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BASES TEORICAS

León (2016) señala que la palabra responsabilidad deriva del verbo responder, y
que está orientada al resarcimiento del daño, de aquel que resulte civilmente
responsable. La responsabilidad significa cuando una persona tiene la necesidad
de de dar cuenta a alguien por el incumplimiento de sus deberes, y que para la
existencia de la responsabilidad es necesario la presencia de dos personas. Una
quien actúa por el incumplimiento de un deber, y la otra es quien resiente el
incumplimiento y se lo imputa al primero, sin embargo no se convierte en
responsabilidad hasta el momento de la petición de un tercero. La responsabilidad
es uno de los principios fundamentales del derecho en general y del derecho en civil
particular.

Vélez (2012) señala que la responsabilidad civil cumple tres funciones muy
importantes como: la resarcitoria, preventiva y punitiva. La principal fuente que se
le atribuido a nuestro ordenamiento jurídico es la de resarcir o también conocida
como reparación. Lo que se busca con el resarcimiento es reparar el daño en la
mediad que hubiera sido ocasionado por el tercero. En la función preventiva el
sistema normativo impone a todas las personas un deber genérico de abstención o
prevención del daño. La responsabilidad civil es la obligación que contrae una
persona de reparar el daño ocasionado a otro como consecuencia del
incumplimiento de una obligación de la cual se ha hecho acreedor por un delito.
Maldonado (2013) señala que en la republica del ecuador la responsabilidad civil
busca en primer lugar reparar el daño, con el objetivo de pagar los costos que
demande la recuperacion. Primero debe ser probada la responsabilidad civil y para
ello el estado ha empleado mecanismos de judicializacion en base a un debido
proceso legal, para luego determinar la responsabilidad del causante del daño. Es
decir la responsabilidad originada por un tercero tiene como finalidad la resarcir el
daño que este hubiera ocasionado, pero para que este puede asumir sus
consecuencias en primer lugar la responsabilidad debe ser debidamente
comprobada. El objetivo de la responsabilidad civil es reparar el daño de manera
pecunirarimente y ademas asumir los costos que pueda demandar la recuperacion
de la victima.

Avendaño, Liz (et all) señala que la responsabilidad civil está dividida en dos
bloques: la responsabilidad contractual y la responsabilidad extracontractual. En
cuanto a la responsabilidad contractual está dada por la existencia de un contrato y
la obligación que tiene en ambas partes. La responsabilidad extracontractual es
cuando el perjuicio ocurre o se genera sin la existencia de un contrato, y estas
responsabilidades tienen un valor jurídico. Es decir para que exista responsabilidad
extracontractual el hecho debe causar un daño. Entonces el daño es uno de los
elementos fundamentales de la responsabilidad extracontractual. El enfoque que
tiene tanto la responsabilidad civil contractual como la responsabilidad civil
extracontractual se encuentra en la protección del bien jurídico tutelado por el
estado.
León (2016) señala que la responsabilidad civil está limitada de lo que en el
Perú le denominamos responsabilidad extracontractual. Es decir el daño que
se verifica en la esfera patrimonial de una persona puede ser producido
también por un hecho humano distinto del incumplimiento de la obligación y
entonces se denomina daño extracontractual. En la responsabilidad civil es
posible hacer referencia a la tutela resarcitoria predispuesta para el
incumplimiento de obligaciones. La tutela resarcitoria es aquella que no tiene
como antecedente y sustento originario una vinculación contractualmente
entre damnificado y responsable. Se ha firmado que el daño contractual
deriva de la violación de una obligación específica preexistente. En el campo
de la responsabilidad extracontractual es cuando el contenido ilícito viola la
norma general que prohíbe penetrar en la esfera jurídica de otro.

Estrella (2009) señala que el derecho de daños recibe varios nombres y que el
resarcimiento del daño se estudia bajo el titulo de responsabilidad civil. El derecho
de daños surge como una especialidad pero sin embargo se conserva esa tendencia
de la indemnización a través de la responsabilidad civil, ya que el objetivo es
restablecer el daño. Debemos entender como daño la pérdida o el menoscabo
sufrido en el patrimonio por la falta de cumplimiento de una obligación. La
responsabilidad civil tiene como propósito de resarcir el daño injustamente causado
a otro en las condiciones que fija el ordenamiento jurídico. Muchas veces se utiliza
la denominación de derecho de daños como sinónimo de responsabilidad civil, es
decir refiriéndose a la obligación de reparar el perjuicio causado a otra persona,
violando el deber general de no dañar.
León (2016) señala que el derecho de daños es un área del derecho privado que en
la tradición del common law equivale únicamente a nuestra responsabilidad
extracontractual. Según el artículo 1969 del código civil peruano impera un régimen
de atipicidad de los daños resarcibles. La función resarcitoria es la más importante
de todas y sobre la cual se ha cimentado tradicionalmente la idea de responsabilidad
civil. Cuando hablamos de resarcimiento no nos referimos a una sanción, sino en
realidad a la forma de distribuir los daños en la sociedad. Esto implica en última
instancia la justificación de porque alguien, diferente de la victima debe cargar con
las consecuencias negativas del daño. La idea de resarcimiento viene ligada a la
noción de anti-juridicidad ya que para que el daño sea resarcido, el mismo tiene que
ser de una consecuencia antijurídica. La reparación del perjuicio tiene en mira a la
victima e intenta colocarla en el estado que se encontraba antes del evento dañoso.

Fernández (2001) señala que la reparacion del bien juridico que ha sido lesionado,
encuentra su proteccion por parte del estado a traves de las normas juridicas. La
regulacion de los bienes juridicos encuentra su proteccion a traves del resarcimiento
economico con la finalidad de mantener el equilibrio. No es factible que la victima
soporte el peso economico, por tal motivo la norma juridica pretende equilibrar y
mantener la paz social. La funcion resarcitoria tiene como objetivo proteger a la
victima, ya que no solo es reparar o resarcir el daño si no tambien mantener el
equilibrio social. La funcion preventiva es cuando se produce un determinado daño,
lo que busca el estado es impartir mecanismos, para evitar situaciones que se
puedan repartir en un futuro. No toda la doctrina esta de acuerdo con la funcion de
prevencion de la responsabilidad civil. La funcion preventiva presenta dos formas:
una de carácter general, y la otra de forma especifica. Las funciones de la
responsabilidad civil ayudan a prevenir la proliferacion de daños en la sociedad.
Taboada (2000) señala que la responsabilidad extracontractual es un mecanismo
que persigue ante todo reparar económicamente un daño, y que el concepto de la
atipicidad no solo se presenta en materia de nulidad y de responsabilidad sino
también en materia contractual, ya que la responsabilidad es típica. La
responsabilidad civil tiene dos regímenes diferenciados, el que regula el
resarcimiento del daño causado por la inejecución de las obligaciones contractuales
que vinculan el autor y la victima y el que regula la indemnización por el evento
dañoso que se constituye en la relación jurídica que emerge entre el autor y la
victima. La responsabilidad extracontractual es un mecanismo que persigue reparar
económicamente cuando la persona ha sufrido un daño sin justificación. Es por ello
que la responsabilidad extracontractual coloca el acento en la reparación de la
victima antes que en el castigo del culpable.

Rivera (2017) señala que el daño contractual deriva de la violación de una obligación
específica mientras que el daño extracontractual deriva de la violación de la
obligación del neminem laedere. En el campo de la responsabilidad extracontractual
el escrito recae cuando el contenido ilícito viola norma general. El daño
extracontractual no presupone la existencia de ningún vínculo especial, por lo que
sólo producido el daño surge una relación jurídica entre responsable y perjudicado.
En nuestro ordenamiento peruano la responsabilidad extracontractual tiene como
propósito reparar el daño que ha sufrido una persona, lo que busca el estado a
través de las normas jurídicas específicas es impartir nuevos mecanismos para
evitar que se produzca a futuro.
Narváez (2008) señala que la responsabilidad extracontractual es una institución
antigua al igual que la responsabilidad contractual. Tiene como obligación de
resarcir o reparar, que nace para una persona que ha cometido un daño en el
patrimonio de otra y con la cual no liga ningún nexo contractual legal. En la
responsabilidad extracontractual lo que se evalúa es el accionar con culpa, factor
atributivo de responsabilidad subjetiva que es el fundamento de la misma, en la
ruptura de las negociaciones no resulta plausible hablar de una conducta culpable,
porque el pre-contrayente nunca, en ningún caso está obligado a contratar el
derecho. El principio de la libertad contractual le permite que rompa las
negociaciones aun en contra de las exigencias de la buena fe, por eso no cabe
calificar su conducta culpable estrictamente.

Minchala (2015) señala que la responsabilidad extracontractual se encuentra


limitada, ya que trata de ponerse a la par de las necesidades y es por ello que estos
daños queda a la subjetividad del juez. Lo que se busca es que el responsable de
un daño sea castigado mediante una indemnización para la víctima. A través de la
reparación podemos alcanzar el restablecimiento de la persona que ha sufrido el
daño personal de su patrimonio, ya que la palabra restablecimiento es muy
fundamental, lo que se pretende es colocar las cosas en su estado anterior, y que
con la indemnización se puede restablecer los daños. La responsabilidad
extracontractual se aplica en los casos en los que se causa un daño.
Mariños (2016) señala que Roma fue el primer pueblo civilizado que comprendió
las verdades intemporales del derecho natural. La responsabilidad civil
extracontractual así como la familia, la propiedad existe desde el comienzo de los
tiempos. En la responsabilidad extracontractual el daño moral es indemnizado
considerando su magnitud y el menoscabo producido a la víctima o a su familia. La
indemnización comprende las consecuencias que deriven de la acción u omisión
generadora de daño, incluyendo el lucro cesante, el daño a la persona y el daño
moral, debiendo existir una relación de causalidad adecuada entre el hecho y el
daño producido. En la esfera de la responsabilidad extracontractual, se presume el
dolo o la culpa no existe restricción alguna de los daños indemnizables.

Bernal (2013) señala que las diferencias entre los dos tipos de responsabilidades
se manifiestan tanto en aspectos sustantivos como procesales. Entre los aspectos
sustantivos se encuentra otros elementos como los grados de culpa que se le puede
exigir al autor del daño. La responsabilidad civil imputara o atribuirá al responsable
de la obligación de reparar el daño y simultáneamente hará surgir el derecho del
afectado a obtener una debida reparación consecuentemente, el fin perseguido por
la responsabilidad es eminentemente, resarcitoria, reparatoria, indemnizatoria,
restitutoria, compensatoria sin dejar los efectos preventivos que se le atribuye esto,
es buscar el resarcimiento del daño causado.
según Aco (s.f.) señala que la antijuricidad es uno de los requisitos para determinar
la existencia del daño, ya que la antijuricidad origina la obligacion de indemnizar
siempre y cuando se llegue a demostrar el daño por consecuencia de no haber
cumplido una obligacion eso es desde el ambito contractual, desde el punto de vista
contractual solo es factible la indemnizacion siempre y cuando se demuestre el daño
compobado. Se habla de responsabilidad extracontractual la obligacion que tiene
que asumir las consecuencias de un evento dañoso. En este caso el autor del daño
se encuentra en la facultad de indemnizar a la victima de un perjuicio que se a
causado. Es impresincible que se demuestre la existencia de daño, toda vez que al
no demostrarse no será factible solicitar una indemnización.

León (2016) señala que es equivocado sostener que la antijuricidad sea un


elemento autónomo del juicio de la responsabilidad civil, en realidad lo antijurídico
es un atributo del daño resarcible que se verifica analizando el interés afectado, el
cual debe ser reconocido por el derecho como un bien. Al postular que la
antijuricidad sea un elemento de la responsabilidad civil conlleva a la necesidad de
la discusión sobre si la calificación de lo antijurídico debe recaer en el
comportamiento o en el daño. En nuestra jurisprudencia es consuetudinaria la
errónea afirmación de que la antijuricidad en la responsabilidad contractual está
representada por el incumplimiento de la obligación, mientras que en la
responsabilidad extracontractual lo antijurídico es la violación de cierto deber
general de no causar daño a nadie.
Taboada (2000) señala que en la responsabilidad civil no existe una relacion juridica
de causa a efecto entre la conducta tipica o atipica y el daño producido a la victima,
no habra responsabilidad de ninguna clase. Es considerado como el nexo que une
al evento dañoso con la victima, esta vinculacion marca la diferencia entre obtener
o no una determinada indemnizacion. En la responsabilidad contractual tiene un
carácter secundario, surge solo una vez que el deudor ha cumplido la obligacion
contractual, es decir la responsabilidad contractual se traduce en una obligacion de
segundo grado. En materia extracontractual, en cambio, la responsabilidad no
supone la existencia de un vinculo obligatorio previo, y su antecedente se encuentra
en aquellos deberes de cuidado generales y reciprocos que las personas deben
observar en sus encuentros esponraneos

León (2016) señala que si se pretende exponer una relación de las teorías sobre la
causalidad, el trabajo seria indeterminable, incluso si la labor se concentrara solo
en aquellas teorías ligadas con la responsabilidad civil. Lo importante es indicar,
antes de proseguir el discurso, la inconveniencia de circunscribir el análisis de
causalidad del juzgador a una teoría en particular. La responsabilidad contractual
se distingue de la responsabilidad extracontractual, por cuanto el factor de atribución
en la primera se sustenta en la culpa, mientras que el factor de atribución en la
restante se sustenta en la culpa, así como también, en el riesgo. El daño se
entiende como el menoscabo hacia un bien jurídicamente protegido, derivado de
una acción u omisión, pasible de ser sancionado mediante una indemnización
siempre y cuando se haya demostrado fehacientemente.
Gálvez (2008) señala que cuando la causación de los daños tenga su
fundamentación en la infracción del genérico deber erga omnes, de no causar daño
a nadie e infringiendo este deber se haya invalidado la esfera del interés ajeno,
protegido por el derecho, estamos ante la llamada responsabilidad extracontractual.
Para quedar debidamente diferenciado de la atribución de la responsabilidad
contractual lo que se trata es de averiguar en qué casos y bajo qué supuesto la falta
de actuación de un programa de prestación le son imputables al deudor. En materia
extracontractual la acción que se concede a la víctima es esencialmente
indemnizatoria. En el ámbito cuasicontractual, en cambio, el derecho concede
acciones meramente restitutorias. Los modelos de responsabilidad civil
extracontractual propiamente tales se reducen, al de responsabilidad por culpa o
negligencia y al de responsabilidad estricta u objetiva.

Bajac (2008) señala que los gastos realizados para la curación de las lesiones
corporales o las ganancias que se frustran por la incapacidad para el trabajo
sobrevenida a la víctima se llamo lo que es el patrimonio indirecto. Así, será daño
patrimonial, y no moral, el perjuicio económico por las lesiones deformantes sufridas
en el rostro por una modelo, o las lesiones en la capacidad física de un deportista
profesional. Desde una perspectiva económica, el establecimiento de un régimen
de responsabilidad civil supone determinar los niveles óptimos de prevención. Los
daños del patrimonio pueden ser de dos tipos: El daño emergente y el lucro cesante.
En cuanto al daño emergente es cuando el daño es la consecuencia directa de la
acción del agente dañoso. En el lucro cesante que son las pérdidas económicas
sobreviniente por no poder utilizar el bien dañado.
Bajac (2008) señala que si partimos de la clasificación de los daños patrimoniales y
morales esto va encontrar su fundamento en la naturaleza del derecho lesionado,
es decir son daños patrimoniales los que nacen de la violación de un derecho
subjetivo. Agregó, que los derechos personalísimos y los bienes personales
protegidos por éstos, forman una trilogía indisoluble que constituye el núcleo de la
teoría jurídica de los agravios extra-patrimoniales.

Leysser (2007) señala que el daño extrapatrimonial “es la lesión a la integridad


psicosomática del sujeto de derecho, así como el daño que atenta contra los
derechos fundamentales reconocidos en la norma carta magna y en los tratados
internacionales”. En cuanto al contenido del daño no patrimonial, un atento examen
de las opiniones doctrinarias y jurisprudenciales vertidas revela que si bien en
principio se tiende a circunscribirlo al simple dolor o sufrimiento, lo cierto es que en
definitiva se incluirán también en él los atentados a la integridad psicofísica en sí, al
honor, a la libertad personal, a la estética, e inclusive a las condiciones normales de
vida, entre otros variados aspectos.
Salinas (2015) señala que la familia es el elemento natural y fundamental de la
sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado. Los lazos
principales que definen una familia son de dos tipos: vínculos de afinidad derivados
del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio que,
en algunas sociedades, sólo permite la unión entre dos personas mientras que en
otras es posible la poligamia, y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre
padres e hijos o los lazos que se establecen entre los hermanos que descienden de
un mismo padre. La familia funciona como un sistema dinámico, en cuanto se
produce algún cambio en alguno de sus miembros o en las relaciones que existen
entre dichos miembros, cambia el sistema familiar en su conjunto.

Maida, Herskovic y Prado (2011) sostienen que la alienacion parental; primero es el


lavado de cerebro a través de actos conscientes de programar al niño, en contra del
otro progenitor. Los niños tienen en el momento del divorcio factores emocionales
que favorecen el desarrollo de este síndrome, existiendo diferencias en la
vulnerabilidad de unos u otros a tal programación. en el caso de un nuevo
matrimonio, un niño puede unirse a la campaña de denigración por varias razones:
puede capitular ante la presión del grupo a cambio de alienarse con la nueva familia,
o puede estar intentando reducir los conflictos internos. La alienación parental
consiste en las conductas que lleva a cabo el padre o la madre que tiene la custodia
de un hijo o hija, e injustificadamente impide las visitas y convivencias con el otro
progenitor, causando en el niño o niña un proceso de transformación de conciencia,
que puede ir desde el miedo y el rechazo, hasta llegar al odio.
Escudero & Aguilar & De la Cruz (2008) señalaron que la alienación parental afecta
el sistema familiar y sus subsistemas, así como la dinámica familiar. El síndrome
de alienación parental es una de las prácticas más habituales que podemos
encontrar ante la ruptura matrimonial en donde hay la presencia de hijos/as. El SAP
es un trastorno caracterizado por el conjunto de síntomas que resultan del proceso
por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas
estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro
progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que debería esperarse de su
condición. El Síndrome de Alienación Parental (SAP) se ha introducido y aplicado
en los juzgados de nuestro medio bajo el argumento de tratarse de un nuevo
trastorno clínico.

Oquendo (2016) señalo que el Síndrome de Alienación Parental se basa en una


campaña de desacreditación respecto al progenitor alienado. El alienador debe ser
consciente de los actos que realiza, también es cierto que a menudo, este no es
plenamente consciente de que está produciendo un daño psicológico y emocional
en sus hijos/as, y de las consecuencias que ello va a tener a corto y largo plazo en
el o la menor. Entendemos el SAP como un síndrome familiar en el que cada uno
de sus participantes tiene una responsabilidad relacional en su construcción y por
tanto en su transformación; teniendo en cuenta que el elemento principal es el
rechazo más o menos intenso de los hijos hacia uno de los cónyuges. Cuando el
SAP entra en contacto con el sistema legal se convierte en un Síndrome Jurídico
Familiar.
Asensi & Diez (s.f.) señalaron que la alienación es un proceso recíproco donde
ambos padres quedan atrapados en la alienación. El SAP puede ser ’muy peligroso’
en asuntos de violencia de género porque tiene el efecto perverso de invertir la
carga de la prueba’ y dar por sentado que las madres son culpables y que tienen
que demostrar su inocencia en el contexto judicial. No garantizar y obstaculizar el
derecho fundamental del menor de mantener sus afectos y vínculos emocionales
con sus progenitores y familiares, es una forma de maltrato que le provoca un daño
a su bienestar y desarrollo emocional. Existen diferentes niveles en el Síndrome de
Alienación Parental que está equiparado a una situación de riesgo, por lo que desde
el ámbito profesional habrá que tomar las medidas de protección del/la menor
destinadas a evitar tales situaciones.

Bolaños (2008) señaló que el SAP es un síndrome familiar en el que cada uno de
sus protagonistas tiene una responsabilidad interaccional tanto en su construcción
como en su modificación. El síntoma esencial del SAP es la aparición de signos de
rechazo más o menos intensos de los hijos hacia uno de sus progenitores tras una
ruptura conyugal conflictiva. Se han descrito diferentes motivos por los que el
progenitor "alienante" puede pretender alejar a sus hijos del otro. Los más
importantes pueden ser: incapacidad para aceptar la ruptura de pareja, intentos de
mantener la relación a través del conflicto, miedo a perder los hijos o a perder el rol
parental principal. La separación de la pareja supone cambios importantes en la
vida del niño, lo que hace necesario reorganizar las relaciones entre los padres y
los hijos. En esta reorganización puede producirse el Síndrome de Alienación
Parental.
Ortiz (2017) señaló que el SAP es una de las formas más sutiles de maltrato infantil,
casi desconocida hasta ahora, pero que está cobrando vigencia día a día y que
además produce un grave daño en el bienestar emocional y en el desarrollo de los
menores que lo sufren. Los estudios que se han realizado desde las perspectivas de
los niños respecto a las visitas y al contacto con los padres luego de una separación
o un divorcio, reportan que el aspecto más negativo es la pérdida del progenitor que
ya no vive con ellos. El hijo esta esencialmente preocupado por ver a un progenitor
como totalmente bueno y al otro como todo lo contrario. El progenitor malo es odiado
y difamado verbalmente, mientras que el progenitor bueno es amado e idealizado.
La Alienación Parental debe ser considerada como un factor de abuso, tanto hacia los
niños cuanto al padre cuya figura se pretende erosionar.

Rodríguez (2017) señaló que el SAP es un trastorno caracterizado por un conjunto


de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la
conciencia de los hijos mediante estrategias con el fin de obstaculizar o discutir sus
vínculos con el otro progenitor. Es decir el síndrome de alienación parental es aquel
fenómeno psico-legal en el que uno de los progenitores, ejerciendo violencia
psicológica sobre el menor de edad, provoca de manera injustificada la ruptura y
consecuente separación del menor. Lo expresa como un fenómeno desencadenado
por uno de los progenitores respecto al otro, no necesariamente por divorcio o
separación, también puede ser provocado por una persona distinta del custodio del
menor y se observan casos dentro de parejas que mantienen su vínculo.
Torrealba (2011) señalo que el Síndrome de Alienación Parental; es aquel trastorno
que se produce en los niños, niñas y adolescentes, fundamentalmente en los casos
de separación confrontacional de sus progenitores y que consiste en un lavado de
cerebro que se hace a los hijos, para impedir que exista una relación comunicacional
sana con alguno de los padres y que, eventualmente, cuenta con la complicidad del
niño o niña alienado. La sociedad olvida con frecuencia el derecho fundamental de
los menores a mantener un contacto adecuado con ambos progenitores, derecho
que en numerosas ocasiones se ve obstaculizado, quedando determinado a la
resolución forzosa de instancias judiciales y también los derechos de sus padres,
sobre todo el progenitor que no tiene la custodia, cuando la situación familiar es
conflictiva. Entre los que olvidan con frecuencia los derechos del menor están sus
propios progenitores que en muchos de los casos se ocupan de boicotear y
manipular la imagen que el menor tiene de cada uno de ellos, provocando así el
Síndrome de Alineación Parental.

Pereda & Arch (2009) señalaron que el SAP se utiliza para explicar y tratar de
solucionar los problemas de relación que pueden ocurrir entre padres e hijos/as tras
una situación de separación o divorcio. El tardío reconocimiento del abuso sexual
infantil como problema, así como la ocultación de este tipo de situaciones y la falta
de información sobre el tema, han provocado la existencia de múltiples falsas
creencias o creencias erróneas respecto a la experiencia de abuso sexual en la
infancia, entre las que destaca el vínculo entre situación de divorcio y falsa denuncia
de abuso sexual.
Carbo (2009) señaló que en los desarrollos teóricos del SAP; se utiliza como
principal recurso lingüístico la denominada orientación argumentativa, que consiste
en la modificación del sustantivo por un adjetivo calificativo pospuesto. El SAP Se
trata de una serie de comportamientos, artilugios o estratagemas que adopta
aquella persona a la cual se le confió la custodia de sus hijos destinados a
obstaculizar o entorpecer infundadamente que se genere o conserve una relación
afectiva estrecha con el otro padre, de forma que en modo egoísta obran sobre la
psiquis de aquéllos, provocando un apartamiento radical de la rama familiar que
sólo tiene atribuido un régimen de comunicaciones y visitas. Los que se dedican a
la protección del maltrato infantil ya saben lo que tiene que hacer: menos observar
a los niños y más poner atención a los sustantivos y los adjetivos realizantes, si no
quieren caer en la Pseudociencia.

Uribe (2015) señaló que la relevancia del S.A.P. en el ámbito jurídico está dada
principalmente en dos esferas; por un lado, aparece el derecho de familia, en
particular todo lo atinente a la custodia y al régimen de visitas; por otro lado, en la
esfera del derecho penal ya que uno de los recursos del padre alienador es
interponer denuncias de falsos abusos sexuales y malos tratos a los hijos, por parte
del progenitor alienador. Los principales problemas, desde el punto de vista
personal en las rupturas de pareja, se plantean en el marco de las relaciones entre
padres e hijos. A este respecto, no es posible perder de vista que la separación de
los padres supondrá un trascendental cambio del entorno afectivo y material de los
hijos menores, al que éstos serán particularmente vulnerables, ya que dejarán de
convivir de forma simultánea y permanente con ambos padres.
Adriana Álvarez Vanegas, citada por Uribe (2015) señala que el S.A.P. es un
fenómeno que puede incidir en las declaraciones de los niños. Las denuncias
efectuadas por delitos de ésta índole son una estrategia común para lograr intervenir
o lograr una posición de ventaja en litigios en los que se están tratando temas
atinentes a la separación o divorcio de las parejas, aspectos patrimoniales, régimen
de visitas, a las obligaciones de cuidado y custodia de los menores o a violaciones
y abusos de éstos por parte de alguno de sus padres o familiares cercanos a los
menores. Esta conducta asumida por sus mayores conduce a los hijos a graves
«conflictos de lealtades» que generan en ellos daños psicológicos y afectivos serios.
Son casos en los cuales es posible visualizar indicios de programación o
manipulación mental de los menores, llevada a cabo por medio de la denigración
constante hacia el otro padre, en aras a predisponerlos frente a éste.

Tejedor (2012) señala que las causas o motivos que aportan los menores para
explicar su negativa a relacionarse con un progenitor son de muy diversa índole. En
algunas oportunidades el alienador actúa formalmente y frente al otro padre en
apariencia en modo correcto, pero en los hechos, en la intimidad del hogar,
desarrolla sus conductas denigratorias llevando al hijo común a padecer el
síndrome, de suerte que éste no quiere comunicar con aquél. Las principales
víctimas de los comportamientos asumidos por parte de los adultos son los propios
hijos, que deben vivir en un contexto en extremo conflictivo, donde uno de sus
padres, o en su caso la familia de éste, asume una posición de permanente
descalificación o denigración hacia el otro ascendiente e imputándole la
responsabilidad de la descomposición familiar, de manera de desvalorizarlo frente
a sus propios hijos.
Castro (2012) señala que los procesos de separación o divorcio contencioso, en
muchos de los casos exponen al menor a posibles campañas de alienación por
parte de uno de sus progenitores, lo cual va en detrimento de su bienestar: psíquico,
emocional, físico y sociocultural. La forma que adopta una ruptura de pareja y los
daños colaterales hacia los hijos cobra una dimensión impensable cuando priva la
postura ante el conflicto de intereses frente a otros problemas que en principio son
de mayor relevancia. Los intereses de una de las partes deben ser desplazados,
deben quedar por debajo de la primacía de los valores y éstos deben redundar en
atención al interés superior del menor. El interés superior del menor se refiere a las
acciones y procesos tendentes a garantizar a niños, niñas y adolescentes un
desarrollo y protección integral y una vida digna, así como las condiciones
materiales y afectivas que les permitan vivir plenamente y alcanzar el máximo de
bienestar posible.

Castillo (2014) citando a Rodes, Monera, Pastor (2010), señaló que el rechazo
primario es la reacción que se presenta de forma inmediata a la ruptura de la pareja,
y que el rechazo secundario aparece en separaciones que se dan de forma más
lenta y extendida, esto mantiene una relación con el padre rechazado hasta que un
día deciden romperla. Podemos expresar que la alienación parental es un tipo de
violencia Psico-emocional que trastoca los derechos fundamentales del niño y que
debe evitarse o detenerse para brindar tanto al menor como a los padres los medios
necesarios, ya sean legales o psicológicos, que permitan erradicar este proceso o
síndrome de maltrato.
Bautista (2007) señalo que cuando los cónyuges o progenitores se someten a
convivir forzosamente por diversas razones, los hijos entran en conflicto, se ven
afectados para descalificar, censurar, o rechazar a uno de sus padres consciente o
inconscientemente. Cuando se rompe el vínculo entre dos personas que no tienen
hijos en común, una vez disuelto el mismo y liquidada su relación económica, estas
personas serán completamente independientes una de la otra, lo cual no ocurre
cuando las personas sí tienen hijos y por ello se mantiene un vínculo indisoluble: la
filiación de los hijos comunes. Los conflictos en los que está involucrada la familia
necesitan finalizar de la mejor manera porque estas relaciones permanecen, de una
u otra forma, en el futuro; no hay una desvinculación tajante porque entraña una
serie de nexos que difícilmente se pueden cortar con una decisión judicial y de ahí
la implementación de vías de soluciones extrajudiciales, siempre menos agresivas.

Ferrada (2012) señaló que el desarrollo en los hijos comienza con una alienación
parental, lo cual concluye con el desarrollo de conductas de denigración y crítica del
hijo hacía el progenitor que no tiene la custodia, por influencia del progenitor que
tiene la custodia y aliena. Cuando una pareja rompe y se inician procesos de
separación o divorcio, tienen que renegociar todo tipo de aspectos económicos,
legales y relacionales. En ocasiones no es un proceso fácil, y las dificultades para
establecer una comunicación mínima que permitan resolver cualquier tipo de
conflicto son múltiples. En lo concerniente a los hijos/as estos se ven afectados
emocionalmente por el conflicto y sufren por no poder disfrutar en condiciones de
ambos progenitores.