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JEAN PIAGET: “Psicología y pedagogía” (1969)

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos cambia lo que vemos”

I
Jean Piaget nació en Neuchatel en 1896. Desde
muy temprana edad mostró un interes por la biología y la
vida animal. Su formación como biólogo serán claves para
entender toda su obra.

Tras una crisis filosófica en su adolescencia,


comienza a interesarse por el problema del conocimiento.
Sin embargo, no renunciará nunca a dotar de soporte
empírico y experimental a sus intereses filosóficos, de
acuerdo con su formación científica. Por ello, emprende la
tarea de elaborar una epistemología de carácter biológico. Precisamente en la
psicología encontrará el puente entre la epistemología y la biología.

Trabajando en París junto a Simon sobre la validación de la escala de


inteligencia, se interesa más que por el resultado final que obtienen los niños de
diferentes edades, por las formas de razonar los diferentes problemas y por los errores
que se cometen en las diferentes edades. Fruto de este trabajo, publica en prestigiosas
revistas de psicología francesas, donde Claparéde (editor de una de ellas) le ofrece el
puesto de director de investigación en el Instituto Jean J. Rousseau de Ginebra.

Es en este centro, al que se incorpora en 1921, donde comienza a desarrollar su


proyecto de investigación destinado a precisar el contexto general del desarrollo de las
nociones como las operaciones lógicas (El lenguaje y el pensamiento en el niño, 1923;
El juicio y el razonamiento en el niño, 1924), la genesis del razonamiento causal (La
representación del mundo en el niño, 1926; La causalidad fisica en el niño, 1927) y del
juicio moral (El juicio moral en el niño, 1932).

En estas primeras obras ya aparecen los conceptos fundamentales del autor,


como lo son asimilacion, acomodacion, equilibrio, organización, reversibilidad,
egocentrismo, etc.; asi como también una primera descripción del desarrollo en
estadios.

A partir del nacimiento de sus tres hijos, Piaget comienza a acumular datos
observacionales sobre el desarrollo cognitivo temprano. Estas observaciones darán
lugar a una serie de libros en los que describe y explica la aparición de la inteligencia y
la lógica en el niño, la génesis de categorías básicas del pensamiento como son el
espacio, tiempo, causalidad y permanencia del objeto, y un tercero sobre la aparición
de la representación mental al final del estadío sensoriomotor. En estos libros Piaget
defiende la existencia de una verdadera inteligencia previa al lenguaje y señala que el
origen de la inteligencia se encuentra en la acción. La acción del niño fundamenta no

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sólo la inteligencia sensoriomotora, sino, a partir de la interiorización de esquemas de
acción, también la representativa.

Desde 1935 Piaget vuelve al estudio de niños más mayores. A la vez, obtiene
más medios y comienza a trabajar con colaboradores, publicando libros sobre tres tipos
de problemáticas: el desarrollo de la percepción, las caracteristicas más allá de la etapa
sensoriomotora y el desarrollo de aspectos infralógicos.

El gran prestigio académico de sus obras le permite crear en 1955 el Centro de


Epistemología Genética que dirigió hasta su muerte en 1980.

Jean Piaget publica “Psicología y pedagogía” en 1969, allí reflexiona sobre los
métodos educativos y sus bases psicológicas, y propone una renovación pedagógica.
El autor a través de una sólida argumentación reflexiona acerca de diversas cuestiones
en torno a la Pedagogía y a la Psicología de la Educación cuestionando, entre otros
aspectos, la escasa evolución que han tenido estas disciplinas (haciendo especial foco
en la pedagogía) desde la primera mitad del siglo XX.

Piaget afirma que, para juzgar el rendimiento de los métodos escolares, sólo se
dispone de los resultados de los exámenes con que se finaliza el período escolar.
Cuando, en realidad, la verdadera raíz pedagógica de análisis para el rendimiento
escolar debería basarse en la comparación de los resultados de las escuelas sin
exámenes, en las que se juzga el valor del aprendizaje de un alumno en función del
trabajo de todo el año, con las escuelas ordinarias donde la perspectiva de los
exámenes puede hasta incluso falsear el trabajo de los alumnos e incluso de los
maestros.

Con frecuencia se cree que el éxito de los exámenes constituye la adquisición


verdadera de conocimientos. Sin embargo, es cuestionable lo que después de un
período de tiempo queda en los alumnos en relación al conocimiento de un tema, una
vez superada la instancia de exámenes.

Otra cuestión que se plantea de suma importancia, es la relativa al cuerpo


docente y a la investigación. Menciona una destacada ausencia de la pedagogía como
disciplina científica y la imposibilidad de encontrar un equilibrio estable entre los datos
científicos y la práctica y/o las aplicaciones sociales. Es indispensable dar cuenta de los
factores sociales debido a que el desarrollo de una ciencia se encauza en función de las
necesidades y las situaciones de un medio social específico.

Surge también la cuestión económica como dificultad en la reclutación de


maestros de enseñanza primaria y secundaria. Factor no menor es el tema de los
sueldos docentes y la posición desvalorizada que posee el educador en la vida social.
La profesión de educador, docente o maestro no ha alcanzado el status al que tiene
derecho en la escala de valores. Por otro lado, surge la necesidad de afianzar e
incrementar la formación docente profesional dada la complejidad de factores que
entran en juego al momento de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Sobre la educación nos dirá que: “Educar es adaptar al niño al medio social
adulto, es decir, transformar la constitución psicobiológica del individuo en función del
conjunto de aquellas realidades colectivas a las que la consciencia común atribuye un
cierto valor.” (p.78) La educación, más que una formación, es una condición formadora

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necesaria para el desarrollo mental; educarse es, en el marco de la teoría operatoria de
la inteligencia, aprender a conquistar por uno mismo la verdad, cueste el tiempo y los
rodeos que cueste hacerlo; educar consiste, en definitiva, en “formar individuos
capaces de una autonomía intelectual y moral y que respeten esta autonomía en el
prójimo, en virtud precisamente de la regla de reciprocidad que la hace legitima para
ellos mismos”. (p.43)

Para Piaget la enseñanza implica tres problemas: En primer lugar, ¿cuál es el


fin de la enseñanza?: Acumular conocimientos útiles (y útiles ¿en qué sentido?)
¿Aprender a aprender? ¿Aprender a innovar, a producir algo nuevo tanto como a saber,
sea el campo en que sea? ¿Aprender a controlar, a verificar, a experimentar, o
simplemente a repetir? Dos términos hay, por tanto, en la relación que constituye la
educación: por una parte, el individuo en crecimiento; por otra, los valores sociales,
intelectuales y morales en los que el educador está encargado de iniciarle.

Segundo problema: una vez que los fines de la educación han sido escogidos
(¿y quién y en nombre de quién lo ha hecho?) hay que determinar cuáles son los cauces
necesarios, indiferentes a contraindicados para alcanzarlos: cauces de cultura, de
razonamiento y, sobre todo, cauces de experimentación, formadores de un espíritu de
experimentación y control activo.

Finalmente, una vez que estos cauces han sido elegidos, es necesario conocer
las leyes del desarrollo mental para encontrar los métodos más adecuados al tipo de
formación educativa deseada. (p.19)

En opinión del autor, “el fin principal de la educación es formar la razón intelectual
y moral” (p.21); y agrega que “el fin de la escuela es la formación de los alumnos en los
métodos de trabajo y no el triunfo en una prueba final que se basa únicamente en una
acumulación momentánea de conocimientos”. (p.119)

Como ya se expresó, la educación no es un hecho aislado, sino que forma parte


y está inmersa en los procesos de índole social. La sociedad es quien fija los fines de
manera espontánea por las exigencias del lenguaje, costumbres, tipos y modelos de
familias, etc. Los fines de la educación no se delinean al azar, sino por el contrario,
obedece a leyes sociológicas. No bastan sólo los fines, es necesario reflexionar acerca
de los medios que se utilizarán para alcanzar dichos fines con éxito.

En la elaboración de programas de enseñanza y selección de contenidos, es


fundamental no perder de vista la naturaleza de la inteligencia o del conocimiento, el
papel de la experiencia en la formación de las nociones y el mecanismo de las
transmisiones sociales del adulto al niño.

Sobre el papel desempeñado por los agentes educativos, sostendrá que el


educador sigue siendo necesario como animador “para crear las situaciones y construir
los dispositivos iniciales” (p.95) y además como el encargado de iniciar al individuo en
crecimiento en “los valores sociales, intelectuales y morales” (p.43)

Se menciona que el fin principal de la enseñanza es “desarrollar la inteligencia


y, especialmente, enseñar a desarrollarla por tanto tiempo como es capaz de progresar”.
Esta afirmación refiere a que, claramente, el desarrollo de la inteligencia no queda sujeta
sólo a la escolaridad. Las funciones esenciales de la inteligencia consisten en

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comprender e inventar, esto es: construyendo estructuras, estructurando lo real. Las
teorías más recientes subordinan la comprensión a la invención, considerando ésta
como la expresión de una construcción continuada de estructuras de conjunto. Puede
definirse la inteligencia en todos sus niveles como “una asimilación de lo dado a
estructuras de transformaciones, de estructuras de acciones elementales a estructuras
operatorias superiores, y que estas estructuras consisten en organizar lo real, en acto o
pensamiento, y no simplemente en copiarlo”.

II
Tal como señala Graciela Lamas (2000), “La gran preocupación de Piaget es
que habiendo tan poca experimentación en el campo de la pedagogía y de la psicología,
se realicen afirmaciones y se continúen ciertas prácticas escolares sin considerar su
real efectividad”.

El conocimiento es considerado por Piaget como un proceso que tiene un punto


de partida, que es un estado de menor equilibrio, o de desequilibrio, que luego, por un
proceso de reequilibración llega a un estado de mayor equilibrio.

Piaget considera que la maduración y el ambiente influyen en el desarrollo


cognitivo. No sólo el tiempo y la edad determinan el desarrollo intelectual, sino también
el medio ambiente físico y social. Ambos, ambiente y sujeto, condicionan el desarrollo.

El conocimiento posee, para nuestro autor, determinadas funciones básicas, a


saber:

a) La organización, que es el proceso de categorización, sistematización y


coordinación de las estructuras cognitivas, que se enriquecen por las posibilidades de
la persona y las exigencias del medio.

b) Este proceso da como resultado la adaptación, que a nivel biológico es un


proceso que regula los intercambios entre el organismo y el medio y a nivel psicológico,
es el proceso que implica cambios en la organización de las estructuras cognitivas
durante el proceso evolutivo; la adaptación es fruto de la asimilación y la acomodación.

c) La asimilación, considerada biológicamente, es el proceso de incorporación


de sustancias y energías externas al organismo. Psicológicamente, es el proceso de
incorporación de información nueva de objetos, interpretación de conocimientos nuevos
en función de esquemas o estructuras conceptuales disponibles;

d) La acomodación, desde el punto de vista biológico, es el proceso en el que el


organismo hace un esfuerzo para ajustarse a las exigencias de aquello que pretende
asimilar. Desde el punto de vista psicológico es el proceso en el que se realizan actos
tendientes a modificar o crear los esquemas en función de las exigencias de realidades
nuevas o complejas. Se produce una modificación causada por los elementos que se
asimilan (…) La inteligencia se desarrolla entonces mediante la asimilación de la
realidad y la acomodación a dicha realidad. (Lamas, 2000)

La búsqueda permanente de equilibrio, que nunca es estable, da lugar a la


dinámica del desarrollo y del aprendizaje de acuerdo a la siguiente secuencia:

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1) Conflicto: desajuste entre los marcos de interpretación de que dispone el
sujeto y las experiencias de la realidad.

2) Toma de conciencia: se hace evidente al sujeto que sus marcos interpretativos


son insuficientes. Por lo tanto, debe buscar nuevas hipótesis que den cuenta de lo que
percibe en el mundo exterior.

3) Búsqueda: tanteos, errores, percepciones que no se coordinan, e intentos


progresivos de una respuesta satisfactoria para el sujeto, que no se contradiga con lo
que la realidad le muestra.

4) Construcción: implica el logro de un nuevo equilibrio inestable, del que


momentáneamente resulta un nuevo esquema, suficiente para el sujeto, y permite que
sus hipótesis no entren en contradicción con la experiencia. (Lamas, 2000)

Por esta razón, el autor enfatiza un tipo de educación en la cual los individuos se
involucran en el aprendizaje activo en materias de su interés. El rol de la educación,
consistiría así, en proveer las oportunidades y los materiales para que los niños puedan
aprender activamente y formar sus propias concepciones. Es importante destacar el rol
atribuido a la acción en el aprendizaje: el niño aprende lo que hace, la experiencia y
manipulación del niño de los objetos le permitirá abstraer sus propiedades, cualidades
y características.

La teoría del desarrollo cognitivo o modelo de estadios del desarrollo intelectual


de Piaget es, probablemente, la fuente de mayor influencia en el estudio sobre el
desarrollo cognitivo del niño. Este modelo plantea la existencia de cuatro etapas
cualitativamente distintas del desarrollo cognitivo.

Las cuatro etapas corresponder a una etapa sensorio motriz (0 a 2 años), etapa
preoperacional (2 a 7 años), etapa operacional concreta (7 a 12 años) y una etapa
llamada de las operaciones formales (12 años en adelante). Cada etapa está marcada
por la posesión de estructuras lógicas de diferente y creciente complejidad, en que cada
una de ellas, permite la adquisición de habilidades para hacer ciertas cosas y no otras,
para tratar de diferentes formas con la experiencia. El paso por las etapas estaría
definido por los intercambios sujeto-objeto, en la medida que cada vez devienen más
complejos y elaborados (Coll, 1998).

Si bien Piaget desarrolló sus trabajos desde la década de 1920, no fue hasta
1960 que estos adquirieron real importancia y popularidad. Sus ideas sobre la teoría del
desarrollo intelectual generaron una revolución en la educación. Fue una teoría
psicológica con un fuerte impacto en la práctica educativa, generando la modificación y
revisión del currículum en muchos sistemas educativos. (Brainerd, 2003)

Según Brainerd (2003), luego de revisar los principios y estadios planteados por
Piaget, el desarrollo puede resumirse en 5 principios:

1- El aprendizaje de los niños está limitado por las restricciones de cada etapa.

2- La existencia de restricciones en cada etapa significa que los niños pueden


aprender conceptos relacionados con la edad, y este aprendizaje variará
significativamente en función del nivel cognitivo inicial del niño.

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3- La esencia del aprendizaje implica enseñar a los niños a aplicar nuevos
contenidos a las estructuras que ellos ya han desarrollado.

4- Los niños no pueden aprender a la fuerza a aplicar estructuras cognitivas que


aún no tienen. La arquitectura cognitiva primero debe evolucionar por su cuenta.

5- De estos principios se sigue que, intentar enseñar a los niños conceptos que
están más allá de su estadio de desarrollo cognitivo, es una pérdida de tiempo y esfuerzo
tanto para el profesor como para el alumno.

III
La lectura del texto de Piaget me ha aportado un análisis pormenorizado de los
diversos aspectos que hacen a la actividad pedagógica. El autor ahonda distintos temas
relacionados a la labor docente, como son los métodos de enseñanza, la planificación y
la estructuración de los contenidos, y también las ciencias en las que podemos
apoyarnos y de las cuales tomar principios.

Asimismo, ayuda e invita a los docentes a tener otras miradas sobre los alumnos,
como, por ejemplo, la de establecer una evaluación de los mismos no sólo por sus
calificaciones obtenidas en exámenes sino por su dedicación e interés hacia la totalidad
de la cursada. Los aportes de Piaget con respecto al alumno son de una verdadera
riqueza pues aborda aspectos que tienen que ver con su desarrollo. El autor también
destaca cuales son los métodos de enseñanza pertinentes a cada periodo evolutivo, lo
cual, provee a los docentes de una orientación por de más valiosa.

Dirigiéndonos hacia el plano social, una cuestión del texto que invita a reflexionar
en profundidad, es el hecho de que si es cada sociedad quien fija los fines de la
educación que ella misma proporciona a las generaciones que crecen, donde la
profesión del educador no goza de mucha estima social, vale preguntarse realmente
qué lugar le está dando la sociedad a la educación.

En relación a esto, un tema que considero de vital importancia es algo que Piaget
pregunta con suma claridad: ¿Cuál es el fin de la enseñanza: acumular conocimientos
útiles, aprender a aprender, aprender a innovar a aprender a controlar, a verificar o
simplemente repetir?

Si bien en el texto se plantean diferentes métodos de enseñanza, no es


infrecuente encontrarnos con que la lección se sigue impartiendo conforme a las
tendencias naturales del maestro, ya que resulta ser la solución más fácil. Partiendo de
este planteo, vale citar una interesante frase atribuida a Plutarco (historiador griego del
siglo I), que señala que “el cerebro no es un vaso para llenar sino una lámpara para
encender”. Tal vez, aprender a pensar, a reflexionar, a aprender, a conocer, a conocerse
son aspectos mucho más valiosos que la simple acumulación informativa de
conocimientos y lecciones.

En conclusión, podemos afirmar que Psicología y pedagogía conserva una


asombrosa vigencia a más de cuarenta años desde su publicación. Su lectura ha sido
muy estimable, no solo como parte del propio proceso de formación, sino también en el
desarrollo cotidiano de la profesión, pues podemos encontrar en él soluciones y

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alternativas a las distintas circunstancias y situaciones a los que el sistema educativo
nos enfrenta.

Bibliografía:

 Brainerd, C. J. (2003). Jean Piaget, learning research, and american education.


En B. Zimmerman & D. Schunk, Educational Psychology: a century of
contributions. NJ: Erlbaum.
 Coll, C. (1998). La teoría genética y los procesos de construcción del
conocimiento en el aula. En J. Castorina, C. Coll, A. Díaz, F. Díaz, B. García, G.
Hernández, et al. (Eds.), Piaget en la educación (pp.17-52). México D.F.: Paidós.
 Hernández de Lamas, G. (2000) Los desafíos del aprendizaje. Buenos Aires:
MD. Cap. II.
 Palacios, J. (2010). La cuestión escolar. Buenos Aires: Colihue. Cap. IV
 Piaget, J. (1969). Psicología y pedagogía. Barcelona: Ariel.