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Investigación y diseño shipibo konibo

Una necesidad para el diálogo entre artesanos y diseñadores


José Guillén Guevara – Consultor Artesanal. Pucallpa, diciembre de 2017.

Un hecho preocupante ha convocado a los artesanos shipibos en este I Encuentro Nacional de Artesanos
Shipibo y es la puesta en el mercado nacional de unos productos en seda, con la iconografìa shipibo konibo
estampada en ellos, por parte de una empresa importante. La necesidad de plantear una respuesta a este
hecho, que es considerado una apropiación ilícita de sus iconografías por parte de los artesanos, o en todo
caso, las alternativas al mismo, es la preocupación principal de los participantes en esta convocatoria.
Pero, ¿por qué hemos llegado a esta situación? o, ¿qué la ha propiciado? Varias respuestas pueden
plantearse y todas igualmente válidas: desde un vacío legal en nuestro ordenamiento jurídico que no
permite que los diseños que son de dominio público puedan patentarse o acogerse a la protección de la
propiedad intelectual, hasta la inacción de artesanos e instituciones públicas vinculadas, en plantear
alternativas y respuestas.
Comencemos diciendo que la concepción de diseño entre los diseñadores industriales y los artesanos
shipibo konibo, no es la misma. Mientras el diseñador considera al producto como un diseño en particular
que involucra forma, tamaño, color, textura, funcionalidad, etc., para el artesano shipibo el diseño es
fundamentalmente el kené: su iconografía ancestral. ¿Qué importancia tiene esto?. Mucha, pues para el
diseñador su producto, es decir su diseño, no sólo es la ornamentación (que puede ser una iconografía o
no que puede tener alguna importancia pero no es la predominante), sino fundamentalmente la
funcionalidad resultante que constituye el valor añadido al producto básico. Para el artesano, como hemos
dicho, el diseño es el kené, lo demás es accesorio. Esto que pareciera de poca importancia, dijimos que no
era así, pues para uno y otro de los involucrados, su propia concepción de las cosas hace que no lleguen a
un entendimiento fácil.
¿Cómo se podría facilitar ese diálogo entre artesanos y diseñadores para llegar a entendimientos concretos
y productivos?
El proceso para llegar a este resultado es largo e implica que tanto artesanos como diseñadores cambien
sus paradigmas hacia un diálogo intercultural de igual a igual: los diseñadores deben ser formados en lo
específico para comprender al artesano, su cosmovisión, sus procesos artesanales, sus materiales. Por su
parte, los artesanos deben también ser abiertos al cambio, a la innovación, a entender que hay otros
conocimientos (de mercado, de tendencias, de preferencias, etc.), que los diseñadores conocen y que
pueden facilitarle y mejorar su trabajo. Propiciado ya el diálogo, tenemos otros dos procesos que se
generan: por una parte la investigación y por otra, el desarrollo de productos que eventualmente deviene
en colecciones.
La investigación es sumamente importante en la artesanìa pero nadie lo está haciendo formalmente.
Mediante ella, podemos conocer mercados, tendencias o tambièn rescatar (es decir recuperar), piezas,
técnicas o procesos que se estaban perdiendo sea por influencia del mercado o la moda y costumbres
(como por ejemplo, la técnica de telar de cintura, casi extinguida entre los shipibo konibo). Una buena
investigación le permitirá también al diseñador, plantear con base sus prototipos a desarrollar a los
artesanos y juntos, comenzar el proceso de desarrollo de productos (lo que se ha venido en llamar el co-
diseño, diseño sostenible o eco-diseño).
Esta co-creación de ambos, en base a la comprensión del contexto, los materiales y las técnicas que utilizan
los artesanos son la base para el desarrollo de productos, en donde la labor del diseñador se vuelve más
específica e importante pues debe orientar al artesano en cuanto a la producción, el mercado y los costos
y uso eficiente de los recursos con que se cuenta en el taller (incluyendo los cambios tecnológicos y de
innovación que tenga que hacerse). Como resultado se tiene listo el primer prototipo, el cual todavía tiene
que someterse a pruebas (test), mejorar la propuesta, volver a testear, etc, hasta tener el producto final.
No termina todavía ahí el proceso, sino que debe saberse comunicar al mercado mediante una adecuada
estrategia e imagen institucional y buscar su posicionamiento y sostenibilidad. Por supuesto, la autoría
debería reconocer a ambos, el artesano y el diseñador, por igual.
Son numerosos y variados los temas de investigación que podrían plantearse, todos de capital importancia
para el desarrollo artesanal y en los cuales, la participación de los artesanos es crucial:
1. Protocolo de obtención de un tinte natural que pueda aplicarse sobre tejidos planos de algodón.
2. Rescate iconográfico de las diversas familias de kené
3. ¿Se puede asignar algún significado a los kené?
4. ¿ Existen ícaros ligados a determinados kené?
5. Métodos naturales y químicos de fijado de telas pintadas shipibo konibo.
6. Perspectivas de la moda étnica shipibo konibo en el ámbito nacional e internacional.
Y así podríamos proponer muchos otros, incluyendo algunos específicos p)ara otras líneas artesanales
como la cerámica (mejoramiento de pastas cerámicas, alternativas al uso de la apacharama, mejoramiento
de las técnicas de horneado, etc.), la bisutería (métodos de curado de semillas), etc
A manera de conclusión diremos que existe una conexión estrecha y muy fuerte entre la investigación y el
mejoramiento de la artesanía y que en esta tarea deben involucrarse de manera directa la Universidad
Intercultural de la Amazonía, el Centro de Innovación Tecnológica de Artesanía y Turismo (CITE Artesanía
Ucayali), los artesanos, los diseñadores, los especialistas artesanales. Felizmente existen fondos
concursables dentro del programa Innóvate Perú del Ministerio de la Producción, Finseyt, CONCYTEC,
Ministerio de Cultura, MINCETUR, etc. Los resultados de estas investigaciones permitirán un diálogo
intercultural informado y fructífero entre diseñadores y artesanos, que a su vez permitirán producir
mejores productos, con identidad cultural, consensuados y aceptados en el mercado.
Llamo finalmente a la reflexión a los artesanos a que modernicen sus diseños con mucho cuidado y respeto
por sus tradiciones y la cosmovisiòn indígena: el círculo central que actualmente usan de manera
generalizada en sus telas pintadas y bordadas es una elemento de reciente adaptación (aproximadamente
unos doce años), el árbol de la vida (menos de cinco años), la flor, el corazón, las hojas de ayahuasca
(igualmente, unos cinco años atrás); sin embargo, mientras el tema de ayahuasca por ser una planta
maestra de la cosmovisión konibo y elemento esencial del turismo shamánico, es un elemento propio y
pertinente, los otros son extraños: el círculo central es propio de la cultura kuna cuyos artesanos lo plasman
en sus molas, el árbol de la vida es de influencia hindú y más todavía cuando usa colores que son extraños
a los colores tradicionales. Si el artesano no es consciente de su cosmovisión, puede llegar a la aculturación
(es decir el abandono de su propia cultura para adoptar elementos de otra foránea), con lo cual se estaría
condenando a la desaparición de la extraordinaria artesanía shipibo konibo.