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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

(UAPA)

Participante

Wilma Nathalie Veloz Guzmán

17-7371

Asignatura

Psicología General I

Facilitadora

Carmen María Pérez, M.A.

Tema
Actividades de la primera semana

Fecha

Santiago, Rep. Dom.

22 de abril de 2018
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Breve historia de la psicología en
República Dominicana

Wilma Nathalie Veloz Guzmán


Universidad Abierta Para Adultos (UAPA)
Santiago, República Dominicana

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Tabla de contenido

Breve historia de la psicología en República Dominicana ..................................................... 1

RESUMEN DEL ARTÍCULO .................................................................................................................... 4

LA “PSICOLOGIA DEL DOMINICANO” ................................................Error! Bookmark not defined.

PRIMER CONGRESO INTERAMERICANO DE PSICOLOGIA..................Error! Bookmark not defined.

FUNDACION DE LOS DEPARTAMENTOS DE PSICOLOGIA ..................Error! Bookmark not defined.

REFLEXION SOBRE LA FORMACION PROFESIONAL ...........................Error! Bookmark not defined.

INVESTIGACION, PUBLICACIONES Y CONGRESOS .............................Error! Bookmark not defined.

EJERCICIO PROFESIONAL ...................................................................Error! Bookmark not defined.

CONCLUSION ..................................................................................................................................... 11

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ......................................................................................................... 12

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RESUMEN DEL ARTÍCULO

Se ofrece una breve historia de la Psicología en la República Dominicana.


Inicialmente, se hace una descripción y crítica de los primeros intentos por
caracterizar psicológicamente la personalidad del dominicano. En segundo lugar, se
describe detalladamente el Primer Congreso Interamericano de Psicología, y de
manera especial, la participación dominicana en el mismo. Luego, se describe el
proceso de fundación de los primeros Departamentos de Psicología, sus principales
protagonistas, y algunas diferencias teóricas reflejadas en los primeros planes de
estudios. Se hace una reflexión crítica del proceso de formación profesional. Se
citan los principales Congresos Nacionales e Internacionales de Psicología
celebrados en el país. Se describe el estado de la investigación psicológica, se
mencionan los principales órganos de publicación y se exponen brevemente las
normas que han regulado y actualmente regulan el ejercicio profesional de la
Psicología en el país. Finalmente, se reconoce el espacio ganado por la psicología
en la sociedad.

Palabras claves: Metapsicología, desarrollo de la psicología científica,


formación psicológica y ejercicio profesional.

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Breve historia de la psicología en República Dominicana

El primer intento por describir psicológicamente al hombre dominicano está


contenido en el ensayo "La Alimentación y las Razas" del periodista, cuentista y
sociólogo intuitivo dominicano, José Ramón López (1866-1922), publicado por
primera vez en Santiago de Cuba en 1896 (véase López, 1991). La tesis de López
se puede resumir en que la pobre salud física del dominicano, su atrofia intelectual
y su incapacidad para ascender a las formas más elevadas de la vida civilizada,
tienen su origen en la mala alimentación; ésta debilitó al hombre dominicano, le
empobreció la fuerza cerebral y lo hizo perezoso e indolente.

Tres son los rasgos principales que, en opinión de López, la degeneración causada
por la deficiente alimentación ha impreso en el carácter de los campesinos
dominicanos: La imprevisión, la violencia y la doblez. La imprevisión, porque la
previsión es una sucesión de esfuerzos mentales bien dirigidos, de los cuales no es
capaz un espíritu desprovisto de vigor y conocimiento. Sólo quien tiene
conocimiento de causa puede ser previsor, pues a fuerza de razonamiento, puede
ir de lo conocido a lo porvenir. Los degenerados, los escasos de entendimiento
apenas pueden columbrar el presente. En cuanto a la violencia, ésta es la
consecuencia natural de un entendimiento perezoso e ignorante, para el cual
razonar es trabajo recio y a veces imposible; por ello, en toda contradicción preferirá
siempre aniquilar al contrario antes que desarrollar una complicada argumentación
para convencerle.

En 1940 comienza una etapa nueva para el estudio de la psicología en República


Dominicana. Fue durante ese año cuando por primera vez se empezó a enseñar
algunas asignaturas psicológicas en la Facultad de Filosofía de la Universidad de
Santo Domingo, entonces la única universidad del país. El Dr. Fabio A. Mota,
médico de amplia cultura filosófica, profesor de Psiquiatría en la Facultad de
Medicina, enseñaba un curso de Psicología Anormal a los estudiantes de Filosofía,
mientras que el Dr. Salvador Iglesias, graduado en Filosofía en Roma y con cursos

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de Psicología en varias universidades norteamericanas, enseñaba los cursos de
Psicología General, Aplicada y Educativa.

En 1945 se publicó la primera obra de carácter psicológico en República


Dominicana. Fernando Sáinz, un exiliado profesor y escritor español, reunió y
publicó en forma de libro una serie de artículos sobre la psicología del dominicano,
los cuales habían aparecido previamente en las ediciones dominicales del Diario La
Nación, de Santo Domingo (Sáinz, 1945). Sobre una base puramente anecdótica,
el autor pretende describir la personalidad del dominicano, y lo hace en los
siguientes términos:

El dominicano es mucho más complejo que su apariencia. Su pensar es filosófico


teorético; sostenedor de doctrinas y opiniones. Pero si se trata de actuar es
preferentemente positivista y pragmatista. Salta de la metafísica al practicismo con
soltura que le permite no posar en el largo camino intermedio, que es la ciencia.

Siente la cortesía y la amabilidad en su sangre. Es generoso, sobre todo con los


extraños, y le encanta prestar servicios, tanto por lo que puedan beneficiar a quien
los reciba como por experimentar la sensación protectora. Disculpa los agravios y
desdenes y no guarda rencor largo tiempo.

Es genuinamente tradicionalista. Cultiva los usos y costumbres ancestrales


haciendo una traducción original a la época actual.

Es enormemente conformista. Acepta su suerte sin protesta. Resiste la adversidad


como un estoico, y celebra la dicha como un niño. Ama la vida como un epicúreo.
Se cuida, se medica y se trata con sabiduría y técnica populares inigualables. Al
servicio de su salud pone toda la gea, la fauna y la flora, la experiencia, los doctores,
los hechiceros y la corte celestial; pero si llega para él o sus deudos el último
momento lo acata con ejemplar conformidad.

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Las personalidades dominicanas de más calidad son sencillas, modestas, cordiales
y amables, dentro de un marco de gran dignidad. Las ficticias son de una fatuidad y
orgullo compensadores de su vacío interior. (Sáinz, 1945, pp. 181-183).

Posiblemente hay muchos dominicanos a los que la descripción anterior se ajuste


de un modo más o menos exacto. Pero posiblemente también hay muchos
puertorriqueños, cubanos, haitianos, etc. para los que la misma descripción es
válida. La razón de esto es que descripciones de ese tipo se basan en rasgos o
características que ocurren con mucha frecuencia en cualquier población humana.
El simple hecho de que cada persona conozca algunos casos para los que una
descripción es válida, produce una ilusión de validez que insensibiliza al observador
frente a evidencias falseadoras. Mientras más universales sean las características
incluidas en la descripción, mayor es la probabilidad de que ésta sea considerada
válida, pues habrá un número mayor de casos en cualquier población a los que
dicha descripción es aplicable; se trata del "efecto Barnum", nombre con el que
designó Meehl (1956) la fácil aceptación de que gozan las interpretaciones de la
personalidad basadas en descripciones muy generales (Snyder et al., 1977). Por
otra parte, hablar de un pueblo como una realidad homogénea es incompatible con
las diferencias debidas a las expectativas culturales vinculadas al sexo, la edad, la
clase social y el nivel educativo, y descansa en un error de analogía, al pretender
construir un discurso psicológico razonando por analogía a partir del universo
geográfico, jurídico y político. A pesar de las limitaciones señaladas, que son
comunes a la mayoría de los trabajos publicados sobre el carácter nacional
(Barnouw, 1967; Béjar, 1966), los ensayos del profesor Sáinz reflejan una sólida
cultura filosófica y una gran familiaridad con las teorías psicológicas predominantes
en Europa durante la primera mitad del siglo XX. Es lamentable que sus trabajos
no provocaran el interés de los pocos interlocutores calificados en Psicología que
había entonces en el país.

Un año después, 1946, el Dr. Antonio Román Durán, psiquiatra español exiliado en
República Dominicana, publicó entre enero y febrero, en el Diario La Nación, seis

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artículos sobre diversos temas, tales como la tartamudez desde un punto de vista
psicodinámico, la conducta del jugador, los instintos, la masculinidad y la
femineidad, el alcoholismo y las toxicomanías. Ese mismo año, Rafael Fco.
González publicó en la Revista Jurídica Dominicana una artículo sobre el
Psicoanálisis y el Derecho Penal (González, 1946).

En 1950, el dominicano Enrique Patín, Dr. en Derecho y Filosofía, publicó un


opúsculo que contenía dos ensayos (Patín, 1950). El primero y más extenso trata
de los complejos del pensamiento dominicano y el segundo sobre el alma de nuestra
plebe. El autor suscribe la tesis de la existencia del alma colectiva, y señala que así
como los sujetos padecen de prejuicios o de trastornos psicopatológicos, tal sucede
con las almas colectivas. Un complejo es definido como "un conjunto de
pensamientos prejuiciosos que siguen orientación determinada y están dotados de
cualidades comunes entre sí" (Patín, op., cit., p. 7). A manera de resumen sobre
los complejos del pensamiento dominicano, el autor señala:

El pensamiento popular dominicano es afectado por una serie de conjuntos de


prejuicios que hemos denominado completos. Estos nos inducen a juzgar superior
todo lo extranjero por el solo hecho de serlo. A darle sentido colonial a nuestras
cosas políticas, sociales o nacionales. A sentirnos afectados por las condiciones
geográficas de nuestra Patria. A creernos amenazados por Haití o a reputar como
despreciables o perjudiciales las cosas haitianas. A considerar como superiores las
personas o las cosas de una región por el solo hecho de pertenecer a ella. A adoptar
ideas y costumbres típicamente yankis, por reputarlas originales y superiores a las
nuestras. Y, por último, a identificarnos con la crisis cultural europea, provocada
por las dos últimas guerras mundiales (Patín, op. cit., pp. 44-45).

Patín considera que a los dominicanos nos falta una noción clara de lo que somos
como pueblo y de cuál es nuestra psicología, pues aunque sabemos lo que somos
geográfica e históricamente, todavía no disponemos de una obra que nos diga

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desapasionadamente lo que somos, psicológicamente hablando. A fin de superar
los complejos que lo aquejan,

El pueblo dominicano necesita de una ideología sabia que le dé conciencia de su


propio valor, que le quite de los ojos la bruma que empaña su visión. La carencia
que hay en nosotros de hombres de pensamiento dificulta la empresa. Por lo regular
la mayor parte de nuestra juventud se inclina al Arte, muy pocos se entregan al
cultivo de la Filosofía o la Ciencia.

Conocer lo que somos; saber lo que fueron nuestros antepasados; valorar


certeramente sus actos; apreciar con exactitud lo que valemos, tal es lo que
esperamos que nuestros hombres de estudio nos hagan aprender. (Patín, op. cit.,
pp. 28-29).

Finalmente, el autor termina su primer ensayo afirmando la necesidad de la higiene


mental, del fortalecimiento de la mente con principios o ideas sanas que constituyan
verdaderas barreras contra la intromisión de ideas perniciosas o nocivas.

En el segundo ensayo incluido en el opúsculo mencionado, Patín habla de la vida


en los arrabales de Santo Domingo, de manera especial en los patios llenos de
habitaciones denominados cuarterías, y de la psicología de sus habitantes, a los
que genéricamente llama plebe; de ahí el título del ensayo como El Alma de Nuestra
Plebe. Según el autor,

"En nuestros arrabales, el campo y la ciudad se juntan. Lo animal y lo humano. Lo


civilizado y lo salvaje. Tal amalgama de cosas origina choques de instintos y
razones que engendran un tipo de hombre: el plebeyo" (Patín, op. cit., p. 30).

Al considerar al plebeyo como un salvaje de arrabal que aún no ha superado el nivel


de funcionamiento puramente instintivo, el autor expresa:

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Sexo y estómago son los polos vitales de su vida. En ninguna parte como en el
arrabal ejerce el estómago su atroz tiranía. El hombre vulgar sólo vive para
satisfacer, principalmente, sus necesidades alimenticias y sexuales.

Después del estómago, el más poderoso tirano de nuestra plebe es el sexo. En


nadie como en ella tiene éste tanto poder. La sexualidad se le exacerba de modo
extraordinario. (Patín, op. cit., p. 32).

Entre las características que el autor atribuye a los habitantes de los arrabales
sobresalen la falta de higiene, la sensualidad, la concupiscencia, el egoísmo, la
catatimia, la inmoralidad, la irracionalidad, la bullanguería, la extroversión, la
superstición, la obscenidad y el sadomasoquismo.

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CONCLUSION

La psicología dominicana avanza en la medida que las carreras de psicología, que


en nuestro país se dedican a la formación de psicólogos y psicólogas, puedan
mantener una preocupación constante y efectiva hacia el logro de una labor
académica de calidad, una docencia actualizada, que vincule teoría y práctica, que
favorezca el pensamiento crítico.

El apoyo y entrenamiento suficiente para Fomentar la investigación en psicología.


Se requiere la vinculación entre las carreras de psicología existentes y las
organizaciones profesionales, lo cual haga posible aumentar las posibilidades de
realizar proyectos y programas conjuntos que contribuyan al fortalecimiento y al
avance de la psicología dominicana.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Anastasi, A. (1970). Psicología Aplicada (Vol. 1) Buenos Aires, Editorial Kapelusz.

Ardila R. (1978). La Profesión del Psicólogo. México, D.F., Editorial Trillas.

Ardila, R. (1983). La Síntesis Experimental del Comportamiento. Interamerican


Phychologist. 58, 4-8.

Ardila, R. (1986). La Psicología en América Latina: Pasado, Presente y Futuro.


México, D.F., Siglo XXI Editores.

Avelino García, Andrés (1955). Los Problemas Antinómicos de la Categorial


"Conciencia". Actas del Primer Congreso Interamericano de Psicología. pp. 539-
550. Santo Domingo, Editora del Caribe.

Avelino García, Daniel (1955). Fundamentos Psicológicos y Categoriales de la


Responsabilidad Penal y Civil. Actas del Primer Congreso Interamericano de
Psicología. pp. 602-606.

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