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NO TENGAS MIEDO DE CREER EN DIOS: PUEDES TENER LO QUE TÚ QUIERES

Y MERECES
Donde van los pensamientos va el hombre. Observa tus pensamientos se convertirán en
acciones. Observa tus palabras se convertirán en lo que tú quieres. En el mundo en el que
vivimos y se desarrolla nuestra vida, todo ha cambiado y sigue cambiando. Las distintas
generaciones van naciendo una tras otra y sus diferencias se hacen más notorias en el
tiempo y la brecha que las separa más profunda por su distinta manera de vivir y de
pensar. Todos los días y todas las personas vemos acontecimientos que jamás habíamos
visto. Poco a poco vamos comprendiendo que la cosa va más en serio de lo que parece.
Los antropólogos y los psicólogos, los sociólogos y los educadores advierten que detrás
de cada cambio de generación se produce un cambio de época con sus respectivos
paradigmas mentales, culturales, educativos y familiares. Para encontrar sentido y
visualizar el horizonte de nuestra vida necesitamos aprender a “ver” haciendo el máximo
esfuerzo para comprender y entender la propia vida y los acontecimientos que afectan la
vida personal, familiar y social. No es suficiente conocer y comprender dichos
acontecimientos, es necesario “aceptar” y adaptarnos; inventar y dejar que inventen… Dios
nos ha hecho a los seres humanos creativos. La capacidad creativa es la más importante
y principal cualidad de las personas de la generación presente.
Todo comportamiento humano tiene una causa y un efecto que empapan la vida en el
planeta: desde los microorganismos hasta los más gigantes; empapan la economía, los
sistemas de valores y sus esquemas para tomar decisiones y buscar la felicidad.
Una de las peores consecuencias de esta realidad del mundo que acabamos de describir
es que está causando parálisis en la labor educativa y pastoral de la Iglesia, en la política
y en el sistemas dominantes: económico, político, social, laboral, familiar etc. Por esto
urge asumir una actitud firme y definida ante la vida y la actividad cotidiana que
realizamos como personas humanas. Tenemos que aceptar que estamos y vivimos en un
mundo nuevo al que debemos conocer, estudiar y aceptar sus códigos desplegando
grandes esfuerzos hasta lograr la alfabetización que nos demanda este mundo que ya no
es lógico, sino transracional; que no es abstracto, sino mediático; que no es heterónomo,
sino auto constructivo; que no es positivista, sino pos materialista; que ya no es aislado,
sino interconectado y globalizado. ¿Qué se entiende hoy por tecnología? Nos queda más
que la apertura para sorprendernos ante las novedades que nos brinda la tecnología
imponiendo como característica del mundo en el tiempo presente. Más que a dónde va,
nos debe interesar siempre de dónde nace este nuevo mundo. Las generaciones no
pueden asimilar oportunamente la nueva tecnología y por eso no pasan el relevo de la
sabiduría tecnológica tan necesaria en estos tiempos donde todo cambia
inesperadamente. La tecnología es una forma de vivir; es una forma de tomar decisiones;
es una forma de gestionar, de organizar desde el ocio y la diversión hasta lo más
complicado de la investigación microscópica y espacial… La tecnología es una forma de
almacenar, de recordar, de pensar. Hasta hace poco la tecnología era una forma de
gestionar el aprendizaje y el conocimiento; hoy la tecnología es información y algo más. El
escritor famoso Saramago dice: “Todo caos es un orden todavía sin descifrar”. (Saramago,
J.: La Caverna. Ed. Alfaguara, Madrid, 2000). Parece catastrófico, pero no lo es. Hoy existe
el “pensamiento del CAOS” y tenemos que aprender a manejar el pensamiento del caos.
El pensamiento del caos no ordena las ideas, sino que las colocan como si se tratara de
un deposito de ideas y aplica un tipo de inteligencia global. El pensamiento del caos no
organiza las ideas, sino que las pone en juego y las hace friccionar y espera el momento y
el acontecimiento en que las propias ideas en que las propias ideas hagan soltar chispas.
Ese es su momento del pensamiento del “caos”. Manifestaciones de este pensamiento son
por ejemplo la caída del consejo de ministros, las políticas mineras y de ambiente, el
actual Congreso de la República, los medios de comunicación, etc. En todos ambientes se
impone el pensamiento del caos. Por otro lado tenemos que agregar que el pensamiento
del caos no da lugar a la repetición del evento. La generación contemporánea no soporta la
repetición, solo da espacio para lo nuevo y exótico. Gusta y aplaude lo insólito, lo
explosivo, prefiere experimentar la abundante adrenalina, lo único y completamente nuevo.
Admira lo no dirigido ni dominado por nadie. Sobre valora la intuición, la empatía que lo
conduce a sentir cada vez más y pensar cada vez menos. La intensidad de sus
sentimientos y emociones definen sus decisiones. La capacidad de suscitar emociones
intensas hasta perder el control tipifican a las personas como extraordinarias. La persona
que no es capaz de sucintar en sus interlocutores emociones fuertes es tipificada como
aburrida aunque su mensaje encierre gran sabiduría.
En esta realidad donde podemos ubicar el pensamiento cristiano?.Vamos a ver cómo
enseñaba Jesús. Mc 1, 21-28: v.21: “Llegaron a Cafarnaúm, y Jesús empezó a enseñar en
la Sinagoga durante las asambleas del día sábado”. Lo primero que debemos notar es que
Jesús camina en Comunidad, en familia, la institución apostólica y algunos familiares a y
amigos que los acompañaban. La misión docente se inicia y se realiza desde la
Comunidad. El lugar de la enseñanza no es un lugar cualquiera ni menos en cualquier
tiempo. Se realiza en el lugar especial y con características de la presencia de Dios que es
el que congrega: donde dos o más estén reunidos en mi nombre allí estoy yo”. La
sinagoga para nosotros es el Aula, el colegio es ese lugar y en el tiempo indicado, es decir
en el horario de clases. v. 22: “Su manera de enseñar impresionaba mucho a la gente,
porque hablaba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la ley”. No es
suficiente enseñar lo que uno sabe, eso es informar y hoy lo hace el internet. Además de
saber el profesor tiene que conocer lo que sabe y vivirlo. Uno estudia para la vida, para
garantizar la calidad de vida que tiene que ser creciente en sentido positivo. Los maestros
de la Ley eran expertos en lo que decía la ley, pero no vivían las enseñanzas de la ley,
pero si informaban excelentemente los mandaos de la ley como voluntad de Dios y
exigían su cumplimiento con rigor. V 23-24: “Entró en aquella sinagoga un hombre que
estaba en poder de un espíritu malo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres con nosotros, Jesús
de Nazateth? ¿Has venido a destruirnos? Yo se que tu eres el Santo de Dios”.
La ignorancia, la falta de estudio es un buen terreno o ambiente para que se desarrollen
los espíritus malos. El docente conoce el pozo de la Sabiduría que es Dios y es portador y
distribuidor de la sabiduría, Sus palabras son convincentes si vive lo que enseña. La
problemática que experimenta el docente sea de parte de los alumnos o de los padres de
familia, o de la promotora o de, los colegas es manifestación o revelación de la necesidad
de enseñar a las personas que causan las dificultades. Pero es que la sabiduría proviene
de Dios y el profesor tiene que vivir unido a Dios fuente de la sabiduría: el profesor es el
santo de Dios y tiene que ser reconocido por todos los miembros de la comunidad
educativa. Este es el principal reto y desafío de todo profesor. v 25-26: “Jesús le hizo
frente con autoridad: “¡Cállate y sal de ese hombre!” El espíritu malo revolcó al hombre en
el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió de él”. Cuando el profesor es
consciente, coherente y consecuente con lo que piensa y enseña y honra su palabra ante si
mismo tiene autoridad que le da consistencia a su labor educativa. Y ante cualquier tipo de
problemática siempre se impone causando dolor y sufrimiento en los que tienen que
reconocer la autoridad del profesor. Después pasa y aparece la paz, la calma y la vida. V
27: “El asombro de todos fue tan grande que se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto?
Una doctrina nueva, y ¡con qué autoridad! Miren como da órdenes a los espíritus malos y le
obedecen”. La sabiduría y la enseñanza del profesor tiene que causar asombro sustentado
en que el modo y su enseñanza siempre serán nuevos unidos a la autoridad sustentada
en que vive lo que enseña. Así a los alumnos que se comportan mal no los mandará al
Sicólogo, ni al responsable de disciplina, ni a los PP. De FF. que se portan mal no los
derivaran a la dirección del colegio. Dentro de su ser el profesor tiene a Jesús que es el
Camino la Verdad y la Vida; El es el único que le hace capaz de vivir y ser de la dignidad
de su ser maestro, y coherente y consecuente en todas sus enseñanzas.