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REFLEXION SOBRE LA SALUD Y EL TRABAJO

El trabajo constituye para una persona una necesidad económica, una vocación, un
estímulo, un derecho y un deber para satisfacer sus ambiciones personales y mantener
una vida digna.
Por ello, trabajo y salud son aspectos íntimamente relacionados, ya que el trabajo es
toda actividad mediante la cual una persona desarrolla sus capacidades físicas e
intelectuales, con el objeto de cubrir dichas necesidades y conseguir una mejor calidad
de vida, pero a la vez constituye una fuente de riesgo para la salud que tiene su
origen en las condiciones en que el trabajo se realiza.
El trabajo queda condicionado por su naturaleza, su entorno y las características
ambientales y técnicas que lo enmarcan.
La salud, según la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), se define como el
equilibrio físico, psíquico y social de una persona.
Para lograr el equilibrio físico se requiere de una alimentación balanceada y la practica
de una actividad física constante.
Para lo psíquico es fundamental una buena organización a fin de cumplir con todas las
obligaciones en forma oportuna, para poder tener esparcimiento y revitalizar la mente y
el espíritu.
La parte social es inherente a todo ser viviente, ya que el hombre desde su aparición
en la humanidad ha buscado constituir grupos, comunidades, aldeas y ciudades, a fin
de enfrentar de mejor forma a las inclemencias y peligros del tiempo y la naturaleza, y
también trabajar en equipo para lograr objetivos comunes, por lo que una persona debe
de pertenecer a cualquier agrupación social, cultural, deportiva, científica, etc., que le
permita satisfacer sus diferentes necesidades.
Lógicamente, todas estas condiciones se pueden cumplir siempre y cuando una
persona pueda disponer de tiempo para realizar su vida personal en armonía con el
trabajo y su familia.
Lamentablemente, en estos tiempos, esto no se cumple por la dedicación desmedida
que se da al trabajo por diferentes circunstancias que es obvio mencionar.
Como reflexión, relataré la conversación que he tenido con un familiar que reside y
labora en EE.UU. hace unos años. Tiene un trabajo en el área de computación de una
compañía internacional que le permite viajar con frecuencia por diversos países.
Cuando le pregunté por su trabajo, me respondió: “tranquilo y muy bien”; ¿porqué
tranquilo?, le volví a preguntar y me dio una respuesta muy interesante: “porque allá se
entra muy puntualmente, pero se debe salir también a la hora precisa”; si te quedas a
trabajar más tiempo, tu jefe empieza a dudar de tu capacidad y puede quitarte el
trabajo. La labor que se asigna es para realizarse dentro de las horas que debes
permanecer en la oficina y a la empresa le interesa que quienes trabajan allí tengan
vida personal y equilibrio emocional; esa vida personal empieza a las 6:00 de la tarde.
Esto coincide con un programa de TV. que me tocó ver por cable en días pasados; era
una reunión de especialistas en Relaciones Laborales y la gran discusión eran los
horarios de trabajo que se han alterado en muchos países.
Uno de los expertos manifestó que el trabajo NO debería sustituir jamás a la vida
personal del trabajador y explicó porque: “la única posibilidad de encontrar el equilibrio
necesario para que una persona sea sana en lo psicológico, emocional e intelectual es
que le dedique tanto tiempo a sus relaciones personales como a sus relaciones
laborales; las exigencias laborales (explicó) se han vuelto muy demandantes ya que
algunas empresas han obligado a sus empleados a posponer su vida personal para un
futuro que nunca llega y lo que es peor, a renunciar a ella para sustituirla con la vida
laboral, lo cual es absurdo”.
Entre muchas otras cosas, otro de los expertos señaló algunas de las cuestiones que
deberían encender la alarma en cualquier institución o empresa, porque son síntomas
de que algo anda mal: “exceso de juntas, particularmente de aquellas en las cuales se
discute mucho pero no se llega a nada concreto; planes y proyectos muy bien
elaborados que rara vez toman forma; el premiar a quien permanece trabajando dos o
tres horas después de la hora de salida”.
Según el experto, eso sólo puede suceder por las siguientes razones: (1) “porque no le
alcanza el tiempo” (síntoma de ineficiencia o incapacidad por parte del trabajador); (2)
“porque se le ha asignado más trabajo del que debe tener ese puesto” (síntoma de
ineficiencia de la empresa o de quien asigna el trabajo); (3) “porque hizo cosas ajenas
al trabajo durante su turno laboral” (deshonestidad del trabajador) y, por lo tanto, debe
reponer tiempo perdido”.
El que todos los ejecutivos o directivos deban estar siempre disponibles (a cualquier
hora de cualquier día), para lo cual se les obliga a cargar un celular; el que reciban
mensajes electrónicos a altas horas de la noche y/o durante fines de semana (que
deben estar dedicados a la vida familiar) y/o desde sitios vacacionales o de descanso;
el que entre los empleados o directivos de los niveles superiores haya un índice alto de
divorcios, o peor aún de infartos o crisis nerviosas; el que los familiares (principalmente
esposa e hijos) de los trabajadores se quejen del tiempo excesivo que éstos dedican a
la empresa; el que el único tema de discusión o platica en las reuniones donde
coincidan varias personas de la misma empresa sea relacionado con el trabajo; el que
los trabajadores descubran que ir al cine, al teatro, ópera, conciertos, museos o centros
de diversión se ha vuelto una actividad excepcional en su vida; el que el trabajo se
convierta en algo agobiante y genere más estrés que satisfacción en quién lo realiza;
son situaciones comunes en varias empresas de nuestro país. ¿Te reconoces en
alguna o en varias de ellas? ¿Crees que el experto está equivocado? ¿Las consideras
exageraciones?
El trabajo es uno de los elementos más importantes en la vida de los seres humanos,
pero no el único.
Una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que saliste de tu trabajo a la “hora de salida”,
sin sentirte culpable. Ahora, ¿qué opinas? A veces nos desvivimos tanto por el trabajo
que lo menos que esperamos es una gratificación a nuestros esfuerzos, pero éstos son
en vano; ya nunca llega la noticia esperada. Por eso pienso que uno debe compartir
con su familia todo el tiempo que pueda.
El trabajo se queda y otra persona toma tu lugar, nadie es indispensable en una
compañía. En tu HOGAR nadie puede tomar tu LUGAR y TÚ si eres INDISPENSABLE
en ella.
EQUILIBRIO PERFECTO (LA VIDA PERSONAL Y EL TRABAJO NO DEBEN
COLISIONAR)
“Si el Trabajo es la búsqueda de la satisfacción, de las necesidades del Ser
Humano…La Familia es el Núcleo por excelencia de ese Ser Humano”

El mundo no se detiene; muchos clientes esperan un servicio las 24 horas y los 7 días
de la semana. Para ser competitivas, las empresas deben ser exitosas en ese reto y
obtener los mejores resultados con su activo principal: el personal.
¿Cómo lograr el equilibrio perfecto entre la vida personal y las exigencias del trabajo?
Se trata sencillamente de una buena administración del tiempo y del manejo del sentido
común en los negocios.
Las empresas que adoptan iniciativas que ayudan a sus empleados a conseguir un
mejor balance entre el trabajo y el resto de sus vidas se enfocan en el logro más que
las demás. Con estas iniciativas, las empresas construyen organizaciones resilientes,
es decir, que son capaces de adaptarse, de ser exitosas, y en ese trance todos sus
miembros ganan.
En el Perú son pocas las empresas que aplican iniciativas como horarios flexibles,
trabajo desde el hogar, horario de verano, semana comprimida (de lunes a jueves),
guardería en la oficina, días familiares, etc. Por eso mismo, es fundamental
preocuparnos por lograr el balance exacto. Aquí algunas medidas que podemos tomar:
Aprender a decir no. Deje de hacer cosas por culpa o por un falso sentido de
obligación.
Deje el trabajo en la oficina. Cuando esté con su familia apague el celular y guarde la
laptop.
Nútrase. Salga a caminar, ejercítese, escuche música, lea una novela o tome un baño
de tina.
Busque ayuda. Si siente que su vida es caótica y esto le preocupa, hable con su
psicólogo o terapeuta.