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Meditación de los Cuatro Inconmensurables:

los pensamientos que llevan a las moradas


divinas
Budismo
Una guía práctica para meditar sobre Los Cuatro Inconmensurables y generar bodhicitta, la
mente búdica.
Autor: Cadena Áurea
noviembre 04, 2016

El budismo puede considerarse una ciencia de la mente y en sus más de 2500 años ha generado
una serie de prácticas dedicadas a cultivar emociones y pensamientos positivos que transforman
la conciencia y se difunden por el cuerpo como una sustancia alquímica.

Una de ellas es la práctica de los Cuatro Inconmensurables, también llamados en


sánscrito brahmavihāras, literalmente las “moradas de Brahma”, una referencia a la dimensión
divina que genera el cultivo de los Cuatro Inconmensurables, también conocidos como “las
actitudes sublimes”. Aunque existen nociones que indican que los Cuatro Incomensurables
predatan al budismo, el budismo los emplea de manera muy hábil para producir lo que llama,
dentro del mahayana (el vehículo universal), bodhicitta, esto es, la mente de la iluminación o
despertar. En otras palabras, cultivar amor bondadoso (maitrī en sánscrito), compasión (karuṇā),
alegría empática o regocijo (mudita) y ecuanimidad o imparcialidad (upekṣā) son las estrategias
más efectivas, según la experiencia de cientos de miles de meditadores budista durante milenios,
para alcanzar la iluminación. En este artículo revisaremos qué significan estas cuatro actitudes o
pensamientos y presentaremos una meditación para cada una de ellas, a partir de las enseñanzas
del maestro de meditación budista Alan Wallace.

En el budismo tibetano se suele utilizar la siguiente oración que abarca los cuatros pensamientos
inconmensurables:

Que todos los seres posean la felicidad y sus causas [amor bondadoso o benevolencia].
Que todos los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas [compasión].
Que todos los seres permanezcan para siempre en el gozo [alegría empática].
Que todos los seres permanezcan en ecuanimidad, libres de la aversión y del
apego [ecuanimidad].

Tony Karam, director de la Casa Tibet de México explica, que: “El cultivo de los pensamientos
inconmensurables, tiene como objetivo a todos los seres sensibles”, es por ello que se consideran
inconmensurables, ya que abarcan a todos los seres del universo y, también, “porque producen
efectos inconmensurables, fortalecen virtudes y cualidades positivas que determinan la calidad
de la vida presente y, desde la óptica budista que contempla el renacimiento, de nuestras vidas
futuras”.

Una breve introducción al shamatha

Antes de realizar las prácticas de los Cuatro Inconmensurables recomendamos practicar un par
de minutos una meditación para aquietar la mente, utilizando la técnica de shamatha
(pacificación de la mente). Primero establece una posición meditativa, generalmente se
recomienda sentarse en el suelo sobre un cojín, pero puede ser también en una silla o en
cualquier posición que mantenga la espalda recta. Antes de iniciar la meditación como tal,
tómate unos momentos para observar tu posición, liberar tensión y relajar los músculos: todo
relajado pero manteniendo la espalda recta. Cada vez que notes que estás tensando alguna parte
del cuerpo, sin hacer esfuerzo, suelta la tensión al exhalar.

Si lo consideras apropiado, puedes al iniciar tu meditación hacer una invocación o un llamado


para recibir las bendiciones de los budas o los seres iluminados de cualquier religión con la que
sientas afinidad (igualmente durante las meditaciones de los Cuatro Inconmensurables puedes
cambiar las menciones budistas a tu propia religión o contexto espiritual). Puedes imaginar que
recibes la luz de la sabiduría y la bondad de estos seres infinitos. Que esta bendición sea utilizada
para tu propio beneficio y el beneficio de todos los seres. Al terminar la meditación puedes
tomarte unos segundos para dedicar todo el mérito y toda las sensaciones de paz y claridad que
has logrado a la felicidad de los seres sensibles.

Para la práctica de shamatha, la más sencilla forma de comenzar es poner atención a la


respiración. Puedes llevar tu atención a las sensaciones táctiles que se producen en tu nariz al
inhalar y exhalar el aire, concéntrate en esa zona y, si empiezas a divagar, solamente regresa la
atención a la respiración (esta es la esencia del mindfulness, no una concentración perfecta sino
la recolección de la atención). Si te cuesta trabajo mantener la atención en sólo la respiración
puedes contar cada inhalación y respiración como un unidad y progresar hasta 21 o incluso
repetir un mantra. Lo importante es establecer tu mente en lo que se conoce como estado natural,
tranquila y clara.

Alan Wallace ofrece una meditación dirigida de shamatha en este enlace (empieza en el minuto
8:00), utilizando la técnica de Asanga, en la que la concentración con cada aliento se lleva a todo
el campo somático, es decir, todas las sensaciones corporales que se corresponden al inhalar y
exhalar. “Cualquier pensamiento, imagen, o evento mental que surja, no le prestes atención de
manera deliberada. Deja que se desvanezcan”. Mientras que existen movimientos en la mente y
en las sensaciones, la atención se mantiene fija y quieta.

Alan Wallace provee un tip muy útil, el cual toma del gran maestro Padmasambhava. Al
momento de inhalar se intensifica la atención, la conciencia de esa misma respiración, el aire
entrando por las fosas nasales y esparciéndose por el cuerpo, o algún punto que se elija; pero al
exhalar la atención se suelta completamente, se relaja. Cuando inhalas vuelves a llevar la
atención al proceso de la respiración y al exhalar sueltas y así sucesivamente.
Establecer una práctica de shamatha ayuda para todo tipo de meditaciones, ya sean de
compasión, analíticas y demás.

MEDITACIÓN DE LOS CUATRO INCONMENSURABLES

A continuación presentamos cuatro meditaciones, una para cada uno de los inconmensurables,
según fueron enseñadas por Alan Wallace en un reciente retiro, el cual fue hecho disponible en
su sitio web. En los audios, primero se hace una introducción y se genera la motivación
adecuada y luego se prosigue como la meditación como tal. El esquema general es primero
aplicar el inconmensurable sobre el cual se medita a uno mismo, luego a personas en específico
con las cuales tenemos vínculos y luego a todo el mundo.

* * *

1. Amor bondadoso

12:02 Alan Wallace hace una introducción en la que cita las palabras del Buda sobre la
motivación del amor bondadoso

Meditación empieza 19:09

Sigue el audio de la meditación en inglés

En El Banquete, Platón coloca la siguiente frase en los labios de la sacerdotisa de Eros,


Diotima: amor es el deseo de lo bueno para siempre. Este es el verdadero amor bondadoso,
querer el bien para siempre, para todos. Podemos meditar en ello.

Tony Karam señala que el amor bondadoso es la noción de que: “Todos los seres comparten algo
en común: buscan la felicidad y el bienestar genuino y duradero. Todos los seres merecen
actualizar estas metas y la exploración de las causas genuinas a través de las cuales pueden ligar
estos efectos. [El amor bondadoso es] generar un vínculo para lograr esto y participar y
sustanciar esta empresa de la búsqueda de la felicidad”.

Introducción de Alan Wallace parafraseada:

Primero establece tu cuerpo y mente en su estado natural, como con un suspiro de alivio,
dejándolo sumirse en el fondo del ser.

Pensamos en el amor bondadoso aquí como un des-ocultamiento de nuestra capacidad natural de


amar y ser generosos, la cual existe, no sólo como una capacidad, sino como la cualidad
inherente de nuestra conciencia prístina, la naturaleza búdica. Sólo espera ser revelada y, al
cultivarla en la práctica, alineamos nuestros pensamientos y aspiraciones con los impulsos que
brotan de la naturaleza búdica en sí misma, permitiendo que brillen en todas direcciones.
Descubrir y desarrollar son las dos caras de la misma moneda.
Que todos los seres sean felices y estén protegidos. Que sus mentes estén contentas…. todos los
seres, débiles, fuertes, altos, bajos, grandes pequeños medianos, visibles e invisibles. Aquellos
que habitan cerca y aquellos que habitan lejos, aquellos que han nacido y que no han nacido, que
todos los seres sin excepción sean felices.

[…]Deja que los pensamientos ilimitados de amor llenen el mundo, abajo y arriba, a lo largo y
ancho, sin obstrucción, que desaparezca el odio, que se extinga la envidia.

Propiamente la meditación comienza así:

Primero haz que surja tu visión, tu visión única de la felicidad verdadera. ¿Cuál es el deseo de tu
corazón? Se dice en las enseñanzas budistas del shamatha que es la alegría la que calma la
agitación de la mente. ¿Cuál es la alegría que calmaría tu mente? Te invito a que consciente e
intuitivamente afirmes la realidad de tu propia naturaleza búdica, tu propia capacidad infinita
para el bienestar, para la compasión y la sabiduría, abastécete de la energía creativa y del poder
de tu propia conciencia. Deja que esta naturaleza búdica, esta conciencia prístina, se afirme a sí
misma. Simbólicamente visualiza una esfera de luz blanca radiante, del tamaño de una perla, en
el centro de tu pecho, en el chakra del corazón. Este es el surtidor de tus deseos más profundos,
la fuente del cumplimiento de todos tus deseos. Y, como si fueras a levantar agua de un pozo,
con cada exhalación imagina como brotan incontables rayos de pura luz blanca emanando de esta
perla, difundiéndose por todas las células de tu cuerpo, todos los aspectos de tu mente, de todo tu
ser. Y con cada exhalación generas la aspiración de encontrar la felicidad que buscas.

Con cada respiración ve como la luz consume en tu ser todo lo que obstruye el flujo de la energía
del amor bondadoso. Imagina como tu ser se llena de esta luz de tal manera que tu cuerpo se
convierte en un cuerpo de luz, transparente, radiante y vacío. Una encarnación de amor
bondadoso. Imagina que tu cuerpo está sobresaturado de esta luz hasta el punto de que ya no
puede contenerse y se expande como un campo de luz en todas direcciones, abarcando el espacio
en el que te encuentras y todas las personas que te rodean. Con cada respiración el campo de luz
de amor-bondad se expande, desde la esfera de luz en tu corazón hasta ir cubriendo toda la
región en que te encuentras, la ciudad, el país, el mundo, el universo, en todas las direcciones del
espacio en las que existen seres sensibles. Todos felices, libres de aflicciones y sufrimiento.

Por último, abandona toda visualización, todos los objetos de la mente, todas las aspiraciones y
descansa en tu propia conciencia autoluminosa.

Meditación resumida:

Primero establécete en la posición meditativa, dirige tu atención a tu respiración, relaja tus


músculos. Sitúate en el espacio de tu conciencia. Libera tus pensamientos y suelta todas tus
preocupaciones. Imagina una experiencia, un momento, una sensación de genuina felicidad,
de amor. Visualiza esa expresión de tu más alta realización. Al inhalar imagina como se
forma una esfera de luz en el centro de tu pecho –es el núcleo indestructible de tu ser. Al
exhalar imagina como se expande tu núcleo luminoso y va llenando el espacio que te rodea.
La luz emana en todas direcciones cubriendo tu vecindario, tu ciudad, tu país, el mundo, y el
espacio entero. Imagina como la luz llena de felicidad a todos los seres sensibles que abarca.
Finalmente deja de visualizar y descansa en la vacuidad luminosa, sin objetos ni
pensamientos.

* * *

2. Compasión

Meditación empieza 27:40

Sigue el audio en inglés

En una serie de estudios en la Universidad de Wisconsin-Madison, en los cuales se midió a


diferentes monjes budistas meditando, se descubrió que la meditación de la compasión emite las
frecuencias cerebrales más altas, picos elevado de gama que los científicos han asociado con la
felicidad.

Tony Karam explica así el inconmensurable de la compasión:

La compasión se refiere al reconocimiento de que todos los seres desean de trascender el


sufrimiento, merecen hacerlo y deben conocer las causas que propician dificultades y problemas
recurrentes. [Busca] generar un vínculo de empatía, ya que conocemos las características de las
experiencias del dolor que nosotros mismos deseamos evitar, y hacer lo necesario para ayudar a
los demás a trascender el sufrimiento, que desde la la perspectiva filosófica budista tiene como
origen la ignorancia y el desconocimiento de la realidad.

Meditación dirigida por Alan Wallace:

Este momento es un acto de compasión para nosotros mismos. Como con un suspiro de alivio,
libera esta mente ruidosa y afligida hacia las profundidades silenciosas del espacio del cuerpo,
hacia el fondo no-conceptual. Establece tu mente en el estado natural. Con cada exhalación
suelta y relaja, calma y alivia las perturbaciones de la mente y el cuerpo.

Ahora dirige tu atención al espacio de la compasión y reflexiona sobre tu vida como es ahora, lo
que te ha llevado hasta aquí, los tipos de sufrimiento en tu cuerpo y en tu mente, en tus
relaciones con otras personas… Los tipos de sufrimiento a los que sigues estando vulnerable,
hoy como ayer y hace muchas vidas y los cuales, si continuas con estos patrones, serán
replicados en el futuro. Considera esta hipótesis del Buda: la raíz de nuestra vulnerabilidad al
sufrimiento yace en la reificación [objetificación] de nuestros cuerpos y mentes y en la
identificación con nuestro cuerpo y otros seres como si estos tuvieran existencia inherente [fija,
estable y separada], esta es la ilusión fundamental que abre las puertas del sufrimiento; aversión,
resentimiento y hostilidad a lo de los demás y aferramiento y apego a lo mío. Considera las
causas internas en tu propios hábitos mentales, en los cuales yace la raíz de tu sufrimiento.

Es el momento de la visión, la compasión no surgirá sin la visión de la liberación del


sufrimiento. Así que lleva a tu mente la posibilidad de que finalmente sane y se libere de las
aflicciones internas y oscurecimientos. Imagina la libertad interna, de tal forma que permanezcas
libre aún cuando suceda lo que el resto del mundo llamaría adversidad, pero tu estás libre,
imagina eso. Imagina que esta libertad no yace sólo como una mera posibilidad sino que existe
una dimensión de tu ser que ya es libre. No es un a posibilidad, es una realidad oculta, que es
actual. Deja que tu conciencia prístina afirme su propia existencia y simbólicamente visualízala
como una fuente de luz insondable e inagotable. Una esfera de luz en tu corazón, todo-
purificante, todo-liberadora. Y con cada respiración genera esta aspiración hacia ti mismo,
compasión por ti mismo, mientras traes a tu atención todo el espectro del sufrimiento al que eres
vulnerable. Con cada inhalación, mientras generas la aspiración a la liberación, imagina el
sufrimiento como una oscuridad simbólica que es llevada a este punto de luz en tu corazón,
donde se disuelve sin dejar rastro alguno. Toda la oscuridad disolviéndose en la luz de la
conciencia prístina, aliento con aliento.

Imagina que te liberas de todas las aflicciones a las que eres susceptibles. Imagina al exhalar que
te liberas.

Ahora dirige tu atención al espacio de tu conciencia, en el contexto de cultivar compasión, abre


tu mente y corazón a la realidad de todo los seres sensibles, ligera y libre, y simplemente deja
que alguien aparezca, puede ser alguien muy querido que sufre o puede ser alguien que no es tan
cercano, incluso alguien que te provoca emociones negativas. Utiliza las imágenes mentales para
llegar a la esencia de estos seres, pon atención cuidadosa y deja que se vuelvan reales, nítidos,
claros. Pon atención al sufrimiento al cual son vulnerables, el sufrimiento que los esclaviza,
porque nadie busca sufrir. Encuentra el punto en común hasta que la empatía emerja, “tú al igual
que yo; cómo tu tienes aflicciones mentales yo también las tengo; cómo tu deseas estar libre yo
deseo estar libre”. Y con cada inhalación imagina el sufrimiento y las causas de sufrimiento, una
nube de oscuridad que es llevada al núcleo luminoso de tu corazón e imagina como se disuelve y
se extingue sin dejar rastro, en esta luz insondable de la naturaleza búdica [que es tu realidad
más profunda].

Meditación resumida

Primero establécete en la posición meditativa, dirige tu atención a tu respiración, relaja tus


músculos. Sitúate en el espacio de tu conciencia. Liberta tus pensamientos y suelta todas tus
preocupaciones. Visualiza que eres libre del sufrimiento, que esto existe, no como una
posibilidad futura, sino como una realidad más profunda. Esta libertad es la luz interna, el
núcleo del ser. Con la inhalación imagina que todo tu sufrimiento, simbolizado en una nube
de oscuridad, es absorbido por el núcleo de luz en tu corazón (el corazón espiritual) y con la
exhalación imagina que eres libre de todo el sufrimiento y las aflicciones de tu mente y
cuerpo. Todo el sufrimiento se disuelve en el núcleo de luz. Después deja que surjan otros
seres, personas cercanas o lejanas, queridas o no tan queridas y haz el mismo ejercicio,
imaginado el sufrimiento al que son vulnerables, llevándolo al núcleo de luz con la inhalación
y liberándolo con la exhalación. Al final descansa en el espacio de tu propia conciencia
prístina, sin objetos ni pensamientos.

* * *

3. Alegría empática
Meditación empieza minuto 23:47

Sigue el audio en inglés aquí

Tony Karam dice sobre este inconmensurable: “El regocijo es un antídoto para la envidia, la cual
tiene efectos muy dañinos para el individuo. Aprendiendo a regocijarnos de los éxitos y la
acciones virtuosas en lugar de envidiarlas [logramos importantes beneficios].”

Introducción de Alan Wallace:

El gran maestro Tsong Khapa dijo que la forma más fácil de generar mérito era regocijarse de la
propia virtud. Y esto puede extenderse a la virtud de los demás. Esta meditación celebra el bien
que has hecho tú y que han hecho los demás, la sabiduría de los maestros, la luz y la felicidad
que también existe en el mundo y se coloca en la misma frecuencia, la sintoniza y la amplifica.

Esta meditación se basa en utilizar la energía positiva de manera inteligente para generar
transformación. En el espíritu de la alegría empática, el hecho de que estés leyendo esto significa
que tienes tiempo para cultivar tu mente y apreciar el dharma. Así que por veinte minutos
congratúlate de poder cultivar tu corazón y tu mente de manera significativa, para generar
beneficios a corto y largo plazo que contribuyan a la iluminación. Esto es algo que no debemos
pasar de largo. Agradece. Establécete en un estado de quietud de mente y cuerpo. Dirige tu
atención hacia adentro y reflexiona sobre tu vida y busca algo que te produzca genuina
satisfacción y regocijo, en tu propia buena fortuna por haber realizado eso, aunque no haya sido
trascendental. Atiende al bien que has generado, a tu entendimiento, y a lo bueno que has hecho,
para ti y los demás. Con la inhalación lleva tu atención a la alegría de la bondad de esos
momentos. Mientras exhalas el aire, emana la gratitud y la apreciación de esto, exhala la luz de la
apreciación, de la alegría. Con conciencia de que una vida significativa no es algo que podría
suceder en el futuro, ya tiene significado por estar aquí, tu vida es el resultado de esto.
Reflexiona también en el bien, en la generosidad y en el enriquecimiento que otros te han
brindado, en aquellos que han sido generosos y por los cuales has podido beneficiarte.

Luego lleva tu atención al éxito y la felicidad de los demás. Piensa en aquellas personas que
producen alegría y que buscan hacer el bien y deja que esta luz de la apreciación permeada con
gratitud se expanda hacia el mundo.

Meditación resumida:

Primero establécete en la posición meditativa, dirige tu atención a tu respiración, relaja tus


músculos. Sitúate en el espacio de tu conciencia. Libera tus pensamientos y suelta todas tus
preocupaciones. Haz que surja en tu mente una instancia en la que hayas hecho algo
genuinamente bueno y provechoso para ti y para los demás. Aprecia el valor de eso y
agradece. Con la inhalación te llenas de esa sensación de gratitud, apreciación y alegría. Y al
exhalar liberas esa apreciación, gratitud y alegría como luz al mundo. Puedes hacer esto unos
minutos y luego dejas que aparezca en tu mente una persona o un grupo de personas que
producen bienestar, alegría y felicidad en el mundo y al inhalar agradeces y aprecias esa labor
y al exhalar haces que se expanda como luz en el mundo.
* * *

4. Ecuanimidad

Meditación empieza al minuto 12:12

Tony Karam señala que la ecuanimidad o imparcialidad: “tiene como objetivo reconocer cómo
todos los seres son iguales que nosotros en su búsqueda de trascender el sufrimiento y encontrar
la felicidad y cómo todos merecemos obtener estas metas”.

Sigue el audio en inglés aquí

Meditación dirigida por Alan Wallace:

Recuerda ocasiones en el pasado en las que cosas negativas han surgido, aflicciones mentales,
comportamientos de los cuales en ese momento te arrepentiste, cosas que te hacen estar en
disgusto contigo mismo. Esto es aversión contra ti mismo. Y luego piensa en una ocasión en la
que lograste sacar lo mejor de ti, momentos verdaderamente integrales y positivos, de los cuales
merece regocijarse, amables, nobles… en los que realmente aprobaste tu comportamiento,
momentos así deben de haber ocurrido alguna vez. Piensa en ello. En nosotros está todo el
espectro, de lo más negativo a los más positivo y todo el intermedio, pero el común denominador
en todos estos momentos es que siempre quiero estar libre de sufrimiento, siempre quiero que
florezca la felicidad, aunque hay momento en que estoy más afligido y errático que otros. No
porque lo elija, sino porque ocurre. Así que con un sentido ecuánime de desearte el bien a ti
mismo, y desear estar libre del sufrimiento y de sus causas interna, desarrolla esta ecuanimidad,
esta entereza del corazón, este equilibrio de la mente. Que seas feliz y estés libre del sufrimiento.
Con cada aire que exhalas deja salir la luz de la compasión, del amor bondadoso y la alegría,
mientras te visualizas a ti mismo y con cada inhalación absorbe y extingue en la luz central del
corazón el sufrimiento al cual eres susceptible y las causas subyacentes de este sufrimiento. Con
cada inhalación generas la aspiración”que yo sea libre” y al absorber esta oscuridad y extinguirla
imaginas que eres libre.

Con cada exhalación imagina que encuentras la felicidad que buscas, generando amor
bondadoso… “que seas verdaderamente feliz”.

Abre tu mente, expande tu conciencia a todo el universo y haz una invitación a todos los seres
sensibles para que aparezcan. Ve quién aparece, sea amigo o enemigo, conocido o desconocido y
una vez que aparezca un individuo o un grupo, en vez de atender a la imagen utiliza la imagen
para atender al ser humano en sí mismo, llévalos a tu mente y procura por ellos.

No importa que sus hábitos y comportamientos te parezcan virtuosos o no, atiende a la


profundidad en la que sientes la igualdad entre esa persona y ti mismo, la profundidad de la
caridad, del deseo de liberarse del sufrimiento… desde esa profundidad de igualdad, mientras
inhalas, imagina cómo absorbes la oscuridad de esos individuos, las causas internas de su
sufrimiento, deseando “que seas libre” y extinguiéndolas. Y al exhalar, exhalas la aspiración y la
luz del amor bondadoso e imaginas que esa luz envuelve a esa persona y se difunde a través de
ella… imagina que encuentra la felicidad, su deseo más profundo, más allá de aflicciones
mentales. Inhala y exhala…

Luego deja que esa persona se disuelva y ve quién más aparece… y finalmente amplía el
espacio de tu atención y piensa en todo el mundo y haz esta misma operación.

Por último deja que tu conciencia descanse ya sin objeto de meditación, en la propia
ecuanimidad, en la quietud de la respiración.

Meditación resumida:

Primero establécete en la posición meditativa, dirige tu atención a tu respiración, relaja tus


músculos. Sitúate en el espacio de tu conciencia. Reflexiona sobre momentos negativos en los
que sentiste una aflicción mental y una conducta de la cual en ese momento te arrepentiste.
Luego imagina un momento positivo, en el cual te sentiste muy bien, contento y con una
mente clara. Observa estas dos tipos de experiencia y genera ecuanimidad e imparcial ante
ellas, nota cómo no obstante lo que ocurra siempre existe un deseo de liberarse del sufrimiento
y esto es algo que todos los seres comparten. Al inhalar absorbe la aflicción y el sufrimiento,
simbolizado como oscuridad, y llévalo a la luz central de tu corazón (el corazón se refiere al
centro del ser, no al corazón físico). Extingue ahí ese sufrimiento y genera la aspiración”que
sea libre del sufrimiento” y al exhalar emana la luz del amor bondadoso. Repite esto mismo
invitando a que se manifiesten diferentes personas, sin juzgar o editar cuáles aparecen, sean
amigos o enemigos. Absorbe su sufrimiento, extínguelo y exhala luz de amor bondadoso.
Luego haz esto con todo el mundo, toma la oscuridad del mundo y transmútala en luz.
Disuelve todo objeto de meditación y descansa en tu propia conciencia que es igual al espacio.
Four_immeasurables_chart-1 (Vía Alan Wallace)

Si te has beneficiado de estas meditacion


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es y puedes costearlo, te invitamos a hacer una donación
al Santa Barbara Institute for Consciousness Studies, que ha hecho disponible este material en
línea de manera gratuita.