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En Roma surgieron los collegia corpora oficie, asociaciones de artesanos con propósitos

mutuales, religiosos y de asistencia a los colegiados y a sus familiares, que asumían la


obligación de atender a sus funerales. Los collegia subsistieron hasta la caída de Roma como
resultado de las invasiones de los bárbaros.

La civilización Romana se caracterizó por su desarrollo de “la agricultura, ganadería,


artesanía, del comercio y desde luego de su capacidad para la guerra; fue regida por medio del
patriarcado”. Existieron esclavos tratados en condiciones infrahumanas, jornaleros con
jerarquía superior, Se produjo mucha especialización entre los artesanos, gran desarrollo del
comercio y la creación del Gran Senado.

En ella los esclavos y los prisioneros realizaban los trabajos más pesados, especialmente en
las minas donde primaban condiciones paupérrimas de higiene y seguridad y tenían muy poco
valor por la vida de los mismos.

No obstante, hay cierta evidencia de justicia para el trabajo, con la aparición de las tablas de
Ajuste donde se exige a los patrones la existencia de medidas de seguridad con sus trabajadores.
Existe evidencia, señalada por escritores como Marcial, Juvenal y Lucrecio, de la presencia de
enfermedades específicas en trabajadores y esclavos, sobre todo los mineros. Entre los médicos
más importantes se destaca Galeno; (quién nació en el año 130 A.C en Pérgamo, en el Asia
Menor). Y se caracteriza por convertirse en la fuente de la medicina y del saber anatómico
arábigo – medieval, por enumerar las enfermedades de los mineros y curtidores, por describir
la patología del envenenamiento de plomo con precisión y reconocer las exposiciones peligrosas
de los mineros de cobre a las lloviznas ácidas. Se tiene evidencia de algunas visitas al medio
laboral en las minas de sulfato de cobre en Chipre, donde reconoce aún sin dar soluciones, de
los peligros de las neblinas ácidas, por lo que estos trabajadores efectuaban sus labores sin ropa
y a gran velocidad para evitar la sofocación.

A mediados del siglo I, Plinio el Viejo, nacido en Roma, hace ciertas recomendaciones sobre
el uso de instrumentos destinados a la protección personal, tales como las vejigas de animales
colocadas delante de la nariz para evitar respirar polvo; es autor de la ¨Historia Natural” donde
recoge los conocimientos científicos de mayor importancia en el mundo antiguo con respecto a
la medicina, mineralogía, cosmología, fisiología animal y vegetal etc. ¨...enunció normas
preventivas a los trabajadores de minas de plomo y mercurio11¨ haciendo alusión a
enfermedades debidas a exposiciones de origen ocupacional.
Collegias

Roma fue fundada, según afirma la tradición, en el año 753 A.C. Numa Pompilio sucedió a
Rómulo, el mítico fundador de la ciudad. Una leyenda permanentemente repetida sostiene que
los orígenes de las guildas medievales son los “Collegia” (nombre en número plural; el singular
es Collegium) creados por Numa Pompilio y que su iniciativa tuvo como finalidad la de imponer
el orden que era permanentemente violado por los conflictos entre sabinos y romanos.

Collegium es un derivado de la palabra colligere, reunir. En idioma español, una de las


acepciones de la palabra colegio es el sinónimo de corporación: sociedad de personas de una
misma profesión.

Existían collegia con distintos fines: desde los religiosos (collegia pontificum o pontificiae,
collegia augurum, etc.), aquellos formados para la extinción de incendios (el fuego era una
permanente amenaza por la gran cantidad de madera utilizada en las construcciones), los
gubernamentales (como el propio “Municipium” que dirigía la administración de la ciudad),
hasta los integrados por profesionales y artesanos: estos eran los múltiples collegia fabrorum,
que incluían hasta a los más humildes, como los basureros, pescadores, zapateros, fabricantes
de pelucas, cocineros, etc. siendo uno de los collegia más importantes el de los constructores,
tanto en la propia Roma como en las provincias y especialmente en las campañas bélicas de los
ejércitos romanos: los colegiados iban a la vanguardia para preparar los caminos y a la
retaguardia con la misión de reconstruir lo arrasado, preparar los territorios conquistados para
continuar con una normal vida civil y fortificar los puntos conquistados.

Queremos destacar un tipo de collegia de singular objetivo dentro de la sociedad romana y


que nos permite imaginar la mentalidad de la época: los collegia funeralium. En la antigüedad y
la Edad Media adquirió perfiles agudos el ancestral temor a la muerte, convirtiéndose en un
verdadero terror. La superstición hacía creer que el alma de un cuerpo mal enterrado sufriría
una eterna agonía y no tendría reposo.

En Roma, los poderosos estaban en condiciones de elevar sus mausoleos. No así los pobres.
Para ellos se cavaban cerca de las ciudades profundos hoyos, tumbas comunes donde los
cadáveres eran arrojados en forma anónima. Para escapar a este triste destino, los romanos
estaban dispuestos a grandes sacrificios. Se crearon así los collegia funeralium, que se ocupaban
de dar una sepultura digna al cuerpo en los columbarios de la cofradía (nichos múltiples) y a
organizar los rezos alma.
Las guildas, oriundas de Escandinavia y extendidas en Gran Bretaña y los pueblos germanos
en el siglo VII, fueron asociaciones de asistencia mutua, unidas por el juramento de ayudar y
socorrer en determinadas circunstancias a los enfermos, apoyadas en el principio de la
solidaridad.

Las Guildas

Las Guildas eran agrupaciones de familias artificiales formadas por la conjunción de vínculos
sanguíneos entre sus miembros, unidos por juramento de ayudarse y defenderse en
determinadas circunstancias. Las más importantes fueron las germánicas y las anglosajonas.

Su origen se remonta a la costumbre germánica del convite, o sea tratar los negocios
importantes en banquetes. De forma tal, que las personas que hubieran compartido los placeres
de la mesa, quedaban obligadas a defenderse mutuamente, ya en el campo de batalla, o en las
asambleas, con su prestigio.

Las Guildas constituyeron instituciones diversas con un contenido religioso social del que
posteriormente se derivó un contenido político, artesanal o mercantil.

Las Guildas se pueden considerar como las primeras en constituirse para la defensa mutua
de sus integrantes, mediante el fundamento de ideas religiosas, que luego sin perder ese
carácter, se convirtieron en entidades que agrupan a mercaderes y artesanos, con el objeto
principal de asegurar a sus miembros la protección de su persona y de sus bienes. Su
característica es la fusión de intereses, y comunidad de esfuerzos.

Existieron tres categorías de Guildas:

Religiosas o sociales, que estaban constituidas por asociaciones de defensa mutua de


personas vinculadas por credos religiosos.

De artesanos.

De mercaderes.

Estas últimas están constituidas por individuos unidos en agrupaciones, cuya característica
principal era la fusión de intereses y de comunidad de esfuerzos. Las Guildas estaban regidas
por estatutos elaborados por sus integrantes. Todos sus miembros podían participar en las
asambleas, en la elección de sus autoridades y en la administración de los fondos.

Con referencia a la reglamentación del trabajo, la mayor parte de las obligaciones se referían
a la forma de ejecutarlo y a los materiales que debían emplearse. Había prohibición de mezclar
materia prima de primera calidad con un tipo inferior, vender como nuevo un objeto ya usado,
trabajar después del toque de queda o antes del amanecer.

Como se aprecia, prevalecía más que un carácter gremial, el principio de solidaridad,


consistiendo éste esencialmente, en asistencia a los enfermos, honores a los fallecidos y más
secundariamente, en las normas prácticas de aprendizaje de oficios.

En este tipo de asociaciones, aparece por primera vez configurada la clasificación de


aprendices, oficiales y maestros, que constituyen la base fundamental de la organización
corporativa.

En los países del cercano y medio Oriente florecieron los wakouf, a manera de fundaciones
piadosas, en cuya virtud el fundador y sus miembros dedicaban sus propiedades a Dios y
afectaban sus rentas a los hombres menesterosos.

En Inglaterra (1601) se estableció un impuesto obligatorio a nivel nacional, para cubrir esta
clase de asistencia parroquial y, dos siglos más tarde, Dinamarca y Suecia adoptan medidas
similares, para asegurar de esta manera la responsabilidad de la comunidad.

El sistema de seguridad social, que contribuyó a impedir el hambre generalizada después de


la Gran Hambre, se basaba en la "caja común" de la parroquia, que se introdujo de manera
informal a finales de la edad media, y luego se institucionalizó por ley bajo los Tudor.

En su forma de vida y sus actitudes podemos reconocer muchas de las características que
existen entre los campesinos de todas partes, un grado de autosuficiencia que suponía que la
mayor parte de su comida procedía de su propia explotación. También gran parte del trabajo
que se requería para el cultivo procedía de sus propios recursos, es decir, de la familia. Su
subordinación social obligaba a muchos a entregar a sus señores una elevada proporción de su
excedente de trabajo, cada vez más en forma de dinero. Incrementaron su seguridad al asociarse
con otros campesinos en comunidades aldeanas, pero debían renunciar inevitablemente a parte
de su independencia. Eran prudentes, reticentes a hacer innovaciones, y evitaban el riesgo. Se
preocupaban por conservar el bienestar de sus familias, intentando conseguir tierra, cuando era
posible, para los hijos que se veían privados de su parte de la explotación familiar, debido a las
costumbres relativas a la herencia, y cuidaban de los ancianos por medio de acuerdos de retiro
que les proporcionaban una parte del producto de la explotación.