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PALABRAS CLAVES

1. ¿Bull.. qué?:
El vocablo bullying es utilizado para identificar el acoso escolar y maltrato físico,
verbal o psicológico entre coetáneos, durante un largo tiempo y de manera
reiterado.
Esta actividad se realiza principalmente en nivel básico y se puede presentar tanto
en escuelas públicas como privadas con las mismas repercusiones.

El origen de la palabra tiene dos vertientes; la primera plantea que proviene del
holandés y que significa acoso; la segunda surge literalmente del inglés bully, que
significa matón o agresor. Cualquiera de las dos acepciones contiene de manera
explícita la violencia e intimidación.
De acuerdo con Dan Olweus, psicólogo noruego, considerado pionero en las
investigaciones acerca del bullying, la actividad involucra a una víctima que está
expuesta a múltiples acciones negativas por parte de otro alumno (o varios de ellos).
Los motivos que provocan estos ataques pueden variar entre condición social,
aspecto físico, actividades de los padres, situación educativa, etc. En realidad, no
existe una razón lógica que causa las agresiones, más que el simple placer de
humillar a la víctima y sentirse “superior”.

2. Suicidio: una de las consecuencias:


El acosado, generalmente, tiene severas repercusiones psicológicas, vive
atemorizado, no quiere ir a la escuela, está constantemente nervioso, se muestra
triste y solitario e incluso puede llegar al suicidio.

En la mayoría de los casos, el sujeto maltratado no habla de la situación con sus


allegados. Empieza a aislarse de la sociedad y a recluirse en su propio mundo, los
que están a su alrededor perciben los cambios y pueden darse cuenta del
problema.
3. Discriminación, nueva modalidad:
Aunque el fenómeno no distingue rasgos físicos, religión ni posición social, se está
convirtiendo en un nuevo tipo de racismo. Que porque se es bajito, gordo, usas
lentes o no vistes con ropa de marca puede resultar ser motivo de acoso entre los
compañeros y no se diga por el color de piel. El ser negro, caucásico o amarillo
sigue siendo un motivo (injustificado) para ser blanco de agresiones.

Sin raza, una historia de bullying en el colegio, narra su propia experiencia como
víctima, aunque en esa época aun no existía el nombre como tal, ya se vaticinaba
se llegada. Entre la discriminación racial y el acoso estudiantil, la ensayista de origen
puertorriqueño pasaba sus días de escuela encerrada en el baño para no ser
intimidada por sus compañeros por su color de piel.

4. Tipos de bullying:
Existen tres tipos de bullying: el físico, el verbal y el psicológico, aunque todos
causan daños en la víctima, los trastornos pueden variar dependiendo del acoso
que se esté ejerciendo.
El bullying físico se caracteriza por dejar marcas en el cuerpo de los asediados,
pueden ser golpes, empujones, patadas, encierros, etc. Sin embargo, una nueva
tendencia deriva en abuso sexual.
Poner un apodo, insultar, generar rumores, expresiones discriminatorias, difundir
chismes, excluir y realizar bromas insultantes son las formas en que
el bullying verbal se expresa. Debido a que los niños, niñas y jóvenes son más
sensibles a estas cuestiones pueden generarles complicaciones a la hora de formar
su identidad y personalidad.
El acoso psicológico es el más difícil de detectar porque las agresiones,
generalmente, se llevan a cabo a espaldas de quien pueda advertir la situación, por
lo que el agresor puede permanecer en el anonimato. Pueden consistir en una
mirada, una señal obscena, una cara desagradable hasta un gesto.
5. ¿Cómo prevenirlo?:
Las soluciones al problema se encuentran, también, en su origen. Los ejemplos con
los que crecen los agresores se reflejan en sus acciones.

Se recomienda que para que los niños se desarrollen en un ambiente saludable es


necesario transmitir valores, normas, comportamientos, etcétera, ya que la ausencia
de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos.

Las principales medidas dentro de la familia consisten en el diálogo, la atención y la


educación que brindan los padres.

En la escuela se debe controlar la disciplina y estimular la buena conducta. La


supervisión constante en aulas y espacios abiertos ayuda a detectar si se presentan
estos casos. Los profesores son fundamentales en la construcción de ambientes
sanos.

Se deben establecer reglas para evitar el bullying, mantener un buzón de


sugerencias y de quejas, tratar el tema a través de cursos, conferencias o tutorías,
poner a cuidadores o vigilantes en el comedor, en el recreo, y en otras zonas de
riesgo, introducir y mantener asignaturas de educación en valores, e intervenir de
una forma rápida, directa y contundente en el caso de haya alguna sospecha de
acoso escolar. En complicidad con el centro escolar, los profesores deben colaborar
en la identificación de algún caso, o simplemente estableciendo con sus alumnos
unas normas de no agresión.
Las instituciones gubernamentales pueden ayudar creando un teléfono público para
que los niños denuncien los casos de bullying y mantener campañas anuales de
sensibilización para prevenir el acoso escolar.
El bullying no es un simple juego escolar, para erradicarlo es necesario detectarlo y
denunciarlo.