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Vence la pereza.

Date el gusto
del triunfo
Anxo Pérez 5

Dos hermanos gemelos tenían por nombres Yosí y Yonó. Ambos nacieron en la
misma família, compartieron el mismo momento y espacio de la História, tuvieron las
mismas oportunidades y durante mucho tiempo hicieron todo junto, fueron juntos a
campamentos de verano asistieron a la misma escuela primaria y estudiaron juntos
en el Instituto. Pero hubo un momento, justo después del Instituto, en que sus vidas
tomaron rumbos distintos y dejaron de hacer las cosas juntos. Sucedieron una serie
de hechos que desviaron sus trayectorias Todos a favor de Yosí, y todos
aparentemente milagrosos: recibió una beca de una prestigiosa universidad, montó su
propia empresa basada en una exitosa idea y acabó convirtiéndose en uno de los
hombres más ricos del mundo y ayudando
a millones de personas. Mientras tanto,
Yonó llevaba una vida mediocre en la que
apenas subsistía.
¿A qué se debió todo esto?
Yosí había descubierto la fórmula
contra la calvicie.
El día que lo supo, Yonó exhortó una
exclamación de injusticia. “Dios mío. Hay
que ver la suerte que tiene mi hermano.
Sólo por una idea. Ojalá se me hubiera
ocurrido a mi. A él todo le sale bien. Qué injusta que es la vida. Es inexplicable cómo
puede tener tanta suerte. Es como si fuera un milagro.”
¿Milagro?, ¿Suerte?, ¿Injusto? …..¿Seguro?
Rebobinemos.
En el verano de su décimo cumpleaños fueron a pasar unos días de campamento al
lago. El monitor les propuso varias actividades. Yosí eligió aprender inglés y le dijo a
Yonó “¿Te apuntas?” Yonó respondió: la verdad es que estaría genial, pero me da un
poco de pereza”. Optó por no hacerlo y los veranos siguientes prefirió la playa al
campamento. Yosí repitió tres veranos seguidos, más un cuarto en Inglaterra.
Cuando eran adolescentes, en su último año de Instituto, el jefe de estudios les
informó de que se acababan de convocar unas becas para formar partes de unos
miniproyectos de investigación en la universidad estadounidense de Harvard. A Yosí
le apasionaba la biología y acababa de recibir el primer premio en un concurso
académico para adolescentes por un trabajo de investigación científica. Ambos
quisieron presentarse a las becas, pero a Yonó le faltaban varios requisitos, entre
ellos un expediente brillante y un dominio del inglés.
Yosí fue seleccionado, y durante su estancia conssiguió trabajar con un científico
de renombre que le inculcó la pasión por la biología.
Yonó continuaba con sus veranos en la playa disfrutando de numerosas y divertidas
fiestas entre amigos. De vez en cuando colgaba sus mejores fotos en sus redes
sociales y Yosí las contemplaba receloso y con nostalgia, tentado a dejarlo todo y
volver con su gente, a lo seguro, a lo divertido, a lo fácil. Pero al final siempre
conseguía recolocar su mirada en su objetivo, llenarse de determinación y coraje, dar
alas a la pasión, remotivarse y continuar su cometido, dedicado en cuerpo y alma a
estudiar con obsesión sobre su único tema: la regeneración capilar.
Acabó la carrera, inició su doctorado y durante su segundo año Yosí ya estaba
impartiendo clases en Harvard. Ilusionado por que su hermano progresase y mejorara
su curriculum, lo llamó por teléfono y le brindó la posibilidad de que pudiese ser
alumno en una de sus clases. A la propuesta, Yonó replicó: “Muchas gracias,
hermano. La verdad es que me encantaria estudiar
en Harvard pero me da un poco de pereza dejar
todo e irme a vivir ahí.”
Un par de años después, Yosí terminó su tesis
doctoral en la que sentó las bases de la fórmula
que unos años más tarde hizo crecer el pelo a
millones de personas que lo habían perdido y que
le dio su éxito como investigador y emprendedor.
El éxito de uno y el fracaso de otro hizo más
patente sus diferencias de actitud, pero
curiosamente las diferencias entre Yosí y Yonó ya
se remontaban a su infancia cuando ante cada
opción que requería un mínimo esfuerzo o
sacrificio Yosí vencía la pereza y Yonó se dejaba
consumir por ella.
Esta história demuestra dos cosas: que los grandes cambios se consiguen con un
cúmulo de pequeñas decisiones, y que cada una de esas pequeñas decisiones solo se
logra superando la pereza.

superar la pereza siempre es una decisión, y


esa decisión siempre está a tu alcance.

La próxima vez que la pereza te mire a los ojos y tengas que tomar la decisión de
superarla, no pienses “Yo-no”, piensa “Yo-sí”.
Questiones
¿Cómo definirías la pereza?

Como una de las peores cosas del hombre.


¿A qué recuerdas muchos momentos en que la pereza te ha
ganado la partida y luego te has arrepentido?

Si, pero no siempre querer es poder.


¿Qué antídoto tiene la pereza?
No pensar y atacar la situacion.
¿La pereza actúa sólo en el estudio/trabajo, o también es
edulcorante en todos los ámbitos de la vida?
En todos los ambitos.

En qué campo te cuesta más vencerla?


No puedo destacar por encima de lo demas ningún ambito.

¿Qué podrías concretar para vencer, de modo habitual la


pereza? (esto es más importante de lo que pueda parecer.
Alguien que te motive , al menos para mi.