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EL PODER DE LA PALABRA

El poder de la palabra o poder del lenguaje es aquel el cual toda persona debe
poseer o aprender si quiere concretar algo en un futuro ya que no basta con solo
imaginarlo sino también darlo a conocer o explicar por medio del lenguaje. La
palabra va con la actitud y dependiendo del nivel de coerción puede enamorar,
motivar o cambiar la idea de otra persona.

En numerosas ocasiones se oye el célebre dicho de que “una imagen vale más
que mil palabras”. Sin embargo, una palabra puede contener en sí misma un poder
enorme y, acompañado de más palabras, puede llegar a ser incluso demoledora. Pero
primero veamos que es la palabra y el poder en sí.

La palabra; proviene del latín parábola y expresa uno de los elementos más
imprescindibles en cualquier lenguaje; se trata de un fragmento funcional de una
expresión, delimitado por pausas y acentos. La combinación de las palabras y sus
significados permite formar frases u oraciones y la suma de las diferentes palabras en
una expresión determinada, dará como resultado un significado propio y específico.

La palabra es una técnica terapéutica donde según Freud (1890) resalta la


importancia de la cura por la palabra tanto para las perturbaciones anímicas como
corporales. Si bien es cierto que la palabra es un arma de doble filo como decía Freud
(1926) ya que la palabra puede dañar, pero lo importante es que puede actuar.

Las palabras tienen el poder de crear. El mejor ejemplo de esto lo podemos


apreciar en una amistad o una relación. Cualquier palabra fuera de lugar o que pueda
generar algún tipo de malentendido, quizás provoque la ruptura de ese vínculo. Su
capacidad de crear y de destruir también es aplicable a todos ya que hay palabras
vacias, palabras que mienten, que hieren, que logran cambios y hasta palabras que
enamoran.

Se dice en el psicoanálisis que el acto de hablar supone y da cuenta a un gran


Otro dándole un lugar en el mundo como sujeto, así como también nos posiciona en
un agujero el cual va a dar cuenta del deseo, pues estamos a expensas de que ese Otro
nos reconozca y nos devuelva en si la palabra misma. Dentro del psicoanálisis se
menciona que la palabra subtiende la castración y el deseo, pues hace notar que
somos seres en falta, y que mediante la misma tenemos la posibilidad de recordar
mediante la narración y enunciar, es decir producir un sentido, el mismo que es
necesario y mediante la escucha va a advenir un saber no sabido por así decir del
sujeto. Pues solo en la palabra el sujeto se puede advenir como tal.

El acto de hablar incorpora palabras disponibles y comunes dentro de una


sociedad con lo cual va dar cuenta de la lengua y de la captación del Otro, mediante
la cual los sujetos deben tomar una posición con la finalidad de conjugar su propio
ser, y la posición de devolución o retorno que va a recalcar la falta en ser. Por otro
lado podemos mencionar que la palabra va a revelar esa verdad singular del sujeto,
una elaboración en consecuencia con el deseo es decir, la palabra residirá en producir
un efecto de sentido al que refiere el deseo tanto del otro en el imaginario y en el
deseo del Otro en el simbólico (objeto de deseo). Menciona Lacan, «el lenguaje está
en el lugar del sentido, el bi-dubout del sentido, es el sentido sin sentido, a saber, el
sentido sexual» (Les non-dupes errent, 1973-1974, sesión del 20 de noviembre de
1973, inédito.

Si quieres algo, debes pedirlo, Aunque esto suene evidente o lógico,


muchas veces sucede todo lo contrario.

Nos dedicamos a quejarnos y a decir lo que no queremos, y es entonces


cuando nuestro cerebro se enfoca, precisamente en eso (en lo que no queremos) y
abandona cualquier opción de centrarse en lo que realmente deseamos, perdiendo así
muchos de los recursos que tenemos y podríamos utilizar para alcanzar nuestros
deseos. Así de simple. Neurológicamente, nuestro cerebro tiene unos mecanismos de
funcionamiento muy claros, por ejemplo, no entiende los mensajes en negativo.

El pensamiento va apoyado por la palabra y así como hemos sido


programados a pensar mal, hemos aprendido a hablar peor, se nos olvida el poder de
la palabra y la usamos sin ninguna conciencia. Con todo esto pensamos que todo
llegara fácilmente pero no!, no todo es solo decir palabras al aire (palabras vacias)
hay que esforzarse para conseguir aquello que se busca por medio de todos nuestras
virtudes y habilidades juntas.

Los pensamientos son energía, el poder de las palabras es aún más grande
porque son profecías autoproclamadas. Por eso, hay que aprender a hablar bien y a
poner atención en lo que decimos para empezar a practicar los decretos, afirmaciones
o líneas de poder.

Con el fin de mejorar nuestro poder de palabra este consejo ayudara; Hablar o
pensar positivo esto no quiere decir ser siempre optimista pero si tener confianza en ti
mismo, en una mente programada en negativo, la palabra “no” es convertida en el
inconsciente por un “sí”, es decir, al expresar “yo ya no me enfermo”, es igual a “yo
me enfermo todo el tiempo”. Debemos aprender a poner nuestra atención en lo que sí
quiero vivir. Cuidar el tiempo, dejar las preocupaciones atrás, nos dicen desde
pequeños que es bueno y que es malo y pasamos la vida entera preocupados por hacer
o decir algo indebido el único tiempo real es este instante por lo tanto, debemos
aprender a decretar en el aquí y en el ahora. El cambio comienza por uno mismo, y
hay que recordar que no a todos podemos convencer con una idea pero aun así
aprendemos de nuestros errores y mejoramos nuestro poder de palabra.

“Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas
no valen por una.”

–Francisco de Quevedo–

De nuestras palabras depende nuestro futuro, así que empecemos a cambiar nuestra
vida, cuidando las palabras que decimos y nuestra forma de hablar.