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Herejías en la historia de la Iglesia

A continuación una lista de las herejías más conocidas surgidas en la


historia de la Iglesia. En el presente, muchas "religiones" y movimientos
religiosos sostienen en la totalidad o parcialmente algunas de estas
doctrinas erróneas. ¿En cuál de ellas está usted?

1. El Adopcionismo
Esta herejía es un error primeramente aparecido en el
Segundo Siglo. Aquellos que sostenían el "Adopcionismo"
negaban la preexistencia de Cristo y por tanto su deidad. El
"Adopcionismo" enseña que Jesús fue probado por Dios y
después de pasar esta prueba y después de ser bautizado,
se le concedió poderes sobrenaturales y fue "adoptado"
como Hijo de Dios. Esta doctrina errónea sostiene que
como recompensa por sus logros y carácter perfecto, Jesús
fue levantado de entre los muertos y fue "adoptado" como
parte de la Trinidad.

Esta herejía surgió como un intento para explicar las dos


naturalezas de Jesús. Sin embargo, la Escritura es clara
cuando nos dice que Jesús era tanto hombre como Dios:
"Mirad que nadie os lleve cautivos por medio de Filosofías y
vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres,
conforme a los principios elementales del mundo, y no
conforme a Cristo. Porque en Él habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad" (Col. 2:9).

El partidario principal de esta doctrina fue Theodotus de


Bizancio. El Papa Víctor (A.D. 190-198) declaró este concepto
"herético" por primera vez. Una reforma de esta herejía fue
llevada a cabo por Elipandus, arzobispo de Toledo y Félix,
obispo de Urgel en el Siglo VIII, pero el Papa Leo III lo declaró
también herejía en el año 798.

2. Albigenses
Esta herejía surgió en la Edad Media en el pueblo de Albi,
en el sur de Francia. Este error enseñaba que había dos
dioses: el dios bueno, identificado como Jesús en el Nuevo
Testamento y el dios de la oscuridad y el mal
generalmente asociado con Satanás. Todo lo que era
material era considerado "malo" incluyendo el cuerpo
humano, el cual, de acuerdo a esta doctrina herética, había
sido creado por Satanás. El alma fue creada por el dios
bueno y ahora se encontraba aprisionada en el cuerpo
malo y la salvación era posible solamente a través de vivir
una vida santa y ha ejecución de buenas obras.

Esta doctrina enseñaba que si una persona había sido lo


suficientemente espiritual, la salvación podría ser obtenida.
Pero si la persona no había sido lo suficientemente buena,
dicha persona reencarnaba como un animal o como otro
ser humano. Los albigenses negaban tajantemente la
resurrección del cuerpo debido a que éste era "malo".

Los albigenses enseñaban que Jesús era Dios pero que


solamente dio la apariencia de ser hombre mientras estuvo
en la tierra. También enseñaban que la Iglesia Católica de
ese tiempo estaba corrompida por el poder y el dinero. El
ascetismo y su humildad de los albigenses eran
contrastados con la afluencia del clero romano, lo que les
ayudó a obtener muchos adeptos.

En el año 1208, Pedro de Castelnau, un oficial


representante del Papa fue asesinado por un albigense.
Debido a su crecimiento y a su aptitud amenazante contra
la iglesia establecida, el Papa Inocente III ordenó que
fueran exterminados. La persecución fue férrea y el
movimiento cesó.

3. Apolinarianismo
El Apolinarianismo fue enseñado por Apolinar, obispo de
Laodicea en Siria alrededor del año 361. Él enseñó que el
Logos de Dios, el cual se convirtió en la naturaleza divina
de Cristo, sucedió en el alma humana racional de Jesús y
que el cuerpo de Cristo fue una forma glorificada de
naturaleza humana. En otras palabras, Apolinar sostenía
que aunque Jesús fue un hombre, Él no tuvo una mente
humana sino que su mente era totalmente divina. Además
enseñó que las dos naturalezas de Cristo no podían
coexistir en la misma persona. Su solución fue reducir la
naturaleza humana de Cristo.

El Apolinarianismo fue condenado por el Concilio Vaticano


Segundo en Constantinopla en 381. Esta herejía negaba la
humanidad verdadera y total de Jesús, lo cual pone en
riesgo el valor del sacrificio vicario de Jesús ya que Jesús
es declarado ser menos hombre que Dios para el sacrificio.
Él necesitaba ser Dios para ofrecer un sacrificio puro y
santo de valor suficiente y también necesitaba ser
totalmente hombre para morir por el resto de la raza
humana.

La Biblia es clara cuando enseña la humanidad y deidad


total de Jesucristo. Es a esta unión a la que se le llama la
Unión Hipostática.

" En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el


Verbo era Dios ... y el Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros…" (Juan 1:1,14).

"Mirad que nadie os lleve cautivos por medio de Filosofías y


vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres,
conforme a los principios elementales del mundo, y no
conforme a Cristo. Porque en Él habita corporalmente toda la
plenitud de la Deidad" (Col. 2:9).

Arrianismo
El Arrianismo se desarrolló alrededor de del año 320
después de Cristo en Alejandría, Egipto. Su nombre se
debe a Ario, su principal defensor. Debido a sus doctrinas
Ario fue enviado al exilio a Iliria en el año 325 después de
que el Concilio Ecuménico de Nicea declarara sus
enseñanzas como heréticas. De las herejías que nacieron
en los primeros siglos de la historia de la Iglesia, el
Arrianismo fue el que consiguió conquistar mayor cantidad
de adeptos. Algunos dicen que casi destrona la doctrina
sostenida como ortodoxa por la iglesia tradicional.

Ario enseñó que solamente Dios el Padre era eterno y que


Él era demasiado puro e infinito para aparecer en la tierra.
Por lo tanto, Dios produjo a Cristo, el Hijo, de la nada como
el primero y mayor de todo lo creado. De acuerdo con esta
herejía, el Hijo fue quien creó el Universo. Sin embargo, a la
relación entre el Hijo y el Padre no era la misma en
naturaleza. No ambos eran divinos. Pero Dios había decidido
adoptar a su creación como a su Hijo. Pero que aunque el
Hijo había sido una creación, debido a su gran posición de
autoridad, él era digno de ser adorado y mirado como si fuera
Dios mismo. Algunos Arianos hasta llegaban al punto de
sostener que el Espíritu Santo había sido la primera y mayor
creación del Hijo. Pero al sostener que Jesús había sido
creado, y a la vez instar a su adoración, los Arianos pecaban
de idólatras.

Docetismo
El Docetismo fue un error con muchas variaciones en lo
referente a la naturaleza de Cristo. Generalmente
enseñaba que Jesús, durante su ministerio, solamente
parecía tener un cuerpo, pero que en realidad no estuvo
encarnado, (Griego, "dokeo" = "parecer - dar la apariencia,
aparentar"). Este error se produjo a partir de la filosofía
dualista que veía la materia como inherentemente
malvada, a la cual Dios no podía estar asociado, siendo
un Dios perfecto, infinito, y que mucho menos podía sufrir.
Por lo tanto, según esta herejía, al Dios no encarnarse, lo
que se nos dice en Juan 1:1, 14, nos deja sin esperanza,
ya que entonces Dios no pagó por los pecados de la
humanidad en la Cruz y que mucho menos conquistó la
muerte.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el


Verbo era Dios... y el Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros…" (Juan 1:1,14).

El principio básico de esta herejía es refutado


contundentemente por la Palabra en 1 Juan 4:2-3. "En
esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que
confiesa que Jesucristo ha venido en carne procede de
Dios, y todo espíritu que no confiesa a Jesús no procede
de Dios. Este es el Espíritu del anticristo, del cual habéis
oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo."
Además, 2 John 7 nos dice:

"Porque muchos engañadores han salido al mundo,


quienes no confiesan que Jesucristo ha venido en la
carne. Tal persona es el engañador y el anticristo." Esta
herejía fue condenada por el Concilio de Calcedonia en
451.

Donatismo
El Donatismo fue en error enseñado por Donato, obispo de
Casae Nigrae. Él enseñó que la efectividad de los
sacramentos dependía del carácter moral del ministro
impartiéndolos. En otras palabras, si un ministro que se
encontraba envuelto en un pecado serio bautizaba a una
persona, el bautismo quedaba invalidado debido al estado
de impureza moral de tal ministro.

El problema con este error bíblico es que ninguna persona


es moralmente pura. La efectividad del bautismo, de la
Santa Cena, etc. no cesa debido al estado moral del
ministro que las imparta. Los sacramentos tienen la
efectividad que tiene, debido a que representan realidades
espirituales. Es Dios quien trabaja con y a través de ellos, y
su efectividad no puede ser anulada por el estado moral del
administrador.