You are on page 1of 6

Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

RESEÑA DEL LIBRO TRAGICOMEDIA MEXICANA 3, DE JOSÉ AGUSTÍN

En la nota final a este tercer tomo, José Agustín recuerda el plan original de su
obra. Dice que en un inicio había contemplado un solo libro que abarcara de 1940
a 1988; no obstante, dada la cantidad de información, se vio en la necesidad de
publicar dos tomos: el primero de ellos abarcaría de 1940 a 1970 y el segundo de
1970 a 1988. Empero, al organizar el material, reparó en la posibilidad de publicar
la obra en tres tomos: el primero describiría cómo “la revolución mexicana se
quedó atrás en aras de una modernización y apertura al capitalismo” (José
Agustín: 356). En el segundo, haría el balance de la era populista, que inicia en
1970 y termina, lastimosamente, en 1982. En tanto, el tercer tomo abarcaría desde
1982 y llegaría hasta 1994, periodo en el que se vivió el paso del populismo al
neoliberalismo. Dicho paso tuvo como protagonistas a los dos primeros
presidentes “tecnócratas” mexicanos: Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos
Salinas de Gortari.

La caída del sistema (1982-1988)

José Agustín, al hacer la semblanza de Madrid de la Madrid, cuenta que había


sido estudiante de José López Portillo en la Facultad de Derecho y, después de
hacer un posgrado en Harvard, regresó y entró a trabajar en la Secretaría de
Hacienda. Ahí lo encontró López Portillo y lo invitó a trabajar a su equipo. Años
después, cuando debía escoger a su sucesor, De la Madrid resultó el mejor
candidato pues el principal de los problemas que enfrentaba el país era económico
y De la Madrid, educado en Estados Unidos bajo la nueva ideología neoliberal,
resultaba una buena opción.

Ya como candidato a la presidencia por el PRI, y en el entendido de que no


enfrentaría ningún problema para hacerse de la presidencia de la República,
Miguel de la Madrid y su equipo trabajó junto con el presidente para intentar
sortear la crisis de 1981, así como en las negociaciones de la deuda externa. José
Agustín cuenta cómo Jesús Silva Herzog, encargado de las negociaciones, al

1
Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

tener que consultar algún punto, telefoneaba primero al candidato Miguel de la


Madrid y, posteriormente, al presidente de la República, para determinar lo
conducente. De esta manera, ya desde antes de tomar posesión, Miguel de la
Madrid conocía y decidía sobre las condiciones de negociación de préstamos del
exterior.

Ya como presidente, De la Madrid implementó las medidas que le “recetó”


el FMI: “Para empezar, el peso se devaluó en más del 100 por ciento y de 70 pasó
a 150 por un dólar; además, entró en flotación, con un “desliz”, o
macrodevaluación, de 13 centavos diarios […] La nueva administración inició con
una severa reducción del gasto público, que dejó a muchos burócratas en el
desempleo, eliminó programas como el SAM […] y contuvo férreamente los
salarios”. Con Miguel de la Madrid el gobierno mexicano pierde decisión y control
sobre sus medidas y políticas económicas y se presta a implementar las
disposiciones de los organismos de comercio internacional, tales como el FMI o el
Banco Mundial. Esto, por otro lado, si bien es una imposición, también es un credo
del nuevo presidente, educado en Harvard bajo la ideología neoliberal. Es decir:
con Miguel de la Madrid, y sobre todo, con Carlos Salinas de Gortari, tendremos a
un par de presidentes que no dudan en implementar las recetas económicas de
los organismos internacionales, dado que su educación en universidades del
extranjero, bajo la ideología neoliberal, los convierte fervientes seguidores de tal
doctrina económica. De ahí que José Agustín recuerde y cite las palabras de
Richard Lansing, secretario de Estado de Estados Unidos: “Tenemos que
abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano
americano, ya que nos llevaría otra vez a la guerra. La solución es abrirles a los
jóvenes las puertas de nuestras universidades y educarlos en el respeto al
liderazgo de Estados Unidos. Con el tiempo esos jóvenes se adueñarán de la
presidencia”. Tal fue lo que ocurrió con De la Madrid y Salinas de Gortari.

Así, y ya inserto en el plan económico neoliberal, el Plan Nacional de


Desarrollo de Miguel de la Madrid afirmaba buscar “un nuevo modelo de desarrollo
con la apertura comercial unilateral y la reducción de la participación del Estado en

2
Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

la economía” (Agustín: 36). En otras palabras: adelgazamiento del Estado y (neo)


liberalismo económico. Este nuevo plan económico se basaba en la contención del
gasto público, en el fomento del libre comercio, en la restricción de salarios y la
privatización de las empresas paraestatales. De esta manera, con Miguel de la
Madrid asistimos al inicio del desmantelamiento del Estado de bienestar, de la
economía mixta, y al surgimiento del neoliberalismo económico que vivirá su
apogeo con Carlos Salinas de Gortari.

El espejismo (1988-1994)

Era obvio que este cambio radical en la política económica traería repercusiones
políticas y sociales. De inmediato, muchos sectores de la sociedad afectados con
las medidas implementadas se organizaron para protestar, y unidos con sectores
históricamente agravados, como los campesinos, repudiaron la nueva política
económica. Para colmo, sucesos como el estallido de una planta de gas en San
Juanico o el terremoto de 1985 crisparon los ánimos de la población, que buscó un
cambio en las elecciones presidenciales de 1988, a la cual se presentaron los
candidatos: Carlos Salinas de Gortari, por el PRI; Cuauhtémoc Cárdenas
Solórzano, por el Frente Democrático Nacional; Manuel Clouthier, por el PAN, y
Rosario Ibarra de Piedra, por el Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Carlos Salinas de Gortari, desde un principio, se presentó como el candidato de la
continuidad del proyecto neoliberal, incluso muchos pensaban que ese proyecto
en realidad siempre estuvo encabezado por él, aunque Miguel de la Madrid
ocupara la presidencia. Por otro lado, Cuauhtémoc Cárdenas representaba el
regreso al nacionalismo revolucionario y el estado de bienestar. Por su parte,
Manuel Clouthier se ostentaba como el candidato de los empresarios, mientras
que Rosario Ibarra de Piedra era la candidata de los marginados, de los
desposeídos a los que se había arrebatado todo, incluso los hijos.

Como es sabido, para imponer a Carlos Salinas de Gortari, el gobierno


implementó “la caída del sistema” de conteo de los votos, que en un inicio tenía
como ganador de las elecciones a Cuauhtémoc Cárdenas y que, después de
restablecido el sistema, tenía como ganador a Carlos Salinas de Gortari. Hubo

3
Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

grandes movilizaciones de repudio e incluso los candidatos opositores se unieron


para protestar en contra del fraude electoral. Empero, al final el sistema impuso a
Salinas como presidente de México.

Ya en el poder, Salinas se buscó legitimarse, y lo logró mediante golpes


políticos espectaculares en contra de algunos caciques sindicales como Joaquín
Hernández Galicia, “la Quina”, o Carlos Jongitud, del SNTE. También giró
instrucciones en contra de representantes de la burguesía como Eduardo
Legorreta, hijo del dueño del Banco Nacional de México. Con esas acciones,
Salinas mandó un mensaje claro acerca de quién mandaba en México y, sobre
todo, que estaba dispuesto a todo con tal de quedarse en el poder. Y así fue.

Fortalecido políticamente, se dedicó a darle continuidad a su programa


económico, que consistió en buscar “la recuperación económica (“la prioridad ya
no será pagar, sino volver a crecer”) y el bienestar popular. Sin embargo, avisó
que se mantendría la austeridad, se seguirían privatizando paraestatales no
prioritarias, proseguirían los pactos y continuaría la apertura al capital extranjero”.
Es decir, el neoliberalismo económico había llegado para quedarse y el sexenio de
Salinas debía verse como un intento por profundizar este cambio en el modelo
económico.

Así pues, continuaron las privatizaciones, que las más de las veces se
adjudicaron a amigos o empresarios afines con Salinas. El ejemplo paradigmático
es de la privatización de la banca, nacionalizada por López Portillo, que fue
entregada a sus antiguos dueños o vendida a personajes cercanos a Salinas,
como Carlos Cabal Paniche o Roberto González, “el Maseco”, todavía dueño de
uno de los principales bancos de México: Banorte.

En general, Agustín apunta la dinámica que seguían las privatizaciones:


saneamiento por parte del gobierno, quien se había cargo de las deudas, puesta
en venta a personas afines al régimen, plazos cómodos para pagar y un margen
de años libre de cargas tributarias para “recuperar la inversión”. Esa fue la
dinámica que se siguió, por ejemplo, en la venta de Telmex y su compra por

4
Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

Carlos Slim Helú “quien con sólo 442.8 millones de dólares se hizo del control de
Telmex, cuyo valor oficial era de más de 7 mil mdd. Por cierto, el gobierno accedió
a que Slim pagara a plazos una parte ¡con las ganancias que obtuviera al
usufructuar la empresa!” (Agustín: 195).

No obstante, la joya de la corona en materia económica para el salinismo lo


constituyó el Tratado de Libre Comercio, que firmó con Estados Unidos y Canadá.
Según José Agustín, al principio Carlos Salinas se mostró reacio a aceptar el
tratado, el cual Estados Unidos había insistido en concretar desde el sexenio de
Miguel de la Madrid: “Cuando Salinas entró [a la presidencia], Bush insistió en el
acuerdo de libre comercio, pero don Carlos no quiso. Era algo que estaba fuera de
sus planes […] Sin embargo, a principios de 1990 Salinas veía muy inquieto que la
nueva y computarizada casta de inversionistas prefería las bolsas de valores del
sudeste asiático o los nuevos mercados de Europa oriental. De alguna manera
había que atraerlos a México o la situación se iba a poner muy difícil en el futuro
inmediato. Las privatizaciones iban a dejar dinero, pero con un tratado de libre
comercio ‘llegarían más divisas al país y se reactivaría la economía’” (Agustín:
188). Así pues el salinismo se abocó a concretar el acuerdo que tuvo resistencias
de uno y el otro lado del muro (los mexicanos aducían no poder competir con la
poderosa industria estadounidense y los norteamericanos vaticinaban la pérdida
de empleos pues las empresas preferirían mudarse a territorio mexicano para
pagar mano de obra barata), no obstante el acuerdo se concretó y entraría en vigo
el 1 de enero de 1994, año en que el propio país ingresaría al primer mundo vía
dicho acuerdo, pero apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y le aguó
la fiesta a Salinas de Gortari. Otros acontecimientos políticos se sucederían
(asesinatos de Colosio, cardenal Posadas Ocampo, del líder del PRI José
Francisco Ruiz Massieu) que levantarían zozobra e inquietud en el país, por lo que
se vivió una estabilidad política que se tradujo en económica y ésta, a su vez,
desató la crisis de 1994: fin del sueño salinista, ruptura con el espejismo
modernizador y pesadilla (una más) de las clases media, trabajadora, campesina y
popular mexicana.

5
Estudiante: Jaime Magdaleno Asignatura: Filosofía de la Economía

FUENTE

Agustín, José. Tragicomedia mexicana 3. La vida en México de 1982 a 1994.


México, Planeta. 368 págs.