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Universidad ARCIS

Escuela de Psicología

Perspectivas psicoanalíticas sobre lo corporal


en sujetos adultos con obesidad

Tesis para optar al Título de Psicóloga

Profesor Guía : Juan José Soca G.


Asesor Metodológico : Juan José Soca G.
Autora : Luz María Muñoz
Castillo.

SANTIAGO – CHILE
2007
"El psicoanálisis no es ni una Weltanschauung, ni una filosofía que pretende dar la
clave del universo. Está gobernado por un objetivo particular, históricamente
definido por la elaboración de la noción de sujeto. Plantea esta noción de una nueva
manera, conduciendo al sujeto a su dependencia significante."
Lacan, Seminario 11 (1964).

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I. INTRODUCCIÓN

El trabajo que se presenta ha sido, en su dimensión personal, un


reencuentro con aquel interés de compromiso social, que me movilizara a intentar
convertir en una profesional que entendiera la psicología como parte de las Ciencias
Sociales, ya que no solo de la idea de salud mental nos habla esta disciplina sino de
ciertos devenires históricos imposibles de ignorar. Además ha sido el producto de un
proceso de entender al Psicoanálisis como no exento de la búsqueda del sujeto, tras
los fenómenos sociales.

Los factores que confluyeron en la elección del tema son varios y


corresponden a una serie de eventos que originaron su elección. Sucedidas todas
en el lapso de unos pocos meses. El primero de estos eventos tiene que ver con
habernos hecho la pregunta por la no adherencia al tratamiento de parte de sujetos
que padecen obesidad. Evidencia que se nos ha mostrado revisando un conjunto de
experiencias del orden de lo terapéutico. El segundo de estos eventos tiene que ver
con la conversación producida con una nutrióloga, en la cual había un
cuestionamiento directo a la participación de los psicólogos en los tratamientos para
la obesidad, que era calificada por ella como muy escasa y poco comprometida. Y
finalmente, el tercer evento fue la revisión del DSM- IV, debido a otra investigación
con otra temática, para constatar el cómo la obesidad no era considerada un
Trastorno psicológico en sí misma.

En este contexto se tomó la decisión de plantear una aproximación psicoanalítica al


tema, debido por un lado, a que no había sido recurrentemente abordada desde
esta disciplina y por otro lado porque nos parecía valioso hacerlo desde un enfoque

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que le da importancia primordial a la configuración de la subjetividad de los sujetos y
a lo que ahí se construye y determina.

Planteado de esta manera el propósito de este trabajo consiste en


aproximarnos al sujeto que padece de obesidad, entendiéndolo como a un viajero
que ha tenido como destino un cuerpo obeso, y no como el portador de un cuerpo
obeso que desarrolla una serie de problemáticas. La visión causal es distinta en
dirección y en la forma de entender los fenómenos que acontecen en el sujeto más
que al sujeto.

De acuerdo a la búsqueda bibliográfica realizada en distintas universidades


de la Región Metropolitana, este tipo de acercamiento, en particular, respecto de la
Obesidad, ha sido escasamente abordado. Lo más cercano a la temática de la
obesidad han sido dos Tesis. La primera llamada “Características de la relación
madre e hijo y su vinculación a la obesidad en niños escolares desde una visión
sistémico-estructural” de las autoras María Francisca Martínez y Andrea Nevens de
la Universidad Santo Tomás de Santiago realizada el año 2001 para optar al título
de Psicólogo. En esta investigación se definió como objetivo general analizar la
interacción de la madre y su hijo(a) obeso(a) de acuerdo al Modelo de Familia
Psicosomática de Salvador Minuchin. Los menores estudiados fueron tanto de sexo
masculino como femenino, cuyas edades fluctuaron entre los seis y los nueve años
y fueron definidos como pertenecientes a un nivel socioeconómico medio de la
Región Metropolitana. La segunda llamada “Psicoanálisis y mediación corporal: un
aporte teórico para el trabajo en psicosis” de la autora Alejandra Concha de la
Universidad Academia de Humanismo Cristiano realizada el año 2005 para optar al
título de Psicólogo. En esta investigación el objetivo general era realizar una
discusión que mostrara de qué manera la técnica del pack, considerada como una
terapia de mediación corporal, podía involucrar a la estructura psíquica cumpliendo
una función de reorganización mental específicamente en el trabajo con psicóticos.

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Como puede apreciarse ambas se desvían de la temática específica de esta
investigación.

Dicho lo anterior, podremos contar que la primera parte de esta tesis nos
hablará del marco histórico en el que se contextualiza la investigación, la
justificación disciplinar del tema y de los antecedentes del problema.

La segunda parte nos habla sobre el lugar o piso desde donde este trabajo
se aproximará a la problemática en estudio, dando cuenta de los principales autores
y planteamientos utilizados para el desarrollo del tema.

Una vez que hemos puesto en relieve los elementos teóricos que
fundamentan la investigación, la tercera parte nos muestra el cómo elegimos y
evidenciamos los engranajes metodológicos que regulan y orientan el proceso de
investigación en su fase mas operativa.

En la cuarta parte se examinarán uno a uno los aspectos tomados en cuenta


para el análisis de los enunciados. Se intentará precisar las situaciones que integran
las categorías de análisis y que, al mismo tiempo, son el escenario donde se
contempla el estudio de los significantes que se muestren en el discurso de los
sujetos entrevistados.

En la tarea que aquí se dibuja, más que ideas novedosas o revolucionarias,


se propone aprovechar y valorar los acercamientos, que sean posibles mediante el
análisis estructural, a aquellos significantes que no son considerados en el análisis
discursivo tradicional. También se propone que al terminar la investigación, en vez
de clausurar las posibilidades de ella, sean abiertas nuevas interrogantes que se
configuren como puntos de apoyo para que se realicen nuevas investigaciones y/o
dejar instaladas ciertas inquietudes respecto del tema y del abordaje para potenciar
las reflexiones teórico prácticas.

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I.1 Marco histórico

La obesidad ha sido entendida como expresión de valores, ideas y


conceptos. Es en el arte, a través de la pintura y la escultura, que se nos muestra el
mayor testimonio de tales concepciones.

Figuras obesas han interpretado a la necesidad de valorar la fertilidad, la


seguridad y el bienestar. Podemos apreciar este concepto en muchas de las
estatuillas encontradas en excavaciones paleolíticas como la Venus de Willendorf y
de Lespugue que tienen una data de 23.000 años de antigüedad aproximadamente.
Más recientemente en la historia, encontramos la obesidad asociada a lo divino, lo
sacro. Entonces las deidades como la diosa Astarté o la diosa Bachué, quienes
representaban a la madre tierra, el amor y la paz, eran grabadas en esculturas de
formas voluminosas y contorneadas. La obesidad también ha sido relacionada con
un ideal de belleza que se ve reflejado, por ejemplo en los cuadros de famosos
pintores como Tiziano, Rubens y Rembrandt. (Obesidad: Símbolo de una moda en
Revista “Obesidad y Metabolismo”, 2002, Página digital).

Mas próxima a nuestros días aparece la idea de que la gordura es sinónimo


de bienestar, de salud. Por lo tanto mientras más gordo se era, más saludable se
encontraba una persona.

La concepción que propone que la obesidad es un signo de enfermedad es


moderna. Ésta ha sido definida como un problema de salud pública debido al
aumento de personas obesas en el mundo y producto de la cantidad de
enfermedades que ocasiona. La principal razón para ello es el descubrimiento de
que una persona obesa puede estar desnutrida, es decir que la cantidad de kilos no
garantizan la presencia de los elementos necesarios para vivir. Información que ha
sido confirmada por Organizaciones Mundiales como la FAO (Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, 2000).

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I.2 Justificación del tema

Existen muchas definiciones de lo que es la obesidad, ha sido elegida la


siguiente debido a su amplia consideración de factores constituyentes para mostrar
cómo ha sido entendida en el ámbito de la Salud.

La obesidad, según la Sociedad Chilena de Obesidad, es “una enfermedad


crónica de origen multifactorial, caracterizada por un aumento anormal de grasa
corporal, en cuya etiología se entrelazan factores genéticos y ambientales que
conducen a un aumento de la energía absorbida (grasa) con respecto a la gastada y
un mayor riesgo de morbimortalidad” (Valenzuela, 2002, Pág.35) .

La Organización Mundial de la Salud señala que la obesidad tiene un alto


impacto en el desarrollo de los pueblos, no solo respecto de los temas de salud sino
también en el desarrollo económico de éstos. Ésta se ha convertido rápidamente en
una enfermedad no transmisible de carácter crónico. Según esta organización, hay
17 millones de muertes anuales que son atribuibles al sobrepreso y la obesidad, y
afirma que en todo el mundo hay cerca de 1.000 millones de adultos con
sobrepeso( Le-Gales Camus, año, pagina). Un estudio realizado en 1999 por las
Naciones Unidas descubrió que el problema de la obesidad está presente en todas
las regiones en desarrollo, aumentando aceleradamente, incluso en países donde
hay hambre. El centro de prensa de la OMS, en un comunicado hecho en
noviembre del 2004, informaba que existen más de 22 millones de niños menores
de cinco años obesos o con sobrepeso, de los que más de 17 millones viven en
países en desarrollo. Otras organizaciones como la Federación Internacional de la
Diabetes (IDF) propone que si la los malos hábitos alimentarios y la falta de ejercicio
físico persisten entonces tendremos en un futuro, no muy lejano, muchísimos más
adolescentes y adultos obesos padeciendo enfermedades tan devastadoras como la
diabetes.

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En Chile el Ministerio de Salud ha informado a través del Departamento de
Estadísticas e Información de Salud, que de 1.008.429 de niños menores de 6 años,
que son controlados, 158.331 tienen sobre peso y 74.956 de ellos son obesos.
Luego señala que si consideramos el sobrepeso y la obesidad, casi el 40% de los
niños que ingresan a primero básico tienen exceso de peso, proporción que ha
aumentado a un promedio de 0,9% anual en los últimos años. Para tratar con
esta enfermedad el Ministerio de Salud chileno ha propuesto crear una
ESTRATEGIA GLOBAL CONTRA LA OBESIDAD, cuya meta principal es “disminuir
la prevalencia de la obesidad en nuestro país, fomentando una alimentación
saludable y promoviendo la actividad física a lo largo de toda la vida”. (Manual EGO,
año, pág.14)

Es de amplio conocimiento que la obesidad se ha convertido en una


preocupación mundial y que las distintas percepciones acerca de ella atraviesan
diversas dimensiones, como son: los intentos por definirla, por encontrar sus causas
genéticas, por describir sus consecuencias orgánicas, por definir el mejor o más
adecuado tratamiento y por hacerla tópico de charlas educativas-preventivas.

La obesidad, como ya decíamos y a diferencia de la anorexia y la bulimia,


no ha sido considerada como un trastorno de la alimentación de origen psicológico,
sino que solo médico, es decir, no ha sido reconocida como un problema de salud
mental sino más bien como un problema crónico del orden de lo comportamental.
Por lo que los distintos tratamientos propuestos buscan modificar actitudes y ritos
conductuales en relación al alimento, al movimiento y al propio cuerpo (Cormillot y
Fuchs, 2002, pág. 5)

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I.3 Antecedentes del Problema

Algunas medidas internacionales y nacionales referidos a cómo enfrentar la


obesidad han puesto el acento en lo que debe hacerse conductualmente para
superarla.

No es casualidad que un alto porcentaje de los pacientes sometidos a


tratamiento, ya sea ambulatorio-farmacológico o estructural-orgánico, tienen un gran
porcentaje de reincidencia o de frecuencia de recaídas, como lo han nominado
algunos especialistas (Seijaz & Feuchtmann, 1997, pag.53). Se busca, en esta
investigación, ir más allá de las razones que se muestran como evidentes para tal
respuesta. El indagar en el sentido subyacente no es sólo por la búsqueda de una
causalidad, sino más bien es la propuesta para ir al encuentro de un lugar que ha
sido ocupado de una determinada forma y por un determinado sujeto. Entonces la
inquietud que se presenta en este trabajo es si realmente, detrás de estas
terapéuticas, habrá un encuentro con este sujeto singular. Fuera del psicoanálisis
se han propuesto varios caminos explicativos. Algunos buscando definir qué perfil
de sujeto es el que manifiesta un cuadro como la obesidad y cuáles son sus
características generales. No es intención de esta investigación encontrar una
tipología identificable y generalizable. Tras los intentos ya señalados, se han
realizado trabajos llamados “interdisciplinarios”, cuya búsqueda se ha centrado en la
contingencia, en el “aquí” y el “ahora” de este ser humano que colapsa en su
homeostasis fisiológica. Tal como lo señala Rubén Zukerfeld en su artículo
Psicoterapia psicoanalítica y obesidad: “……es necesario diferenciar el abordaje
psicológico que hace el médico o nutricionista, que ponen el énfasis en el cómo (ya
que éste “cómo” implica una actitud pedagógica) del que hace el profesional “psi” en
sus diferentes orientaciones” (Zukerfeld, 2002, Pág. 8). Se pretende indagar a este
sujeto que se niega a la remisión del síntoma.

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En nuestro caso abordaremos el tema desde una aproximación con base
teórica psicoanalítica, en tanto nuestra preocupación está centrada en ir más allá de
los estadístico, analizando la subjetividad de estos sujetos. El propósito de esta
tesis es producir una descripción compleja de los significantes presentes en el
discurso de ellos.

Se buscará indagar de que manera este sujeto de la obesidad se refugia en


esta forma singular de su devenir corporal y cuál es la lógica del goce que lo ata a
este síntoma. Proponemos esta lectura y no otra, justamente porque es este
padecimiento, la obesidad, es uno de tantos que han sido poco explorados en el
campo psicoanalítico chileno.

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II. RELEVANCIA DEL PRESENTE ESTUDIO

A lo largo de las páginas siguientes intentaré demostrar que la investigación


expuesta constituye un aporte en los siguientes aspectos:

II.1 Relevancia Teórica

 Dada la escasez de estudios que dan lugar al propio discurso de los sujetos,
este trabajo contribuye con la presentación de significantes que los sujetos
obesos producen en la vivencia de su obesidad.
 Esta tesis concede un amplio valor interventivo al conocimiento de los
sujetos, evidenciado por esta forma de investigar, es decir, usando
conceptos e instrumentos de recogida de información como el análisis
estructural, que es un tipo de análisis de discurso muy pocas veces usado.
 Otorgar una instancia para problematizar, a partir de tema estudiado,
algunos conceptos psicoanalíticos.

II.2 Relevancia Práctica

 Establece la necesidad de que más investigaciones se centren en el propio


discurso de los sujetos que protagonizan ciertos fenómenos, para lograr un
mayor conocimiento de sus padecimientos y para considerar su palabra en la
creación y mantención de propuestas terapéuticas.
 Esperamos que los resultados obtenidos sean suficientes para establecer
una alternativa más a la ya conocida sobre cómo entender a este sujeto de
la obesidad y a la relación de él con su propio cuerpo.

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 Se propone que este estudio permitirá reflexionar sobre las estrategias
terapéuticas utilizadas hasta el momento con sujetos obesos.

III. ALCANCES Y LIMITACIONES

A partir de los planteamientos expuestos, este proyecto no buscará


responder las preguntas acerca del sujeto de la obesidad en forma de clausura sino
más bien propondrá nuevos caminos para cuestionarse y dejar instaladas ciertas
interrogantes que nos permitirán ver más allá de lo que se evidencia en la presencia
de determinados genes o en los patrones conductuales de los sujetos obesos.

Tampoco propondrá otra práctica terapéutica, más bien intentará abrir


cuestionamientos sobre la que ya existe, con el propósito de que se considere la
posibilidad de estarlas revisando y redefiniendo una y otra vez, tantas veces como el
sujeto de nuestro tiempo lo requiera.

Por último, esta investigación no pretende dar cuenta de la generalidad, pues


en cierta forma no cree en ella. Existen dimensiones compartidas por un sujeto
obeso y otro, pero creemos que hay dimensiones que obedecen a las
singularidades. Por eso no se pretende dar aquí datos que escenifiquen un
promedio, ni una distribución, ni una probabilidad.

Aunque nos parece que cuando se habla de cómo un sujeto porta o habita
su cuerpo estamos, inevitablemente, aludiendo a su subjetividad, hemos decidido
solo abordar lo que respecta específicamente a los significantes ligados al cuerpo y
dejar para otras investigaciones la pregunta por otros aspectos ligados a la
subjetividad. Esto debido a que deseamos acotar el abordaje sobre la temática
elegida.

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IV. PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN.

El camino recorrido hacia el objeto de esta investigación ha sido accidental y


casi en reversa, pues debido a nuestro cuestionamiento por el abordaje terapéutico
o la técnica operativa nos hemos dirigido, sin quererlo, hacia el cuestionamiento
epistemológico para preguntarnos quién es aquel que está esperándonos detrás de
todo este recorrido. El vehículo en el cuál nos vamos acercando a él es el
psicoanálisis, porque creemos es el catalejo más adecuado para intentar descubrir a
este sujeto tan particular.

Entonces nuestra pregunta de investigación, respecto de lo que nos


interesa averiguar sobre la Obesidad es:

¿Cuáles son y cómo han sido anudados los significantes en relación al


cuerpo, en el discurso de sujetos obesos?

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V. FINES y OBJETIVOS

V.1 Finalidad

El máximo logro esperado o la finalidad de esta investigación es poder


entender cómo es que vive su corporalidad el sujeto de la obesidad.

V.2 Objetivos

V.2.1 Objetivo General

Aproximarse al sujeto de la obesidad identificando, describiendo y


analizando cuáles son y cómo han sido anudados los significantes en relación al
cuerpo.

V.2.2 Objetivos Específicos

 Identificar, y analizar la modalidad singular de la organización de los


significantes presentes en el discurso.
 Analizar cómo se presenta el cuerpo, en tanto significante y cómo esto
determina la forma en que este sujeto vive su corporalidad.
 Indagar sobre la lógica del goce que lo ata a este devenir corporal.

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VI. MARCO TEÓRICO

El desarrollo teórico de esta investigación se ha estructurado a partir de la


lectura, revisión y discusión de ciertas propuestas teóricos psicoanalíticas y de la
revisión bibliográfica nacional e internacional del tema.

VI.1 CAPÍTULO UNO: El Sujeto del psicoanálisis

Para el psicoanálisis no existe otro sujeto que no sea EL SUJETO DEL


INCONSCIENTE, y esta noción aparece en respuesta al sujeto de la conciencia de
la filosofía. El sujeto del inconsciente porque es el sujeto que habla, que enuncia, a
pesar de que esté en contradicción con lo literal es quien moviliza, estructura y
además significa. En la obra de Freud la alusión al sujeto y sus características no es
explícita pero si puede desprenderse desde ciertas proposiciones de subjetividad.
Solo se puede acceder a este sujeto a través de la transferencia, del discurso, de la
interpretación, del análisis. Para Freud el sujeto es una función articulante que
opera como estructura, y esta se revela solo en el momento en que sucede una
fractura, o sea en la formación de un síntoma.

Para autores como Assoun (Assoun, 1998) en Freud existen tres sujetos: el
sujeto de la constitución libidinal, el sujeto del narcisismo (idealización-identificación)
y el sujeto de la escisión del yo.

El sujeto de la constitución libidinal se crea cuando la libido inviste una


imagen que pasa a funcionar como un objeto. Este es el yo, que es a su vez es el
primer objeto ocupado por la libido. Se constituye debido a un acto psíquico, en este
caso una identificación primera. El sujeto del narcisismo es el yo que surgirá de la
investidura de la libido en el niño, por parte de la madre y el padre, incluso antes de
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que este haya nacido. Es como una especie de continuidad del narcisismo de los
padres, quienes proyectan en el niño todos los deseos y los sueños, a los que ellos
mismos tuvieron que renunciar alguna vez o que no pudieron realizar. De esta forma
los padres se aseguran de inmortalizar su propio yo. Este sujeto se mueve en un
espacio de omnipotencia que no es más que el encuentro del narcisismo de los
padres con el narcisismo del hijo y que está constituido por las imágenes y las
palabras de los padres. El decir de los padres posibilita la existencia de este sujeto.
Respecto de este movimiento de la libido Freud señala que la identificación, es el
flujo de la libido desde el objeto hacia el yo y en la idealización se realiza un
movimiento, que parece contrario, es decir invistiendo al objeto. Ambos mecanismos
coexisten en un mismo flujo por lo que es difícil distinguirlos. La idealización podrá
ser la forma de conservar al objeto. El sujeto de la escisión del yo es un sujeto que
transita en un quiebre. Explica Freud en La escisión del yo en el proceso de
defensa (Freud, 1938) que el yo de un niño puede estar acostumbrado a satisfacer
una pulsión poderosa y que debido a una experiencia que le muestra lo peligroso de
tal satisfacción se halle presionado a no hacerlo mas. A partir de esta experiencia
debe decidir si reconocer el peligro que se le ha anunciado o desconocerlo y seguir
así con la consecución de la satisfacción. Aparece entonces el conflicto. La pulsión
exige satisfacción y la realidad exige la prohibición. En vez de elegir
excluyentemente, explica Freud, el niño sigue ambas alternativas respondiendo con
dos reacciones simultáneamente. Por un lado, reconoce y considera el peligro del
cual es advertido, aunque trata, constantemente, de deshacerse de él. Y por otro
lado, rechaza la realidad tal como le es expuesta, mediante mecanismos
determinados, negándose así a obedecer la prohibición. Pero tal opción doble tiene
un costo, y es que el yo es desgarrado incurablemente, por lo que la ruptura se
mantendrá siempre vigente.

Como dicen Chemama & Vandermench: “El sujeto es lo supuesto por el


psicoanálisis desde que hay deseo inconsciente, un deseo capturado en el deseo
del Otro, pero del que sin embargo debe responder”. Para Lacan el sujeto del

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psicoanálisis es el sujeto del deseo Inconsciente, que en tanto está siempre
relacionado con el deseo del Otro es, entonces, deseo del deseo. “El sujeto es un
efecto de la inmersión del pequeño hombre en el lenguaje. Hay que distinguirlo por
consiguiente tanto del individuo biológico como del sujeto de la comprensión”...
…”Tampoco es el yo (je) de la gramática”. (2004, Págs. 651 – 654). Si el sujeto es
un efecto del lenguaje, Lacan entenderá que, por lo tanto, es una noción del orden
simbólico, que existe fuera de él… ..EX – SISTE. Este sujeto es el sujeto de la falta,
sujeto castrado, que a través de su significante el falo se introduce en la dialéctica
del deseo. Es atravesado por los registros de LO IMAGINARIO, LO SIMBÓLICO Y
LO REAL. Es en tanto se instaura en la falta, en la carencia y se encuentra con el
significante.

Para Doltó el sujeto “es irreductiblemente un ser de lenguaje, aunque su


palabra sea desquiciada, aunque ni siquiera hable todavía” (Nasio, 2001, Pag. 188).
El sujeto solo se podía apreciar por medio de las manifestaciones de su deseo, por
lo tanto es la imagen inconsciente de su cuerpo.

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VI.2 CAPÍTULO DOS: El status del cuerpo en psicoanálisis

FREUD LACAN:

 El cuerpo de la  Cuerpo Imaginario


histeria, síntomas  Cuerpo Simbólico
 Pulsiones parciales y  Cuerpo Real
sus destinos
 Zonas erógenas

DOLTO Status del


 Esquema Cuerpo en
Corporal
 Imagen
Psicoanálisis
Inconsciente del
Cuerpo

Si bien el psicoanálisis tiene una concepción de CUERPO conocidamente


distinta a la tradicionalmente heredada del discurso médico, aún así comprende
dentro de sí varias propuestas para explicarlo. Cuerpo y organismo no son aquí
sinónimos. La preocupación por el cuerpo aquí es debido a lo que se estructura EN
el cuerpo, o lo que el cuerpo estructura en el sujeto.

David Nasio explica en su libro Cinco lecciones de la teoría de Jacques


Lacan que es necesario analizar el tema del cuerpo considerando los dos

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parámetros fundamentales que delimitan el campo psicoanalítico. El dominio de la
palabra y lo sexual. Así entonces los dos estatutos del cuerpo serían el cuerpo
hablante y el cuerpo sexual.

Freud es quien sitúa al cuerpo como este trazado, croquis o superficie en la


que se inscriben ciertos significantes y ciertos anudamientos que nos develan el
tránsito de cada persona por circuitos que perpetúan los síntomas. Para él el cuerpo
de la histérica es un cuerpo erógeno, gozante y fragmentado por el goce. El cuerpo
está hecho por lo tanto, para obtener satisfacción pulsional parcial, no como un
todo. Este cuerpo es fragmentado por las pulsiones y sus objetos. Es la irrupción
del significante sobre lo real del organismo. Como decía Freud, “la pulsión es un
representante psíquico de los estímulos procedentes del interior del cuerpo, que
arriban al alma, y como una magnitud de la exigencia de trabajo impuesta a lo
anímico a consecuencia de su conexión con lo somático”.

LACAN señala que cuerpo es un “Concepto tradicionalmente opuesto al de


psiquismo”. Para el autor es un instrumento conceptual que ha trabajado en
conceptos mas complejos como “cuerpo propio, imagen especular, cuerpo real,
cuerpo simbólico, cuerpo de significantes y objeto a.”….. …”Como muchos otros
conceptos, el cuerpo ha sido abordado por Lacan en los tres registros
fundamentales de su enseñanza: lo real, lo imaginario y lo simbólico. Respecto de
lo imaginario: “… Lacan trata de la constitución de la imagen del cuerpo en tanto
totalidad y del nacimiento correlativo del yo (moi). La imagen –unificante- del
cuerpo se edifica a partir de la imagen que le reenvía el ‘espejo’ del Otro: imagen
del Otro e imagen de sí en la ‘mirada’ del Otro, principalmente la madre. Se
comprende que Lacan designe a menudo esta imagen del cuerpo con la expresión
‘imagen especular’.” (Chemama & Vandermench, 2004, Págs. 111-116).

Como vemos para Lacan el cuerpo nos habla. Nos evidencia un goce, pues
es el lugar que le permite ser una y otra vez. Es decir el cuerpo se define sólo por lo

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que se goza. Mas tarde el cuerpo será para él un saco con agujeros, lo que significa
que no es posible tener el cuerpo sin el pagar el precio de la castración. Es el lugar
donde resuenan los significantes y por lo tanto el lugar donde queda constancia de
lo que atraviesa el cuerpo, es decir el devenir de las cadenas de signficantes.

Françoise Dolto realiza una distinción entre, lo que ella ha llamado la imagen
inconsciente del cuerpo y el esquema corporal. Recurriremos a su libro La imagen
inconsciente del cuerpo (Dolto, 1984/2005).

El esquema corporal es la abstracción de una vivencia del cuerpo en las tres


dimensiones de la realidad y se estructura mediante el aprendizaje y la experiencia.
Por eso se dice que refiere al cuerpo carnal actual, aquel que percibimos de la
experiencia inmediata, que nos contacta con el mundo físico. Es independiente del
lenguaje pues alude a una realidad de hecho. No es mediado por el lenguaje porque
es él mismo el mediador organizado entre el sujeto y el mundo.

Doltó plantea que la imagen del cuerpo es la representación inmanente de


una combinación múltiple de imágenes parciales del cuerpo articuladas entre sí,
donde es originado el deseo de cada sujeto. Es creada y vive siempre en relación
con alguien. Por eso se dice que “se estructura mediante la comunicación entre
sujetos y la huella, día tras día memorizada, del gozar frustrado, coartado o
prohibido” (Dolto, 1984, Pág.165). Al hacerse inconsciente, la imagen del cuerpo
pasa por completo al olvido, pero cuando está en peligro _porque los vínculos con
los demás que la constituyen se deterioran sin que sepamos por qué_ algo se revela
a través del cuerpo. Entonces es nuestro cuerpo quien habla. Pero muchas veces
habla metafóricamente y entonces una metáfora lingüística reemplaza a la metáfora
corporizada y en lugar de identificar un dolor físico diremos: “Se me quedó algo
atragantada”. Por esto Doltó afirma que “la imagen del cuerpo se constituye en el
lenguaje”.

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Existen distintas y varias imágenes del cuerpo para Françoise Doltó, que
están asociadas a distintos momentos de la evolución de la relación con su madre.
Siempre están sometidas a prohibiciones estructurantes que van modificándolas. Si
una de estas imágenes se ve amenazada el sujeto puede regreder a una imagen
fijada que lo captura.

VI.2.1 Sobre la relación cuerpo y síntoma

El síntoma sería aquella formación que anuda el deseo inconsciente, que


solo quiere expresarse, y una prohibición que se opone a la toma de conciencia de
ese deseo. Para Lacan sería un fenómeno subjetivo que constituye no, el signo de
una enfermedad, sino la expresión de un conflicto subyacente a la consciencia. El
síntoma sería la expresión de una relación estructural fallida entre el sujeto y el Otro.
Da cuenta de un malestar a nivel de lo simbólico, imaginario y real, acerca de lo
que quiere el otro del sujeto Para Freud el síntoma satisfacía las exigencias
pulsionales del ello y las exigencias morales del super yo (Azouri, 1995). Los
síntomas, dice Freud, son actos nocivos o inútiles, que el sujeto realiza muchas
veces contra toda su voluntad y experimentando sensaciones displacientes. Su
daño principal se derivaría, entonces del esfuerzo psíquico, que primero exige su
ejecución y mas tarde exige la lucha contra ellos.

Cualquier forma de intervención en el órgano o la dolencia, por decirlo asi,


no hacía mas que provocar que el síntoma se desplazara de un lado a otro. Este
conflicto es el sujeto. Se aferra el síntoma porque no visualiza otra forma de
expresar aquello que lo tiene atrapado. Es para el sujeto la mejor transacción ante el
conflicto psíquico.

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Para Doltó un síntoma revela la errancia de una emoción sin nombre, es
decir como la expresión enferma de una emoción inconsciente (Doltó, F.; Nasio, J,
1987, Pág. 34)

VI.2.2 Sobre la relación del cuerpo y goce

El tercer y último concepto central es Goce, que según el diccionario de


Chemama & Vandermench será diferenciado aquí del uso común del término, que
confunde el goce con las fuentes diversas del placer. En este caso: ”goce concierne
al deseo, y más precisamente al deseo inconsciente, lo que muestra que esta
noción desborda ampliamente toda consideración sobre los afectos, emociones y
sentimientos para plantear la cuestión de una relación con el objeto que pasa por
los significantes inconscientes.” “…el goce se opone entonces al placer… …se
debe pensar con arreglo a los juegos de concatenación de la cadena
significante en la que el hombre se encuentra comprometido por el hecho de que
habla.” (2004, Págs. 291-298).

El eterno retorno freudiano señalaba que en el campo de la satisfacción


subjetiva siempre se trata de reencontrar un placer hallado anteriormente, de
recuperar un objeto de goce perdido. Freud se refería a la primera experiencia de
satisfacción, que era donde quedaba fijado aquello que el autor llamaba el
reservorio del goce en el psiquismo. Es la primera marca o huella del goce. Es el
signo inscrito en la memoria, en la superficie donde el psiquismo es tejido. Es la
búsqueda y el fracaso. Es la tarea a la que se avocan los sujetos que está destinada
a fallar, pues solo encontramos sustitutos de lo deseado. Para Lacan en cambio el
referente primero del goce no es una marca sino un agujero. El referente del goce
para Lacan no es del orden de la representación sino de la castración. “Castración
primaria” le llamará a ese primer agujero hecho en las representaciones psíquicas.
Un segundo tiempo estructural responde a la implantación de lo reprimido, donde el

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goce, y su movimiento, es elevado al orden de la inscripción significante en el
registro de la escritura. Es aquí donde aparece la intervención del padre real. Es
aquí donde el sujeto podrá pasar de ser todo para el otro a encontrarse en una
situación de ser “nada”. Y después de la angustia primera de la diada narcisista
madre-hijo, será la oportunidad para desprenderse del deseo materno y constituirse
en tanto sujeto. En esta segunda castración prevalece el orden simbólico por sobre
el orden imaginario, ya que debido a la intervención del padre real, el sujeto podrá
ser convertido en sujeto hablante, que entiende la falta y así mas tarde podrá
prescindir, también, del padre real.

VI.3 CAPÍTULO TRES: Sujeto, cuerpo y obesidad

Tomaremos los trabajos de psicoanalistas contemporáneos como Rubén


Zukerfeld y Nieves Soria, por su aporte a la reflexión sobre el tema específico de la
obesidad y porque han elaborado sus conceptos a partir de la experiencia clínica
con pacientes obesos.

Rubén Zukerfeld ha escrito desde hace años sobre trastornos de la


alimentación y la obesidad propiamente tal, en sociedad con su colega Cormillot,
con quien sentaron precedentes argentinos en la aproximación médica a estos
temas. Es a partir de 1979 que Zukerfeld con su libro Psicoterapia de la Obesidad
que plantea una mirada psicoanalítica reflexiva respecto del problema que plantea
esta “enfermedad”, como él mismo la ha llamado. El autor reconoce una etiología
genéticometabólica de la obesidad, sin embargo propone como necesaria la
comprensión psicológica de sobre ciertos aspectos en relación al propio cuerpo y la
particularidad de los vínculos que allí aparecen (Zukerfeld, 2002).

Para este autor es de vital importancia comprender esto, que define como
problema, en tres niveles distintos.

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El primer nivel es definir qué se va a entender como patología. Aunque la
obesidad se inicie o aparezca en distintas etapas de la vida de una persona
siempre está en asociación con constelaciones vinculares determinadas, pero
dependiendo del momento en que se muestre el tipo de vínculos que la han
anidado. Además se hace necesario también diferenciar entre aquellas obesidades
que solo provocan un problema estético de aquellas que provocan una falla
multisistémica. Aunque para el autor la mayoría de los pacientes consultas por un
malestar vinculado con la imagen corporal.

El segundo nivel implica preguntarse por el sujeto de la obesidad. Zukerfeld


señala que quienes padecen obesidad tienen distintos rasgos de personalidad e
incluso a veces distintos trastornos. Ante la obligación muchas veces solicitada
desde el abordaje terapéutico de unificar criterios o condiciones comunes para
pacientes obesos el autor propone distinguir tres posiciones subjetivas distintas:

a) Posición de Ignorancia: Es aquella que refiere a un sujeto que desconoce su


enfermedad negándola. El “no sé” comanda su discurso, y puedes ser que
no sea consciente pero que devela cierto tipo de creencias erróneas y un
conocimiento parcializado acerca del propio estado.
b) Impotencia: Aquí hay un funcionamiento psicológico donde gobierna el
escepticismo y la desesperanza respecto de la posibilidad de cambiar,
entonces aparece el discurso de “no puedo”. El sujeto tiene consciencia del
origen interno de esta imposibilidad.
c) Indecisión: Representada discursivamente por un “no quiero” es una
posición donde el sujeto está conciente de los beneficios o ganancias que le
otorga el estado de obesidad y por lo tanto duda de la motivación para
tratarse.

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El autor lo esboza pero no lo declara abiertamente. Pueden ser tres posiciones
distintas pero lo que podemos ver como común es la inmovilidad o pasividad.

El tercer nivel de comprensión tiene que ver con la red vincular y social que
rodean al sujeto. Para Zukerfeld el contexto puede favorecer u obstaculizar los
tratamientos de los pacientes con obesidad. El tipo de familia en el que haya
crecido y viva el sujeto no es insípida, para el autor la dinámica vincular es
fundamental. Pero además está la dinámica social en la que se movilice. El tema
de la discriminación, entendida en su efecto como marginalidad, es importantísima a
la hora de visualizar la valoración del sujeto respecto de si mismo, pues una
valoración cultural negativa puede provocar una autopercepción de discapacidad.

Nieves Soria ha escrito mayormente sobre anorexia y bulimia, pero no ha dejado


de lado el tema que aquí tratamos y propone sobre ésta el descubrimiento de
ciertas constantes que permitirían ubicar en lo estructural lo mas real de la
obesidad.

a) El estrago materno: Los sujetos obesos, dice Soria, se presentan


aplastados por la demanda del Otro, en una posición de dar sin límites. En
algunos de sus pacientes Nieves verificó como esta sujeción absoluta a la
demanda es el modo que encontraron para relacionarse con este deseo
materno, loco y caprichoso. El rebajamiento del deseo a la demanda sería la
operación a la que se entrega permanentemente el sujeto obeso. Logrando
así llenar el vacío, la falta en la que consiste el objeto de deseo, con un
“objeto pleno”, que en este caso vendría a ser el alimento. La autora dirá
“Un deseo absoluto encarnado en el Otro primordial, generalmente materno,
y vivido, a falta de la lógica del amor, como demanda insaciable: tal es el
campo del estrago materno” (2002, Pág.11). Cuando ella habla de estrago se
refiere a la devastación que en este caso se manifiesta en el cuerpo, que ha
sido deformado por la invasión de ese goce sin límite.

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b) La ausencia de la interdicción: Soria cita a Lacan diciendo que este estrago
materno se produce, en gran parte, cuando el padre no interviene respecto
del decir materno, dejando así que éste se transforme en una gran boca de
cocodrilo que puede engullirse al sujeto (Lacan, 1956-1957 citado en Soria,
2002, Pág.12 ). Cuando la autora habla de ausencia de interdicción refiere
a dos acepciones de la palabra. Por un lado, la palabra del padre no prohíbe
a la madre gozar del cuerpo de su hijo y por el otro, no refuta el decir
materno sino que lo vuelve más poderoso aún.
c) El falo inflado: Nieves Soria pretende aquí dar cuenta de un efecto particular
en la significación fálica, que es su anudamiento con la muerte. La autora
señala “En la medida que la imagen del cuerpo está sostenida por la función
fálica, la mortificación del falo posibilita dar cuenta de la mortificación del
cuerpo en distintos casos. Uno de ellos es la obesidad . En ella el cuerpo es
inflado, deformado, alojando un exceso de goce que no da lugar al
mantenimiento del velo que vuelve amable la imagen.”(2001, Pág. ) Con
esto quiere decir que en la obesidad la relación con el falo es del orden del
ser, pues el sujeto ES el falo materno. Falo muerto debido a que no se
incluye la función de castración que asegura el acceso al problema sexual,
por eso la fijación del sujeto obeso a refugiarse en un estado infantil.
- El psicoanálisis aplicado a la obesidad: Para Nieves Soria lo
importante de asistir donde una analista es el efecto que tenga ese
encuentro para el paciente. En el caso del sujeto de la obesidad la
autora hace hincapié en que no es lo mismo realizarse un análisis, en
donde hay desciframiento del inconsciente, que pasar por una
aplicación del discurso psicoanalítico en la terapéutica en donde hay
una orientación del acto hacia lo real. Esta segunda opción se da
cuando la posición del sujeto y la gravedad del síntoma impiden la
realización de un psicoanálisis puro (Soria, 2002, Pág. 13). Los
efectos terapéuticos mas importantes de esta segunda postura son:

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- La deflación del sentido, donde el silencio es un instrumento al que
los sujetos son forzados a enfrentar, lo que tiene la consecuencia de
poner un límite a la voracidad.
- La postura del analista que posibilita a si mismo el ocupar ese lugar,
no habitado en estos casos, de interdicción que correspondiera al
padre (Soria, 2002, Pág. 14).

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VII. HIPÓTESIS A TRABAJAR

“ El papel de la madre es el deseo de la madre. Es capital. El deseo de la madre no es algo que se


pueda soportar fácilmente, que resulte indiferente. Siempre produce desastres. Un gran cocodrilo en
cuyas fauces se encuentra uno : eso es la madre. No sabemos qué es lo que de golpe puede hacer que
las cierre. Es eso el deseo de la madre. He intentado explicar que había algo que era tranquilizador.
Les digo cosas simples; improviso; debo decirlo. Hay un rodillo, de piedra, por supuesto, que está en
potencia en las fauces, y eso retiene, hace cuña. Es lo que llamamos el Falo. Es el rodillo que os
protege si de golpe eso vuelve a cerrarse”.

(Lacan, El seminario, libro XVII: EL REVERSO DEL PSICOANALISIS)

Los sujetos obesos, para algunos autores como Nieves Soria o Rubén
Zukerfeld, se presentan ante los demás y ante si mismos como aplastados por el
mandato del Otro, este Otro que los obliga a ubicarse en un lugar de dádiva sin
límite alguno, que exige una sujeción total. Estos sujetos han instrumentalizado
esta lógica como única vía o forma de relacionarse con este deseo de carácter
superyoico mediatizado por el decir materno (2002, Pags.8 y 11). Es entonces
cuando nos hace sentido lo que se nos plantea en el diccionario de R. Chemama, y
Vandermench al señalar que el gran otro sería “…materia misma del lenguaje donde
el deseo encuentra su impacto y sus reglas. A este lugar del lenguaje Lacan lo
denomina el gran Otro”. Es además “…ese gran Otro no representable, ese lugar
de la cadena significante……es tomado como el de Dios o el de alguna figura real
subjetivada, y la intrincación del deseo y su satisfacción se piensa entonces en una
relación tal con ese gran Otro que no se puede pensar el goce sin pensarlo como el
goce del Otro, como lo que hace gozar al Otro…” (2004, Pág. 488). Pero
aclararemos que este goce del otro es un supuesto que le sirve al sujeto obeso para
canalizar su demanda y no necesariamente una realidad comprobada.

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La devastación de este goce se manifestaría, en el sujeto de la obesidad, en
el propio cuerpo que, como señala Soria, “ha sido deformado por la irrupción de
este goce sin límites”(Soria, 2002, Pág. 12), en forma permanente por parte del
Otro. Este cuerpo es entonces producido por un acontecimiento que no es sin el
Otro. Existe, además del sujeto significante, un sujeto afectado o efectado por un
acontecimiento traumático, cuyas huellas, ya decíamos, quedan en el cuerpo,
entendiéndolo como órgano de expresión de un conflicto. La palabra incide sobre
una parte del ser. Pero aquellos dominios que escapan, como dicen Chemama, y
Vandermench, a las tentativas de imaginarización y de simbolización nos hablan de
lo imposible, de aquello con lo que chocamos, con lo que pone obstáculo a nuestros
deseos, “…especialmente a los deseos infantiles de omnipotencia del
pensamiento” ( Chemama & Vandermench, 2004, Pág. 114). Una hipótesis
posible que explicaría cómo es que este sujeto de la Obesidad vive este mandato en
su cuerpo, podría ser que tiene la idea de que el Otro goza en este, su devenir
subjetivo y por lo tanto, que lo único que le queda, ilusoriamente suyo, es el cuerpo.
Nieves Soria dirá que este cuerpo es tomado como refugio. Convertido en una
especie de salvaguarda en donde actúa la lógica del reverso, por lo tanto, lo que
hace este sujeto en respuesta a este darse por entero, es “llenarse” con comida,
también en forma ilimitada (2002, Pág.11). Será una reacción de incorporación
como la llama Lacan, que producirá un refugio deformado por la misma demanda
que constituyó el mandato. Esta respuesta que se nos muestra en relación con un
llenarse de comida es el modo que tiene el sujeto de organizar el goce, patrimonio
del Otro. Llenarse ilusoriamente con un reemplazante de lo que ha sido vaciado es
la razón de porqué este sujeto fija goce en el síntoma.

Lacan señala que el objeto alimentario puede ser utilizado como recurso de
una compensación. Propone: “ Si un objeto real, que satisface una necesidad real,
ha podido convertirse en elemento del objeto simbólico, cualquier otro objeto capaz
de satisfacer una necesidad real puede ocupar su lugar…”(1956-1957/2004,
Pág.117). El goce concierne al deseo inconsciente, que es, en este caso, el deseo

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de la restitución de aquello que ha sido devorado por el deseo ilimitado de este Otro.
Y tal como vimos en su definición, no se entendería este acto como un acto gozoso
en tanto placer, sino en tanto restitución necesaria para tramitar, de alguna manera,
esta relación con el Otro. Esto podría explicarse entendiendo a este Otro como
lugar del significante que produce la sumisión del sujeto, la determinación de su
destino.

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VIII. MARCO METODOLOGICO

Dadas las características del fenómeno de estudio, las pocas investigaciones


efectuadas sobre el tema a tratar y el marco teórico elegido, se ha elaborado un
desarrollo metodológico desde una perspectiva cualitativa.

VIII.1 Fundamentación crítica de la Metodología empleada.

Para esta investigación se ha elegido un perspectiva cualitativa en la


elección de técnicas de investigación debido a que aproximarse cualitativamente a
cualquier fenómeno social implica una ruptura epistemológica que supone la
renuncia a la ilusión de transparencia (Bourdieu, Chamboredon, & Passeron, 1987,
Págs.29-31), es decir que cualquier fenómeno social debe explicarse, no por la
concepción que de él hacen lo que en él participan sino por causas mucho mas
profundas que escapan a la consciencia. En segundo lugar desde las perspectivas
cualitativas existe la pretensión de llevar a cabo un proceso de características
empíricas concretas, es decir, un proceso que se defina como socialmente
condicionado, pluridimensional, y contingente, que intencionadamente sea
incontrolable de forma absoluta. Como dice Ortí (1999, Pág.91).: que “entrañe un
proyecto estratégico libre de comprensión totalizadora de los procesos sociales”.
Ésto nos permite mantener una actitud crítica de aquello que se ha naturalizado
como explicación de ciertos fenómenos sociales y por otro lado, nos permite
intencionar cualquier acción investigativa. Como señala Andrés Dávila (1995, Pág.
77), se pretende mantener la determinación dialéctica del sentido, desentrañando
significados siempre en relación con el tema estudiado y los objetivos de la
investigación. En tercer lugar otro aspecto relevante, y por el cual se ha optado por
una perspectiva cualitativa, es la importancia y el lugar dado al investigador. El
investigador cualitativo tiene una perspectiva holística de las personas y las estudia
en el contexto de su pasado y de las situaciones actuales, es sensible a los efectos
que él o ella misma pueda causar sobre sus entrevistados, trata de comprender a
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las personas desde el marco referencial de ellas mismas, para el investigador
cualitativo todas las perspectivas son valiosas, no reduce los actos y las palabras de
las personas a meras ecuaciones estadísticas para no perder así el aspecto
humano de la vida social (Taylor & Bogdan, 1987, 15-27).

Ya hemos puesto sobre la mesa la naturaleza de la realidad estudiada, y el


modelo de relación entre el investigador y lo investigado, pero falta mostrar el forma
en que podemos obtener este conocimiento de tal realidad. Existe una manera de
proceder metódicamente que deriva de nuestro entendimiento de este sujeto y su
manera de habitar este cuerpo. Forma que dependerá directamente de este
entendimiento de la realidad como algo que “es solo imperfecta y
probabilísticamente aprehensible” (Valles, 1997, Pág.75).

La definición del sujeto del psicoanálisis constituye una vertiente fecunda.


Pero como ya ha sido descrito en el marco teórico, nos interesa una visión lacaniana
de lo que entenderemos como sujeto. Como lo señala Lopera Echavarría: “Para el
psicoanálisis el sujeto no es una entidad primaria, homologable con el individuo o
con un cuerpo humano, sino una construcción que cada infante debe llevar a cabo a
partir de su encuentro con el significante, es decir, con la realidad humana
constituida a partir de la existencia del lenguaje. Esta constitución subjetiva es
concebida a menudo dentro del psicoanálisis como la instauración de la falta, de la
dimensión de la carencia.. …Dicho en otros términos: el sujeto, gracias al lenguaje,
puede no sólo saber sino también, conocer, esto es, saber que sabe, pero a la vez,
por la misma condición de que puede conocer, saber que no sabe”.(año, Pag.)
Entonces la aproximación a este sujeto de estudio se hará a través del lenguaje,
pero no solo se transitará en él. Aunque suene a paradoja es el único acercamiento
posible desde este punto de vista. Dicho de otro modo, será a través del lenguaje,
pero no sólo en el lenguaje. Y esto porque será a partir de su encuentro con el
significante, más que con la palabra literal.

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Por lo tanto y desde esta perspectiva , se propone que este encuentro entre
lo teórico y lo metodológico sea“…la relación entre psicoanálisis e investigación
social debería situarse en la reflexividad y no en la instrumentalidad”, es decir, se
trata de “producir otra modalidad de relación, que consiste en pensar que el estatuto
del psicoanálisis es semejante al de la lingüística.” (Félix Recio, 1994, Pág. 487):
Semejante pero no igual pues el psicoanálisis tiene sus propios fundamentos,
metodologías y estilo de análisis que lo hacen incomparable.

A la hora de elegir un enfoque cualitativo y una herramienta metodológica


como la entrevista en profundidad, se piensa que no sería posible realizarla sin
ocupar también los métodos propios y característicos del psicoanálisis como ya
hemos dicho. En una investigación, como esta, se hace evidente la importancia de
ciertos elementos de los cuales puede, y debe, echar mano el entrevistador.

Aunque en esta investigación no se pretende recrear la escena


psicoanalítica, hay un elemento de su método que tomaremos como una actitud
necesaria del que investiga en este caso, teniendo una base teórica como la ya
descrita. Es la escucha analítica, como aquella vigilia que lee entre líneas, que
no se queda con lo literal de lo dicho, que no registra el discurso por el discurso, que
ubica al sujeto investigador mas cerca de las formaciones del inconsciente y de los
movimientos de la conflictiva psíquica que se dibujan en este escenario tan
particular, que no se queda en lo más evidente, que intenta no preconcebir una idea
o respuesta del sujeto, que no muestra sorpresa por algo que se escucha para no
censurar así lo dicho.

VIII.2 Tipo y Diseño de la Investigación

Por lo señalado en el punto anterior es que se ha elegido realizar una


investigación del Tipo exploratoria, ya que intenta describir una realidad y además

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porque se pretende explorar sobre el tema, poco estudiado desde esta perspectiva.
Las investigaciones exploratorias se realizan especialmente cuando del tema
elegido no hay suficientes estudios por lo que es difícil formular hipótesis precisas o
de cierta generalidad. (Selltiz, Wrightsman y Cook, 1971, Pág. 69). Suelen surgir
también cuando aparece un nuevo fenómeno que, precisamente por su novedad, no
admite todavía una descripción sistemática, o cuando los recursos de que dispone
el investigador resultan insuficientes como para emprender un trabajo más profundo.
Considerando que el diseño de investigación engloba las estrategias básicas que el
investigador adopta para generar información interpretable es necesario entonces
recordar que los diseños no pueden ser definidos independientemente de las
perspectivas que se tengan sobre la práctica de investigación ya que son estas
perspectivas las que dictan los pasos a seguir y la forma de pasar por cada uno de
ellos. Por ello se definirán aquí las características del diseño a ocupar y no sus
fines. Este será un diseño cualitativo emergente, es decir, un diseño en el cual
las decisiones que se tomen acerca de la investigación no estarán todas perfiladas
antes de iniciarla, sino que algunas serán tomadas durante su proceso y de acuerdo
a los requerimientos que se vayan delineando.

En términos generales el diseño será no experimental, es decir que se


observará el fenómeno estudiado tal y como ocurre naturalmente, sin intervenir en
su desarrollo. Será flexible, en tanto se definirán sus fases y tareas según lo
acontecido en la investigación. También será transversal ya que implicará la
recolección de datos en un corte temporal. Será retrospectivo, pues se observará
la manifestación de un fenómeno y se intentará identificar sus antecedentes o
causas (García Roldán, 1995).

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VIII.3 Delimitación del campo de Estudio.

Escenario: Centro de Atención psicológica Nueva Vida de la Fundación Uniendo


Mundos en la Población La Legua Antigua, en la comuna de San Joaquin, Santiago.
Universo: Todos los sujetos obesos que habitan en Santiago.
Muestra o sujetos informantes: Seis sujetos obesos, que hayan vivido una
situación terapéutica y que además tengan expresión lingüística acorde a la
situación de entrevista.

Como ya hemos esbozado, en esta investigación no se busca la respuesta


estadística por lo que la muestra será de tipo no probabilística, es decir que la
muestra no será seleccionada de modo aleatorio, sino de acuerdo con otros criterios
fijados por el investigador y que no garantizan que todos los elementos de la
población tengan igual oportunidad de ser elegidos. No representativa, lo que
significa que no todos los sujetos de la población tienen la misma probabilidad de
ser elegidos. No distributiva, en tanto no busca distribuir probabilidades en una
muestra estadística. De carácter intencionado y acotado. Con una muestra
intencionada, nos referimos a que existe un grupo de observaciones obtenidas a
partir de una población, de forma tal que el investigador determina la distribución
muestral de los valores de la variable independiente sin que sea necesariamente
representativa de su distribución en la población. Para esta investigación significa
que es el investigador el que escoge intencionalmente sus unidades de estudio, es
decir a los sujetos. Y finalmente, será acotada porque nos da a entender que no
está formada por muchos sujetos sino mas bien unos pocos.

Se establecieron los siguientes criterios de selección de los sujetos informantes:

Número de sujetos Seis


informantes:
Características físicas: Que sean obesos.
Vivencia de proceso Que hayan pasado por un tratamiento para la
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terapéutico: obesidad.
Características de expresión Expresión lingüística acorde a la situación de
verbal: entrevista.

Se eligieron seis sujetos y no más, debido a que esta investigación no


pretende dar cuenta de una variable estadística sino mas bien, y como ya fuera
establecido en el marco teórico, pretende describir y analizar cómo es que este
sujeto de la obesidad queda tomado por un síntoma que lo hace vivir en esta forma
singular de su devenir corporal. El que sean obesos se debe a que la investigación
se interesa por la forma que tiene el sujeto de vivenciar la obesidad. El haber
transitado por un proceso terapéutico es importante en esta investigación ya que se
entrevistará a sujetos para los cuales la obesidad sea un problema o una situación
conflictiva. Un sujeto obeso que no entiende su obesidad como un problema no
busca ayuda terapéutica. El criterio de expresión lingüística es esencial en esta
investigación dado que es a través del habla, de la palabra, que lo simbólico tiene
lugar. Por eso también la elección de la técnica y del tipo de análisis a realizar.

Para construir estos criterios en esta investigación en particular se han tenido


en cuenta ciertos criterios generales usados, respecto del contexto, en el muestreo
cualitativo, como son: seleccionar los contextos relevantes al problema de
investigación (dentro de estos contextos es que se seleccionará los casos
individuales) y considerar la accesibilidad y los recursos disponibles en la selección
de estos contextos (Valles, 1997, Pág. 91).

VIII.4 Técnicas y Herramientas Metodológicas.

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Se ha elegido la entrevista en profundidad debido a que las entrevistas
cualitativas son: flexibles y dinámicas; además han sido descritas como no
directivas, no estructuradas, no estandarizadas, y abiertas; además el propio
investigador es considerado como el instrumento de entrevista.

Por entrevistas cualitativas en profundidad entenderemos: “Reiterados


encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, encuentros éstos
dirigidos hacia una comprensión de las perspectivas que tienen los informantes
respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus
propias palabras.”(Taylor & Bogdan, 1987, Págs. 15-27)

Ventajas respecto de otras técnicas y razones del porqué ha sido elegida


esta herramienta:

SELECCION DE INFORMANTES y LA FORMA DE APROXIMACIÓN A ELLOS: Es


evidente que algunos sujetos son mejores narrando sus experiencias, pensamientos
y sentimientos que otros, por lo que se convierten en mejores compañeros de
investigación como dicen Taylor y Bogdan (1987, Págs. 15-27). En este tipo de
investigación se esclarecen varios puntos del acercamiento a los sujetos
informantes como el considerar los motivos o intenciones del investigador, conservar
el anonimato de los primeros, no recibir dinero a cambio de la información, dejar en
claro a modo de encuadre ciertos límites y elementos de la entrevista.

Respecto del propósito de las entrevistas lo relevante aquí es el aprendizaje


sobre lo que es importante para los informantes: sus significados, perspectivas y
definiciones; el modo en que ellos ven y experimentan el mundo. A diferencia de
otras técnicas de recolección de información, en la entrevista cualitativa en
profundidad el investigador intenta construir una situación que se parezca a aquellas
donde las personas hablan naturalmente de sí mismas.

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El investigador, en este caso, no está interesado en “la verdad” como un
asunto objetivo, que es externo al sujeto, sino mas bien en conocer las perspectivas
de los sujetos informantes respecto de un tema. En este caso, de investigación con
una aproximación psicoanalítica, lo importante no es si el sujeto informante miente o
exagera sino el cómo lo hace, porque lo que interesa a un investigador de
orientación analítica es capturar algo de la verdad del sujeto.

VIII.5 Unidad de Análisis

La unidad de análisis en esta investigación será el significante.

VIII.5.1 Historia y definiciones

La Real Academia de la Lengua Española ha definido significante como


aquello que significa o como el fonema o secuencia de fonemas que, asociados con
un significado, constituyen un signo lingüístico (año).

La historia del significante nace en la semiótica como contexto general y en


la lingüística como contexto particular. Es la Escuela Estructuralista la que
comienza a usarlo. Ferdinand De Saussure, quien es considerado el fundador de la
Lingüística Moderna, presenta el concepto significante al explicar que el signo está
constituido por un Significante (Ste.) y un Significado (sdo). Para De Saussurre el
significante es la huella sonora o el conjunto de fonemas que constituyen una
palabra, mientras que el significado sería la representación psíquica del objeto
nombrado. La representación gráfica de esto sería:

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Significado

Significante

Es decir que habría una relación biunívoca entre Significado y Significante.

Más tarde Lacan plantea lo que es considerado por algunos como una
corrección. Invierte la posición de ambos y ubica al Significante sobre el
Significado, liberándolos además del círculo que los encierra. Homologa la barra
que los separa a la censura que existiría entre Lo consciente y Lo inconsciente.
Pero además desplaza las posiciones verticalizadas, lo que produce que debajo del
significante haya nada. Con esto Lacan hace alusión a que los significantes cambian
continuamente de significados. Luego Lacan redefine el concepto y dice que
"Nuestra definición del significante (no hay otra) es: un significante es lo que
representa aI sujeto para otro significante. Este significante será pues el significante
por el cual todos lo otros significantes representan al sujeto: es decir que a falta de
este significante todos los otros no representarían nada. Puesto que nada es
representado sino para." (Lacan, 1954).
Lacan introduce una diferencia fundamental con su nueva definición, la
función del significante de representar al sujeto. Además el artículo LO en la
definición es aquello que connota que cualquier cosa puede ser significante, no sólo
la palabra (Soca, 2005).

Nos parece apropiado dejar claro que utilizaremos para esta investigación la
siguiente definición. Un significante es, según Chemama y Vandermench (2004,
Pág.622), un “Elemento del discurso, registrable en lo niveles consciente e
inconsciente, que representa al sujeto y lo determina”. Lacan propone “El
significante no sólo da la envoltura, el recipiente de la significación, la polariza, la
estructura, la instala en la existencia. Sin un conocimiento exacto del orden propio

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del significante y de sus propiedades, es imposible comprender cualquier cosa de
la experiencia psicoanalítica….”(Lacan, 1954) .

VIII.5.2 Utilidad e intencionalidad

Es necesario considerar aquí que el inconsciente se sirve de las palabras


para colarse en el discurso. Aún así para Lacan no todo es significante en un
discurso, por eso la idea de análisis de significantes. Para él el inconsciente está
estructurado como un lenguaje y por lo tanto utiliza la misma lógica pero es
necesario agudizar la escucha para identificar qué es un significante y qué no. Las
palabras y letras que forman el lenguaje son algo así como el soporte material cuya
consecuencia, una vez articuladas, es el significante. Decíamos en el punto anterior
que son los significantes los que determinan al sujeto y para saber qué es lo que lo
determina debemos poner atención a lo que su discurso nos muestra. Pero no como
algo literal sino como aquello que puede entenderse entre líneas, metafóricamente.
Es allí dónde podemos encontrar al sujeto y por eso la importancia de abordarlo
desde aquí. Es como si a través del significante pudiésemos tener acceso al
sentido detrás del síntoma.

VIII.6 El instrumento de recopilación de información y el tipo de Análisis

En el análisis de la realidad social, “hechos” y “discursos” son los referentes


estudiados. Alfonso Ortí señala que para ser estudiados los hechos se registran,
correlacionan, cuantifican y estructuran y los discursos, en cambio, se interpretan y
analizan. Esta interpretación puede ser a partir de cualquier texto o mediante la
producción de los propios discursos en situaciones de comunicación interpersonal.
Se trabajará sobre discursos, porque, como dice el autor, “los discursos entrañan la

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existencia de significaciones culturales de la comunicación simbólica, estructurada
por un sistema de signos intersubjetivo o lenguaje, y atravesada por el sentido
subjetivo (consciente o no consciente) del actor hablante”, “porque se articulan en
un universo comunicacional o semántico de significaciones asociativas”. “…En
cuanto estructuras significativas de la interacción social, los discursos se
encuentran articulados por todo lo que es comunicable con eficacia o sentido
simbólico en la interacción social…”(1986, Pág. 225).

El análisis posible se realiza desde un lugar particular y en este sentido


existen tres perspectivas para hacerlo (Ortí, 1986, Pág. 246). De estas tres
perspectivas metodológicas diferenciadas la llamada “fáctica” es la que, por
definición, obedecería a un enfoque conductista. La segunda, llamada “significativa”,
abarca los fines inteligibles y las representaciones ideológicas con que se expresan
los discursos. La tercera, llamada perspectiva “simbólica”, pretende ir mas allá de
los fines conscientes intentado comprender e interpretar los conflictos subyacentes
a la acción. Algo de la segunda y algo de la tercera es lo que conforma la posición
metodológica de esta investigación por lo que su instrumento por excelencia será el
análisis de discurso como técnica en lo general y el análisis estructural en lo
específico.

Se ha elegido el análisis de discurso porque, como señala Castilla del Pino


(1968 citado en García Ferrando, Ibáñez y Alvira, 1994, Págs. 267 y 268), este
análisis “intenta convertirse en una hermenéutica del lenguaje definida como el
intento por dilucidar las actitudes del lenguaje. Elucidación , que siguiendo el
modelo psicoanalítico de la interpretación de los niveles y elementos no conscientes
del discurso, puede considerarse como estableciendo un sentido donde no parece
que éste pueda existir o buscarlo donde no podríamos imaginar que existe.” Pero
no será aquí un desciframiento de los significados sino de los significantes. Pues
como señalan Chemama y Vandermench (2004, Pág. 622): “El significante es aquel
elemento del discurso, registrable en los niveles consciente e inconsciente, que

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representa al sujeto y lo determina.” Es necesario entonces por un lado el
desciframiento de estos discursos desde la intencionalidad mas subjetiva y por otro
lado es necesario desentrañar la articulación de los significantes que adquiere
sentido en un contexto cultural estructurado.

En lo específico enteremos por análisis estructural: “Denominación amplia


que se aplica a diversas técnicas de análisis lingüístico. Todas ellas tienen en
común una concepción estructuralista de los hechos de lengua; quienes las aplican
conciben las lenguas y sus realizaciones como totalidades constituidas por
unidades relacionadas entre sí y con el todo. El análisis estructural intenta delimitar
los elementos constituyentes de las unidades mayores mediante el descubrimiento
de sus relaciones, para lo cual trata de aplicar técnicas rigurosas y métodos
coherentes…” (Gómez & Peronard, 2004, Pág. 21).

Para Lévi-Strauss (año citado en Lowe, 1986, Cap. VI: "De la Linealidad a la
multiperspectividad", 2) es un método de análisis, que consiste básicamente en
definir el fenómeno en estudio como relación entre dos términos o más, reales o
supuestos y en construir un cuadro de posibles permutaciones entre estos términos.
Si para Lévi-Strauss la estructura es inconsciente, para Jacques Lacan, autor de la
perspectiva desde la cual trabajaremos mayormente, el inconsciente está
estructurado como lenguaje, el inconsciente es “un pensar con palabras, con
pensamientos que escapan de nuestra vigilancia” (Lacan, 1966, Acerca de la
mixtura como de una Otredad, 4). El autor cambia así el lugar del inconsciente, de
dentro del yo a más allá de él. En este sentido el inconsciente es el discurso del
Otro. El lenguaje desenvuelve, para él, la conexión entre el yo y el inconsciente, ya
que se le puede comunicar algo totalmente distinto de lo que dice (Lacan, año,
Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis , 3).

Análisis Estructural como instrumento de análisis porque, tal como señala


Lacan: “…la noción de estructura es ya en sí misma una manifestación del

42
significado. Lo poco que acabo de indicarles acerca de su dinámica, sobre lo que
implica, los dirige hacia la noción de significante. Interesarse por la estructura es no
poder descuidar el significante. En el análisis estructural encontramos, como en el
análisis de la relación entre significante y significado, relaciones de grupos basadas
en conjuntos, abiertos o cerrados, pero que entrañan esencialmente referencias
recíprocas. En el análisis de la relación entre significante y significado, aprendimos
a acentuar la sincronía y la diacronía, y encontramos lo mismo en el análisis
estructural. A fin de cuentas, al examinarlas de cerca, la noción de estructura y la de
significante se presentan como inseparables. De hecho, cuando analizamos una
estructura, se trata siempre, al menos idealmente, del significante. Lo que más nos
satisface en un análisis estructural, es lograr despejar al significante de la
manera más radical posible.” (Lacan, 1956, El significante en cuanto tal, no
significa nada,2)

En esta investigación consideraremos que el inconsciente constituye aquella


parte de un discurso concreto de la que el sujeto no dispone, como señalan
Chemama y Vandermench (2004, Pág. 489).

IX. ANÁLISIS DESDE EL METODO

El análisis estructural es una forma de develar los esquemas, o


coordenadas, donde se ubican y enlazan ciertos significantes en el discurso de un
sujeto como hemos señalado en el apartado anterior.

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Este análisis en particular es presentado a partir del discurso del sujeto de la
obesidad, intentando dar cuenta de cómo el sujeto se mueve entre los significantes
que lo han determinado, pero que a la vez, que son reproducidos por él.

La primera parte de este análisis corresponde a la presentación de un


esquema. Luego se realiza un análisis de los significantes y una descripción de
cómo han sido anudados según lo entendemos aquí.

Los pasos a seguir fueron:


Se entrevistaron seis sujetos que se atendían en el Centro de Atención Psicológica
Vida nueva en la Población de La Legua Vieja, considerando una pauta no
explicitada de preguntas basándose en los objetivos planteados para esta
investigación.

Se estructuro una pauta para la entrevista pensando en aquellos elementos


del discurso que el sujeto podía expresar para evidenciar la relación con el tema de
la obesidad, de esta forma se permitió articular, relacionar y entramar los
significantes de su discurso.

Lo que se aplicó sobre el texto de estas entrevistas es una lectura


psicoanalítica y no una entrevista clínica psicoanalítica, pues el objetivo de esta
ultima no es la intencionalidad buscada en este estudio.

Se escribió literalmente las frases dichas por los sujetos, para mantenernos
fieles al texto y a la intencionalidad discursiva de los entrevistados.

En el análisis se consideran los conceptos de sujeto, cuerpo, goce y síntoma


como centrales, es decir aquellos que guían esta investigación. Y de la relación de
ellos es hacia donde apunta este estudio y donde pone especial énfasis. Además el
incluir en el análisis a conceptos como el registro de lo real, lo simbólico, lo

44
imaginario; el Otro y el deseo nos permitió desarrollar y esquematizar con mayor
coherencia los significantes encontrados.

Se fundamenta la posibilidad de mostrar un análisis a partir de la exposición


de una estructura grafica para escenificar como es que han sido puestos los
significantes en juego, para luego intentar comprender e interpretar el discurso del
sujeto en relación a cuáles son y cómo han sido anudados los significantes en
relación al cuerpo. Los significantes se están moviendo y entrelazando
constantemente, recordando que tal como en el anudamiento topológico entre los
tres registros la relación entre significantes es también dialéctica y dinámica.

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IX.1 Esquema número uno: Elsa, 53 años

LA MIRADA
DIAGNOSTICO
DIABETES

Padre/marido
Hambre/Hombre
Mandarina/mandar

Ella/GRASA

Comida

ANDO EL SILENCIO
CAYENDOME….

Análisis del esquema numero uno

En este esquema la primera secuencia encontrada es la de Sujeto – Comida


– Caída. Lo primero que aparece en el discurso de este sujeto es la relación con la
comida, a quién percibe como aquel significante que la sostiene, sin ella parecer
estar cayendo.

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“Últimamente ando muy triste, le he tomado el peso a la obesidad…quiero
adelgazar y no he podido. Cuando no como ando cayéndome sola, ando mareada,
como que me voy…entonces como que me olvido de lo grave que es lo me dio por
estar tan gorda y vuelvo a comer…claro que ahora me siento mal después de que
como..antes yo lo hacía y no me parecía nada mal”.

En esta caída la imagen inconsciente del cuerpo se fragmenta y choca con


lo real, lo que produce que la sujeto escape a la alienación de esa cadena de
significantes y se transmute a otra. Los mismos significantes, que estructuran ese
primer anudamiento ahora estructuran otro anudamiento por lo que son
transformados por este nuevo movimiento. Entonces el objeto comida se devela
como objeto sustituto del equilibrio narcisista que la sostenía hasta ese momento. Al
ser movilizado del anudamiento usual ha quedado en evidencia la precariedad
identitaria, por lo tanto la sujeto no se siente identificada con el cuerpo que porta.
La sujeto habla de este anudamiento cuando refiere que mientras estaba gorda y no
sabía que eso era dañino para ella, la gordura no la consideraba un problema, pero
que en cuanto entendió los problemas fisiológicos que le provocaba, entonces
comenzó a sentir la sensación de estarse cayendo continuamente.

“Era mas feliz cuando no entendía que estaba enferma, me tuvo que dar
diabetes para tomar conciencia de que me estaba haciendo daño con lo de la
obesidad……… Además como mi marido no me decía nada acerca de esto yo no
encontraba que era tanto……Mis hijas se cuidan harto pero tampoco me decían
nada.”

El objeto comida, como vemos en el esquema, se convierte en algo que la


sostiene mediante la vivencia del silencio, a la omisión que existe de estos otros
frente al exceso con que ella la incorpora. Es solo cuando hay un otro, llamado
“diagnóstico médico de diabetes”, que desobedece a la lógica del silencio, que ella
observa su síntoma como algo que le provoca enfermedad. Algo del cuerpo que se

47
ha deformado le hace sentido en tanto la comida como real irrumpe
desestructurando lo que en un principio estructuró. Este significante ya no responde
al anudamiento de los tres registros de un comienzo. De esta manera el silencio,
como escenario significante, ya no sostiene. Apoyados en este diagnóstico médico,
sus hijas y su esposo toman voz para decir no-decir que esa estructuración es
defectuosa. La función simbólica de este espacio significante ya no organiza la
realidad psíquica de la sujeto de la misma forma. Nos preguntamos entonces ¿cual
es el nuevo anudamiento? ¿Qué es lo que retorna del exterior que fue abolido en el
interior? Como lo dice Lacan: lo no inscrito retorna simbólicamente desde lo real.
Ella vive el significante comida como la armonía con sus seres queridos más
cercanos y por lo tanto como aquello que la estructura, si ese significante es
cuestionado entonces ella cae.

Esta idea de “ando cayéndome sola” aparece en un primer plano anudada a


la resistencia por no dejar el síntoma. En un segundo plano se anuda al no-estar
cuando la sujeto refiere que siente “como que me voy”. ¿A dónde se va? ¿De
dónde, de que lugar simbólico se va? ¿Cómo transita este “irse”? ¿Cómo y hacia
dónde ha sido desplazado el significante “caída”?

El diagnostico de diabetes, se torna el otro cuyo mandato significante devela


a la obesidad como estructurante. Muestra al síntoma como algo que cambia la
polaridad de su ser significante, de ser aquello que la sostiene y le impide caer, a
algo que cuestiona esa forma de vincularse a los otros y, por lo tanto, cuestiona a
los otros y a ella misma. El otro, que transita de mostrarse como quien quiere y
cuida, cambia para ser alguien que permite que su cuerpo se enferme…

“Mi marido nunca me ha dicho ná!!!!!!!!!! Al contrario. Él hace como que me


compra todo light y después me dice ‘Mira vieja comamos no mas’…..Es bien
egoísta conmigo…no le gusta que yo me dedique a los demás. Me gustaría que mi

48
marido me exigiera mas en ese sentido, que fuera mas exigente con lo de la
comida”.

Mas tarde agrega que a su marido no le gusta tener muchos espejos en la


casa. Que como ella no se miraba no se veía gorda…….. que no se veía. Aparece
la demanda de la sujeto respecto de este otro que instaura la fragmentación.

“Antes yo era mala para mirarme al espejo, porque no habían muchos


espejos en la casa…a mi marido no le gustan. No me veía mi gordura….ahora yo
me veo el cuerpo y me da pena……me da pena que yo no veía por mí, siempre por
lo que veía mi marido. Me di cuenta ahora que se murió. Me di cuenta que antes
siempre miré por los demás…”

Como dice Lacan la imagen especular resulta de la conjunción del cuerpo


real en tanto orgánico, de la mirada del Otro y de la imagen que del cuerpo
propone el Otro. Mirar y ser mirada, dos posiciones que se articulan para darle
existencia imaginaria, para devolverle que, más que no verse la gordura, no se veía
ella misma. Nos preguntamos ¿Qué lugar ocupa entonces lo imaginario en este
sujeto?. Cuando reclama que su marido nunca le dijo nada en realidad reclama
que no la miró y entonces la queja de soledad refiere esta sensación de no ser
mirada por alguien. En tanto no es mirada, no es un objeto de deseo de de otro. Es
recién el otro diabetes que le apuntala: “Esto es lo que veo, lo que tu eres, lo que
pasa cuando no te miras en tanto tiempo”. La diabetes es aquel otro que si la mira.
Se escenifica entonces en la obesidad un cuerpo imaginario que perturbado por
alguna palabra trunca la relación entre deseo y goce. El no ser mirada hace que lo
simbólico, aquello que la ubica en un lugar, se instale sobre el cuerpo ocupando el
espacio imaginario de una manera que rompe con la lógica del goce que había
adscrito hasta entonces, algo cae.

49
El otro “marido” guardó silencio y así la apartó de los demás y la tuvo para
él. Cuando este marido ha muerto no ha muerto el significante que a instalado en
ella, vía mandato. El mandato opera pero esta vez ha cambiado el mecanismo del
significante. Ahora ella sigue siendo cuestionada y determinada en su yo por este
otro “diabetes” que también la oculta ante los demás, que también le impide mirarse
porque le dice quien es y si lo hace otro por ella para qué se va a tomar el trabajo de
verlo e indagar por si misma.

Mas tarde en el discurso la sujeto señala…

“Cuando era chica era mañosa, mi mamá siempre le sacó la grasa a las
cosas en cambio mi papi…o sea no…mi marido no. Resulta que antes de que yo
conociera a mi marido mi mamá era muy mandarina conmigo…estaba todo el
tiempo diciéndome ‘tenis que hacer esto o tenis que hacer lo otro’, pero yo lo conocí
a él y me fui... entonces mi mamá lloraba y me sacaba en cara que yo me había ido
con él, que la había dejado. Lo que pasa es que a mi mamá le gustaba un tipo de
hambre….hay no!.....(risas)… un tipo de hombre para mí…que era un hombre
mayor…para poder vivir bien…así me decía ella…. que con él iba a vivir bien. Pero
yo elegí al otro... al que a mi gustaba. “

Aquí se produjo la sustitución de un significante por otro: de papi a marido.


Mas tarde de hambre a hombre. ¿Hambre de que? También hay un desplazamiento
del verbo mandar a mandarina (fruta comestible). Lo real del inconsciente habló y
entonces el cuerpo es hablado. Se impuso un significante por sobre otro. El marido
que ella quería, donde primó su deseo se convierte mas tarde en la elección que se
desplaza hacia la elección de la madre que es incorporada, entonces el hambre que
es lo que la impulsa a comer…es una forma de incorporar el deseo desmedido de
la madre.

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La mamá le sacaba la “grasa” a las cosas que la sujeto ingería. Pudiera
pensarse que GRASA es la forma de escenificar el deseo materno puesto en ella a
través del mandato. Entonces resulta interesante ver como la mamá le “sacaba” la
grasa a la comida y Elsa la termina acumulando en su cuerpo. ¿Qué es lo que
saca? Nos damos cuenta del mecanismo de la relación entre ambas. La grasa
termina siendo ella misma, su deseo, que es desalojado de su cuerpo y
reemplazado por el deseo materno.

51
IX.2 Esquema número dos: Mónica, 29 años

52
53
Análisis del esquema numero dos

En este esquema lo primero que aparece en el discurso de este sujeto es la


secuencia hombre-cosa-defecto. Es el deseo del padre que, a través de su
mandato, la determina antes de que ella exista en lo orgánico. A través de esta parte
de su discurso vemos como ella se relaciona no solo con la demanda de este Otro,
y con aquello que la demanda encubre, sino también con la angustia producida por
la incertidumbre de no entender a lo que este deseo remite. Es necesario registrar
aquí la posición estructurante que tiene en el discurso de la sujeto. La angustia pone
en evidencia la vacilación de ella cuando se ve confrontada con el deseo ilimitado
del Otro.

“Los hombres me usan, no me respetan, solo quieren sexo de mi….pero me


maltratan y me tratan como si fuera una cosa y luego me tiran por ahí…. Hasta mi
papá hacía eso…él quería que mi mamá abortara y le dio pastillas para provocarle
el embarazo…pero nosotras con mi hermana gemela nos salvamos y nacimos igual.
Claro que por culpa de las pastillas tuvimos problemas en la cabeza…teníamos
muchos ‘defectos’ decía mi papá. Estuvimos apunto ser down…como que no
pensamos bien ahora…”

Se escenifica así el Nombre-del-Padre, como significante en el Otro en tanto


lugar del significante, ES el lugar de la ley. Esta ley simbólica obliga al sujeto a
renunciar a su madre. El deseo de esta hija, no es el deseo por un sujeto (ella
manifiesta mas tarde en su discurso este deseo de encontrar a EL hombre que la
haga feliz), sino el deseo de ubicarse en un lugar. ¿Cuál es ese lugar? Es lo llamado
a develar.

El “DEFECTO” aparece ligado a la idea de que un hombre (su padre o su


pareja) sostiene la condición de defectuosa manteniéndola a su lado con el
mecanismo dual de incorporación de la combinación maltratos- malos y comida-

54
buena. Entonces como ella es “defectuosa” tiene que aguantar esta doble
incorporación que parece paradójica pero que no lo es, pues se anuda al
significante “aquello que uno hombre da”.

“Mi papá siempre me decía que yo me comía a los hombres…que era una
puta……y que entonces me tenía que casar con un hombre mayor…como él. Me
daba rabia que me dijera eso porque lo único que yo comía era la comida…y comía
harto eso si, pero es que era lo único bueno que me daba él…y que después me
dio mi marido…todas las demás cosas que me dieron eran malas…los hombres
son malos.”

Aquí aparece la secuencia Sujeto – Comida – Hombres, el significante


comida porta la posibilidad de incorporar a un otro. ¿A quien?. Aparece también la
idea de que es el hombre el que dice qué debe incorporar y que no, el padre hace
que la madre incorpore fármacos que controlan cuál va a ser el “producto” que
nacerá. En el significante “aquello que un hombre da” aparece la doble lectura…
pues aquello que uno hombre da también es “aquello que otro pide”, la demanda.
Se pregunta constantemente qué le piden los hombres… y ante esta pregunta no
sabe qué es lo que puede darles de ella que no sea “defectuoso”. Este significante
es el que provoca un tipo de vínculo ambivalente con estos otros, sus padres, sus
parejas y sus hijas, pues la ubica en el lugar de quien no tiene derecho a demandar
y solo debe obedecer mandatos. Fue valorada defectuosa como hija, se valora
como defectuosa como pareja y ahora es cuestionada como madre. El significante
“defectuosa” se anuda al significante “hijo”, si es tan defectuosa ella piensa que no
puede sostener a una hija. Dice así….

“Nunca pude hacerme cargo de mi misma. Creo que todo lo hago mal, que
soy inútil, que no sirvo para nada. Ni siquiera pude mantener a mi hija mayor,
siendo que yo quería tenerla, que la encargué porque lo único que yo quería era
tener una hija”.

55
Aquí se cumple el mandato del padre. Lo simbólico la golpea cuando ella
quiere salvar a su hija menor de lo que ha significado como mandato de los
hombres, haciéndose cargo de ella para criarla distinta de si misma, pero el juez,
que es un hombre, determina que ella no posee las condiciones mínimas para criar
a esta hija. Está atrapada por el mandato…le dicen que es defectuosa y se
comporta como tal. Ella lo ha incorporado y la comida es la única cosa buena que,
para ella, recibe de estos hombres, así es que la incorpora para hacer lo
insoportable mas vivible. Es lo único valorado como bueno que es incorporado. Es
lo que le permite visibilizarse como alguien que puede hacerse cargo y funcionar
como alguien que no solo es sostenida sino que sostiene también. El querer
mantener a esta hija no es solo el mantenerla en la dimensión económica, registro
de lo real, sino también como sujeto, registro de lo simbólico. Así se le devolverá
una imagen distinta de si misma, registro de lo imaginario. Para Lacan la relación
del sujeto con el Otro se posibilita en un proceso contradictorio. El padre de la sujeto
la invalida constantemente de su lugar de madre, también cree hacerlo en su lugar
de hija, sin embargo ella no es capaz de cortar la relación con él a pesar de la
hostilidad que verbaliza recibir. Es en la negación donde le dobla la mano y existe
en tanto sujeto, es la no hija, la no madre. Sobre lo indeterminado y lo defectuoso
de su organismo se va configurando un lugar donde anidar los mandatos y las
determinaciones que el Otro le consignó. Allí en ese intervalo queda ubicado lo que
no puede ser dicho del deseo del Otro. Goce que deja marcas y termina
configurando un estilo de anudamiento entre los registros Real, Simbólico e
Imaginario del cuerpo.

Esta forma hinchada, como pudiera entenderse la obesidad es como un


globo que es inflado para hacerse visible, con el riesgo de estallar y perderlo todo,
pero por otro lado con la oportunidad aparentemente seguro de ser vistoso para el
otro, de tornarse visible desde la invisibilidad imaginada. El devenir en que ese
cuerpo se exprese dará cuenta de la identificación a la imagen que es mediada por

56
los significantes del Otro. Tener un cuerpo gordo para ser visible por este Otro, que
pretende no verla pero que sin embargo con su negación la nombra y le da un lugar,
la defectuosa….he alli el lugar del defecto, pero un lugar al fin y al cabo. El costo
es el estado de los bordes, entonces aparece el prurigo, alergia que carcome la piel,
que se apodera de esta estructura subjetiva que sabe que es para el Otro. Su
cuerpo es el producto, en tanto cuerpo del Otro. En el tiempo de la infancia cuando
fue desechada como hija, la sujeto, no disponía de su cuerpo sino parcialmente y al
parecer así se quedó fragmentada….por lo que necesita de un reflejo exagerado
que minimice la visibilidad en detalle y muestra solo lo inmenso, como borde. Tal
como señala el dicho que nombra “el bosque no deja ver los árboles”, la inmensidad
no deja ver, lo poco inteligente que se siente, lo poco hermosa, lo inservible que se
siente para el padre, etc…

“Tengo prúrigo….son estas manchas rojas y como que se descascaran, me


pican todo el tiempo..son insoportables pero yo me digo a mi misma: “Mónica tenis
que aguantarte no mas sino no hay plata pa ir al médico”

El Otro padre da forma corporal antes de nacer, brindando así aceptación


imaginaria. Y en el tiempo que tarda un sujeto en hacerlo " propio", tiempo en el que
se anudamiento de los tres registros, este cuerpo-globo es hinchado y vuelto
receptorio de la angustia de fragmentación del propio padre. Se producen en esta
etapa agenciamientos de lo imaginario, singulares secuencias simbólicas y varios
cortes en lo real. Estas llagas o "heridas" del cuerpo, que son las marcas de
prurigo, se vuelven la envoltura defectuosa, agujereada que contiene su existencia,
alli donde la insistencia del goce muestra los modos de decir de este Otro sobre su
cuerpo. Marcas que son la evidencia, el acuse del déficit de lo orgánico que se
vierte en lo real del organismo. ¿Qué es lo insoportable? Nos preguntamos
entonces.

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IX.3 Esquema número tres: Angélica, 23 años

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59
Análisis del esquema numero tres

En este esquema lo primero que aparece es la relación obesidad-costo-


castigo.

“Mi problema es mi tía, que no me deja tranquila…estoy tan


estresada…….mi tía no me deja ni ir a la esquina. Yo le digo que tengo amigas y
que soy joven pero ella dice que asi de gorda a dónde voy a tener con quien salir.
Pero no siempre fui a asi. Cuando era lolita yo tenía el tremendo cuerpo, pero no
de grande po…de churrazo.”

Aparece en el discurso de esta persona como se siente ahogada por el


mandato de una tía, que ordena no salir a buscar lo que puede ser encontrado
dentro. Que utiliza el llenado de su sobrina como herramienta para cristalizar su
encierro en el deseo sin límite.

“La obesidad para mi es como el castigo…o sea costo que tuve que soportar
porque mi mamá no me quería. O sea mi mamá no quería tenerme con ella y mi tía
me recogió, entonces yo no tengo na que alegar porque eso me dice ella, que ella
tiene su sistema y que agradezca que ella no me dejó botá. Para mi mamá yo era
como basura y para mi tía no. Ella no podía tener hijos entonces no entendía que
mi mamá me botara y no me quisiera. Yo era rebonita cuando chica, parecía una
de esas muñequitas de porcelana. Pero me vine a vivir donde mi tía y la cosa
cambió. Es que en esta casa siempre se ha comido mucho, por eso que mi dos tíos
eran gordos también. Después mi tía tuvo un problema en el estómago y adelgazó
mucho. Yo creía que era cáncer y que se iba a morir pero no era na y solo tuvo que
estar con remedios y a dieta.”

El significante costo es sustituido por el significante castigo. Este


desplazamiento tiene que ver con cómo ella actúa y obedece, inconscientemente, el
60
mandato de portar este ropaje, los kilos extras, como el costo que tuvo que pagar
por ser recogida y salvada del abandono. Se produce un movimiento de “costo” a
“castigo” porque ella siente que el abandono es un castigo por no haber
cumplido con las condiciones para ser considerada querible para esta madre que
prefiere deshacerse de ella, botarla como se hace con la basura.

Mas adelante la idea de ser basura para botar deviene en ser algo carente
de valor para otro, aparece entonces en el discurso de este sujeto la idea de la
nada, de ser nada para otro. Esto se conecta con que si se es nada, no se tiene un
motivo o una razón para vivir, para funcionar, por lo tanto no hay espacio para el
movimiento. Estar inmovilizada, paralizada implica no ir hacia otro lugar. ¿Qué es lo
que la inmoviliza? La deuda, el tener que pagar.

“No tengo tiempo para nada, estoy como paralizá porque mi tía siempre me
necesita, siempre tiene algo que quiere que yo haga y como está tan enferma ella
dice que yo soy su muleta, que tengo que ayudarla y le tengo que devolver la mano
de lo que ella hizo conmigo cuando chica…que me recogió prácticamente de la
basura. Entonces no tengo tiempo para nada porque del trabajo tengo que venirme
volando y me da lata porque yo quiero salir con mis amigas y mi tía me hace los
medios escándalos, me dice que allá me quiero juntar con esas casquivanas…ni
siquiera sé que significa eso..o sea no sabía hasta que le pregunté a mi vecina y
ella me dijo que era algo asi como ser una mujer mala con los hombres.”

Aparece aquí la secuencia muleta-mala-deuda. El mandato es que ella sea la


muleta, asi paga la deuda, sino lo hace es mala, defectuosa, basura. Porque fue
sacada del lugar de la basura para ser puesta en el lugar de hija. Pero el precio de
ser trasladada a este lugar es cumplir con los deseos ilimitados de este Otro y
renunciar a sus propios deseos. Curioso es que ella es abandonada por su madre,
pero en esta posición es obligada a abandonarse.

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“Mi tío me quería….yo creo….. porque él siempre me traía dulces y era
como el que decía que había que aguantar a mi tía no más….y me lo decía como
bajito. Era re bueno mi tío…yo lo quería harto porque siempre me ayudaba a
aguantar los castigos que mi tía me daba y ahora que no está nadie me abre la
puerta para escapar de ella. Es que cuando yo era chica y mi tía empezaba a
gritarme de la otra pieza él me abría la puerta calladito y me decía que me escapara
pero si lo hacía mi tía se ponía a llorar después y me hacía los medios show y me
decía que yo no la quería nada cuando ella era tan buena conmigo. Pero a mi me
gustaba que mi tío abriera la puerta, aunque a veces no me escapara na.”

Este otro, el Tío, es un otro que “abre la puerta”, que la libera de esta
condición de endeudada, que la invita a rebelarse respecto del mandato. El
rebelarse implica moverse y moverse requiere un paso previo, el de mirarse y
saberse poseedora de un deseo particular. Es necesario un yo unificado, que se
haya formado el ideal del yo. Esto solo puede ser en la dependencia de una
identificación alienante con la imagen especular. Y aunque no sabe como hacerlo
aparece el deseo de abandonar la posición a la que el mandato la obliga, por eso
que la sola invitación es una posibilidad atractiva. Mirarse…

“Los espejos son para la pura cara, tengo puros espejos chicos. No hay
espejos grandes en la casa. Nunca hemos tenido. “

Para Lacan es la imagen especular la que le da al niño un adelanto de cómo


percibir su cuerpo, por lo tanto también estructura la relación de su cuerpo con la
realidad que lo rodea. Pero esto no basta, pues además es en el reconocimiento de
su madre el que le señalará cuál o quién es él. La palabra de señalamiento se
origina no desde el sujeto sino desde el lugar Otro. Este reconocimiento es lo que
opera como rasgo unario. Además de la alienación lo que se produce en este
estadio es que por un lado, el sujeto debe ganar su lugar por sobre el otro e
imponérsele bajo pena de ser aniquilado y por otro que se establecen allí los objetos

62
de deseo, que son por cierto lo objetos del deseo del otro (Chemama y
Vandermench, 2004, Pág. 213). En el discurso de este sujeto la pregunta por lo
especular aparece, desde lo real, como determinante. Se lamenta de no haber
tenido espejos que la reflejaran entera.

“Una vez pregunté porque no teníamos uno grande y me dijeron que para
qué si capaz que yo no iba a caber igual. Que mejor me veía por parte y la pura
cara. Además mi tía siempre me revisaba antes de que saliéramos y me decía si
estaba bien o mal.”

Recordando el caso emblemático de Francoise Dolto, de La niña en el


espejo, que estando en país extraño, con un idioma que no entiende es enfrentada
a una habitación que está llena de espejos en muebles y paredes. Allí se encuentra
con la trampa ilusoria de la relación con otra niña, pero sucede también que no hay
escapatoria a la trampa escenificada por el cuarto. No tiene a nadie que unifique a
través de la explicación lenguajeada y le señale: “Esa pierna, ese ojo, ese cabello
que ves allí es parte de ti, es tu pierna, es tu cabello, etc…”, ni tampoco que
explique la ausencia de sus otros significativos. Uno de los efectos conductuales de
tal episodio en la vida de la niña es que no mastica los alimentos sino que más bien
los engulle. Si se piensa el asunto minuciosamente, el masticar permite discernir
cuanto se come, es decir no solo percibir textura, sabor y temperatura sino también
calcular cantidad. Si se engulle no se calcula cuánto y qué es tragado. Lo real como
soporte de lo imaginario.

Podemos entender, apoyados en este ejemplo, como y porqué la sujeto de


nuestro análisis no tiene medida al alimentarse y tal como en lo alimentario, en lo
que refiere al flujo del deseo, es atiborrada por este deseo ilimitado de su tía.
Siguiendo a Doltó, la imagen inconsciente del cuerpo es la representación
inmanente donde se origina su deseo (2001, Pág. 160). Si la imagen del cuerpo no
se constituye como la articulación dinámica de la imágenes parciales o se encuentra

63
amenazada entonces no es posible que el sujeto portador pueda hacer circular su
deseo. Como efecto el sujeto se queda fijado en una imagen del cuerpo arcaica que
lo atrapa, registro de lo imaginario; se expresa en una disfunción del cuerpo
biológico, registro de lo real y se queda sin la oportunidad de satisfacer su deseo,
registro de lo simbólico. Entonces sino puede verse entera no puede dimensionar,
el grado..la talla de la demanda. Sino puede calcular el tamaño de la demanda se
siente sobrepasada por ella. Sino hay claridad en eso no se puede movilizar. Sino
no se sabe cual es el monto de la deuda, no se sabe tampoco cómo y si es posible
pagarla.

“Tengo soriasis y antes no era tanto pero ahora tengo sobre todo en la
espalda. Me pica mucho y aunque trato de raspármela y echarme las cremas que
corresponde como que no puedo sacármela.”

¿Qué es lo que no puede sacar? La soriasis se expande, tal como se


expande e invade el deseo de la tía. No puede sacarse el deseo de la tía. Se
revela a lo que la soriasis le provoca…el vaciamiento, sin embargo no visualiza otra
alternativa. Este significante, la soriasis, emerge de forma inconsciente y da cuenta
de los elementos frente a los cuales el sujeto no puede articular un sentido sino es
con el tipo de vinculo que ya se ha establecido. La soriasis es el deseo de este Otro
que invade su cuerpo y le pica mucho. La picazón, orden de lo real, le recuerda a
través de esta picazón que no su deseo el que articular su existencia sino el deseo
de otro que le manda a funcionar de esa manera y no de otra, orden de lo simbólico.

“Me da pena lo que pasa con mi piel porque es como que se cae, me siento
como los leprosos de las películas esas de la Biblia. Me da rabia también y me dan
ganas de sacármela y de rasguñarme. Más encima los tratamientos son tan caros.
O sea que estar curada o estar bien de la soriasis es algo casi inalcanzable. Mi
mamá también tiene soriasis, no me dio na y lo que dio fue la soriasis no mas, puras
cosas malas.”

64
Algo de ella se cae, algo no se sostiene más. La piel ya no contiene ni
siquiera el mandato de este otro. Los bordes ya no contienen este deseo
desmedido y al sujeto ya no consigue contener el mandato. Si la soriasis fue lo que
la madre le dejó, entonces ¿le dejó la incapacidad de poner límite al deseo
ilimitado?, ¿la dejó a merced de este Otro?
Estar curada es estar sin la picazón, es decir es deshacerse de este deseo de Otro
para dar lugar al propio deseo.

“A mi me gusta comer cosas ricas…rápidas que no tenga que estar


cocinando tanto rato. Como en la casa mi tía me obliga a cocinar durante horas
cuando estoy en mi trabajo me vivo comprando completos en el kiosko de abajo o
dulces a una señora que los trae de Curacaví y que va a la oficina…. jajajajajajajaja
yo no tengo ni que moverme y la comida me llega sola.”

No tiene ni que moverse y la comida le llega sola. Aparece aquí como la


sujeto está prendada al mecanismo en que es otro quien determina lo que ella
injiere o no. El síntoma va a domicilio, y no le permite despojarse de esta forma de
incorporar al otro. El borramiento de si misma es perpetuado.

“En mi casa mi tía es entera de cuática porque cuando cocina se demora


miles de años en cada cosa. Y es verdad que le queda rico después pero ella
quiere que quede perfecto, que todo sea perfecto…el servicio…el mantel…los
platos….si se le pica un plato lo bota altiro y no tenemos plata pa comprar platos a
cada rato pero ella es así. Dice que la mesa debe estar perfecta para recibir lo que
ella deposita encima, que parece que también cree que es perfecto…es su palabra
preferida….. “

Este segmento de la conversación muestra como la sujeto articula una forma


de transitar por su propia historia. Es decir, la tía la recogió porque su madre la botó
65
y sin embargo bota cualquier plato que esté picado, que no sea perfecto, según su
criterio. La amenaza de que la boten por “imperfecta” está siempre presente, por lo
que funciona según el mandato. La mesa es como ella, que debe estar “perfecta”-
dispuesta, para recibir lo que la tía quiera depositar, aquello que es significado como
perfecto también. ¿Qué es lo perfecto? El deseo de este Otro? El objeto comida es
el deseo de este gran Otro, y la mesa es ella misma, la que recibe el deseo de la tía.
Y lo “perfecto” es la única posibilidad de asegurar que lo que la sostiene alli se
quedará. Ahí aparece el goce, que se da en este estar perfecto para ser depositario
de lo que el Otro da. El goce del mecanismo que la sostiene es la anulación de su
existencia. Ella misma se asegura de que el borramiento ocurra.

IX.4 Esquema número cuatro: Cristina, 56 años

66
67
Análisis del esquema numero cuatro

“Tengo problemas con mi autoestima. Me siento fea. Por ejemplo, este


verano nunca fui a la playa porque sabía que nadie me iba a mirar sino con burla o
lástima…”

En este esquema se puede apreciar como primera secuencia la relación


fealdad-mirar-lastima. No cabe otra forma de ser mirada que con lástima.

“Otra cosa es cuando voy a una tienda a comprar ropa. Aunque vaya sola, la
vergüenza es la misma. Para empezar, las tallas XL no me entran y la vendedora a
veces asegura que algo me va a quedar bueno, y sin embargo, no alcanzo ni a
empezar a ponérmelo. Además, en mi casa en el espejo solamente me miro la
cara, pero en las tienda estoy sola en el probador y con un espejo de cuerpo entero.
Miro me imagen y no me reconozco. No puede ser que esa guatona realmente sea
yo.”

La imagen especular le devuelve la lástima. El otro le espejea que no existe


otra forma de ser considerada que no sea a través de la lástima, de lo que la lástima
representa. La ilusión de estar sola, es solo eso, una ilusión. En el probador el
espejo recrea la mirada del otro que juzga si ella es digna de ser mirada. Se puede
inferir de este trozo de texto la imposibilidad de la sujeto de reconocer su propio
deseo, lo doloroso de la imagen que se le devuelve que le recuerda que no puede
sino habitar el espacio simbólico de la lástima, que de todas maneras le otorga
aquello que ella teme perder, un lugar.

“No me di cuenta de que ser gorda era algo malo hasta que las burlas me
empezaron a hacer daño cuando era adolescente, y cuando mis amigas empezaron
a tener pololos y a mi nunca nadie me invitaba o se declaraba como a las otras
niñas. Una vez, cuando estaba en tercero medio un niño me sacó a bailar en una
68
fiesta del colegio. Yo estaba feliz, radiante, emocionada todo el rato. Era un niño
super lindo y me costaba creer que lo que estaba viviendo era verdad. Cuando
terminó el tema, él me dejó donde estaban mis amigas y le alcancé a escuchar
cuando a sus amigos les pedía que le pagaran lo que le debían. O sea que era una
apuesta.”

Mediante la experiencia narrada la sujeto perpetúa el lugar que le ha dado.


Se muestra como felíz al salir de este lugar, pero reconoce esta salida como
transitoria y como riesgosa respecto del goce que vivencia en el lugar doloroso pero
seguro. Se observa desde su juventud la necesidad por tapar la carencia de un
lugar distinto.

“Mis amigas siempre me decían cosas agradables acerca de mi cara que yo


sé que es bonita, pero todo lo invalidaba mi cuerpo. Mi cara es la parte que mas me
gusta o me agrada de mi misma. Porque tengo nariz bonita, ojos lindos, la piel
estiradita, sin arrugas.
Pero si me miro entera me parece que fuera otra persona. Odio a esa persona que
está en el espejo. Odio el espejo….me refiero a los espejos donde se ve el cuerpo y
no sólo la cara.”

Aparece una imagen fragmentada del propio cuerpo. La fragmentación


como el lugar cómodo y no amenazante.

“Bueno, mi familia en general, porque todos eran buenos para preparar y


comer dulces. Aprender a hacer tortas era una “gracia” que una persona,
especialmente la mujer debía tener. Además el que se repetía el plato era felicitado,
eso era “portarse bien”. “

Tener gracia era la forma de ser valorada. Valorada ¿Como qué? ¿Para
qué? ¿Por qué?

69
El que se repetía el plato, el que más incorporaba el deseo del Otro era
felicitado. Investido de reconocimiento. La demanda en si supone la presencia del
Otro, el cual sitúa a la sujeto en el lugar de la falta. De esta manera le provoca
sufrimiento y comodidad. Sufrimiento por lo exclusivo del mandato que la obliga a
mantenerse fragmentada pero comodidad de reconocer ese lugar como propio,
como familiar.

“Siempre tengo hambre y cuando veo cosas dulces no puedo evitar


tentarme. Me pongo ansiosa: por ejemplo si tengo un chocolate no puedo guardar
un poco para después. Me lo como todo. Me desespero.”

Siempre desea el mismo lugar, obedecer al mandato. La secuencia


hambre-comida-desesperación del esquema muestra la aparición del objeto comida
como significante que provoca el anudamiento en la cadena de significantes. El
sufrimiento escenifica el movimiento de la sujeto por esta cadena. Se pone ansiosa
de portar aquello que asegura esta secuencia. Algo del goce la sostiene.

“Respecto de la comida no sé, como me gusta hacerla desaparecer…(ja, ja).


También tiene que ver con recibir aprobación cuando cocino cosas ricas para mis
familiares y amigos. Entonces, cuando comen lo que yo hago, me siento aprobada,
aceptada. Aparte sí, es muy importante porque las comidas son los momentos
para reunirse con la familia, contarse las cosas… También porque ahora que somos
adultos con mis hermanos tiene gracia juntarse para comer juntos y que cada uno
se luzca con un plato especial y que los demás lo feliciten porque está rico. La
comida tiene que ver con estar juntos, ser felices juntos, compartir, ser aprobados y
aceptados.”

Comer es ser visualizado por este Otro, reconocido en tanto sujeto. Sujeto al
mandato pero sujeto. Sin embargo le gustaría hacer desaparecer la comida, osea

70
hacer desaparecer el devenir que la une a los otros que quiere. Algo de la forma de
sujetarse a este vínculo la tiene cansada.

X. REFLEXIONES

No usaremos el término “conclusiones” porque la consigna es no clausurar


ningún cuestionamiento que aparezca. A modo de reflexión, entonces, podemos
decir que la investigación realizada surge, primero, debido a una serie de
conversaciones respecto del por qué los sujetos obesos que transitaban por
distintas y múltiples terapéuticas, una y otra vez fallaban en su permanencia en los
programas o en su adherencia a las dietas o los medicamentos. Más tarde nos
preguntamos si en vez de ser el sujeto quien no respondía de manera “adecuada” a
estos tratamientos sería la terapéutica la que no entendía quién era este sujeto
detrás del síntoma. En este punto nació la pregunta por el sujeto de la obesidad, por
la fortaleza de los significantes que lo ataban al síntoma y aparecieron una serie de
cuestionamientos respecto de cómo los sujetos obesos dibujaban en el discurso su
relación con este cuerpo desmedido.

Tal como se nos revelaron muchas preguntas al comienzo, las reflexiones


posteriores al proceso de investigación no fueron pocas.

La primera de ella estará avocada a responder si lo planteado por la


hipótesis se corrobora en el análisis de los significantes revisados. Una vez
71
realizados los análisis podemos decir , que además del estrago materno, se nos
muestra en el discurso de los sujetos el lugar del Padre, del mandato y la demanda
de este, y de cómo esto es una función desplazada a veces al marido, esposo,
pareja. En algunos casos vemos como la madre procura dar lugar al padre, pero no
un lugar para que ocurra la interdicción sino que un lugar da cuenta de cómo
sacrifica a sus hijas, de cómo las ofrece. Una de estas madres consiente el abuso
provocando la confusión en la hija, con tal de que su marido siga allí. Ella logra
legitimar al padre del goce y dejar fuera al padre que prohíbe. El hecho de
instrumentalizar a la hija como figura de un goce que no conoce la Ley, ley que
permite la inscripción del sujeto en el registro de LO SIMBOLICO, no es solo
respecto del deseo de su marido sino de su propio deseo. Cuando Lacan habla de
la función paterna tiene como correlato a una suerte de significante llamado nombre
del padre. Este significante sustituiría al deseo de la madre. Mas tarde, en el
transcurso de su desarrollo teórico, pasa de proponer el Nombre del Padre a los
nombres del padre cuando entiende que son varios los significantes que
representan en el inconsciente a la función paterna. Uno de esos nombres del padre
sería la mujer (Zizek, 1995, Págs.24-39), en tanto habría algo dentro de toda mujer
que esta sometida a la ley y otra parte que esta exenta de ella. Pudiera ser que
cuando esa división se exterioriza sucede que la mujer, en este caso la madre,
revela una parte de si misma respecto de la interdicción y en vez de manifestar ella
misma la rebelión la transfiere a su hija. La hace posible a través de ella. Por eso
en uno de los casos la madre ofrece a su hija al padre, quien decide si deben vivir o
no. En otro de los casos la ofrece a una tía, por lo tanto evita la relación con el padre
que impone la Ley. Si la hija no está como ese padre podrá imponer la prohibición.
En un tercer caso la madre deja que la hija sea llevada por un hombre que la
convierte en su esposa, pero este es un hombre-hambre y su mandato es un
mandar-mandarina así es que es deglutido el mandato. Su hija no es ofrecida al
padre pero si a un hombre a quien se le permite tomarla. Es la madre la que da
lugar a este movimiento. Al parecer no hay estrago materno sin que esta mujer-
madre se esté rebelando contra la prohibición. Revisábamos en la revisión

72
bibliográfica como en algunos casos las madres de los sujetos obesos nunca decían
que no respecto de lo ingerido. Hombre-hambre es una de las cadenas
significantes de las sujetos. Hombres entendidos como formas de ingerir el deseo
materno, pues son ellas las que le dan lugar al padre.

Una segunda reflexión tiene que ver con los anudamientos que aparecieron
en las entrevistas y el como los tres cuerpos de los tres registros se han relacionado
y los efectos de eso en el sujeto. Podemos apreciar en el discurso de estas sujetos
el cómo son anudados los significantes en relación al cuerpo, a través de muchos
manifestaciones, sin embargo, la que nos parece mas llamativa por lo inesperado es
la manifestación sintomática en la piel. Una de las sujetos presentaba comezón por
un cuadro de diabetes, otra una cantidad significativa de prúrigos y otra con picazón
constante producto de una soriasis muy fuerte. Pareciera que este estiramiento
ilimitado, producto del goce del mandato gigantesco, tiene un tope, manifestado en
lo real del anudamiento de los tres cuerpos lacanianos.

Didier Anzieu plantea que la piel es la envoltura del cuerpo. Que además
existirían funciones asociadas a ella y que estas funciones se manifiestan analogías
demostrables respecto de las funciones del yo. El Yo-piel sostiene el psiquismo
para el autor, tal como la piel es lo que sostiene, a modo de cubierta, el esqueleto.
La piel contiene el cuerpo y también contendría al aparato psíquico. Sería el límite
que permitiría la individualidad. La epidermis cumple una función de protección. El
déficit o exceso de esa función en el Yo, conduciría a alteraciones como: el
Síndrome de Influencia o el de Automatismo Mental en el caso del déficit; y del
fenómeno del desapego en el caso del exceso (Anzieu, 1974, Pág.434). Además
impide el ingreso de los objetos ajenos al yo. En la esquizofrenia, por ejemplo, el
Yo-piel no impide el ingreso de objetos externos o que los propios sean sentidos
como expuestos sin límite alguno al exterior. Para Anzieu la piel es una cubierta
compacta y no hace mayo alusión a el donde comienza y donde termina la piel. En
cambio Lacan habla de agujeros y de bordes, o más bien, de la estructura de borde,

73
y señala que sería un correlato topológico de la estructura de ficción que propone
para el sujeto (Lacan, 1956-57, Pág. 249). Borde y ficción serían derroteros por
donde la verdad escurre. El borde es el límite que hace confluir el interior y el
exterior en un continuo. He ahí la paradoja, pues la piel o los bordes, en este caso,
es lo que contiene pero al mismo tiempo es lo que permite el continuo, es la
superficie por donde transitan los tres registros (Lacan, 1965, Pág. 54).

La tercera reflexión tiene que ver con los cuestionamientos propuestos y su


relación con las marcas simbólicas que este movimiento de vaciamiento-llenado de
la obesidad ha dejado. Este movimiento no es solo el aplastamiento de la demanda.
Se propone, a partir de lo revisado en los casos, hablar del lugar negado como un
lugar posible y del espectro de vacío y la consiguiente angustia que eso provoca en
los sujetos. Un padre que le da pastillas a la madre para que aborte, una madre que
regala a una hija, una madre que se enoja profundamente cuando la hija se rebela y
toma otra elección. Lugares negados, que justamente querían negar un estar y que
sin embargo otorgaron una lugar donde la demanda y el mandato ordenaban
vaciamiento para recepcionar el deseo de otro.

Y la cuarta reflexión tiene que ver cuál es el lugar posible del psicoanálisis en
la obesidad. No solo nos referimos a él como el lugar de la escucha, pues no es en
esa singularidad de lugar terapéutico que quiero enfatizar sino mas bien en las
siguientes ideas: por un lado en entender el lugar del psicoanálisis como lugar de
reflexión teórica de algunas temáticas y también, entenderlo como la vía mas
apropiada para recorrer el sentido inverso del síntoma, y de esa forma interrogarse
una y otra vez por el sujeto contenido en este viaje, validando así la obesidad como
un devenir sujetivo, que otorga lugar, visibilidad significante y que no se pierde en el
significado…va mas allá. Y permitirnos entender, a través de su singular escucha
que si este cuerpo se expresó de esta manera, y no de otra, tendrá que ver con la
identificación a la imagen mediada por los significantes del Otro. Al parecer este
Otro se siente vaciado y por lo tanto necesita reincorporar algo perdido y no

74
encuentra mejor forma que quitándole el algo a alguien que es su propio producto…
por lo tanto reincorpora. Puede ser que esta sea nuestra reflexión y que para
acceder a la palabra del sujeto obeso tengamos que revisar una y otra vez el
método de acercamiento. Cuánto de nuestros significantes y sus clivajes ponemos
en la verbalización del análisis estructural del discurso de otro sujeto. Cuidado allí,
será necesario preguntarse una y otra vez para qué. De qué estamos dando cuenta
cuando realizamos un análisis y develamos una cadena de significantes. Que del
sujeto escuchado y que del sujeto que escucha está inscrito en estos mapas de
significantes, que mas bien asemejan relieves, debido a los agujeros, los bordes, los
cortes, el nivel de profundidad de la fijación, de la capacidad de mutación del
síntoma. Es necesario seguir interrogando a la palabra, una y otras vez, porque
sabemos que no será lo mismo, que no existen maquetas posibles, ni coincidencias.

75
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extraído de: © Copyright LACAN.COM. http://www.lacan.com Traducción: Carolina
Díaz. Edición: Ana Martínez-Collado.
http://www.plexus.org/lacink/lacink10/lac13.html.

82