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EL CAMINO DEL CORAZÓN

Ahora, comencemos.
Amados amigos, vengo a permanecer contigo donde crees estar. Yo no vengo por mí, sino por
ti. No vengo a enseñarte, sino a amarte hasta que elijas, desde lo profundo de tu propio ser,
dejar de lado cada ilusión a la que le hayas dado crédito y recordar la Verdad que sola es
verdad.
Pues en verdad en esa hora, hay una trascendencia de todo lo que conoce limitación. Hay una
trascendencia de todo lo que conoce el ir y venir, nacimiento y muerte. Hay sólo la Mente de
Cristo dentro de la cual cada uno de nosotros –como una chispa de luz divina, como es el rayo
de sol al sol- descansa eternamente en perfecta comunión y comunicación siempre.
El gran secreto es éste, es el estado de tu realidad. En cada y todo momento, permaneces en
comunión perfecta con la totalidad de la creación ya que todas las cosas no son sino
modificaciones temporales de una energía fundamental que he escogido llamar la Mente de
Cristo, la descendencia del Padre.
Amados amigos, vengo a donde eliges estar. Y si eligieras abrir ese lugar dentro del corazón y
dentro de la mente en el cual puedes comunicarte conmigo directamente, yo te encontraré allí
igualmente.
Lo que es importante entonces, como punto de comienzo, es considerar este simple hecho: Tu
experiencia es siempre el efecto de donde elijas enfocar la atención de tu consciencia, siendo
en sí misma ilimitada por siempre, abrazando toda la multitud de dimensiones de la creación.
Permaneces en eso que abraza todas las cosas, en todas las formas y en todos los tiempos. En
verdad, no conoces separación alguna, nacimiento ni muerte, ganancia ni pérdida.
Conforme enfocas tu atención en leer estas palabras, reconoce como tú, como ser ilimitado,
has escogido deliberadamente participar en esta forma de experiencia. Leerás palabras que
contienen ciertos significados para cada uno de ustedes. Y cada uno coloreará ese significado
de acuerdo a las percepciones sobre las que tú hayas elegido darle valor.
¿Significa esto que algunos están adelante y otros atrás? Eso sólo parece de esa manera. En
realidad cada uno de ustedes es igual. Cada uno de ustedes elige desde su infinita libertad
atraer hacia sí mismos ciertas frecuencias de vibración, ciertas formas o calidades de
experiencias. Esa libertad es en la que permaneces siempre, desde antes de la fundación de
este mundo y mucho después de que este mundo deje de ser.
En cada y todo momento, no puedes ser víctima de lo que ves y nada está fuera de ti. Lo que
experimentas lo has pedido directamente y deliberadamente para ti mismo. Si sostienes el
pensamiento, “No me gusta lo que he pedido para mí mismo”, eso está perfectamente bien.
Pues has pedido para ti mismo la experiencia de ser juzgado por ti mismo. Simplemente mira
con la inquietud de un niño y observa que se siente y pregúntate, “¿Es esta una energía en la
que deseo continuar metido o escogería alguna otra cosa?”.
Pues ultimadamente, cuando todas las posibles alternativas dentro del sueño de separación
han sido hechas, han sido probadas, han sido sentidas y han sido conocidas, finalmente allí
emerge la calmada, la tranquila voz del espíritu que habla a través del alma, susurrando la
única Verdad, la única Realidad, el único Amor, la única Paz y la única dicha que es continua.
Entonces el alma comienza a retornar desde las cosas de este mundo creado. Comienza a
retirar su atención de los apegos a todas las cosas que ha llamada para sí misma. Y comienza a
trascender el sentido de identificación con las frecuencias de vibración con las que sólo
pretendía jugar, pero que luego las tomó seriamente. Es la seriedad dentro de la mente lo que
es la creación del ego. Y es la gran seriedad lo que mantiene las vibraciones de lo que no
seguirías eligiendo ya experimentar más dentro del campo de tu ser, dentro del campo de tu
alma.
Mientras tú como el alma –la chispa divina individual- comienzas a elegir retirar tu atención y
el valor que le habías dado a todas las cosas, conforme empiezas a simplificar la naturaleza de
tu propia consciencia, conforme te das cuenta que te puedes rendir a algo que parece estar
más allá de ti y que puedes entretener el pensamiento insano de confiar en lo invisible, vienes
más y más a ser menos y menos.
Conforme te vuelves menos y menos de lo que pensabas que eras, inversamente, te vuelves
más y más, en lo que tu Padre te creó para ser – el pensamiento de perfecto Amor en la forma,
un canal, un simple vehículo a través del cual el Amor del Espíritu pueda irradiar. Tu única
tarea se convierte en limpiar tus ventanas, pulir tus pisos y desyerbar tu jardín para que esa
Luz pueda esparcirse sin impedimento.
Ya no encontrarás más tu necesidad de defender tus percepciones con las que te has
identificado erróneamente. De hecho sabrás cuando hayas llegado al estado de despertar. Ya
que ahora serás capaz de mirar sobre todas las cosas creadas que alguna vez hayas
experimentado, todas las reacciones que hayas sostenido dentro de tu mente, todas las
percepciones, todos los juicios, todos los deseos que hayas sostenido por alguien o algo. Y
conforme ellos surgen en tu mente, no perturbarán tu paz.
No encontrarás nunca más la de defender la percepción con la que te habías identificado en
error. Sabrás en verdad cuando habrás llegado a ese estado de despertar. Ya que podrás mirar
a todas las cosas creadas que alguna vez hayas experimentado, todas las reacciones que hayas
mantenido alguna vez dentro de la mente, todas las percepciones, todos los juicios, todos los
deseos que alguna vez hayas tenido por cualquiera o cualquier cosa. Y conforme ellos surgen
en tu mente, no perturbarán tu paz.
Y sonreirás. Verás que dentro de tu consciencia ha emergido toda santidad y toda maldad. Has
sido ambos el santo y el pecador. Y tu alegría y tu infelicidad han sido simplemente un efecto
de dónde has escogido ubicar tu atención.
En verdad amados amigos, vengo a encontrarme contigo donde quiera que estés porque he
elegido usar el poder infinito de consciencia dado a mí del Padre –como igualmente es dado a
ti- para descubrir que tan profundo gozo puede ser cuando la mente está enfocada sólo en ver
desde y ver sólo, la Mente de Cristo. He, por lo tanto, pedido a mí mismo toda multitud de
experiencias –inclusive cuando estuve caminando sobre tu amada Tierra como un hombre-
para retarme a mí mismo, para probarme a mí mismo, para prepararme a mí mismo a
elevarme sobre, y trascender todas las posibles experiencias que pudieran distraerme de mi
recuerdo de quien Soy.
Por cierto, mi crucifixión fue simplemente el clímax de mi propia elección directa de ser
retado por los eventos de espacio y tiempo de forma que pudiera cultivar dentro de mí mismo
la habilidad de ver desde y ver sólo, la perfecta pureza de la Mente de Cristo.
Lo que estoy tratando de decirte es que en cada y todo momento, lo que estas experimentando
en el reino de tus emociones y mente, y los efectos –en un segundo plano- dentro del cuerpo
están allí porque tú, desde tu infinita libertad, has simplemente seleccionado esa experiencia
para enfocar tu atención en ella de tal manera que puedas ver cuáles son sus efectos.
La locura no viene de haber elegido ver otra cosa distinta a la Mente de Cristo. La locura que
experimentas como tu dolor, tu sufrimiento, tu búsqueda y tus dramas vienen sólo de tu
errónea elección de identificarte con lo que surge en el campo de tu consciencia. Tú por lo
tanto, pierdes la visión de inocencia. Puesto que todos los eventos son perfectamente neutros,
y eres libre de verlos de la manera que desees.
Cuando un niño nace –y muchas de ustedes que son madres saben esto- puedes experimentar
un profundo gozo que es indescriptible. De la misma manera también puedes experimentar
miedo y limitación ante el pensamiento de tener que ser responsable por un niño. Cuando
alguien amada muere y experimentas dolor y sufrimiento, ten por seguro que es porque has
elegido limitar tu atención. Luego todo lo que puedes ver es la pérdida de un cuerpo animado,
por lo cual te convences a ti mismo de que te has separado de ese ser amado.
Hablo desde la experiencia de que la separación es una ilusión. Cuando la muerte ocurre en tu
plano, en ese preciso momento todavía tienes el poder de elegir reconocer que algo ha cambiado
y cambiar tu atención hacia una facultad diferente, que el cuerpo nunca podría contener. Una en
la cual percibes, oyes y te comunicas con esa chispa de divina luz –el alma- que pareciera haber
renunciado a la idea de tratar de mantener animada su forma física. Esto es imperativo. De hecho,
es el propio primer paso de El Camino del Corazón.

EL PRIMER PASO EN EL DESPERTAR


El primer paso en el despertar está en permitir dentro de la mente este axioma de la verdad:
Nada que experimentes es causado por algo fuera de ti. Experimentas sólo los efectos de tu
propia elección.
Durante la primera parte de este curso, estaremos construyendo lección por lección sobre lo
que estoy eligiendo llamar El Camino del Corazón. Es un camino desconocido para el mundo.
Es un camino desconocido para muchos que se llamarían a sí mismos maestros espirituales.
Ya que no es un camino para descansar en o para ser dependiente de medios mágicos.
Es, más bien, aquella vía que cultiva dentro de ti la decisión de girar tu atención sobre tu
propia mente, sobre tu propio comportamiento, sobre lo que es cierto y real para ti momento
a momento. Para estudiarlo, para considerarlo, para sentirlo, para respirar la luz del Espíritu a
través de él, y para reentrenar la mente constantemente a que asuma completa
responsabilidad en cada momento.
¿Por qué es esto necesario? Porque sin ello, no puede haber paz. Sin ello, no puedes
trascender la falsa identificación que has escogido. Necesitas llegar al punto donde te dices a ti
mismo, “Me he hecho esto a mí mismo. Lo hice; debo corregirlo. No hay nadie a quien culpar.
El mundo es inocente”.
En las lecciones que siguen, te comunicaremos más y más profundamente los puntos más
puros de El Camino del Corazón. Por ser esa la manera en la que me fue enseñado a mí. Ese es
el camino que trae consigo la inversión de cada pensamiento que alguna vez hayas tenido
acerca de alguien o algo. Ese es el camino, únicamente, que te permite pasar de nuevo por el
ojo de la aguja y venir a descansar en la paz perfecta de la cual has emergido.
El Camino del Corazón no es el camino del intelecto. Pues en verdad ese aspecto de tu mente
nunca fue diseñado para ser tu maestro. Fue diseñado para ser el humilde y — si me perdonas
la expresión — muy estúpido sirviente de tu corazón despierto.
El corazón es aquel que siente todas las cosas, abraza todas las cosas, confía en todas las cosas
y permite todas las cosas. El corazón es eso en el cual el alma descansa eternamente. El
corazón es aquel que está más allá del espacio y tiempo y es esa chispa de luz en la Mente de
Dios, que es llamado Cristo. Sólo en eso encontrarás la paz que buscas.
Descubrirás que el camino del despertar no es el camino de la evasión, sino un camino de
veracidad. No es el camino de logros y orgullo, sino un camino de liberar de la consciencia cada
esperanza y cada deseo de ser especial — para verte a ti mismo como habiendo hecho progreso —
para así poder golpear el pecho con tu puño y esparcir las plumas de la cola. Es la trascendencia de
la esperanza de obtener, de alguna manera, la atención de Dios, para que Él mire sobre ti y diga,
“Oh, has sido una buena persona. Si, nosotros permitiremos tu entrada al Reino ahora.”
Es un camino en el que vendrás a cultivar — sin importar tus experiencias internas o grado de
despertar — la disposición y el arte de retornar a la simplicidad de mente-vacía y de no saber
con cada y todo aliento. Es una manera de vivir en la cual todas las cosas y todos los eventos
se vuelven un aspecto de tu meditación y de tu oración hasta que esté establecida nuevamente
dentro de ti la Verdad que es verdad siempre:
No mi voluntad, sino la tuya sea hecha.
Pues por mí mismo, no hago nada.
Pero el Padre hace todas las cosas a través de mí.
Imagina entonces un estado de ser en el cual caminas a través de este mundo aparentemente
apareciendo como todos los demás y sin embargo, eres vasto por dentro. Estás vacío adentro.
En verdad no deseas nada, aún cuando permites al deseo moverse a través de ti. Y lo
reconoces como la voz del Padre guiando tu personalidad, tus emociones e incluso tu cuerpo
hacia lugares, eventos, gente y experiencias a través del cual el tapiz de la expiación está
siendo tejido, a través del cual todos los Hijos de Dios son llamados a casa de nuevo.
Confías en el completo flujo de ello, sea que se te pida dar un discurso enfrente de diez mil
personas, o que se te pida decir a un amigo la verdad de tus sentimientos, o bien sea o no que
se te pida barrer las calles y vivir sin un centavo. Puesto que en verdad, esa mente que confía
en la Fuente de sus creaciones permite todas las cosas, confía en todas las cosas, abraza todas
las cosas y trasciende todas las cosas.
Ten por seguro que cuando sea que sientas frustración y ansiedad, es porque has decidido no
confiar en la Verdad. Y la Verdad es simplemente esta:
Sólo el plan de Dios para la salvación puede funcionar para ti.
Tu forma debe fallar siempre. Puesto que tu forma comienza con la ilusoria e insana asunción
de que eres un ser separado de la Mente de Dios y debes, por lo tanto, dirigir tu propio rumbo.
Pues si estás enfermo y en conflicto y no en paz, ¿Por qué decidirías que sabes cómo crear
paz? Requiere una gran humildad el aceptar el primer paso de este camino:
He hecho todo esto; Debo deshacerlo.
Pero no tengo idea de cómo hice esto.
Por lo tanto, debo rendirme a algo más.
Te doy este pensamiento, y te pediría que lo considere bien. ¿Qué si la mismísima vida que estás
viviendo, y cada y toda experiencia que está llegando a ti ahora desde el momento que decidiste,
“Tengo que despertar aquí”, ha sido enviada directamente a ti por tu Padre, porque tu Padre sabe
lo que es necesario desenredar dentro de tu consciencia para permitirte despertar? ¿Qué si las
mismas cosas a las que te estás resistiendo son la piedras angulares para tu llegada a casa? ¿Qué si
alcanzas una madurez con este camino en la cual estuvieras finalmente dispuesto a dejar que las
cosas sean tal como ellas son?

Si fue necesario barrer las calles, simplemente tomaste una respiración profunda y dijiste:
“Padre, tú conoces el camino a casa”, y comenzaste a barrer. Y a tu mente viene el
pensamiento: “Oh mi dios, no seré reconocido, no llamaré la atención, la gente no pensará que
soy especial si soy sólo un barrendero de calle.” Y aún reconoces, “Ajá, con razón mi Padre
quiere que haga esto. Debo dejar salir esto y así poder observarlo, para des-identificarme con
ello y aprender a ser la presencia del Amor en el barrer de las calles.” En verdad, te digo lo
más bajo entre ustedes — de acuerdo a tu percepción — es igual ya a lo más grande. Y no hay
ninguno entre ustedes que sea menos de lo que soy.
El Camino del Corazón comienza al aceptar humildemente de que has creado un completo
desastre dentro de tu consciencia. Has creado un laberinto y te has perdido en él y no conoces
el camino de regreso.
Comienza por aceptar que por ti mismo, no puedes hacer nada. Puesto que todo lo que has
logrado es la creación de un completo lote de dramas absurdos que no están ocurriendo en
ningún otro lugar excepto dentro del campo de tu propia mente. Ellos son como quimeras,
como sueños. En verdad, no hay diferencias entre un estado despierto — en el cual serías el
director de tu propia vida — y los sueños que tienes cuando tu cuerpo duerme en la noche.
Ambos son lo mismo.
Deseo dirigirte hacia la paz, incluso aquella paz que por siempre trasciende el entendimiento
y la comprensión del mundo. Deseo — porque mi Padre desea eso a través de mi — traerte
completamente hacia donde estoy para que quizás puedas descubrir que hay alguien que llegó
allí antes que tú. Y cuando mires más de cerca, dirás, “Ah, es mi Ser. Siempre he estado ahí,
pero lo olvide.”
Al final de todo viajar, al final de toda purificación — y en verdad la purificación todavía es
necesaria — descubrirás que despertar significa haber viajado a ninguna parte. Significa
haber llegado a una meta que nunca ha cambiado.
El despertar es sólo la remembranza. Pero es una remembranza no sólo del intelecto. No es
una idea, tal como pudieras entender las ideas. Es una idea que vibra a través de todo el
campo de tu Ser, de forma que incluso todas las células del cuerpo — mientras que todavía el
cuerpo permanece unido en su forma presente — despiertan y se relajan en la Verdad que
siempre es verdad.
Si fueras un jardinero, ¿no cultivarías el arte de desyerbar tu jardín? ¿No mirarías a versi la
tierra tiene justo la correcta humedad? ¿No mantendrías tus ojos en las nubes del horizonte y
en el calor del día? ¿No cubrirías las plantas delicadas que necesitan protección, mientras
crecen fuertes? Y si aquellos que vinieran no respetaran tu jardín, ¿no les pedirías que se
fueran, o construirías una cerca temporal hasta que el jardín esté lo suficientemente fuerte,
hasta que brote con suficientes frutos para que puedas darles incluso a aquellos que no lo
respetaron?
Se entonces, un sabio jardinero. Cultiva un profundo amor y respeto por ti mismo, pues no estás
aquí para “arreglar” el mundo. No estás aquí para “arreglar” a tu hermano o hermana. Es

sólo el amor lo que cura. Y hasta que te hayas amado a ti mismo completamente, a través de
haber purificado tu mente de cada pensamiento erróneo que hayas sostenido — hasta que te
hayas amado a ti mismo — en verdad, no amas a nadie ni a nada. ¡Salvo en esos breves
momentos cuando dejas tu guardia baja y el Amor de Dios irradia a través de ti tan
rápidamente que ni siquiera sabes que pasó! El sabio jardinero cultiva un estado de
consciencia en el cual el Amor de Dios es inevitable.
Amados amigos, aquellos de ustedes que han elegido responder un llamado a participar en
este camino, con esta familia, si ustedes hicieran su compromiso de confiar en su Creador por
haber establecido ante ustedes el camino que les lleva a casa, ustedes, en verdad, llegarán a
casa. Pero compromiso significa que no puedes irte de la habitación cuando los gritos
comiencen. Los gritos de los que estamos hablando, son los gritos dentro de tu propia mente,
dentro de tu propio cuerpo, dentro de tus propias emociones.
Significa que permanecerás con estas cosas a través de ser honesto sobre ellas, y amándote a
ti mismo por haber tenido incluso el poder de crear tales percepciones dementes de ti mismo
y del mundo a tu alrededor.
El Camino del Corazón es el paso final que cualquier alma puede entrar. Hay muchos estados
de despertar. Hay muchos caminos que pueden ser seguidos. Pero eventualmente “todos los
caminos conducen a Roma”, como ellos dicen. Eventualmente cada alma debe encontrar su
camino hacia El Camino del Corazón. Cada alma debe regresar a la verdad de que es tiempo de
tomar responsabilidad; de aprender a cultivar la habilidad de mirar sobre la profunda y
viciosa negrura de lo que he llamado “ego”, que no es nada más que un pozo séptico de
negación. Es aquello que carece de luz.
Comienza a traerle luz de nuevo a él simplemente observando tu propia mente, tu propio
comportamiento, tus propias reacciones con un sentido de asombro, con un sentido de
inocencia, con un sentido de infantilismo.
Pues ¿no está escrito que debes volverte de nuevo como un pequeño niño para entrar al
Reino? El pequeño niño simplemente se maravilla de todo lo que ve y dice, “Bueno, ¿qué tal
esto? Puedes imaginarte mirando a las partes más profundas y obscuras de tu propia sombra,
tus propias negaciones y ser capaz de decir, “¡Oh, qué tal esto!.” Recuerda que todo es neutro,
y todo lo que surge dentro de tu consciencia, no tiene efecto sobre la verdad de tu realidad.
El Camino del Corazón es el camino de cultivar la decisión de volverte a identificar con la Luz
que puede desaparecer toda obscuridad. No a través de pelear con ella, sino reconociéndola,
abrazándola como tu propia creación, y eligiendo de nuevo. El Camino del Corazón es el
camino que enseña. Y ahora comenzamos un estudio enfocado en profundidad, juntos, para
que así este camino pueda quedar establecido dentro de tu mente santa.

EL CAMINO DEL CORAZÓN TE LLAMA A CASA

Recuerda que la Verdad es siempre verdad. ¿No es el momento, amados amigos, para
verdaderamente dar un paso para asumir la propiedad de tu única realidad? El Camino del
Corazón no conoce la palabra evasión. No conoce la decepción, manipulación o control. No
conoce la culpa, aún cuando observa esas cosas surgir como ecos de viejos patrones ahora ya
superados. Él aprende a verlos, a reconocerlos, así como pudieras reconocer ciertas clases de
nubes que pasan a través del cielo. Y luego aprende a girar la atención de la mente para que
así una nueva elección pueda ser hecha.
El Camino del Corazón es el camino que te llama a casa. Y la llamada viene de esa parte
profunda de tu alma que está todavía en el Espíritu, que permanece como Cristo en la santa
Mente de Dios. Confía entonces, que eres como el rayo de sol al sol. No confíes en las
percepciones que has cultivado en error. No estás solo en el camino que transitas, y no viajas
aparte de tus hermanos y hermanas. Esta familia no puede conocer la separación. Porque una
vez que esta llamada a despertar a través de este linaje ha sido reconocida, aunque cuando
algunos cuerpos posiblemente no se comunican en espacio y tiempo, ten por seguro la
comunicación permanece y no hay manera de evadirla.
Ahora, comenzamos, El Camino del Corazón. Es hora de dar un paso hacia la disposición de
envolverte con el manto del compromiso propio a sanar cada obstáculo a la presencia del
Amor, que todavía para permanecer secretamente escondido en la profundidad de esa parte
de tu mente, que todavía lucharía para estar separada de Dios. Y para recordar que
verdaderamente eres la Luz que puede brillar amorosamente sobre cada aspecto de
obscuridad que hayas conocido.
A lo largo de este curso, vas a aprender cómo darte la mano con el diablo, y danzar un poco
con él y reconocer su rostro como el tuyo. Cuando puedas bailar con la obscuridad que has
creado, esa obscuridad se transforma en un ángel. Y la luz permanece con la Luz.
Te estaremos dando ciertas meditaciones y ciertas prácticas energéticas para ayudar a
cultivar dentro de ti una calidad del sentir que te permitirá reconocer energías que no te
sirven. Éstas serán dadas en una manera que trascienda lo que tu mente puede escoger pensar
de esas energías, y así puedas aprender más y más a guiarte con tu cuerpo, a guiarte con la
naturaleza de tu sentir y no con tu intelecto.
Tu intelecto no conoce nada excepto las trivialidades que les has lanzado dentro èl, como
basura dentro del basurero. El intelecto nunca puede traerte la sanación del corazón que es la
expiación. Él sólo puede ser utilizado para cuestionar en contra de las percepciones dementes
a las que estás acostumbrado, de modo que pudieras llegar a ver que tal vez hay un mayor
beneficio en renunciar a la insistencia de tratar al intelecto como tu dios.
Por lo tanto, verdaderamente amados amigos, baila, regocíjate y juega frecuentemente. Deja
que estas lecciones saquen de dentro de ti todo lo que no es valioso para la Mente de Cristo —
cada pensamiento de escasez, cada sentimiento de minusvalía y cada temor. Deja que surjan,
obsérvalos, abrázalos y transmútalos a través del amor de tu propio Ser y a través de tu
honestidad. Acepta dónde estás y no pretendas estar en otro lado. Puesto que los más sabios
son siempre los más humildes.
Estén por lo tanto amados amigos, en paz en todas las cosas. Pues nosotros que estamos en lo
que llamarías un estado incorpóreo, quienes estamos eligiendo participar con aquellos de
ustedes que están pidiendo ser ayudados a través de esta vía, ¡nos deleitamos en unirnos a
ustedes! ¡Nos deleitamos en amarlos! ¡Nos deleitamos en esperarlos para dar la bienvenida a
tu Ser a casa!
Te pediría que cierres tus ojos sólo por un momento. Toma una respiración profunda dentro
del cuerpo y déjala ir. Conforme el aliento sale del cuerpo, sostén el pensamiento de que ya no
hay nada valioso a lo que valga la pena aferrarse que te mantenga alejado de tu paz y tu
felicidad. Comprométete — completamente comprometido — a experimentar la felicidad,
incluso como has estado totalmente comprometido a la infelicidad, limitación y carencia. Dale
a tu Creador total permiso para barrer el sótano, limpiarlo. Allí abajo realmente no hay nada
que valga la pena defender o proteger.
Vas a suceder que conocerás la perfecta paz de la mente desocupada, sin conocimiento. Sabrás
lo que significa ser liberado del tiempo y ser confortado con lo que es eterno. Ni siquiera una
vez te permitas a ti mismo pensar que estás solo. Es una tontería, para ti, pensar que yo no
estoy contigo. Has pedido. He respondido. Estamos en comunicación. Eso es así. Y eso será así
hasta el final de toda ilusión.
La paz esté contigo siempre. Amén.