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POEMAS DE JORGE EDUARDO EIELSON

Cuerpo anterior

El arco iris atraviesa mi padre y mi madre.


Mientras duermen. No están desnudos
Ni los cubre pijama ni sábana alguna
Son más bien una nube
En forma de mujer y hombre entrelazados
Quizás el primer hombre y la primera mujer
Sobre la tierra. El arco iris me sorprende
Viendo correr lagartijas entre los intersticios
De sus huesos y huesos viendo crecer
Un algodón celeste entre sus cejas
Ya ni se miran ni se abrazan ni se mueven
El arco iris se los lleva nuevamente
Como se lleva mi pensamiento
Mi juventud y mis anteojos

Cuerpo dividido

Si la mitad de mi cuerpo sonríe


La otra mitad se llena de tristeza
Y misteriosas escamas de pescado
Suceden a mis cabellos. Sonrío y lloro
Sin saber si son mis brazos
O mis piernas las que lloran o sonríen
Sin saber si es mi cabeza
Mi corazón o mi glande
El que decide mi sonrisa
O mi tristeza. Azul como los peces
Me muevo en aguas turbias o brillantes
Sin preguntarme por qué
Simplemente sollozo
Mientras sonrío y sonrío
Mientras sollozo
Cuerpo enamorado
Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora

Cuerpo Melancólico
Si el corazón se nubla el corazón
La amapola de carne que adormece
Nuestra vida el brillo del dolor arroja
El cerebro en la sombra y riñones
Hígado intestinos y hasta los mismos labios
La nariz y las orejas se oscurecen
Los pies se vuelven esclavos
De las manos y los ojos se humedecen
El cuerpo entero padece
De una antigua enfermedad violeta
Cuyo nombre es melancolía y cuyo emblema
Es una silla vacía

Habitación en llamas

Perdido en un negro vals, oh siempre


Siempre entre mi sombra y la terrible
Limpieza de los astros, toco el centro
De un relámpago de seda, clamo
Entre las grandes flores vivas,
Ruedo entre las patas de los bueyes, desolado.
¡Oh círculos de cieno, abismos materiales!
¿He de prenderos fuego un día,
He de borrar el sol del cielo, el mar
Del agua? ¿O he de llorar acaso
Ante los fríos ciclos naturales, como ante un ciego,
Vasto, inútil teléfono descolgado?
Último cuerpo
Cuando llega el momento llega y llega
Cada día el momento de sentarse humildemente
A defecar y una parte inútil de nosotros
Vuelve a la tierra
Todo parece más sencillo y más cercano
Y hasta la misma luz de la luna
Es un anillo de oro
Que atraviesa el comedor y la cocina
Las estrellas se reúnen en el vientre
Y ya no duelen sino brillan simplemente
Los intestinos vuelven al abismo azul
En donde yacen los caballos
Y el tambor de nuestra infancia

Marta y María (fragmento), de El correo de ultramar

" Marta decidió acelerar el fin de aquella existencia innecesaria. Ella también había aprendido a
amar a la muerte, desde que Lázaro fue arrancado de su sepulcro contra su voluntad. Necesitaba
morirse cuanto antes: estaba cansada de esperar, cuando los lamentos de María lo único que
hacían era recordarle que ella era la más fuerte y que era inútil resistirse a la vida. Decidió
trasladar a Lázaro muy cerca de su hermana, de modo que su aliento fétido y su cara carcomida
estuvieran siempre a su alcance. Así lo hizo. Lázaro, sin embargo, se apartó de María y se
arrastró hasta la ventana, con la cabeza doblada. Allí apoyó el rostro contra el alféizar y se
quedó mirando la nieve con sus ojos acuchillados, su cuello verdoso, sus labios entreabiertos y
llenos de pequeños gusanos amarillos. María trató de incorporarse hacia él, pero cayó en el lecho
presa de un silencio mortal. Marta no pudo menos que reconocer el dolor incurable de María.
Lázaro había sido para ellas la felicidad. Aún le parecía verlo, risueño como un niño, cantando y
labrando, él mismo, el campo de una inmensa propiedad que les pertenecía desde la muerte de
sus padres. Lázaro construyó allí una casa sólida, rodeada de árboles y flores, sin lujo, pero llena
de Sol y de música. Porque Lázaro tocaba el arpa y gustaba de cantar después de las comidas.
Marta y María lo habían amado por todo esto, y él no había mostrado jamás preferencia por
ninguna.
Marta recordaba claramente que cuando su hermano repartía la merienda o dividía los sembríos
de trigo, lo hacía con una justicia admirable. Igualmente si alguna vez regalaba unas guedejas o
un traje a María, al día siguiente llevaba un presente igual para ella. Muchas veces habían
paseado juntos, montados en tres borriquitos dulces y mansurrones.
Al fin de la jornada, Lázaro estrechaba, entre sus brazos, un caprichoso ramo de flores. El aroma
de la tierra, la claridad caliente y vaporosa de las noches, el ruido del viento en el interior de
las hojas y de los frutos, la frescura de la yerba sobre la tierra, todo era para Lázaro objeto de
adoración. Marta y María no pudieron dar crédito a sus ojos cuando una tarde, por entre el
jardín oscuro, debajo de un durazno cargado de frutos, apareció un hombre de barba con el
cadáver de Lázaro entre los brazos.
Las dos hermanas asistieron al entierro transformadas en dos estatuas de piedra. La imagen
muerta de Lázaro era demasiado dolor, pesaba demasiado sobre sus ojos para que el llanto
acudiera. Nada ni nadie podría ahogar ese cariño dulce y profundo que él les había ofrecido
como un raudal inagotable. María se tornó fría y taciturna, pero Marta hizo lo posible por
distraerla con su constante solicitud. Por el bien de María tuvieron que abandonar aquellos
lugares cargados de nostalgia, de los que las flores y la música también habían huido para
siempre. Todo lo habría borrado el tiempo si la marcha hacia la eternidad, iniciada por Lázaro,
no hubiera sido impunemente detenida. "

He aquí el amor

" He aquí el amor.


Repito:
He aquí el amor.

Pero mejor hablaremos de esta puerta.


Una puerta es una puerta
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche.
Y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
el aire es el aire de todos los dias,
las plantas son verdes como siempre,
y el mismo cielo esférico me envuelve
lunes, martes, miércoles,jueves, viernes, sábado y domingo.
¿Pero, qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
En cambio, esta puerta es indudable;
por ella entro y salgo día y noche
hacia los verdes campos que me esperan,
hacia el mismo cielo esférico y perenne.

¿Pero qué puedo yo decir del amor?


¿Qué puedo yo decir del amor?
¿qué puedo yo decir del amor?
Mejor sigo hablando de esta puerta. "

Lo que quiero decir

Es que no tengo nada que decir


Que todo lo que digo

Lo digo solamente

Solamente lo digo

Sin decir nada

Que mis palabras son fragmentos

Balbuceos de una frase oscura

Migajas de una vieja historia

Repleta de personajes

De señores y señoras que pasean

Bajo grandes cielos mudos

Sin saber que su sonrisa

Sus vestidos y sus huesos

Paseaban tranquilamente

Hace millares de años

Y seguirán paseando todavía

Millares de años más. Fragmentos

De una catástrofe celeste

De un insondable estornudo

Tan parecido al amor

Y hasta a la misma muerte

Que no distingue la arcilla

De la nada y nos sorprende cada día

Amarrados a una cama o una silla

Bajo la misma luz amarilla

El mismo miserable torbellino


Alguien dice

Que en la noche del cohete

Y la computadora

Los verdaderos poetas

Ya no escriben

Sino piensan solamente

Avanzan sin tropiezo

Entre la nada y la materia

Atraviesan cifras y galaxias

Que quizás no existen

Yo mientras tanto

Escribo solamente

Solamente escribo

Otros dicen

Que los verdaderos poetas

Se ocupan del amor

De la primavera y de la muerte

Yo solamente escribo

Escribo solamente

Todo es palabra para mí

Palabras centelleantes son los días

Palabras mi corazón y mis costillas

Y los diez mil objetos

Que me rodean como lobos

Palabras solamente
Y las diez mil parejas

Que copulan en la tierra

Como si fueran pájaros o peces

Palabras solamente

Porque la poesía

Que ahora mueve mi mano

Mueve también millares

Y millares de luceros

Como si fueran cerillas

No dice nada la poesía

Que ya no canta ni sonríe

Ni solloza entre las flores

Sino calla simplemente

En el tintero

¿Qué puedo yo agregar

A tanto silencio

Sino silencio

Más silencio

Sólo silencio?

Que somos todos poetas

No cabe duda alguna

Y no sólo los humanos

Sino también el cocodrilo

Las hormigas y los monos


Son poetas. El mismo sol

Que parece el más grande de todos

Es un poeta menor

Que nos alumbra débilmente

Y no nos deja ver

Más allá de nuestros ojos

Pero hay también personas

Que jamás han escrito

Una sola palabra

Porque ellos mismos son

Confusas palabras balbuceos

De ese brillante adefesio

Que llamamos universo

Insolentes criaturas

Que atraviesan nuestro mundo

Con un zapato en la cabeza

Y un sombrero en los pies

Siempre en busca de algo puro

De incandescentes bicicletas

Que según afirman

Llevan a las estrellas

Puesto que para ellos

Dios pasea diariamente

A través de sus galaxias

Y sus átomos azules

Siempre en bicicleta
Sin darse cuenta ¡oh inocentes!

Que nada de eso existe

Que no hay ninguna bicicleta

Y que lo que ellos buscan

Sin escribir nunca nada

Ni llamarse poetas

Se llama simplemente

Poesía

-----------------

poema para destruir de inmediato sobre la poesía la infancia y otras metamorfosis

damas y caballeros

las ventanas abiertas

ya no dan al cielo

como hace tanto tiempo

ni la pálida luna

que todos conocimos

alumbra el corazón

de los pastores

una pared muy alta

de cemento ciertamente

y una columna de humo


ocupan el lugar

que antes ocupaban

la pálida luna

leopardiana

y la retama

los burgueses dicen

es horrible

la municipalidad

no defiende nuestra luna

nuestro cielo

nuestras nubes

pero yo no comprendo

no comprendo francamente

cuántas veces me despierto a medianoche

con los bolsillos llenos

de centellas

y es tan grande mi alegría

que se despiertan los vecinos

con un balde de agua fría

considerando un peligro

el mismo cielo encendido

y mi alegría

pero repito

no comprendo

quién fundó la luna

sobre roma
fabricó también el humo

el cemento y la mierda

perdonen la grosería

en cuanto al cielo

y a la luna

o la retama

¿cómo pueden reclamar

lo que nunca han conocido

sino en los pálidos versos

de un pálido poeta?

pero si las ventanas abiertas

ya no dan al cielo

ni a la pálida luna

estas puertas son en cambio

las misteriosas puertas

que dan a otras puertas

(recuerdo los veranos

de mi infancia en el perú

recuerdo una puerta de madera

un grupo de caballos empapados

y la luz de un lamparín

en el ocaso

recuerdo todavía

un viejo loro adormecido

en una silla

dos o tres caballos más


bajo la lluvia

y un plato de frijoles

en la mesa

pero no recuerdo bien

a qué hora

un torbellino de ceniza

me arrebató todo eso

y cayó la puerta de madera

cayó la luz del lamparín

y otra puerta de cristal

se abrió enseguida

hace millares de años

yo crucé esa puerta

fácilmente

pero en mi corazón

sucedieron varias cosas

que no entiendo

la pelota que yo arrojaba

al cielo gris de lima

la puerta que yo había creído

de madera

y hasta los mismos huesos

de mi madre enferma

se volvieron de turquesa

el mar brotó del caño roto

de la cocina
y desapareció por la ventana

del comedor

la luna ni la vi

y yo

qué tal idiota

me puse a llorar de inmediato

tras de un ramo

de retama

luego llegó una tía

con un rayo en la sortija

y una inmensa mantilla

llegaron luego un ruido

de cascabeles

y un vecino asustado

arrastrando una silla

sólo entonces

como lo hacía cada día

mi madre tomó asiento en ella

y murmuró

«el café con leche se enfría

criatura mía

¿qué estás esperando?»)

damas y caballeros

podéis creerme ahora

amanecer es horrible

en estas condiciones
cada catre de hierro

es mi condena

cada silla de madera

una tortura

cada puerta que se cierra

una hecatombe

pero os repito

damas y caballeros

os repito

cuántas veces

me despierto a medianoche

con los bolsillos llenos

de centellas

y sin que nadie me descubra

como es ya mi costumbre

me pongo a llorar de inmediato

en la retama

estornudo sonrío

y hasta fumo un cigarrillo

entre las flores

y es tan grande mi alegría

que se despiertan los vecinos

con un balde de agua fría

puesto que a nadie se le ocurre

que fumar un cigarrillo

estornudar sonreír
o llorar entre las flores

sea sólo de alegría

ceremonia solitaria alrededor de un tintero

Todo el mundo huye de mi corazón

Porque parece un cocodrilo. Todo el mundo dice

Que no soy un hombre sino un árbol derribado. Nadie sabe

Que entre mis ojos de niño y mi pecho cansado

Hay solamente musgo, llanto, flores indecibles,

Versos que parecen de oro puro

Y no son sino fragmentos de una estrella de papel.

No es culpa mía si estoy hecho de cristales amargos,

De irremediable ceniza y líquidos ardientes

Que se disputan mi ternura y sin cesar empujan

Dolorosas poleas, émbolos y ruedas escarlata.

Soy solamente un puñado de tierra que tropieza,

Un insolente juguete de cabellos negros

Y dientes amarillos. No es culpa mía

Si no parezco de carne y hueso, si bajo mi sombrero

Y mi pantalón gastado palpita un cielo puro,

Si todo el mundo dice que no amo a la gente

Porque me pongo una corbata y observo el firmamento,

O porque estoy hecho de sustancias aciagas,

De sonrientes materias que sollozan y sollozan


Y sollozantes materias que sonríen y sonríen.

Soy solamente un animal que escribe y se enamora,

Un laberinto de células y ácidos azules,

Una torre de palabras que nunca llega al cielo

Porque no toca ni se apoya en los luceros,

Sino en mi pobre corazón siempre en tinieblas,

Siempre en el fondo de un tintero,

Como si fuera un cocodrilo

ceremonia solitaria entre papeles y palabras

Completamente solo entre papeles

Repletos de palabras

Entre alimentos que se vuelven sueños

Uñas excrementos

Y alimentos que se vuelven llanto

Huesos pensamiento

Entre cortinas que se abren

Como amaneceres y cortinas que se cierran

Como cicatrices. Solo entre sombras

Semejantes a otras sombras

Sombras de objetos que no son objetos

Sino torbellinos

De materias que sollozan y que tosen

Y que nunca fallecen


Siempre entre sombras entre sombras solamente

Acariciando una pared cualquiera

Un puñado de tierra en el bolsillo

Células muertas que antes fueran padres y madres

Tíos hermanos amigos

Ahora convertidos en palabras

Completamente solo entre fragmentos

De personas que no son personas

Sino racimos de botones e intestinos

Persiguiendo el mundo entero

En el fondo de un tintero

Hasta llegar al fin de la escritura

En donde muere la palabra

Y se levanta soberana la sonrisa

De la nada la misteriosa pelota de papel

Que ahora aprieto nuevamente

En una mano

poema para leer de pie en el autobús entre la puerta flaminia y el tritone

puedo escribir

así

de ti

contigo
sin ti

tal vez

silbando

como quien no

quiere nada

nada nada nada nada nada nada

o llorando

o comiendo

o bebiendo

o muerto de hambre

resfriado

estornudando

gritando

criatura

que no canto

no pido

no deseo

sino un poco

de alegría

muñeco de las causas

imposibles

monstruo que el rayo ha convertido

en una sonrisa

puedo escribir así

sobre ti

y sobre mí
y nada más

qué tristeza

tú y yo

y nada más

y las calles doradas

de roma

y tú y yo

y nada más

y qué más puede haber

de tú y yo

y los ojos celestes

de roma además

pero qué inútil

tanta luz

entre dos

qué tristeza

tú y yo

y nada más

qué tristeza

escribir y escribir y escribir y escribir

de los dos

hay que ver

prueben

qué harían ustedes

en situaciones tan horrendas

en una habitación tan oscura


sin puertas y sin ventanas

pero claveteada por dentro

sellada por fuera

completamente cubierta de flores perfumadas como los

crisantemos los nardos y otras flores semejantes

una especie de sarcófago en suma

y qué harían ustedes

qué harían

si tuvieran una pierna

en lugar de una nariz

y caminaran con ella

día y noche al pie del tíber

pidiendo limosna a las nubes

desenterrando objetos llameantes

buscando a dios entre las patas

de una mesa

qué harían

a ver

qué harían entonces

seres con rabo

que la sombra

ha pisoteado

respondan temerosos

oh piadosos

maquinarias de rodillas

ante el gran dios fiat


si todo desapareciera bruscamente

por el ojo de la cerradura

del hotel ripetta

o ardieran vuestras propiedades

en un futuro silencio

de uranio

o llovieran carne y huesos

en el vaticano

escupieran pájaros los niños

cruzaran balas

deslumbrantes

flechas

de inusitado poder

afrodisíaco y purgante

y algo más

todavía

yo estúpido animal

avanzo siempre siempre

sin embargo

avanzo siempre siempre

hasta los últimos rincones

donde se orina el sol

se orina la luna llena

se orinan los borrachos

vocifera la mierda

aúlla la soledad
criaturas que arrastráis

un solo

largo

llanto

no tengo nada

nada que ofreceros

ésta es la realidad

mi vida es humo

humo mi casa

y mis amigos

no reconozco

las dos huellas de mis pies

ni mis rodillas

en la arena

pero miro finalmente

el cielo arriba

el cielo abajo

arriba

abajo

arriba finalmente

fijamente

sin temor

ya no por el hueco de la cerradura

por donde miraba entonces

¿recuerdas pobre jorge?

a la puta del hotel


ripetta

creyendo que era celeste

ella también

magnitud ígnea

meteoro cuya caída

es el perfume

cuya memoria

es la memoria

de una joven en el trigo

y no era sino un hocico

pintado

dos bolsas de trapo

tres bolsas de trapo

seis bolsas de trapo

y un estómago sonoro

sonrío ahora ya

finalmente

he aquí mi oficio

pero cuánto me ha costado

he convertido en agua

mi paciencia

en pan

mi soledad

doy de comer

a los muros

de beber
a las sillas

me quema todo

y todo me congela

no sé leer

ni escribir

ni contar

y lo que es claro para todos

para mí es tinieblas

no sirvo para nada

ni para conversar

conmigo mismo

ni para devorar

la televisión

o el cine

no sirvo para nada

no soy nada

esto lo sé

pero cuando me despierto

cosa que hago siempre

antes que los demás

las estaciones brillan

y cuando estoy dormido

es el invierno

generalmente además

soy más alto de día

que de noche
aunque alto no sea

(yo no sé por qué

mi madre hablaba siempre

de mi padre

como de un caballo

grande y silencioso

como un perro

o de un perro grande

y silencioso

como un caballo

la verdad es que mi padre

era tan alto

y encendido

que me era difícil mirarlo

y cuando lo miraba

me caía el sol en la garganta)

pero de nada sirve

de nada sirve escribir

siempre sobre sí mismo

o de lo que no se tiene

o se recuerda solamente

o se desea solamente

yo no tengo nada

nada repito

nada que ofreceros

nada bueno sin duda


ni nada malo tampoco

nada en la mirada

nada en la garganta

nada entre los brazos

nada en los bolsillos

ni en el pensamiento

sino mi corazón sonando alto alto

entre las nubes

como un cañonazo

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