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FERTILIDAD DE LOS SUELOS Y NUTRICION DE PLANTAS

La fertilidad del suelo. Sabemos que para crecer las plantas precisan agua y determinados
minerales. Los absorben del suelo por medio de sus raíces. Un suelo es fértil cuando tiene los
nutrientes necesarios, es decir, las sustancias indispensables para que las plantas se desarrollen
bien.

¿Qué es el suelo y de qué está compuesto?


El suelo está compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos
vegetales y animales, aire y agua. Es una capa delgada que se ha formado muy
lentamente, a través de los siglos, con la desintegración de las rocas superficiales por la
acción del agua, los cambios de temperatura y el viento.

¿Qué es la fertilidad de los suelos?


La Fertilidad de Suelo. Desde el punto de vista agrícola, un suelo fértil, es aquel que
puede proporcionar cantidades adecuadas de nutrientes para el crecimiento de las plantas.
Esto se traduce en mayor rendimiento y calidad del cultivo.

¿Qué es el suelo fértil?


Un suelo fértil es aquel que contiene los elementos nutritivos que las plantas necesitan
para su alimentación, estos alimentos los adquiere el suelo enriqueciéndolos con
materia orgánica. Un suelo pobre o carente de materia orgánica es un suelo estéril y por
lo tanto es improductivo.

Un suelo fértil es aquel que contiene los elementos nutritivos que las plantas necesitan
para su alimentación, estos alimentos los adquiere el suelo enriqueciéndolos con materia
orgánica.

Un suelo pobre o carente de materia orgánica es un suelo estéril y por lo tanto es


improductivo.

Acidez al-alcalinidad

En general las sustancias pueden ser acidos, alcalinas y neutros.


Químicamente sabemos que una sustancia es acida porque hace cambiar a rojo el papel
tornasol azul; sabemos que es alcalina o basica, porque hace cambiar a azul el papel
tornasol rojo. Sabemos también que una sustancia es neutra porque no hace cambiar
ninguno de los indicados.
Durante el proceso de humificación o sea de putrefacción del mantillo o materia orgánica
para convertirse en humus, intervienen las bacterias y los hongos en cuyo trabajo van
elaborando sustancias ácidas, por esto las tierras negras y polvorosas generalmente son
ácidas, pero para contrarrestar su acidez, los agricultores aplican cal, que en contacto con
el agua forman sustancias alcalinas.
En general los suelos ácidos son los menos productivos por su acidez se puede corregir
haciendo encalamiento.

P.H
La acidez del suelo mide la concentración en hidrogeniones (H+), en el suelo los
hidrogeniones están en la solución, pero también existen en el complejo de cambio

Salinidad del suelo

Es la consecuencia de la presencia de sales en el suelo, más solubles que el yeso. Por sus
propias características se encuentran tanto en la fase sólida como en la fase liquida por lo
que tiene una extraordinaria movilidad. La salinización natural del suelo es un fenómeno
asociado a condiciones climáticas de aridez y a la presencia de materiales originales ricos
en sales, como sucede con ciertas morgas y molasas. No obstante existe una salinidad
adquirida por el riego prolongado con aguas de elevado contenido salino, en suelos de
baja permeabilidad y bajo climas secos subhúmedos y más secos.
¿Qué es la fertilidad química?
La fertilidad química se refiere a la capacidad que tiene el suelo de proveer nutrientes
esenciales a los cultivos (aquellos que de faltar determinan reducciones en el
crecimiento y/o desarrollo del cultivo)

¿Qué es la fertilidad física?


Hoy hablaremos de la fertilidad física de los suelos. Podríamos definir fertilidad física
como la capacidad de un suelo para proporcionar a las plantas un medio que retenga y
facilite a las raíces agua y nutrientes, disponga de oxígeno, proporcione sostenimiento, y
permita un buen desarrollo a las raíces.

La fertilidad física de los suelos

Un suelo estructurado facilita la


exploración de las raíces y dispone de una gran porosidad. La materia orgánica y un
trabajo racional son aspectos claves.

Ahora que estamos preparando las parcelas de huerta y nuestros frutales comienzan a
despertar, iniciamos una serie de entradas sobre la fertilidad de los suelos y cómo
gestionar nuestros suelos para que sean sanos y productivos.

Ya hemos hablado en anteriores entradas de la importancia de las tres vertientes de la


fertilidad de un suelo. Nos referimos a la fertilidad física, la química y la biológica. Hoy
hablaremos de la fertilidad física de los suelos.

Podríamos definir fertilidad física como la capacidad de un suelo para proporcionar a las
plantas un medio que retenga y facilite a las raíces agua y nutrientes, disponga de oxígeno,
proporcione sostenimiento, y permita un buen desarrollo a las raíces.

¿Y cómo podemos preservar y / o aumentar la fertilidad física de nuestro suelo?

Para poder responder a esta pregunta, primero debemos aclarar dos conceptos que nos
permitirán entender cómo trabajar nuestro suelo. Estamos hablando de la textura y la
estructura.

La textura del suelo


La textura del suelo es la proporción de arenas, limos y arcillas presentes en un suelo
una vez eliminados todos los elementos superiores a 2 mm.
Así, las arenas son las partículas de tamaño mayor, seguido por limos y finalmente las
más pequeñas, de tamaño menor a 2 um son las arcillas.

Si en un suelo predominan las arenas diremos que es arenoso, si predominan las arcillas
lo denominamos arcilloso y si las proporciones son más o menos equilibradas hablamos
de un suelo franco.

A pesar de que con simples análisis en campo podemos estimar el tipo de textura de un
suelo (lo explicaremos en futuras entradas), generalmente se determina llevando
muestras a un laboratorio de análisis de suelos.

Como ideas básicas debemos saber:

Los suelos arenosos tienen poca capacidad de retención de agua y nutrientes, una buena
capacidad de infiltración y son de fácil trabajar. A no ser que dispongamos de un
sistema de fertirrigación, se deben enmendar con mucha materia orgánica para poderlos
cultivar.

Los suelos arcillosos son los que tienen más capacidad de retención de agua y
nutrientes, pero son pesados y difíciles de trabajar. Si no se trabajan de forma correcta,
pueden provocar asfixia radicular.

Los suelos francos (la mayoría de los agrícolas) son los más equilibrados, y en función
de la proporción de arenas o arcillas, tendrán más o menos propiedades de las descritas
anteriormente para cada tipo de suelos.

Pues bien, explicado esto, la idea más importante que debemos retener es quela textura
es inherente a un suelo, y no la podemos cambiar, pero debemos conocerlo para
trabajar de forma coherente en todos los aspectos agronómicos (fertilización, riego,
trabajo del suelo etc ...)
Un ejemplo: Como hemos dicho, los suelos arcillosos tienen poca capacidad de
infiltración y debemos tener presente al seleccionar el tipo de goteros del sistema de
riego localizado. Si superamos los l / h que es capaz de infiltrar, el agua correrá y
desplazará el bulbo húmedo lejos de donde lo queremos.
Un agregado se deshace en agregados más pequeños sólo presionarlo, sin esfuerzo ..

La estructura del suelo

Las partículas orgánicas y minerales se pueden agrupar de forma natural dando lugar a
lo que se denominan agregados. (Atención, de forma natural. Los terrones no son
agregados, ya que provienen de la acción mecánica al trabajar el suelo).
Los agregados están llenos de poros que contienen agua y aire. Se forman en base a las
partículas más grandes (arenas y limos) unidas por materiales de unión, que son las
arcillas y sobre todo la materia orgánica. La materia orgánica es un auténtico
"pegamento" para la formación de agregados. Por eso siempre repetimos que la materia
orgánica mejora nuestros suelos.
Así, un suelo estructurado es menos denso, más poroso, facilita el trabajo de las raíces y
los microorganismos, permite una mayor retención e infiltración de agua, se trabaja
mejor y es más resistente a la erosión. Y todo junto hace que sea mucho más fértil.
Y así como hemos dicho que con la textura tenemos poco que hacer, con la
estructura casi todo depende de nosotros!

Como preservar y mejorar la estructura

Lo primero de todo para tener un suelo estructurado es procurar mantener unos niveles
adecuados de materia orgánica, haciendo enmiendas cuando sea necesario, reponiendo
la que podemos ir perdiendo en los sucesivos cultivos e incorporando los restos de
cultivo al suelo. (Nada de quemar!)
La otra gran herramienta es cómo trabajamos el suelo. Cada vez que trabajamos un
suelo lo estamos desestructurando de una manera u otra (Recordemos que la estructura
es un proceso natural).

La introducción de la mecanización de los cultivos nos llevó a un uso excesivo del


trabajo del suelo que se ha demostrado nefasto para la calidad y productividad de los
suelos, además de un consumo de combustible inútil.
Cada vez se tiende a trabajar menos el suelo, hasta el punto de que hay técnicas que
utilizan el "no trabajo". Sin embargo, siguiendo unos consejos básicos se pueden evitar
muchos de los efectos perjudiciales del trabajo del suelo, manteniendo los beneficiosos.

Un suelo desestructurado por trabajo excesivo y falta de materia orgánica. No confundir


los terrones, en este caso duros y cementados, con los agregados.
 Debemos trabajar el suelo en un punto óptimo de humedad. NUNCA trabajar un
suelo demasiado húmedo. Lo que estamos haciendo es mortero de arcilla, y los
efectos negativos pueden ser difíciles de revertir. Tampoco un suelo demasiado
seco, (cuando hace mucho polvo), ya que estamos pulverizando los agregados.
 Intentar usar aperos de corte (cultivadores, vibrocultor, subsoladores) y nunca los
que voltean el suelo (vertederas) antes de que los rotativos (rotovator o fresas)
 Trabajar el suelo cuando se haga por algún motivo. Olvidémonos de lo de "tener
el campo limpio" a base de trabajarlo porque queda mejor estéticamente.
 Incorporar en las rotaciones abonos verdes de gran biomasa radicular.
 No dejar campos desnudos demasiado tiempo. Si podemos hacemos abonos
verdes. Si no, dejamos crecer las hierbas y las vamos segando antes de granar.

Olvidémonos de la idea de que una parcela de tierra extremadamente fina es lo mejor para
nuestras plantas. Y si no, esperemos que llueva un poco y veremos como se endurece.
Trabajando a baja velocidad no rompemos los agregados, y seguro que salvaremos la
mayoría de los gusanos de tierra, grandes aliados en la tarea de mantener la estructura de
nuestros campos.

¿Qué es un suelo infértil?


Tierra infértil. Tierras carentes de nutrientes por la falta de cultivos, exigidas por el
avance sojero, castigadas por la saturación de agua. Una suerte de cansancio que traduce
la metáfora del ánimo general: tierras infértiles, productores impotentes.

¿Cuáles son las características de los suelos?


CARACTERISTICAS DEL SUELO: Los suelos se diferencian por sus propiedades
físicas, químicas y biológicas. Propiedades físicas -textura: determinada por la
proporción de partículas minerales de diverso tamaño presentes en el suelo. -Estructura:
es la forma en que las partículas se juntan para formar agregados

¿Qué quiere decir que un suelo es esteril?


SUELOS ESTÉRILES: son suelos muy pobres en sales minerales, no contienen
humus, son muy pedregosos no tienen la capacidad. de retener agua. No son aptos para
la agricultura, pero pueden crecer algunas especies vegetales resistentes a estas
condiciones.
¿Cuáles son las diferentes clases de suelo?
Hay básicamente cinco tipos de suelos que son los que los jardineros y agricultores
trabajan. Los cinco tipos son en realidad la combinación de tres tipos de partículas de
roca erosionada que componen el suelo, son el limo, la arena y la arcilla.
¿Cuáles son las propiedades de los suelos?

1. PROPIEDADES FÍSICAS DEL SUELO. ... La proporción de los componentes


determina una serie de propiedades que se conocen como propiedades físicas o
mecánicas del suelo: textura, estructura, color, permeabilidad, porosidad, drenaje,
consistencia, profundidad efectiva.

¿Qué es la densidad real del suelo?

La densidad real es el peso de las partículas sólidas del suelo, relacionado con el
volumen que ocupan, sin tener en cuenta su organización en el suelo. Se define como la
relación que existe entre el peso seco ( 105º C) de una muestra de suelo, y el volumen
que esa muestra ocupaba en el suelo.

¿Qué es la porosidad de los suelos?

Como consecuencia de la textura y estructura del suelo tenemos su porosidad, es decir


su sistema de espacios vacíos o de poros. Los poros en el suelo se distinguen en:
macroscópicos y microscópicos.