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94 Q Escritos psicopatológicos.

Fragmentos

E. Kraepelin

Paranoia (Lección 15)

Señores:

En el análisis de los síntomas de la locura la país natal, no sin perder sumas considerables en
atención de los autores se vio sobre todo atraída la liquidación de su negocio. A pesar de todo vi-
por los delirios y las alucinaciones, que con fre- vió de su capital, pasando su tiempo agradable-
cuencia coexisten en estados psíquicos diferen- mente en el bar, leyendo los diarios, jugando al
tes. Incluso, para algunas afecciones bien deter- billar o yendo de paseo. Además se dedicaba a
minadas, se ha tomado la forma del delirio como profundizar sobre toda una serie de proyectos de
signo patognomónico: delirio de grandeza, deli- los cuales esperaba sacar provecho y gloria. Así
rio de insignificancia, delirio de culpabilidad, de fue que presentó a un jefe de oficina de un minis-
persecución, etc.; y son estos delirios los que sir- terio un mapa, donde él había situado un montón
ven también para clasificar ciertas psicopatías. Sin de territorios deshabitados, cuya ocupación iría en
embargo, en ni opinión, la naturaleza del delirio beneficio de Alemania. Eran en África y en Nue-
es de poca ayuda para el alienista encargado de va Guinea; por sobre todo estaba la isla de Galá-
formular el diagnóstico de un síndrome mórbido. pagos, que Ecuador abandonaría sin inconvenien-
¿Acaso no pueden los deseos, los temores, reves- tes, y adquiriría mucha importancia tras la aper-
tir un aspecto idéntico en el transcurso de mani- tura del canal de Panamá. Poco tiempo después,
festaciones mentales muy distintas? Pero las múl- el ministro iba a Berlín y nacía la política colo-
tiples especies de modalidades clínicas están, a nial alemana. Por lo demás, su instigador no ha-
pesar de ello, lejos de carecer de toda influencia bía recibido ningún beneficio por ello. Siquiera
en lo que respecta al aspecto que tomará el deli- había obtenido la recompensa que otros países
rio, y en el curso de esta clase vamos a intentar le hubieran concedido. Por otra parte investiga-
estudiar más de cerca algunas formas del delirio ba sobre la manera de aclimatar cacaos y árboles
en enfermedades netamente caracterizadas. de China en nuestras colonias. Asimismo encon-
El primero de los enfermos del que les voy a tró un nuevo procedimiento de remachado de
hablar es un hombre de 62 años, un hombre de vías férreas, con el que se suprimían las sacudi-
ciudad. Entra aquí con aire de dignidad y, por el das del tren y se hacía imposible los descarrila-
modo elegante en que se sienta aunque sus ropas mientos; en fin, tenía ganado el derecho como
estén un poco raídas, da la impresión de ser un para obtener muchas buenas posiciones, tales
hombre de mundo, con su barba bien cuidada y como la de cónsul en Quito, pero siempre se le
sus lentes. En un principio se puso de mal humor hacía una zancadilla.
ante la idea de tener que hablar delante de tanta Arguyendo como razón que él no quería re-
gente joven; pero es cosa de un instante, y pronto bajarse, terminaba poco a poco por comerse su
comienza un discurso que no acaba nunca. En su fortuna. El Estado –dice– no fue honesto con él,
juventud fue a América, donde después de mil pero no se atormenta; para un hombre de su valía,
vicisitudes llegó a establecerse en Quito, logrando que habla tres lenguas, que conoce el mundo en-
hacerse como comerciante de una pequeña fortu- tero, no es difícil encontrar un empleo digno de
na. Vuelve entonces, hace de esto 21 años, a su él. En los últimos tiempos cayó casi en la miseria;
no pudo cobrar a sus deudores de América; como audacia de vestirse de hombre y, para obligarlo a
no tenía ya ningún dinero debió recurrir a présta- casarse con ella, le impedía encontrar empleo o in-
mos para los cuales exhibía a modo de garantía tentaba reducirlo a la miseria. Llena de sutilezas inven-
ingresos que el futuro le tenía reservado, los cua- taba mil subterfugios para aproximársele. Pero –conti-
les ciertamente habrían de restablecer su fortuna. núa– no es sin embargo por medio de tantas chicanas
Con el pretexto de darle un empleo se lo condu- que se llega a ganar el corazón de un hombre. El
jo a un asilo para crónicos. Allí trabajó en las sería quizás hoy el individuo más rico de California si
oficinas de la administración hasta el día en que la Bulldogg no se hubiese inmiscuido. Y también ella
se dio cuenta de que no se le pagaba en razón de es responsable de su encierro en el asilo. “Quién
los servicios que prestaba. Así es que intentó in- podría ser si no?”. En su casa, vaya donde vaya la
gresar a otro establecimiento; fue entonces que encontraba. Los agujeros de sus zapatos, las manchas
con un falso pretexto, se lo condujo a la clínica en de su ropa sólo podían provenir de la Bulldogg.
la que se halla detenido –dice– contra toda justi- El enfermo escucha con aire de entendido,
cia. He ahí, agrega con amargura a modo de con- e incrédulo, todos los argumentos que se inten-
clusión, la manera en que su patria le retribuye. ta oponérsele; pero éstos siquiera rozan su con-
El enfermo desarrolla con tranquilidad y sin vicción y él permanece siempre igualmente in-
conmoverse todo este relato, que en sus trazos quebrantable. Enseguida nos damos cuenta de
principales responde efectivamente a la realidad. que no toma en serio los puntos de que le ha-
Lo que llama la atención desde las primeras fra- blamos, está convencido de que no representan
ses es el contento de sí mismo, la pedantería con nuestra verdadera opinión.
que se jacta de su inteligencia y de su capacidad, Las ideas de persecución y la estima excesiva
tanto más cuanto que su instrucción es muy co- de su persona constituyen los síntomas esenciales
mún, de lo cual puede uno darse cuenta fácil- que presenta este hombre. Por otra parte, su com-
mente. Que él sea el iniciador de la política colo- prensión, su memoria, el conjunto de su com-
nial alemana es un hecho que toma por lo más portamiento son de lo más normales. Las ideas de
natural del mundo. A pesar de sus fracasos coti- persecución nos parecen patognomómicas del
dianos, a pesar de haber perdido su fortuna, está delirio. A pesar de que estén plenamente en
persuadido de que su actividad le valdrá, un día, contradicción con todo sentido común, el enfer-
honores y dinero. Y si le muestro cuán lejos está mo no siente la necesidad de darles bases más
la realidad de sus deseos, objeta: “Nadie es profe- sólidas y las mantiene tenazmente. Existen des-
ta en su tierra. He sido demasiado inteligente para de hace veintitrés años, al parecer, bajo la mis-
estos señores”. Para luego decir, gesticulando con ma forma, y todos los acontecimientos de la vida
presunción: “¿Qué es lo que quiere? Las faldas!”. diaria son interpretados en el sentido del delirio.
No sin antes protestar airadamente empieza a Para nuestro sujeto, la menor contrariedad, y últi-
contar que una mujer a quien dio el sobrenombre mamente aún su derivación a la clínica, en vez
de Bulldogg, hija del cónsul inglés en Quito, vie- de ser el resultado del curso normal de las cosas,
ne persiguiéndolo desde hace veintitrés o veinti- son producto de la intervención de determinada
cuatro años con proyectos de matrimonio. Ella se persona o de sus acólitos. En cierto modo ve el
las arregla para que él vaya de fracaso en fracaso. mundo entero a través de su delirio y las perse-
Incluso en América, donde en los últimos tiempos cuciones que sufre se vuelven cada día más in-
las cosas no le salían nunca como quería; utilizan- verosímiles. En todo encuentra a la Bulldogg al-
do una llave maestra le fueron robados centenares rededor suyo, y nosotros mismos no tardaremos
de restos de pájaros, únicamente por maldad. En en compartir la misma suerte que toda la gente
todas partes notaba las trampas de Bulldogg y de que resistió a sus deseos.
sus cómplices. “Algo tiene que haber en todo esto Las alucinaciones sensoriales, hasta donde se
para que nada me salga bien”. Esta americana puede abrir juicio no tienen parte alguna en el de-
media loca lo siguió hasta la región donde él habi- sarrollo de su delirio. Una vez, a decir verdad, cuan-
ta y se introdujo entre el vecindario; tendría la do pasaba frente a una casa, percibió detrás de las
persianas de una boutique un soldado voluntario lado su conducta. Rechazaba creer que su capital
que le apuntaba con su fusil; en ese mismo instan- estuviese agotado y que vivía de préstamos; per-
te alguien le gritó: “¿No ve que tiran sobre usted?”. suadía a la gente de que obtendría mucho dinero
Advertido por segunda vez, y al trastabillar, pier- en algún tiempo más, y finalmente llegó hasta a
de su sombrero. Fue entonces que constató, a nivel pedir varias jóvenes en matrimonio. Fueron co-
del lado izquierdo de la sien un raspón recubierto sas de este orden que motivaron la necesidad de
de sangre. Justo detrás de él estaba quien vivía en su primera internación en un establecimiento para
esa casa, un abogado que figuraba entre sus ene- alienados, pues con anterioridad no había toda-
migos; cuchillo en mano, éste último le gritó que vía atraído hacia él de modo franco la atención
le tenía marcado por haberse acercado demasiado de las personas que vivían en su entorno.
a su mujer. Según explica el enfermo, quería re- Sobre todo es esta última particularidad que
emplazar rápidamente el sombrero atravesado por tiene un gran valor para mí. No se manifiesta nin-
una bala y desfigurar a cuchillazos el rostro del gún trastorno en el terreno de la emotividad, ni de
cadáver con que esperaba encontrarse. la voluntad. Se nota quizá cierta susceptibilidad
¿Se trata aquí de alucinaciones o de interpreta- cuando uno discute con el sujeto sus ideas deli-
ciones delirantes? Por cierto que es difícil pronun- rantes o su supuesta superioridad. El resto del tiem-
ciarse. Con frecuencia, debo señalárselos, son pu- po no está alegre, ni triste, ni apático. Encara los
ras invenciones que se instalan en el paciente a acontecimientos y a la gente con la mayor natura-
título de recuerdos como hechos realmente ocurri- lidad. Lee los diarios y libros; se da ocupaciones,
dos. No se notan en este sujeto otras alucinaciones hace dibujos y planos, observa los diversos inci-
sensoriales. Frecuentemente sus ideas persecuto- dentes cotidianos; charla con los médicos, busca
rias se relacionan por el contrario con cualquier hacerse nuevas relaciones, se enoja cuando le so-
tipo de incidentes, interpretados de modo total- brevienen contrariedades y le agrada la considera-
mente especial, tal como pudieron observarlo en ción con que se lo trata; en una palabra: su con-
el asunto de los agujeros de los zapatos, la deriva- ducta es irreprochable. No hay Befehlsautomatie,
ción a la clínica y el fracaso de sus proyectos. negativismo ni manierismo. Tampoco impulsivi-
Observamos en la particular disposición a dad. Nuestro sujeto no tiene la sensación de obe-
delirar de nuestro enfermo una gran flaqueza de decer a las voces interiores que tan frecuentemen-
juicio. Mismo cuando se toma uno la labor de ha- te vemos influir en los actos de estos enfermos.
cerle entender toda la absurdidad de su delirio, él Cuando lo vemos actuar por impulso, es por el
no llega a rendirse a la evidencia. En lo que con- lado del delirio que hay que buscar la causa.
cierne por ejemplo a la hija del cónsul de Quito, Esta singular afección, en la cual la autofilia y
que lo persigue desde hace veinte años con su las ideas de persecución se desarrollan con la
amor de modo tan singular, que se disfraza de mayor lentitud, sin que la voluntad o la emotivi-
hombre, que llama en su ayuda a todo tipo de dad sean trastornadas, se denomina “paranoia”.
cómplices, nos responde: “No sabe usted lo que En esta enfermedad se instala un “sistema” que es
una mujer refinada es capaz de inventar”. La alta producido a la vez por un delirio o por una mane-
estima de sí es otra prueba de esta flaqueza de ra especial de interpretarlo todo por medio del
juicio. Un fracaso no reduce sus pretensiones. Eva- delirio. Se instaba una manera de ver las cosas to-
lúa en muy caro precio un trabajo mecánico que talmente particular, que el enfermo adapta a cada
consiste en recopiar lentamente unas páginas de acontecimiento cuya impresión le toca vivir. Su
escritura o dibujos de la mayor simplicidad; pero ritmo es esencialmente crónico y lento. Los pa-
es incapaz de hacer una copia que exija alguna cientes comienzan por tener sospechas, las que
reflexión. Si consideramos su existencia anterior pronto se tornan en certezas, para dar lugar final-
en su conjunto y la despreocupación con que mente a una inquebrantable convicción. Las ideas
gastó hasta su último centavo, quedamos fijados delirantes se injertan en hechos que son sometidos
sobre su inferioridad mental y sobre la imposibi- a una interpretación patológica. No se constatan jamás
lidad en que se encuentra para conducir por su alucinaciones sensitivas, salvo excepcionalmente;
pero de tanto en tanto se perciben errores en la hasta la Cámara de Apelación si fuese necesa-
memoria. Como estos enfermos no llaman dema- rio. Pero en otro artículo la palabra “maestro-
siado la atención, su afección puede prolongarse sastre” apareció impresa de modo llamativo. El
durante largos años sin que se la perciba y sólo enfermo se puso furioso y se decidió a presen-
raramente se los halla en los asilos. Por lo demás, tar una demanda por difamación contra el di-
están en condiciones de ejercer una profesión que rector, reclamando daños y perjuicios por el des-
les permita vivir. crédito que se le había ocasionado y finalmente
No cabe en absoluto esperar la curación de una rectificación por difamación.
una entidad mórbida que reposa sobre una modi- Los tribunales no aceptaron ninguna de sus
ficación completa del organismo psíquico1. Por lo conclusiones. Nuestro hombre no se dio por ven-
general, al cabo de unos diez años aparece, como cido; puso en movimiento todos los medios ima-
en el presente caso, un relajamiento demencial ginables: para comenzar, recurrió a los tribuna-
bastante pronunciado. El tratamiento en el asilo es les correccionales, luego al Tribunal de primera
difícil que lo acepten debido a esta misma autofilia, instancia, a la justicia criminal y a la Cámara de
y luchan obstinadamente por conquistar su liber- Apelación. Después solicitó la revisión del proce-
tad, a menos que la progresión de la demencia dimiento, envió peticiones al Ministerio de Justi-
haya paralizado toda su energía. Este sujeto, por cia, al de las Cortes, al Gran Duque, al Emperador,
ejemplo, apeló a los diarios y escribió numerosas a los tribunales administrativos y al gobierno. Tam-
cartas a efecto de obtener su salida. bién tenía intenciones de hacer llegar una nueva
petición al Consejo Federal y al canciller del
He aquí un sastre de 42 años quien, también Reichstag, a éste último en su carácter de responsa-
él, se encarnizó con el reclamo objetivo. Será útil ble de la puesta en ejecución de las leyes del impe-
para ustedes como otro tipo de paranoia. Hace sie- rio. Al final recusa a los jueces y a los tribunales
te años quebró y tuvo enredos con el abogado de y lleva su demanda a la Corte Suprema. Quiere
algunos de sus acreedores. Se instaló entonces en abrir un proceso disciplinario contra el Procura-
otra ciudad, pero allí no le fue mejor y se endeudó. dor en el ámbito del Gran Ducado y lanzar un
Hace cuatro años la casa donde vivía cambió de grito de alarma al público en general en defensa
propietario y se vio obligado a mudarse. El nuevo de los intereses de la honestidad.
dueño quiso embargarle una parte del mobiliario Casi siempre redacta sus reclamos por la no-
para resarcirse de los alquileres caídos, para lo cual che; la cantidad es considerable: muy largos, con-
se hizo presente un agente de justicia produciéndo- tienen sin cesar las mismas incoherencias. Su
se una viva discusión; a fin de cuentas nuestro estilo tiene pretensiones jurídicas. De modo cons-
enfermo dejó encerrados al agente del juzgado y a tante comienzan con “en cuanto a”. Enumera en
sus ayudantes en tanto que iba a hacer su reclamo esos reclamos “las pruebas”, y concluye con “los
ante la justicia. Fue acusado y condenado por pri- motivos”. A lo largo de los renglones se pueden
vación ilegal de la libertad. encontrar citas de artículos del código, compren-
Un diario humorístico publicó un artículo so- didas a medias o interpretadas de manera ab-
bre estos entuertos donde se relataba el inciden- surda. Su escritura con frecuencia es precipita-
te bajo el título de “Embargo”. Se añadía que el da y traduce la excitación del autor; de un ex-
acusado guardaba un odio profundo por el agen- tremo al otro, e incluso en medio de las frases
te de Justicia, quien sin embargo había sido con se puede observar la presencia de signos de
frecuencia su huésped; el paciente se irritó pro- exclamación y de interrogación. Los postcriptum
fundamente, y su cólera aumentó aún más cuan- están subrayados dos o tres veces en lápiz rojo
do vio que una rectificación que había enviado o azul y los márgenes están cubiertos de seña-
al diario no había sido publicada íntegramente. lamientos, a tal punto que no quedan espacios
Entonces dirigió al director una carta bastante en blanco sobre el papel. Buen número de es-
amarga; para lograr una respuesta amenazaba con tas peticiones fueron escritas al dorso de las
acudir a los tribunales y con que llegaría incluso respuestas de las autoridades.
A consecuencia de sus continuos reclamos asoció a esta “prensa de bandidos”, “a este
el enfermo fue proscripto, pero se agarra de judío presidiario”, “a las sutilezas de los jue-
donde puede; hoy, por mandato del tribunal, ces”, “a toda esta jauría de la justicia”. Así es
tengo que entregar un informe médico-legal en como él llama a los dos abogados designados
relación a su caso. Entretanto, los negocios en por el Tribunal; es imposible para él ponerse
su sastrería continuaron; logró administrarla aun- de acuerdo con alguno de éstos. Se pelea con
que, a decir verdad, con bastante dificultad. ellos apenas no hacen lo que exige. Por fin, la
Haciendo abstracción de sus peticiones sus clien- incapacidad de su tutor, que no entiende nada
tes no notan nada de su afección. de las cosas de la justicia, también viene en
Demos ahora lo palabra al paciente. Pode- ayuda del abogado perseguidor.
mos constatar que él se da cuenta de su situación A todos estos sinsabores judiciales atribuye
y que no confunde los hechos del pasado. Cuen- un único y el mismo origen. Poco a poco incrimi-
ta sus altercados con la justicia con la mayor vo- na a varias personas, que agrupa en una asocia-
lubilidad y encuentra en ello cierta satisfacción. ción que trabaja en su contra. En realidad están
Ninguna observación que se le haga le produce ustedes aquí en presencia de un fenómeno real,
embarazo; va acumulando detalles sobre deta- pero visto e interpretado de manera especial.
lles, párrafos y más párrafos. Al cabo de cierto Nosotros podemos concebir muy claramente cómo
tiempo, se agrega a esta cansadora proliferación se desarrolla este particular modo de ver el mun-
una tendencia a saltar de una idea a otra y a uti- do; de la misma manera entendemos la enorme
lizar siempre los mismos giros gramaticales en influencia que ejerce sobre la conducta del en-
sus frases. El abogado que lo había demandado fermo. Éste es absolutamente ineducable. No se
es la causa única de todas sus desgracias, y ello a podría conseguir hacerle entender nada de nada.
pesar de que hace actualmente seis años que no No quiere reconocer que haya podido equivo-
tiene relación. Cuando quiso iniciar su proceso carse o que haya exagerado la importancia de
contra el director del diario, nos dice, el secreta- los hechos. En cuanto abordo el tema se vuelve
rio del Juzgado, que tenía conocimiento de sus desconfiado; si lo contradigo, pronto piensa que
anteriores aventuras judiciales, buscó la manera también voy a sostener a sus adversarios.
de disuadirlo pero fue en vano. Algunas de la líneas que caracterizan el cua-
¿Acaso no es eso una prueba segura de que el dro son: las ideas de persecución, que están refe-
abogado había prevenido al secretario del juzga- ridas a un punto bien determinado y que adquie-
do en su contra? Todos los contratiempos que se re cada vez mayor extensión; ningún razonamien-
produjeron luego parten de allí. Si el secretario to sería susceptible de infringirlo. Esto nos de-
hubiese conducido el trámite como debía haberlo muestra que tenemos que vérnoslas con un deli-
hecho, él hubiese podido llevar más lejos el asun- rio profundamente enraizado en el individuo psí-
to. El procurador se hace una idea equivocada, y quico, donde ha alcanzado a formar un sistema.
los jueces del tribunal de primera instancia, por Además existe en nuestro paciente un indudable
deferencia respecto de su colega, no consintieron empobrecimiento intelectual que se traduce en
en volver sobre lo que había sido ya decidido. la monotonía y la pobreza ideativa y sobre todo
“Estaban en liga los unos con los otros”. Motivo en la poca influencia que las más sensatas obje-
por el cual hubiese debido llevar este caso excep- ciones tienen sobre él, su memoria general es
cional ante otra jurisdicción. Así es que el camino fiel. Mas un examen en profundidad nos ense-
de la justicia le es cerrado de “modo sistemático”. ña que no está intacta.
Se trata de una “alianza secreta”, una “cosa de fran- En lo emocional observamos que su opinión
cmasonería”, dado que él está prevenido de que de sí mismo es de lo más exagerada. Se muestra
su enemigo es francmasón. La alta finanza judía como pareciendo superior; le gusta darse brillo
en su totalidad juega un rol en esta historia y el con sus conocimientos jurídicos, y a pesar de sus
diario que escribió en su contra está sostenido continuos fracasos, espera con total confianza que
por los judíos. Ese “delincuente de abogado” se su affaire termine exitosamente.
El temor de importunar a los altos funciona- través de una interpretación delirante; está pre-
rios no lo detiene jamás; considera que su caso sente el mismo empobrecimiento mental, primero
es de la mayor importancia. “Como ciudadano ale- poco notorio, pero que lentamente avanza. En su
mán, como padre de familia, como hombre de conjunto es la misma subordinación de la conduc-
negocios”, “su sentimiento del derecho” tiene más ta al delirio, en tanto que la memoria y la activi-
valor que todas las decisiones de los jueces. De dad psíquica se hallan muy poco modificadas. Tam-
una susceptibilidad exagerada, cuando se le anun- bién en los dos enfermos se trata de estados incu-
cia un dictamen contrario a sus intereses llega a rables, como lo prueba la marcha ulterior de la
las más groseras injurias. Los testigos son falsos, afección. Agreguemos que durante largos años los
los jueces corruptos. Habla del “veneno de la fuente cambios que sobrevinieron fueron insignifican-
judicial y religiosa”; luego agrega con toda sinceri- tes2. El delirio de querulancia representa enton-
dad que jamás se salió del “marco del decoro”. ces tan simplemente una variedad ligeramente
Su estúpida conducta de estos últimos años diferente de la paranoia. La afección comúnmente
salta inmediatamente a la vista. Redujo a los su- comienza promediando la edad media de la vida,
yos a la más profunda miseria, pero acusa de cuando el sujeto viene de ser víctima de una
ello a sus adversarios y a la justicia que desplegó injusticia imaginaria o a veces efectiva. Es en tor-
todas sus fuerzas para alcanzar ese fin. Reclama no de ésta última que se desarrolla todo el conjun-
daños y perjuicios cada vez mayores. No com- to complejo y confuso de representaciones
prende que para él en este momento lo mejor mentales y de actos delirantes. Los querulantes
sería permanecer tranquilo, y trabajar para ganarse no son siempre querellantes; fuera del deli-
la vida. Por el contrario, se siente totalmente presto rio, se comportan incluso frecuentemente
para llevar más lejos su asunto: buscar qué cami- como gente suave y tranquila. La insignifican-
no le queda abierto para triunfar en su derecho, cia de las causas extrínsecas prueba que la
y esto incluso a pesar de que nuestro informe enfermedad, tal es así de la paranoia, abreva,
médico-legal deba serle desfavorable. en sus más sólidas raíces, en un estado de
predisposición mórbida. Representa un fenó-
Esta odisea muestra la vida de los alienados meno degenerativo; esta hipótesis se ve con-
querulantes. De todo punto de vista nos recuerda firmada por la lentitud de su desarrollo, por
la observación de nuestro enfermo precedente en la cronicidad, la incurabilidad del mal, y la
sus líneas principales. Se trata del mismo hábito escasa importancia a las influencias objetivas
que consiste en encarar los hechos cotidianos a que la engendran.

1. Desde hace diez años, el enfermo continúa su lucha contra los pretendidos daños que le hizo la justicia por todos los medios.
También se ocupa de su negocio “con muchas deudas a pesar de todo”, dice con amargura.
2. Desde hace nueve años el enfermo se encuentra en un asilo de crónicos sin que su estado se haya modificado en lo más mínimo.
Continúa buscando un empleo adecuado y quejándose, haciendo inventos y tomando parte en concursos.
100 Q Paranoia (Lección 15)

E. Kraepelin

La locura sistemática (paranoia)

La locura sistematizada
PARANOIA (1)

Un gran número de psiquiatras alemanes desig- recientemente, sacaron partido de los últimos
nan con el término de paranoia a todas las enfer- avatares de esta doctrina. Debido al desplaza-
medades mentales funcionales en el curso de las miento de los conceptos originales, que sólo
cuales el trastorno esencial o exclusivo concier- valían para los estados crónicos e incurables,
ne a la capacidad de juicio. Es la instalación de resultó considerablemente reforzada una noso-
ideas delirantes o de ilusiones sensoriales que grafía que sólo se basa en síntomas superficia-
caracteriza la enfermedad. Los fundamentos de les. Así, como la evolución de la enfermedad
este concepto residen en su historia misma. A no era determinante, sólo persistían como sig-
continuación de los últimos trabajos de Griesinger nos característicos los trastornos del juicio, las
se consideró la locura sistematizada como la con- ideas delirantes, las ilusiones sensoriales.
secuencia de un trastorno afectivo anterior. Son Fue necesario, entonces, ligar a la locura sis-
las investigaciones de Snell, Westphal y Sander tematizada una serie de cuadros que, clínicamen-
las que primeramente condujeron a la distinción te, no tenían el menor parentesco con el concepto
de una forma “primaria” de locura sistematizada. original, es decir: la amencia, los delirios alcohóli-
Bajo la influencia de estos progresos considera- cos y muchos otros estados patológicos que per-
bles, hemos sido llevados a considerar esta nue- tenecen sin ninguna duda a la demencia precoz o
va entidad nosográfica como un daño primario a la locura maníaco depresiva. ¡Es así que se po-
del juicio por oposición a la manía o la melanco- día hablar, inocentemente, de paranoia periódica!
lía donde los trastornos son ante todo de orden Es inútil que me extienda más aquí para decir
afectivo. Así, los movimientos afectivos que se que tengo como totalmente errónea toda la evolu-
observan a veces en el primer caso, serían final- ción del concepto de paranoia. Ella nos confronta
mente secundarios a las representaciones deli- muy particularmente con los errores fundamenta-
rantes y a las ilusiones sensoriales, en tanto que les de la psiquiatría alemana de los últimos dece-
puede pensarse que la aparición de trastornos nios, que se basa únicamente sobre los síntomas y
del juicio en el curso de las enfermedades afecti- que delimita entidades nosográficas a partir de
vas es una consecuencia de un trastorno primiti- hipótesis sofisticadas. En realidad, la hipótesis de
vo del humor, que puede ser triste o alegre. base que consiste en oponer los trastornos del jui-
Entonces, para el diagnóstico de algunos es- cio a los trastornos afectivos, es únicamente de
tados, era más importante saber si los trastornos orden psicológico y no de orden clínico. De he-
del humor o del juicio habían aparecido desde el cho, en el interior de los cuadros clínicos que ve-
comienzo o, por el contrario, durante la evolución mos, estos dos tipos de trastornos están estrecha-
de la enfermedad. La hipótesis primera de Westphal mente intrincados. Aquél que tiene la idea de es-
según la cual existiría una evolución aguda de la tablecer una clasificación según la cronología de
locura sistematizada, con restitución ad integrum, los síntomas, intenta forzosamente apoyarse so-
fue particularmente funesta para el desarrollo ul- bre el modelo bien conocido del cuadro de la pa-
terior de la psiquiatría clínica. Cramer y Ziehen rálisis general. Gracias a este ejemplo claro, del
cual la nosografía clínica no quiere, sin embargo, que teníamos de la parálisis general era inicial-
saber nada, parece evidente que las ideas deliran- mente empírico, tanto que se la diagnosticaba en
tes y las ilusiones sensoriales no son más específi- todos los enfermos que presentaban una disartria*
cas que los estados de excitación o los trastornos o trastornos paralíticos. Ante un grupo de casos
del humor. Asimismo, tenemos aún muchas cosas que tienen el mismo resultado final estaremos,
que aprender de la demencia precoz y la psicosis entonces, en condiciones no sólo de distinguir par-
maníaco-depresiva, a condición de no cortarnos ticularidades clínicas en el interior de cada caso,
el camino con suposiciones estereotipadas. Es por sino aún de apreciar más finamente el pronóstico
lo cual, hasta aquí, todo intento de delimitación de otros casos análogos. Así, hoy somos capaces
del grupo de la paranoia, y de distinción de ésta de diferenciar, en la mayor parte de los casos, la
respecto de otras enfermedades mentales, llegó excitación en el curso de una parálisis general, de
regularmente a la conclusión que habían numero- los signos psíquicos de los estados maníacos o
sas formas mixtas o de transición, –lo cual dejaba catatónicos, tan parecidos sin embargo; de esta-
sin aire a la noción misma de paranoia– o incluso blecer un diagnóstico evolutivo, a partir de signos
de pasaje hacia las psicosis afectivas –que son, sin característicos, de la locura circular (de evolución
embargo, fundamentalmente diferentes. De esta periódica) o del estupor catatónico (de agravación
manera, el único elemento que está en la base de progresiva); de apreciar exactamente la significa-
nuestro concepto actual de paranoia, es decir, la ción pronóstica de los estados depresivos, ya sean
oposición entre enfermedades del juicio y enfer- inaugurales de una parálisis general, de una me-
medades afectivas, no tiene más razón de ser. Sin lancolía, de una demencia precoz, de una psicosis
embargo, no dudo que la desesperanza de no lle- maníaco-depresiva. En la práctica, nuestras previ-
gar jamás a un esclarecimiento en este dominio siones no serán siempre justas, por supuesto, pero
sea en parte responsable de la falta de motivación al menos no serán con frecuencia falsas. Como
general para los progresos de la psiquiatría clíni- siempre, es la historia de cada caso particular lo
ca. Por otra parte, ¿de qué nos serviría, entonces, que llevará verdaderamente estas cosas a su es-
el desmenuzamiento de las enfermedades del jui- clarecimiento. Todo eso vendrá a confirmar y a
cio en sus múltiples combinaciones posibles, si rectificar nuestra concepción, que opone las co-
esto no nos permitiera decir que el enfermo cura- sas esenciales de una parte a aquellas que son
rá de eso, que tendrá accesos periódicos o que accesorias o debidas a coincidencias, por otra.
quedará definitivamente idiota2 o loco, para em- Por el contrario, un diagnóstico que renuncia a
plear los términos corrientes? El diagnóstico debe este aspecto esencial y que se contenta con des-
permitirnos responder a estas preguntas funda- cribir ciertos signos patológicos, no puede ser
mentales de manera satisfactoria o, al menos, es- aceptado. Aquél que hoy se contenta con etique-
clarecer las perspectivas pronósticas. Es justamen- tar como paranoia cualquier psicosis en la que
te inadmisible que los estudios sobre la paranoia dominan los trastornos del juicio, jamás aprende-
–enfermedad universalmente extendida y que cons- rá más nada de sus observaciones ulteriores.
tituye, para algunos psiquiatras, del 70% al 80% Como su diagnóstico no contiene nada, cosa que
de todas las enfermedades mentales– no hayan cualquiera puede adivinar, el porvenir no podrá
hecho el menor adelanto. Sabemos, al menos, que decepcionarlo pero tampoco le aportará nada.
en todas las formas de enfermedad mental, sean
ellas de buen o mal pronóstico, agudas o periódi- Tales son, en resumen, las reflexiones que me
cas, pueden aparecer ideas delirantes e ilusiones habitan y que consisten en hacer tomar un lugar
sensoriales. En consecuencia, estas ideas o estas completamente original al concepto de paranoia.
ilusiones no permiten en ningún caso prever la Los únicos estados patológicos que puedo consi-
evolución ulterior de la enfermedad. derar semejantes a la paranoia (con excepción
Y sin embargo, el mejor medio de apreciar de ciertas diferencias de grado y de ciertos casos
las características de una enfermedad, es obser-
var su evolución y desenlace. El conocimiento *Dificultad en la articulación de las palabras.[E]
intermedios) son aquellos que evolucionan glo- no se le aprecia en su valor en muchos puntos,
balmente del mismo modo que ella. Tengo por que se desconoce su singularidad. Es así que en
absurda la noción de paranoia aguda, porque a secreto y de manera progresiva va abriéndose
través de ella los signos patognomónicos de la un abismo cada vez mayor entre él y su entorno;
paranoia (verdadera), es decir, su fundamental es un extraño para sus prójimos, un hombre de
incurabilidad y la progresión continua de las otro mundo, sus relaciones con ellos son frías,
ideas delirantes, son completamente ignorados. superficiales, artificiales e incluso hostiles; “Dios
Si la paranoia es una enfermedad, sólo puede es mi padre y la iglesia mi madre”, decía un
ser, entonces, aguda o crónica. Diría, incluso, enfermo que tenía la ambición, a través de nu-
que la forma llamada aguda es ciertamente merosos ayunos, de matar en él las cosas terre-
mucho más satisfactoria para el espíritu. nas para establecer de ese modo una relación
Sin embargo, entre el gran número de estados más pura con Dios. Por ello se mantiene aparta-
crónicos que se relaciona habitualmente a la para- do de las gentes de su entorno, se muestra dis-
noia, algunos merecen, en mi opinión, una atención tante y áspero cuando se cruza con ellas, busca
particular: quiero hablar de los casos en los que se la soledad a fin de machacar en sus pensamien-
instalan paralelamente ideas delirantes y una decli- tos sin ser molestado, se halla absorbido indefini-
nación de las facultades mentales. En estos casos, damente en sus lecturas esotéricas e incompren-
hemos observado que las ideas delirantes tienen de sibles. Sin embargo, el enfermo conserva en él la
entrada un carácter extravagante, ambicioso, son terrible nostalgia de algo grande y elevado, la
particularmente ricas o, al contrario, muy pobres, se necesidad secreta de un proyecto grandioso, la
modifican y se suceden muy rápidamente; finalmente, esperanza silenciosa de una felicidad inaccesible,
después de un tiempo más o menos largo, pasan a en cuya espera se satisfacen en la construcción
segundo plano o pierden brillo. Estos cuadros están de situaciones imaginarias o en cimentar colori-
hechos hasta tal punto y en todos sus aspectos sobre dos castillos de arena donde el sujeto mismo tiene
el modelo de los ataques hebefrénicos, catatónicos, el rol de héroe. Poco a poco se refuerza en él la
seniles, que constatando sus signos se puede, desde certeza de haber nacido para “una gran causa” y
el inicio, prever la significación secundaria del deli- de no estar fabricado “según el modelo de todo el
rio por una parte y el aspecto de su resultado termi- mundo”. Cree en sus motivaciones, en la misión
nal por otra. Por otro lado, existe, sin la menor duda, que debe cumplir. Aún los fracasos realmente su-
otro grupo de casos en el curso de los cuales se fridos no pueden desviarlo de eso. “Para quitarme
desarrolla, precoz y progresivamente, un sistema la fe”, escribía un enfermo, “sería necesario que
delirante, de entrada característico, permanente e la voz de lo más profundo de mi alma fuera apa-
inconmovible, pero con una total conservación de gada, o que mi alma misma, o mi vida, sean ani-
las facultades mentales y del orden de los pensa- quiladas, per aspera ad astra”.
mientos. Es para esas formas que querría reservar el Poco a poco sus concepciones y sus pensa-
término de paranoia. Son ellas las que conducen mientos patológicos comienzan a influenciar sus
necesariamente al sujeto a un trastorno total de toda percepciones. Observa que en tal o cual circuns-
la concepción de su existencia y a una mutación de tancia no se le saludó de un modo tan amigable
sus opiniones respecto de las personas y los aconte- como antes, que se es más distante con él, que se
cimientos que lo rodean. lo evita y que, aunque se le manifiesta a veces
La progresión de esta enfermedad parece ser cierta amistad, no se quiere saber más nada con
siempre de manera muy lenta. Durante la fase ini- él. A continuación de esto, su hipersensibilidad y
cial, que a menudo se extiende por muchos años, su desconfianza crecen. Comienza a atribuir signi-
aparecen una cierta depresión, una cierta descon- ficaciones ocultas o aun una voluntad deliberada-
fianza, así como quejas corporales vagas y temores mente malvada de ofenderlo a una observación
hipocondríacos. El enfermo está insatisfecho de su anodina, a palabras escuchadas por azar, a una
suerte; se siente dejado de lado, cree incluso que mirada apenas esbozada. De conversaciones de
es maltratado por sus padres y hermanos y que sobremesa, deduce que un complot secreto se trama
contra él; en ciertos casos, machaca sin cesar en vigilancia. Cada vez que intenta hablar de esto
su cabeza los mismos giros de frases a las que con alguien y demostrarle que lo ha descubier-
atribuye intenciones evidentes; se silban ciertas to todo, aquél se hace el inocente o bien en-
canciones de manera bien precisa a fin de recor- cuentra toda suerte de medios para sustraerse;
darle, de ese modo, ciertos pequeños aconteci- jamás se le habla directamente, siempre con
mientos de su pasado a fin de indicarle lo que muchos rodeos, de manera tal que las verdade-
debe hacer. Las piezas de teatro, como los artícu- ras razones de todo esto no son evocadas sino
los de los diarios, contienen alusiones bien preci- de manera velada o alusiva. Se le saluda amiga-
sas sobre sus hechos y gestos; un sacerdote desde blemente a fin de distraer su vigilancia, se le
lo alto de su pálpito o un orador público hacen, hacen montones de discursos llenos de segun-
de manera disfrazada, alusiones sobre su persona das intenciones cuya verdadera significación re-
que no pueden pasar desapercibidas. Bruscamen- conoce inmediatamente. Un joven jurista que
te, se percata de que encuentra siempre las mis- creía adivinar perspicazmente todas las inten-
mas personas en la calle: parecen observarlo y ciones malvadas de su madre, consideraba el
seguirlo, como por azar. Le clavan la vista, lo mi- telegrama que anunciaba la muerte de ella como
ran de costado, carraspean o bien tosen con inten- una chiquilinada, de modo que no había medio
ción, escupen delante de él o bien lo evitan cuida- de empujarlo a tramitar su herencia, persuadido
dosamente; en los lugares públicos se apresuran a de que su madre aún vivía y sólo quería des-
desaparecer o a levantarse en el momento en que aparecer ante sus ojos para tener la posibilidad
llega, se le dirigen miradas acerbas y se le critica. de volver a casarse.
Los cocheros de los simones,* los empleados de
los trenes, los obreros, hablan acerca de él. En A fin de mostrarles mejor las modificaciones
todas partes la atención está dirigida sobre él; sus tan particulares que se instauran en las relacio-
modales, aunque completamente comunes, son nes entre el enfermo y el mundo exterior, voy a
imitados por un número increíble de desconoci- darles este ejemplo que es un extracto del diario
dos. Ciertas observaciones que él creía haber he- de un enfermo que se creía destinado a promo-
cho inocentemente en otro tiempo se ponen a cir- ver la pederastia: “el hecho de que exista una
cular abiertamente. Uno de mis enfermos había coalición que tiene intenciones bien precisas,
reparado que el color amarillo era el de la inteli- como puede verse a través de estas líneas, que
gencia; al día siguiente, todo el mundo llevaba no quiere dejar salir éstas a la luz y de este modo
rosas amarillas, a fin de significarle, dado que la quiere hacer una propaganda bajo una forma sim-
rosa era el símbolo del silencio, que él era inteli- bólica o disimulada, salta a los ojos. Como no
gente pero debía callarse. “¿Cómo enumerar, pues, puede estar siempre segura de la posición que el
todo lo que me habla aquí?”. objeto que ella influencia va a adoptar, busca
De hecho, todas estas experiencias tienen un entonces por todos los medios, paralelamente a
contenido equivalente; “a los no iniciados” les su objetivo primero pero por artificios inocentes
parecen completamente naturales, coincidencias. en sí mismos, desconcertar a este mismo objeto
Pero él, el enfermo, ve demasiado bien que todo y si es posible, protegerse de ser descubierta. Es
está “fabricado” con refinada malicia y que se tra- así, por ejemplo, que en ese tiempo, como le
ta simplemente de un “arreglo artificial de coinci- pasa casi a todo el mundo, yo tenía el hábito de
dencia” detrás del cual se disimula una oscura utilizar ciertas expresiones estereotipadas tales como
maquinación y golpes bajos. Todo este juego es, “¡es seguro!” y “¡es apenas creíble!”, y he aquí que
sin embargo, exteriormente, hábilmente refina- encuentro estas dos expresiones y aún otras en la
do a fin de engañarlo mejor y de impedirle organi- leyenda impresa en gruesos caracteres de un
zar un contraataque eficaz frente a las malda- aviso en un diario de espiones. Debí, natural-
des ocultas y todo ese sistema de espionaje y de mente concluir en que era una coincidencia y
que mi vida está realmente constituida por una
* simón: coche de plaza, coche de punto. [T] serie de coincidencias, a tal punto que devino
finalmente en la más fantástica de las dobles vi- sino que su origen es mucho más ilustre y glorio-
das. Es, por otra parte, apenas creíble”. so que ése. La circunstancia exterior que está en
A continuación de la elaboración llena de a el origen de esta idea delirante, idea que devie-
priori que el enfermo hace de sus experiencias, le ne pronto una convicción total, nos parece, a
resulta entonces evidente que un vasto complot nosotros, en general perfectamente anodina. En
se monta contra él. Se le calumnia, se cuenta que el curso de una disputa, el padre le dirige unas
contrajo tras sus desenfrenos una enfermedad de palabras violentas que no utilizaría jamás si se
los nervios, que es sifilítico, que propagó la pede- tratara de su propio hijo. El enfermo se da cuen-
rastia; se distribuyó su foto en los burdeles a fin ta de que sus padres cuchichean en la pieza
de designarlo ahí invitado de honor; falsas adicio- vecina, que palidecen cuando él entra, que lo
nes circulan en público, como si él bebiera todos abrazan con una gravedad muy especial; en su
los días cantidades insensatas de alcohol. La co- presencia, se pronuncia con una “intención evi-
mida tiene un gusto completamente sospechoso, dente” el nombre de una personalidad bien ubi-
su vecino de mesa cae enfermo porque bebió de cada; en la calle, en el teatro, alguna dama dis-
su vaso por error. Quieren hacerlo desaparecer de tinguida lo mira amistosamente con insistencia;
la circulación, quieren suprimirlo a la fuerza, vol- al mirar el retrato de un conde o de un prínci-
verlo loco, empujarlo a aberraciones sexuales, al pe, o el busto de Napoleón, es bruscamente
onanismo. Todo esto es, según él, resultado de sorprendido por la llamativa semejanza que guar-
una organización que emplea medios increíbles, dan con él mismo; o entonces, una carta pasa
no sólo individuos de todas partes, sino también por sus manos por azar y, “leyendo entre lí-
diversos empleados, juristas, periodistas, escrito- neas”, deduce sin la menor dificultad el gran
res, como agentes secretos; aquéllos que mueven enigma. Con mucha condescendencia, el enfer-
los hilos en la historia podrían ser algunos indivi- mo reconoce que la condición excepcional de
duos aislados o bien una banda más vasta como su persona y de su situación es abiertamente
aquella de los francmasones, de los socialistas que, conocida por su entorno, próximo o lejano. Por
unidos por una fuerza terrible y por razones preci- todas partes donde va se lo trata con un inmenso
sas, tratan de sacar de sus casillas* al enfermo. respeto; los extraños se quitan sus sombreros
Habitualmente, en forma paralela al delirio de delante de él de modo deferente; la familia real
persecución se desarrollan ideas de grandeza. A trata de encontrarlo por todos los medios; en un
veces no rebasan el cuadro de una estima de sí desfile, en el teatro, la música sólo se inicia cuando
muy alta. Y el aspecto extraordinario de toda la él llega. Él encuentra alusiones más o menos dis-
maquinación que el enfermo cree dirigida contra frazadas en cuanto a su porvenir, en los diarios
él, testimonia de una importante sobreestimación que le trae el camarero o en los libros que el
de su propia persona, puesto que es el punto de librero le envía. Los actores en la escena, el sa-
mira de tantos esfuerzos conjugados. El enfermo cerdote en su púlpito, hacen grandes discursos
se ve a sí mismo particularmente dotado, genial, alabando su gran destino; los transeúntes, en la
instruido; piensa que es un gran poeta, un gran calle, lo colman de observaciones agradables y
músico, un sabio de gran valor; hace mucho caso respetuosas. En diversas ocasiones, pudo consta-
de su aspecto exterior, se cree concernido por todo tar el poder inefable que tenía, de prever su por-
y llamado a asumir una situación extremadamente venir. Según los cambios meteorológicos, el titi-
brillante en el mundo. Después de algunos años lar particular de las estrellas, el vuelo de los pája-
de evolución, el enfermo comienza a sospechar ros, el aspecto de la gente con la que se cruza,
que no es el hijo de sus padres –idea triunfante– los pedazos de papel que encuentra sobre la ruta,
es absolutamente claro que Dios vela por él, que
le da indicaciones sobre lo que debe hacer. Indi-
*pousser a bout: “sacar de las casillas, forzar a fondo, apurar”. A caciones que, por otra parte, él comprende sin la
su vez, el sentido de “sacar de sus casillas” en español, es, ade-
más de “hacer perder la paciencia”, “alterar sus métodos de menor dificultad y sigue escrupulosamente y
vida.” [T] con una alegría plena de confianza. Todas estas
experiencias realizan una extensa red de relacio- los diarios y puede extenderse indefinidamente sin
nes misteriosas de la cual el enfermo es el centro. el menor obstáculo en las andanzas del enfermo
Él es un heredero real, un reformador, un príncipe que, por supuesto, busca conservar en secreto una
de la paz, el Emperador o el Papa en persona, un ganga tan mirífica. En el curso de la evolución
Mesías, un hijo de los dioses; sus pensamientos le ulterior, aparecen fácilmente ilusiones sensoria-
vienen de Dios, va a devenir el instrumento prefe- les de aspecto onírico, como la sensación de un
rido de los cielos e incluso, el centro de la tierra. beso durante el sueño, etc... Toda la tonalidad
En ciertos casos, el enfermo observa que una de este amor es, ciertamente, la de un apasiona-
persona excepcional por su situación muy eleva- miento romántico, platónico muy a menudo,
da, pero del otro sexo, real o imaginaria, le quiere mientras el enfermo no tiene relaciones sexua-
bien y le concede una atención muy particular les sino, solamente, una actividad sexual malsa-
que no pasa desapercibida (paranoia erótica). na (onanismo). Después de todo este período
En realidad, es una mirada apenas esbozada, de exaltación, aparece, progresivamente, una
una pretendida aparición en la ventana, un en- profunda contrición, un sentimiento de imposi-
cuentro azaroso, que convence al enfermo de este bilidad frente a este ideal aureolado de tantas
amor oculto; más a menudo, sin embargo, se en- ventajas, una decepción frente a los rechazos
tera a través de los rodeos, de las alusiones disfra- que no comprende, así como un delirio impre-
zadas de su entorno o de los anuncios de los dia- ciso de depreciación y de culpa.
rios sin que haya tenido jamás la ocasión de ver el La aparición de todas estas ideas delirantes
objeto de su interés. se hace sobre la base de interpretaciones pato-
Poco después, los signos de este complot se- lógicas de acontecimientos reales. A veces, per-
creto se multiplican. Todo acontecimiento inopi- cepciones reales son interpretadas por él de
nado, cualquier manera de vestir, cualquier en- manera valorizada. Pequeños hechos anodinos
cuentro, lectura o conversación se integran para el toman para el enfermo una significación en re-
enfermo a su aventura imaginaria. Su amor es un lación con su propia persona, lo cual se com-
secreto universal y el objeto de una atención ge- prende a partir de lo que comenté más arriba.
neral. Se habla de eso en todas partes, ciertamen- Una mancha sobre sus ropas, un agujero en su
te jamás en términos claros sino por alusiones ve- bota, no pueden deberse a un fenómeno banal
ladas cuya significación profunda el comprende, de desgaste, sino que deviene un hecho sorpren-
sin embargo, muy bien. Por supuesto, este amor dente que sólo pudo realizarse gracias a la con-
extraordinario debe permanecer, por el momento, junción de circunstancias completamente parti-
disimulado; es por ello que el enfermo jamás reci- culares y que sólo puede explicarse por la ac-
be las noticias directamente sino por intermedio ción de fuerzas malvadas. Una gota de agua en
de otras personas, de diarios y de conversaciones su plato, un zumbido de oído, un rubor del ros-
disfrazadas. Asimismo, se sabe ligado al objeto de tro, algunos borborigmos en el vientre, son para
su amor por alusiones diversas que escucha cada él los signos manifiestos de una tentativa de en-
tanto. Un vuelo de palomas que lo representan a venenamiento: “Sé de qué se trata”. Todo esto
él y a su bienamada, simbólicamente, le prueba está abundantemente alimentado por las con-
que fue comprendido y que tras una larga lucha versaciones de su entorno y sus lecturas. Por
alcanzará su objetivo; toda persona con quien se supuesto, “es su lenguaje secreto habitual”, ‘cre-
roce se le aparecerá como siendo la elegida de su yeron que no los comprendería”. El enfermo lee
corazón, y se ha disfrazado a fin de disimular mejor algo a propósito del Anticristo y adivina inme-
al mundo las inclinaciones de su corazón y por- diatamente que es de él de quien se trata y que
que una intuición secreta le otorgó el poder de él devendrá el Cristo. Un enfermo comprendió
reconocerla a pesar de la gran ausencia de pareci- de inmediato la frase bíblica “la ciudad tenía
do y a pesar del cambio de sexo de la persona. una disposición cuadrangular” como una predic-
Esta forma particular de delirio está muy espe- ción sobre su ciudad de Mannheim que tiene,
cialmente alimentado por los anuncios velados de efectivamente, esta disposición; otro enfermo
escuchó, en el curso de una reunión pública, experiencias del pasado; las ilusiones de la me-
que era necesario acudir en ayuda de los inun- moria nublan su vista. Una multitud de pequeñas
dados y dedujo de ello que se le acusaba de cosas le parecen bruscamente luminosas, plenas
haber asesinado a un alto funcionario que efec- de significación, mientras que antes no les había
tivamente se había ahogado* algún tiempo atrás. prestado atención. Su memoria se agudiza, según
Un poco más tarde, establecerá relaciones de él, de manera tan desmesurada que toda su vida
causa-efecto entre dos acontecimientos fortui- pasada queda expuesta ante él como un libro abier-
tos pero sucesivos. Un enfermo escribió al em- to. Se recuerda aún muy exactamente cómo, cuan-
perador: “No he venido para disolver sino para do era un niño, sus verdaderos padres lo retiraron
asumir”. Enseguida, el parlamento fue disuelto de un magnífico castillo, cómo lo pasearon por
efectivamente. Otro, mostró al presidente del todo el mundo antes de dejarlo en la casa de sus
Bade-Wurtenberg un mapa en el que había di- falsos padres. Por otra parte, muchos hechos, ta-
bujado los territorios del mundo todavía no ocu- les como las expresiones y las palabras de éstos,
pados; curiosamente, la política colonial de Ale- el corte y el color de sus vestimentas de esa épo-
mania se inició poco después. ca, el trato que sufrió en la escuela, sus sueños
Las ilusiones sensoriales son muchos más proféticos de entonces, de hecho todos los acon-
raras que las interpretaciones delirantes de acon- tecimientos, grandes y pequeños de su pasado, le
tecimientos reales. Sólo sobreviven en algunos anunciaban desde su más tierna infancia sus orí-
raros casos; por regla general sólo se encuen- genes ilustres y su destino mirífico. Un enfermo
tran aisladamente ilusiones auditivas; se trata en de origen modesto me describió, sin embargo, la
general de una palabra única o de una frase corta: villa** de su padre, que habría sido el ministro de
“¡Heinrich, Heinrich!”; ;“bebe como una cuba*”; finanzas de Hanovre y que se habría opuesto a
“¡Ah!, hélo ahí, el profeta que apesta”. La gente los planes de Windthorst. Como le dije que jamás
de la mesa de al lado aproxima sus cabezas y se existió un ministro que llevara su nombre, adujo
dice secretos que él, sin embargo, escucha cla- que una buena parte de los registros del estado
ramente porque tiene “el oído fino”; o aún, en de Hanovre habían sido intencionalmente destrui-
el curso de una caminata, le ocurre de escuchar dos y que otros, falsos, se reimprimieron, con el
un disparo de fusil, el silbido de la bala, e inclu- fin de hacer desaparecer el nombre de su padre.
so el desplazamiento de aire que resulta de ello. Se ve aquí cómo tales falsos recuerdos pueden
Siente caer sobre él una lluvia envenenada; siente surgir en el enfermo e incrustarse en su memoria.
repentinamente que una mano lo atrapa y una Otro enfermo creía que todo lo que había pensa-
voz lo amenaza. Pueden igualmente sobrevenir do en el pasado se había realizado.
visiones nocturnas con apariciones de estrellas,
personajes iluminados, representaciones divinas. El carácter común de todos estos enfermos,
Escucha predicciones, cree recibir sobre el hombro cuyo delirio se constituyó cada vez de manera
izquierdo la bendición de Isaías y sobre el derecho diferente, es su inquebrantabilidad.*** Aunque, a
la de Jacob. Por supuesto, se trata aquí sólo de ex- veces, el enfermo mismo reconoce que es inca-
periencias aisladas y raras a las que el enfermo atri- paz de aportar una prueba formal de la validez
buye habitualmente, sin embargo, un valor muy de sus concepciones, toda tentativa de mostrarle
particular de acontecimiento extraordinario. el aspecto delirante de éstas choca contra un
Me parece que tenemos que vérnoslas tam- muro. EL proceso es tal que la aprehensión de
bién con un trastorno específico que juega, sin
embargo, un rol importante en la aparición del
delirio: quiero hablar de las ilusiones de la me- * Il boit come un trou: lit. “bebe como un agujero”[T]
moria. A través de ellas, el enfermo desfigura las ** villa: en español, su primera acepción es: casa de recreo situada
aisladamente en el campo.[T]
***Sic. Puede tratarse de un error en el original o en la versión
* Noyé designa en francés tanto ahogarse como estar cubierto francesa que hace recaer la inquebrantabilidad sobre los enfer-
por el agua, sumergido, anegado, inundado. [T] mos y no sobre el delirio.[T]
todo lo que enlaza cada aparente coincidencia regresado enfermo, la había dilapidado de modo
sólo puede hacerse a partir de tal o cual convic- tal que había ido a parar al Ejército de Salvación,
ción inicial, convicción “que se instaló un día demasiado creído de sí mismo para aceptar un
como inquebrantable y que permanecerá en él”, trabajo que no habría estado a su altura. Es en
como decía un enfermo. “Vivo en la convicción ese momento solamente que se dieron cuenta
que no son ideas que me hago; por otra parte, que sufría desde hacía más de veinte años de un
me expreso con suma prudencia”. Al mismo vasto delirio de persecución y de grandeza.
tiempo, el enfermo percibe muy bien que un Aunque dotado, el enfermo no realiza jamás,
no iniciado no puede seguir en sus detalles los sin embargo, nada positivo y sólo tiene sinsabores
rodeos de su pensamiento, temiendo, por ese por todas partes. Gasta mucho más de lo que sus
hecho, que sus perseguidores puedan explotar medios le permiten, se preocupa sin cesar de cues-
esta situación y tratar de hacerlo internar por un tiones ociosas o se dedica a la fabricación de movi-
delirio de persecución. Ni hablar jamás, de su mientos perpetuos, de dirigibles, etc. Suponiendo
parte, de conciencia alguna de enfermedad. Por la existencia de complots secretos dondequiera, no
el contrario, no es raro ver aparecer una multi- permanece en ningún lado mucho tiempo; antes
tud de quejas hipocondríacas, expresando el en- bien, se repliega, escribe a desconocidos cartas
fermo nerviosismo, sensaciones de que se le llenas de excusas, hace, ocasionalmente, escenas a
estrecha la cabeza, debilidad en la digestión, sus parientes o a sus amigos quienes permanecen
para lo cual es solicitada voluntariamente la in- totalmente incomprensibles para él. No obstante,
tervención médica. Los enfermos, por otra par- muchos de estos enfermos son capaces de guardar
te, encuentran de buena gana refugio en ciertos dentro de ellos mismos sus luchas y sus deseos, al
tratamientos originales que inventan ellos mis- punto tal que sólo los iniciados pueden darse cuenta
mos la mayor parte del tiempo. de su estado patológico y en la vida cotidiana no
El humor del enfermo está estrechamente liga- resulta evidente el carácter patológico de su com-
do al contenido de su delirio. Vive sus persecucio- portamiento. A pesar de todo, se observa aquí y
nes imaginarias como una suerte de “tortura psíqui- allá una actitud misteriosa en ellos; actos incon-
ca” y se siente continuamente inquietado y suplicia- gruentes, maneras singulares, un aspecto inhabi-
do; deviene suspicaz, huraño, irritable. Por el con- tual, una pasión por una secta religiosa o preocu-
trario, permanece satisfecho de sí mismo, condes- paciones artísticas o pseudo-científicas. De conjun-
cendiente y pretencioso y persuadido de tener siem- to, se tiene más bien la tendencia a atribuir todo
pre razón*. A menudo, el humor varia por razones esto a las singularidades de esta personalidad fuer-
delirantes. Un día encontré un enfermo que estaba, temente desarrollada o a los defectos de su carác-
si no bastante lúcido, en una gran ansiedad, tem- ter sin descubrir la significación más profunda.
blando todo su cuerpo, porque había deducido, de A fin de sustraerse a todas esas persecucio-
una injuria escuchada por azar, que se le acusaba de nes y solicitaciones, el enfermo cambia brusca-
un asesinato que había tenido lugar años antes. A mente de trabajo sin dejar dirección, o comien-
veces le aparecían bruscamente ideas de suicidio. za a viajar. En general este método sólo se re-
Las actividades y el comportamiento del en- vela eficaz durante un corto lapso. En seguida,
fermo pueden permanecer durante relativamen- él se percata nuevamente de que se le saluda
te mucho tiempo casi inalterados. De todas ma- como si fuera una persona anunciada desde
neras, toda la conducta de su existencia parece hace mucho tiempo y como si los demás estu-
singular e impenetrable. Un comerciante que vieran advertidos de todo lo que le concierne,
había hecho fortuna en América, de donde había incluido su pasado. Toda suerte de indicaciones
dejan entender que una red secreta se ha tejido
*La versión francesa dice: il (el enfermo) devient entre su entorno anterior y el actual. Lo espían
soupconneux...irritable. Par contre, les malades... Pasé esta se- continuamente; individuos que él reconoce por
gunda parte al singular ya que la oposición es entre el carácter
irritable y la satisfacción en sí mismo, y el paso al plural parece todas partes a pesar del disfraz que les supo-
deberse a un descuido. [T] ne, de sus falsas barbas, sus cabellos teñidos,
lo vigilan constantemente y lo siguen paso a una nueva religión original; hace predicciones ora-
paso, al punto que su suerte es, piensa, “peor les y escritas, interrumpe al sacerdote en la iglesia.
que si fuera perseguido por la policía” Todo lo Los diversos comportamientos aberrantes o
que imagina respecto de la importancia de la red peligrosos del enfermo pueden, de múltiples ma-
y de las fuerzas desplegadas en su contra es, neras, conducirlo al asilo de alienados. El enfer-
por ello, considerablemente agrandado cada mo entiende este acontecimiento como un nue-
vez. A partir de entonces, su comportamiento vo golpe de la hipócrita estrategia de sus ene-
y su existencia se vuelven particularmente migos, que desde hace mucho tiempo, por otra
inadaptados y deshilvanados. Debido a sus parte, le han dejado entender que él debía ter-
permanentes estados de inquietud, tiene cada minar en la locura. Muy en el comienzo, se
vez mayores dificultades para dedicarse a rea- resigna, persuadido de que van a darse cuenta
lizaciones prácticas y para cumplir regularmente rápidamente de su integridad mental. En todas
sus deberes profesionales, aunque sus faculta- sus manifestaciones es muy reticente; evita las
des mentales no sufran un daño masivo. preguntas apremiantes, oculta, a menudo du-
Habitado por un sentimiento creciente de in- rante muchísimo tiempo su cañamazo* de ideas
seguridad, busca en los anuncios de los diarios o delirantes tras un comportamiento aparentemente
los pasquines, pruebas del juego vergonzoso que irreprochable, hasta que una circunstancia pre-
practican sus enemigos, que le permitirían de- cisa que lo toca de cerca lo hace salir de quicio.
fenderse contra estas hipócritas acusaciones. Em- Poco a poco se le vuelve claro que el sistema
prende frecuentemente acusaciones por difama- secreto de las persecuciones tiene prolongacio-
ción o demanda ayuda en este sentido a las auto- nes en el interior del asilo. Han obligado a los
ridades y a los altos funcionarios; o incluso, se médicos a volverlo inofensivo y, si es posible,
decide a la autodefensa, abofetea a un espía ima- realmente loco, puesto que no se disponían de
ginario en un bar, busca abatir a un calumniador. otros medios para acabar con él. Pequeñas dis-
A veces, intenta llamar la atención sobre su per- putas o pequeños disgustos con los otros, modi-
sona y su pobre condición por medio de com- ficaciones de actitudes, observaciones ocasio-
portamientos extravagantes. Igualmente, sobre- nales, le muestran bien que los ataques y las
vienen tentativas de suicidio: un estudiante, que tentativas de intimidación están también en ac-
se tomaba por discípulo de Napoleón, hirió gra- ción en este nuevo medio. Los pacientes con
vemente a su madre, a sus dos hermanas y a sí quienes se codea, no son en absoluto enfermos
mismo, porque el gusto extraño de la sopa era sino simuladores o espías de la policía que tie-
el índice de una tentativa de envenenarlo. Las nen por misión ponerlo a prueba con sus pro-
ideas de grandeza pueden conducir al enfermo cedimientos y sus tonterías insensatas. Asimis-
a tratar de aproximarse a sus ilustres padres o a mo, tiene una gran prisa por salir de allí: escri-
su futura esposa imaginaria. Al comienzo será be carta tras carta en este sentido, presenta de-
muy discreto, contentándose con hacer múlti- nuncias por supresión arbitraria de libertad, in-
ples idas y venidas delante de la casa de ellos, tenta huir y hay que decir que lleva este amar-
o con transmitir a extraños indicaciones sibilinas, go combate por la defensa de los derechos de
persuadido de que serán perfectamente com- su persona con mucha habilidad y obstinación.
prendidas y de que llegarán a destino. Escribe En otros casos, el enfermo considera su esta-
una primera carta que queda sin respuesta, tam- día en el asilo como uno de los eslabones nece-
bién una segunda, luego una tercera, y final- sarios de la cadena de pruebas que debe sopor-
mente se decide a introducirse directamente en tar, antes de alcanzar finalmente sus objetivos
casa de estas personalidades y notoriedades grandiosos. En efecto, tras madura reflexión, le
designadas por su sistema delirante. Cuando sus
ideas de grandeza son teñidas de misticismo, el
*canevas: cañamazo, bosquejo, esbozo. En español, cañamazo es
enfermo se presenta directamente como un após- el nombre de una tela tosca “de tejido ralo para bordar sobre
tol; busca fundar una comunidad religiosa, promover ella” y también “la tela ya bordada”.[T]
resulta evidente que su pasado contenía ya muchas simplemente seres originales, en la medida en
indicaciones relativas al “purgatorio” que es que disimulan cuidadosamente sus ideas deliran-
este asilo. Muy lejos de estar entristecido o tes. Muy a menudo, exteriormente, llevan una vida
decepcionado por esta prueba, deduce de ello, agitada, llena de bizarrerías* e incongruencias. Sólo
al contrario, la confirmación de predicciones tras una evolución de varias décadas, se mani-
anteriores, lo cual le da una esperanza más fiesta un debilitamiento psíquico creciente a ex-
para llegar al fin a su objetivo último y grandio- pensas de la anterior vivacidad de espíritu mien-
so. Bastante a menudo, esta convicción resulta- tras todo el sistema delirante no cesa de enrique-
rá rápidamente refirmada, cuando comience a cerse. Ningún trastorno somático, con excepción
percibir que se le han hecho, también en el de variaciones de la curva de peso, acompaña la
asilo, indicaciones misteriosas relativas a su bri- enfermedad; cuando aparece alguno no es más
llante porvenir. Se le trata con mucha deferen- que por razones exteriores a ésta.
cia; vierten aceite de rosas en su baño, le dicen La frecuencia de la forma de locura que ter-
cosas tiernas en palabras encubiertas, le hacen mino de describir no es muy grande: no alcanza,
llegar libros y diarios cuyo contenido le con- según mi experiencia, el uno por ciento de las
cierne. Por ello, no escapa a él que los médicos admisiones. Los hombres parecen más frecuente-
sólo lo retienen por “orden superior” ya que no mente afectados que las mujeres. Una disposición
creen en absoluto que esté enfermo realmente. hereditaria a los trastornos mentales, debe jugar
Entre los otros enfermos, descubre personalida- ciertamente un rol importante. Además, debe su-
des de muy alto nivel a las que han instalado con ponerse que las adversidades del destino, las de-
él en el asilo a fin de que esté acompañado. cepciones, la soledad, la lucha contra la miseria y
La evolución ulterior de la enfermedad es las privaciones son, igualmente, causas de esta
habitualmente muy lenta. Se extiende, en ge- enfermedad; pero muy a menudo, los sinsabores
neral, por muchos años de manera casi son más bien una consecuencia del comportamien-
inalterada. Los enfermos permanecen calmos, to del enfermo, frecuentemente perturbado desde
lúcidos, guardando indefinidamente un compor- mucho tiempo atrás. En general, la enfermedad se
tamiento exterior adaptado y a menudo saben, inicia entre los veinticinco y cuarenta años. Por
incluso muy bien, ocuparse intelectualmente. Un otra parte, Sander describió, bajo el nombre de
simple hijo de paisanos que se tomaba por el Paranoia originaria, una forma en la que el co-
Papa y el Emperador reunidos en una sola per- mienzo podría situarse aún más precozmente, en
sona, y que más tarde estaba, incluso, conven- la juventud. Es un hecho, que uno se entera fre-
cido de ser inmortal, encontró el medio de apren- cuentemente de estos enfermos –y de otros deli-
der a leer en algunos años –lo he visto con mis rantes– que su juventud estaba ya llena de intui-
propios ojos– cerca de ocho lenguas extranje- ciones y de presunciones en cuanto a su elevado
ras, antiguas o modernas, a fin de procurarse la origen y a la existencia de sus poderosos enemi-
cultura que su ilustre profesión volvía necesa- gos. No obstante, arribé prácticamente a la certe-
ria, y esto con medios de fortuna, aparentemente. za que, en la mayor parte de los casos, el co-
Otros se ocupan pintando o escribiendo, tenien- mienzo de la enfermedad no remonta más allá
do incluso éxito, o bien condescienden a ganar de la primera mitad del tercer decenio. Todo lo
dinero –durante el tiempo de su paso por la que los enfermos pueden contar sobre su vida
tierra– por un trabajo donde se los considera antes de la edad de veinte años, es probable-
mente una construcción a posteriori de aconteci-
mientos más recientes.
* La traducción de bizarrerie requiere algunas aclaraciones. En
primer lugar, Larousse traduce rareza, extravagancia. En el mis- Es por eso que Neisser sugirió el término
mo sentido, Robert da como sinónimos étrangeté (extrañeza), de paranoia confabulatoria para esta forma des-
singularité, excentricité. Por otra parte, bizarrería, como tal, no crita por Sander donde se encuentra frecuen-
figura en el Diccionario de la Real Academia. Sí bizarro: valiente,
esforzado, lúcido, generoso, espléndido, y bizarría, cuya primera temente el signo constante [sic] y característi-
acepción es gallardía y la segunda colorido o adorno exagerado. co que son las ilusiones de la memoria. Sin
embargo, a mí no me parece posible delimitar de vivir en libertad sin dificultades demasiado im-
una forma en el interior de este caso, cual- portantes durante décadas, a pesar de la enor-
quiera sea ella y cualquiera sea el punto de midad de su delirio. De conjunto, soportan muy
vista desde el que uno se sitúe. mal una estadía larga en el asilo. Es pues nuestro
Si la observación es atenta, el diagnóstico deber, en la medida de lo posible, ahorrarles
de esta enfermedad no presenta ninguna difi- estas restricciones.
cultad particular ante la lentitud de la evolución, El delirio de querulancia representa una for-
el carácter particular de las ideas delirantes que se ma evolutiva bien particular de los delirios siste-
enlazan unas a otras, la conservación tan singular matizados.*** El postulado de base en este cuadro
de la inteligencia así como del orden de los pen- clínico está representado por la convicción de un
samientos y del comportamiento. Por supuesto, perjuicio real y de la necesidad imperiosa para el
algunos casos de demencia precoz, de parálisis enfermo de pelear hasta el fin por la reparación de
general, de demencia senil y aún de locura ma- esta injusticia que está persuadido de haber sufri-
níaco-depresiva, pueden presentar, transitoria- do. En general, esta convicción se injerta sobre una
mente y para una observación superficial, un cua- desventaja cualquiera de la que el enfermo fue víc-
dro análogo. Nos hemos extendido ya sobre to- tima de muy buena fe, muy a menudo, en el curso
dos los signos diferenciales de estas enfermeda- de un proceso. En esta ocasión, resulta manifiesto
des3 y nos contentaremos aquí con subrayar una que es incapaz de reconocer sus errores. Es igual-
vez más que la paranoia existe ya desde muchos mente incapaz de evaluar la situación objetivamen-
años antes de ser reconocida, que las ideas deli- te, de tener en cuenta también el punto de vista
rantes progresan en un orden lógico, que el deli- opuesto y busca, únicamente, que se tome en con-
rante refuta toda objeción de manera muy cáusti- sideración sus concepciones y sus deseos perso-
ca, aunque arribe a conclusiones falsas. nales de manera total.
Ulteriormente, todos los pensamientos y to- La resistencia que encuentra y, frecuentemen-
das las acciones del enfermo están totalmente bajo te, las desventajas materiales que recaen sobre él,
la influencia del delirio, hasta el extremo de que lo refuerzan en su idea de que una amarga injusti-
no querrá escuchar razón y persistirá en seguir y cia le fue hecha y que debe defenderse por todos
defender sus ideas apasionada y obstinadamen- los medios contra ella.
te. El enfermo experimenta la privación de su Se podría pensar, de primera intención, que
libertad como una pesada injusticia contra la cual es completamente normal, tratar de hacer recono-
no se cansará de luchar por todos los medios, en cer sus propios derechos. Lo que caracteriza al
lo cual es muy diferente del paralítico* que es querulante es su incapacidad de comprender la
veleidoso y lleno de seguridad en sí mismo; del verdadera justicia por una parte, y por otra, el acen-
demente precoz, que es indiferente e incoheren- to que pone sobre sus propios intereses, a expensas
te; de los [enfermos que padecen]** delirios de de los puntos de vista de la protección judicial gene-
persecución seniles o preseniles, por el comien- ral. “Busca justicia pero es incapaz de encontrarla”,
zo y las modificaciones rápidas del delirio, por decía un testigo al que un querulante había puesto
los caracteres incoherentes y donquijotescos de particularmente en la mira en el curso de un pro-
éste; de la locura maníaco-depresiva que presen- cedimiento de interdicción.
ta siempre, además del delirio, los signos de una El punto de partida del delirio está constitui-
inhibición o de una excitación psicomotriz. do por el desarrollo de una concepción errónea
El tratamiento de estos enfermos no tiene más que arranca en el momento en que tiene lugar el
que un fin: evitar, merced a ocupaciones y distrac- juicio que es siempre “insuficiente”. Es éste un tras-
ciones, que se hundan en sus ideas delirantes. En torno que se constata realmente, en los querulantes.
algunos casos favorables, los enfermos son capaces Se concretiza, sobre todo, en la total incorregibilidad

* Referencia a la P.G.P [T] *** Hitzig: A propósito del Delirio de Querulancia (1895); Koppen
** [T] archiv. fur Psychiatre, XXXVII, 221 [nota de Kraepelin]
de estos enfermos (o en su total incapacidad de ellos una certeza inamovible, desde que el contenido
extraer una lección de la experiencia). Aun las de éstos tiene alguna relación con el universo de
pruebas más flagrantes, no tienen ningún efec- sus representaciones.
to sobre ellos, pues no reconocen valor alguno Son tan receptivos a los chismorreos de sus
a la investigación de los hechos. Estos enfer- enemigos como inaccesibles a los argumentos más
mos escuchan tranquilamente y gustosos la ex- contundentes. No sólo consideran que están
posición que se les dirige, explicando en se- absolutamente en su derecho, sin tener la menor
guida lo que, según su punto de vista, resulta prueba, sino que están decididos a dar a este de-
claro, pero terminan siempre por escapar a to- recho la forma más ruidosa y más excesiva. Los
das las exigencias lógicas pues sólo encuentran argumentos más penetrantes y de mejor calidad
por respuesta sus posiciones anteriores o cor- que los especialistas puedan pronunciar sobre su
tan en seco toda objeción con argumentos com- situación jurídica, no tienen sobre ellos efecto al-
pletamente inadecuados. “Me planto ahí, defi- guno, desde el momento en que se embarcan tras
nitivamente. Lo que está escrito, está escrito”. sus propias intuiciones.
Aún cuando obtiene la reparación demandada, La inteligencia y la memoria de los queru-
el enfermo no está satisfecho. Uno de mis en- lantes, parecen, al comienzo, intactas. Incluso,
fermos, se creía, según los términos del juicio, en general, uno es sorprendido por la exactitud
públicamente catalogado como loco, y conti- con la cual estos enfermos pueden repetir ínte-
nuaba pretendiendo tal cosa después de termi- gramente extractos de códigos, audiencias, tex-
nado un difícil combate contra los magistrados, tos de leyes. Su examen profundo permite, sin
aunque se le hubiera afirmado muchas veces, embargo, con frecuencia, mostrar que el enfer-
incluso desde el ministerio, que no había nin- mo no comprendió completamente el sentido
guna mala intención dirigida contra él y que en de su exposición, que deforma las frases más
todos los aspectos se esforzaron en apaciguarlo simples, dejando escuchar, a veces, aún lo con-
con saludos amigables y conciliadores. Sin em- trario de lo que quería decir. Además, se reco-
bargo, desestimaba toda proposición de ayuda nocen errores groseros cuando ellos alegan y es
verdadera “hasta que el asunto del anuncio pú- entonces difícil decir si son la consecuencia de
blico de su locura no fuera esclarecido”. una mala comprensión primaria o de desfalleci-
Por su inquebrantabilidad, esta convicción mientos ulteriores de su memoria. El fenóme-
absoluta de un perjuicio judicial, se revela deli- no existe, sin ninguna duda, en estos enfermos.
rante desde el inicio. Todas las proposiciones que Por otra parte, a veces se tiene la ocasión de
van al encuentro de sus propias concepciones, observar directamente (cerca del enfermo) hasta
son asimismo concebidas por el enfermo como qué punto su relato se deforma en el sentido de
mentiras o como palabras indignas de fe. Según su delirio cada vez que lo repite. Un enfermo
él, todos los testigos son locos o perjuros. Por el pretendía con obstinación que yo lo había decla-
contrario, cada vez que él expone algo, invoca rado sano de espíritu ante la justicia, y que me
numerosos testigos conocidos, pero inventados había contentado con decir que la enfermedad
por él, testigos que no tienen ninguna declara- mental no comenzaría sino en tres o cuatro años.
ción importante para hacer y que, entonces, son Sostenía absolutamente esta idea aunque se la hubo
desmentidos. Son reemplazados, entonces, por desmentido firmemente. Otro enfermo consideró
otros de los que el enfermo espera, siempre, im- duramente que la suma que lo indemnizaría debía
portantes contribuciones, para ser, nuevamente, pasar de 1.200 a 10.000 florines. Confesó al co-
decepcionado en su expectativa. mienzo una deuda de dinero, pero más tarde pre-
De la naturaleza misma del delirio de los queru- tendió que la había pagado.
lantes, proviene su credulidad, realizando una apa- Si, por una observación superficial, los pri-
rente paradoja con su inquebrantabilidad. Cual- meros signos de un delirio de querulancia pue-
quier historia escandalosa, cualquier rumor que den aparecer, en un primer abordaje, como la
corre, una charlatanería cualquiera, devienen para simple exageración de un sentimiento de justicia
muy vivaz –tanto más, cuanto se intrincan con semilógicos que existen en el interior del delirio
frecuencia con acontecimientos reales– sin em- comienzan a desmoronarse. No se trata jamás de
bargo, la naturaleza patológica del curso de una toma de conciencia del estado mórbido. El
pensamiento deviene evidente poco a poco. La enfermo considera, más bien, toda refutación de
imposibilidad que encuentra para hacer valer sus sus ideas como una “broma idiota”. Casi siempre
pretendidos derechos, conforta al enfermo en encuentra buenas almas e incluso médicos que,
su convicción de que los testigos son perjuros, a pedido, atestiguan de su integridad mental. Uno
que los abogados y los magistrados son una de mis enfermos me aportó, con la mayor seguri-
banda de malhechores y de bromistas, por otra dad, certificados de buena salud que le habían
parte enredados entre ellos a fin de aniquilarlo extendido seis alcaldes.
y de impedir que las propias fechorías de ellos Una muy elevada estima de sí es un signo
salgan a luz. “Todo le es favorable”, dice a pro- constante que acompaña el delirio de querulan-
pósito de su enemigo. En tanto, no se convoca a cia. Los enfermos se consideran excepcionalmen-
sus testigos que, evidentemente, habrían testi- te honestos y trabajadores y por ello miran desde
moniado muy a su favor; se deforman sus de- arriba a sus enemigos. Tienen una cierta idea de sí
claraciones; se falsifican las actas y los informes mismos y encuentran particularmente agobiante
que le conciernen; su firma; se le envía una ci- que, justamente, “siendo padres de familia” se les
tación por medio de falsos carteros; se sella una prive de justicia. Un enfermo se describía del modo
sentencia que le está destinada como “si eso vi- siguiente: “ciudadano, campesino y viudo”. Otro,
niera de Su Majestad, el Rey”. A veces, se insta- un muy hábil relojero, hablaba de la ingratitud con
lan entonces ideas delirantes aún más extrava- la cual la madre patria agradecía a sus meritorios
gantes. El enfermo tiene la impresión de que se hijos. Esta sobreestimación de sí va a la par del
lo quiso volver loco en prisión por intermedio hecho de que el enfermo se cree autorizado a
de una comida horriblemente condimentada y emplear todos los medios posibles para combatir
sazonada con pimienta; cree que se tiene algo a sus enemigos, mientras que considera censura y
contra su vida. Muchas veces, he visto aparecer, violencia injustificada y ciego maltrato aun las for-
al mismo tiempo, importantes delirios de celos; mas más atenuadas de sanción jurídica, cuando
aquí y allá, aparecen algunas ilusiones sensoria- apuntan a él. Un enfermo había vivido como una
les; en un solo caso, en prisión, un importante grave herida la entrega algo retrasada de una car-
estado de excitación ansiosa apareció transitoria- ta por el cartero, mientras que el incesto con su
mente, comportando numerosas ilusiones auditi- nuera y la malversación de dinero que había co-
vas. El enfermo escuchaba reproches y amenazas metido, le parecían infracciones mínimas. Escri-
y creía que su ejecución era inminente. bía numerosas cartas a su mujer, llenas de enfáti-
La inteligencia está intacta a lo largo de toda cas exhortaciones a la buena conducta, ponde-
la evolución y el orden del pensamiento está con- rando su propia buena conciencia. “¿Contra mí,
servado. Se descubre siempre una completa co- tan delicado?”, escribía otro, sorprendido de que
herencia de los contenidos del delirio. Toda en- una queja haya sido planteada contra él por ha-
trevista con un querulante, se reduce rápidamen- ber escrito una carta cargada de groseros insul-
te a las ideas de perjuicio que movilizan todo su tos. En la elevada estima de sí mismo, el enfermo
interés de manera creciente con el paso del tiem- reclama habitualmente, increíbles sumas como in-
po. Cualquiera sea el punto de partida (de la en- demnización por los daños sufridos.
trevista), por alejado que esté del centro de su Además, se encuentra sin excepción, en los
interés, el camino de sus pensamientos lo lleva querulantes, una irascibilidad netamente supe-
ineluctablemente a esto. Los mismos pensamien- rior a la media. Tal vez allí se encuentre tam-
tos retornan sin cesar en su discurso, donde él se bién la explicación de su incapacidad para re-
repite incansablemente sin ser capaz, aparente- flexionar con tranquilidad. Cuando no presentan
mente, de abreviarlos o reprimirlos. Pasado un trastornos mayores del humor, son capaces de en-
tiempo de evolución de la enfermedad, los lazos trar en una excitación apasionada cuando hablan
de sus altercados con la justicia, inundando al in- superior a la ley del Reino”. Los parágrafos de
terlocutor con una ola de insultos dirigidos a los códigos, los términos empleados sobre los
sus enemigos y oponiéndose a toda objeción o “Autos” juegan un gran rol. Habitualmente, el
argumento con la misma furiosa irritación. Uno enfermo gusta mucho de llevar consigo extrac-
de mis enfermos escribió él mismo al Gran tos de sus declaraciones, de sus ponencias y de
Duque a fin de solicitarle autorización para eje- sus conclusiones –todo bien embalado– que él,
cutar personalmente a sus enemigos. por otra parte, desembala a la primera ocasión.
Esta exaltación apasionada, asociada a su Las demandas o las sanciones a las que se
incapacidad para sacar lección de la experien- expone tras sus insultos y calumnias, no hacen
cia, dan al comportamiento del enfermo un esti- sino aumentar la exasperación del enfermo. Res-
lo propio. Nada puede apaciguarlo. Ni el agota- ponde con nuevas injurias cada vez y cada vez
miento de todos los recursos judiciales posibles más excesivas y desmesuradas. Todos sus actos,
ni la sentencia definitiva y decisiva. Incapaz de todo su interés por el mundo, se reducen cada
comprender la total inutilidad de otras gestio- vez más al deseo ardiente de obtener justicia, aun
nes –que tendrán forzosamente pesadas conse- cuando, durante este tiempo, todo lo demás sea
cuencias– quiere vencer a cualquier precio en dejado de lado. Todo lo demás va a ser sacrifica-
esta lucha por la obtención de sus presumidos do en beneficio de este andar patológico: su vida
derechos. Sordo a todo consejo, pasa su tiempo familiar, sus ocupaciones, su fortuna. Por ello
en poner en marcha todos los dispositivos jurí- todas sus relaciones se perturban: está perma-
dicos posibles; en reclamar un “verdadero exa- nentemente en un estado de gran tensión a cau-
men” de los hechos catalogados desde hace sa de sus acusaciones y de sus procesos sin fin,
mucho tiempo; en apelar a una instancia tras que lo ponen en una posición cada vez más difí-
otra no sacando así ninguna lección del fracaso cil frente a sus enemigos. Finalmente, evita toda
y permaneciendo inconmovible. En general, la relación con el aparato judicial e incluso, con to-
obstinación y la exaltación apasionada no ha- das las instituciones del Estado. No firma más
cen más que acrecentarse. Escribe un número ningún acta, rehusa presentarse a las citaciones,
increíble de cartas y demandas a abogados, no- al punto que se lo debe llevar por la fuerza al
t or iedades , em plea dos , al Pa r la m e n t o juicio. Entonces decide emplear la legítima de-
(Reichstag), a los condes y al Emperador, en las fensa: se lleva lo que considera que es de su pro-
que se descarga empleando los términos más piedad, se vuelve hacia la prensa, amenaza per-
groseros y vejatorios para calumniar sin fin a sonalmente a sus enemigos, dispara contra los
sus enemigos, a los magistrados, a los aboga- ujieres que vienen a prenderlo.
dos. Los pasajes subrayados, los numerosos pun- Gracias a su poder de convicción, el enfermo
tos de interrogación y de exclamación, las innu- logra, muy frecuentemente, persuadir a tal o cual
merables interpelaciones, la puesta en evidencia persona de su entorno, de lo bien fundado de sus
de términos importantes por caracteres diferen- reivindicaciones. Conocí a un querulante de 58
tes o por el empleo de una tinta de color, revelan años que había prometido a muchos campesinos
ya, por la forma, el carácter patológico de estos de un pueblo alejado una elevada recompensa si
escritos. En cuanto al contenido, las frases son obtenía 50.000 marcos de indemnización del al-
prolijas, monótonas e interminables. El estilo re- calde. Las demandas planteadas por los campesi-
vela, igualmente, un modo de expresión particu- nos, se asemejaban terriblemente a la del enfer-
lar: es embrollado, alambicado. Rodeos inespe- mo. Uno de los campesinos había formulado ya el
rados se repiten frecuentemente: son comprendi- deseo de hacer de éste su yerno.
dos a medias, a menudo tomados prestados del Por lo demás, los querulantes aprovechan con
lenguaje jurídico, pero contundentes. Un enfer- frecuencia la ocasión de escribir, por intermedio
mo escribía mucho sobre “los falsos perjuros”. de sus amigos, otras cartas, otras demandas, pro-
Otro empleaba una frase que pretendía haber testas y cartas de injurias, y logran a veces, por
escuchado de mi boca: “la ley de los juristas es este medio, volver a entrar en el juego de turbios
abogados. Es así que perfeccionan sus estratagemas un diagnóstico de delirio de querulancia es preciso
y sus pseudo-conocimientos jurídicos que ense- retener en particular: ante todo la constitución
guida ponen por delante de todo. de un sistema de ideas delirantes, la total inca-
Después de un cierto tiempo de evolución de pacidad de aprender de la experiencia, la conti-
la enfermedad, se instala un constante debilitamiento nua extensión de las ideas de persecución que
psíquico. Los discursos y declaraciones del enfermo conciernen a un número cada vez mayor de per-
devienen cada vez más pobres, monótonos e inco- sonas, el desarrollo de todo el sistema delirante a
herentes. En la mayoría de los casos el enfermo partir de un punto único que permanece siempre
no espera más respuesta, pero continúa, por hábi- en primer plano y que viene a intrincarse siem-
to, escribiendo de vez en cuando algunos de sus pre con todos los actos y pensamientos del en-
textos singulares. La irascibilidad disminuye; el fermo. Es justamente por ello que no debe con-
enfermo deviene apático, inofensivo e indiferen- fundirse a los querulantes con los querellantes,
te. A menudo, incluso lacrimoso y emotivo, mien- que quieren tener razón siempre y a cualquier
tras no le pongan el dedo en la llaga. Su relación precio y que viven en perpetuo conflicto con
con los médicos es fácil, aunque en otro tiempo su entorno. Mientras que, me parece, los
los haya descrito como infames mentirosos y char- querulantes son, por el contrario, completamente
latanes. A veces incluso niega sus actuaciones an- soportables en sus relaciones cotidianas, aun-
teriores a fin de evitar desagradables explica- que sean un tanto originales. Aún cuando estos
ciones (que tendría que brindar). No quiere saber “gallos de riña”* sostienen sin cesar disputas y
más nada de eso. Es del pasado. Pero no se trata altercados, entablan procesos, lanzan invectivas
en absoluto de una verdadera toma de concien- contra todo el mundo, persiste siempre una cierta
cia del carácter patológico de sus interpretacio- coherencia entre las diferentes etapas de esta
nes. Se ve bien al despertar estos viejos recuer- escalada de conflictos. Toda esta serie inextri-
dos, en los breves momentos en que el enfermo cable de procesos y de demandas, se detiene,
pierde su control, que no ha modificado en abso- sin embargo, a partir del momento en que en-
luto sus posiciones sino que, simplemente, ha cuentra un obstáculo. Cuando se trata, simple-
perdido la fuerza para defenderse. mente, de una tendencia a la querella, ésta ter-
El diagnóstico del delirio de querulancia pre- mina siempre, aun después de una larga camo-
senta, ciertamente, dificultades al comienzo. En rra, en una u otra ocasión, por calmar o por
cierto modo, se puede ver aparecer la querulan- cansar a todos los participantes. Aquí, al contra-
cia como formando parte del cuadro clínico de rio, el conflicto primitivo jamás encuentra fin.
diversas formas de locura, tales como la parálisis No cesa de amplificarse desmesuradamente y
general y sobre todo la locura maníaco-depresi- sólo halla una salida aparente por la fuerza, es
va. Habitualmente, la constatación de signos ca- decir, cuando el enfermo es internado. Por otra
racterísticos de cada una de estas enfermedades parte, es por supuesto posible que estas ideas
–los trastornos somáticos y mnésicos en la pri- y estas afirmaciones aparentemente delirantes,
mera, la fuga de ideas, la distracción, la hiperac- expresen, a veces, la verdad. Un combate en-
tividad, las modificaciones del humor y la evolu- carnizado y furioso puede ser, a veces, la sana
ción por accesos en la segunda– permite hacer el respuesta de una personalidad sujeta a vivos y
diagnóstico diferencial. Pero es verdad que, en profundos sentimientos de injusticia. Es así que
ciertas circunstancias, una persona sana puede en uno de mis casos, se reveló después que el
devenir querulante, incluso, con mucha tenaci- enemigo contra el cual mi paciente sostenía pe-
dad y obstinación. Es a causa de ello, justamente, sadas acusaciones, no era, efectivamente, tan
que recientemente se han hecho muchos falsos
diagnósticos por parte de médicos escrupulosos,
para quienes el hecho de ser querulante y de *Da la impresión de que desde este punto Kraepelin inicia la des-
cripción de los querellantes hasta ocho renglones más abajo, don-
tener una serie de procesos, constituía el signo de claramente retoma la descripción de los querulantes: “Aquí, al
patognomónico de un delirio de querulancia. Para contrario el conflicto jamás encuentra fin”. [T]
respetable como la opinión pública pensaba. existencia de alcoholismo en los padres. La en-
Que, por el contrario, había sido el autor de fermedad se inicia, como regla, entre los 35 y
graves estafas. En otra ocasión, pudo probarse 45 años. A veces, incluso, más tarde. Cierta-
que una falsificación de firma –que se había mente, debe considerarse la puesta en marcha
atribuido, inicialmente, a una idea delirante– del proceso, como una consecuencia y no como
había sido cometida realmente, por aquél que una causa (de la enfermedad). Frecuentemen-
mi enfermo atacaba. Es por ello, que se impone te, los enfermos ya han tenido antes una infi-
la mayor prudencia. A pesar de todo, en los dos nidad de procesos que han perdido y comien-
casos que cito, los acusadores eran querulantes. zan a devenir querulantes. El pronóstico es
Esto no podía deducirse a partir de lo bien o malo. La evolución final comporta un debilita-
mal fundado de sus demandas sino más bien, miento psíquico más o menos pronunciado así
del modo en que entablaron el proceso y agran- como ideas delirantes persistentes. Pueden
daron desmesuradamente el asunto. Por supues- observarse también, períodos de mejoramien-
to, sucede con frecuencia que sólo se pueda to notables, en el curso de los cuales los en-
reconocer el delirio de querulancia después de fermos, aun si no cambian en absoluto sus pun-
una larga evolución. Tanto más cuanto la buena tos de vista, en todo caso los ocultan bien. Por
conservación de la memoria, la soltura en la otra parte, se observan cosas completamente
expresión escrita y oral, ocultan a los magistra- análogas en otras formas de locura.
dos el debilitamiento y la incoherencia psíqui- El tratamiento de estos enfermos tiene por úni-
cas así como la organización delirante subya- co fin sustraerlos de su entorno durante un largo
cente. La deformación y la falsa interpretación tiempo, cuando no es para siempre, puesto que éste
de los hechos que el enfermo establece de muy los excita. La estadía en el asilo puede, transitoria-
buena fe a partir de sus concepciones patológi- mente, modificar las cosas, como una mudanza pue-
cas, es tomada con facilidad como una tentativa de modificarlas de manera durable. Los enfermos
particularmente astuta y calculada de ocultar la soportan mal, habitualmente, una estadía muy larga
verdad, y considerada como la prueba de su en el asilo. Es deseable también, una vez que se
depravación moral y su insolencia. instaló un cierto apaciguamiento, soltarlos. Siempre
Probablemente deban buscarse las verda- que no se esté obligado a tener en cuenta como a
deras causas del delirio de querulancia en la veces es el caso, sin embargo, su peligrosidad pú-
existencia de una predisposición mórbida, en blica, y a privarlos definitivamente de su libertad, a
general hereditaria. Constaté, muchas veces, la pesar de los inconvenientes de la vida asilar.
Nota sobre la traducción al español

Traducido de la versión francesa aparecida en Analytica 30

La versión francesa tomada como original para serie verter inébranlable e inébranlabilité por “in-
quebrantable” e “inquebrantabilidad”. Vale lo mis-
la presente traducción, fue realizada por Odile Jatteau.
He tenido en cuenta en orden de prioridades: mo que “inconmovible”, pero el primer término
— Traducir lo más literalmente posible lo que con- ha sido consagrado por el uso y como designa un
sideré conceptual. rasgo distintivo del delirio paranoico, preferimos
no innovar.
— Una mayor flexibilidad en el plano del estilo y Algunas palabras, como Papa, Mesías, conde,
de la sintaxis a fin de evitar el efecto de producir etc., aparecen en las versiones francesas de esta
un texto en francés con palabras españolas. Esto serie de artículos, unas veces con minúscula y otras
vale más aún considerando que se trata de un ori- con mayúsculas. Acordamos, para la versión es-
ginal, a su vez, en otra lengua. pañola, seguir en todos los casos el criterio que
Con el fin de facilitar el cotejamiento entre dicta el Diccionario de la Real Academia.
ambas versiones, conservé página a página la co-
rrespondencia entre el texto francés y la traduc- Todas las notas de traducción se basan en
ción española. Así, las páginas 21 a 44 del primero Larousse, Dictionnaire Francais Espagnol, Barce-
se corresponden sucesivamente con las paginas 1 lona 1984, Petit Robert: Dictionnaire Alphabétique
a 24 de la segunda. La única modificación en este et Analogique de la Langue Francaise, París 1979
sentido es que las notas del traductor francés se y Diccionario de la Lengua Española, Real Acade-
hallaran al final del texto. mia Española, Madrid XIX Ed.
Me he valido del recurso usual de transcribir
en notas el término original cuando una homoni- Traductor Néstor Bolomo
mia se pierde en la traducción o cuando se trata Equipo de traducción:
de expresiones figuradas en las que puede ser de Lucila Anesi
interés conocer le términos originales Néstor Bolomo
Cuando agregué alguna palabra, imprescindi- Irene Gómez
ble para la comprensión del sentido del texto que Marcelo Marotta
en el original mismo resultaba confuso, lo aclaré
al pie de página. Esta versión es de exclusiva circulación interna
Acordamos para todas las traducciones de esta de la Cátedra de Psicopatología II de la UBA.
Notas del traductor francés

1. El término Verrucktheit fue traducido por ser opositores, no experimentan, en lo más míni-
locura sistematizada y no por delirio sistematiza- mo, la necesidad de hacer corresponder su delirio
do que evocaría una noción francesa de la misma con la visión del mundo que tenían hasta ese mo-
época pero de sentido ligeramente diferente. mento. La marcha de su pensamiento es confusa e
2. Traducimos aquí scwachsinning por idiota incoherente. En la paranoia, al contrario, el delirio
(literalmente: débil de espíritu). es una explicación y una interpretación mórbidas
3. El diagnóstico diferencial de la paranoia y de acontecimientos reales. Los enfermos sienten
la demencia precoz es tratado por Kraepelin en contradicción con sus otras experiencias y se des-
el capítulo 5 (Demencia Precoz) de la misma obra, embarazan de los argumentos contrarios a través
págs. 211-212, en los términos siguientes: de un trabajo ideativo particular. La coexistencia,
“Las numerosas formaciones delirantes que en ellos mismos, de pensamientos patológicos y
aparecen en el curso de la demencia precoz dan, pensamientos sanos, permanece inalterada hasta
muy a menudo, lugar al diagnóstico de paranoia. el final. En la demencia precoz, las ideas deliran-
La mayor parte de los casos que otros alienistas tes desaparecen fácilmente de múltiples maneras
clasifican así, pertenecen, en mi opinión, a los o bien son reemplazadas por otras. En el paranoi-
cuadros clínicos que describí más arriba. Y pien- co, el núcleo del delirio será siempre el mismo.
so, por supuesto, en las formas paranoides. Apo- Simplemente que en el curso de los años otras
yo esta concepción en mi experiencia, que mues- ideas delirantes pueden venir a agregarse a este
tra que esos estados evolucionan siempre, en un núcleo a modo de prolongación, es decir, sin con-
tiempo relativamente corto, hacia una simple de- tradecirlo y sin que el sujeto renuncie a sus con-
bilidad de espíritu sin formaciones delirantes ver- cepciones delirantes anteriores.
daderamente constatables o bien a una confu- El comportamiento exterior, así como las facul-
sión en el curso de la cual no se puede en abso- tades mentales, son, habitualmente, rápidamente al-
luto hablar de la existencia de un “sistema” ni de terados en la demencia precoz. Frecuentemente, se
una continuidad en el interior de las ideas deli- instalan estereotipias así como manierismos e in-
rantes. En estas pocas frases se encuentran ya los cluso, a veces, hacia el fin, desórdenes completos
puntos de reparo que permiten diferenciar la pa- del lenguaje que llegan hasta los neologismos. Por
ranoia de la demencia precoz. En la paranoia el contrario, el paranoico conserva exteriormente
misma, las ideas delirantes se desarrollan siem- el aspecto de un sujeto sano; permanece, bastante
pre de un modo muy progresivo, a lo largo de a menudo, completamente capaz de performances
los años, mientras que aquí [en la D.P.]* eso ocu- en ciertos dominios, aún habiendo siempre una pe-
rre en algunos meses, paralelamente a un humor queña declinación de sus facultades mentales. No
excepcionalmente triste o ansioso, o aun –y es presenta jamás signos de catatonia y conserva siem-
frecuente– de modo brutal, por la instalación de pre el orden de sus pensamientos y de sus actos.
múltiples ilusiones sensoriales. De todas mane- En la demencia precoz, se encuentran variaciones,
ras, éstas juegan un rol mayor en la demencia aparentemente sin motivo, del estado mórbido, ex-
precoz, mientras que en la paranoia están, a me- citaciones ansiosas o eufóricas, estados de estupor,
nudo, completamente en segundo plano respec- períodos de remisión total, mientras que la para-
to de las interpretaciones y las intuiciones deli- noia evoluciona siempre de manera uniforme, so-
rantes. La debilidad de espíritu que muy rápida- lamente con discretos cambios que están en estre-
mente entra a formar parte del cuadro se traduce cha relación, en su tipo y en su duración, con el
por el aspecto absurdo de las ideas delirantes delirio. Sólo aparece un cierto relajamiento cuan-
que, muy rápidamente, no tienen nada de vero- do el tinte pasional de lo vivido se embota, pero
símiles. Los enfermos dejan, absolutamente, de jamás por un abandono del delirio”.