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LA CULTURA DE LA ILEGALIDAD Y LA ILEGITIMIDAD EN EL ESTADO DE

DERECHO, LA GOBERNABILIDAD Y LA SEGURIDAD JURIDICA.

UNA REFLEXION SOBRE LA GENEALOGIA POLITICA Y SOCIAL EN


COLOMBIA.

“Porque cuando un hombre tiene dudas de si el acto que va a realizar es justo o injusto, y

tiene la posibilidad de informarse de antemano si lo desea, estará actuando ilegalmente si

no lo hace.” THOMAS HOBBES

"Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo
que no se puede hablar, es mejor callar". Ludwig Wittgenstein

Algunos cambios sustanciales han surgido a partir del siglo XXI con una nueva dimensión
denominada la del conocimiento, el cambio político-social que actualmente se vive en los
países latinoamericanos, aunado al surgimiento de movimientos sociales, partidos políticos,
y el crecimiento de la cultura de la ilegalidad, la cual dirige la mirada hacia el
comportamiento humano frente a las normas sociales o morales, creencias, practicas,
actitudes y valores de servidores públicos y quienes ostentan el poder, desde la política, la
gobernabilidad, el Estado social de derecho y la seguridad jurídica, conductas orientadas a
desviar las actuaciones cotidianas, cuando debe existir una verdadera armonía entre un
Estado social de Derecho, las instituciones, las normas, leyes, la ciudadanía, la democracia y
la ética pública, como elemento orientador de la búsqueda del bien común, denotando cada
día más la falta de consistencia de valores en todas las instituciones, un individualismo
reinante, la debilidad en la aplicación de las normas a quienes infringen esta cultura con la
anuencia de otros funcionarios del Estado, perdiéndose definitivamente el auténtico sentido
de un servicio público.

En el periódico el Colombiano publicado Por CLARA ISABEL VÉLEZ RINCÓN el 11 de


octubre de 2012, hace referencia a las Palabras del Docente Gustavo Duncan en el seminario
sobre Economías Criminales y Poder Político que se realiza en Eafit asegura [...] "El crimen
organizado se convierte en el principal factor de inseguridad en Colombia, tratándose de
asuntos de carácter público si bien las fuentes de financiación de estos grupos y la forma de
captar sus ingresos hacen parte del ejercicio diario de los centros de poder económico,
político y social del país permeando todos los estratos sociales"[...], así mismo no es secreto
que el ciudadano de a pie lo sabe y en muchas ocasiones participa de ese mercado, cita
igualmente a Michel Misse, de la Universidad Federal de Río de Janeiro afirma que prácticas
como el clientelismo, tráfico de influencias, acuerdo ilícito, corrupción y extorsión son
transacciones que afectan más a la moral pública que a la moral privada.

Hablar de ilegalidad hace referencia a cierta acción o ejecución de cosas prohibidas por la
ley. Son muchas las cosas y actividades que hoy están en el quehacer diario, y no hay nada
que un buen soborno arregle una situación, actividad que no es nueva si bien desde la
antigüedad en el Antiguo Egipto se observaba con el robo del opio a los faraones hasta el
robo de carretas, luego en la Grecia Clásica se consideraba acto ilegal el robo de las
pertenencias de los oráculos y consumirlas, en la edad media la ilegalidad fue creciendo
apareciendo los piratas, continuando en la época colonial la ilegalidad se realizaba debido a
la distancia y la dificultad para el control, en la recaudación de impuestos, tráfico de esclavos,
mercado negro de productos, luego con el advenimiento de la independencia, al consolidarse
la república, con la llegada de los procesos electorales y la adjudicación de grandes obras, la
negociación de puestos burocráticos persiste y con mayor auge la ilegalidad, posteriormente
con la entrada del siglo XX surge un sistema de ilegalidad consistente en el tráfico de órganos
humanos, de droga, objetos, ropa etc., además es muy usual la compra de puestos en el
gobierno, permitiendo esta modalidad que personas sin las capacidades para desempeñar un
cargo lo haga con las consecuencias de abuso de poder y equivocaciones permanentes,
actividad que hoy ha cobrado mayor auge debido a la injerencia política manipulando los
organismos del Estado y repartiendo el botín como al mejor postor.

Desde la antigüedad se ha notado además del enfoque evolutivo de que hoy se denomina la
psicología social, la diferencia entre la conducta de los grupos sociales o la del individuo
como tal marcando la diferencia en función del ambiente, diferencias estas a lo que se le
denomina cultura, permitiendo al ser humano reflexionar sobre sí mismo acerca de valores y
comportamientos ante la comunidad, donde la cultura permite hacer los valores, y estos a su
vez hacen la cultura, permitiendo en ocasiones la polarización entre la cultura de la legalidad
con la de la ilegalidad. Hoy no se puede ignorar que en las actuales democracias modernas
no es suficiente valorar la validez de los actos y omisiones de los poderes públicos
únicamente desde la legalidad, sino también desde la legitimidad. Luego, al considerar este
fenómeno como un flagelo nocivo el de la ilegalidad, no basta con ampliar las leyes que
muchas tenemos en el país, solo es cuestión de aplicarlas con rigor y castigar al infractor
independientemente del nivel de poder, condición política o económica, resultando
incongruente que personajes de la política nombrados por el pueblo cuya función es
salvaguardar, proteger y cuidar los recursos se conviertan en verdugos de la prosperidad,
luego el principal camino a seguir es sanear las instituciones revisando cuidadosamente y con
un criterio de legalidad e imparcialidad los funcionarios, y exigiendo a la justicia el control
de jueces y magistrados en las decisiones judiciales que se apliquen con riguroso criterio de
legalidad, para sustentar la seguridad jurídica y se devuelva la credibilidad en las
instituciones que hoy se encuentran en tela de juicio.

La legalidad y la legitimidad son considerados dos grandes conceptos de la teoría política,


fundamentales en un Estado de Derecho, donde la legalidad se considera el derecho positivo
que enmarca a un Estado, y a quien ejerce el poder, el soberano, lo cual crea obligaciones y
se considera la principal garantía para que el individuo no sea maltratado y la legitimidad
considerada el conjunto de principios éticos apoyados por una comunidad, aplicada a quien
es titular del poder el súbdito, además crea compromiso y reconocimiento como correcto y
justo, considerada como el soporte de autoridad y de acatamiento. La importancia de Max
Weber en el análisis sobre cómo distinguir un poder legítimo de uno ilegitimo en una
concepción del Estado Moderno, lo llevo a concluir que la legitimidad de una dominación
depende de la legalidad, la eficacia y la continuidad, donde Weber renuncia a valoraciones
normativas, impidiéndole dar una respuesta coherente sobre el problema de la legalidad.
(Martinez-Ferro, 2010)

Por lo anterior, ser requiere realizar una reflexión acerca de si es eficaz la norma jurídica
existente en relación con los fenómenos sociales?, reflexión y la búsqueda de respuesta a
unos difíciles y mayores problemas como una genealogía política y social que han surgido y
están avanzando en forma acelerada en el país, analizando desde el Estado social de Derecho,
gobernabilidad y el actuar de los funcionarios de la administración de justicia, incluyendo a
los Abogados, para lograr establecer el origen de la cultura de la ilegalidad, y si ha faltado
mayor exigencia en la academia o es realmente "el habitus" desde el análisis como uno de
los conceptos centrales de la teoría sociológica de Pierre Bourdieu.

Su propósito consiste en llevar a cabo un acercamiento, desde la perspectiva analítica y


crítica, acerca de la cultura de la ilegalidad en el Estado social de Derecho, en la
gobernabilidad y en la seguridad jurídica. Una arrolladora masificación cultural, cambios en
la dimensión político, económico, social, e ideológico en el contexto internacional con
repercusiones al interior de los Estados, aunado con el avance de la tecnología y las
comunicaciones, desde la óptica de lo social y lo jurídico, lo cual obliga a una redefinición
mediante la propuesta de una teoría sistémica en la perspectiva de la racionalidad practica y
la acción humana, la semántica de la acción propuesta por Emile Dworkheim (motivo,
medio, fin, esfuerzo, voluntad, intención)., y Max Weber (1864-1920): Los cuatro tipos
ideales de orientación de la acción social, si bien a la pregunta porque actuamos: Actuamos
porque tenemos un móvil, es decir, una razón para hacer o dejar de hacer algo, en la búsqueda
para transformar la cultura de la ilegalidad en legalidad especialmente en lo concerniente a
unas dimensiones importantes como la ética política pública y social, para evitar el sesgo de
las democracias latinoamericanas.

La cultura de la ilegalidad consiste entonces en no acatar la autorregulación individual y


social, lo cual presenta un verdadero desequilibrio entre los valores colectivos y las
necesidades de un Estado, permitiendo el continuo desacato de las normas, con la finalidad
de sembrar el caos, lo que distorsiona indudablemente los conceptos como justicia, respeto,
equidad, solidaridad, convivencia pacífica, valores constitucionales que se arrancan
bruscamente, desconociendo el ordenamiento jurídico como pautas de comportamiento lo
que lleva a la inseguridad, la falta de credibilidad en las instituciones del Estado, en la
política, en la gobernabilidad y peor aún en la seguridad jurídica al no aplicar la sanción
correspondiente a los infractores de la ley.

Se requiere reflexionar acerca del cumplimiento de sus obligaciones por parte de la población
en general, al pago de los impuestos, a evitar la evasión, a no colarse en los tras milenios, a
no apropiarse de lo ajeno, al igual que en la política y el accionar de los políticos, donde sus
respectivos movimientos lo conformen personas con valores y sus campañas sean
trasparentes, sin ideologías y favoritismos de pagos a futuro, para evitar la ilegalidad, lo cual
se refleja según la genealogía en algunos países latinoamericanos especialmente en los
bolivarianos, pululado el populismo en reemplazo del caudillismo, no obstante las diferentes
campañas que los políticos han propuesto sobre la cultura ciudadana, la cultura democrática,
la cultura social entre otras, la cultura de la ilegalidad prospera sobre todas las demás.

CONCEPTO DE ILEGALIDAD

La palabra ilegalidad según el diccionario Deconceptos.com, se compone del sustantivo “

legis” al que se antepone el prefijo privativo “in” para tomar el significado de aquello que es

contrario a la ley, o sea, que no se ajusta a sus mandatos.

Que algo sea o no ilegal no depende de nuestra subjetividad sino del hecho concreto de que
exista una prohibición normativa que sancione tal conducta; o que exista un deber impuesto
por la ley que no estamos cumpliendo. La ilegalidad desde luego es sancionada por el orden
jurídico con diferentes castigos de acuerdo a la gravedad del accionar y la situación particular
del hecho, acto o acción que va en contra de la justicia. Los delitos o hechos ilegales o
antijurídicos pueden en algún momento presentar la calidad de dolosos, si se efectuaron con
intención de producir daño, o culposos si se actuó de manera negligente.

Lo que puede calificarse como ilegal es producto de un tiempo y de una cultura, ya que
hechos u omisiones que hoy son ilegales antes no lo fueron y viceversa. Por ejemplo, no fue
ilegal en las culturas anteriores al siglo XVIII poseer esclavos y hoy sí lo sería. La valoración
de qué conductas deben ser prohibidas o exigidas, y por lo tanto, ilegales su acción u omisión
respectivamente, depende del cuerpo legislativo que valora el proyecto de ley y de la
ratificación del Poder Ejecutivo. Sin embargo, esto no asegura la virtud de dicha ley. Según
Cicerón pueden existir leyes injustas, pero esto haría que perdieran esa condición. El Derecho
natural es el que orienta al Derecho Positivo (el Derecho escrito) a adecuarse a la equidad.
(Deconceptos.com, 2018)

Un factor en lo concerniente a la dimensión de la justicia, que al ser politizada afecta


directamente en su legitimidad, permitiendo que reine la duda y la incertidumbre por parte
de la comunidad, afectando desde luego a la seguridad jurídica que debe ser factor
sobresaliente en un Estado de Derecho y aún más, social de Derecho, que logre su cometido,
cual es el de proteger a las personas especialmente las más vulnerables, donde la cultura de
la ilegalidad es el distanciamiento al fenómeno jurídico, generando deslealtad por parte de
los ciudadanos al cumplimiento de la norma y los negativos efectos que conlleva.

Con el surgimiento del Biopoder propuesto por Michel Foucault, en el libro “El nacimiento

de la biopolítica”como un concepto esencial para comprender la sociedad contemporánea,

como un efecto anterior al poder político definiéndolo como un conjunto de estrategias de


saber articuladas con las relaciones de poder, acusando como surge una tecnología
individualizante de poder, así como “el coraje de la verdad”, profundiza el análisis del escrito
el “gobierno del sí y de los otros”, donde sobresale “la parresia y la retórica”, entendiendo
para Foucault, al analizar del antiguo testamento que:… “En parresia, el hablante usa su
libertad y elige la franqueza en vez de la persuasión, la verdad en vez de la falsedad o el
silencio, el riesgo de muerte en vez de la vida y la seguridad, la crítica en vez de la adulación
y el deber moral en vez del auto-interés y la apatía moral”, igual, articulado con los conceptos
expuestos en el texto de Foucault: “El neoliberalismo y biopolítica.

Al igual que la hipótesis planteada: ¿Será posible cambiar el mundo solo dando unos cuantos

clics? Zygmunt Bauman prefería no hacerse ilusiones y por ello, a esta utópica pretensión la

llamó “activismo de sofá”, como un fiel testigo y crítico del acelerado cambio de la época,

donde el hombre en medio del acelere por la mirada al cambio tan rápido, pierde el sentido
de la reflexión, y decía que el problema no es la tecnología en sí, sino el uso que se le da,
denominando como una “modernidad liquida”, acuñado en 1999 en las vísperas del nuevo

milenio, decía Bauman “nada es sólido. Ni la familia ni la nación ni el empleo. Aquellos

acuerdos son pasajeros”.

Paolo Virno en su obra el concepto de la multitud, muestra cómo se enmarca la relación de


poder aunque nadie es exento de llegar al mismo, lo cierto es que hombres y mujeres
considerados como entes que hacen parte de la máquina de producción, dando paso a la
masificación la cual la presentan no como un problema sino como un fenómeno social, el
cual ocurre en el mundo capitalista, considerando el termino biopolítica no como lo plantea
Foucault si bien para Virno la fuerza de trabajo es la potencia para producir, siendo esta
cualquier facultad o capacidad sin ningún tipo de discriminación .

Finalmente bajo el análisis del texto de Luigi Ferrajoli “Derechos y Garantías” La ley del
más débil, en la crisis del derecho y crisis de la razón jurídica, manifestadas de diversas
formas en la época actual, denominada por Ferrajoli como crisis de la legalidad, lo cual se
traduce al valor vinculante asociado a las reglas por los titulares de los poderes públicos, lo
que se traduce en ausencia, ineficacia de los funcionarios públicos, falta de control lo que se
convierte en la fenomenología de la ilegalidad del poder y un segundo aspecto la crisis del
estado social de Derecho.

El método utilizado en la presente investigación se basa esencialmente en un método


analítico, a través de la lectura libre de textos que nos direccionan y aproximan al objeto de
estudio.

Hablar de un Estado Social de Derecho resulta muy complejo, si bien este se fundamenta en
un proceso de relación con la sociedad en general, donde el manejo de las finanzas resulta el
principal fundamento de donde depende el progreso o el retroceso frente al desarrollo, de
donde resulta interesante resaltar como se debe tener en cuenta ciertas características aunadas
a valores fundamentales que debe observar un Estado Social de Derecho, si bien es cierto
que su finalidad es la obtención y la permanente búsqueda del bienestar positivo para la
comunidad, bajo unos ítems que desde la filosofía se pueden marcar como es: Una sociedad
con derechos pero igual con responsabilidades, la democratización de la democracia, un
estado cuyo eje central sea la inversión con tendencia a mejor la calidad de vida de las
personas sin que se caiga en el Estado paternalista, una comunidad activa en el desarrollo de
actividades en aras de mejoramiento y progreso.

La importancia de la división de los poderes inspirados en el Espíritu de las leyes de


Montesquieu, resulta relevante siempre y cuando haya total independencia entre los mismo
y no la manipulación o las componendas, lo que resulta nocivo para la democracia por el
sesgo que esto ocasiona, lo cual debe redundar en el respeto de los derechos de las personas,
si bien es cierto pasar del absolutismo y apoyarse en el constitucionalismo ingles permitió la
racionalidad del poder y la supremacía del derecho donde debe primar el principio de
legalidad como requisito Sine qua non.
Para lograr establecer una cercana definición de Estado de derecho, requiere analizar la obra
de Kelsen: Der Soziologische und der juriztiche Staatsbergrifft, define lo que es Estado y lo
que es Derecho, plantea que son conceptos idénticos, donde el Estado lo compone la suma
de normas coercitivas lo cual son el resultado del Derecho a lo cual lo determina como un
ordenamiento jurídico, siendo el titular de la autoridad y como se ejerce el poder
determinando quien debe mandar y quien debe obedecer .

El concepto de Estado social del alemán Sozialstaat, con sus raíces en el estado prusiano,
surgiendo a través de trasformaciones hasta llegar a formar las bases politico-ideologicas de
una economía social de mercado, incorporando el concepto de Estado de Derecho social
(socialer Rechtsstaat), así como el concepto de Estado Democrático, conocido como
disposición, responsabilidad y atribuciones de un estado sometido al imperio de la ley,
mediante la estructuración de un orden social. Autores como Von Stein, Lasalle, Heller,
manifiestan que se constituye como una organización racional mediante el cual confluyen
dos procesos esenciales: la socialización del Estado y la estabilización de la sociedad, Surge
principios como la igualdad material, principio democrático o de pluralismo político.

Michael Sandel, filósofo Norteamericano, se ubica dentro de la corriente teoría


comunitarista, y habla mucho sobre la justicia comunitaria y distributiva, realiza una crítica
a la teoría de la justicia de John Rawls (a theory of Justice), donde Rawls sugiere el
presupuesto de "el velo de la ignorancia, lo que permite al individuo la abstención ante el
compromiso propio". Además en sus obras Justicia: hacemos lo que debemos y Filosofía
Publica: Ensayos sobre moral en política., hace una descripción del comportamiento humano
en diferentes aspectos de la vida, por ejemplo cuando en alguna ocasión se presenta un
desastre y los comerciantes aprovechan la oportunidad para subir el precio de los artículos
hasta el dos mil por ciento más de lo usual, y muchas facetas fuera de contexto como se actúa
en determinadas ocasiones.

Para Ferrajoli el estado de Derecho en el constitucionalismo moderno está revestido de unos


rasgos estructurales como son:

a.-La incorporación al cuadro jurídico positivo de un conjunto de valores determinados por


los derechos fundamentales soportados en el ideario liberal, los cuales según el autor debe
estar dotados de garantías formales con algún grado de eficacia potencial, aunados a los
anteriores unos derechos sociales, los cuales aunque con menor garantía de protección por
convertirse en muchos casos en la discrecionalidad gubernamental.

b.- El principio de legalidad como un imperativo de consagración instantánea, traduciéndose


en que quien ostenta el poder debe acatar la ley la cual es general y abstracta, bajo el
sometimiento de un control judicial de legalidad de los actos direccionado hacia la
consagración del principio de jurisdiccionalidad.

c.-El ejercicio de los poderes debe cumplir una función y es la de garantizar el disfrute de los
derechos primarios o de primer orden y la efectividad de los derechos sociales, lo cual se ha
evidenciado que no obstante haber avanzado con la imposición del constitucionalismo, no se
cumple dicho control y eficacia de los mencionados derechos, tergiversando la etiqueta de
Estado de derecho.

Igual en su obra “principia iuris” donde afirma sobre la intrínseca interdependencia entre la
Democracia y el Derecho y entre el Derecho y la razón, estructurando un constitucionalismo
fuerte identificando un sistema de límites y de obligaciones al poder para un gobierno de
todos y no de unos pocos, a partir de la teoría axiomatizadora del Derecho.

En Colombia instituciones como la Procuraduría han tocado el tema ya desde la periferia, en


algunas ocasiones tomando correctivos, sobre la importancia de culturizar al funcionario
acerca de su compromiso en el desempeño de funciones a titulo tanto personal como el
servicio a la comunidad, respetando la ley (legalidad), que haya congruencia entre valores,
normas y reglas (integridad), lo cual debe direccionarse a un comportamiento de honestidad,
trasparencia y responsabilidad, configurando un sistema integrando entre el Estado y la
comunidad, donde los valores éticos y morales se reflejen en el verdadero sentido de
cumplimiento del deber y el bien común, para buscar retomar o direccionar ese actuar de
cultura de ilegalidad en legalidad, para el beneficio de la comunidad en general que
finalmente se traduzca en una convivencia armónica en un país que como lo es Colombia
requiere hoy más que nunca por los múltiples factores que han contribuido a la
desestabilización y sesgo en la democracia, aunado a la puesta en marcha de una convivencia
donde haya respeto, armonía y tolerancia hacia lo debido.
Colombia es una sociedad donde la desigualdad se ha convertido en una condición necesaria
de su estructura y funcionamiento, por lo tanto El estado y las clases dominantes promueven
la marginalidad y la exclusión, permitiendo que la ilegalidad aumente cada día de una manera
desmedida: políticos y magistrados de las altas cortes corruptos, personas que falsifican y
compran títulos profesionales, conductores que no respetan las señales y reglamento de
tránsito, defraudadores, bandas dedicadas al hurto en apartamentos, ladrones, atracadores,
alumnos que plagian y compran exámenes, y lo más grave alumnos que asisten a las
instituciones educativas armados con el riesgo para los compañeros, piratería de música,
programas, películas, libros, sin que las autoridades y la sociedad tome medidas al respecto,
es una sociedad sin ley, permitiendo que dentro de la convivencia se alejen los valores de paz
y respeto, propiciando la delincuencia, la violencia y la corrupción, y la mejor manera de
controlar este gran flagelo es fomentando la cultura de la legalidad desde la academia, para
retomar los valores universales que han sido relegados.

Rafael Gutiérrez Solano columnista del diario vanguardia liberal en un escrito de fecha jueves
21 de Junio de 2012, sobre la cultura de la ilegalidad, critica como se nota la falta de
capacidad de control por las autoridades, ante los ojos y la permisibilidad de la ciudadanía al
mirar con gran indiferencia o tolerancia sobre la ilegalidad, como es la piratería, las ventas
callejeras de mercancía hurtada, las bandas de reducidores ofreciendo objetos a menor precio
de artículos robados como celulares y a todo este mercado se le denomina "ventas
informales", y al hablar de tolerancia es porque mucha gente acude a estos sitios a comprar
lo hurtado, luego eso genera indirectamente el patrocinio a esta cultura de la ilegalidad.

La tolerancia es una historia muy larga, tiene fecha de su nacimiento como concepto de la
humanidad, desde la cultura europea, surge el concepto como respetar posiciones que no son
concurrentes, bajo un régimen de la libertad de cada individuo de tolerar. Es una tendencia
creando o mirando al otro como un enemigo, eso es la intolerancia, desde el tema político,
religioso, surge el concepto de guerras de religiones.

Max Weber reflexionaba sobre la existencia de tres modos de dominación legítima, tres
formas de que una autoridad asumiera mayor probabilidad de tener soporte en el ejercicio de
su poder: de carácter racional (conforme a asuntos legales), de carácter tradicional (conforme
a una repetición en el tiempo) y de carácter carismático (conforme a la confianza). Luego,
La legitimidad es entonces aquello que mueve a la sociedad a acatar una orden. gran parte de
la población mundial se encuentra interpelada por los conflictos sociales que nos atraviesan:
pobreza, violencia étnica, crisis de refugiados, reducción de la economía, pérdida de puestos
laborales, contaminación del medio ambiente, distribución injusta y desmedida de la riqueza,
corrupción enquistada en todos los estamentos posibles.

Por ello es que surge la idea de que todos los males de nuestra era son culpa de la horrible y
nefasta política, como si ésta no fuera una consecuencia de la presión que ejerce la economía.

Claramente desde la política se permiten todo tipo de fechorías pero ¿Es la política la que

produce los descalabros financieros o es el capitalismo y sus desequilibrios el que ha vuelto


a la política un medio para el desastre?

Kant hablaba sobre como “noch suchen die Juristen eine Definition zu Ihren Begrif vom
Recht” (Los abogados tampoco buscan una definición de su concepto de ley)

En estos tiempos donde existe una diversidad cultural aunado a la pluralidad de formas de
vida, lo cual implica que la moral, o las virtudes se hagan presentes en los nuevos modelos
de personas, por la constante atomización en aras de búsqueda de un proyecto común, para
lo cual propone MacIntyre construir formas locales de comunidad, donde pueda sostenerse
la comunidad civilizada con una vida moral e intelectual eliminando los conceptos oscuros
que a diario aparecen sobre la vivencia pacifica con principios.

Bibliografía
Deconceptos.com. (2018). Diccionario de terminos.
Martinez-Ferro, H. (2010). Legitimidad, dominación y derecho en la teoría sociológica del
Estado de Max Weber. Estudios Socio-Jurídicos, 405-427.