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Para entender la singular energía de Tomás en respuesta a esta opinión habría que caer en la

cuenta de dos aspectos de la misma.

 Traicionaban y confundían el legado de Aristóteles, provocando que el Aquinate fuera


objeto de innecesarias críticas (de Buenaventura de Fidanza por ejemplo)

 Negaba, a través de elementos verdaderos, toda relación posible del hombre con Dios, lo
que daría pie a la Teoría de la doble verdad donde se despreciaba la fe y confundía la
persona de Jesucristo, haciéndola pasar por un sujeto doble, divino y humano, como lo
hace hoy el modernismo teológico y la teología de la liberación.
Vistos estos puntos se puede entender la energía del Aquinate en responder a Sigerio, pero
no lo hace desde el sentimiento y la sofística sino, como se verá, desde el sentido común y la
sencillez:
El individuo es hombre porque entiende mediante su entendimiento posible. Si este hombre tiene una
fantasía distinta de aquél pero no otro entendimiento posible sino uno idéntico, seguíriase que son dos
animales y un único hombre, que es evidentemente imposible, luego no hay un único entendimiento
posible
Tomás de Aquino (2007, p. 528)

Los fantasmas o imágenes, que son entendidos en potencia, son diversos, lo que da la especie ha de
ser uno pues la especie es una y a lo uno corresponde luego el hombre no recibe la especie por los
fantasmas
Tomás de Aquino (2007, p. 529)

Si el entendimiento posible es algo del alma humana y se multiplica en atención a los individuos, como
ya se demostró, por proporción igual será el entendimiento agente, y no uno para todos
Tomás de Aquino (2007, p. 554)

Del mismo modo, criticaría que la opinión de Aristóteles no era tal pues él afirmó por escrito
que el entendimiento es potencia genérica del alma mediante el cual opina y entiende22 por lo
tanto el que esté separado e inmixto se toma respecto a otras potencias del individuo.
A partir del asentimiento de Tomás a el intelectualismo del alma, afirmará, por ser recipiente
del universal, que ésta es inmaterial e incorruptible. Respecto al cuerpo, Tomás criticó
a Platón de rechazarlo y de afirmar la unión de ambos como accidental, por lo que defendió la
unidad sustancial de ambos y su identidad como un solo sujeto.

Ley natural[editar]
El fin último del hombre es el bien de su especie, su plenitud-perfección, alcanzar la felicidad.
Para obtenerla debe responderse a su naturaleza, a su forma humana, y que el ser humano
entiende a Dios, Sumo Bien, por el dictamen de su intelecto es como llega al bien (del cual da
Dios razón) de las cosas 23 Ya que todo ente tiene una forma, con sus límites y medidas,
según esas leyes de naturaleza, el hombre alcanza su bien, su virtud. A ello se le llamaría ley
natural.
En consecuencia, la ley positiva, si es contraria a la ley natural, es injusta pues atenta contra
el bien del hombre. De este modo, la ley natural expresa la libertad del hombre y exige una
ordenación racional de su conducta. Esto explica que, para Tomás de Aquino, la peor forma
de gobierno es la tiranía. Tomás de Aquino recoge las virtudes aristotélicas cuya realización
está en el justo medio. Esto se ve corroborado, profundizado y trascendido por la revelación
cristiana. Según ésta, el compendio de la ética es el amor al prójimo, que es querer el bien de
todo hombre.
Influencias y repercusiones[editar]
Tomás, aun siendo teólogo, destacó por haber leído y estudiado exhaustivamente a todos los
intelectuales referenciales del momento, filosóficos incluidos, de ahí que pudiera alcanzar una
síntesis tan extensa y consistente. Los materiales para su pensamiento son de muy diverso
origen:
En primer lugar de Platón. A él se le debe cierta doctrina de la participación (aún no
plenamente metafísica), para explicar la relación entre Dios y las criaturas, así como la
cuestión de los grados de perfección. Tomás también conocía a los estoicos como
antecedentes de la idea tomista de ley natural.
De Aristóteles coge sus teorías principales, aunque con la perspectiva cristiana del ser, como
se ha visto antes. Los conceptos de forma y materia, acto y potencia, substancia y accidentes
y Dios como fundamento último de los movimientos de la realidad (primera y quinta Vía).
Asume toda su teoría del conocimiento y las bases de su antropología: la concepción formal
del alma, su división tripartita, etc. En Ética y Política recoge el concepto y la clasificación
aristotélica de la virtud y completa sus aportaciones sobre la ley natural(base del derecho
natural, que, aún defendido por John Locke e Inmanuel Kant, es metafísico), y completa estos
esquemas con la referencia a la ley eterna y las virtudes teologales (ajenas a la misma cultura
griega). Por otra parte, la Lógica la acepta íntegramente desde su juventud.
Del pensamiento musulmán y judío, además de acoger sus comentarios a Aristóteles destaca
por su atención a Avicena en su distinción (aún inexacta, debido a su esencialismo) entre
esencia y existencia, y en la formulación de la Tercera Vía. Por otro lado,
de Maimónides recoge la defensa de la creación de la nada y su modo de entender las
relaciones entre la fe y la razón. En cuanto a lo cristiano, es fundamental recordar su adhesión
inquebrantable a la Biblia, los Decretos de los Concilios y los Papas (destaca Gregorio
Magnopor sus tratados morales y pastorales). Entre los Padres de la Iglesia destaca,
eminentemente, Agustín de Hipona en la relación de los atributos de Dios, la idea de la
creación o la tesis de la inmaterialidad del alma, la cuestión de la Trinidad entre muchas otras
(afinadas por su aristotelismo)
De otros neoplatónicos como Pseudo Dionisio Areopagita asume los aspectos neoplatónicos
de sus obras, como el concepto de participación y las grados de perfecciones, en clave
teológica. De Boecio, sus aportes a los dogmas trinitarios y cristológicos. Alberto Magno, en
último lugar, le introduje en el conocimiento de Aristóteles y le inició en la cuestión de los
trascendentales.