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GUÍA

DE JURISPRUDENCIAS DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL


PARA EL ABOGADO LITIGANTE

12 AÑOS DE JURISPRUDENCIAS SELECCIONADAS


DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL ORDENADAS
POR MATERIAS (1996-2007)

DERECHO ADMINISTRATIVO
DERECHO AGRARIO
DERECHO ARBITRAL
DERECHO CIVIL
DERECHO COMERCIAL
DERECHO CONSTITUCIONAL
DERECHO DE EJECUCIÓN PENAL
DERECHO DE LA COMPETENCIA
DERECHO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL
DERECHO DEL CONSUMIDOR
DERECHO ELECTORAL
DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
DERECHO LABORAL PRIVADO
DERECHO LABORAL PÚBLICO
DERECHO MINERO
DERECHO MUNICIPAL Y REGIONAL
DERECHO PENAL
DERECHO PREVISIONAL
DERECHO PROCESAL
DERECHO PROCESAL CIVIL
DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
DERECHO PROCESAL PENAL
DERECHO TRIBUTARIO
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4
DERECHO
GUÍA ADMINISTRATIVO .
DE JURISPRUDENCIAS
DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA EL ABOGADO LITIGANTE

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DERECHOADMINISTRATIVO .

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

GUÍA DE JURISPRUDENCIAS DEL


TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA
EL ABOGADO LITIGANTE

PRIMERA EDICIÓN
ENERO 2008
PRIMERA REIMPRESIÓN
ABRIL 2008
1,000 ejemplares

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN
TOTAL O PARCIAL
DERECHOS RESERVADOS
D.LEG. Nº 822

© Gaceta Jurídica S.A.

HECHO EL DEPÓSITO LEGAL EN LA


BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERÚ
2008-04924

LEY Nº 26905 / D.S. Nº 017-98-ED


ISBN: 978-603-4002-57-9

REGISTRO DE PROYECTO EDITORIAL


31501220800255

DIAGRAMACIÓN DE CARÁTULA
Martha Hidalgo Rivero
DIAGRAMACIÓN DE INTERIORES
Karinna Aguilar Zegarra

GACETA JURÍDICA S.A. DIRECTOR


ANGAMOS OESTE 526 - MIRAFLORES Federico G. Mesinas Montero
LIMA 18 - PERÚ COORDINADOR
CENTRAL TELEFÓNICA: (01)710-8900 Juan Carlos Esquivel Oviedo
FAX: 241-2323 COLABORADORES
E-mail: ventas@gacetajuridica.com.pe Gustavo Francisco Quispe Chávez
Luis Cárdenas Rodríguez
Imprenta Editorial El Búho E.I.R.L. Mariela Rodríguez Jiménez
San Alberto 201 - Surquillo Carlos Raúl Beraún Mac Long
Lima 34 - Perú

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DERECHOADMINISTRATIVO .

PRESENTACIÓN

La presente edición reúne en un solo volumen una selección de más de


3,500 extractos de sentencias y resoluciones emitidas por el Tribunal Consti-
tucional, relacionadas con las diferentes materias del Derecho. Esta publica-
ción de Gaceta Jurídica es un nuevo esfuerzo compilatorio sistematizado de
los más relevantes pronunciamientos en torno a las diferentes ramas del
Derecho.
Una publicación de esta naturaleza se explica por la importancia que han
cobrado en los últimos años los pronunciamientos del Tribunal Constitucional,
los cuales han contribuido con la interpretación, aplicación y sustentación de
las instituciones jurídicas, así como de las normas sustantivas de nuestro or-
denamiento jurídico.
Esta obra también se justifica en la necesidad de evitar que los pronun-
ciamientos se mantengan dispersos y ajenos a los operadores jurídicos, para
quienes contar con esta información se vuelve de suma importancia para su
ejercicio profesional, pues mediante esta publicación podrán conocer la mane-
ra cómo el Tribunal Constitucional viene interpretando las instituciones jurí-
dicas relacionadas con la diversas materias del Derecho.
La jurisprudencia que en cantidad significativa se ofrece en forma de
extractos y ordenada alfabéticamente ha sido revisada, seleccionada y clasifi-
cada sistemáticamente, tomándose en cuenta el valor interpretativo y su fun-
ción complementaria de aplicación de la ley.
Por todo lo señalado, esperamos que esta obra sea de la mayor utilidad y
provecho para todos nuestros suscriptores, así como a quienes están vincula-
dos al ejercicio del Derecho en sus distintos ámbitos.

JUAN CARLOS ESQUIVEL OVIEDO


Jefe del Área de Jurisprudencia de Gaceta Jurídica

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DERECHOADMINISTRATIVO .

GUÍA DEL LECTOR

A efectos del adecuado empleo de la presente obra, debe tenerse en cuenta lo siguiente:

1. Esta obra contiene extractos literales de las sentencias del Tribunal Consti-
tucional, los que han sido clasificados en más de veinte materias del Dere-
cho, con los cuales se encuentren vinculados.
2. A efectos de una mayor claridad, a los extractos de las sentencias se les ha
agregado textos entre corchetes, para que se comprenda cabalmente su
sentido o significado y cuya autoría corresponde exclusivamente a Gaceta
Jurídica S. A.
3. Los extractos pertenecen a las sentencias emitidas por el Tribunal Consti-
tucional entre los años 1996 a 2007 (se han empleado sentencias publica-
das en la página web del Tribunal Constitucional hasta el 3 de diciembre de
2007). Sin embargo, se ha limitado la inclusión de extractos de sentencias
emitidas en el periodo en el que las funciones del Tribunal Constitucional
resultaron cuestionables, dada la destitución de tres de sus magistrados
(31/05/1997 al 17/11/2000). En este caso, solo se han empleado sentencias
que hubieren resultado de mucha relevancia, dado el tema abordado y/o la
vigencia del criterio fijado.
4. La selección y clasificación de los extractos han sido realizadas exclusiva-
mente por Gaceta Jurídica S. A., sin perjuicio de que a dicho efecto se ha
tomado en cuenta la información del Tribunal Constitucional, propalada a
través de su página web u otros medios informativos. En tal sentido, dicha
selección y clasificación no compromete u obliga en modo alguno al Tribu-
nal Constitucional.
5. Los extractos de sentencias van acompañados de los siguientes valores
agregados:
Sumillas. A modo de título, acompañado de un número de identificación.
La primera parte del título indica a una figura jurídica o tema incluido en el
dispositivo constitucional. La segunda parte (luego del punto) se refiere a
los subtemas, esto es, a lo que se dice sobre la figura o tema concreto.
6. Con relación a cada sumilla, se han acompañado él o los extractos seleccio-
nados que se refieran a las figuras o temas allí mencionados.

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

El orden de las sumillas (y, por ende, de los extractos) responde, en primer
lugar, al orden de aparición de las figuras o temas (primera parte de la
sumilla) en el dispositivo constitucional. Luego, los extractos referidos a
cada tema o figura han sido ordenados conforme a los subtemas (segunda
parte de la sumilla), desde lo más general a lo más específico.
7. Cuando se ha ubicado más de un pronunciamiento idéntico del Tribunal
Constitucional sobre un mismo tema, se ha incluido el que consta en prece-
dente vinculante y, en su defecto, el de fecha más reciente; salvo cuando el
Tribunal ha sustentado su fallo en una sentencia anterior, expresamente
citada, caso en el cual se ha incluido el extracto de la sentencia originaria.
Se ha incluido más de un extracto por sumilla dada la relevancia del tema
o la pluralidad de pronunciamiento
8. Los extractos de sentencias van acompañados de los siguientes datos de
identificación, de modo abreviado:
Exp. N°…….-..-… Indica el número de expediente del cual se ha obtenido
el extracto de sentencia del Tribunal Constitucional.
(00/00/00). Indica la fecha (día, mes y año) de emisión que aparece en la
sentencia.
P. Indica que la sentencia ha sido emitida por el Pleno del Tribunal Consti-
tucional.
S1. Indica que la sentencia ha sido emitida por la Sala Nº 1 del Tribunal
Constitucional.
S2. Indica que la sentencia ha sido emitida por la Sala Nº 2 del Tribunal
Constitucional.
Res. Indica que el extracto ha sido obtenido de una resolución del Tribunal
Constitucional que no es sentencia o resolución que pone fin al proceso.
FJ. Indica el número de fundamento jurídico del cual se ha obtenido el
extracto de sentencia.
Párr
Párr.. Indica el número de párrafo del que se ha obtenido el extracto, en
caso la sentencia no presente fundamentos jurídicos numerados.
PV
PV.. Indica que el extracto constituye precedente vinculante (de observan-
cia obligatoria) conforme al Código Procesal Constitucional.

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DERECHOADMINISTRATIVO .

GUÍA DE JURISPRUDENCIAS DEL


TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
PARA EL ABOGADO LITIGANTE

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

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DERECHOADMINISTRATIVO .

DERECHO
ADMINISTRATIVO

ACCESO A LA CULTURA

001 Acceso a la cultura. Carácter limitado y relación con otros derechos


En el caso del derecho de acceso a la cultura, el artículo 2, inciso 8), de la Constitución reconoce
que: “Toda persona tiene derecho (...) a la libertad de creación intelectual, artística, técnica y cien-
tífica, así como a la propiedad sobre dichas creaciones y a su producto. El Estado propicia el acceso
a la cultura y fomenta su desarrollo y difusión”. El acceso a la cultura se relaciona con varios
aspectos, siendo uno de ellos la obligación de los poderes públicos de promoverla y tutelarla. Sin
embargo, dicho derecho es limitado y se relaciona con otros, como el derecho de propiedad sobre las
creaciones intelectual, artística, técnica y científica. En consecuencia, la afectación, o no, al ejerci-
cio de este derecho debe ser analizada tomando en cuenta el derecho de propiedad de las creaciones
intelectual y artística, en el que se incluye la música (Exp. Nº 01492-2005-AA, 21/04/05, S1, FJ. 3)

ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA

002 Derecho de acceso a la información pública. Bien jurídico protegido por la disposición
constitucional
Una formulación jurídica de este tipo [artículo 2, inciso 5 de la Constitución] nos deriva a la existen-
cia de información que, por pertenecer a una entidad pública, adquiere también el carácter de
pública. Es decir, el bien jurídico que esta norma protege es el acceso a la información pública (...).
Solo teniendo acceso a [la] información [pública], la persona podrá tomar decisiones correctas en su
vida diaria y llegar a controlar la actuación de aquellos entes que merecen el escrutinio popular, ya
sea porque conocen o manejan información económica, política o administrativa del Estado (Exp. Nº
3619-2005-HD, 21/07/05, P, FJs. 6 y 11)
[L]a información sobre la manera como se maneja la res pública termina convirtiéndose en un
auténtico bien público o colectivo, que ha de estar al alcance de cualquier individuo, no solo con el
fin de posibilitar la plena eficacia de los principios de publicidad y transparencia de la Administra-
ción Pública, en los que se funda el régimen republicano, sino también para efectuar del mejor
modo el control institucional sobre los representantes de la sociedad; y también, desde luego, para
ejercer el control sobre aquellos particulares que se encuentran en la capacidad de poder inducir o
determinar las conductas de otros particulares o, lo que es más grave, en una sociedad como la que
nos toca vivir, su misma subordinación (Exp. Nº 2579-2003-HD, 06/04/04, S1, FJ. 5)

003 Derecho de acceso a la información pública. Caso de información detentada por enti-
dad privada
A pesar de [la] aparente reducción del ámbito de protección del derecho fundamental [de acceso a la
información pública] (parecería que solo se aplica a entidades pertenecientes a los gobiernos nacional,
regionales o locales), este se ve complementado con la necesidad del Estado, tal como lo prevé el

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

artículo 44 de la Norma Fundamental, de garantizar todo derecho de la persona y de promover su


bienestar general, fundamentado en la justicia y el desarrollo integral de la nación, y que, por lo
tanto, amplía su extensión permitiendo que en cualquier supuesto que esté en juego un derecho
fundamental, la persona pueda acceder a la información que se considere necesaria para el ejercicio
real de tal derecho.
Solo entendiendo de esta manera la información pública, se podrá dar fiel cumplimiento a lo que la
Constitución busca proteger: todo tipo de dato o informe que constituya parte de las funciones
esenciales del Estado, pero que por alguna circunstancia habilitante se encuentre en manos de él
mismo o de entidades particulares. Solo teniendo acceso a esta información, la persona podrá tomar
decisiones correctas en su vida diaria y llegar a controlar la actuación de aquellos entes que mere-
cen el escrutinio popular, ya sea porque conocen o manejan información económica, política o admi-
nistrativa del Estado (Exp. Nº 3619-2005-HD, 21/07/05, P, FJ. 11)
[E]s necesario determinar, en el caso concreto, cuál es el tipo de información que maneja la persona
jurídica de régimen privado para que se llegue a definir si corresponde que la población pueda tener
o no acceso a la información que ella maneja.
Un buen ejemplo de las entidades privadas que merecen entregar información pública es el de las
universidades, pues es en ellas donde el derecho de los educandos superiores puede notarse de una
manera palmaria y directa, más aún si tienen un régimen especial de funcionamiento (Exp. Nº
3619-2005-HD, 21/07/05, P, FJ. 12)

004 Derecho de acceso a la información pública. Como derecho relacional


[N]o solo se garantiza [la] esfera subjetiva, sino también se posibilita que puedan ejercerse otros
derechos fundamentales, como la libertad de investigación científica, la libertad de opinión o expre-
sión, etc., que requieren de aquel, pues, en ciertas ocasiones, el derecho de acceso a la información
pública se presenta también como un presupuesto o medio para el ejercicio de otros derechos
fundamentales. En este sentido, el derecho de acceso a la información pública, además de ser un
derecho subjetivo, es también un derecho relacional (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 4)

005 Derecho de acceso a la información pública. Como libertad preferida


[A]l igual que lo afirmado respecto de las libertades de información y expresión, a juicio del Tribu-
nal, cuando el ejercicio del derecho de acceso a la información pública contribuye a la formación de
una opinión pública, libre e informada, este tiene la condición de libertad preferida (Exp. Nº 1797-
2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 11)
Esta condición del derecho de acceso a la información no quiere decir que al interior de la Constitu-
ción exista un orden jerárquico entre los derechos fundamentales que ella reconoce, en la cúspide
del cual se encuentre o pueda encontrarse el derecho de acceso a la información u otros derechos
que cuentan igualmente con idéntica condición. Y, en ese sentido, que una colisión de este con otros
derechos fundamentales se resuelva en abstracto, haciendo prevalecer al que tiene la condición de
libertad preferida. Evidentemente ello no es así. Todos los derechos constitucionales tienen, formal-
mente, la misma jerarquía, por ser derechos constitucionales. De ahí que ante una colisión entre
ellos, la solución del problema no consiste en hacer prevalecer unos sobre otros, sino en resolverlos
mediante la técnica de la ponderación y el principio de concordancia práctica (Exp. Nº 1797-2002-
HD, 29/01/03, S1, FJ. 11)

006 Derecho de acceso a la información pública. Componente esencial del régimen demo-
crático
[E]l derecho de acceso a la información pública es consustancial a un régimen democrático. En
efecto, el derecho en referencia no solo constituye una concretización del principio de dignidad de
la persona humana (artículo 1 de la Constitución), sino también un componente esencial de las
exigencias propias de una sociedad democrática, ya que su ejercicio posibilita la formación libre y
racional de la opinión pública. La democracia, se ha dicho y con razón, es por definición el “gobierno
del público en público” (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 11)

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DERECHOADMINISTRATIVO .

007 Derecho de acceso a la información pública. Concepto de información pública


[Respecto a] la información pública, se podrá dar fiel cumplimiento a lo que la Constitución busca
proteger: todo tipo de dato o informe que constituya parte de las funciones esenciales del Estado,
pero que por alguna circunstancia habilitante se encuentre en manos de él mismo o de entidades
particulares (Exp. Nº 3619-2005-HD, 21/07/05, P, FJ. 11)
Lo realmente trascendental, a efectos de que pueda considerarse como “información pública”, no es
su financiación [tal como lo estipula la norma reglamentaria de la Ley de transparencia y acceso a la
información pública], sino la posesión y el uso que le imponen los órganos públicos en la adopción
de decisiones administrativas, salvo, claro está, que la información haya sido declarada por ley
como sujeta a reserva (Exp. Nº 2579-2003-HD, 06/04/04, S1, FJ. 12)

008 Derecho de acceso a la información pública. Contenido constitucionalmente protegido


[E]l contenido constitucionalmente garantizado por el derecho de acceso a la información pública no
solo comprende la mera posibilidad de acceder a la información solicitada y, correlativamente, la
obligación de dispensarla de parte de los organismos públicos. Si tal fuese solo su contenido prote-
gido constitucionalmente, se correría el riesgo de que este derecho y los fines que con su reconoci-
miento se persiguen, resultaran burlados cuando, p.ej. los organismos públicos entregasen cual-
quier tipo de información, independientemente de su veracidad o no. A criterio del Tribunal, no solo
se afecta el derecho de acceso a la información cuando se niega su suministro, sin existir razones
constitucionalmente legítimas para ello, sino también cuando la información que se proporciona es
fragmentaria, desactualizada, incompleta, imprecisa, falsa, no oportuna o errada. De ahí que si en
su faz positiva el derecho de acceso a la información impone a los órganos de la Administración
Pública el deber de informar, en su faz negativa, exige que la información que se proporcione no sea
falsa, incompleta, fragmentaria, indiciaria o confusa.
Y es que si mediante el derecho en referencia se garantiza el acceso, conocimiento y control de la
información pública, a fin de favorecer la mayor y mejor participación de los ciudadanos en los
asuntos públicos, así como la transparencia de la actuación y gestión de las entidades gubernamen-
tales, entonces, un mínimo de exigencia que imponen que esos fines se puedan cumplir, es que la
información sea veraz, actual y clara (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 16)

009 Derecho de acceso a la información pública. Contenido esencial


[E]l derecho fundamental de acceso a la información, cuyo contenido esencial reside en el reconoci-
miento de la facultad de toda persona de solicitar y recibir información de cualquier entidad pública,
lo cual incluye lógicamente también a las Fuerzas Armadas, no existiendo, en tal sentido, entidad
del Estado o entidad con personería jurídica de derecho público que resulte excluida de la obligación
de proveer la información solicitada (Exp. Nº 0950-2000-HD, 13/12/00, P, FJ. 5)

010 Derecho de acceso a la información pública. Dimensión colectiva


[E]l derecho de acceso a la información tiene una dimensión colectiva, ya que garantiza el derecho
de todas las personas de recibir la información necesaria y oportuna, a fin de que pueda formarse
una opinión pública, libre e informada, presupuesto de una sociedad auténticamente democrática.
Desde este punto de vista, la información sobre la manera como se maneja la res pública termina
convirtiéndose en un auténtico bien público o colectivo, que ha de estar al alcance de cualquier
individuo, no solo con el fin de posibilitar la plena eficacia de los principios de publicidad y transpa-
rencia de la Administración Pública, en los que se funda el régimen republicano, sino también como
un medio de control institucional sobre los representantes de la sociedad; y también, desde luego,
para instar el control sobre aquellos particulares que se encuentran en la capacidad de poder inducir
o determinar las conductas de otros particulares o, lo que es más grave en una sociedad como la que
nos toca vivir, su misma subordinación (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 11)
En su perspectiva colectiva, este derecho [al acceso a la información pública] desde su perspectiva
representa una garantía para todas las personas de recibir la información necesaria y oportuna, a fin

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

de que pueda formarse una opinión pública, libre e informada. Por ello, conforme a nuestra jurispru-
dencia, hemos subrayado que el reconocimiento al acceso a la información pública es consustancial
a un régimen democrático (Exp. Nº 0959-2004-HD, 19/11/04, S1, FJ. 11)
[El derecho a al acceso a la información pública] tiene también una dimensión colectiva, vinculada
a las exigencias mínimas que se desprenden del principio democrático, mediante el cual se garanti-
za el derecho de todas las personas de recibir la información necesaria y oportuna que posibilite la
formación libre y racional de la opinión pública, presupuesto de una sociedad democrática, basada
en el pluralismo (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 5)

011 Derecho de acceso a la información pública. Dimensión individual


[E]l acceso a la información desde su perspectiva de derecho individual se presenta como un presu-
puesto o medio para el ejercicio de otras libertades fundamentales, como puede ser la libertad de
investigación, de opinión o de expresión, entre otras (Exp. Nº 0959-2004-HD, 19/11/04, S1, FJ. 10)
Por un lado, [el acceso a la información pública] se trata de un derecho subjetivo de carácter indivi-
dual en virtud del cual se garantiza que nadie sea arbitrariamente impedido de acceder a la informa-
ción que guarden, mantengan o elaboren las diversas instancias y organismos que pertenezcan al
Estado, sin más limitaciones que las que se han previsto como constitucionalmente legítimas (Exp.
Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 4)

012 Derecho de acceso a la información pública. Dimensión negativa


[E]n su faz negativa [el derecho de acceso a la información pública], exige que la información que se
proporcione no sea falsa, incompleta, fragmentaria, indiciaria o confusa (Exp. Nº 1797-2002-HD,
29/01/03, S1, FJ. 16)

013 Derecho de acceso a la información pública. Dimensión positiva


[E]n su faz positiva el derecho de acceso a la información impone a los órganos de la Administración
Pública el deber de informar (...) mediante el derecho en referencia se garantiza el acceso, conoci-
miento y control de la información pública, a fin de favorecer la mayor y mejor participación de los
ciudadanos en los asuntos públicos, así como la transparencia de la actuación y gestión de las
entidades gubernamentales, entonces, un mínimo de exigencia que imponen que esos fines se
puedan cumplir, es que la información sea veraz, actual y clara (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03,
S1, FJ. 16)

014 Derecho de acceso a la información pública. Doble dimensión


El derecho de acceso a la información pública evidentemente se encuentra estrechamente vincula-
do a uno de los contenidos protegidos por la libertad de información. Y al igual de lo que sucede con
esta última, debe indicarse que el derecho de acceso a la información pública tiene una doble dimen-
sión. Por un lado, se trata de un derecho individual, en el sentido de que garantiza que nadie sea
arbitrariamente impedido de acceder a la información que guarden, mantengan o elaboren las diver-
sas instancias y organismos que pertenezcan al Estado, sin más limitaciones que aquellas que se han
previsto como constitucionalmente legítimas. A través de este derecho se posibilita que los indivi-
duos, aisladamente considerados, puedan trazar, de manera libre, su proyecto de vida, pero también el
pleno ejercicio y disfrute de otros derechos fundamentales. Desde esta perspectiva, en su dimensión
individual, el derecho de acceso a la información se presenta como un presupuesto o medio para el
ejercicio de otras libertades fundamentales, como puede ser la libertad de investigación, de opinión o
de expresión, por mencionar alguna (...) (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 11)

015 Derecho de acceso a la información pública. Obligación de brindar información veraz


Es innegable que el concepto de verdad tiene, desde sus orígenes de la reflexión pública, una corres-
pondencia con aquel apotegma que señala que “verdadero es el discurso que dice las cosas como son,
falso el que las dice como no son”. Este principio es asumido plenamente en el derecho de acceso a la

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DERECHOADMINISTRATIVO .

información pública, pues la Administración se encuentra en la obligación de brindar información


veraz, sin alterar ni ocultar la realidad de los hechos (Exp. Nº 0959-2004-HD, 19/11/04, S1, FJ. 9)

016 Derecho de acceso a la información pública. Necesidad de expresión de causa


La Constitución Política del Perú, en su artículo 2, inciso 5, reconoce el derecho de toda persona de
solicitar, sin expresión de causa, la información que requiera y a recibirla de cualquier entidad
pública, en un plazo razonable, y con el costo que suponga dicho pedido, con la única excepción de
aquella que afecte a la intimidad personal y la que expresamente se excluya por ley o por razones de
seguridad nacional. Lo establecido en el referido artículo representa una realidad de doble perspec-
tiva, pues no solo constituye el reconocimiento de un derecho fundamental, sino el deber del Estado
de dar a conocer a la ciudadanía sus decisiones y acciones de manera completa y transparente. En
esa medida, el secreto o lo oculto frente a la información de interés público resulta una medida de
carácter extraordinario y excepcional para casos concretos derivados del mandato constitucional
(Exp. Nº 0959-2004-HD, 19/11/04, S1, FJ. 4)
[Respecto a] la ausencia de expresión de causa o justificación de la razón por la que se solicita la
información, este carácter descarta la necesidad de justificar la petición en la pretensión de ejercer
otro derecho constitucional (v. gr. la libertad científica o la libertad de información) o en la existen-
cia de un interés en la información solicitada, de modo tal que cualquier exigencia de esa naturaleza
es simplemente inconstitucional (Exp. Nº 0950-2000-HD, 13/12/00, P, FJ. 5)

017 Derecho de acceso a la información pública. Necesidad de garantía de reserva para


exceptuar acceso a la información
Aunque [no se afirme] que determinadas informaciones proporcionadas a la administración por los
particulares no tengan, bajo ciertos supuestos, un carácter estrictamente privado (como sucede con
la reserva tributaria o el secreto bancario, por ejemplo), no quiere ello decir que toda información
derivada de un particular resulte, per se, protegida de toda forma de acceso. Exceptuados los casos
relativos a la defensa nacional y a la intimidad (...), queda claro que, conforme lo establece el
artículo 2 de la Constitución del Estado, lo que la ley excluye de un eventual seguimiento informa-
tivo solo puede encontrarse referido a informaciones razonablemente susceptibles de protección
por la garantía de reserva. Dentro de dicho contexto, no es razonable, y así lo considera este Tribu-
nal, que los planos proporcionados por determinadas entidades a fin de cumplir con los requisitos
que la administración impone, sean considerados documentos susceptibles de reserva. Como ya se
dijo, una vez incorporados estos al ámbito administrativo a consecuencia de un procedimiento de
ese tipo, asumen el carácter de información pública que puede encontrarse a disposición de quie-
nes, cumpliendo los requisitos de ley, así lo soliciten (Exp. Nº 0644-2004-HD, 17/10/05, S2, FJ. 5)
[N]o es constitucionalmente tolerable que una declaración de confidencialidad se legitime por el
solo hecho de ampararse en la ley (Exp. Nº 2579-2003-HD, 06/04/04, S1, FJ. 14)

018 Derecho de acceso a la información pública. Necesidad de justificar negación del ac-
ceso a información
[La]presunción de inconstitucionalidad se traduce en exigir del Estado y sus órganos la obligación
de probar que existe un bien, principio o valor constitucionalmente relevante que justifique que se
mantenga en reserva, secreto o confidencialidad la información pública solicitada y, a su vez, que
solo si se mantiene tal reserva se puede servir efectivamente al interés constitucional que la justi-
fica. De manera que si el Estado no justifica la existencia del apremiante interés público para negar
el acceso a la información, la presunción que recae sobre la norma o acto debe efectivizarse y
confirmarse su inconstitucionalidad; y, consecuentemente, la carga de la prueba sobre la necesidad
de mantener en reserva el acceso a la información ha de estar, exclusivamente, en manos del Estado
(Exp. Nº 2579-2003-HD, 06/04/04, S1, FJ. 13)

019 Derecho de acceso a la información pública. Principios de publicidad y transparencia


[L]a información sobre la manera como se maneja la res pública, termina convirtiéndose en un

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

auténtico bien de dominio público o colectivo, que tiene que estar al alcance de cualquier individuo, a
fin de que los principios de publicidad y transparencia, en los cuales se sustenta el régimen republica-
no de gobierno, puedan alcanzar toda su efectividad (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 5)
[L]a generalización de la negativa a entregar la información requerida [es] la que se presenta como
incompatible con el derecho de acceso a la información; pero también con los principios de publici-
dad y transparencia que informan toda la información que posea el Estado (Exp. Nº 1219-2003-HD,
21/01/04, S1, FJ. 14)

020 Derecho de acceso a la información pública. Tránsito histórico desde la libertad de in-
formación
El artículo 2, inciso 4, de la Constitución reconoce como uno de los derechos comunicativos que
merecen protección elemental, a la información (presentada como libertad de información). Dentro
de ella, históricamente se ha presentado que el principal componente de su ejercicio es el ámbito
positivo-activo, léase la posibilidad de difundir las noticias. Sin embargo, también se llegó a recono-
cer la existencia de un ámbito negativo-pasivo, relacionado con la capacidad de las personas de
recibir informaciones (como puede ser leer un periódico o ver televisión).
No obstante, esta configuración liberal del derecho a la información se ha visto trastocada con la
evolución de la respuesta constitucional ante las necesidades crecientes de las comunidades en la
actualidad. Por eso, se ha llegado a incluir dentro de un genérico derecho a la información un
ámbito negativo-activo. Y ¿qué llega a significar este? Se refiere a la capacidad de la persona de
poder acceder a la información [consagrada en el artículo 2 inciso 5 de la Constitución] que la
considere necesaria en tanto es parte básica de su desarrollo personal y de su calidad de ciudadano
(Exp. Nº 3619-2005-HD, 21/07/05, P, FJ. 10)

021 Excepciones al acceso a la información pública. Derecho a la intimidad


[E]l derecho a la intimidad no importa, per se, un derecho a mantener en el fuero íntimo toda
información que atañe a la vida privada, pues sabido es que existen determinados aspectos referi-
dos a la intimidad personal que pueden mantenerse en archivos de datos, por razones de orden
público (v. gr. historias clínicas). De allí la necesidad de que la propia Carta Fundamental establezca
que el acceso a dichas bases de datos constituyan una excepción al derecho fundamental a la infor-
mación, previsto en el primer párrafo del inciso 5 del artículo 2 de la Constitución.
A su vez, debe tenerse presente que respecto al derecho fundamental a la intimidad, también cabe
la distinción entre aquella esfera protegida que no soporta limitación de ningún orden (contenido
esencial del derecho), de aquella otra que permite restricciones o limitaciones, en tanto estas sean
respetuosas de los principios de razonabilidad y proporcionalidad (contenido “no esencial”) (Exp. Nº
0004-2004-AI y acumulados, 21/09/04, P, FJ. 36)
[D]eterminadas manifestaciones del derecho a la intimidad no importan conservar en conocimiento
privativo del titular la información a ella relativa, sino tan solo la subsistencia de un ámbito objetivo
de reserva que, sirviendo aun a los fines de la intimidad en tanto derecho subjetivo constitucional,
permitan mantener esa información reservada en la entidad estatal que corresponda, a fin de que
sea útil a valores supremos en el orden constitucional, dentro de márgenes de razonabilidad y
proporcionalidad (Exp. Nº 0004-2004-AI y acumulados, 21/09/04, P, FJ. 38)

022 Excepciones al acceso a la información pública. Razones de seguridad nacional


[E]l solo hecho de que una norma o un acto administrativo (…) atribuya o reconozca la condición de
seguridad nacional a una información determinada, no es razón suficiente, en términos constitucio-
nales, para denegar el acceso a la misma; por el contrario, es siempre indispensable examinar si la
información calificada de reservada reviste realmente o no tal carácter, acudiendo para tal efecto al
principio constitucional de razonabilidad (Exp. Nº 0950-2000-HD, 13/12/00, P, FJ. 6)
[L]a medida adoptada que restringe o limita algún derecho fundamental (…) [debe tener] como
finalidad o propósito la protección de un bien jurídico constitucional o un derecho fundamental,
exigiendo que esa relación de medio-fin sea directa y no aparente o indirecta.

18
DERECHOADMINISTRATIVO .

[L]a proscripción del acceso al conocimiento de (...) dispositivos reglamentarios (...) constituye la
medida o decisión restrictiva o limitativa del derecho fundamental de acceso a la información;
[pero]dicha proscripción pretende proteger un bien jurídico constitucional como es el de la seguri-
dad nacional (Exp. Nº 0950-2000-HD, 13/12/00, P, FJ. 7)

ACCIÓN CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA

023 Acción contencioso-administrativa. Ejecución coactiva antes del pronunciamiento


judicial
[L]as demandas contencioso-administrativas o de revisión judicial del procedimiento no serían efec-
tivas si la Administración ejecutó coactivamente el cumplimiento de una obligación antes de cono-
cer el pronunciamiento en sede judicial sobre la actuación de la Administración Pública o sobre la
legalidad y el cumplimiento de las normas previstas para la iniciación y el trámite del procedimien-
to de ejecución coactiva (Exp. Nº 00015-2005-AI, 05/01/06, P, FJ. 19)

024 Acción contencioso-administrativa. Finalidad


[S]e puede recurrir al Poder Judicial mediante la acción contencioso-administrativa la que tiene por
finalidad que este revise la adecuación al sistema jurídico de las decisiones administrativas que
versen sobre derechos subjetivos de las personas, constituyendo así una garantía de constituciona-
lidad y legalidad de la administración pública frente a los administrados; así lo establece el artículo
148 de la Constitución Política del Estado (Exp. Nº 0008-96-I, 23/04/97, P, FJ. 37)

025 Acción contencioso-administrativa. Régimen laboral público


Con relación a los trabajadores sujetos al régimen laboral público, se debe considerar que el Estado
es el único empleador en las diversas entidades de la Administración Pública. Por ello, el artículo 4
literal 6) de la Ley Nº 27584, que regula el proceso contencioso-administrativo, dispone que las
actuaciones administrativas sobre el personal dependiente al servicio de la administración pública
son impugnables a través del proceso contencioso-administrativo. Consecuentemente, (…) la vía
normal para resolver las pretensiones individuales por conflictos jurídicos derivados de la aplica-
ción de la legislación laboral pública es el proceso contencioso- administrativo, dado que permite la
reposición del trabajador despedido y prevé la concesión de medidas cautelares (…).
En efecto, si en virtud de la legislación laboral pública (Decreto Legislativo Nº 276, Ley Nº 24041 y
regímenes especiales de servidores públicos sujetos a la carrera administrativa) y del proceso con-
tencioso-administrativo es posible la reposición, entonces las consecuencias que se deriven de los
despidos de los servidores públicos o del personal que sin tener tal condición labora para el sector
público (Ley Nº 24041), deberán dilucidarse en la vía contenciosa administrativa por ser la idónea,
adecuada e igualmente satisfactoria, en relación al proceso de amparo, para resolver las controver-
sias laborales públicas (…).
Lo mismo sucederá con las pretensiones por conflictos jurídicos individuales respecto a las actua-
ciones administrativas sobre el personal dependiente al servicio de la administración pública y que
se derivan de derechos reconocidos por la ley, tales como nombramientos, impugnación de adjudi-
cación de plazas, desplazamientos, reasignaciones o rotaciones, cuestionamientos relativos a remu-
neraciones, bonificaciones, subsidios y gratificaciones, permisos, licencias, ascensos, promociones,
impugnación de procesos administrativos disciplinarios, sanciones administrativas, ceses por lími-
te de edad, excedencia, reincorporaciones, rehabilitaciones, compensación por tiempo de servicios
y cuestionamiento de la actuación de la administración con motivo de la Ley Nº 27803, entre otros
(Exp. Nº 0206-2005-PA, 28/11/05, P, FJs. 21, 22 y 23)

026 Acción contencioso-administrativa. Responsabilidad administrativa


[N]o es competencia de la justicia constitucional determinar la existencia de responsabilidad penal,
pues ello supondría subrogarse en una función que corresponde a la justicia penal ordinaria (…); y

19
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

que dicho criterio debe aplicarse, mutatis mutandis, a la actividad administrativa respecto a la
determinación de responsabilidades por la supuesta comisión de faltas que, como en el caso, corres-
ponde evaluarse en el procedimiento contencioso tributario o en el contencioso-administrativo
(Exp. N° 8605-2005-AA/TC, 14/11/05, P, FJ.33)

027 Resoluciones administrativas. Impugnación


[C]uando la Constitución dispone, en su artículo 148, que las resoluciones administrativas que
causan estado son impugnables mediante la acción contencioso-administrativa, la norma suprema
no hace distinción entre resoluciones administrativas del gobierno central, de los gobiernos regio-
nales y de los gobiernos locales. Dicha norma se refiere al conjunto de la Administración Pública. De
otro lado, el hecho de que los actos administrativos sean revisables por el Poder Judicial no afecta
la validez de las decisiones de la administración municipal. Por tanto, conforme al artículo 148 de la
Constitución, las resoluciones administrativas derivadas de los actos de la administración y los
procedimientos administrativos, dentro de los cuales está el procedimiento coactivo, son suscepti-
bles de revisión judicial (Exp. Nº 00026-2004-AI, 28/09/04, P, FJ. 4)

ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

028 Actuación de la Administración Pública. Sujeción a la Constitución


La administración pública obtiene todas sus competencias, así como los límites de su actuación,
dentro del marco normativo establecido en la Constitución Política peruana, por lo que se prevé que
la actuación de la misma se desarrolle dentro del marco normativo establecido en la misma, así
como en las normas de superior jerarquía que contienen los preceptos sobre los cuales se asienta el
Estado social de derecho (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 17)

029 Actuación de la Administración Pública. Urgencia en la atención


[T]odo funcionario y autoridad se halla obligado a actuar teniendo en consideración el nivel de
urgente atención que requieren determinados derechos, principalmente los fundamentales, que
pueden resultar afectados por el cumplimiento de ciertas regulaciones incompatibles con las nor-
mas superiores (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 19)

AUTODETERMINACIÓN INFORMATIVA

030 Autodeterminación informativa. Ampliación del ámbito de protección


[E]l Hábeas Data [como instrumento que tutela el derecho consagrado en el inciso 6 del artículo 2
de la Constitución] constituye un proceso al que cualquier justiciable pueda recurrir con el objeto de
acceder a los registros de información almacenados en centros informáticos o computarizados,
cualquiera sea su naturaleza, a fin de rectificar, actualizar, excluir determinado conjunto de datos
personales, o impedir que se propague información que pueda ser lesiva al derecho constitucional a
la intimidad (Exp. Nº 0666-1996-HD, 02/04/98, P, FJ. 2.b)

031 Derecho a la autodeterminación informativa. Como derecho relacional


Por su propia naturaleza, el derecho a la autodeterminación informativa, siendo un derecho subje-
tivo tiene la característica de ser, prima facie y de modo general, un derecho de naturaleza relacio-
nal, pues las exigencias que demandan su respeto, se encuentran muchas veces vinculadas a la
protección de otros derechos constitucionales (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 3)

032 Derecho a la autodeterminación informativa. Distinción del derecho a la intimidad


[A]unque su objeto sea la protección de la intimidad, el derecho a la autodeterminación informativa
no puede identificarse con el derecho a la intimidad, personal o familiar, reconocido, a su vez, por el

20
DERECHOADMINISTRATIVO .

inciso 7) del mismo artículo 2 de la Constitución. Ello se debe a que mientras que este protege el
derecho a la vida privada, esto es, el poder jurídico de rechazar intromisiones ilegítimas en la vida
íntima o familiar de las personas, aquel garantiza la facultad de todo individuo de poder preservarla
controlando el registro, uso y revelación de los datos que les conciernen (Exp. Nº 1797-2002-HD,
29/01/03, S1, FJ. 3)

033 Derecho a la autodeterminación informativa. Objeto


El derecho reconocido en el inciso 6) del artículo 2 de la Constitución es denominado por la doctrina
derecho a la autodeterminación informativa y tiene por objeto proteger la intimidad, personal o
familiar, la imagen y la identidad frente al peligro que representa el uso y la eventual manipulación
de los datos a través de los ordenadores electrónicos (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 3)

034 Derecho a la autodeterminación informativa. Relación con el derecho a la identidad


personal
[T]ambién se diferencia [el derecho a la autodeterminación informativa] del derecho a la identidad
personal, esto es, del derecho a que la proyección social de la propia personalidad no sufra interferencias
o distorsiones a causa de la atribución de ideas, opiniones, o comportamientos diferentes de aquellos
que el individuo manifiesta en su vida en sociedad (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 3)

035 Derecho a la autodeterminación informativa. Relación con el derecho a la imagen


Tampoco el derecho a la autodeterminación informativa debe confundirse con el derecho a la ima-
gen, reconocido en el inciso 7) del artículo 2 de la Constitución, que protege, básicamente la imagen
del ser humano, derivada de la dignidad de la que se encuentra investido; mientras que el derecho
a la autodeterminación informativa, en este extremo, garantiza que el individuo sea capaz de dispo-
ner y controlar el tipo de datos que sobre él se hayan registrado, a efectos de preservar su imagen
derivada de su inserción en la vida en sociedad (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 3)

036 Derecho a la autodeterminación informativa. Rectificación de datos como manifestación


[En relación con e]l derecho a la autodeterminación informativa, una de [sus] manifestaciones
consiste en la facultad de toda persona de solicitar la rectificación de aquella información inexacta
referente a ella, que esté contenida en bancos de datos o registros (Exp. Nº 0700-2003-HC, 10/04/
03, Res., FJ. 2)

CONCESIONES

037 Concesión de bienes de uso público. Cobro de regalías mineras


[D]ebe entenderse que la regalía minera se exige por el uso o aprovechamiento de un bien que,
siendo propiedad de la nación, es concedido al titular de la actividad minera para que pueda obtener
el dominio sobre los productos de este bien; por ello, mal podría alegarse una afectación a la propie-
dad cuando se exige el pago por algo que no es de propiedad innata de los particulares, sino que es
más bien concedido, y cuando justamente dicho pago se sustenta en tal concesión (Exp. Nº 0048-
2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 87)

038 Concesión de bienes de uso público. Derecho de vigencia


La contraprestación por este acto administrativo [de otorgamiento de la concesión] es el denomina-
do pago del derecho de vigencia del título que contiene el derecho otorgado en virtud de la conce-
sión (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 103)

039 Concesión de bienes de uso público. Definición de Concesión administrativa


En una economía social de mercado, la concesión es una técnica reconocida en el Derecho Administra-
tivo, mediante la cual se atribuyen derechos a privados para el ejercicio de una actividad económica,

21
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

por ejemplo sobre los recursos naturales renovables y no renovables, como potestad soberana del
Estado para regular su aprovechamiento (...) es decir, se trata de un acto administrativo de carácter
favorable o ampliatorio para la esfera jurídica del destinatario, e implica la entrega, solo en aprove-
chamiento temporal, de los bienes de dominio público, estableciéndose una relación jurídica públi-
ca subordinada al interés público, y no de carácter sinalagmático. Por ello, es la declaración o
autonomía de la voluntad estatal la que establece la concesión para un particular (Exp. Nº 0048-
2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 102)
La concesión administrativa tiene su origen en una facultad discrecional de la Administración, que
se exterioriza mediante un acto de autoridad, por el cual se decide transferir unilateralmente a los
particulares que cumplan las condiciones legales y reglamentarias de la concesión determinadas
por el Estado, el desarrollo de determinada actividad económica que tiene un carácter predominan-
temente público (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 103)

040 Concesión de bienes de uso público. Intervención estatal


[S]i la Administración decide dar en concesión la explotación de recursos naturales no renovables a
un número limitado de administrados para que la indicada actividad se cumpla a través del título de
concesión, no supone que queda anulada su injerencia ni que renuncie a sus competencias propias
y exclusivas de carácter indelegable.
Por el contrario, deberá obrar por vía de limitación o de imposición de deberes o cargas para que
dicha actividad pueda desenvolverse en el sentido que al interés público convenga, como es la
protección del medio ambiente.
Es decir, la acción estatal no se agota en el acto mismo de concesión, sino que se desenvuelve con
especiales formas a lo largo de todo el periodo fijado para el desarrollo de la actividad. El Estado no
cede su ius imperium, sino que a través de la Administración realizará una intervención legítima
sobre los derechos de quienes se muestran dispuestos y aptos para la explotación efectiva del
recurso, con la finalidad precisamente de asegurarla (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 103)

041 Concesión de bienes de uso público. Principios en la concesión de recursos naturales


El bien común y el interés general son principios componentes de la función social de la propiedad.
Cuando se lleva a cabo la concesión de recursos naturales, tales principios deben adquirir su con-
creta manifestación en el aprovechamiento sostenible del patrimonio nacional, en la protección del
medio ambiente, de la vida y de la salud de la población, y, desde luego, en la búsqueda de equidad
en la distribución de la riqueza (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 85)

CONTRATACIONES Y ADQUISICIONES DEL ESTADO

042 Contrataciones y adquisiciones públicas. Control posterior en contrataciones del


Estado
[R]esulta necesario un rígido sistema de control y fiscalización, tanto a nivel de la propia entidad
[pública] adquirente [en el sistema de contrataciones y adquisiciones del Estado](control previo),
como en el máximo órgano de control, a cargo de la Contraloría General de la República (control
posterior). En cualquier caso, ambos tienen como principal propósito garantizar el principio de
oportunidad, pues una fiscalización tardía haría incluso inoperativa una posible sanción penal por el
cómputo de los plazos de prescripción (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 15)

043 Contrataciones y adquisiciones públicas. Garantía constitucional sobre la contra-


tación pública
La función constitucional de esta disposición [contenida en el artículo 76 de la Constitución] es
determinar y, a su vez, garantizar que las contrataciones estatales se efectúen necesariamente
mediante un procedimiento peculiar que asegure que los bienes, servicios u obras se obtengan de

22
DERECHOADMINISTRATIVO .

manera oportuna, con la mejor oferta económica y técnica, y respetando principios tales como la
transparencia en las operaciones, la imparcialidad, la libre competencia y el trato justo e igualitario
a los potenciales proveedores. En conclusión, su objeto es lograr el mayor grado de eficiencia en las
adquisiciones o enajenaciones efectuadas por el Estado, sustentado en el activo rol de principios
antes señalados para evitar la corrupción y malversación de fondos públicos (Exp. Nº 0020-2003-
AI, 17/05/04, P, FJ. 12)

044 Contrataciones y adquisiciones públicas. Garantías de eficiencia


[L]a eficiencia en el manejo de recursos no solo será exigible en la adjudicación a la mejor oferta
técnica y económica, sino también en el diseño del propio programa anual de adquisiciones que
cada Entidad efectúe respecto a sus necesidades.
[D]eben agregarse otras garantías como la intervención de la Contraloría General a través de ade-
cuados mecanismos de fiscalización; asimismo, conforme se advierte de la Ley de Contrataciones y
Adquisiciones del Estado, existen mecanismos de sanción a los proveedores, contratistas o postores
a través del Consucode, cuando incumplan sus obligaciones con el Estado y la Ley (Exp. Nº 0020-
2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 13)

045 Contrataciones y adquisiciones públicas. Garantía de finalidades de eficiencia y trans-


parencia mediante procesos de selección
[L]a finalidad de eficiencia y transparencia en las adquisiciones puede conseguirse de mejor modo
mediante procesos de selección como los establecidos por el TUO de la Ley de Contrataciones y
Adquisiciones del Estado, pues la serie de etapas que presenta (convocatoria, apertura de propues-
tas técnicas y económicas, y adjudicación de la buena pro, las cuales son supervisadas por un comité
especial encargado de llevar a cabo el proceso y sobre el cual descansa la responsabilidad del mis-
mo), garantizan, en cierto modo, la imparcialidad frente a los postores y la mejor decisión a favor
del uso de recursos públicos (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 14)

046 Contrataciones y adquisiciones públicas. Mecanismos excepcionales de contratación


[S]i bien es cierto que la Ley de Contrataciones del Estado representa la norma de desarrollo cons-
titucional que recoge los principios señalados en el artículo 76 de la Constitución, también lo es que
el contexto socioeconómico puede determinar la necesidad de establecer mecanismos excepciona-
les de adquisición, conforme lo señala la propia Constitución, y cuya única condición exigible será
que estén regulados por ley y que respeten los principios constitucionales que rigen toda adquisición
pública. Es claro, entonces, que ningún mecanismo de adquisición será válido si no respeta los princi-
pios de eficiencia, transparencia y trato igualitario (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 19)
[L]a Constitución sí permite mecanismos alternos, siempre y cuando estén previstos por ley, respe-
ten los principios que subyacen en el artículo 76 de la Constitución, y representen la consecución de
mayores ventajas para el Estado y la sociedad en general. En ningún caso el mecanismo alterno y de
excepción estará exento de fiscalización previa o posterior, ni tampoco de la determinación de even-
tuales responsabilidades a que hubiera lugar (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 21)

047 Contrataciones y adquisiciones públicas. Necesidad de legislación especial


La contratación estatal tiene un cariz singular que lo diferencia de cualquier acuerdo de voluntades
entre particulares, ya que al estar comprometidos recursos y finalidades públicas, resulta necesaria
una especial regulación que permita una adecuada transparencia en las operaciones (Exp. Nº 0020-
2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 11)

048 Contrataciones y adquisiciones públicas. Necesidad de sistema de control y fiscali-


zación
[P]ara el resguardo de recursos públicos, no solo basta un procedimiento especial de adquisición,
sino que, además, resulta necesario un rígido sistema de control y fiscalización, tanto a nivel de la
propia entidad adquirente (control previo), como en el máximo órgano de control, a cargo de la

23
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Contraloría General de la República (control posterior). En cualquier caso, ambos tienen como prin-
cipal propósito garantizar el principio de oportunidad, pues una fiscalización tardía haría incluso
inoperativa una posible sanción penal por el cómputo de los plazos de prescripción (Exp. Nº 0020-
2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 15)

049 Contrataciones y adquisiciones públicas. Principio de transparencia


[E]l principio de transparencia estará garantizado cuando haya publicidad en la convocatoria, en el
adecuado control de calidad en los productos a adquirir, en los resultados de la evaluación de
propuestas, y en el manejo de los recursos destinados a la compra en general (Exp. Nº 0020-2003-
AI, 17/05/04, P, FJ. 13)

050 Contrataciones y adquisiciones públicas. Reserva de ley


[E]n la disposición subanálisis [artículo 76 de la Constitución] existe una reserva de ley para deter-
minar los procedimientos, las excepciones y responsabilidades en las obras, adquisición de bienes y
contratación de servicios. Ese el caso de la Ley de Contrataciones y Adquisiciones del Estado, que
constituye una norma de desarrollo constitucional, y en la que se establecen los casos en los cuales
el Estado está exceptuado de efectuar adquisiciones bajo los procesos de selección en ella señalados
(artículos 19 y 20 de la Ley), así como las responsabilidades solidarias para el caso de los miembros
del comité especial encargado de llevar a cabo el proceso de selección (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/
05/04, P, FJ. 17)

051 Contrataciones y adquisiciones públicas. Trato igualitario


[H]abrá trato igualitario cuando bajo ninguna circunstancia se advierta preferencia o tendencia
destinada a beneficiar a algún postor determinado (Exp. Nº 0020-2003-AI, 17/05/04, P, FJ. 13)

DERECHO DE PETICIÓN

052 Deber de respuesta de la petición. Características


[La] respuesta oficial [por parte de la administración], de conformidad con lo previsto en el inciso
20) del artículo 2 de la Constitución, deberá necesariamente hacerse por escrito y en el plazo que la
ley establezca (...).
Sobre la materia debe insistirse en que es preciso que la contestación oficial sea motivada; por
ende, no es admisible jurídicamente la mera puesta en conocimiento al peticionante de la decisión
adoptada por el funcionario público correspondiente.
En consecuencia, la acción oficial de no contestar una petición o hacerlo inmotivadamente trae
como consecuencia su invalidez por violación, por omisión de un deber jurídico claro e inexcusable
(Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.4)
[L]a autoridad tiene la obligación de realizar todos aquellos actos que sean necesarios para evaluar
materialmente el contenido de la petición y expresar el pronunciamiento correspondiente, el mismo
que contendrá los motivos por los que se acuerda acceder o no a lo peticionado, debiendo comunicar
lo resuelto al interesado o interesados (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 2.2.4)

053 Deber de respuesta de la petición. Contenido


[La] obligación de la autoridad competente de dar al interesado una respuesta también por escrito,
en el plazo legal y bajo responsabilidad, confiere al derecho de petición mayor solidez y eficacia, e
implica, entre otros, los siguientes aspectos: a) admitir el escrito en el cual se expresa la petición; b)
exteriorizar el hecho de la recepción de la petición; c) dar el curso correspondiente a la petición; d)
resolver la petición, motivándola de modo congruente con lo peticionado, y e) comunicar al peticio-
nante lo resuelto (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 2.2.4)

24
DERECHOADMINISTRATIVO .

054 Deber de respuesta de la petición. Contenido de la respuesta y la notificación de los


actos realizados
[N]o debe confundirse el contenido del pronunciamiento de la autoridad con la notificación al peti-
cionante de las acciones desarrolladas por aquella en atención a lo solicitado, pues el contenido del
pronunciamiento –a expresarse por medio de la forma jurídica administrativa adecuada– se refiere
a la decisión de la Administración que favorece o no lo peticionado; y la notificación se refiere más
bien a una formalidad ineludible para la autoridad, utilizada para poner en conocimiento del peti-
cionante el resultado de su petición (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.4)

055 Derecho de petición. Aspectos del contenido esencial


[E]l contenido esencial del derecho de petición –artículo 2, inciso 20), de la Constitución– está
conformado por dos aspectos, el primero de los cuales se relaciona con la libertad reconocida a
cualquier persona para formular pedidos por escrito a la autoridad competente; y el segundo, vincu-
lado inevitablemente al anterior, se refiere a la obligación de dicha autoridad de dar una respuesta
al peticionante por escrito y en un plazo razonable (Exp. Nº 0343-2004-AA, 20/01/05, S1, FJ. 3)

056 Derecho de petición. Clases


[E]l derecho de petición puede ser de dos clases: a) el derecho de petición simple, el cual se mani-
fiesta como un instrumento de participación ciudadana, y que incluye a la petición cívica, informa-
tiva y consultiva, y b) el derecho de petición calificado, que se manifiesta como adopción de un acto
o decisión concreta y precisa por parte de la autoridad recurrida. Tales son los casos de la petición
gracial y subjetiva (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 6)

057 Derecho de petición. Como mecanismo principal o residual


De este modo, en determinados ámbitos, (...) el derecho en mención se constituirá en un medio
ordinario para su efectiva realización; pero, en aquel ámbito en el cual existan mecanismos o recur-
sos establecidos por una normativa específica para el ejercicio o tutela de un derecho subjetivo,
tales como la acción penal privada o la acción civil ante órgano jurisdiccional, entre otros, se cons-
tituirá en un medio residual, que podrá cubrir ámbitos no tomados en consideración (Exp. Nº 1042-
2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.2.)

058 Derecho de petición. Contenido


[P]uede afirmarse que el derecho de petición implica un conjunto de obligaciones u mandatos. Entre
ellos cabe mencionar los siguientes:
a) Facilitar los medios para que el ciudadano pueda ejercitar el derecho de petición sin trabas
absurdas o innecesarias.
b) Abstenerse de cualquier forma o modo de sancionamiento al peticionante, por el solo hecho de
haber ejercido dicho derecho.
c) Admitir y tramitar el petitorio.
d) Resolver en el plazo señalado por la ley de la materia la petición planteada, ofreciendo la corres-
pondiente fundamentación de la determinación.
e) Comunicar al peticionante la decisión adoptada (Exp. Nº 1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 2.2.4)
[E]l derecho de petición, como cláusula general, comprende:
La facultad (derecho) de presentar escritos de solicitud ante la administración como peticiones
individuales o colectivas. Estos escritos pueden contener: a) solicitudes concretas a favor del solici-
tante; b) solicitudes a favor de terceros o de un colectivo; c) reclamaciones, por ejemplo, por la
deficiencia de los servicios públicos; d) solicitudes de información; e) consultas; o, f) solicitudes de
gracia. Todas estas manifestaciones del derecho de petición tienen en común el hecho de que se
desarrollan al margen de un procedimiento instaurado ya sea de oficio o a instancia del administra-
do, constituyéndose, si se quiere, como un derecho incondicional y espontáneo que surge de la
simple dimensión ciudadana del sujeto que se vincula de este modo con el poder público a través de
un documento escrito.

25
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

La facultad (derecho) de contradecir las decisiones de la administración. Esta es una dimensión que
difiere de las manifestaciones anteriores, en tanto estamos ante el supuesto de un acto previo de
parte de la administración, iniciado de oficio o a instancia de parte. El legislador nacional ha inclui-
do esta dimensión del derecho de petición aun a contracorriente de la doctrina, que siempre ha
diferenciado el derecho de queja o el derecho al recurso administrativo del derecho de petición. En
consecuencia, en el derecho nacional, el derecho de contradicción como un derecho genérico ejerci-
table contra los actos de la administración, puede concretarse a través de los recursos administra-
tivos cuando la legislación así lo establezca, o a través del propio proceso contencioso-administra-
tivo ante el Poder Judicial.
Tratándose del ejercicio de un derecho subjetivo, el derecho de petición impone, al propio tiempo,
una serie de obligaciones a los poderes públicos. Esta obligación de la autoridad competente de dar
al interesado una respuesta también por escrito, en el plazo legal y bajo responsabilidad, confiere al
derecho de petición mayor solidez y eficacia, e implica, entre otros, los siguientes aspectos: a)
admitir el escrito en el cual se expresa la petición, sin poner ninguna condición al trámite; b)
exteriorizar el hecho de la recepción de la petición, extendiendo un cargo de ingreso del escrito; c)
dar el curso correspondiente a la petición; d) resolver la petición, motivándola de modo congruente
con lo peticionado, y e) comunicar al peticionante lo resuelto (Exp. Nº 3741-2004-AA/TC, 14/11/
2005, P, FJ. 31)

059 Derecho de petición. Deber de respuesta de la administración


[E]l derecho de petición implica que la autoridad competente debe dar respuesta por escrito a una
petición formulada también por escrito (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.4)

060 Derecho de petición. Definición


[Desde siempre] el derecho de petición ha sido configurado como una facultad constitucional que se
ejerce individual o colectivamente y que no se encuentra vinculada con la existencia en sí de un
derecho subjetivo o de un interés legítimo que necesariamente origina la petición.
(...) [D]icho derecho se agota con su solo ejercicio, estando la autoridad estatal competente obligada
únicamente a acusar recibo y dar respuesta de las solicitudes (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02,
S2, FJ. 2.2.1)
El derecho de petición se constituye así en un instrumento o mecanismo que permite a los ciudadanos
relacionarse con los poderes públicos y, como tal, deviene en un instituto característico y esencial del
Estado democrático de derecho. Así, todo cuerpo político que se precie de ser democrático, deberá
establecer la posibilidad de la participación y decisión de los ciudadanos en la cosa pública, así como
la defensa de sus intereses o la sustentación de sus expectativas, ya sean estos particulares o colecti-
vos en su relación con la Administración Pública (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.2.)

061 Derecho de petición. Naturaleza mixta como derecho civil y político


[Es] un derecho de naturaleza mixta, toda vez que la petición puede ser de naturaleza pública o
privada, según sea utilizada en el caso de la defensa de los derechos o intereses del peticionario o
para la presentación de puntos de vista de interés general.
Por ende, en atención al primer caso, la referida atribución puede ser considerada dentro del con-
junto de los derechos civiles que pertenecen al ser humano en sí mismo; y, respecto al segundo
caso, pertenece al plexo de los derechos políticos que le corresponden a una persona en su condición
de ciudadano; de ahí que aparezca como manifestación de la comunicación, participación y control
en relación con el poder político (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.2)

062 Derecho de petición. Petición cívica


[La petición cívica e]s aquella que se encuentra referida a la representación de un grupo indetermi-
nado de personas o de la colectividad en su conjunto, la cual tiene por objeto la protección y promo-
ción del bien común y el interés público (...) (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.1.c)

26
DERECHOADMINISTRATIVO .

063 Derecho de petición. Petición consultiva


[La petición consultiva e]s aquella que se encuentra referida a la obtención de un asesoramiento
oficial en relación con una materia administrativa concreta, puntual y específica (...) (Exp. Nº 1042-
2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.1.e)

064 Derecho de petición. Petición gracial


[La petición gracial e]s aquella que se encuentra referida a la obtención de una decisión administra-
tiva a consecuencia de la discrecionalidad y libre apreciación de un ente administrativo.
Esta modalidad es stricto sensu la que originó el establecimiento del derecho de petición, en razón
de que la petición no se sustenta en ningún título jurídico específico, sino que se atiene a la espe-
ranza o expectativa de alcanzar una gracia administrativa. A lo sumo, expone como fundamento
para la obtención de un beneficio, tratamiento favorable o liberación de un perjuicio no contempla-
do jurídicamente, la aplicación de la regla de merecimiento (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2,
FJ. 2.2.1.a)

065 Derecho de petición. Petición informativa


[La petición informativa e]s aquella que se encuentra referida a la obtención de documentación
oficial contenida en los bancos informativos o registros manuales de la institución requerida (...)
(Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02,S2, FJ. 2.2.1.d)

066 Derecho de petición. Petición subjetiva


[La petición subjetiva e]s aquella que se encuentra referida a la solicitud individual o colectiva que
tiene por objeto el reconocimiento administrativo de un derecho administrativo; es decir, conlleva
a la admisión de la existencia de una facultad o atribución para obrar o abstenerse de obrar y para
que el administrado peticionante haga exigible a terceros un determinado tipo de prestación o
comportamiento (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/02, S2, FJ. 2.2.1.b)

067 Derecho de petición. Sujetos activo y pasivo


[C]ualquier persona natural o jurídica, nacional o extranjera puede actuar como sujeto activo en el
ejercicio de dicho derecho.
Por consiguiente, los extranjeros, residualmente, pueden participar como electores y hasta candida-
tos en comicios vecinales, tal y conforme lo permite nuestro ordenamiento.
En lo referente al sujeto pasivo del derecho de petición, es evidente que este puede ser cualquier
órgano u organismo estatal. En suma, el peticionante puede dirigirse a toda aquella autoridad
pública que él entiende competente para satisfacer su pretensión (Exp. Nº 1042-2002-AA, 06/12/
02, S2, FJ. 2.2.3)

068 Derecho de recurrir. Diferencia con el derecho a una doble instancia administrativa
[E]l derecho de recurrir una decisión de la administración no debe confundirse con el derecho al
recurso o con el derecho a una doble instancia administrativa, que, como ya tiene dicho este
Colegiado, no logra configurarse como un derecho constitucional del administrado, puesto que no
es posible imponer a la administración, siempre y en todos los casos, el establecimiento de una
doble instancia como un derecho fundamental. El derecho de recurrir las decisiones de la adminis-
tración comporta la posibilidad material de poderlas enervar, bien en el propio procedimiento admi-
nistrativo, cuando la ley haya habilitado un mecanismo bien en todo caso, de manera amplia y con
todas las garantías, ante el Poder Judicial, mediante el proceso contencioso administrativo o, inclu-
so, a través del propio recurso de amparo cuando se trate de la afectación de derechos fundamenta-
les (Exp. Nº 3741-2004-AA/TC, 14/11/2005, P, FJ. 23)

27
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

GASTO PÚBLICO

069 Restricciones en el gasto público. Principio de no afectación


[El principio de no afectación, p]revisto en el artículo 79 de la Constitución, (...) señala como regla
general que los recursos del Estado deben formar una única argamasa económica, tornando indis-
tingible el origen de su procedencia a fin de que sean utilizados para cubrir la totalidad de los
gastos. La verificación práctica de dicho principio comporta el impedimento de que determinados
ingresos fiscales sean empleados para cubrir gastos específicos (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04,
P, FJ. 9.11)

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

070 Presunción de inocencia. Aplicación en el procedimiento administrativo sancionador


[A]l disponerse (...) que sea el propio investigado administrativamente quien demuestre su inocen-
cia, se ha quebrantado el principio constitucional de presunción de inocencia que también rige el
procedimiento administrativo sancionador, sustituyéndolo por una regla de culpabilidad que resul-
ta contraria a la Constitución (Exp. Nº 2192-2004-AA, 11/10/04, S1, FJ. 13)

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

071 Control difuso por la administración pública. Sustento Constitucional


[E]s preciso dejar a un lado la errónea tesis conforme a la cual la Administración Pública se encuen-
tra vinculada a la ley o a las normas expedidas por las entidades de gobierno, sin poder cuestionar
su constitucionalidad. El artículo 38 de la Constitución es meridianamente claro al señalar que
todos los peruanos (la Administración incluida desde luego) tienen el deber de respetarla y defen-
derla.
En tal sentido, en los supuestos de manifiesta inconstitucionalidad de normas legales o reglamen-
tarias, la Administración no solo tiene la facultad sino el deber de desconocer la supuesta obligato-
riedad de la norma infraconstitucional viciada, dando lugar a la aplicación directa de la Constitución
(Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/05, P, FJ. 156)

072 Debido proceso. Aplicación al proceso administrativo disciplinario del derecho a ser
juzgado en un plazo razonable
[La observancia al debido proceso] es aplicable a todo proceso en general, por lo que constituye
también un principio y un derecho del proceso administrativo disciplinario, tal como lo ratifica el
Código Procesal Civil. El derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas forma parte del derecho al
debido proceso, reconocido por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (inciso 3,
literal c del artículo 14) y por la Convención Americana de Derechos Humanos, la cual prescribe en
el inciso 1) del artículo 8 que: “Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y
dentro de un plazo razonable (…)” (Exp. Nº 3778-2004-AA, 25/01/05, S2, FJ. 20)

073 Debido proceso. Aplicación al procedimiento administrativo sancionador


[Al destacarse] la necesidad de extender los alcances del derecho al debido proceso al ámbito del
procedimiento administrativo, tal extensión debe considerarse en relación con los procedimientos,
prima facie, de carácter sancionador, y no con los procedimientos de investigación (...). Y ello es así,
pues las investigaciones que realiza el Ministerio Público no tienen el propósito de sancionar a los
sujetos a ella, sino solo de determinar si existen indicios suficientes de la comisión de un delito que
ameriten la formalización de una denuncia penal ante el juez penal competente (Exp. Nº 2928-
2002-HC, 30/01/03, S1, FJ. 2)

28
DERECHOADMINISTRATIVO .

[E]l derecho al debido proceso también se titulariza en el seno de un procedimiento disciplinario


realizado ante una persona jurídica de derecho privado (Exp. Nº 3312-2004-AA, 17/12/04, S1, FJ. 4)

074 Debido proceso. Criterios de razonabilidad de duración del procedimiento adminis-


trativo
[E]s preciso determinar si el exceso en el plazo constituye una afectación al derecho fundamental al
debido proceso y, de ser así, si dicha afectación tiene como consecuencia la nulidad del proceso
administrativo disciplinario, teniendo en cuenta que en dicho proceso se respetaron las demás
garantías procesales integrantes del debido proceso (...). Se postula que el criterio a seguir sea el
del plazo razonable exigible por los ciudadanos y que el carácter razonable de la duración de un
proceso se debe apreciar según las circunstancias de cada caso y teniendo en cuenta: a) la comple-
jidad del asunto; b) el comportamiento del recurrente; c) la forma en que el asunto ha sido llevado
por las autoridades administrativas (es decir, lo que ordinariamente se demora en resolver determi-
nado tipo de procesos), y d) las consecuencias que la demora produce en las partes (Exp. Nº 3778-
2004-AA, 25/01/05, S2, FJ. 21)

075 Debido proceso. Debido procedimiento administrativo


[E]l derecho al debido proceso, consagrado en el artículo 139, inciso 3, de la Constitución (...) es una
garantía que, si bien tiene su ámbito natural en sede judicial, también es aplicable en el ámbito de
los procedimientos administrativos, que tiene su formulación legislativa en el artículo IV, numeral
1.2., del Título Preliminar de la Ley Nº 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General (Exp.
Nº 0091-2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 9)
[E]l debido proceso y los derechos que conforman su contenido esencial están garantizados no solo
en el seno de un proceso judicial, sino también en el ámbito del procedimiento administrativo (Exp.
Nº 8605-2005-AA, 14/11/05, P, FJ. 13)
No solo los principios materiales del derecho sancionador del Estado son aplicables al ámbito del
derecho administrativo sancionador y disciplinario. También lo son las garantías adjetivas que en
aquel se deben de respetar. En efecto (...) el derecho reconocido en el inciso 3) del artículo 139 de la
Constitución no solo tiene una dimensión, por así decirlo, “judicial”, sino que se extiende también
a sede “administrativa” (Exp. Nº 2050-2002-AA, 16/04/03, P, FJ. 12)

076 Debido proceso. Debido procedimiento administrativo público y privado


El debido procedimiento administrativo supone, en toda circunstancia, el respeto –por parte de la
administración pública o privada– de todos los principios y derechos normalmente protegidos en el
ámbito de la jurisdicción común o especializada, a los cuales se refiere el artículo 139 de la Consti-
tución (Exp. Nº 8605-2005-AA, 14/11/05, P, FJ. 13)

077 Debido proceso. Dimensión sustantiva del debido proceso administrativo


[La] dimensión sustantiva del debido proceso administrativo se satisface, no tanto porque la deci-
sión sancionatoria se haya expedido con respeto de los derechos constitucionales de orden procesal,
sino (…) [porque] cuando la sanción impuesta a una persona no se encuentra debidamente funda-
mentada, sea irrazonable o excesiva, de cara a las supuestas faltas que se hubieran podido cometer
(Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 26)

078 Debido proceso. Extensión a las personas jurídicas


[A]tendiendo a la naturaleza no estrictamente personalísima del derecho al debido procedimiento
administrativo, se reconoce su extensión a las personas jurídicas (…).
Este fundamento encuentra su sustento constitucional en el sentido de reconocer a las personas
jurídicas, independientemente de su naturaleza pública o privada, que puedan ser titulares de
algunos derechos fundamentales, y que en esa medida puedan solicitar su tutela mediante los
procesos constitucionales, entre ellos, el amparo (Exp. Nº 2939-2004-AA, 13/01/05, S1, FJ. 6)

29
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

[S]e debe hacer extensivo dicho reconocimiento de la titularidad del derecho fundamental [al debi-
do procedimiento] para el caso de las personas jurídicas de derecho público, pues una interpretación
contraria concluiría con la incoherencia de, por un lado, habilitar el ejercicio de facultades a las
municipalidades consagradas en la Constitución y, por otro, negar las garantías necesarias para que
las mismas se ejerzan y, sobre todo, puedan ser susceptibles de protección (Exp. Nº 2939-2004-AA,
13/01/05, S1, FJ. 6)

079 Debido proceso. Titularidad en los procedimientos administrativos


[N]o en todos los procedimientos administrativos se titulariza el derecho al debido proceso; por ello,
estima que su observancia no puede plantearse en términos abstractos, sino en función de la natu-
raleza del procedimiento que se trata, teniendo en cuenta el grado de afectación que su resultado –
el acto administrativo– ocasione en los derechos e intereses del particular o administrado.
Al respecto, debe descartarse su titularidad en aquellos casos en que la doctrina administrativista
denomina “procedimientos internos” o, en general, en los que el administrado no participa, ni en
aquellos donde no exista manera de que el acto le ocasione directamente un perjuicio en la esfera
subjetiva. Por ende, al no mediar la participación de un particular ni existir la posibilidad de que se
afecte a un interés legítimo, la expedición de un acto administrativo por un órgano incompetente,
con violación de la ley y, en general, cualquier otro vicio que la invalide, no constituye lesión del
derecho al debido proceso administrativo (Exp. Nº 1994-2004-AA, 15/06/05, S1, FJ. 9)
[El] reconocimiento, y la necesidad de que este se tutele [el procedimiento administrativo], no se
extiende a cualquier clase de procedimiento. Así sucede, por ejemplo, con los denominados proce-
dimientos administrativos internos, en cuyo seno se forma la voluntad de los órganos de la Admi-
nistración en materias relacionadas con su gestión ordinaria (v. gr. la necesidad de comprar deter-
minados bienes, etc.). Como indica el artículo IV, fracción 1.2 (...) de la Ley del Procedimiento
Administrativo General, “la institución del debido procedimiento administrativo se rige por los
principios del derecho administrativo” (Exp. Nº 1690-2005-AA, 21/04/05, S1, FJ. 8)

080 Debido procedimiento. Noción


El debido procedimiento en sede administrativa supone una garantía genérica que resguarda los
derechos del administrado durante la actuación del poder de sanción de la administración. Implica,
por ello, el sometimiento de la actuación administrativa a reglas previamente establecidas, las
cuales no pueden significar restricciones a las posibilidades de defensa del administrado y menos
aún condicionamientos para que tales prerrogativas puedan ser ejercitadas en la práctica (Exp. Nº
3741-2004-AA/TC, 14/11/2005, P, FJ. 21)

081 Debido proceso administrativo. Observancia por la administración


El debido proceso administrativo no es simplemente un conjunto de principios o reglas articuladas
referencialmente a efectos de que la Administración pueda utilizarlas o prescindir de ellas cuando lo
considere conveniente. De su objetividad y su respeto depende la canalización del procedimiento
administrativo en una forma que resulte compatible con la justicia como valor y la garantía para el
administrado de que es adecuada o correctamente procesado (Exp. Nº 3075-2006-PA/TC, 20/09/
2006, P, FJ. 6, PV)

082 Derecho a impugnar. Ámbito de aplicación


[E]l debido procedimiento administrativo comprende, entre otros aspectos, el derecho a impugnar
las decisiones de la administración, bien mediante los mecanismos que provea el propio procedi-
miento administrativo o, llegado el caso, a través de la vía judicial, bien mediante el contencioso-
administrativo o el propio proceso de amparo. En este último supuesto, el derecho de impugnar las
decisiones de la administración confluye con el derecho de acceso a la jurisdicción cuando no exis-
tan vías propias dentro del propio procedimiento administrativo, o cuando estas se hayan agotado
y causado estado en la decisión final de la administración (Exp. Nº 3741-2004-AA/TC, 14/11/2005,
P, FJ. 19)

30
DERECHOADMINISTRATIVO .

083 Derecho a la pluralidad de instancias. Diferente aplicación en proceso judicial y pro-


cedimiento administrativo
[E]l derecho a la pluralidad de instancias no es un contenido esencial del derecho al “debido proceso
administrativo” –pues no toda resolución es susceptible de ser impugnada en dicha sede–; pero sí lo
es del derecho al debido proceso “judicial”, pues la garantía que ofrece el Estado constitucional de
derecho es que las reclamaciones de los particulares contra los actos expedidos por los órganos
públicos, sean resueltas por un juez independiente, imparcial y competente, sede esta en la que,
además, se debe posibilitar que lo resuelto en un primer momento pueda ser ulteriormente revisa-
do, cuando menos, por un órgano judicial superior (Exp. Nº 0010-2001-AI/TC, 26/08/03, P, FJ. 3)
[S]i el establecimiento del recurso de revisión no se deriva tanto de que con él se garantice el
derecho a la pluralidad de instancias en sede administrativa (que, como se ha dicho, no es extrapo-
lable al caso del procedimiento administrativo), la obligación de tener que interponerse necesaria-
mente, solo puede justificarse cuando con él se persigue alcanzar fines constitucionalmente legíti-
mos, que, además, han sido previstos en un acto legislativo que goce de las características de
generalidad y de igualdad en el tratamiento del ejercicio de los derechos fundamentales (Exp. Nº
0010-2001-AI/TC, 26/08/03, P, FJ. 15)
[N]o siempre y en todos los casos, es posible extrapolar acríticamente las garantías del debido
proceso judicial al derecho al debido procedimiento administrativo. Así, por ejemplo, si en sede
judicial uno de los contenidos del derecho en referencia lo constituye el de la necesidad de respetar-
se el juez natural o pluralidad de instancias, en el caso del procedimiento administrativo, en princi-
pio, que el acto haya sido expedido por un órgano incompetente genera un vicio de incompetencia,
pero no la violación del derecho constitucional. Y, en el caso de que no se pueda acudir a una
instancia administrativa superior por haber sido expedido el acto por la última instancia en esa
sede, ello desde luego no supone, en modo alguno, que se haya lesionado el derecho a la pluralidad
de instancias (Exp. Nº 2209-2002-AA/TC, 12/05/03, P, FJ. 12)

084 Motivación de resoluciones administrativas. Como derecho del administrado


En la medida que una sanción administrativa supone la afectación de derechos, su motivación no
solo constituye una obligación legal impuesta a la Administración, sino también un derecho del
administrado, a efectos de que este pueda hacer valer los recursos de impugnación que la legisla-
ción prevea, cuestionando o respondiendo las imputaciones que deben aparecer con claridad y
precisión en el acto administrativo sancionador. De otro lado, tratándose de un acto de esta natura-
leza, la motivación permite a la Administración poner en evidencia que su actuación no es arbitraria
sino que está sustentada en la aplicación racional y razonable del derecho y su sistema de fuentes
(Exp. Nº 2192-2004-AA, 11/10/04, S1, FJ. 11)

085 Motivación de resoluciones administrativas. Como principio constitucional implícito


La motivación de las decisiones administrativas no tiene referente constitucional directo. No obs-
tante, se trata de un principio constitucional implícito en la organización del Estado Democrático
que se define en los artículos 3 y 43 de la Constitución, como un tipo de Estado contrario a la idea
del poder absoluto o arbitrario. En el Estado Constitucional Democrático, el poder público está
sometido al Derecho, lo que supone, entre otras cosas, que la actuación de la Administración deberá
dar cuenta de esta sujeción a fin de despejar cualquier sospecha de arbitrariedad. Para lograr este
objetivo, las decisiones de la Administración deben contener una adecuada motivación, tanto de los
hechos como de la interpretación de las normas o el razonamiento realizado por el funcionario o
colegiado, de ser el caso (Exp. Nº 11-10-04, S1, 2192-2004-AA, FJ. 8)

086 Motivación de resoluciones administrativas. Forma


[L]a motivación [de la resolución de la Administración] puede generarse previamente a la decisión
–mediante los informes o dictámenes correspondientes– o concurrentemente con la resolución, esto
es, puede elaborarse simultáneamente con la decisión. En cualquier caso, siempre deberá quedar
consignada en la resolución. La Administración puede cumplir la exigencia de la motivación a

31
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

través de la incorporación expresa, de modo escueto o extenso, de sus propias razones en los consi-
derandos de la resolución, como también a través de la aceptación íntegra y exclusiva de lo estable-
cido en los dictámenes o informes previos emitidos por sus instancias consultivas, en cuyo caso los
hará suyos con mención expresa en el texto de la resolución, identificándolos adecuadamente por
número, fecha y órgano emisor (Exp. Nº 4289-2004-AA/TC, 17/02/05, S1, FJ. 10)

087 Motivación de resoluciones administrativas. Supuestos de exoneración


[N]o todo acto administrativo expedido al amparo de una potestad discrecional, siempre y en todos
los casos, debe estar motivado. Así sucede, por ejemplo, con la elección o designación de los funcio-
narios públicos cuya validez, como es obvio, no depende de que sean motivadas. En idéntica situa-
ción se encuentran actualmente las ratificaciones judiciales que (...) fue prevista [ en al Constitu-
ción de 1993] como un mecanismo que, únicamente, expresara el voto de confianza de la mayoría o
de la totalidad de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura acerca de la manera cómo
se había ejercido la función jurisdiccional (Exp. Nº 1941-2002-AA, 27/01/03, S1, FJ. 20)

088 Pago por derecho para impugnar una decisión de la administración. Es inconstitucional
Todo cobro que se haya establecido al interior de un procedimiento administrativo, como condición
o requisito previo a la impugnación de un acto de la propia administración pública, es contrario a los
derechos constitucionales al debido proceso, de petición y de acceso a la tutela jurisdiccional y, por
tanto, las normas que lo autorizan son nulas y no pueden exigirse a partir de la publicación de la
presente sentencia (Exp. Nº 3741-2004-AA/TC, 14/11/2005, P, FJ. 49, PV)

089 Principio de legalidad. Aplicación en el ámbito administrativo


[E]l principio de legalidad en el Estado constitucional no significa simple y llanamente la ejecución
y el cumplimiento de lo que establece una ley, sino también, y principalmente, su compatibilidad
con el orden objetivo de principios y valores constitucionales; examen que la administración públi-
ca debe realizar aplicando criterios de razonabilidad, racionalidad y proporcionalidad. Esta forma de
concebir el principio de legalidad se concretiza, por ejemplo, en el artículo III del Título Preliminar
de la Ley del Procedimiento Administrativo General, cuando señala que la actuación de la adminis-
tración pública tiene como finalidad la protección del interés general, pero ello sólo es posible de ser
realizado «(...) garantizando los derechos e intereses de los administrados y con sujeción al ordena-
miento constitucional y jurídico en general» (énfasis agregado).De lo contrario, la aplicación de una
ley inconstitucional por parte de la administración pública implica vaciar de contenido el principio
de supremacía de la Constitución, así como el de su fuerza normativa, pues se estaría otorgando
primacía al principio de legalidad en detrimento de la supremacía jurídica de la Constitución, esta-
blecido en los artículos 38, 51 y 201 de la Constitución; lo cual subvierte los fundamentos mismos
del Estado constitucional y democrático (Exp. Nº 3741-2004-AA/TC, 14/11/2005, P, FJs. 15 y 16)

090 Principio de inaplicabilidad por analogía de la ley penal. Aplicación al procedimiento


administrativo disciplinario
[L]a prohibición constitucional de no ser procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo
de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infrac-
ción punible, así como la prohibición de inaplicabilidad por analogía de la ley penal y de las normas
que restrinjan derechos, reconocidos en el literal “d” del inciso 24) del artículo 2 y en el inciso 9) del
artículo 139 de la Constitución, respectivamente; no constituyen garantías procesales constitucio-
nalmente reconocidas que puedan resultar aplicables únicamente en el ámbito de los procesos de
naturaleza penal, sino que, por extensión, constituyen también garantías que deben observarse en
el ámbito de un procedimiento administrativo disciplinario y, en general, de todo procedimiento de
orden administrativo –público o privado– que se pueda articular contra una persona (Exp. Nº 0274-
1999-AA/TC, 10/08/99, P, FJ. 3)

32
DERECHOADMINISTRATIVO .

091 Procedimiento administrativo. Aplicación de las manifestaciones de la tutela jurisdic-


cional efectiva y del debido proceso
[L]as manifestaciones de la tutela jurisdiccional efectiva y del debido proceso, son extensibles al
procedimiento administrativo siempre que así se derive de la naturaleza de aquellas y de los fines
constitucionales que cada una persigue. En tal sentido, así como los derechos fundamentales a la
tutela jurisdiccional efectiva y al debido proceso no suponen el respeto inexorable a cada una de las
reglas procedimentales fijadas en el ordenamiento procesal de configuración legal, sino sólo de
aquellas derivadas del contenido constitucionalmente protegido de sus respectivas manifestacio-
nes, lo propio ocurre con el debido procedimiento administrativo (Exp. Nº 2730-2006-PA/TC , 29/
03/2006, P, FJ. 33)

092 Tutela jurisdiccional efectiva. Ejecución de resolución judicial que contiene el pago de
una suma de dinero
No es posible admitir como alegato que, si lo que se ordena mediante una sentencia judicial es la
realización de uno o más actos administrativos previos a la asignación de un monto que se ha
dejado de pagar, cuando correspondía hacerlo, y debido a que en la medida que en la sentencia no se
ha ordenado el pago de una suma líquida, tal obligación no es atendible en la etapa de ejecución. Es
como pretender que para el cumplimiento de las obligaciones de la administración, haya que pasar
previamente por el Poder judicial, en una suerte de intermediación jurisdiccional permanente (Exp.
Nº 4080-2004-AC, 28/01/05, S2, FJ. 17)

33
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

DERECHO
AGRARIO

RÉGIMEN AGRARIO

001 Régimen agrario. Desarrollo agrario alternativo


El desarrollo alternativo incluye una amplia gama de actividades económicas sociales que buscan el
desarrollo de las comunidades del país y sus integrantes generando oportunidades de progreso y
bienestar dentro de las dinámicas de una economía lícita y permanente. Las actividades económicas
priorizadas se vinculan con la producción agrícola, pecuaria, agroindustrial y forestal, que son
preponderantes en las zonas productoras de coca así como la producción acuícola que está alcan-
zando importancia en algunas áreas de la selva alta. Dentro de estas actividades se destacan la
agroforestería, reforestación y ecología y servicios comunales piscicultura, cultivos sostenibles de
crianza de animales menores y ganadería entre otras actividades (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumu-
lados, 27/09/05, P, FJ. 143)

002 Régimen agrario. Desarrollo agrario alternativo a cultivo de productos ilícitos


[U]na medida complementaria como el desarrollo alternativo, a cargo de DEVIDA [Comisión Nacio-
nal para el Desarrollo y Vida sin Drogas] hasta el momento tampoco ha obtenido los resultados
constitucionalmente exigibles de incorporar a los cocaleros a las políticas agrarias alternativas, en
el marco del desarrollo agrario y de la lucha contra el narcotráfico, postulados en los artículos 88 y
8 de la Constitución, respectivamente (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/05, P, FJ. 137)
[E]s obligación de DEVIDA (...) [promover] la erradicación de cultivos ilícitos, mediante el diseño de
políticas de desarrollo alternativo, implementando y consolidando procesos competitivos y sosteni-
bles de desarrollo rural que aseguren el bienestar de la población, el ejercicio de la democracia y la
integración de las zonas de economía campesina afectadas por los cultivos ilícitos a la dinámica del
desarrollo regional y nacional; de manera, que los cultivos de hoja de coca puedan ser reemplazados
por productos agrarios y/o acuícolas de similar o mayor rentabilidad social. Lo cual es propio del
desarrollo integral (artículos 44 y 188 de la Constitución) y, en particular, del desarrollo agrario,
cuyo apoyo preferente, es exigido por el artículo 88 de la Norma Fundamental (Exp. Nº 0020-2005-
AI y acumulados, 27/09/05, P, FJ. 145)

003 Régimen agrario. Improcedencia del cuestionamiento constitucional de adjudicacio-


nes del PETT
[L]la vía de la acción de amparo no es la idónea para [cuestionar la adjudicación de tierras efectuada
por Proyecto Especial de Titulación de Tierras y Catastro Rural - PETT], pues carece de etapa proba-
toria necesaria para resolver un proceso como el que nos ocupa (Exp. Nº 3491-2003-AA/TC, 23/04/
04, Res., FJ. 3)
[Si] el derecho de propiedad que [se] invoca es cuestionado mediante (…) Resolución Ministerial
(…) expedida por el Ministro de Agricultura, que declaró la caducidad del derecho de propiedad que
[se] alega (…) la presente acción de garantía [versa] sobre hechos controvertibles, [por lo que] la

34
DERECHOAGRARIO .

acción de amparo no es la vía idónea para dilucidar la presente controversia (Exp. Nº 601-1999-AA/
TC, 24/01/01, P, FJ.2)

004 Régimen agrario. Indemnización por expropiación parcial producto de la reforma agraria
[E]l fragmento del artículo 1 del Decreto de Urgencia Nº 088-2000, que hace alusión al término
“propietarios”, no puede ser interpretado en el sentido de que se incluye en el reconocimiento de
deudas agrarias a quienes nunca fueron objeto de expropiación; antes bien, se refiere a aquellas
personas que fueron objeto de una “expropiación parcial”, es decir, a quienes si bien todavía osten-
tan título de propiedad sobre parte de la tierra que les pertenecía durante la Reforma Agraria,
strictu sensu, son también “ex propietarios” de la parte de la tierra que les fue parcialmente expro-
piada y, por ello, son también acreedores de una indemnización justipreciada (Exp. Nº 00009-2004-
AI, 02/08/04, P, FJ. 6)

005 Régimen agrario. Necesidad de reajuste y pago de deuda de la reforma agraria


[L]os artículos 1 y 2, y la Primera Disposición Final de la Ley Nº 26597, resultaban inconstituciona-
les porque, al revivir normas inconstitucionales tales como el TUC del Decreto Ley Nº 17716 –Ley
de Reforma Agraria–, desconocían el derecho a que las deudas surgidas como consecuencia de los
procedimientos expropiatorios llevados a cabo durante la Reforma Agraria, sean pagadas previo
reajuste y actualización de la obligación (Exp. Nº 00009-2004-AI, 02/08/04, P, FJ. 10)

006 Régimen agrario. Procedimiento para la acreditación y pago de la deuda de la re-


forma agraria
[E]l procedimiento regulado por el Decreto de Urgencia Nº 088-2000 para la acreditación y pago de
las deudas pendientes como consecuencia de los procedimientos de expropiación durante el proceso
de Reforma Agraria, debe ser interpretado como una opción que puede escoger libremente el acree-
dor frente a la posibilidad de acudir al Poder Judicial para el cumplimiento del pago de la deuda
actualizada, más los intereses que correspondan conforme a ley, y cuyas sentencias deberán ejecu-
tarse con arreglo al artículo 42 de la Ley Nº 27584, modificado por la Ley Nº 27684 (Exp. Nº 00009-
2004-AI, 02/08/04, P, FJ. 17)

007 Régimen agrario. Protección del tercero registral frente a reversión de tierras al Estado
[E]l tercero registral es aquel que apoya su derecho en la inscripción ante Registros Públicos de
forma válida, de modo que, reuniendo [el adjudicatario de las tierras](…) las condiciones señaladas
[si en el contrato de otorgamiento de terrenos eriazos se estableció –en forma condicional– que si
este no era destinado a usos agrarios en un plazo de dos años, se produciría la caducidad del derecho
de propiedad sobre el mismo, con la consecuente rescisión o resolución del contrato, y su reversión
al dominio del Estado, situación que no constaba expresamente en la partida registral correspon-
diente], su derecho de propiedad se encuentra protegido en tanto no exista una resolución judicial
firme que favorezca al Estado y que ordene la cancelación de su asiento registral o algún nuevo
procedimiento de reversión de terrenos al Estado en su contra (Exp. Nº 2267-2003-AA/TC, 07/04/04,
S2, FJ. 5)

35
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

DERECHO
AMBIENTAL

AMAZONÍA

001 Desarrollo sostenible de la Amazonía. Adaptación de la legislación por variación de


circunstancias
[Las] circunstancias de hecho, coetáneas al otorgamiento de las concesiones por el Estado a particu-
lares sobre recursos naturales de la Nación, pueden variar en el tiempo, de modo tal que lo conce-
dido razonable y convenientemente entonces, puede no serlo ahora.
Así ha ocurrido con la extradicción (sic) del cedro y la caoba en nuestra Amazonía, ya que nuevas y
distintas circunstancias han obligado al Congreso a actualizar las normas sobre su extracción a la
realidad y circunstancias del tiempo presente, para prevenir y evitar una rápida y peligrosa depre-
dación que, de continuar, extinguiría en el futuro el valioso recurso natural maderero para todos los
ciudadanos.
Es pues, en protección del interés general, tanto social como económico, y en protección al derecho
al trabajo, a la libre empresa y a la iniciativa privada de las generaciones futuras, que la Sétima
Disposición Complementaria y Transitoria de la Ley Nº 23708 prohíbe temporalmente la extracción
de las especies madereras citadas, con la espectactiva (sic) que –cumplido el plazo de veda– la
Nación recupere el equilibrio ambiental de los bosques madereros y puedan los ciudadanos seguir
usufructuándolos (Exp. Nº 0006-2000-AI, 11/04/02, P, FJ. 5 y 6)

CONSERVACIÓN

002 Conservación ambiental. Áreas naturales protegidas


Las áreas naturales protegidas son los espacios continentales y/o marinos del territorio nacional
que se encuentran reconocidos, establecidos y protegidos legalmente por el Estado. Dicha condición
surge por su importancia para la conservación de la diversidad biológica y demás valores asociados
con el interés cultural, paisajístico y científico, amén de su contribución al desarrollo sostenible del
país. La declaración de área natural protegida implica su constitución como patrimonio de la nación
y que sea objeto de dominio público, lo que genera que la propiedad no puede ser transferida a
particulares (Exp. Nº 0769-2002 y otro, 30/01/03, S2, FJ. 4)

003 Conservación ambiental. Obligaciones del Estado


El artículo 68 de la Constitución establece que el Estado está obligado a promover la conservación
de la diversidad biológica y de las áreas naturales protegidas. Tal obligación implica que los actos
que puedan representar un nivel de riesgo para las áreas naturales protegidas, requieran, para
efectos de su aprobación, una participación conjunta de los distintos organismos estatales que
tienen por función la conservación y protección de dichas áreas, de modo tal que, mediante labores
preventivas, dicho riesgo quede reducido al mínimo (Exp. Nº 0021-2003-AI, 24/06/04, P, FJ. 11)

004 Conservación ambiental. Objeto de la declaración de área natural protegida


[L]a declaración de área natural [protegida] tiene por propósitos:
a) Asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos dentro de áreas suficientemente

36
DERECHOAMBIENTAL .

extensas y representativas de cada una de las unidades ecológicas del país; mantener muestras
de los distintos tipos de comunidad natural, paisajes y formas fisiográficas, en especial de
aquellos que representen la diversidad única y distintiva del país; evitar la extinción de espe-
cies de flora y fauna, en especial aquellas de distribución restringida o amenazadas, así como
impedir la pérdida de la diversidad genética; mantener y manejar los recursos de la flora silves-
tre, de modo que aseguren una producción estable sostenible; manejar los recursos de la fauna,
incluidos los recursos hidrobiológicos, para la producción de alimentos y como base de activida-
des económicas, incluyendo las recreativas y deportivas.
b) Mantener la base de recursos, incluyendo los genéticos, que permita desarrollar opciones para
mejorar los sistemas productivos, encontrar adaptaciones frente a eventuales cambios climáti-
cos perniciosos y servir de sustento para investigaciones científicas, tecnológicas e industria-
les; e igualmente en lo relativo a las condiciones funcionales de las cuencas hidrográficas, de
modo que se asegure la captación, flujo y calidad de las aguas, y se controle la erosión y sedi-
mentación; proporcionar medios y oportunidades para actividades educativas, así como para el
desarrollo de la investigación científicas; proporcionar oportunidades para el monitoreo del
estado del ambiente, oportunidades para la recreación y el esparcimiento al aire libre, así como
para un desarrollo turístico basado en las características naturales y culturales del país; mante-
ner el entorno natural de los recursos culturales, arqueológicos e históricos ubicados en su
interior; restaurar ecosistemas deteriorados.
c) Proteger, cuidar o mejorar sitios de reproducción o de refugio, rutas de migración, fuentes de
agua o de alimento en épocas críticas, sitios frágiles, monumentos y sitios históricos en coordi-
nación con las autoridades competentes; conservar formaciones geológicas y geomorfológicas,
y asegurar la continuidad de los servicios ambientales que prestan (Exp. Nº 0769-2002 y otro,
30/01/03, S2, FJ. 4)

CONTAMINACIÓN ACÚSTICA

005 Contaminación acústica. Ruido


El ruido que se produce en la zona de restricción origina una contaminación acústica de considera-
ble magnitud y se origina, por lo menos, en tres factores. Los elevados ruidos procedentes de la
música de los establecimientos, pubs, discotecas y de otros. Por otra parte, el desplazamiento de los
concurrentes a los establecimientos de la zona de la restricción y la evacuación de los mismos hasta
altas horas de la noche o de la madrugada ocasionan ruidos provenientes tanto de las conversacio-
nes de aquellos como también del tráfico de vehículos en la zona de restricción que traslada a los
concurrentes (Exp. Nº 007-2006-PI/TC, 22/06/2007, P, FJ. 35)

DERECHO AL MEDIO AMBIENTE

006 Derecho a un medio ambiente equilibrado y adecuado. Estándares mínimos en las


zonas urbanas
[E]l derecho de gozar de un ambiente sano y equilibrado para el desarrollo de la persona supone
también el derecho de los individuos que viven en zonas urbanas a que estas reúnan estándares
mínimos que posibiliten su desarrollo; ello implica para el Estado una labor de planificación, de tal
forma que se asegure a sus pobladores, entre otras cosas, un mínimo de áreas verdes. (…) [Así la]
precisión de estándares mínimos de áreas verdes en los centros urbanos supone una labor técnica
de desarrollo infraconstitucional, siendo que cualquier modificación de los estándares mínimos
requiere, necesariamente, de una justificación técnica sustentada, no en razones de oportunidad
sino de calidad de vida de la población de la zona. En este sentido, corresponde recordar que la
planificación urbana supone una labor de interés público en favor de una comunidad determinada
(Exp. Nº 03448-2005-PA/TC, 01/07/2005, P, FJs. 5 y 6)

37
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

007 Derecho al medio ambiente. Garantiza vivir en un entorno acústicamente sano


Este derecho comprende, entre otros aspectos, la garantía de un entorno acústicamente sano (Exp.
Nº 007-2006-PI/TC, 22/06/2007, P, FJ. 54)

008 Derecho a un medio ambiente equilibrado y adecuado. Noción


[E]l derecho a un medio ambiente sano y equilibrado para el desarrollo de la persona supone la
exigencia de condiciones mínimas que el Estado debe asegurar a los individuos a fin de permitir su
desarrollo, siendo que el Estado no solo está obligado jurídicamente a establecer estas condicio-
nes mínimas de modo técnico, sino, adicionalmente, a respetarlas y a asegurar el respeto de los
demás agentes sociales. Para ello, el Estado determina una serie de actividades reguladoras im-
poniendo estándares mínimos, pero, además, se compromete a desplegar una serie de actos ten-
dentes a asegurar esos estándares mínimos y, como resulta evidente, a no vulnerar los mismos ni
permitir su vulneración como resultado de la actividad de terceros (Exp. Nº 03448-2005-PA/TC,
01/07/2005, P, FJ. 4)

MEDIO AMBIENTE

009 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Aprovechamiento razona-


ble y sostenible de recursos naturales
[D]e una interpretación sistemática del artículo 2, inciso 22) y de los artículos 66 y 67 de la Cons-
titución, se concluye que una manifestación concreta del derecho de toda persona a disfrutar de un
entorno ambiental idóneo para el desarrollo de su existencia, es el reconocimiento de que los recur-
sos naturales –especialmente los no renovables– en tanto patrimonio de la Nación, deben ser objeto
de un aprovechamiento razonable y sostenible, y los beneficios resultantes de tal aprovechamiento
deben ser a favor de la colectividad en general, correspondiendo al Estado el deber de promover las
políticas adecuadas a tal efecto (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 33)

010 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Bases naturales de la vida


como contenido
A partir de la referencia a un medio ambiente “equilibrado”, el Tribunal Constitucional considera
que es posible inferir que dentro de su contenido protegido se encuentra el conjunto de bases
naturales de la vida y su calidad, lo que comprende, a su vez, sus componentes bióticos, como la
flora y la fauna; los componentes abióticos, como el agua, el aire o el subsuelo; los ecosistemas e,
incluso, la ecósfera, esto es, la suma de todos los ecosistemas, que son las comunidades de especies
que forman una red de interacciones de orden biológico, físico y químico. A todo ello, habría que
sumar los elementos sociales y culturales aportantes del grupo humano que lo habite (Exp. Nº
0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 7)
Tales elementos no deben entenderse desde una perspectiva fragmentaria o atomizada, vale decir,
en referencia a cada uno de ellos considerados individualmente, sino en armonía sistemática y
preservada de grandes cambios (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 7)

011 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Contenido


[El derecho a gozar de un medio ambiente equilibrado y adecuado] comporta la facultad de las
personas de poder disfrutar de un medio ambiente en el que sus elementos se desarrollan e interre-
lacionan de manera natural y armónica (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 17)
En el Estado democrático de derecho de nuestro tiempo ya no solo se trata de garantizar la existen-
cia de la persona o cualquiera de los demás derechos que en su condición de ser humano le son
reconocidos, sino también de protegerla de los ataques al medio ambiente en el que esa existencia
se desenvuelve, a fin de permitir que su vida se desarrolle en condiciones ambientales acepta-
bles, pues, como se afirma en el artículo 13 de la Declaración americana sobre los derechos de los

38
DERECHOAMBIENTAL .

pueblos indígenas, el “derecho a un medio ambiente seguro, sano, [es] condición necesaria para el
goce del derecho a la vida y el bienestar colectivo” (Exp. Nº 3510-2003-AA, 13/04/05, P, FJ. 2.b)
[E]n el caso del derecho a un ambiente equilibrado y adecuado, la determinación de ese contenido
[constitucionalmente protegido] es más problemática, pues la expresión “medio ambiente” a la que
implícitamente se hace referencia, como lo reconoce la doctrina y jurisprudencia comparada, tiene
un contenido difícilmente delimitable, debido a que este concepto está compuesto de muchos ele-
mentos, distintos los unos de los otros (Exp. Nº 0964-2002-AA, 17/03/03/03, S1, FJ. 8)
[L]a Constitución vigente proporciona algunas orientaciones a partir de las cuales es posible con-
cretizarlo. En efecto, el citado derecho no se limita a señalar que es un atributo subjetivo del ser
humano el vivir en un medio ambiente (lo que desde luego no significaría gran cosa, pues todos
vivimos en uno), sino que ese ambiente debe ser “equilibrado y adecuado para el desarrollo de la
vida”. Lo que supone que, desde una perspectiva constitucional, se tenga que considerar el medio
ambiente, bajo las características anotadas, como un componente esencial para el pleno disfrute de
otros derechos igualmente fundamentales reconocidos por la Norma Suprema y los tratados inter-
nacionales en materia de derechos humanos (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 7)
Nuestra Constitución apunta a que la persona pueda disfrutar de un entorno en simétrica produc-
ción, proporción y armonía acondicionada al correcto desarrollo de la existencia y convivencia (Exp.
Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 6)

012 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Deber de preservación


[E]l derecho en análisis se concretiza en el derecho a que el medio ambiente se preserve. El derecho
a la preservación de un medio ambiente sano y equilibrado entraña obligaciones ineludibles, para
los poderes públicos, de mantener los bienes ambientales en las condiciones adecuadas para su
disfrute. A juicio de este Tribunal, tal obligación alcanza también a los particulares, y con mayor
razón a aquellos cuyas actividades económicas inciden, directa o indirectamente, en el medio am-
biente (Exp. Nº 3510-2003-AA, 13/04/05, P, FJ. 2.d)

013 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Doble titularidad


Dicho derecho [a gozar de un medio ambiente equilibrado y adecuado], en principio, establece un
derecho subjetivo de raigambre fundamental, cuyo titular es el ser humano considerado en sí mis-
mo, con independencia de su nacionalidad o, acaso, por razón de la ciudadanía.
Sin embargo, [el derecho al medio ambiente equilibrado y adecuado] no es solo un derecho subjetivo,
sino que se trata también de un derecho o interés con caracteres difusos, en el sentido de que es un
derecho que lo titularizan todas y cada una de las personas (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 6)
En cuanto al interés difuso, cualquier persona natural está autorizada para iniciar las acciones
judiciales que se hayan previsto en el ordenamiento con el objeto de dispensarle tutela, por lo que,
para tales casos, no se requiere que exista una afectación directa al individuo que promueve la
acción judicial (Exp. Nº 0964-2002-AA, 17-03-03, S1, FJ. 8)

014 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Faz reaccional y prestacional


El derecho al ambiente equilibrado y adecuado participa tanto de las propiedades de los derechos
reaccionales como de los derechos prestacionales. En su faz reaccional, este se traduce en la obliga-
ción del Estado de abstenerse de realizar cualquier tipo de actos que afecten al medio ambiente
equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida humana (Exp. Nº 3510-2003-AA, 13/04/05, P,
FJ. 2.c)
En su dimensión prestacional, impone al Estado tareas u obligaciones destinadas a conservar el
ambiente equilibrado, las cuales se traducen, a su vez, en un haz de posibilidades. Desde luego, no
solo supone tareas de conservación, sino también de prevención que se afecte a ese ambiente
equilibrado. [P]or la propia naturaleza del derecho, dentro de las tareas de prestación que el Estado
está llamado a desarrollar, especial relevancia tiene la tarea de prevención y, desde luego, la reali-
zación de acciones destinadas a ese fin. Y es que si el Estado no puede garantizar a los seres

39
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

humanos que su existencia se desarrolle en un medio ambiente sano, estos sí pueden exigir del
Estado que adopte todas las medidas necesarias de prevención que lo hagan posible. En ese sentido,
este Tribunal estima que la protección del medio ambiente sano y adecuado no solo es una cuestión
de reparación frente a daños ocasionados, sino, y de manera especialmente relevante, de preven-
ción de que ellos sucedan (Exp. Nº 3510-2003-AA, 13/04/05, P, FJ. 2.c)
El derecho a la preservación de un medio ambiente sano y equilibrado entraña obligaciones inelu-
dibles, para los poderes públicos, de mantener los bienes ambientales en las condiciones adecuadas
para su disfrute. A juicio de este Tribunal, tal obligación alcanza también a los particulares, y con
mayor razón a aquellos cuyas actividades económicas inciden, directa o indirectamente, en el medio
ambiente (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 17)
[El derecho a gozar de ambiente equilibrado y adecuado] se traduce en la obligación del Estado, pero
también de los propios particulares, de mantener las condiciones naturales del ambiente a fin de
que el ser humano viva en condiciones ambientalmente dignas (…), [así como también a] pro-
tegerla de los ataques al medio ambiente en el que esa existencia se desenvuelve, a fin de permitir
que su vida se desarrolle en condiciones ambientales aceptables (Exp. Nº 0964-2002-AA, 17/03/03,
S1, FJ. 9)

015 Derecho a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado. Orientación al desarrollo


de la persona
[E]l derecho a gozar de un medio ambiente equilibrado y adecuado comporta la facultad de las
personas de poder disfrutar de un medio ambiente en el que sus elementos se desarrollan e interre-
lacionan de manera natural y armónica; y, en el caso de que el hombre intervenga, no debe suponer
una alteración sustantiva de la interrelación que existe entre los elementos del medio ambiente.
Esto supone, por tanto, el disfrute no de cualquier entorno, sino únicamente del adecuado para el
desarrollo de la persona y de su dignidad (artículo 1 de la Constitución). De lo contrario, su goce se
vería frustrado y el derecho quedaría, así, carente de contenido (Exp. Nº 3510-2003-AA, 13/04/05,
P, FJ. 2.d)
[E]l inciso 22) del artículo 2 de la Constitución, implica que la protección comprende el sistema
complejo y dinámico de todos sus componentes, en un estado de estabilidad y simetría de sus
ecosistemas, que haga posible precisamente el adecuado desarrollo de la vida de los seres humanos
(Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 7)

016 Medio ambiente. Definición


El medio ambiente es el mundo exterior que rodea a todos los seres vivientes y que determina y
condiciona su existencia. Es el ámbito en que se desarrolla la vida y en cuya creación no ha interve-
nido la acción humana. En puridad, medio ambiente alude al compendio de elementos naturales –
vivientes e inanimados– sociales y culturales existentes en un lugar y tiempo determinados, que
influyen o condicionan la vida humana y la de los demás seres vivientes (plantas, animales y micro-
organismos) (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 27)
[E]l medio ambiente, entendido sistemáticamente como el conjunto de fenómenos naturales en que
existen y se desarrollan los organismos humanos, encuentra en el comportamiento humano una
forma de acción y de creación que condiciona el presente y el futuro de la comunidad humana (Exp.
Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 30)

017 Medio ambiente. Formas de afectación


Desde una perspectiva práctica, un ambiente puede ser afectado por alguna de estas cuatro activi-
dades:
a) Actividades molestas: Son las que generan incomodidad por los ruidos o vibraciones, así como
por emanaciones de humos, gases, olores, nieblas o partículas en suspensión y otras sustancias.
b) Actividades insalubres: Se generan cuando se vierten productos al ambiente que pueden resul-
tar perjudiciales para la salud humana.

40
DERECHOAMBIENTAL .

c) Actividades nocivas: Se generan cuando se vierten productos al ambiente que afectan y ocasio-
nan daños a la riqueza agrícola, forestal, pecuaria o piscícola.
d) Actividades peligrosas: Son las que ocasionan riesgos graves a las personas o sus bienes debido
a explosiones, combustiones o radiaciones (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 6)

POLÍTICA NACIONAL DEL AMBIENTE

018 Política nacional del ambiente. Perspectiva social del uso sostenible de los recursos na-
turales
Lo “social” (...) [opera] como una fórmula de promoción del uso sostenible de los recursos naturales
para garantizar un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de la vida (Exp. Nº 0048-2004-AI,
01/04/05, P, FJ. 16)

019 Política nacional del ambiente. Responsabilidad de la sociedad


La particular naturaleza del compromiso que implica la preservación de un medio ambiente equili-
brado y adecuado para el desarrollo de la vida, supone, necesariamente, la participación de diversos
sectores del poder público, además de la canalización de la participación de la propia ciudadanía. Tal
es el sentido que subyace en el lineamiento de la política ambiental previsto en el artículo 1 del
Código del Medio Ambiente (Decreto Legislativo Nº 613), según el cual es imperativo: “(...) tomar
en cuenta que el ambiente no solo constituye un sector de la realidad nacional, sino un todo integral
de los sectores y actividades humanas. En tal sentido, las cuestiones y problemas ambientales
deben ser considerados y asumidos globalmente y al más alto nivel como cuestiones y problemas de
política general, no pudiendo ninguna autoridad eximirse de tomar en consideración o de prestar su
concurso a la conservación del medio ambiente y los recursos naturales” (Exp. Nº 0002-2003-CC,
30/11/04, P, FJ. 3)

020 Política nacional del ambiente. Responsabilidad del Estado


El artículo 67 de la Constitución establece la obligación perentoria del Estado de instituir la política
nacional del ambiente. Ello implica un conjunto de acciones que el Estado se compromete a desarro-
llar o promover, con el fin de preservar y conservar el ambiente frente a las actividades humanas
que pudieran afectarlo.
Esta política nacional –entendida como el conjunto de directivas para la acción orgánica del Estado a
favor de la defensa y conservación del ambiente– debe permitir el desarrollo integral de todas las gene-
raciones de peruanos que tienen el derecho de gozar de un ambiente adecuado para el bienestar de su
existencia. Esta responsabilidad estatal guarda relación con lo dispuesto en el artículo 2, inciso 22) de
la Constitución, que reconoce el derecho fundamental de toda persona “a gozar de un ambiente
equilibrado y adecuado al desarrollo de la vida” (Exp. Nº 5719-2005-AA, 21/09/05, S1, FJ. 31)

021 Política nacional del ambiente. Uso sostenible de recursos


[La] política [nacional del medio ambiente] debe promover el uso sostenible de los recursos natura-
les; ergo, debe auspiciar el goce de sus beneficios resguardando el equilibrio dinámico entre el
desarrollo socioeconómico de la Nación y la protección y conservación de un disfrute permanente
(Exp. Nº 5719-2005-AA, 21/09/05, S1, FJ. 31)
El uso sostenible obliga a la tarea de rehabilitar aquellas zonas que hubieren resultado afectadas
por actividades humanas destructoras del ambiente y, específicamente, de sus recursos naturales.
Por ende, el Estado se encuentra obligado a promover y aceptar únicamente la utilización de tecno-
logías que garanticen la continuidad y calidad de dichos recursos, evitando que su uso no sostenido
los extinga o deprede.
Es dentro de ese contexto que el Estado se encuentra obligado a auspiciar la conservación de la
diversidad biológica y de las áreas naturales objeto de protección (Exp. Nº 5719-2005-AA, 21/09/05,
S1, FJ. 32)

41
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

022 Política nacional del ambiente. Uso sostenible de recursos hidrobiológicos


[D]el propio Texto Constitucional [artículos 67 y 68] se desprende la facultad del Estado –a través
de sus órganos competentes– de formular mecanismos o políticas destinadas a promover la libertad
de empresa y la iniciativa privada en el sector pesquero, en cuanto a la explotación de recursos
hidrobiológicos se refiere, pero de manera sostenible, a fin de velar por la conservación de los
recursos marinos (Exp. Nº 5719-2005-AA, 21/09/05, S1, FJ. 12)

023 Política nacional del ambiente. Uso sostenible de recursos ictiológicos


[E]l Estado se encuentra facultado para establecer políticas tendientes a fomentar el uso sostenible
de nuestros recursos ictiológicos –dentro del régimen general y especial de pesca– a fin de promo-
ver su explotación de manera racional, sin afectar la diversidad biológica existente en nuestro
litoral, implementando mecanismos de control y vigilancia de las actividades extractivas dentro de
las zonas restringidas para la pesca industrial (Exp. Nº 05719-2005-AA, 21/09/05, S1, FJ. 13)

PRINCIPIOS

024 Principio de compensación. Contenido


[E]l principio de compensación (...) implica la creación de mecanismos de reparación por la explota-
ción de los recursos no renovables (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)

025 Principio de conservación. Contenido


[En virtud del principio de conservación] se busca mantener en estado óptimo los bienes ambienta-
les (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)

026 Principio de conservación. Política nacional del ambiente


El artículo 67 de la Constitución establece la obligación perentoria del Estado de instituir la política
nacional del ambiente. Ello implica un conjunto de acciones que el Estado se compromete a desarro-
llar o promover, con el fin de preservar y conservar el ambiente frente a las actividades humanas
que pudieran afectarlo (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 31)

027 Principio de desarrollo sostenible. Alcances de la intervención del hombre


[E]n el caso en que el hombre intervenga, no debe suponer una alteración sustantiva de la interre-
lación que existe entre los elementos del medio ambiente [principio de desarrollo sostenible]. Esto
supone, por lo tanto, el disfrute no de cualquier entorno, sino únicamente del adecuado para el
desarrollo de la persona y de su dignidad (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 17)

028 Principio de desarrollo sostenible. Necesidad de responsabilidad social


[E]l desarrollo sostenible o sustentable requiere de la responsabilidad social: ello implica la genera-
ción de actitudes y comportamientos de los agentes económicos y el establecimiento de políticas de
promoción y el desarrollo de actividades que, en función del aprovechamiento o uso de los bienes
ambientales, procuren el bien común y el bienestar general (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 22)
[L]a responsabilidad social debe implicar el mantenimiento de un enfoque preventivo que favorezca
su conservación; el fomento de iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental; el
fomento de inversiones en pro de las comunidades afincadas en el área de explotación; la búsqueda
del desarrollo y la difusión de tecnologías compatibles con la conservación del ambiente, entre otras
(Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 26)

029 Principio de desarrollo sostenible. Noción


[El] principio de desarrollo sostenible o sustentable, constituye una pauta basilar para que la ges-
tión humana sea capaz de generar una mayor calidad y condiciones de vida en beneficio de la

42
DERECHOAMBIENTAL .

población actual, pero manteniendo la potencialidad del ambiente para satisfacer las necesidades y
las aspiraciones de vida de las generaciones futuras. Por ende, propugna que la utilización de los
bienes ambientales para el consumo no se “financien” incurriendo en “deudas” sociales para el
porvenir (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 19)
En la medida que la protección del medio ambiente constituye una preocupación principal de las
actuales sociedades, se impone la necesidad de implementar fórmulas que permitan la conciliación
del paradigma del desarrollo con la necesaria conservación de los recursos y elementos ambientales
que se interrelacionan con el entorno natural y urbano. Se busca con ello preterir formas de desa-
rrollo irrazonable, que en sí mismo es destructivo y no sostenible para el beneficio de las generacio-
nes presentes y futuras (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 38)

030 Principio de desarrollo sostenible. Responsabilidad estatal y política nacional del


medio ambiente
Esta política nacional –entendida como el conjunto de directivas para la acción orgánica del Estado
a favor de la defensa y conservación del ambiente– debe permitir el desarrollo integral de todas las
generaciones de peruanos que tienen el derecho de gozar de un ambiente adecuado para el bienes-
tar de su existencia. Esta responsabilidad estatal guarda relación con lo dispuesto en el artículo 2,
inciso 22) de la Constitución, que reconoce el derecho fundamental de toda persona “a gozar de un
ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de la vida” (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 31)
Dicha política [nacional del medio ambiente] debe promover el uso sostenible de los recursos natu-
rales; ergo, debe auspiciar el goce de sus beneficios resguardando el equilibrio dinámico entre el
desarrollo socioeconómico de la Nación y la protección y conservación de un disfrute permanente
(Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 31)
[El] Estado puede afectar el cabal goce y ejercicio de este derecho como consecuencia de decisiones
normativas o prácticas administrativas que, por acción u omisión, en vez de fomentar la conserva-
ción del medio ambiente, contribuyen a su deterioro o reducción, y que, en lugar de auspiciar la
prevención contra el daño ambiental, descuida y desatiende dicha obligación (Exp. Nº 0018-2001-
AI, 06/11/02, P, FJ. 6)

031 Principio de desarrollo sostenible. Responsabilidad social de la empresa


[L]a relación de las empresas con las preocupaciones sociales y medioambientales a través de sus
actividades comerciales, que ser socialmente responsable no significa solamente cumplir plena-
mente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá del cumplimiento invirtiendo en el entorno
local y contribuyendo al desarrollo de las comunidades en que se inserta, sobre todo de las comunida-
des locales [principio de desarrollo sostenible] (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 24)
En el marco del Estado Social y Democrático de Derecho, de la Economía Social de Mercado y del
Desarrollo Sostenible, la responsabilidad social se constituye en una conducta exigible a las empre-
sas, de forma ineludible (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 25)

032 Principio de mejora. Contenido


[E]l principio de mejora (...) busca maximizar los beneficios de los bienes ambientales en pro del
disfrute humano (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)

033 Principio de prevención. Contenido


[E]l principio de prevención (...) supone resguardar los bienes ambientales de cualquier peligro que
pueda afectar su existencia (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)
[E]l papel del Estado no solo supone tareas de conservación, sino también de prevención. En efecto,
por la propia naturaleza del derecho, dentro de las tareas de prestación que el Estado está llamado
a desarrollar, especial relevancia tiene la tarea de prevención y, desde luego, la realización de
acciones destinadas a ese fin. Y es que si el Estado no puede garantizar a los seres humanos que su

43
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

existencia se desarrolle en un medio ambiente sano, estos sí pueden exigir del Estado que adopte
todas las medidas necesarias de prevención que la hagan posible. En ese sentido, este Colegiado
estima que la protección del medio ambiente no es solo una cuestión de reparación frente a daños
ocasionados, sino, y de manera especialmente relevante, de prevención para evitar que aquellos no
sucedan (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 9)

034 Principio de restauración. Contenido


[E]l principio de restauración, [está] referido al saneamiento y recuperación de los bienes ambienta-
les deteriorados (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)

035 Principio precautorio. Contenido


[E]l principio precautorio (...) comporta adoptar medidas de cautela y reserva cuando exista incer-
tidumbre científica e indicios de amenaza sobre la real dimensión de los efectos de las actividades
humanas sobre el ambiente (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 18)

RECURSOS NATURALES

036 Espectro radioeléctrico. Autorización es igual a concesión


[L]a autorización a favor de las empresas radiodifusores debe ser entendida como una forma de
aprovechamiento válido de los recursos naturales del Estado, en el caso concreto del espectro radio-
eléctrico. Justamente este punto es utilizado por la parte demandada para fundamentar la validez
de la norma impugnada, pues (…) siendo el espectro radioeléctrico patrimonio de la Nación, tal
como lo ha establecido el Tribunal Constitucional, su explotación no puede ser separada del interés
nacional por ser una universalidad patrimonial reconocida para los peruanos de todas las generacio-
nes. Además, debe destacarse que el dominio estatal sobre el espectro radioeléctrico es eminente,
por lo que el Estado tiene la capacidad de legislar en torno a su mejor aprovechamiento, de confor-
midad con lo dispuesto por la Constitución Política cuando establece en su artículo 70 que el dere-
cho de propiedad ‘se ejerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de la ley’. (...)
desde el punto de vista constitucional, que la LRT se refiera a la actividad de los medios radiodifu-
sores como una forma de autorización por parte del Estado, pues ésta habrá de entenderse como
una concesión (Exp. Nº 00013-2007-PI/TC, 13/07/2007, P, FJ. 17)

037 Recursos naturales. Aprovechamiento razonable y sostenible y en beneficio de la co-


lectividad del patrimonio de la Nación
[D]e una interpretación sistemática del artículo 2, inciso 22) y de los artículos 66 y 67 de la Cons-
titución, se concluye que una manifestación concreta del derecho de toda persona a disfrutar de un
entorno ambiental idóneo para el desarrollo de su existencia, es el reconocimiento de que los recur-
sos naturales –especialmente los no renovables– en tanto patrimonio de la Nación, deben ser objeto
de un aprovechamiento razonable y sostenible, y los beneficios resultantes de tal aprovechamiento
deben ser a favor de la colectividad en general, correspondiendo al Estado el deber de promover las
políticas adecuadas a tal efecto (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 33)

038 Recursos naturales. Como patrimonio de la Nación


El artículo 66 de la Constitución señala que los recursos naturales, in totum, son patrimonio de la
Nación. Ello implica que su explotación no puede ser separada del interés nacional, por ser una
universalidad patrimonial reconocida para los peruanos de todas las generaciones. Los beneficios
derivados de su utilización deben alcanzar a la Nación en su conjunto; por ende, se proscribe su
exclusivo y particular goce.
En ese sentido, los recursos naturales –como expresión de la heredad nacional– reposan jurídica-
mente en el dominio del Estado. El Estado, como la expresión jurídico-política de la nación, es
soberano en su aprovechamiento. Es bajo su imperio que se establece su uso y goce.

44
DERECHOAMBIENTAL .

El dominio estatal sobre dichos recursos es eminente, es decir, el cuerpo político tiene la capacidad
jurisdiccional para legislar, administrar y resolver las controversias que se susciten en torno a su
mejor aprovechamiento (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 29)

039 Recursos naturales. Condiciones para explotación


a) [T]odo aprovechamiento particular de recursos naturales debe retribuirse económicamente.
b) [L]a retribución que establezca el Estado debe fundamentarse en criterios económicos, sociales
y ambientales.
c) [L]a categoría retribución económica puede incluir todo concepto que deba aportarse al Estado
por el recurso natural.
d) [D]entro de los conceptos entendidos como retribución económica, pueden considerarse, por un
lado, a las contraprestaciones y, por otro, al derecho de otorgamiento o derecho de vigencia del
título que contiene el derecho.
e) [D]ichas retribuciones económicas son establecidas por leyes especiales (Exp. Nº 0048-2004-
AI, 01/04/05, P, FJ. 46)

040 Recursos naturales. Definición


Los recursos naturales pueden definirse como el conjunto de elementos que brinda la naturaleza
para satisfacer las necesidades humanas, en particular, y las biológicas, en general. Representan
aquella parte de la naturaleza que tiene alguna utilidad actual o potencial para el hombre. En otras
palabras, son los elementos naturales que el ser humano aprovecha para satisfacer sus necesidades
materiales o espirituales; vale decir, que gozan de aptitud para generar algún tipo de provecho y
bienestar (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 28)

041 Recursos naturales. Definición de recursos renovables


[Los recursos renovables s]on aquellos que, a pesar de ser utilizados, pueden regenerarse y, por
ende, no perecen para su posterior aprovechamiento. Es el caso del suelo, el agua, las plantas y los
animales. En tal sentido, devienen en duraderos y obtienen permanencia de utilidad. Los procesos
de autoregeneración y autodepuración se denominan resilencia, y solo tienen lugar cuando el ser
humano no excede la capacidad de carga en su aprovechamiento. Por tal motivo, un recurso será
renovable en la medida que su utilización o aprovechamiento no se realice de manera desmesurada
e irracional. Solo así se podrá alcanzar el aprovechamiento sostenible del bien ambiental (Exp. Nº
0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 28.a)

042 Recursos naturales. Obligaciones del Estado


[E]l papel del Estado implica la defensa del bien común y del interés público, la explotación y el uso
racional y sostenible de los recursos naturales que como tales pertenecen a la Nación, y el desarrollo
de acciones orientadas a propiciar la equidad social. Por ende, tiene la obligación de acentuar la
búsqueda del equilibrio entre la libertad económica, la eficiencia económica, la equidad social y las
condiciones dignas de vida material y espiritual para las actuales y venideras generaciones (Exp. Nº
0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 13)

043 Recursos naturales. Patrimonio natural material


[El] patrimonio natural material, comprende formaciones físicas, biológicas y geológicas excepcio-
nales, hábitat de especies animales y vegetales amenazadas, y zonas que tengan valor científico, de
conservación o estético (...), así, entre estos bienes se encuentran fenómenos naturales extraordi-
narios o áreas de una belleza natural y una importancia estética excepcionales, aquellos que contie-
nen el hábitat natural más representativo para la conservación in situ de la diversidad biológica,
incluyendo los que alberguen especies amenazadas que posean un valor universal excepcional (Exp.
Nº 0020-2005-AI y otros, 27/09/05, P, FJ. 102)

45
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

044 Recursos naturales. Recursos no renovables


[Los recursos no renovables s]on aquellos que, al ser utilizados, se agotan irremediablemente. Es el
caso de los minerales, el petróleo, el carbón, el gas natural, etc. Su utilización o provecho comporta
inexorablemente la extinción de su fuente productiva, habida cuenta de su incapacidad de alcanzar
autoregeneración o autodepuración (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 28.b)

045 Recursos naturales. Retribución económica por explotación


[T]al como lo dispone el artículo 66 de la Constitución, la condición para exigir a los particulares el
pago de una retribución económica por la concesión de los recursos naturales, se encuentra fijada
en una ley orgánica (en este caso la Ley Nº 26821). No obstante, la regulación específica de cada
una de las modalidades como pueda materializarse dicha retribución, corresponde ser desarrollada
por leyes especiales. Y no podría ser de otro modo, pues, si como quedó dicho, las leyes orgánicas
tienen naturaleza excepcional y su contenido es eminentemente restringido, sería constitucional-
mente inaceptable extender la materia reservada a la regulación y reglamentación de los muy
diversos modos como tal retribución económica pueda hacerse efectiva. Justamente, es por ley
especial como se regula la regalía minera (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 47)

046 Recursos naturales. Soberanía del Estado en aprovechamiento


[L]os recursos naturales –como expresión de la heredad nacional– reposan jurídicamente en el
dominio del Estado. El Estado, como la expresión jurídico-política de la nación, es soberano en su
aprovechamiento. Es bajo su imperio que se establece su uso y goce.
El dominio estatal sobre dichos recursos es eminente, es decir, el cuerpo político tiene la capacidad
jurisdiccional para legislar, administrar y resolver las controversias que se susciten en torno a su
mejor aprovechamiento (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 29)

46
DERECHO ARBITRAL .

DERECHO
ARBITRAL

JURISDICCIÓN ARBITRAL

001 Jurisdicción arbitral. Control constitucional


Si bien es cierto que la autonomía de la voluntad deriva de la Constitución, no puede discutirse la
facultad de controlarla por razones del orden público constitucional, máxime si la propia jurisdic-
ción arbitral integra este (Exp. Nº 6167-2005, 08/07/05, P, FJ. 17, PV.)

002 Jurisdicción arbitral. Doble dimensión


[E]l proceso arbitral tiene una doble dimensión pues, aunque es fundamentalmente subjetivo ya
que su fin es proteger los intereses de las partes, también tiene una dimensión objetiva, definida
por el respeto a la supremacía normativa de la Constitución, dispuesta por el artículo 51 de la Carta
Magna; ambas dimensiones, (subjetiva y objetiva) son interdependientes y es necesario modularlas
en la norma legal y/o jurisprudencia (Exp. Nº 6167-2005, 08/07/05, P, FJ. 11, PV.)

003 Jurisdicción arbitral. Fundamento


La facultad de los árbitros para resolver un conflicto de intereses no se fundamenta en la autonomía
de la voluntad de las partes del conflicto, prevista en el artículo 2 inciso 24 literal a de la Constitu-
ción, sino que tiene su origen y, en consecuencia, su límite, en el artículo 139 de la propia Consti-
tución (Exp. Nº 6167-2005, 08/07/05, P, FJ. 11, PV.)

004 Jurisdicción arbitral. Independencia y control posterior


[L]a jurisdicción del arbitraje y su plena y absoluta competencia para conocer y resolver las contro-
versias sometidas al fuero arbitral, sobre materias de carácter disponible, con independencia juris-
diccional y, por tanto, sin intervención de ninguna autoridad, administrativa o judicial ordinaria. El
control judicial, conforme a la ley, debe ser ejercido ex post, es decir, a posteriori (Exp. Nº 6167-
2005, 08/07/05, P, FJ. 14, PV.)

005 Jurisdicción arbitral. Naturaleza excepcional


[E]l artículo 139, inciso 1 de nuestro ordenamiento constitucional consagra la naturaleza excepcio-
nal de la jurisdicción arbitral, lo que determina que, en el actual contexto, el justiciable tenga la
facultad de recurrir ante el órgano jurisdiccional del Estado para demandar justicia, pero también
ante una jurisdicción privada (Exp. Nº 6167-2005, 08/07/05, P, FJ. 7)

006 Jurisdicción arbitral. Principio de competencia sobre la Competencia (Kompetenz-


Kompetenz)
[En materia arbitral se observa l]a plena vigencia del principio de la “kompetenz-kompetenz” [compe-
tencia sobre las competencias] que faculta a los árbitros a decidir acerca de las materias de su compe-
tencia, [y] que garantiza la competencia de los árbitros para conocer y resolver, en todo momento,
las cuestiones controvertidas que se promuevan durante el proceso arbitral, incluida las pretensio-
nes vinculadas a la validez y eficacia del convenio (Exp. Nº 6167-2005, 08/07/05, P, FJ. 13, PV.)

47
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

007 Jurisdicción arbitral. Vinculación con los preceptos constitucionales


[La función jurisdiccional supone] un ejercicio de la potestad de administrar justicia, y en tal medi-
da, (...) los jueces (y por extensión, también los árbitros) quedan vinculados a los preceptos y
principios constitucionales conforme a la interpretación de los mismos que resulte de las resolucio-
nes del Tribunal Constitucional; sin perjuicio del precedente vinculante con efectos normativos del
artículo VII del título preliminar del Código Procesal Constitucional. (...) [L]a naturaleza de jurisdic-
ción independiente del arbitraje, no significa que establezca el ejercicio de sus atribuciones con
inobservancia de los principios constitucionales que informan la actividad de todo órgano que ad-
ministra justicia, tales como el de independencia e imparcialidad de la función jurisdiccional, así
como los principios y derechos de la función jurisdiccional. En particular, en tanto jurisdicción, no
se encuentra exceptuada de observar directamente todas aquellas garantías que componen el dere-
cho al debido proceso. [L]a jurisdicción arbitral, (...), no se agota con las cláusulas contractuales ni
con lo establecido por la Ley General de Arbitraje, sino que se convierte en sede jurisdiccional
constitucionalmente consagrada, con plenos derechos de autonomía y obligada a respetar los dere-
chos fundamentales. El reconocimiento de la jurisdicción arbitral comporta la aplicación a los tribu-
nales arbitrales de las normas constitucionales y, en particular, de las prescripciones del artículo
139 de la Constitución, relacionadas a los principios y derechos de la función jurisdiccional (Exp. Nº
6167-2005, 08/07/05, P, FJs. 8, 9, 11 y 12)

008 Principio de no interferencia en materia arbitral. Noción


El reconocimiento de la jurisdicción arbitral comporta la aplicación a los tribunales arbitrales de las
normas constitucionales y, en particular, de las prescripciones del artículo 139 de la de Constitu-
ción, relacionadas a los principios y derechos de la función jurisdiccional. Por ello, el Tribunal
considera y reitera la protección de la jurisdicción arbitral, en el ámbito de sus competencias, por el
principio de “no interferencia” referido en el inciso 2) del artículo constitucional antes citado, que
prevé que ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional, ni
interferir en el ejercicio de sus funciones. Los tribunales arbitrales, por consiguiente, dentro del
ámbito de su competencia, se encuentran facultados para desestimar cualquier intervención y/o
injerencia de terceros –incluida autoridades administrativas y/o judiciales– destinada a avocarse a
materias sometidas a arbitraje, en mérito a la existencia de un acuerdo arbitral y la decisión volun-
taria de las partes (Exp. Nº 6167-2005-PHC/TC, 28/02/06, P, FJ. 12)

48
DERECHOCIVILL

DERECHO
CIVIL

ABUSO DEL DERECHO

001 Abuso del derecho. Como cláusula orientadora para dotar de contenido a otros
derechos
[D]ifícil resulta (…) constatar la (…) amenaza de afectación de derechos, invocando el cuarto párra-
fo del artículo 103 de la Constitución: “la Constitución no ampara el abuso del derecho, (…) [pues
e]n tales casos, se alega afectación en base a principios normativos que, si bien son vinculantes,
presentan grados de generalidad que los convierten más bien en cláusulas orientadoras para dotar
de contenido a derechos, antes que derechos per se, capaces de ser vulnerados o amenazados (Exp.
Nº 5379-2005-AA/TC, 12/09/05, P. FJ. 5)

002 Abuso del derecho. Como fundamento de la vinculación de los derechos fundamenta-
les a los privados y en los acuerdos contractuales
[L]os derechos [fundamentales] también vinculan a los privados, de modo que, en las relaciones que
entre ellos se puedan establecer, estos están en el deber de no desconocerlos. Por cierto, no se trata
de una afirmación voluntarista de este Tribunal, sino de una exigencia que se deriva de la propia
Norma Suprema, en cuyo artículo 103 enfáticamente ha señalado que constitucionalmente es inad-
misible el abuso del derecho.
[E]s claro que los acuerdos contractuales, incluso los suscritos en ejercicio de la autonomía privada
y la libertad contractual de los individuos, no pueden contravenir otros derechos fundamentales,
puesto que, por un lado, el ejercicio de la libertad contractual no puede considerarse como un
derecho absoluto y, de otro, pues todos los derechos fundamentales, en su conjunto, constituyen,
como tantas veces se ha dicho aquí, ni más ni menos, el orden material de valores en los cuales se
sustenta todo el ordenamiento jurídico peruano (Exp. Nº 0858-2003-AA/TC, 24/03/04, S1, FJ. 22)

003 Abuso del derecho. Como límite a la libertad personal


[C]omo todo derecho fundamental, la libertad personal no es un derecho absoluto, pues su ejercicio
se encuentra regulado y puede ser restringido mediante ley. Enunciado constitucional, del cual se
infiere que no existen derechos absolutos e irrestrictos, pues la norma suprema no ampara el abuso
del derecho (Exp. Nº 2096-2004-HC/TC , 27/12/2004, S1, FJ. 2)

004 Abuso del derecho. Configuración en el ejercicio de derechos subjetivos


El mandato contenido en el artículo 103 de la Constitución (…) se configura en el campo del ejerci-
cio de los derechos subjetivos, una de cuyas características es que [es] de aplicación ante el ejercicio
de los derechos subjetivos, siendo más propio hablar del abuso en el ejercicio de los derechos, antes
que del abuso del derecho (Exp. Nº 005-2002-AI/TC y acumulados, 10/03/03, P, FJ. 6)

49
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

005 Abuso del derecho. Configuración en el ejercicio inconveniente de la defensa como


abogado
[L]a práctica profesional de la defensa (…) por principio, no amerita una utilización arbitraria de los
medios procesales que el sistema jurídico provee, sino más bien comporta la necesidad de patroci-
nar convenientemente a los defendidos. Así, no es posible que los miembros de un estudio jurídico
primero manifiesten a sus clientes que pueden realizar un acto porque no lo asumen como delito,
cuando sí lo es; luego defenderlos en el proceso penal que se investiga por la comisión de tal acto;
y, posteriormente, conducirlos hasta un proceso constitucional como modo de infundir esperanzas –
muchas veces infundadas– a quienes confiaron en ellos.
La Norma Fundamental es muy clara cuando prescribe, en su artículo 103, que no se puede amparar
el abuso del derecho. La actuación inapropiada de un abogado defensor, más que beneficiar a sus
defendidos, puede terminar impidiéndoles un adecuado patrocinio y protección jurídica, cuestión
que, indudablemente, merece ser evaluada a la luz de la deontología forense en el país (Exp. Nº
6712-2005-HC/TC, 17/10/05, P, FJ. 66)

006 Abuso del derecho. Configuración en la negación de retiro de dinero por falta de cons-
tancia de sufragio en el DNI
[Existe] arbitrariedad [de una institución financiera] al no haber permitido el retiro del dinero
depositado (…) toda vez que si bien no contaba su Documento Nacional de Identidad (DNI) con la
constancia de sufragio respectiva o la correspondiente dispensa, quedaba a salvo el valor identifica-
torio de dicho documento (…).
En consecuencia, el abuso de derecho que implica la negativa del banco (...) de pagar (…) [vulnera]
los derechos constitucionales (…) consagrados en el artículo 70 y el último párrafo del artículo 103
de la Constitución Política vigente (Exp. Nº 0999-2001-AA/TC, 22/08/02, P, FJs. 3 y 4)

007 Abuso del derecho. Configuración en resoluciones arbitrales


[E]l último párrafo del artículo 103 de la Constitución establece que esta no ampara el abuso del
derecho, por lo que el ejercicio de poder jurisdiccional ordinario, y con mayor razón el excepcional,
será legítimo si es ejercido en salvaguarda del cumplimiento de los preceptos y principios constitu-
cionales (...).
Por los fundamentos precedentes (...) es un hecho incontrovertible que existe la posibilidad de
cuestionar, por la vía del proceso constitucional, una resolución arbitral. Esta, por tanto, debe ser
considerada como la única opción válida constitucionalmente, habida cuenta de que bajo determi-
nados supuestos procede el proceso constitucional contra resoluciones provenientes tanto del Po-
der Judicial como de un Tribunal Militar (artículo 4 del Código Procesal Constitucional). En esa
medida, no existe respaldo constitucional que impida recurrir al proceso constitucional frente a la
jurisdicción arbitral (Exp. Nº 6167-2005-PHC/TC, 28/02/06, P, FJs. 22 y 23)

008 Abuso del derecho. Principio de proscripción del abuso del derecho de los consumidores
El principio de proscripción del abuso del derecho [de los consumidores] (…) plantea que el Estado
combata toda forma de actividad comercial derivada de prácticas y modalidades contractuales per-
versas que afectan el legítimo interés de los consumidores y usuarios (Exp. Nº 3315-2004-AA/TC,
17/01/05, P, FJ. 9)

ASOCIACIÓN

009 Asociación. Aplicación de los derechos de defensa y de pluralidad de instancias a un


procedimiento sancionador
[L]as asociaciones (...) no están dispensadas de observar el estricto respeto del derecho fundamen-
tal al debido proceso, sea en sus manifestaciones de derecho de defensa, doble instancia, motiva-
ción resolutoria u otro atributo fundamental, debiéndolo incorporar a la naturaleza especial del

50
DERECHOCIVILL

proceso particular que hubiesen establecido, a efectos de garantizar un adecuado ejercicio de la


facultad sancionadora que poseen (Exp. Nº 4241-2004-AA, 10/03/05, S1, F.J. 5
[T]ampoco se le brindaron las garantías constitucionales del caso al demandante [o asociado], máxi-
me (...) si una sanción tan grave como la expulsión no se pone a revisión y/o consideración del
máximo órgano de la institución demandada, como es la Junta General, a pesar de haberlo solicita-
do el demandante en su oportunidad (Exp. Nº 1414-2003-AA, 08/07/03, S2, F.J. 3)

010 Asociación. Aplicación del debido proceso a los procesos disciplinarios de personas ju-
rídicas privadas
[S]i bien el Estatuto de la Asociación no ha establecido un procedimiento disciplinario sancionador,
sin embargo (...) queda claro que el debido proceso –y los derechos que lo conforman, p. e. el
derecho de defensa– rigen la actividad institucional de cualquier persona jurídica, máxime si ha
previsto la posibilidad de imponer una sanción tan grave como la expulsión –inciso c) del artículo
20 del Estatuto–, razón por la cual los emplazados, si consideraron que el actor cometió alguna
falta, debieron comunicarle por escrito los cargos imputados, acompañando el correspondiente sus-
tento probatorio, y otorgarle un plazo prudencial a efectos de que –mediante la expresión de los
descargos correspondientes– pueda ejercer cabalmente su legítimo derecho de defensa (Exp. Nº
1612-2003-AA, 23/09/03, S2, FJ. 5)

011 Asociación. Condiciones para no admisión de miembros


La doctrina y el derecho positivo establecen que, bajo determinadas condiciones de razonabilidad y
de no discriminación, puede considerarse como legal que no se acepte la incorporación de una
persona al seno de una asociación (...).
Es evidente que dicha prerrogativa tiene alcances residuales, por cuanto las razones de no admisión
jamás podrán ampararse en el desconocimiento del principio de dignidad de las personas, así como
tampoco en condiciones no explicitadas en los objetivos de la asociación (Exp. Nº 1027-2004-AA,
20/05/04, S2, FJ. 2.a)

012 Asociación. Derecho de defensa de los sujetos a procedimiento


El derecho de defensa debe ser garantizado, de modo que, en caso de imputarse alguna falta, esta y
su sustento probatorio deberán ser comunicados oportunamente y por escrito al supuesto autor, a
efectos de que ejerza cabalmente su derecho de defensa. Asimismo, se le deberá otorgar un plazo
prudencial para formular su descargo (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 3)

013 Asociación. Facultad para realizar actividades económicas


[L]a [proscripción] de una finalidad lucrativa no impide que la asociación pueda realizar actividades
económicas; ello en la medida en que, posteriormente, no se produzcan actos de reparto directo o
indirecto entre los miembros de la asociación. En consecuencia, dicho principio no riñe con políticas
de obtención de ingresos económicos destinados a la consecución del fin asociativo (Exp. Nº 1027-
2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 3)

014 Asociación. Finalidad pública y derecho a la seguridad social


[A]un cuando, en efecto, es el derecho privado el que, en principio, rige la vida institucional de la
entidad, el interés público que denota su finalidad, hace de ella una de tipo especial, vinculada de
modo intrínseco al derecho universal y progresivo de toda persona a la seguridad social, reconocido
en el artículo 10 de la Constitución y, por ende, de ningún modo ajena al deber del Estado de
garantizar el libre acceso a las prestaciones de salud y pensiones, establecido en su artículo 11 (Exp.
Nº 0011-2001-AI, 10/06/02, P, FJ. 2)

015 Asociación. Legalidad y taxatividad de las faltas y las sanciones


El argumento empleado por [una asociación], según el cual la sanción adoptada (...) respondió al

51
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Estatuto (...), no es válido (...) [si el] estatuto señala solo dos causales de expulsión (Exp. Nº 0083-
2000-A, 29/11/01, P, FJ. 3)

016 Asociación. Posibilidad de suspensión de miembros


[E]n el caso de la tipificación de las faltas en los Estatutos de una asociación, dado los diversos fines
que cada una de ellas pueda tener, (...) en general, (...) forma parte del contenido constitucional-
mente protegido del derecho de asociación que estas puedan contemplar la posibilidad de suspen-
der a sus asociados temporalmente, si alguno de ellos se encuentran involucrados en la comisión de
actos que el pactum societatis ha considerado como no “acorde con los principios que inspiran sus
fines” (Exp. Nº 3360-2004-AA, 30/11/05, S2, FJ. 11)

017 Asociación. Prerrogativa de separación


[L]a doctrina y el derecho positivo establecen que en observancia del debido proceso y el principio
de legalidad, cabe la posibilidad de apartar de la asociación a uno de sus miembros (Exp. Nº 1027-
2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 2.b)

018 Asociación. Prerrogativa de suspensión de socio enjuiciado penalmente


[L]a posibilidad de suspender temporalmente en la condición de socio, hasta entre tanto no se
resuelva la situación jurídica del enjuiciado penalmente, constituye una medida moderada que se
encuentra garantizada por la libertad de asociación, si es que entre los fines de la persona jurídica
se encuentra la exigencia de que sus asociados no practiquen “actos reñidos con la moral y las
buenas costumbres” (Exp. Nº 3360-2004-AA, 30/11/05, S2, FJ. 12)

019 Asociación. Respeto a la jurisdicción predeterminada


[Si está establecido que los] casos no previstos por el estatuto serán resueltos en sesión de junta
general; [entonces], al no obrar en autos el acta de sesión del referido organismo, y haber sido
decretada la exclusión por acuerdo del Consejo Directivo, órgano que asimismo aplicó una causal no
prevista por su ordenamiento (...) no puede reputarse como legítima la facultad que el Consejo
Directivo se ha arrogado, por cuanto ello contraviene manifiestamente el debido proceso, y, particu-
larmente, el derecho a la jurisdicción predeterminada por la ley (Exp. Nº 0484-2000-AA, 29/11/01,
P, FJs. 3 y 4)

020 Asociación. Respeto al debido proceso


[Es] una verdad de perogrullo decir que el debido proceso se aplica también a las relaciones inter
privatos, pues, que las asociaciones sean personas jurídicas de Derecho Privado, no quiere decir que
no estén sujetas a los principios, valores y disposiciones constitucionales; por el contrario, como
cualquier ciudadano o institución (pública o privada), tienen la obligación de respetarlas, más aún
cuando se ejerce la potestad disciplinaria sancionadora.
En tal sentido, las asociaciones no están dispensadas de observar el estricto respeto del derecho
fundamental al debido proceso, sea en sus manifestaciones de derecho de defensa, doble instancia,
motivación resolutoria u otro atributo fundamental, debiéndolo incorporar a la naturaleza especial
del proceso particular que hubiesen establecido, a efectos de garantizar un adecuado ejercicio de la
facultad sancionadora que poseen (Exp. Nº 4241-2004-AA, 10/03/2005, S1, FJ. 5)
[Q]ueda claro que las garantías del debido proceso (...) resultan aplicables al interior de la actividad
institucional de cualquier persona jurídica, máxime si se ha contemplado la posibilidad de imponer
una sanción tan grave como la expulsión (Exp. Nº 1414-2003-AA, 08/07/03, S2, FJ. 4)

021 Asociación. Respeto a los principios non bis in ídem y doble instancia
[No] se (...) brindaron las garantías constitucionales del caso [a un asociado] (...) cuando se le
sanciona dos veces por los mismos hechos y, más aún, si una sanción tan grave como la expulsión
no se pone a revisión y/o consideración del máximo órgano de la institución demandada, como es la
Junta General (...) (Exp. Nº 1414-2003-AA, 08/07/03, S2, FJ. 3)

52
DERECHOCIVILL

022 Derecho a no asociarse. Restricciones


[S]olo podrán establecerse restricciones al derecho a no asociarse en interés de la seguridad nacio-
nal o del orden público, para proteger la salud o la moral pública o para la protección de los derechos
y libertades de terceros. Es decir, se trata de un derecho que solo podrá ser limitado de modo
excepcional, debiendo interpretarse tales excepciones de modo restrictivo (Exp. Nº 3507-2005-PA/
TC, 14/07/2006, P, FJ. 1)

023 Derecho de asociación. Alcances


Se trata, en segundo lugar, de un derecho que no sólo implica la libertad de integración (libertad de
asociarse en sentido estricto) sino que, por correlato, también supone la facultad de no aceptar
compulsivamente dicha situación (libertad de no asociarse) o, simplemente, de renunciar en cual-
quier momento a la misma, pese a haberla aceptado en algún momento o circunstancia (libertad de
desvincularse asociativamente). Como veremos más adelante, es este último aspecto el que resulta
esencial a efectos de dilucidar sobre el asunto aquí controvertido (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/
07/06, S1, FJ. 7)

024 Derecho de asociación. Autoorganización como parte de su contenido


[D]entro de [el] mismo derecho de asociación o, dicho de otro modo, dentro de su contenido consti-
tucionalmente protegido también se encuentra la facultad de que la asociación creada se dote de su
propia organización, la cual se materializa a través del estatuto. Tal estatuto representa el pactum
associationis de la institución creada por el acto asociativo y, como tal, vincula a todos los socios
que pertenezcan a la institución social (Exp. Nº 3312-2004-AA, 17/12/04, S1, FJ. 11)
[El principio de autoorganización] permite encauzar el cumplimiento de los fines y demás activida-
des derivadas de la constitución y funcionamiento de una asociación de la manera más conveniente
a los intereses de las personas adscritas a ella.
En ese sentido, el estatuto de la asociación debe contener los objetivos a alcanzarse conjuntamente,
los mecanismos de ingreso y egreso, la distribución de cargos y responsabilidades, las medidas de
sanción, etc (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 2.b)
[D]entro de ese mismo derecho de asociación o, dicho de otro modo, dentro de su contenido consti-
tucionalmente protegido, también se encuentra la facultad de que la asociación creada se dote de su
propia organización, la cual se materializa a través del estatuto. Tal estatuto representa el pactum
associationis de la institución creada por el acto asociativo y, como tal, vincula a todos los socios
que pertenezcan a la institución social.
(...)
[D]entro de esa facultad de autoorganización del instituto creado por el acto asociativo, se encuen-
tra el poder disciplinario sobre sus miembros, ya sea contemplando las faltas o estableciendo proce-
dimientos en cuyo seno se dilucide la responsabilidad de los asociados (Exp. Nº 3312-2004-AA, 17/
12/04, S1, FJ. 11)

025 Derecho de asociación. Características


Entre las principales características del derecho de asociación se tiene a las tres siguientes
a) Existencia del derecho de asociación como un atributo de las personas naturales o jurídicas a
asociarse libremente, sin autorización previa y con arreglo a la ley, con el objeto de participar en
la vida política, económica, social y cultural de la Nación.
b) El reconocimiento de la garantía institucional de la asociación, como forma de organización
jurídica (...). [I]mplica una acción de juntamiento con carácter estable a plazo determinado o
indeterminado, según la naturaleza y finalidad del acto asociativo.
c) Operatividad institucional conforme a la propia organización del ente creado por el acto asocia-
tivo; la cual, si bien se establece conforme a la voluntad de los asociados, debe sujetarse al
marco de la Constitución y las leyes, las que, respetando el contenido esencial de tal derecho, lo

53
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

desarrollan y regulan. La organización debe establecerse en el estatuto de la asociación y debe


constar por escritura pública, salvo disposición distinta de la ley (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/
05/04, S2, FJ. 6)

026 Derecho de asociación. Concepto


[S]e impone, como una segunda cuestión preliminar, dilucidar sobre los alcances del derecho cons-
titucional de asociación. Sobre este particular, juzga este Colegiado que el citado atributo puede ser
concebido como aquel derecho por el cual toda persona puede integrarse con otras, libremente y de
modo permanente, en función de determinados objetivos o finalidades, las mismas que, aunque
pueden ser de diversa orientación, tienen como necesario correlato su conformidad con la ley (Exp.
Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 5)

027 Derecho de asociación. Como derecho fundamental y garantía institucional


El inciso 13) del artículo 2 de la Constitución reconoce, concretamente, por un lado, el derecho de
asociación, como atributo de todas las personas, naturales o jurídicas, a asociarse libremente, sin
autorización previa y con arreglo a la ley, con el objeto de participar en la vida política, económica,
social y cultural de la Nación, conforme se especifica en el inciso 17) del mismo artículo de la Carta.
Y, de otro lado, configura la garantía institucional de la Asociación, como forma de organización
jurídica, constituida como consecuencia del ejercicio del derecho de asociación, limitado en los fines
que se propone, los que no serán de lucro. Se trata pues, de una organización protegida por la
Constitución, que, a diferencia de los órganos constitucionales, cuya regulación se hace en el propio
texto constitucional, y su desarrollo se deja al ámbito de la ley orgánica, en esta la configuración
constitucional concreta de ella se ha dejado al legislador ordinario, al que no se fija más límite que
el respeto del núcleo esencial de la institución que la Constitución garantiza (Exp. Nº 0004-1996-I,
03/01/97, P, FJ. 3.1.a)

028 Derecho de asociación. Contenido esencial


El contenido esencial del derecho de asociación está constituido por: a) el derecho de asociarse,
entendiendo por tal la libertad de la persona para constituir asociaciones, así como la posibilidad de
pertenecer libremente a aquellas ya constituidas, desarrollando las actividades necesarias en orden
al logro de los fines propios de las mismas; b) el derecho de no asociarse, esto es, el derecho de que
nadie sea obligado a formar parte de una asociación o a dejar de pertenecer a ella, y c) la facultad de
auto organización, es decir, la posibilidad de que la asociación se dote de su propia organización
(Exp. Nº 4241-2004-AA, 10/03/05, S1, FJ. 5)

029 Derecho de asociación. Definición


[El derecho de asociación] se explica en la medida en que gran parte de los planes de vida del ser
humano depende, para su cristalización, de la cooperación e interacción con otros; y ello porque su
naturaleza gregaria lo lleva a agruparse con otros a fin conseguir los objetivos que, de hacerlo solo,
no podría llegar a conseguirlos (Exp. Nº 4241-2004-AA, 10/03/05, S1, FJ. 5)
El derecho de asociación, previsto en el inciso 13) del artículo 2 de la Constitución Política del Perú,
consiste en la libertad que tienen las personas para reunirse entre ellas con un objetivo en común;
comprende no solo el derecho de asociarse, sino también el derecho de establecer la organización
propia del ente constituido, y la delimitación de sus finalidades con sujeción a la Constitución y las
leyes (Exp. Nº 3161-2004-AA, 20/01/05, S2, FJ. 7)
[El derecho de asociación] se concibe como un medio necesario para que la autonomía de las perso-
nas pueda expandirse hacia formas de convivencia solidaria y fructífera.
Dicha facultad se erige como una manifestación de la libertad personal dentro de la vida coexisten-
cial, a efectos de que las personas se unan para realizar una meta común.
Gran parte de los planes de vida de los seres humanos depende, para su cristalización, de la coope-
ración e interacción con otros (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 1)

54
DERECHOCIVILL

[A]sí como la persona humana tiene el derecho de desarrollar libremente su actividad individual
para alcanzar los medios que se ha propuesto, tiene también el atributo de unirse con algunos o
muchos de sus semejantes para satisfacer los intereses comunes de carácter político, económico,
religioso, gremial, deportivo o de cualquier otra índole que determinen sus conductas en mutua
interferencia subjetiva (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 2)

030 Derecho de asociación. En los instrumentos internacionales


Como es fácil advertir, la respuesta que dispensan los instrumentos internacionales a la temática
que rodea a los fines del derecho de asociación es absolutamente concluyente en todos los casos. En
ninguno de ellos se condiciona el ejercicio de dicho atributo fundamental a unos presuntos fines de
carácter no lucrativo. Las únicas restricciones que pueden considerarse son, como lo dicen las
propias normas, las que se deriven de las exigencias impuestas por un Estado democrático, la
seguridad nacional, el orden público, la salud y moral públicas y los derechos y libertades funda-
mentales (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 16)

031 Derecho de asociación. Excepción a la libertad de incorporación


En vía de excepción al principio genérico de autonomía personal, es posible que el Estado establezca
formas de asociación compulsiva.
(...)
Esta obligación surge de la necesidad de alcanzar específica y concretamente fines públicos de
relevancia constitucional. En este contexto, las asociaciones de tipo corporativo y las creadas por
mandato constitucional o legal, deben inspirarse en el desarrollo de algún valor, principio o fin de
importancia relevante para la comunidad política (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 4)

032 Derecho de asociación. Facultad para constituir asociaciones


La persona, en consuno con algunos o muchos de sus semejantes, tiene el derecho de crear, estable-
cer o instituir una persona jurídica, para el cumplimiento de un fin de interés común.
Dicha facultad es asimilable a las personas jurídicas, las cuales, a su vez, pueden en consenso
formar otra de la naturaleza anteriormente descrita (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 7.a)

033 Derecho de asociación. Finalidad de participar en la vida de la nación


[Se entiende al] derecho de asociación como un atributo de las personas naturales o jurídicas a
asociarse libremente, sin autorización previa y con arreglo a la ley, con el objeto de participar en
la vida política, económica, social y cultural de la Nación (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2,
FJ. 6.a)

034 Derecho de asociación. Fines indistintos


[P]or lo que respecta al propósito por el cual se estructura, el derecho de asociación no se condiciona
a objetivo o variable particular alguna. Aunque desde luego alguna doctrina haya creído encontrar
una identificación entre el derecho de asociación reconocido por la Constitución (inciso 13 del
Artículo 2) y la asociación reconocida por el Código Civil (Artículo 80), es conveniente especificar
que, para efectos constitucionales, las finalidades de dicho atributo no sólo se concretan en los
consabidos fines no lucrativos, sino en toda clase de objetivos (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/
06, S1, FJ. 10)

035 Derecho de asociación. Libertad de incorporación


La persona, en el ejercicio de su autodeterminación, puede optar positivamente por incorporarse a
una asociación ya constituida; e, inversamente, por negarse a inscribirse en ella (Exp. Nº 1027-
2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 7.b)

55
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

036 Derecho de asociación. Libertad para desafiliarse


La persona, en el ejercicio de su potestad autodeteminativa, puede renunciar y, en consecuencia,
negarse a continuar como miembro de una asociación (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 7.c)

037 Derecho de asociación. No requiere autorización administrativa


[E]l derecho de asociación no requiere ningún tipo de autorización administrativa a efectos de
configurarse como tal. Que, en todo caso, presuponga para los fines de su formalización el cumpli-
miento de determinados y específicos requisitos, no se debe interpretar como que la autoridad sea
quien prima facie autoriza su funcionamiento, sino únicamente en el sentido de que ella supervisa
su correcto desempeño de acuerdo a ley. Sin perjuicio de lo que más adelante se verá, es pertinente
puntualizar que no es lo mismo ejercer el derecho de asociación (para lo cual, y como dijo, no se
requiere autorización) que desplegar determinado tipo de actividades (lo que, en ciertos casos, sí
supone autorización de por medio) (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 8)

038 Derecho de asociación. No se analoga con asociación jus privatista


[L]a temática de los fines del derecho de asociación no es en realidad un asunto tan gravitante si se
toma en cuenta la existencia de controles de sujeción a la legalidad o la existencia de límites razo-
nables para cada tipo o variante de actividad asociativa. Pretender analogar el régimen del derecho
de asociación a la concepción ius privatista de “asociación” significa desconocer diversos aspectos
no sólo doctrinales sino también históricos, pues ninguna de nuestras Constituciones precedentes
(ni la de 1856, donde por primera vez se reconoció dicho atributo, ni en las posteriores de 1860,
1867, 1920, 1933 y, sobre todo, la de 1979) han exigido como presupuesto del derecho de asocia-
ción que este tenga fines no lucrativos (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 12)

039 Derecho de asociación. Objetivos genéricos


Por consiguiente, la única lectura que desde la Constitución es posible realizar respecto del derecho
de asociación, obliga, pues, a considerar el carácter genérico en sus objetivos, existiendo como
único y razonable condicionamiento la sujeción en el ejercicio de dicho atributo a lo que determine
la ley, la que, por su parte y como ya se adelantó, puede establecer requisitos, determinar reglas de
actuación o, incluso, limitar las propias finalidades de modo que se armonicen con el resto de
derechos fundamentales y bienes jurídicos de relevancia, mas de ninguna manera proscribir ipso
facto actividades o roles a menos que con la existencia de las mismas se desnaturalizara los propios
objetivos constitucionales (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 17)

040 Derecho de asociación. Organizaciones protegidas


[A]sí como existen organizaciones jurídicas cuyos fines no justifican sino un casi absoluto absten-
cionismo estatal (en estos casos, la intervención del Estado solo estaría admitida ante la afectación
del orden legal o los derechos de terceros), existen otras cuyos fines de carácter público o social
traen consigo una labor más cercana del Estado, sea a través de su participación directa, sea a
través de su permanente supervisión. El derecho de asociación, tal como está concebido en el inciso
13) del artículo 2 de la Constitución, solo protege a las primeras (Exp. Nº 0011-2001-AI, 10/06/02,
P, FJ. 5)

041 Derecho de asociación. Principio de autonomía de la voluntad


[El principio de autonomía de la voluntad es la] pauta basilar plantea que la noción y pertenencia o
no pertenencia a una asociación se sustentan en la determinación personal (Exp. Nº 1027-2004-
AA, 20/05/04, S2, FJ. 2.a)

042 Derecho de asociación. Principio de fin altruista


[El principio de fin altruista] enuncia que los objetivos que permitan aunar voluntades en una
misma dirección se caracterizan por el desapego a la obtención de ventajas o beneficios económicos.
En ese sentido, la finalidad asociativa no puede sustentarse en la expectativa de obtención de

56
DERECHOCIVILL

ganancias, rentas, dividendos o cualquier otra forma de acrecentamiento patrimonial de sus inte-
grantes.
Para tal efecto, se acredita la presunción de utilidad en torno al objetivo que nuclea la organización
asociativa (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJ. 2.c)

043 Derecho de asociación. Proscripción de autorización previa


[C]uando la norma establece que el derecho puede ser ejercido “sin autorización previa”, no solo
pretende instaurar una garantía individual, sino también una de índole social, pues se entiende que
el caso de las organizaciones cuyo funcionamiento, dado el especial interés público que reviste su
objeto, requiera del previo consentimiento del Estado, se encuentran fuera de la protección de la
disposición in comento. Desde luego, corresponderá en cada caso determinar la razonabilidad y
proporcionalidad al establecerse la necesidad de la previa autorización, a efectos de que esta no se
convierta en una herramienta estatal para escapar de la protección que la Constitución brinda al
derecho de asociación (Exp. Nº 0011-2001-AI, 10/06/02, P, FJ. 4)

044 Derecho de asociación. Renuncia de asociado


No es, pues, como parece entenderlo la demandada, que las obligaciones tengan que prolongarse
hasta el momento en que la asociación acepte la renuncia del demandante, sino desde el instante en
que libre y voluntariamente se formaliza la renuncia del asociado. La demandada, en otras palabras,
no puede anteponer su propia demora en la tramitación de una solicitud de renuncia, como pretexto
para seguir beneficiándose indebidamente. Si, pese a ello, lo ha hecho, es su obligación devolver lo
indebidamente retenido, tanto más cuanto que, como ya se ha precisado, la propia condición del
demandante no es producto de un acto voluntario (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 19)

045 Derecho de asociación. Respeto de derechos fundamentales


[A]unque la organización corporativa emplazada tiene plenas facultades para organizarse de
acuerdo con sus propios reglamentos y normas internas, de ninguna manera puede pretender
legitimar conductas o prácticas reñidas con los derechos fundamentales de las personas, ni
siquiera por el hecho de encontrarse vinculada de alguna forma a una institución sustentada en
principios de jerarquía y disciplina como la Policía Nacional del Perú (Exp. Nº 4938-2006-PA/TC,
19/07/06, S1, FJ. 19)

046 Derecho de asociación. Titularidad y ejercicio


[Q]ueda claro que el derecho en mención es, en primer término, una facultad que, aunque puede
invocarse por cualquier persona a título individual, sólo se concretiza en tanto aquella se integra
juntamente con otras personas que, al igual que la interesada, aspiran a ejercer dicha libertad. Su
titularidad, en otros términos, es individual; su ejercicio efectivo, fundamentalmente colectivo (Exp.
Nº 4938-2006-PA/TC, 19/07/06, S1, FJ. 6)

047 Presunción de inocencia. Aplicación en el ámbito de las asociaciones


La libertad de asociación, simplemente, no garantiza que una sanción se pueda imponer invirtién-
dose el ámbito protegido del principio de inocencia. El ámbito garantizado por la libertad de asocia-
ción no se entremezcla con el contenido constitucionalmente protegido del derecho a la presunción
de inocencia, por la sencilla razón de que cada uno de ellos tiene una esfera constitucionalmente
protegida en la que no existen superposiciones (Exp. Nº 3312-2004-AA, 17/12/04, S1, FJ. 12)

COMUNIDADES CAMPESINAS Y NATIVAS

048 Comunidades campesinas y nativas. Patrimonio cultural inmaterial


[E]l patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado
constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la

57
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyen-


do así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.
El patrimonio cultural inmaterial (...) se manifiesta en las 1) tradiciones y expresiones orales, in-
cluido el idioma como vínculo del patrimonio cultural inmaterial; 2) artes del espec-táculo, 3) usos
sociales, rituales y actos festivos, 4) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el uni-
verso, y 5) técnicas artesanales tradicionales (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 1)

049 Comunidades campesinas y nativas. Protección de sus conocimientos tradicionales


[E]l Estado, por mandato constitucional, deb[e] (...) respetar la propiedad de las comunidades cam-
pesinas y nativas sobre sus conocimientos colectivos (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/
05, P, FJ. 106)
[Los] conocimientos tradicionales constituyen un cuerpo dinámico de conocimientos organizados
que puede enriquecerse con descubrimientos en cada generación, y que deben recibir la protección
y los incentivos adecuados que eviten su desaparición, lo cual está estrechamente relacionado con
el desarrollo de una política nacional de protección del valor de dichos conocimientos, el mismo que
es de carácter cultural principalmente, pero también económico, dado su aporte a la investigación
y el desarrollo de nuevos productos que gozan de derecho de patente (Exp. Nº 0020-2005-AI y
acumulados, 27/09/05, P, FJ. 107)

050 Comunidades campesinas y nativas. Reconocimiento de su personalidad jurídica


[L]a Constitución reconoce la existencia legal de las comunidades campesinas y nativas, así como su
personería jurídica (artículo 88 de la Constitución); además, impone al Estado la obligación de
respetar su identidad cultural (artículo 89 de la Constitución). Pero también debe reconocer la
existencia de poblaciones afroperuanas y de otras tradicionalmente arraigadas en el Perú (Exp. Nº
0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 1)

051 Comunidades campesinas y nativas. Régimen laboral especial


Las comunidades campesinas tienen autonomía funcional y organizacional reconocida por la propia
Constitución, y el trabajo que realizan se encuentra sujeto a sus propias reglas, las mismas que
difieren del régimen laboral de la actividad privada, que constituye el ámbito de aplicación del
Decreto Legislativo Nº 728. Por otro lado, el artículo 22 de la Ley Nº 24656 –Ley General de Comu-
nidades Campesinas– precisa que “El trabajo que los comuneros aportan con su libre consentimien-
to, en beneficio de la Comunidad, se considera como la unión de esfuerzos dirigidos al logro del
desarrollo integral de la misma. Por tanto, no genera necesariamente retribución salarial y no es
objeto de un contrato de trabajo. Se efectuará voluntariamente a cambio de los beneficios que
señale el Estatuto” (Exp. Nº 0598-2004-AA, 15/07/04, S1, FJ. 2)

052 Comunidades campesinas y nativas. Utilización de la hoja de coca


[L]as potencialidades del patrimonio cultural inmaterial, como en el caso de la planta de la hoja de
coca, trascienden del ámbito de lo cultural, adquiriendo especial relevancia, y obligando al legisla-
dor a hacer una lectura integral de esta institución atendiendo a sus consecuencias socioecómicas,
haciendo efectivas tales normas internacionales que garantizan los intereses de la Nación peruana
a participar en los beneficios de la explotación comercial, pero fundamentalmente los derechos de
las comunidades campesinas y nativas (artículo 89 de la Constitución) de recibir una compensación
por la contribución de sus conocimientos tradicionales sobre la hoja de coca en la generación de
riqueza (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/05, P, FJ. 108)

CONTRATOS

053 Autonomía de la voluntad. Concepto


La autonomía de la voluntad se refiere a la capacidad residual que permite a las personas regular

58
DERECHOCIVILL

sus intereses y relaciones coexistenciales de conformidad con su propia voluntad. Es la expresión de


la volición, tendente a la creación de una norma jurídica con interés particular (Exp. Nº 0047-2004-
AI, 24/04/06, P, FJ. 44)

054 Autonomía de la voluntad. Contenido


[E]l principio de la autonomía de la voluntad (...) tiene un doble contenido: a) la libertad de contra-
tar –consagrada en los artículos 2, inciso 14), y 62 de la Constitución Política del Perú– llamada
también libertad de conclusión, que es la facultad de decidir cómo, cuándo y con quién se contrata;
y 2) la libertad contractual, también conocida como libertad de configuración interna, que es la de
determinar el contenido del contrato (Exp. Nº 2185-2002-AA, 04/08/04, S2, FJ. 2)

055 Autonomía de la voluntad. Fuente del Derecho


[L]a autonomía de la voluntad como fuente de derecho tiene su fundamento en las siguientes dispo-
siciones constitucionales (...) inciso 14 del artículo 2 de la Constitución. (…), artículo 62 de la
Constitución. (...) [y] el inciso 2 del artículo 28 de la Constitución
(...) Como puede inferirse, las disposiciones constitucionales citadas confirman la tesis de que el
contrato también es una fuente de derecho que tiene reconocimiento constitucional (Exp. Nº 0047-
2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 44)

056 Contrato ley. Ámbito de intangibilidad del contrato


[E]n abstracto, no existe una limitación para que el Estado, mediante el contrato-ley, solo extienda
las garantías que se derivan de su suscripción al ámbito tributario o jurídico. Puede perfectamente
extenderse, dentro de los límites que la Constitución y la ley fijen, a todas las cláusulas contractua-
les, en aquellos casos en los que el contrato-ley constituya un contrato administrativo, precisamen-
te con el objeto de que, con posterioridad a su suscripción, el Estado no invoque la existencia de una
cláusula exhorbitante y se desvincule de los términos contractuales pactados (Exp. Nº 0005-2003-
AI, 03/10/03, P, FJ. 34)
[E]n lo que se refiere únicamente a los contratos-leyes, (...) “no puede ser modificada legislativa-
mente” como lo prescribe la última parte del artículo 62 de la Constitución. Dicho de otro modo;
aunque el legislador pueda modificar el régimen legal de suscripción de un contrato-ley, tal modifi-
cación no alcanza a quienes, con anterioridad a ella, hubieran suscrito dicho contrato-ley.
De esta forma, el artículo 62 de la Constitución, al igual que en la Primera Disposición Final de la
Ley Fundamental, establece una nueva excepción a la regla general contenida en el artículo 109 de la
Constitución, según la cual “La ley es obligatoria desde el día siguiente de su publicación en el diario
oficial...”. De allí que (...) [se] considere superfluo, desde el punto de vista constitucional, que pese a
no existir una ley o norma con rango de ley que establezca la posibilidad de aplicar ultraactivamente
la legislación a cuyo amparo se suscribió un contrato-ley, este contenido se haya formulado en el
artículo 24 del Decreto Supremo Nº 162-92-EF (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 35)

057 Contrato ley. Ámbito de intangibilidad del estatuto jurídico fijado


[N]o solo gozan de inmodificabilidad las cláusulas que compongan el contrato-ley, cuando así se
acuerde, sino también el estatuto jurídico particular fijado para su suscripción. Es decir, tanto la
legislación a cuyo amparo se suscribe el contrato-ley, como las cláusulas de este último.
Ello es producto de una interpretación sistemática de los dos párrafos del artículo 62 de la Consti-
tución. Por un lado, de conformidad con la primera parte de dicho precepto constitucional, y no solo
respecto a los términos contractuales que contenga el contrato-ley, sino, en general, para todo
término contractual, estos “no pueden ser modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier
clase” (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 35)

058 Contrato ley. Concepto


[E]l contrato-ley es un convenio que pueden suscribir los contratantes con el Estado, en los casos y

59
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

sobre las materias que mediante ley se autorice. Por medio de él, el Estado puede crear garantías y
otorgar seguridades, otorgándoles a ambas el carácter de intangibles. Es decir, mediante tales con-
tratos-ley, el Estado, en ejercicio de su ius imperium, crea garantías y otorga seguridades y, al
suscribir el contrato-ley, se somete plenamente al régimen jurídico previsto en el contrato y a las
disposiciones legales a cuyo amparo se suscribió este (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 33)

059 Contrato ley. Finalidad


Por su propia naturaleza, a través del contrato-ley, el Estado busca atraer inversiones privadas (de
capital) a fin de que promuevan aquellas actividades que el Estado considera que vienen siendo
insuficientemente desarrolladas, de acuerdo con los planes y objetivos que se pueda haber trazado
en el diseño de la política económica del Estado. Tienen como contenido propiciar un marco de
seguridad a los inversionistas no solo en asuntos privados de la administración, sino, también, en la
prestación de actividades de derecho público (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 34)

060 Contrato ley. Interpretación constitucional


Una interpretación (...) [del contrato ley en relación al interés público] se aviene con el telos de la
inserción del contrato-ley a nivel constitucional. En efecto (...), la aparición y consagración norma-
tiva del contrato-ley está vinculada con la promoción de las inversiones privadas en las economías
nacionales, dentro de un esquema en el que se ofrezca a los inversionistas seguridades, entonces,
no es constitucionalmente adecuado que se realice una interpretación de los alcances de la institu-
ción que, antes de optimizarla, le reste operatividad (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 34)

061 Contrato ley. Relación entre contrato ley e interés público


[A] tenor del segundo párrafo del artículo 62 de la Constitución, así como del mismo artículo 1357
del Código Civil, tanto la autorización para la suscripción u otorgamiento de un contrato-ley, como
la inclusión de determinadas relaciones jurídico-patrimoniales en aquel, deben fundarse en un
interés público específico, lo que significa que el otorgamiento de un contrato-ley no puede consi-
derarse como un acto de pura libertad contractual ni meramente discrecional, tanto para el legisla-
dor como para los órganos de la administración pública (Exp. Nº 0005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 34)

062 Libertad de contratar. Como contenido del principio de autonomía de la voluntad


[La voluntad] se sustenta en el principio de la autonomía de la voluntad, que tiene un doble conte-
nido: a) la libertad de contratar –consagrada en los artículos 2, inciso 14), y 62 de la Constitución
Política del Perú– llamada también libertad de conclusión, que es la facultad de decidir cómo, cuán-
do y con quién se contrata; y 2) la libertad contractual, también conocida como libertad de configu-
ración interna, que es la de determinar el contenido del contrato (Exp. Nº 2185-2002-AA, 04/08/04,
S2, FJ. 2)

063 Libertad de contratar. Determinación de la legalidad de las cláusulas contractuales


[L]a revisión del contenido de un contrato (...) no corresponde que (...) sea determinad[a] en sede
constitucional, sino en la vía ordinaria, en la que, en aplicación de la legislación sustantiva pertinente
se determine la legalidad de las cláusulas pactadas (Exp. Nº 0558-2003-AA, 19/04/04, S2, FJ. 4)

064 Libertad de contratar. Derechos fundamentales como límites implícitos


[L]os acuerdos contractuales, incluso los suscritos en ejercicio de la autonomía privada y la libertad
contractual de los individuos, no pueden contravenir otros derechos fundamentales, puesto que,
por un lado, el ejercicio de la libertad contractual no puede considerarse como un derecho absoluto
y, de otro, pues todos los derechos fundamentales, en su conjunto, constituyen, como tantas veces
se ha dicho aquí, ni más ni menos, el orden material de valores en los cuales se sustenta todo el
ordenamiento jurídico peruano (Exp. Nº 0858-2003-AA, 24/03/04, S1, FJ. 22)

60
DERECHOCIVILL

065 Libertad de contratar. Fin lícito como límite explícito


[S]i bien el artículo 62 de la Constitución establece que la libertad de contratar garantiza que las
partes puedan pactar según las normas vigentes al momento del contrato y que los términos con-
tractuales no pueden ser modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier clase, dicha dis-
posición necesariamente debe interpretarse en concordancia con su artículo 2, inciso 14), que reco-
noce el derecho a la contratación con fines lícitos, siempre que no se contravengan leyes de orden
público. Por consiguiente, y a despecho de lo que pueda suponer una conclusión apresurada, es
necesaria una lectura sistemática de la Constitución que, acorde con lo citado, permita considerar
que el derecho a la contratación no es ilimitado, sino que se encuentra evidentemente condicionado
en sus alcances, incluso, no solo por límites explícitos, sino también implícitos (Exp. Nº 2670-2002-
AA, 30/01/04, S2, FJ. 3)

066 Libertad de contratar. Intangibilidad de términos contractuales


[D]e una interpretación sistemática de los dos párrafos del artículo 62 de la Constitución se estable-
ce una regla de carácter general, y es que no solo los términos contractuales contenidos en un
contrato-ley, sino que, en general, todo término contractual, no puede ser modificado por leyes u
otras disposiciones de cualquier clase (Exp. Nº 0003-2004-AI, 23/09/04, P, FJ. 13)

067 Libertad de contratar. Límites explícitos


[Los] límites explícitos a la contratación, conforme a la norma pertinente, son la licitud como objetivo de
todo contrato y el respeto a las normas de orden público (Exp. Nº 2670-2002-AA, 30/01/04, S2, FJ. 3)

068 Libertad de contratar. Límites implícitos


Límites implícitos (...) [son] las restricciones del derecho de contratación frente a lo que pueda
suponer el alcance de otros derechos fundamentales y la correlativa exigencia de no poder pactar-
se contra ellos. Asumir que un acuerdo de voluntades, por más respetable que parezca, puede
operar sin ningún referente valorativo, significaría no precisamente reconocer un derecho fun-
damental, sino un mecanismo de eventual desnaturalización de los derechos (Exp. Nº 2670-2002-AA,
30/01/04, S2, FJ. 3)

069 Libertad de contratación. Concepto y contenido


[E]l derecho a la libre contratación previsto por el artículo 2.14° de la Constitución, se concibe como
el acuerdo o convención de voluntades entre dos o más personas naturales y/o jurídicas para crear,
regular, modificar o extinguir una relación jurídica de carácter patrimonial. Dicho vínculo –fruto de
la concertación de voluntades– debe versar sobre bienes o intereses que poseen apreciación econó-
mica, tener fines lícitos y no contravenir las leyes de orden público.
Tal derecho garantiza, prima facie :
• Autodeterminación para decidir la celebración de un contrato, así como la potestad de elegir al
co-celebrante.
• Autodeterminación para decidir, de común acuerdo, la materia objeto de regulación contractual.
A lo expuesto debe agregarse que la libertad contractual constituye un derecho relacional, pues,
con su ejercicio, se ejecutan también otros derechos tales como la libertad al comercio, la libertad al
trabajo, etc. (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005, P, FJ. 47)
Consagrado en el inciso 14) del artículo 2 de la Constitución, el derecho a la libre contratación se
concibe como el acuerdo o convención de voluntades entre dos o más personas naturales y/o jurídi-
cas para crear, regular, modificar o extinguir una relación jurídica de carácter patrimonial. Dicho
vínculo –fruto de la concertación de voluntades– debe versar sobre bienes o intereses que posean
apreciación económica, tengan fines lícitos y no contravengan las leyes de orden público (Exp. Nº
7320-2005-AA, 23/02/06, P, FJ. 47)

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GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

070 Libertad de contratación. Derechos fundamentales como límite


Los acuerdos contractuales, incluso los suscritos en ejercicio de la autonomía privada y la libertad
contractual de los individuos, no pueden contravenir otros derechos fundamentales, puesto que,
por un lado, el ejercicio de la libertad contractual no puede considerarse como un derecho absoluto
y, de otro, pues todos los derechos fundamentales, en su conjunto, constituyen, (...), el orden mate-
rial de valores en los cuales se sustenta todo el ordenamiento jurídico peruano (Exp. Nº 0858-2003-
AA, 24/03/04, S1, FJ. 22)

071 Libertad de contratación. Exclusión del medio de pago como parte de su contenido
Estos elementos [la autodeterminación para decidir la celebración de un contrato, la potestad para
elegir al cocelebrante y para decidir, de común acuerdo, la materia objeto de regulación contractual]
constituirían en abstracto el contenido mínimo o esencial de la libertad contractual. Desde esta
perspectiva, no formaría parte de dicho contenido el medio de pago a través del cual la obligación
contenida en el contrato deba cumplirse, de modo que tocará ahora determinar si tal limitación
resulta justificada para alcanzar un fin constitucionalmente relevante (Exp. Nº 0004-2004-AI y
acumulados, 21/09/04, P, FJ. 8)

072 Libertad de contratación. Interpretación concordada de la intangibilidad de los tér-


minos contractuales
[S]i bien el artículo 62 de la Constitución establece que la libertad de contratar garantiza que las
partes puedan pactar según las normas vigentes al momento del contrato y que los términos con-
tractuales no pueden ser modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier clase, dicha dis-
posición necesariamente debe interpretarse en concordancia con su artículo 2, inciso 14), que reco-
noce el derecho a la contratación con fines lícitos, siempre que no se contravengan leyes de orden
público (Exp. Nº 2670-2002-AA, 30/01/02, S2, FJ. 3.d)

073 Libertad de contratación. Libertad de contratar y libertad contractual


Tal derecho [a la libre contratación] garantiza, prima facie:
• Autodeterminación para decidir la celebración de un contrato, así como la potestad de elegir al
cocelebrante.
• Autodeterminación para decidir, de común acuerdo, la materia objeto de regulación contractual
(Exp. Nº 7320-2005-AA, 23/02/06, P, FJ. 47)

074 Libertad de contratación. Límites


[E]s necesaria una lectura sistemática de la Constitución que, acorde con lo citado, permita conside-
rar que el derecho a la contratación no es ilimitado, sino que se encuentra evidentemente condicio-
nado en sus alcances, incluso, no solo por límites explícitos, sino también implícitos (Exp. Nº 2670-
2002-AA, 30/01/04, S2, FJ. 3.d)

075 Libertad de contratación. Límites explícitos e ímplicitos


[C]onforme a la norma pertinente [artículo 2, inciso 14) de la Constitución, los límites explícitos],
son la licitud como objetivo de todo contrato y el respeto a las normas de orden público. Límites
implícitos, en cambio, serían las restricciones del derecho de contratación frente a lo que pueda
suponer el alcance de otros derechos fundamentales y la correlativa exigencia de no poder pactar-
se contra ellos. Asumir que un acuerdo de voluntades, por más respetable que parezca, puede
operar sin ningún referente valorativo, significaría no precisamente reconocer un derecho funda-
mental, sino un mecanismo de eventual desnaturalización de los derechos (Exp. Nº 2670-2002-AA,
30/01/04, S2, FJ. 3.e)

62
DERECHOCIVILL

DERECHOS DE LAS PERSONAS

076 Derecho al bienestar. Actos de crueldad contra animales


[E]l Estado tiene el deber de asegurar que las personas no actúen con violencia frente a otras personas,
ni con crueldad contra los animales, lo cual tiene un fundamento jurídico y ético. Desde la perspectiva
jurídica, cabe señalar que dicho deber, se basa, en primer lugar, en el derecho fundamental al bienestar
y a la tranquilidad de las personas (artículo 2, inciso 1 de la Constitución) que sí se sienten afectadas en
sus sentimientos al presenciar ya sea directamente o al tomar noticia de la existencia de la realización de
tratos crueles contra los animales (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 26)

077 Derecho a la buena reputación. Dignidad como fundamento


[E]l fundamento último del reconocimiento del derecho a la buena reputación es el principio de
dignidad de la persona, del cual el derecho en referencia no es sino una de las muchas maneras
como aquella se concretiza. El derecho a la buena reputación, en efecto, es en esencia un derecho
que se deriva de la personalidad y en principio se trata de un derecho personalísimo. Por ello, su
reconocimiento (y la posibilidad de tutela jurisdiccional) está directamente vinculado con el ser
humano (Exp. Nº 0905-2001-AA, 14/08/02, P, FJ. 6)

078 Derecho a la buena reputación. Titularidad en personas jurídicas


[A]unque la buena reputación se refiera, en principio, a los seres humanos, este no es un derecho
que ellos con carácter exclusivo puedan titularizar, sino también las personas jurídicas de derecho
privado, pues, de otro modo, el desconocimiento hacia estos últimos podría ocasionar que se deje en
una situación de indefensión constitucional ataques contra la “imagen” que tienen frente a los
demás o ante el descrédito ante terceros de toda organización creada por los individuos. En conse-
cuencia, (...) las personas jurídicas de derecho privado también son titulares del derecho a la buena
reputación y, por tanto, pueden promover su protección a través del proceso de amparo (Exp. Nº
0905-2001-AA, 14/08/02, P, FJ. 7)

079 Derecho a la vida. Condiciones de vida digna y saludable


Debe tenerse presente que la vida no es un concepto circunscrito a la idea restrictiva de peligro de
muerte, sino que se consolida como un concepto más amplio que la simple y limitada posibilidad de
existir o no, extendiéndose al objetivo de garantizar también una existencia en condiciones dignas.
Por esta razón, es indispensable la consideración de la vida en dignidad que, en este caso, se mani-
fiesta como vida saludable (Exp. Nº 1429-2002-HC, 19/11/02, P, FJ. 14)
El Estado social y democrático de derecho no tiende a proteger la vida bajo cualquier tipo de condi-
ciones; por el contrario, el Estado debe proveer las condiciones necesarias para que el derecho a la
vida de las personas se realice con un mínimo de condiciones que la tornen digna. En otras palabras,
se protege la vida, pero con dignidad. En esas circunstancias, se impone principalmente a los pode-
res públicos la promoción de esas condiciones; de ahí que la vida ya no es posible de ser entendida
tan solo como un límite frente a los poderes públicos, sino también del poder privado (Exp. Nº
3330-2004-AA, 11/07/05, P, FJ. 53)

080 Derecho a la vida. Como presupuesto para el disfrute de otros derechos


Nuestra Constitución Política de 1993 ha determinado que la defensa de la persona humana y el
respeto a su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado; la persona está consagrada
como un valor superior, y el Estado está obligado a protegerla. El cumplimiento de este valor supre-
mo supone la vigencia irrestricta del derecho a la vida, pues este derecho constituye su proyección;
resulta el de mayor connotación y se erige en el presupuesto ontológico para el goce de los demás
derechos, ya que el ejercicio de cualquier derecho, prerrogativa, facultad o poder no tiene sentido o
deviene inútil ante la inexistencia de vida física de un titular al cual puedan serle reconocidos (Exp.
Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 27)

63
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

081 Derecho a la vida. Relación con la libertad y la seguridad personal


Los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad personal, constituyen el sustento y fundamento
de todos los derechos humanos; por tal razón, su vigencia debe respetarse irrestrictamente, sin que
sea moralmente aceptable estipular excepciones o justificar su condicionamiento o limitación. El
respeto de ellos y de las garantías para su libre y pleno ejercicio, es una responsabilidad que compe-
te al Estado. En el caso que en el sistema jurídico no se tenga norma explícita que los garantice, se
debe adoptar, con arreglo a los procedimientos constitucionales y a las disposiciones de la Conven-
ción Americana, las medidas legislativas o de otro carácter que sean necesarias para hacerlos efec-
tivos (Exp. Nº 2488-2005-HC, 18/03/04, P, FJ. 10)

082 Derecho a la vida. Relación con el derecho a la pensión y a la seguridad social


La seguridad social y el derecho a la pensión son elementos esenciales que configuran el mínimo
existencial necesario para garantizar una vida no solo plena en su faz formal o existencial, sino
también en su dimensión sustancial o material; o, en otras palabras, para garantizar una vida digna
(Exp. Nº 0050-2004-AI/TC, 03/06/2005, P, FJ. 46)
Este derecho [a la pensión] es una concreción del derecho a la vida, en su sentido material, en
atención al principio de indivisibilidad de los derechos fundamentales y al telos constitucional
orientado a la protección de la dignidad de la persona humana (...). De esta forma, nuestro texto
constitucional consagra la promoción de una digna calidad de vida entre sus ciudadanos como un
auténtico deber jurídico, lo que comporta al mismo tiempo una definida opción en favor de un
modelo cualitativo de Estado que encuentre en la persona humana su presupuesto ontológico, de
expreso rechazo a una forma de mero desarrollo social y económico cuantitativo (Exp. Nº 0050-
2004-AI/TC, 03/06/2005, P, FJ. 76)

083 Honor. Afectación del honor interno


La injuria, a diferencia de la calumnia y la difamación, incide solo sobre el honor interno, que es
muy subjetivo, pues depende de la escala de valores particular del individuo y de la comparación
que sobre su propia conducta y su escala de valores, el mismo individuo realiza, sin que interese, a
estos efectos, la apreciación externa de terceros (Exp. Nº 0018-1996-I, 29/04/97, P, FJ. 2)

084 Honor. Configuración


El honor no es pues ni “interno” ni “externo”, como ha sugerido cierta doctrina para expresar las
formas en que puede ser padecida su agresión, frente a uno mismo o frente a los demás. Se mancilla
el honor cuando se humilla y se degrada en la condición de ser humano a una persona lanzándole
ofensas o agrediéndola directamente o haciéndolo ante el público y de cualquier forma. La diferen-
cia es, en todo caso, que en el segundo supuesto, en el caso de la agresión a la reputación social, el
honor está comprometido doblemente, como una ofensa hacia uno mismo, y como un desprestigio
frente a los demás, desmereciendo la condición de ser social por excelencia que es toda persona. El
honor corresponde, así, a toda persona por el solo hecho de serlo y se manifiesta, sobre la base del
principio de igualdad, contrario a las concepciones aristocráticas, plutocráticas o meritocráticas. La
valoración diferente del honor que alguien pretenda fundar en el linaje, la posición social y econó-
mica o incluso en los méritos, resulta irrelevante en el marco de la concepción pluralista del Estado
Social y Democrático de Derecho y desde la función que cumplen los derechos fundamentales. Si
bien es verdad que, desde una perspectiva de la responsabilidad civil, pueden identificarse particu-
laridades para establecer los montos de reparación en función de determinadas características per-
sonales, profesionales o circunstanciales inclusive, ello no debe llevarnos necesariamente a vislum-
brar una distinta calificación del honor de las personas individuales desde la perspectiva de sus
derechos fundamentales. El derecho al honor, tal como lo configura la Constitución, corresponde a
todos por igual y ha de tener, por consiguiente, un contenido general compatible con los demás
principios y valores que la propia Constitución también reconoce y da objetividad (Exp. 4099-2005-
AA/TC, 20/07/2005, P, FJ. 8)

64
DERECHOCIVILL

085 Honor. Determinación de su lesión


El que determinada actitud o comportamiento de un particular o de un poder público cause reaccio-
nes de indignación, impotencia, frustración o desasosiego en determinada persona, no puede eva-
luarse como violación del honor puesto que las reacciones de cada persona dependen de factores
diversos, la mayoría de ellos vinculados a situaciones subjetivas o emocionales de cada persona. El
honor que se presume ha sido vulnerado debe ser analizado en cada caso concreto, y en función de
los estándares valorativos disponibles en el momento a efectos de establecer el contexto en que tal
agresión se ha producido, los actores del caso (agraviado y el agresor), y la conducta específica a la
que se le imputa el acto violatorio (Exp. 4099-2005-AA/TC, 20/07/2005, P, FJ. 9)

086 Honor. Interno y externo


[E]l honor interno de cada persona, es decir la apreciación que de sus propios valores y virtudes
tiene, debe diferenciarse del honor externo, que es la percepción que tienen los demás respecto a
los valores y virtudes de esa persona (Exp. Nº 0018-1996-I, 29/04/97, P, FJ. 2)

087 Honor. Vinculación con dignidad y objeto


El derecho al honor forma parte del elenco de derechos fundamentales protegidos por el inciso 7)
del artículo 2 de la Constitución, y está estrechamente vinculado con la dignidad de la persona; su
objeto es proteger a su titular contra el escarnecimiento o la humillación, ante sí o ante los demás,
e incluso frente al ejercicio arbitrario de las libertades de expresión o información, puesto que la
información que se comunique, en ningún caso puede resultar injuriosa o despectiva (Exp. Nº 0446-
2002-AA, 19/12/03, S1, FJ. 2)

088 Honor y buena reputación. Finalidad de la obligación de rectificación


La obligación de rectificar informaciones inexactas o agraviantes al honor o a la buena reputación
difundidas por cualquier medio de comunicación social, tiene por finalidad, a la par de contribuir
con una correcta formación de la opinión pública libre, el de corregir informaciones sobre hechos
inexactos que hayan sido propalados mediante el ejercicio de la libertad de información, esto es,
informaciones cuyo carácter material permita determinar que se trata de informaciones no vera-
ces, o que hayan sido formuladas como consecuencia de no observarse una conducta razonable-
mente diligente para agenciarse de los hechos noticiosos que podrían ser objeto de información
(Exp. Nº 0929-1998-AA, 29/09/99, P, FJ. 5.a)

089 Honor y buena reputación. Opiniones excluidas del contenido del derecho de rectifi-
cación
[E]l contenido y el ámbito del derecho de rectificación no comprende la posibilidad de que en ejer-
cicio de dicho derecho subjetivo se pueda pretender corregir, enmendar, suprimir o simplemente
rectificar juicios de valor u opiniones que a través del medio de comunicación social se hubieran
trasmitido, conforme lo enuncia el artículo 6 de la Ley Nº 26847, pues por su propia naturaleza
abstracta y subjetiva, estas no pueden ser objeto de una demostración acerca de su exactitud, lo que
no exime ni justifica, por supuesto, que so pretexto de ello se utilicen frases o palabras objetiva-
mente injuriosas o insultantes (Exp. Nº 0929-1998-AA, 29/09/99, P, FJ. 5.b)

090 Derecho al honor y buena reputación. Objeto


El derecho al honor y a la buena reputación forma parte del elenco de derechos fundamentales
protegidos por el inciso 7) del artículo 2 de la Constitución, y está estrechamente vinculado con la
dignidad de la persona, derecho consagrado en el artículo 1 de la Carta Magna; su objeto es proteger
a su titular contra el escarnecimiento o la humillación, ante si o ante los demás, e incluso frente al
ejercicio arbitrario de las libertades de expresión o información, puesto que la información que se
comunique, en ningún caso puede resultar injuriosa o despectiva (Exp. Nº 2790-2002-AA, 30/01/
03, S1, FJ. 3)

65
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

091 Honor y buena reputación. Vulneración por la Administración Pública


[Uno] de los derechos fundamentales protegidos por la Declaración Universal de Derechos Huma-
nos, y reconocido por nuestra Norma Suprema, es el derecho al honor y a la buena reputación que
tiene todo ser humano, derecho que también se ve afectado con el mal uso de la facultad discrecio-
nal de la Administración de pasar al retiro por renovación a oficiales de la Policía Nacional y Fuerzas
Armadas mediante resoluciones no motivadas y arbitrarias, exponiéndose el honor del administra-
do, pues las causas de su cese quedarán sujetas a la interpretación individual y subjetiva de cada
individuo (Exp. Nº 0090-2004-AA, 05/07/04, P, FJ. 44)

092 Identidad personal. Concepto


[E]l derecho a la identidad personal, esto es, [e]l derecho a que la proyección social de la propia
personalidad no sufra interferencias o distorsiones a causa de la atribución de ideas, opiniones, o
comportamientos diferentes de aquellos que el individuo manifiesta en su vida en sociedad (Exp. Nº
1797-2002-HD, 29/01/03, S1, FJ. 3)

093 Imagen. Noción


[F]orma parte del mencionado inciso [7 del artículo 2 de la Constitución] el derecho a la imagen, que
protege, básicamente, la imagen del ser humano, ínsita en la dignidad de la que se encuentra
investido, garantizando el ámbito de libertad de una persona respecto de sus atributos más caracte-
rísticos, propios e inmediatos, como son la imagen física, la voz o el nombre; cualidades definito-
rias, inherentes e irreductibles de toda persona (Exp. Nº 0446-2002-AA, 19/12/03, S1, FJ. 3)

094 Integridad personal. Actos de disposición del propio cuerpo


La indemnidad corporal está sujeta, como regla general, al principio de irrenunciabilidad; vale
decir, que la Constitución no avala ni permite las limitaciones físicas voluntarias, salvo casos excep-
cionales. En ese sentido, la persona tiene la responsabilidad de mantener incólume su integridad y,
por consiguiente, de no atentar contra su propia estructura corpórea.
Los actos de disposición del cuerpo solo son admisibles cuando surge una exigencia ante un estado
de necesidad, una razón médica o motivos de humanitarismo (pérdida de un miembro u órgano para
salvar el resto de la estructura corpórea, una gangrena o la donación de un órgano para preservar
una vida ajena).
Al respecto, el artículo 6 del Código Civil –precepto que complementa el mandato constitucional–
prohíbe los actos de disposición del propio cuerpo cuando ocasionan una disminución permanente
del mismo o, en todo caso, cuando sean contrarios al orden público o a las buenas costumbres.
En virtud de ello, la persona solo puede disponer de aquellas partes de su cuerpo que, al ser despo-
jadas o separadas, no ocasionen una disminución permanente de su integridad física. Por ende, cabe
la posibilidad de que la persona pueda ceder todas aquellas partes, sustancias o tejidos que se
regeneren, siempre que ello no atente gravemente contra su salud o ponga en peligro su vida; tales
los casos del corte del cabello, la donación de sangre, etc (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04, Res.,
FJ. 2.1)

095 Integridad personal. Amparo del rito de sepultura


[D]ado que el derecho a la integridad personal comprende el libre desarrollo del proyecto de vida en
sociedad, de acuerdo a las costumbres que le asisten a las personas, así como el ejercicio de deter-
minadas conductas que las identifican como parte de dicha comunidad, el rito de darle sepultura a
un cadáver está amparado por dicho derecho fundamental.
La práctica de los ritos, como el de dar sepultura digna al familiar fallecido, forma parte de la
libertad de culto, de modo que el impedimento de dicha práctica afecta irremediablemente la inte-
gridad moral de los familiares (Exp. Nº 0256-2003-HC, 21/04/05, S2, FJ. 19)

66
DERECHOCIVILL

096 Integridad personal. Concepto


En puridad se trata [el derecho a la integridad] de un atributo indesligablemente vinculado con la
dignidad de la persona, y con los derechos a la vida, a la salud, a la seguridad personal y al libre
desarrollo y bienestar.
El reconocimiento de su importancia es tal, que obligó al legislador constituyente no solo a estable-
cer su protección a través de lo dispuesto en el referido precepto, sino también, adicionalmente, a
ratificarlo tuitivamente a través de lo dispuesto en el apartado h) del numeral 23 del artículo 2 de
la Constitución (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04, Res., FJ. 2)

097 Integridad personal. Contenido esencial


El respeto al contenido esencial del derecho a la integridad personal, tanto en lo que respecta al
ámbito físico como en lo que atañe al ámbito espiritual y psíquico de la persona, transita entre
aquellos atributos que constituyen la esencia mínima imperturbable en la esfera subjetiva del indi-
viduo. Inclusive en aquellos casos en que pueda resultar justificable el uso de medidas de fuerza,
estas deben tener lugar en circunstancias verdaderamente excepcionales, y nunca en grado tal que
conlleven el propósito de humillar al individuo o resquebrajar su resistencia física o moral, dado
que esta afectación puede desembocar incluso en la negación de su condición de persona, supuesto
inconcebible en un Estado Constitucional de Derecho (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 215)

98 Integridad personal. Desaparición forzada de personas


La desaparición forzada de personas es un delito pluriofensivo, por cuanto afecta la libertad física,
el debido proceso, el derecho a la integridad personal, el reconocimiento de la personalidad jurídica
y, como ya se ha señalado, el derecho a la tutela judicial efectiva. La vigencia de estos derechos es
absoluta, por lo que su protección se encuentra regulada en el Derecho Internacional de los Derechos
Humanos y el Derecho Internacional Humanitario (Exp. Nº 4677-2005-HC, 12/08/05, P, FJ. 26)
[L]a desaparición forzada de personas supone generar una cruel sensación de incertidumbre tanto
para la persona desaparecida como para sus familiares, los mismos que pasan a ser víctimas direc-
tas de este grave hecho. Por ello, el Derecho Internacional reconoce a la desaparición forzada como
una de las modalidades más graves de violaciones de los derechos humanos (Exp. Nº 4677-2005-
HC, 12/08/05, P, FJ. 27)

99 Integridad personal. Indemnidad de la persona en cuerpo y espíritu


El derecho a la integridad personal reconoce el atributo a no ser sometido o a no autoinflingirse
medidas o tratamientos susceptibles de anular, modificar o lacerar la voluntad, las ideas, pensa-
mientos, sentimientos o el uso pleno de las facultades corpóreas.
El reconocimiento de la indemnidad humana, in totum, se expresa, como regla general, en la no
privación de ninguna parte de su ser. Por ende, proscribe toda conducta que infrinja un trato que
menoscabe el cuerpo o el espíritu del hombre (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04, Res., FJ. 2)

100 Integridad personal. Integridad física


La integridad física presupone el derecho a conservar la estructura orgánica del ser humano; y, por
ende, a preservar la forma, disposición y funcionamiento de los órganos del cuerpo humano y, en
general, la salud del cuerpo.
La afectación de la integridad física se produce cuando se generan incapacidades, deformaciones,
mutilaciones, perturbaciones o alteraciones funcionales, enfermedades corpóreas, etc (Exp. Nº 2333-
2004-HC, 12/08/04, Res., FJ. 2.1)

101 Integridad personal. Integridad moral


El derecho a la integridad moral defiende los fundamentos del obrar de una persona en el plano de
la existencia y coexistencia social.

67
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Dichos fundamentos manifiestan el conjunto de obligaciones elementales y primarias que el ser


humano se fija por mandato de su propia conciencia, y los condicionamientos que ella recibe a
través de la educación y cultura de su entorno.
(...)
En efecto, la integridad moral se liga inescindiblemente al atributo de desarrollar la personalidad y
el proyecto de vida en comunidad conforme a la convicción personal (religión, política, cultura,
etc.).
Debe aclararse que la integridad moral no implica la idea de algo extraño o superior a la persona
para reconocer su existencia y defender su intangibilidad, ya que se funda en el libre albedrío.
Empero, es obvio que estos fundamentos, en caso del obrar, no deben colisionar con el orden públi-
co (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04, Res., FJ. 2.2)

102 Integridad personal. Integridad psíquica


El derecho a la integridad psíquica se expresa en la preservación de las habilidades motrices, emo-
cionales e intelectuales. Por consiguiente, asegura el respeto de los componentes psicológicos y
discursivos de una persona, tales como su forma de ser, su personalidad, su carácter, así como su
temperamento y lucidez para conocer y enjuiciar el mundo interior y exterior del ser humano.
En ese sentido, se considera como un atentado contra este derecho la utilización de procedimientos
médicos como el llamado “suero de la verdad”, que supone la aplicación de soluciones líquidas para
explorar, sin expresión de voluntad, el campo del subconsciente. Asimismo, se encuentran proscri-
tos los denominados “lavados de cerebro” o las hipnosis realizadas por vía compulsiva o no avala-
das por el libre albedrío.
En la jurisprudencia son recurrentes los actos de afectación psíquica en el ámbito educativo como
consecuencia de ciertas medidas correctivas a los educandos (ofensa verbal, prohibiciones de ingre-
so y salida del recinto escolar, etc.); así como aquellos que aparecen en el ámbito familiar (manipu-
laciones para el goce del régimen de visitas, retardo no justificado de las prestaciones alimentarias,
etc.) (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04, Res., FJ. 2.3)

103 Integridad personal. Relación con derecho a la salud


[E]l derecho a la integridad personal tiene implicación con el derecho a la salud, en la medida que
esta última tiene como objeto el normal desenvolvimiento de las funciones biológicas y psicológicas
del ser humano; deviniendo, así, en una condición indispensable para el desarrollo existencial y en
un medio fundamental para alcanzar el bienestar individual y colectivo (Exp. Nº 2333-2004-HC,
12/08/04, Res., FJ. 2)

104 Integridad personal. Relación con derecho a la seguridad personal


Igualmente, el derecho a la integridad personal se entronca con el derecho a la seguridad personal,
puesto que supone la convicción y certeza del respeto de uno mismo por parte de los demás, en
tanto se ejercita un derecho y se cumple con los deberes jurídicos. En efecto, la seguridad personal
representa la garantía que el poder público ofrece frente a las posibles amenazas por parte de
terceros de lesionar la indemnidad de la persona o desvanecer la sensación de tranquilidad y sosie-
go psíquico y moral que debe acompañar la vida coexistencial (Exp. Nº 2333-2004-HC, 12/08/04,
Res., FJ. 2)

105 Intimidad. Contenido esencial


[D]ebe tenerse presente que respecto al derecho fundamental a la intimidad, también cabe la distin-
ción entre aquella esfera protegida que no soporta limitación de ningún orden (contenido esencial
del derecho), de aquella otra que permite restricciones o limitaciones, en tanto estas sean respetuo-
sas de los principios de razonabilidad y proporcionalidad (contenido “no esencial”) (Exp. Nº 0004-
2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 34)

68
DERECHOCIVILL

106 Intimidad. Definición


[Respecto a la intimidad personal], la persona puede realizar los actos que crea convenientes para
dedicarlos al recogimiento, por ser una zona ajena a los demás en que tiene uno derecho a impedir
intrusiones y donde queda vedada toda invasión alteradora del derecho individual a la reserva, la
soledad o el aislamiento, para permitir el libre ejercicio de la personalidad moral que tiene el hom-
bre al margen y antes de lo social (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 39)

107 Intimidad. Limitación por el orden público


[E]l derecho a la intimidad no importa, per se, un derecho a mantener en el fuero íntimo toda
información que atañe a la vida privada, pues sabido es que existen determinados aspectos referi-
dos a la intimidad personal que pueden mantenerse en archivos de datos, por razones de orden
público (v. gr. historias clínicas). De allí la necesidad de que la propia Carta Fundamental establezca
que el acceso a dichas bases de datos constituyan una excepción al derecho fundamental a la infor-
mación, previsto en el primer párrafo del inciso 5 del artículo 2 de la Constitución (Exp. Nº 0004-
2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 34)

108 Intimidad. Reserva de información en entidades estatales


[D]eterminadas manifestaciones del derecho a la intimidad no importan conservar en conocimiento
privativo del titular la información a ella relativa, sino tan solo la subsistencia de un ámbito objeti-
vo de reserva que, sirviendo aun a los fines de la intimidad en tanto derecho subjetivo constitucio-
nal, permitan mantener esa información reservada en la entidad estatal que corresponda, a fin de
que sea útil a valores supremos en el orden constitucional, dentro de márgenes de razonabilidad y
proporcionalidad (Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 38)

109 Inviolabilidad del domicilio. Carácter objetivo del domicilio


[El domicilio tiene] un carácter objetivo, toda vez que asegura diversos espacios de vida más allá del
privado, es decir, más allá del lugar en el que el ser humano desarrolla su vida personal y familiar
(Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 347).

110 Inviolabilidad del domicilio. Carácter subjetivo del domicilio


[E]l domicilio tiene un carácter subjetivo, en tanto la persona desarrolla su vida en una esfera de
intimidad personal y familiar (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 347).

111 Inviolabilidad del domicilio. Cierre de local comercial


[Si se] dispuso la clausura temporal del inmueble (...) por no contar con autorización de apertura,
debe tenerse presente que esta medida no implica de manera alguna violación del derecho a la
inviolabilidad del domicilio consagrado en el artículo 2, inciso 9), de la Constitución Política del
Perú, puesto que el inmueble que ocupa (...) ha sido alquilado como local comercial (Exp. Nº 00957-
2002-HC, 20/06/02, P, FJ. 2)

112 Inviolabilidad del domicilio. Concepción amplia del domicilio


[E]l concepto de “domicilio” no puede ser restringido al espacio físico donde los titulares del dere-
cho constituyen su residencia habitual, en los términos del artículo 33 del Código Civil; antes bien,
debe extenderse a todo lugar o espacio en el que la persona pueda desarrollar su vida privada y, por
tanto, vedados al libre acceso de terceros (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 350).

113 Inviolabilidad del domicilio. Definición de domicilio


El domicilio es el espacio físico donde las personas desarrollan su vida privada (Exp. Nº 003-2005-
PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 345).

69
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

114 Inviolabilidad del domicilio. Derecho a la inviolabilidad del domicilio como garantía
El derecho a la inviolabilidad de domicilio garantiza a toda persona a no ser objeto de intervencio-
nes, ilegales y arbitrarias, por parte de particulares o por el Estado, dentro de su domicilio (Exp.
Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 345).

115 Inviolabilidad del domicilio. Extensión a las habitaciones de hotel


[L]a inviolabilidad de domicilio (artículo 2, inciso 9 de la Constitución) [es un] derecho que protege
también las actividades realizadas por una persona en la habitación un hotel (Exp. Nº 6712-2005-
HC, 17/10/05, P, FJ. 43)

116 Inviolabilidad del domicilio. Intervención en el derecho a la inviolabilidad del domici-


lio
[E]l derecho a la inviolabilidad del domicilio repele intervenciones no consentidas sobre el
espacio físico donde se desarrolla la vida privada y familiar de una persona. Sin embargo, como
sucede con todo derecho fundamental, el de inviolabilidad del domicilio tampoco es un derecho
absoluto y, en ese sentido, no siempre que se produzca una injerencia en el espacio físico por él
garantizado, sin que se cuente con el consentimiento de su titular, se generará automáticamen-
te una lesión del derecho. Sin embargo, de conformidad con el inciso 9) del artículo 2 de la
Constitución, una injerencia sobre el domicilio que no cuente con el consentimiento de su titular
no se considerará arbitraria si es que se sustenta en un mandato judicial (Exp. Nº 003-2005-PI/TC,
09/08/2006, P, FJ. 351).

117 Inviolabilidad del domicilio. Lesión por el inspector de trabajo


La lesión del derecho a la inviolabilidad del domicilio se habría producido, obviamente, si el inspec-
tor de trabajo hubiera ingresado y registrado el domicilio de la demandante sin el permiso de esta,
lo cual no [no ocurre si se] solicitó que la diligencia se realizara en presencia de su abogado, razón
por la cual la inspección no se llevó a cabo, y, por ende, el derecho invocado no se vulneró (Exp. Nº
01113-2003-AA, 12/06/03, S1, FJ. 2)

118 Inviolabilidad del domicilio. Libre acceso al domicilio


Aparece manifiesta la restricción al ingreso al domicilio que tienen los accionantes, al no permitír-
seles circular libremente por el único lugar o vía por donde pueden ingresar a su vivienda a fin de
disfrutar de ella. Por otra parte, aun cuando de los actuados [aparezca] que existe discusión respec-
to a la condición regular que como inquilinos tendrían los accionantes, mientras ello no se dilucide
judicialmente los presuntos propietarios no pueden arrogarse el derecho de perturbar la facultad de
libre desplazamiento por la vía común que permite el ingreso a sus domicilios (Exp. Nº 1727-2002-
HC, 08/08/03, P, FJ. 3)

119 Inviolabilidad del domicilio. Mandato judicial de intervención al derecho a la inviola-


bilidad del domicilio
[D]e conformidad con el inciso 9) del artículo 2 de la Constitución, cualquier intervención en el
ámbito del derecho a la inviolabilidad del domicilio ha de respetar, en términos generales, el prin-
cipio de reserva de jurisdicción. Según este, no basta con que en la ley se establezcan los supuestos
en los que se puede autorizar el ingreso no consentido al domicilio, sino que es preciso, además, que
se cuente con una orden judicial que así lo disponga. Dicha orden judicial, además de tener que
estar estrictamente motivada, ha de contemplar necesariamente si los motivos por los cuales se
solicita su adopción se encuentran previstos en la ley, si tienen una finalidad constitucionalmente
legítima y si su ejecución es necesaria e indispensable para cumplir dicha finalidad (Exp. Nº 003-
2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 352).

70
DERECHOCIVILL

120 Inviolabilidad del domicilio. Relación con el derecho al libre tránsito


[T]anto el ingreso como la salida de una propiedad estrictamente privada o su tránsito dentro de
ella, no involucra restricción de traslado de un lugar público a otro, siendo que dicho desplazamien-
to está destinado a uso particular, supuesto que se encuentra amparado por la inviolabilidad del
domicilio (Exp. Nº 05516-2005-HC, 29/08/05, S2, FJ. 2)

121 Inviolabilidad del domicilio. Restricciones


[N]o es un derecho absoluto, como no lo es ninguno de los derechos fundamentales, pudiendo ceder
ante los supuestos descritos en la misma ley, siempre que el recorte que aquél haya de experimen-
tar sea: justificado en una resolución judicial debidamente motivada o, necesario para lograr un fin
constitucionalmente legítimo, proporcionado para alcanzarlo y respetuoso del contenido esencial
del derecho (Exp. Nº 7455-2005-PHC/TC, 09/07/07, S.2, FJ. 5)

122 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Contenido


El amplio derecho fundamental a la vida privada permite garantizar que la comunicación entre
particulares, sea mediante llamada telefónica, correo –clásico o electrónico– o nota entre particula-
res, no pueda ser objeto de conocimiento de terceros o de la interrupción de su curso (Exp. Nº 0774-
2005-HC, 08/03/05, P, FJ. 24)
El concepto de “secreto” e “inviolabilidad” de las comunicaciones y documentos privados, (...)
comprende a la comunicación misma, sea cual fuere su contenido y pertenezca o no el objeto de la
comunicación al ámbito de lo personal, lo íntimo o lo reservado. De manera que se conculca el
derecho tanto cuando se produce una interceptación de las comunicaciones, es decir, cuando se
aprehende la comunicación dirigida a terceros, como cuando se accede al conocimiento de lo co-
municado, sin encontrarse autorizado para ello (Exp. Nº 2863-2002-AA, 29/01/03, S1, FJ. 3)
[D]entro de la garantía del secreto e inviolabilidad de las comunicaciones, se encuentran compren-
didos también los recibos por los servicios públicos. De manera que es inconstitucional, prima facie,
que estos se intercepten y, sin contarse con la autorización de su destinatario, se acceda a su
contenido (Exp. Nº 2863-2002-AA, 29/01/03, S1, FJ. 4)

123 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Definición y efectos


Tal derecho [al secreto y a la inviolabilidad de las comunicaciones] se encuentra reconocido en el
inciso 10) del artículo 2 de la Constitución, e impide que las comunicaciones y documentos privados
sean interceptados o acceda a su conocimiento quien no esté autorizado para ello. Asimismo, el
derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones y documentos privados tiene eficacia erga omnes,
es decir, garantiza su no penetración y conocimiento por terceros, sean estos órganos públicos o
particulares, ajenos al proceso de comunicación (Exp. Nº 2863-2002-AA, 29/01/03, S1, FJ. 3)
Con relación al secreto alegado [y a la inviolabilidad de las comunicaciones], es importante señalar
que la protección a las comunicaciones interpersonales se encuentra plenamente reconocido en el
artículo 2, inciso 10), de la Constitución. A través de esta norma se busca salvaguardar que todo
tipo de comunicación entre las personas sea objeto exclusivamente de los intervinientes en el
mismo (Exp. Nº 0774-2005-HC, 08/03/05, P, FJ. 24)

124 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Fines de la intervención de las comu-


nicaciones en el caso de liberados por beneficios penitenciarios
[La intervención en las comunicaciones en el caso de los liberados por beneficios penitenciarios]
persigue alcanzar fines constitucionalmente legítimos. En primer lugar, el control y fiscalización de
la concesión de los beneficios penitenciarios, dentro de las funciones que el Estado está en la obliga-
ción de preservar, conforme al artículo 139.22 de la Ley Fundamental. En segundo lugar, la preven-
ción y persecución del delito de terrorismo, que forma parte del deber primordial del Estado de garan-
tizar la plena vigencia de los derechos y protegerla frente a las amenazas contra su seguridad, confor-
me al artículo 44 de la Constitución Política del Estado (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 369).

71
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

125 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Intervención de las comunicaciones


en el caso de liberados por beneficios penitenciarios
En cuanto a la naturaleza de las infracciones que pueden dar lugar a intervención de las comunica-
ciones de los liberados por beneficios penitenciarios, (…) esta es la sospecha de que en un lugar
público o locales abiertos al público, se estén desarrollando actividades vinculadas con el terroris-
mo u organizaciones o grupos terroristas o que actúan en servicio o colaboración con ellos (Exp. Nº
003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 369).

126 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Intervención en el derecho al secreto


y a la inviolabilidad de las comunicaciones
[E]l derecho a la inviolabilidad y secreto de las comunicaciones [no] es absoluto. El inciso 10) del
artículo 2 de la Ley Fundamental tiene previsto que la interceptación o intervención de las comuni-
caciones prima facie garantizadas, puede ser dispuesta mediante mandato judicial, con las garan-
tías previstas en la ley. Los alcances de la reserva de ley que contempla el artículo 2.10 de la
Constitución, sin embargo, no deben entenderse como que solamente las causas por las cuales
puede ordenarse una interceptación o intervención en las comunicaciones, se encuentren expresa-
mente señaladas en la ley. También es preciso que allí se regulen las garantías que permitan cir-
cunscribir el poder discrecional del juez al momento de autorizar la intervención (Exp. Nº 003-
2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 362).

127 Secreto e inviolabilidad de las comunicaciones. Límites


[C]ualquier derecho fundamental posee límites, los mismos que pueden ser explícitos o implícitos.
En el caso del (...) supuesto de la vida privada [secreto e inviolabilidad de comunicaciones], la
Constitución ha creído conveniente circunscribir su reconocimiento en el mismo artículo 2, inciso
10), estableciendo con claridad cuáles son las excepciones en las que se suspende esta garantía
(Exp. Nº 0774-2005-HC, 08/03/05, P, FJ. 25)

DERECHOS REALES

128 Expropiación. Definición


La expropiación consiste en una potestad que se concretiza en un acto de derecho público por el
cual el Estado priva coactivamente a un particular, o a un grupo de ellos, de la titularidad de un
determinado bien. Para ello, es preciso que el Poder Legislativo lo declare, mediante ley, y sobre la
base de la existencia de una causa real y apremiante de seguridad nacional o necesidad pública
(Exp. Nº 0031-2004-AI, 23/09/04, P, FJ. 5)

129 Expropiación. Indemnización como derecho


[T]oda persona tiene derecho a recibir a una indemnización justipreciada que incluya la compensa-
ción por el eventual perjuicio, como consecuencia de haber sido privada de su propiedad en un
procedimiento expropiatorio (Exp. Nº 0009-2004-AI, 02/08/04, P, FJ. 16)

130 Expropiación. Requisito del pago previo


[L]a privación de la propiedad, como consecuencia del ejercicio de la potestad expropiatoria del
Estado, no constituye un supuesto de limitación del derecho, sino de sacrificio del mismo. La dife-
rencia es muy importante, ya que, a diferencia de lo que es propio de un supuesto de limitación o
regulación del derecho de propiedad, que no es indemnizable, el efecto inmediato del ejercicio de la
potestad expropiatoria es afectar el núcleo dominical (sic) de la propiedad, por lo que, de conformi-
dad con el artículo 70 de la Constitución, su eficacia está condicionada al pago previo, en efectivo,
de la indemnización correspondiente (Exp. Nº 0031-2004-AI, 23/09/04, P, FJ. 3)

72
DERECHOCIVILL

131 Expropiación. Requisitos de la potestad expropiatoria


Según el artículo 70 de la Constitución, el ejercicio de la potestad expropiatoria:
a) Debe obedecer a exigencias de “seguridad nacional” o “necesidad pública”;
b) Está sujeto a una reserva de ley absoluta, es decir, debe declararse mediante una ley expedida
por el Congreso de la República;
c) Supone la obligación del Estado de pagar, en efectivo, la indemnización justipreciada que com-
pense el precio del bien materia de expropiación (Exp. Nº 0031-2004-AI, 23/09/04, P, FJ. 6)

132 Límite a propiedad de extranjeros. Excepción por necesidad pública


[S]i bien la primera parte del segundo párrafo del artículo 71 de la Constitución Política del Estado
prevé que, “[...] dentro de cincuenta kilómetros de las fronteras, los extranjeros no pueden adqui-
rir ni poseer, por título alguno, minas, tierras, bosques, aguas, combustibles ni fuentes de ener-
gía, directa ni indirectamente, individualmente ni en sociedad, bajo pena de perder, en beneficio
del Estado, el derecho así adquirido”; también es verdad que, a continuación, la misma disposi-
ción constitucional señala que “Se exceptúa el caso de necesidad pública expresamente declara-
da por decreto supremo aprobado por el Consejo de Ministros conforme a ley” (Exp. Nº 1297-
1999-21/08/02, P, FJ. 5)

133 Límite a propiedad de extranjeros. Necesidad pública de transferencia de kilómetro


cuadrado en Tiwinza
La transferencia en propiedad privada y a título gratuito al Gobierno de la República de Ecuador de
un terreno de un (1) kilómetro cuadrado, ubicado dentro del área denominada Tiwinza, situada
dentro de los cincuenta kilómetros de la frontera del país, en el distrito de El Cenepa, provincia de
Condorcanqui y departamento de Amazonas, fue declarada de necesidad pública, en cumplimiento
del denominado “Punto de vista vinculante” emitido por los Jefes de Estado de los Países Garantes
del Protocolo de Río de Janeiro de 1942, haciendo presente que esta transferencia, al regirse por el
Código Civil peruano, no conlleva limitación a la soberanía del Estado Peruano y, por ende, rige la
Constitución y las leyes de la República del Perú en dicho terreno (Exp. Nº 1297-1999-21/08/02, P,
FJ. 5)

134 Propiedad. Como atributo subjetivo y como institución objetiva


[D]esde la perspectiva constitucional, el derecho fundamental a la propiedad, como los demás dere-
chos, posee un doble carácter: de derecho subjetivo y, a su vez, de institución objetiva valorativa. Es
decir, en nuestra Constitución se reconoce a la propiedad no solo como un derecho subjetivo o
individual, sino también como una institución objetiva portadora de valores y funciones (Exp. Nº
0030-2004-AI, 02/12/05, P, FJ. 11)
Dado su doble carácter, el derecho fundamental a la propiedad no es un derecho absoluto, sino que
tiene limitaciones que se traducen en obligaciones y deberes a cargo del propietario, previstas
legalmente (Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/05, P, FJ. 96)

135 Propiedad. Como derecho y garantía institucional


Nuestra Constitución reconoce a la propiedad no solo como un derecho subjetivo, conforme a los
incisos 8) y 16) del artículo 2 de la Constitución, sino como una garantía institucional, a tenor del
artículo 70, según el cual el Estado garantiza la inviolabilidad de la propiedad, la cual debe ser
ejercida en armonía con el bien común y dentro de los límites que establece la ley (Exp. Nº 00048-
2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 76)

136 Propiedad. Concepto y contenido


[El derecho de propiedad] es concebido como el poder jurídico que permite a una persona usar,
disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Así, la persona propietaria podrá servirse directamente de
su bien, percibir sus frutos y productos, y darle destino o condición conveniente a sus intereses,

73
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

siempre que ejerza tales actividades en armonía con el bien común y dentro de los límites estable-
cidos por la ley; e incluso podrá recuperarlo si alguien se ha apoderado de él sin derecho alguno
(Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 26.c)

137 Propiedad. Contenido como derecho subjetivo y como garantía institucional


[D]icho atributo fundamental [de la propiedad] está constituido esencialmente (...) por los elemen-
tos que la integran en su rol tanto de instituto sobre el que el Estado interviene bajo determinados
supuestos, como de derecho individual de libre autodeterminación. Con lo primero se garantiza que
el poder estatal o corporativo no invada los ámbitos de la propiedad fuera de lo permisiblemente
aceptado por la Norma Fundamental. Con lo segundo, que la propiedad pueda responder a los
supuestos mínimos de uso, usufructo y disposición (Exp. Nº 3773-2004-AA, 25/01/05, S2, FJ. 3)
[E]l derecho constitucional a la propiedad tiene una incuestionable connotación económica, y así lo
ha entendido nuestra Carta Fundamental cuando no solo reconoce a la propiedad dentro de la
enumeración de su artículo 2, que agrupa a los principales derechos fundamentales, sino que en su
artículo 70 establece que “El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza (...). A nadie
puede privarse de su propiedad sino, exclusivamente, por causa de seguridad nacional o necesidad
pública (...)”. De este modo, el derecho a la propiedad no solo adquiere la categoría constitucional
de derecho fundamental, sino que su defensa y promoción se constituyen en garantía institucional
para el desarrollo económico (Exp. Nº 0016-2002-AI, 30/04/03, P, FJ. 5)

138 Propiedad. Constitucionalidad del formulario registral de inscripción


La inscripción registral del derecho de propiedad dota de una incuestionable seguridad jurídica al
ejercicio de ese derecho. Sin embargo, ha sido cuidadoso en señalar que la garantía que reviste el
título inscrito será meramente aparente si no se crean las condiciones razonables y suficientes para
que el procedimiento previo a la inscripción esté provisto también de la suficiente seguridad jurídi-
ca, pues de lo que se trata es de que el registro sea fiel reflejo de la realidad jurídica extrarregistral.
Con esta premisa, y acudiendo al test de proporcionalidad, el Tribunal ha concluido que la medida
de permitir el acceso de los sectores de bajos recursos al registro de propiedad, mediante la reduc-
ción de los costos de transacción que supone la utilización del formulario registral legalizado por
notario, en lugar de la escritura pública, es proporcional y razonable, pues, no obstante que ello
genera un grado de sustracción en la garantía que la seguridad jurídica dispensa, el principio no se
ve afectado en su contenido esencial, siendo todavía plenamente reconocible su funcionalidad den-
tro del ordenamiento jurídico (Exp. Nº 0001-2003-AI, 04/07/03, P, FJ. 4)

139 Propiedad. Dentro del sistema constitucional personalista


En el sistema constitucional personalista, caso de nuestra Constitución, la propiedad privada no es
ni puede ser en modo alguno absoluta, debido a que, al igual que los restantes derechos y libertades
que dignifican al ser humano, la propiedad se encuentra sujeta a las limitaciones impuestas por el
interés general, las que, sin embargo, nunca podrían sustituir a la persona humana como titular de
la libertad, así como tampoco imponer trabas intensas a su ejercicio que desconozcan la indemnidad
de dicho derecho” (Exp. Nº 0008-2003-AI/TC, 11/11/2003, P, FJ. 26)

140 Propiedad. Dimensiones subjetiva y objetiva


[D]esde la perspectiva constitucional, el derecho fundamental a la propiedad, como los demás
derechos, posee un doble carácter: de derecho subjetivo y, a su vez, de institución objetiva valora-
tiva. Es decir, en nuestra Constitución se reconoce a la propiedad no solo como un derecho subjetivo
o individual, sino también como una institución objetiva portadora de valores y funciones (Exp. Nº
0030-2004-AI, 02/12/05, P, FJ. 11)
[La] función social explica la doble dimensión del derecho de propiedad y determina que, además
del compromiso del Estado de proteger la propiedad privada y las actuaciones legítimas que de ella
se deriven, pueda exigir también un conjunto de deberes y obligaciones concernientes a su ejerci-
cio, en atención a los intereses colectivos de la Nación (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 79)

74
DERECHOCIVILL

141 Propiedad. Distinción de la pensión


[L]a pensión, si bien forma parte del patrimonio de la persona que goza de ese derecho, no se puede
desprender, sin más, su asimilación con la propiedad, pues entre ellas existen diferencias notables
que se manifiestan en su naturaleza jurídica, en los actos que pueden realizarse, en el modo de
transferencia y en su titularidad (Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/2005, P, FJ. 97)

142 Propiedad. Ejercicio en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley
Entendido el derecho fundamental a la propiedad [desde la perspectiva iusprivatista] parece atri-
buir a su titular un poder absoluto, lo cual no se condice con los postulados esenciales de los
derechos fundamentales que reconoce un Estado social y democrático de Derecho como el nuestro.
Por ello, el derecho a la propiedad debe ser interpretado no solo a partir del artículo 2, incisos 8 y 16,
sino también a la luz del artículo 70 de la Constitución, el cual establece que este se ejerce en armonía
con el bien común y dentro de los límites de ley (Exp. Nº 0030-2004-AI, 02/12/05, P, FJ. 11)

143 Propiedad. Enfoque desde el Derecho Privado


La propiedad, como derecho fundamental, se encuentra prevista en el artículo 2, incisos 8 [propiedad
intelectual] y 16 de la Constitución. Dicho derecho, desde una perspectiva iusprivatista, se concibe
como el poder jurídico que permite a una persona usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Así,
el propietario puede servirse directamente del bien, percibir sus frutos y productos, y darle destino o
condición conveniente a sus intereses patrimoniales (Exp. Nº 0030-2004-AI, 02/12/05, P, FJ. 11)

144 Propiedad. Exclusión de atributos legales del contenido constitucional


[S]i bien el derecho de propiedad tiene reconocimiento y protección constitucional de conformidad
con lo establecido en nuestra Constitución Política del Estado, no todos los aspectos de dicho atri-
buto fundamental pueden considerarse de relevancia constitucional. Es esto último lo que sucede
precisamente con la posesión que, no obstante configurarse como uno de los elementos que integra
la propiedad, no pertenece al núcleo duro o contenido esencial de la misma, careciendo por tanto de
protección en sede constitucional, limitándose su reconocimiento y eventual tutela a los supuestos
y mecanismos que la ley, a través de los procesos ordinarios, establece (Exp. Nº 3773-2004-AA, 25/
01/05, S2, FJ. 2)

145 Propiedad. Función social


Cuando nuestra Constitución garantiza la inviolabilidad de la propiedad privada y señala que debe
ser ejercida en armonía con el bien común y dentro de los límites legales, no hace más que
referirse a la función social que el propio derecho de propiedad contiene en su contenido esencial
(Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 78)
[E]l contenido esencial del derecho de propiedad no puede determinarse únicamente bajo la óptica
de los intereses particulares (...) sino que debe tomarse en cuenta, necesariamente, el derecho de
propiedad en su dimensión de función social. No hay duda que las acciones que el Estado lleve a
cabo respecto a los bienes que, siendo patrimonio de la Nación, son concedidos en dominio privado,
se encuentran legitimadas cuando se justifican en la obligación de atender el bien común, que es la
función social de la propiedad en sí misma (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 80)
[C]uando el artículo 70 de la Constitución establece que el derecho de propiedad se ejerce en
armonía con el bien común y dentro de los límites que establece la ley, presupone, de un lado, que
el ejercicio del derecho de propiedad de los particulares se desenvuelva de manera acorde con la
función social que es parte del contenido esencial del derecho; y, por otro, que las actuaciones e
intervenciones del Estado se sustenten en el interés general para el logro del bien común (Exp. Nº
0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 84)
[E]l derecho fundamental a la propiedad [desde la perspectiva ius privatista] parece atribuir a su
titular un poder absoluto, lo cual no se condice con los postulados esenciales de los derechos funda-
mentales que reconoce un Estado social y democrático de Derecho como el nuestro. Por ello, el

75
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

derecho a la propiedad debe ser interpretado no solo a partir del artículo 2, incisos 8 y 16, sino
también a la luz del artículo 70 de la Constitución, el cual establece que este se ejerce en armonía
con el bien común y dentro de los límites de ley (Exp. Nº 0030-2004-AI, 02/12/05, P, FJ. 11)
La propiedad no solo supone el derecho del propietario de generar con la explotación del bien, su
propio beneficio individual. Tampoco se restringe a aceptar la existencia de límites externos que
impidan al titular de los bienes utilizarlos en perjuicio de terceros. Acorde con la Constitución, es
fundamental que el propietario reconozca en su propiedad la funcionalidad social que le es consus-
tancial. Así, en la propiedad no solo reside un derecho, sino también un deber: la obligación de
explotar el bien conforme a la naturaleza que le es intrínseca, pues solo de esa manera estará
garantizado el bien común. Ello requerirá la utilización de los bienes conforme a su destino natural
en la economía (Exp. Nº 0008-2003-AI/TC, 11/11/2003, P, FJ. 26)

146 Propiedad. Inscripción en registros como garantía institucional


[P]ara el pleno desarrollo del derecho de propiedad en los términos que nuestra Constitución lo
reconoce y promueve, no es suficiente saberse titular del mismo por una cuestión de simple convic-
ción, sino que es imprescindible poder oponer la titularidad de dicho derecho frente a terceros y
tener la oportunidad de generar, a partir de la seguridad jurídica que la oponibilidad otorga, las
consecuencias económicas que a ella le son consubstanciales. Es decir, es necesario que el Estado
cree las garantías que permitan institucionalizar el derecho. Es la inscripción del derecho de propie-
dad en un registro público el medio a través del cual el derecho trasciende su condición de tal y se
convierte en una garantía institucional para la creación de riqueza y, por ende, para el desarrollo
económico de las sociedades, tanto a nivel individual como a nivel colectivo (Exp. Nº 0016-2002-
AI, 30/04/03, P, FJ. 5)
Es evidente que aquellos individuos que cuentan con un título de propiedad registrado poseen una
especial ventaja frente a aquellos que no cuentan con la inscripción. Tal ventaja se traduce, espe-
cialmente, en facultades de índole económica. Los que ostentan un título inscrito cuentan con un
derecho de propiedad oponible erga omnes, razón por la cual será más difícil despojarlos injusta-
mente de su propiedad, con el desmedro económico que ello acarrearía, y tienen mayores posibili-
dades de convertirse en sujetos de crédito, por mencionar solo algunas de las referidas ventajas.
Existiendo, pues, marcadas distancias entre un título registrado y uno que no lo está, y, por ende,
entre los que ostentan un derecho de propiedad con las prerrogativas que la Constitución aspira y
aquellos que no, y considerando que parte importante de las razones por las que se suscitan tales
distancias se debe a que no todos tienen el poder adquisitivo para acceder al registro, entonces es
deber del Estado instaurar las condiciones para despejar los obstáculos que generan tal desigualdad
de oportunidades (Exp. Nº 0016-2002-AI, 30/04/03, P, FJ. 12)

147 Propiedad. Limitaciones a su ejercicio


El ejercicio del derecho a la propiedad no es absoluto, e importa limitaciones legales que tienen por
finalidad armonizar:
- El derecho de propiedad individual con el ejercicio del mismo por parte de los demás individuos.
- El derecho de propiedad individual con el ejercicio de las restantes libertades individuales.
- El derecho de propiedad individual con el orden público y el bien común (Exp. Nº 0008-2003-
AI, 11/11/03, P, FJ. 26.c)
El derecho de propiedad se encuentra reconocido por el artículo 2, inciso 16 de la Constitución,
según el cual: “Toda persona tiene derecho: 16) A la propiedad (...)”; así como por su artículo 70, a
tenor del cual: “El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza”.
Como cualquier derecho fundamental, el de propiedad no es un derecho absoluto, pues se encuen-
tra limitado por disposiciones constitucionales expresas o por delimitaciones tácitas (Exp. Nº 0031-
2004-AI, 23/09/04, P, FJ. 2)

76
DERECHOCIVILL

148 Propiedad. Necesidad de oponibilidad


Para el pleno desarrollo del derecho de propiedad en los términos que nuestra Constitución le
reconoce y promueve, no es suficiente saberse titular del mismo por una cuestión de simple convic-
ción, sino que es imprescindible poder oponer su titularidad frente a terceros y generar, a partir de
la seguridad jurídica que la oponibilidad otorga, las consecuencias económicas que a ella le son
consustanciales. Es decir, es necesario que el Estado cree las garantías que permitan institucionali-
zar el derecho (...).
La concepción de la propiedad privada como una garantía institucional, no implica el desconoci-
miento de las garantías que, a su vez, deben ser instauradas a efectos de reconocer al propietario las
facultades de oponibilidad del derecho. Y es que, al igual que la gran mayoría de derechos funda-
mentales, la propiedad no mantiene más la condición de derecho absoluto (Exp. Nº 0008-2003-AI/
TC, 11/11/2003, P, FJ. 26)

149 Propiedad. Objeto en el Derecho Civil


[En el Derecho Civil] el objeto de la propiedad son las cosas u objetos materiales susceptibles de
valoración, para el derecho constitucional la propiedad no queda ‘enclaustrada’ en el marco del
dominio y de los derechos reales, sino que abarca y se extiende a la pluralidad in totum de los bienes
materiales e inmateriales que integran el patrimonio de una persona y que, por ende, son suscepti-
bles de apreciación económica (Exp. Nº 0008-2003-AI/TC, 11/11/2003, P, FJ. 26)

150 Propiedad. Obligaciones del Estado y de particulares


[Las limitaciones del derecho a la propiedad obligan] por un lado, a que el Estado regule su goce y
ejercicio a través del establecimiento de límites establecidos por ley; y, por otro, impone al titular
del derecho el deber de armonizar su ejercicio con el interés colectivo. La función social es, pues,
consustancial al derecho de propiedad y su goce no puede ser realizado al margen del bien común,
el cual constituye, en nuestro ordenamiento constitucional, un principio y un valor constitucional
(Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/05, P, FJ. 96)

151 Propiedad. Variedad de estatutos y carácter unitario


[V]ista la existencia de una variada e ilimitada gama de bienes sobre los que puede configurarse la
propiedad (urbanos, rurales, muebles inmuebles, materiales, inmateriales, públicos, privados, etc.),
puede hablarse de diversos estatutos de la misma, los que, no obstante asumir matices particulares
para cada caso, no significan que la propiedad deje de ser una sola y que, por tanto, no pueda
predicarse respecto de la misma elementos de común configuración (Exp. Nº 3773-2004-AA, 25/
01/05, S2, FJ. 3)

152 Restricciones por seguridad nacional. Adquisición, posesión, explotación y transfe-


rencia de bienes
[El artículo 72 de la Constitución] establece que la Ley puede, solo por razones de seguridad nacio-
nal, establecer temporalmente restricciones y prohibiciones específicas para la adquisición, pose-
sión, explotación y transferencia de determinados bienes.
En puridad, los alcances de dicho precepto configuran de manera i[nn]ominada una situación de
anormalidad de naturaleza económica y financiera que pone en peligro la seguridad nacional, o
cuando se acredita la existencia de una situación en la cual, a efectos de lograr el control de la
pluralidad de influencias que atenten contra los fines de preservación, desarrollo y continuidad de
la Nación peruana, se adoptan en el campo económico determinadas medidas para ayudar a superar
dicha grave situación (Exp. Nº 0018-2003-AA, 26/04/04, P, FJ. 2)
[M]ediante este precepto constitucional [del artículo 72] se autoriza que el legislador, en casos de
seguridad nacional, con carácter temporal, pueda establecer restricciones y prohibiciones específi-
cas para la adquisición, posesión, explotación y transferencia de determinados bienes. Pero de él no
se desprende una prohibición general a que el legislador establezca límites al derecho de propiedad

77
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

o a la explotación de los bienes, como se deduce de su interpretación con el artículo 70 de la Constitución


y la necesidad de armonizar su ejercicio con el bien común (Exp. Nº 0009-2001-AI, 29/01/02, P, FJ. 3)

FAMILIA

153 Derechos y deberes de los padres. Circunstancias de uso de la esterilización quirúrgica


[L]a esterilización quirúrgica, [es el] procedimiento que (...) puede resultar aceptable en otras cir-
cunstancias, como, por ejemplo, las de orden médico o terapéutico, en cuyo caso las responsabilida-
des correspondientes –así como las atenuantes y las eximentes de antijuridicidad– quedarían suje-
tas a los preceptos generales y especiales, de nuestro ordenamiento jurídico (Exp. Nº 00014-1996-
I, 28/04/97, P, FJ. s/n, párr. único)

154 Derechos y deberes de los padres. Derecho de las familias a elegir métodos de planifi-
cación familiar
[L]o que la modificación introducida por la Ley Nº 26530 ha hecho, al eliminar, del primitivo artícu-
lo VI del Decreto Legislativo Nº 346, la prohibición del método de la esterilización, es enfatizar la
prohibición radical del aborto, dejando a criterio de la pareja el derecho de decidir, con entera
libertad, respecto de la utilización de los demás métodos anticonceptivos que, en cada circunstan-
cia, puedan ser considerados en el catálogo de los de planificación familiar, es decir, como medios
destinados a programar el número de nacimientos y la forma de espaciarlos (Exp. Nº 00014-1996-
I, 28/04/97, P, FJ. s/n, párr. único)

155 Derechos y deberes de los padres. Métodos excluidos de la planificación familiar


[L]os métodos que, como el de la esterilización quirúrgica, impiden la programación y el espacia-
miento de los nacimientos, puesto que los hacen imposibles, no pueden considerarse como com-
prendidos en el elenco de los de “planificación familiar”, dado que se trata de procedimientos que
privan –en muchos casos de modo irreversible– de la capacidad de procrear, y, por tanto, de la de
programar y/o espaciar los nacimientos.
(...)
[D]ado el estado actual de los conocimientos y de la tecnología médica, la esterilización quirúrgica
–por lo general irreversible– no parece ser un método [de planificación familiar], habida cuenta del
sentido y tenor de la legislación nacional (...) de planificación familiar (Exp. Nº 00014-1996-I, 28/
04/97, P, FJ. s/n, párr. único)

156 Derechos y deberes de los padres. Pensión de sobrevivencia


[L]a posibilidad de que el monto o parte del monto de la pensión del causante se materialice en una
pensión de sobrevivencia, debe encontrarse condicionada a la dependencia económica en la que se
encontraba el o los sobrevivientes con relación a dicho monto (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumula-
dos, 03/06/05, P, FJ. 143)
[Es] derecho del padre (...) tener la certeza de que, incluso después de su muerte, su pensión podrá
coadyuvar en la educación, alimento y seguridad de sus hijos (artículo 6 de la Constitución) (Exp. Nº
0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 150)
Dado que, en el común de los casos, la viuda es, a su vez, madre de los hijos sobrevivientes, tiene
el deber de destinar parte de su pensión a velar por el sustento de sus hijos (artículo 6 de la
Constitución) (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 151)
La permisión de que los hijos que siguen estudio básico o superior puedan mantener una pensión de
orfandad incluso luego de haber cumplido la mayoría de edad, se fundamenta en (...):
- [E]l derecho y el deber de los padres de mantener a sus hijos (artículo 6 de la Constitución)
(Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 153)

78
DERECHOCIVILL

157 Derechos y deberes de los padres. Planificación familiar como política nacional de
población
[S]i ha de entenderse el concepto de planificación familiar en el marco de referencia de la propia ley
que la regula, vale decir, de la Ley de Política Nacional de Población (Decreto Legislativo Nº 346)
(...) habrá que entenderlo como un programa familiar; libremente acordado por la pareja, que tiene
por objeto, “(...) la libre determinación del número de sus hijos” (artículo IV, inciso 2), y “(...)
asegurar la decisión libre, informada y responsable de las personas y las parejas sobre el número y
espaciamiento de los nacimientos (...)” (artículo 2 del Título I de la misma) (Exp. Nº 00014-1996-
I, 28/04/97, P, FJ. s/n, párr. único)

158 Derechos y deberes de los padres. Validez de descuentos por alimentos


[Si una persona] tiene una serie de descuentos judiciales establecidos por obligaciones alimentarias,
en los que se dispone el pago de porcentajes del sueldo del recurrente a favor de los alimentistas y
otros descuentos efectuados a solicitud personal y que han sido autorizados por él (…) [en consecuen-
cia,] los descuentos que [efectuados], al ser órdenes judiciales emitidas a consecuencia de un proceso
regular en materia de alimentos, son válidos (Exp. Nº 2665-2002-AA, 10/05/04, S1, FJ. 1 y 2)

159 Derechos y deberes de los padres e hijos. Presunciones de dependencia económica


Tal condición [la dependencia económica que justifica la pensión de sobrevivencia] puede conside-
rarse cumplida sobre la base de ciertas presunciones. Así, esta queda satisfecha en el caso de los
hijos menores de edad del fallecido o los mayores de edad que siguen estudios básicos o superiores,
pues, en dicha situación, la dependencia con relación a la pensión que correspondía al causante
resulta evidente. Debe entenderse incluso que dicha presunción es iure et de iure, (...) conforme
reza el artículo 6 de la Constitución (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 143)

160 Familia y matrimonio. Institutos jurídicos constitucionalmente protegidos


[C]uando [el] precepto fundamental establece que el “Estado protege a la familia y promueve el
matrimonio”, reconociéndolos como “institutos naturales y fundamentales de la sociedad”, con ello
simplemente se ha limitado a garantizar constitucionalmente ambos institutos [como son la familia
y el matrimonio] con una protección especial, la derivada de su consagración en el propio texto
constitucional.
Más que de unos derechos fundamentales a la familia y al matrimonio, en realidad, se trata de dos
institutos jurídicos constitucionalmente garantizados (Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 13)

161 Matrimonio. Decisión de contraerlo y libre desarrollo de la personalidad


Uno de [los] ámbitos de libertad en los que no cabe la injerencia estatal, porque cuentan con la
protección constitucional que les dispensa el formar parte del contenido del derecho al libre desa-
rrollo de la personalidad, ciertamente es el ius connubii. Con su ejercicio, se realiza el matrimonio
como institución constitucionalmente garantizada y, con él [aunque no únicamente], a su vez, tam-
bién uno de los institutos naturales y fundamentales de la sociedad, como lo es la familia. Por
consiguiente, toda persona, en forma autónoma e independiente, puede determinar cuándo y con
quién contraer matrimonio. Particularmente, en la decisión de contraer matrimonio no se puede
aceptar la voluntad –para autorizar o negar– de nadie que no sea la pareja de interesados en su
celebración (Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 14)

162 Matrimonio. Inexistencia de derecho constitucional a contraer matrimonio


[D]el artículo 4 de la Norma Fundamental no es posible derivar un derecho constitucional al matri-
monio (...). [L]os derechos que con [la] celebración [del matrimonio] se pudieran generar (...) se
encuentran garantizados en la legislación ordinaria y, particularmente, en el Código Civil. De
manera que, desde una perspectiva constitucional, no cabe el equiparamiento del matrimonio
como institución con el derecho de contraer matrimonio, aunque entre ambos existan evidentes
relaciones (Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 13)

79
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

[E]l derecho de contraer libremente matrimonio, si bien no tiene la autonomía propia de un derecho
constitucional específico, como lo tienen la libertad contractual, de empresa, tránsito, religión o
cualquier otra que se reconozca en la Norma Fundamental, sí se encuentra en el ámbito de protec-
ción del derecho al libre desarrollo de la persona, reconocido en el artículo 2, inciso 1), de la Cons-
titución (Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 14)

163 Matrimonio. Protección constitucional a su contenido esencial


[L]a protección constitucional que sobre el matrimonio pudiera recaer se traduce en la invalidación
de una eventual supresión o afectación de su contenido esencial. En efecto, ni siquiera el amplio
margen de configuración del matrimonio que la Constitución le otorga al legislador, le permite a
este disponer del instituto mismo. Su labor, en ese sentido, no puede equipararse a lo propio del
Poder Constituyente, sino realizarse dentro de los márgenes limitados de un poder constituido (Exp.
Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 13)

164 Protección a los niños y adolescentes. Fundamento


El fundamento constitucional de la protección del niño y del adolescente que la Constitución les
otorga radica en la especial situación en que ellos se encuentran; es decir, en plena etapa de forma-
ción integral en tanto personas. En tal sentido, el Estado, además de proveer las condiciones nece-
sarias para su libre desarrollo, debe también velar por su seguridad y bienestar (Exp. Nº 3330-
2004-AA, 11/07/05, P, FJ. 35)
[D]entro del orden de prelaciones y jerarquías existente al interior de una Constitución, es decidida-
mente un hecho incontrovertible, que mayor importancia reviste para un Estado y su colectividad,
el proteger a la infancia y más aún, si se encuentra en situación de abandono, que promover la
seguridad como valor aislado, pues independientemente de que tal dispositivo reposa directamente
sus fundamentos en el artículo 1 de la Norma Fundamental y es, por consiguiente, rigurosamente
tributario del principio “Dignidad de la Persona”, a la larga, del cumplimiento de un dispositivo,
depende, en los hechos, la eficacia y vigencia del otro. No es posible, que un Estado proclame la
Seguridad Ciudadana como valor preciado de hoy cuando alimenta las condiciones de su propia
alteración a futuro. Si una colectividad permite, de espaldas a su propia realidad, que la desprotec-
ción a la niñez se solvente con actitudes de indiferencia crónica, lo único que engendra son las
condiciones, para que la seguridad que hoy proclama como bandera, no vaya más allá de su propia
existencia, como si el futuro de sus descendientes, paradójicamente la seguridad de ellos, no le
interesara en lo absoluto (Exp. Nº 0298-1996-AA, 13/04/98, P, FJ. 12)

165 Unión de hecho. Aplicación constitucional del régimen de sociedad de gananciales


[D]ebe quedar claramente establecido que no es indispensable que exista un matrimonio civil para
que la unión de hecho pueda hallarse bajo el régimen de sociedad de gananciales, sino que las
uniones de hecho, como tales, se hallan bajo dicho régimen, y no simplemente por voluntad de la
ley, sino por virtud del propio mandato constitucional; “en consecuencia”, según la Constitución, la
unión de hecho de un varón y una mujer origina una comunidad de bienes sujeta al régimen de
sociedad de gananciales (Exp. Nº 0498-1999-AA, 14/04/00, P, FJ. 2)

RESPONSABILIDAD CIVIL

166 Daño. Clases


El daño que origina una responsabilidad civil puede ser definido bajo la fórmula del daño jurídica-
mente indemnizable, entendido como toda lesión a un interés jurídicamente protegido, bien se
trate de un derecho patrimonial o extrapatrimonial. En tal sentido, los daños pueden ser patrimo-
niales o extrapatrimoniales. Serán daños patrimoniales las lesiones a derechos patrimoniales, y
daños extrapatrimoniales las lesiones a los derechos de dicha naturaleza, como el caso específico de
los sentimientos considerados socialmente dignos o legítimos y por ende merecedores de la tutela
legal, cuya lesión origina un supuesto de daño moral. Del mismo modo, las lesiones a la integridad

80
DERECHOCIVILL

física de las personas, a su integridad psicológica y a sus proyectos de vida, originan supuestos de
daños extrapatrimoniales por tratarse de intereses jurídicamente protegidos, reconocidos como
derechos extrapatrimoniales (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJ. 18)

167 Mercado de seguros. Exigencia de capital mínimo no restringe la libre iniciativa priva-
da y a la libertad de empresa
[L]a restricción a la libre iniciativa privada y a la libertad de empresa, por el hecho de que se exija
un capital mínimo para el ingreso al mercado de seguros, no resulta inconstitucional, toda vez que
su objetivo es afianzar, dentro de nuestro sistema económico, el mercado de las empresas asegura-
doras, las que ofrecen productos –que en el caso del SOAT, el legislador ha considerado su contra-
tación como obligatoria– cuya finalidad persigue salvaguardar fines y valores constitucionales su-
periores, como la vida, la integridad personal y la salud, reconocidos en los artículos 2.1 y 7, respec-
tivamente, de la Norma Fundamental (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJ. 49)

168 Responsabilidad civil. Como principio jurídico esencial


Es un principio jurídico esencial aquel que pretende que quien ha sido perjudicado sin culpa con un
acto ilícito no tiene que asumir las consecuencias negativas de dicho acto. Este postulado se des-
prende del principio de responsabilidad civil que establece que todo aquel que causa un daño a otro
está obligado a indemnizarlo, previsto en los artículos 210, 212 y 1985 del CC (Exp. Nº 1776-2004-
AA/TC, 26/01/07, P, FJ. 50)

169 Responsabilidad civil. Criterios


En nuestra legislación se han recogido dos criterios en materia de responsabilidad civil (subje-
tiva y objetiva) aplicables a nivel contractual y extracontractual, a fin de procurar el resarci-
miento de la víctima del daño causado por la conducta lesiva. (…) Así, en materia de responsa-
bilidad civil contractual, el criterio subjetivo de responsabilidad (culpa) se encuentra regulado
en el artículo 1321º del Código Civil, ligado a la inejecución de las obligaciones por dolo, culpa
inexcusable o culpa leve; mientras que en materia de responsabilidad civil extracontractual, se
encuentra regulado en el artículo 1969º del mismo cuerpo legal, conforme al cual, todo daño
producido por dolo o culpa resulta pasible de indemnización. Es así que en cada caso, el juzga-
dor analiza –dentro de cada criterio– los elementos de la responsabilidad civil a fin de estable-
cer el monto indemnizatorio correspondiente. (…) De otro lado, el criterio objetivo de respon-
sabilidad (artículo 1970º del Código Civil) resulta aplicable a supuestos de responsabilidad
extracontractual sobre la base del riesgo creado, que se constituye como el factor objetivo de
atribución de responsabilidad, mediante el cual “(...) basta acreditar el daño causado, la rela-
ción de causalidad y que se ha tratado de un daño producido mediante un bien o actividad que
supone un riesgo adicional al ordinario y común y que por ello mismo merecen la calificación de
riesgosos”. (…) En los últimos años es evidente el incremento de vehículos de transporte públi-
co y privado, con el consiguiente crecimiento desmedido del parque automotor, lo cual implica
muchos riesgos para la vida, la integridad y la salud de los usuarios, acrecentándose la posibi-
lidad de sufrir daños. Por tales razones es que resultó conveniente favorecer la situación de las
víctimas, estableciéndose un supuesto de responsabilidad civil extracontractual basado en la
noción de riesgo creado consagrada en el numeral 1970 del Código Civil (Exp. Nº 0001-2005-
PI/TC, 06/06/2005 P, FJs. 19, 20, 21 y 22)

170 Responsabilidad civil. Noción de riesgo creado


La noción de riesgo creado alude a la idea de que todos los bienes que se utilizan en la vida moderna
para la satisfacción de las necesidades suponen un riesgo común u ordinario; empero, también hay
actividades que suponen un riesgo adicional, como es el caso de los vehículos automotores, para lo
cual no es necesario examinar la culpabilidad del autor, pues bastará con acreditarse el daño causa-
do, la relación de causalidad y que se ha tratado de un daño producido mediante un bien o actividad
riesgosa (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJ. 18)

81
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

171 Responsabilidad civil. Regimenes


La disciplina de la responsabilidad civil está referida al aspecto fundamental de indemnizar los
daños ocasionados en la vida de relación a los particulares, bien se trate de daños producidos como
consecuencia del incumplimiento de una obligación voluntaria, principalmente contractual, o bien
se trate de daños que sean el resultado de una conducta, sin que exista entre los sujetos ningún
vínculo de orden obligacional. Cuando el daño es consecuencia del incumplimiento de una obliga-
ción voluntaria, se habla en términos doctrinarios de responsabilidad civil contractual, y dentro de
la terminología del Código Civil Peruano de responsabilidad derivada de la inejecución de obligacio-
nes. Por el contrario, cuando el daño se produce sin que exista ninguna relación jurídica previa
entre las partes, o incluso existiendo ella, el daño es consecuencia, no del incumplimiento de una
obligación voluntaria, sino simplemente del deber jurídico genérico de no causar daño a otro, nos
encontramos en el ámbito de la denominada “responsabilidad civil extracontractual” (Exp. Nº 0001-
2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJ. 17)

172 Responsabilidad civil derivada de los accidentes de tránsito. Responsabilidad objetiva


[E]l artículo 29 de la Ley Nº 27181, que establece que la responsabilidad civil derivada de los
accidentes de tránsito causados por vehículos automotores es objetiva, conforme al Código Civil, no
resulta inconstitucional toda vez que, por un lado, la Constitución no ha reservado a favor de las
municipalidades la facultad de establecer un sistema de responsabilidad civil por accidentes de
tránsito; y, por otro, en nuestro ordenamiento jurídico subsisten dos criterios de responsabilidad
civil –objetivo y subjetivo– bajo los cuales se genera el resarcimiento de los daños ocasionados,
siendo incluso que de no haberse efectuado dicha mención en el cuestionado artículo 29º, y por el
sólo hecho de encontrarnos frente al uso de un bien riesgoso (vehículos automotores), opera en
forma automática el criterio de responsabilidad objetiva consagrado en el artículo 1970 del Código
Civil frente al perjudicado, a fin de lograr el resarcimiento correspondiente de acuerdo al daño
causado. (…) En efecto, (…) en situaciones en que ocurre un accidente de tránsito que causa un
daño a la vida, la integridad o la salud de la persona resulta, por decir lo menos, conveniente
indemnizarla, lo cual está plenamente justificado cuando un sujeto causa un daño de tal naturaleza.
Si algo de constitucional se encuentra en el artículo 1970º del Código Civil es, precisamente, la
reparación del daño, en la medida que con dicha protección se otorga dispensa a los derechos a la
vida e integridad y a la salud, reconocidos por los artículos 2.1 y 7, respectivamente, de la Norma
Fundamental. De esta forma, sin duda, es posible cumplir con el objetivo primordial de la responsa-
bilidad civil, cual es, auxiliar o beneficiar a la víctima a través de la reparación del daño que hubiere
sufrido (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJs. 25 y 26)

173 Seguro obligatorio de accidentes de tránsito. Finalidad


Sobre el seguro obligatorio de accidentes de tránsito, [se puede afirmar] que el considerable aumen-
to del parque de automóviles y el aumento de la densidad de la circulación viaria, han convertido el
uso y la circulación de los vehículos de motor en un verdadero peligro social (estado de riesgo) para
los automovilistas y para quienes sin serlo son sus frecuentes víctimas, peligro que ha inducido en
casi todos los países (...) a imponer individualmente a todo titular o conductor de un automóvil la
obligación de estipular un seguro que cubra, en forma total o parcial, los daños que su circulación
pueda generar a los terceros, de los que sus conductores sean jurídicamente responsables. El seguro
obligatorio de automóviles así introducido, beneficia a las víctimas, al asegurarles una indemniza-
ción, aunque el conductor responsable sea insolvente o no sea hallado; beneficia al conductor res-
ponsable, pues elimina el gravamen que sobre un patrimonio representa la obligación de indemni-
zar a la víctima; y, en definitiva, crea una situación colectiva de cobertura que beneficia a todos. [En
ese sentido,] [e]l Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) tiene pues, por objeto, ase-
gurar el pago de un monto dinerario ante los supuestos de lesiones o muerte ocasionadas por tales
accidentes, tanto así, que el numeral 14 del Decreto Supremo Nº 049-2000-MTC que lo regula
dispone que el pago de los gastos e indemnizaciones del seguro se hará sin investigación ni pronun-
ciamiento previo de autoridad alguna, bastando la sola demostración del accidente y de las conse-
cuencias de muerte o lesiones que éste originó a la víctima, independientemente de la responsabi-
lidad del conductor, propietario del vehículo o prestador del servicio, causa del accidente o de la

82
DERECHOCIVILL

forma de pago o cancelación de la prima, lo cual deberá constar expresamente en el contrato de la


póliza de seguro (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJs. 30 y 31)

174 Sistema de seguros obligatorios. Finalidad


En nuestro ordenamiento se ha venido regulando diversas fórmulas relativas a la responsabilidad
civil extracontractual cuyo propósito ha sido disminuir las consecuencias de los daños ocasionados
en supuestos expresamente determinados en una norma legal, evitando, de un lado, un perjuicio
superior al ocasionado, al otorgarse un determinado monto dinerario como forma de resarcimiento
inmediato (lo que no significa el agotamiento de la responsabilidad civil de quien lo causa), mien-
tras se recurre al proceso judicial correspondiente –siempre que el resarcimiento otorgado resulte
insuficiente frente al daño causado– a fin de obtener un pronunciamiento jurisdiccional que deter-
mine la responsabilidad del causante del daño y la correspondiente indemnización. De otro lado,
promueve una cultura de previsión frente a situaciones que generan daños a derechos de carácter
extrapatrimonial. A este tipo de previsiones se denomina Sistemas de Seguros Obligatorios, los
cuales se crean generalmente para cubrir daños resultantes de actividades que son consideradas
riesgosas, como por ejemplo el uso de vehículos automotores, o la exposición a condiciones riesgo-
sas para la vida o la integridad personal, entre otras, pero que la sociedad considera permisibles.
(…) Los sistemas de seguros obligatorios se orientan a asegurar que la víctima perciba la indemni-
zación que le corresponde por los daños ocasionados, por lo que cumple una finalidad de carácter
social (Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJs. 28 y 29)

175 Sistema de seguros obligatorios. Noción


El seguro obligatorio puede ser entendido, sea como un régimen general que cubre todo tipo de
accidentes personales, sea como un régimen que comprende riesgos específicos. En muchos países
existen seguros específicos de acuerdo al tipo de riesgos. Así por ejemplo, en el ámbito laboral, los
seguros obligatorios por accidentes de trabajo o por responsabilidad profesional; en el campo del
transporte, los seguros obligatorios para el transporte público de pasajeros; en el campo de activi-
dades recreativas y deportivas, los seguros obligatorios en carreras de automóviles, competencias
deportivas, entre otros. (…) Un seguro obligatorio bastante generalizado en el mundo es el seguro
obligatorio de accidentes de tránsito, respecto del cual nos ocuparemos posteriormente, y que en el
Perú se funda en la responsabilidad objetiva, esto es, que no considera al responsable o la culpa; lo
esencial es que hay una víctima a la que hay que ayudar a través de la reparación del daño sufrido
(Exp. Nº 0001-2005-PI/TC, 06/06/2005 P, FJs. 30 y 31)

SUCESIONES

176 Derecho a la herencia. Intransmisibilidad de la pensión


La pensión no es susceptible de ser transmitida por la sola autonomía de la voluntad del causante,
como si se tratase de una herencia, pues se encuentra sujeta a determinados requisitos establecidos
en la ley y que, solo una vez que hubiesen sido satisfechos, podría generar su goce a este o sus
beneficiarios (Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/2005, P, FJ. 97)

83
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

DERECHO
COMERCIAL

AHORRO

001 Ahorro. Como derecho constitucional y garantía institucional


Dicho precepto constitucional [artículo 87] establece: “El Estado fomenta y garantiza el ahorro. La
ley establece las obligaciones y los límites de las empresas que reciben ahorros del público, así
como el modo y los alcances de dicha garantía”. A (…) través de dicha cláusula de la Norma Supre-
ma, se ha reconocido el ahorro en cuanto derecho constitucional y como garantía institucional (Exp.
Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 2)

002 Ahorro. Como derecho subjetivo constitucional


[E]l artículo 87 de la Constitución reconoce al ahorro como un derecho subjetivo constitucional, en
la medida que el Estado se encuentra, de un lado, prohibido de apropiarse arbitrariamente de él, y
de otro, obligado a fomentarlo y garantizarlo (Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 50)
En cuanto derecho subjetivo constitucional tiene, prima facie, una estructura semejante a lo que
sucede con cualquier derecho de carácter reaccional: garantiza que el Estado no se apropie arbitra-
riamente del ahorro de los privados. Sin embargo, también participa de una faz positiva, por cuanto
garantiza que el Estado realice todas aquellas medidas necesarias y acordes con los deberes de
fomento y garantía del ahorro. Si en su vertiente de derecho reaccional, el derecho de ahorro tiene
directamente como sujeto obligado al Estado, en forma indirecta, el mismo derecho constitucional
tiene también por sujeto pasivo u obligado a las “empresas que reciben ahorros del público” (Exp.
Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 2)

003 Ahorro. Como garantía institucional


[El artículo 87 de la Constitución reconoce al ahorro] como una garantía institucional que auspicia
la protección del ahorrista en el sistema financiero (Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 50)
[C]omo garantía institucional, esto es, en cuanto instituto constitucionalmente garantizado, impide
que el Estado pueda legislativamente suprimirla o vaciarla de contenido. Tal garantía no solo tiene
una vertiente negativa, en el sentido de prohibir su supresión o vaciamiento de contenido, sino
también una vertiente positiva, pues, como expresa la primera parte del artículo 87 de la Constitu-
ción, impone al Estado el deber de fomentarla y garantizarla (Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P,
FJ. 2)

004 Ahorro. Necesidad de estabilidad monetaria y del sistema financiero


[P]ara efectos de una debida protección del ahorrista, resulta fundamental la estabilidad del sistema
bancario o financiero, dependiente, a su vez, de la estabilidad de la moneda. Y analizadas las cosas
desde la perspectiva inversa, es también claro que es poco lo que se podría hacer para garantizar la

84
DERECHO COMERCIAL .

estabilidad monetaria con un sistema bancario y financiero indebidamente supervisado (Exp. Nº


00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 38)

005 Ahorro. Obligación de protección, garantía y fomento del Estado


La protección y fomento del ahorro supone un amplio margen de maniobrabilidad de parte del
Estado. Sin embargo, en este caso, los límites a las políticas públicas se expresan, de un lado, en no
suprimir o vaciar de contenido a la institución del ahorro (deber de garantizar), y, de otro, en cuidar
en grado extremo que tales políticas públicas no supongan un entorpecimiento u obstaculización
irrazonable o desproporcionada de su práctica (deber de fomento) (Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/
04, P, FJ. 49)
Como el ahorro está constituido por un conjunto de imposiciones de dinero que realizan las perso-
nas naturales y jurídicas en las empresas del sistema financiero, el factor de real relevancia para
determinar el cumplimiento del Estado de su obligación de garantizar y fomentar el ahorro, sería el
análisis de la ley que, por mandato directo del propio artículo 87 de la Carta Fundamental, tiene
reservada la regulación de las obligaciones y los límites de las empresas que reciben los ahorros del
público, así como de la labor que cumple la Superintendencia de Banca y Seguros en el control de las
empresas bancarias, conforme a las prescripciones previstas en dicha ley. Así, el cumplimiento de la
labor estatal de fomento y garantía del ahorro no puede apreciarse a partir de una medida aislada
como la imposición de un tributo sobre la transferencia de los montos contenidos en una cuenta de
ahorro, sino a la luz del conjunto de medidas y regulaciones asumidas por el aparato estatal y
orientadas a garantizar la cabal eficacia del artículo 87 de la Constitución (Exp. Nº 0004-2004-AI,
21/09/04, P, FJ. 51)

BANCO CENTRAL DE RESERVA

006 Banco Central de Reserva. Carácter vinculante de sus opiniones previas


[L]as opiniones previas del BCR, allí donde las leyes orgánicas las exigen, configuran una compe-
tencia de dicha entidad con sustento constitucional directo (Exp. Nº 0005-2005-CC/TC, 18/11/
2005, P, FJ. 44)

007 Banco Central de Reserva. Estabilidad monetaria como competencia compartida con
la Superintendencia de Banca y Seguros
A la luz de lo establecido en el artículo 84 de la Constitución, la función reguladora en materia
financiera es ejercida por el BCR. No obstante, es importante resaltar que, en dicha tarea, debe
contar con la cooperación y coordinación de la SBS, al constituir órganos constitucionales con fun-
ciones relacionadas con la moneda y la Banca, que (...) se relacionan de manera intrínseca. Es a
través de la participación de ambas entidades que se garantiza la estabilidad económica financiera
y el orden público económico, por lo que nuestro modelo financiero supone –bajo criterios de coope-
ración entre poderes y órganos públicos– una labor racional e integrada de ambos entes, siendo que
sus competencias requieren articularse permanentemente con un importante grado de coordina-
ción, sin perjuicio de la autonomía que constitucionalmente les ha sido reconocida (artículos 84 y
87) (Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 39)

008 Banco Central de Reserva. Función


La soberanía monetaria del Estado y la estabilidad del sistema monetario son resguardadas por el
[Banco Central de Reserva], a partir del ejercicio de diversas competencias, entre las que se encuen-
tran regular la moneda y el crédito en el sistema financiero (artículos 83 y 84 de la Constitución)
(Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 36)

85
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

009 Banco Central de Reserva. Función reguladora en materia financiera requiere colabo-
ración de la SBS
[L]a función reguladora en materia financiera es ejercida por el BCR. No obstante, es importante
resaltar que, en dicha tarea, debe contar con la cooperación y coordinación de la SBS, al constituir
órganos constitucionales con funciones relacionadas con la moneda y la Banca, que (…) se relacio-
nan de manera intrínseca. Es a través de la participación de ambas entidades que se garantiza la
estabilidad económica financiera y el orden público económico, por lo que nuestro modelo financie-
ro supone –bajo criterios de cooperación entre poderes y órganos públicos– una labor racional e
integrada de ambos entes, siendo que sus competencias requieren articularse permanentemente
con un importante grado de coordinación, sin perjuicio de la autonomía que constitucionalmente
les ha sido reconocida (artículos 84 y 87). Por ello, sin perjuicio de las exclusivas competencias
previstas en la regulación orgánica del BCR y de la SBS, se proyecta desde la propia Constitución la
obligación de que se respete un núcleo funcional de coordinación entre ambas entidades. Ello queda
evidenciado, por ejemplo, en la repetida exigencia prevista en diversas normas de la LOSBS, de
requerir la opinión previa del BCR antes de autorizar o denegar determinadas solicitudes formula-
das por entidades del sistema bancario y financiero a la SBS (Exp. Nº 0005-2005-CC/TC, 18/11/
2005, P, FJ. 39 y 40)

010 Banco Central de Reserva. Opinión previa a la transformación de sucursal de empresa


extranjera
[E]l deber previsto en la [Ley Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros], de recabar
opiniones del BCR en determinadas oportunidades, tiene sustento directo en el núcleo funcional de
coordinación entre ambas entidades derivado de la incidencia mutua entre las funciones que la
Constitución ha conferido a cada una de ellas, es decir, de la incidencia mutua entre la estabilidad
del sistema financiero y bancario, y la estabilidad del sistema monetario (Exp. Nº 00005-2005-CC,
18/11/05, P, FJ. 43)
[L]a razón por la que (...) [se] considera imprescindible solicitar previamente la opinión previa del
BCR en los supuestos de transformación de una sucursal de una empresa financiera extranjera, en
una empresa constituida en el Perú, no reside en lo que teóricamente esta transformación pueda
representar, sino en lo que en la práctica pueda generar. Y es que una cosa es lo que una empresa del
sistema financiero anuncie que pretende hacer y otra lo que en los hechos su solicitud concreta
implique.
Cierto es que desde un punto de vista teórico, en principio, una simple transformación societaria no
da lugar a una variación en las operaciones que pueda incidir sobre la estabilidad monetaria, pero es
preciso que ello sea corroborado por un estudio y una posterior opinión técnica de todas las enti-
dades constitucionalmente competentes; en este caso, no solo la SBS, sino también el BCR (Exp.
Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 54)
[E]n interpretación conforme a la Constitución del artículo 21 de la LOSBS, es competencia del BCR
emitir opinión previa, en los supuestos en que empresas del sistema financiero del exterior soliciten
la transformación de sus oficinas en el país ya autorizadas y en operación, en empresas con perso-
nería jurídica propia (Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 56)

011 Directorio del Banco Central de Reserva. Cuestionamiento de actos de la SBS


[E]l Directorio del BCR conviene en autorizar la presentación de la demanda en contra de la SBS. De
esta forma (...) no existe duda respecto de la voluntad de la institución, formalizada por su propio
Directorio, de cuestionar jurisdiccionalmente determinados actos llevados a cabo por la SBS (Exp.
Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 12)

012 Directorio del Banco Central de Reserva. No necesidad de motivar nombramiento de di-
rectores
[N]o todo acto administrativo expedido al amparo de una potestad discrecional, siempre y en todos

86
DERECHO COMERCIAL .

los casos, debe estar motivado. Así sucede, por ejemplo, con la elección o designación de los funcio-
narios públicos (Defensores del Pueblo, miembros del Tribunal Constitucional, Presidente y Direc-
tores del Banco Central de Reserva, Contralor de la República y otros) cuya validez, como es obvio,
no depende de que esté motivada (Exp. Nº 02456-2005-AA, 19/0/05, S2, FJ. 13)

SECRETO BANCARIO

013 Secreto bancario: Elemento fuera del contenido esencial


[E]xisten, cuando menos, tres motivos que permiten sostener que el secreto bancario, en tanto se
refiere al ámbito de privacidad económica del individuo, no forma parte del contenido esencial del
derecho a la intimidad personal: a) la referencia al contenido esencial del derecho a la intimidad
personal, reconocido por el artículo 2°7 de la Constitución, hace alusión a aquel ámbito protegido
del derecho cuya revelación pública implica un grado de excesiva e irreparable aflicción psicológica
en el individuo, lo que difícilmente puede predicarse en torno al componente económico del dere-
cho; b) incluir la privacidad económica en el contenido esencial del derecho a la intimidad, implica-
ría la imposición de obstáculos irrazonables en la persecución de los delitos económicos; c) el propio
constituyente, al regular el derecho al secreto bancario en un apartado específico de la Constitución
(segundo párrafo del artículo 2°5), ha reconocido expresamente la posibilidad de limitar el derecho
(Exp. Nº 0004-2004-AI, 21/09/04, P, FJ. 37)

014 Secreto bancario: Justificación


El derecho fundamental a la intimidad, como manifestación del derecho a la vida privada sin inter-
ferencias ilegítimas, tiene su concreción de carácter económico en el secreto bancario y la reserva
tributaria.
[M]ediante el secreto bancario y la reserva tributaria, se busca preservar un aspecto de la vida
privada de los ciudadanos, en sociedades donde las cifras pueden configurar, de algún modo, una
especie de “biografía económica” del individuo, perfilándolo y poniendo en riesgo no solo su dere-
cho a la intimidad en sí mismo configurado, sino también otros bienes de igual trascendencia, como
su seguridad o su integridad (Exp. Nº 0004-2004-AI y acumulados, 21/09/04, P, FJs. 34 y 35)
[C]uando menos, tres motivos (…) permiten sostener que el secreto bancario, en tanto se refiere al
ámbito de privacidad económica del individuo, no forma parte del contenido esencial del derecho a
la intimidad personal: a) la referencia al contenido esencial del derecho a la intimidad personal,
reconocido por el artículo 2.7 de la Constitución, hace alusión a aquel ámbito protegido del derecho
cuya revelación pública implica un grado de excesiva e irreparable aflicción psicológica en el indivi-
duo, lo que difícilmente puede predicarse en torno al componente económico del derecho; b) incluir
la privacidad económica en el contenido esencial del derecho a la intimidad, implicaría la imposi-
ción de obstáculos irrazonables en la persecución de los delitos económicos; c) el propio constitu-
yente, al regular el derecho al secreto bancario en un apartado específico de la Constitución (segun-
do párrafo del artículo 2 inciso 5), ha reconocido expresamente la posibilidad de limitar el derecho
(Exp. Nº 0004-2004-AI y acumulados, 21/09/04, P, FJ. 37)
[L]as afectaciones del secreto bancario que están proscritas constitucionalmente serán solo aque-
llas que conlleven, en sí mismas, el propósito de quebrar la esfera íntima del individuo, mas no
aquellas que, manteniendo el margen funcional del elemento de reserva que le es consustancial,
sirvan a fines constitucionalmente legítimos, tales como el seguimiento de la actividad impositiva
por parte de la Administración Tributaria, en aras de fiscalizar y garantizar el principio de solidari-
dad contributiva que le es inherente (Exp. Nº 0004-2004-AI y acumulados, 21/09/04, P, FJ. 39)

015 Secreto bancario: Parte del derecho a la intimidad


[E]l secreto bancario forma parte del contenido constitucionalmente protegido del derecho a la
intimidad, y su titular es siempre el individuo o la persona jurídica de derecho privado que realiza

87
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

tales operaciones bancarias o financieras. En la medida en que tales operaciones bancarias y finan-
cieras forman parte de la vida privada, su conocimiento y acceso solo pueden levantarse “a pedido
del juez, del Fiscal de la Nación o de una Comisión Investigadora del Congreso con arreglo a ley y
siempre que se refiera al caso investigado” (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 9)
[M]ediante el secreto bancario se garantiza la intimidad en materia financiera, es decir, que las
operaciones realizadas por los clientes de una empresa financiera o bancaria sean manejadas con
discreción y confidencialidad (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 9)
[B]usca asegurar la reserva o confidencialidad –términos ambos que aquí se utilizan como sinóni-
mos– de una esfera de la vida privada de los individuos o de las personas jurídicas de derecho
privado. En concreto, la necesaria confidencialidad de las operaciones bancarias de cualquiera de
los sujetos descritos que pudieran realizar con cualquier ente, público o privado, perteneciente al
sistema bancario o financiero (Exp. Nº 1219-2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 9)
[El] derecho a la intimidad financiera y bancaria impone obligaciones de diversa clase a quienes
tienen acceso, por la naturaleza de la función y servicio que prestan, a ese tipo de información. En
primer lugar, a los entes financieros y bancarios, con quienes los particulares, en una relación de
confianza, establecen determinada clase de negocios jurídicos. En segundo lugar, a la misma Super-
intendencia de Banca y Seguros, que, como organismo supervisor del servicio público en referencia,
tiene acceso a determinada información, a la que, de otro modo, no podría acceder (Exp. Nº 1219-
2003-HD, 21/01/04, S1, FJ. 10)

SISTEMA MONETARIO

016 Sistema monetario. Competencia del gobierno nacional


Si bien constitucionalmente no se ha establecido expresamente las competencias que les corres-
ponde al gobierno nacional dentro del proceso de descentralización, hay algunas que pueden vis-
lumbrarse a partir de las funciones de los poderes, o por determinación explícita del constituyente,
como puede ser el caso de la moneda (Exp. Nº 0002-2005-PI, 18/02/05, P, FJ. 66)

017 Sistema monetario. Funciones del Banco Central de Reserva


La soberanía monetaria del Estado y la estabilidad del sistema monetario son resguardados por el
BCR, a partir del ejercicio de diversas competencias, entre las que se encuentran regular la moneda
y el crédito en el sistema financiero (artículo 83 y 84 de la Constitución) (Exp. Nº 00005-2005-CC,
18/11/05, P, FJ. 36)

SUPERINTENDENCIA DE BANCA Y SEGUROS

018 Superintendencia de Banca y Seguros. Control del sistema financiero


[E]l artículo 87 de la Carta Fundamental dispone que la [Superintendencia de Banca y Seguros]
tiene por función ejercer el control de las empresas bancarias y de seguros y de todas aquellas
otras empresas que reciben ahorro y/o depósitos del público. Así pues, la finalidad de la SBS, tal
como viene configurada por el artículo 345 de su Ley Orgánica, consiste en proteger los intereses
del público en el ámbito de los sistemas financiero y de seguros (Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05,
P, FJ. 37)
[C]onsiderando que la política crediticia es un importante instrumento de conducción económica, el
Estado debe ejercer su papel de regulación y vigilancia del sistema bancario, de modo que se torna
imperativo que se revise la normatividad atinente a la creación y constitución de los bancos y sus
actividades (Exp. Nº 1238-2004-AA, 16/11/04, P, FJ. 15)

88
DERECHO COMERCIAL .

019 Superintendencia de Banca y Seguros. Coordinación de funciones con el Banco Cen-


tral de Reserva
[S]in perjuicio de las exclusivas competencias previstas en la regulación orgánica del [Banco Cen-
tral de Reserva] y de la [Superintendencia de Banca y Seguros], se proyecta desde la propia Consti-
tución la obligación de que se respete un núcleo funcional de coordinación entre ambas entidades
(Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P, FJ. 40)
[E]l deber previsto en la Ley Orgánica de la [Superintendencia de Banca y Seguros], de recabar
opiniones del [Banco Central de Reserva] en determinadas oportunidades, tiene sustento directo en
el núcleo funcional de coordinación entre ambas entidades derivado de la incidencia mutua entre
las funciones que la Constitución ha conferido a cada una de ellas, es decir, de la incidencia mutua
entre la estabilidad del sistema financiero y bancario, y la estabilidad del sistema monetario.
Ello cobra sentido en tanto de la adecuada toma de decisiones de la SBS depende en buen grado
la posibilidad del BCR de asegurar el equilibrio monetario (Exp. Nº 00005-2005-CC, 18/11/05, P,
FJ. 43)

89
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

DERECHO
CONSTITUCIONAL

ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA

001 Academia de la Magistratura. Como medio para garantizar idoneidad de la magis-


tratura
[A]l haber la Constitución instituido la Academia de la Magistratura, ello supone la adopción de un
medio para garantizar la idoneidad de la magistratura, apareciendo así esta como un principio
implícito de la Constitución. Pero, además, el carácter implícito de este principio en el ordenamien-
to constitucional, se deriva de que él es inherente al derecho a la tutela jurisdiccional (artículo 139,
inciso 3, Const.) y a la potestad de administrar justicia encomendada al Poder Judicial (artículo 138,
1er párrafo). En efecto, el derecho a la tutela jurisdiccional no solo significa el acceso a la protección
jurisdiccional, sino además a una calidad óptima de esta, condición que, entre otros aspectos, pre-
supone, como elemento fundamental, la idoneidad de la magistratura.
Según lo anterior, tendríamos que el objetivo sería la conformación de un estado de cosas: la instau-
ración de una judicatura con formación adecuada y especializada; la finalidad estaría constituida
por la idoneidad judicial en cuanto fin constitucional a cuya prosecución se justifica el estado de
cosas pretendido en el objetivo del trato diferenciado (Exp. Nº 00045-2004-AI, 29/10/05, P, FJ. 53)

002 Academia de la Magistratura. Cursos de capacitación y perfeccionamiento para jue-


ces y fiscales
Nada (…) impide o limita que la Academia de la Magistratura pueda y deba realizar cursos de
capacitación y perfeccionamiento destinados a los jueces y fiscales, tanto o más exigentes que los
que se realizan para habilitar a un profesional del derecho para su selección y posterior nombra-
miento por el Consejo Nacional de la Magistratura, o acaso que pueda considerarse como un factor
a tomarse en cuenta a la hora de determinarse la ratificación o no en el cargo de juez o fiscal,
además de otros criterios que seguramente pudiera fijar dicho órgano constitucional (Exp. Nº 00003-
2001-AI y acumulados, 13/07/01, P, FJ. 4)

003 Academia de la Magistratura. Formación para profesionales del derecho que no son
jueces o fiscales
[D]lado que el artículo 151 de la Constitución atribuye que la formación y capacitación se realizará
respecto a jueces y fiscales (y tal condición solo la tienen los profesionales del derecho que tengan
la condición de titulares, provisionales o suplentes), los cursos de la Academia solo podrían impar-
tirse a los que lo ejercen, no siendo extensivo el cumplimiento de este requisito para los profesiona-
les del derecho ajenos a la realización de dichas funciones.
Como consecuencia de ello, sería inconstitucional que el legislador intentase extender la obligación
de aprobar los estudios impartidos por la Academia de la Magistratura a los profesionales del dere-
cho que no tuviesen la condición de jueces o fiscales.

90
DERECHO CONSTITUCIONAL .

Sin embargo, si se "forma" a quien tiene la condición de juez o fiscal (y no antes), la segunda parte
de la misma disposición del artículo 151, esto es, que la formación y capacitación se realiza para los
efectos de su selección quedaría desprovista de significado alguno, pues si ya se es juez o fiscal no
cabe declarar su aptitud para ser seleccionado.
Una norma constitucional no puede ser interpretada de manera tal que sea incongruente, pues la
Constitución es una unidad en la que cada una de sus cláusulas cobran sentido tomando en cuenta
su conjunto, y en consecuencia, el intérprete supremo de la Constitución no puede privilegiar un
criterio interpretativo en ese sentido (Exp. Nº 00003-2001-AI y acumulados, 13/07/01, P, FJ. 3.b.)

004 Academia de la Magistratura. Función de formación


Corresponde a la Academia de la Magistratura la formación de los jueces y fiscales, esto es, la
educación o el adiestramiento para el ejercicio de la judicatura o de las labores propias del Ministe-
rio Público. Desde esta perspectiva, la formación que la Academia de la Magistratura impartiría,
tendría como destinatarios a los profesionales del derecho que, o bien no tuvieran el título de jueces
o fiscales, o teniéndolo, su ejercicio se efectúe de cualquier modo, menos en la condición de titular.
Sobre los jueces o fiscales titulares no cabría la "formación", que por definición, significa "adquirir
más o menos... una aptitud o habilidad", sino, en todo caso contribuir a su "capacitación" para un
mejor ejercicio de las importantes y delicadas labores para las cuales se les ha nombrado; y, en su
oportunidad, para intentar el ascenso (Exp. Nº 00003-2001-AI y acumulados, 13/07/01, P, FJ. 3.a.)

BIENES DEL ESTADO

005 Bienes del Estado. Clasificación


[L]os bienes del Estado se dividen en bienes de dominio privado y bienes de dominio público; sobre
los primeros el Estado ejerce su propiedad como cualquier persona de derecho privado; sobre los
segundos ejerce administración de carácter tuitivo y público.
El artículo 73 de la Constitución Política del Estado establece, que los bienes de dominio público son
inalienables e imprescriptibles, deduciéndose de ello, que no gozan de aquellas inmunidades los
bienes que conforman el patrimonio privado del Estado (Exp. Nº 0006-1996-AI, 30/01/97, P, FJ. 1)

006 Bienes de dominio privado del Estado. Embargabilidad


Los bienes que no están afectos al servicio público, al uso público o al interés nacional, incluyendo
los depósitos de dinero, constituyen, prima facie, bienes de domino privado y, como tal, son embar-
gables (Exp. Nº 00015-2001-AI y otros, 29/01/04, P, FJ.29)

007 Bienes de dominio privado del Estado. Embargabilidad de depósitos bancarios del
Estado
[D]eterminar, en abstracto, qué depósitos de dinero del Estado existentes en el Sistema Financiero
Nacional constituyen bienes de dominio público no es un asunto que, con generalidad, pueda preci-
sar este Tribunal Constitucional en un proceso como el de inconstitucionalidad de las leyes. En
cambio, lo que puede afirmarse es que no todos esos depósitos se encuentran afectos al servicio
público.
En efecto y como se mencionará luego, existen determinadas cuentas en el Sistema Financiero
Nacional que no solo no tienen la calidad de bien de dominio público, sino que se encuentran
específicamente destinadas al cumplimiento de pago de las obligaciones estatales que surjan a
consecuencia de la expedición de sentencias judiciales.
[S]olo tienen la condición de bienes inembargables, los que son de dominio público, es decir, los
depósitos de dinero que resultan indispensables para el cumplimiento de los fines esenciales de los

91
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

órganos del Estado o porque contribuyen con su funcionamiento (Exp. Nº 00015-2001-AI y otros,
29/01/04, P, FJs. 30 y 31)

008 Bienes de dominio público. Determinación del judicial carácter público del bien
[L]a procedencia del embargo sobre bienes del Estado, sean estos muebles o inmuebles, no debe
tener más límite que el hecho de tratarse, o tener la condición, de bienes de dominio público, por lo
que corresponde al juez, bajo responsabilidad, determinar, en cada caso concreto, qué bienes cum-
plen o no las condiciones de un bien de dominio privado y, por ende, son embargables (Exp. Nº
00015-2001-AI y otros, 29/01/04, P, FJ. 25)

009 Bienes de dominio público. Inalienabilidad e imprescriptibilidad


[El] artículo 73 de la Constitución, en modo alguno, señala que los bienes de dominio público sean
intangibles, esto es, que no puedan tocarse. Tampoco garantiza, tratándose de bienes públicos
como los parques metropolitanos, la extensión que estos puedan tener. En puridad, dicha norma se
limita a señalar que tienen la condición de "inalienables", es decir, que no pueden ser enajenados, y
que, además, son imprescriptibles, i.e., que no es posible derivar de la posesión prolongada en el
tiempo derecho de propiedad alguno (Exp. Nº 0018-2001-AI, 06/11/02, P, FJ. 4)

010 Bienes de dominio público. Límites a la reserva de bienes de dominio público


[L]a reserva de determinados bienes al dominio público atendiendo a su carácter esencial –normal-
mente escasos y no renovables, como son los minerales–, cumple la función de ordenar y racionali-
zar su explotación y utilización; mas ello no justifica una reserva en términos absolutos, y que tenga
tal entidad y naturaleza que pueda desvirtuar la libertad de empresa y demás libertades económicas
consagradas en el artículo 59 de la Constitución (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 107)

011 Bienes de dominio público. Naturaleza pública del bien


Una interpretación en [el] sentido, [de que sea solamente la incorporación en una ley la que otorgue
el carácter de público o no a los bienes del Estado] es decir, que no repare en la naturaleza jurídica
del bien del Estado, podría llevar a autorizar al legislador a excluir de entre esos bienes embargables
a determinados bienes distintos de los denominados de dominio público, lo que sería evidentemen-
te inconstitucional (Exp. Nº 00015-2001-AI y otros, 29/01/04, P, FJ. 20)
[N]o debe entenderse que es la sola exclusión de un determinado bien estatal de la ley futura lo que
lo hace inembargable, sino, antes bien, su condición de bien de dominio público, lo que la ley se
encargará de precisar (Exp. Nº 00015-2001-AI y otros, 29/01/04, P, FJ. 21)

012 Bienes de dominio público. Propiedad "especial" sobre los recursos naturales
Los recursos naturales renovables y no renovables, al ser bienes que integran el dominio público
cuyo titular es la Nación –no son objeto de un derecho real de propiedad en el sentido civilista del
mismo– configuran lo que se denomina una "propiedad especial". Esta se caracteriza por estar
sometida a una normativa específica de Derecho Público, que consagra su indisponibilidad, dada su
naturaleza de inalienable e imprescriptible, a tenor del artículo 73 de la Constitución Política del
Perú, quedando, en consecuencia, excluida del régimen jurídico sobre la propiedad civil (Exp. Nº
0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 98)
El Estado no ostenta una situación subjetiva de propietario de los recursos naturales que le otorgue
una serie de potestades exclusivas sobre dichos bienes en concepto de dueño, pues tales facultades
se inspiran en una concepción patrimonialista del dominio privado. Al respecto, el Tribunal Consti-
tucional Español, en la STC 227/1988, de fecha 29 de noviembre, (Fundamento 14) con criterio
esclarecedor formula lo siguiente: "(...) en efecto, la incorporación de un bien al dominio público
supone no tanto una forma específica de apropiación por parte de los poderes públicos, sino una
técnica dirigida primordialmente a excluir el bien afectado del tráfico jurídico privado, protegiéndo-
lo de esta exclusión mediante una serie de reglas exorbitantes de las que son comunes en dicho
tráfico iure privato" (Exp. Nº 0048-2004-PI, 01/04/05, P, FJ. 99 y 100)

92
DERECHO CONSTITUCIONAL .

El estatuto subjetivo constitucional del Estado –como personificación jurídica de la Administración–


frente a los bienes dominiales será el de un deber de garantía, protección y aprovechamiento del
patrimonio de la Nación, consistente en asegurar la afectación íntegra de dichos bienes para promo-
ver el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de
la Nación, de conformidad con el artículo 44 de la Constitución (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05,
P, FJ. 101)

COLEGIOS PROFESIONALES

013 Colegios profesionales. Afectación de autonomía de derechos de colegio profesional


[Si el dispositivo cuestionado] priva a los [profesionales] no inscritos en el registro allí creado (…)
del derecho de prestar servicios (…) a las respectivas entidades estatales, [se desconocen] los co-
rrespondientes derechos [de] los Colegios [profesionales] e, indirectamente, y por esa misma cir-
cunstancia, las facultades de autonomía que a dichos Colegios otorga la Constitución; sin perjuicio
de generar, como inmediata consecuencia de ello, una discriminación que ciertamente no se compa-
dece con la regla de la libre competencia, consagrada en el artículo 61 del mismo cuerpo normativo.
[Si] la (…) clasificación excluyente [allí estipulada] está encomendada (...) a una Comisión en la que
no se ha dado participación alguna a los Colegios (…), [ello] no concuerda con la autonomía y
personalidad que el artículo 20 de la Constitución otorga a dichos organismos (Exp. Nº 003-97-I,
31/07/01, P, FJ. 4)

014 Colegios profesionales. Afectación de autonomía por pedido de información del In-
decopi
[La solicitud de] información sobre los alcances de la Papeleta de Habilitación al Colegio de Aboga-
dos de Lima, constituye un pedido formal de información de la entidad demandada [Indecopi], en
legítimo ejercicio de las facultades y prerrogativas conferidas al amparo de lo dispuesto por el inciso
a), del artículo 2 del Decreto Legislativo Nº 807, y, por tanto, no puede considerarse como una
presunta agresión o amenaza a la autonomía institucional cedida a los colegios profesionales, con-
tenida en el artículo 20 de la Constitución Política del Estado (Exp. N° 887-2000-AA-TC, 23/07/
2002, P. FJ.1)

015 Colegios profesionales. Conformación de organismos representativos


[C]uando el artículo 20 de la Constitución Política del Estado reconoce que "Los Colegios Profesio-
nales son instituciones autónomas con personalidad de derecho público (…)", no está imponiendo
de manera restrictiva que los Colegios Profesionales no puedan conformar instituciones u organis-
mos representativos entre ellos mismos ni que respecto de tales instituciones u organismos no
pueda predicarse la existencia de determinadas facultades como la invocada autonomía (Exp. Nº
456-98-AA, 05/08/98, P, FJ. 3)

016 Colegios profesionales. Legalidad de la asociación compulsiva


En vía de excepción al principio genérico de autonomía personal, es posible que el Estado establezca
formas de asociación compulsiva.
Al respecto, Sagüés [Elementos de Derecho Constitucional. Tomo II. Buenos Aires: Astrea, 2003,
pág. 499] refiere que "en un régimen de derecho privado no es exigible la asociación compulsiva,
pero sí es posible respecto de entidades de derecho público. El ingreso a la entidad no es, por tanto,
un acto voluntario, sino una suerte de carga pública o servicio personal".
Esta obligación surge de la necesidad de alcanzar específica y concretamente fines públicos de
relevancia constitucional. En este contexto, las asociaciones de tipo corporativo y las creadas por
mandato constitucional o legal, deben inspirarse en el desarrollo de algún valor, principio o fin de
importancia relevante para la comunidad política.

93
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

(…) El artículo 20 de la Constitución establece que "los Colegios profesionales son instituciones
autónomas con personalidad de derecho público. La ley señala los casos en que la colegiación es
obligatoria" (Exp. Nº 1027-2004-AA, 20/05/04, S2, FJs. 4 y 5)

CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA

017 Consejo Nacional de la Magistratura. Atribuciones con relación a la jurisdicción militar


[E]l Consejo Nacional de la Magistratura es el órgano encargado, conforme a sus atribuciones cons-
titucionales, de establecer los requisitos y condiciones que deben reunir quienes postulen a la
jurisdicción especializada en lo militar, garantizando, en todo caso, que se disponga de profesiona-
les que posean una óptima formación jurídico-militar (Exp. Nº 00004-2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 43)

018 Consejo Nacional de la Magistratura. Exclusividad para destituir magistrados


[L]a facultad de destituir [magistrados] es función exclusivamente otorgada por el artículo 150 de la
Constitución al Consejo Nacional de la Magistratura (Exp. Nº 0001-96-I, 29/10/96, P, FJ. 2.b)

019 Consejo Nacional de la Magistratura. Motivación de resoluciones


[En relación] a la facultad sancionadora del CNM, es la propia Constitución la que establece que la
resolución que impone la sanción debe estar debidamente motivada. Al respecto, el Tribunal Cons-
titucional considera que la debida motivación de las resoluciones que imponen sanciones no cons-
tituye sólo una exigencia de las resoluciones judiciales, sino que se extiende a todas aquellas reso-
luciones –al margen de si son judiciales o no– que tienen por objeto el pronunciamiento sobre el
ejercicio de una función; es imperativo, entonces, que las resoluciones sancionatorias contengan de
una motivación adecuada a Derecho, como una manifestación del principio de tutela jurisdiccional
e interdicción de la arbitrariedad. Evidentemente, la exigencia constitucional de motivación de las
resoluciones sancionatorias del CNM se cumple cuando dicho órgano fundamenta cumplidamente
su decisión de imponer una sanción; lo cual excluye aquellos argumentos subjetivos o que carecen
de una relación directa e inmediata con la materia que es objeto de resolución y con la imposición de
la sanción misma. En cuanto al segundo presupuesto de legitimidad constitucional, esto es, la
previa audiencia del interesado, constituye también una manifestación del derecho a un debido
proceso (Exp. Nº 5156-2006-PA/TC, 21/09/2006, P, FJs. 10 y 11)

020 Concejo Nacional de la Magistratura. No puede afectar derechos de magistrados no


ratificados
El Tribunal Constitucional, de acuerdo con lo establecido por el artículo VII del Título Preliminar del
Código Procesal Constitucional, tiene la facultad jurídica para establecer, a través de sus sentencias
que adquieren la autoridad de cosa juzgada, un precedente vinculante, cuando se estime una de-
manda por violación o amenaza de violación de un derecho fundamental, a consecuencia de la
aplicación directa de una disposición de la propia Constitución por parte del Consejo Nacional de la
Magistratura, no obstante ser manifiestamente incongruente con ella misma o con la interpretación
que de ella haya realizado el Tribunal Constitucional (artículo VI del Título Preliminar del Código
Procesal Constitucional) y que resulte, por ende, vulneratoria de los valores y principios constitu-
cionales, así como de los derechos fundamentales de los magistrados no ratificados que deseen
postular nuevamente a la magistratura (Exp. Nº 1313-2006-PA/TC, 08/01/2006, P, FJ. 25, PV)

021 Consejo Nacional de la Magistratura. No puede impedir el derecho de los magistrados


no ratificados a postular al Poder Judicial
El Consejo Nacional de la Magistratura debe tener presente que, el Tribunal Constitucional, en
tanto supremo intérprete de la Constitución, ha integrado el artículo 154.2, con el numeral 2.2,
ambos de la Constitución, en el sentido de que no se puede impedir en modo alguno el derecho de
los magistrados no ratificados de postular nuevamente al Poder Judicial o al Ministerio Público,

94
DERECHO CONSTITUCIONAL .

pues el hecho de no haber sido ratificado no debe ser un impedimento para reingresar a la carrera
judicial (Exp. Nº 1313-2006-PA/TC, 08/01/2006, P, FJ. 25, PV)

022 Consejo Nacional de la Magistratura. Potestad sancionadora


[E]l artículo 99 de la Constitución reconoce la facultad de acusar a los funcionarios comprendidos en
dicha disposición, entre ellos a los vocales supremos, por infracción de la Constitución y por todo
delito que cometan en el ejercicio de sus funciones. En concordancia con este precepto constitucio-
nal, se entiende que la facultad de sanción reconocida al Pleno del Congreso de la República, de
conformidad con el artículo 100º de la Constitución, está relacionada con la determinación de res-
ponsabilidades de naturaleza política que se derivan de la infracción de la ley suprema o por la
comisión de un delito de función. No es éste el ámbito en el cual la Constitución le ha reconocido al
CNM la potestad de sancionar con destitución a los vocales supremos. Si se tiene en cuenta que el
Congreso de la República tiene competencia para destituir a los vocales supremos por infracción de
la Constitución y por todo delito que cometan en el ejercicio de la función, es obvio que estos
presupuestos no son los que habilitan al CNM para sancionar a los vocales supremos. Por el contra-
rio, el ámbito dentro del cual el CNM puede aplicar la sanción de destitución a los vocales supremos
es en el disciplinario (artículo 154º inciso 3 de la Constitución). (…) En tal sentido, (…) el CNM
[asume una] (…) competencia legítima para abrir proceso disciplinario (…), [si la conducta del
denunciado] no se deriva de una actuación política, sino más bien del ejercicio, en tanto vocal
supremo, de su función jurisdiccional o de Derecho; motivo por el cual es el CNM, y no el Congreso
de la República, el órgano competente para llevar a cabo el proceso disciplinario (…). Queda, por
tanto, delimitado el ámbito dentro del cual tanto el Congreso de la República como el CNM pueden
ejercer su facultad constitucional para imponer sanciones que la propia Constitución les reconoce.
De ahí que, en el caso concreto, se debe reconocer al CNM la legitimidad constitucional para ejercer
su potestad sancionadora, dentro de los límites que se derivan de la Constitución, claro está (Exp.
Nº 5156-2006-PA/TC, 21/09/2006, P, FJs. 23, 24 y 26)

023 Consejo Nacional de la Magistratura. Separación por inconducta


[S]eparar por inconducta en el desempeño de la función de administrar justicia equivale a destituir
(…) (Exp. Nº 0001-96-I, 29/10/96, P, FJ. 3)

024 Destitución de magistrados. Afectación de atribuciones constitucionales del Consejo


Nacional de la Magistratura por el régimen disciplinario de la jurisdicción militar
En el caso de las instancias inferiores de la jurisdicción militar, no existe prohibición constitucional
para que el Legislador pueda crear un régimen disciplinario especial, debiendo tomarse en conside-
ración, en todos los casos, que el artículo 154, inciso 3 de la Constitución establece como una de las
funciones del Consejo Nacional de la Magistratura la aplicación de la sanción de destitución a los
Vocales de la Corte Suprema y Fiscales Supremos, así como a los jueces y fiscales de todas las
instancias, por lo que la regulación del régimen disciplinario de las instancias de la jurisdicción
militar debe asemejarse, en lo posible, al régimen estatuido para el caso del Poder Judicial (Exp. Nº
00004-2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 93)

025 Destitución de magistrados. Atribución ejercitada en forma paralela


[D]icha etapa previa [de investigación preliminar de un delito] no limita al Consejo Nacional de la
Magistratura respecto a los alcances en el ejercicio de sus atribuciones referidas a la evaluación de
jueces y fiscales sometidos a procesos disciplinarios, en virtud de la independencia que le atribuye
el artículo 150, y las funciones previstas por el inciso 3) del artículo 154 de la Constitución Política
del Perú (Exp. Nº 03459-2004-AA, 12/01/05, S1, FJ. 2)

026 Elección de miembros del Consejo Nacional de la Magistratura. Intervención de fisca-


les supremos provisionales que no cubrían plaza vacante
[Si] la elección del Consejero Suplente del [Consejo Nacional de la Magistratura], en representación
del Ministerio Público, se ha realizado con intervención de fiscales supremos provisionales que no

95
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

cubrían plaza vacante, (...) se ha transgredido lo dispuesto en el artículo 155, inciso 2 de la Consti-
tución Política del Perú (Exp. Nº 00767-2003-AA, 145/03, S1, FJ. 6)

027 Miembros del Consejo Nacional de la Magistratura. Independencia funcional y juris-


diccional
[Existe] equivalencia funcional entre los miembros del Poder Judicial, Ministerio Público y miem-
bros del Consejo Nacional de la Magistratura, consagrad[a] en los artículos 158 y 156 de la Consti-
tución, que consagra su independencia funcional y jurisdiccional según corresponda, indispensable
en el sistema de impartición de justicia, pilar de nuestro modelo democrático (Exp. Nº 00022-2004-
AI, 12/08/05, P, FJ. 22)

028 Nombramiento de magistrados. Atribución del Consejo Nacional de la Magistratura


para jueces y fiscales del país
[L]os artículos 150 y 154 inciso 1, de la Constitución estipulan que el Consejo Nacional de la
Magistratura "se encarga de la selección y el nombramiento de los jueces y fiscales", y de "nombrar,
previo concurso público de méritos y evaluación personal, a los jueces y fiscales de todos los niveles
(...)". (...) Los cuestionados extremos de los artículos [de la norma impugnada], desnaturalizan las
atribuciones del Consejo Nacional de la Magistratura, toda vez que (...) en el caso de la elección de
los integrantes de la Sala Suprema Penal Militar Policial, el Consejo solo podrá realizar el concurso
"público" con los integrantes de una entidad como el denominado Cuerpo Judicial Penal Militar
Policial (Exp. Nº 00004-2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 42)
[E]l que se obligue al Consejo Nacional de la Magistratura a realizar un concurso "público" solo con
los integrantes del Cuerpo Judicial Penal Militar Policial, generando una situación que limita las
funciones del mencionado órgano constitucional y, además, limita desproporcionada e irrazonable-
mente el ejercicio de derechos fundamentales (como el de igualdad en el acceso a los cargos públi-
cos o la libertad de trabajo) de quienes, teniendo una formación jurídico militar idónea para desem-
peñar la función jurisdiccional en materia penal militar, no son miembros del denominado Cuerpo
Judicial Penal Militar. Es importante destacar que el Consejo Nacional de la Magistratura es el
órgano encargado, conforme a sus atribuciones constitucionales, de establecer los requisitos y con-
diciones que deben reunir quienes postulen a la jurisdicción especializada en lo militar, garantizan-
do, en todo caso, que se disponga de profesionales que posean una óptima formación jurídico-
militar, sin perjuicio de que, más adelante se examinen con mayor profundidad, las disposiciones
relacionadas con las competencias del Consejo (Exp. Nº 00004-2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 43)

029 Nombramiento de magistrados. Carácter no discriminatorio de exigencia de califica-


ciones
La exigencia de ciertas calificaciones para ocupar a un cargo público –de jueces y fiscales– por sí
misma no constituye una afectación del inciso 2) del artículo 2 de la Constitución [derecho a la
igualdad ante la ley], pues dicho precepto debe interpretarse, tratándose del acceso al trabajo, y
fundamentalmente del acceso a un cargo público (...). Desde esta perspectiva, debe señalarse que si
bien la imposición de tal condición coloca en una mejor posición a los que lo han seguido, tal
tratamiento no carece de base objetiva, puesto que no obedece a ninguna de las circunstancias del
artículo 2 de la Carta Magna (Exp. Nº 0003-2001-AI y acumulados, 13/07/01, P, FJ. 6)

030 Nombramiento de magistrados. Naturaleza temporal de los concursos públicos


[L]as convocatorias a concurso público constituyen procesos de calificación y selección de personal,
cuya naturaleza es temporal, finalizando con el nombramiento de aquellos que resulten elegidos. A
mayor abundamiento, todo postulante se somete al proceso de evaluación en igualdad de condicio-
nes, y lo hace en cada una de las sucesivas convocatorias, las cuales no se amplían de manera
abierta a todos los procesos convocados, sino solo al que se haya postulado (Exp. Nº 3574-2005-AA,
12/01/05, Res., FJ. 5)

96
DERECHO CONSTITUCIONAL .

031 No ratificación de magistrados. No es sanción


La no ratificación no implica una sanción, por lo que la posibilidad de aplicar la prohibición de
reingresar a la carrera judicial es incongruente con relación a la propia naturaleza de la institución,
ya que, como se ha expuesto, esta no constituye una sanción, sino, en todo caso, una potestad en
manos del Consejo Nacional de la Magistratura a efectos de verificar, justificadamente, la actuación
de los magistrados en torno al ejercicio de la función jurisdiccional confiada por siete años (Exp. Nº
1313-2006-PA/TC, 08/01/2006, P, FJ. 6, PV)

032 Proceso de ratificación de magistrados. Análisis objetivo del magistrado sujeto a eva-
luación
Dejando atrás el carácter subjetivo que ha llegado a estar consignado como forma de actuación, lo
que se requiere, a partir de ahora, es una decisión con un alto componente objetivo. El consejero ya
no puede determinar, a su libre albedrío, qué juez o fiscal no continúa en el cargo, sino que, para
hacerlo, deberá basarse en los parámetros [objetivos] de evaluación (...).
[L]os datos objetivos que ahora se exigen [según el nuevo reglamento aprobado por el CNM] a los
consejeros imprimen al proceso de evaluación de magistrados un mejor margen para la motivación
de sus resoluciones, lo que guarda coherencia con el respeto de los derechos fundamentales de los
sometidos a la ratificación. El avance normativo sobre la materia es digno de resaltar (...) (Exp. Nº
03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJs. 19 y 20, PVs.)
[L]a apreciación de los consejeros ya no exclusivamente subjetiva, el control de la tutela procesal
efectiva debe sustentarse en la parte objetiva (...).
Por lo tanto, (...) se debe considerar como parte de la tutela procesal efectiva el acceso a la informa-
ción del procedimiento, y a la independencia del examinador (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P,
FJ. 25)

033 Proceso de ratificación de magistrados. Como mecanismo de control de la función ju-


risdiccional
Los jueces y fiscales, no hay que olvidarlo, son ante todo funcionarios públicos; en consecuencia, las
garantías de independencia y permanencia en el cargo no pueden imponerse para mantener una
magistratura ineficiente, irresponsable o corrupta. Es razonable suponer que en este universo am-
plio de personas, no todas mantengan en el tiempo un ejercicio impecable. La función jurisdiccional
tiene, además, una serie de otras variables que no están presentes en el control de otras funciones
públicas. En consecuencia, la institución de la ratificación no es incompatible con el modelo de
Estado Democrático donde se respeta la división de poderes.
El ejercicio de la función pública requiere para su óptimo desempeño de un mecanismo que permita
al funcionario un mínimo control por parte de los entes instituidos con tal propósito. En el caso de
la magistratura, este poder de control de la actividad funcional del magistrado es el CNM, que la
ejerce en los procesos disciplinarios, pero también de manera regular en los procesos de ratifica-
ción. De este modo, el Estado comparte responsabilidades y roles entre distintos entes a efectos de
lograr un justo balance entre los poderes y atribuciones comprometidas (Exp. Nº 03361-2004-AA,
12/08/05, P, FJ. 16.b)

034 Proceso de ratificación de magistrados. Como mecanismo que fomenta la participa-


ción ciudadana en la gestión del servicio de justicia
Al ser un proceso público, la ratificación de magistrados se presenta también como una oportunidad
para que la ciudadanía pueda reivindicar al buen juez o pueda acusar directamente, y con las prue-
bas debidas, al juez incapaz, deshonesto o corrupto. La crítica ciudadana a la función pública es un
elemento fundamental en el fortalecimiento de las instituciones de la democracia participativa. Un
modelo abierto a la participación del pueblo como es el Estado social y democrático, no puede
desperdiciar un momento como este para que la magistratura dé cuenta pública de sus funciones
cada siete años. Eso sí, el sistema debe permitir que el magistrado responsable, capaz y honesto,

97
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

espere sin temor ni incertidumbre de lo que pueda ocurrir con su destino funcionarial luego del
proceso de ratificación. La sociedad peruana, que ha vivido en los últimos años con las puertas del
poder público poco permeables a la crítica pública, necesita abrir espacios de diálogo entre el ciuda-
dano y la función pública (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 16.d)

035 Proceso de ratificación de magistrados. Como mecanismo que fortalece la indepen-


dencia funcional
[L]a ratificación de jueces y fiscales que realiza el CNM [Consejo Nacional de la Magistratura] –en la
que se evalúa el rendimiento jurisdiccional, la capacitación y la conducta funcional de cada magis-
trado–, constitucionalmente admitida y desarrollada por su ley orgánica, debe encontrar su límite
en los atributos de otras instituciones. En consecuencia, se torna necesario una lectura de las
prerrogativas constitucionales del CNM a la luz de los fines que tienen las funciones que le han sido
encomendadas. El resultado debe ser una fórmula ponderada que permita que sus facultades, apa-
rentemente discrecionales, logren articularse con mecanismos de control de su accionar que no
desnaturalicen la esencia de la institución; esto es, que garanticen, como bien preponderante, la
independencia de la judicatura (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 9)
[E]s fácil persuadirse de que la ratificación ejercida dentro del marco de la Constitución, puede
servir en el Estado Democrático para que la magistratura dé cuenta periódica del ejercicio de su
independencia con responsabilidad cada siete años. Que dicha potestad haya sido entregada a un
órgano como el CNM [Consejo Nacional de la Magistratura], genera desde luego una garantía de que
en tales proceso es menos probable la influencia política o los móviles subjetivos que puedan poner
en riesgo la garantía institucional de la independencia, a condición de que tales atribuciones sean
ejercidas, desde luego, con las mínimas garantías a las que de inmediato nos referiremos. De este
modo, antes que colisionar con el principio de independencia o el de permanencia en el cargo, el
instituto de la ratificación puede servir precisamente para fortalecer la independencia funcional del
magistrado, que tiene en el proceso de ratificación la oportunidad para dar cuenta, cada cierto
tiempo, de su ejercicio en el del poder que por delegación ostenta como magistrado (Exp. Nº 03361-
2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 16.a)

036 Proceso de ratificación de magistrados. Como mecanismo que incentiva la competen-


cia en la carrera judicial
Ejercida con respeto a los derechos y garantías constitucionales, la ratificación puede ser también
un mecanismo eficiente de gestión del personal jurisdiccional. Los estudios sobre la materia mues-
tran la importancia de que en toda corporación existan mecanismos de renovación y de retroalimen-
tación de los valores y principios que se exigen para el cumplimiento de las metas de la organización
y que estos mecanismos sean constantes. Es claro que la organización judicial y fiscal es una corpo-
ración donde el recurso humano es fundamental; en esta dimensión es donde actúan los mecanis-
mos de selección permanente de tal modo que, antes que depuración, la ratificación puede enten-
derse también como un mecanismo para la optimización del recurso humano teniendo como una
meta clara contar siempre con los mejores elementos para cumplir con éxito los fines últimos de la
organización de la justicia a la que, como funcionarios públicos, sirven los jueces y fiscales. Esto
permite, por otro lado, la creación de una cultura de la sana competencia dentro de la organización
judicial, que a través de este tipo de procesos puede hacer públicos los perfiles de la magistratura
que requiere el Estado social y democrático de derecho, generando señales claras sobre el modelo
de juez o fiscal, así como sobre las competencias que se requieren para permanecer en el cargo.
Desde luego, ello no es posible, por ejemplo, en un esquema donde no se publicitan ni los procesos
ni las decisiones de quienes ejercen dicha función (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 16.c)

037 Proceso de ratificación de magistrados. Criterios de evaluación


[H]ay varios puntos a destacar (...) a partir del nuevo parámetro brindado por el nuevo Reglamento
de Evaluación y Ratificación de Jueces del Poder Judicial y Fiscales del Ministerio Público, aprobado
mediante la Resolución del CNM Nº 1019-2005-CNM –básicamente artículos 20 y 21–, lo cual
comporta a un mérito mucho más estricto de quien se somete a evaluación por parte de la Comisión

98
DERECHO CONSTITUCIONAL .

[Permanente de Evaluación y Ratificación]:


- Calificación de los méritos y la documentación de sustento, contrastados con la información de
las instituciones u organismos que las han emitido.
- Apreciación del rendimiento en la calidad de las resoluciones y de las publicaciones, pudiendo
asesorarse con profesores universitarios. Se tomará en cuenta la comprensión del problema
jurídico y la claridad de su exposición; la solidez de la argumentación para sustentar la tesis que
se acepta y refutar la que se rechaza; y el adecuado análisis de los medios probatorios, o la
justificación de la omisión.
- Análisis del avance académico y profesional del evaluado, así como de su conducta.
- Examen optativo del crecimiento patrimonial de los evaluados, para lo cual se puede contar con
el asesoramiento de especialistas.
- Estudio de diez resoluciones (sentencias, autos que ponen fin al proceso, autos en medidas
cautelares o dictámenes) que el evaluado considere importantes, y que demuestre, el desempe-
ño de sus funciones en los últimos siete años.
- Realización de un examen psicométrico y psicológico del evaluado, con asesoramiento de profe-
sionales especialistas. El pedido lo realiza el Pleno a solicitud de la Comisión.
Solamente utilizando dichos criterios el CNM logrará realizar una evaluación conforme a la Consti-
tución, respetuosa de la independencia del PJ y del MP, y plenamente razonada; y, a su vez, critica-
ble judicialmente cuando no se haya respetado el derecho a la tutela procesal efectiva en el proce-
dimiento desarrollado (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 18, PV.)

038 Proceso de ratificación de magistrados. Criterios de decisión


Es correcto que el consejero vote por la ratificación o no de un magistrado con un alto grado de valor
intrínseco, pero su decisión debe sustentarse en la apreciación obtenida en la entrevista realizada;
en los datos proporcionados por el mismo evaluado; y en los informes recolectados de instituciones
como las oficinas de control interno, la Academia de la Magistratura y otras entidades públicas,
así como la proveniente de la participación ciudadana (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05,
P, FJ. 18, PV.)

039 Proceso de ratificación de magistrados. Examinador independiente


El funcionamiento adecuado de todo órgano calificador y examinador es otro elemento esencial para
prevenir el abuso de poder por parte del Estado, y por ende, para proteger los derechos de la
persona. En efecto, el corolario fundamental de su existencia es la posibilidad de acudir ante los
órganos con el fin de asegurar la efectividad de los derechos. Es más, para que un órgano con
capacidad vigilante pueda servir de manera efectiva como órgano de control –garantía y protec-
ción de los derechos– no solo se requiere su existencia formal sino, además, su independencia e
imparcialidad, pues, como bien se ha señalado para el caso judicial, debe procurarse, según lo
expresa el artículo 139, inciso 2), de la Constitución, la independencia en el ejercicio de la fun-
ción jurisdiccional.
Esta exigencia aplicada a los consejeros debe ser considerada como un requisito de idoneidad para
participar en la evaluación de un magistrado. Los miembros del Consejo no deben tener una posi-
ción predeterminada respecto a los magistrados, a fin de que en su ámbito de actuación según
conciencia, deban ser lo más neutrales posible (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 31, PV.)

040 Proceso de ratificación de magistrados. Fundamento de la motivación de la resolución


La motivación servirá básicamente por dos razones: para la eficacia del control jurisdiccional ex
post y para lograr el convencimiento del juez respecto a la corrección y justicia de la decisión del
CNM [Consejo Nacional de la Magistratura] sobre sus derechos como ciudadano. Por tanto, la reso-
lución congruente, sustentada en la motivación, descubre su pedestal en su articulación con el
criterio de razonabilidad, a fin de regular adecuadamente el "margen de apreciación" que tiene el
consejero para resolver de manera final, pese a la sensatez y la flexibilidad que se le ha impuesto en
el ejercicio de sus funciones (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/08/05, P, FJ. 39)

99
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

[U]na interpretación literal del artículo 154, inciso 2), de la Constitución, no impide la motivación
resolutoria. Que explícitamente se haya requerido la fundamentación en las sanciones disciplina-
rias a imponer [artículo 154, inciso 3)], no implica –en ningún supuesto– que para la ratificación no
pueda exigirse también este derecho-regla como garantía de los magistrados. Se plantea, entonces,
una interpretación del precitado dispositivo, conforme a la Constitución, utilizando los principios
de unidad constitucional y eficacia práctica e integradora, solo con el fin de reconocer la eficacia de
la tutela procesal efectiva en la ratificación de jueces y fiscales.
[S]i bien se presenta como claro e interesante que exista una discrecionalidad en la actividad de los
consejeros (como la tiene cualquier juzgador), ello no puede servir como base para la vulneración de
los derechos de los jueces y fiscales; antes bien, sus resoluciones deben estar sometidas a criterios
jurídicos que reflejen los valores, principios y derechos que la Constitución reconoce (Exp. Nº 03361-
2004-AA, 12/08/05, P, FJs. 40 y 41, PVs.)

041 Proceso de ratificación de magistrados. Incongruencia de la prohibición de reingreso


de los magistrados no ratificados
Podría sostenerse que la no ratificación judicial es un acto de consecuencias aún más graves que la
destitución por medidas disciplinarias, ya que, a diferencia de esta última, el inciso 2) del artículo
154 de la Constitución dispone, literalmente, que "los no ratificados no pueden reingresar al Poder
Judicial ni al Ministerio Público". Al respecto, la Constitución señala, en el inciso 2) del artículo
154, que los jueces no ratificados no pueden reingresar al Poder Judicial o al Ministerio Público, a
diferencia del tratamiento que da a los que fueron destituidos por medida disciplinaria, para quie-
nes no rige tal prohibición de reingreso a la carrera judicial.
La no ratificación, sin embargo, no implica una sanción, por lo que la posibilidad de aplicar la
prohibición de reingresar a la carrera judicial, en principio, es incongruente, no solo con relación a
la naturaleza de la institución de la ratificación, sino también con el ordinal "d", inciso 24), del
artículo 2 de la Constitución, según el cual "nadie será procesado ni condenado por acto u omisión
que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívo-
ca, como infracción punible; ni sancionado con pena no prevista en la ley". Es incongruente, pues,
con la institución de la ratificación ya que (...) esta no constituye una sanción, sino un voto de
confianza en torno al ejercicio de la función confiada por siete años. También lo es con el ordinal "d"
del inciso 24) del artículo 2 de la Constitución, pues la prohibición de reingresar a la carrera judicial
se equipara a una sanción cuya imposición, sin embargo, no es consecuencia de haberse cometido
una falta.
Tal es la interpretación que se debe dar a aquella disposición constitucional ("Los no ratificados no
pueden reingresar al Poder Judicial ni al Ministerio Público"), pues, de otra forma, se podría caer en
el absurdo de que una decisión que expresa un simple retiro de confianza en la forma como se ha
desempeñado la función jurisdiccional y que, además, no tiene por qué ser motivada, sin embargo,
termine constituyendo una sanción con unos efectos incluso más drásticos que los que se puede
imponer por medida disciplinaria (Exp. Nº 01524-2004-AA, 10/08/04, S2, FJs. 14, 15 y 16)

042 Proceso de ratificación de magistrados. Relación entre no ratificación y debido proceso


[La no ratificación] no comporta la idea de una sanción sino solo el retiro de la confianza en el
ejercicio del cargo. Lo que significa que, forzosamente, se tenga que modular la aplicación –y titu-
laridad– de todas las garantías que comprende el derecho al debido proceso, y reducirse esta solo a
la posibilidad de la audiencia (Exp. Nº 01941-2002, 27/01/03, S1, FJ. 13)

043 Proceso de ratificación de magistrados. Sustentación de la decisión


[E]l consejero está en el deber de tomar una decisión sobre la base de los documentos e informes
presentados. Es decir, debe sustentar su decisión en los medios que considera pertinentes. De lo
expuesto, se desprende lo siguiente:
- Antes de emitirse el voto, debe existir discusión para cada caso concreto.

100
DERECHO CONSTITUCIONAL .

- Cuando realicen sus votos, los consejeros deben enumerar todos los datos que a su entender
sustentan su posición, pero no tienen la obligación de explicar cuál es el razonamiento utilizado
para llegar a tal determinación del voto.
- Esta fundamentación no es exigible a cada consejero, más si al órgano que está decidiendo la
ratificación de un magistrado.
Este es el sentido que debe otorgar a la motivación para el caso de la ratificación, en la cual debe
tenerse en cuenta tanto la razonabilidad y proporcionalidad resolutiva (Exp. Nº 03361-2004-AA,
12/08/05, P, FJ. 43, PV.)

044 Ratificación de magistrados. Acceso a la información en los procesos de ratificación


[Si bien] las decisiones de no ratificación y de ratificación no están sujetas a motivación, en modo
alguno ello implica que los elementos sobre la base de los cuales se expidió la decisión de conciencia
(como los documentos contenidos en los respectivos expedientes administrativos), no puedan ser
conocidos por los interesados o, acaso, que su acceso pueda serles negado.
[Se trata de un] derecho para todos los magistrados sujetos al proceso de ratificación, y (...) [tam-
bién un] ineludible deber de entregar toda la información disponible sobre la materia, por parte del
Consejo Nacional de la Magistratura, dentro de los parámetros señalados por la Constitución y las
leyes. El incumplimiento de dicha obligación acarrea la violación de derecho fundamental; por
tanto, es punible administrativa, judicial y políticamente (Exp. Nº 01941-2002-AA, 27/01/03, S1,
FJ. 20)

045 Resoluciones del Consejo Nacional de la Magistratura. Revisabilidad de decisiones


Sobre la base del artículo 142 de la Constitución, en el enunciado normativo del artículo 5, inciso 2,
del [Código Procesal Constitucional], (…) se puede observar que la improcedencia del amparo está
referida a las resoluciones definitivas del [Consejo Nacional de la Magistratura]. Es decir, pueden
existir resoluciones que no tengan el carácter de definitivas. Sin embargo, solamente han de ser
recurridas, a través de un proceso constitucional, las que sí lo tengan, en la medida en que carezcan
de motivación o hubieran sido dictadas sin audiencia del interesado (Exp. Nº 03361-2004-AA, 12/
08/05, P, FJ. 44)
[C]uando el artículo 142 de la Constitución establece que no son revisables en sede judicial las
resoluciones del CNM [Consejo Nacional de la Magistratura] en materia de evaluación y ratificación
de Jueces, el presupuesto de validez de dicho dispositivo reposa en la idea de que las funciones que
le han sido conferidas a dicho organismo sean ejercidas bajo los límites y alcances que la Constitu-
ción le otorga, y no bajo otros distintos, que puedan convertirlo en un ente que opera fuera o al
margen de la misma norma que le sirve de sustento. En el fondo, no se trata de otra cosa que de los
llamados poderes constituidos, que son aquellos que operan con plena autonomía dentro de sus
funciones, pero sin que tal característica los convierta en entes autárquicos que desconozcan o
hasta contravengan lo que la misma Carta les impone. El CNM, como cualquier órgano del Estado,
no es ilimitado en sus funciones, pues resulta indiscutible que estas no dejan en ningún momento
de sujetarse a los lineamientos establecidos en la Norma Fundamental. Por consiguiente, sus reso-
luciones no serán revisables en sede judicial en tanto no contravengan la Carta, lo que supone,
contrario sensu, que si son ejercidas de una forma tal que desvirtúan el cuadro de valores materia-
les o los derechos fundamentales que la Constitución reconoce, no existe ni puede existir ninguna
razón que invalide o deslegitime el control jurisdiccional efectivo. En dicho contexto, este Tribunal
no solo puede, sino que debe evaluar el tema de fondo, para determinar si se han vulnerado o no los
derechos reclamados, sin que, por contrapartida, pueda alegarse ninguna función exclusiva o excluyen-
te, o ningún campo de pretendida invulnerabilidad (Exp. Nº 00131-2004-AA, 23/04/04, S1, FJ. 1.b)

101
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

[L]a limitación contenida en el artículo 142 de la Constitución [respecto a la irrevisabilidad de las


resoluciones del CNM] no puede entenderse como exención de inmunidad frente al ejercicio de una
competencia ejercida de manera inconstitucional (Exp. Nº 01941-2002-AA, 27/01/03, S1, FJ. 7)

CONSTITUCIÓN

046 Aplicación progresiva de disposiciones de la Constitución. Recaudación presupuestal


como medio para lograr objetivos estatales
[A]un cuando el presupuesto de la República se sustenta en el principio de legalidad, y que es
inadmisible la ejecución de gastos no aprobados en la Ley de Presupuesto Anual, ello no resulta un
alegato con fuerza suficiente frente a la amenaza o vulneración de derechos, pues es el caso que, sin
involucrar mayores recursos de los ya presupuestados, los mismos puedan destinarse priorizando la
atención de situaciones concretas de mayor gravedad o emergencia (...).
Por consiguiente, (...) la recaudación presupuestal no puede ser entendida literalmente como un
objetivo en sí mismo, ya que se olvidaría su condición de medio para conseguir el logro de objetivos
estatales, cuyos fines son lograr una máxima atención en la protección de los derechos de los
ciudadanos (Exp. Nº 02016-2004-AA, 05/10/04, S1, FJ. 34)

047 Control difuso. Inaplicabilidad de norma


[E]l proceso de amparo posee una dimensión objetiva y subjetiva. En el presente caso, es de parti-
cular relevancia la dimensión objetiva debido a que, al margen de que aun cuando el proceso admi-
nistrativo se realice nuevamente y eventualmente Indecopi llegara a la misma conclusión –la in-
fracción de la recurrente por la comunicación de obras sin autorización y su sanción–, la constata-
ción de que un procedimiento se ha efectuado sustentándose en una norma incompatible con la
Constitución, impone categóricamente el ejercicio del poder-deber de control de inaplicabilidad
para así cumplir con el fin de garantizar la primacía de la Constitución (artículo II del Código
Procesal Constitucional) (Exp. N° 06135-2006-PA/TC, 19/10/07, S1, FJ. 12)

048 Control difuso. Obligación de los tribunales administrativos


[E]n mérito al deber de protección de los derechos fundamentales que tiene todo el poder público y,
en este caso, en particular, los Tribunales Administrativos, ellos deben ejercer el poder-deber de
control difuso de constitucionalidad cuando en la resolución de un procedimiento administrativo
resulta relevante la aplicación de una norma y ella es incompatible con derechos fundamentales o
con principios constitucionales que los garantizan (v.gr. legalidad, reserva de ley, entre otros). En
tal sentido, la omisión del control de constitucionalidad en sede administrativa, como en el supues-
to antes mencionado, representa, a su vez, la omisión del deber de protección de los derechos
fundamentales. En consecuencia, dado que los Tribunales Administrativos y órganos colegiados
están vinculados por el deber de protección, ellos han de ejercer el control difuso cuando el caso lo
demande (Exp. N° 06135-2006-PA/TC, 19/10/07, S1, FJ. 16)

049 Defensa de la Constitución. Principio de proporcionalidad


El principio de proporcionalidad es un principio general del derecho expresamente positivizado,
cuya satisfacción ha de analizarse en cualquier ámbito del derecho. En efecto, en nuestro ordena-
miento jurídico, este se halla constitucionalizado en el último párrafo del artículo 200 de la Consti-
tución. En su condición de principio, su ámbito de proyección no se circunscribe solo al análisis del
acto restrictivo de un derecho bajo un estado de excepción, pues como lo dispone dicha disposición
constitucional, ella sirve para analizar cualquier acto restrictivo de un atributo subjetivo de la
persona, independientemente de que aquel se haya declarado o no (Exp. Nº 00010-2002-AI, 03/01/
03, P, FJ. 195)

102
DERECHO CONSTITUCIONAL .

050 Defensa de la Constitución. Consagración de las garantías constitucionales


La Constitución de 1993 ha establecido en el Título V, denominado "Garantías Constitucionales", un
conjunto de disposiciones que regulan, entre otras previsiones, los procesos constitucionales de
hábeas corpus, amparo y hábeas data. De este modo, nuestra Norma Fundamental ha consagrado
un conjunto de garantías específicas para la protección de los derechos fundamentales, constitu-
yendo una tutela especializada (a cargo de jueces constitucionales) distinta a aquella tutela común
(a cargo de jueces ordinarios).
De este modo, los "derechos fundamentales" y las "garantías para su protección" se han constituido
como institutos que no pueden entenderse de modo aislado, pues tales derechos solo podrían "rea-
lizarse" en la medida que cuenten con mecanismos "rápidos", "adecuados" y "eficaces" para su pro-
tección. Los derechos y sus mecanismos procesales de tutela se constituyen así en el presupuesto
indispensable para un adecuado funcionamiento del sistema democrático (Exp. Nº 05374-2005-AA,
17/10/05, P, FJ. 2)

051 Defensa de la Constitución. Garantía institucional como protección de institutos cons-


titucionales
[L]a garantía institucional permite proteger a determinadas instituciones a las que se considera
componentes esenciales del ordenamiento jurídico y cuya preservación es indispensable para ase-
gurar la efectiva vigencia de los principios constitucionales. [E]sta aparece como una "(...) fijación
constitucional dotada –reconociblemente– de una eficacia reforzada (...) con una función fundamen-
tal y propia de ordenación de la comunidad constituida (...)" (Exp. Nº 00004-2006-AI, 29/03/06, P,
FJ. 100)
[U]na garantía institucional, esto es, un instituto constitucionalmente protegido que, por su pro-
pia naturaleza, impide que el legislador pueda desconocerla, vaciarla de contenido o suprimirla;
protege a la institución de los excesos que pudieran cometerse en el ejercicio de la función legis-
lativa, y persigue asegurar que, en su tratamiento jurídico, sus rasgos básicos o su identidad no
sean trastocados de forma que la conviertan en impracticable o irreconocible (Exp. 0016-2003-AI,
10/11/03, FJ. 4)
El concepto de garantía institucional ha servido de instrumento para constitucionalizar determina-
das instituciones que son parte del núcleo esencial que conforma todo ordenamiento jurídico (Exp.
Nº 0008-2006-PI/TC, 25/07/2007, P, FJ. 3.2)

052 Defensa de la Constitución. Respeto del contenido esencial de los derechos funda-
mentales
Aunque la Constitución de 1993 no tenga una cláusula semejante a la que existe en los ordena-
mientos de España o Alemania, por mandato de las cuales se exige al legislador que respete el
contenido esencial de los derechos, es claro que se trata de un límite implícito, derivado de la
naturaleza constituida de la función legislativa, que, desde luego, en modo alguno, puede equipa-
rarse a la que supuso el reconocimiento del derecho, esto es, a la del Poder Constituyente (Exp. Nº
014-2002-AI, 21/01/02, P, FJ. 94)

053 Disposiciones finales y transitorias. Noción y efectos


Mediante las (...) [disposiciones finales], la Constitución de 1993 regula la situación específica de
determinadas materias constitucionales, como los regímenes pensionarios del Decreto Ley Nº 20530;
la función interpretativa de los tratados sobre derechos humanos en la determinación del conteni-
do, alcances y límites de los derechos y libertades fundamentales; la misma prioridad del dictado de
aquello que se denomina leyes de desarrollo constitucional, por citar algunas que, por técnica cons-
tituyente, se consideró no apropiado regular en el texto mismo de la Constitución. De ahí que una
de sus características, que, como veremos inmediatamente, no la poseen las Disposiciones Transi-
torias, es que se trata de disposiciones con efectos de carácter "general" y "permanente", esto es, no
circunscritos a un ámbito temporal de eficacia (Exp. Nº 00005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 21)

103
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

054 Disposiciones finales y transitorias. Fuerza vinculante


La Constitución, en efecto, no es solo "una" norma, sino, en realidad, un "ordenamiento", que está
integrado por el Preámbulo, sus disposiciones con numeración romana y arábica, así como por la
Declaración sobre la Antártida que ella contiene. Toda ella comprende e integra el documento
escrito denominado "Constitución Política de la República del Perú" y, desde luego, toda ella posee
fuerza normativa, aunque el grado de aplicabilidad de cada uno de sus dispositivos difiera según el
modo como estén estructurados (...).
[Y]a se trate de una Disposición Final o de una Disposición Transitoria, (...) no (...) cabe la menor
duda de que estas constituyen auténticas disposiciones constitucionales, que tienen fuerza vincu-
lante y, por ello, integran el parámetro de control en cualesquiera de los procesos constitucionales
(Exp. Nº 00005-2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 21)

055 Disposiciones transitorias. Objeto


[C]on las Disposiciones Transitorias se regula el régimen temporal al cual se sujetará la regulación
de determinadas materias desarrolladas en el corpus constitucional. Por lo general, se trata de
disposiciones que poseen una eficacia circunscrita a una dimensión temporal, que, desde luego, no
incide sobre su fuerza jurídico-formal. Es decir, son disposiciones que, por su propia naturaleza,
habrán de cesar en su eficacia no bien los supuestos que temporalmente ellas regulan se agoten,
como sucede, en la actualidad, con la Sexta Disposición, que limitó temporalmente el mandato
de los alcaldes y regidores elegidos en el proceso electoral de 1993, o la Decimotercera Dispo-
sición, que facultaba al Poder Ejecutivo, entre tanto no se constituyeran las regiones, a deter-
minar la jurisdicción de los Consejos Transitorios de Administración Regional (Exp. Nº 00005-
2003-AI, 03/10/03, P, FJ. 21)

056 Interpretación en la jurisdicción ordinaria. Proscripción de interpretación literal de


disposición constitucional
[R]esulta objetable el raciocinio utilizado en sede judicial (…) pues se ha renunciado al deber de
merituar, desde la perspectiva de cualquier juzgador constitucional, si la regla contenida en el
artículo 142 de la Constitución admite una exclusiva y excluyente lectura. Las razones que susten-
tan esta afirmación son (…):
El hecho de que una norma constitucional pueda ser analizada a partir de su contenido textual, no
significa que la función del operador del Derecho se agote con un encasillamiento elemental o
particularizado, en el que se ignoren o minimicen los contenidos de otros dispositivos constitucio-
nales, tanto más cuando resulta claro que aquellos resultan siendo no un simple complemento sino,
en muchos casos, una obligada fuente de referencia, por su relación o implicancia con el dispositivo
examinado. Lo cierto es que las consideraciones sobre un determinado dispositivo constitucional
solo pueden darse cuando se desprenden de una interpretación integral de la Constitución, y no de
una parte, o de un sector de ella, como parecen entenderlo, en forma por demás errónea, los jueces
de la jurisdicción ordinaria (Exp. Nº 00131-2004-AA, 23/04/04, S1, FJ. 1.a)

CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA Y PRESUPUESTO DEL ESTADO

057 Contraloría General de la República. Control anterior en caso apartamiento temporal


o definitivo del cargo
[C]ualquier acción de personal que implique apartamiento temporal o definitivo del cargo, incluidos
los casos de vacaciones, suspensiones, licencias, etc., debe hacerse conocer previamente a su ejecu-
ción a la Contraloría General de la República dentro de los 10 días de adoptada la decisión (Exp. Nº
0172-2001-AA, 20/08/02, P, FJ. 4)

104
DERECHO CONSTITUCIONAL .

058 Cuenta General de la República. Acción contralora del legislativo


[La] acción contralora [del legislativo] se presenta de manera dual: precautoriamente, mediante la
autorización del gasto vía la aprobación de la Ley Anual de Presupuesto, y ulteriormente, mediante
el examen de la Cuenta General de la República (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 8.1)

059 Cuenta General de la República. Como materia indelegable


[N]o pueden delegarse materias que son indelegables a la Comisión Permanente, como son las
relativas a (...) [la] Ley de la Cuenta General de la República (Exp. Nº 0008-1996-AI, 23/04/97, P,
FJ. 2)

060 Deuda pública. Creación de registro de la deuda pública interna


La deuda pública externa, en franco incremento, es más o menos de conocimiento del país a través
de la información que, periódica y oficialmente, proporciona el Banco Central de Reserva del Perú.
El pago de esa deuda se programa en el Presupuesto de la República. Sin embargo, no hay ningún
registro de la deuda interna, ni se conoce a cuánto asciende la devengada y exigible, ni la que pueda
tener tal naturaleza en el futuro inmediato o mediato.
(...) [R]esulta imperativo e inexcusable que se abra un registro de tal deuda, en el que conste el
origen, la preferencia legal para la amortización y el pago, así como todos los otros datos que
permitan conocer con claridad las obligaciones asumidas por el Tesoro Público.
Este Colegiado recomienda (...) la creación de un registro de la deuda pública interna, así como de
los plazos y condiciones para su amortización paulatina y su cancelación, dentro de las posibilidades
fiscales; y sin desmedro de los servicios básicos que debe cumplir el Estado en cuanto a salud,
educación, vivienda, saneamiento y seguridad (Exp. Nº 0015-2001-AI y acumulados, 29/01/04, P,
FJ. 67)

061 Deuda pública. Pliego presupuestal común para deudas provenientes de resolucio-
nes judiciales
[L]os fondos para cubrir las deudas estatales surgidas de resoluciones judiciales, no solamente
pueden provenir del Pliego Presupuestal en donde se generó la deuda, sino también de partidas
presupuestales comunes a todos los pliegos (Exp. Nº 0015-2001-AI y acumulados, 29/01/04, P,
FJ. 17)
[A]l haberse sustituido el artículo 42 de la Ley Nº 27584 por las disposiciones del artículo 1 de la
Ley Nº 27684, que declara que "las sentencias en calidad de cosa juzgada que ordenen el pago de
suma de dinero, serán atendidas única y exclusivamente por el Pliego Presupuestario en donde se
generó la deuda (…)", se limita irrazonablemente la fuente de donde pueden surgir los montos para
cubrir las deudas estatales que provengan de sentencias judiciales. En efecto, al establecerse que
"única y exclusivamente" dichos montos provendrán del Pliego Presupuestario en el que tuvo origen
la deuda, se niega la posibilidad de afectar la existencia de partidas presupuestarias especiales
comunes a todos los pliegos para cubrir las respectivas obligaciones (Exp. Nº 0015-2001-AI y acu-
mulados, 29/01/04, P, FJ. 40)

062 Presupuesto del Sector Público. Autonomía presupuestaria del Poder Legislativo
[E]n lo que respecta al principio de separación de poderes, también presente en la elaboración de la
Ley de Presupuesto, el artículo 94 de la Constitución dispone que el Congreso de la República
gobierna su economía y sanciona su presupuesto. Por tanto, además de la preeminencia que tiene el
Congreso de la República en el proceso de elaboración de la Ley Presupuestaria, por cuanto es el
órgano que lo aprueba, la Constitución también le reconoce autonomía presupuestaria. Es decir, de
los tres Poderes del Estado, en rigor, el único que goza de autonomía presupuestaria es el Congreso
de la República, porque incluso el Poder Ejecutivo está sujeto a la decisión del Legislativo (Exp. Nº
0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 28)

105
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

063 Presupuesto del Sector Público. Canon


En nuestro ordenamiento jurídico, el canon ha sido previsto constitucionalmente en el artículo 77,
como el reconocimiento del derecho que le asiste a los gobiernos locales y regionales para recibir
una porción de lo recaudado en beneficio de su comunidad; debiendo calcularse, sobre la base de la
totalidad de ingresos y rentas provenientes de la explotación de recursos naturales de sus circuns-
cripciones (Exp. Nº 0048-2004-PI, 01/04/05, P, FJ. 51)
[El canon] no se trata de un pago, sino de una compensación del Estado a los Gobiernos Regionales
y Locales respecto a la distribución de ingresos ya recaudados. En nuestro país coexisten 6 tipos de
canon, a saber: minero, petrolero, pesquero, forestal, gasífero y de hidrocarburos. En el caso del
canon minero, la compensación será la distribución de los ingresos recaudados a las zonas donde se
explotan los recursos minerales, garantizándose la participación directa de la población local en el
beneficio del reparto. Medida que se justifica porque dicha población será la que recibirá el mayor
impacto cuando estos recursos se agoten (Exp. Nº 0048-2004-PI, 01/04/05, P, FJ. 52)
[E]l canon, es la participación de la renta económica ya recaudada dispuesta por el Estado a favor de
los gobiernos regionales y locales de las zonas de explotación de recursos (Exp. Nº 0048-2004-PI,
01/04/05, P, FJ. 53)

064 Presupuesto del Sector Público. Características de la ley anual de presupuesto


[D]ebe considerarse que entre las principales características que presenta la Ley General de Presu-
puesto, se cuentan las siguientes:
a) Es un acto de previsión y ordenamiento, destinado a regular la función administrativa y finan-
ciera del Estado.
b) Es un acto de autorización de ejecución del gasto público, concedida por el Congreso mediante
ley expresa y especial.
c) Tiene un plazo legal determinado y expiratorio para la autorización de ejecución del gasto
público (un año).
d) La existencia esencial de ejecución del gasto público, bajo responsabilidad funcional. Para tal
efecto, existen medidas de control para el correcto uso de la autorización concedida.
e) La programación y ejecución es concordante con los criterios de eficiencia de las necesidades
sociales básicas y de descentralización (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 10)

065 Presupuesto del Sector Público. Colaboración de poderes en la elaboración de la Ley


anual de presupuesto
[A]mparado en la colaboración de poderes es que se desarrolla el proceso de elaboración y aproba-
ción de la Ley de Presupuesto, [se comprueba] que, por un lado, la iniciativa legal corresponde al
Poder Ejecutivo y al Ministro de Economía y Finanzas la sustentación ante el Pleno del pliego de
ingresos del presupuesto; y, por otro, que corresponde al Congreso de la República su aprobación
(Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 26)

066 Presupuesto del Sector Público. Como acto parlamentario de autorización


[La decisión parlamentaria s]erá autoritativa cuando fija el alcance de las competencias del Ejecuti-
vo en materia económico-administrativa de acuerdo a tres factores: El temporal (anualidad), el
cualitativo (especificidad y finalidad de la materia presupuestal) y el cuantitativo (monto máximo a
gastar) (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 8.4)

067 Presupuesto del Sector Público. Como acto parlamentario de previsión


[La decisión parlamentaria s]erá previsional cuando se enumeran los ingresos fiscales del Estado y
se valoran comparativamente con los gastos fiscales a realizarse dentro del periodo presupuestal
(Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 8.4)

106
DERECHO CONSTITUCIONAL .

068 Presupuesto del Sector Público. Fines de la actividad presupuestal


[L]os fines de la actividad presupuestal pueden resumirse en los cuatro siguientes:
a) Facilitar el conocimiento y control político-parlamentario del programa económico del Ejecutivo.
b) Coadyuvar a la ejecución eficiente y a la fiscalización administrativo-financiera por parte de la
Contraloría General de la República.
c) Prever los posibles efectos económicos y sociales de los programas de ingresos y gastos fiscales
durante un ejercicio presupuestal.
d) Interpretar, a través de los programas de obras, servicios y cometidos, el sentido de la noción
bien común (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 7)

069 Presupuesto del Sector Público. Ley anual de presupuesto


La Ley Anual de Presupuesto es el instrumento legal mediante el cual el sector público periódica-
mente programa sus actividades y proyectos en atención a sus metas y objetivos. En ese sentido, tal
como lo establece el artículo 77 de la Constitución, la administración económica y financiera del
Estado se rige por la Ley de Presupuesto que anualmente aprueba el Congreso de la República. En
contraposición a las prácticas de las monarquías absolutistas en donde existía la política de perpe-
tuidad de las contribuciones, pues se tenía garantizada la obtención de fondos sin tener que renovar
las convocatorias a los entes de naturaleza parlamentaria de la época, la adopción estatalista de las
ideas liberales en el siglo XIX origina la imposición de un régimen de temporalidad de los fondos y
la previa aprobación democrática del gasto (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 5)

070 Presupuesto del Sector Público. Participación del poder ejecutivo en la elaboración
de la Ley anual de presupuesto
[E]l Poder Ejecutivo concentra importantes competencias relacionadas con la elaboración de la Ley
de Presupuesto, que incluso pueden llegar al nivel del Congreso de la República, pues, por mandato
del artículo 80 de la Constitución, puede convertirse en legislador presupuestal. En tal sentido,
estos dos Poderes del Estado son actores privilegiados para determinar el presupuesto del sector
público, pero no son los únicos (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 30)

071 Presupuesto del Sector Público. Participación del Poder Judicial en la elaboración de
la Ley anual de presupuesto
[Los] mandatos constitucionales [derivados del artículo 139 de la Constitución] determinan que el
Poder Judicial también participe en el proceso de elaboración de la Ley de Presupuesto. Para estos
efectos, la Constitución establece, en el artículo 145, que el Poder Judicial presente su proyecto de
presupuesto al Poder Ejecutivo y lo sustente ante el Congreso de la República y, conforme al artículo
80 de la misma norma, que sea el Presidente de la Corte Suprema quien sustente el pliego corres-
pondiente al Poder Judicial (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 35)
[E]stas (...) normas constitucionales [artículos 79 y 94] permiten que el Congreso de la República
pueda, eventualmente, aumentar su presupuesto, y no por ello podemos afirmar que se vulnera el
principio de unidad presupuestal o la exclusividad del Ejecutivo en la elaboración y presentación del
proyecto general de presupuesto, ya que el Poder Ejecutivo y el Congreso de la República tendrán
que financiar el eventual exceso en su presupuesto con sujeción a los límites que impone la propia
Constitución. Lo mismo puede afirmarse con relación al Poder Judicial, porque en última instancia
lo que plantea la Constitución, respecto al tema presupuestario, es que los Poderes del Estado
concierten una equitativa asignación de los recursos públicos a través de todo el proceso presu-
puestario, tanto en la etapa de formulación del proyecto general –que deberá presentar el Ejecuti-
vo– como en el momento de discusión y posterior aprobación por parte del Congreso de la República
(Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 37)
[S]i bien la Constitución reconoce la exclusividad del Poder Ejecutivo en la iniciativa legal para
presentar el proyecto de ley de presupuesto, es decir solo él es el habilitado para iniciar el procedi-
miento legislativo que culminará con la aprobación del proyecto de ley, esto no quiere decir que no

107
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

exista una previa coordinación y negociación, propia de un sistema democrático, a los efectos de
determinar los montos y las asignaciones presupuestarias que corresponden a los diferentes orga-
nismos estatales (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 39)
[L]a política general del gobierno y la formulación del presupuesto están limitadas por los paráme-
tros que fija la propia Constitución (...). En tal sentido, debe quedar establecido que el Poder Judi-
cial, como Poder del Estado, no está sujeto a una determinada política general de un gobierno
determinado, sino a las obligaciones que la Constitución le asigna directamente. Por ello, corres-
ponde al Poder Judicial, en cuanto a sus funciones y con base en la independencia que le es consus-
tancial, fijar autónomamente sus objetivos institucionales que, obviamente, tienen un componente
presupuestario. La garantía de la independencia del Poder Judicial también se manifiesta a través
del rol que debe cumplir en el proceso presupuestario puesto que, de no ser así, se corre el riesgo
de su sometimiento al gobierno que le toque dirigir el Poder Ejecutivo (Exp. Nº 0004-2004-CC,
31/12/04, P, FJ. 40)
[C]uando el artículo 145 de la Constitución dispone que el Poder Judicial presenta su proyecto de
presupuesto al Poder Ejecutivo y lo sustenta ante el Congreso, la Constitución está habilitando al
Poder Judicial para que participe en el proceso presupuestario presentando su proyecto de presu-
puesto al Poder Ejecutivo sin que este último lo modifique, para su integración al proyecto general
de presupuesto y posterior sustentación ante el Congreso de la República, puesto que, dada su
condición de Poder del Estado y atendiendo a las funciones que debe cumplir y al lugar que ocupa en
la configuración de nuestro sistema democrático, le corresponde, al igual que el Poder Ejecutivo,
sustentar directamente su presupuesto ante el Congreso de la República para su aprobación o
modificación, dentro de los límites que la propia Constitución impone, ya que esta competencia es
garantía de su independencia; de no ser así, tal garantía se convertiría en ilusoria (Exp. Nº 0004-
2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 41)
El cumplimiento de las normas constitucionales delimitan los parámetros y los principios constitu-
cionales prespuestarios con los cuales se debe elaborar el proyecto y la Ley de Presupuesto también
vinculan al Poder Judicial, el cual, con base en el principio de colaboración de poderes, deberá
formular su proyecto en coordinación con el Poder Ejecutivo, a fin de determinar los montos fijados
a partir de los límites y principios impuestos por la Constitución, y garantizando la competencia que
le reconoce el artículo 145 de la Constitución (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 43)

072 Presupuesto del Sector Público. Participación del poder legislativo en la elaboración
de la Ley anual de presupuesto
[S]i bien el principio de colaboración de poderes está presente en el proceso de elaboración de la Ley
de Presupuesto, la Constitución otorga preeminencia al Congreso de la República en esta materia.
En efecto (...) conforme al artículo 45 de la Constitución, el poder emana del pueblo y, conforme al
principio representativo consagrado en el artículo 43 de la misma norma, concordante con el artícu-
lo 77 y a los incisos 1) y 4) del artículo 102 de la Constitución, corresponde al Congreso de la
República, aprobar el Presupuesto de la República, salvo el caso previsto en el segundo párrafo del
artículo 80 de la Constitución. En consecuencia, es el Poder Legislativo, en representación del
pueblo, quien tiene la última decisión, pues le corresponde determinar cómo se distribuyen los
montos y la asignación de las partidas que, en definitiva, son los recursos del pueblo (Exp. Nº 0004-
2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 27)

073 Presupuesto del Sector Público. Perspectiva administrativa


El presupuesto es concurrentemente, ab initio, un instrumento contable de previsión y, ex post, un
texto confrontativo que establece un balance de resultados de la gestión gubernamental durante un
determinado lapso (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 8.3)

074 Presupuesto del Sector Público. Perspectiva económica


El presupuesto es un instrumento insoslayable para la aplicación de la política económica. En efec-
to, (...) su existencia prevé y guía la conducta de los agentes económicos (Exp. Nº 0004-2004-CC,
31/12/04, P, FJ. 8.2)

108
DERECHO CONSTITUCIONAL .

075 Presupuesto del Sector Público. Perspectiva jurídica


El presupuesto emana de un acto legislativo que otorga eficacia y valor jurídico a la política econó-
mica. El presupuesto surge de la acción parlamentaria en una ley con trámite diferenciado, debido
a su naturaleza especial y a la importancia que tiene per se; además de tener una vigencia limitada
y predeterminada con una función específica y constitucionalmente diferida. Dado su carácter jurí-
dico, se presenta como la condición legal necesaria para que el Ejecutivo ejerza algunas de sus
competencias.
En suma, el presupuesto se configura como una ley en su cabal sentido, ya que, a pesar de provenir
de una iniciativa ajena al Parlamento, este, después de la correspondiente discusión, puede modifi-
car total o parcialmente el proyecto presentado por el Ejecutivo.
Restringiendo la temática presupuestal a lo político y jurídico, cabe señalar que la decisión parla-
mentaria es simultáneamente de previsión y autorización (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ.
8.4)

076 Presupuesto del Sector Público. Perspectiva política


El presupuesto es un instrumento clave en el desenvolvimiento de las funciones de gobierno y
control. En el ámbito gubernativo expresa la decisión legislativa relativa al financiamiento de la
orientación de la política económica y la aprobación del programa detallado de la ejecución o reali-
zación de obras, servicios y cometidos (actividades) estatales (...).
En el ámbito contralor expresa una autorización legislativa limitativa del Ejecutivo que facilita la
fiscalización del Legislativo y de la Contraloría General de la República, relativa a la ejecución de la
política económica y, particularmente, de la habilitación de las competencias para la realización de
los gastos e inversiones públicas.
Dicha acción contralora se presenta de manera dual: precautoriamente, mediante la autorización
del gasto vía la aprobación de la Ley Anual de Presupuesto, y ulteriormente, mediante el examen de
la Cuenta General de la República (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 8.1)

077 Presupuesto del Sector Público. Principio de anticipación


[El principio de anticipación, p]revisto en los artículos 78 y 80 de la Constitución, que presupone la
obligación de que la Ley de Presupuesto sea aprobada con anterioridad a su ejecución, y que, para
ello, el Estado programe financiera y administrativamente sus actividades y proyectos, en atención
a determinadas y preestablecidas metas y proyectos (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.7)

078 Presupuesto del Sector Público. Principio de anualidad


[El principio de anualidad, p]revisto en el artículo 77 de la Constitución, y por el cual la ejecución
presupuestal debe realizarse dentro de un plazo preciso, determinado y extinguible de un año
calendario; es decir, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. (...) Dicho plazo se justifica porque las
situaciones financieras son variables en el tiempo (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.8)

079 Presupuesto del Sector Público. Principio de competencia


[El principio de competencia, p]revisto en los artículos 78, 79, 80, 160 y 162 de la Constitución, y
en la Tercera Disposición Final de la Ley Nº 28301, (...) delimita la esfera de actuación y funciones
de las instituciones del Estado en el inicio del proceso que culmina con la promulgación de la Ley de
Presupuesto (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.2)

080 Presupuesto del Sector Público. Principio de equilibrio financiero


[El principio de equilibrio financiero, p]revisto en el artículo 78 de la Constitución, que establece
que el presupuesto debe contener todos los ingresos y gastos del Estado debidamente balanceados,
a efectos de evitar que el déficit fiscal genere un proceso perturbador de la normal marcha económi-
ca del país (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.4)

109
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

081 Presupuesto del Sector Público. Principio de estructuración


[El principio de estructuración, p]revisto en el artículo 77 de la Constitución, que establece que la
configuración de la Ley del Presupuesto se sujeta a dos ámbitos: el gobierno central y las instancias
descentralizadas que comprenden el universo de órganos y organismos dotados de autonomía (Ban-
co Central de Reserva, Tribunal Constitucional, etc.) (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.10)

082 Presupuesto del Sector Público. Principio de exactitud


[El principio de exactitud, p]revisto en el artículo 77 de la Constitución, y que impone consignar la
totalidad de los recursos y gastos fiscales en atención al verdadero y real rendimiento de las fuentes
de percepción de renta estatal, constituyéndose en la descripción cabal de las funciones y servicios
que efectuará el órgano ejecutivo en su condición de responsable de la administración (Exp. Nº
0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.6)

083 Presupuesto del Sector Público. Principio de justicia presupuestaria


[El principio de justicia presupuestaria, c]ontemplado en los artículos 16 y 77 de la Constitución,
que establece que la aprobación o autorización para la captación de ingresos y la ejecución de
gastos supone un compromiso con la consagración de valores comunitarios y la construcción del
bien común. De allí que los fines estatales previstos en el texto fundamental de la República se
constituyan en la razón de ser y en el sentido de la actividad presupuestal (Exp. Nº 0004-2004-CC,
31/12/04, P, FJ. 9.3)

084 Presupuesto del Sector Público. Principio de legalidad presupuestaria


[El principio de legalidad presupuestaria p]revisto en el artículo 78 de la Constitución, que estable-
ce una reserva de ley respecto al instrumento normativo viabilizador de su vigencia; ello implica
que solo mediante un dispositivo de dicho rango se puede aprobar o autorizar la captación de los
ingresos fiscales y efectuar los gastos de la misma naturaleza. Por consiguiente, sin la previa exis-
tencia de una Ley de Presupuesto, es jurídicamente imposible proceder a la ejecución presupuestal.
Este principio dispone, adicionalmente, que la elaboración y aprobación del presupuesto está condi-
cionado a requisitos de forma y tiempo que no pueden ser inobservados (Exp. Nº 0004-2004-CC,
31/12/04, P, FJ. 9.1)

085 Presupuesto del Sector Público. Principio de no afectación


[El principio de no afectación, p]revisto en el artículo 79 de la Constitución, que señala como regla
general que los recursos del Estado deben formar una única argamasa económica, tornando indis-
tingible el origen de su procedencia a fin de que sean utilizados para cubrir la totalidad de los
gastos. La verificación práctica de dicho principio comporta el impedimento de que determinados
ingresos fiscales sean empleados para cubrir gastos específicos.
(...) Por excepción, dicho principio puede ser inaplicado cuando exista una solicitud del Poder Ejecu-
tivo, a fin de que el Congreso apruebe un tributo con un fin predeterminado (Exp. Nº 0004-2004-
CC, 31/12/04, P, FJ. 9.11)

086 Presupuesto del Sector Público. Principio de programación


[El principio de programación, p]revisto en el artículo 77 de la Constitución, que señala la obligato-
riedad de la determinación de las metas previstas del gasto público para el desarrollo nacional.
Dicho principio supone la necesidad de exponer las políticas de acción gubernamental que deberán
ejecutar las entidades públicas en cada ejercicio presupuestal. La programación presupuestal con-
lleva un proceso permanente de raciocinio, proyección y previsión, que permite el establecimiento
de determinadas metas gubernamentales que obligan necesariamente a la asignación de recursos
económicos (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.9)

110
DERECHO CONSTITUCIONAL .

087 Presupuesto del Sector Público. Principio de unidad


[El principio de unidad, p]revisto en el artículo 77 de la Constitución, que establece que el presu-
puesto debe incluir la totalidad de los recursos y gastos considerados para un ejercicio presupuestal
dentro de un solo y único texto normativo.
(...) [D]icho principio descansa en dos razones fundamentales: la financiera y la política. La primera
consiste en percibir el presupuesto como una regla de orden y claridad que traduzca un genuino y
auténtico estado de la situación financiera del país; y, por ende, que refleje la realidad de la obten-
ción de los recursos públicos y su aplicación o gasto. De allí que se proscriba la multiplicación de los
presupuestos y las cuentas singulares, ya que impediría tener una visión global más clara de los
ingresos y gastos públicos. La razón política consiste en señalar que la unidad acrecienta la eficien-
cia y la eficacia para el control que sobre el parlamento ejerce la Contraloría General de la República
(Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 9.5)

088 Presupuesto del Sector Público. Procedimiento de aprobación de la Ley anual de pre-
supuesto
[E]l procedimiento legislativo de aprobación de la Ley de Presupuesto está sujeto al siguiente trámite:
La remisión del proyecto de Ley de Presupuesto por el Presidente de la República al Congreso,
dentro de un plazo que vence el 30 de agosto de cada año, y que debe estar efectivamente equi-
librado, conforme lo dispone el artículo 78 de la Constitución (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04,
P, FJ. 24.1)
La elaboración del dictamen de la Comisión de Presupuesto del Congreso de la República que,
previo análisis en sesiones públicas, es presentado al Pleno para su debate en el plazo previsto en el
artículo 81-c de su Reglamento (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 24.2)
La sustentación por el Ministro de Economía y Finanzas, ante el Pleno del Congreso, del pliego de
ingresos y, por cada ministro, de los respectivos pliegos de egresos, así como por el Presidente de la
Corte Suprema, el Fiscal de la Nación y el Presidente del Jurado Nacional de Elecciones, según el
artículo 80 de la misma Carta; y por los otros titulares de pliegos en la forma prevista por otras
disposiciones constitucionales y legales; en debate que se inicia el 15 de noviembre (Exp. Nº 0004-
2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 24.3)
La remisión de la autógrafa de la Ley de Presupuesto al Poder Ejecutivo hasta el 30 de noviembre,
de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 80 de la propia Constitución (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/
12/04, P, FJ. 24.4)
[E]n el supuesto de que la autógrafa de la Ley de Presupuesto no sea remitida al Poder Ejecutivo
hasta el 30 de noviembre, entra en vigencia el Proyecto de este, que es promulgado por decreto
legislativo, según lo dispone el segundo párrafo del artículo 80 de la Constitución. Asimismo, según
el citado artículo, el Ministro de Economía y Finanzas sustenta, ante el Pleno del Congreso, el pliego
de ingresos (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 29)

089 Presupuesto del Sector Público. Regalías


[L]a regalía es la contraprestación del titular de la concesión minera a los gobiernos regionales y
locales por la explotación de recursos naturales no renovables, justificada en la necesidad de la
Nación de recibir beneficios de sus propios recursos antes de que se agoten (Exp. Nº 0048-2004-PI,
01/04/05, P, FJ. 53)

090 Presupuesto del Sector Público. Relación de los principios de legalidad presupuesta-
ria y de efectividad de las sentencias
Dicho principio [de legalidad presupuestaria], que se deriva del artículo 77 de la Constitución Polí-
tica del Estado, implica que el pago de las sumas de dinero ordenado por una resolución judicial
firme, solo podrá ser cumplido con cargo a la partida presupuestal correspondiente. En los alcances

111
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

de dicho principio de legalidad presupuestaria se encuentra, por un lado, el origen del llamado
privilegio de la autotutela ejecutiva de la administración, esto es, que el cumplimiento de las sen-
tencias condenatorias contra la administración haya de estar sujeto al cumplimiento de un procedi-
miento administrativo ante el órgano estatal deudor; y, por otro, la posibilidad de diferir la ejecu-
ción forzada, por un lapso razonable, sobre los bienes del Estado de dominio privado (Exp. Nº 0015-
2001-AI, 29/01/04, P, FJ. 39)
El principio de legalidad presupuestaria debe armonizarse con el de efectividad de las sentencias
judiciales. La preservación del primero no justifica el desconocimiento o la demora irracional en el
cumplimiento de las sentencias judiciales. En consecuencia, debe darse preferencia al pago de las
deudas más antiguas y reconocerse los intereses devengados por demoras injustificadas del pago
(Exp. Nº 0015-2001-AI, 29/01/04, P, FJ. 50)
La eventual colisión entre el principio de legalidad presupuestaria y el principio de efectividad de
las sentencias judiciales debe resolverse sobre la base de los test de proporcionalidad y razonabili-
dad, ponderando a cuál de esos principios debe dársele mayor peso y sin desconocer, sin embargo,
la importancia del otro (Exp. Nº 0015-2001-AI, 29/01/04, P, FJ. 51)

091 Procedimiento de aprobación del presupuesto. Colaboración de poderes


[A]mparado en la colaboración de poderes es que se desarrolla el proceso de elaboración y aproba-
ción de la Ley de Presupuesto. (...) [P]or un lado, la iniciativa legal corresponde al Poder Ejecutivo y
al Ministro de Economía y Finanzas la sustentación ante el pleno del pliego de ingresos del presu-
puesto; y, por otro, (...) corresponde al Congreso de la República su aprobación (Exp. Nº 0004-2004-
CC, 31/12/04, P, FJ. 26)

092 Procedimiento de aprobación del presupuesto. Vigencia directa del proyecto del Po-
der Ejecutivo
[E]n el supuesto de que la autógrafa de la Ley de Presupuesto no sea remitida al Poder Ejecutivo
hasta el 30 de noviembre, entra en vigencia el Proyecto de este, que es promulgado por decreto
legislativo, según lo dispone el segundo párrafo del artículo 80 de la Constitución (Exp. Nº 0004-
2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 29)

093 Proyecto de Ley anual de presupuesto. Coordinación y negociación del Poder Ejecuti-
vo con otros organismos
[S]i bien la Constitución reconoce la exclusividad del Poder Ejecutivo en la iniciativa legal para
presentar el proyecto de ley de presupuesto, es decir solo él es el habilitado para iniciar el procedi-
miento legislativo que culminará con la aprobación del proyecto de ley, esto no quiere decir que no
exista una previa coordinación y negociación, propia de un sistema democrático, a los efectos de
determinar los montos y las asignaciones presupuestarias que corresponden a los diferentes orga-
nismos estatales (Exp. Nº 0004-2004-CC, 31/12/04, P, FJ. 39)

094 Proyecto de Ley anual de presupuesto. Vulneración del principio de equilibrio presu-
puestario
[S]i no se tiene asegurado el financiamiento (a través de ingresos propios) de cualquier incremento
salarial, y aun así este se aprueba, las autoridades municipales estarían no solo soslayando el cum-
plimiento de las normas presupuestales (...), al adquirir obligaciones dinerarias de inexorable cum-
plimiento sin contar previamente con los recursos necesarios para ser cubiertos, sino al mismo
tiempo transgrediendo el principio de equilibrio presupuestario reconocido en el artículo 78 de la
Constitución. Es decir, se encuentra prohibido incluir en el presupuesto autorizaciones de gasto sin
el correspondiente financiamiento (Exp. Nº 1035-2001-AC, 05/08/02, P, FJ. 11)

112
DERECHO CONSTITUCIONAL .

DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN

095 Deber de honrar al Perú. Vinculación del legislador


[Se impone] al legislador el deber de (...) honrar al Perú (...) cuando en el legítimo ejercicio de sus
competencias, y en representación del pueblo peruano, considere establecer o modificar el Himno
Nacional (Exp. Nº 0044-2004-AI, 18/05/05, P, FJ. 39)

096 Deber de proteger los intereses nacionales. Vinculación de los ciudadanos


[N]o solo el Estado sino que cada uno de los peruanos tienen el deber de proteger los intereses
nacionales, tal como lo señala el artículo 38 de la Constitución (Exp. Nº 0006-2000-AI, 11/04/02,
P, FJ. 2)

097 Deber de proteger los intereses nacionales. Vinculación de los gobiernos regionales
Los gobiernos regionales, al tener un deber de cooperación leal, o de lealtad regional, en la conse-
cución de los fines estatales, no pueden dictar normas que se encuentren en contradicción con los
intereses nacionales (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/05, P, FJ. 42)
[L]os intereses nacionales deben llegar a modular la eficacia de la autonomía regional, más aún si se
tiene en cuenta que esta está sujeta a parámetros constitucionales que le dotan de validez y eficacia
(Exp. Nº 0002-2005-AI, 18/02/05, P, FJ. 37)

098 Deberes con la Constitución. Deber de cumplimiento


[T]al como lo dispone expresamente el artículo 38 de la Constitución, es una obligación ciudadana
el respetar, cumplir y defender los principios, valores, derechos y obligaciones contenidos en dicho
texto. Por consiguiente, es inadmisible que se obre con arbitrariedad, rechazando el sometimiento
al derecho y despreciando los derechos fundamentales de la persona (Exp. Nº 1546-2002-AA, 28/
01/03, S2, FJ. 3)

099 Deberes con la Constitución. Deber de respeto por parte de los gobiernos regionales
[L]os gobiernos regionales tienen la obligación genérica de respetar la Constitución y las leyes que
por encargo de ella limitan su actuación competencial (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/
05, P, FJ. 43)

100 Deberes con la Constitución. Proyección de la eficacia de la Constitución


De conformidad con el artículo 38 de la Constitución, "Todos los peruanos tienen el deber (...) de
respetar, cumplir (...) la Constitución (...)". Esta norma establece que la vinculatoriedad de la Cons-
titución se proyecta erga omnes, no solo al ámbito de las relaciones entre los particulares y el
Estado, sino también a aquellas establecidas entre particulares. Ello quiere decir que la fuerza
normativa de la Constitución, su fuerza activa y pasiva, así como su fuerza regulatoria de relaciones
jurídicas se proyecta también a las establecidas entre particulares, aspecto denominado como la
eficacia inter privatos o eficacia frente a terceros de los derechos fundamentales. En consecuencia,
cualquier acto proveniente de una persona natural o persona jurídica de derecho privado, que
pretenda conculcar o desconocerlos (...) resulta inexorablemente inconstitucional (Exp. Nº 1124-
2001-AA, 11/07/02, P, FJ. 6)

DEFENSA NACIONAL

101 Sistema de Defensa Nacional. Ámbito interno


[D]e acuerdo a lo prescrito en el artículo 163 de la Norma Suprema, es deber del Estado garantizar
la seguridad de la Nación y la defensa nacional, de modo integral y permanente, en sus ámbitos
interno y externo. En el ámbito interno, que es el que nos ocupa, resulta primordial la tutela de la

113
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

defensa nacional, que es interés general, a la que toda persona, natural o jurídica, está obligada a
colaborar por mandato expreso contenido en el numeral acotado, más aún si el país ha atravesado
dramáticas épocas de violencia terrorista, como hoy de inseguridad ciudadana (Exp. Nº 00774-
2005-HC, 08/03/05, P, FJ. 9)
Mediante la "defensa interna" se promueve y asegura el ambiente de normalidad y tranquilidad
pública que se requiere para el desarrollo de las actividades y esfuerzos concurrentes a la obtención
del bienestar general en un escenario de seguridad. Asimismo, supone la realización de acciones
preventivas y de respuesta que adopta el gobierno permanentemente en todos los campos de la
actividad nacional, para garantizar la seguridad interna del Estado. Esa seguridad puede verse
afectada por cualquier forma de amenaza o agresión que tenga lugar dentro del territorio nacional,
sea que provengan del interior, exterior, de la acción del hombre o, incluso, de la propia naturaleza.
El fin de las actividades de defensa interna es garantizar el desarrollo económico y social del país,
impedir agresiones en el interior del territorio, viabilizar el normal desarrollo de la vida y acción del
Estado, y garantizar el ejercicio pleno de los derechos y libertades fundamentales (Exp. Nº 00017-
2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 32)

102 Sistema de Defensa Nacional. Aplicación del test de razonabilidad y proporcionali-


dad en intervenciones estatales
[A]l encontrarse todos obligados a participar en la Defensa Nacional, bajo un estado de normalidad
o anormalidad constitucionales, la intervención estatal sobre cualesquiera de los derechos funda-
mentales y, en su caso, sobre los órganos constitucionales autónomos, no solo ha de tener que
encontrarse necesariamente acorde con esas garantías, derechos y principios constitucionales que
los rigen, sino también sujetas a su inexorable conformidad con el test de razonabilidad y proporcio-
nalidad (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 63)
[El artículo 163 de la Constitución] no puede interpretarse como la de una disposición derogatoria
de las demás garantías que la Constitución reconoce tanto a los órganos constitucionales autóno-
mos, como a las personas, durante un estado de emergencia (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04,
P, FJ. 62)

103 Sistema de Defensa Nacional. Asignación de recursos de regalías mineras


Las Fuerzas Armadas y Policía Nacional son instituciones que coadyuvan al desarrollo sostenible del
país, lo cual motiva la necesidad de un estímulo y un beneficio para tales instituciones, y hacia ese
punto debe estar orientada la Ley de la Regalía Minera para ser plenamente constitucional. Por
tanto, asumiendo que, como bien lo señala el artículo 171 de la Constitución, "las Fuerzas Armadas
y la Policía Nacional participan en el desarrollo económico y social del país, y en la defensa civil de
acuerdo a ley", es correcto concluir, a la luz del artículo 2 de la Ley Nº 28258, que las contrapresta-
ciones económicas que paguen los concesionarios por la explotación de los recursos minerales me-
tálicos y no metálicos, se destinen también a la Defensa Nacional, tal como se desprende del artícu-
lo 163 de la Constitución (Exp. Nº 00048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 118)

104 Sistema de Defensa Nacional. Carácter permanente e integral


[D]e conformidad con el artículo 163 de la Constitución, in fine, "Toda persona, natural o jurídica,
está obligada a participar en la Defensa Nacional", concepto este último que involucra el orden
interno, como antes se ha expuesto. Empero, debe advertirse, por un lado, que dicha obligación no
solo se circunscribe al caso de que se hubiese declarado un estado de excepción, pues la Defensa
Nacional es permanente e integral (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 62)

105 Sistema de Defensa Nacional. Diferencia entre seguridad nacional y seguridad ciu-
dadana
El concepto de Seguridad Nacional no debe confundirse con el de seguridad ciudadana. Aquella
implica un peligro grave para la integridad territorial, para el Estado de Derecho, para el orden
constitucional establecido: es la violencia contra el Estado y afecta los cimientos del sistema

114
DERECHO CONSTITUCIONAL .

democrático (...) Supone, pues, un elemento político o una ideología que se pretende imponer, y
solo puede equipararse a la seguridad ciudadana por excepción o emergencia, cuando esta es per-
turbada gravemente. La seguridad ciudadana normalmente preserva la paz, la tranquilidad y la
seguridad de los ciudadanos, sin mediar el factor político y/o el trasfondo ideológico en su vulnera-
ción. Quien delinque contra la seguridad ciudadana, no se propone derrocar o amenazar al régimen
político constitucionalmente establecido, a fin de imponer uno distinto o una distinta ideología
(Exp. Nº 00005-2001-AI, 15/11/01, P, FJ. 2)

106 Sistema de Defensa Nacional. Participación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional
Por los ámbitos en los cuales se desarrolla la Defensa Nacional, en ella participan todos los miem-
bros de la Nación, entre ellos las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Sin embargo, esta partici-
pación de los profesionales de las armas no significa que dicho sistema se circunscriba a las decisio-
nes estatales relacionadas con prácticas militares, de tipo castrense o policial. En efecto, si la defen-
sa nacional involucra un conjunto de medidas y previsiones que adopta el Estado con el fin de
garantizar la seguridad de la Nación en todos los ámbitos, es evidente entonces que el aspecto
militar o policial no puede entenderse sino como solo una de esas áreas (Exp. Nº 00017-2003-AI,
16/03/04, P, FJ. 31)

107 Sistema de Defensa Nacional. Seguridad nacional como presupuesto del desarrollo
El Estado es la estructura que concentra el poder político delegado por el pueblo soberano para que
cumpla con determinados fines en procura del bienestar general. Es por ello que le corresponde
elaborar políticas públicas con el objetivo de lograr el desarrollo social, económico y cultural del
país, así como garantizar la plena vigencia de los derechos fundamentales. Entre ellas, una de las
más importantes es la concerniente a la seguridad, pues esta constituye no solo un presupuesto
para el desarrollo, sino también el escenario dentro del cual los derechos fundamentales pueden
ejercerse. Sin seguridad no hay desarrollo, ni ejercicio pleno de los derechos y libertades fundamen-
tales. Ambos (seguridad y desarrollo), son necesarios para alcanzar el bienestar. De ahí que el
artículo 163 de la Constitución establezca, como una de las tareas fundamentales del Estado perua-
no, la de garantizar la seguridad de la Nación, a través de un Sistema de Defensa Nacional (Exp. Nº
00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 29)

108 Sistema de Defensa Nacional. Vinculación de la seguridad nacional con la defensa na-
cional
La Constitución (...) caracteriza a la Seguridad Nacional como un bien jurídico íntimamente vincu-
lado a la Defensa Nacional, más que a la seguridad ciudadana o al llamado orden público interno
(Exp. Nº 00005-2001-AI, 15/11/01, P, FJ. 2)

109 Sistema de Defensa Nacional. Dirección del Presidente de la República


[E]l Presidente de la República tiene, entre otras atribuciones, las de velar por el orden interno y
la seguridad exterior; presidir el sistema de defensa nacional (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04,
P, FJ. 37)

DEFENSORÍA DEL PUEBLO

110 Atribuciones de la Defensoría del Pueblo. Supuestos de ejercicio de atribuciones


[Para la] Defensoría del Pueblo (...) [l]as (...) normas (...) para ser conformes a la Constitución,
requieren que los poderes públicos, en especial las administraciones policiales y militares, así como
los órganos jurisdiccionales, las interpreten adoptando criterios objetivos y razonables. De otro
modo se estaría admitiendo la posibilidad de decisiones arbitrarias lo cual está vedado en un Estado
de Derecho, donde no deben quedar zonas exentas de control. En efecto, ‘los principios de soberanía
del pueblo, del Estado democrático de derecho y de la forma republicana de gobierno’, mencionados

115
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

en el artículo 3 de la Constitución, respaldan el derecho de todo ser humano a exigir un uso razona-
ble de los poderes públicos, derecho que se refuerza con la sujeción de todo el Estado al principio de
distribución, por el que su poder siempre está limitado por la Constitución y las leyes, como procla-
ma el artículo 45 del texto constitucional (Exp. Nº 00090-2004-AA, 05/07/04, P, FJ. 17)
La Defensoría del Pueblo (...) ha afirmado que las temperaturas excesivamente bajas de la zona
donde se halla el establecimiento penal ponen en grave riesgo la salud humana. Sin embargo, esa
afirmación es válida solo para determinadas personas que no se adaptan a lugares ubicados en la
Cordillera de los Andes (Exp. Nº 01429-2002-HC, 19/11/02, P, FJ. 9)
[C]uando la Defensoría del Pueblo expresa su preocupación e invoca al Tribunal para que establezca
criterios de uniformidad, se refiere (...) [a la distribución del costo del servicio entre los contribu-
yentes], ya que la determinación de costos por un servicio prestado solo puede ser establecido a
ciencia cierta por quien presta el servicio (Exp. Nº 0041-2004-AI, 11/11/04, P, FJ. 28)

111 Defensoría del Pueblo. Inmunidad


[La inmunidad s]e trata de una garantía procesal penal de carácter político de la que son titulares
los cuerpos legislativos de un Estado a favor de sus miembros, de forma tal que estos no puedan ser
detenidos ni procesados penalmente, sin la aprobación previa del Parlamento. Su objeto es prevenir
aquellas detenciones o procesos penales que, sobre bases estrictamente políticas, pretendan per-
turbar el debido funcionamiento del Congreso o alterar su conformación (...).
[E]l constituyente ha extendido la garantía de la inmunidad parlamentaria al Defensor del Pueblo
(artículo 161) y a los miembros del Tribunal Constitucional (artículo 201) (Exp. Nº 00006-2003-AI,
01/12/03, P, FJ. 5)

112 Defensoría del Pueblo. Intervención como amicus curiae en proceso de inconstitucio-
nalidad
[E]l apersonamiento al proceso de personas o entidades en calidad de amicus curiae, se encuentra
sujeto a la previa solicitud realizada por este Colegiado, lo que no ha sucedido en el presente caso.
No obstante, considerando las tareas que el Constituyente ha reservado a la Defensoría del Pueblo
(artículo 162 de la Constitución), este Colegiado entiende prudente atender las consideraciones
planteadas por el referido órgano constitucional [intervenir en un proceso de inconstitucionalidad,
a pesar de que dicha entidad goza de legitimación activa en tales los procesos] (Exp. Nº 0020-2005-
PI y acumulado, 27/09/05, P, FJ. 11)

DERECHO A LA NACIONALIDAD

113 Adquisición y pérdida de la nacionalidad. Inconstitucionalidad de la pena de pérdida


de nacionalidad
Uno de los casos previstos en el artículo 7 del Decreto Ley Nº 25475 es el delito de apología
cometido fuera del territorio peruano (...) en la que accesoriamente a la pena privativa de libertad
se sanciona con la pérdida de la nacionalidad (...).
En nuestro medio, la pérdida de la nacionalidad funciona respecto de los ciudadanos peruanos por
nacimiento y extranjeros naturalizados. El artículo 7 del Decreto Ley Nº 25475 parece que ha
creado un nuevo tipo de pena, aumentado el catálogo de penas diseñado en el Código Penal. Así los
artículos 30 y 31 enumeran los casos de penas. La pérdida de la nacionalidad en tanto pena no se
encuentra prevista en dichos artículos.
En conclusión, la pena de pérdida de la nacionalidad es violatoria de lo previsto en la Constitución
Política y los tratados internacionales, debiendo declararse su inconstitucionalidad (Exp. Nº 00010-
2002-AI, 03/01/03, P, FJs. 215 y 216)

116
DERECHO CONSTITUCIONAL .

114 Derecho a la nacionalidad. Definición


El derecho de nacionalidad es el derecho que posee toda persona por el hecho de haber nacido
dentro del territorio de la República del Perú, denominándose peruanos de nacimiento. También son
peruanos de nacimiento los nacidos en el exterior de padre o madre peruanos, inscritos en el regis-
tro correspondiente durante su minoría de edad. Son también peruanos los que adquieren la nacio-
nalidad por naturalización o por opción, siempre que tengan residencia en el Perú.
Este derecho está reconocido por el artículo 2, inciso 21, de la Constitución Política, según el cual
toda persona tiene derecho a la nacionalidad y nadie puede ser despojado de ella. El párrafo segundo
del artículo 53 de la propia Constitución señala que la nacionalidad peruana no se pierde, salvo por
renuncia expresa ante autoridad peruana (Exp. Nº 00010-2002-AI/TC, 03/01/03, P, F.J. 213)

115 Derecho a la nacionalidad. Reconocimiento en instrumentos internacionales


En los instrumentos internacionales suscritos por el Perú también se declara el derecho a la nacio-
nalidad. Así, el artículo XIX de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre,
menciona que: "Toda persona tiene derecho a la nacionalidad que legalmente le corresponda". La
Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 15, indica: "Toda persona tiene derecho
a una nacionalidad. A nadie se le privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cam-
biar de nacionalidad". La Convención Americana sobre Derechos Humanos, a su vez, se refiere a
este tema en el numeral 3), artículo 20: "A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad"
(Exp. Nº 00010-2002-AA, 03/01/03, P, FJ. 214)

116 Derecho a la nacionalidad. Relación con la expedición de documento de identidad


[S]i bien el derecho de obtener o renovar pasaporte puede reputarse como una exteriorización del
derecho de nacionalidad, la Constitución Política ha establecido, para el caso de los extranjeros, que
este vínculo específico se adquiere mediante el procedimiento de naturalización (Exp. Nº 0102-
1997, 13/05/99, P, FJ. 3)
El DNI constituye la única cédula de identidad personal para todos los actos civiles, comerciales,
administrativos, judiciales y, en general, para todas aquellos casos en que por mandato legal deba
ser presentado (Exp. Nº 0999-2001-AA, 22/08/02, P, FJ. 3)
[E]l derecho al pasaporte no solo supone la expedición de un documento de identificación a nivel
internacional que por sus propias características permite el libre tránsito de un país a otro, sino que
su presencia representa una garantía para su titular en relación con el Estado al que pertenece y
que, como ente emisor, le otorga en cualquier caso su protección mas allá de sus fronteras (Exp.
Nº 00120-1998-HC, 04/11/98, P, FJ. 3)

117 Derecho a la nacionalidad. Sujetos


El derecho [a la] nacionalidad es el derecho que posee toda persona por el hecho de haber nacido
dentro del territorio de la República del Perú, denominándose peruanos de nacimiento. También son
peruanos de nacimiento los nacidos en el exterior de padre o madre peruanos, inscritos en el regis-
tro correspondiente durante su minoría de edad. Son también peruanos los que adquieren la nacio-
nalidad por naturalización o por opción, siempre que tengan residencia en el Perú (Exp. Nº 00010-
2002-AI/TC, 03/01/03, P, FJ. 213)

118 Derecho al pasaporte. Doble contenido


[E]l derecho al pasaporte no solo supone la expedición de un documento de identificación a nivel
internacional que por sus propias características permite el libre tránsito de un país a otro, sino que
su presencia representa una garantía para su titular en relación con el Estado al que pertenece y
que, como ente emisor, le otorga en cualquier caso su protección mas allá de sus fronteras.
Si dicho atributo no fuera entendido en tal sentido [garantía para su titular en relación con el Estado
al que pertenece], el pasaporte solo quedaría reducido a un documento de abandono del país o de

117
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

reingreso a su territorio, sin que el Estado tuviese porque responder respecto del destino legal de
sus ciudadanos cuando de identificaciones se trata (Exp. Nº 00120-1998-HC, 04/11/98, P, F.J. 3)

119 Derecho al pasaporte. Exclusión del pasaporte especial


[L]a obtención del pasaporte especial [para los oficiales generales de las Fuerzas Armadas y Policia-
les] constituye un privilegio y no un derecho (Exp. Nº 1013-1998, 10/12/99, P, F.J. 3)

120 Derecho al pasaporte. Obtención de pasaporte idóneo


Es por demás evidente que si una persona adquiere el referido documento, luego de cumplir con
todos los requisitos exigidos por la ley, lo hace bajo la presunción de que el mismo resulta idóneo en
los fines para los cuales se utiliza y que no son otros que los relativos al traslado a nivel internacio-
nal. Empero, si por el contrario, no cumple con los objetivos para los cuales este se expide, la
responsabilidad por tal hecho recae, como lógica consecuencia, sobre el Estado que lo emite y no
sobre el Estado o las autoridades que formulan observaciones a su contenido (Exp. Nº 00120-1998-
HC, 04/11/98, P, F.J. 3)
[A]parece como un hecho inobjetable entonces, que el pasaporte, además de válido en su emisión,
debe reunir ciertas condiciones técnicas de uso internacional y cuya ausencia no puede ser vista
como un hecho fortuito no imputable en lo absoluto al Estado emisor, como ha sucedido en el
presente caso (Exp. Nº 00120-1998-HC, 04/11/98, P, F.J. 3)

121 Suspensión del ejercicio de la ciudadanía. Debe existir una resolución judicial, firme y
con la calidad de cosa juzgada
[E]l artículo 33 de la Constitución (…) conlleva necesariamente –en cualquiera de los supuestos
previstos en la norma constitucional–, la existencia de una resolución judicial, firme y con la
calidad de cosa juzgada, requisito sine qua non para que los efectos derivados de ella puedan
incidir en la esfera de los derechos civiles y políticos; sin embargo, como se ha demostrado
durante el proceso, dicha sentencia es inexistente en el presente caso, por las razones repetida-
mente expuestas ut supra. Además, y a mayor abundamiento, la suspensión del ejercicio de la
ciudadanía, en cualquiera de los supuestos previstos en el precepto acotado, debe quedar expre-
samente dispuesta por el juez competente, pues dada la dimensión de su efecto no puede preten-
der derivarse o interpretarse del contenido de una sentencia; lo contrario importaría una clara afec-
tación de la garantía contenida en el artículo 139º 2 de la Constitución (Exp. Nº 2730-2006-PA/TC,
29/03/06, P, FJ. 94)

DERECHO A LA PAZ

122 Derecho a la paz. Autonomía respecto al derecho al medio ambiente


[E]l derecho a la paz y a la seguridad no es un derecho que forme parte del derecho al medio
ambiente, ni mucho menos un derecho de contenido difuso (Exp. Nº 3136-2004, 06/12/04, Res.,
FJ. 2)

123 Derecho a la paz y a la tranquilidad. Sujetos garantes del derecho


[E]l derecho a la paz y tranquilidad que tiene toda persona (...) está garantizado por la autoridad de
la Policía Nacional, la autoridad Municipal y por los propios ciudadanos; la eficacia de esa función
depende de la coordinación y estructura de programas especiales que exige las técnicas de control
en la vida moderna (Exp. Nº 0437-1997-AA, 25/09/97, P, FJ. 1)

118
DERECHO CONSTITUCIONAL .

DERECHO A LA RECTIFICACIÓN

124 Derecho a la rectificación. Contenido esencial


[L]a existencia de un contenido esencial en el derecho fundamental a la rectificación, para que de
esta forma sea conveniente y oportunamente tutelado. Básicamente este derecho incluirá dos
ámbitos: uno positivo y uno negativo. Dentro del primero, se encuentra la posibilidad de que una
persona afectada por un mensaje desatinado respecto a su persona pueda acceder libremente a un
medio de comunicación de masas a fin de que éste se rectifique en mérito a los derechos comunica-
tivos. Como parte de la esfera negativa, se entiende que es inadecuado que el medio niegue esta
posibilidad a la persona, toda vez que le asiste con el objeto de proteger su honor, y de presentar la
verdad noticiosa; tal negativa se puede producir tanto con no publicar la rectificación propuesta o,
si se realiza, por hacerse con comentarios inexactos o agraviantes adicionales (Exp. Nº 3362-2004-
AA/TC, 26/06/2006, P, FJ. 6)

125 Rectificación. Elementos configuradores


[R]especto a la rectificación constitucionalmente aceptada y la declaración respecto al caso concre-
to, es pertinente insistir en algunos aspectos no menos importantes respecto a su configuración
(…):
Con relación a su naturaleza:
El artículo 2, inciso 7), in fine de la Norma Fundamental señala los elementos que están insertos en
una rectificación: ésta debe ser gratuita, inmediata y proporcional.
Gratuidad: La Constitución señala que todo acto de rectificación debe ser completamente gratuito
para quien se ve afectado. Ahora bien, este hecho no impide que la persona realice algunos pagos en
el trámite del pedido (como puede ser la carta notarial que debe enviar), pero lo que sí no debe
abonarse al medio de comunicación es monto alguno por concepto de la publicación o emisión en sí.
Mo mento: La Constitución exige que la rectificación debe darse de manera inmediata, es decir, en
Momento:
el menor tiempo posible desde que se produjo la afectación. En el artículo 3 de la Ley Nº 26775 se
establece que los responsables deben efectuar la rectificación dentro de los siete días siguientes
después de recibida la solicitud para medios de edición o difusión diaria o en la próxima edición
que se hiciera, en los demás casos. Sabiendo que los medios de comunicación tienen distinta
naturaleza (no pueden ser iguales la radio con un periódico, y menos aún, un correo electrónico
masivo), la rectificación debe realizarse según la manera en que cada medio difunda el mensaje.
Por ello, este Colegiado se ha de preocupar en que la inmediatez de la rectificación deba ser
cumplida, pues ella es una característica esencial y constituyente en el ejercicio de este derecho
fundamental.
Forma: Lo que siempre habrá de buscarse es que la rectificación sea proporcional con aquel mensaje
que terminó violentando el derecho fundamental al honor de la persona. Tratándose de una edición
escrita, la rectificación deberá publicarse íntegramente, sin intercalaciones, en la misma página y
con características similares a la comunicación que lo haya provocado o, en su defecto, en un lugar
destacado de la misma sección. Cuando se trata de radio o televisión, la rectificación tendrá que
difundirse en el mismo horario y con características similares a la transmisión que la haya motiva-
do. Por ello, se señala en el artículo 3 in fine mencionado que, tras la solicitud de la persona
afectada, la rectificación se efectuará el mismo día de la semana y, de ser el caso, a la misma hora en
que se difundió el mensaje que la origina en los medios no escritos. Lo que en fondo se persigue con
la rectificación es que se presente un mensaje discursivo con el mismo peso periodístico que el
original, pero siempre en términos respetuosos y convenientes.
Con relación a los intervinientes: Como todo derecho fundamental, la rectificación posee un titular
y un destinatario.
Reclamante: La titularidad del derecho alcanza a cualquier persona, natural o jurídica, ofendida o
injustamente aludida por algún medio de comunicación. Es así como el derecho está reconocido a

119
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

toda ‘persona’ afectada por afirmaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio, pudiendo
ejercerlo, según lo precisa el artículo 2 de la Ley Nº 26775, por la misma afectada o por su represen-
tante legal. También estará legitimada activamente para realizar la solicitud de rectificación, aque-
lla persona que, pese a que el medio se haya rectificado espontáneamente, no juzgue satisfactoria la
misma.
Obligado: La rectificación se traduce en una obligación que recae, como ya ha sido explicado, en
cualquier medio de comunicación, y que consiste en insertar o difundir gratuitamente las rectifica-
ciones que les sean dirigidas. Cuando se trata de un medio de comunicación social, el artículo 2 de
la Ley Nº 26775 señala que será responsable el director del órgano de comunicación y, a falta de
éste, quien haga sus veces. Cabe señalar que según el artículo 14.3 de la Convención Americana,
toda publicación o empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona
responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial. En caso de que el
responsable no estuviese en un medio de comunicación social, entonces el responsable será el
propio emisor de la información.
Con relación al trámite: Este tema ha sido desarrollado a través de la citada Ley Nº 26775, básica-
mente a través de los artículos 2 y 3; pero hay aspectos que merecen ser resaltados.
Solicitud: Se debe hacer un requerimiento al director del medio de comunicación o a las personas
que se presentan como responsables, en el cual se solicite la rectificación. Según el artículo 2 de la
referida ley, la solicitud será cursada por conducto notarial u otro fehaciente. Es así como tal carta
se configura en una vía previa para la presentación de la demanda de amparo.
Tramitación: El pedido realizado puede ser realizado hasta quince días naturales posteriores a la
publicación o difusión que se propone rectificar, tal como lo señala el antes mencionado artículo 2
de la Ley Nº 26775. Este plazo está de la mano con la exigencia de inmediatez explicada (Exp. Nº
3362-2004-AA/TC, 26/06/2006, P, FJ. 20)

126 Rectificación. Finalidad


[L]a rectificación aparece como una vía para hacer valer la responsabilidad ante el ejercicio abusivo
de los derechos comunicativos en desmedro del honor de los demás. Por ello, fluye como un meca-
nismo idóneo y adecuado para que el derecho al honor, en un sistema de integración de derechos,
pueda ser protegido ante un derecho comunicativo cuando éste es ejercido de manera inconstitu-
cional, a través de datos inexactos ofrecidos y que afecten o agravien a las personas. En tal sentido,
aparece como un derecho relacional entre el honor y la información, aunque no por ello puede dejar
de ser reconocido como un pleno derecho fundamental. Asimismo, la función de la rectificación,
como garantía procesal de un derecho como es el honor, hace que la viabilidad de este último pueda
quedar asegurada ante un ataque injustificado. Por lo tanto, rectificación es, al mismo tiempo, un
derecho relacional y una garantía procesal (Exp. Nº 3362-2004-AA/TC, 26/06/2006, P, FJ. 7)

127 Rectificación. Supuestos en que debe ser solicitado


Son dos los supuestos considerados por el constituyente en que puede plantearse un pedido de
rectificación:
Información inexacta
Según el artículo 2, inciso 7), de la Norma Fundamental, cabe la rectificación por ‘afirmaciones
inexactas’; sin embargo, la Convención Americana, en su artículo 14, hace referencia a ‘informacio-
nes inexactas’. Por eso, consideramos que en este primer supuesto, independientemente del térmi-
no utilizado, la remisión directa de la rectificación se da respecto al derecho a la información. Es por
ello que la información periodística requiere un estricto control de veracidad, pues buena parte de
su legitimidad proviene de las certezas y certidumbres contenidas en ella. En el ámbito del ejercicio
de este derecho fundamental, la veracidad está más ligada con la diligencia debida de quien infor-
ma, y no con la exactitud íntegra de lo informado. De hecho, cada uno puede tener su verdad,
exponerla o aceptar la de los otros. Cabe señalar, además, que el derecho a la rectificación fluye

120
DERECHO CONSTITUCIONAL .

cuando se produce una información falsa o inexacta. Es decir, sólo se podrá dar cuando la informa-
ción publicada o difundida no corresponde en absoluto con la verdad (falsedad) o cuando se ajusta
sólo en parte a ella (inexactitud). Así, la nota será falsa o inexacta si es que no se expresó la verdad
o lo hizo a medias, con lo que incurre en una transgresión voluntaria o involuntaria a la responsa-
bilidad profesional de informar con sentido de la verdad y con tendencia a la objetividad. La verdad
o no de la información se debe medir en su propio y estricto contexto, constatando las falencias en
menor o mayor grado de la información.
(…)
Honor agraviado
El otro supuesto en que se puede ejercer el derecho a la rectificación se presenta cuando la persona
se ha sentido afectada a través de un agravio, y esto significa una violación de su derecho al honor
(así lo señala también el artículo 14.3 de la Convención Americana), a través de un medio de
comunicación de masas con independencia del derecho comunicativo ejercido. Ésta es la interpreta-
ción adecuada que puede fluir de una correcta lectura del artículo 2, inciso 7), de la Constitución. Si
bien la Norma Fundamental prefiere adscribirse a una postura fáctica del honor (reconocimiento de
honor interno y de honor externo, entendido este último como buena reputación), lo que en el fondo
está admitiendo es la existencia de un derecho único al honor, tal como lo ha hecho también el
artículo 37, inciso 8), del Código Procesal Constitucional. En este marco, se puede considerar que el
honor, sobre la base de la dignidad humana, es la capacidad de aparecer ante los demás en condicio-
nes de semejanza, lo que permite la participación en los sistemas sociales y corresponde ser esta-
blecido por la persona en su libre determinación. Esto viene a significar que para que haya rectifi-
cación debe haberse producido previamente un ataque injustificado al derecho fundamental al ho-
nor (…) (Exp. Nº 3362-2004-AA/TC, 26/06/2006, P, FJ. 7)

DERECHO A LA SALUD

128 Derecho a la salud. Afectación en razón de lesión o amenaza al derecho a la integridad


[S]iempre que el derecho a la integridad resulte lesionado o amenazado, lo estará también el dere-
cho a la salud, en alguna medida, dado que la salud resulta un estado variable, susceptible de
afectaciones múltiples, que incide en mayor o menor medida en la vida del individuo, dependiendo
de sus condiciones de adaptación (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 7)

129 Derecho a la salud. Agua como elemento esencial


El agua constituye un elemento esencial para la salud básica y el desarrollo de toda actividad econó-
mica, por lo que resulta vital para la supervivencia de todo ser humano. Así, se ha comprobado que
los servicios deficientes de agua y saneamiento son la causa directa del deterioro de las condicio-
nes de salud, así como causa importante de enfermedades originadas en el medio ambiente (Exp.
Nº 2064-2004-AA, 04/07/05, S1, FJ. 6)

130 Derecho a la salud. Contenido


El derecho a la salud, previsto en el artículo 7 de la Constitución de 1993, comprende no solo el
derecho al cuidado de la salud personal, sino también el acceso a condiciones mínimas de salubri-
dad a fin de vivir una vida digna. Así, se afirma que el derecho a la salud abarca, por un lado, la
atención de salud oportuna y apropiada, y, por otro, los factores que determinan la buena salud,
tales como el agua potable, la nutrición, la vivienda y las condiciones ambientales y ocupacionales
saludables, entre otros (Exp. Nº 2064-2004-AA, 04/07/05, S1, FJ. 2)
El derecho a la salud comprende la facultad que tiene todo ser humano de mantener la normalidad
orgánica funcional, tanto física como mental, y de restablecerse cuando se presente una perturba-
ción en la estabilidad orgánica y funcional de su ser, lo que implica, por tanto, una acción de conser-
vación y otra de restablecimiento (Exp. Nº 2016-2004-AA, 05/10/04, S1, FJ. 27)

121
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

El artículo 7 de la Constitución, cuando hace referencia al derecho a la protección de la salud,


reconoce el derecho de la persona de alcanzar y preservar un estado de plenitud física y psíquica.
Por ende, tiene el derecho de que se le asignen medidas sanitarias y sociales relativas a la alimen-
tación, vestido, vivienda y asistencia médica, correspondiente al nivel que lo permiten los recursos
públicos y la solidaridad de la comunidad (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 30)
El derecho a la tranquilidad está relacionado con la protección del aspecto psicológico de la salud.
Este derecho cobra especial importancia en tanto que, en la sociedad de nuestros días, la contami-
nación acústica se ha convertido en uno de los factores más psicopatógenos y una fuente de deterio-
ro permanente de la calidad de vida de las personas (Exp. Nº 3330-2004-AA, 11/07/05, P, FJ. 48)

131 Derecho a la salud. Como derecho de primer orden


[E]l derecho a la salud deviene en un derecho de primer orden cuya protección y tutela es una de las
obligaciones primarias que todo Estado debe implementar (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06,
S1, FJ. 9)

132 Derecho a la salud. Como derecho y condición habilitante para el ejercicio de otros
derechos
La salud tiene la característica de ser, por un lado, un derecho en sí mismo y, por el otro, condición
habilitante para el ejercicio de otros derechos (Exp. Nº 1711-2004-AA, 30/11/05, S1, FJ. 2)

133 Derecho a la salud. Como vida en dignidad (vida saludable)


[E]l derecho a la salud, (...) se consolida como un concepto más amplio que la simple y limitada
posibilidad de existir o no, extendiéndose al objetivo de garantizar también una existencia en con-
diciones dignas. Por esta razón, es indispensable la consideración de la vida en dignidad que, en
este caso, se manifiesta como vida saludable (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 8)

134 Derecho a la salud. Contenido y obligaciones del Estado


[E]l derecho a la salud comprende la facultad que tiene todo ser humano de mantener el estado de
normalidad orgánica funcional, tanto física como mental, y de restablecerse cuando se presente una
perturbación en la estabilidad orgánica y funcional de su ser, lo que implica, por tanto, una acción
de conservación y otra de restablecimiento; acciones cuyo cumplimiento corresponde al Estado, el
cual debe garantizar una progresiva y cada vez más consolidada calidad de vida, promoviendo
mediante políticas, planes y programas su correcto funcionamiento, y generando acciones positivas
por parte de los poderes públicos o por quienes a su nombre lo representan (Exp. N° 1711-2005-
PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 9)

135 Derecho a la salud. Deberes del Estado social


Dentro de los componentes del Estado social queda claro que el reconocimiento y la promoción del
derecho a la salud ocupa un papel trascendental, en tanto dicho atributo representa parte del con-
glomerado de derechos sociales que bajo la forma de obligaciones se imponen al Estado a efectos de
ser promovido en condiciones materiales y fuentes de acceso (...). [Las] acciones [de conservación y
restablecimiento de la salud son aquellas] cuyo cumplimiento corresponde al Estado, el cual debe
garantizar una progresiva y cada vez más consolidada calidad de vida, invirtiendo en la moderniza-
ción y fortalecimiento de todas las instituciones encargadas de la prestación del servicio de salud,
debiendo, para tal efecto, adoptar políticas, planes y programas en ese sentido. Los servicios de
salud, por consiguiente, cobran vital importancia en una sociedad, pues de su existencia y funciona-
miento depende no solo el logro de mejores niveles de vida para las personas que la integran, sino
que incluso en la eficiencia de su prestación se encuentran en juego la vida y la integridad de los
pacientes (Exp. Nº 3208-2004-AA, 30/05/05, S1, FJ. 6)
[S]i la salud es un derecho cuyas condiciones el Estado se encuentra obligado a promover median-
te políticas, planes y programas, o a garantizar su correcto funcionamiento, en caso de que estos
ya existan, el hecho de que el mismo Estado, o quienes a su nombre lo representan, opten por

122
DERECHO CONSTITUCIONAL .

decisiones que desconozcan de forma unilateral o irrazonable la concretización o aplicación de los


mismos, sobre todo para quienes ya gozan de prestaciones individualizadas, supone un evidente
proceder inconstitucional que en modo alguno puede quedar justificado. O la salud es un derecho
constitucional indiscutible y, como tal, generador de acciones positivas por parte de los poderes
públicos, o simplemente se trata de una opción de actuación discrecional y, como tal, prescindible
de acuerdo con la óptima disponibilidad de recursos. Entre ambas alternativas, y por lo que ya se
ha puntualizado, el Estado social solo puede ser compatible con la primera de las descritas, pues
resulta inobjetable que allí donde se ha reconocido la condición fundamental del derecho a la
salud, deben promoverse, desde el Estado, condiciones que lo garanticen de modo progresivo, y
que se le dispense protección adecuada a quienes ya gocen del mismo (Exp. Nº 3208-2004-AA,
30/05/05, S1, FJ. 7)
[C]uando el artículo 7 de la Constitución hace referencia al derecho a la protección de la salud,
reconoce el derecho de la persona de alcanzar y preservar un estado de plenitud física y psíquica.
Por ende, tiene el derecho de que se le asignen medidas sanitarias y sociales relativas a la alimen-
tación, vestido, vivienda y asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos
públicos y la solidaridad de la comunidad, pues en una sociedad democrática y justa la responsabi-
lidad por la atención de los más necesitados no recae solamente en el Estado, sino en cada uno de
los individuos en calidad de contribuyentes sociales (Exp. Nº 3208-2004-AA, 30/05/05, S1, FJ. 8)

136 Derecho a la salud. Derecho al agua


[S]e reconoce en los ciudadanos el derecho al agua, que impone en los estados los deberes de
respetar, proteger y realizar tal derecho. El deber de respeto supone que los estados aseguren que
las actividades de sus instituciones, agencias y representantes no interfieran con el acceso de las
personas al agua; el deber de protección frente a terceros manifiesta la implementación de medidas
a fin de evitar la contaminación y que aseguren el abastecimiento, la seguridad y la accesibilidad del
agua para la población; y el deber de realizar implica implementar políticas que posibiliten progre-
sivamente el acceso de la población al agua potable segura y a instalaciones de saneamiento (Exp.
Nº 2064-2004-AA, 04/07/05, S1, FJ. 7)

137 Derecho a la salud. Noción


El derecho a la salud debe entenderse como la facultad que tiene toda persona para el disfrute de
toda una gama de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarios para alcanzar el más alto
nivel posible de salud. A veces las condiciones de salud de una persona varían según el grado de
libertad que vivan, o de la vivienda que habiten, del acceso a alimentación adecuada, a vestido y –
claro está– a trabajo (Exp. Nº 1711-2004-AA, 30/11/05, S1, FJ. 2)
[E]l derecho a la salud se entiende no solo como el derecho al cuidado de la salud personal, sino,
sobre todo, como el derecho a vivir en condiciones de higiene ambiental, lo que se logra propor-
cionando a los individuos educación y condiciones sanitarias básicas (Exp. Nº 2064-2004-AA,
04/07/05, S1, FJ. 2)

138 Derecho a la salud. Noción de salud


La salud puede ser entendida como el funcionamiento armónico del organismo tanto del aspecto
físico como psicológico del ser humano. Es evidente que, como tal, constituye una condición indis-
pensable para el desarrollo y medio fundamental para alcanzar el bienestar individual y colectivo
(Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 30)

139 Derecho a la salud. Obligaciones del Estado


[U]n Estado social solo puede ser compatible con una concepción del derecho a la salud como un
derecho constitucional indiscutible y, como tal, generador de acciones positivas por parte de los
poderes públicos, pues resulta inobjetable que allí donde se ha reconocido la condición fundamental
de dicho derecho, deben promoverse, desde el Estado, condiciones que lo garanticen de modo pro-
gresivo, y que se le dispense protección adecuada a quienes ya gocen del mismo (Exp. N° 1711-

123
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 13)


[S]e desprende que existen dos tipos de obligaciones estatales [en lo referido al derecho a la salud],
claramente diferenciadas: I) Por un lado, el Estado adquiere obligaciones de ‘hacer’, es decir, afir-
mativas, cuyo propósito es asegurar a cada persona el pleno goce y ejercicio de los mismos dere-
chos, en este caso, el derecho a la integridad y a la salud, realizando todo tipo de actividades
tendentes a prevenir los daños a la salud de las personas, conservar las condiciones necesarias que
aseguren el efectivo ejercicio de este derecho, y atender, con la urgencia y eficacia que el caso lo
exija, las situaciones de afectación a la salud de toda persona; y por otro lado, II) una obligación
específica de ‘no hacer’ que reposa en los agentes estatales, quienes deben abstenerse de realizar
cualquier actuación que pudiera resultar dañosa a la salud o a la integridad de las personas (Exp.
N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 16)

140 Derecho a la salud. Perspectivas


Dicho derecho [a la salud] debe ser abordado en tres perspectivas, a saber: la salud de cada persona
en particular, dentro de un contexto familiar y comunitario (Exp. N° 2945-2003-AA 20/04/04, S1,
FJ. 30)

141 Derecho a la vida. Protección de la familia y manifestación de la seguridad social


El derecho fundamental a la salud, previsto en el artículo 7 de la Constitución, no solo incluye la
protección de la persona sino también de la familia. De otro lado, el acceso a las prestaciones de
salud (artículo 11 de la Constitución) constituye una manifestación –no única por cierto– de la
garantía institucional de la seguridad social (artículo 10 de la Constitución) (Exp. Nº 1711-2004-
AA, 30/11/05, S1, FJ. 2)

142 Derecho a la salud. Reconocimiento en instrumentos internacionales


[El derecho a la salud] ha sido reconocido en diversos documentos internacionales suscritos por el
Estado peruano. Así la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su artículo 25
que: "Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia,
la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y
los servicios sociales necesarios; tiene, asimismo, derecho a los seguros en caso de desempleo,
enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por
circunstancias independientes de su voluntad".
Esto se halla reafirmado a su vez en el artículo 11 de la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, que establece que: "Toda persona tiene derecho a que su salud sea preservada
por medidas sanitarias y sociales, relativas a la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia
médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos públicos y los de la comunidad".
En idéntico sentido existen normativas internacionales de carácter vinculante, tales como el artícu-
lo 10 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; y el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJs. 10 y 11)

143 Derecho a la salud. Relación con el derecho a la vida


La salud es derecho fundamental por su relación inseparable con el derecho a la vida; y la vincula-
ción entre ambos es irresoluble, ya que la presencia de una enfermedad o patología puede conducir-
nos a la muerte o, en todo caso, desmejorar la calidad de la vida. Entonces, es evidente la necesidad
de efectuar las acciones para instrumentalizar las medidas dirigidas a cuidar la vida, lo que supone
el tratamiento destinado a atacar las manifestaciones de cualquier enfermedad para impedir su
desarrollo o morigerar sus efectos, tratando, en lo posible, de facilitar al enfermo los medios que le
permitan desenvolver su propia personalidad dentro de su medio social (Exp. N° 2016-2004-AA,
05/10/04, S1, FJ. 27)

124
DERECHO CONSTITUCIONAL .

144 Derecho a la salud. Sujetos a los que vincula y dimensiones del derecho
[E]l derecho a la salud se proyecta como la conservación y el restablecimiento de ese estado [el
estado de buena salud], lo que implica un deber de que nadie, ni el Estado ni un particular, lo afecte
o menoscabe, es decir, una proyección de la salud como un típico derecho reaccional o de absten-
ción, de incidir en su esfera, pero también, como en la mayoría de derechos constitucionales, pre-
senta una dimensión positiva que lo configura como un típico derecho "prestacional" (Exp. N° 1711-
2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 14)

145 Derecho a la salud. Supuesto de adquisición de carácter de derecho fundamental


Si bien en nuestro ordenamiento jurídico el derecho a la salud no se encuentra contemplado entre
los derechos fundamentales establecidos en el artículo 2 de la Constitución, sino más bien se lo
reconoce en el capítulo de los derechos económicos y sociales a que se refieren los artículos 7 y 9 de
la Constitución, (...) cuando la vulneración del derecho a la salud compromete otros derechos fun-
damentales, como el derecho a la vida, la integridad física o el libre desarrollo de la personalidad, tal
derecho adquiere carácter de derecho fundamental y, por tanto, su afectación merece protección vía
la acción de amparo (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 6)
Si bien el derecho a la salud no está contenido en el capítulo de derechos fundamentales, su inescin-
dible conexión con el derecho a la vida (artículo 2), a la integridad (artículo 2) y el principio de
dignidad (artículo 1 y 3), lo configuran como un derecho fundamental indiscutible (...).
[D]eviene en condición necesaria del propio ejercicio del derecho a la vida y, en particular, a la vida
digna. De otra parte, siempre que el derecho a la integridad resulte lesionado o amenazado, lo
estará también el derecho a la salud, en alguna medida. Sin embargo, son también posibles supues-
tos en que se afecte de manera directa y grave el mínimo vital necesario para el desempeño físico y
social en condiciones normales. La salud resulta un estado variable, susceptible de afectaciones
múltiples, que incide en mayor o menor medida en la vida del individuo, dependiendo de sus con-
diciones de adaptación. Teniendo como base esta apreciación gradual de la salud, la protección del
derecho a la salud importa la tutela de un mínimo vital, fuera del cual el deterioro orgánico impide
una vida normal o un grave deterioro de esta (Exp. Nº 1429-2002-HC, 19/11/02, P, FJ. 14)

DERECHO A LA TRANQUILIDAD

146 Derecho a la tranquilidad. Emisión de ruidos nocivos


[Estamos] frente a la prohibición [de emitir ruidos nocivos o molestos] que recae sobre las injeren-
cias arbitrarias en la vida privada de una persona y su familia que afectan a su tranquilidad y que,
en el caso de autos, por ser una demanda particular, no se enmarca necesariamente dentro de lo que
la doctrina conoce como intereses colectivos; sin embargo, resulta amparable la violación del dere-
cho a la tranquilidad del demandante, pues la invasión de que él es objeto, mediante la emisión de
ruidos nocivos o molestos no tolerables normalmente, penetran la esfera de intangibilidad de su
vida personal o familiar, vulnerando el derecho de no ser molestado que forma parte del núcleo
esencial del derecho a la tranquilidad y a la intimidad personal o familiar (Exp. Nº 0260-2001-AA,
20/08/02, P, FJ. 6)

147 Derecho a la tranquilidad. Protección a través del amparo


[El proceso de amparo] procede cuando la contaminación por ruido afecta directamente un derecho
fundamental como el derecho a la tranquilidad, y cuando, a pesar de haber recurrido al órgano
competente, en este caso la municipalidad, la inacción de la Administración o la ineficacia de las
medidas adoptadas por ella dejan al demandante en una situación de indefensión (Exp. Nº 0260-
2001-AA, 20/08/02, P, FJ. 1)

125
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

148 Derecho a la tranquilidad. Vinculación con el derecho a la salud


El derecho a la tranquilidad está relacionado con la protección del aspecto psicológico de la salud.
Este derecho cobra especial importancia en tanto que, en la sociedad de nuestros días, la contami-
nación acústica se ha convertido en uno de los factores más psicopatógenos y una fuente de deterio-
ro permanente de la calidad de vida de las personas (Exp. Nº 3330-2004-AA, 11/07/05, P, FJ. 48)

DERECHO A LA VERDAD

149 Derecho a la verdad. Autonomía


[El derecho a la verdad] tiene una configuración autónoma, una textura propia, que la distingue
de los otros derechos fundamentales a los cuales se encuentra vinculado, debido tanto al objeto
protegido, como al telos que con su reconocimiento se persigue alcanzar (Exp. Nº 2488-2002-HC,
18/03/04, P, FJ. 14)
[El derecho a la verdad] ostenta rango constitucional, pues es una expresión concreta de los princi-
pios constitucionales de la dignidad humana, del Estado democrático y social de derecho y de la
forma republicana de gobierno (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 15)
[El derecho a la verdad] se deriva directamente del principio de dignidad humana, pues el daño
ocasionado a las víctimas no solo se traduce en la lesión de bienes tan relevantes como la vida, la
libertad y la integridad personal, sino también en la ignorancia de lo que verdaderamente sucedió
con las víctimas de los actos criminales. El desconocimiento del lugar donde yacen los restos de un
ser querido, o de lo que sucedió con él, es tal vez una de las formas más perversamente sutiles, pero
no menos violenta, de afectar la conciencia y dignidad de los seres humanos (Exp. Nº 2488-2002-
HC, 18/03/04, P, FJ. 16)

150 Derecho a la verdad. Dimensión colectiva


La Nación tiene el derecho de conocer la verdad sobre los hechos o acontecimientos injustos y
dolorosos provocados por las múltiples formas de violencia estatal y no estatal. Tal derecho se
traduce en la posibilidad de conocer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las cuales ellos
ocurrieron, así como los motivos que impulsaron a sus autores. El derecho a la verdad es, en ese
sentido, un bien jurídico colectivo inalienable (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 8)
Si el Estado democrático y social de derecho se caracteriza por la defensa de la persona humana y el
respeto de su dignidad, es claro que la violación del derecho a la verdad no solo es cuestión que
afecta a las víctimas y a sus familiares, sino a todo el pueblo. (...) Tenemos una exigencia común de
que se conozca cómo se actuó, pero también de que los actos criminales que se realizaron no queden
impunes. (...) [Detrás de las] demandas de acceso e investigación sobre las violaciones a los dere-
chos humanos, desde luego, no solo están las demandas de justicia con las víctimas y familiares,
sino también la exigencia al Estado y la sociedad civil para que adopten medidas necesarias a fin de
evitar que en el futuro se repitan tales hechos (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 17)
[L]a información sobre cómo se manejó la lucha antisubversiva en el país, así como de cómo se
produjo la acción criminal de los terroristas, constituye un auténtico bien público o colectivo, y
también contribuye con la realización plena de los principios de publicidad y transparencia en los
que se funda el régimen republicano. Necesarios no solo para conocer estos luctuosos hechos, sino
también para fortalecer el control institucional y social que ha de fundamentar la sanción a quienes,
con sus actos criminales, afectaron a las víctimas y en general a la sociedad y el Estado (Exp. Nº
2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 18)

151 Derecho a la verdad. Dimensión individual


[E]l derecho a la verdad tiene una dimensión individual, cuyos titulares son las víctimas, sus fami-
lias y sus allegados. El conocimiento de las circunstancias en que se cometieron las violaciones de
los derechos humanos y, en caso de fallecimiento o desaparición, del destino que corrió la víctima

126
DERECHO CONSTITUCIONAL .

por su propia naturaleza, es de carácter imprescriptible. Las personas, directa o indirectamente


afectadas por un crimen de esa magnitud, tienen derecho a saber siempre, aunque haya transcurri-
do mucho tiempo desde la fecha en la cual se cometió el ilícito, quién fue su autor, en qué fecha y
lugar se perpetró, cómo se produjo, por qué se le ejecutó, dónde se hallan sus restos, entre otras
cosas. El derecho a la verdad no solo deriva de las obligaciones internacionales contraídas por el
Estado peruano, sino también de la propia Constitución Política, la cual, en su artículo 44, establece
la obligación estatal de cautelar todos los derechos y, especialmente, aquellos que afectan la digni-
dad del hombre, pues se trata de una circunstancia histórica que, si no es esclarecida debidamente,
puede afectar la vida misma de las instituciones (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 9)

152 Derecho a la verdad. Obligación del Estado de investigar e informar


[E]xiste una obligación específica del Estado de investigar y de informar, que no solo consiste en
facilitar el acceso de los familiares a la documentación que se encuentra bajo control oficial, sino
también en la asunción de las tareas de investigación y corroboración de hechos denunciados. (...)
[E]l derecho de la víctima no se limita a obtener una reparación económica, sino que incluye el de
que el Estado asuma la investigación de los hechos (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/04, P, FJ. 19)

153 Derecho a la verdad. Reconocimiento como derecho fundamental


[E]l derecho a la verdad, aunque no tiene un reconocimiento expreso en nuestro texto constitucio-
nal, es un derecho plenamente protegido, derivado en primer lugar de la obligación estatal de
proteger los derechos fundamentales y de la tutela jurisdiccional (Exp. Nº 2488-2002-HC, 18/03/
04, P, FJ. 13)

154 Derecho a la verdad. Relación con el acceso a la información pública


[E]l derecho a la información pública implica también el derecho de toda persona a la verdad,
traducido en la obtención de una información fidedigna e indiscutible de parte de la Administración
(Exp. Nº 0959-2004-HC, 19/11/04, S1, FJ. 7)
[E]l derecho a la verdad, como parte del catálogo de derechos humanos reconocidos universalmen-
te, guarda plena conexión con el derecho a la información y transparencia en el manejo de la cosa
pública, en razón de que la sociedad tiene el atributo jurídico de acceder al conocimiento de los
hechos de relevancia pública; y, por ende, de que goce de certeza y exactitud. Por ello, el conoci-
miento de la verdad entronca con los postulados del Estado democrático y los derechos ciudadanos.
En tal sentido, la conducta opuesta a la verdad es la falsedad. De ahí que en la esfera pública el
ocultar la verdad puede dar lugar a diferentes grados de responsabilidad política y administrativa,
penal o civil (Exp. Nº 0959-2004-HC, 19/11/04, S1, FJ. 8)
Es innegable que el concepto de verdad tiene, desde sus orígenes de la reflexión pública, una
correspondencia con aquel apotegma que señala que "verdadero es el discurso que dice las cosas
como son, falso el que las dice como no son". Este principio es asumido plenamente en el derecho
de acceso a la información pública, pues la Administración se encuentra en la obligación de
brindar información veraz, sin alterar ni ocultar la realidad de los hechos (Exp. Nº 0959-2004-HC,
19/11/04, S1, FJ. 9)

DERECHO A LA VIDA PRIVADA

155 Derecho a la vida privada. Definición de vida privada


[L]a vida privada refleja (...) [un bien jurídico tutelado] de muy difícil comprensión, tanto así que
algunos consideran que se trata de un concepto jurídico indeterminado (...).
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la conciben como
aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe tener acceso a ella. Sin embargo,
más correcto es tratar de otorgar un sentido positivo. Así, sobre la base del right to be alone
(derecho a estar en soledad), se ha estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en el cual

127
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

un ser humano tiene la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalidad. Por ende,
se considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para la comuni-
dad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto mismo y de un grupo redu-
cido de personas, y cuya divulgación o conocimiento por otros trae aparejado algún daño.
(...)
[Ú]nicamente a través del reconocimiento de la vida privada la persona podrá crear una identidad
propia, a fin de volcarse a la sociedad, toda vez que aquel dato y espacio espiritual del cual goza
podrá permitírselo (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 38)

156 Derecho a la vida privada. Derecho al libre desarrollo como ámbito de libertad con-
sustancial a la estructuración de la vida privada
[S]e ha violado el derecho al libre desarrollo de la personalidad, puesto que así se hubiese satisfecho
el principio de legalidad, la exigencia de contarse con una autorización de la PNP para que uno de
sus efectivos contraiga matrimonio constituye una intolerable invasión de un ámbito de libertad
consustancial a la estructuración de la vida privada del recurrente. Este último, como todo ser
humano, es libre de decidir con quién contrae matrimonio y cuándo lo celebra, sin que para ello
requiera el visto bueno de un órgano estatal, por más que se preste servicios en dicha institución
(Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 18.b)

157 Derecho a la vida privada. Diferencia entre el interés público y la mera curiosidad o
fisgoneo
No debe confundirse interés del público con mera curiosidad. Es deleznable argumentar que cuando
muchas personas quieran saber de algo, se está ante la existencia de un interés del público, si con
tal conocimiento tan solo se persigue justificar un malsano fisgoneo.
(...)
Por tal razón, cuando una información no cumple un fin democrático y se convierte en un malsano
entrometimiento que afecta el derecho a la vida privada de un tercero, el grado de protección del
primer derecho fundamental habrá de verse distendido, sobre todo si se afecta la protección de la
dignidad de las personas, establecida en el artículo 1 de la Constitución (Exp. Nº 6712-2005-HC,
17/10/05, P, FJ. 58)

158 Derecho a la vida privada. Exclusión de jerarquización frente al derecho de infor-


mación
Si bien la relación existente entre los derechos a la vida privada y a la información es una de las más
clásicas en el Derecho, en muchos casos se ha dado una respuesta poco idónea a la teoría de los
derechos fundamentales. Así, se ha propuesto la primacía de la información en virtud de la aplica-
ción equívoca de la teoría valorativa de las preferred fredoms al sistema constitucional, postura
doctrinal que propendería a una jerarquía entre los derechos fundamentales. Pero, de otro lado,
también se manifiesta y se presencia una prevalencia de la información, basándose en el efecto
irradiante que posee respecto al resto de derechos. Pero no hay que olvidar que los derechos funda-
mentales (todos, sin excluir ninguno) están en igualdad de condiciones dentro de la Constitución
(Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 40)

159 Derecho a la vida privada. Formación de la opinión pública


Para determinar correctamente la formación de la opinión pública, se ha considerado pertinente
observarla desde un doble punto de vista. Normativamente, se protege exclusivamente el discurso
cuya importancia implica una real y efectiva participación de los ciudadanos en la vida colectiva, en
clara referencia a las materias relevantes para el proceso democrático de autogobierno. Descripti-
vamente, es el discurso que interesa a una parte del público o a todo él en el sentido de presentarse,
en el ámbito ético-político, como actitud que tiende a compartir e identificarse con las inquietudes
y necesidad ajenas, y, de forma jurídica, como un compromiso de los poderes públicos de hacer
efectiva la igualdad material (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 57)

128
DERECHO CONSTITUCIONAL .

160 Derecho a la vida privada. Juicio de adecuación


A través de la adecuación, la conclusión a la cual se arribe debe ser lo más ajustada posible a la
finalidad de la Constitución, explícita o implícitamente reconocida. En tal sentido, la acción que
realice la persona debe ser conveniente, jurídicamente hablando (la norma habrá de ser accesible y
previsible) y contar con un fin legítimo. Este juicio aplicado a la relación entre información y vida
privada permite determinar que solo existirá una solución adecuada, si es que la noticia sobre la
cual versa la información no desconoce el objetivo previsto en la Constitución en su artículo 1 (la
persona es el fin supremo de la sociedad y del Estado) y que se materializa en la vigencia del respeto
de los ámbitos de la vida privada de una persona, por más pública que esta sea.
Por tanto, ¿es permisible que el derecho a la información pueda tocar temas tan sensibles como las
relaciones sexuales de una persona, por más que haya estado en un supuesto de prostitución clan-
destina? Este Colegiado considera que no (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 42)
Independientemente del fin con el que se realiza el reportaje, lo importante en este punto es anali-
zar si con él se respetaban los valores y principios previstos en la Norma Fundamental: ni la demo-
cracia se veía favorecida con un reportaje de este tipo y menos aún la dignidad de la persona podría
ser argüida como sustento jurídico del mismo. Nada productivo para el Estado democrático y cons-
titucional de derecho se ha de conseguir con [un] vídeo sobre [prostitución clandestina], ni con la
emisión de imágenes que muestran partes íntimas (…) máxime si los medios de comunicación
social están obligados a colaborar con el Estado en la educación y formación moral y cultural de la
nación, tal como lo precisa el artículo 14, in fine, de la Constitución.
Queda claro, entonces, que la utilización del argumento de la prostitución clandestina no ayudaba
ni ahondaba en nada en el tema de la adecuación de la medida realizada (…) (Exp. Nº 6712-2005-
HC, 17/10/05, P, FJ. 43)

161 Derecho a la vida privada. Juicio de necesidad


El criterio de necesidad importa la ausencia de una solución más efectiva y adecuada de la que se
esté tomando. Lo que se busca realizar a través de este juicio es elegir, entre las medidas posibles,
la mejor que exista.
(...)
Es relevante, por tanto, para evitar afectar la vida privada de una persona, que el ejercicio del
derecho fundamental a la información se realice sin excesos. Y de otro lado, en pos de la optimiza-
ción de cada derecho en juego, buscar que la medida utilizada permita el mejor desarrollo posible
del derecho a la vida privada, tal como ha debido suceder en el presente caso (Exp. Nº 6712-2005-
HC, 17/10/05, P, FJ. 44)
[S]e deb[e] evitar la difusión de imágenes que puedan afectar algún derecho de las personas, tal
como ocurre cuando se cubre el rostro de alguien (el ejemplo más clásico de ello es cuando aparece
un menor de edad, o también cuando testifica alguien que no desea ser reconocido), ya sea tanto
con su consentimiento o sin él, cosa que tampoco ha ocurrido en el caso de la querellante. Un
discurso visual requiere, además de veracidad, ser necesario para cumplir su objetivo (Exp. Nº
6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 44)
[U]na cosa es que se llegue a informar sobre la supuesta red de prostitución existente y otra muy
distinta que se vulnere ilícitamente los derechos fundamentales de las personas, en este caso el
derecho a la vida privada. Es necesario informar, pero no traspasar los límites externos de la vida
privada. Bastaba hacer un seguimiento de la persona que se estaba investigando o mostrar el mo-
mento en que se hacía el trato. Pero no puede ser aceptable, en un Estado democrático y social de
derecho, que una cámara se introduzca subrepticiamente en la habitación de un hotel para que
luego las imágenes captadas muestren públicamente las partes íntimas del cuerpo de una persona.
Ello es inaceptable y excesivo. Con la propia transmisión del mensaje (desnudo), se ha terminado
desdiciendo y sobrepasando el motivo alegado respecto al reportaje televisivo (presumible prostitu-
ción clandestina).

129
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Por ser irrelevante analizar el fin del reportaje (ilícito administrativo manifestado), no puede consi-
derarse superado el juicio de necesidad (…), pues lo único claro del vídeo emitido es que este
terminó afectando el derecho fundamental a la vida privada de la querellante (Exp. Nº 6712-2005-
HC, 17/10/05, P, FJ. 49)

162 Derecho a la vida privada. Juicio de proporcionalidad


A través de la proporcionalidad se procura que cada solución a la cual se arribe responda a una
conveniencia constitucional o finalidad de la determinación de contenidos de cada uno de los dere-
chos que están en juego. Es decir, busca que el resultado del acto interpretativo responda al objeto
perseguido por la ponderación realizada.
En el caso de la relación entre vida privada e información, se procura que ambos derechos tengan la
mayor efectividad posible, y que uno y otro sean protegidos de una manera adecuada, máxime si ha
habido circunstancias que demuestran la desproporcionalidad del reportaje emitido.
Según este juicio, quizás hubiese bastado, para concretar el propósito del reportaje, que este mos-
trase a la persona teniendo relaciones sexuales, pero es excesivo y exagerado haber presentado
públicamente (a través de un medio de comunicación social) el cuerpo desnudo de la querellante. Es
decir, en este caso era irrelevante saber si había, o no, prostitución clandestina. La violación de la
vida privada se concretaba con la emisión de imágenes como las del vídeo (Exp. Nº 6712-2005-HC,
17/10/05, P, FJ. 50)
Quizás la proscripción de la prostitución clandestina en aras de proteger la defensa de la salud
pública, prevista en el artículo 7 de la Constitución, puede ser materia de control mediático, pero la
utilización de imágenes que exponen partes íntimas de la querellada no puede considerarse como
válida porque no aporta nada a la investigación realizada. No contribuye al desarrollo de la sociedad
peruana saber que una o dos bailarinas se hayan dedicado al meretricio. Y sí es más bien indefendi-
ble y refutable plenamente que se exponga no solo el cuerpo desnudo de una persona pública, sino
que se la muestre manteniendo relaciones sexuales, con el objeto de alegar un interés del público
en una noticia de este tipo. Interés del público no es, ni puede ser, sinónimo de fisgoneo, imperti-
nencia o curiosidad. El elemento objetivo de una noticia difundida a través de un programa de
farándula no puede ser admitido en un Estado democrático y social de derecho que desea proteger
realmente los derechos fundamentales de la persona.
De lo expuesto, por más trascendente que sea para la sociedad la investigación sobre la prostitución
clandestina en el país, no justifica de ningún modo la vulneración de la vida privada de una persona
(Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 59)

163 Derecho a la vida privada. Límite al derecho de información


[S]obre la base del principio interpretativo de la unidad de la Constitución, la vida privada de las
personas aparecerá como límite al derecho a la información, en el sentido que el ejercicio de uno
no podrá realizarse vulnerando el espacio del otro. Así, y tomando en cuenta su naturaleza de
derecho - principio de ambos, se buscará la optimización de sus contenidos (Exp. Nº 6712-2005-
HC, 17/10/05, P, FJ. 36)
La vida privada de las personas es un límite válido del derecho a la información. Por ello, correspon-
de fijar algunos contenidos básicos del primero de los derechos mencionados con el fin de controlar
jurisdiccionalmente el segundo (...).
[E]s menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento jurídico. En la Constitución,
como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo 2, inciso 7, que toda persona tiene derecho a
la intimidad personal y familiar. Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este
tema dentro del mismo artículo 2: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren
informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la inviolabilidad de domicilio
(inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones y documentos privados (inciso 10); entre
otros (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 37)

130
DERECHO CONSTITUCIONAL .

[L]a intimidad protegía todo acto dentro de un espacio personal de la querellante, como puede ser
las relaciones sexuales que practique, con prescindencia de la motivación o la causa de dicho hecho.
Queda claro, entonces, que su derecho a la vida privada sí protegía la posibilidad de evitar que otros
se inmiscuyan y reproduzcan en un canal de televisión los actos sexuales que realizó. Sin embargo,
esto no quiere decir que, si se presenta un ilícito, la investigación periodística que se realice no
puede estar también protegida, haciendo disminuir la protección del contenido accidental del dere-
cho a la vida privada de la persona (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 39)

164 Derecho a la vida privada. Protección de personas con proyección pública


[L]as personas (…) gozan de la protección de su derecho a la vida privada, y más aún de su intimi-
dad, por más proyección pública que realicen de sus actividades. Es inaceptable, por ello, que (…) se
asevere, o se deje sentado, que porque la querellante era una persona pública, podía vulnerarse o
transgredirse su derecho a la vida privada, y exponerla gratuitamente a un fútil escrutinio de la
comunidad (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 54)

165 Derecho a la vida privada. Protección de los distintos tipos de personas con proyec-
ción pública
[E]xisten diversos tipos de personas con proyección pública, cada una de las cuales cuenta con un
nivel de protección disímil. Según el grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres
grupos de acuerdo con el propósito de su actuación:
- Personas cuya presencia social es gravitante: Determinan la trayectoria de una sociedad, parti-
cipando en la vida política, económica y social del país. Ellas son las que tienen mayor exposi-
ción al escrutinio público, por cuanto solicitan el voto popular.
- Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad: Su actividad
implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente motivo de curiosidad por parte
de los particulares, aunque tampoco se puede negar que ellos mismos buscan publicitar sus
labores, porque viven de la fama.
- Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no determina la marcha de
la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad, pero no la promueven, como puede ser
el caso de los funcionarios públicos (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 54)

166 Derecho a la vida privada. Relación con el derecho a la intimidad


La vida privada es un derecho fundamental en primordial relación con la intimidad. El último de
ellos tiene una protección superlativa dado que configura un elemento infranqueable de la existen-
cia de una persona; la vida privada, por su parte, la engloba y también incluye un ámbito que sí
admite algunas intervenciones que habrán de ser consideradas como legítimas, vinculándose inclu-
sive con otros derechos como la inviolabilidad de domicilio, prevista en el artículo 2, inciso 9 de la
Norma Fundamental (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 38)

167 Derecho a la vida privada. Solución al conflicto con el derecho de información


[L]o que corresponde realizar es una determinación de los contenidos de cada uno de los derechos
involucrados [derechos a la vida privada y a la información]. Solo así se llegará a la delimitación
adecuada de sus contornos. Para ello, será necesario optar por el método de la ponderación, con una
utilización mixta de los criterios de razonabilidad (propios de cualquier relación entre derechos
fundamentales) y de desarrollo colectivo (exclusivo de los derechos de respeto de la persona y los
comunicativos) (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 40)

168 Derecho a la vida privada. Test de razonabilidad respecto de la incidencia del derecho
de información
La razonabilidad es un estándar de control de una acción [informativa que incide sobre la vida
privada] (...). Incluye, dentro de sí, tres juicios claramente establecidos: la adecuación, la necesidad

131
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

y la proporcionalidad, en cada uno de los cuales se debe dejar sentado si los argumentos de los
recurrentes tienen, o no, sentido (Exp. Nº 6712-2005-HC, 17/10/05, P, FJ. 41)

DERECHO DE OPINIÓN

169 Derecho de opinión. Como bien jurídico tutelado de la expresión


[E]l derecho a la opinión solo es el bien jurídico tutelado de la expresión (Exp. Nº 2262-2004-HC,
17/10/05, P, FJ. 13)

170 Libertad de difusión del pensamiento. Definición


[E]l derecho a la difusión del pensamiento (...) [es] un grado superlativo en que la comunicación
puede llegar al público (Exp. Nº 2262-2004-HC, 17/10/05, P, FJ. 13)

171 Libertad de opinión. Libertad de opinión como garantía


La libertad de opinión garantiza el derecho de toda persona a tener y mantener sus ideas y convic-
ciones, y a poderlas manifestar libremente (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 230).

172 Libertad de opinión. Concreción de la dignidad en la libertad de opinión


[La libertad de opinión se representa c]omo concreción de la dignidad humana que es, en virtud de
ella nadie puede ser forzado a asumir o prestar su adhesión a un determinado ideario, provenga este
del Estado o, incluso, de los privados. Impide, de esta forma, que el Estado pueda sentirse autoriza-
do a inculcar o adoctrinar política, filosófica o moralmente y, correlativamente, que su ordenamien-
to pueda valorar positiva o negativamente las diferentes ideas y convicciones que una persona se
pueda formar. Por ello, el inciso 3) del artículo 2 de la Constitución garantiza que nadie pueda ser
perseguido por razón de sus ideas o creencias y que el legislador, dentro del amplio margen que
tiene para configurar los comportamientos prohibidos por el ordenamiento penal, y que tampoco
se criminalice la opinión, así esta sea disidente o minoritaria (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06,
P, FJ. 230).

173 Libertad de opinión. Dimensión externa de la libertad de opinión


En su dimensión externa, el ejercicio de la libertad de opinión se encuentra estrechamente relacio-
nado al ejercicio, a su vez, de la libertad de expresión. Mediante ella se garantiza que toda persona
pueda actuar o comportarse de manera acorde con su cosmovisión del hombre, la sociedad y del
mundo, o divulgarla públicamente, siempre que dicho ejercicio no afecte el orden público constitu-
cional (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 231).

174 Libertad de opinión. Dimensión interna de la libertad de opinión


[A través del] carácter interno [de la libertad de opinión] (…) se garantiza el derecho de toda
persona a adoptar libremente su concepción del hombre, la sociedad y el mundo, ya sea en términos
políticos, filosóficos o morales (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 230).

175 Libertad de opinión. Protección del ejercicio de la libertad de opinión por las minorías
En la medida que una de las formas cómo se puede poner en peligro la real vigencia de los principios
de tolerancia, pluralismo y democráticos, es a través del desconocimiento del ejercicio de la libertad
de opinión, el inciso 3) del artículo 2 de la Ley Fundamental ha prohibido tajantemente el llamado
delito de opinión. El Estado no puede criminalizar las opiniones, aún cuando estas sean de las
minorías. Por el contrario, tiene para con ellas un deber especial de protección, que no solo se
traduce en deberes positivos de protección, ante supuestos de lesión, sino también en deberes
de promoción y garantía a través de sus diversos canales institucionales (Exp. Nº 003-2005-PI/TC,
09/08/06, P, FJ. 319).

132
DERECHO CONSTITUCIONAL .

176 Libertad de opinión. Relación de la libertad de opinión con la libertad de expresión


[L]as libertades de opinión y expresión son libertades fundamentales sobre las cuales se asienta una
sociedad democrática fundada en el respeto de las minorías, así como en el principio del pluralismo,
que comporta la tolerancia con las ideas, pensamientos y convicciones de grupos minoritarios. Sin
embargo, al igual que otras libertades, tanto la dimensión externa de la libertad de opinión como el
ejercicio de la libertad de expresión, no pueden considerarse como absolutas, en el sentido que
garanticen cualquier contenido del discurso. Pueden ser limitadas cuando su ejercicio pretenda
exteriorizar pensamientos u opiniones que alaben, elogien o exalten comportamientos calificados
como ilícitos, y cuya finalidad sea la de afectar la vida humana y destruir los cimientos en los que se
asienta una sociedad democrática (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 232).

DERECHO DE REUNIÓN

177 Derecho de reunión. Definición


El derecho de reunión puede ser definido como la facultad de toda persona de congregarse junto a
otras, en un lugar determinado, temporal y pacíficamente, y sin necesidad de autorización previa
(Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 14)

178 Derecho de reunión. Elemento finalista


Es requisito fundamental para el válido ejercicio del derecho de reunión que su finalidad sea lícita.
Dicha licitud no solo debe ser predicable del propósito último de la reunión, sino de los medios cómo
este pretende ser alcanzado. Y es que cuando el artículo 2º12 de la Constitución alude a que el
modus de la reunión se materializa "pacíficamente sin armas", hace referencia a un requisito que
atañe al contenido esencial del derecho, de manera tal que, desde el mismo instante en el que se
manifiesta algún elemento objetivo que permita apreciar la intencionalidad o concreta actividad
violenta durante la congregación, el o los individuos involucrados en el evento, dejan de encontrar-
se inmersos en el ámbito protegido del derecho, pudiendo ser reprimidos de forma inmediata,
mediante medidas razonables y proporcionales, por la autoridad pública. De esta manera, resulta
manifiesto que el mínimo daño intencionalmente provocado a los bienes o personas, no forma parte
del ejercicio válido del derecho (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 15.c)

179 Derecho de reunión. Eficacia inmediata y directa


El hecho de que, a diferencia de las reuniones en locales privados o abiertos al público, el artículo
2º12 de la Constitución exija un anuncio previo a la autoridad para realizar reuniones en plazas y
vías públicas, puede llevar a la errónea impresión de que para el ejercicio de este último tipo de
reuniones es imprescindible la autorización previa de algún representante gubernativo, siendo, en
consecuencia, un derecho mediatizado en su manifestación a la anticipada aquiescencia expresa de
la autoridad pública (...).
En efecto, el derecho de reunión es de eficacia inmediata y directa, de manera tal que no requiere de
ningún tipo de autorización previa para su ejercicio.
Lo que ocurre es que, en el caso específico de las reuniones convocadas en plazas o vías públicas, el
constituyente ha establecido un instrumento expreso de armonización entre su ejercicio y las even-
tuales restricciones a otros derechos que este represente, de manera tal que ordena que la autori-
dad tome noticia del evento con antelación suficiente a efectos de que tome las providencias nece-
sarias para que el derecho al libre tránsito (artículo 2º11 de la Constitución) no se vea limitado más
allá de lo estrictamente necesario, habilitando vías alternas de circulación, además de adoptar las
medidas necesarias para proteger a los manifestantes y asumir una conducta vigilante y, de ser el
caso, proporcionalmente represiva, frente a las eventuales afectaciones a la integridad personal de
terceros o de los bienes públicos o privados (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 15.e, PV)

133
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

180 Derecho de reunión. Elemento subjetivo


[El derecho de reunión es] de un derecho individualmente titularizado, pero solo susceptible de
ejercitarse de manera colectiva. Lo ejercita una agrupación de personas con fines o propósitos, en
esencia, comunes. La identidad básica de la intención de quienes se congregan, es decir, el factor
volitivo común de los agrupados, es el que permite distinguir la reunión constitucionalmente
protegida por el artículo 2º12 de la Constitución, de aquellas meras aglomeraciones casuales de
individuos a quienes no asiste tal identidad (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 15.a)

181 Derecho de reunión. Elemento real o espacial


El derecho de reunión se ejerce en un lugar de celebración concreto. Así, el artículo 2º12 de la
Constitución establece que estos lugares pueden ser locales privados, locales abiertos al público, así
como plazas o vías públicas. La selección del lugar en el que se lleve a cabo la congregación es vital
para el libre ejercicio del derecho, puesto que muchas veces este solo puede alcanzar su propósito
en atención a la proximidad física de los reunidos con aquellas personas o entidades destinatarios
de las ideas, reclamos, pedidos, loas, etc. En otras ocasiones, el lugar escogido es representativo de
la expresión o manifestación misma a la que la reunión sirve de instrumento. Resulta claro, sin
embargo, que la elección del lugar no siempre puede quedar a discreción de la voluntad del cele-
brante, pues, en ocasiones, es el lugar escogido el que determina, ante el objetivo riesgo de afecta-
ción de determinados bienes constitucionalmente protegidos, la aparición de una causa objetiva y
suficiente para restringir o prohibir la reunión (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 15.d)

182 Derecho de reunión. Elemento temporal


Una de las características del derecho de reunión es la manifestación temporal o efímera de su
ejercicio, incluso en los supuestos en los que tal manifestación sea periódica. Tal característica es
uno de los principales factores que permite distinguirlo del derecho de asociación, reconocido en el
artículo 2º13 de la Constitución, al que inspira un ánimo de permanencia o, cuando menos, una
determinada continuidad en el tiempo. De otra parte, a diferencia de lo que ocurre con el derecho de
reunión, el ejercicio del derecho de asociación, y el consecuente pacto asociativo, da lugar a la
aparición de una entidad jurídica, distinta de las personas que la conforman (Exp. Nº 4677-2004-
AA, 07/12/05, S1, FJ. 15.b)

183 Derecho de reunión. Objeto


[El derecho de reunión tiene] el propósito compartido de exponer y/o intercambiar libremente ideas
u opiniones, defender sus intereses o acordar acciones comunes (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05,
S1, FJ. 14)

184 Derecho de reunión. Relación con la manifestación pública


[A]unque (...) los elementos que configuran el derecho de reunión, determinan, sin lugar a dudas,
que la libertad de expresión y la libertad de reunión, strictu sensu, gocen de un contenido constitu-
cionalmente distinto, la estrecha relación reunión-manifestación, genera una singular vinculación
entre ambos (Exp. Nº 4677-2004-AA, 07/12/05, S1, FJ. 14)

185 Derecho de reunión. Restricciones


El derecho de reunión, (...) como todo derecho fundamental, no es un derecho absoluto o ilimitado.
Así lo tiene expuesto el propio artículo 2º12 de la Constitución, cuando permite a la autoridad
prohibir su materialización "por motivos probados de seguridad o de sanidad públicas". Desde lue-
go, cuáles sean esos concretos "motivos probados" o los alcances específicos de lo que deba enten-
derse por "seguridad pública" o "sanidad pública", deberá ser evaluado a la luz de cada caso concre-
to. Empero, ello no es óbice para que este Tribunal pueda desarrollar algunas pautas sobre los
límites del derecho de reunión (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/05, S1, FJ. 16)
[A] partir de una interpretación sistemática de los preceptos internos e internacionales sobre la

134
DERECHO CONSTITUCIONAL .

materia, queda claro que los límites susceptibles de oponerse al derecho de reunión alcanzan a las
razones de orden público y al respeto de los derechos y libertades fundamentales de terceros; como,
por lo demás, viene impuesto a partir de una interpretación unitaria de la propia Carta Fundamental
(principio de unidad de la Constitución) (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/05, S1, FJ. 17)

186 Restricción al derecho de reunión. Criterios


[Las] medidas preventivas, por ejemplo, podrían tener lugar si existen objetivas pruebas (no meras
sospechas) de la tendencia violentista de las personas o dirigentes de la entidad organizadora; si
existe otra reunión programada en un lugar próximo en la misma fecha; si distintas reuniones son
convocadas reiteradamente en un mismo lugar, comprometiendo, objetivamente, su preservación y
su ornato; si la cantidad de gente convocada, con certeza, superará la capacidad del lugar o de las
vías propuestas como itinerario; entre otros (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/05, S1, FJ. 37)

187 Restricción al derecho de reunión. Inconstitucionalidad de la autorización previa


[I]ncurre también en un vicio de inconstitucionalidad al pretender que el derecho de reunión sea
sometido a un requisito de autorización previa, razón por la cual este Tribunal se encuentra facul-
tado para declarar también su inaplicación. Empero, se abstiene de hacerlo a efectos de evitar la
ausencia de una autoridad competente para conocer los avisos previos de celebración de reuniones
en plazas o vías públicas.
Sin embargo, este Colegiado ordena al Ministerio del Interior la inmediata reforma de dicha dispo-
sición, la cual, entretanto, deberá ser interpretada, de conformidad con la Constitución, esto es, en
el sentido de que es competencia de la Prefectura restringir o prohibir el derecho de reunión, solo
cuando existan causas objetivas, suficientes y fundadas que lo justifiquen (Exp. Nº 4677-2004-PA,
07/12/05, S1, FJ. 35)

188 Restricción al derecho de reunión. Juicio de proporcionalidad, necesidad y razonabili-


dad para restringir el derecho
[L]a prohibición debe ser la última ratio a la que puede apelar la autoridad administrativa para
limitar el derecho, debiendo optar, de ser posible, por medidas simplemente restrictivas, tales como
proponer la modificación del lugar, fecha, hora, duración o itinerario previsto.
Se trata, en suma, de que la prohibición o establecimiento de restricciones al ejercicio del derecho
de reunión se encuentren debidamente motivadas por la autoridad competente, caso por caso, de
manera tal que el derecho solo se vea restringido por causas válidas, objetivas y razonables (princi-
pio de razonabilidad), y, en modo alguno, más allá de lo que resulte estrictamente necesario (prin-
cipio de proporcionalidad) (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/05, S1, FJ. 18, PV)

189 Restricción al derecho de reunión. Por razón de seguridad pública


[L]a "seguridad pública" prevista en el artículo 2º12 de la Constitución como límite del derecho de
reunión, no solo queda referida a la seguridad ciudadana, sino también, en los términos de la
Convención [Americana sobre Derechos Humanos], a la seguridad nacional (Exp. Nº 4677-2004-
PA, 07/12/05, S1, FJ. 17)
Aunque no existe una aproximación conceptual precisa en cuanto a lo que para la Constitución
representa la seguridad ciudadana, sino, básicamente, un conjunto de características o elementos
que permiten integrar lo que sería su contenido, esta puede ser catalogada como un estado de
protección que brinda el Estado y en cuya consolidación colabora la sociedad, a fin de que determi-
nados derechos pertenecientes a los ciudadanos puedan ser preservados frente a situaciones de
peligro o amenaza o reparados en caso de vulneración o desconocimiento. Derechos como la vida, la
integridad, la tranquilidad, la propiedad o la libertad personal suelen ser los principales referentes
que integran el contenido de la seguridad ciudadana en atención a lo que del Estado y la colectivi-
dad se espera, siendo evidente que, por sus alcances, se trata fundamentalmente de un bien jurídico
de relevancia antes que de un atributo o libertad a título subjetivo (Exp. Nº 3482-2005-PHC, 27/06/
05, S1, FJ. 13)

135
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

190 Restricción al derecho de reunión. Por razón de sanidad pública


[E]n el ámbito de la sanidad pública [como restricción al derecho de reunión] a la que hace alusión
la Constitución, debe incorporarse la protección de la salud pública, en los concretos alcances que
vengan justificados por las circunstancias específicas de cada caso (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/
05, S1, FJ. 17)

191 Restricción al derecho de reunión. Tiempo de elecciones


[L]os límites a este derecho fundamental deberán resultar particularmente restringidos en tiempos
de elecciones, pues son épocas en las que la necesidad de la expresión e intercambio de ideas, tanto
de las agrupaciones políticas, en particular, como de la ciudadanía, en general, alcanza su punto
más elevado. Las primeras (agrupaciones políticas), actúan en procura de materializar su legítimo
derecho pasivo de elección y dar lugar a la alternancia en el poder, y la segunda (ciudadanía), con el
ánimo –imprescindible por cierto en una sociedad democrática– de apoyar a su alternativa eleccio-
naria o, en su caso, de transmitir su disconformidad, parcial o total, con la gestión del gobierno
saliente, exponiendo, de esta manera, los cambios que juzga prudentes (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/
12/05, S1, FJ. 19)

DERECHOS NO ENUMERADOS

192 Derecho a la objeción de conciencia. Como contenido del derecho a la libertad de con-
ciencia
[N]uestra Norma Fundamental carece de un reconocimiento explícito del derecho de objeción de
conciencia, razón por la que resulta imperioso preguntarse si la objeción de conciencia se trataría de
un derecho "constitucional" y, por ende, si es susceptible de ser protegido por la vía del amparo (...).
[N]o resulta descabellado afirmar que uno de los contenidos nuevos del derecho a la libertad de
conciencia esté constituido, a su vez, por el derecho a la objeción de conciencia, porque de qué
serviría poder autodeterminarse en la formación de las ideas si no es posible luego obrar (o dejar de
obrar) conforme a los designios de esa conciencia. (...) De allí que (...) [se]considere, sin necesidad
de acudir a la cláusula 3 de la Constitución, que el derecho a la libertad de conciencia alberga, a su
vez, el derecho a la objeción de conciencia (Exp. Nº 0895-2001-AA, 19/08/02, P, FJ. 6)

193 Derechos no enumerados. Cláusula de desarrollo de nuevos derechos


[P]ara que los textos constitucionales y, en particular, aquellos nuevos derechos directamente vin-
culados con el principio de dignidad no sean desmerecidos en su condición de auténticos derechos
fundamentales como consecuencia de la existencia de nuevas necesidades o situaciones, de avances
científicos, tecnológicos, culturales o sociales, las constituciones suelen habilitar una cláusula de
"desarrollo de los derechos fundamentales", cuyo propósito no solo es prestarle el reconocimiento
como derechos de la más alta consideración, sino incluso, dotarlos de las mismas garantías de
aquellos que sí lo tienen expresamente. Ese es el propósito que cumple, por cierto, el artículo 3 de
nuestra Constitución (Exp. Nº 0895-2001-AA, 19/08/02, P, FJ. 5)
[E]xisten determinados contenidos de derechos fundamentales cuya necesidad de tutela se va acep-
tando como consecuencia del desarrollo normativo, de las valoraciones sociales dominantes, de la
doctrina y, desde luego, de la propia jurisprudencia constitucional (Exp. Nº 0895-2001-AA, 19/08/
02, P, FJ. 5)

194 Derechos no enumerados. Rango constitucional


[L]a enumeración de los derechos fundamentales previstos en la Constitución, y la cláusula de los
derechos implícitos o no enumerados, da lugar a que en nuestro ordenamiento todos los derechos
fundamentales sean a su vez derechos constitucionales, en tanto es la propia Constitución la que
incorpora en el orden constitucional no solo a los derechos expresamente contemplados en su texto,

136
DERECHO CONSTITUCIONAL .

sino a todos aquellos que, de manera implícita, se deriven de los mismos principios y valores que
sirvieron de base histórica y dogmática para el reconocimiento de los derechos fundamentales (Exp.
Nº 1417-2005-AA, 08/07/05, P, FJ. 4)

195 Derechos no enumerados. Reconocimiento restringido de nuevos derechos


[E]n la medida en que sea razonablemente posible, debe encontrarse en el desarrollo de los dere-
chos constitucionales expresamente reconocidos las manifestaciones que permitan consolidar el
respeto a la dignidad del hombre, puesto que ello impediría la tendencia a recurrir constantemente
a la cláusula constitucional de los derechos "no enumerados" y, con ello, desvirtuar el propósito para
el cual fue creada. La apelación al artículo 3 de la Constitución, en ese sentido, debe quedar reser-
vada solo para aquellas especiales y novísimas situaciones que supongan la necesidad del reconoci-
miento de un derecho que requiera de una protección al más alto nivel y que, en modo alguno,
pueda considerarse que está incluido en el contenido de algún derecho constitucional ya reconocido
en forma explícita (Exp. Nº 0895-2001-AA, 19/08/02, P, FJ. 5)

DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS

196 Derechos sociales. Naturaleza jurídica


Los derechos sociales son además de derechos, reglas, claros derechos principios. Por ello, postulan
la necesidad de alcanzar objetivos determinados, pero dejan abiertas las vías para lograrlos (Exp. N°
1776-2004-AA/TC, 26/01/07, P, FJ. 16)

197 Derechos sociales. Obligación estatal de efectivizarlos


[L]a obligación [del Estado] de proveer de todas las medidas jurídicas necesarias que tornen efectivo
a los derechos sociales (...), no solo es una obligación de carácter constitucional. También se trata
de un compromiso supranacional proveniente del artículo 2.1 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, instrumento que, al amparo de la Cuarta Disposición Final y
Transitoria de la Constitución y del artículo V del TP [Título Preliminar] del CPCo [Código Procesal
Constitucional], forma parte del bloque de constitucionalidad internacional aplicable (...). Tal nor-
ma internacional establece literalmente que: "Cada uno de los Estados parte en el presente Pacto se
compromete a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos de que
disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive, en particular la
adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos" (Exp. N°
1776-2004-AA/TC, 26/01/07, P, FJ. 16)

198 Derechos sociales y económicos. Aplicación progresiva


Los derechos fundamentales económicos, sociales y culturales que, en tanto derechos subjetivos de
los particulares y obligaciones mediatas del Estado, necesitan de un proceso de ejecución de políti-
cas sociales para que el ciudadano pueda gozar de ellos o ejercitarlos de manera plena (Exp. Nº
1417-2005-AA 08/07/05, P, FJ. 13)
Si bien es cierto que la efectividad de los derechos sociales requiere un mínimo de actuación del
Estado a través del establecimiento de servicios públicos, así como de la sociedad mediante la
contribución de impuestos, ya que toda política social necesita de una ejecución presupuestal,
también lo es que estos derivan en obligaciones concretas por cumplir, por lo que los Estados deben
adoptar medidas constantes y eficaces para lograr progresivamente la plena efectividad de los mis-
mos en igualdad de condiciones para la totalidad de la población (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04,
S1, FJ. 12 )
Tanto el derecho a la seguridad social como el derecho a la protección de la salud forman parte de
aquellos derechos fundamentales sociales de preceptividad diferida, prestacionales, o también de-
nominados progresivos o programáticos, positivizados orgánicamente por primera vez en la Cons-

137
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

titución de Weimar de 1919. La ratio de dichas denominaciones estriba en que no se trata de


derechos autoaplicativos; su vigencia y exigibilidad requiere de una participación protagónica del
Estado en su desarrollo. Lejos del abstencionismo estatal que debe informar el correcto desenvolvi-
miento de los derechos que podrían denominarse de libertad, bajo la máxima "nadie está obligado a
hacer lo que la ley no manda ni impedido de hacer lo que ella no prohíbe" (parágrafo a), inciso 24),
del artículo 2 de la Constitución), en el caso de los derechos sociales, la incidencia estatal no solo
resulta recomendable, sino, en determinados casos, medular y obligatoria. En este correcto en-
tendido, nuestra Constitución vincula de manera especial la actividad estatal con el progresivo
desarrollo de los derechos a la seguridad social y a la protección de la salud (Exp. Nº 0011-2002-
AI 10/06/02, P, FJs. 9 y 10)

199 Derechos sociales y económicos. Carácter no declarativo


Los derechos económicos, sociales y culturales (...) no deben aparecer como una mera declaración
de buenas intenciones, sino como un compromiso con la sociedad dotado de metas claras y realistas
(Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 38 )

200 Derechos sociales y económicos. Como deberes de solidaridad u obligación conjunta


de la sociedad, individuos y el Estado
[L]a moderna concepción de los derechos sociales supone que no solo constituyen obligaciones de
hacer del Estado, sino de toda la sociedad en su conjunto; por ello, la doctrina ha empezado a
denominarlos deberes de solidaridad (...) (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ.22)
[E]l reconocimiento de los derechos sociales como deberes de solidaridad sirve a su vez para que
cada individuo dirija sus máximos esfuerzos a la obtención de aquellos bienes que representan sus
derechos sociales, superando de este modo la visión paternalista que exige que la satisfacción de
necesidades esté únicamente en manos del Estado. Para este Tribunal, conseguir bienestar y un
nivel de vida digno es un deber conjunto, tanto de la sociedad como del propio individuo y el Estado,
pero no exclusivamente de este (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ. 24)
Conseguir bienestar y un nivel de vida digno es un deber conjunto, tanto de la sociedad como del
propio individuo y el Estado, pero no exclusivamente de este (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04,
S1, FJs. 23 y 25)
En una sociedad democrática y justa, la responsabilidad de la atención de los más necesitados no
recae solamente en el Estado, sino en cada uno de los individuos con calidad de contribuyentes
sociales. Es así como adquieren mayor sentido las sanciones jurídicas frente al incumplimiento de
estos deberes [los derechos sociales y económicos]; por ejemplo, las sanciones que se imponen ante
la omisión del pago de impuestos, pues justamente a través de ellos se garantiza la recaudación y
una mayor disponibilidad presupuestal para la ejecución de planes sociales (Exp. Nº 2016-2004-
AA/TC, 05/10/04, S1, FJ. 23)

201 Derechos sociales y económicos. Como facultades tuitivas para grupos en situación
de desventaja
[Los derechos sociales y económicos son] facultades tuitivas dirigidas a favorecer a aquellos grupos
humanos con características accidentales diferenciadas con relación a otros por factores culturales,
o que se encuentran en situación de desventaja por razones económico-sociales, es decir, con una
posición o ubicación depreciada en sus estándares de vida, no acordes con la dignidad humana (Exp.
Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 10)

202 Derechos sociales y económicos. Como fines sociales del Estado


El Estado peruano, definido por la Constitución de 1993 presenta las características básicas de un
Estado social y democrático de derecho, en el cual se requiere la configuración de dos aspectos
básicos: la existencia de condiciones materiales mínimas para alcanzar sus presupuestos, y la iden-
tificación del Estado con los fines de su contenido social (...).

138
DERECHO CONSTITUCIONAL .

Este mínimo vital busca garantizar la igualdad de oportunidades en todo nivel social, así como
neutralizar las situaciones discriminatorias y violatorias de la dignidad del hombre; por ello, el
logro de estas condiciones materiales mínimas de existencia debe motivar la intervención del Esta-
do y la sociedad de manera conjunta para la consecución de este fin.
Es ahí donde se hace necesaria la exigencia de los derechos sociales y económicos, también llama-
dos derechos prestacionales, como la seguridad social, salud pública, vivienda, educación y demás
servicios públicos, pues ellos representan los fines sociales del Estado a través de los cuales el
individuo puede lograr su plena autodeterminación (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJs.
8, 9 y 10)

203 Derechos sociales y económicos. Como garantías del ciudadano


Los derechos sociales deben interpretarse como verdaderas garantías del ciudadano frente al Esta-
do dentro de una visión que busca revalorar la eficacia jurídica de los mandatos constitucionales y,
por ende, la vigencia de la Constitución (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 13)

204 Derechos sociales y económicos. Contenido esencial


El reconocimiento de los derechos sociales y económicos implica (…) superar su concepción progra-
mática, perfeccionando los mandatos sociales de la Constitución, así como la obligación del Estado,
en la cual se impongan metas cuantificables para garantizar la vigencia del derecho (José Luis
Cascajo Castro. La tutela constitucional de los derechos sociales. Cuadernos y Debates Nº 5. Ma-
drid. 1998, pág. 53).
Esta nueva visión de los derechos sociales permite reconocer, en su contenido esencial, principios
como la solidaridad y el respeto a la dignidad de la persona, los que, a su vez, constituyen pilares
fundamentales del Estado social de derecho (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJs.14 y 15)

205 Derechos sociales y económicos. Deberes derivados del principio de solidaridad


El principio de solidaridad promueve el cumplimiento de un conjunto de deberes, a saber:
a) El deber de todos los integrantes de una colectividad de aportar con su actividad a la consecu-
ción del fin común. Ello tiene que ver con la necesidad de verificar una pluralidad de conductas
(cargos públicos, deberes ciudadanos, etc.) a favor del grupo social.
b) El deber del núcleo dirigencial de la colectividad política de redistribuir adecuadamente los
beneficios aportados por sus integrantes; ello sin mengua de la responsabilidad de adoptar las
medidas necesarias para alcanzar los fines sociales (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/2004,
S1, FJ. 15)

206 Derechos sociales y económicos. Dignidad como premisa del Estado social
La dignidad de la persona supone el respeto del hombre como fin en sí mismo, premisa que debe
estar presente en todos los planes de acción social del Estado suministrando una base constitucio-
nal a sus políticas, pues en el Estado social el respeto a la dignidad se refiere esencialmente a lograr
una mejor calidad de vida de las personas.
En razón de ello, en sede jurisdiccional ningún análisis puede desarrollarse sin verificar el respeto
a la dignidad del hombre, tanto en la actuación del Estado como en la de los particulares (Exp.
Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ.17)

207 Derechos sociales y económicos. Eficacia plena


El reconocimiento constitucional de los derechos sociales y económicos no es suficiente para dotar-
los de eficacia plena, pues su vinculación jurídica solo queda configurada a partir de su regulación
legal, la que los convierte en judicialmente exigibles. Por ello, en la Constitución mantienen la
condición de una declaración jurídica formal, mientras que la ley los convierte en un mandato
jurídico aprobatorio de un derecho social (Exp. Nº 1417-2005-AA 08/07/05, P, FJ.14)

139
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

208 Derechos sociales y económicos. Exigencia


Se hace necesaria la exigencia de los derechos sociales y económicos, también llamados derechos
prestacionales, como la seguridad social, salud pública, vivienda, educación y demás servicios pú-
blicos, pues ellos representan los fines sociales del Estado a través de los cuales el individuo puede
lograr su plena autodeterminación.
Debe entenderse, empero, que cuando se habla de exigencia, nos referimos al derecho de requerir
que el Estado adopte las medidas adecuadas para el logro de fines sociales, pues no en todos los
casos los derechos sociales son por sí mismos jurídicamente sancionables, al ser necesario el sopor-
te presupuestal para su ejecución (...) (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ.9)
Los derechos sociales, como la salud pública, no pueden ser exigidos de la misma manera en todos
los casos, pues no se trata de prestaciones específicas, en tanto dependen de la ejecución presu-
puestal para el cumplimiento de lo exigido, lo contrario supondría que cada individuo podría exigir
judicialmente al Estado un puesto de trabajo o una prestación específica de vivienda o salud en
cualquier momento. En consecuencia, la exigencia judicial de un derecho social dependerá de facto-
res tales como la gravedad y razonabilidad del caso, su vinculación o afectación de otros derechos y
la disponibilidad presupuestal del Estado, siempre y cuando puedan comprobarse acciones concre-
tas de su parte para la ejecución de políticas sociales (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ.32)
Los derechos sociales, como es el caso de la salud pública, no representan prestaciones específicas
por sí mismas, pues dependen de la disponibilidad de medios con que cuente el Estado, lo que, sin
embargo, de ninguna manera puede justificar la inacción prolongada (...) ya que ello devendría en
una omisión constitucional (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1,FJ. 49)

209 Derechos sociales y económicos. Influencia del principio de dignidad


El principio de dignidad irradia en igual magnitud a toda la gama de derechos, ya sean los denomi-
nados civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales, toda vez que la máxima efica-
cia en la valoración del ser humano solo puede ser lograda a través de la protección de las distintas
gamas de derechos en forma conjunta y coordinada (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 19)

210 Derechos sociales y económicos. Necesidad de satisfacción mínima inmediata


Los derechos económicos y sociales no son meras normas programáticas de eficacia mediata, como
tradicionalmente se ha señalado para diferenciarlos de los denominados derechos civiles y políticos
de eficacia inmediata, pues justamente su mínima satisfacción representa una garantía indispensa-
ble para el goce de los derechos civiles y políticos. De este modo, sin educación, salud y calidad de
vida digna en general, mal podría hablarse de libertad e igualdad social, lo que hace que tanto el
legislador como la administración de justicia deban pensar en el reconocimiento de los mismos en
forma conjunta e interdependiente (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 11)

211 Derechos sociales y económicos. Noción de solidaridad


La solidaridad implica la creación de un nexo ético y común que vincula a quienes integran una
sociedad política. Expresa una orientación normativa dirigida a la exaltación de los sentimientos
que impulsan a los hombres a prestarse ayuda mutua, haciéndoles sentir que la sociedad no es algo
externo, sino consustancial (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ. 15)

212 Derechos sociales y económicos. Principio de solidaridad


Es indubitable que en cualquier forma de vida comunitaria se hace necesario que esta se instaure y
organice en relación con un fin compartido y cuyos logros, de alguna manera, alcancen a todos los
que la conforman. De ahí que al percibirse los denominados derechos sociales como fines esenciales
de toda comunidad política, se deduzca que toda persona o grupo intermedio tenga que regir sus
relaciones coexistenciales bajo el principio de solidaridad (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04,
S1, FJ. 15)

140
DERECHO CONSTITUCIONAL .

213 Derechos sociales y económicos. Principio y deberes de solidaridad


La solidaridad implica la creación de un nexo ético y común que vincula a quienes integran una
sociedad política. Expresa una orientación normativa dirigida a la exaltación de los sentimientos
que impulsan a los hombres a prestarse ayuda mutua, haciéndoles sentir que la sociedad no es algo
externo sino consustancial.
El principio de solidaridad promueve el cumplimiento de un conjunto de deberes, a saber:
a) El deber de todos los integrantes de una colectividad de aportar con su actividad a la consecu-
ción del fin común. En esa orientación se alude a la necesidad de verificar una pluralidad de
conductas (cargos públicos, deberes ciudadanos, etc.) a favor del grupo social.
b) El deber del núcleo dirigencial de la colectividad política de redistribuir adecuadamente los
beneficios aportados por sus integrantes; ello sin mengua de la responsabilidad de adoptar las
medidas necesarias para alcanzar los fines sociales (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ.16)

214 Derechos sociales y económicos. Progresividad frente a la regresión en avances efec-


tuados
[E]l concepto de progresividad no supone absoluta imposibilidad de regresión en los avances
efectuados por el Estado en materia de derechos sociales, en la medida que ello quede plena-
mente justificado considerando atención a la totalidad de los recursos que disponga el Estado,
y siempre que existan razones de interés social que así lo impongan (Exp. Nº 0001-2004-AI/TC,
27/09/04, P, FJ. 55)
[E]l concepto de progresividad constituye un concepto netamente objetivo y no subjetivo, motivo
por el cual el análisis de las eventuales regresiones que en materia de seguridad social realice el
Estado no pueden ser analizadas a la luz de un grupo de pensionistas no representativos de la
situación que afronta el Estado en dicha materia (Exp. Nº 0001-2004-AI/TC, 27/09/2004, P, FJ. 56)

DESCENTRALIZACIÓN

215 Descentralización. Autonomía a nivel del Derecho Público interno


Lo importante del actual proceso descentralizador es que la autonomía ha sido revisada para el caso
de todos los gobiernos reconocidos. Es decir, tanto el Gobierno nacional como el Regional y el Local
poseen autonomía a nivel del Derecho Público Interno, pero solo el Gobierno Nacional detenta la
soberanía a nivel del Derecho Público Internacional (Exp. Nº 00002-2005-AI, 18/02/05, P, FJ. 32)

216 Descentralización. Compatibilidad con el Estado unitario


El carácter descentralizado del Estado peruano (...) no es incompatible con la configuración de
Estado unitario, desde el momento que si bien ella supone el establecimiento de órganos de poder
territorialmente delimitados, a los cuales se les dota de autonomía política, económica y adminis-
trativa, sin embargo, su ejercicio debe realizarse dentro de lo previsto por la Constitución y las leyes
marco que regulan el reparto competencial de los gobiernos regionales y municipales (...).
Si bien el gobierno del Perú es descentralizado, su Estado es uno e indivisible (artículo 43 de la
Constitución), motivo por el cual ninguna política descentralizadora puede soportar decisiones gu-
bernativas incompatibles o asistemáticas. Por el contrario, el proceso de descentralización debe ser
concebido como el sistema más eficiente para asegurar el desarrollo integral del país (Exp. Nº
00020-2005-AI y acumulado, 27/09/05, P, FJs. 39 y 45)

217 Descentralización. Fijación de competencias nacionales y regionales


[L]a unidad estatal constituye el fundamento de la organización y marcha de la estructura del
Estado peruano. Respetando su contenido, existe una redistribución funcional y territorial. Es así

141
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

como se subordina el principio de jerarquía normativa al de competencia: se reconoce la diversidad


dentro de la discrecionalidad.
A partir de un concepto como el de unidad estatal, se prevé una suerte de cláusula residual, que en
caso de duda razonable sobre la titularidad de la competencia, esta se determina a partir de un
test de la competencia, (...) pero que se debe establecer a partir del bloque de constitucionalidad
(...). Pero el criterio básico relacionado con la unidad y las atribuciones nacionales, y su preferen-
cia, es determinar si la materia es de interés general del Estado (Exp. Nº 00002-2005-AI, 18/02/05,
P, FJ. 53)

218 Descentralización. Necesidad de respetar unidad del Estado y la subsidiariedad


Para poder entender correctamente el proceso de descentralización, y dentro de él, la regionaliza-
ción, es necesario reconocer que cualquier tipo de análisis que se realice de las autonomías que se
le reconoce con el subsecuente reparto de competencias, debe respetar de un lado, la unidad del
Estado peruano como marco que guíe el proceso, y la subsidiariedad como criterio que guíe la
disquisición funcional entre los distintos gobiernos existentes (Exp. Nº 00002-2005-AI, 18/02/05,
P, FJ. 41)

219 Descentralización. Noción de principio de subsidiariedad


[El principio de subsidiariedad] tiene por objeto garantizar una toma de decisión lo más cerca posi-
ble del ciudadano, comprobándose constantemente que la acción que debe emprenderse a escala
nacional se justifica en relación con las posibilidades que ofrece el nivel regional o local (Exp. Nº
00002-2005-AI, 18/02/05, P, FJ. 51)

220 Descentralización: Objetivo


[L]a descentralización constituye una forma de organización democrática y constituye una política
permanente del Estado, de carácter obligatorio, que tiene como objetivo fundamental el desarrollo
integral del país (artículo 188 de la Constitución) (Exp. Nº 0008-2007-PI/TC, 06/09/07, P, FJ. 12)

221 Descentralización. Principio de progresividad en la asignación de competencias y trans-


ferencia de recursos
El proceso de descentralización del poder estatal mediante el establecimiento de las regiones y sus
Gobiernos Regionales no es un acto acabado o definitivo, pues se realiza por etapas, conforme
dispone el artículo 188.º de la Constitución. En consecuencia, la asignación de competencias a los
Gobiernos Regionales, así como la de sus recursos, es un proceso abierto que la Constitución ha
querido asegurar, entre otros medios, al establecer sólo de manera enunciativa las competencias de
los Gobiernos Regionales, y dejar que esta tarea se complemente y amplíe mediante la incorpora-
ción de nuevas competencias por medio de la reserva de ley orgánica prevista en el artículo 192.10
de la Constitución o, incluso, mediante acuerdo entre el Gobierno Nacional y los Gobiernos Regio-
nales, tratándose de competencias delegadas. Por consiguiente, sobre el legislador nacional pesa un
mandato constitucional que lo obliga a no adoptar medidas regresivas que posterguen el proceso de
regionalización o dificulten irrazonablemente la asignación adecuada de competencias y transfe-
rencia de recursos del Gobierno Nacional a los Gobiernos Regionales y Locales, conforme enuncia el
artículo 188.º de la Constitución; en la medida, claro está, de que exista disponibilidad presupuestal
y de gasto público para tales efectos (Undécima Disposición Final y Transitoria de la Constitución)
(Exp. Nº 0031-2005-PI/TC, 20/03/07, P, FJ. 14)

222 Descentralización. Respeto del carácter unitario del Estado


El Estado de nuestro país es unitario, pero a la vez, con un gran compromiso hacia el futuro: su
descentralización, tal como se presenta en la Constitución: "Su gobierno es unitario, representativo
y descentralizado" [artículo 43 de la Constitución].
Por tanto, por más descentralización que exista el gobierno no puede dejar de ser unitario. La
consecuencia de una afirmación como esta es trascendente para configurar el tipo de Estado que es

142
DERECHO CONSTITUCIONAL .

el Perú. Para no dejar dudas al respecto, se ha señalado que "el territorio de la República está
integrado por regiones, departamentos, provincias y distritos, en cuyas circunscripciones se consti-
tuye y organiza el gobierno a nivel nacional, regional y local, en los términos que establece la
Constitución y la ley, preservando la unidad e integridad del Estado y de la Nación" [artículo 189 de
la Constitución] (...).
[L]a unidad estatal constituye el fundamento de la organización y marcha de la estructura del
Estado peruano. Respetando su contenido, existe una redistribución funcional y territorial. Es así
como se subordina el principio de jerarquía normativa al de competencia: la unidad prima sobre la
diversidad (...).
Cuando un tema es de importancia nacional, surge con toda su fuerza la unidad del Estado, permi-
tiendo la autonomía regional.
Sobre todo el ámbito en el que se desarrolla la descentralización es administrativo, y en cierta forma
territorial, judicial y legislativa. Pero es el Estado unidad el que mantiene la función legislativa
básica con el fin de mantener la unidad del país. Hablando en estricto del tema legislativo, este
compete al Congreso de la República, salvo en las materias que el bloque de constitucionalidad
demande para los gobiernos regionales y municipales.
Por más que la cláusula de residualidad no está expresamente reconocida en la Constitución, a
diferencia de lo que sucede en ordenamientos comparados. No obstante esta aseveración, a partir
del principio de unidad analizado, cabe señalar que las competencias regionales solo serán aquellas
que explícitamente estén consagradas en la Constitución y en las leyes de de-sarrollo de descentra-
lización, de modo que lo que no esté señalado en ellas, corresponde a la competencia exclusiva del
Gobierno Central (Exp. Nº 00002-2005-AI, 18/02/05, P, FJs. 44, 45 y 48)

223 Descentralización. Unidad e indivisibilidad del Estado como límites


[A]tendiendo al objetivo primordial del proceso descentralizador (el desarrollo integral del país) que
es posible reconocer los límites del mismo y, por ende, del carácter autonómico de las distintas
regiones.
El objetivo principal de dichos límites que, a su vez, actúa como principio informante de toda
política descentralizadora, es el reconocimiento de la unicidad e indivisibilidad del Estado.
En efecto, Estado unitario e indivisible de gobierno descentralizado no son, en absoluto, conceptos
contrapuestos. Por el contrario, es la aplicación armónica de dichos principios la que permite al
Estado cumplir con uno de sus deberes primordiales; a saber, "la promoción del desarrollo integral
y equilibrado de la Nación" (artículo 44 de la Constitución) (Exp. Nº 00012-2003-AI, 01/12/03, P,
FJ. 3)

224 Organización del territorio de la República. Aplicación del principio de competencia


en la articulación de las normas regionales y nacionales
[S]i determinadas normas regionales no son jerárquicamente subordinadas a las del gobierno cen-
tral, su articulación con estas no puede sustentarse bajo el principio de jerarquía, sino conforme al
principio de competencia, según el cual, en el ámbito competencial de las regiones, la norma regio-
nal excluye a la norma del gobierno central y, en general, a la de cualquier otro ordenamiento (v. gr.
del gobierno local). A su vez, en el ámbito de competencia del gobierno nacional, quedan excluidas
las normas regionales y locales, y así sucesivamente.
[U]na adecuada articulación de las fuentes del derecho regional, tanto con las fuentes del derecho
nacional como con las del derecho local, exige que se delimite los ámbitos para los cuales cada una
de ellas es competente. Obviamente, tal delimitación no puede realizarse sino mediante el ya refe-
rido principio de competencia (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJs. 121 y 122)

143
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

225 Organización del territorio de la República. Condiciones para la aplicación del princi-
pio de competencia
[P]ara que una antinomia entre dos normas del mismo rango sea resuelta mediante el principio de
competencia, es preciso que:
a) Se trate de un conflicto entre dos fuentes cuya fuente de producción proviene de distintos
órganos con competencia normativa;
b) Entre ambas, no exista una relación jerárquica; y,
c) Sus relaciones sean reguladas por una norma jerárquicamente superior (...).
La resolución de contradicciones normativas mediante el principio de competencia, por cierto, no se
superpone ni desplaza al principio de jerarquía normativa. Y es que la aplicación del principio de
competencia no solo presupone una antinomia entre dos fuentes del mismo rango, sino también
que ambas se encuentren subordinadas jerárquicamente a una norma superior, como la Constitu-
ción, que es la que establece, directa o indirectamente, la repartición del ámbito competencial de
cada una de ellas, así como su ámbito de vigencia espacial (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P,
FJs. 124 y 125)

226 Organización del territorio de la República. Configuración de subsistemas normati-


vos con la creación de gobiernos locales y regionales
[L]a creación de gobiernos regionales y locales, cada uno con competencias normativas propias,
comporta la introducción de tantos subsistemas normativos como gobiernos regionales y locales
puedan existir. Este derecho regional y local, sin embargo, tienen un ámbito de vigencia y aplica-
ción delimitado territorialmente a la circunscripción de cada instancia de gobierno (regional o local)
y, además, se encuentra sometido a la Constitución y a las leyes de desarrollo constitucional, parti-
cularmente a la LBD [Ley de Bases de la Descentralización] y a la LOGR [Ley Orgánica de Gobiernos
Regionales] (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 118)

227 Organización del territorio de la República. Diferencias entre los principios de compe-
tencia y de jerarquía normativa
El principio de competencia afecta directamente el acto de producción de la norma, siendo este lo
que lo diferencia del principio de jerarquía, el cual concierne directamente a la validez de la norma
(Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 62)
[D]e acuerdo con el principio de jerarquía normativa, la invalidación de una norma de menor jerar-
quía se produce cuando existe contradicción con una norma superior; de conformidad con el princi-
pio de competencia, la norma deviene en nula por el simple hecho de regular una materia que está
vedada para ser regulada por ella (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 123)

228 Organización del territorio de la República. Efecto de la reordenación de la distribu-


ción territorial
[L]a reordenación de la distribución territorial del poder tiene la propiedad de limitar la capacidad
normativa del gobierno nacional (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 119)

229 Organización del territorio de la República. Forma de Estado y test de competencia en


conflictos normativos
En el caso del ordenamiento jurídico nacional, determinado por nuestra Constitución, para la apli-
cación del criterio de competencia, cuando se trate de conflictos normativos entre el gobierno
nacional y los gobiernos regionales, es conveniente considerar la forma de Estado que configura
nuestra Constitución y el test de la competencia desarrollado por este Tribunal para el caso del Perú
(Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 65)

144
DERECHO CONSTITUCIONAL .

230 Organización del territorio de la República. Límites de la actividad legislativa del Go-
bierno Nacional, gobiernos locales y regionales
[Debe remarcarse] la necesidad de que las normas que (...) [los gobiernos regionales y locales]
puedan expedir no alteren "la unidad e integridad del Estado y de la Nación" (artículo 189 de la
Constitución); no interfieran en las funciones y atribuciones de los gobiernos locales (artículo 191
de la Constitución) y que las materias que ellas regulen deba realizarse "en armonía con las políticas
y planes nacionales y locales de desarrollo" (artículo 192 de la Constitución), ahora, en relación al
gobierno nacional, debe remarcarse que este no es enteramente libre para regular cualquier mate-
ria, sino que ha de sujetarse al reparto de competencias constitucional y legalmente establecidos,
constituyendo este reparto un límite de orden material y competencial para el ejercicio de su fun-
ción legislativa (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 119)

231 Organización del territorio de la República. Noción de competencias compartidas


[Las competencias compartidas o concurrentes son] aquellas materias divididas en determinadas
áreas de atención, repartiéndose responsabilidades entre dos o más niveles de gobierno, actividad
coherente con los principios de cooperación y de tutela y control de los organismos constitucionales
autónomos (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 134.b)

232 Organización del territorio de la República. Noción de competencias delegadas


[Las competencias delegadas son] aquellas que un nivel de gobierno delega a otro de distinto nivel,
de mutuo acuerdo y conforme al procedimiento establecido en la ley, quedando el primero obligado
a abstenerse de tomar decisiones sobre la materia o función delegada (Exp. Nº 00047-2004-AI,
24/04/06, P, FJ. 134.c)

233 Organización del territorio de la República. Noción de competencias exclusivas


[Las competencias exclusivas son] aquellas materias asignadas en exclusividad a favor de organis-
mos constitucionales, las cuales serán positivas si son susceptibles de ser delegadas, o negativas si
son privativas del órgano respectivo, es decir, no solo exclusivas sino también excluyentes (Exp. Nº
00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 134.a)

234 Organización del territorio de la República. Noción de normas de competencia


[L]as normas de competencia son aquellas que de modos diversos establecen "el ámbito de materia"
sobre el que puede ejercerse una competencia normativa y que, en consecuencia, condicionan la
validez de los actos normativos, y, derivadamente, la de las disposiciones o normas creadas por ellos
(Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 62)

235 Organización del territorio de la República. Noción del principio de competencia


El principio de competencia, como técnica de articulación del sistema de fuentes, presupone una
pluralidad de autoridades normativas capaces de expedir normas que formalmente tienen el mismo
rango, aunque, algunas veces, no tengan el mismo ámbito de vigencia y aplicabilidad territorial.
El principio de competencia consiste en asignar a determinadas clases de normas la regulación
únicamente de ciertas materias, de modo tal que la norma de que se trate es la única que puede
regularlas en concreto y, además, solo puede ocuparse de ella (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P,
FJ. 123)

236 Organización del territorio de la República. Relación entre los principios de compe-
tencia y de jerarquía normativa
El principio de jerarquía es presupuesto del principio de competencia, ya que la invalidez de una
norma que "invade" competencias surge en virtud de la violación de aquella norma superior que
anteladamente había fijado la distribución de competencias.

145
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

El principio de competencias otorga título habilitante para que un ordenamiento constitucional


delimite extensión y alcances determinados.
El principio de competencia no determina la nulidad de las normas que infringen, sino que devela la
superioridad jerárquica de aquellas normas que tienen como objeto la delimitación y reparto de
materias o funciones (Exp. Nº 00047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 62)

237 Organización del territorio de la república.Test de competencia y distribución de com-


petencias
La creación de Gobiernos Regionales con competencias normativas comporta la introducción de
tantos subsistemas normativos como gobiernos regionales existan al interior del ordenamiento
jurídico peruano. Pero la articulación de las fuentes en un ordenamiento de tal naturaleza no puede
efectuarse exclusivamente bajo los alcances del principio de jerarquía, sino conforme al principio de
competencia. En efecto, dado que las ordenanzas regionales son normas con rango de ley (artículo
200.4 de la Constitución), no se encuentran jerárquicamente subordinadas a las leyes nacionales
del Estado, por lo que para explicar su relación con éstas no hay que acudir al principio de jerarquía,
sino al principio de competencia, pues tienen un ámbito normativo competencial distinto (Exp. Nº
0031-2005-PI/TC, 20/03/07, P, FJ. 12)

238 Organización del territorio de la República.Test de competencia y principio de control


y tutela de Gobiernos Regionales y Locales
La exigencia que proyecta este principio consiste en que los Gobiernos Regionales y Locales están
sujetos a instancias de control y tutela por parte de órganos nacionales competentes. Tal princi-
pio, que se encuentra recogido en el artículo 199 de la Constitución, señala que los Gobiernos
Regionales y Locales son fiscalizados por sus propios órganos de control y por los organismos que
tengan tal atribución por mandato constitucional o legal, y están sujetos al control y supervisión
de la Contraloría General de la República, la que organiza un sistema de control descentralizado y
permanente; pero también a un sistema de control interno (Exp. Nº 0031-2005-PI/TC, 20/03/07, P,
FJ. 11)

239 Organización del territorio de la República. Test de competencia y principio de coope-


ración, lealtad nacional y regional
De este principio se derivan, a su vez, deberes concretos tanto para el Gobierno Nacional así como
para los Gobiernos Regionales. Así, el Gobierno Nacional debe observar el principio de lealtad
regional, lo que implica su cooperación y colaboración con los Gobiernos Regionales. Del mismo
modo, los Gobiernos Regionales deben cumplir el principio de lealtad nacional, en la medida en que
no pueden afectar, a través de sus actos normativos, fines estatales; por ello no pueden dictar
normas que se encuentren en contradicción con los intereses nacionales que se derivan de la Cons-
titución (Exp. Nº 0031-2005-PI/TC, 20/03/07, P, FJ. 11)

240 Organización del territorio de la República. Test de competencia y principio de taxati-


vidad y cláusula de residualidad
Si bien es cierto que la cláusula de residualidad no está expresamente reconocida en la Constitu-
ción, sí es posible que se entienda reconocida tácitamente en el artículo 192.10. Por tanto, las
competencias regionales sólo serán aquellas que explícitamente estén consagradas en la Constitu-
ción y en las leyes de desarrollo de descentralización, de modo que lo que no esté señalado en ellas,
será de competencia exclusiva del Gobierno Central. Los Gobiernos Regionales, por tanto, no tie-
nen más competencias que las que la Constitución y las leyes orgánicas les hayan concedido. De
ahí que se encuentren sometidos al principio de taxatividad, y que las competencias que no les
han sido conferidas expresamente correspondan al Gobierno Nacional (cláusula de residualidad)
(Exp. Nº 0031-2005-PI/TC, 20/03/07, P, FJ. 11)

146
DERECHO CONSTITUCIONAL .

241 Organización del territorio de la República. Test de competencia y principio del efecto
útil y poderes implícitos
[C]ada vez que una norma (constitucional o legal) confiere una competencia a los Gobiernos Regio-
nales, debe entenderse que ésta contiene normas implícitas de subcompetencia para reglamentar la
norma legal, sin las cuales el ejercicio de la competencia conferida a los Gobiernos Regionales
carecería de eficacia práctica o utilidad. El principio del efecto útil, así, pretende flexibilizar la
rigidez del principio de taxatividad, de modo que la predeterminación difusa en torno a los alcances
de una competencia por la ley orgánica o la Constitución no termine por entorpecer un proceso que,
en principio, se ha previsto como progresivo y ordenado conforme a criterios que permitan una
adecuada asignación de competencias (artículo 188 de la Constitución). Así, el principio de taxati-
vidad de competencias no es incompatible con el reconocimiento de que los Gobiernos Regionales
también pueden realizar aquellas competencias reglamentarias no previstas legal ni constitucional-
mente, pero que sin embargo son consustanciales al ejercicio de las previstas expresamente (pode-
res implícitos), o constituyan una directa manifestación y exteriorización de los principios que
rigen a los Gobiernos Regionales dentro de un Estado unitario y descentralizado (Exp. Nº 0031-2005-
PI/TC, 20/03/07, P, FJ. 13)

242 Régimen jurídico de la capital de la República. Alcances del tratamiento especial


[C]uando el artículo 198 de la propia Constitución establece un tratamiento diferente para determi-
nadas municipalidades –entre ellas la correspondiente a la capital de la República–, no significa que
la ley orgánica que regula la estructura, competencias y atribuciones de dichas entidades pueda
desvirtuar o contradecir las competencias establecidas por la Constitución a favor de todas las
municipalidades (Exp. Nº 00012-2001-AI, 23/05/02, P, FJ. 3)

243 Régimen jurídico de la capital de la República. Competencias especiales de la Munici-


palidad Metropolitana de Lima
[L]a Municipalidad Metropolitana de Lima tiene las mismas atribuciones que cualquiera de las
municipalidades provinciales, más las competencias y funciones metropolitanas especiales que
aparecen reguladas en la Ley Orgánica de Municipalidades (Exp. Nº 00046-2004-AI, 15/02/05, P,
FJ. 19)
[La] sui géneris condición funcional de la MML [Municipalidad Metropolitana de Lima] en la estruc-
tura orgánica descentralizada del Estado es, a su vez, reafirmada al atribuírsele un cúmulo de
competencias, denominadas "especiales", en materia de planificación, desarrollo urbano y vivienda,
promoción de desarrollo económico y social, abastecimiento de bienes y servicios básicos, industria,
comercio y turismo, población y salud, saneamiento ambiental, transportes y comunicaciones, y
seguridad ciudadana (Exp. Nº 00001-2004-CC, 30/11/04, P, FJ. 5)

244 Régimen jurídico de la capital de la República. Función de la Municipalidad Metropo-


litana de Lima
[L]a MML [Municipalidad Metropolitana de Lima] tiene por misión, a nivel regional, la organización
y conducción de la gestión pública de la provincia de Lima, de acuerdo a sus competencias exclusi-
vas, compartidas y delegadas, en el marco de las políticas nacionales y sectoriales, para contribuir
a su desarrollo integral y sostenible. De ahí que toda mención en la legislación nacional a los
gobiernos regionales deba entenderse también referida a la MML, en lo que le resulte aplicable
(Exp. Nº 00001-2004-CC, 30/11/04, P, FJ. 2)

245 Régimen jurídico de la capital de la República. Régimen especial de la Municipalidad


Metropolitana de Lima
La MML [Municipalidad Metropolitana de Lima], conforme a lo previsto por el artículo 198 de la
Constitución, goza de un régimen especial regulado en las leyes de descentralización y en la Ley Nº
27972 –Orgánica de Municipalidades (LOM)–. En efecto, el propio artículo 198 de la Constitución
establece que la MML ejerce sus competencias dentro del ámbito de la provincia de Lima, la cual no

147
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

integra ninguna región. Por su parte, el artículo 65 de la Ley Nº 27867 –Ley Orgánica de Gobiernos
Regionales– dispone que las competencias y funciones reconocidas al gobierno regional son trans-
feridas a la MML (...).
[El] binomio funcional (regional y local) asignado a la MML [Municipalidad Metropolitana de Lima]
se encuentra reconocido en el artículo 152 de la LOM, que establece que "la capital de la República
es sede de la MML, la que ejerce jurisdicción exclusiva sobre la provincia de Lima en materias
municipales y regionales". Asimismo, el artículo 65 de la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales
estipula que la MML "posee autonomía política, económica y administrativa en los asuntos de su
competencia regional y municipal. En casos de discrepancias generadas por el fenómeno de conur-
bación provincial, la decisión final corresponde a la Municipalidad Metropolitana de Lima" (Exp. Nº
00001-2004-CC, 30/11/04, P, FJs. 2 y 4)

DIGNIDAD DE LA PERSONA

246 Defensa de la persona. Noción


Un Estado de derecho que proclama como valor primordial la defensa de la persona, no puede
desatenderse de mecanismos con los que efectivamente se garantice su protección adecuada. Cual-
quiera que fuese el medio en el que se desenvuelva o se desarrolle la persona, no se le puede
atropellar en sus derechos esenciales exponiéndola a riesgos o perjuicios innecesariamente ocasio-
nados por las propias personas, por las organizaciones colectivas que los conforman, o por el propio
Estado en cualquiera de sus corporaciones (Exp. Nº 1006-2002-AA, 28/01/03, S2, FJ. 2.d)

247 Dignidad de la persona. Alcances del principio de dignidad


El principio de dignidad irradia en igual magnitud a toda la gama de derechos, ya sean los deno-
minados civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales, toda vez que la máxima
eficacia en la valoración del ser humano solo puede ser lograda a través de la protección de las
distintos elencos de derechos, en forma conjunta y coordinada (Exp. Nº 2016-2004-AA/TC,
05/10/04, S1, FJ. 18)
Bajo este principio [dignidad], el Estado no solo actuará respetando la autonomía del individuo y los
derechos fundamentales como límites para su intervención –obligaciones de no hacer–, sino que
deberá proporcionar, a su vez, los cauces mínimos para que el propio individuo pueda lograr el
desarrollo de su personalidad y la libre elección de sus planes de vida –obligaciones de hacer– (Exp.
Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ. 19)

248 Dignidad de la persona. Aplicación de leyes en el tiempo sobre derechos


La adecuada protección de los derechos fundamentales no puede ser medida con relación a una
concreta teoría de aplicación de las leyes en el tiempo. Ni la aplicación inmediata de las leyes a
los hechos no cumplidos de las relaciones existentes (teoría de los hechos cumplidos) podría, en
sí misma, justificar la afectación de un derecho fundamental, ni, so pretexto de la aplicación de
la teoría de los derechos adquiridos, podría negarse la aplicación inmediata de una ley que
optimice el ejercicio del derecho, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 103 de la
Constitución.
La validez de las leyes que regulan los derechos fundamentales debe ser evaluada teniendo en
cuenta la preservación de su contenido esencial y la existencia del test de razonabilidad que justi-
fique determinadas restricciones del contenido no esencial y adicional de dichos derechos. Ello
trasciende el análisis formal y contingente de la adopción de una determinada teoría de aplicación
de leyes en el tiempo (derechos adquiridos o hechos cumplidos), y se ubica en la necesidad de una
merituación sustancial que tenga como imperativo preservar los derechos fundamentales como
verdaderas manifestaciones del principio de dignidad humana (artículo 1 de la Constitución) (Exp.
Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 121)

148
DERECHO CONSTITUCIONAL .

249 Dignidad de la persona. Autonomía


[T]ras el reconocimiento de la persona como autónoma en tanto digna, esta debe ser considerada
como un fin en sí misma y no como un medio para un fin. Por ello, se reconoce que tiene capacidad
plena para decidir sobre sus propios actos (Exp. N° 1776-2004-AA/TC, 26/01/07, P, FJ. 27)

250 Dignidad de la persona. Base del Estado social


[L]a dignidad de la persona supone el respeto del hombre como fin en sí mismo, premisa que debe
estar presente en todas los planes de acción social del Estado suministrando una base constitucio-
nal a sus políticas, pues en el Estado social el respeto a la dignidad se refiere esencialmente a lograr
una mejor calidad de vida de las personas.
Consecuentemente, en sede jurisdiccional ningún análisis puede desarrollarse sin verificar el res-
peto a la dignidad del hombre, tanto en la actuación del Estado como en la de los particulares (Exp.
Nº 2016-2004-AA/TC, 05/10/04, S1, FJ. 16)

251 Dignidad de la persona. Como principio y derecho


[L]a dignidad de la persona humana se configura como un principio-derecho constitutivo de los
derechos fundamentales que la Constitución reconoce (Exp. Nº 0044-2004-AI, 18/05/05, P , FJ. 32)
[L]a dignidad de la persona humana se configura como un principio-derecho constitutivo de los
derechos fundamentales que la Constitución reconoce. (...) Del mismo modo, es un principio infor-
mador para la configuración de nuevos derechos de rango constitucional y es el presupuesto de
nuestro Estado Constitucional, Social y Democrático de Derecho (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05,
P, FJ. 32)

252 Dignidad de la persona. Consecuencias de la pena de cadena perpetua


La cadena perpetua, en sí misma considerada, es repulsiva con la naturaleza del ser humano. El
Estado Constitucional de Derecho no encuentra justificación para aplicarla, aun en el caso que el
penado, con un ejercicio antijurídico de su libertad, haya pretendido destruirlo o socavarlo (Exp. Nº
0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 184)

253 Dignidad de la persona. Definición


La dignidad de la persona humana es el presupuesto ontológico para la existencia y defensa de sus
derechos fundamentales. El principio genérico de respeto a la dignidad de la persona por el solo
hecho de ser tal, contenido en la Carta Fundamental, es la vocación irrestricta con la que debe
identificarse todo Estado Constitucional y Democrático de Derecho. En efecto, este es el impera-
tivo que transita en el primer artículo de nuestra Constitución (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03,
P, FJ. 213)

254 Dignidad de la persona. No distinción por razones sexuales


[Expresa el] artículo 1 de la Constitución [que] la defensa de la persona humana y el respeto de su
dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado. En ese sentido, el respeto por la persona se
convierte en el leit motiv que debe informar toda actuación estatal. Para tales efectos, la Constitu-
ción peruana no distingue a las personas por su opción y preferencias sexuales; tampoco en función
del sexo que pudieran tener. Se respeta la dignidad de la persona.
El carácter digno de la persona, en su sentido ontológico, no se pierde (...) por ser homosexual o
transexual o, en términos generales, porque se haya decidido por un modo de ser que no sea de
aceptación de la mayoría (Exp. Nº 2868-2004-AA, 24/11/04, S2, FJ. 23)

255 Dignidad de la persona. Incidencia de la dignidad dentro de la política de persecución


criminal del Estado
[L]a política de persecución criminal de un Estado constitucional democrático no puede distinguir
entre un Derecho Penal de los ciudadanos y un Derecho Penal del enemigo; es decir, un Derecho

149
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Penal que distinga, en cuanto a las garantías penales y los fines de las penas aplicables, entre
ciudadanos que delinquen incidentalmente y desde su estatus en tanto tales, de aquellos otros que
delinquen en tanto se ubican extramuros del Derecho en general y son, por ello, considerados ya no
ciudadanos sino más bien enemigos. Para los primeros son aplicables los fines constitucionales de
las penas antes aludidas, mientras que para los segundos, no cabe otra alternativa más que su total
eliminación. Evidentemente, esta concepción no puede ser asumida dentro de un Estado que se
funda, por un lado, en el derecho-principio de dignidad humana y, por otro lado, en el principio
político democrático (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 16).

256 Dignidad de la persona. Interpretación de la Constitución


La Constitución es la norma jurídica suprema del Estado, tanto desde un punto de vista objetivo-
estructural (artículo 51), como desde el subjetivo-institucional (artículos 38 y 45). Consecuente-
mente, es interpretable, pero no de cualquier modo, sino asegurando su proyección y concretiza-
ción, de manera tal que los derechos fundamentales por ella reconocidos sean verdaderas manifes-
taciones del principio-derecho de dignidad humana (artículo 1 de la Constitución) (Exp. Nº 0030-
2005-PI, 02/02/2006, P, FJ. 40)

257 Dignidad de la persona. Modificación de estrofa del Himno Nacional


[L]a letra del Himno Nacional no crea, extingue o modifica situaciones jurídicas objetivas y genera-
les que eventualmente puedan vulnerar no solo el principio constitucional de la dignidad de la
persona, sino también otros derechos y libertades que la Constitución garantiza. (...) En consecuen-
cia, (...) el artículo 4 de la ley Nº 1801, que incluye la primera estrofa, no vulnera el principio
constitucional de la dignidad de la persona reconocida en los artículos 1 y 3 de la Constitución (Exp.
Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 34)

258 Dignidad de la persona. Protección de los animales


No existe ningún argumento racional que justifique el que el ser humano someta a torturas, tratos
crueles y dé muerte, innecesariamente, a los animales; más aún si dichos actos se realizan por
diversión en espectáculos públicos. Tal actitud es contraria con la ética y contra la dignidad y la
naturaleza racional y emotiva del propio ser humano, pues el respeto a los animales por parte de
toda persona halla su fundamento también en el respeto mutuo que se deben los hombres entre sí
(...) (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/2005, P, FJ. 28)

259 Dignidad de la persona. Régimen económico


Si bien la Constitución de 1993 busca garantizar el máximo respeto al ejercicio de las liber-
tades económicas de los particulares, tal objetivo no puede concebirse de manera absoluta y
aislada de la necesidad de protección de otros bienes constitucionales igualmente valiosos
basados en la dignidad humana. De ahí que el propio ejercicio de las llamadas libertades
económicas no se concibe como fin en sí mismo y ajeno al ideal del orden económico y social
justo; prueba de ello es que la propia Constitución ha determinado los límites a su ejercicio,
conforme se advierte de su artículo 59, sancionando el abuso de estas libertades en perjuicio
de la moral, la salud y las seguridades públicas; de igual modo, el artículo 60, condiciona el
ejercicio del derecho de propiedad a su armonización con el bien común (Exp. Nº 0034-2004-
PI, 15/02/2005, P, FJ. 25)
Esta se encuentra consagrada en el artículo 1 del texto constitucional, cuyo tenor es que la dignidad
de la persona humana es el valor superior dentro del ordenamiento y, como tal, presupuesto onto-
lógico de todos los derechos fundamentales, incluyendo, desde luego, aquellos de contenido econó-
mico. De este modo, no serán constitucionalmente adecuadas la explicación y solución de la proble-
mática económica desde una perspectiva alejada de la dignidad humana, pues la persona no puede
ser un medio para alcanzar una economía estable sino, por el contrario, debe ser la que auspicie la
consecución de un fin superior para el Estado y la sociedad; a saber, la consolidación de la dignidad
del hombre (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 14)

150
DERECHO CONSTITUCIONAL .

260 Dignidad de la persona. Relación con el derecho a la igualdad


[E]l derecho a la igualdad, como el conjunto de derechos consagrados en nuestra Constitución,
encuentra su fundamento último en la dignidad de la persona. Así, cuando el artículo 1, de la
Constitución establece que "La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin
supremo de la sociedad y del Estado", está reconociendo una igualdad esencial de todas las perso-
nas, por lo que exige que tanto la sociedad como el Estado deban tener como principal objetivo la
vigencia de la dignidad humana (Exp. Nº 0004-2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 115)

261 Dignidad de la persona. Relación con el derecho a la pensión


[S]e considera que el derecho fundamental a la pensión tiene como principal sustento la dignidad
humana, la cual se erige como legitimadora y limitadora del poder público. Es decir, el principio y
derecho de la dignidad del ser humano, reconocido en los artículos 1 y 3 de la Constitución, se erige
como un límite concreto y primordial frente a cualquier tipo de reforma constitucional.
De otro lado, tomando en consideración que el artículo 44 de la Constitución reconoce como un
deber fundamental del Estado
"(...) promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y
equilibrado de la Nación", se debe reconocer el compromiso del Congreso para legislar lealmente
sobre la base de la equidad pensionaria, concepto que está íntimamente relacionado con el princi-
pio-derecho antes enunciado (...) (Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/05, P, FJ. 38)
La seguridad social y el derecho a la pensión son elementos esenciales que configuran el mínimo
existencial necesario para garantizar una vida no solo plena en su faz formal o existencial, sino
también en su dimensión sustancial o material; o, en otras palabras, para garantizar una vida digna.
Por tal razón, una pensión constitucionalmente protegida solo será aquella que se sustente en el
principio de dignidad de la persona humana. De tal forma, pues, se infiere la existencia de un
derecho a la dignidad pensionaria (Exp. Nº 0050-2004-AI, 03/06/05, P, FJ. 46)

262 Dignidad de la persona. Relación con el derecho a la vida


Nuestra Constitución Política de 1993 ha determinado que la defensa de la persona humana y el
respeto a su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado; la persona está consagrada
como un valor superior, y el Estado está obligado a protegerla. El cumplimiento de este valor supre-
mo supone la vigencia irrestricta del derecho a la vida, pues este derecho constituye su proyección;
resulta el de mayor connotación y se erige en el presupuesto ontológico para el goce de los demás
derechos, ya que el ejercicio de cualquier derecho, prerrogativa, facultad o poder no tiene sentido o
deviene inútil ante la inexistencia de vida física de un titular al cual puedan serle reconocidos (Exp.
Nº 2945-2003-AA/TC, 20/04/04, S1, FJ. 27)

263 Dignidad de la persona. Relación con la pena de cadena perpetua


En el ámbito penitenciario, la proyección del principio de dignidad comporta la obligación estatal de
realizar las medidas adecuadas y necesarias para que el infractor de determinados bienes jurídicos-
penales pueda reincorporarse a la vida comunitaria, y que ello se realice con respeto a su autonomía
individual, cualquiera sea la etapa de ejecución de la pena. Sin embargo, y aunque no se exprese,
detrás de medidas punitivas de naturaleza drástica como la cadena perpetua subyace una cosifica-
ción del penado, pues este termina considerado como un objeto de la política criminal del Estado,
sobre el cual –porque nunca tendrá la oportunidad de ser reincorporado–, tampoco habrá la necesi-
dad de realizar las medidas adecuadas para su rehabilitación (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P,
FJ. 183)

264 Dignidad de la persona. Relación con los derechos fundamentales


[S]i bien el reconocimiento positivo de los derechos fundamentales (comúnmente, en la Norma
Fundamental de un ordenamiento) es presupuesto de su exigibilidad como límite al accionar del

151
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

Estado y de los propios particulares, también lo es su connotación ética y axiológica, en tanto


manifiestas concreciones positivas del principio-derecho de dignidad humana, preexistente al or-
den estatal y proyectado en él como fin supremo de la sociedad y del Estado (artículo 1 de la
Constitución) (Exp. Nº 1417-2005-AA, 08/07/2005, P, FJ. 2)
La dignidad humana (...) es el presupuesto jurídico de la existencia de todos los derechos funda-
mentales. La persona humana no puede ser concebida como un medio, sino como un fin en sí
mismo; de allí que su defensa constituya el fin supremo que debe inspirar todos los actos estatales,
en particular, y los de la sociedad, en general (...) (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05,
P, FJ. 46)

265 Dignidad de la persona. Respeto en condiciones de reclusión


En ningún caso puede ser permitido desconocer la personalidad del individuo y, por ende, su digni-
dad. Ni aun cuando el sujeto se encuentre justificadamente privado de su libertad es posible dejar
de reconocerle una serie de derechos o atribuciones que por su sola condición de ser humano le son
consubstanciales. La dignidad, así, constituye un minimum inalienable que todo ordenamiento
debe respetar, defender y promover (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 214)

EDUCACIÓN

266 Autonomía universitaria. Adecuación de los estatutos a la Constitución y tratados


El último acápite del párrafo final del (...) artículo 18 de la Carta Magna dice a la letra:
"Las universidades se rigen por sus propios estatutos en el marco de la Constitución y de las leyes".
Lo antes transcrito, significa que la mencionada autonomía universitaria será protegida, siempre y
cuando, no desnaturalice ni desconozca los preceptos constitucionales y tratados internacionales
que se han citado [artículo 14 de la Constitución Política, artículo 26 del acápite 2 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, artículo 13 inciso 1 del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales] (Exp. Nº 0012-1996-I, 24/04/97, P, FJ. 6)

267 Autonomía universitaria. Afectación


La autonomía universitaria puede afectarse si al regularse otros aspectos relativos a su función, se
amenaza o afecta desproporcionadamente la misión que la Constitución ha otorgado a las universi-
dades (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/2007, P, FJ. 10)

268 Autonomía universitaria. Como garantía institucional


A tenor del cuarto párrafo del artículo 18° de la Constitución, "(c)ada universidad es autónoma en su
régimen normativo, de gobierno, académico, administrativo y económico. Las universidades se
rigen por sus propios estatutos en el marco de la Constitución y de las leyes". En ese sentido, la
autonomía universitaria aparece propiamente como una garantía institucional (...) Las universida-
des gozan de dicha garantía institucional, por su concreto papel estructurante en el sistema educa-
tivo diseñado por la Constitución (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 11)

269 Autonomía universitaria. Definición


[La] autonomía institucional es el grado de autogobierno necesario para que sean eficaces las deci-
siones adoptadas por las instituciones de enseñanza superior con respecto a su labor académica,
normas, gestión y actividades conexas. Este autogobierno no resulta ser incompatible con los siste-
mas de fiscalización pública, especialmente en lo que respecta a la financiación estatal.
El marco de autonomía universitaria, consagrado constitucionalmente y desarrollado por el legisla-
dor, es la consecuencia de la toma de las disposiciones institucionales de manera razonable, justa y
equitativa, a través de procedimientos transparentes y participativos (Exp. Nº 0091-2005-AA,

152
DERECHO CONSTITUCIONAL .

18/02/05, S1, FJ. 8)

270 Autonomía universitaria. Finalidad de la consagración constitucional


[L]a autonomía universitaria se consagra constitucionalmente con la finalidad de salvaguardar las
condiciones a partir de las cuales las entidades universitarias tienen que cumplir, de manera
autodeterminada, con la función encomendada por la Constitución (Res. Nº 0025-2006-PI/TC,
10/09/07, P, FJ. 7)

271 Autonomía universitaria. Importancia para el sistema universitario


La importancia de la existencia de un sistema universitario ha exigido que se considere a la autono-
mía universitaria como una garantía institucional, pretendiendo garantizar con ello contenidos
objetivos de la Norma Fundamental, manteniéndolos intangibles respecto del legislador y de los
poderes públicos. No obstante, es evidente que las garantías institucionales establecidas en la
Constitución (como por ejemplo, la autonomía universitaria, artículo 18.º; la autonomía municipal,
artículo 191; o la independencia jurisdiccional, artículo 146.1) no otorgan a estos órganos un ámbi-
to de autosuficiencia que esté desconectado del resto de disposiciones constitucionales. Es por ello
que el análisis de la norma cuestionada debe realizarse tomando en cuenta otros valores constitu-
cionales de relevancia relacionado con este tema (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 11)

272 Autonomía universitaria. Legislativo es el encargado de dictar las normas estructura-


les y elementales del sistema universitario
[E]l Legislativo el encargado de dictar las normas estructurales y elementales del sistema universi-
tario, complementando la labor del constituyente en la configuración de la autonomía universitaria.
La propia norma fundamental es explicita en ello al disponer que los estatutos de las universidades
se regirán siempre dentro del marco de la ley y la Constitución. Dicho de otro modo, es la ley la que
termina de dotar de contenido a la autonomía universitaria. Así, es a partir de la ley universitaria
que tal autonomía se proyecta con medidas concretas, siendo al mismo tiempo presupuesto que
estructura el funcionamiento de las universidades (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 7)

273 Autonomía universitaria. No extensión a otras entidades educativas


[S]i bien (...) toda entidad educativa debe gozar de un importante ámbito de autonomía que debe ser
regulado por el legislador, para asegurar el cumplimiento de los fines que les han sido reservados
constitucionalmente, la amplitud de manifestaciones de la autonomía universitaria no es extensible
a toda entidad educativa, pues la Carta Fundamental es de una claridad meridiana al adjudicar tan
solo a las universidades dicha autonomía (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 12)

274 Autonomía universitaria. No se puede interpretar como autoarquía


[L]a autonomía universitaria debe comprenderse a partir de la Constitución y las leyes que regulen
su funcionamiento, debiendo rechazarse interpretaciones que contemplen la autonomía universita-
ria como una autarquía. El nivel de autodeterminación debe medirse sobre la base de la Constitu-
ción, que determina que los estatutos de las universidades deben encontrarse adecuados a la Cons-
titución y a la Ley. Es decir, por mandato constitucional se faculta al legislador regular los aspectos
estructurales mínimos del sistema universitario (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/2007, P, FJ. 19)

275 Autonomía universitaria. Prohibición de reelección inmediata solo debe afectar a las
universidades públicas
[L]a diferenciación efectuada por el legislativo fue realizada sin tomar en cuenta aspectos que,
puestos en juego con la finalidad de la norma, traen consecuencias que determinan la arbitrariedad
de la distinción. Por consiguiente, (...), no es permisible que la prohibición de reelección inmediata
afecte de diferente manera a las universidades privadas reguladas por la Ley Nº 23733 y al resto de
las universidades privadas, puesto que ambas se encuentran tuteladas por manifestaciones de la
autonomía privada propia de las personas jurídicas de derecho privado. Por lo tanto, y visto el

153
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

interés que el Estado debe guardar para con las universidades públicas, sí resulta admisible, en
cambio que la prohibición de reelección inmediata se aplique a las universidades públicas (Res. Nº
0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 38)

276 Autonomía universitaria y prohibición de reelección inmediata. Inexistencia de nexo


causal
La prohibición de la reelección inmediata, tiene una vinculación débil con resultados referidos a
tareas académicas o de crítica, inherentes a la universidad. Por lo tanto, quedan dentro del ámbito
de regulación del legislador, quien puede optar, dependiendo de la coyuntura y las exigencias de la
realidad social, optar por una u otra alternativa. Así, no existe un nexo causal necesario entre la
prohibición de reelección inmediata y las funciones esenciales de la universidad, tratándose sola-
mente de vínculo contingente. Por consiguiente, la potestad de regular ello se encuentra dentro de
la competencia natural del Legislativo.
[L]a norma responde a una coyuntura singular. Mediante la Ley se pretende revertir la situación,
dramática y compleja, por la que venían atravesando un grupo de universidades públicas, en donde
la legitimidad de sus autoridades se encontraba bajo un severo cuestionamiento, lo que ya había
provocado conflictos de relevancia social. En tal sentido, la actuación del Legislativo, se desarrolló
dentro de los parámetros que la Constitución establece.
[E]l nexo causal entre la medida implementada (prohibición de reelección inmediata) y los derechos
y bienes constitucionales estratificados como contenido esencial de la autonomía universitaria es
inexistente, por lo que no se requiere siquiera la aplicación del examen de proporcionalidad para
verificar su presunta ocurrencia obstructora o invasiva (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P,
FJ. 24)

277 Derecho a la educación. Condiciones que garantizan gratuidad de la enseñanza


[El] artículo 17 de la Constitución (…) establece las condiciones que garantizan la gratuidad de la
enseñanza en las universidades públicas. A saber, mantener un rendimiento satisfactorio y no con-
tar con recursos económicos necesarios (Exp. Nº 0606-2004-AA, 28/06/04, S2, FJ. 13)
Cuando la Constitución prescribe como requisito mantener un rendimiento satisfactorio, este debe
ser verificado en un breve período en el que la Universidad pueda concluir que, efectivamente, hay
un rendimiento académico de ese tipo. Lo razonable será un semestre o año académico, según como
esté organizado el plan curricular de cada Universidad en particular.
Añadido inseparablemente a este requisito está el de la precariedad de los recursos económicos,
pues ambas condiciones son consustanciales para la gratuidad de la enseñanza universitaria (Exp.
Nº 0606-2004-AA, 28/06/04, S2, FJ. 14)
[L]a educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana, y, el Estado garan-
tiza el derecho a educarse gratuitamente a los alumnos que mantengan un rendimiento satisfacto-
rio, y, no cuenten con los recursos económicos necesarios, tal como lo prescribe el artículo 17 de la
Constitución Política del Estado (Exp. Nº 0268-96-AA, 22/01/98, P, FJ. 3)

278 Derecho a la educación. Contenido esencial


[El] contenido constitucionalmente protegido [del derecho a la educación] está determinado por el
acceso a una educación adecuada (artículo 16), la libertad de enseñanza (artículo 13), la libre elec-
ción del centro docente (artículo 13), el respeto a la libertad de conciencia de los estudiantes (artí-
culo 14), el respeto a la identidad de los educandos, así como a un buen trato psicológico y físico
(artículo 15), la libertad de cátedra (artículo 18), y la libertad de creación de centros docentes y
universidades (artículos 17 y 18).
Este contenido debe realizarse en concordancia con las finalidades constitucionales que le corres-
ponden a la educación en el marco del Estado social y democrático de derecho (Exp. Nº 0091-2005-
AA, 18/02/05, S1, FJ. 6)

154
DERECHO CONSTITUCIONAL .

279 Derecho a la educación. Deber de los padres de educar a sus hijos


El deber de educar a los hijos que se ha impuesto a los padres de familia conforme al artículo 13 de
la Constitución, está en correlación con el derecho de los hijos de ser educados. No solo se trata de
un deber de los padres para con sus hijos, sino también de un derecho –el de educación– que cabe
oponer y exigir al Estado: "El educando tiene derecho a una formación que respete su identidad, así
como al buen trato psicológico y físico" (segundo párrafo del artículo 15 de la Constitución).
Si la Constitución ha establecido que los padres tienen el deber de brindar educación a sus hijos,
respecto del Estado ha declarado que este está en la obligación de proteger especialmente al niño y
al adolescente (artículo 4). Naturalmente esta protección especial implica primeramente la obliga-
ción de permitirle ingresar a un centro educativo, así como que se adopten todas las medidas
necesarias y oportunas destinadas a impedir que "nadie se vea impedido de recibir educación ade-
cuada por razón de su situación económica o de limitaciones mentales o físicas" (artículo 16).
Evidentemente, se incumple ese deber especial, por ejemplo, cuando el Estado, a través de sus
órganos y funcionarios competentes, niega a un menor la posibilidad de continuar sus estudios, sin
existir motivos razonables para ello (Exp. Nº 0052-2004-AA, 01/09/04, S1, FJ. 3)

280 Derecho a la educación. Fundamento de la libertad de conciencia en la educación reli-


giosa
El fundamento de (...) [la libertad de conciencia al impartir la educación religiosa] supone una
autonomía en sentido general que garantice que la formación en conocimientos y espíritu tenga
lugar en un ambiente libre de todo tipo de injerencias ilegítimas, particularmente de aquellas pro-
venientes del poder público, sean estas de carácter confesional, académico o ideológico (Exp. Nº
0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 8)

281 Derecho a la educación. Fundamento de la libertad de enseñanza


El fundamento de (...) [la libertad de enseñanza] supone una autonomía en sentido general que
garantice que la formación en conocimientos y espíritu tenga lugar en un ambiente libre de todo
tipo de injerencias ilegítimas, particularmente de aquellas provenientes del poder público, sean
estas de carácter confesional, académico o ideológico (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 8)

282 Derecho a la educación. Función social y finalidad


La función social de la educación se encuentra cifrada en los artículos 13 y 14 de la Constitución, al
integrar en ella la finalidad que le es consubstancial en un Estado democrático y social de derecho;
a saber, el desarrollo integral de la persona humana, promoviendo el conocimiento, el aprendizaje,
la práctica de las humanidades, la ciencia, la técnica, las artes, la educación física y el deporte; todo
ello encauzado en el fomento de la solidaridad, la ética y el civismo, y bajo los principios y valores
que emanan de la propia Constitución y se proyectan hacia la sociedad en su conjunto.
Toda entidad educativa debe orientarse hacia la consolidación de dichos fines, los que determinan,
por un lado, las libertades en las que debe desarrollarse la difusión del conocimiento y, por otro, los
límites en el obrar de los centros educativos (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 7)
La educación es un derecho fundamental intrínseco y un medio indispensable para la plena realiza-
ción de otros derechos fundamentales, y permite al ciudadano participar plenamente en la vida
social y política en sus comunidades. Cabe acotar que la educación desempeña un papel decisivo en
la emancipación de la mujer, la protección de los niños contra la explotación laboral, el trabajo
peligroso y la explotación sexual, la promoción de los derechos humanos y la democracia, la protec-
ción del medio ambiente y el control del crecimiento demográfico.
Es a través de este derecho que se garantiza la formación de la persona en libertad y con amplitud
de pensamiento, para gozar de una existencia humana plena, es decir, con posibilidades ciertas de
desarrollo de las cualidades personales y de participación directa en la vida social (Exp. Nº 0091-
2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 6)

155
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

283 Derecho a la educación. Garantías de la libertad de enseñanza


[Las] garantías de libertad [de enseñanza] aseguran que la formación del saber y el impulso de la
investigación científica se encuentren al servicio del pluralismo (artículo 17) y la tolerancia (artícu-
lo 18 de la Constitución), y no de paradigmas dogmáticos que vengan impuestos por poderes ajenos
a los fines reservados a la educación, los que coartarían la realización intelectual del ser humano e
impedirían el desarrollo de una opinión pública crítica como proyección de conocimiento en el
proceso de evolución social, económica y cultural (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 8)

284 Derecho a la educación. Garantías para que se condigan promoción de la educación y


desarrollo integral de la persona
[U]na promoción de la educación que condiga con el desarrollo integral de la persona exigido por la
Constitución, requiere que el Estado garantice la libertad de enseñanza (artículo 13), la libertad de
conciencia (artículo 14) y la libertad de cátedra (artículo 18 de la Constitución) (Exp. Nº 0005-
2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 8)

285 Derecho a la educación. Inconstitucionalidad de fijarlo en función de la edad


[L]a finalidad primordial del literal a del artículo 34 del Decreto Ley Nº 20530 consiste en que los
hijos que sigan estudios básico o superior, puedan mantener el ingreso que les permita afrontar sus
necesidades básicas, esto es, el ingreso que, en última instancia, les asegure, durante dicha etapa,
mantener una vida acorde con el principio-derecho de dignidad.
Sucede que la medida que el legislador ha adoptado para alcanzar ese fin no resulta idónea, pues no
se toma como referencia para el decaimiento de la pensión el momento en el que el hijo culmina sus
estudios, sino la fecha en la que cumple veintiún años. En tanto es evidente que en la gran mayoría
de casos a la edad de veintiún años aún no se han culminado los estudios superiores, la disposición
no resulta idónea para la consecución del fin que persigue, y en consecuencia, resulta desproporcio-
nada en este aspecto.
Consecuentemente, corresponde declarar la inconstitucionalidad de la frase ‘hasta que cumplan los
veintiún (21) años’ del literal a del artículo 34 del Decreto Ley Nº 20530 (...) (Exp. Nº 0050-2004-
AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 153)

286 Derecho a la educación. Promoción de la integración nacional


[L]os valores comunes y la representación de sentimientos de identidad nacional deben ser preser-
vados por el Estado a fin de cumplir el mandato constitucional de promover la integración nacional,
conforme al artículo 17 de la Constitución (Exp. Nº 0044-2004-AI, 18/05/05, P, FJ. 37)

287 Derecho a ser educado. Como derecho de los educandos


El deber de educar a los hijos que se ha impuesto a los padres de familia (...) está en correlación con
el derecho de los hijos de ser educados. No solo se trata de un deber de los padres para con sus hijos,
sino también de un derecho –el de educación– que cabe oponer y exigir al Estado: "El educando
tiene derecho a una información que respete su identidad, así como al buen trato psicológico y
físico" (segundo párrafo del artículo 15 de la Constitución) (Exp. Nº 0052-2004-AA, 01/09/04, S1,
FJ. 3)

288 Derecho de promover y conducir instituciones educativas. Delegación al legislador


de regulación legal
El artículo 15 de la Constitución reconoce que "[...] Toda persona, natural o jurídica, tiene el dere-
cho de promover y conducir instituciones educativas [...] conforme a ley", y el artículo 18 precisa
que "Las universidades son promovidas por entidades privadas o públicas. La ley fija las condiciones
para autorizar su funcionamiento". De este modo, si bien la Norma Fundamental reconoce el dere-
cho de las entidades privadas a iniciar, impulsar y dirigir universidades, delega en el Legislador la
especificación de los requisitos que se deben cumplir para emprender y desarrollar su actividad, la

156
DERECHO CONSTITUCIONAL .

que permanentemente deberá estar orientada, como exige el artículo 13, al desarrollo integral de la
persona humana y, además, al respeto de los derechos y libertades fundamentales (Exp. Nº 1387-
2003-AA, 09/07/03, S1, FJ. 2)

289 Libertad de cátedra. Condición del disfrute del derecho a la educación


Solo se puede disfrutar del derecho a la educación si va acompañado de la libertad de cátedra del
cuerpo docente, de conformidad con el primer párrafo del artículo 18 de la Constitución (Exp. Nº
0091-2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 8)

290 Libertad de cátedra. Contenido esencial


El contenido esencial de la libertad de cátedra, en esa medida el ámbito protegido por esta vía
constitucional, comprende la libertad del individuo para expresar libremente sus opiniones sobre la
institución o el sistema en el que trabaja, para desempeñar sus funciones sin discriminación ni
miedo a la represión del Estado o de cualquier otra institución, o de participar en organismos
académicos profesionales o representativos y de disfrutar de todos los derechos humanos reconoci-
dos internacionalmente que se apliquen a los demás habitantes del mismo territorio (...).
Los miembros de la comunidad académica son libres, individual o colectivamente, de buscar, desa-
rrollar y transmitir el conocimiento y las ideas mediante la investigación, la docencia, el estudio, el
debate, la documentación, la producción, la creación o los escritos.
Este reconocimiento constitucional se fundamenta en una realidad objetiva, como es que tanto el
cuerpo docente y los alumnos de enseñanza superior son especialmente vulnerables a las presiones
políticas y de otro tipo que ponen en peligro los contenidos académicos.
Para el disfrute de la libertad de cátedra es imprescindible la autonomía de las instituciones de
enseñanza superior (Exp. Nº 0091-2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 8)

291 Libertad de cátedra. Derecho subjetivo


Como derecho subjetivo (...) [la libertad de cátedra] supone la posibilidad de expresar las ideas o
convicciones que cada profesor asume como propias con relación a la materia objeto de su enseñan-
za, y la prohibición genérica con la finalidad de evitar intromisiones en el ejercicio de su labor, la
cual debe ser desarrollada conforme a sus convicciones, pero con los límites inmanentes impuestos
por las currículas aprobadas por las instancias estatales pertinentes, cumpliendo el catedrático una
función de desarrollo de dichos contenidos (Exp. Nº 0091-2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 8)

292 Libertad de cátedra. Fundamento


El fundamento de (...) [la libertad de cátedra] supone una autonomía en sentido general que garan-
tice que la formación en conocimientos y espíritu tenga lugar en un ambiente libre de todo tipo de
injerencias ilegítimas, particularmente de aquellas provenientes del poder público, sean estas de
carácter confesional, académico o ideológico.
(...) [De esta forma se asegura] que la formación del saber y el impulso de la investigación científica
se encuentren al servicio del pluralismo (artículo 17) y la tolerancia (artículo 18 de la Constitución),
y no de paradigmas dogmáticos que vengan impuestos por poderes ajenos a los fines reservados a
la educación, los que coartarían la realización intelectual del ser humano e impedirían el desarrollo
de una opinión pública crítica como proyección de conocimiento en el proceso de evolución social,
económica y cultural (Exp. Nº 0005-2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 8)

293 Libertad de cátedra. Límites en su ejercicio


[C]omo todo derecho fundamental, [la libertad de cátedra] conlleva límites inmanentes en su ejer-
cicio, como el deber de respetar la libertad de cátedra de los demás, velar por la discusión ecuánime
de las opiniones contrarias y tratar a todos sin discriminación por ninguno de los motivos prohibi-
dos (Exp. Nº 0091-2005-AA, 18/02/05, S1, FJ. 8)

157
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

294 Libertad de cátedra. Principio organizativo dentro de la enseñanza


La libertad de cátedra, como principio organizativo dentro de la enseñanza –pública o privada–
supone la libre transmisión del saber en el proceso educativo. La autonomía e independencia como
parte de la libertad de cátedra, se desarrolla dentro de la investigación y la enseñanza, como liber-
tades para elegir y aplicar los métodos, procedimientos y tratamientos conducentes a la adquisi-
ción, exposición y transmisión de los conocimientos a los posibles receptores o educandos –siempre
dentro de los límites que supone el respeto de los derechos y libertades de la persona– (Exp. Nº
2724-2005-PA, 30/06/05, S1, FJ. 4)
[L]a libertad de cátedra supone reglas o métodos de carácter subjetivo de libre formulación y
elección de cada docente o catedrático, los cuales son destinados a perseguir una mejor recepción
y aprehensión de la información brindada a los educandos (Exp. Nº 2724-2005-PA, 30/06/05, S1,
FJ. 4)

295 Libertad de cátedra. Sujetos del derecho


[S]on sujetos de este derecho [libertad de cátedra] cada uno de los docentes que imparten conoci-
mientos en organizaciones educativas (Exp. Nº 2724-2005-PA, 30/06/05, S1, FJ. 4)

296 Profesorado. Adecuación a la Constitución de la ley de desarrollo constitucional


La Norma Fundamental establece que el profesorado en la enseñanza oficial es carrera pública. Sin
embargo, delega a la Ley la regulación de las formas de ingreso y permanencia de los docentes que
ingresan al profesorado, así como los derechos y deberes que le asisten. Esta ley de desarrollo
constitucional no puede ser otra que la Ley Nº 24029, Ley del Profesorado, que, si bien es de
existencia preconstitucional, el legislador actual no ha visto conveniente derogarla ni modificarla
sustancialmente en tanto considera que sus preceptos se adecuan a la actual Carta Magna. Y no
podía ser de otro modo: la vigencia de la legislación anterior a la Constitución se mantiene (como
garantía de seguridad jurídica) mientras no se oponga a la Norma Fundamental, y este parece ser el
caso de la referida ley (Exp. Nº 0485-2002-AA, 16/10/02, P, FJ. 3)

297 Régimen tributario de los centros educativos. Aplicación de contribuciones y tasas


Este régimen tributario [de los centros educativos] solo comprende la inafectación de los impues-
tos, mas no de las contribuciones o tasas, entre las cuales se encuentran los arbitrios municipales;
por lo tanto, la Constitución no ha establecido que los predios de propiedad de las universidades,
institutos superiores y demás centros educativos constituidos, conforme a la legislación en la mate-
ria, se encuentren inafectos o exonerados del pago de los arbitrios municipales (Exp. Nº 2525-
2004-AA, 26/10/04, S1, FJ. 2)
[D]e conformidad con el artículo 19 de la Constitución Política del Perú, que dispone que "(...) Las
universidades, institutos superiores y demás centros educativos constituidos conforme a la legisla-
ción en la materia gozan de inafectación de todo impuesto directo o indirecto que afecte los bienes
actividades y servicios propios de su finalidad educativa y cultural (…)", se desprende que el goce
de este beneficio no ampara la inafectación respecto a las contribuciones y tasas, dado que el ámbito
de aplicación de las relaciones jurídicas originadas por los tributos (Norma II del Título Preliminar
del Código Tributario) comprende a los impuestos, contribuciones y a la tasa, que constituye un
tributo cuya obligación tiene como hecho generador la prestación efectiva por el Estado de un
servicio público individual al contribuyente, la misma que puede materializarse en arbitrios, dere-
chos y licencias (Exp. Nº 2875-2002-AA, 29/01/03, S2, FJ. 2)

298 Régimen tributario de los centros educativos. Requisitos de la inmunidad tributaria


El referido artículo [19 de la Constitución] consagra una inmunidad tributaria, es decir, un límite
constitucional al ejercicio de la potestad tributaria a tráves de la exclusión de toda posibilidad
impositiva a las universidades, institutos superiores y demás centros educativos; la cual, se en-
cuentra condicionada a la verificación de los siguientes requisitos: a) que se encuentren constitui-
dos conforme a la legislación de la materia; b) que el impuesto –sea directo e indirecto– afecte los

158
DERECHO CONSTITUCIONAL .

bienes, actividades y servicios propios de su finalidad educativa y cultural (Exp. Nº 3444-2004-AA,


24/01/04, S2, FJ. 3)

299 Sistema educativo. Prohibición de discriminación


Si la Constitución ha establecido que los padres tienen el deber de brindar educación a sus hijos,
respecto del Estado ha declarado que este está en la obligación de proteger especialmente al niño y
al adolescente (artículo 4). Naturalmente esta protección especial implica primeramente la obliga-
ción de permitirle ingresar a un centro educativo, así como que se adopten todas las medidas
necesarias y oportunas destinadas a impedir que "nadie se vea impedido de recibir educación ade-
cuada por razón de su situación económica o de limitaciones mentales o físicas" (artículo 16).
Evidentemente, se incumple ese deber especial, por ejemplo, cuando el Estado, a través de sus
órganos y funcionarios competentes, niega a un menor la posibilidad de continuar sus estudios, sin
existir motivos razonables para ello (Exp. Nº 0052-2004-AA, 01/09/04, S1, FJ. 3)

300 Sistema educativo. Sujeción de los centros educativos al ordenamiento jurídico y de-
rechos fundamentales
[T]odo centro educativo tiene la libertad de autoorganizarse con sujeción a sus propias normas
internas, pero tal facultad no les permite aislarse del ordenamiento jurídico ni concebir a los centros
de enseñanza, así sean estos privados o particulares, como islas en las que las reglas se aplican
desde arriba sin ningún tipo de referente que no sea el propio. Los derechos fundamentales no son
máximas que esperan a la puerta de salida de un colegio para recién ser respetados; son la garantía
de que la persona mantiene ámbitos de realización en los que ni al Estado ni a los particulares les es
lícito intervenir, salvo para promoverlos (Exp. Nº 0199-2004-AA, 28/06/04, S1, FJ. 3)
[Existe] la necesidad de que quienes conducen los centros de enseñanza sepan armonizar su funcio-
namiento con los derechos de toda persona, sea que se trate de los alumnos o de los de padres de
familia (Exp. Nº 0199-2004-AA, 28/06/04, S1, FJ. 4)

301 Universidades. Autonomía universitaria como protección


Es por ello que el constituyente ha querido otorgarle una protección especial a las universidades a
fin de que puedan desempeñarse de forma tal que puedan cumplir, de la manera más óptima, con las
demandas que la sociedad exige. Tal resguardo es la autonomía universitaria. Su justificación se
encuentra en la propia labor que la Universidad requiere desarrollar para formar profesionales
comprometidos con su entorno social. Así pues, entre otras, sus labores esenciales consistirán en
observar, analizar, criticar y debatir diferentes dimensiones del devenir de la comunidad, lo que
implica colocar en la agenda pública todo tipo de materias relevantes para el desarrollo de la socie-
dad (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 3)

302 Universidades. Determinación legal de requisitos de constitución y funcionamiento


[T]al como lo establece el segundo párrafo del artículo 18 de la Constitución, es la ley la llamada a
determinar los requisitos de constitución y funcionamiento de las universidades, de forma que solo
las instituciones que cumplan tales requisitos son propiamente universidades, y, por ende, solo
ellas gozan de la autonomía universitaria y de los componentes que les han sido adjudicados cons-
titucionalmente (normativo, de gobierno, académico, administrativo y económico) (Exp. Nº 0005-
2004-AI, 09/06/04, P, FJ. 12)

303 Universidades. Estado puede dar mayores o menores libertades para la creación de
universidades
[E]l Estado puede dar mayores o menores libertades para la creación de universidades, sin que ello
implique que la universidad deje de tener relevancia social, mereciendo por tanto una especial
protección. Consecuencia de ello, es que la autonomía universitaria despliega sus efectos en todas
las universidades, sin importar el régimen al que pertenezcan (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07,
P, FJ. 31)

159
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

304 Universidades. Justificación de la Ley Nº 28637


La norma bajo cuestionamiento [Ley Nº 28637] ha tratado como iguales a las universidades públi-
cas y privadas que se encuentran bajo la Ley Nº 23733, diferenciándolas de las universidades
privadas reguladas bajo el Decreto Ley Nº 882. Ahora bien, no obstante tal separación, la intención
del legislador de la norma cuestionada es la de revertir los problemas sociales que generaban los
cuestionamientos de la legitimidad de ciertas autoridades universitarias, preponderantemente, de
universidades públicas.
Ello guarda lógica por cuanto es con el Tesoro Público con el que se mantiene a las universidades
públicas, justificándose con ello la preocupación del legislador. Por el contrario, para el caso de las
universidades privadas (tanto las que se encuentran bajo el régimen de la Ley Nº 23733 y el Decreto
Legislativo Nº 882) son los estudiantes quienes en gran medida –junto con otros ingresos propios–
sufragan los gastos de la universidad (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 32 y 33)

305 Universidades. Obligación de entregar información pública


Un buen ejemplo de las entidades privadas que merecen entregar información pública es el de las
universidades, pues es en ellas donde el derecho de los educandos superiores puede notarse de una
manera palmaria y directa, más aún si tiene un régimen especial de funcionamiento (Exp. Nº 3619-
2005-HD, 21/07/05, P, FJ. 12)

306 Universidades. Nivel universitario del régimen de instrucción policial


La Ley Nº 23384 (Ley General de Educación), establece que el proceso de educación es permanente
y tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad. Con relación a lo que señala el artículo 42,
del Régimen de Instrucción de la Ley Nº 27238 (Ley Orgánica de la PNP), la educación que ofrece la
Escuela de Oficiales es de nivel universitario, es decir, además de preparar para una determinada
especialidad, persigue los mismos fines y objetivos de la educación universitaria, que dentro del
contexto establecido por el artículo 18° de nuestra Carta Política, deben alcanzarse dentro de la más
irrestricta tolerancia; esto es, prestando las facilidades del caso a fin de que el estudiante tenga
pleno acceso a su educación y evaluación correspondiente (Exp. Nº 2181-2002-AA, 03/12/2002,
S1, FJ. 2)

307 Universidades. Rol en el Estado Social y Democrático de Derecho


La Universidad, por su condición de centro de transmisión de conocimientos y de formación de
ciudadanos profesionales, cumple con un requerimiento de la sociedad, que es el de contar con
personas capacitadas (técnica y moralmente) que colaboren en la conducción del país desde ámbi-
tos tan diversos como la economía, la política, la ciencia o la cultura. La relación entre sociedad
y centros de enseñanza superior es pues, necesaria, más aún en un contexto como el actual,
donde el conocimiento ha pasado a ser el factor de riqueza preponderante (Res. Nº 0025-2006-PI/
TC, 10/09/07, P, FJ. 2)

308 Universidades. Supuestos que pueden hacer peligrar su finalidad


[L]a función institucional de la educación universitaria se alcanza sobre la base la autodetermina-
ción de los contenidos culturales, científicos y técnicos, de modo que, coactados estos, la finalidad
de la universidad peligra. Ahora bien, los contenidos referidos tienen relación directa con el des-
pliegue del derecho fundamental a la libertad de cátedra, por lo que si alguna fórmula legal afecta
o interviene desproporcionadamente tales contenidos, tendría que ser expulsada del ordenamiento,
en salvaguarda de aquel (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/07, P, FJ. 9)

309 Universidades privadas. Libertad de asociación debe concordar con los fines del siste-
ma universitario
[S]obre las universidades privadas reguladas en la Ley Nº 23733 se extiende la libertad de asocia-
ción, ya que se trata de personas jurídicas de derecho privado. Tal libertad, no obstante, debe ser
proyectada en consonancia con los propios fines del sistema universitario. Ejemplo de ello es la

160
DERECHO CONSTITUCIONAL .

regulación que el artículo 27.° de la Ley Universitaria realiza, estableciendo órganos de representa-
ción de la comunidad universitaria, lo que podría significar una afectación a la autonomía universi-
taria. Sin embargo, debe comprenderse que lo referente a la elección o reelección de las autoridades
universitarias, se encuentra bajo la esfera de su autonomía privada, ya que es parte nuclear de la
autonomía privada determinar ello (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/2007, P, FJ. 36)

310 Universidades privadas. Situación jurídica es reforzada con la autonomía libertad de


asociación
[L]as universidades privadas ven reforzada su situación jurídica con la autonomía inherente a las
personas jurídicas de derecho privado. En el caso de las universidades privadas de la Ley Nº 23733,
específicamente con la protección dispensada en el artículo 2.° inciso 13, de la Constitución, que
señala que toda persona tiene derecho "A asociarse y a constituir fundaciones y diversas formas de
organización jurídica sin fines de lucro, sin autorización previa y con arreglo a ley. No pueden ser
disueltas por resolución administrativa" (Res. Nº 0025-2006-PI/TC, 10/09/2007, P, FJ. 34)

ESTADO

311 Capital de la República. Centralismo histórico de capitales del Perú


Que hoy el Perú sea un país extremadamente centralista no es cosa del azar. Desde siempre, ha
estado ligado a la fuerza centrípeta de una ciudad. Así, en el Incanato, Cuzco era la capital del
Imperio, y considerada el ‘ombligo del mundo’. Ya en el Virreynato, Lima, al lado del puerto del
Callao, se convertía en el centro de Sudamérica, dejándose de lado a Cusco, tal como sucede hasta
ahora (Exp. Nº 0002-2005-PI, 18/02/05, P, FJ. 22)

312 Capital de la República. Régimen especial en normas de descentralización y munici-


palidades
[L]a Capital de la República, (…) por mandato del artículo 198 de la Carta Fundamental, tiene un
régimen especial en las leyes de descentralización y en la Ley Orgánica de Municipalidades (Exp. Nº
00046-2004-AI, 15/02/05, P, FJ. 8)

313 Deberes del Estado. Bienestar general como tarea de la Administración Pública
[E]l Estado –a través de la Administración como gestora pública– asum[e] el deber que le impone la
Constitución en su artículo 44, consistente en "promover el bienestar general que se fundamenta
en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación"; para la consecución de dicho fin
debe emplear todos los medios legítimos y razonables que se encuentren a su alcance, limitando,
condicionando, regulando, fiscalizando y sancionando las actividades de los particulares hasta don-
de tenga competencias para ello, sea que estas se realicen de forma independiente o asociada (Exp.
Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 38)
El estatuto subjetivo constitucional del Estado –como personificación jurídica de la Administración–
frente a los bienes dominiales será el de un deber de garantía, protección y aprovechamiento del
patrimonio de la Nación, consistente en asegurar la afectación íntegra de dichos bienes para promo-
ver el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de
la Nación, de conformidad con el artículo 44 de la Constitución (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05,
P, FJ. 101)

314 Deberes del Estado. Deber de garantizar el bienestar general


[E]l mandato constitucional cuyo enunciado es que el Estado debe velar por el bien común, implica
que debe intervenir para corregir las inequidades sociales, a fin de que todos, y no unos pocos, sean
partícipes de los beneficios del progreso y del desarrollo económico (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05,
P, FJ. 12)

161
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

[Los] principios integrantes de la denominada Constitución Económica, constituyen normas progra-


máticas, mandatos de optimización a cargo del legislador que se fundamentan, a su vez, en el deber
estatal de promocionar al bienestar general (artículo 44 de la Constitución) (Exp. Nº 00034-2004-
AI/TC, 15/02/05, P, FJ. 27)

315 Deberes del Estado. Deber de garantizar la promoción cultural


[L]a promoción de la cultura también constituye un deber primordial del Estado social y democráti-
co de Derecho, establecidos en el artículo 44 de la Constitución. De ahí que el deber que asume el
Estado, en relación con la Constitución cultural, se manifiesta en tres aspectos: en primer lugar, el
Estado debe respetar, por mandato constitucional, todas aquellas manifestaciones culturales de los
individuos o de grupos de ellos que constituyan la expresión de su derecho a la libertad de creación
intelectual, artística, técnica y científica (artículo 2, inciso 8 de la Constitución); además de respe-
tar la propiedad de las comunidades campesinas y nativas sobre sus conocimientos colectivos, de
medicina tradicional y salud, de valores genéticos y de su biodiversidad, de conformidad con los
artículos 88, 89 y 149 de la Constitución.
En segundo lugar, el Estado tiene la obligación de promover todos aquellos actos que atiendan al
interés general, a desarrollar un conjunto de conocimientos que permitan el desarrollo del juicio
crítico y de las artes, así como a la integración y fortalecimiento de las manifestaciones que contri-
buyen a la identidad cultural de la Nación.
En tercer lugar, el Estado asume también el deber de no promover aquellos actos o actividades que
pudiendo ser manifestaciones culturales o encubiertos por lo "cultural" –como las actividades o
fiestas que inciten al consumo de drogas, fomenten la violencia, realicen actos antinaturales o
crueles contra los animales, causen un grave daño al medio ambiente, lleven a cabo la caza furtiva
de especies en peligro de extinción– pongan en cuestión, por un lado, derechos fundamentales
como el derecho a la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al descanso, así como gozar
de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de la vida (artículo 2, inciso 22 de la Constitu-
ción) (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 4)

316 Deberes del Estado. Deber de garantizar los derechos humanos conforme a instru-
mentos internacionales
Las obligaciones del Estado en materia de derechos humanos implican el respeto y garantía de los
derechos fundamentales de las personas sometidas a su jurisdicción. Estas obligaciones han queda-
do enunciadas expresamente por el artículo 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políti-
cos, y los artículos 1 y 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Estas normas
internacionales constituyen, por ende, pauta interpretativa mandatoria de lo dispuesto en el artícu-
lo 44. De la Constitución; vale decir, la obligación que tiene el Estado de garantizar la plena vigen-
cia de los derechos humanos (Exp. Nº 04677-2005-HC, 12/08/05, P, FJ. 13)

317 Deberes del Estado. Deber de investigar la verdad


[De]l derecho a la verdad no solo deriva de las obligaciones internacionales contra[i]das por el
Estado peruano, sino también de la propia Constitución Política, la cual, en su artículo 44, establece
la obligación estatal de cautelar todos los derechos y, especialmente, aquellos que afectan la digni-
dad del hombre, pues se trata de una circunstancia histórica que, si no es esclarecida debidamente,
puede afectar la vida misma de las instituciones (Exp. Nº 2488-2005-HC, 18/03/04, P, FJ. 9)
[E]xiste una obligación específica del Estado de investigar y de informar, que no solo consiste
en facilitar el acceso de los familiares a la documentación que se encuentra bajo control
oficial, sino también en la asunción de las tareas de investigación y corroboración de hechos
denunciados. (...) [E]l derecho de la víctima no se limita a obtener una reparación económica,
sino que incluye el de que el Estado asuma la investigación de los hechos (Exp. Nº 2488-2002-AA,
18/03/04, P, FJ. 19)

162
DERECHO CONSTITUCIONAL .

318 Deberes del Estado. Deber especial de protección de los derechos fundamentales
[E]n su versión moderna, el Estado ha sido instituido al servicio de los derechos fundamentales. El
Estado, en efecto, tiene, en relación con los derechos fundamentales, un "deber especial de protec-
ción". (...) Constitucionalmente se sustenta la dimensión objetiva de los derechos fundamentales
(...), puesto que (...) constituyen el orden material de valores en los cuales se sustenta todo el
ordenamiento constitucional (...) [S]i los derechos fundamentales cumplen una función de legitima-
ción jurídica de todo el ordenamiento constitucional, y, al mismo tiempo, tienen una pretensión de
validez, entonces tienen también la propiedad de exigir del Estado [y de sus órganos] un deber
especial de protección para con ellos.
[T]al "deber especial de protección" al cual se encuentran obligados todos los órganos del Estado, sin
excepción, se halla constitucionalizado en nuestro ordenamiento jurídico desde su primer artículo,
a tenor del cual "La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de
la sociedad y del Estado"; y, en forma por demás significativa, en el artículo 44 de la Norma Supre-
ma, según el cual "Son deberes primordiales del Estado: [...] garantizar la plena vigencia de los
derechos humanos".
En ese sentido, la constitucionalización del "deber especial de protección" comporta una exigencia
sobre todos los órganos del Estado de seguir un comportamiento dirigido a proteger, por diversas
vías, los derechos fundamentales, ya sea cuando estos hayan sido puestos en peligro por actos de
particulares, o bien cuando su lesión se derive de otros Estados. Se trata de una función que cabe
exigir que asuma el Estado, a través de sus órganos, cuando los derechos y libertades fundamenta-
les pudieran resultar lesionados en aquellas zonas del ordenamiento en los que las relaciones jurí-
dicas se entablan entre sujetos que tradicionalmente no son los destinatarios normales de esos
derechos fundamentales (Exp. Nº 0858-2003-AA, 24/03/04, S1, FJ. 6 y 7)

319 Deberes del Estado. Integrador del orden político y social y regulador de la estructura
social
La historia de la humanidad demuestra que el Estado no puede agotarse en sus funciones jurisdic-
cionales, de policía y de defensa del territorio; asimismo, que no puede limitar su actividad solo a
garantizar la seguridad interior y exterior del país. El Estado debe ser el ente integrador del orden
político y social, y el regulador de la estructura social, que asegure el ejercicio de los derechos
fundamentales de las personas (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 13.c)

320 Deberes del Estado. Necesidad de inversión social


[E]l Estado está comprometido a invertir los recursos indispensables para desarrollar las tareas
necesarias que le permitan cumplir con el encargo social de garantizar el derecho a la vida, la
libertad, la seguridad y la propiedad privada (Exp. Nº 2945-2003-AA, 20/04/04, S1, FJ. 26)

321 Deberes del Estado. Poder como instrumento para cumplimiento de deberes
El artículo 44 de la Constitución establece como deberes primordiales del Estado la defensa de la
soberanía nacional, garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, la protección de la pobla-
ción ante amenazas contra su seguridad y la promoción del bienestar general fundamentado en la
justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la nación. Para el cumplimiento de tales deberes,
el Estado se encuentra dotado de poder, el que, por su propia naturaleza, es uno solo, y cuyo
ejercicio se manifiesta a través de las distintas actividades que realiza. En un Estado constitucional
de derecho, como se precia de serlo el nuestro, la fuente de dicho poder se encuentra en el pueblo
que lo legitima, y emana de la Constitución (Exp. Nº 1363-2002-AA, 02/12/03, S1, FJ. 1)

322 Deberes del Estado. Protección de la población frente a amenazas contra su segu-
ridad
[A]sí como existe un deber del Estado de proteger los derechos fundamentales –que no son derechos
absolutos– también está en la obligación de tutelar otros bienes constitucionales, tales como la
protección de la población de las amenazas contra su seguridad (artículo 44 de la Constitución),

163
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

frente a actos que conllevan a la comisión de delitos tan graves como el de terrorismo (Exp. Nº 003-
2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 42).

323 Defensa judicial del Estado. Exoneración de institución pública del pago de gastos
judiciales
Respecto (...) al pago de costas y costos procesales, a tenor del artículo 413 del Código Procesal Civil
(...) una institución pública descentralizada (...) dependiente del Poder Ejecutivo; (...) se encuentra
exonerada de su pago, en concordancia con lo establecido por el artículo 47 de la Constitución (Exp.
Nº 3790-2004, 25/01/05, S1, FJ. 4)

324 Defensa judicial del Estado. Inexistencia de encargatura de procuradurías


[S]i bien el artículo 38 del Decreto Ley Nº 17537 establece que el personal de la Procuraduría
Pública –entre ellos, el Procurador Adjunto– será nombrado por resolución suprema o ministerial,
según sea el caso previo concurso, dicho nombramiento debe efectuarse con arreglo a lo dispuesto
en la norma acotada, no existiendo en la figura jurídica de la "encargatura" que se pretendió otorgar
(...), en virtud de la cual [el "encargado"] se apersonó al proceso e interpuso un recurso impugnato-
rio, por lo que dicha actuación resulta irregular (Exp. Nº 1013-2001-AA, 09/05/02, Res., FJ. 3)

325 Estado social y democrático de derecho. Carácter dual del principio democrático.
Desde esta perspectiva, la democracia ostenta una función dual: método de organización polí-
tica del Estado, es decir, método de elección y nombramiento de sus operadores, y mecanismo
para conseguir el principio de igualdad en el ámbito social. Así, el principio democrático no solo
garantiza una serie de libertades políticas, sino que transita e informa todo el ordenamiento
jurídico-político, desde el ejercicio de las libertades políticas, pasando por la libertad de elec-
ción propia del libre desarrollo de la personalidad, hasta llegar, incluso, al seno mismo del
núcleo duro de todos y cada uno de los derechos fundamentales. De modo que, aun cuando
nuestra Constitución no lo establezca expresamente, el hecho de que exista una remisión al
Estado Democrático de Derecho como una fuente de interpretación y también de identificación
de los derechos fundamentales de la persona (artículo 3 de la Constitución), hace del principio
democrático uno que trasciende su connotación primigeniamente política, para extenderse a
todo ámbito de la vida en comunidad. De esta forma, nuestra Carta Fundamental lleva implícito
el reconocimiento de una democracia económica, social y cultural (Exp. Nº 0026-2006-PI/TC,
08/03/07, P, FJ. 5)

326 Estado social y democrático de Derecho. Comparación con el Estado liberal


El Estado social y democrático de derecho, (...) no niega los valores del Estado liberal, los comparte
y los hace suyos, pero, a su vez, los redimensiona en el entendido de que el ser humano no solo
requiere contar con una serie de seguridades y protecciones alrededor de sus clásicos derechos de
tipo individual y político, sino también satisfacer diversas necesidades derivadas en lo fundamental
de la posición o estatus económico social que ocupa. En dicho contexto, se trata evidentemente de
que el Estado fomente condiciones alrededor de otro tipo de derechos, como los sociales, los econó-
micos y los culturales, atributos que, a diferencia de los tradicionales ya mencionados, no se carac-
terizan por una posición negativa o abstencionista, sino por una posición dinámica y promotora por
parte del poder (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 3)

327 Estado social y democrático de Derecho. Consecuencias de principio democrático


El principio democrático, inherente al Estado Constitucional, alude no solo al reconocimiento de
que toda competencia, atribución o facultad de los poderes constituidos emana del pueblo (principio
político de soberanía popular) y de su voluntad plasmada en la Norma Fundamental del Estado
(principio jurídico de supremacía constitucional), sino también a la necesidad de que dicho recono-
cimiento originario se proyecte como una realidad constante en la vida social del Estado, de manera
tal que, a partir de la institucionalización de los cauces respectivos, cada persona, individual o
colectivamente considerada, goce plenamente de la capacidad de participar de manera activa "en la

164
DERECHO CONSTITUCIONAL .

vida política, económica, social y cultural de la Nación", según reconoce y exige el artículo 2º17 de
la Constitución (Exp. Nº 4677-2004-PA, 07/12/05, S1, FJ. 12)

328 Estado social y democrático de Derecho. Configuración


[L]a configuración del Estado Social y Democrático de Derecho requiere no solo de la exigencia de
condiciones materiales para alcanzar sus presupuestos –lo que exige una relación directa de las
posibilidades reales y objetivas del Estado con la activa participación de los ciudadanos en el queha-
cer estatal– sino, además, su identificación con los fines de su contenido social, a efectos de que
pueda evaluar tanto los contextos que justifiquen su accionar, como aquellos que justifiquen su
abstención, evitando convertirse en un obstáculo para el desarrollo social (Exp. Nº 7320-2005-AA,
23/02/06, P, FJ. 5)

329 Estado social y democrático de Derecho. Cultura


El Estado Social y Democrático de Derecho constituye no solo un conjunto de reglas de derecho a las
que está supeditada la actuación del poder público, sino también un conjunto de actitudes, es decir,
una cultura (Exp. Nº 3149-2004-AC, 20/01/05, S2, FJ. 10)

330 Estado social y democrático de Derecho. Democracia como supuesto político


La democracia se fundamenta (…) en la aceptación de que la persona humana y su dignidad son el
inicio y el fin del Estado (artículo 1 de la Constitución), por lo que su participación en la formación
de la voluntad político-estatal es presupuesto indispensable para garantizar el máximo respeto a la
totalidad de sus derechos constitucionales.
Consustancial a tal cometido es el reconocimiento de un gobierno representativo (artículo 45 de
la Constitución) y del principio de separación de poderes (artículo 43 de la Constitución), de
mecanismos de democracia directa (artículo 31 de la Constitución), de organizaciones políticas
(artículo 35 de la Constitución), del principio de alternancia en el poder y de tolerancia; así como
de una serie de derechos fundamentales cuya vinculación directa con la consolidación y estabili-
dad de una sociedad democrática hace de ellos, a su vez, garantías institucionales de esta. Entre
estos se encuentran los denominados derechos políticos, enumerados en los artículos 2, inciso 17
y 30 a 35 (entre ellos destaca, de modo singular, el derecho de los ciudadanos a ser elegidos y de
elegir libremente a sus representantes, de acuerdo con las condiciones y procedimientos determi-
nados por ley orgánica), los derechos a las libertades de información, opinión, expresión y difu-
sión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen (artículo 2, inciso 4), de
acceso a la información pública (artículo 2, inciso 5), de reunión (artículo 2, inciso 12) y de
asociación (artículo 2, inciso 13).
Una sociedad en la que no se encuentren plenamente garantizados estos derechos, sencillamente, o
no es una comunidad democrática, o su democracia, por incipiente y debilitada, se encuentra, por
así decirlo, "herida de muerte" (Exp. Nº 0030-2005-AI, 02/02/06, P, FJ. 22)
El Estado social y democrático de derecho posibilita la integración del Estado y la sociedad, así como
la democratización del Estado. La democracia, por ello, constituye un elemento imprescindible del
Estado.
Desde esta perspectiva, la democracia ostenta una función dual: método de organización política
del Estado, es decir, método de elección y nombramiento de sus operadores, y mecanismo para
conseguir el principio de igualdad en el ámbito social (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 13.c)

331 Estado social y democrático de Derecho. Democracia pluralista


[L]a democracia representativa es una democracia pluralista, pues la representación encuentra en
la soberanía popular a su fuente de poder y debe ser seno de contrapesos y controles mutuos entre
las distintas fuerzas políticas. Pero no puede ser una democracia fragmentaria en la que no exista
posibilidad de generar consensos entre las mayorías y minorías parlamentarias. En otras palabras,
no cabe que so pretexto de identificar matemáticamente a la democracia representativa con la

165
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

representación "de todos", se termine olvidando que, en realidad, de lo que se trata es que sea una
representación "para todos" (Exp. Nº 0030-2005-AI, 02/02/06, P, FJ. 16)

332 Estado social y democrático de Derecho. Democracia representativa


La democracia representativa es la que, en definitiva, permite la conjugación armónica del principio
político de soberanía popular con un cauce racional de deliberación que permita atender las distin-
tas necesidades de la población. Empero, dicha deliberación racional y, en suma, la gobernabilidad
del Estado, pueden situarse en serio riesgo si a la representación no se le confiere las garantías para
que pueda "formar voluntad". La representación indebidamente comprendida y articulada, es la
matriz potencial de un desequilibrio que, si no es adecuadamente conjurado, puede impedir que el
Estado atienda su deber primordial de "promover el bienestar general que se fundamenta en la
justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la nación" (artículo 44 de la Constitución), y con
ello, desencadenar el colapso del sistema representativo en su conjunto, y con él, el del propio
Estado social y democrático de derecho. Tales peligros son descritos a continuación (Exp. Nº 0030-
2005-AI, 02/02/06, P, FJ. 9)

333 Estado social y democrático de Derecho. Derechos sociales


[E]n un Estado democrático y social de Derecho, los derechos sociales (como el derecho a la salud)
se constituyen como una ampliación de los derechos civiles y políticos, y tienen por finalidad, al
igual que ellos, erigirse en garantías para el individuo y para la sociedad, de manera tal que se
pueda lograr el respeto de la dignidad humana, una efectiva participación ciudadana en el sistema
democrático y el desarrollo de todos los sectores que conforman la sociedad, en especial de aquellos
que carecen de las condiciones físicas, materiales o de otra índole que les impiden un efectivo
disfrute de sus derechos fundamentales (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 5)

334 Estado social y democrático de Derecho. Economía social de mercado como supuesto
económico
La economía social de mercado es una condición importante del Estado social y democrático de
derecho. Por ello debe ser ejercida con responsabilidad social y bajo el presupuesto de los valores
constitucionales de la libertad y la justicia. A tal efecto está caracterizada, fundamentalmente, por
los tres elementos siguientes:
a) Bienestar social; lo que debe traducirse en empleos productivos, trabajo digno y reparto justo
del ingreso.
b) Mercado libre; lo que supone, por un lado, el respeto a la propiedad, a la iniciativa privada y a
una libre competencia regida, prima facie, por la oferta y la demanda en el mercado; y, por otro,
el combate a los oligopolios y monopolios.
c) Un Estado subsidiario y solidario, de manera tal que las acciones estatales directas aparezcan
como auxiliares, complementarias y temporales.
En suma, se trata de una economía que busque garantizar que la productividad individual sea, por
contrapartida, sinónimo de progreso social (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 13.a)

335 Estado social y democrático de Derecho. Evolución desde el Estado liberal


El Estado social y democrático de derecho, como alternativa política frente al Estado liberal, asume
los fundamentos de este, pero además le imprime funciones de carácter social. Pretende que los
principios que lo sustentan y justifican tengan una base y un contenido material. Y es que la liber-
tad reclama condiciones materiales mínimas para hacer factible su ejercicio. Por ejemplo, la propie-
dad privada no solo debe ser inviolable, sino que debe ejercerse en armonía con el bien común, y
dentro de los límites de la ley (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 12)
[L]a clásica polémica planteada entre los férreos postulados del Estado liberal y el Estado social hoy
debe concebirse como superada. Ninguna de las dos posturas, consideradas por separado, permiten
una cabal comprensión y protección de los derechos fundamentales. De un lado, la rígida concep-
ción individualista del hombre frente al Estado, en donde todos los factores de ligazón entre estas

166
DERECHO CONSTITUCIONAL .

dos entidades aparecían como peligrosos, pues podían significar inaceptables incidencias en la esfe-
ra subjetiva de los individuos, no es más una filosofía que maximice el rol de los derechos funda-
mentales en el constitucionalismo moderno. De otro lado, la hermética doctrina que propugna como
elemento medular el necesario sacrificio de los derechos subjetivos ante la supuesta primacía de los
principios constitucionales de connotación social como la seguridad ciudadana o el orden público,
tampoco satisface los cánones de una apropiada labor tuitiva de los derechos constitucionales. La
persona humana, como titular de derechos, no tiene por qué ser entendida de modo excluyente, o
como individuo o como miembro de una comunidad, pues ambas concepciones confluyen en ella
(Exp. Nº 0011-2002-AI, 10/06/02, P, FJ. 12)
[L]a aparición y consolidación del Estado Democrático de Derecho es fruto de un largo proceso de
afianzamiento de los principios de tolerancia y del pluralismo, que planteados inicialmente a partir
del ejercicio de la libertad religiosa, después se han fortalecido y cobrado nuevas perspectivas con
el reconocimiento y protección de una larga lista de derechos fundamentales, entre los cuales un
papel principal le ha correspondido jugar a la libertad de opinión y expresión (Exp. Nº 003-2005-PI/
TC, 09/08/06, P, FJ. 317).

336 Estado social y democrático de Derecho. Importancia del principio democrático


[E]l principio democrático no solo garantiza una serie de libertades políticas, sino que transita e
informa todo el ordenamiento jurídico-político, desde el ejercicio de las libertades políticas, pasan-
do por la libertad de elección propia del libre desarrollo de la personalidad, hasta llegar, incluso, al
seno mismo del núcleo duro de todos y cada uno de los derechos fundamentales. De modo que, aun
cuando nuestra Constitución no lo establezca expresamente, el hecho de que exista una remisión al
Estado democrático de derecho como una fuente de interpretación y también de identificación de
los derechos fundamentales de la persona (artículo 3 de la Constitución), hace del principio demo-
crático uno que trasciende su connotación primigeniamente política, para extenderse a todo ámbito
de la vida en comunidad. De esta forma, nuestra Carta Fundamental lleva implícito el reconoci-
miento de una democracia económica, social y cultural.
La vigencia de los principios democráticos asume vital importancia, dado que la satisfacción razo-
nable de las condiciones de existencia de la persona determina y condiciona la voluntad legítima de
la nación sobre el sistema estadual, consiguiéndose la estabilidad del Estado en todos sus elemen-
tos, y alcanzándose las metas propuestas en el modelo social (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P,
FJ. 13.c)

337 Estado social y democrático de Derecho. Incidencia de la voluntad política


[L]a voluntad política que da origen al Estado social y democrático de derecho se proyecta en este,
no ya como un poder supremo, sino como el contenido material del constitucionalismo concretizado
en la necesidad de respetar, garantizar y promover los derechos fundamentales de cada persona. El
pueblo, como Poder Constituyente, deposita su voluntad en la Constitución, se inserta en el Estado
social y democrático de derecho, y deja de ser tal para convertirse en un poder constituido (Exp. Nº
0030-2005-AI, 02/02/06, P, FJ. 20)

338 Estado social y democrático de Derecho. Justicia social y dignidad humana como pre-
supuestos
En el Estado social y democrático de derecho, el fenómeno jurídico no puede ser concebido como
una regulación de características estrictamente formales, sino como una de connotaciones sociales.
El sistema jurídico derivado de esta modalidad estadual trasciende la regulación formal, y apareja la
exigencia de que sus contenidos axiológicos se plasmen en la vida cotidiana.
Dicha concepción presupone los valores de justicia social y de dignidad humana, los cuales propen-
den la realización material de la persona; esto es, el libre desenvolvimiento de la personalidad y el
despliegue más acabado de las potencialidades humanas sobre la base del principio de libertad
(Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 13.d)

167
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

339 Estado social y democrático de derecho. Materialización del principio democrático


[E]l principio democrático se materializa a través de la participación directa, individual o colectiva,
de la persona como titular de una suma de derechos de dimensión tanto subjetiva como institucio-
nal (derecho de voto, referéndum, iniciativa legislativa, remoción, o revocación de autoridades,
demanda de rendición de cuentas, expresión, reunión, etc.), así como en su participación asociada,
a través de organizaciones orientadas a canalizar el pluralismo político. Tales organizaciones son los
partidos y movimientos políticos, reconocidos en el artículo 35 de la Constitución.
Asimismo, el referido principio se materializa en la participación política indirecta de la ciudadanía;
es decir, a través de sus representantes libremente elegidos. La democracia representativa es –
como quedó dicho– el rasgo prevalente en nuestra Constitución (Exp. Nº 0030-2005-AI, 02/02/06,
P, FJ. 23)

340 Estado social y democrático de Derecho. Modelo recogido por nuestra Constitución
[E]l modelo de Estado configurado por la Constitución de 1993 presenta las características básicas
de un Estado social y democrático de derecho, deducible, principalmente, de una lectura integral de
los artículos 3 y 43 y de diversos dispositivos reconocidos a lo largo de su contenido, en los que se
deja claramente establecido el objetivo social que subyace a todo comportamiento de los agentes
políticos y económicos que lo integran (Exp. N° 1711-2005-PHC/TC, 11/09/06, S1, FJ. 3)

341 Estado social y democrático de Derecho. Noción formal y material de democracia


La democracia no solo debe entenderse en su aspecto formal, es decir, en su acepción de procesos
eleccionarios y producción normativa, sino también en su aspecto material, esto es, como el
respeto y garantía de los derechos humanos y de los contenidos democráticos (Exp. Nº 1027-2004-AA,
20/05/04, S2, FJ. 12)

342 Estado social y democrático de Derecho. Perspectiva de la persona humana


[L]as Constituciones de los Estados liberales presuponían una sociedad integrada, en abstracto, por
personas iguales y, por lo tanto, su mayor preocupación fue asegurar la libertad de las personas.
Por el contrario, el establecimiento del Estado social y democrático de Derecho parte, no de una
visión ideal, sino de una perspectiva social de la persona humana (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05,
P, FJ. 1)

343 Estado social y democrático de Derecho. Presupuesto para el funcionamiento de la


democracia
Para que una democracia funcione en un país se requiere de unos medios, no sólo con una cobertura
mayor, sino también que su objetivo esté mejor dirigido, para así superar la consecución de una
opinión pública libre y consciente (Exp. Nº 00013-2007-PI/TC, 13/07/07, P, FJ. 7)

344 Estado social y democrático de Derecho. Relación con el Estado de Derecho


[E]l Estado Social y Democrático de Derecho no obvia los principios y derechos básicos del Estado de
Derecho, tales como la libertad, la seguridad, la propiedad y la igualdad ante la ley; y pretende
conseguir su mayor efectividad, dotándolos de una base y un contenido material, a partir del su-
puesto de que individuo y sociedad no son categorías aisladas y contradictorias, sino dos términos
en implicación recíproca (Exp. Nº 00034-2004-AI, 15/02/05, P, FJ. 17)

345 Estado social y democrático de Derecho. Relación con los derechos fundamentales
[E]n el Estado social y democrático de derecho, la ratio fundamentalis no puede ser privativa de los
denominados derechos de defensa, es decir, de aquellos derechos cuya plena vigencia se encuentra,
en principio, garantizada con una conducta estatal abstencionista, sino que es compartida también
por los derechos de prestación que reclaman del Estado una intervención concreta, dinámica y
eficiente, a efectos de asegurar las condiciones mínimas para una vida acorde con el principio-
derecho de dignidad humana (Exp. Nº 1417-2005-AA, 08/07/05, P, FJ. 19)

168
DERECHO CONSTITUCIONAL .

[L]a defensa de los derechos fundamentales supone a su vez la defensa de la institucionalidad del
Estado. En tal sentido, muchos derechos fundamentales trascienden tal condición, para convertirse,
a su vez, en verdaderas garantías institucionales para el funcionamiento del sistema, razón por la
que en estos casos el papel del Estado en su desarrollo alcanza niveles especialmente relevantes,
sea para reconocer que la realidad le exige un importante grado de participación en la promo-
ción del derecho, sea para aceptar un rol estrictamente abstencionista (Exp. Nº 0011-2002-AI,
10/06/02, P, FJ. 13)

346 Estado social y democrático de Derecho. Supuestos sociales


[El Estado social y democrático de derecho] trata del Estado de la integración social, dado que se
busca conciliar los intereses de la sociedad, desterrando los antagonismos clasistas del sistema
industrial (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 13.b)

347 Estado social y democrático de derecho. Tolerancia como contenido del Estado social
y democrático de derecho
[U]n Estado Democrático Constitucional como el configurado por la Constitución de 1993, tolera y
respeta la existencia de grupos minoritarios cuyas ideas sobre la vida y la mejor forma de organiza-
ción política pueda incluso no compartirse mayoritariamente (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P,
FJ. 316).

348 Estado unitario y descentralizado. Configuración


Estado unitario e indivisible de gobierno descentralizado no son, en absoluto, conceptos contra-
puestos. Por el contrario, es la aplicación armónica de dichos principios la que permite al Estado
cumplir con uno de sus deberes primordiales; a saber, "la promoción del desarrollo integral y equi-
librado de la Nación" (artículo 44 de la Constitución) (Exp. Nº 0012-2003-AI, 01/12/03, P, FJ. 3)
Un Estado "unitario descentralizado" es meramente un Estado unitario complejo, es decir, aquel en
el que la descentralización solamente se presenta en un ámbito administrativo, más no en un
ámbito político. En dichos Estados, las entidades descentralizadas no gozan de verdadera autono-
mía, pues si bien tienen importantes potestades reglamentarias y ejecutivas, estas, finalmente,
reducen su cometido a la ejecución de las leyes estatales.
Sin embargo, nuestra Constitución no solo ha conferido a los gobiernos descentralizados (regiones
y municipios) autonomía administrativa, sino también económica, y, lo que es más importante,
autonomía política. Esta última se traduce, de un lado, en la elección de sus órganos por sufragio
directo (artículo 191 de la Constitución), y, de otro, en la capacidad de dictar normas con rango de
ley (artículo 192º6 y 200º4 de la Constitución) (Exp. Nº 0020-2005-PI, 27/09/05, P, FJ. 38)

349 Estado unitario y descentralizado. Preservación de la unidad


El Estado de nuestro país es unitario, pero a la vez, con un gran compromiso hacia el futuro: su
descentralización, tal como se presenta en la Constitución:
"Su gobierno es unitario, representativo y descentralizado" [artículo 43 de la Constitución].
Por tanto, por más descentralización que exista el gobierno no puede dejar de ser unitario. La
consecuencia de una afirmación como esta es trascendente para configurar el tipo de Estado que es
el Perú. Para no dejar dudas al respecto, se ha señalado que "el territorio de la República está
integrado por regiones, departamentos, provincias y distritos, en cuyas circunscripciones se consti-
tuye y organiza el gobierno a nivel nacional, regional y local, en los términos que establece la
Constitución y la ley, preservando la unidad e integridad del Estado y de la Nación" [artículo 189 de
la Constitución] (Exp. Nº 0002-2005-PI, 18/02/05, P, FJ. 44)
[L]a unidad estatal constituye el fundamento de la organización y marcha de la estructura del
Estado peruano. Respetando su contenido, existe una redistribución funcional y territorial. Es así
como se subordina el principio de jerarquía normativa al de competencia: la unidad prima sobre la
diversidad.

169
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

En tal sentido, el Gobierno constitucional del Perú no puede verse soslayado por una autonomía
excesiva que quieran arrogarse las regiones (...) (Exp. Nº 0002-2005-PI, 18/02/05, P, FJ. 45)

350 Estado unitario y descentralizado. Regionalización


El Estado unitario y descentralizado regional presupone que la potestad normativa está distribuida
entre órganos nacionales y los gobiernos regionales y locales, puesto que la autonomía político-
normativa otorgada conlleva la facultad de crear Derecho, y no solo de ejecutarlo (Exp. Nº 0047-
2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 116)
[E]l Estado peruano no puede concebirse como un Estado "unitario descentralizado", es decir, como
uno en el que la descentralización tan solo refleja una proyección estamentaria o administrativa de
un único ordenamiento jurídico a ejecutar. Se trata, por el contrario, de un Estado "unitario y des-
centralizado", esto es, un Estado en el que la descentralización, al alcanzar una manifestación polí-
tico-normativa, acepta la convivencia de subsistemas normativos (nacional, regional y local) (Exp.
Nº 0047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 117)

351 Estado y religión. Acuerdos celebrados con la Iglesia Católica


Tal colaboración [entre el Estado y la Iglesia Católica] se formalizó a través del Concordato con la
Santa Sede de 1980, en él se establece un régimen especial que rige las subvenciones para perso-
nas, obras y servicios de la Iglesia, amén de las exoneraciones, beneficios y franquicias tributarias;
la plena libertad para el establecimiento de centros educativos bajo administración eclesial; la
asignatura de religión como materia ordinaria en el currículo escolar, entre otros acuerdos. Asimis-
mo, establece, entre otros formas de colaboración, el compromiso de prestación religiosa para el
personal católico de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional a través de un vicario castrense, y de
servicios religiosos para los fieles de dicha confesión internados en centros hospitalarios, tutelares
y penitenciarios del Estado (Exp. Nº 3283-2003-AA, 15/06/04, P, FJ. 22)

352 Estado y religión. Imposibilidad del poder político de afirmar una verdad teológica
[Q]ueda asignada la atribución personal de alcanzar como finalidad sustancial, según las propias
convicciones de conciencia –aceptando o negando la existencia de un Dios–, la plenitud espiritual
incondicionada. Por ende, se niega al poder político la facultad de afirmar una verdad teológica,
aunque este puede reconocer el papel histórico, social o cultural desempeñado por una Iglesia,
Confesión o Comunidad religiosa en favor de la institucionalización y desarrollo de dicha sociedad
política (Exp. Nº 3283-2003-AA, 15/06/04, P, FJ. 22)
[A]un cuando existiesen costumbres religiosas arraigadas en nuestra colectividad, ello no significa
que el Estado, en sentido lato, esté facultado para establecer prohibiciones a conductas no compa-
tibles con los dogmas y ritos católicos; claro está, siempre que tales comportamientos no ofendan a
la moral pública ni transgredan el orden público (Exp. Nº 3283-2003-AA, 15/06/04, P, FJ. 25)

353 Estado y religión. Posibilidad de sancionar a la Iglesia Católica por infracción legal
tributaria
[E]l artículo X del Acuerdo suscrito entre la Santa Sede y la República del Perú establece que la
Iglesia Católica y sus jurisdicciones y comunidades religiosas, continuarán gozando de las exonera-
ciones y beneficios tributarios que les otorgan las leyes y normas legales vigentes.
Ello importa, que si transgreden la normatividad vigente, pueden ser pasibles de sanción o multa,
pues esta última no es considerada tributo, según se establece en la Norma II del Título Preliminar
del Código Tributario aprobado por el Decreto Legislativo Nº 816 (Exp. Nº 1202-97-AA, 25/08/98,
P, FJ. 2)

354 Estado y religión. Reconocimiento a la Iglesia Católica


[N]o puede soslayarse que la religión católica ha sido y es la fe tradicional del pueblo peruano –la
cual por varias razones se articula a nuestro concepto mismo de nación– y ha determinado que el

170
DERECHO CONSTITUCIONAL .

artículo 50 de la Constitución establezca, como un reconocimiento a su raigambre institucional,


que "Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica
como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú y le presta su cola-
boración" (Exp. Nº 3283-2003-AA, 15/06/04, P, FJ. 23)

355 Estado y religión. Reconocimiento de otras confesiones


No obstante, el deber de colaboración estatal a favor de la Iglesia Católica como reconocimiento del
importantísimo papel que tuvo en la formación histórica, cultural y moral del país, no supone que se
permita la invasión a la esfera de otras creencias o maneras de pensar, pues de ser así no tendría
sentido que la propia Constitución proclame una libertad que luego se esforzaría en neutralizar
(Exp. Nº 3283-2003-AA, 15/06/04, P, FJ. 24)

356 Principio de separación de poderes. Configuración


[E]l principio de la división de poderes (reconocido en el tercer párrafo del artículo 43 de la Consti-
tución) no se condice más con una tesis monovalente de las funciones correspondientes a cada uno
de los poderes del Estado, según la cual, a cada uno de ellos corresponde una función específica no
susceptible de ser ejercida por los demás, bajo cargo de quebrantar el principio de independencia y
autonomía de los poderes estaduales que sirve de garantía contra la instauración del Estado abso-
luto.
En efecto, hoy se reconoce que esta garantía no supone una férrea impenetrabilidad entre los pode-
res estatales, sino un equilibrio entre los mismos, expresado en la mutua fiscalización y colabora-
ción. De ahí que el ejercicio de la función legislativa (por antonomasia, parlamentaria) por parte del
ejecutivo, no sea, per se, contraria al Estado social y democrático de derecho, siempre que sea
llevada a cabo conforme con las reglas que, para dicho efecto, contemple la propia Carta Fundamen-
tal. Así, pues, tratándose de la impugnación de normas con rango legal expedidas por el Ejecutivo,
además de la evaluación de su constitucionalidad sustancial, esto es, de su compatibilidad con los
requisitos de orden material exigidos por la Ley Fundamental, resulta de particular relevancia la
evaluación de su constitucionalidad formal; es decir, de su adecuación a los criterios de índole
procedimental establecidos en la propia Constitución (Exp. Nº 0008-2003-AI, 11/11/03, P, FJ. 57)
El principio de separación de poderes, recogido en el artículo 43 de la Constitución, busca asegurar
que los poderes constituidos desarrollen sus competencias con arreglo al principio de corrección
funcional; es decir, sin interferir con las competencias de otros, pero, a su vez, entendiendo que
todos ejercen una función complementaria en la consolidación de la fuerza normativa de la Consti-
tución, como Norma Suprema del Estado (artículos 38, 45 y 51) (Exp. Nº 0030-2005-AI, 02/02/06,
P, FJ. 51)
La existencia de este sistema de equilibrio y de distribución de poderes [ejecutivo, legislativo y
judicial], con todos los matices y correcciones que impone la sociedad actual, sigue constituyendo,
en su idea central, una exigencia ineludible en todo Estado Democrático y Social de Derecho. La
separación de estas tres funciones básicas del Estado, limitándose de modo recíproco, sin entorpe-
cerse innecesariamente, constituye una garantía para los derechos constitucionalmente reconoci-
dos e, idénticamente, para limitar el poder frente al absolutismo y la dictadura (Exp. Nº 0023-2003-
AI, 09/06/04, P, FJ. 5)

357 Principio de separación de poderes. Control entre poderes y órganos del Estado
[E]n nuestra época el equilibrio no es solo entre poderes del Estado, puesto que las Constituciones
modernas han creado órganos constitucionales autónomos que antes no existían. Tal principio tam-
bién debe regir las relaciones entre los poderes del Estado y los órganos constitucionales y de estos
últimos entre sí (Exp. Nº 0047-2004-AI, 24/04/06, P, FJ. 33)

358 Poder del Estado. Ejercicio y límites sujetos a reserva de ley


[E]l artículo 45 de la Constitución Política del Perú dispone que el poder estatal se ejerce con las
limitaciones y responsabilidades que en ella y en las leyes se establecen. Así, al cumplimiento de los

171
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

requisitos formales debe sumarse el acatamiento al marco legal vigente y a los principios del régi-
men tributario fijados en la Carta Fundamental (Exp. Nº 0340-2002-AA, 16/10/02, P, FJ. 4)

359 Poder del Estado. Ilegitimidad para variar la forma de gobierno y modificar el régi-
men constitucional
[Q]uien impulsó la creación de la Constitución de 1993, carecía de legitimidad de origen o legitimi-
dad por el procedimiento. (...) [E]l 5 de abril de 1992, el entonces Presidente Constitucional de la
República, contando con el apoyo de civiles y militares, perpetró un golpe de Estado e instauró una
dictadura, la cual para disfrazar su propósito de mantenerse en el poder por tiempo indefinido y
revestir de legalidad al ejercicio del poder, convocó a un Congreso Constituyente Democrático, al
que atribuyó competencia para dictar la Constitución Política del Perú de 1993.
Dicho acto, conforme a lo que establecía el artículo 81 de la Constitución de 1979, concordante con
lo previsto en el artículo 346 del Código Penal vigente, constituyó un ilícito contra los poderes del
Estado y el orden constitucional, puesto que hubo un alzamiento en armas para variar la forma de
gobierno y modificar el régimen constitucional (Exp. Nº 0014-2003-AI, 10/12/03, P, FJ. 6)

360 Poder del Estado. Principio de soberanía popular


El artículo 45 de la Constitución establece que el poder del Estado emana del pueblo, lo cual cons-
tituye la expresión política del principio de la soberanía popular, propio de todo Estado social y
democrático de derecho con el que se identifica la Nación, y a la cual este Colegiado debe remitirse
(...).
[E]n toda institución pública, quienes ejerzan el poder deben estar sometidos a la expresión popular
propia de un régimen democrático que se encuentra consagrada en el texto constitucional (Exp. Nº
0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 1)

361 Poder del Estado. Sometimiento de poderes constituidos a la Constitución


Los poderes constituidos (...) deben su origen, su fundamento y el ejercicio de sus competencias a la
obra del poder constituyente, esto es, a la Constitución.
En caso que los poderes constituidos pretendieran distorsionar el marco de las atribuciones que les
ha conferido la Constitución, estarían desconociendo la voluntad del poder creador e invadiendo
competencias que, por principio, se encuentran totalmente vedadas. Consecuentemente, que el
Poder Constituyente no pueda ser desconocido por los poderes constituidos, depende, en buena
medida, de que la Constitución haya establecido sobre aquellos un sistema de limitaciones explíci-
tas en su ejercicio y un adecuado sistema de control que asegure el cumplimiento de tales límites
(Exp. Nº 0014-2002-AI, 21/01/02, P, FJ. 61)

362 Poder del Estado. Sometimiento del Congreso a la Constitución


Si, según el artículo 45 de la Constitución, el poder se ejerce según las limitaciones que esta impo-
ne, queda claro que el Congreso, según lo estipula el artículo 102, debe "velar por respeto de la
Constitución y de las leyes". El sometimiento del Congreso a la Constitución lo obliga a proteger los
derechos y bienes en ella recogidos, en el caso que desarrolle una norma a través de una ley regular
o, aún más, cuando lo hace mediante una ley de reforma constitucional. Debido a que la autoridad
del poder de reforma tiene como soporte el texto constitucional, su contenido no puede destruir su
fundamento ni su razón de ser (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 22)

363 Poder del Estado. Sometimiento del poder tributario a la Constitución


Todo ejercicio de poder, incluido el tributario, cualquiera que sea la instancia de gobierno, debe
estar sometido a la Constitución. A eso se refiere la Carta Fundamental cuando en su artículo 45,
señala que quienes ejercen el poder del Estado lo hacen con las limitaciones y responsabilidades
que la Constitución y las leyes establecen, límites que se inspiran en la propia naturaleza del Estado
Peruano, con su carácter de República Democrática, con su gobierno representativo y organizado
según el principio de separación de poderes (Exp. Nº 0918-2002-AA, 25/03/03, S1, FJ. 16)

172
DERECHO CONSTITUCIONAL .

364 Poder del Estado. Sometimiento del Tribunal Constitucional al principio de soberanía
constitucional
[El Tribunal Constitucional] se encuentra plenamente sometido a la eficacia y fuerza normativa de
la Constitución. Este es, justamente, el principio jurídico de la soberanía constitucional.
Es más, por definición, la actividad del Tribunal Constitucional es tutelar la constitucionalidad de
los actos y las normas en un Estado social y democrático de derecho (...).
[A]l ser un órgano primordial en la configuración y vigencia del Estado social y democrático de
derecho, el Tribunal Constitucional debe propiciar en un máximo sentido que la Constitución sea
cumplida en toda su plenitud y dimensión (Exp. Nº 0050-2004-AI y acumulados, 03/06/05, P, FJ. 2)

365 Procuraduría Pública. Fines de las procuradurías públicas


[D]e conformidad con el artículo 47 de la Constitución, (…) las (…) procuradurías [públicas], tienen
como fin constitucionalmente asignado la defensa de los intereses del Estado. El cumplimiento de
dicha atribución impone a los poderes públicos no solo de la obligación de organizarla de modo tal
que pueda cumplir efectivamente con sus funciones, sino también la de dotarla de todas las atribu-
ciones que sean necesarias para el adecuado cumplimiento de sus fines (Exp. Nº 003-2005-PI/TC,
09/08/06, P, FJ. 205).

366 Procuraduría Pública. Ámbito de actuación de los procuradores públicos


[El artículo 47 de la Constitución] no delimita el ámbito de actuación de la procuradoría pública, es
decir, si la defensa de los intereses del Estado solo se ha de efectuar en el ámbito estrictamente
judicial o, por el contrario, si este puede también realizarse en la etapa previa (vg. en los procedi-
mientos previos a la formulación de la denuncia). Según el artículo 47 de la Ley Fundamental, la
determinación de dicho ámbito de competencia públicas se encuentra sujeta a reserva de ley (Exp.
Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 189).

367 Procuraduría Pública. Ámbito de actuación de los procuradores públicos en materia


penal
[E]l ámbito de actuación de la procuraduría pública en defensa de los intereses del Estado, no solo
opera una vez que se ha iniciado un proceso penal, sino también en el procedimiento preliminar.
Bien sea en la realización de investigaciones preliminares, bien en la formulación de la denuncia
penal, cuando ese sea el caso, y ciertamente se prolonga durante todo el proceso penal cuando se ha
constituido en parte civil, incluyendo, desde luego, las investigaciones complementarias que se
ordenen, una vez iniciado el proceso (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 195).

368 Procuraduría Pública. Ámbito de actuación de los procuradores públicos en delitos de


terrorismo
[L]as facultades y atribuciones con las que cuentan los procuradores públicos en delitos de terrorismo
son semejantes a las que, con posterioridad, se ha conferido a los procuradores públicos en general
para la defensa de los intereses del Estado (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/2006, P, FJ. 195).
[E]n materia de terrorismo, el artículo 2 del Decreto Legislativo 923, bajo los alcances de la reserva
de ley contemplada en el artículo 47 de la Constitución, ha previsto que corresponde a la Procura-
duría Pública Especializada para delitos de terrorismo, "(...) la defensa de los intereses del Estado en
las investigaciones preliminares y procesos judiciales por delitos de terrorismo y conexos" (Exp.
Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 195).
En definitiva, las facultades con las que se ha investido a la Procuraduría Pública especializada en
delitos de terrorismo, satisfacen el principio de reserva de ley previsto en el artículo 47 de la Ley
Fundamental (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 196).
La facultad de ofrecer pruebas y solicitar la realización de actos de investigación en el procedimien-
to de investigación preliminar (…) debe entenderse como parte de las atribuciones de la procuraduría

173
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

a cargo de los delitos de terrorismo, en el marco de la "defensa de los intereses del Estado" que
el artículo 47 de la Ley Fundamental le ha encomendado (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P,
FJ. 200).
[U]na defensa óptima de los intereses del Estado requiere que los entes afectados por los ilícitos
terroristas asistan, informativa y documentalmente, a la procuraduría cuya defensa de sus intereses
patrimoniales asume (Exp. Nº 003-2005-PI/TC, 09/08/06, P, FJ. 205).

369 Rol económico del Estado. Deber de promover la igualdad


[E]l artículo 59 de la Constitución recoge una cláusula de garantía para las libertades de trabajo,
empresa, comercio e industria; pero, a la vez, establece un mandato, cual es, "brindar oportunida-
des de superación a aquellos sectores que sufren cualquier desigualdad, en tal sentido, promueve
las pequeñas empresas en todas sus modalidades".
[D]icha cláusula no solo determina un rol negativo para el legislador, de no interferir irrazonable-
mente en tales libertades económicas, sino que al mismo tiempo le otorga un margen de actuación
a fin de garantizar condiciones materiales de igualdad (Exp. Nº 00034-2004-AI, 15/02/05, P, FJ. 30)
[E]l artículo 59 del texto constitucional habilita la intervención estatal para cumplir con el deber de
garantizar el principio-derecho de igualdad, no solo en aquellas situaciones de sospechosa mayor
vulnerabilidad, recogidas expresamente en el artículo 2.2 de la Constitución –por motivo de origen,
raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole– sino princi-
palmente, lo habilita para establecer medidas adecuadas y necesarias que le permitan cumplir con
la promoción de la pequeña empresa en todas sus modalidades (Exp. Nº 00034-2004-AI, 15/02/05,
P, FJ. 31)

370 Territorio del Estado. Libertades de comunicación como límites al ejercicio de la sobe-
ranía
[L]as libertades de comunicación internacional constituyen, por mandato de la Constitución (artícu-
lo 54), límites al ejercicio de la soberanía y jurisdicción del Estado peruano, las que, sin embargo,
pueden ser objeto de regulación por parte del Estado peruano (Exp. Nº 2689-2004-AA, 20/01/06, P,
FJ. 8)

371 Territorio del Estado. Paso inocente de nave extranjera por el mar territorial
En el mar territorial, la libertad de comunicaciones internacionales se manifiesta en la institución
denominada el paso inocente. Esta es una institución propia del mar territorial, el cual consiste en
el derecho de toda nave extranjera a desplazarse rápida, ininterrumpida y pacíficamente; es decir,
se considera que el paso es inocente si es que no es contrario a la paz, el buen orden o la seguridad
del Estado ribereño. El derecho de paso inocente concilia la soberanía del Estado ribereño y los intere-
ses de navegación de las naves de terceros Estados (Exp. Nº 2689-2004-AA, 20/01/06, P, FJ. 4)

372 Territorio del Estado. Poder limitado sobre la zona económica exclusiva
[L]a libertad de comunicaciones internacionales también se manifiesta en la libertad de navegación,
sobrevuelo y tendido de cables submarinos en el espacio marítimo que el Derecho del Mar contem-
poráneo denomina Zona Económica Exclusiva, toda vez que la soberanía del Estado ribereño no es
equiparable en este espacio marítimo a la soberanía que ejerce en el mar territorial. La soberanía en
la Zona Económica Exclusiva tiene esencialmente un carácter económico: el Estado ribereño tiene
derechos de soberanía a efectos de la exploración, explotación, conservación y administración de los
recursos naturales. Tiene además jurisdicción respecto a las islas artificiales y otras construcciones,
así como la investigación científica marina y la protección y preservación del medio ambiente (Exp.
Nº 2689-2004-AA, 20/01/06, P, FJ. 5)

174
DERECHO CONSTITUCIONAL .

FUERZAS ARMADAS Y POLICÍA NACIONAL

373 Ascensos en las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Improcedencia de la acción de


amparo
[C]on relación (...) al otorgamiento de ascenso al grado inmediato superior y el reintegro de la
asignación por concepto de combustible, (...) dichos rubros no constituyen materias que puedan
conocerse a través del proceso de amparo, pues ni constituyen contenidos de algún derecho consti-
tucional que haya sido declarado, ni el amparo tiene por objeto establecer derechos de los cuales
antes de la iniciación del proceso no se haya sido titular, pues su finalidad es simplemente de
dispensarles tutela, lo que presupone que quien cuenta con legitimación activa sea o haya sido
titular del derecho constitucional (Exp. Nº 00615-1999-AA, 26/04/00, P, FJ. 2)

374 Ascensos en las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Relación entre las vacantes para
ascenso y el pase al retiro por renovación de cuadros
Tales decisiones [resoluciones mediante las cuales se dispone el pase al retiro por renovación de
cuadros] deben sustentarse en procedimientos e indicadores objetivos, como por ejemplo, el núme-
ro de vacantes consideradas en el proceso anual de ascenso y los resultados del mismo, que implica
que las invitaciones para pase a retiro por renovación deben darse después de conocer dichos
resultados (Exp. Nº 00090-2004-AA, 05/07/04, P, FJ. 18)

375 Carácter no deliberante de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Alcances


[E]l carácter no deliberante y la objetividad y neutralidad con el cumplimiento de los fines constitu-
cionalmente asignados, impide que un militar o policía en situación de actividad pueda asumir
cargos "políticos" –salvo el caso previsto en el artículo 124 de la Constitución– o, que institucional-
mente, pueda adoptar decisiones de orden político (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 53)
[L]a facultad de solicitar el "cese" o "traslado de autoridades", "en caso de negligencia" o "impedi-
mento", transgrede el mandato constitucional de no deliberancia de las Fuerzas Armadas, puesto
que supone que el Comando Político Militar realice una valoración sobre la manera cómo se ejercita
una atribución o competencia que, en principio, no figura entre las labores propias del control del
orden interno. Igualmente es inconstitucional que el Comando Político Militar pueda solicitar el
"nombramiento" de una autoridad política o administrativa, pues ello comporta la realización de un
juicio de valor sobre la idoneidad de un sujeto que, en principio, es ajeno a las Fuerzas Armadas,
para asumir determinadas funciones políticas y administrativas, que tampoco son de su competen-
cia (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 96)

376 Derechos de los oficiales de las Fuerzas Armadas y Policiía Nacional. Vulneración del
principio de reserva judicial por retiro administrativo de grados otorgados
[Los artículos 2, inciso 2.1), 3, 4, 5, incisos 5.1) y 5.2), 6, 7, 8 y 11 de la Ley Nº 26960, v]ulneran el
principio de reserva judicial aplicable a la revisión de resoluciones administrativas que otorgan
grados al personal de la Policía, previsto en el artículo 174 de la Constitución Política, pues con el
procedimiento establecido en dichos dispositivos, la Administración se arroga diversas facultades
que se encuentran vedadas, pues si los grados u honores, remuneraciones y pensiones inherentes a
la jerarquía de oficiales –en este caso de la Policía Nacional– solo pueden retirarse por sentencia
judicial, mal pueden autorizarse, en sede administrativa, y cuando aún no se ha promovido o resuel-
to nada en la vía judicial, mecanismos o trámites de modificación de derechos como los antes
mencionados (Exp. Nº 00004-2000-AI, 09/05/01, P, FJ. 2)

377 Fuerzas Armadas. Finalidad de la administración militar


A diferencia de los órganos de la "administración militar", los órganos de la "jurisdicción militar" no
pueden orientarse, entre otros, por los principios de obediencia y subordinación. En efecto, la "ad-
ministración militar" tiene una importante misión constitucional que se ve reflejada en el artículo
165 de la Constitución que establece que las Fuerzas Armadas tienen como finalidad primordial

175
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

"garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República" (Exp. Nº 00004-


2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 68)

378 Fuerzas Armadas. Sistema disciplinario como requisito para el cumplimiento de los
fines de las Fuerzas Armadas
[P]ara (...) [el] cumplimiento [de los fines de las fuerzas armadas] se requiere de un indispensable
sistema disciplinario que impone la obediencia y subordinación de los efectivos militares de nivel
inferior respecto de los efectivos militares de nivel superior, de modo tal que se pueda conseguir la
máxima eficacia en la consecución de tales fines constitucionales. Precisamente el cumplimiento
eficaz de estos fines puede justificar que los efectivos militares de nivel inferior vean limitados
determinados derechos fundamentales en un caso concreto (libertades de información, opinión,
expresión y difusión del pensamiento, etc.), no pudiendo actuar autónomamente sino en función de
las órdenes legítimas que un efectivo militar de nivel superior le pueda impartir (Exp. Nº 00004-
2006-AI, 29/03/06, P, FJ. 68)

379 Participación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el desarrollo del país.
Necesidad de estímulo y beneficio
Las Fuerzas Armadas y Policía Nacional son instituciones que coadyuvan al desarrollo sostenible del
país, lo cual motiva la necesidad de un estímulo y un beneficio para tales instituciones (Exp. Nº
00048-2004-PI, 01/04/05, P, FJ. 118)

380 Policía Nacional. Control del orden interno


La ejecución de las labores propias del "control del orden interno", en un estado de normalidad
constitucional, es de competencia de la Policía Nacional del Perú, según dispone el artículo 166 de
la Constitución (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 9)
Con el fin de garantizar, mantener y restablecer el orden interno, conforme al artículo 166 de la
Constitución Política del Perú, la Policía Nacional previene, investiga y combate la delincuencia,
desprendiéndose de ello su capacidad para efectuar los actos necesarios tendientes a obtener datos,
esclareciendo, investigando o realizando pesquisas dentro del marco legal (Exp. Nº 06090-2005-
HC, 29/08/05, S2, FJ. 4)

381 Policía Nacional. Cumplimiento de presupuestos del ordenamiento jurídico en las in-
tervenciones o actuaciones policiales
[T]oda intervención o actuación policial debe ser válidamente realizada, para lo que ha de cumplir
con los presupuestos previstos en el ordenamiento jurídico. Por el contrario, si arbitrariamente
miembros de la Policía Nacional realizan vigilancia domiciliaria injustificada o seguimiento a una
persona por motivos ajenos al esclarecimiento de un hecho delictivo o fundados en un requerimien-
to judicial, su acción estará comprendida en los supuestos proscritos por la Constitución y el orde-
namiento jurídico legal (Exp. Nº 06090-2005-HC, 29/08/05, S2, FJ. 5)

382 Policía Nacional. Dimensiones del orden interno


Fundamentalmente, el orden interno comprende tres aspectos:
a) La seguridad ciudadana (protección de la vida, integridad física y moral, patrimonio, etc.).
b) La estabilidad de la organización política (resguardo de la tranquilidad, quietud y paz pública,
respeto de la autoridad pública).
c) El resguardo de las instalaciones y servicios públicos esenciales (edificaciones públicas e insta-
laciones que cubren necesidades vitales y primarias de la comunidad, tales como el agua, la
energía eléctrica, etc.) (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 8)

176
DERECHO CONSTITUCIONAL .

383 Policía Nacional. Necesidad de personal idóneo


[E]l artículo 166 de la Constitución Política vigente establece que la Policía Nacional tiene por
finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno, así como prestar aten-
ción y ayuda a las personas y a la comunidad. Para cumplir con su objeto la institución requiere
contar con personal de conducta intachable y honorable en todos los actos de su vida pública y
privada, que permita no solo garantizar, entre otros, el cumplimiento de las leyes y la prevención,
investigación y combate de la delincuencia, sino también mantener incólume el prestigio institu-
cional y personal (Exp. Nº 03425-2004-AA, 24/01/05, S2, FJ. 4)

384 Policía Nacional. Noción de orden interno


La noción de orden interno es concurrente, complementaria y subsidiaria tanto del orden público
como de la defensa nacional. Consiste en aquella situación de normalidad ciudadana que se acredita
y mantiene dentro de un Estado, cuando se desarrollan las diversas actividades individuales y
colectivas sin que se produzcan perturbaciones o conflictos (...).
Tal concepto hace referencia a la situación de tranquilidad, sosiego y paz dentro del territorio
nacional, la cual debe ser asegurada y preservada por el órgano administrador del Estado para que
se cumpla o materialice el orden público y se afirme la Defensa Nacional (Exp. Nº 00017-2003-AI,
16/03/04, P, FJs.4 y 5)

385 Policía Nacional. Orden interno como sinónimo de orden policial


El orden interno es sinónimo de orden policial, ya que a través de la actividad que este implica se
evita todo desorden, desbarajuste, trastorno, alteración, revuelo, agitación, lid pública, disturbio,
pendencia social, etc., que pudieran provocar individual o colectivamente miembros de la ciudada-
nía. Con ello se preserva la armonía necesaria para alcanzar los fines que la sociedad persigue (Exp.
Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 7)

386 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Alcances de la reserva de ley
[C]uando el artículo 168 de la Constitución refiere que la organización, funciones, especialidades,
preparación, empleo y disciplina de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú, habrán de
ser determinadas por "las leyes y los reglamentos respectivos"; con ello se enfatiza que el ámbito de
los institutos armados y el estatus jurídico de los profesionales de las armas debe ser objeto de una
regulación particular, no en el sentido de conferir privilegios y otorgar inmunidades, sino para
legislar asuntos propios de los institutos armados y policiales (Exp. Nº 02050-2002-AA, 16/04/03,
P, FJ. 4)

387 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Control constitucional de le-
yes y reglamentos
[N]o hay norma jurídica alguna que pueda encontrarse desligada de la Norma Suprema, que es la
que preside, informa y fundamenta la validez de todo el ordenamiento jurídico. Y de esa situación
no se escapan, ni podrían hacerlo, las leyes y reglamentos de las Fuerzas Armadas y de la Policía
Nacional del Perú (Exp. Nº 02050-2002-AA, 16/04/03, P, FJ. 4)
[S]i bien el artículo 168 de la Constitución Política del Perú prevé que la organización, funciones,
especialidades, preparación, empleo y disciplina en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del
Perú, habrán de ser determinadas por "las leyes y reglamentos respectivos"; debe enfatizarse que
dichas disposiciones legales que implican una regulación particular para las instituciones castren-
ses, no pueden, al igual que cualquier norma jurídica, desligarse de la norma suprema, que es la que
preside, informa y fundamenta la validez de todo el ordenamiento jurídico (...).
[S]i bien los miembros de las Fuerzas Armadas se rigen por sus propios estatutos y reglamentos,
ello no significa de ninguna manera que tal normatividad esté desligada de la Constitución del Perú,
ni muchos menos que en ella no se respeten los derechos fundamentales reconocidos por la Carta
Política (Exp. Nº 01238-2004-AA, 16/11/04, P, FJs. 4 y 5)

177
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

388 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. No aplicación de reserva de


ley a la jurisdicción especializada en lo militar
[D]ebe descartarse el sentido interpretativo según el cual el artículo 168 de la Constitución, que
establece que "las leyes y los reglamentos respectivos determinan la organización, las funciones, las
especialidades, la preparación y el empleo; y norman la disciplina de las Fuerzas Armadas y de la
Policía Nacional", posibilitaría que la jurisdicción militar pudiese contar con un estatuto jurídico
desvinculado de los principios que rigen la función jurisdiccional, toda vez que, como es evidente,
la mencionada disposición constitucional está referida exclusivamente a la "administración" militar
y policial, mas no a la "jurisdicción" especializada en lo militar (Exp. Nº 00004-2006-AI, 29/03/06,
P, FJ. 7)

389 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Protección constitucional del
personal policial
[S]i bien los miembros de la Policía Nacional del Perú se rigen por sus propios estatutos y reglamen-
tos, conforme lo establece el artículo 168 de la Constitución Política, ello no significa que estén al
margen de la protección constitucional, pues su propia Ley Orgánica, de conformidad con los prin-
cipios, valores y fines establecidos en el Texto Fundamental de la República, dispone en el numeral
9) de su artículo 36 que son derechos del personal policial "los demás reconocidos por la Constitu-
ción y las Leyes" (Exp. Nº 00090-2004-AA, 05/07/04, P, FJ. 20)

390 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Singularidad del régimen
disciplinario militar y policial
[La] necesidad de que las leyes y reglamentos de la Policía Nacional del Perú y, en general, de las
Fuerzas Armadas, no sean bloques o compartimientos aislados de la Constitución Política del Esta-
do, tampoco quiere decir que el régimen disciplinario militar (...) esté exento de un tratamiento
singular, derivado no solo de la referencia explícita a que las leyes y reglamentos respectivos nor-
men "la disciplina de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional" (artículo 168 de la Constitución),
sino, fundamentalmente, de los principios especiales a los que están sujetos tanto las Fuerzas Ar-
madas como la Policía Nacional del Perú. Y es que el mantenimiento de la disciplina en las relacio-
nes internas de subordinación y supraordenación de un órgano como la Policía Nacional, que se
encuentra estructurado jerárquicamente, impone que los derechos de sus miembros deban sujetar-
se a determinadas singularidades (Exp. Nº 02050-2002-AA, 16/04/03, P, FJ. 5)

391 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Regulación a través de regla-
mentos
El artículo 168 de la Constitución (…) no solo alude a que mediante una ley se regulen las materias
que ella señala. También menciona a los reglamentos respectivos. Sin embargo, tal alusión a los
reglamentos no puede entenderse en el sentido de que estos tengan el mismo rango que las leyes
para diseñar el ordenamiento jurídico de las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional del Perú. (...)
[T]al capacidad para regular, mediante reglamento, lo concerniente a la organización, funciones,
especialidades, preparación, empleo y disciplina de tales institutos armados, ha de ser secum le-
gem; esto es, completando lo que en las leyes correspondientes se establezca (Exp. Nº 02050-2002-
AA, 16/04/03, P, FJ. 4)

392 Organización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Reserva de ley


El artículo 168 de la Constitución preceptúa que "las leyes y los reglamentos respectivos determi-
nan la organización, las funciones, las especialidades, la preparación y el empleo; y norman la
disciplina de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú". Mediante dicha disposición, la
Constitución ha establecido una reserva de ley para la regulación de todo lo que concierne a la
organización, funciones, especialidades, preparación, empleo y disciplina de las Fuerzas Armadas y
de la Policía Nacional del Perú. Lo que quiere decir que la Constitución ha encomendado al legisla-
dor ordinario para que por medio de una ley ordinaria o una norma con rango de ley, que cuente
necesariamente con alguna forma de intervención parlamentaria en su gestión (v. gr. a través del

178
DERECHO CONSTITUCIONAL .

decreto legislativo) regule las materias a las que se ha hecho referencia (Exp. Nº 02050-2002-AA,
16/04/03, P, FJ. 4)

393 Subordinación al poder constitucional de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Al-
cances
Esta norma garantista [artículo 169 de la Constitución] implica que estando las Fuerzas Armadas
sometidas al poder constitucional, cualquier decisión que este último pueda adoptar no requiere la
opinión, el pronunciamiento o aprobación de aquellas. Por cierto, ello no quiere decir que dichos
institutos no puedan hacer llegar al Presidente de la República sus puntos de vista o sus opiniones
sobre determinados problemas nacionales, cuando así se les requiera, pero dicho criterio institu-
cional no obliga ni vincula al Presidente de la República o al Gobierno (Exp. Nº 00017-2003-AI,
16/03/04, P, FJ. 48)
[E]l artículo 39 de la Constitución dispone que el Presidente de la República tiene la más alta
jerarquía en el servicio de la Nación. Por su parte los artículos 137 y 118 inciso 14 de la misma
Norma Suprema establecen que el Presidente de la República es el Jefe Supremo de las Fuerzas
Armadas y de la Policía Nacional y que organiza, distribuye y dispone el empleo de las Fuerzas
Armadas y de la Policía Nacional. Entonces, si al Presidente de la República le corresponde la más
alta jerarquía en el servicio de la Nación, es claro que sus subordinados también sirven a la Nación
(Exp. Nº 0008-2005-PI, 12/08/05, P, FJ. 13)

394 Subordinación al poder constitucional de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Dis-
tinción de la subordinación al poder civil
Desde un punto de vista constitucional, la subordinación al "poder constitucional" no es lo mismo
que la subordinación al "poder civil". Este último no existe desde una perspectiva estrictamente
jurídico-constitucional, aun cuando tiene sustento desde un punto de vista sociológico.
El artículo 169 (...) de la Constitución es claro cuando señala que esa subordinación es respecto al
"poder constitucional" que, en este contexto, quiere indicar sometimiento al "orden público consti-
tucional" representado por la Constitución Política del Perú y el sistema material de valores que
consagra (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJ. 50)

395 Subordinación al poder constitucional de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Fi-
nalidad
[L]a subordinación de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional al poder constitucional pretende
asegurar la sujeción de estas a la Constitución y, por mandato de ella, a la jefatura suprema del
Presidente de la República, con el fin de sustraer a los "profesionales de las armas" de las veleidades
de la vida política nacional y evitar su politización institucional, es decir, permitir que ellas puedan
servir objetivamente al cumplimiento de los fines que la Constitución les asigna, al margen de los
intereses particulares de los gobiernos de turno o los suyos propios, sean estos corporativos o
privados (...).
[C]on (...) [la] subordinación al poder constitucional, y el establecimiento de una serie de garantías
constitucionales, como la prohibición del ejercicio del derecho de petición en forma colectiva, la
Norma Suprema asegura no solo la objetividad y neutralidad con (y en) el cumplimiento de los fines
constitucionalmente asignados, sino también la "apoliticidad" de los institutos castrenses y policia-
les (Exp. Nº 00017-2003-AI, 16/03/04, P, FJs. 49 y 52)

396 Uso y posesión de armas de guerra. Reglamentación de fabricación, comercio, pose-


sión y uso por particulares de armas que no son de guerra
[L]a propia Constitución declara en su artículo 175, tercer párrafo, que la ley reglamenta la fabrica-
ción, el comercio, la posesión y el uso, por los particulares, de armas distintas de las de guerra. En
ese sentido, la obligación contenida en el [R]eglamento [de Servicios de Seguridad Privada de que
los contratos de prestación de los distintos servicios de seguridad se consignen por escrito, con
arreglo a la normatividad vigente y se comuniquen a la DISCAMEC con una antelación mínima de

179
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

tres (3) días a la instalación de tales servicios] no es sino una pauta sustentada en la propia norma
constitucional, y también en la Ley Nº 25054, que define la fabricación, comercio, posesión y uso,
por particulares, de armas y municiones que no son de guerra. Por consiguiente, encontrándose
limitada la posesión de armas, la autoridad competente debe disponer de la información necesaria
para cumplir funciones que le competen de acuerdo con sus atribuciones (Exp. Nº 05190-2005-AA,
26/08/05, S1, FJ. 5)

GOBIERNO USURPADOR

397 Gobierno usurpador. Aplicación ultractiva de Constitución de 1979


[S]i bien ahora se encuentra vigente la Constitución de 1993, ello no impide que contra los golpis-
tas (...) y sus funcionarios se aplique ultraactivamente el artículo 307 de la Constitución de 1979 [el
que señalaba que la Constitución no perdía su vigencia ni podía ser modificada si es que no se
seguía el procedimiento de reforma allí previsto], [si] en el momento en que se cometieron tan
luctuosos acontecimientos y hasta el 31 de diciembre de 1993, dicha Constitución se encontraba en
vigencia, y, por lo tanto, ella es perfectamente aplicable para el juzgamiento de todos aquellos que
participaron en la demolición de la institucionalidad democrática de nuestro país (Exp. Nº 0014-
2002-AI, 21/01/02, P, FJ. 52)

398 Gobierno usurpador. Decretos leyes


[Respecto a los decretos leyes, s]u expedición se realiza cada vez que se ha quebrado el orden
constitucional, esto es, bajo un régimen de facto. Son normas que se introducen con violación del
ordenamiento señalado en la Constitución. Es decir, se trata de actos de gobierno que, por su propia
naturaleza, son dictados en oposición a las normas constitucionales que disciplinan el ejercicio de la
función legislativa (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 6)
Los Decretos Leyes aluden a disposiciones de naturaleza jurídica sui géneris dictadas por un poder
de facto que ha reunido para sí –contra lo establecido en el ordenamiento constitucional– las funcio-
nes parlamentarias y ejecutivas. Se trata de disposiciones surgidas de la voluntad de operadores del
órgano ejecutivo que carecen de título que los habilite para ejercer la potestad legislativa, las
mismas que, con prescindencia de las formalidades procesales establecidas en la Constitución,
regulan aspectos reservados a la ley. Son, pues, expresiones normativas de origen y formalidad
espurios, que, empero, se encuentran amparadas en la eficacia de una acción de fuerza (Exp.
Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 9)

399 Gobierno usurpador. Inaplicación de teoría de la caducidad de los decretos leyes


La teoría de la caducidad –que plantea que una vez restaurado el Estado de Derecho, dichas normas
[decretos leyes] dejan ipso facto de tener vigencia– no ha tenido aceptación en nuestro país; al
extremo de haber sido utilizada una sola vez, a través de la ley del 20 de diciembre de 1895, que
declaró inexistentes los actos gubernativos y las leyes aprobadas durante el periodo 1894-1895
(Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 12)

400 Gobierno usurpador. Teoría de la continuidad de los decretos leyes


Según la teoría de la continuidad, los Decretos Leyes perviven o mantienen su vigencia –surtiendo
todos los efectos legales– no obstante producirse la restauración del Estado de Derecho. Estos solo
perderán vigencia en caso de que el Congreso posterior a un gobierno de facto dicte leyes que los
abroguen, modifiquen o sustituyan, según el caso.
Esta teoría se sustenta en la necesidad de preservar uno de los fines básicos del derecho: la seguri-
dad jurídica. En el caso de los Decretos Leyes, dicho fin implica resguardar el desenvolvimiento de
la vida cotidiana y la de los bienes jurídicos (vida, propiedad, honor, etc.) que se encuentran ampa-
rados por ellos, sin mengua de reconocer que este amparo haya sido establecido de manera no
formal (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 13)

180
DERECHO CONSTITUCIONAL .

[D]urante el interregno del Estado de Derecho –como consecuencia de la imposición de un gobierno


de facto– surgen inevitablemente relaciones interpersonales reguladas por Decretos Leyes. No aceptar
la continuidad de la vigencia sui géneris de estos, sería abrir un largo, oscuro e inestable "paréntesis
jurídico" que dejaría en la orfandad al cúmulo de beneficios, facultades, derechos o prerrogativas
nacidos de dicha legislación, así como también quedarían privados de exigencia las cargas públicas,
deberes, responsabilidades, penalidades, etc., que el Estado hubiese establecido en su relación con
los ciudadanos. Desde ambas perspectivas –la ciudadanía y la organización estatal–, se perpetraría
un inmenso perjuicio para la vida coexistencial y la normal marcha del cuerpo político (Exp. Nº
0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 14)

401 Gobierno usurpador. Teoría de la revisión de los decretos leyes


[L]la teoría de la revisión plantea que una vez restaurado el Estado de Derecho, los Decretos Leyes
deben ser objeto de un examen de vigencia. Para tal efecto, el Congreso de la República se pronun-
cia por el mantenimiento o no en el sistema jurídico (Exp. Nº 0010-2002-AI, 03/01/03, P, FJ. 16)

IDENTIDAD CULTURAL

402 Derecho a usar el propio idioma. Ausencia de intérprete en investigación preliminar


no cuestiona proceso penal
[E]s pertinente anotar que no puede pretenderse que se deje sin efecto todo un proceso penal en
razón de una presunta irregularidad [como es la falta de traductor del procesado extranjero] come-
tida en la fase de investigación preliminar. Ello es así, fundamentalmente porque el acto que se
cuestiona, si bien forma parte de la actividad probatoria, no constituye un acto de prueba, sino de
investigación. Este, a diferencia de aquel, no permite fundamentar una condena (...). La condena se
apoya en actos de prueba, los cuales se presentan básicamente en el juicio oral, acto procesal
respecto del cual el demandante no ha argüido la falta de un intérprete (Exp. Nº 08811-2005-HC,
29/11/05, S1, FJ. 2)

403 Identidad cultural. Cambio de lugar de monumento


[S]i bien existe relación entre el valor histórico y cultural del monumento (...) por lo que este
representa, y el derecho a la identidad cultural invocado (...); sin embargo, no está demostrado que
el cambio de lugar del monumento constituya amenaza o violación de este o de los demás derechos
constitucionales invocados (Exp. Nº 0872-1999-AA, 057/07/00, P, FJ. 6)

404 Identidad cultural. Contenido


[E]l derecho a la identidad cultural está contenido en el artículo 2 inciso 19) de la Constitución
Política del Estado, el mismo que establece que toda persona tiene derecho a "(...) su identidad
étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de la Nación (...)",
concordada tal disposición con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el que se
reconoce el derecho de las personas a tener su propia vida, y cultura, con todas sus manifestaciones,
a profesar y practicar su propia religión, a emplear su propio idioma y a cultivarlos procurando la
coexistencia de diversas culturas y el desarrollo de los pueblos en forma pacífica (Exp. Nº 0872-
1999-AA,057/07/00, P, FJ. 4)

405 Identidad étnica y cultural. Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural


El inciso 19 del artículo 2 de la Constitución, reconoce el derecho fundamental de toda persona: "A
su identidad étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de la
Nación". De esta forma, el Constituyente ha proyectado en la Constitución formal un elemento
esencial de la Constitución material de la Nación peruana: su multiculturalismo y plurietnicidad. Se
trata de una concreción del principio de Estado social y democrático de derecho, establecido en el
artículo 43 de la Constitución (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/05, P, FJ. 99)

181
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

406 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Calificación de espectáculos públicos


El contenido de un espectáculo para que sea considerado como "cultural" debe estar estrechamente
vinculado con los usos y costumbres que comparte la comunidad nacional, regional o local y que
estén vigentes al momento de realizar tal calificación (artículo 2, inciso 19 de la Constitución). En
caso de existir conflicto entre los valores de las diferentes comunidades –nacional, regional o local–
, deberá considerarse aquellos usos y costumbres que se encuentren en el ámbito más cercano a los
ciudadanos que se beneficiarán con la exposición de tales actividades (Exp. Nº 0042-2004-AI,
13/04/05, P, FJ. 21.a)

407 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Comunidades campesinas y nativas


[L]a Constitución reconoce la existencia legal de las comunidades campesinas y nativas, así como su
personería jurídica (artículo 88 de la Constitución); además, impone al Estado la obligación de
respetar su identidad cultural (artículo 89 de la Constitución). Pero también debe reconocer la
existencia de poblaciones afroperuanas y de otras tradicionalmente arraigadas en el Perú (Exp.
Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 1)

408 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Dimensión emocional de la Consti-


tución
[La] perspectiva social que la Constitución otorga a la persona humana, permite (...) afirmar que la
Constitución no solo es ratio, sino también emotio. Esto quiere decir que, si bien las constituciones
democráticas han presupuesto personas racionales y dispuestas a hacer armonizar sus legítimos
intereses con los de los demás, no podemos negar esa dimensión emocional o "irracional" que es
también inherente a su naturaleza. Es precisamente en atención a esta dimensión emocional que la
Constitución reconoce las diversas manifestaciones culturales que realizan las personas ya sea
individualmente o como miembros de una comunidad más amplia y diversa culturalmente (Exp. Nº
0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 2)

409 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Modificación del Himno Nacional


[L]as normas constitucionales [de los artículos 2, 17, 21 y 89 de la Constitución] imponen al legis-
lador el deber de promover la integración nacional, honrar al Perú, proteger los intereses naciona-
les, reconocer y proteger nuestra pluralidad étnica y cultural como Nación y proteger el legado
histórico de todas las culturas de las que somos herederos, cuando en el legítimo ejercicio de sus
competencias, y en representación del pueblo peruano, considere establecer o modificar el Himno
Nacional (Exp. Nº 0044-2004-AI 18/05/05, P, FJ. 39)

410 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Obligación estatal


[E]l hecho que la Constitución de 1993 reconozca el derecho fundamental de las personas a su
identidad étnica y cultural, así como la pluralidad de las mismas, supone que el Estado social y
democrático de Derecho está en la obligación de respetar, reafirmar y promover aquellas costum-
bres y manifestaciones culturales que forman parte de esa diversidad y pluralismo cultural, pero
siempre que ellas se realicen dentro del marco de respeto a los derechos fundamentales, los princi-
pios constitucionales y los valores superiores que la Constitución incorpora, tales como la dignidad
de la persona humana (artículo 1 de la Constitución), la forma democrática de Gobierno (artículo
43) y la economía social de mercado (artículo 58) (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 2)

411 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Sociedad heterogénea


El enfoque social de la persona humana se condice con el hecho que, en el Estado peruano, los
ciudadanos pertenecen a una sociedad que es heterogénea tanto en sus costumbres como en sus
manifestaciones culturales. Por ello, la Constitución de 1993 ha reconocido a la persona humana
como miembro de un Estado multicultural y poliétnico; de ahí que no desconozca la existencia de
pueblos y culturas originarios y ancestrales del Perú (Exp. Nº 0042-2004-AI, 13/04/05, P, FJ. 1)

182
DERECHO CONSTITUCIONAL .

412 Reconocimiento de la pluralidad étnica y cultural. Tolerancia y respeto de la diversidad


En el principio democrático residen valores constitucionales como el pluralismo, la tolerancia y el
respeto por la costumbre, idiosincrasia y cosmovisión ajena. En tal sentido, el hecho de que por
efecto de la diversidad cultural constitucionalmente reconocida, diversos rasgos espirituales y ma-
teriales se concreticen en grupos minoritarios, no puede ser razón válida para desconocer o, peor
aún, menoscabar sus legítimas manifestaciones. Por el contrario, cuando al acto apoyado en el
principio mayoritario acompaña el avasallamiento, este pierde su valor de neutralidad, y prevalecen
lo valores contramayoritarios de la Constitución, como la igualdad (inciso 2 del artículo 2) y el
pluralismo (inciso 19 del artículo 2, artículo 43 y artículo 60) para recomponer el equilibrio consti-
tucional del que el poder tiende a desvincularse (Exp. Nº 0020-2005-AI y acumulados, 27/09/05, P,
FJ. 100)

IGUALDAD ANTE LA LEY

413 Igualdad. Concepto


[L]a cláusula de igualdad, del inciso 2) del artículo 2 de la Constitución, no contiene un mandato de
trato igual a todos, no importando las circunstancias en las que se encuentren, sino una exigencia
de trato igualitario si se encuentra en una situación análoga, y de trato desigualitario si no se está
en igualdad de condiciones. Detrás de esta última exigencia –también se ha dicho–, para que un
trato diferenciado no resulte lesivo de la cláusula de la igualdad es preciso que este se sustente en
razones objetivas y razonables, quedando proscrito, por tanto, cualquier tratamiento diferenciado
que solo se sustente en razones subjetivas, como el sexo de una persona, su raza, opción política,
religiosa, idioma, origen, opinión, condición económica o de cualquier otra índole (Exp. Nº 3360-
2004-AA, 30/11/05, S2, FJ. 14)
Es constante la línea jurisprudencial del Tribunal Constitucional según la cual, la cláusula de igual-
dad prevista en el artículo 2°2 de la Constitución, no implica el derecho a un tratamiento "unifor-
me", esto es, que no supone un principio de protección frente al trato diferenciado sino, tan solo,
frente al discriminatorio, entendido este como aquel juicio de distinción que no se sustenta en base
razonable, objetiva y concretamente verificable (Exp. Nº 0001-2004-AI, 27/09/04, P, FJ. 47)

414 Igualdad. Como derecho


La igualdad como derecho fundamental está consagrada por el artículo 2 de la Constitución de
1993, de acuerdo al cual: "(...) toda persona tiene derecho (...) a la igualdad ante la ley. Nadie debe
ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o
de cualquiera otra índole". Contrariamente a lo que pudiera desprenderse de una interpretación
literal, estamos frente a un derecho fundamental que no consiste en la facultad de las personas para
exigir un trato igual a los demás, sino a ser tratado de igual modo a quienes se encuentran en una
idéntica situación (Exp. Nº 0048-2004-PI, 01/04/05, P, FJ. 59)
[E]l derecho a la igualdad se constituye, prima facie, en aquel derecho que obliga, tanto a los
poderes públicos como a los particulares, a encontrar un actuar paritario con respecto a las personas
que se encuentran en las mismas condiciones o situaciones, así como a tratar de manera desigual a
las personas que estén en situaciones desiguales, debiendo dicho trato dispar tener un fin legítimo,
el mismo que debe ser conseguido mediante la adopción de la medida más idónea, necesaria y
proporcional (Exp. Nº 0004-2006-PI, 29/03/06, P, FJ. 118)

415 Igualdad. Como principio


Como [principio la igualdad] (...) comporta que no toda desigualdad constituye necesariamente
una discriminación, pues no se proscribe todo tipo de diferencia de trato en el ejercicio de los
derechos fundamentales; la igualdad solamente será vulnerada cuando el trato desigual carezca
de una justificación objetiva y razonable. La aplicación, pues, del principio de igualdad, no
excluye el tratamiento desigual; por ello, no se vulnera dicho principio cuando se establece una

183
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

diferencia de trato, siempre que se realice sobre bases objetivas y razonables (Exp. Nº 0048-2004-
AI, 01/04/05, P, FJ. 61)
El principio de igualdad proscribe la posibilidad de que el legislador otorgue idéntico tratamiento a
dos instituciones sustancialmente distintas, sin base objetiva y razonable que justifique su decisión
(Exp. Nº 0019-2005-AI, 21/07/05, P, FJ. 25)

416 Igualdad. Como principio y derecho


La igualdad ante la ley es un principio constitucional a la vez que un derecho subjetivo que garan-
tiza el trato igual de los iguales y el desigual de los desiguales (Exp. Nº 0649-2002-AA, 20/08/02,
P, FJ. 6)
[D]ebe advertirse que el artículo 2, inciso 2 de nuestra Constitución consagra, a su vez, el principio
de igualdad y el derecho a la igualdad. La igualdad, en tanto principio, es uno de los pilares del
orden constitucional que permite la convivencia armónica en sociedad. Por su parte, la igualdad, en
tanto derecho, implica una exigencia individualizable que cada persona puede oponer frente al
Estado para que este lo respete, proteja o tutele (Exp. Nº 0606-2004-AA, 28/06/04, S2, FJ. 9)
[L]a igualdad es un principio-derecho que instala a las personas, situadas en idéntica condición, en
un plano de equivalencia. Ello involucra una conformidad o identidad por coincidencia de naturale-
za, circunstancia, calidad, cantidad o forma, de modo tal que no se establezcan excepciones o privi-
legios que excluyan a una persona de los derechos que se conceden a otra, en paridad sincrónica o
por concurrencia de razones (Exp. Nº 3533-2003-AA, 12/10/04, S1, FJ. 4)
En cuanto principio, constituye el enunciado de un contenido material objetivo que, en tanto compo-
nente axiológico del fundamento del ordenamiento constitucional, vincula de modo general y se
proyecta sobre todo el ordenamiento jurídico. En cuanto derecho fundamental, constituye el reco-
nocimiento de un auténtico derecho subjetivo, esto es, la titularidad de la persona sobre un bien
constitucional, la igualdad, oponible a un destinatario. Se trata del reconocimiento de un derecho a
no ser discriminado por razones proscritas por la propia Constitución (origen, raza, sexo, idioma,
religión, opinión, condición económica) o por otras ("motivo" "de cualquier otra índole") que, jurídi-
camente, resulten relevantes.
En cuanto constituye un derecho fundamental, el mandato correlativo derivado de aquél, respecto
a los sujetos destinatarios de este derecho (Estado y particulares), será la prohibición de discrimina-
ción. Se trata, entonces, de la configuración de una prohibición de intervención en el mandato de
igualdad (Exp. Nº 0045-2004-PI, 29/10/2005, P, FJ. 20)

417 Igualdad. Concepto de diferenciación


El principio de igualdad no impide al operador del derecho determinar, entre las personas, distincio-
nes que expresamente obedezcan a las diferencias que las mismas circunstancias prácticas estable-
cen de manera indubitable (...).
Un texto normativo es coherente con los alcances y el sentido del principio de igualdad, cuando su
imperio regulador se expande a todas las personas en virtud de no acreditar ningún atisbo de
discriminación; y cuando, luego de satisfacer dicha prioridad, adjudica beneficios o castigos diferen-
ciadamente, a partir de rasgos distintivos relevantes. En ese mismo contexto, es igualmente acep-
table para el derecho que la pauta basilar de la igualdad esté subordinada al desarrollo pleno de
otros principios constitucionales, valorados como de superior jerarquía en específicas y concretas
circunstancias.
La existencia de una diferente regulación normativa o de un trato distinto, derivado de la interpre-
tación-aplicación de la ley, deben ser apreciadas en relación con la finalidad y los efectos de la
medida legal adoptada sobre la materia. El establecimiento de una diferenciación jurídica ha de
perseguir un resultado jurídico legítimo, a la luz de la moral y los valores del derecho.
A mayor abundamiento, la finalidad debe ser concreta, palpable y verificable en sus consecuencias
efectivas.

184
DERECHO CONSTITUCIONAL .

La diferenciación debe perseguir una intencionalidad legítima, determinada, concreta y específica,


cuyo fin sea la consecución o aseguramiento de un bien o valor constitucional, o de un bien o valor
constitucionalmente aceptable. Es decir, deberá asentarse en una justificación objetiva y razonable,
de acuerdo con certeros juicios de valor generalmente aceptados. En ese sentido, no cabe hablar
válidamente de un proceso diferenciador de trato, cuando este se basa en supuestos de hecho o en
situaciones subjetivas.
La diferenciación implica una relación efectiva entre el trato desigual que se establece, el supuesto
de hecho y la finalidad que se persigue alcanzar (Exp. Nº 0261-2003-AA, 26/03/03, S2, FJ. 3.2)

418 Igualdad. Concepto de discriminación


La discriminación es (...) el trato diferenciado que se da a una persona por determinadas cuestiones,
lo que imposibilita su acceso a oportunidades esenciales a las que otros, en su misma condición
tienen derecho (Exp. Nº 0090-2004-AA, 05/07/04, P, FJ. 43)

419 Igualdad. Diferenciación en las tarifas de transporte público


A la luz del principio de idoneidad o adecuación, debe analizarse si con el establecimiento de los
pases libres y pasajes diferenciados, se persigue un fin constitucionalmente legítimo y si, para ello,
dicha medida es idónea. (...) [N]o cabe duda que la norma persigue objetivos constitucionales legí-
timos; esto es, se busca concretar el mandato de los artículos 44 y 59 que declaran que: "(...) El
Estado promueve el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y
equilibrado de la nación (...)"; "(...)El Estado brinda oportunidades de superación a los sectores que
sufren cualquier desigualdad (...)" (Exp. Nº 00034-2004-AI, 15/02/05, P, FJ. 64)
La Constitución reconoce un resguardo especial a aquellos casos que presumiblemente generan las
mayores causas de trato discriminatorio (artículo 2.2 Constitución); en nuestro ordenamiento jurí-
dico, la revisión de la legislación en materia de transporte urbano e interurbano da cuenta de que
existe un tradicional reconocimiento a determinados sectores de la población (estudiantes, bombe-
ros y policías), que por circunstancias económicas y sociales, necesitan mayores facilidades por
parte del Estado para acceder al servicio (Exp. Nº 00034-2004-AI, 15/02/05, P, FJ. 65)

420 Igualdad. Discernimiento entre diferenciación y discriminación


[Debe hacerse] el adecuado discernimiento entre dos categorías jurídico-constitucionales, a saber,
diferenciación y discriminación. En principio, debe precisarse que la diferenciación está constitu-
cionalmente admitida, atendiendo a que no todo trato desigual es discriminatorio; es decir, se
estará frente a una diferenciación cuando el trato desigual se funde en causas objetivas y razona-
bles. Por el contrario, cuando esa desigualdad de trato no sea ni razonable ni proporcional, estare-
mos frente a una discriminación y, por tanto, frente a una desigualdad de trato constitucionalmente
intolerable (Exp. Nº 0048-2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 62)
En principio, debe precisarse que la diferenciación está constitucionalmente admitida, atendiendo a
que no todo trato desigual es discriminatorio; es decir, se estará frente a una diferenciación cuando
el trato desigual se funde en causas objetivas y razonables. Por el contrario, cuando esa desigualdad
de trato no sea ni razonable ni proporcional, estaremos frente a una discriminación y, por tanto,
frente a una desigualdad de trato constitucionalmente intolerable (Exp. Nº 0034-2004-AI, 15/02/05,
P, FJ. 56)

421 Igualdad. Discriminación positiva


[E]l Estado en algunas oportunidades promueve el trato diferenciado de un determinado grupo
social, otorgándoles ventajas, incentivos o, en general, tratamientos más favorables. Esto es lo que
en doctrina constitucional se conoce como "discriminación positiva o acción positiva –affirmative
action–". La finalidad de esta acción afirmativa no es otra que compensar jurídicamente a grupos
marginados económica, social o culturalmente; persigue, pues, que dichos grupos puedan superar
la inferioridad real en la que se encuentran con acciones concretas del Estado (Exp. Nº 0048-2004-
AI, 01/04/05, P, FJ. 63)

185
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

422 Igualdad. Doble dimensión como derecho


El derecho de igualdad, a su vez, tiene dos dimensiones: formal y material. En su dimensión formal,
impone una exigencia al legislador para que este no realice diferencias injustificadas; pero también
a la administración pública y aun a los órganos de la jurisdicción, en el sentido de que la ley no
puede aplicarse en forma desigual frente a supuestos semejantes (igualdad en la aplicación de la
ley) (Exp. Nº 0606-2004-AA, 28/06/04, S2, FJ. 10)
En su dimensión material, el derecho de igualdad supone no solo una exigencia negativa, es decir la
abstención de tratos discriminatorios; sino, además, una exigencia positiva por parte del Estado,
que se inicia con el reconocimiento de la insuficiencia de los mandatos prohibitivos de discrimina-
ción y la necesidad de equiparar situaciones, per se, desiguales. Tratar igual a los iguales y desigual
a los desiguales, pues, no se traduce en el derecho a ser objeto del mismo trato, con independencia
del contexto o la circunstancias en las que un sujeto se encuentre, sino a que se realice un trata-
miento diferenciado si es que dos sujetos no se encuentran en una situación igual. Por tanto, el
problema es determinar qué tratos diferenciados son constitucionalmente admisibles, lo que deberá
de analizarse en cada caso concreto conforme al test de razonabilidad y proporcionalidad (Exp. Nº
0606-2004-AA, 28/06/04, S2, FJ. 11)

423 Igualdad. Doble faceta


Constitucionalmente, el derecho a la igualdad tiene dos facetas: igualdad ante la ley e igualdad en
la ley. La primera de ellas quiere decir que la norma debe ser aplicable por igual a todos los que se
encuentren en la situación descrita en el supuesto de la norma; mientras que la segunda implica
que un mismo órgano no puede modificar arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos
sustancialmente iguales, y que cuando el órgano en cuestión considere que debe apartarse de sus
precedentes, tiene que ofrecer para ello una fundamentación suficiente y razonable (Exp. Nº 0048-
2004-AI, 01/04/05, P, FJ. 60)
El principio-derecho de igualdad, a su vez, distingue dos manifestaciones relevantes: la igualdad en
la ley y la igualdad en la aplicación de la ley. La primera manifestación (igualdad en la ley) constitu-
ye un límite para el Legislador, en tanto la actividad de legislar deberá estar encaminada a respetar
la igualdad, encontrándose vedado establecer diferenciaciones basadas en criterios irrazonables y
desproporcionados. En otros términos, el actuar del legislador tiene como límite el principio de
igualdad, en tanto que dicho principio le exige que las relaciones y situaciones jurídicas determina-
das que vaya a determinar deban garantizar un trato igual y sin discriminaciones (Exp. Nº 0004-
2006-PI, 29/03/06, P, FJ. 123)
Respecto de la segunda manifestación: la igualdad en la aplicación de la ley, si bien esta segunda
manifestación del principio de igualdad no será examinada en el presente caso, cabe mencionar, de
modo referencial, que se configura como límite al actuar de órganos públicos, tales como los juris-
diccionales y administrativos. Exige que estos órganos, al momento de aplicar la ley, no deban
atribuir una consecuencia jurídica a dos supuestos de hecho que sean sustancialmente iguales. En
otros términos, la ley debe ser aplicada de modo igual a todos aquellos que estén en la misma
situación, sin que el aplicador pueda establecer diferencia alguna en razón de las personas o de
circunstancias que no sean las que se encuentren presentes en la ley (Exp. Nº 0004-2006-PI, 29/03/
06, P, FJ. 124)

424 Igualdad. En la aplicación de la ley


Aunque se haya alegado la violación del derecho de igualdad ante la ley, lo cierto es que no es tal
dimensión clásica del derecho de igualdad la que aquí interesa, a efectos de dilucidar el fondo de la
controversia; es decir, el problema que ahora este Tribunal tiene que resolver no versa sobre un
tópico en el que el legislador, mediante la ley, haya introducido un tratamiento diferenciado, sin
base objetiva y razonable, que pese sobre el recurrente, sino, en realidad, su aplicación en forma
diferenciada. Esto es, una eventual violación del "derecho de igualdad en la aplicación de la ley".
El derecho de igualdad, en efecto, no solo se proyecta prohibiendo tratamientos diferenciados, sin
base objetiva y razonable, en el contenido normativo de una fuente formal del derecho, sino tam-

186
DERECHO CONSTITUCIONAL .

bién en el momento de su aplicación. Ella se ha de aplicar por igual a cuantos se encuentren en una
misma situación, quedando proscritas, por tanto, diferenciaciones basadas en condiciones persona-
les o sociales de sus destinatarios, salvo que estas se encuentren estipuladas en la misma norma.
Impone, pues, una obligación a todos los órganos públicos de no aplicar la ley de una manera
distinta a personas que se encuentren en casos o situaciones similares. Esta dimensión del derecho
a la igualdad vincula, esencialmente, a los órganos administrativos y jurisdiccionales, los que son
los llamados a aplicar las normas jurídicas (Exp. Nº 1279-2002-AA, 18/12/03, S1, FJ. 2)
Independientemente de cualquier consideración relacionada con el respeto de este derecho en el
ámbito jurisdiccional, (...) [debe considerarse que] en sede administrativa, el derecho a la igualdad
en la aplicación de la ley exige que un mismo órgano administrativo, al aplicar una misma ley, o una
disposición de una ley, no lo haga de manera diferenciada o basándose en condiciones personales o
sociales de los administrados. Se prohíbe, así, la expedición por un mismo órgano administrativo de
actos o resoluciones administrativas arbitrarias, caprichosas y subjetivas, carentes de una base
objetiva y razonable que la legitime. Dicha dimensión del derecho de igualdad jurídica se encuen-
tra, como es obvio, directamente conectado con el principio de seguridad jurídica que este Tribunal
Constitucional ha proclamado como un principio implícito de nuestro ordenamiento constitucional
(Exp. Nº 1279-2002-AA, 18/12/03, S1, FJ. 3)
Para que se genere una violación del derecho de igualdad en la aplicación de la ley, aparte de la
necesidad de que se trate de un mismo órgano administrativo que los haya expedido, es preciso que
exista una sustancial identidad entre los supuestos de hecho resueltos por el órgano administrativo
en forma contradictoria. Tal identidad de los supuestos de hecho, desde luego, no tiene por qué ser
plena. Basta que existan suficientes elementos comunes como para considerar que los supuestos de
hecho enjuiciados son jurídicamente iguales y que, por tanto, debieron merecer una misma aplica-
ción de la norma.
Asimismo, la aludida vulneración requeriría que el tertium comparationis que se ofrezca, exprese
una "línea constante" de comprensión y aplicación de la norma, de modo que el juicio de invalidez
sobre el acto o resolución administrativa sea consecuencia de que, en el caso concreto, el aparta-
miento de la "línea constante" sea expresión de un mero capricho. Ese tertium comparationis, por
cierto, puede comprender casos sustancialmente análogos resueltos con anterioridad al acto o reso-
lución administrativa que se impugne. Y, finalmente, es preciso que no exista una fundamentación
adecuada que justifique la variación del criterio interpretativo, pues es claro que el apartamiento de
la "línea constante" de interpretación y aplicación de una norma a un supuesto fáctico sustancial-
mente igual, puede legítimamente provenir de que judicialmente se haya declarado su invalidez, o
de que se haya decidido apartarse del precedente administrativo por los órganos competentes (or-
dinal 2.8 del artículo V del Título Preliminar de la Ley del Procedimiento Administrativo General)
(Exp. Nº 1279-2002-AA, 18/12/03, S1, FJ. 4)

425 Igualdad. En la ley


[D]esde la perspectiva de quien se considera afectado en su derecho a la igualdad "en la ley", no
basta alegar la existencia de una determinada circunstancia que lo asemeja a quien pretende utili-
zar como término de comparación, sino que es necesario incidir en la ausencia de un criterio razo-
nable que permita diferenciarlos en atención a la materia que es regulada por la norma; y, desde la
perspectiva de quien considera legítima una determinada diferenciación legal, no bastará incidir en
un criterio accesorio o inocuo de distinción, sino en la existencia de una diferencia objetiva y esen-
cial a la luz de la materia regulada por la norma (Exp. Nº 0001-2004-AI, 27/09/04, P, FJ. 47)
Al tratarse de una simple opción prevista en la norma, no existe posibilidad de vulneración del
derecho a la "igualdad en la ley", toda vez que tal afectación únicamente podría presentarse en los
supuestos en los que el trato diferenciado se proyecte como una imposición surgida desde la
misma ley y no en circunstancias en que, como en el presente caso, la ley se limita a regular un
procedimiento cuya utilización queda a discreción del particular (Exp. Nº 0009-2004-AI, 02/08/04,
P, FJ. 13)

187
GUÍADE JURISPRUDENCIAS DELTRIBUNALCONSTITUCIONALPARAELABOGADO LITIGANTE

426 Igualdad. En el ámbito jurisdiccional


[S]i bien resulta incuestionable que la Sala (...) tiene la facultad para variar los criterios de su propia
jurisprudencia (...) no es menos cierto que para optar por dicha alternativa se necesita (...) explicar
las razones de hecho y de derecho en que sustenta tal cambio de criterio; (...). [Entonces], la Sala
emplazada, no obstante tramitar dos procesos en forma simultánea, donde el petitorio es el mismo,
al igual que la naturaleza de las partes que en ellos participan, no ha debido adoptar fórmulas
diferenciadas, pues tal proceder lesiona el principio de igualdad, el cual queda[ría] sometido a una
discrecionalidad judicial donde los principios constitucionales no tienen ningún referente objetivo;
(...) considerada la sentencia cuestionada dentro de un contexto como el descrito, es evidente que
su emisión rompe la estructura de lo que constituye un proceso justo o debido (Exp. Nº 1975-2002-
AA, 27/01/03, S2, FJ. 3)

427 Igualdad. Juicio de razonabilidad


[L]a razonabilidad aparece como una exigencia de fundamento, de una razón o base que justifique el
tratamiento diferente. Aquí, el tratamiento diferente aparece como un medio para la prosecución de
una finalidad (Exp. Nº 00045-2004-AI, 29/10/05, P, FJ. 23)

428 Igualdad. Pasos a seguir en el test de igualdad


Con la finalidad de evaluar si una medida limitativa de derechos o principios constitucionales resul-
ta conforme con el principio-derecho de igualdad establecido en la Norma Fundamental, es necesa-
rio someter esta medida a una evaluación estructurada en distintos pasos. Dicha evaluación es
entendida (...), como un test de igualdad, el cual será desarrollado a continuación (Exp. Nº 0004-
2006-PI, 29/03/06, P, FJ. 128)

429 Igualdad. Principio de igualdad en materia tributaria


[C]uando la Norma Fundamental exige al legislador el respeto al principio de igualdad al momento
de regular los tributos, lo que en buena cuenta le exige es que no pretenda alcanzar el desarrollo
equilibrado, desconociendo –en signo claro de incongruencia y arbitrariedad– el desequilibrio
económico existente entre los sujetos que se verán afectados por el tributo (Exp. Nº 0029-2004-AI,
02/08/04, P, FJ. 46)
El principio de igualdad en materia tributaria tiene estrecha relación con el principio de capacidad
contributiva, de manera tal que la carga tributaria sea directamente proporcional a la capacidad
económica de los concretos particulares que se ven afectados por el tributo. De ahí la necesidad, por
ejemplo, de que la alícuota sobre la base imponible sea establecida en un valor numérico porcentual
(Exp. Nº 0029-2004-AI, 02/08/04, P, FJ. 47)
No es (...) la pertenencia o no a un determinado régimen pensionario el factor que deba tenerse en
cuenta para determinar si la cláusula de igualdad en materia de tributos ha sido afectada por la ley
impugnada, sino, antes bien, si el principio de capacidad contributiva ha sido desconocido por el
legislador al regular el tributo cuya inconstitucionalidad se reputa (Exp. Nº 0029-2004-AI, 02/08/04,
P, FJ. 49)

430 Igualdad. Principio de razonabilidad y proporcionalidad


El principio de razonabilidad y de proporcionalidad, en cuanto par conceptual para examinar la
constitucionalidad de los supuestos de eventual discriminación, comprende los siguientes aspectos:
determinación de la finalidad del tratamiento diferenciado, examen de idoneidad y de necesidad
(Exp. Nº 00045-2004-AI, 29/10/05, P, FJ. 26)

431 Igualdad. Proscripción de discriminación sexual


[E]s inconstitucional, por afectar el principio de igualdad, que solo se haya previsto como una
conducta antijurídica –no importa ahora si en el sentido de naturaleza disciplinaria o como figura
delictiva– la práctica de un acto