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1. Ética empírica, ética de bienes, ética formal y ética valorativa.

García Máynez, en su interesante


texto de Ética, nos ha ofrecido un esquema histórico de las diferentes corrientes del pensamiento
moral tomando como criterio de clasificación una perspectiva fundamentalmente gnoseológica.
Según esta forma de división, el pensamiento ético se ha manifestado históricamente en cuatro
formas principales: ética empírica, ética de bienes, ética formal y ética valorativa. En justificación
de esta división nos dice: "No se trata de una clasificación establecida de manera apriorística,
atendiendo solamente a consideraciones de orden teórico, sino de una división basada en el
desarrollo mismo del pensamiento moral. Partiendo del estudio de las diversas teorías, es posible
descubrir, a pesar de la variedad enorme que presentan, ciertos puntos capitales de coincidencia y
caracterizar así las grandes formas que la especulación ética ha asumido en el curso de su historia.
Aun cuando estas formas no se han sucedido unas a otras en toda su pureza, no es difícil señalar las
épocas en que se manifiestan de modo más patente. Puede decirse, por ejemplo, que la moral de los
griegos es, casi sin excepciones, ética de bienes; que el formalismo aparece en la obra de Kant, y
que la filosofía de los valores es el cauce por donde corre el pensamiento ético de nuestros días".
2. Éticas empíricas y éticas racionales. Tras considerar aquellas doctrinas que, desde distintas
perspectivas, niegan o relativizan la normativa moral, Jacques Leclercq nos presenta, en una visión
amplia de la historia de la ética, dos dimensiones fundamentales en las posturas adoptadas en torno
a estas cuestiones: éticas empíricas y éticas racionales. Lo interesante del planteamiento de Leclercq
radica, a mi juicio, en su actitud de no rechazar de plano las diferentes teorías éticas y de no
presentar la historia de la filosofía moral como un continuo tejer y destejer ideas y sistemas,
excluyendo los "erróneos" y defendiendo el que, según el historiador, contiene la única y definitiva
verdad. En este sentido, escribe: "El interés de las diferentes posturas morales radica en lo que cada
una de ellas contiene de verdad. En efecto, cada una, o lo que se puede llamar cada uno de estos
sistemas, corresponde a un punto de vista real sobre el que los autores han llamado particularmente
la atención; y el error de los sistemas está generalmente menos en lo que afirman que en lo que
descuidan. El error se reduce casi siempre a no afirmar sino un aspecto de lo real sin ver que hay
además otros, o a dar al aspecto sobre el que se concentra la atención del autor un relieve excesivo.
A veces, cuando el filósofo está dotado de espíritu polémico, añade demasías contra los que no
comparten sus puntos de vista o se complace en excesos de lenguaje por gusto de bravata o de
provocación... Lo que nos interesa es espumar de cada una de las grandes posturas históricas la
verdad que encierran y reunir así los elementos que nos permitan construir un sistema
perfectamente coordinado. Esto indica en qué medida se puede hablar de un progreso de filosofía
moral. Cada vez que aparece una nueva postura, ésta subraya el valor de ciertos elementos de las
aspiraciones humanas, de las condiciones de existencia del hombre y de la regla de acción,
desatendidas hasta entonces, o al menos destaca ciertos elementos que no habían 8 recibido en los
sistemas anteriores el lugar que les correspondía, y hace posibles así sistemas nuevos mejor
articulados y mejor proporcionados".
3. Morales del trascendente, morales naturalistas y morales activistas. Esta clasificación tripartita ha
sido establecida por F. Grégoire y se inspira en la clasificación que hizo Dilthey de los tres grandes
tipos de visiones del mundo: 1)los idealismos objetivos, para que los que la realidad suprema es de
naturaleza espiritual; 2) los naturalismos, según los cuales no existen más que fenómenos
"naturales" pura y exclusivamente materiales; 3) los idealismos subjetivos, que destacan el aspecto
específico de la actividad humana, a saber: su carácter innovador. Estas concepciones del mundo se
traducen en tres visiones de la moral
4. Éticas del fin y éticas de los movimientos de conducta. Esta sencilla, aunque muy interesante y
sugestiva, división ha sido propuesta por Abbagnano 17. Estas dos corrientes nos son descritas del
siguiente modo: "Existen dos concepciones fundamentales [de ética], a saber: 1) la que la considera
como ciencia del fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres y de los medios para lograr tal
fin y derivar, tanto el fin como los medios, de la naturaleza del hombre, y 2) la que la considera
como la ciencia del impulso de la conducta humana e intenta determinarlo con vistas a dirigir o
disciplinar la conducta misma. Estas dos concepciones, que se han entrelazado en forma diferente
tanto en la antigüedad como en el mundo moderno, son fundamentalmente distintas y ablan
lenguajes diferentes. La primera, en efecto, habla el lenguaje del ideal al que el hombre se dirige por
su naturaleza y, en consecuencia, de la `naturaleza', `esencia' o `sustancia' del hombre. La segunda,
en cambio, habla de los `motivos' o de las `causas' de la conducta humana, o también de las
`fuerzas' que la determinan y pretende atenerse al reconocimiento de los hechos".
5. Éticas normativas y éticas descriptivas. Si tenemos en cuenta los dos principales grupos de
problemas que se plantean en ética y examinamos los objetivos que persiguen las distintas
investigaciones llevadas a cabo en el campo de la moral, podremos establecer un criterio de
distinción muy tajante: 1) Teorías éticas que se proponen formular juicios de valor y determinar las
reglas morales á las que debe acomodarse el comportamiento humano. Estos intentos son
eminentemente filosóficos. 2) Estudio de los problemas éticos tal y como se dan en la realidad
psicológica y social, limitándose a describir y a explicar los fenómenos morales. En este segundo
caso estaremos ante investigaciones puramente científicas y experimentales, que procurarán
abstenerse de formular juicios de valor y de extraer normas y modelos éticos universalmente
válidos. Ossowska ha propuesto esta delimitación en el primer capítulo de su libro Para una
sociología de la moral.

CONFIABILIDAD: el valor ético se refiere amplia gama de cualidades de comportamiento como la


lealtad, la honestidad, confiabilidad e integridad.

• Honestidad: éste es el valor ético fundamental. Confiamos y admiramos a la gente honesta. Hay
tres dimensiones de la honestidad como la franqueza, la sinceridad o no el engaño y la veracidad.

• Integridad - una persona ética no se desvíen de sus decisiones, no importa cuál es la situación.
Actúan en el hogar, el trabajo y en el solo y del público en forma similar. Se quedan en el control.

• Confiabilidad: Cuando nos comprometemos o prometer a las personas que son nuestros deberes
éticos que van más allá de las obligaciones legales.

• Lealtad Lealtad-se asocia con la promoción y protección de los intereses de ciertas afiliaciones,
organizaciones o personas.

2. RESPETO: este valor ético básico se puede definir como honrar la dignidad y el valor
indispensable de todas las personas. No podemos ignorar, incluso auto-respeto.

3. RESPONSABILIDAD-Hay numerosas opciones en nuestras vidas.

4. Justicia, equidad o la justicia puede ser el concepto un poco difícil de entender.


5. La libertad-la libertad no es en absoluto de hacer lo que queremos hacer o divertirse sin ningún
tipo de molestia.

Ética del individuo


El individuo es particularmente egoísta y narcisista. Características relacionadas con el nihilismo
que tanto critica Nietzsche en nuestra sociedad contemporánea. Y que a la hora de la verdad
representa una de las causas principales por las cuales no tomamos consciencia de nuestros actos
ante el medio ambiente. Este prototipo de individuo nihilista se encuentra en nuestra sociedad y es
ciertos cosas nos vemos identificados con algunos de ellos.
La ética individual determina la forma de actuar correcta o incorrecta del individuo, y sus efectos
recaen sobre sí mismo y no afectan a los demás. Pero, así como todos percibimos las cosas de forma
diferente, muchas veces, lo que es bueno para uno no necesariamente lo es para otro. El ser humano
no es una isla, forma parte de una sociedad, por lo tanto, depende de otros, por lo que existen ciertos
comportamientos o normas que todos deben acatar para lograr una convivencia pacífica.
Ética social
Se refiere a la manera como se maneja una persona en sociedad y con las personas y culturas con
quienes interacciona a través de la vida. Si bien la ética social tiene como base la moral individual,
la ética social se centra más en el comportamiento apropiado de las personas como un todo, más que
un comportamiento individual.