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Quaderns de la Mediterrània 283

superan en la posibilidad de acceso a lo abierto, en ¿Somos aún capaces de acoger, unos y otros, este her-
la inmediatez y el movimiento de la vida; de ahí moso pensamiento basado en el cuestionamiento y
el «no», sin que la razón se vea refutada, y de ahí el diálogo? En cualquier caso, numerosos guardianes
el «sí y no». En este debate se resume lo que está del templo y la tradición del islam parecen haber
en juego en la relación vital entre la fe intuitiva olvidado las lecciones de Ibn Arabi e Ibn Rochd, y
y la razón, el sentido y la lógica y el diálogo entre los guardianes del templo en Occidente también
culturas. parecen haber olvidado las lecciones del doctor
No se sabe si Ramon Llull conoció todas estas illuminatus, Ramon Llull, que decía que «Dios es
dimensiones del islam de siempre, pero se acercó a amor y todos los seres tienen la vocación de amar».
ellas, al igual que todos los creyentes. En el Libro Ante los desafíos de nuestra sombría época, debemos
del gentil y de los tres sabios escribe: «Gracias a la dialogar más que nunca. Se están poniendo en tela
fe […] creemos y amamos lo que el entendimiento de juicio nuestros fundamentos comunes, tanto los
no puede comprender.» Su pasión de gran cristiano valores «abrahámicos» como los «griegos». Es el
lo llevó en ocasiones a chocar con la sensibilidad de fin de un mundo –no el fin del mundo– al que no
los musulmanes y a creer que el cristianismo era podemos hacer frente solos. El diálogo interreligio-
la única religión verdadera. Todo el mundo puede so y el diálogo entre culturas pueden ayudarnos a
creer que su religión es perfecta, eso es legítimo, pero lograr que retroceda el desconocimiento; a aclarar
imaginarse que se tiene el monopolio de la verdad y encontrar de nuevo la vía de la apertura al otro, a
no se ajusta a la sabiduría ni a la objetividad. Los lo universal. Sin la mirada del otro, el extremismo
musulmanes deben aprender a aceptar las preguntas acecha; mi razón y mi intuición quedarían ampu-
del otro y formularse ellos también esas preguntas. Y tadas de la noción de medida. En ausencia de una
los occidentales deben actuar como Llull e intentar civilización universal, hoy nos necesitamos unos a
conocer al otro. En el Libro del gentil de y los tres otros, necesitamos el recuerdo crítico de todos estos
sabios, insiste en su respeto a la diferencia, pero maestros para aprender a convivir, especialmente
intentando comprender, y deja abierto el debate. en el Mediterráneo.

La idea de unidad humana en Ibn Arabi y Ramon Llull

Fatiha Benlabbah. Departamento de Español, Universidad Mohamed V, Rabat

Empezaré formulando una evidencia: todas las Hoy, al igual que antaño, cuando se superó el
culturas son el resultado de una permanente período de las grandes cruzadas, se impone el diá-
fecundación mutua. No son estáticas: el diálogo logo interreligioso como una necesidad perentoria.
entre ellas, así como la tarea filosófica de intentar Tras las grandes cruzadas se tendió en el mundo
tomar conciencia del propio mito, de cuestionar- cristiano a optar por otra estrategia, por las empresas
lo y de transformarlo y de buscar equivalencias más bien espirituales contra judíos y musulmanes,
entre diferentes discursos culturales, constituyen por las controversias filosóficas bien organizadas y
el proceso por el cual cada persona y cada cultura promovidas por la Inquisición. Estas empresas, que
contribuyen al destino de la humanidad y del entran en el marco de las cruzadas, han permitido
universo. la elaboración de reflexiones sobre la alteridad re-
La interculturalidad se manifiesta en cuanto ligiosa. Desde este punto de vista, se puede decir
que característica intrínsecamente humana y, por que han tenido, a pesar de todo, una consecuencia
consiguiente, cultural. Emana de la conciencia de los positiva: el descubrimiento del sufismo por parte de
límites de cada cultura y de la relativización de todo los cristianos y, en el mundo musulmán, el desarrollo
lo humano. de los estudios de religiones comparadas. De ahí

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podemos afirmar el nacimiento de un verdadero sufí, el lenguaje de la manifestación, de la revelación
diálogo entre cristiandad e islam. Utilizamos el mística. Al-Sheij al-Akbar elevó la experiencia sufí
término «desarrollo» porque este tipo de estudios hacia nuevos horizontes; con él y gracias a él, el len-
existía ya en el mundo arabomusulmán, en los guaje sufí pasó de ser intimista a ser existencialista.
siglos X y XI, gracias a Ibn Taymiyya e Ibn Hazm. Después de Ibn Arabi, el lenguaje sufí se convirtió en
Este último, por ejemplo, había investigado sobre la un lenguaje de todos los sufíes, en todas las épocas y
condición de la mujer en las religiones monoteístas. lugares. Es una especie de lenguaje «perfecto», capaz
No parece que en la misma época se hubiesen hecho de expresar las sutilezas de su pensamiento y sus vi-
estudios similares en el mundo cristiano medieval. siones, llegando así a crear nociones nuevas. Recurrió
Lo cierto es que posteriormente, sobre todo a partir a la derivación o ichtiqaq, al qiyas o analogía, a la
del siglo XIII, aparecieron en España hombres que, idafa o yuxtaposición de sustantivos que introducen
como Ramon Llull, y por razones que la Historia un valor adjetival metafórico, a la nisba, etc. Estos y
no desmiente, se esforzaron en abrir sus horizontes otros fenómenos tuvieron como resultado la creación
y empujar el diálogo interreligioso. de un lenguaje nuevo en la obra del teósofo. Al igual
Evocar a Ramon Llull hoy no carece de sentido que Ibn Arabi, Ramon Llull tuvo el ansia de encontrar
porque, aunque hijo de su tiempo, su espíritu des- la palabra exacta, el concepto nuevo, para expresar
borda los tiempos. Se sitúa entre dos mundos, el su pensamiento recurriendo a la derivación y a la
occidental y el árabe islámico. Se encuentra en la creación de palabras nuevas.
encrucijada de saberes e influencias. Hace que sus Para la elaboración de su Libro de amigo y ama-
textos dialoguen con textos arabomusulmanes, plan- do, Ramon Llull utilizó métodos y técnicas sufíes.
tea la hoy acuciante cuestión de la alteridad religiosa Se inspiró en la sabiduría del corazón propia del
y expresa en su obra un ideal de humanidad. sufismo y en la ascesis verbal de los sufíes.

Diálogo entre textos propios y textos El diálogo de la controversia religiosa


ajenos o el valor dialógico de la o el diálogo como enfrentamiento
intertextualidad luliana
Las relaciones entre las civilizaciones occidental
La obra de Ramon Llull es un lugar de confluencia y arabomusulmana han estado y siguen estando
de diferentes saberes, culturas y lenguajes. En el in- envueltas de curiosidad y recelo; hay siempre entre
tertexto luliano estos saberes y lenguajes entran en ellas una interacción recelosa. Ramon Llull, como
diálogo con la palabra del autor, un diálogo produc- hijo de su tiempo, tiene una actitud contradictoria
tivo que hace de Ramon Llull un eslabón necesario frente al islam y los musulmanes, que oscila entre
en la cadena visible e invisible de la transmisión del la curiosidad, la admiración y el recelo. Doctor
saber filosófico, científico y místico. Avicena, Algazel iluminado y fiscal de los infieles, como se autode-
–sufíes, posiblemente–, Hallay, Sustari, Ibn Sab’in, finía, arriesgó su vida para «destruir» la religión de
Ibn Arabi, Libro de Calila e Dimna, el Corán, etc., Mahoma, lo cual le empujó a querer dialogar con el
están directa o indirectamente presentes en su obra. «otro» musulmán para convertirlo al cristianismo.
Redacta su libro Libro de contemplación en Dios, De una de sus mujadalat o disputas en Argelia salió
verdadera enciclopedia mística, en lengua árabe. El apedreado. Para disuadir al «otro» y convencerlo,
Libro de amigo y amado, que constituye un verdade- para discernir lo verdadero de lo falso, se esforzó en
ro arte de contemplación, es fruto de su admiración inventar un Arte, un método demostrativo racional.
por el lenguaje de los sufíes y por el dikr sufí. En las El diálogo o dialogismo racional se convierte así en
palabras preliminares al Libro de amigo y amado, el una necesidad para comprender los artículos de la fe
autor reconoce que los místicos musulmanes «poseen y para lograr convencer al otro, durante las disputas,
palabras de amor y ejemplos abreviados que propor- mediante argumentos indiscutibles. Como Algazel e
cionan al hombre gran devoción». Cabe precisar, en Ibn Arabi, conocidos en la historia del sufismo por
este sentido, que Ibn Arabi es el padre del lenguaje su espíritu conciliador, Ramon Llull quiso conciliar

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fe y razón mediante una aproximación sincrética y ningún viaje al norte de África), escribió su Libro
ecléctica: conocer a Dios mediante la especulación del gentil y de los tres sabios, en el que planteaba
e iluminación interior. Se ha demostrado que el con agudeza la cuestión de la alteridad religiosa,
pensamiento luliano es una síntesis de platonismo afirmando la importancia vital del diálogo y de la
y aristotelismo preparado por el neoplatonismo y polémica respetuosa para la humanidad. La obra es
los filósofos helenizantes árabes (al-Kindi, al-Farabi, una síntesis comedida y serena de las tres creencias
Avicena…) y del pensamiento sufí. El espíritu (ruh) –judía, cristiana y musulmana– que trata de probar
en el sufismo –particularmente en Algazel e Ibn de modo coherente la existencia de Dios con razo-
Arabi– es conocimiento y ser al mismo tiempo. El nes filosóficas, teológicas y éticas. En momentos de
hombre tiene la posibilidad de ligarlos en su razón y paz, la asociación de este tipo de razones necesarias
su corazón respectivamente. Entre el corazón y la ca- resulta indispensable. La exposición sistemática de
beza, dice Ibn Arabi, hay un ir y venir que constituye las tres religiones se hace en un plan de igualdad
el peregrinaje esencial… En su conocido diálogo del en el diálogo. El diálogo no es de enfrentamiento,
«sí y el no» con el filósofo Averroes, cada uno encarna no presupone ni aspira a demostrar la superioridad
una posible vía del conocimiento. Efectivamente, el de una religión sobre la otra, sino que se sitúa por
diálogo entre el filósofo y el teósofo es un diálogo encima de todo deseo de absolutización religiosa y
sobre el racionalismo filosófico y el misticismo o la cultural.
iluminación divina como vías de conocimiento. Ante Ibn Arabi, teósofo y hombre pacifista a quien
la duda del racionalista acerca de la posibilidad de le tocó también vivir en una época de gran into-
conocer mediante la intuición y la inspiración divina, lerancia religiosa, nos legó una visión del amor
se yergue la expresión ambigua, enigmática, pero fir- sumamente positiva. Para Ibn Arabi, el amor está
me del místico: «sí y no». La contradicción alude a la en la cima del objetivo del sufí, está en el último
incapacidad de la razón de alcanzar la verdad absoluta escalón de su escala iniciática, porque puede con-
y a la imposibilidad con la que se enfrenta el místico siderarse como la verdadera síntesis de todas las
de entender y decir lo que en la experiencia extática virtudes. Además, el amor a Dios es imperfecto
ve, siente o se le manifiesta. Consideramos que detrás e incluso inconcebible sin el amor a Dios en la
de esta breve historia que cuenta Ibn Arabi está lo Creación (en cada aspecto de la revelación) y sin
esencial de su método cognitivo. Ibn Arabi tiene su el amor a las pequeñas criaturas del mundo. Amar
propia doctrina sobre la naturaleza de lo existente. al otro, primero y antes que nada como criatura
En su meditación o reflexión dejó de lado el método de Dios, es una manera de amar al Creador. El
analítico y racional optando por el método intuitivo y verdadero amor a Dios unifica. Ibn Arabi dedicó
simbólico, que se basa en la imaginación y la alusión su vida a la búsqueda de la perfección. Su vida
como vías de expresión. Es normal, en cuanto que fue una evolución hacia la verdad y la paz. Tenía
místico, tratar asuntos que la razón sola, sin el apoyo un conocimiento cabal de las demás religiones del
del dawq o gusto íntimo, no puede desentrañar, y que Libro del gentil y de los tres sabios, tal y como
el lenguaje ordinario no puede expresar. Es, entonces, queda reflejado en su obra. El autor de Al-Futuhat
un filósofo que utiliza el lenguaje de los místicos y al-Makkiya dejó plasmado en sus escritos y a través
sus símbolos para la expresión de su filosofía. En su de su propia y más intima experiencia su visión de
doctrina, Ibn Arabi intentó conciliar lo racional con las religiones, su ideal de una humanidad unida,
lo intuitivo e interior, de ahí el carácter complejo y con el amor como base y fundamento:
hermético de su escritura.
Mi corazón puede asumir todas las
apariencias. Pues el corazón varía de
El diálogo como polémica respetuosa acuerdo con las variaciones de la conciencia
de la alteridad religiosa más profunda. Puede asumir la forma de
un prado de gacela, de un claustro monacal,
Antes de ceder a los apremios de la intolerancia de de un templo de ídolos, una ka’ba de
su tiempo, Ramon Llull (que aún no había realizado peregrinos, las tablas de la Torá, el

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286 Versión en español Quadern

legado de las páginas del Corán... Mi deber Gilbert Sinoué es un escritor francés contem-
es el pago de la deuda de amor. Acepto poráneo, autor de El Libro de Zafiro1 que, por el
libre y gustosamente cualquier carga que mensaje que encierra y la visión de las religiones
se asigne. El amor es como el amor de los que expresa, constituye una prolongación de Ibn
amantes, excepto que en vez de Arabi y del Libro del gentil y de los tres sabios. La
amar el fenómeno, yo amo lo esencial. obra nos habla de hombres a quienes todo separa
Esa religión, ese deber, es mío, y es en la España de la Reconquista y de la Inquisición:
mi credo... un rabino, un monje franciscano y un abencerraje
musulmán se unen, dialogan, unen su saber prodi-
A diferencia de Ramon Llull, que utópicamente so- gioso para acceder al Libro, que se revela, al final,
ñaba con una humanidad unida por una sola creencia y como el Libro Azul, el de todos.
una sola lengua, Ibn Arabi creía en la unidad dentro de Desde el siglo XIII, en que vivieron Ibn Arabi y
la diversidad, en la verdad de la diferencia, tal como Ramon Llull, ha habido hombres que han trazado
queda reflejado en su obra Al-Futuhat al-Makkiya: los contornos de lo universal verdadero cultivando
«Yo creo todo lo que el judío y el cristiano creen, y el gusto o apetito (dawq) del conocimiento, del diá-
todo lo que de verdad hay en sus religiones respec- logo, por aquello que no resulta inmediatamente
tivas y en sus libros revelados, en cuanto que creo comprensible ni reductible a lo mismo.
en mi libro revelado [...] Y en la verdad, mi libro Por su parte, Ramon Llull orientó parte de su
contiene su libro y mi religión su religión. Por lo obra hacia la construcción de una lengua que fuese
tanto, su religión y su libro están implícitos en mi una lógica de la demostración para convertir a in-
libro y en mi religión.» fieles al cristianismo. Su discurso apologético difería
La reflexión de Ibn Arabi sobre las religiones y del de los escritores árabes de su tiempo, los cuales se
las culturas se fundamentaba en el texto coránico movían fuera de esas coordenadas. Todos compartían
que afirma la diferencia como razón necesaria hu- el objetivo de que el creyente alcanzase una mayor
mana y preconiza la tolerancia y el conocimiento comprensión y vivencia moral de su fe. A través de
mutuo: «¡Oh, gentes! No os hemos creado a partir sus lecturas y traducciones de obras árabes, como
de un varón y de una hembra: os hemos constituido Al-Makasid de Algazel, que son más bien una asi-
formando pueblos y tribus para que os conozcáis.» milación de contenidos, estilos y lenguajes, Ramon
El filósofo francés Jacques Derrida decía que Llull aportó, en el marco europeo, una preocupación
soñar no sólo es legítimo, sino que es un deber. Las notable por mejorar los instrumentos que permi-
utopías más insensatas se revelan como expresión tieran un intercambio entre culturas diversas. De
del deseo de mejorar. Gilbert Sinoué, a quien sitúo ahí que su obra siga teniendo validez. Es necesario
en la línea de Ibn Arabi y Ramon Llull en cuanto destacar, en este sentido, el papel de la lengua en la
al ideal de humanidad unida se refiere, escribió elaboración de un mosaico intercultural en el que se
estas palabras que hacemos nuestras: «Hay que cruzan saberes y conceptos de distinta procedencia,
guardar en la memoria nuestros sueños con el particularmente de origen islámico. Todo ello, junto
rigor del marinero que mantiene la mirada clava- con la importancia de la influencia de Llull en la
da en las estrellas. Después hay que dedicar cada mística española del siglo XVI, conforma un mosaico
hora de nuestra vida a hacer todo lo que podamos intercultural sumamente apreciable que debemos
para acercarnos a ellos, porque nada es peor que tener presente a la hora de abordar el diálogo en
la resignación.» cualquiera de sus vertientes.

1. El Libro de Zafiro, Barcelona, Ediciones B, 1996.

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