Вы находитесь на странице: 1из 2

EL DIÓXIDO DE CARBONO

El CO2 o dióxido de carbono es un gas incoloro, denso y poco reactivo. Forma parte de la
composición de la tropósfera (capa de la atmósfera más próxima a la Tierra) que debería de
estar en una proporción de 350 ppm. (partes por millón) pero está en mucho mas de 380ppm.
Su ciclo en la naturaleza está vinculado al del oxígeno.
A temperatura y presión normal, el dióxido de carbono es un gas incoloro, no inflamable.
Aunque en la atmósfera terrestre es mucho menos abundante que el nitrógeno y el oxígeno, el
dióxido de carbono es un ingrediente importante de ésta. Una molécula de dióxido de carbono
(CO2) está formada por un átomo de carbono y dos de oxígeno. El balance del dióxido de
carbono es sumamente complejo por las interacciones que existen entre la reserva
atmosférica de este gas, las plantas que lo consumen en el proceso de fotosíntesis y el
transferido desde la tropósfera a los océanos.
El aumento del contenido de dióxido de carbono que se esta experimentando actualmente es
el componente principal del cambio climático global, debemos de dejar de lanzar CO2 a la
atmósfera o el calentamiento de la tierra sera irreversible.
El co2 o dioxido de carbono, se utiliza como agente extintor eliminando el oxígeno para del
fuego en los incendios (lo llevan los extintores dentro).En la Industria Alimenticia, el co2 se
utiliza en bebidas carbonatadas para darles efervescencia. En agricultura como abono.
El efecto invernadero evita que una parte del calor recibido desde el sol deje la atmósfera y
vuelva al espacio. Esto calienta la superficie de la tierra en lo que se conoce como efecto
invernadero. Existe una cierta cantidad de gases de efecto de invernadero como el (CO2) en
la atmósfera que son absolutamente necesarios para calentar la Tierra, pero en la debida
proporción.
La mayoría de científicos serios y agencias gubernamentales, consideran que como
consecuencia del aumento de CO2 en la atmósfera se está produciendo el calentamiento
global, se derriten los polos, se refleja menos calor a la atmósfera y el mar absorve mas. Otros
gases que contribuyen al problema incluyen los clorofluorocarbonos (CFCs), el metano, los
óxidos nitrosos y el ozono.
Debemos controlar el CO2 en la atmósfera. Consecuencia de razonamientos precedentes
podemos afirmar que la contribución humana al calentamiento climático tiene lugar por
perturbación del balance energético que se mantiene de manera natural entre la radiación
solar, la superficie terrestre, la atmósfera y el espacio exterior. El aumento de los aerosoles en
la atmósfera y la modificación del albedo causadas por la actividad humana presentan efectos
claramente inferiores a los debidos al incremento de los gases de efecto invernadero en la
atmósfera, de los que el dióxido de carbono destaca por su mayor contribución. La mitigación
del calentamiento climático pasa en gran medida por el control del contenido de CO2 en la
atmósfera.
Como medidas y líneas de actuación para la reducción del contenido de CO2 en la atmósfera
como consecuencia de acuerdos internacionales, los países comprometidos han aplicado con
mejor o peor resultado, una sistemática lógica diseñada en tres fases:
1ª- reducción de la generación de dióxido de carbono;
2ª- reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera (simultánea y
consecuencia de la fase anterior) y
3ª- captura del dióxido de carbono presente en la atmósfera.
Se trata de un planteamiento similar al que cabría proponer para cada uno de los demás
gases de efecto invernadero: metano, monóxido de dinitrógeno (N2O) más frecuentemente
mencionado como óxido nitroso, el ozono troposférico y los gases halogenados derivados de
hidrocarburos saturados.
La generación de CO2 está principalmente relacionada con la combustión de materiales
fósiles en la producción de energía. El primer paso razonable por dar consiste en el aumento
de la eficiencia energética en todas las actividades, de manera que se requiera menor energía
para asegurar el desarrollo económico y el bienestar de las personas. Posteriormente, una
mejora en la eficiencia de los procesos de transformación energética y el empleo de fuentes
de energía no generadoras de CO2 deben conducir a una reducción de la producción global
de CO2.
En otra fase de actuación, es concebible una reducción de las emisiones por medio de la
captura y confinamiento del dióxido de carbono en el momento de su generación, evitando su
difusión a la atmósfera. El dióxido de carbono ya presente en la atmósfera es de hecho
capturado por diversos sumideros naturales, tal como la biomasa, con lo que resulta
concebible, como una tercera estrategia, la reducción de su concentración atmosférica
mediante un incremento de la capacidad de los sumideros, naturales o no.
Por lo que se refiere a la primera de las estrategias, es fundamental promover políticas de
ahorro y eficiencia energética que pueden contribuir a reducir sustancialmente el consumo de
energía. En cuanto a la segunda estrategia juega un papel relevante el desarrollo de las
energías renovables y por último debemos fomentar sistemas naturales que capturen el CO2,
de la atmósfera promoviendo la recuperación de bosques y desarrollando la tecnología
necesaria para la captura y almacenamiento del CO2 generado por la industria en formaciones
geológicas adecuadas.
Aún a riesgo de una simplificación, estamos convencidos de que la mitigación del
calentamiento climático no se logrará con una solución única; se irá consiguiendo mediante la
aplicación simultánea de múltiples medidas más o menos complejas.
Las emisiones de dióxido de carbono y de otros gases generadores del efecto invernadero en
la atmósfera derivadas de la actividad humana, están generando un aumento de la
concentración en la atmósfera que se predice podría provocar una elevación de la temperatura
global del planeta durante el presente siglo cercana a los 4ºC