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Año IX – No.

69
Mayo - 2018
Tlaxcala, México
RAFAEL GARCÍA SÁNCHEZ.- DIRECTOR

La muerte y sus consecuencias


Evaristo Velasco

El jefe de manzana, ¿portavoz de


sus vecinos?‟
Edwin Corona

Tlaxcala, primer astillero de


América.
fragmento

Tizatlán, Capilla y Evangelios. Foto: Ago, 2015, Mariana Herrera Molina / Quórum Huitzitzilin (primer número)
Rafael García

1
opinión
LA MUERTE Y SUS CONSECUENCIAS

Profesor Evaristo Velasco Álvarez


velasco_alvarez@yahoo.com

Desde el punto de vista físico, la muerte es el cese de las funciones vitales de un ser vivo, por un periodo mayor al tolerable. Que ya ni respire,
ni tenga latidos su corazón y que no haya registro de actividad neuronal. Desde el punto de vista de lo esotérico la muerte es el desprendimiento
del hálito de vida, soplo divino, alma, espíritu o como le llamemos, en cuanto a los humanos. Desde el punto de vista social, la muerte es el dejar
de participar activamente con los demás seres vivos; cese de las actividades vitales de ese ser vivo.
En fin, que la muerte es la terminación de la vida de algún ser vivo. Y si se trata de un ser humano, tendrá mayores implicaciones
que de cualquier otro ser vivo que no lo sea. Por ejemplo, ya no formará parte de alguna familia más que en los recuerdos, pero creemos que
tendrá actividades en otro plano o dimensión a lo que algunos le llaman cielo, otros nirvana, otros el Val Hala, etc., porque nadie sabe en
realidad cómo llamar a ese otro espacio (si lo hubiere), porque nadie ha estado allá y regresado sabiendo el nombre.
Pero ¿qué pasa cuando sucede la muerte de un ser humano? Bueno, eso dependerá de quién haya sido el ser que murió, de su
edad, se sus condiciones sociales, de su familia, del lugar donde vivió, de sus pertenencias, de la forma en que lo tomen sus familiares directos,
y de muchos otros factores. Y claro que decimos que NUNCA LOS VAMOS A OLVIDAR, y eso puede o no estar bien, porque ellos (los
muertos), ya están disfrutando de las maravillas de no sentir ni hambre, ni calor, ni frío, ni rencores, ni angustias.
Hoy quiero tocar un aspecto que poco se toca, porque implica obligadamente las costumbres y los mitos que la familia del difunto
tiene. Lo primero que destaco es que nosotros como padres amorosos o como parientes amantes de nuestra familia hemos dejado “para el
último” hacer nuestro testamento, y en muchas ocasiones ni testamento dejamos; lo que provocará, en unos casos más y en otros menos,
desavenencias familiares que han llegado a extremos graves.
Y presuponemos que la casa paterna es herencia automática para quien esté habitándola, pero no resulta así. Ni legalmente y en
la mayoría de los casos ni familiarmente esto es aceptable. Recordemos que podremos conocer a nuestros hermanos, a nuestros hijos, a
nuestros padres; pero no a nuestros cuñados, cuñadas, sobrinos, primos, a nuestros yernos o a nuestras nueras y demás familia que se sienten
con derechos sobre los bienes dejados por el fallecimiento de algún ser querido.
Así que uno de los deberes más importantes actualmente es que hagamos testamento en donde especifiquemos nuestra voluntad
en cuanto a las herencias. Hacer un buen testamento en donde no haya lugar a dudas de cuál es la voluntad precisa de los dueños de algo; a
quién o quiénes se les deja algo, etc. Aquí les recuerdo que el mes del testamento es septiembre, mes durante el cual los notarios no cobran
tanto.
Y entendamos que lo menos que debemos dejar a nuestros dolientes, quienes nos sobrepasan a la hora de la muerte, es NO
DEJAR PROBLEMAS. Porque además del dolor por la pérdida del ser querido, tienen que soportar el mundo de trámites de un intestado;
arreglemos bien nuestras cosas.
Y que no nos importe si a algún pariente no le gustó la forma en que nosotros repartimos lo nuestro en nuestro testamento; con lo
mío yo sabré lo que hago. Así que sin temores por testar de tal o cual manera lo nuestro, pero dejemos aclarado lo que debemos o tenemos,
para que nuestros dolientes no tengan que pasar por angustias ni enredarse en trámites engorrosos. Mejor es que tomemos en nuestras manos
la decisión pensando que hacemos ¡Que viva México!
Q

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3
REFLEXIÓN MATUTINA
Tetra heroica Veracruz el 18 de abril del 2018.

Señala Luis Martínez Wolf en su columna BARLOVENTEANDO que pobre México tan lejos de la democracia y tan cerca de la coptocracia. Y ello
es cierto si nos atenemos al concepto griego original en donde la palabra democracia señala el poder de los barrios y por lo tanto el de los
vecinos y que modernamente podemos traducir como colonias, asentamientos, poblados, mismos que se subdivide en cuarteles y manzanas.

EL JEFE DE MANZANA ¿PORTAVOZ DE SUS VECINOS?

Por: Edwin Corona y Cepeda.

Demos un salto de la organización democrática greco latina y pasemos de lleno a la organización del Imperio Azteca y su
conformación socio política, misma que nace con la conformación de la Triple Alianza (Altepetl) conformada por tres ciudades –
estado: Tenochtitlán, Tlacopan y Texcoco, En el momento de la invasión española (1519) la ciudad con mayor poderío era
Tenochtitlán y su organización política era la siguiente:

1.- El Huey Tlatoani.- Era el dignatario azteca en el cual se concentraban todas las facultades políticas, militares, religiosas,
sociales y comerciales del Imperio. Era además y esto es muy importante para la función que nos ocupa, quien dirigía las
funciones del Tlatocan o Supremo Consejo, que era donde se reunían los jefes de los barrios aztecas o Calpullis y los
representantes de la autoridad. Al momento de la llegada de los españoles, Tenochtitlán, aunque puede ser no exacto, se
consideraban 20 barrios o calpullis, de los cuales 8 estaban integrados por los primeros fundadores de la ciudad y los 12 restantes
correspondían al inevitable desarrollo urbano, Sin embargo sus representantes tenían la misma calidad de voz y voto que los
representantes de los calpullis fundadores.

2- El calpulec, figura que aún existe con el nombre de calpuleque en diversos poblados de estirpe indígena, era el jefe de
determinado calpulli. Era, lo que hoy en día se denomina como Jefe de Manzana.

El significado de calpulli corresponde en náhuatl a la designación Casa Grande, con lo que se identificaba como barrio o
colonia. Su organización jerárquica estaba por debajo del “Altepetl”, ciudad - estado a la que los españoles consideraron como
Villa o Municipio. Así un “Altepetl” era dividido en un determinado número de calpullis, donde cada uno constituía una unidad en la
cual todos los integrantes del calpulli participaban en diversas tareas de organización como el control de la tierra, los
asentamientos humanos y los cultivos, por señalar algunos de estos atributos y en ocasiones llegaron a representar a diversos
gremios, tanto artesanales como profesionales.

En cuanto al trazo citadino y su planificación, la ciudad de Tenochtitlán estaba dividida en cuatro cuarteles denominados
como “Campan”, conocidos bajo los nombres de Atazacualco, Teopan, Mayotla y Cuepopan, y conformados cada uno de ellos por
cinco calpullis.

Cada uno de estos sectores se subdividía en cinco calpullis y estos a su vez estaban divididos en “tlaxilacalli”, nombre
náhuatl con cual se denominaba a nuestras actuales calles.

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Como el lector puede observar, la organización urbana actual no ha cambiado en sus conceptos, ya que por mencionar
algo similar tomaremos como ejemplo la siguiente dirección: Privada de Miguel Hidalgo # 7, Barrio de San Lucas, Delegación
Coyoacán, Ciudad de México.

Sin embargo, la relación del calpuleque con sus vecinos y la autoridad, era muy diferente a la que existe en la actualidad
entre los jefes de manzana y las autoridades municipales, pues en aquellos tiempos, los calpuleques eran escuchados como el
portavoz de sus vecinos y actualmente el Jefe de Manzana es ninguneado e ignorado por la autoridad municipal.
(Continuará)
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Tetra heroica Veracruz el 19 de abril del 2018.

El dramaturgo español Lópe Félix de Vega y Carpio, conocido simplemente cómo Lope de Vega, basándose en un hecho real
ocurrido en 1476 en el poblado de Fuenteovejuna en el cual, el pueblo, compuesto en su mayoría por pastores y labradores que
padecían las injusticias del poder feudal encarnado en el personaje del Comendador, quien exigía a las jóvenes casaderas fuera
por voluntad o a la fuerza, el derecho de pernada y mientras se celebraba una fiesta previa a una boda, aparece el Comendador y
“exige” a la novia hacer efectivo su “derecho de pernada”., abusando de su autoridad, auxiliado por sus ayudantes para llevársela
por la fuerza. La novia regresa, herida, desgreñada, sangrante y humillada y enfrenta a su padre y al resto de los hombres
haciendo que el pueblo se atreva a enfrentar al Poder. Los pobladores, enardecidos reúnen piedras, hachas, estacas y, venciendo
el temor a las armas que posee el “enemigo” y al poder que ostenta, logran entrar en la casa para salir con la cabeza del
Comendador. Y cuando el juez pregunta a los detenidos ¿Quién mató al Comendador? la respuesta es la misma: “Fuenteovejuna,
Señor”. De esta respuesta se desprende que el pueblo es entonces el protagonista y no un personaje y su antagonista es el poder
político. Por tanto, la unidad de todo el pueblo es la base del mando político, con lo cual se sienta el precedente en el que el
verdadero poder reside en el pueblo.
FUENTEOVEJUNA, SEÑOR.
Por: Edwin Corona y Cepeda.

Como lo he expresado en anteriores escritos, la democracia, tanto en los greco latinos, como en las tribus del Anáhuac, se basaba
en el poder ciudadano y no en los discursos políticos de corte demagógico o en los llamados “debates” que no pasan de ser
bronca amarrada.

Por tanto resulta conveniente considerar para el presente escrito los inicios de la democracia en la península ibérica a
partir de la dominación romana, el asesinato de Calígula y la invasión de los árabes, quienes conservaron la organización
municipal, pero restringieron su autonomía. No sucedió lo mismo con los monarcas hispanos, quienes, para sobrevivir a los
ataques de los árabes concedieron la figura del fuero a las poblaciones que ofrecían resistencia a los invasores musulmanes.
También en esta histórica etapa aparece el concepto de amnistía.

En estos pueblos los vecinos se reunían en asamblea en lo que se llamó Consejo Abierto y en donde se debatían los
casos de interés común. Más cuando esa democracia directa se fue haciendo impracticable ante un gran número de asistentes se
dio la creación del Consejo Cerrado, que es lo que hoy llamamos Ayuntamiento, cuyos elementos eran electos por los vecinos
dando a luz a lo que hoy en día se conoce como “democracia representativa” y que en la actualidad, cuando menos en México, ni
es democrática, ni tampoco representa a nadie.
Un hecho dramático en la historia de España que significa la desaparición del sistema democrático, fue la derrota que
sufrieron los comuneros de Castilla en la batalla de Villalar, el 23 de abril de 1521 cuando defendieron heroicamente sus derechos
ciudadanos y sus fueros ante las tropas de Carlos V.

5
La fecha anterior, que es dos años posterior a la invasión hispana en territorio mexicano, obligatoriamente me servirá para
internarnos en el desarrollo de los ayuntamientos mexicanos, ya que me obliga a mencionar que ella y sus consecuencias
ocasionaron la pérdida del tradicional sistema azteca de calpullis, cuyas consecuencias negativas se inician el viernes santo
ocurrido el 23 de abril de 1519. Esta diferencia de tiempo explica con claridad meridiana, no solo los primeros pasos, sino la
conducta legaloide que llevó a Hernán Cortés a poner en práctica, enterado de que Diego Velázquez había sido nombrado por
cédula real como “Adelantado”, la creación del Primer Ayuntamiento de la Nueva España, mismo que al concederle en ausencia
del Rey de España, los títulos de Justicia Mayor y Capitán General, le otorgaron, según sus propósitos las atribuciones de las
cuales carecía para emprender la invasión mal llamada conquista.

Esta ocasión es propicia, también, para señalar que la actual Veracruz no cumple, como se ha anunciado públicamente
los 500 años de su fundación y señalar, también, que la extensión y riqueza de la civilización azteca vino a sumarse a la sabiduría
griega, al genio romano, a la aptitud creativa de los árabes y al espíritu del Renacimiento cuya figura principal fue Leonardo da
Vinci.
Pero lo que aconteció después, será tema de mi próxima entrega.
(Continuará)

Sab.28, abr.2018; el Mtro. Ricardo Mendoza, con algunos compañeros del C.C.E.A.C., después de dar su conferencia; foto, Jesús Cortés / Quórum

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Crónica

Con espléndida conferencia realizada el pasado sábado 28 de abril, a cargo del Mtro. Ricardo Mendoza, se da continuidad a una
serie de actividades emprendidas por el Colegio Cultural Evolutivo, A. C., en la ciudad de Santa ana Chiautempan, ahora en la Sede
que antaño fueran las instalaciones del Club de Leones de la citada ciudad, con domicilio en Bernardo Picazo No. 35
Amplia y detallada es la secuencia que el Mtro. Mendoza aborda, con el afán de transmitir el complicado proceso que
abarcó la integración de tan vistosa y histórica capa que cubre y protege la regia figura.

Esta conferencia da inicio a una sólida


etapa de actividades desarrolladas por el
Colegio Cultural Evolutivo, A.C., en
razón del mismo espacio que ha sido
gestionado, por tiempo indefinido
inicialmente, ante los representantes
legales del mismo, que antaño funcionó
como Club de Leónes en la ciudad de
Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala.
El Maestro Mendoza Santos ha tenido,
desde hace varios años, entusiasta
acercamiento primero con nosotros,
primero como grupo cultural que venía
participando desde su trinchera en
actividades propiamente culturales de
Tlaxcala; y posteriormente, ya
establecidos legalmente como Asocición
Civil, sigue teniendo ese importante
acercamiento que mucho nos ha
orientado y apoyaro, como en este caso,
de la Conferencia que brevemente se
comenta en estas líneas.

Gracias apreciado amigo; nuestro camino


requiere de voces expertas y solidarias
como es tu caso. Y aún cuando tal vez
aún no tengamos solidez cultural, te
manifestamos nuestro permanente apoyo.

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La Mtra. Mariana Herrera Molina, Historiadora de Arte, con el especialista en restauración Mtro. Ricardo Mendoza Santos, durante
la conferencia que tuvimos oportunidad de disfrutar, realizada en la ciudad de Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala. Gracias a ambos,
por compartirnos un mucho de sus conocimientos, enriquecedores y fascinantes. Fotografías: Rafael García / Quórum.

8
LIBROS

pág. 37:
Enseguida marchó cortés a la guerra de
Tepeaca, en donde se distinguió Xicohtencatl
por el valor y la disciplina miliar que mostró
durante la lucha.
(…)
Con todo el poderío de Tlaxcala en su manos
y bajo condiciones más favorables que era
posible tener en una tierra desconocida,
Hernán Cortés se dispuso a marchar sobre la
gran Tenoxtitlán, centro de una de las más
grandes civilizaciones

pág. 38:
de América y cuna de Cuitlahuac y
Cuauhtemoc, últimos defensores e inmortales
de su raza.
Temeroso y desconfiado del
poderoso ejército que mandaba Xicohtencatl,
Cortés lo dividió en tres columnas,
separándolas entre sí con los soldados de
otras tribus que habían dominado y con los
suyos propios, dejando en la retaguardia al
general tlaxcalteca con una tercera parte de
sus fuerzas. 12 x 19; 70 páginas; Junio, 1945 (prop. Jesús Cortés Ilhuicatzi)

Encontrándose en Texcoco el ejército invasor, el 20 de mayo de 1521 dispuso Cortés que la marcha sobre la capital de los
mexicanos se emprendiera al día siguiente, debiendo iniciarla el ejército tlaxcalteca. Xicohtencatl Axayacatzin que jamás había
aceptado de buen grado ayudar a los españoles, provocado por el jefe de estos, quien deseando tener motivos para asesinarle, le
había dejado sin provisiones de boca para su tropas, resolvió salir en busca de ellas seguido de la parte del ejército que se
mantenía fiel a su persona. Denunciado por los espías que le vigilaban y que advirtieron la maniobra, Cortés dio órdenes de que le
dieran alcance y lo trajeran a su presencia, dispuesto a terminar de una vez por todas con el mayor peligro que tenía a sus
espaldas.

9
No se puede negar la intención inequívoca e irrevocable del patriota tlaxcalteca, de levantar a su pueblo en la primera
oportunidad favorable que se le presentara, para unirse a los mexicanos en la guerra justa que éstos sostenían por su

pág. 39
liberación; pero lo cierto fue que Xicohtencatl no pensó en ese instante sublevarse contra las armas españolas, como lo hizo creer
Cortés para justificar ante la Historia el hecho criminal de haberlo mandado a aprehender y ahorcar sin juicio previo y sin mediar
causas inmediatas para ello.

“El sacrificio de Xicohtencatl, ejecutado el 21 de mayo de 1521 según nuestros cálculos (Véase “La explicación del Lienzo
de Tlaxcala” por Alfredo Chavero), quedará grabado en la memoria de todos los pueblos del mundo como un símbolo de libertad,
y su valor y patriotismo personales constituirán siempre uno de los mayores orgullos de la raza americana. Su rebeldía y elevación
moral, en contraste absoluto con el servilismo y la traición, servirán de ejemplo a los pueblos oprimidos por el despotismo de
todos los tiempos y lugares”.

La actitud de Hernán Cortés, en cambio, fijará las normas de conducta de los déspotas, y su figura se recordará
eternamente como la manifestación de la injusticia de los conquistadores de todas las épocas y latitudes.

Xicohtencatl y Cortés constituyen una contradicción: no podría haber existido el uno sin el otro; y su encuentro lo explican
las leyes dialécticas que transforman a la sociedad humana. Tampoco podría haber dejado de producirse el choque formidable de
esas dos civilizaciones, en cuya transformación nada significaron los nombres de los per-

pág. 40
sonajes que en ella intervinieron, pues no son los individuos, como pretende Carlyle, sino las fuerzas económicas y los pueblos en
su conjunto, los que determinan y resuelven los problemas sociales. Los hombres son escogidos en cada época de acuerdo con las
necesidades históricas, digamos así, y a cada uno le corresponde desempeñar un papel según sea el poder que la sociedad
deposita en ellos.

A los cambios económicos de Europa y particularmente de España, hacía falta un Cortés, y lo tuvo, pero Corteses había
muchos; si no hubiera sido Hernán el elegido, habría sido otro; lo mismo se puede decir de México, y particularmente de Tlaxcala,
que necesitó para la defensa de su honor y de su raza a un Xicohtencatl, y lo hubo.

La única diferencia que existió entre estos dos hombres, fueron las causas por las cuales lucharon; la justicia y la libertad,
por una parte; la esclavitud y la ambición por la otra.

Por esta razón, la figura de Xicohtencatl Axayacatzin se levantará siempre sobre el conquistador español como una
acusación tremenda de la América Indígena contra la crueldad de las tiranías”.

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día 12, ¿de marzo o de mayo? ó bien: día 21, ¿de abril o de mayo?

“Xicohtencatl y Cortés constituyen una contradicción: no podría haber existido el uno sin el otro; y su encuentro lo explican
las leyes dialécticas que transforman a la sociedad humana. Tampoco podría haber dejado de producirse el choque
formidable de esas dos civilizaciones, en cuya transformación nada significaron los nombres de los personajes que en ella
intervinieron, pues no son los individuos, como pretende Carlyle, sino las fuerzas económicas y los pueblos en su conjunto,
los que determinan y resuelven los problemas sociales. Los hombres son escogidos en cada época de acuerdo con las
necesidades históricas, digamos así, y a cada uno le corresponde desempeñar un papel según sea el poder que la sociedad
deposita en ellos”.
G. A. Gómez

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Semblanza

TLAXCALA, PRIMER ASTILLERO DE AMÉRICA

Hace casi tres años, mi buen amigo Edwin Corona y Cepeda sale muy temprano de su residencia ubicada en la costera Blvd. Adolfo Ruiz
Cortínez, en la calurosa pero hermosa, histórica y tetraheróica ciudad de Veracruz, con destino a Tlaxcala, para exponer su conferencia el día 28
de agosto del 2015, organizada por el INAH-Tlaxcala. El apartado IX de la misma (conferencia que conozco en detalle, dado que tuvo la
gentileza de obsequiarme y autografiarme el engargolado), titulado “La Batalla Naval de Tenochtitán”, lo inicia con los siguientes cuatro
párrafos:
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
“Según se ha consignado en el apartado VI de este trabajo, antes de inciar la marcha a Tezcoco el 12 de mayo de 1521 fue ejecutao enTlaxcala,
por orden de Cortés, el jefe de guerreros tlaxcaltecas Xicohténcatl Axayacatzin “El Mozo”.

“Por otra parte, la placa del obelisco erigido en la Av. Juárez de Tezcoco, señala como fecha de la botadura de los bergantines el 28 de abril de
1521, mientras que Bernal Díaz del Castillo escribe que “Luego que salió Gonzalo de Sandoval, el jueves 22 de mayo de 1521 de
Tezcuco no aguardó allí más Cortés; y la primera cosa que hizo en entrando en la laguna fue combatir un peñol que estaba en
una isleta”.

Ciudad de Texcoco. Fotografías, cortesía Raymundo Pérez Romero / Quórum

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“Comparando estas fechas resulta evidente que existe un error cronológico, ya que si Xicohténcatl “El Mozo” fue ahorcado en Tlaxcala el 12 de
mayo de 1521 y tlaxcaltecas hispanos tardaron dos días en llegar, arribando tal vez en las primeras horas del 15 de mayo de 1521 a Tezcoco,
es imposible que los bergantines se hubiesen botado el 28 de abril de ese año. Suponiendo que el canal y el dique ya estuviesen construídos, su
simple armado debe de haber llevado más tiempo que el de una semana.

“Ahora bien, suponiendo, sin conceder, que la botadura de los bergantines se llevó a cabo en Texcoco el 28 de abril de 1521, como es posible
que Bernal Díaz consigne que Cortés atacó probablemente la isleta conocida actualmente como el Peñón de los Baños, cercano al aeropuerto
de la Ciudad de México después de la salida de Sandoval en Texcoco efectuada el jueves 22 de mayo de 1521, o sea a casi un mes de la
botadura de los bergantines.”
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ciudad de Texcoco. Fotografía, cortesía Raymundo Pérez Romero / Quórum

Además de mi querido amigo


Edwin, han sido otros historiadores
foráneos, de diversas épocas, quienes
han establecido diversas fechas –como
parte de sus investigaciones– en torno al
asesinato, o sacrificio, del guerrero
tlaxcalteca Xicohténcatl Axayacatzin. En
este breve avance, presentamos (como
ya hemos visto) la aportación histórica de
Corona y Cepeda; y por otra parte, ha
sido también incluído un fragmento de la
obra editorial “Xicohtencatl Axayacatzin”,
autoría de G. A. Gómez.

Ello, con el afán de ir conjuntando, y


presentando evidencias bibliográficas, a
los grupos o sectores sociales y/o
institucionales, con el afán de que
conozcan determinados elementos al
momento de difundir determinadas
“PUENTE DE LOS BERGANTINES. DONDE CORTÉS BOTÓ LAS NAVES PARA LA
precisiones históricas. TOMA DE LA CAPITAL AZTECA. 5 DE ABRIL DE 1521”

13
(Puente de los Bergantines. Donde Cortés Botó las naves para la Toma de la Capital Azteca. 5 de abril de 1521)
Ciudad de Texcoco. Fotografía, cortesía Raymundo Pérez Romero

14
Publicado en el libro “Xicotencatl Axayacatzin”, de G. A. Gómez (prop. Jesús Cortés Ilhuicatzi)

15
Huytlale, una residencia de poesía

Huytlale, remanso de paz; jardín de poesía; la residencia de „Una mujer en soledad‟... y de su autor: Miguel N. Lira. Fotos, Rafael García / Quórum

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Hace 39 años (mayo-junio, 1979) surge en la ciudad de Tlaxcala el primer número de HUITZITZILIN
revista cultural, de 12 páginas (inicialmente), editada por la Mtra, Marisela Guarneros Chumacero.
Incluímos ahora en este número, esa revista completa, EN SU HONOR,

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RUINAS DE TIZATLAN

“Lo que se ve en el presente grabado es lo único que resta de las ruinas arqueólógicas de Tlaxcala.
El templo católico que se ve al fondo fue construido en el lugar en donde estaba el Senado de la
República de Tlaxcala. Adelante se ven las ruinas de un templo y otras construcciones precortesianas.
Tizatlán que es el nombre de este sitio está a pocos kilómetros de la ciudad de Tlaxcala.

Cortesía del Lic. José Pavía Crespo. Director del Instituto Indigenista Mexicano.

Imagen incluida en la obra XICOHTENCATL AXAYACATZIN, autoría de G. A. Gómez, edición de 1945


(prop. Jesús Cortés Ilhuicatzi)

30
Artículo
DE LA GLORIA A LA HUMILLACIÓN:

LA NOTICIA DE LA DERROTA DE PUEBLA EN EUROPA


Por: Fabián Zamora Rosas1

Existen acontecimientos que desafían toda probabilidad, algunos debido a circunstancias tan ajenas a los protagonistas como el
clima o el azar, pero otros directamente relacionadas con la inteligencia y el valor.

La Batalla de Puebla es uno de esos hechos que se opone a toda lógica, a toda probabilidad, y sin embargo, suceden para
cambiar el curso de la historia. Si bien fue una sola batalla, de muchas que se libraron en aquella guerra, tuvo una relevancia
especial por haber retrasado el avance de las fuerzas francesas durante un año.

Podemos decir, como publicó un periódico español de la época:


“…lo que sucede en Méjico es singular; siempre al revés de lo que en un orden regular debe esperarse.”2

Los detalles de la batalla han sido muy estudiados, pero ello no quiere decir que esté agotado el tema, aún quedan lagunas,
detalles, algunos de poca importancia y otros de gran trascendencia, que esperan la paciente labor del investigador. Sin embargo,
en el presente trabajo no se abordará el estudio de la batalla, por más apasionante que pueda resultar; se abordará la onda
expansiva que llegó a Europa más de treinta días después, en forma de impacto mediático, y que cimbró al Segundo Imperio
Francés.

A FALTA DE NOTICIAS…
Para 1862 las comunicaciones entre Europa y América seguían siendo muy lentas, aún no estaba en uso el cable submarino, y los
traslados en barco duraban varios días, eso hacía que el Viejo Mundo se enterara de lo ocurrido en el Nuevo con algunas semanas
de retraso.
El desconocimiento de los acontecimientos hizo que, durante todo el mes de mayo de 1862 y hasta los primeros días de junio,
la opinión pública europea conservara su optimismo e infundada confianza en el éxito de las armas francesas. A falta de noticias
confiables, la prensa española publicaba, cuando no se hacía eco de la prensa francesa, suposiciones de lo más extravagantes. Por
ejemplo, el 8 de mayo LA AMÉRICA suponía la creación de un Estado compuesto por el territorio ocupado por las fuerzas
francesas, con Almonte a la cabeza;3 mientras que LA ESPERANZA reproducía noticias que afirmaba haber tomado de la prensa
parisina, según las cuales las fuerzas francesas y españolas marcharían conjuntamente sobre la ciudad de México.4

1
Vocal de Historia Regional del Colegio Cultural Evolutivo, A.C.
2
EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, Madrid, miércoles 18 de junio de 1862.
3
LA AMÉRICA, Madrid, 8 de mayo de 1862.
4
“Espedicion a Méjico”, LA ESPERANZA, Madrid, jueves 8 de mayo de 1862.
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La falta de noticias hacía suponer a la prensa que se mantenía vigente la triple alianza (España, Francia e Inglaterra), y la
mayoría de los periódicos se avocó, por aquellos días, a discernir sobre ello, sin saber que las fuerzas españolas se habían retirado
de suelo mexicano.
El optimismo sobre el éxito de la campaña fue alentado por la prensa oficialista francesa, y fueron abundantes las noticias,
como la publicada el 13 de mayo por el periódico madrileño LA ÉPOCA, que suponía que el partido liberal no haría resistencia:
“He presagiado que no habrá ruptura de hostilidades por la sencilla razón de no haber a quién combatir. Después de la funesta catástrofe de San
Andrés Chalchicomula, de que ya tienen ustedes noticia, la deserción que con este motivo sufrió el ejército mejicano, no ha bajado de cinco mil, entre
muertos, heridos y desertores, y la guarnición mejicana de San Andrés hoy no pasa de un escuadrón y una o dos compañías de infantería, este es su
cuartel general.”5

Para el 4 de junio, prácticamente a un mes de la Batalla, el madrileño LA IBERIA, publicó una nota afirmando que el ejército
mexicano se hallaba completamente disuelto y que las fuerzas francesas marchaban sobre la capital del país. 6 Con el paso de los
días las noticias se mostraron notoriamente contradictorias, por ejemplo, el mismo LA IBERIA publicó, el 6 de junio, una nota
supuestamente fechada en Veracruz el 7 de mayo, en la que se afirmaba que la ciudad de Puebla había sido evacuada por las
fuerzas juaristas, y que dichas fuerzas se concentraban en la ciudad de México, sin que se supiera si con el objeto de resistir a los
franceses o de servir de resguardo al gobierno, que recibiría al invasor pacíficamente.7

5
LA ÉPOCA, Madrid, Martes 13 de mayo de 1862.
6
LA IBERIA, Madrid, Miércoles 4 de junio de 1862.
7
LA IBERIA, Madrid, Viernes 6 de junio de 1862.
32
LA INCERTIDUMBRE
La serie de noticias contradictorias que circularon, tanto en la prensa francesa como en la española, hicieron un efecto negativo
en la opinión pública, que se mostraba cada vez más impaciente y más desconfiada.

El 15 de junio, la prensa española hizo eco del parisino LA PATRIE, que afirmaba que, por noticias contenidas en una carta
fechada en Veracruz el 15 de mayo, los franceses habían librado una gran batalla delante de Puebla, en la que los mexicanos,
aunque muy superiores en número, habían sido derrotados.8 La noticia sirvió, según la prensa madrileña, para calmar la ansiedad
de la opinión pública, que por medios diversos se había enterado de que las fuerzas francesas se hallaban imposibilitadas para
avanzar sobre la Ciudad de México y eran acosadas por las guerrillas mexicanas.9

El madrileño LA ÉPOCA, que reprodujo la noticia citada, suponía que de haberse librado tal batalla, era seguro que, a pesar del
triunfo francés, los mexicanos se habían resistido dentro de Puebla. Y el mismo periódico reprodujo otras fuentes que terminaban
de desmentir a LA PATRIE, como una nota publicada en el estadounidense THE TRIBUNE, en la que se afirmaba que los franceses
se habían adelantado hasta las cercanías de Puebla, donde fueron atacados con éxito por diez mil mexicanos, que les causaron
quinientas bajas. Y reprodujo también una nota del parisino LE MONITEUR, en la que se afirmaba que, según fuentes mexicanas,
el ataque proyectado contra Puebla tuvo lugar el 5 de mayo, pero sin resultado por no haber podido tomar el fuerte de
Guadalupe. Por lo anterior, la redacción de LA ÉPOCA dio por hecho que era enteramente falso que Juárez hubiera huido a
Querétaro como se había afirmado anteriormente.10

El detalle que llamó la atención de la prensa española fue la unanimidad con que la prensa francesa aprobaba el envío urgente
de refuerzos a México, que la prensa francesa estuviera enteramente de acuerdo era algo pocas veces visto. EL CLAMOR PÚBLICO
publicó la siguiente nota:
“Con este motivo, el Gabinete de las Tullerías, se apresura a enviar considerables refuerzos al teatro de la guerra, lo que hace creer a todo el mundo, que
las noticias recibidas de la República Mejicana son más graves que los que se supone generalmente.
Napoleón III empieza ya a tocar el resultado de una expedición tan desastrosa.”11

A pesar de las noticias que llegaban de Londres, de los Estados Unidos y desde México, el parisino LA PATRIE se obstinaba en
sostener que los mexicanos habían sido derrotados en Puebla:
“En suma, las noticias desfavorables circuladas por los diarios ingleses, son completamente inexactas. La situación de los negocios en Méjico es
buenísima, y nuestras tropas admirables. Las dificultades materiales en que puedan tropezar están previstas, y se han tomado las medidas suficientes a
asegurar el éxito de las operaciones, que no puede ser dudoso.”12

Pero, días antes, el 9 de junio, EL DIARIO DE PALMA afirmó que las noticias de México con las que contaba alcanzaban ya al 12
de mayo, y aún no se hacía referencia a la Batalla.13 Días después, EL PENSAMIENTO ESPAÑOL del 14 de junio, publicó una breve
nota sobre lo ocurrido con un periódico francés:

8
LA ÉPOCA, Madrid, Lunes 16 de junio de 1862.
9
LA ÉPOCA, Madrid, Lunes 16 de junio de 1862.
10
LA ÉPOCA, Madrid, Lunes 16 de junio de 1862.
11
“Correo Extranjero”, EL CLAMOR PÚBLICO, Madrid, Martes 17 de junio de 1862.
12
EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, Madrid, martes 17 de junio de 1862.
13
DIARIO DE PALMA, Lunes 9 de junio de 1862.
33
“L’Independance del 9 ha sido recogida por un despacho, en que se decía que los franceses habían sido derrotados en Méjico…”14
Esto lleva a más interrogantes que respuestas ¿El Gobierno francés trató de ocultar lo ocurrido en Puebla?

SE CONFIRMA LA DERROTA
El 18 de junio, varios periódicos reprodujeron el parte rendido por el general Zaragoza después de la batalla.15 Ya no se trataba de
suposiciones, sino de un documento, que si bien podía ser tachado de parcial por los detractores, causó una profunda impresión
en la opinión pública europea. LE MONITEUR publicó una traducción al francés del parte, pero suprimió las palabras en que se
afirma que el general en jefe de las fuerzas francesas obró con torpeza. El también francés LA PATRIE, afirmó que lejos de ser una
derrota fue un ataque sin resultado estratégico,16 siguiendo la tendencia de restar importancia a lo ocurrido el 5 de mayo.

14
EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, Sábado 14 de junio de 1862.
15
Por ejemplo: LA DISCUSIÓN, Madrid miércoles 18 de junio 1862; LA ÉPOCA, Madrid, miércoles 18 de junio 1862; LA ESPERANZA, Madrid, miércoles
18 de junio de 1862.
16
LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid, jueves 19 de junio de 1862.
34
A las noticias llegadas por medios “oficiales”, pronto se sumaron las que llegaban por medios particulares, testimonios como el
de los pasajeros del vapor-correo francés, quienes confirmaron la noticia de la derrota sufrida en Puebla, y calcularon las pérdidas
en 600 bajas, además de que dieron noticia de los estragos que las enfermedades hacían entre los soldados.17 Pero, lo que más
impactó a la opinión pública fue el hecho de que los franceses no enfrentaron a cincuenta mil juaristas, como algunos periódicos
especulaban que sería el número de fuerzas liberales, sino a un número menor que los atacantes.18

Los periódicos franceses se obstinaban en considerar como una victoria francesa la acción de Puebla. La prensa oficialista
afirmó que debía considerarse como una victoria, atendiendo a las mayores pérdidas de los mexicanos y a que estos no habían
logrado, con tal hecho de armas, tomar una posición ofensiva.19 LA ÉPOCA, de Madrid, publicó la traducción de una nota del
parisino LE MONDE, en la que se presentó una versión bastante suavizada de los hechos, tratando de reducir todo a una mera
escaramuza, causada por la imprudencia de algunos zuavos:

“Nuestras correspondencias de Méjico hasta 12 de mayo último nos traen noticias que, confirmando rumores de un descalabro parcial sufrido por
nuestras tropas delante de Puebla el 5 de mayo, reducen este suceso a su verdadero valor. Este descalabro, debido a la temeridad de los zuavos, que
convirtieron un simple reconocimiento en un ataque al arma blanca en un punto fortificado por la naturaleza y por el arte y cubierto de cañones,
retrasará tan solo algunos días la toma de Méjico.”
“Ha habido, en efecto, muertos y heridos entre los zuavos y los cazadores, pero en pequeño número. La retirada se verificó en buen orden, y si el
general Lorencez hubiese querido al día siguiente de esa escaramuza sacrificar unos centenares de hombres, habría entrado en Puebla después de haber
dado un golpe decisivo al ejército enemigo; pero como esperaba al general Douay, ha vuelto a su campo, situado dos leguas de Puebla, con objeto de
evitar una inútil efusión de sangre.”20

Es muy difícil saber si el oficialismo francés logró convencer a alguien. La urgencia de Napoleón III por enviar grandes refuerzos
a México, dio una impresión contraria a lo deseado con las falsas noticias, y la opinión pública terminó por convencerse de que la
situación de las fuerzas francesas era desesperada.

Desde un principio, los europeos se preocuparon por la cantidad de bajas que se hubieran producido. Algunas fuentes
afirmaban que las bajas entre los franceses habían sido de mil efectivos, mientras que la prensa oficialista hacía descender esta
cifra hasta solo 142.21 Al respecto, LA ÉPOCA afirmó:
“No puede tampoco admitirse que las tropas francesas, mandadas por un general tan arrojado como Lorencez, se hayan retirado sin experimentar mayor
estrago y sin que sus esfuerzos se hallasen debilitados más considerablemente que lo que supone el periódico oficial.”22

17
LA IBERIA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
18
LA ÉPOCA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
19
EL CLAMOR PÚBLICO, Madrid, jueves 19 de junio 1862.
20
LA ÉPOCA, Madrid, viernes 20 de junio de 1862.
21
LA ÉPOCA, Madrid, Lunes 16 de junio de 1862; LA ÉPOCA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
22
LA ÉPOCA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
35
DESPUÉS DE LA BATALLA
Otro tema de preocupación era la situación de los sobrevivientes. Aquél puñado de millares de franceses que quedaba en México,
estaba prácticamente a merced de las guerrillas y de la naturaleza. Conte Corti refirió que en un primer momento, Napoleón III
creyó que el cuerpo expedicionario había sido totalmente destruido y no creía en posibilidades de salvarlo.23 Aunque el ocupante
del trono francés se equivocaba, sus temores estaban de sobra fundados.

La prensa oficialista, nuevamente, salió en defensa de lo irreal, seguramente con la intención de tranquilizar a la ya bastante
alterada opinión pública:
“Aunque la situación de los franceses debe ser un tanto difícil en el interior de Méjico, es falso cuanto se dice de estar privados de víveres y rodeados de
mejicanos. Según noticias, recibidas por nosotros, Zaragoza no había salido de la Puebla, y Córdoba, Orizaba y Veracruz seguían en poder de los
franceses. Esta mañana han partido ya de Tolón los primeros buques con refuerzos.”24

En realidad, la situación de los franceses era desesperada. En su obra sobre la expedición de México, Niox refirió las
dificultades que enfrentó Lorencez para conseguir víveres.25 Georges Bibesco, que estuvo en la Batalla, dejó testimonio de la
mortandad que el clima y las enfermedades causaron entre los galos durante los meses siguientes.26 Pero el dato más revelador
es el testimonio del general Brincourt, quien llegó a México con los refuerzos enviados después del desastre:
“Desde el desafortunado asunto de Puebla, el general Lorencez no vivía más que al día y es un milagro que haya podido vivir en Orizaba.”27
“…cuáles deberían de ser las aflicciones de este desgraciado general Lorencez, que aun el mismo día, no sabía si su ejército viviría al día
siguiente…”28

Según el mismo Brincourt, Lorencez carecía casi totalmente de municiones, y lo único que evitó que Zaragoza lo acabara en
Orizaba, fueron las torrenciales lluvias que impidieron que el vencedor de Puebla moviera tropas y artillería.29
Es viable pensar que la situación de los franceses mejoró con la llegada de refuerzos, pero no al grado ser desahogada. El autor
citado refirió que:
“El ejército muere de hambre y no trae puesto más que harapos; las tropas están aporreadas por los convoyes en las tierras calientes.”30

Otro testimonio que resulta valioso para conocer la situación del ejército francés es el de J. M. Lanié, del 9º Regimiento de
Tiradores Argelinos, llegado a México con los refuerzos:
“…el agua que bebemos está mala y llena de caimanes, serpientes y tortugas…”
“…probablemente hubiéramos muerto de hambre sin los lazadores de toros, los cuales son muy hábiles; lazan a un hombre o un animal de una manera
sorprendente, teníamos en este lugar como único alimento una pequeña ración de bizcochos males, pero no nos podíamos quejar, porque el ejército
francés en este momento tenía solo una libra de pan de maíz. Felizmente los toros en su estado salvaje venían a abrevar cerca de nuestro campamento.
Esto nos proporcionaba el medio de comer un bistec de vez en cuando.”31

23
Conte Corti, Egon Caesar, MAXIMILIANO Y CARLOTA, Fondo de Cultura Económica, México, 1944, p. 139.
24
LA ÉPOCA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
25
Niox, G., EXPEDITION DU MEXIQUE 1861-1867, Librairie Militaire de J. Dumaine, París, 1874, p. 176-181.
26
Bibesco, George, LE CORPS LORENCEZ DEVANT PUEBLA, E. Plon et cia, Tercera Edición, París, 1876, p. 31.
27
Flores Salinas, Berta, CARTAS DESDE MÉXICO, Migue Ángel Porrúa, México, 2001, p. 113.
28
Ibidem, p. 114.
29
Idem.
30
Flores Salinas, Berta, Op. Cit. p. 113.
31
Flores, Berta; Chomel, Martine, “Una Mirada Refrescante Sobre el México de la Ocupación Francesa”, HISTORIAS 47, Revista de la Dirección de Estudios
Históricos del instituto Nacional de Antropología e Historia, México, septiembre-diciembre 2000.
36
Y esto era cuando ya habían llegado refuerzos y pertrechos. La situación de Lorencez entre mayo y noviembre debió ser
desesperada, o en palabras de Conte Corti: “una situación muy crítica”. 32

Medalla diseñada por el artista plástico tlaxcalteca Desiderio Hernández, para conmemorar el Centenario de la Batalla de Puebla.
Por un lado muestra la imagen ecuestre del general Ignacio Zaragoza; por el otro, el busto del general Negrete al lado del busto
del general Díaz.

EL MAYOR ESTALLIDO FUE LA NOTICIA


Ninguno de los estruendos que se produjo durante la batalla fue tan ensordecedor, ni tan terrible, como la noticia de la misma.
Conte Corti escribió al respecto:
“Donde más impresionó el hecho fue, naturalmente, en la corte imperial francesa. El emperador y la emperatriz se sintieron consternados, la transición
de las más grandes esperanzas a la humillación había sido demasiado repentina.”33

La prensa remarcó el hecho de que era la primera vez que el ejército francés era derrotado desde que Napoleón III ocupaba el
trono:
“En París ha causado una sensación profunda, y en las Tullerías habrá producido una verdadera consternación, porque es la primer derrota que
esperimentan las tropas francesas desde que Napoleón III ocupa el trono. Calcúlese la trascendencia y gravedad de esta circunstancia en un imperio que
no tiene más apoyo que la gloria militar.”34

Las noticias de México, y en particular las relativas a la Batalla de Puebla, acapararon la atención de la prensa europea, y en
muchos casos dejaron en segundo término periodístico a importantes batallas de la Guerra Civil de los Estados Unidos, como la
batalla o batallas de Richmond. El público estaba verdaderamente consternado y ávido de noticias. Algunos periódicos ya no solo
daban noticias frescas, sino que dedicaban planas y planas a dar a conocer la historia de México, como fue el caso, por ejemplo,
de la edición del 8 de junio de LA AMÉRICA.35
LE MONDE, en la misma nota en que trató de suavizar los hechos de Puebla, haciéndolos pasar por una escaramuza provocada
por la imprudencia de algunos zuavos, dijo sobre el hecho:

32
Conte Corti, Egon Caesar, Op. Cit. p. 150.
33
Ibidem, p. 139.
34
LA ÉPOCA, Madrid, martes 17 de junio 1862.
35
LA AMÉRICA, Madrid, 8 de junio de 1862.
37
“Juárez lo ha esplotado (sic) con su habilidad acostumbrada, escitando (sic) el patriotismo vacilante de sus auxiliares y entregándose a exacciones sin
freno con el objeto de prolongar unos días más un poder que parecía escapársele y de que tan mal uso ha hecho.”36

Sin darle razón al periódico francés, es indudable que la victoria obtenida en Puebla, fue en extremo benéfica para Juárez, no
solo desde el punto de vista militar, sino desde el ámbito propagandístico. Al respecto, LA ESPAÑA publicó:
“El partido hoy preponderante en Méjico se hallaba quizás a punto de desaparecer nuevamente de las regiones del poder, como desaparecieron sus
adversarios, cuando la agresión de que ha sido objeto, hiriendo las fibras más delicadas del sentimiento nacional, le ha dado un prestigio de que
seguramente carecía y le ha constituido en representante de una causa noble, la causa de la dignidad y de la independencia de la patria.”37

Y efectivamente, bien podría decirse que el prestigio que perdió Napoleón III con el resultado de la batalla, fue inversamente
proporcional al que ganó Juárez. En los periódicos europeos se convirtió en lugar común referir que los vencedores de Magenta y
Solferino habían sido vencidos en Puebla,38 y se llegó a decir que así como la vieja España causó la ruina de Napoleón I, la Nueva
España sería la ruina de Napoleón III.39 Y ciertamente, puede decirse que Puebla fue, para Napoleón III, lo que Bailén para el Gran
Corso.
Nadie esperaba el triunfo de los defensores, y sin embargo ocurrió. Las causas pueden ser varias, Zaragoza fue el primero en
reconocer el valor de los franceses, y ameritados jefes galos, como Brincourt, consideraban a Zaragoza como hombre de
talento.40 Es indudable que los actos de heroísmo tuvieron lugar en ambos ejércitos, y también está fuera de duda la capacidad de
Lorencez como general, pero los autores coinciden en culpar a la excesiva confianza de Lorencez como causa de la derrota.41 Ya
en los días en que se conoció la noticia en Europa, los periódicos se mostraron críticos con el exceso de confianza francés:
“La exageración del amor propio nacional y del orgullo militar francés había llegado hasta referir anécdotas tan extravagantes como las que se referían
durante las campañas de Crimea y de Italia, y a juzgar por ellas, se habría creído que con doscientos soldados podría el general Lorencez entrar en
Méjico y dictar leyes a todo el imperio de Moctezuma.”42

Algunos autores franceses, entre ellos George Bibesco, cuyo testimonio reviste una especial significación, refieren que era
preferible atacar los fuertes de Guadalupe y Loreto que las fortificaciones de la ciudad de Puebla,43 si era así, entonces cabe
preguntarse si Lorencez carecía de hombres suficientes para tomar Puebla, que debió haber estado muy bien fortificada.
Bibesco escribió un libelo, unos cuantos años después de la Batalla, con el fin de explicar, o justificar, las razones que tuvo
Lorencez para atacar Puebla por los fuertes; para no reanudar su ataque al día siguiente; y para no rodear Puebla y marchar
directamente sobre la Ciudad de México. En él describe la campaña de México como una página gloriosa para el ejército francés,
pero pretende afirmar:
“Nous étions cinq mille contre une nation entier!”44
No, no eran cinco mil contra una nación entera, eran cinco mil contra una facción, apenas representada por otros tantos
defensores de Puebla.

36
LA ÉPOCA, Madrid, viernes 20 de junio de 1862.
37
LA ESPAÑA, Madrid, jueves 19 de junio de 1862.
38
Por ejemplo: EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, Madrid, miércoles 18 de junio de 1862.
39
EL CLAMOR PÚBLICO, Madrid, martes 17 de junio de 1862.
40
Flores Salinas, Berta. Op. Cit. p. 114.
41
Conte Corti, Egon Caesar, Op. Cit. p. 138.
42
LA ESPAÑA, Madrid, martes 17 de junio de 1862.
43
Niox, G. Op. Cit. p. 162; Bibesco, George. Op. Cit. pp. 32.
44
Bibesco, George. Op. Cit. p. 5.
38
BIBLIOGRAFÍA
Bibesco, George, LE CORPS LORENCEZ DEVANT PUEBLA, E. Plon et cia, Tercera Edición, París, 1876, p. 31.
Conte Corti, Egon Caesar, MAXIMILIANO Y CARLOTA, Fondo de Cultura Económica, México, 1944, pp. 748.
Flores Salinas, Berta, CARTAS DESDE MÉXICO, Migue Ángel Porrúa, México, 2001, pp. 204.
Niox, G., EXPEDITION DU MEXIQUE 1861-1867, Librairie Militaire de J. Dumaine, París, 1874, pp. 770.

HEMEROGRAFÍA
LA AMÉRICA, Madrid
EL CLAMOR PÚBLICO, Madrid
LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid
DIARIO DE PALMA, Palma
LA DISCUSIÓN, Madrid
LA ÉPOCA, Madrid
LA ESPAÑA, Madrid
LA ESPERANZA, Madrid
LA IBERIA, Madrid
EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, Madrid

El águila y el trenzado bicolor que la circunda, representa el original escudo tlaxcalteca precolombino. Los demás elementos son,
evidentemente hispánicos. Todo apunta que el óleo original fue elaborado en el siglo XVI, mismo que durante muchos años estuvo
resguardado en el interior de la hoy conocida como Capilla Abierta de Tizatlán, costado norte. Seguiremos indagando, y
reportando. (fragmento; fotografía: Rafael García / Quórum)

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En Mazaquiahuac, hace 6 años..

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