Вы находитесь на странице: 1из 3

LOS SONIDOS DEL SILENCIO – EDWARD T. HALL Y MILDRED R.

HALL

Los lenguajes silenciosos de las culturas son más dificiles de aprendr que sus lenguajes
hablados.

El poder sutil de la comunicación no verbal: la primera forma de comunicación que se aprende


es el único lenguaje usado a lo largo de la mayor parte de la historia de la humanidad (en
términos evolutivos la comunicación vocal es reciente). Usamos a diario el lenguaje preverbal,
consciente e inconscientemente, para decir a otras cómo nos sentimos en relación con ellas y
con nosotras mismas. Incluye: postura, gestos, expresiones faciales, vestimenta, modo de
caminar, manejo del tiempo, del espacio y de los objetos. Todas las personas se comunican
simultaneamente en varios niveles diferentes pero frecuentemente sólo son conscientes del
diálogo verbal, no ven que están respondiendo a mensajes no verbales.

Los sistemas de comunicación no verbal están mucho menos sujetos al engaño premeditado
que los sistemas verbales: congruencia o falta de entre las palabras y el comportamiento.

No nos percatamos de la dependencia del movimiento del cuerpo para la conversación o de las
reglas ocultas del modo de escuchar, pero todos sabemos si la persona con la que
conversamos está sintonizando o no (gestos de atención o de querer finalizar la conversación).

Hablar y escuchar están intrincadamente entremezcladas, no podemos hacer una sin la otra.
En toda conversación el oyente refuerza permanentemente al hablante de forma positiva o
negativa, puede hasta guiar la conversación sin saberlo, con los gestos.

El lenguaje de los ojos es sutil y complejo: diferencias entre hombres y mujeres, diferencias
culturales de clase, generacionales, regionales, étnicas y nacionales. La mayor parte de
personas desvía los ojos ante cualquiera que use los suyos de forma inhabitual (les hace
sentirse demasiado conscientes de sí mismas).

Analizando el volumen de datos existente se sacan tres formas de uso de la vista para
comunicar:
1. Dominio vs. Sumisión
2. Implicación vs. Desapego
3. Actitud positiva vs. Negativa
Además existen tres niveles de consciencia y control:
1. uso consicente de los ojos para comunicarse
2. Amplia categoría de conuctas aprendidas pero inconscientes que gobiernan cuándo y a
dónde dirigir los ojos
3. Las respuestas del ojo por sí mismo, fuera de la consciencia y del control.

El ojo se distingue del resto de órganos porque es una prolongación del cerebro. Los árabes del
Oriente Medio conocen el reflejo pupilar inconsciente y el ángulo ocular, aunque la mayoría de
ellos no se dan cuenta de su propio conocimiento. El primero en realizar estudios sistemáticos
sobre el reflejo pupilar fue Eckhard Hess, psicólogo de la Universidad de Chicago (que las
pupilas se abran con velocidad envía un mensaje, por ejemplo el amor). No existen datos
científicos que expliquen el brillo del ojo, pero todos lo reconocemos al verlo.

La conducta ocular sigue un conjunto definido de reglas que varían según el lugar, las
necesidades y sentimientos de las personas y su procedencia étnica.

Otras diferencias según el origen étnico son el sentido territorial y el manejo del espacio.
Gracias a la investigación sabemos que todos llevamos a nuestro al rededor una burbuja de
espacio invisible que se contrae o se ensancha dependiendo de factores como el estado
emocional, el tipo de actividad del momento, la procedencia cultural, etc. Es un territorio
portatil que defendemos de intrusos. Las personas son muy sensibles a intrusiones:
reaccionamos con señales corporales. Todo el mundo trata de ajustar el espacio que le rodea
de forma que le resulte cómodo, la mayoría de veces de manera inconsciente.
Las emociones tienen un efecto irecto sobre el tamaño del territorio de una persona: cuando
estás enfadada o bajo estrés la burbuja se expande y se requiere más espacio. Psiquiatra
Kindel: diferencias en las "zonas amortiguadoras" del cuerpo entre reclusos violentos y no
violentos de la misma prisión. Aparentemente, las personas bajo estrés experimentan la
presencia de las demás como mayor y más cercana de lo que realmente es. Esquizofrénicos,
personas que viven en áreas urbanas sobrecongestionadas (aunque existan pocos estudios)...
El estrés es acumulativo.

En lugares públicos muy concurridos nuestro cuerpo reacciona (tensamos músculos)


comunicando a las demás el deseo de no invadir nuestro espacio y de que no nos toquen,
evitamos contacto ocular... efecto final de haber "desconectado". La mayoría de
norteamericanos blancos de clase media usan cuatro distancias principales en sus actividades
y relaciones sociales:
1. Distancia íntima (contacto físico directo entre 3-8 cm de distancia, actividades privadas)
2. Distancia personal (50-60 cm, distancia entre una pareja en público – si otra mujer
entra en esa zona la esposa se incomoda WTF)
3. Distancia social (de 120 cm a 2 m tratos de negocios, intercambios con empleados,
personas que trabajan juntas, conversación en encuentros sociales... efecto dominante,
de formalidad)
4. Distancia pública (profesores en el aula, oradores en reunión pública, ante figuras
importantes...)

El tacto también es importante en la continua corriente de comunicación entre seres humanos.


En un esfuerzo por romper las barreras entre personas se ha producido un resurgimiento de
las actividades de grupos de encuentro donde se anima a gente desconocida a tocarse: las
reglas para no tocarse son transgredidas con la aprobación del grupo y se pierden
gradualmente algunas inhibiciones.

Aunque no seamos conscientes, percibimos el espacio y establecemos las distancias mediante


el conjunto de sentidos, no sólo la visión: espacio auditivo (oidos), espacio termal (piel),
espacio kinestético (músculos) y espacio olfatorio (nariz). La cultura determina cómo están
programados estos sentidos, qué información sensorial tiene mayor o menor rango.

Donde hay gran distancia cultural entre dos personas son esperables problemas derivados de
las diferencias en su comportamiento y sus expectativas. ¿Por qué hemos desarrollado todos
estos modos de comunicar mensajes sin palabras? Tal vez porque no nos gusta verbalizar
cierta clase de mensajes. La manera en que se maneja el espacio en el trato con las demás es
un indicador obvio y sensible de lo que siente hacia ellas. Lo que parece próximo a alguien que
pertenezca al entorno norteeuropeo puede ser neutral o distante para alguien de herencia
italiana.

¿Cómo aprenden los individuos el lenguaje del cuerpo? Igual que se aprende el hablado,
observando e imitando mientras crecen a quienes les rodean. Aprenden las señales de género
adecuadas a su sexo imitando a sus madres o mujeres adultas (niñas) o padres o hombres
adultos (niños). Los patrones de conducta corporal regionales, étnicos y de clase también se
aprenden en la infancia y persisten durante toda la vida.

Los patrones de conducta corporal masculina y femenina varían de una cultura a otra. El
movimiento de las piernas indica sexo, estatus y personalidad, si alguien está o no cómoda, si
muestra respeto o desprecio respecto a otra persona... El modo de caminar indica estatus,
respeto, estado de ánimo y extracción étnica o cultural. En todo el mundo las personas no sólo
caminan según su propia característica sino que tienen formas de caminar que comunican la
naturaleza de su relación con lo que estén haciendo.

La idea de que la gente comunica con sus gestos, expresiones faciales, postura y forma de
andar no es nueva, pero sólo recientemente los científicos han comenzado a hacer
observaciones sistemáticas de los movimientos del cuerpo (Birdwhistell y la kinesia).

La lectura correcta del comportamiento entre blancos y negros se ve complicada por el hehco
de que ambos grupos están compuestos por individuos de dos clases: unos tratan de
acomodarse mientras que otros convierten el no hacerlo en una cuestión de orgullo.

Una vez analizados, los sistemas de comunicación no verbal pueden enseñarse como una
lengua extranjera. Sin dicho adiestramiento, responemos a las comunicaciones no verbales en
términos de nuestra propia cultura, leemos la conducta de las demás como si se tratase de la
nuestra y en consecuencia la malinterpretamos.

El lenguaje de la conducta es extremadamente complejo, la mayoría de nosotras controla un


subsistema cultural (que refleja nuestro sexo, clase, generación y región geográfica dentro del
país). A causa de esta complejidad, los esfuerzos por aislar unidades mínimas de comunicación
no verbal y generalizar a partir de ellas son vanos: no se llega a ser una experta en el
comportamiento de la gente a base de observarla en los cócteles. El lenguaje del cuerpo no es
independiente de la persona.

Lejos de ser una forma de comunicación superficial conscientemente manipulable, los sistemas
de comunicación no verbal están imbricados en la construcción de la personalidad y de la
sociedad en sí misma. Forman la trama de las interacciones cotidianas con los otras, afectan al
modo de expresarnos y experimentarnos a nosotras mismas en tanto mujeres y hombres.

La comunicación no verbal transmite a las miembras del grupo qué clase de persona eres,
cómo te sientes en relación con las demás, cómo encajarás en una tarea de grupo, si estás
segura de tí o ansiosa, en qué medida te sientes cómoda con los estándares de tu propia
cultura y otros sentimientos significativos sobre el yo, incluido el estado mental. Es dificil
aceptar la realidad del sistema conductual de los demás y nadie llegará a conocer en su
totalidad la importancia de cada señal no verbal, pero en la medida en que cada cual se haga
consciente del poder de tales señales, la diversidad de esta sociedad puede ser una fuente de
fuerza en lugar de división.