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Trabajo Práctico de Guerra del Chaco Enfermeras

Destacadas

Cátedra: Primeros Auxilios


Profesor: Lic. William Soljancic.
Carrera: Lic. En Enfermería
Curso: 1° Semestre: 1°
Turno: Noche
Año: 2018
ASUNCION, PARAGUAY

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Integrantes
 Centurión Brisa Maribel
 Morejuan Atirillo Héctor Francisco
 Páez Aguilera Fernando Javier
 Pedrozo Aquino José Carlos
 Portillo Vera Dalia Marcia
 Rodríguez Jara Jesús
 Sánchez Ruiz Diana Liz
 Silva Carolina Elizabeth
 Vera Ferreira Auria Caciana

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Índice
Integrantes 2
Introducción 4
Mujeres Destacadas 5
Las mujeres que hicieron historia en Paraguay 7
Enfermeras del Chaco 13
Hubo mujeres que murieron Durante la Guerra del Chaco 16
Conclusión 17
Anexos 18
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Bibliografía 20

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Introducción
La Guerra del Chaco fue uno de los acontecimientos bélicos
mas importantes en Paraguay, conflicto que fue
ampliamente investigado desde distintas perspectivas, sin
embargo, en el presente trabajo, se desarrollara una faceta
que pocas veces a sido destacada; La Misión de Las
Enfermeras durante la Guerra del Chaco.
Durante la Guerra del Chaco, el papel de la mujer jugo roles
muy variados, la Mujer Paraguaya era protagonista tanto en
el frente de la batalla como enfermeras y auxiliares.
En las Ciudades la lucha es diferente. En Primer fila esta la
mujer. Confecciona uniformes, reemplaza a los hombres en
la chacra, en los campos de cultivo. La ausencia masculina
se hace sentir sobre todo en el aparato productivo
nacional. Algunas incluso intentan enrolarse para luchar
junto a sus amados y hay quienes se suman a las fuerzas de
inteligencia.En las urbes la población se agolpa alrededor de
los puestos militares para conocer la lista de muertos.
Rostros de esperanza se mezclan con miradas apagadas por
la verdad.

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MUJERES DESTACADAS DEL PARAGUAY
El papel de las mujeres en la historia del Paraguay está
necesariamente ligado a las peripecias de esa historia. Ellas
desempeñaron un papel preponderante en el nacimiento de
la nación paraguaya.
Fueron las mujeres españolas e indias las que sentaron la
base del hogar paraguayo, aseguraron la descendencia,
tomaron a su cargo las tareas domésticas y de campo y
permitieron que se levantaran las ciudades y se asegurara la
conquista y la colonización.
Sin olvidar que cuando fue necesario, lucharon junto a los
hombres para rechazar las invasiones portuguesas y los
ataques de las tribus hostiles.
Las mujeres participaron en el movimiento comunero
paraguayo del siglo 18, precursor de la independencia
americana. La historia ha recogido la figura de la hija de
Juan de Mena, que ya guardaba luto por su esposo Ramón
de las Llanas y que al enterarse que su padre también había
fallecido, abandonó el vestido y el manto negros y se
presentó al pueblo vestida de blanco diciendo que “no era
bien llorar vida con tanta gloria tributada a la patria”.

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Las mujeres paraguayas acompañaron a los hombres en la
gesta de la independencia, en los preparativos
revolucionarios, en el júbilo del 15 y 16 de mayo. Y pusieron
su empeño y su trabajo en los duros e inciertos años en que,
cuestionada esa independencia, hubo de bastarse a sí
mismo y vivir en el aislamiento para preservarla.
Su heroísmo y sacrificio brilló en la guerra grande. En la
Residenta, la marcha que acompañó al presidente López y a
los restos de su ejército hasta Cerro Corá. Y en la batalla de
Piribebuy, en las trincheras, ayudando a los hombres a
cargar sus fusiles o arrojando tierra a los ojos de los
enemigos, a falta de otros medios.
La parte más dura de la tarea de resucitar al Paraguay,
devastado y diezmado, en la postguerra recayó sobre las
mujeres. Desde la multiplicación de los hijos que permitió
reponer paulatinamente la población hasta su participación
en las tareas hogareñas, agrícolas y económicas.
A falta de hombres, las mujeres paraguayas debieron
cultivar la tierra, recoger la cosecha, venderlas, administrar
la hacienda familiar. Se hicieron agricultores, comerciantes,
industriales. Y cuidaron la educación de sus hijos
haciéndolos acceder a los centros educaciones que poco a
poco se fueron restableciendo en el país.

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Surgieron las nuevas generaciones paraguayas que
rehicieron la patria. Así, lentamente, el Paraguaya fue
poniéndose de pié. Sobre las ruinas de la patria vieja, se
construyó un nuevo Paraguay que se apoyó principalmente
en el temple de sus mujeres.

La historia les reservaba un nuevo sacrificio. En la guerra del


Chaco, hombres y mujeres trabajaron juntos. Los hombres
luchando en las rudas soledades chaqueñas, las mujeres en
el hogar, en los campos, en los talleres, y en los hospitales
en el mismo escenario de las batallas o en la retaguardia.
Los tiempos han cambiado. En la nueva etapa que se vive en
el Paraguay, las mujeres, cada vez más a la par de los
hombres siguen cumpliendo un papel fundamental en el
desarrollo y el crecimiento del país.
RESUMEN DEL ESTUDIO SOBRE
Las MUJERES que hicieron historia en Paraguay
La INDIA JULIANA. "La India Juliana, hija de un cacique,
como otras tantas hijas de caciques que se ven sometidas a
la explotación servil por parte de los españoles, no tolera
más la subordinación de su pueblo ni las afrentas. Al
decidirse el Jueves Santo de 1539, tras un conflicto de
conciencia del que participaron, invisibles, sus ancestros, sus

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dioses y su orgullo guaraní, se levanta contra su agresor, el
marido español, Nuño de Cabrera, el de las múltiples formas
de ensañamiento, el de la cruz y la lengua extraña, el del
látigo y la infamia, y lo liquida, cortándole la cabeza.
JUANA MARÍA DE LARA. Una figura sin par de la revolución
emancipadora de 1811 es, sin lugar a dudas, Juana María de
Lara, quien fue hija de doña Luisa Villanueva de Otazú y del
español Carlos José de Lara. Juana María nació en Asunción,
en 1760. Se dedicó a los estudios, y se casó con don José
Díaz de Bedoya, quien era el viudo de su tía Margarita
Valiente y Otazú. No tuvo hijos, enviudó en 1806, y fue
mayordoma perpetua de la Cofradía del Corazón de Jesús.
Además, integró la Tercera Orden Franciscana. Los datos
históricos recuerdan que varios próceres de Juana María
eran sus parientes. Además se resalta que ella cumplió un
papel vital en la noche del 14 de mayo de 1811, cuando hizo
de enlace entre los revolucionarios, teniendo en cuenta la
fuerte vigilancia sobre quienes luego se convirtieron en
próceres de la Patria. Es interesante saber que fue ella quien
realizó el contacto entre los revolucionarios y los oficiales de
guardia del Cuartel de la Rivera, de la Maestranza de
Artillería, y se menciona que ella determinó el momento en
que comenzarían las acciones rebeldes.

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RAMONA MARTÍNEZ. El 21 de diciembre de 1868 se iniciaba
la gran batalla de siete días de Ita Yvate, en la que murió
casi la totalidad de los guerreros paraguayos, y en la cual se
distinguió otra mujer, comparable a las anteriormente
citadas. Cuenta Juan Crisóstomo Centurión en sus
"Memorias", que Ramona Martínez, una adolescente de
apenas 15 años, de tez morena, cabellos y ojos negros,
formaba parte de la servidumbre del Mariscal y se hallaba
en su tienda de campaña contemplando el desastre, cuando
el enemigo se acercó al lugar y lo rodeó y ella, con una
espada que le había dado el mayor Ozuna, arengando a los
heridos, comenzó a atacar. Primero el enemigo afrontó su
ataque, y el de los heridos arengados por ella, con
estupefacción, hasta que la atacaron y cayó herida en la
cabeza y en el pecho. Los brasileños la contemplaron con
admiración y respeto, e intentaron acercarse a ella, pero se
levantó sangrando y se abrió el camino a sablazos,
desapareciendo de sus perseguidores tras un montículo
cercano. Esta heroína sin par, falleció en la Asunción, a la
avanzada edad de 92 años, totalmente ciega.
Las HEROÍNAS DE PIRIVEVÚI fueron casi todas
exterminadas; las que sobrevivieron fueron llevadas ante el
Serenísimo Príncipe para presenciar el sacrificio de sus
compañeros, el incendio del hospital repleto de enfermos y
heridos. Esto lo anota el Conde D'Eú en su diario de guerra.

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En el mencionado hospital se encontraba atendiendo a
heridos, la Sra. Francisca Yegros de Yegros, quien murió con
aquellos que no pudieron escapar de tan tremenda muerte,
y a quienes estaba tratando de ayudar a hacerlo.
LAS RESIDENTAS. Así se denomina genéricamente a las
mujeres que sostuvieron al Paraguay durante la Guerra
Grande (1865-1870), incluyendo a las llamadas
"destinadas", las castigadas por el gobierno del mariscal
López, acusadas de presunta traición. Son las que
prácticamente reconstruyeron el país luego de la
hecatombe. El actual jefe de la Iglesia Católica, el Papa
Francisco, las reivindica y hasta llegó a pedir el Premio
Nobel para ellas: "A mi juicio, la mujer paraguaya es la
mujer más heroica de América. Después de la Guerra
quedaban entre 20 a 30 mujeres por hombre e hizo esa gran
opción de tener hijos, para salvar la Patria, la lengua, la
cultura y la fe" y jefas de hogar, formadoras de ciudadanos,
impulsoras del crecimiento del país.
ELISA ALICIA LYNCH. Aunque irlandesa de nacimiento, la
gran compañera del mariscal Francisco Solano López dejó su
marca desde que llegó al Paraguay, en 1854, y se quedó
hasta el final de la Guerra, acompañando a su hombre y a
todos los combatientes. Admirada y denostada a la vez,
revolucionó las costumbres de la época e introdujo aires
nuevos en el provinciano modo de ser del Paraguay de los

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López. Elisa Alicia Lynch vivió la trágica Guerra de la Triple
Alianza, sufrió la muerte del mariscal Francisco Solano
López, a quien enterró con sus propias manos. Fue golpeada
igualmente con la muerte de su hijo Panchito. Culminada la
guerra, fue vilipendiada, echada, sin nada, con sus cuatro
hijos, mientras le gritaban: "¡Ahí va la perra de López!".
Tenía 35 años, llevaba algunas ropas y una que otra joya
personal. Siempre extranjera donde estuviera, finalmente
falleció en París, en la pobreza.
ADELA Y CELSA SPERATTI. Nacidas en 1865 (Adela) y 1868
(Celsa), en Barrero Grande (hoy Eusebio Ayala), ambas
hermanas son consideradas próceres de la educación en el
Paraguay. Organizaron la educación pública de las mujeres
y fundaron la Escuela Graduada de Niñas, la Escuela Normal
de Maestras y la Escuela Normal de Profesoras. Adela y
Celsa Speratti fueron dos educadoras paraguayas de
ejemplar dedicación, formadoras de generaciones de
docentes. Es considerado como muy importante el aporte de
Celsa y Adela a la instrucción pública paraguaya.
Continuaron su obra mujeres como María Felicidad
González, Lucía Tavarozzi, Juanita Centurión, Lidia González.
A modo de pequeño homenaje, los rostros de Celsa y Adela
Speratti figuran en los actuales billetes de G. 2.000.

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SERAFINA DÁVALOS. Nacida en Ajos (hoy Coronel Oviedo),
en 1883, se unió a las hermanas Speratti en la lucha por la
educación pública de mujeres, exigiendo la creación de la
Escuela Normal de Maestras, en 1896. Fue la primera mujer
en obtener un título de doctora en Derecho, en 1907, con su
tesis "Humanismo", en donde reivindica ser mujer,
estudiante y amante de su patria y reclama la plena
participación cívica y política de las mujeres en el destino del
Paraguay. Es considerada la gran pionera del feminismo y
de los derechos de las mujeres en el país. Fue la primera en
ocupar un puesto en la Corte Suprema de Justicia, participó
en el primer congreso feminista internacional, fundó el
Movimiento Feminista de Asunción, el Centro Feminista
Paraguayo, la Unión Femenina de Paraguay, y la Liga
Paraguaya pro Derechos de la Mujer.
BRANISLAVA SUSNIK. Nacida en Mendove (entonces
Yogusloavia, hoy Eslovenia, en 1920), llegó en 1951 al
Paraguay, convocada por el doctor Andrés Barbero, es
considerada una de las máximas figuras de la antropología
en nuestro país. Doctora en etnohistoria y lingüística, en
historia y arqueología, fue directora del Museo Etnográfico.
Sus valiosos trabajos permitieron conocer a fondo la
realidad y la cultura de los pueblos originarios del Paraguay.

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ENFERMERAS DEL CHACO.
Cumplieron un rol humanitario esencial, poniendo en riesgo
sus propias vidas para salvar las de los combatientes heridos
durante la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-
1935). Hicieron su trabajo en condiciones sumamente
precarias y muchas nunca regresaron a sus hogares. Relato
ahora parte de una narración de ellas.
-¿Antes de entrar en esos roles, qué rescata de las
enfermeras?
-Tiene que ver con las primeras enfermeras que viajan al
Chaco con un pequeño maletín con el que tenían que ir a ver
la situación después de Boquerón a finales de 1932, bajo las
órdenes de María Victoria Candía, una enfermera formada
en Inglaterra y Francia. Con ella viajan Erótida Insaurralde,
Alfreda Palacios primera médica cirujana, era de Maciel- y
Georgina Dávalos. Toda la batalla de Boquerón se libró
solamente con camilleros y con enfermeros mal instruidos.
Muchos eran estudiantes de odontología.
-¿No tenían formación?
-Uno de los graves problemas era la falta de formación de
enfermeras de guerra, acostumbradas a operar en
condiciones no hospitalarias y con heridas de metrallas.

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¿Quiénes son sus heroínas de las escuelas?
-Cuando son llamados los hombres para el enrolamiento en
el interior, los pueblos se quedan sin brazos de trabajo.
¿Cómo se suple?
Con las mujeres y los niños.
La educación desde el año 1933 cambia cuando la orden del
gobierno es que en todas las escuelas del interior se planten
tabaco para mandar cigarros al frente, maíz, poroto... No
tenía que haber un centímetro del patio escolar sin
plantación al cuidado de los niños con sus maestras. Eso
significaba que los niños iban a la escuela todo el día, en un
turno para estudiar y en el otro para el cultivo. El trabajo era
de lunes a lunes y la recolección se hacía con las maestras.
Estas colectas agrícolas de las escuelas se dividían y esa
misma escuela podía ser la encargada de liar los cigarros,
enviaba a Asunción y de allí al frente. Además se tenían que
hacer camisillas de lanas, jergas para caballos, mantas y un
sin número de artículos, todo a cargo de mujeres.
-¿Mujeres disfrazadas de soldados?
-Exacto. Son casos muy raros, de solteras. Una de ellas,
Manuela Villalba, se dio a conocer en el periódico "El Orden"
en 1934 donde se publicó un artículo muy extenso. Era de

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Tavapy y al darse la orden de enrolamiento se presenta con
su hermano, se corta el cabello y se viste como hombre.
-¿No la descubrieron?
-La inspección no era de desvestirse por lo acuciante del
tiempo. Era solo a vista por el médico que les vacunaba en el
Hospital, luego iban al Estadio (Defensores del Chaco) donde
se les entregan los pertrechos y se les enseñaba a manejar
las armas, se les alzaba al barco rumbo a Puerto Casado. Así
llegó al frente de batalla. En uno de los combates en el
camino a Saavedra, el jefe de su regimiento, el Tte. Ozuna,
es herido y muere. Entonces hay una desbandada y a ella y a
su hermano se les ocurre irse a otra compañía. En el camino
les para una patrulla paraguaya, les pide los comprobantes
de autorización que no tenían. Y eso se consideraba
deserción.
-¿Y cuál era la pena?
-Fueron llevados ante un Tribunal de Guerra y lo que el Cnel.
(Luis) Irrazábal hacía en esos casos era el fusilamiento.
Estando los dos sentenciados, su hermano mayor le dice a
"Manuel", de 17 años, que cuente que es mujer. Con el
fusilamiento a punto de cumplirse revela que es mujer.
Irrazábal no le cree y piden un médico, el Dr. De Finis que
estaba en la Sanidad, para una revisión. Encuentran que es
cierto. Se los absuelve; el hermano es reincorporado a las

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filas y a ella le mandan a Asunción y se queda un tiempo en
la Sanidad. -Una historia singular... -El pase es muy
simpático y dice: "el soldado Manuel Villalba tiene permiso
de este Comando para bajar y permanecer en la capital por
tiempo indefinido. Motivo: Cambio de sexo. Firmado:
Irrazábal, Cnel." No se cambió de sexo, pero era mujer.
Entonces cuando llega a Asunción hay un alboroto
generalizado entre la gente porque además viene vestida
con el verde olivo.
-¿Hubo mujeres que murieron durante la Guerra?
-En el libro se citan el caso de Eduvigis Figueredo, que
acompañó al frente a su esposo e hijos y se desempeñó
como enfermera. Se enfermó de tifus en 1933 y fue la
primera mujer en morir en el frente al servicio del ejército

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Conclusión
Los distintos tipos de enfermedades, tanto físicas como
psicológicas, la característica hostil del teatro de
operaciones y la falta de agua y buena alimentación
afectaron la salud de los sobrevivientes, a muchos de por
vida.
A través de esta retroalimentación de la Guerra Del Chaco
deseamos con los compañeros instarles a buscar
informaciones sobre las enfermeras aun vivas en nuestro
país y si es posible realizarles una visita y conversar con las
mismas.

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Anexos

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Bibliografía
https://search.yahoo.com
https://es.wikipedia.org/wiki/Blindados_en_la_Guerr
a_del_Chaco
http://www.portalguarani.com/429_
de_la_guerra_del_chaco_autor_cancio_gimenez_.ht
ml

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