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BENDICIÓN A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.

Cada uno de nosotros puede pronunciar frases tales como: “Te amo, eres importante para mí, muchas gracias, ¿cómo
puedo pagarte?, te ves muy bien hoy, me gusta tu nuevo corte, buen trabajo hiciste, este lugar no sería el mismo sin ti,
estoy orgulloso de ti, usted es irreemplazable.

O también podemos decir: “Yo te odio, No me gustas, deseo no haber nacido, me gustaría estar muerto, tu actitud me
enferma, yo quiero el divorcio, nadie se preocupa por mi, solo deseo estar solo, etc”

Todas estas frases pueden salir de la misma boca.

TEMA

Esta semana voy a desafiarles a cambiar la manera de hablar, voy a hablar sobre el poder de las palabras y su influencia
en nuestras vidas.

Tus Palabras • revelan la fe que tienes. Tus palabras producen efecto en el mundo material y también en el mundo
espiritual

Marcos 11:22-24 22 Y Jesús respondió*, diciéndoles: Tened fe en Dios, 23 En verdad os digo que cualquiera que diga a
este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será
concedido.24 Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán
concedidas .

Todos los días estamos hablando cosas diferentes en nuestra vida te pregunto ¿eres consciente de lo qué estás diciendo?
Debido a que el principio funciona en ambos sentidos, es decir funciona para bien y para mal

Jesús nos enseñó una valiosa lección no sólo de palabras, sino de un principio de fe que se asocia con nuestras palabras

Pero nuestras palabras revelan lo que hay en nuestros corazones

Quiero compartir con ustedes este poder. En varias oportunidades he dicho cosas, algunas veces para agradar otras veces
para llamar la atención. Esas palabras me han bendecido o me han condenado.

1. Nuestras palabras PRODUCEN EFECTOS:

Hablando de la Lengua, del uso de las palabras, el apóstol Santiago 3:9-10 Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y
con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; 10 de la misma boca proceden bendición y
maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Mucha gente piensa que, si la lengua ha pesado tanto quizás sea mejor no decir nada. No hablar nada en absoluto, estar
en silencio.

ILUSTRACION Se cuenta la historia de un hombre que se unió al monasterio. Durante tres años se le dio un período de
prueba en la que no iba a hablar en absoluto, solo que al final de cada año podía decir dos palabras. El primer año al final
dijo: "Cama dura". Al final del segundo año, dijo, "la comida fría." Al final del tercer año que está a punto lo tenía. Él llega
y dice: "Yo renuncio". El sacerdote en jefe dice: "Eso no me sorprende. Todo lo que has hecho es quejarte desde que
llegaste."]

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