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Cómo reconocer las revelaciones personales

Objetivo

Enseñar a los miembros de la clase la mejor forma de entender, recibir y responder a las
revelaciones personales.

Preparación

1. Con espíritu de oración estudie Doctrina y Convenios 6:14–15; 9:7–9; Artículo de Fe Nº 9.

2. Familiarícese con las siguientes Escrituras que describen diferentes maneras en que podemos
recibir revelaciones: Génesis 41:1–36; Lucas 1:26–38; 1 Nefi 4:1–18; 8; 16:10; Doctrina y
Convenios 6:22–23; Moisés 1:8; José Smith— Historia 1:30, 33, 59, 62.

La revelación es la forma en que Dios se comunica con Sus hijos

Actividad

Escriba en la pizarra la letra R y pregunte a la clase qué palabra relacionada con el Evangelio
comienza con esa letra. Si no mencionan enseguida la palabra Revelación, vaya agregando una
letra a la vez hasta que la digan.

Análisis

• ¿Qué es revelación? (La forma en que Dios se comunica con Sus hijos en la tierra.)

Ayude a los miembros de la clase a encontrar la referencia “Revelación” en la Guía para el


estudio de las Escrituras (página 177). Pida a uno de ellos que lea en voz alta la siguiente parte
de esa sección y sugiera que todos la marquen en sus libros canónicos. “La revelación se recibe
mediante la luz de Cristo y el Espíritu Santo, y también por medio de inspiración, visiones, sueños
o mediante la visita de ángeles. La revelación brinda la guía que puede conducir a los fieles a la
salvación eterna en el reino celestial”.

• Algunas iglesias creen que la revelación ha sido suspendida y que Dios ya no se comunica con
Sus hijos en la tierra. ¿Por qué es importante saber que la revelación divina aún continúa en
nuestros días?

Todo miembro digno de la Iglesia tiene el derecho de recibir revelaciones personales

Cita y análisis

• ¿Quiénes pueden recibir revelaciones? (Quizás desee usted escribir en la pizarra las respuestas
de los miembros de la clase.)
Pida a un miembro de la clase que lea la siguiente cita del élder Boyd K. Packer:

“La revelación no está limitada al Profeta, sino que las Autoridades Generales también la comparten.

“…Los padres también pueden recibir inspiración, o sea la revelación que los ayudará a guiar a
su familia…Y naturalmente, cada uno de nosotros, si vive dignamente, puede ser recipiente de
comunicaciones espirituales para su propia guía personal” (véase Liahona, diciembre de 1974,
pág. 34).

Explique a la clase que todo miembro digno de la Iglesia tiene el derecho de recibir revelaciones,
pero que cada uno de nosotros las recibe en base a nuestras responsabilidades y mayordomía.

• ¿Quién tiene el derecho de recibir revelaciones para toda la Iglesia? (El profeta.)

• ¿Quién para todo el barrio? (El obispo.)

• ¿Quién para la Primaria del barrio? (La presidenta de la Primaria del barrio.)

• ¿Quién para su familia? (Los padres de la familia.)

• ¿Quién para cada uno de ustedes? (Cada uno de ustedes.)

Recalque a los miembros de la clase que cada uno de ellos, si está tratando de vivir dignamente,
tiene el derecho y el privilegio de recibir revelaciones personales.

Las revelaciones pueden manifestarse de muchas formas diferentes

Análisis en la pizarra

Explique a la clase que las revelaciones de Dios pueden efectuarse de varias maneras.

• ¿Cuáles son algunos medios que Dios emplea para comunicarse con Sus hijos?

Anote en la pizarra las respuestas de la clase. A medida que vayan mencionando los diferentes
medios, pregúnteles si recuerdan alguna ocasión en las Escrituras o en la historia de la Iglesia en
que tal o cual medio fue empleado para una revelación. (Dedique sólo unos minutos a este
análisis.)

Las respuestas podrían incluir:

1. Mensajeros celestiales (la aparición de Moroni a José Smith; la aparición del ángel Gabriel a
María, la madre de Jesús).

2. Visiones y sueños (la visión de Moisés en cuanto a la creación de la tierra; el sueño de Lehi; la
interpretación del sueño de Faraón por José en Egipto; el sueño de Brigham Young en cuanto a
José Smith, según se estudió en la lección 14).

3. Instrumentos sagrados (el empleo de la Liahona por Lehi para orientarse; el uso del Urim y
Tummim por José Smith para traducir el Libro de Mormón).

4. Inspiración (como cuando Oliver Cowdery recibió paz y un testimonio por medio del Espíritu
Santo; cuando Nefi determinó cómo había de obtener las planchas de bronce de Labán).

• ¿Cuál es el medio de revelación que probablemente la mayoría de los miembros de la Iglesia


habrán de experimentar? (La inspiración.)

Presentación por el maestro

Haga recordar a los miembros de la clase que la inspiración proviene del Espíritu Santo y que
puede recibirse a través de sentimientos, pensamientos o palabras. Repase con ellos en la
lección 14 las formas en que el Espíritu Santo puede inspirarnos (véase págs. 85–86).

Explique también que podemos recibir la revelación personal por medio de las Escrituras o de
otra persona. El Espíritu Santo podría impulsarnos a leer un determinado versículo de las
Escrituras o inspirar a uno de nuestros padres, maestros o líderes de la Iglesia para que nos diga
lo que necesitamos escuchar. (Por ejemplo, cuando José Smith necesitaba saber a qué iglesia
debía unirse, fue inspirado a orar al leer Santiago 1:5 en la Biblia.) Las bendiciones del sacerdocio
pueden también ser fuentes inapreciables de revelaciones personales.

Nota para el maestro: Muchos miembros de la clase han recibido y reconocido la inspiración del
Espíritu Santo. Algunos, sin embargo, podrían no haberla recibido o reconocido como tal. Según
sea conveniente, exhorte a aquellos que estén familiarizados con los impulsos del Espíritu Santo
a que compartan sus experiencias con el resto de la clase.

Sería interesante advertir a los miembros de la clase que Satanás trata de imitar las sugerencias
del Espíritu Santo. Véase la tercera actividad complementaria a fin de obtener información que
les convendría emplear para que distingan una genuina revelación personal de los falsos
consejos de Satanás.
Relatos y análisis

Relate con sus propias palabras las siguientes historias. Analice entonces con la clase cómo
recibió la persona en cada historia su revelación personal mediante inspiración.

Relato 1

En 1921, el élder David O. McKay (quien más tarde llegó a ser el noveno Presidente de la Iglesia)
y el élder Hugh J. Cannon visitaron las misiones de todo el mundo. Encontrándose en Hawai,
fueron al volcán Kilauea, el más grande de los volcanes activos del mundo, con algunos
misioneros. En el interior del mismo, descubrieron un balcón natural y el élder McKay y varios
misioneros bajaron hasta allí. En aquel balcón no les afectaba el viento frío de afuera y pudieron
contemplar un maravilloso panorama. Al cabo de unos minutos, el élder McKay dijo: “Hermanos,
tengo la impresión de que debemos salir de aquí”. Casi inmediatamente después de escalar
todos hasta la boca del volcán, el balcón donde habían permanecido se desmoronó y cayó en la
lava hirviente de abajo. (Véase Cherised Experiences from the Writings of President David O.
McKay, compilación por Claire Middlemiss, edición revisada [1976], págs. 51–53.)

Relato 2

Un joven élder de la Iglesia que prestaba servicio militar se hallaba en Australia durante la
Segunda Guerra Mundial. Allí conoció a una familia que vivía en una granja cercana y pasaba
gran parte de su tiempo con ella en sus días libres. Los miembros de esa familia se interesaron
en el Evangelio y procuraron saber más al respecto. En su adolescencia, el élder había asistido
al seminario, a las reuniones del sacerdocio y a las clases de la Iglesia, pero no se sentía
capacitado como para enseñarle el Evangelio a esa familia. No obstante, decidió hacer todo lo
posible y en oración le pidió ayuda al Señor. Tiempo después comentó que durante ese esfuerzo
misional citó muchos pasajes de las Escrituras que antes había olvidado.

Relato 3

Cuando nació, Ana era tan pequeñita que el anillo de casamiento de su madre le habría cabido
en la muñeca. Al fallecer, su madre le dejó a la hija ese anillo como recuerdo. Cierto día, al
terminar de limpiar la casa, Ana se dio cuenta de que había perdido el anillo. Buscó
afanosamente tratando de encontrarlo, pero no lo consiguió. Entonces se arrodilló y le pidió
ayuda a nuestro Padre Celestial. Luego sintió el impulso de buscarlo en su dormitorio. Buscó allí
por todas partes pero le fue imposible encontrarlo. Con gran desaliento fue a otro cuarto pero
sintió nuevamente el impulso de volver al dormitorio y al entrar allí vio el anillo debajo de la
cama.
Todos podemos pedir revelaciones personales

Análisis de pasajes de las Escrituras

Explique a los miembros de la clase que a veces recibimos inspiración o revelaciones en forma
simple, tal como la que experimentó el élder McKay en el relato anterior. Pero debemos pedir
con mayor frecuencia la revelación que necesitamos, como lo hicieron las personas
mencionadas en los otros dos relatos

• ¿Cómo pidieron Ana y el joven élder en el servicio militar una revelación personal? (Mediante
la oración.)

Señale que cuando José Smith y Oliver Cowdery se hallaban abocados a la tarea de traducir el
Libro de Mormón, el Señor le enseñó a Oliver lo que debía hacer para recibir la revelación
necesaria para poder traducir. Todos podemos emplear el mismo método cuando procuramos
recibir revelaciones personales.

Lea con los miembros de la clase Doctrina y Convenios 9:7–9 y analice los pasos necesarios para
recibir revelaciones que dichos versículos mencionan. Explíqueles que debemos preguntarle a
nuestro Padre Celestial si una decisión es correcta en vez de pedirle que Él tome una decisión
por nosotros.

Destaque el hecho de que no todos recibiremos nuestra inspiración precisamente del mismo
modo en que la recibió Oliver Cowdery. Podemos quizás tener un sentimiento de paz en lugar
de una ardiente impresión en el pecho, o quizás nos sintamos incómodos en cuanto a una mala
decisión en vez de olvidarnos de ella.

Análisis en la pizarra

• ¿Cuáles son algunas situaciones específicas en que personas de la edad de ustedes desearían
procurar una revelación personal? (Si lo considerase apropiado, podría substituir la primera
actividad complementaria con este análisis en la pizarra.)

Escriba en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase. Dichas respuestas podrían incluir
éstas:

Resistir tentaciones.

Entender las Escrituras.


Soportar enfermedades y problemas.

Superar el desaliento.

Mantener la seguridad personal.

Escoger amigos.

Recibir un testimonio.

Prepararse para cumplir una misión.

Cumplir llamamientos en la Iglesia.

Relacionarse bien con miembros de la familia.

Cita

Pida a un miembro de la clase que lea la siguiente declaración del presidente Lorenzo Snow,
quinto Presidente de la Iglesia:

“El Espíritu de Dios…revelará a [la gente], aun en las cosas más elementales, lo que debe hacer
mediante sugerencias. Debemos tratar de conocer la naturaleza de este espíritu a fin de poder
comprender Sus sugerencias y entonces podremos hacer siempre lo correcto. Tal es el privilegio
de todo Santo de los Últimos Días. Sabemos que tenemos el derecho de obtener las
manifestaciones del espíritu todos los días de nuestras vidas” (en Conference Report, abril de
1899, pág. 52).

Haga recordar a los miembros de la clase que pueden procurar la guía del Señor con respecto a
cualquier cosa que necesiten.

Tenemos que actuar en base a las revelaciones que recibimos

Relatos y análisis

Explique a los miembros de la clase que una vez que recibimos una revelación o inspiración
acerca de algo que necesitamos hacer, debemos proceder debidamente. Lea o pida a algunos
de los alumnos que lean los siguientes relatos y analicen lo que podría haber sucedido si las
personas mencionadas en ellos no hubiesen respondido a las inspiraciones que recibieron.

Relato 1

“Nos encontrábamos andando a caballo en la granja de mi tío y mi papá nos dijo que mi hermano
y mi hermana menores y yo podíamos ir hasta el campo donde mi tío se hallaba trabajando.
Apenas comenzamos a salir, mis hermanos decidieron que no querían ir. Yo continué a través
del campo y me pareció escuchar una voz que me decía, ‘Vuélvete’. Al principio seguí
cabalgando, pero la voz se escuchó de nuevo. Era una voz muy queda. Detuve mi caballo, que
justo en ese instante vio una enorme serpiente; de inmediato el animal comenzó a retroceder.
Entonces lo calmé y le hice dar vuelta. Me di cuenta de que, si hubiese continuado galopando,
el esquivar la serpiente me habría arrojado al suelo y me habría lastimado”.

• ¿Qué habría sucedido si esta persona hubiese ignorado la voz queda que le decía “Vuélvete”?

Relato 2

“Yo me encontraba con algunas amigas. Una de las muchachas no era miembro de la Iglesia y se
me ocurrió que debía hablarle acerca de lo que creemos en nuestra Iglesia, pero el solo pensar
en eso me atemorizó un poco. Pensé que no podría hacerlo, pero algo pareció decirme, ‘Sí, tú
puedes. Hazlo’. Le dije entonces que quería hablarle en cuanto a mi Iglesia y ella me contestó:
‘Muy bien, te escucho’. Lo hice y no sentí temor alguno. Ella comenzó a hacerme preguntas y
todas las demás muchachas en el grupo también le hablaron al respecto. Hablamos durante
largo tiempo y yo me sentí contenta de haber recibido el valor para preguntarle si quería
escucharme”.

• ¿Qué podría haber sucedido si esta jovencita no hubiese respondido positivamente a la


inspiración de hablarle a su amiga acerca de la Iglesia?

Sugiera a los miembros de la clase que, en este caso, la joven podría no haberse perjudicado si
hubiese ignorado su inspiración, pero su amiga no habría tenido la oportunidad de conocer la
Iglesia en esos momentos. Indique también que si no actuamos en base a la inspiración que
recibimos, será más difícil que recibamos inspiración la próxima vez que la necesitemos. Cuanto
más procuramos y actuamos en base a revelaciones personales, más en armonía estaremos para
recibirlas.

Aliente a los miembros de la clase para que procuren humildemente recibir revelaciones
personales cuando necesiten una guía en su vida.
Actividades complementarias

Quizás podría emplear una o varias de estas actividades durante la lección.

1. Escriba en distintos trozos de papel algunas situaciones en las que los miembros de la clase
podrían necesitar una revelación personal (prepare por lo menos un trozo de papel para cada
miembro de la clase). Ponga estos papeles en un recipiente o canasto y llévelos a la clase. Lleve
asimismo una botella vacía de cuello angosto, como ser una botella de bebida gaseosa.

Disponga que los miembros de la clase coloquen sus sillas formando un círculo. Coloque en el
suelo la botella acostada en medio del círculo y hágala girar. Cuando la botella se detenga, el
miembro de la clase hacia el cual apunta el cuello de la botella escoge un trozo de papel y relata
cómo la revelación personal podría ayudarle si él o ella se encontrara en tal situación.

Cuando haya terminado de hacerlo, esa persona hace girar entonces la botella para que otro
miembro de la clase tome su turno y haga lo mismo (si el cuello de la botella apunta hacia una
persona que ya ha tomado su turno, hágala girar nuevamente).

Situaciones posibles:

Usted siente la tentación de usar drogas perjudiciales. Su madre está enferma de cáncer. Usted
no tiene amigos íntimos. Usted siente que no tiene un testimonio. Su padre ha perdido su
empleo. Usted desea comprender mejor las Escrituras. Usted desea saber cómo empezar a
prepararse para cumplir una misión. Usted no se lleva bien con su hermano o hermana mayor.

3. Explique a los miembros de la clase que a veces Satanás puede hacernos experimentar
sentimientos fuertes que podríamos confundir con una revelación de Dios. El élder Boyd K.
Packer, Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles, nos enseña cómo podemos
reconocer un sentimiento inspirado por Satanás. Pida a un miembro de la clase que lea la
siguiente declaración del presidente Packer:

“Puede haber revelaciones falsas, apremios del diablo…Durante toda su vida, de una manera u
otra, el adversario tratará de descarriarlos…Si alguna vez reciben la impresión de hacer algo que
los haga sentirse incómodos, algo que ustedes sepan en su interior que es indebido y contrario
a los principios de rectitud, ¡no le presten atención!” (“Revelación personal: el don, la prueba y
la promesa”, Liahona, enero de 1995, pág. 71; cursiva original).

Quizás desee usted señalar a la clase que, en una circunstancia tal, el sentimiento de
intranquilidad es, en realidad, una revelación. Esta intranquilidad constituye la admonición del
Espíritu Santo de que lo que estamos considerando es erróneo.

Haga notar a los miembros de la clase que Dios nunca les dará revelación alguna que contradiga
lo que ya ha sido revelado en las Escrituras.
USTED SIENTE LA TENTACIÓN DE USAR DROGAS PERJUDICIALES.

SU MADRE ESTÁ ENFERMA DE CÁNCER.

USTED NO TIENE AMIGOS ÍNTIMOS.

USTED SIENTE QUE NO TIENE UN TESTIMONIO.

SU PADRE HA PERDIDO SU EMPLEO.

USTED DESEA COMPRENDER MEJOR LAS ESCRITURAS.

USTED DESEA SABER CÓMO EMPEZAR A PREPARARSE PARA CUMPLIR UNA MISIÓN.

USTED NO SE LLEVA BIEN CON SU HERMANO O HERMANA MAYOR.

Declaración del presidente Packer:

“Puede haber revelaciones falsas, apremios del diablo…Durante toda su vida, de una manera u
otra, el adversario tratará de descarriarlos…Si alguna vez reciben la impresión de hacer algo
que los haga sentirse incómodos, algo que ustedes sepan en su interior que es indebido y
contrario a los principios de rectitud, ¡no le presten atención!” (“Revelación personal: el don, la
prueba y la promesa”, Liahona, enero de 1995, pág. 71; cursiva original).