condición de obediencia nacional externa; y el pacto de la Gracia fue
ratificado personalmente con los verdaderos creyentes, y les selló y aseguró
bendiciones espirituales, al producir una disposición santa del corazón y
obediencia espiritual a la ley Divina.
… la limitación del pacto Sinaítico: su carácter era una combinación suplementaria
de ley y misericordia; su alcance era nacional; su diseño era regular los asuntos
temporales de Israel bajo el gobierno divino; su limitación estaba determinada por
la obediencia o la desobediencia de Israel.
… El pacto Sinaítico no interfirió en modo alguno con la administración divina ni
del pacto eterno de gracia (hacia los elegidos) ni del pacto adámico de las obras
(que todos, por naturaleza, se encuentran incluidos); está en una región bastante
diferente. Si los israelitas individuales fueron herederos de la bendición bajo el
anterior, o bajo la maldición de este último, de ninguna manera obstaculizaron o
afectaron a Israel como pueblo bajo este régimen nacional, que respetaba las
bendiciones internas y eternas, sino solo los intereses externos y temporales.

111
Brandon Adams, Pink on Moses (& Republication):
https://contrast2.wordpress.com/2010/01/27/pink-on-moses-republication/
Esta es una articulación clara de (2b) como puedes ver. En el Pacto Mosaico, Pink era
un federalista en 1689.

LA EVIDENCIA: PACTO MESIÁNICO


“Hemos designado a este pacto final como el Pacto Mesiánico en vez que el
cristiano o el Nuevo Pacto, en parte por el bien de la aliteración y en parte por el
bien del énfasis”. 112

El tiempo fijado para la realización de este nuevo pacto se define en los días por
venir. En el Antiguo Testamento, el tiempo de la aparición de Cristo fue llamado
el mundo por venir (Heb 2: 5), y fue una perífrasis de Él que Él era el que había de
venir (Mateo 11: 3). La fe de la iglesia del Antiguo Testamento se ejerció
principalmente en la expectativa de su venida. El tema de lo que Jeremías anunció
especialmente fue un pacto.
“El nuevo pacto, que consiste en reunir en uno todas las promesas de
gracia dadas desde la fundación del mundo, logradas en la aparición
real de Cristo, y confirmadas en Su muerte, y por el sacrificio de Su sangre,
se convirtió en la única regla de nuevas ordenanzas espirituales de adoración
adecuadas para esto, siendo el gran objeto de la fe de los santos del AT, y es
el gran fundamento de todas nuestras misericordias actuales. (‘De lo cual
también nos es testigo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho
antes, este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el
Señor: Heb 10: 15,16 – sí, es testimonio para nosotros, y no para aquellos
que vivirán en algún futuro ‘milenio’. A.W.P.)
“Hubo en él una recapitulación de todas las promesas de gracia. Dios no
había hecho ninguna promesa, ningún indicio de su amor o gracia a la Iglesia
en general, ni a ningún creyente en particular, sino que lo trajo todo a este
pacto, para que sean estimados, todos y cada uno de ellos, para ser dado y
hablado a cada persona individual que tiene un interés en este pacto. Por lo
tanto, todas las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob, con todos los
otros patriarcas, y el juramento de Dios por el cual fueron confirmadas, son
todas hechas a nosotros, y nos pertenecen, no menos de lo que ellas le
aplicaron a quienes se les dio primero, si somos hechos partícipes de este
pacto. El apóstol da una instancia de esto en la singular promesa hecha a
Josué, que él aplica a los cristianos: 13:5” (John Owen).113

112
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 4262-4263). Versión Kindle.
113
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 4573-4586). Versión Kindle.
Aquí Pink cita directamente de la articulación de John Owen del punto de vista (1b)
promesa/promulgación. Él también lo hace de nuevo:
“Teniendo en cuenta el contenido de este pacto, estamos totalmente de acuerdo con
John Owen en que hay “una recapitulación y confirmación de todas las promesas
de gracia que se le han dado a la Iglesia desde el principio, incluso todo lo que se
habló por boca de los santos profetas que habían existido desde el comienzo del
mundo (Lucas 1:70). “La promesa original (Génesis 3:15) contenía en forma de
germen toda la esencia y sustancia del nuevo pacto: todas las promesas dadas
después a la iglesia pero siendo exposiciones y confirmaciones de eso”.114

Esto es prácticamente un caso cerrado. Owen es la articulación por excelencia de la


visión revelada/concluida, y Pink afirma que está “totalmente de acuerdo” con ella.
“Al mencionar el primer pacto, se refiere a esa economía u orden de cosas bajo las
cuales los hebreos fueron colocados en el Sinaí, y de los cuales los sacerdotes
levitas fueron los mediadores, estableciéndose entre Dios y el pueblo. El segundo
o nuevo pacto es esa gran economía u orden de cosas que ha sido introducida y
establecida por Cristo, de la cual Él es el único mediador”.115

“El nuevo pacto realmente hace para aquellos que están en él lo que el antiguo no
pudo hacer por el pueblo judío. A ellos Dios les dio una revelación, pero les llegó
por carta solamente; para los santos del Nuevo Testamento Su revelación también
viene en poder (1 Cor 4:20; 1 Ts. 1: 5). A ellos Dios dio la ley como está escrita en
tablas de piedra; para los santos del Nuevo Testamento, Dios también da la ley,
pero la escribe en sus corazones. En consecuencia, se irritaron ante la ley, mientras
que nosotros (según del hombre interior) nos deleitamos en ella (Rom 7:22). Por
lo tanto, también, no caminaron en los estatutos de Dios, sino que continuamente
los transgredieron; mientras que de Su pueblo del Nuevo Testamento está escrito:
“Ustedes han obedecido de corazón esa forma de doctrina que les fue entregada”
(Rom 6:17). Lo que hace toda la diferencia es que el Espíritu Santo es dado para
morar en él y darle poder, lo cual no era en los que estaban en el pacto Sinaítico
como tal; decimos “como tal”, porque siempre hubo un remanente piadoso
que fueron habitados por el Espíritu sobre la base del pacto eterno.” 116

114
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 4625-4629). Versión Kindle.
115
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 4587-4590). Versión Kindle.
116
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 4763-4770). Versión Kindle.
Nuevamente, esto es puro Federalismo de 1689: El Pacto Mosaico no salvó a nadie.
Aquellos que fueron salvos mientras estaban bajo el Pacto Mosaico fueron salvados
mediante la aplicación de los beneficios del Nuevo Pacto. (Consulte la última cita a
continuación para ver cómo el pacto eterno se relaciona con el nuevo pacto).
“Quinto, la primera promulgación formal del Nuevo Pacto, tal como fue hecho y
ratificado, fue el día de Pentecostés, siete semanas después de la resurrección de
Cristo. Sorprendentemente esta responde a la promulgación de la ley en el Monte
Sinaí, porque eso también ocurrió en el mismo espacio de tiempo después de la
liberación del pueblo de Dios de Egipto. Desde el día de Pentecostés en adelante,
las ordenanzas de adoración y todas las instituciones del Nuevo Pacto llegaron a
ser obligatorias para todos los creyentes. Entonces toda la iglesia fue absuelta de
cualquier deber con respecto al Antiguo Pacto y su adoración, aunque todavía no
se manifestaba en sus conciencias”.117

Una vez más, Pink está articulando la explicación de Owen de lo que significa que el
Nuevo Pacto sea “establecido” versus solo en forma de promesa.
“Solo nos resta decir algunas palabras sobre la relación entre los pactos originales
y finales. Es importante que distingamos claramente entre el Pacto Eterno que Dios
estableció antes de la fundación del mundo y el pacto cristiano que Él instituyó en
los últimos días de la historia del mundo. Primero, el primero fue hecho en la
eternidad pasada; el otro está hecho en el tiempo. Segundo, el primero fue hecho
solo con Cristo; el otro está hecho con toda su gente. En tercer lugar, el primero no
tiene ninguna condición en lo que a nosotros respecta; el otro prescribe ciertos
términos que debemos cumplir. Cuarto, bajo el primero Cristo hereda; bajo el otro,
los cristianos son herederos: en otras palabras, la herencia que Cristo compró al
cumplir los términos del pacto eterno ahora es administrada por él en forma de
testamento. ¿Debería preguntarse un lector si mi acceso al cielo depende del pacto
eterno o del nuevo? La respuesta está sobre ambos. Primero, sobre lo que Cristo
hizo por mí al ejecutar los términos del primero; segundo, al cumplir con las
condiciones de este último. Muchos están muy confundidos en este punto.
Aquellos que repudian la responsabilidad del hombre no permitirán que haya
ningún “si” o “peros”, restringiendo su atención a las “voluntades” y “deseos” de
Dios; pero esto no es tratar honestamente con la Palabra”.118

117
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 5095-5100). . Versión Kindle.
118
Arthur W. Pink (2010-03-19). The Divine Covenants (Kindle Locations 5103-5112). . Versión Kindle.
No podría articular el aspecto condicional de esta manera, pero no estoy en
desacuerdo con su punto. El Nuevo Pacto es el cumplimiento en el tiempo del pacto de
redención.

EL VEREDICTO

La evidencia es bastante clara. Mientras que Pink sin duda articuló su punto de vista
en sus propias palabras con sus propios matices, su tesis fue acorde al Federalismo de
1689. Quizás si los bautistas modernos hubieran leído a Pink con más cuidado,
hubiésemos redescubierto este punto de vista mucho antes.
AGRADECIMIENTOS Y RECONOCIMIENTOS

El material que acabamos de presentar es gracias a la colaboración de Federalismo


1689 español y el ministerio Imagen Bautista. Quienes se han dedicado a la traducción
para poner a disposición este pequeño libro compuesto por varios artículos distribuidos
en internet.
A continuación se presentarán los reconocimientos de autoría, traducción y
publicación por cada capítulo mostrado en este material de lectura:

LA TEOLOGÍA FEDERAL DE NEHEMIAH COXE

Autor: Richard Barcellos (Covenant Baptist Theological Seminary).


Traducción: Luis J. Torrealba (Federalismo 1689 español).

Artículo Traducido:
La Teología Federal de Nehemiah Coxe
https://federalismo1689esp.wordpress.com/2017/03/20/la-teologia-federal-de-
nehemiah-coxe/
Artículos originales:
- The federal theology of Nehemiah Coxe: Intro.
https://cbtseminary.org/the-federal-theology-of-nehemiah-coxe-intro/
- The federal theology of Nehemiah Coxe: the covenant of works
https://cbtseminary.org/the-federal-theology-of-nehemiah-coxe-the-covenant-of-
works/
- The federal theology of Nehemiah Coxe: the covenant of grace
https://cbtseminary.org/the-federal-theology-of-nehemiah-coxe-the-covenant-of-
grace/
LA TEOLOGÍA DEL PACTO Y LA JUSTIFICACIÓN POR BENJAMIN
KEACH

Autor: Tom Hicks (Founders Ministries).


Traducción: Luis J. Torrealba (Federalismo 1689 español).

Artículo Traducido:
La Teología del Pacto y la Justificación por Benjamin Keach
https://federalismo1689esp.wordpress.com/2017/07/27/la-teologia-del-pacto-y-la-
justificacion-por-benjamin-keach/
Artículo original:
Benjamin Keach's Covenant Theology and Justification
http://founders.org/2016/03/03/benjamin-keachs-covenant-theology-and-justification/

¿SOSTENÍA CHARLES SPURGEON EL FEDERALISMO 1689?

Autor: Brandon Adams (Contrast).


Traducción: Waldo Chaparro (Imagen Bautista).

Artículo Traducido:
¿Sostenía Spurgeon el Federalismo de 1689?
http://imagenbautista.cl/teologia/teologia-del-pacto/sostenia-spurgeon-el-federalismo-
de-1689/
Artículo original:
Did Spurgeon hold to 1689 Federalism?
https://contrast2.wordpress.com/2015/07/17/did-spurgeon-hold-to-1689-federalism/
JOHN GILL Y EL FEDERALISMO DE 1689

Autor: Brandon Adams (Contrast).


Traducción: Franco Caamaño (Imagen Bautista).

Artículo Traducido:
John Gill y el Federalismo de 1689
http://imagenbautista.cl/teologia/teologia-del-pacto/john-gill-y-el-federalismo-de-1689/
Artículo original:
John Gill & 1689 Federalism
https://contrast2.wordpress.com/2017/04/14/some-comments-on-john-gills-covenant-
theology/

¿ESTÁ DE ACUERDO A. W. PINK CON EL FEDERALISMO 1689?

Autor: Brandon Adams (Contrast).


Traducción: Carlos Sánchez (Imagen Bautista).

Artículo Traducido:
¿Está de Acuerdo A. W. Pink con el Federalismo de 1689?
http://imagenbautista.cl/teologia/teologia-del-pacto/esta-de-acuerdo-a-w-pink-con-el-
federalismo-de-1689/
Artículo original:
Did A.W. Pink Agree w/ 1689 Federalism?
https://contrast2.wordpress.com/2014/10/03/did-a-w-pink-agree-w-1689-federalism/
EDITOR GENERAL
Luis J. Torrealba

REVISIÓN GENERAL
Luis J. Torrealba

COLABORACIONES

Para más información:


https://federalismo1689esp.wordpress.com
http://imagenbautista.cl/