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Elisión y representación de otredades subalternas en la praxis literaria de Mujica

Lainez (1947-1968).

0. Presentación.

Mujica Lainez durante gran parte de su trayectoria literaria recreó personajes pertenecientes

a sectores sociales distinguidos, con los cuales –en última instancia- se identificó. Más allá de

esa temática dilecta, en sus libros también construyó personajes sub-alternos.

Nos preguntamos acerca de cuáles fueron las principales opciones estratégicas puestas en

práctica por el escritor en distintos momentos de su producción, respecto a la construcción de

estos últimos personajes (ajenos respecto a la identidad cultural del agente).

Según lo anterior, nuestro objetivo principal fue el de reconocer si se sostiene un principio

de coherencia entre:

a) la variación respecto a las opciones discursivas acerca de la elisión o producción de

esos personajes sub-alternos,

b) la variación coherente de lo que definiremos como lugar del agente en el sistema de

relaciones literario (Costa-Mozejko, 2002) , y

c) la variación de las condiciones objetivas; relativamente cambiantes del proceso social.

1. Aspectos teórico-metodológicos

1.1. Desde una dimensión sociológica, concebimos la trayectoria de MML desde los

siguientes aspectos:

) En relación al lugar del agente social en el sistema literario, construimos dicha

categoría junto a Costa y Mozejko; en tanto,

(…) el conjunto de propiedades eficientes que definen la competencia relativa de un sujeto social, dentro de un sistema de relaciones, en un momento/espacio dado, en el marco de la trayectoria. (Costa-Mozejko, 2002: 19; cursivas en el original).

) Ese agente no resulta ajeno a condiciones objetivas del proceso social. Condiciones que

comprometen la autonomía relativa del sistema de relaciones literario y las producciones de

sus agentes partícipes. En nuestro estudio, centramos nuestra atención en la incidencia de

condiciones provenientes del campo político sobre el literario.

3º) Por otra parte, más allá del grado de conciencia o de eficacia con las cuales el agente

lleva a cabo su práctica, postulamos que la praxis de éste sí guarda un principio de coherencia

con un interés específico en juego: en el sistema literario, generalmente, es el prestigio

reconocido por sus pares; capital a alcanzar o preservar. Aquí es donde resulta productiva

analíticamente la categoría de gestión de la competencia, en tanto un saber-usar, poner en

valor,

las

propiedades

o

recursos

que

dispone

el

agente,

a

la

vez

que

las

“(…)

predisposiciones y orientaciones a usar y poner en valor ciertos recursos más que otros, o de

ciertas maneras más que de otras (…) resultados de los aprendizajes realizados en la propia

trayectoria”. (Cf. 2002: 28)

1.2. Por otra parte, desde el análisis del discurso, partimos del hecho de que ese agente

identidad social-, produce un enunciador identidad textual, mediante el cual da forma textual

a un mundo narrado (Costa-Mozejko, 2007). Y es a partir de ese simulacro textual y el mundo

narrado, mediante los cuales resulta posible observar las opciones estratégicas materializadas

por el agente.

Postulamos que tales opciones realizadas no fueron las únicas posibles. Es en ese sentido que

hay cierto margen para la estrategia: el agente no está determinado (su práctica realizada no es

la única posible), pero tampoco sus opciones son el producto de posibilidades “infinitas”;

(…) el texto surge de la conjunción de la necesidad y la estrategia. (Costa-Mozejko, 2002).

2. Al momento de construir metodológicamente el agente MML, uno no puede soslayar

ciertos recursos iniciales del mismo: sociales, culturales e institucionales, que permiten

comprender su identidad social y diferencial respecto a otros agentes.

Respecto a su condición social, señalamos que su padre, Manuel Mujica Farías, se graduó

de abogado y se asoció con Julio A. Roca (h), hijo de quien fuera presidente de la República.

También fue ministro en Buenos Aires durante el gobierno de facto de Uriburu (Cruz, 1978).

Además, en tanto capital social genealógico, hay que señalar que el primero de los Mujica en

llegar a Argentina en el s. XVIII se casó con una descendiente de Juan de Garay, fundador de

la segunda Buenos Aires. Por parte de su madre, Lucía Lainez Varela, tuvo ascendientes tales

como: Bernabé Lainez Cané, primo hermano de Miguel Cané y abuelo de Manuel Mujica

Lainez; también a Manuel Lainez fundador de El Diario (1904), periódico conservador de

principios del s. XX. (Cf. Cruz, 1978: 19).

Como incipiente periodista colaboró en el conservador periódico La Fronda. Medio desde

donde se opuso, franca y satíricamente, a Yrigoyen. Luego, ingresó a La Prensa y finalmente

en La Nación (donde trabajó hasta jubilarse). Posibilidad que tuvo mediada por ‘Bartolito’

Mitre, su amigo y nieto de Bartolomé Mitre, ex-presidente y fundador del diario.

A estos recursos heredados, y por cuestiones de tiempo, sólo distinguiremos tres lugares

constitutivos

y

pertinentes

de

la

trayectoria

del

agente

MML.

Lugares

variables

diacrónicamente (en grado y estructura de recursos) y desde los cuales enunció los textos que

aquí nos interesarán abordar.

Como hipótesis principal, enunciamos que las variaciones de lugar del agente social

guardan coherencia con variaciones sensibles en las opciones discursivas puestas en práctica;

las que primero invisibilizan (negación discursiva absoluta) y, después, construyen sub-

alternidades de manera disfórica y en diversos modos.

2.1. El agente social y su negación escrituraria sub-alterna (1947-1951).

El primer lugar construido parte del proceso de escritura y publicación de Aquí vivieron…

(1949) y Misteriosa Buenos Aires (1951).

Por entonces, respecto a sus recursos sociales, literarios e institucionales, el agente se

ubicaba en el lugar de alguien más o menos periférico en el sistema literario; aunque, con

acceso a ciertas posiciones centrales:

A) Ya había publicado sus dos primeros libros [Glosas Castellanas, 1936 y Don Galaz de

Buenos Aires, 1938]. Aunque, ambas ediciones pagas por su propio padre (Cruz,

1978). Ya trabajaba en La Nación, cuyo suplemento literario y relaciones intelectuales

definían al periódico como una institución central dadora de prestigio, junto con el

suplemento de La Prensa y la revista Sur.

B) Sin prestigio literario significativo, posee secundarios cargos oficiales. Por influencia

de su padre (interventor en la Pcia. De Buenos Aires, durante el uriburismo), MML se

desempeñó desde 1937 como Secretario en el Museo Nacional de Arte Decorativo y,

hacia 1940 como periodista en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

C)

Sin embargo, algunos de estos recursos diferenciales le fueron sustraídos en 1946 con

la asunción de Perón al cargo de presidente. MML fue despedido de esos últimos dos

cargos mencionados, bajo el argumento de “razones de mejor servicio”.

D) Respecto al sistema de relaciones literario de esa época, hay que atender la corriente

intelectual nacionalista emergente, como la representada por los escritores pro-

peronistas de Sexto Continente o de FORJA, más allá de las diferencias (Cf. Andrés

Avellaneda, 1983). Ellos desafiaban el ethos de los sectores intelectuales y artísticos

liberales más tradicionales (el núcleo duro de la revista Sur: Borges, V. y Silvina

Ocampo, Bioy Casares, etc.). Abogaban por paradigmas culturales y artísticos con

sostenidos fines políticos, afines al ascenso social de sectores populares, e incluso

medios; que pasaban por un buen momento en materia de conquistas laborales y

económicas.

A nivel del análisis del discurso, resulta comprensible que siendo la trayectoria y

reconocimiento noveles del agente, y habiendo perdido posiciones oficiales prometedoras en

instituciones estatales durante la gestión político-institucional del primer peronismo, MML

ponga en énfasis su capital social heredado en muchos de los relatos de Aquí vivieron (1949)

y Misteriosa Buenos Aires (1951). Los enunciadores creados construyen indirectamente,

mediante la incorporación de familiares históricos, el simulacro de escritor cuyo saber y

posición social legítimos (en condición de vástago de varios notables), le permite amalgamar

su árbol genealógico con los grandes hitos patrios.

De esta etapa del escritor debemos señalar, entonces, el desinterés por abordar temáticas

protagónicas de personajes subalternos argentinos en sus relatos y, lo que es más evidente, la

negación escrituraria de tiempos diegéticos más o menos cercanos a su época de enunciación.

Así, los relatos, todos fechados ficcionalmente en sus libros, van desde 1583 a 1924, en Aquí

vivieron… (1949), y desde 1536 hasta 1904 en Misteriosa Buenos Aires (1951).

Es decir, el agente elide en estos libros (elisión, en tanto opción estratégico-discursiva

negativa:

no

querer

escribir),

toda

recreación

temporal

que

se

superponga

con

su

contemporaneidad extra-discursiva (desde la que enuncia). Esta negación escrituraria, de no

abordar en sus diégesis ficcionales los años coetáneos en los que produce estas obras (el

presente extra-discursivo), puede comprenderse habida cuenta del franco ascenso social en

materia de recursos y derechos por parte de sectores sociales obreros y medios –que sentían

representatividad en Perón-, y que entonces ponían contra-hegemónicamente en discusión el

orden social establecido. Más aún, resulta un principio de explicación si se tiene en cuenta que

el autor fue uno de quien(es) fue(ron) perjudicado(s) por el gobierno del primer peronismo; tal

como hemos señalado.

Por otra parte, al interior del sistema de relaciones literario, que el agente no produzca en

sus ficciones personajes de sectores subalternos resulta una toma de posición artística opuesta

y diferencial, respecto a quienes sí los abordan en dichas ficciones: en ese sentido cobran

importancia contrastiva las prácticas de los escritores nacionalistas de FORJA, los de Sexto

Continente o la naciente A.D.E.A., que emerge como formación pro-peronista enfrentada a la

liberal S.A.D.E. (Avellaneda, 1983). Respecto a tal elisión estratégica, MML, ya en la década

del 70, sostuvo durante una entrevista que le realizó Clarín, lo que sigue:

Lo que yo he hecho ha sido dar testimonio de una clase. Ahora, que nadie me pida que cuente sobre las masas obreras porque no tengo idea de lo que es eso. Y muchos de los que escriben sobre ese tema, creo que tampoco. (Cit. en: González Tor, 1999; cursivas nuestras).

El agente expone su no querer manifiesto (presentado como un no-saber) respecto a recrear

la historia “de las masas obreras”. Además, esa supuesta y declarada incompetencia a la hora

de materializar literariamente ese periodo del proceso social en el cual sectores tradicionales,

liberal-conservadores, como el suyo, observaban con temor la posibilidad del fin de su

hegemonía a causa de esas “las masas obreras”, pone en relieve lo que sí sabe escribir, y, en

última instancia, lo que de hecho escribió. En ese sentido, no parece casual que los límites

cronológicos en las diégesis (1904 y 1924) se detengan poco antes de la irrupción masiva de la

migración interna fogoneada por el desarrollo industrial de los años treinta y cuarenta cuando

consolidan su lugar histórico las “masas obreras” devenidas en amenazantes y peronistas.

2.2. Construcción de la sub-alternidad disfórica: “La saga de la sociedad porteña” (1951-

1957).

Es a partir de 1951, luego de la publicación de Misteriosa

y hasta 1957, lapso de escritura

y publicación de cuatro novelas –Los Ídolos (1952),

La casa (1954), Los viajeros (1955) e

Invitados en el paraíso (1957)-, cuando se advierte que el autor optó por un desplazamiento,

tanto temático, temporal, como axiológico, en sus diégesis ‘nacionales’ (ahora sí, más o

menos contemporáneas). Ya no será la construcción literaria de un pasado enaltecido,

correspondiente a la gran Historia Nacional amalgamada con la suya familiar, sino la

construcción

novelesca

de

personajes

relativos

a

sectores

sociales,

en

su

momento

distinguidos, aunque ya venidos a menos. No obstante, junto con la creación de estos

personajes

el

agente

comenzará

a

construir

discursivamente

otros

personajes

(aunque

secundarios

respecto a los primeros). Es decir, MML deja de negar, elidir y empieza a

visibilizar artísticamente en su obra a personajes construidos como argentinos sub-alternos y

contemporáneos (respecto a la época de su enunciación).

Por cuestiones de tiempo, nos detendremos en algunos aspectos esenciales y alguna que otra

cita representativa en una de esas cuatro novelas de “la saga…”: La casa (1954).

La casa (1954) es una novela en la cual el personaje principal es una casona señorial

ubicada en plena calle Florida en el microcentro porteño. La diégesis está narrada en primera

persona por la misma casa, quien agoniza y está siendo demolida por unos albañiles: dice tener

65 años, y en 292 páginas nos informará desde sus comienzos en la década de 1880 hasta su

decadencia actual y definitiva.

Las fechas, años transcurridos, y citas sobre algunos hechos históricos dejan de ser

inocentes marcas textuales, cuando se establecen ciertas inferencias. Devienen en huellas que

permiten

comprender

algunas

hipótesis de trabajo. Veamos…

estrategias

discursivas

importantes, en

línea con nuestra

MML comienza a escribir este relato en 1953. La casa dice tener 65 años; es decir que se

construyó durante la conservadora y liberal década de 1880, c. 1885 (si es que uno se permite

la licencia –al sacar la cuenta- de partir del año de comienzo de la escritura de la novela por

parte de MML). Pero tal licencia, desde nuestra perspectiva socio-semiótica, cobra sentido al

someterla a prueba con ciertas condiciones objetivas del proceso social: Es conocido que 1953

fue un año de inflexión en Argentina. Los derechos otorgados por el peronismo a la clase

trabajadora e incluso capas medias para entonces se habían consolidado y la participación del

PBI de esos sectores sociales era inédita en retrospectiva. Por otra parte, la pérdida de

privilegios de capas liberales y tradicionales ya era plausible y objetivo desde la crisis

económica de 1890. Sin embargo, ese mismo año de 1953 fue también el año del costo de las

sucesivas sequías de 1951 y 1952 y los problemas económicos consecuentes para la gestión

peronista. También, el de un primer intento de atentado contra Perón y las consecuentes

detenciones de personalidades opositoras desde Alfredo Palacios a Victoria Ocampo (Cf.

Torre,

2002: 62). Un año que iba a consolidar y profundizar el clasismo existente y preludiar

desde

el incendio al Jockey Club (como sinécdoque de esa violencia entre clases) hasta el

debilitamiento y caída decisiva del peronismo en 1955. En contraste con esto, el lugar de

MML en el sistema literario había mejorado relativamente en cuanto a su reconocimiento, por

las publicaciones anteriores; en especial, Misteriosa

Así, desde un comienzo, la casa se queja del brutal ataque que sufre por parte del personaje

colectivo “albañiles” y se despacha descriptiva y ferozmente contra quienes atacan su material

prosapia: “Siento terribles dolores cuando los brutos esos andan por mis cuartos con sus

hierros, golpeando las paredes” (1954: 9)” Inmediatamente el narrador da forma original

a

ciertos ideologemas antiperonistas ya instalados en sectores medios y altos como el del “asado

con parquet”. Al respecto, mientras la siguen demoliendo los albañiles, informa: “Asaron unos

trozos de carne al reparo de lo que queda del gran comedor y se pusieron a devorar y a pegarle

unos besos amorosos a la botella de vino. Encendieron el fuego con astillas de la vieja boiserie

(…) y con unos fragmentos del techo italiano irreconocibles” (Ibíd., 58). Variante del motivo

de “invasión”, tan común en ciertos relatos de aquellos escritores liberales en esta época, en el

sentido de réplica discursiva que le otorga Andrés Avellaneda en El habla de la ideología

(1983).

2.3. Construcción de otredades subalternas satírico-cómicas, superado el peronismo

(1967-1968).

Durante el proceso de escritura y publicación de De Milagros y de melancolías (1968), el

lugar de MML es significativamente muy distinto a los que ocupó en su trayectoria previa. Ha

crecido su cartera de recursos que lo definen como agente: en 1963 obtuvo el Primer Premio

Nacional de Literatura por su obra Bomarzo (1962); pero además, luego de la Revolución

Libertadora de 1955, el escritor vuelve a ocupar posiciones institucionales públicas pero,

ahora, de grado superior: de periodista (cuando fue exonerado por Perón) pasa a ser nombrado

Director General de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Al año

siguiente, es elegido Miembro de la Academia Argentina de Letras (1956). Viajes oficiales;

seis meses en Europa durante 1958 y en 1959 es designado Miembro de la Academia

Argentina de Bellas Artes. En 1966 colabora con Alberto Ginastera para su ópera homónima

basada en la novela Bomarzo y, al año siguiente, Onganía los nombra oficialmente Ministros

Plenipotenciarios; subsidiándolos, para el estreno de esa obra en Washington; aunque el

mismo gobierno será quien censure luego su estreno en Buenos Aires previsto inicialmente

para ese año. Para el agente, los costos del peronismo parecen haber quedado definitivamente

atrás en su trayectoria, luego de 12 años acaecida la Rev. Libertadora.

En De Milagros y de Melancolías MML crea un ficcional espacio latinoamericano

estereotípico (con ciertas características que aluden al Noroeste Argentino). A partir de ese

locus ficcional, el narrador refiere su historia (parodia argentina y latinoamericana a la vez) y

la de sus personajes, desde el descubrimiento y colonización hasta un visionario e incierto

futuro (ya que el final de la diégesis resulta sugerentemente cíclico). En ese marco, los

personajes protagonistas resultan ser sucesivos arquetipos políticos (meros roles cómicos): El

Fundador, El Caudillo, El Líder, etc.

Citamos algunos fragmentos representativos sobre la construcción que hace el agente de

algunos espacios y personajes relativos al proceso “histórico” del “Líder”, con el objeto de

mostrar esta nueva construcción actoral sub-alterna:

Eligieron, para afincarse, la proximidad del Jipi del Frasco (…) y pronto se establecieron en los alrededores varios “morochos” más, a quienes unía la amargura de ser unos irremisibles proscritos del Presupuesto. Formáronse las familias y se multiplicaron barracs y tugurios (…) Los propietarios de las manzanas de la Mandioca [zona de privilegio], que se jactaban de su señorío, no los admitieron a gusto. (p.359)

Parodia literaria respecto a la conformación del conurbano bonaerense durante el periodo

intenso de migración interna (años treinta y cuarenta). Además se generan rencillas políticas

entre personajes colectivos que pujan durante el gobierno del Líder: “(…) el malestar se

extendía, allende la capital. Los Astilleros de Pucahuaca fueron ocupados por una multitud

‘morocha’, que anhelaba quitar sus cargos a los ‘rubios’”. (p. 405) Queda establecida la

relación paródica con las intervenciones institucionales ocurridas durante el primer peronismo

y que perjudicaron –como hemos visto- recursos del agente como sus puestos en el Ministerio

de RREE y el Museo de Arte Decorativo.

3. Resultados.

A

nivel

de

resultados, observamos

estabilidad/es

periódica/s

sostenidas

y sucesivas,

respecto a las opciones estratégicas mediante las cuales el agente elidió o construyó personajes

subalternos. Esto nos permitió observar y delimitar etapas de producción (variables).

Igualmente notamos que estas últimas guardan relación con sendas variaciones del lugar del

agente, así como de las condiciones objetivas del proceso social (especialmente políticas):

1º)

Invisibilidad: peronismo más presente (+) / agente, menor prestigio (-): inexistencia de

personajes subalternos contemporáneos

2º) Sub-alternidad disfórica (1ra. Visibilidad) gestión peronista en decadencia y término de la misma (–) y agente con mayor grado de prestigio (+): personajes secundarios

3º) Sub-alternidad satírico-cómica (2da. visibilidad) peronismo ausente en el gobierno y proscrito (- - -) y agente con legitimidad consagratoria (+++): personajes principales.

4. Bibliografía.

A) Obras literarias citadas:

- Mujica Láinez, Manuel. (1936) Glosas castellanas. Buenos Aires: Librería y Editorial La

Facultad.

- -----------------------------. (1938) Don Galaz de Buenos Aires. Buenos Aires: Imp. Francisco Colombo.

- ---------------------------------. (1949) Aquí vivieron, “Historias de una quinta de San Isidro, 1583-1924”, Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1951) Misteriosa Buenos Aires, Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1953) Los ídolos, Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1954) La casa, Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1955) Los viajeros, Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1957) Invitados en El Paraíso. Buenos Aires: Sudamericana.

- ----------------------------------. (1962). Bomarzo. Buenos Aires: Sudamericana.

De Milagros y de Melancolías. Buenos Aires:

Sudamericana.

------------------------------------. (1968)

B) Marco teórico-metodológico, biografías, fuentes historiográficas.

- Avellaneda, Andrés (1983). El habla de la ideología. Modos de réplica literaria en la Argentina contemporánea. Buenos Aires: Sudamericana.

- Cruz, Jorge. (1978) y (1996) Genio y figura de Manuel Mujica Láinez, Buenos Aires:

Eudeba.

- Costa, Ricardo y Mozejko, D. Teresa (eds.) (2002). Lugares del decir. Rosario: Homo Sapiens.

- ---- (2007). Lugares del decir 2. Rosario: Homo Sapiens.

- --- (2009). Gestión de las prácticas: Opciones discursivas. Rosario: Homo Sapiens.

- González Tor, Alberto. (1999) “Mujica Lainez amó el pasado y las palabras” en: Clarín.com,

“Sociedad”.

edición

(http://www.clarin.com/diario/1999/04/21/e-03901d.htm)

- Torres, Juan Carlos (2002). “Introducción a los años peronistas”. Torres, Juan C. (Dir.)

Nueva

Sudamericana.

(1943-1955), Buenos Aires,

del

miércoles

Argentina.

21

de

8.

abril

años

de

1999,

sección

Historia

Tomo

Los

peronistas