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VISIÓN GENERAL DE LA MACROECONOMÍA

Agdiel Obed García Ruiz

La macroeconomía tiene un indudable interés


para todos los individuos, ya que las cuestiones
macroeconómicas afectan a las economías
familiares, al funcionamiento de las
organizaciones económicas y a la interacción con
el gobierno y las relaciones que se tienen con la
economía del resto del mundo. En esta unidad
ofrecemos una visión general de los grandes
temas de la macroeconomía, así como una
descripción de las variables más relevantes.

La macroeconomía presenta una visión simplificada de la realidad para así poder


explicar la conducta de los agentes y la evolución de las variables. Para ello se
elaboran modelos que pretenden ilustrar el funcionamiento de la economía en su
conjunto, lo que requiere introducir supuestos simplificadores. De este modo, sí bien la
Microeconomía estudia la producción y los precios de mercado específicos, como los
automóviles o el petróleo, en Macroeconomía se agregan los distintos bienes y
mercados hasta reducirlos a un solo bien genérico que representa al conjunto de bienes
y servicios que se producen y se intercambian en una economía. Este bien tiene una
única curva de demanda, la demanda agregada y una única curva de oferta, la oferta
agregada.

La macroeconomía estudia las variables económicas agregadas, como la producción de


la economía en su conjunto, denominada producción agregada, o el precio promedio de
todos los bienes, denominado nivel de precios.

Se ocupa también del estudio del funcionamiento de la economía en su conjunto. Su


propósito es obtener una visión simplificada de la economía, que al mismo tiempo
permita conocer y actuar sobre el nivel de la actividad económica de un país
determinado o de un conjunto de países.

Centra su estudio en una serie de variables clave que le permiten establecer objetivos
concretos y diseñar la política macroeconómica.
La política macroeconómica está integrada por el conjunto de medidas
gubernamentales destinadas a influir sobre la marcha de la economía en su conjunto.
Los objetivos claves de la política económica suelen ser la producción, el empleo y la
estabilidad de precios, entre otros objetivos.

El factor tiempo tiene una importancia relevante en el análisis macroeconómico. En


primer lugar, porque ciertos problemas deben enfocarse en una forma distinta según
que estemos en el corto o en largo plazo. Como veremos más adelante, los
instrumentos que deben utilizarse para tratar de paliar los efectos del ciclo económico -
como puede ser a la economía en una depresión- no deben ser los mismos que para
lograr un crecimiento sostenido a largo plazo.

Asimismo debe destacarse el distinto comportamiento de las variables a corto y a largo


plazo. Así en el muy corto plazo, y si una economía está sumida en una gran depresión,
una estrategia adecuada puede consistir en estimular el consumo a costa de reducir el
ahorro. Téngase en cuenta que en el contexto del modelo keynesiano, especialmente
adecuado en el muy corto plazo, alteraciones en el tipo de interés determinan
variaciones en la inversión y consiguientemente en el ahorro. Este tipo de relación entre
el ahorro y la inversión no es válido en el largo plazo.

A largo plazo, sin embargo la tasa de ahorro es clave para generar inversión e
incrementar el stock de capital de la economía y lograr un mayor crecimiento. En otras
palabras, para que una economía crezca hay que ahorrar, aunque puede ser que muy
circunstancialmente una economía concreta esté sumida en una “trampa de la liquidez”
y su reactivación aconseje reducir el ahorro.
Los objetivos de la Macroeconomía
El funcionamiento de una economía se basa en el cumplimiento de una serie de
objetivos, entre los cuales destacan los siguientes tres:

1) Alcanzar el rápido crecimiento;

2) Alcanzar un elevado empleo, y

3) Alcanzar la estabilidad del nivel de precios.


1) El crecimiento de la
producción
Contar con una abundante cantidad de bienes y
servicios es algo que todos los países desean. El
indicador más amplio de la producción total de una
economía es el Producto Interno Bruto (PIB), al que
definiremos como:

“la suma monetaria computada a precios de mercado de


todos los bienes y servicios de demanda final que un país
produce en un periodo determinado, generalmente de un
año”.

Aunque la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) presenta fluctuaciones a lo largo
del tiempo, lo normal en las economías avanzadas es que éstas tengan lugar en torno a
una tendencia creciente. Este crecimiento sostenido a largo plazo del PIB real se
conoce como crecimiento económico y la consiguiente mejora de los niveles de vida e
índices de bienestar en la estructura de toda sociedad, es llamada por los economistas
desarrollo económico.

El máximo nivel de PIB que puede mantenerse con una tecnología y un volumen de
población dados sin acelerar la inflación es el PIB Potencial. Se considera equivalente
al nivel de producción correspondiente a la menor tasa sostenible de desempleo o tasa
de desempleo natural. El PIB potencial es el máximo nivel de producción que puede
alcanzar la economía manteniendo estables los precios.

El producto potencial depende de la capacidad productiva de la economía, que está


determinada a su vez por los factores productivos existentes y por la tecnología
disponible. El PIB potencial suele presentar un crecimiento moderado y sostenido a lo
largo del tiempo, debido a los aumentos en la productividad del trabajo y del capital y a
los cambios de la tecnología. El PIB efectivo, sin embargo, experimenta continuas y a
veces cíclicas fluctuaciones debido en buena medida a alteraciones en los patrones de
gasto.
Sobre la evolución del PIB efectivo se puede incidir de forma bastante rápida mediante
alteraciones en la cantidad de dinero (política monetaria) o en el gasto público o en los
impuestos (política fiscal). Estas medidas de política económica, sin embargo, influyen
muy lentamente en las tendencias de la producción potencial.

2) Un elevado empleo
El empleo es probablemente la variable
macroeconómica que más directamente perciben
los individuos. Cuando se finaliza el periodo de
formación, todos los individuos desean encontrar
rápidamente un buen empleo: con un salario
elevado, unas buenas condiciones de trabajo,
seguridad en el puesto de trabajo y atractivas
compensaciones extra salariales. Si estas
condiciones se cumplen para la mayoría de las
personas en condiciones de trabajar, la economía
tendrá un elevado nivel de empleo.

La otra cara de la moneda es el desempleo. Generalmente se mide mediante la tasa de


desempleo y representa el número de personas que desea participar en el mercado
laboral y no puede. Es el porcentaje de la población activa que está desempleada. Se
considera que la población activa está formada por todas las personas ocupadas y
desempleadas que están buscando trabajo.

Al igual que la diferencia entre el PIB efectivo y el PIB potencial es un indicador de la


actividad económica, la tasa de desempleo tiende a reflejar la situación del ciclo
económico: cuando la producción está creciendo, la demanda de trabajo aumenta y la
tasa de desempleo se reduce.
3) La estabilidad del nivel de
precios
Lograr una baja inflación o un nivel general de
precios estable es un objetivo macroeconómico
clave, pues los fuertes crecimientos de los precios
distorsionan las decisiones económicas de las
empresas y de los individuos y, por tanto impiden
una asignación eficiente de los recursos.

El indicador más frecuente del índice general de precios es el Índice Nacional de


Precios al Consumidor (INPC), que mide el costo de la una canasta básica de bienes
generalmente adquiridos por el consumidor medio. Las variaciones en el nivel de
precios se conocen como tasa de inflación, que refleja la tasa de crecimiento o el
descenso del nivel de precios de un año respecto de otro.

El dilema que se plantea con la inflación radica en que si bien cuando ésta es elevada
sus efectos son muy perjudiciales, las medidas que hay que tomar para reducir la
inflación generalmente conllevan contraer la actividad económica y aumentar el
desempleo. Por ello, es frecuente que las autoridades económicas procuren buscar un
cierto compromiso entre inflación y desempleo.

Además de los tres objetivos comentados, los responsables de la política económica


suelen prestar una atención muy especial a la evolución del déficit público, del déficit
exterior y del tipo de cambio.

4) El déficit público
El déficit público, medido como la diferencia entre
los gastos públicos y los ingresos públicos, es un
indicador del grado de equilibrio o desequilibrio de
la actuación del sector público. Según cual sea la
cuantía del déficit público, así serán las
necesidades de financiamiento de las
administraciones públicas. Cuando este déficit es
elevado, también lo serán las necesidades
financieras del sector público, lo que presionará el alza de los tipos de interés e incidirá
negativamente sobre la inversión privada. Por lo tanto, el déficit público es otra variable
que preocupa a los responsables de la política económica.
5) El desequilibrio exterior
El desequilibrio en las transacciones con el resto
de mundo es otra variable clave de la política
macroeconómica.

Las relaciones de un país con el resto del mundo


se recogen en la balanza de pagos. Ésta, al ser un
documento contable, siempre está en equilibrio,
por ello, lo que interesa es el saldo de determinados grupos de transacciones.

Así, un déficit en el saldo de la balanza de pagos en cuenta corriente, es decir, cuando


las importaciones son mayores que las exportaciones, implica que el país en cuestión
está absorbiendo más recursos de los que produce y el déficit debe compensar al
préstamo recibido del resto del mundo.

El tipo de cambio expresa el precio en unidades monetarias de una unidad de una


moneda extranjera. Los resultados del intercambio comercial que un país tiene con el
sector externo generalmente impactan la paridad cambiaria, esto es, si se incurre en un
déficit se contrae el saldo de las reservas internacionales que a su vez presiona el valor
de la divisa y si no se corrige, en el corto plazo se depreciará. El superávit posibilita que
las economías mejoren su competitividad en los mercados internacionales, fortalece el
valor de su divisa y contribuye a una mejor posición en las obligaciones que tiene a
nivel internacional.

La Macroeconomía y su relación con otras disciplinas

La ciencia económica es el estudio, de la forma en


que una sociedad elige el empleo de sus recursos
entre diversos usos alternativos para satisfacer
sus necesidades a través de la actividad
económica, concretamente la producción de
bienes y servicios.

En consecuencia la macroeconomía trata de incidir en un aumento del índice de


bienestar de la sociedad, situación que implica una relación más directa con otras
disciplinas.
La Macroeconomía y el Derecho
En forma general los sistemas jurídicos dados en una sociedad, delimitan la actuación
legal de los grupos para obrar económicamente. Originan disposiciones legales
delimitadas por la legislación civil o mercantil. Es decir, la actividad económica de todos
los sectores macroeconómicos funciona dentro de las condiciones impuestas en el
derecho. La ley rige la actuación de las unidades productivas, las unidades
consumidoras, el gobierno y las relaciones que la economía tiene con el sector externo.

La Macroeconomía y la Historia
La historia resume y sintetiza los hechos económicos de las economías, sirve de
referencia, aporta elementos útiles sobre los indicadores, de la política económica,
necesarios para la instrumentación de políticas macroeconómicas.

La Macroeconomía y la Sociología
La macroeconomía eminentemente se ocupa, entre otros aspectos, de las actividades
productivas en una sociedad y de la conducta humana orientada a la satisfacción de
sus necesidades. En este sentido la evolución de las economías ha sido diversa en el
tiempo y el espacio; la sociología nos da claridad y nos explica los tipos de sociedad, la
creación de la riqueza y el trabajo y de qué manera las sociedades se han organizado
para la producción y satisfacción de sus necesidades.

La Macroeconomía y la Administración
Tanto una como otra, son disciplinas que parten de criterios y lineamientos generales,
aplicables en términos de maximización de beneficios, en especial con los ingresos y
los costos productivos. Conjuntamente analizan las políticas monetarias, crediticias,
bancarias, así como el papel de los financiamientos e inversión extranjera de las
entidades económicas y de su entorno.

La Macroeconomía y la Estadística
El análisis económico independiente de su riqueza teórica, utiliza la metodología
estadística para el análisis de tendencias macroeconómicas, tasas de crecimiento
media anual, estimación o proyección de los principales indicadores que permita a los
ejecutivos una mejor toma de decisiones para el correcto funcionamiento de las
unidades económicas.
La Macroeconomía y la Contabilidad
La macroeconomía tiene elementos comunes con los principios y reglas de la partida
doble, concretamente con el Sistema de Cuentas Nacionales; estructura, ordena y
clasifica la balanza de pagos, las finanzas públicas, la cuenta del producto e ingreso
nacional y una parte importante de los conocimientos científicos aplicados a las
organizaciones económicas son los conocimientos económicos que deben ser
demandados por los ejecutivos.

Los hechos económicos como la devaluación, la inflación, las fluctuaciones


económicas, inciden en la estructura de las organizaciones, y proporcionan información
al profesional de la contaduría, lo que le permitirá asignar los recursos buscando
siempre la optimización, es decir, representa un elemento clave en la toma de
decisiones.

La macroeconomía centra su atención en la unidad productiva como elemento básico


de desarrollo económico; analiza las relaciones concretas de producción, distribución y
consumo; establece los criterios generales en sus estrategias de producción, de
demanda, oferta y es una referencia obligada en el diseño de políticas de fijación de
precios en los mercados donde participa.
Fuentes consultadas
Zorrilla Arena, Santiago. Cómo aprender economía. México, Limusa, 2001. 232 pp.
Mochón Morcillo, Francisco. Principios de Economía. 3ª. ed. España, McGraw Hill,
2005. 370 pp.