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Universidad de Guadalajara

Materia:
Seminario sobre Hegel

Trabajo:
Ensayo final – Sobre la certeza sensible

Elaborado por:

Ramón de Jesús Arceo Macías


Introducción

En este trabajo me daré la tarea de desarrollar la parte de La certeza sensible, ya


que me es de interés esclarecer unos elementos del pensamiento de Hegel está
sección, pues considero que aquí, Hegel está en el planteamiento de su teoría del
cómo conocemos, el primer paso de lo que llama: Ciencia de la experiencia de la
conciencia. También cabe mencionar que no se llegará a dar toda a explicación de
esta ciencia, sólo el por qué estos elementos se vuelven fundamentales.
Esperando que la explicación no se vaya por un rumbo desconocido y escabroso,
procuraré ser lo más claro posible para no hacer más obscura la interpretación de
un texto de por sí un tanto ya difícil de leer.

El interés de abordar la certeza sensible, como ya lo mencioné, es esclarecer


como Hegel plantea la experiencia del conocimiento, o como es que comienza,
mejor dicho, esta experiencia del conocer lo externo y de eso que está afuera,
llegar a la abstracción. Quizá, dando un punto de vista un poco ingenuo, está
hablando Hegel en esta sección sobre el conocimiento primero del sujeto, es decir,
la captación de lo que hay afuera de la conciencia, dicho de otro modo, los objetos
o lo externo a nosotros1. Así entenderemos la importancia de la conciencia, pues
ya que esta debe pensar todo y además de ello ser el centro de captación de
aquello que puede ser captado.

Si nos preguntáramos; ¿cuál es el saber que tenemos sobre la realidad?, o el


conocimiento que se encuentra exterior a la conciencia, podemos decir que es
producto de un complejo esquema que surge a través de las percepciones
inmediatas que tenemos sobre aquello que puede ser percibido. Pero Hegel
podría decir (me atrevo a especular); que existe algo de certeza y verdad que se
da gracias al conocimiento y así se podría hablar de una experiencia que surge de
esta interacción de la conciencia con lo que está fuera de ella, los objetos.

1 Como lo podría ser el mundo o el contenido del mundo, por poner un ejemplo.
Y para finalizar con la introducción un tanto valiente en aspirar a tanto, considero
que en esta parte de la Certeza sensible nos habla en un sentido gnoseológico, es
decir nos está planteando una teoría del cómo conocemos aquello que se nos
presenta, es decir de un modo inmediato. Pero en primera aproximación
pensaríamos en lo que dice Hegel algo así como que el objeto pasa por un
complejo laberinto de conceptos e ideas tan obscuras que se vuelve inasequibles
para el lenguaje común y el entendimiento se ve limitado. Y dicho de otro modo, la
certeza sensible versa sobre la experiencia que ofrece la relación del sujeto (que
siente) con el mundo. Hegel hizo un esfuerzo de explicar todo este tránsito, que se
vuelve un tanto pesado, y para el lector menos ávido, como podría ser mi caso, un
paseo que está lleno de una abstracción inmensa que no hay que dejar de lado, y
ser muy perspicaz para leer entre líneas y no hacer una mala interpretación de lo
que dice Hegel en su texto.

Desarrollo

En esta parte del trabajo me pondré a analizar algunos elementos de la certeza


sensible, intentando ser lo más claro posible, así para después dar paso a las
conclusiones correspondientes.

Hegel casi al principio del capítulo nos dice: “El contenido concreto de la certeza
sensible hace que ésta se manifieste de un modo inmediato como el conocimiento
más rico e incluso como un conocimiento de riqueza infinita…” 2 ¿qué podemos
suponer de esto que nos menciona Hegel?

El contenido al cual está haciendo referencia es al que podemos acceder en


nuestra relación con el mundo, es el cómo los objetos están ahí y mediante una
interacción. Hegel se está refiriendo a un conocimiento abstracto, un conocimiento

2Hegel, G. W. (1990). Fenomenología del Espíritu . México: Fondo de Cultura Económica.


Pág. 63
que no va más allá de la sensibilidad, o con esos sentidos que llegan a
engañarnos o, al menos, no están tan desarrollados lo suficiente para hacer un
buen uso de ellos, tendríamos que construir herramientas para alcanzar aquello
que es difícil por vías naturales.

Continua Hegel diciendo: “Este conocimiento se manifiesta, además, como el más


verdadero, pues aún no ha dejado a un lado nada del objeto, sino que lo tiene ante
sí en toda su plenitud.” 3 Dicha plenitud, pareciera que está mencionando que no
se está abstrayendo la información que pueda derivar el objeto a conocer, o la
cosa a conocer, sólo se contempla en su todo, por ejemplo; si nosotros estamos
frente a una ciudad y podemos observar un panorama general decir que existen
edificios, árboles, automóviles, y muchas cosas más que conforman la ciudad.

Podemos decir que estamos teniendo un conocimiento de lo que es una ciudad,


pero ¿en verdad estamos teniendo un conocimiento pleno de la ciudad?, quizá
este conocimiento pleno es una referencia a que si nos preguntáramos por los
rasgos que definen una ciudad podríamos contestar sin mucho problema aquellos
elementos que pudimos observar, pero al paso del tiempo si pensáramos en los
detalles, nos diéramos cuenta que perdimos algunos. Y si pusiéramos como
ejercicio a hablar sobre lo que vimos, comenzaríamos a dejar elementos en el
olvido. En el momento que abandonamos la relación inmediata que tenemos con
los objetos y ponemos a hacer referencia a los objetos, estaremos dejando atrás
elementos y ya no estaríamos observando la plenitud. Cuando decimos que
tenemos a los objetos ahí frente a nosotros, se dice, pues, que es lo más
verdadero, ya que no se ha dejado de lado nada de ellos, sino que se tiene, como
ya se mencionó, en toda su plenitud.

Pero esta plenitud de la que se hizo énfasis, Hegel nos dirá que no es suficiente
que solamente estamos viendo una parte de lo que la cosa es: “Pero, de hecho,
esta certeza se muestra ante sí misma como la verdad más abstracta y pobre. Lo

3 Ibíd. 63
único que enuncia de lo que sabe es esto: que es; y su verdad contiene solamente
el ser de la cosa.”4

Es decir, el contenido que brinda la certeza sensible es de riqueza infinita, pero lo


que se enuncia, es de lo que se sabe, es decir de lo que ve, lo que escucha,
huele, etc. En la certeza sensible decimos que aquel objeto que vemos frente a
nosotros es, por ejemplo; aquel árbol es, aquel barco es, que ese martillo es, etc.
Yo, no estoy siendo certero de esta cosa a pesar de que haya puesto el
pensamiento en marcha, usando las capacidades de mi conocimiento, pero a
pesar de ello, dada de eso que se dice que es, nos limitamos a decir lo que se ve,
se escucha, se siente es de cierto modo. Es el resultado de la pequeña marcha de
nuestro pensamiento; pues todo lo que enunciamos de algo, decimos que es. Es
lo más esencial del saber sensible, nos dice Hegel, y este saber que es inmediato5
constituye a la verdad de la cosa, en palabras de Hegel: “Y así mismo la certeza,
como relación, es una pura relación inmediata: la conciencia es yo y nada más, un
puro éste; el singular sabe un puro esto o lo singular.”6 Dicho de otro modo la
certeza es el acto sin mediaciones del sujeto que trata de conocer al objeto, pues
los conceptos claves son; éste que se refiere al sujeto y; el esto que se refiere al
objeto. Pero lo singular es a lo que alude como la esencia de aquello que es, pero
lo que la certeza sensible capta es un ejemplo de lo que es. Pero nos vamos a
encontrar una mediación que será entendida a pesar de todo esto el conocimiento
que tenemos no es solamente inmediato, al mismo tiempo es mediado; porque se
dice que se tiene certeza por medio de otro, que es precisamente la cosa, que a la
vez es la certeza de un medio de un otro, que es el yo.7 Y se trata de ver que en
una relación siempre se da en dos lados, y cada uno de estos lados es por medio
del otro. Si hablamos que percibimos un martillo, yo veo o percibo el martillo. Yo
soy el perceptor y el martillo es lo percibido. Yo me convierto en el que percibe por
medio del otro, en este caso por medio del martillo, y al mismo tiempo el martillo

4 Ibíd. 63
5 Esta inmediatez es la condición de que no hay nada que intervenga entre el objeto y el sujeto que
trata de entender al objeto.
6 Ibíd. 63
7 Parafraseo del primer párrafo de la página 64.
se vuelve cosa u objeto percibido gracias al otro, que justamente soy yo. Cada uno
es gracias al otro. Pero si se está fuera de esta relación, ninguno de las partes
está siendo mediada, y al momento que se entra en la relación perceptiva cada
uno es por medio del otro.

Para proseguir un poco con el hilo conductor de la explicación sobre la certeza


sensible, proseguiré a explicar el objeto de la certeza sensible que Hegel nos dice
lo siguiente: “…el objeto es, es lo verdadero y la esencia; es indiferente a ser
sabido o no; y permanece aunque no sea sabido; en cambio, el saber no es si el
objeto no es.”8 El ser del objeto no depende del ser del saber, pero el saber si
depende del objeto. El saber es siempre el saber de un objeto (algo), mientras que
el objeto es aunque no sea un objeto del saber. De aquí podrían salir
consideraciones que el objeto sea como principio esencial para el conocimiento.
Cuando digo: yo sé, eso quiere decir que sé de algo. Supongamos que éste algo
sea el martillo que uso para clavar un clavo en la pared. Gracias a esto sé algo del
martillo, que puede usarse para clavar clavos, pero mi saber no es si el martillo no
es martillo. Mi saber depende de la determinación que le imprimo, pero ayuda el
conocimiento que brinda el objeto. De ahí se puede considerar que el objeto sea
en principio la esencia, pues ya que la esencia es independiente de ser sabido o
conocido el objeto o no.

Pero para agregar seguridad al conocimiento que tenemos Hegel nos invita a
preguntarnos: “¿qué es el esto?” Dirá más adelante que lo entenderemos como su
doble figura: “aquí y el ahora” y esto cumple con la dialéctica que es muy de
Hegel, donde uno se divide en dos, el esto se divide en aquí y ahora, y estas
figuras ahora son las formas abstractas de referirse a la realidad o lo inmediato, es
esa necesidad gramatical de que expresar lo más cercano y más inmediato de
forma universal. Y lo podemos observar haciendo las preguntas y respondiendo
con nuestro conocimiento al alcance si preguntamos: ¿qué es el ahora?,
podríamos responder dependiendo el momento del día en que nos encontremos,
en mi caso el ahora es la mañana. Pues la verdad de la certeza sensible será

8 Ibíd. 64
pertinente hacer un esfuerzo. Aunque la verdad de la certeza sensible pareciera
que está condicionada por lo que podemos abstraer en el momento, porque si sigo
con mi enunciado que el ahora es la mañana, ya no tendría sentido porque si me
hago la pregunta a las 12:05 pm, el ahora ya es medio día, la verdad que
enunciamos antes quedo sin ninguna función, porque la afirmación de un ahora es
de mañana estamos negando el medio día, la tarde, la noche etc. Y todos estos
actos de determinación o afirmación, se llega a la negación de lo que no se está
presentando como el ejemplo de la mañana o medio día, para que surja uno, tiene
que ser negado el otro, así es como funciona la negación.

“Y lo mismo ocurrirá con la otra forma del esto, con el aquí” 9 dice Hegel, pues del
mismo modo podemos preguntarnos sobre ¿qué es el aquí?, y podríamos
responder con base a lo que estemos observando, si respondemos a la pregunta
podríamos decir el aquí es un camión, pero al dar la vuelta a la vista se tornará en
otro, es decir se verá en una negación, el aquí ya no es un camión, ahora es una
tienda. Se puede observar la ley fundamental de la dialéctica; la transformación
del otro, de su contrario.

Conclusión

Las indicaciones de cómo la certeza sensible se ve indicado que la conciencia se


da por condiciones que estamos cerca a situaciones que nos brinda conocimiento,
pero hay elementos que siempre dejamos de lado, ya sea por lenguaje o falta de
preparación de interpretación del conocimiento. El acceder al mundo es simple si
tenemos una enunciación de aquello que es el mundo. Pero es más complejo, nos
diría Hegel, pues no estamos pensando en un método adecuado para el
conocimiento, o aquello que decimos conocer del mundo. Pero todo parecería un
aspecto más discursivo del conocimiento del esto, porque uno de los problemas
pareciera que el error del conocimiento está cuando lo ponemos en palabras, pues
el lenguaje no tiene esa capacidad tan alta de abstracción para enunciar
adecuadamente aquello que es de tal manera pero no se puede acceder como tal.
9 Ibíd. 65
En palabras de Hegel sería así: “[…] el esto sensible supuesto es inasequible al
lenguaje […]”10 Pues aquello que podemos acceder a él por medio de los sentidos,
se vuelve imposible al lenguaje poder expresarlo adecuadamente, pues al tratar
de enunciarlo podríamos estar negando lo que verdaderamente sería o ni siquiera
saber a que estamos accediendo por el conocimiento. Pero la verdad viene a ser
presentada en dos formas: singular y universal. Hegel diluye lo singular en lo
universal.

Bibliografía
Colomer, E. (2006). El pensamiento alemán de Kant a Heidegger (Vol. II). Barcelona: Herder.

Gadaner, H. G. (2007). La diálectica de Hegel. Madrid: Cátedra.

Grondin, J. (2006). Introducción a la metafísica. Barcelona: España.

Hegel, G. W. (1990). Fenomenología del Espíritu . México: Fondo de Cultura Económica.

Reale, G., & Antiseri, D. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico (Vol. III). Barcelona:
Herder.

10 Ibíd. 70