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Universidad Católica del Uruguay

Facultad de Psicología

Trastornos alimentarios: un enfoque desde la


psicología analítica sobre la anorexia y bulimia
nerviosas

Memoria de Grado presentada para obtener el Grado de Licenciado


en Psicología por:

Adriana Fornari Bucksath

Tutor: Psic. Pablo Gelsi

Julio 2009

Montevideo - Uruguay
RESUMEN

El presente trabajo tiene como objetivo lograr una comprensión desde

una perspectiva simbólico-arquetípica de los trastornos de alimentación:

Anorexia y Bulimia Nerviosas. Para dicho objetivo se ofrece una propuesta que

intenta articular el mito Deméter - Koré – Perséfone, ciertos conceptos de la

psicología analítica, y la exposición de los enfoques de diversos autores como

forma de explicar el fenómeno.

En función de la revisión bibliográfica llevada a cabo y de la

profundización de los conceptos relevantes trabajados a luz de la corriente

analítica se desprenden determinadas consideraciones: los individuos que

padecen Anorexia y/o Bulimia Nerviosas presentarían una complicación en el

proceso de individuación; la misma estaría provocada por múltiples factores

entre los cuales cobran especial importancia el vínculo primario y el complejo

materno. Como consecuencia de esto, se evidenciaría una dificultad para

alcanzar la autonomía y lograr la aceptación de los riesgos que el crecimiento

conlleva.

Palabras claves: Anorexia, Bulimia, Psicología Analítica, Mitología

III
Cualquier lugar abandonado por el amor,

es luego ocupado capciosamente por el poder.

C .G. Jung, 1958

IV
AGRADECIMIENTOS

A mi familia: Bosco, Lizzie y Rafael por el amor brindado, paciencia

infinita y apoyo incondicional. Por ayudarme a no desistir.

A Jorge por haberme apoyado en momentos difíciles y ayudado a iniciar

esta carrera.

A mis amigos de siempre, especialmente Pablo y Yanella.

A mis amigas de carrera, Laura y Gabriela, por estar siempre presentes.

A mis compañeros de estudio Evelina, Silvia y Ricardo.

A mi tutor Pablo Gelsi por su guía durante este trabajo.

A Pilar Amézaga por su generosa colaboración

A Juan Elizalde, por haberme brindado la oportunidad de iniciar mi

actividad docente.

A Francisco Ameglio, Ariel Cuadro, Mara González y Lorena Estefanell

por haber sido figuras referentes a lo largo de mi formación. En su nombre a

todos los docentes que me acompañaron a lo largo de este camino.

A Milagros Fernández por haberme otorgado su confianza.

A María Luisa Blanco por su apoyo.

A Dinorah Machín por su disposición y escucha permanente.

A Juan José Pérez Caridad por las ilustraciones que aparecen en este

trabajo.

¡Gracias!

V
ÍNDICE DE CONTENIDO
RESUMEN...........................................................................................................III

AGRADECIMIENTOS..........................................................................................V

ÍNDICE DE CONTENIDO....................................................................................VI

INTRODUCCION...............................................................................................VIII

CAPITULO I

APROXIMACION A LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS.......................1

1.1. TRASTORNOS ALIMENTARIOS SEGÚN DSM - IV - TR..............3

1.2. ORÍGEN DE LOS TRASTORNOS:..................................................6

1.3. CURSO Y PRONÓSTICO:...............................................................9

CAPITULO I

CONCEPTOS RELEVANTES DE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA............13

2.1. LOS SÍMBOLOS:...........................................................................13

2.2. EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN:.............................................16

2.3. LOS ARQUETIPOS Y LOS COMPLEJOS:...................................17

2.3.1 El arquetipo de madre:........................................................20

2.3.2. El arquetipo de padre:........................................................22

2.3.3. El arquetipo del Héroe: adolescencia..............................23

2.3.4. El arquetipo Ánimus-Ánima:.............................................24

CAPÍTULO III

EL MITO DE DEMETER – KORÉ – PERSEFÓNE....................................26

3.1. EL PROPÓSITO DEL MITO ..........................................................26

3.2. LOS DIOSES..................................................................................30

3.3. RELATO DEL MITO Y SU SIGNIFICACIÓN:................................33

VI
CAPITULO IV

ABORDAJE PSICODINÁMICO.................................................................38

4.1. DEMÉTER: EL ARQUETIPO DE LA MADRE...............................40

4.2. LA KORÉ: LA DONCELLA ARQUETÍPICA..................................41

4.3. ¿QUÉ OCURRE EN LA ANOREXIA NERVIOSA?.......................41

4.4. ¿QUÉ OCURRE EN LA BULIMIA NERVIOSA?...........................46

CONSIDERACIONES FINALES........................................................................54

BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................60

VII
INTRODUCCION

La presente memoria de grado tiene como objetivo realizar un abordaje

psicodinámico simbólico - arquetípico de los trastornos alimentarios: Anorexia y

Bulimia Nerviosas. Intenta establecer un puente entre la mitología y los

trastornos mencionados formulando la relación entre éstos y los dinamismos

míticos preponderantes.

La motivación inicial en dicho tema surge en el marco de mis estudios en

la carrera de Medicina, realizada con anterioridad y de mi trabajo en el ámbito

hospitalario durante varios años, donde muchas jóvenes adolescentes

concurrían consultando por este tipo de trastorno.

Este interés se incrementó cursando el último año de la carrera de

Licenciatura en Psicología de la Universidad Católica en el año 2008, cuando

surge la posibilidad de realizar una pasantía en ALUBA (Asociación de lucha

contra la Bulimia y la Anorexia) dentro del programa de la formación de grado.

Teniendo en cuenta la dimensión que están cobrando estas patologías

en la actualidad, potenciadas por los medios masivos de comunicación, la

competitividad entre padres e hijos, la falta de discriminación entre roles y una

aparente necesidad de alcanzar la perfección mediante el culto al cuerpo, se

torna imprescindible la profundización en diferentes propuestas que apunten a

lograr una mayor comprensión de dichos trastornos. Esto resulta primordial

para posibilitar la elaboración e implementación de diferentes medidas que

ayuden a revertir dicha situación, o a otorgar al menos una salida creativa de

las mismas.

VIII
Según datos proporcionados por ALUBA, hacia el 2008 se ha

presentado un incremento de alrededor del 20% a nivel de la consulta. Dicho

incremento pone de manifiesto que se trataría de trastornos que, si bien

existieron siempre, están cobrando protagonismo desde hace algunos años.

A fin de facilitar la comprensión del presente trabajo, esta memoria de

grado se encuentra organizada en cuatro capítulos.

El primer capítulo, ofrece una aproximación a los trastornos alimentarios.

Se realiza un breve recorrido histórico sobre la evolución del concepto a lo

largo del tiempo, así como también la descripción actual de los mismos, según

el DSM IV-TR. Por otra parte se ofrecen las posibles etiologías de dichos

trastornos, los factores predisponentes, precipitantes y perpetuantes o

mantenedores. Por último, se presentan las consecuencias fisiológicas que

estos provocan en quienes los padecen y el curso y pronóstico de los mismos.

En el capítulo II, el lector se encontrará con los conceptos relevantes de

la psicología analítica. Conceptos tales como, la noción de enfermedad para

Jung, proceso de individuación, arquetipos, mitos y complejo materno entre

otros, resultan de vital importancia a la hora de abordar la lectura sobre los

trastornos alimentarios.

El tercer capítulo ofrece el relato del mito Deméter-Koré-Perséfone, y su

significación, así como la descripción de las divinidades que intervienen en el

mismo. Esto se considera central a fin de comprender el análisis de los

trastornos de alimentación, según la perspectiva analítica, que se realiza en el

capítulo IV.

El capítulo IV presenta el abordaje psicodinámico de los trastornos de

alimentación en función del mito Deméter-Koré-Perséfone, así como también

IX
de los conceptos relevantes para la comprensión de la misma, abordados en el

capítulo II.

Cabe aclarar que todas las traducciones que aparecen a lo largo de

estos capítulos son mías.

Finalmente se presentan las consideraciones finales que se desprenden

a partir del trabajo bibliográfico realizado.

La elaboración de la presente memoria de grado, apunta en última

instancia a seguir profundizando en aspectos que puedan favorecer la

comprensión de los trastornos de alimentación: Anorexia y Bulimia Nerviosas, a

fin de proporcionar un modo distinto de abordar dichas patologías, desde una

perspectiva simbólico-arquetípica.

X
CAPITULO I

APROXIMACION A LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

A lo largo del tiempo los trastornos alimentarios como la anorexia y

bulimia nerviosas han sido abordados por diferentes corrientes psicológicas,

cada una de las cuales ofrece una comprensión particular de los mismos. Entre

ellas se pueden mencionar la corriente psicoanalítica, la cognitivo conductual,

la familiar sistémica y la analítica. Cada una de estas corrientes ofrece un modo

particular de comprender y abordar los trastornos alimentarios. En función de

que la presente memoria de grado se sustenta sobre la perspectiva analítica,

no se profundizará en las demás corrientes, sin que ello implique su

desconocimiento.

Para aproximar al lector en los trastornos alimentarios resulta importante

ofrecer una breve reseña histórica sobre los mismos.

El término anorexia proviene del griego “orexis”, que significa apetito, y

el prefijo an que denota privación o ausencia. (Amézaga, 2007). En la Antigua

Grecia, la bulimia nerviosa era conocida como “cinorexia”, lo que los griegos

caracterizaban como hiperfagia impulsiva seguida de vómitos. (Galiás, Duarte

Sampaio, 2006).

Se puede mencionar que ya en la Edad Media, se habían descrito casos

de mujeres que ayunaban en el intento de alcanzar estados de iluminación

espiritual, quedando así más próximas de Dios. En 1694 Richard Morton

describe por primera vez una enfermedad caracterizada por disminución del

apetito, amenorrea, aversión a la comida, adelgazamiento extremo, e

hiperactividad, diferenciando este cuadro de las caquexias causadas por

1
tuberculosis. En 1868, William Gull emplea el término anorexia nerviosa para

designar a pacientes, en general mujeres jóvenes, que presentaban grave

debilitamiento físico con adelgazamiento extremo por la falta de apetito. En la

misma época, en Francia, Laségue estudia a algunas pacientes con síntomas

semejantes a los descritos por Gull y considera a la anorexia como una forma

de presentación de la histeria. Charcot en 1989, apuntó a que la principal razón

por la cual las pacientes ayunaban, era el miedo a engordar. En 1903 Janet

describe la anorexia mental, (deseos de adelgazar y rechazo del cuerpo). (Saiz,

2006).

La literatura médica hace varias referencias a enfermedades que cursan

con apetito voraz, (siglos XV-XVIII), pero fue en 1979 cuando Rusell describe a

la bulimia nerviosa como categoría independiente de la anorexia nerviosa,

caracterizándola por la ingestión compulsiva y rápida de grandes cantidades de

alimentos seguida por la inducción de vómitos y/o el uso abusivo de laxantes

con el propósito de no engordar.

En relación a la anorexia nerviosa, dicho autor propone tres criterios:

1) Comportamiento que provoca acentuada pérdida de peso

2) Miedo mórbido a engordar

3) Disturbio endócrino como amenorrea en la adolescencia.

Del mismo modo propone también tres criterios para la bulimia nerviosa

1) Urgencia en híperalimentarse, resultando en episodios de ingestión

compulsiva.

2) Inducción de vómitos y/o uso abusivo de purgativos con el objetivo de no

engordar.

3) Miedo mórbido a engordar.

2
1.1. TRASTORNOS ALIMENTARIOS SEGÚN DSM - IV - TR

Actualmente el DSM-IV-TR ha establecido criterios diagnósticos tanto

para la anorexia y la bulimia nerviosas.

Anorexia Nerviosa

A) Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor

mínimo normal considerando la edad y la talla (por Ej. .pérdida de peso

que da lugar a un peso inferior al 85% del esperable, o fracaso en

conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento,

dando como resultado un peso corporal inferior al 85% del peso

esperable).

B) Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando

por debajo del peso normal.

C) Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración

de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que

comporta el bajo peso corporal.

D) En las mujeres postpuberales presencia de amenorrea; por ejemplo,

ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se

considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus

menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, p.ej

con la administración de estrógenos).

Especificar el tipo:

Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no

recurre regularmente a atracones o a purgas (por ej provocación del vómito o

uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

3
Tipo compulsivo/purgativo: Durante el episodio de anorexia nerviosa, el

individuo recurre regularmente a atracones o purgas (por ej provocación del

vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

Bulimia Nerviosa

A) Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:

(1) ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (por ej en un

período de dos horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las

personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas

circunstancias.

(2) sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento ( por ej

sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o

la cantidad de comida que se está ingiriendo)

B) Conductas compensatorias inapropiadas de manera repetida con el fin

de no ganar peso, como son provocación del vómito, uso excesivo de

laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.

C) Los atracones y conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar

como promedio al menos dos veces a la semana durante un período de tres

meses.

D) La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta

corporales.

E) La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia

nerviosa.

Especificar tipo:

4
Tipo purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa el individuo se

provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en

exceso

Tipo no purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa el individuo

emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el

ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito ni

usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

El DSM-IV-TR señala para la anorexia una prevalencia del 0,5-1% en

mujeres, señalando que no hay datos acerca de ésta en varones, aunque se ha

demostrado que en los últimos años ha ido en aumento. Para la bulimia, la

prevalencia en mujeres es del 1-3% y en varones se afirma que es diez veces

menor. En función de estos datos y a partir de una opción personal, la presente

memoria de grado versa sobre dichos trastornos procurando la comprensión

psicológica de los mismos en el sexo femenino.

En ambas patologías se muestra una excesiva preocupación por engordar y

mantener la silueta, sin embargo en la bulimia puede mantenerse un peso

normal o por encima de él. (Crispo et al, 1996).

Hasta aquí el lector se encontró con una evolución de los conceptos

anorexia y bulimia nerviosas a lo largo del tiempo. Como puede observarse no

fueron siempre considerados como entidades separadas y es en la actualidad

que pasan a ser concebidos como trastornos propiamente dichos, cada uno de

los cuales posee características y síntomas que le son propios, lo cuál no

significa que no existan características comunes entre ambos.

5
Ahora bien, el lector puede preguntarse qué es lo que lleva a desarrollar

una anorexia y/o bulimia nerviosa. A continuación se ofrecen diferentes

concepciones y propuestas sobre la etiología de dichos trastornos.

1.2. ORÍGEN DE LOS TRASTORNOS:

Estos poseen una etiología multifactorial. Participan de este modelo la

vulnerabilidad genética, la predisposición biológica, influencias familiares y

expectativas sociales. Son muchas las mujeres que se someten a dietas de

restricción a alimentarse ya sea en la adolescencia o en la madurez. Sin

embargo, pocas serán las que desarrollen una anorexia y/o bulimia nerviosa. El

mecanismo que está por detrás de este desarrollo todavía no está claro. Según

Kave y Weltzin hay un aumento de la evidencia en que la vulnerabilidad

biológica pueda estar vinculada a una susceptibilidad, a la desregulación o

disfunción del sistema de neurotransmisores que regulan tanto al humor como

al comportamiento alimentario. (Citado en Saiz, 1996).

Otro aspecto a considerar y que puede arrojar luz sobre la comprensión

de los trastornos alimentarios es el conocimiento de los distintos factores que

intervienen en dichas patologías. Saíz (1996) considera que pueden

distinguirse varios factores: predisponentes, precipitantes y mantenedores o

perpetuantes.

Los factores predisponentes son aquellos que aumentan la posibilidad

de aparición del trastorno alimentario pero no lo tornan inevitable. Dentro de

estos se incluyen aquellos que son considerados factores de riesgo para el

advenimiento de una enfermedad mental en general (traumas, abuso sexual y

abusos de cualquier otro orden) y aquellos que son considerados de riesgo

específicamente para los trastornos alimentarios. Los mismos están

6
categorizados en tres grupos: individuales, familiares/hereditarios,

socioculturales. A continuación se hace una breve referencia a los mismos, sin

embargo no son el objetivo de este trabajo, razón por la cuál no nos

detendremos en ellos.

Individuales: dentro de estos podrían destacarse ciertos rasgos de

personalidad, como la obsesividad, la tendencia al perfeccionismo e

hiperexigencia en la anorexia nerviosa, así como la impulsividad y el

comportamiento de riesgo para la bulimia nerviosa. (Saíz, 1996). El

perfeccionismo y el autocontrol suponen una relación entre el sufrimiento y la

sensación de ineficacia que estos sujetos perciben, lo cuál los torna

sumamente exigentes consigo mismos. Generalmente son personas exitosas

en sus estudios o trabajos, expectativa que es desplazada al peso corporal.

Dicha expectativa refuerza la inseguridad, ya que el individuo no se permite

fallar nunca (Crispo et al 1996). También dentro de estos factores se ha

observado una pubertad precoz y disfunciones en el metabolismo de las

monoaminas centrales. El alcanzar un cuerpo con formas más femeninas

implica entre otras cosas que la infancia ha quedado atrás, lo que para muchas

jóvenes redunda en una imposibilidad de aceptar el pasaje de una nueva etapa

donde se requiere ser más independiente De esta manera puede observarse

que el miedo a crecer puede precipitar el desarrollo de una patología

alimentaria (Crispo et al 1996).

Familiares/Hereditarios: en ellos se destacan la historia de los trastornos

alimentarios y/o el trastorno del humor en la familia así como también los

patrones de interacción en el ambiente familiar

7
Socioculturales: entre estos puede observarse la extrema valorización

del cuerpo delgado en las sociedades occidentales.

. Los factores precipitantes de la enfermedad marcan la aparición de los

síntomas. Se consideran factores precipitantes aquellos eventos estresantes en

una determinada etapa del ciclo vital (por ejemplo, adolescencia) que en un

terreno fertilizado por dietas y actitudes extremas en relación a la figura y el

peso, precipitan el problema. (Crispo et al, 1996)

Finalmente, los denominados factores mantenedores o perpetuantes

son quienes van a determinar si el trastorno va a perpetuarse o no. Más allá de

lo que pueda haber disparado el trastorno en un comienzo, la perpetuación del

mismo se encuentra estrechamente relacionada con los efectos fisiológicos y

emocionales del trastorno del comer en sí mismo. (Crispo et al, 1996).

La dieta es un comportamiento precursor que generalmente antecede a

la instalación de un trastorno alimentario. Sin embargo, la presencia aislada de

la dieta no es suficiente para desencadenar un trastorno, sino que es necesario

que exista una interacción entre los factores de riesgo (trauma, abuso sexual o

abuso de cualquier otro tipo) y otros eventos precipitantes. (Saíz, 1996).

Una vez considerados estos factores y reconociendo la importancia de

los efectos fisiológicos para la perpetuación de los trastornos en cuestión,

resulta necesario destacar algunas de las consecuencias de los mismos.

Tanto en la anorexia nerviosa como en la bulimia nerviosa encontramos

disturbios orgánicos como consecuencia del comportamiento inadecuado de

estos individuos frente a las ingestas.

En la Anorexia Nerviosa el estado de desnutrición puede generar

alteraciones a nivel cardiovascular, problemas renales, amenorrea en mujeres

8
(dado el bajo nivel de estrógenos), pérdida de potencia sexual en hombres (en

función del bajo nivel de testosterona), problemas dentarios y osteoporosis

(debido a la baja absorción de calcio por la ausencia de estrógeno circulante).

En la Bulimia Nerviosa es común encontrar disturbios hidroelectrolíticos

provocados por comportamiento purgativo. La pérdida de ácidos gástricos

debido a los vómitos recurrentes ocasiona alcalosis metabólica y corrosión del

esmalte dental.

Si bien se hace mención a los efectos puramente fisiológicos, es

necesario destacar que las consecuencias emocionales resultan sumamente

importantes para el mantenimiento de dichos trastornos y de hecho, la esfera

emocional pasa a ser central a la hora de lograr un entendimiento adecuado y

profundo de lo que les ocurre a los individuos que presentan estas patologías.

En el capítulo IV, en el que se aborda la psicodinamia de los trastornos de

alimentación se ofrecen los aspectos emocionales que se encuentran en juego

en dichos individuos.

Para finalizar esta breve aproximación a los trastornos de alimentación,

es necesario considerar su desarrollo y evolución.

1.3. CURSO Y PRONÓSTICO:

Como se ha mencionado con anterioridad, la Anorexia Nerviosa afecta

en mayor proporción a mujeres y tiene una incidencia en la población general

de 0,5% a 1%. Se ha visto que ésta tiene inicio en la adolescencia tardía o en

el comienzo de la edad adulta. Han sido descritos cada vez más casos con un

comienzo más precoz. Las tazas de recuperación de anorexia nerviosa giran

en torno al 50%. La mortalidad de esta patología está entre las más altas de

todas las enfermedades psiquiátricas y no ocurre solamente por

9
complicaciones de caquexia y desequilibrio electrolítico, sino que el suicidio

también está presente. Estudios recientes señalan una tasa de mortalidad del

5% al 6% y aún del 10% en individuos hospitalizados. Las recidivas son

frecuentes en la anorexia nerviosa lo cuál indica que ésta puede considerarse

más una enfermedad crónica. Herzog en tres estudios realizados señala tasas

de cronicidad de 4% a 9%, en tanto que Steinhausen indica un 20% de

cronicidad (Citados en Saíz, 2006). En general la edad precoz de aparición,

buen relacionamiento con los padres y baja cantidad de internaciones se

asocian con buen pronóstico. Entre las predicciones de mal pronóstico están el

peso muy bajo, la larga duración de la dolencia, anormalidades clínicas, bulimia

o uso de purgativos y relacionamiento familiar perturbado.

La Bulimia Nerviosa se inicia en el final de la adolescencia e inicio de la

edad adulta. Los estudios concuerdan que en general la bulimia nerviosa se

presenta alrededor del 1% a 3% de las mujeres jóvenes occidentales, mientras

que en los hombres ocurre en 0,1%. La bulimia nerviosa se caracteriza por ser

una dolencia crónica con múltiples episodios de recidivas y remisión. Las tazas

de recidiva giran en torno del 28% a 41% en un período de acompañamiento

por seis meses. En general las tazas de recuperación varían del 13% al 71%.

Algunos autores consideran recuperación cuando los episodios compulsivos y

purgativos pasan a tener frecuencia mensual. Otros consideran el tiempo de

duración de períodos asintomáticos variando de 1 a 12 meses. Generalmente

en un seguimiento de diez años se indican tasas de 46% para recuperación

total, 26% con síntomas residuales, 8% bulimia sub clínica (sin cumplir todos

los criterios para la bulimia nerviosa) y 8% con Bulimia Nerviosa. Señales de

buen pronóstico son la edad precoz de aparición, sociabilidad y motivación

10
para responder al tratamiento. Un mal pronóstico lo constituye la severidad de

la patología alimentaria, frecuencia de vómitos, extrema fluctuación del peso,

impulsividad, baja autoestima y comorbilidades psiquiátricas. (Saiz, 2006).

En general las bulímicas tienen mejor pronóstico que las anoréxicas, las

anoréxicas sufren de una evolución más severa y requieren tratamiento más

intensivo y durante un tiempo más prolongado. En ocasiones se logra la

recuperación de la anorexia clínica, con el mantenimiento del patrón

psicológico anoréxico de funcionamiento durante la vida, o sea, se mantiene

una restricción en el funcionamiento de los potenciales de la ex anoréxica

clínica. (Saiz, 2006)

Si bien el tratamiento de estas patologías no se aborda en esta memoria

de grado, puede mencionarse que para ambas, resulta muy útil el trabajo con

un equipo interdisciplinario dada la etiología multifactorial de los trastornos

alimentarios. El trabajo psicoterapéutico, sin lugar a dudas, constituye aquí un

pilar fundamental.

A lo largo del presente capítulo, el lector se encontró con una breve

reseña histórica a fin de permitirle conocer la evolución de los conceptos que

refieren a la patología en estudio.. Asimismo, se ofreció una conceptualización

de la posible etiología de dichos trastornos, de sus factores predisponentes,

precipitantes y perpetuantes o mantenedores. Finalmente se mencionaron

algunas de las consecuencias que las patologías alimentarias producen en la

vida de los individuos que las padecen, así como también el curso y pronóstico

de estos trastornos. El objetivo de esta breve presentación es contextualizar al

lector a fin de permitir una mayor comprensión de lo que se propone a

continuación.

11
En el siguiente capítulo se ofrece una recorrida sobre los conceptos

jungianos relevantes que permitan la comprensión de la patología en estudio

en función de la corriente analítica, sobre la que se sustenta la presente

memoria de grado.

12
CAPITULO II

CONCEPTOS RELEVANTES DE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA

La concepción del psiquismo desde la perspectiva jungiana es

fundamental para entender lo que aquí se propone. La aclaración de algunos

conceptos dentro de esta perspectiva, que se realizan a lo largo de esta

revisión bibliográfica, permite situar al lector dentro de la línea de trabajo

propuesta. Conceptos tales como, la noción de enfermedad para Jung,

símbolos, sombra, proceso de individuación, arquetipos, inconsciente colectivo

y personal, mitos, complejos, complejo materno, arquetipo del padre, arquetipo

del héroe, ánimus – anima, Eros, resultan de vital importancia a la hora de

abordar la lectura sobre los trastornos alimentarios. Estos conceptos se

abordan en el transcurso de este segundo capítulo.

2.1. LOS SÍMBOLOS:

Jung plantea que la enfermedad mental en sí misma y sus síntomas,

poseen un valor psicológico fundamental para el individuo. Por esta razón es

que no alcanza con preguntarse acerca de la etiología de un síntoma, sin

cuestionarse qué función está cumpliendo ese síntoma en el psiquismo de la

persona y en su proceso de individuación (Amézaga, 2007).

Para dicho autor, el criterio según el cual se estudia la enfermedad no

puede ni debe limitarse a la enfermedad en sí misma, por lo tanto, al tratarse

de una psicopatología simbólica arquetípica, la propuesta, debe construirse

necesariamente a partir del conocimiento del desarrollo normal, ya que la

psicopatología es una variación del mismo (Saiz, Amézaga, 2006).

13
La eliminación del síntoma no alcanza, sino que éste debe ser develado

en su significado, debe contextualizarse como símbolo, rescatándose el sentido

que está contenido en él, de manera que aquello que está necesitando ser

integrado a nivel de la conciencia tenga la posibilidad de hacerlo creativamente

y no defensivamente. Es en esa instancia que el síntoma dejará de existir.

Jung (1956), plantea que los símbolos pueden tornarse más conscientes

mediante la comprensión, siendo de esta manera, sentidos y reconocidos como

relativamente pertenecientes al yo. En palabras de Campbell (2001), a través

del simbolismo es que el hombre se contacta afectiva y conscientemente con

su yo más profundo, así como también con otros hombres y con Dios.

La elaboración de los símbolos implica la confrontación con la sombra,

donde se encuentra todo lo que no queremos o no podemos aceptar. “Las

cualidades que se perciben como indeseables, inaceptables o censurables, se

reprimen o se ocultan. Estas inclinaciones reprimidas, acaban formando el

complejo o subpersonalidad al que Jung denominó sombra.” (Stevens, 1994,

54). “Tomar consciencia de ella significa reconocer como actuales y reales los

aspectos oscuros de la personalidad”. (Sharp, 1994, 187). Generalmente

cuando la persona actúa defensivamente los contenidos de la sombra son

proyectados fuera de la conciencia y uno de estos lugares suele ser el propio

cuerpo.

Byington (1995) plantea que la dimensión corporal es la dimensión más

primaria para expresar y elaborar los símbolos. La palabra símbolo significa,

etimológicamente, “aquello que une”.

Para Byngton (1996) la energía psíquica es la fuerza motora de todos los

procesos del individuo. Esta energía, cuando es estimulada, contribuye a la

14
expresión de los contenidos inconscientes en la consciencia, a través de los

símbolos. Cuando el símbolo queda fijado en la defensa, el individuo no puede

salir de él, por tanto puede decirse que los mismos no han sido elaborados

adecuadamente en el proceso de elaboración simbólica (Saíz, 1989). Cuando

los símbolos no se elaboran de forma creativa en la consciencia, estos se

disocian y se niegan y la expresión corporal pasa a ser defensiva.

“…el cuerpo es una de las cuatro dimensiones expresivas de los

símbolos, que completan la totalidad del Self. La expresión simbólica del

cuerpo es normal, natural y necesaria.” (Byngton, 1995, 139). Para este autor

es natural que el cuerpo exprese contenidos psíquicos. Cuando se actúa de

modo defensivo y no creativo, los contenidos de la sombra se proyectan fuera

de la consciencia, y el propio cuerpo puede constituir uno de esos lugares,

como ocurre en los trastornos alimentarios.

Jung (1968) expresa que los símbolos se refieren a algo que es

inconsciente o, al menos, no del todo consciente. Su origen es inconsciente-

arquetípico y una de sus funciones es aclarar o compensar aspectos que el yo

no percibe. Según Grinberg (1997), el símbolo es el elemento principal de

unión y comunicación entre la consciencia y el inconsciente.

En los individuos que padecen trastornos alimentarios puede

observarse una simbolización fallante, ya que es a través del síntoma, que el

sujeto intenta expresar lo que le acontece. De ahí la importancia de rescatar el

sentido del mismo, para que todo aquello que no está pudiendo ser integrado

creativamente a la conciencia tenga la posibilidad de hacerlo, otorgando de esa

forma la oportunidad a la persona, de continuar con su proceso de

individuación y con el respectivo diálogo que debe existir entre el Ego y el Self.

15
Es importante recordar que Jung denominó Self, a la totalidad psíquica

consciente – inconsciente. El diálogo del eje Ego – Self permite que nuestros

contenidos inconscientes fluyan hacia la conciencia, proporcionando la

posibilidad a los individuos de conectarse nuevamente con los afectos, y una

vez que se ha dado forma al contenido inconsciente, el Ego y el inconsciente

pueden llegar a un entendimiento.

En el proceso de construir una conciencia más individuada, tanto a nivel

personal como colectivo, se debe tener en cuenta que están implicados

diversos factores: los arquetipos como patrones de organización, los símbolos

como estructuras y la elaboración simbólica como componente fundamental del

proceso de individuación.

2.2. EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN:

Este proceso es natural y universal, y es considerado como un proceso

de diferenciación, mismación y autorrealización. Es el encuentro consigo

mismo, es aquello que hace a los seres humanos creativamente únicos,

diferenciados, conscientes y responsables. Significa llegar a ser un individuo, y

tiene como objetivo el desarrollo de la personalidad individual. Cuando el

hombre trata de escapar de todos los riesgos y se rinde ante las opiniones de

los demás, pierde la oportunidad de su propio desarrollo independiente. Si

logra en cambio vencer este aspecto, enfrentándose a la vida sin apocarse

ante ninguna experiencia, su personalidad podrá madurar en forma más

integral que aquel que trata de mantenerse en el lado seguro de la vida. El

objetivo de la primera mitad de la vida, es el crecimiento del Ego fuera del sí

mismo, y la cristalización de un Ego estable, mientras que en la segunda mitad,

16
es el alcance de una relación permanente entre “Ego –Self”. (Jacobi, Jolande,

1983)

El proceso de individuación se ve comprometido en los individuos que

padecen trastornos alimentarios, no pudiendo lograr el desarrollo de su

autonomía. Es decir, éste se ve interrumpido, sin que la persona tenga la

posibilidad de regresar a los funcionamientos parentales ni avanzar hacia la

alteridad según se abordará en posteriores capítulos.

2.3. LOS ARQUETIPOS Y LOS COMPLEJOS:

“Los arquetipos son, por definición, factores y motivos que ordenan los

elementos psíquicos en ciertas imágenes, caracterizadas como arquetípicas,

pero de tal forma que sólo se pueden reconocer por los efectos que producen,

en los sueños, mitos, cuentos de hadas, folklore, delirios, fantasías,

comportamientos y demás manifestaciones del ser humano.” (Jung, OC, 8,

1968)

Jung insiste en que el término arquetipo “no pretende significar una idea

heredada, sino más bien un modo heredado de funcionamiento” (Stevens,

1994, 49). Son patrones estructurales de comportamiento o patrones de

organización del psiquismo, es decir, organizan de una determinada manera

los procesos psíquicos.

Para Jung las experiencias arquetípicas se gravan en la psique debido a

su repetición durante milenios de existencia humana. Hay tantos arquetipos

como situaciones típicas en la vida. (OC, 9, I, 99 en Stevens, 1994). Son

formas vacías de contenido, transpersonales; lo que es personal es el modo

como los vivimos, “Un arquetipo por otra parte, es un “centro” o “dominante”

innato, común al cerebro y a la psique, que tiene capacidad para iniciar, influir y

17
mediar en las características del comportamiento y en las experiencias típicas

de todos los seres humanos.” (Stevens, 1994, 40).

Jung sostiene que los arquetipos, son las unidades funcionales que

forman el inconsciente colectivo, que contiene toda la herencia espiritual de

la evolución de la humanidad, que nace nuevamente en la estructura cerebral

de cada individuo. Por su parte el inconsciente personal está formado por

unidades funcionales a las cuales denominó complejos. En él se encuentran

recuerdos perdidos, ideas dolorosas que están reprimidas, “percepciones

sensoriales que no fueron lo bastante fuertes como para llegar a la consciencia

y finalmente contenidos que aún no están listos para la consciencia.” (Sharp,

1994, 106).

Un complejo es “un grupo de ideas asociadas, unidas por una carga

emocional compartida: ejerce una influencia dinámica sobre la experiencia

continua y sobre el comportamiento.” (Stevens, 1994, 40). Estos

“componentes” funcionales, arquetipos y complejos, no deben ser entendidos

como elementos fijos o estáticos, sino como “sistemas” dinámicos inmersos en

un proceso constante de interacción y cambio. Todos están bajo la influencia

coordinadora del sí mismo.

Con respecto al inconsciente colectivo puede decirse que es la capa

estructural de la psique humana que contiene elementos heredados.

Jung derivó su teoría del inconsciente colectivo de la ubicuidad de los

fenómenos psicológicos que no podían explicarse en base a la experiencia

personal. La actividad de la fantasía inconsciente puede caer en dos

categorías, por un lado las fantasías (incluyendo sueños) de carácter personal,

que remiten a experiencias personales, cosas olvidadas o reprimidas, por lo

18
cual pueden explicarse mediante la anamnesis individual. Por otra parte, las

fantasías (incluyendo sueños) de carácter impersonal, que no pueden reducirse

a experiencias pasadas del individuo y por tal motivo no pueden ser explicadas

como algo adquirido individualmente. Estas imágenes de la fantasía tienen sin

duda sus análogos más cercanos en los tipos mitológicos. Debido a que estos

casos son muy numerosos se supone la existencia de un sustrato psíquico

colectivo que se denomina inconsciente colectivo. Este parece estar constituido

por motivos mitológicos o imágenes primordiales, razón por la cuál los mitos de

todas las culturas son sus verdaderos exponentes. De hecho toda la mitología

puede considerarse una especie de proyección del inconsciente colectivo. Por

esta razón se puede estudiar el inconsciente colectivo de dos maneras: en la

mitología o en el análisis del individuo. Mientras mejor se perciban los

contenidos del inconsciente personal, será aún mayor la revelación del rico

estrato de imágenes y motivos contenidos en el inconsciente colectivo. (Sharp,

1994).

Para este autor los mitos pueden definirse como la declaración colectiva

involuntaria basada en una experiencia psíquica inconsciente. “La mentalidad

primitiva no inventa mitos, los vivencia: Los mitos son revelaciones originales

de la psique pre-consciente. Muchos de estos procesos inconscientes pueden

ser provocados indirectamente por la consciencia, pero nunca por una elección

consciente. Otros parecen surgir espontáneamente, es decir, sin una causa

consciente perceptible o demostrable.” (Sharp, 1994, 129). En el próximo

capítulo se profundizará sobre dicho concepto.

19
2.3.1 El arquetipo de madre:

“El concepto de la Gran Madre comprende las más variadas

manifestaciones del tipo de una diosa madre”.(Jung, 2002, 81). El complejo

materno suele fomentar en la hija el instinto femenino en forma exagerada, o

refrenarlo en la misma medida. (Jung, 2002)

La estructuración arquetípica de la Gran Madre es la responsable por la

nutrición, fertilidad y sexualidad. (Galías, 1997). Para esta autora, cuando esta

estructuración está alterada, constituye el núcleo de los disturbios alimentarios

como se verá en los siguientes capítulos.

En esta estructuración se consideran dos papeles: Hm (papel del “hijo”

referido al arquetipo de la Gran Madre) y M (papel madre).

El papel Hm siempre inicia su estructuración con el “otro” y se amplía

con el “yo”. En la crianza de la especie, es necesario que exista un adulto que

otorgue cuidados durante un largo período de tiempo. Este adulto, ese “otro”

para el niño (padres o sustitutos) sirve como “humanizador” del arquetipo de la

Gran Madre, haciendo posible que el niño estructure su papel Hm. Este papel

es el responsable del aprendizaje pedir/recibir cuidados matriarcales: cariño,

protección, amparo, nutrición y proximidad, sumamente necesarios para la

sobrevivencia y salud psíquica. El aprendizaje que hace el niño de los cuidados

del otro es lo que luego pasa a ejercer consigo mismo. Esto puede apreciarse

cuando el niño recibe por mucho tiempo la comida de parte de “otro” (madre o

sustituto). Luego con el aprendizaje pasa a darse comida a sí mismo, (comer

solo). Lo mismo ocurre cuando recibe otros cuidados, como el baño y la

vestimenta. De esta forma es que este papel Hm se va estructurando con el

“otro”, pasando luego a ampliarse con el yo. Los disturbios en este papel, traen

20
complicaciones en la esfera pedir/recibir cuidados matriarcales, tanto de sí

mismo como del otro.

M es el papel “madre” referido al arquetipo de la Gran Madre. Es el papel

responsable por la donación al otro y a sí mismo de los cuidados matriarcales.

El “dar” (comida, baño, protección, cariño), constituye el atender esas

necesidades en sí mismo y en el otro y es una capacidad/necesidad de ese

papel, es decir, siempre inicia su estructuración con el “yo” y se amplía con el

“otro”, al contrario que el papel Hm. Es fundamental que se aprenda

previamente el cuidado de uno mismo para que con el tiempo se pueda cuidar

del otro.

A partir del arquetipo de la Gran Madre, los papeles Hm y M constituyen

los polos de la estructuración matriarcal de la consciencia. La estructuración de

nuestra consciencia es pensada como un proceso que se extiende en el

transcurrir de la vida – del nacimiento a la muerte – en nuestra individuación.

Por lo tanto el arquetipo de la Gran Madre tiene como todos, potencial

estructurante durante toda nuestra existencia, por lo tanto el aprendizaje resulta

inagotable. Los papeles Hm y M forman una especie de circuito en el

transcurso de toda la vida, donde cada nuevo aprendizaje referido a la Gran

Madre es aprendido por el papel Hm e integrado por el papel M. Esto es lo que

Galiás (1997) denomina “Circuito Matriarcal”. El aprender con el “otro” y el

integrar el Yo, hace en parte a nuestra gregariedad. La salud psíquica,

equilibrio o armonía en lo que respecta a ese arquetipo depende del

funcionamiento del Circuito Matriarcal. La interacción entre los papeles Hm y M

es necesaria de manera que en su interrelación continúen posibilitando la

estructuración de nuestra consciencia.

21
Muchos problemas pueden provenir de la “parálisis” o “fijación” en uno

de esos papeles, de su hipo o hiperdesarrollo como más adelante se tratará.

La relación dependencia – independencia del otro, en cuanto a lo

matriarcal, depende de la posibilidad de integrar el aprendizaje en el papel M a

partir del Hm.

En la adolescencia, hay un gran movimiento de este circuito como se

describirá más adelante. Previo a esto, también es necesario hacer referencia

al Arquetipo del Padre, y los papeles que intervienen en este circuito.

2.3.2. El arquetipo de padre:

El Arquetipo del Padre es el responsable por la abstracción, separación

de los opuestos (bien/mal, correcto/errado), coherencia, ley y orden

patriarcales, límites. Su estructuración es considerada también mediante dos

papeles: Hp y P.

Hp es el papel del “hijo” referido al arquetipo del padre. (hijo-padre) Este

es responsable por la aceptación de reglas, órdenes, límites, obediencia entre

otros. Es el papel del hijo del padre, referido a lo patriarcal. Inicia su

estructuración con el “otro” y se amplía con el Yo. Al igual que ocurre a nivel

matriarcal, es necesario que el niño reciba desde el inicio la estructuración del

“otro”. En la medida en que se van integrando los conocimientos, se pueden

colocar para sí mismo, los límites que antes era necesarios que provinieran del

“otro”.

P es el papel “padre” referido al Arquetipo del Padre. Es el responsable

por el mando, proveedor, respeto a las jerarquías, orden, disciplina, autoridad

entre otros. Colocar límites para sí mismo es una capacidad – necesidad de

ese papel. Él siempre inicia su estructuración con el “Yo” y se amplía con el

22
“otro”, al contrario del papel Hp. Es fundamental que se aprenda previamente

a cuidado de uno mismo para entonces poder cuidar de otros.

Hp y P son los polos de la estructuración patriarcal, formando otro

“circuito” estructurante de la consciencia. Este circuito es denominado por

Galiás (1997) “Circuito Patriarcal”.

2.3.3. El arquetipo del Héroe: adolescencia

Héroe: “motivo arquetípico basado en la superación de obstáculos y en

el logro de ciertas metas. La principal hazaña del héroe es lograr el triunfo de la

consciencia sobre el inconsciente. En el proceso de individuación la tarea

heroica es asimilar contenidos inconscientes antes que ser abatidos por ellos”.

(Sharp, 1994, 88).

Este arquetipo es activado durante la adolescencia mediante un gran

“empujón” de los papeles Hm y Hp en dirección a la estructuración de los

papeles más adultos M y P.

Puede decirse que en el Circuito Parental, los papeles adultos de M y P

son desempeñados en la adolescencia por la familia y por la escuela. Padre y

Madre personales o sustitutos (caso de los educadores de la escuela),

constituyen un desempeño importante en lo que refiere a los arquetipos

parentales.

Es fundamental que el niño pueda tener la vivencia de Hm tanto como la

madre (mujer) y como el padre (hombre), es decir, que tanto la madre como el

padre cuiden matriarcalmente a su hijo. Del mismo modo, es igualmente

fundamental que tanto el padre (hombre) y la madre (mujer), cuiden

patriarcalmente del hijo o hija. De esta forma el niño, ya sea de sexo femenino

o masculino, tendrá en su identidad la vivencia de sus papeles Hm y Hp,

23
ambos referidos a una figura femenina (madre o sustituta) como a una figura

masculina (padre o sustituto).

Mediante su simbología, el arquetipo del héroe, impulsa durante la

adolescencia a los individuos a retomar el desempeño de los papeles M y P

parentales y asumir el propio desempeño. Esto significa que en la adolescencia

el individuo es impulsado a tornarse su propio padre y madre, es decir, madre y

padre de sí mismo.

Esta transición se realiza con la migración de los papeles de Hm y Hp,

que hasta entonces habían sido predominantemente endogámicos (dentro de

la familia) hacia lo exogámico (escuela y fuera de la familia).

En esta transición es justamente cuando ocurre la mayor incidencia de

anorexia nerviosa.

2.3.4. El arquetipo Ánimus-Ánima:

Ánimus “es el aspecto masculino interno de la mujer, es tanto un

complejo personal como una imagen arquetípica. El ánimus es el depósito de

todas las experiencias ancestrales de hombre que posee la mujer”. (Sharp,

1994, 21)

Ánima es el aspecto femenino interno del hombre, es tanto un complejo

personal como una imagen arquetípica de mujer en la psique masculina. “Es un

factor inconsciente encarnado en cada niño y es responsable del mecanismo

de proyección. Inicialmente identificada con la madre personal, el ánima se

vivencia más adelante no solo en otras mujeres, sino como una penetrante

influencia en la vida de un hombre”. (Sharp, 1994,14).

Los arquetipos del animus – anima, son dominantes a partir de la

adolescencia y buscan la simetría, la interacción dialéctica de los opuestos, la

24
identidad profunda, la creatividad y las relaciones personales. Para su

funcionamiento precisan de la simetría entre los papeles parentales, tanto de

Hm – Hp como M y P. También estructuran la consciencia de alteridad.

Siempre que haya asimetría la estructuración de los papeles parentales

serán forzados hacia la simetría que se requiere.

El Eros:

En la mitología griega es la personificación del amor, una fuerza

cosmogónica de la naturaleza. Psicológicamente es la función de relación. La

conciencia de la mujer está caracterizada mayormente por la cualidad

conectiva de Eros más que por la discriminación y cognición asociadas con

Logos. En cambio en los hombres Eros usualmente está menos desarrollado

que Logos. En las mujeres por otra parte, Eros es la expresión de su verdadera

naturaleza. (Sharp, 1994).

Lo expuesto a lo largo de este capítulo tiene como objetivo servir de

preámbulo para al abordaje de la psicodinámica simbólico arquetípica de los

trastornos alimentarios presente en el Capítulo IV.

Para la comprensión de este tema se recurre también en el Capítulo III,

al relato del mito Deméter – Koré - Perséfone, lo que además facilitará el

análisis del trabajo. La descripción de las diferentes divinidades que se realiza

a lo largo del próximo capítulo resulta fundamental para lograr el objetivo

anteriormente planteado dada su implicancia en la psicodinámica. La

importancia de hacer referencia a las divinidades griegas reside en que sus

emociones, comportamientos y actos son arquetípicos ya que se inspiran en

motivos que todos los hombres comparten.

25
CAPÍTULO III

EL MITO DE DEMETER – KORÉ – PERSEFÓNE

3.1. EL PROPÓSITO DEL MITO

La palabra Mito proviene del griego “Mythoi” y significa “historias que

hablan del origen de las cosas” (Bond, 1995).

En todas las sociedades del pasado pueden encontrarse personajes

míticos, hazañas míticas, en definitiva una estructura mítica en torno a la cuál

se nuclea la organización de lo humano del pasado y el presente.

Uno de los objetivos planteados en éste trabajo bibliográfico es rescatar

la importancia del valor simbólico del mito en la época actual. Se intenta

mostrar cómo el mito modela y orienta la vida de las personas y de la cultura,

haciendo de mediador entre el inconsciente y la conciencia

Para Jung (2002), el mito es un puente entre el inconsciente y la

consciencia. El contenido del inconsciente es de tipo esencial y solo cuando se

expresa a través de los mitos o de los sueños, se comprende y se hace

perceptible un nuevo aspecto de la realidad. Encuentra en ellos una expresión

de pautas psicológicas básicas.

Campbell (1998) sostiene que los individuos deben encontrar un aspecto

del mito que se relacione con su propia vida. Básicamente el mito sirve para

establecer cuatro funciones: la primera es la función mística, la segunda es una

dimensión cosmológica, la tercera sociológica, y la cuarta la función

pedagógica.

26
La función mística: es la que advierte a los individuos cuán

maravillosos son el universo y el hombre. El mito abre el mundo a la dimensión

del misterio, a la comprensión del misterio que subyace en todas las formas.

La función cosmológica: es la dimensión relacionada con la ciencia:

muestra cuál es la forma del universo de tal modo que el misterio se hace

patente.

La función sociológica: fundamenta y valida un cierto orden social. Es

aquí donde los mitos varían enormemente de un lugar a otro según la cultura.

La función pedagógica: refiere a la enseñanza de cómo vivir una vida

humana bajo cualquier circunstancia, por lo cuál es sobre la que se focalizará

este trabajo

Este autor plantea que la finalidad de los mitos consiste en conducir a

los individuos hacia el conocimiento de sí mismos.

El mito contiene la totalidad del psiquismo. Es producto espontáneo de la

psique. Conecta al mundo con la dimensión de lo trascendente, conecta al ser

humano con el misterio y le revela algo de éste.

Aunque inconscientes, los mitos continúan presentes en la psique del

hombre moderno y unen a los hombres y los relacionan con el misterio del que

han surgido.

La importancia de establecer una relación mítica radica en la

trascendencia que los mitos tienen para la lectura simbólica, ya que los mismos

enseñan a leer los mensajes, hablan de las probabilidades típicas, ayudan a

entender el pasado y esclarecer el futuro. También considera al mito como

instrumento fundamental para entender e interpretar la realidad universal y

enriquecer la experiencia vital. Los mitos registran una imagen colectiva,

27
hablan sobre cosas que son verdaderas para toda la gente. Describen niveles

de la realidad que incluyen el mundo racional externo, así como el menos

comprendido mundo interno. Tratan de la transformación de una especie de

conciencia en otra.

El mito es la primera emergencia de la consciencia, la base de cualquier

actividad creadora. Es verdadero si es vivido y es la historia de la búsqueda de

la verdad y del sentido a través de los tiempos. El mito le dice al hombre dónde

está, son los sueños del mundo, sueños arquetípicos que tratan de problemas

humanos, puede decirse que el mito es el sueño de una sociedad, el sueño

público, mientras que el sueño es el mito privado, ya que es una experiencia

personal de un terreno profundo y oscuro que constituye el soporte de la vida

consciente (Campbell, 1998). Este autor advierte que cuando el hombre se

pregunta ¿qué es un mito?, se encuentra con la respuesta de diccionario,

aquella que habla sobre dioses. De ahí surge la interrogante, ¿qué es un dios?

“Un dios es una personificación de una fuerza motivadora o de un sistema de

valores que funciona en la vida humana y en el universo: los poderes de tu

propio cuerpo y de la naturaleza” (Campbell, 1998, 54). Todos los dioses están

dentro de todo ser humano.

Una de las características de la mitología griega es que las divinidades

no pertenecen a una doctrina religiosa y tampoco a un camino espiritual en

particular, “sino que se fundan en un auténtico conocimiento de la naturaleza

humana, especialmente en sus elementos permanentes” (Bowra, 1953, 199).

Para este autor, el interés de los griegos en la naturaleza humana los llevó a

preocuparse constante y profundamente por las cosas divinas. Veían a la

humanidad rodeada y gobernada por oscuros poderes, y naturalmente trataban

28
de formular las relaciones entre estos y aquella. Cuando intentaron definir la

naturaleza de estos poderes (las divinidades) pudieron concluir que, aunque

inmortales, eran semejantes a los hombres.

Considerando entonces, lo anteriormente expuesto por estos autores,

podemos decir que los mitos son propiedad del mundo quizás porque reflejan

verdades profundas del alma y por eso, se constituyen en verdaderos símbolos

universales de la naturaleza humana. Bowra (1953) también sostiene que las

grandes figuras de los dioses griegos, se agitan con emociones que

conocemos, y sus actos se inspiran en motivos que todos los hombres

comparten.

Autoras como Galiás (1997), Spignesi (1992), y Woodman (1980) han

utilizado el mito Deméter-Koré-Perséfone, para la comprensión y amplificación

de algunos aspectos de la anorexia nerviosa. La referencia al dios Dionisos,

resulta importante para la comprensión mítica del aspecto de la bulimia

nerviosa, para luego retornar al padrón anoréxico. Lo patognomónico de la

anorexia bulimia es la aparición de ciclos comer - purgar. El comer se asocia al

pecado, el pasar hambre a la santidad.

Para la comprensión psicodinámica de los trastornos alimentarios que

se aborda en el siguiente capítulo, es necesario hacer referencia al mito

Deméter – Koré – Perséfone, y proceder a la descripción de las principales

figuras involucradas en el mismo.

29
3.2. LOS DIOSES

DEMETER: Diosa de las cosechas, nutridora y madre.

Deméter, diosa de las cosechas, preside las recolecciones abundantes.

Los romanos la conocieron como Ceres (de dónde proviene la palabra cereal).

En los himnos Homéricos, se describe a Deméter como “esa sobrecogedora

diosa, de hermoso cabello…con su espada de oro” (probable licencia poética

para representar una espiga de trigo maduro, que era su principal símbolo).

Parte del nombre de Deméter, “mete”, parece significar “madre”, pero no está

completamente claro a qué se refiere el “de”, o previamente el “da”. Se la

venera como a una diosa madre, concretamente como madre de las cosechas,

y madre de la doncella Perséfone, (la romana Proserpina) (Shinoda Bolen

1993).

De su unión con Zeus nace la única hija tenida con él, Perséfone, a la

qué los romanos llamaron Proserpina o Koré, a la qué Deméter está asociada

en el mito y en el culto

“El himno a Deméter nos cuenta la seductora historia del rapto de

Perséfone y las fatigas con qué su madre la busca por toda la tierra” (Bowra,

1953, 37).

PERSÉFONE: La doncella y reina del mundo subterráneo.

Perséfone es venerada de dos maneras, “como la doncella” o la Koré

(que significa joven adolescente), y como reina del mundo subterráneo.

“La Koré era una esbelta y bella diosa joven asociada a los símbolos de

fertilidad: la granada, el cereal, el maíz, así como el narciso, la flor que la

seducía” (Shinoda Bolen, 1993, 261).

30
Como soberana del mundo subterráneo es una diosa madura, que reina

sobre las almas muertas, guía a los vivos que visitan el Hades y pide para sí lo

que desea. Aún sin ser una de las diosas principales del Olimpo, Perséfone es

el centro de los misterios de Eleusis, ya que los griegos experimentaban el

retorno o la renovación de la vida tras la muerte, mediante la vuelta anual de

esta diosa desde el mundo subterráneo (Shinoda Bolen, 1993).

ZEUS: Soberano de hombres y dioses.

Como todos los Olímpicos, Zeus, pertenece a la segunda generación

divina. Es esencialmente el dios de la luz, del cielo sereno y del rayo.

”Zeus es el símbolo del Dios único que encarna el Cosmos. Las leyes del

mundo no son sino el pensamiento de Zeus.” (Grimal, 2006, 546).

Es hijo del titán Cronos y de Rea. De su unión con una de sus

hermanas, Deméter, nació su hija Perséfone.

“Zeus preside no solo las manifestaciones celestes, provoca la lluvia,

lanza el rayo y el relámpago, sino que sobretodo, mantiene el orden y la justicia

en el mundo.” (Grimal, 2006, 546).

HADES: Dios de los Infiernos o del Tártaro.

Hades es el dios de los muertos, hermano de Zeus, Poseidón y

Deméter. Después de la victoria sobre los Titanes, Zeus obtiene el cielo,

Poseidón el mar y Hades el mundo subterráneo, los Infiernos o el Tártaro. En

los Infiernos, Hades reina sobre los muertos. “Es un amo despiadado que no

permite a ninguno de sus súbditos volver a la tierra entre los vivos” (Grimal,

2006, 220). A su lado esta la reina Perséfone, quien había sido raptada por él

con la complicidad de Zeus. Si bien más tarde Zeus ordenó a Hades que

Perséfone fuese devuelta a su madre, el dios del Tártaro ya había tomado sus

31
precauciones, haciendo que su esposa Perséfone, comiera un grano de

granada. “Quien quiera que hubiese tomado en el Hades un alimento, no podía

volver ya al mundo de los vivos.” (Grimal, 2006, 220).

HECATE: Divinidad de la magia y los hechizos.

Está ligada al mundo de las sombras. Como maga preside las

encrucijadas, lugares por excelencia de la magia. Al igual que Gaia tiene

acceso simultáneo a la materia y a la imagen. Es capaz de transitar de un

mundo al otro. Ayudó a Deméter a encontrar a su hija perdida y estuvo

presente cuando se encontraron.

DIONISIOS: Dios del vino, la exaltación y el entusiasmo.

Es el dios del vino, la metamorfosis, el éxtasis y el entusiasmo. Es hijo

de Zeus y de Sémele quien, incapaz de resistir la visión de los relámpagos que

rodeaban a su amante Zeus, cayó fulminada. El dios se apresuró entonces a

extraerle el hijo que llevaba en su seno, y que estaba solo en el sexto mes de

gestación. Lo cosió enseguida en su muslo, y al llegar la hora del parto, lo sacó

vivo y perfectamente formado. Era el pequeño Dionisios, el dios “nacido dos

veces” (Gramal, 2006). Una vez nacido, el dios tuvo que ser escondido de la

furia de Hera y confiado al cuidado de las ninfas y de los sátiros bajo la forma

de un cabrito. Un día exprime las uvas en una copa de oro tornándose el dios

del vino, ofrece la bebida a los sátiros y ninfas, quienes luego beben juntos

desmesuradamente y danzan hasta caer por tierra desfallecidos (Saiz, 2006).

Según Brandao “…Desde un punto de vista simbólico, el dios de la

manía y de la orgía, configura la ruptura de las inhibiciones, de las represiones,

y de las contenciones” (Saíz, 2006, 86).

32
3.3. RELATO DEL MITO Y SU SIGNIFICACIÓN:

La historia de Deméter y Perséfone se centra en la respuesta de

Deméter al rapto de su hija por Hades, en complicidad con Zeus.

Koré habita en los bosques junto a su madre, la diosa Deméter. Hades

se enamora de la joven y la secuestra mientras ella se dispone a cortar la flor

del narciso en el llano de Enna, en Sicilia (Grimald, 1965) La doncella

reacciona gritando cuando la tierra se abre y Hades la toma por la fuerza y la

arrastra a su mundo subterráneo. El rapto se realiza con la complicidad de

Zeus, y en ausencia de Deméter, quien escucha los ecos de los gritos de

Perséfone y sale corriendo en su ayuda. Comienza para ésta un terrible

sufrimiento en busca de su hija por el mundo entero, buscando durante nueve

días y nueve noches por toda la tierra y todos los mares. Con la ayuda de

Hécate descubre que el secuestrador de su hija ha sido Hades en complicidad

con Zeus. Furiosa, Deméter abandona el monte Olimpo, decidiendo no retornar

más al mismo. Afligida y sintiéndose ultrajada y traicionada por Zeus,

disfrazada de vieja vagó de incógnito por ciudades y campos. Al llegar a

Eleusis, es encontrada por las hijas de Celeo, rey de esa ciudad. Las hijas de

éste fueron atraídas por algo del porte y la belleza de Deméter. Cuando la

diosa manifiesta estar buscando trabajo como niñera, es llevada por estas ante

su madre Metanira, donde se encuentra el recién nacido Demofoonte, a quien

Deméter alimenta con ambrosía, el manjar de los dioses. Este niño crece

como un dios. En secreto lo mantiene en un fuego que le habría hecho

inmortal, de no ser por la interrupción de Metanira, que empieza a gritar

temiendo por la vida de su hijo. Deméter reacciona con furia, regañando a

Metanira y revelándole su verdadera identidad. Al manifestar que era Deméter,

33
la diosa cambió de tamaño y forma, revelando su belleza divina. Ordenó

entonces que se construyera un templo para ella. En él se instala, se sienta

sola con su pesar producido por la ausencia de su hija raptada, abdicando de

sus funciones divinas. Como consecuencia, nada podía nacer ni crecer. La

hambruna amenazaba con extinguir la raza humana, privando a los dioses y

diosas del Olimpo de sus ofrendas y sacrificios. De esta forma, fuerza entonces

a Zeus a prestar atención a sus demandas, esperando que su hija le sea

devuelta. Dado que el orden del mundo se ve amenazado, Zeus pide a Hades

que restituya a Perséfone a su madre, lo cuál ya no es posible, pues la joven

ha quebrantado el ayuno mientras se halla en los infiernos. Por inadvertencia o

tal vez tentada por Hades, se come un grano de granada, lo cual basta para

encadenarla para siempre al infierno; quien come en el reino de los muertos

queda atrapado allí. El hecho de comer los granos de granada en el Hades trae

como consecuencia que la diosa no pueda ser completamente devuelta a su

madre y su estancia en la tierra deba ser temporal.

Finalmente, los dioses Zeus, Hades y Deméter realizan el pacto en el

cuál se establece que Perséfone deberá pasar cuatro meses con su esposo

Hades y ocho con Deméter, su madre. El reencuentro entre madre e hija (Koré

transformada en Perséfone, con identidad propia) se da en Eleusis donde son

conmemorados los misterios de iniciación de los héroes. Hécate, quien ayuda a

Deméter a encontrar su hija perdida, está presente cuando se encuentran.

Deméter retorna al Olimpo y la tierra se cubre nuevamente de verde, ya

que la misma había quedado infértil al renunciar la diosa a sus funciones

divinas.

34
En el transcurso de este capítulo se ha destacado el propósito del

mito, ya que el mismo da significado a la existencia humana, a la vez que es

expresión y prueba de la existencia de un sustrato inconsciente y colectivo.

Recordemos que un mito se refiere siempre a algo que ha pasado realmente,

es decir, que un acontecimiento ha tenido lugar en el sentido más claro del

término

Se intenta subrayar el valor que posee el mito para poder recibir el

mensaje de los símbolos, pudiendo el ser humano volverse hacia adentro,

ocurriendo la transformación de una especie de conciencia en otra. Resulta

importante recordar, que todos los dioses, todos los mundos, paraísos e

infiernos, están dentro de cada ser humano. El mito es la manifestación en

imágenes simbólicas y metafóricas de las energías de los órganos en conflicto

del cuerpo.

“Todas las eras anteriores a nosotros han creído en dioses de una forma

u otra. Solo un empobrecimiento sin precedentes del simbolismo nos ha

permitido redescubrir a los dioses como factores psíquicos, es decir, como

arquetipos de lo inconsciente” (Jung, CW 8; 272). La afirmación del autor se

refiere a que es precisamente en la psique inconsciente donde hoy

descubrimos a los dioses

En palabras de Campbell (1998), el mito ayuda a poner la mente del

hombre en contacto con la experiencia de estar vivo. Una de las funciones de

los mitos, es la función pedagógica, es decir, la enseñanza de cómo vivir una

vida humana bajo cualquier circunstancia.

El autor afirma que el mundo interior es el mundo de nuestras propias

necesidades, energías, estructura y posibilidades enfrentado al mundo exterior.

35
En la infancia nos hallamos en una condición de dependencia bajo la

protección y supervisión de alguien. Morir en la personalidad y mentalidad

infantiles y regresar como un adulto responsable es una transformación

psicológica fundamental que todos los individuos deben superar.

Con frecuencia varios cuentos de hadas versan sobre la niña que no

quiere crecer y hacerse mujer. En la crisis de ese umbral se detiene, se

duerme, hasta que algo sucede dándole un motivo para pensar que después

de todo podría ser agradable crecer. Muchos de los cuentos de Grimm

representan a la niña paralizada en su crecimiento. Todo cruce de umbrales

tiene que ver con dejar atrás esa parálisis. Todos los rituales de las ceremonias

primitivas de iniciación poseen bases mitológicas, en ellos se trata de matar al

yo infantil y dar a luz uno adulto.

Los mitos nos dicen como afrontar, soportar e interpretar el sufrimiento,

no nos dicen que en la vida podría no haber sufrimiento o que no debería

haberlo. En el mito que se expone a lo largo de este capítulo puede observarse

que es posible emerger luego de un período de sufrimiento con mayor

sabiduría y comprensión. Esta capacidad de desarrollarse a través del

sufrimiento es entendida en el mito con Deméter y Perséfone. La recuperación

y el crecimiento personal son posibles. El reencuentro de madre e hija, hace

que se restaure la fertilidad y el crecimiento sobre la tierra. Del mismo modo

que Perséfone, antes Koré, la eterna doncella, retorna desde el Hades con

identidad propia, una joven con las características de la misma, puede

evolucionar a una posición diferenciada y madura, rompiendo el vínculo

simbiótico que tiene con su madre y aceptando los riesgos que el crecimiento

implica. De este modo pasa de ser “la hija de la madre”, a la diosa del mundo

36
subterráneo, con personalidad y responsabilidades propias. Así mismo, una

mujer Deméter, logra aprender que su hija no es ella misma haciendo

conscientemente lugar en su vida para otras relaciones diferentes a las

relaciones tipo “Deméter”.Es capaz de aceptar la existencia de “cambios

humanos estacionales” y aprende que le es posible vivir superando cualquier

hecho que le suceda y sabiendo que “exactamente lo mismo que la primavera

sigue al invierno, la experiencia humana cambiante sigue ciertos modelos”

(Shinoda Bolen, 1993, 260).

Las diferentes mitologías nos presentan la misma búsqueda esencial,

donde uno sale del mundo en que vive y va hacia una profundidad, una

distancia o una altura. Es allí donde se encuentra lo que le faltaba a la

consciencia en el mundo donde antes uno habitaba.

El mito Deméter – Koré - Perséfone muestra también lo que Campbell

(1998), denomina hazaña espiritual, donde se aprende y se experimenta,

volviendo con un mensaje. Tal como sucedió con Deméter y Perséfone,

evolucionar desde una posición de inmadurez psicológica hasta el valor de la

responsabilidad y la seguridad en si mismo, exige de alguna manera, una

muerte y una resurrección, salir de una condición y encontrar la fuente de la

vida para regresar maduro y enriquecido.

La descripción de las divinidades que intervienen en el mito y su

correspondiente interpretación se realiza a fin de poder apreciar su implicancia

en la psicodinámica de los trastornos alimentarios, tema que se aborda en el

capítulo que a continuación se desarrolla.

37
CAPITULO IV

ABORDAJE PSICODINÁMICO

La psicodinámica simbólico arquetípica de los trastornos alimentarios

puede ser entendida a partir de la consideración de los arquetipos parentales

que estructuran la consciencia. Para esto es de suma importancia recurrir al

mito Deméter – Koré – Perséfone expuesto en el capítulo anterior, el cual

permite la comprensión y amplificación de algunos aspectos de la anorexia y

bulimia nerviosa que aquí se desarrollan. La relación con el mito se realiza a

medida que se exponen los conceptos que intentan dar cuenta de lo que

acontece en los trastornos a los que se hace referencia en este trabajo. A tal

efecto se utiliza lo expuesto por Shinoda Bolen (1993) y otros autores relativo a

las características fundamentales de las figuras que intervienen en el mito.

Cuando se hace referencia al vínculo primario y a la figura materna, es

interesante destacar la posición coincidente de los distintos autores al respecto,

quienes sostienen que cuando una mujer sufre un desorden alimentario, aún

más crucial que el complejo paterno, es el complejo materno.

Los diversos trabajos de Woodman (1980), Galiás (1997), Spignesi

(1983) han coincidido en que en los trastornos alimentarios existe a nivel

primario una alteración con la figura materna. De alguna manera ese primer

vínculo no resulta adecuado, impidiendo que la anoréxica bulímica pueda lograr

el desarrollo de su autonomía como mujer. Resulta fundamental que se

aprenda previamente el cuidado de uno mismo para que con el tiempo se

pueda aprender a cuidar del otro. Por esta razón se considera que en los

38
trastornos alimentarios el complejo materno cobra un rol más trascendente que

el paterno.

Woodman (1980) al referirse a las alteraciones que pueden ocurrir a

nivel del vínculo primario sostiene que:

“un bebé puede tener diferente llanto para necesidades diferentes. Sin

embargo la madre puede no saber interpretarlos, al no disponer de los

recursos internos para responder de manera diferenciada. La madre que no

está en contacto con su propio cuerpo no puede brindar a su bebé la

sensación de armonía con el Yo y el universo, lo cuál será fundamental a su

posterior sentido de totalidad”. (Woodman, 1980, 95).

Siguiendo estas concepciones con respecto a la importancia del

complejo materno, Galiás (1997), también sostiene que la estructuración

arquetípica es la responsable de la nutrición y fertilidad.

Spignesi (1983) advierte que la ciencia médica ve a los trastornos

alimentarios desde el mundo superior, pero si lentamente las figuras del mundo

inferior logran emerger es posible ver a estos trastornos de otra manera.

Propone no ver a la anoréxica bulímica como una mujer focalizada en su

patología sino poder ver a la mujer hambrienta que hay dentro de toda persona,

la mujer con hambre del mundo inferior, del mundo simbólico.

Para Byington (1996) cuando los símbolos no se elaboran de forma

creativa en la conciencia estos se disocian y se niegan y la expresión corporal

pasa a ser defensiva como ocurre en los trastornos alimentarios.

Como se puede observar si bien cada una de las autoras mencionadas

hace hincapié en un determinado aspecto de los trastornos en cuestión, no se

puede desconocer que en última instancia parece cobrar un rol central la figura

materna, el vínculo madre-hija, y la vivencia personal que se tenga al respecto.

39
4.1. DEMÉTER: EL ARQUETIPO DE LA MADRE.

Deméter es el arquetipo de la madre. Representa la fuerza del instinto

maternal puesto en marcha, lo que puede realizarse a través del embarazo o

mediante el suministro de alimento físico, psicológico o espiritual a los demás.

“Cuando Deméter es el arquetipo más fuerte en la psique de una mujer, ser

madre constituye el rol más importante de su vida (Shinoda Bolen, 1993, 229).”

La relación con sus hijos es sin duda la más significativa. El curso de la vida de

una mujer, puede ser dictado por este poderoso arquetipo.

Jung (2002) sostiene que el excesivo desarrollo de lo femenino comporta

una intensificación de todos los instintos femeninos, ante todo, el instinto

maternal. El aspecto negativo del complejo materno lo representa la mujer cuyo

único objetivo es ser madre, el hombre es claramente secundario,

constituyendo un instrumento de procreación. La personalidad propia de este

tipo de mujeres también es un asunto secundario, pues luego de los

embarazos, estas mujeres viven pegadas a sus hijos porque sin ellos no tienen

razón de ser.

“El Eros solo está desarrollado como relación maternal; como relación

personal en cambio, es inconsciente. Un Eros inconsciente se presenta

siempre como poder, por lo que este tipo, a pesar de toda esa exhibición

de autosacrificio maternal, es incapaz de llevar a cabo ningún verdadero

sacrificio, antes bien, con una en ocasiones despiadada voluntad de

poder hace prevalecer su instinto maternal hasta destruir lo personal y la

vida personal de los hijos.” (Jung, 2002, 84)

40
4.2. LA KORÉ: LA DONCELLA ARQUETÍPICA.

La Koré, es la doncella sin nombre, representa a la joven adolescente

que no sabe “quién es” y aún no es consciente de sus deseos y sus propias

fuerzas. La gran mayoría de las jóvenes atraviesan una fase de ser la “Koré”

antes de casarse o decidirse por una profesión. Otras mujeres, permanecen

doncellas durante toda la vida, sin comprometerse en una relación, trabajo u

objetivo de formación aunque de hecho puedan tener una relación, trabajo e

incluso estar realizando bachillerato o una carrera. Sin embargo hagan lo que

hagan no parece que sea “de verdad”. Su actitud es la de la eterna adolescente

indecisa sobre qué o quien quiere ser cuando crezca, a la espera que alguien o

algo transforme sus vidas (Shinnoda Bolen, 1993).

Para Jung (2002) puede presentarse una identificación con la madre y

una paralización de la propia actividad femenina. La personalidad propia es

proyectada muchas veces sobre la madre, no se tiene consciencia del propio

mundo instintivo, ni del instinto erótico ni del maternal. Toda vinculación

personal, exigencias eróticas, maternidad, puede provocar en estas hijas

sentimientos de inferioridad, no sintiéndose capaces de afrontar tales

responsabilidades lo que las lleva a escapar, no avanzando en el camino hacia

la autonomía.

4.3. ¿QUÉ OCURRE EN LA ANOREXIA NERVIOSA?

Con respecto al Arquetipo de la Gran Madre, se observa en cuanto al

papel Hm, una estructuración hipotrófica, (Hm tiene un pequeño desarrollo). Es

justamente en el pasaje de la adolescencia que el Hm se desliga del “otro”

(madre, padre, sustituto) y queda a merced del “yo”.

41
La consecuencia es que la anoréxica no acepta ser cuidada, alimentada,

nutrida por el otro ni por sí misma.

Igualmente, en cuanto a la sexualidad, no puede ejercer cambios, pues

no está libre para el otro.

M tiene también una estructuración hipotrófica. Se mantiene

extremadamente severo en cuanto al “yo” (restrictivo) y algunas veces

actuando en cuanto al “otro.”

Por lo tanto con respecto al Arquetipo de la Gran Madre, tendremos

tanto M como Hm hipotróficos. Los mismos están desequilibrados en la

adolescencia debido a las fallas tempranas. La anoréxica deja de ser hija del

otro mientras aún no puede tornarse madre de sí misma.

Galiás (1997) explica que esto es como si hubiese una concentración de

libido en Perséfone (ya no siendo Koré pero tampoco desempeñándose aún

como Deméter). Esto es lo que la autora denomina “persefonización” de libido

tanto en lo que respecta a la alimentación como a la sexualidad. De esta forma

se observa una concreta permanencia simbólica en Hades. Comer equivale a

morir. No comer equivale a mantenerse viva.

En el mito griego quien come en el reino de Hades queda preso allí. Hay

un gran conflicto, comer es una tentación de Hades a ser enfrentada.

En cuanto al Arquetipo del Padre tenemos una hipertrofia (defensiva y

compensatoria) en los dos papeles (Hp y P). Esta estructura hipertrófica

patriarcal forma de alguna manera la defensa ante la herida de lo matriarcal

hipotrófico. Esto es lo que confiere a la personalidad de la anoréxica varias

características conocidas como: dureza, frialdad, rigidez, control, híper

42
exigencia, obstinación, compulsión, lo que hace el contacto con ella

sumamente difícil.

La conjunción entre la hipotrofia de los dos papeles matriarcales y la

hipertrofia de lo patriarcal, torna la sexualidad muy difícil para la anoréxica,

enormemente reprimida.

Ambos papeles Hp y P también son “retomados” de la relación con el

“otro” (padres) y “entregados” a sí mismos, por lo tanto hipertróficos. Por lo

tanto la anoréxica se torna un padre terrible para sí misma.

La “caída” en Hades.

Con respecto al Arquetipo del Héroe es exactamente ahí, que el cuadro

incide con mayor frecuencia. .La función de este arquetipo en la adolescencia

de ayudar en el pasaje de la endogamia para la exogamia no se completa. La

anorexia ocurre exactamente entre la retirada de Hm del círculo familiar y el

ejercicio de M en causa o tarea propia. Es exactamente en ese pasaje que

Koré es secuestrada, o sea, cae al Hades. En el mito el pasaje de Koré desde

los bosques de Deméter para Eleusis comprende la “caída” por el secuestro de

Hades.

Hades el secuestrador va a funcionar como el propio héroe, separando a

la niña de su madre, aunque es un héroe aún muy ligado al padre (Hades es

hermano de Zeus).

Si se imagina a la adolescencia como un puente donde de un lado está

la infancia y del otro lado la vida adulta, es como si la anoréxica en lugar de ser

impulsada por el héroe para hacer la travesía, fuese secuestrada por Hades en

la mitad del puente, siendo llevada al mundo de las profundidades donde

queda presa, no pudiendo volver al lugar de donde salió (mundo de la madre) y

43
no terminar la travesía hacia la “luz”. Ese “camino” es subterráneo, complejo,

solitario, lúgubre como el de Perséfone. De ahí la dificultad para ser

contactado.

También ocurre la retirada de Hp del círculo familiar, y del ejercicio de P

como tarea o “causa propia” aunque hipertróficos. De igual modo Hp como P

estarán hipertróficos funcionando como defensa. Es un intento paradojal de

proteger a la niña de Hades, ya que éste quiere que ella coma para dejarla

presa. La anoréxica tiene hambre pero no se “autoriza” a comer.

Muchos autores, (Bruch, 1979 en Saíz 2006) señalan el miedo a crecer

de la anoréxica, que no ganando peso ni desarrollando sus características

sexuales secundarias permanecen en esa indiferencia de la infancia medio

“niña” y medio “niño”. El resultado es esa extraña manera de no crecer. La

anoréxica no permanece en una infancia “extendida” y feliz medio niña como

Koré en los bosques de Deméter, sino que se transforma en lugar de eso en un

ser lúgubre muy solitario con enorme sufrimiento, confusa y temerosa de su

identidad, de su futuro con el cuál tanto se preocupa, como Perséfone en

Hades.

La “tentación” de Hades.

Las frecuentes fantasías sobre la alimentación se convierten en una

“tentación de Hades”. Es común que la anoréxica se queje de pensar en

comida todo el tiempo. Desde un punto de vista fisiológico se está sometiendo

a tanta hambre y privación que es natural que piense tanto en comida, aunque

simbólicamente es esa misma tentación de Perséfone por Hades. Para no

sucumbir en esa tentación es que las defensas patriarcales se tornan intensas,

trayendo la conocida obstinación y rigidez.

44
Con respecto a la sexualidad esta puede ser vivida en la fantasía,

generalmente hipertrofiada del príncipe encantado que la libere de Hades.

En lo que refiere a la escolaridad hay mucha dificultad y conflicto, puesto

que la anoréxica en Hades ya está aprendiendo una ardua lección de la

profundidad y del sacrificio, por tanto se ven con frecuencia disturbios en

cuanto a los estudios y a la sociabilidad (aislamiento). Esa caída o bajada al

Hades puede ser entendida como la búsqueda de la identidad de la anoréxica,

quien tendrá que aprender a sacrificar la comida abundante, el apetito, el

compartir, buscar la autonomía, la reflexión, quedar consigo misma, dedicarse

a una causa. Aunque todos son aprendizajes importantes, obviamente son

símbolos aprisionados en el síntoma por lo tanto la comprensión se hace

necesaria. Si recordamos que es inherente al Arquetipo del Héroe comenzar

una sola batalla a la vez, veremos que todos esos aprendizajes intensos del

mundo de Hades, se constituyen en una tarea enorme, no sobrando energía

para otros aprendizajes. Es importante recordar la etapa en que la anorexia

generalmente se desencadena. Es en ese momento donde ocurren elecciones

importantes y difíciles como entrada a la universidad, definición vocacional

entre otras. Galiás (1997) también sostiene que hay que tener en cuenta la

presión creciente y a veces desmedida que ejerce la familia, así como también

los docentes, para las elecciones ya mencionadas y la ansiedad que generan

en la joven.

Por un lado puede pensarse en la anorexia como una manera de huir del

penoso proceso de las elecciones existenciales. Por otro, no es en un paraíso

donde la anoréxica se refugia: no permanece Koré, se transforma en

45
Perséfone, sufre una caída en Hades donde debe enfrentar difíciles tareas y

aprender duras lecciones.

En cuanto a los arquetipos ánimus – ánima es como si quisieran entrar

en el campo de la consciencia, sin encontrar la necesaria simetría para la

interacción dialéctica entre los papeles parentales. Es así que las propias

fantasías de encuentro con el otro permanecen todavía muy asimétricas entre

la anoréxica (ego) y su príncipe encantado (ánimus). Ella aún desea

mágicamente que éste la libere de Hades. A propósito, Hades está funcionando

como el propio príncipe aún muy ligado al padre.

La sexualidad, el encuentro pleno con el otro, la alimentación anímica

permanecen en la fantasía, todavía no estructurantes, de ese modo la alteridad

no puede ser vivida.

4.4. ¿QUÉ OCURRE EN LA BULIMIA NERVIOSA?

El Arquetipo de la Gran Madre se presenta con los papeles Hm y M

hipotróficos al igual que ocurre en al anorexia, sin embargo aquí pueden

observarse algunos escapes, cuando Hm y M quedan hipertróficos, lo que

provoca una ingesta excesiva de alimentos, sin límites Este escape es

realizado a escondidas, existe un comer de modo desmesurado, seguido

inmediatamente con la vuelta al patrón anoréxico con la provocación de

vómitos y/o abuso de laxantes, entre otros.

La farra Dionisíaca.

En la asociación mítica la bulímica, se encuentra con Dionisios a

escondidas ocurriendo de esta forma la denominada “farra dionisíaca”, comer y

beber de forma exagerada. Es interesante que en el mito, Dionisios nace del

muslo de Zeus, siendo un Dios muy ligado a los aspectos matriarcales del

46
padre. Es decir, la bulímica vive lo matriarcal con el padre, a través del

encuentro a escondidas con Dionisios. Es con este dios que hay una tentativa

de transformación, de renacimiento.

En cuanto al Arquetipo del Padre, los papeles P y Hp están

hipertróficos como en la anorexia, sin embargo el patrón patriarcal es traído por

lo matriarcal a escondidas, haciendo que momentáneamente M y Hm

sobrepasen a P y Hp produciéndose un comer bulímico. Existe luego un

retorno al patrón anoréxico con uso de laxantes y la inducción del vómito.

En la bulimia y de acuerdo al mito esto representa la traición a Hades

con Dionisios Tanto Hades como Dionisios están ligados a Zeus, (hermano e

hijo) pero no son el mismo.

Hay un intento de trascender la vivencia edípica con el padre a través de

Dionisios, sin embargo ese intento no ocurre de forma adecuada. Es decir, el

necesario “enamoramiento edípico” con el padre es hecho simbólicamente con

aspectos aislados del padre (Hades y Dionisios), pero no con el padre mismo

(Zeus).

Con respecto al Arquetipo del Héroe tenemos un funcionamiento doble

en la bulimia. Por un lado existe una prohibición a comer, es un acto heroico,

sacrificado. Por otro lado, el comer exagerado, a escondidas, también heroico

traspasando los límites. Ese héroe doble está disociado, no ayudando a la

resolución edípica.

En las asociaciones míticas, vemos que para resistir a Hades (incesto) la

bulímica - al igual que al anoréxica - no come. Ella resiste heroicamente las

tentaciones de Hades. Sin embargo traiciona a Hades con Dionisios. O sea,

come desmesuradamente, a escondidas, entregándose heroicamente a

47
Dionisios, viviendo lo matriarcal con el padre. Según la mitología, Dionisios

aparece y desaparece periódicamente, como las crisis en la bulimia.

De este modo, tanto Hades como Dionisios están funcionando

disociadamente como héroes, muy ligados a los arquetipos parentales, no

ayudando a que la trayectoria edípica se cumpla.

Los arquetipos del ánimus – anima no consiguen una adecuada

estructuración ni en la bulimia ni en la anorexia, pues falta la simetría necesaria

entre los papeles relacionados de los arquetipos parentales (M – Hm y P – Hp).

En las asociaciones míticas vemos que la consciencia está lidiando con

Hades – muy ligado a lo patriarcal del padre y con Dionisios – muy ligado a lo

matriarcal del padre.

Puede observarse que en la bulimia tampoco hay una estructuración del

patrón de alteridad.

Estructura familiar:

En la anorexia y en la bulimia nerviosa siempre puede encontrarse un

sistema familiar con disfunciones.

La madre personal tiende a ser sobreprotectora (Deméter) o,

renegadora (insuficiente). Lo más frecuente es encontrar una combinación de

las dos tendencias, dónde la sobreprotección es compensatoria a la

renegación, no habiendo una integración de los dos polos. Son madres muy

culpables, inseguras patriarcalmente y controladoras matriarcalmente. Viven

como sacrificándose y victimizadas. Hay siempre una guerra entre madre e

hija. Lo que la anoréxica bulímica busca es una separación entre ella y la

madre. Las madres tipo Deméter que retienen la aprobación cuando crecen sus

hijos y se independizan de ellas, pueden sentirse menos necesitadas y

48
rechazadas, lo cuál da como resultado el enfado y la depresión en estas

mujeres. Suelen vivir la autonomía de sus hijos/as que crecen, como una

pérdida emocional propia Con la intención de proteger a sus hijos, una madre

Deméter puede volverse excesivamente controladora y sobreprotectora, no

siendo consciente del daño que infringe. Una de las mayores dificultades

psicológicas que puede llegar a presentar este tipo de madres se centra en el

riesgo de caer en el abatimiento y depresión.

Galiás (1997) describe que cuando las pacientes se presentan en la sala

de espera acompañadas de sus madres, lo que siempre suele ocurrir, es que

puede distinguir quien es la paciente tan solo por la edad aparente, pues el

estado de abatimiento es semejante en ambas.

La autora sostiene que estas madres se quejan del alejamiento de la hija

y de su desconsideración hacia ellas. Se enojan por no ser escuchadas en sus

constantes intentos para que la hija coma. Culpan a la hija por su obstinación y

se disponen a hacer cualquier sacrificio para revertir la situación. Se dedican a

la enfermedad de sus hijas, que se transforma en su “causa”, teniendo gran

dificultad para aceptar la distancia necesaria que se impone o es impuesta por

la hija.

Spignesi, (1983) advierte también sobre las cualidades de la mujer

Deméter, y la relación de esta con sus hijos, utilizando los elementos que

aparecen en el mito. Cuando Deméter muere para el mundo, ésta se vuelve

hacia adentro, se encierra en casa con otras mujeres nutricias y dadoras. En el

momento en que se ve consumida por la ansiedad, pensando en su hija, trata

de evitar el vacío. Con otras mujeres, que actúan como guías femeninas del

alma, esta puede entregarse al misterio del mundo inferior, del mundo no

49
conocido Durante el cuidado del hijo de Metanira (Demofoonte), Deméter debe

enseñar a otro y aprender ella misma lo que no sabe, de esta manera, termina

enseñando a otra madre que el niño debe conocer el fuego de aquello que se

asemeja a la muerte, que el niño no puede permanecer inocente y que el niño

no es ella misma. La autora explica la importancia de la existencia de una

diferenciación madre – hija, ya que las cualidades negativas de la madre,

afloran en un contexto de indiferenciación simbiótica que alimenta más a la hija,

de lo que lo hace la comida concretamente. Este aspecto negativo de la madre,

mantiene a la hija alejada de sus necesidades personales y diferenciadas. La

madre sobreprotege a la hija, induciéndola de este modo, a fundirse con su

propia psique, produciéndose así, la unión simbiótica antes mencionada.

(Spignesi, A. 1983) Esta autora sostiene que no hay otro ejemplo de una

relación tan próxima entre madre e hija, como la que existe entre Deméter y

Perséfone. La joven Perséfone, era una especie de duplicación y continuación

de su madre Deméter. “En el inicio, Deméter también intenta mantener a su hija

siempre en casa como ella, ligada a la tierra material, ingenua e

inconscientemente limitada a la belleza concreta del mundo natural.” (Spignesi,

1983, 47). Una madre que mantiene este vínculo simbiótico con su hija, se

torna una madre nutricia inadecuada, alejando así a su hija de su mundo

personal, llevándola a consumir el alimento de la muerte, ya que la madre pasa

a alimentar a su hija con sus propias necesidades, deseos y ambiciones no

realizados. Para esta autora la madre personal también aparece controladora

matriarcalmente, e insegura patriarcalmente, sobreprotectora o rechazante o

una combinación de ambas, donde la sobreprotección es compensación del

rechazo. En esta relación simbiótica, insatisfecha y turbulenta, la madre

50
aparece como dominadora, exigente, frustrada y ambiciosa, hipercrítica y

amargada, quien sobreprotege a su hija induciéndola a fundirse con su propia

psique.

La vida real repite el mito de Deméter, cuando mujeres con las

características que se mencionan se casan con hombres matriarcalmente

ausentes, con actitud desinteresada o de competitividad hacia sus hijas,

hipercríticos patriarcalmente, constituyendo también una figura paterna que

generalmente está ausente. En la mitología estas diosas se relacionan con

dioses más poderosos que ellas, como es el caso de Zeus (soberano de

hombres y dioses) y Deméter.

El padre personal es matriarcalmente ausente o presente en la infancia,

haciendo un corte abrupto con la hija en el inicio de su adolescencia, tal vez por

miedo al incesto. Con frecuencia este padre suele hacer referencias negativas,

jocosas y de mal gusto con respecto al cuerpo de la hija como por ejemplo

“gordita, budín”, entre otras. Estos padres tienen una especie de

“enamoramiento edípico” entre líneas con la hija, sombrío como Hades, o sin

límites como Dionisios o aún permanecen distantes como Zeus. Son siempre

patriarcalmente complicados, excesivamente patriarcales, rígidos, disociados,

hipercríticos y seductores. También encontramos datos frecuentes de

separación precoz entre la hija y el padre (orfandad paterna, separación entre

los padres). De cualquier forma no puede ocurrir el “enamoramiento edípico”

saludable, necesario y esperable entre la hija y el padre, así como no aparece

la barrera necesaria del incesto colocada por el padre. Este no puede funcionar

por tanto como interventor de la relación madre – hija. Generalmente aparecen

como ambiguos frente a la hija, por un lado critican, no entienden y acusan a la

51
hija de torturar a la familia, y por otro lado, suelen exaltar su inteligencia y

capacidad. También se sienten traicionados en sus expectativas y miedosos

sobre el carácter de las hijas. Se ha encontrado una mezcla de Zeus y Hades

en la personalidad de estos padres. El padre permanece muy idealizado y

distante para estas hijas, existiendo temor e imposibilidad en cuanto a la

aproximación.

La relación conyugal de los padres es fallida, acostumbran a ser padres

simbióticos excluyentes de los hijos, estando separados (divorcio o viudez) o

juntos manteniendo la relación parental no bien constituida, sin la relación

conyugal de alteridad. El patrón ánimus – ánima en la relación de los padres

no está funcionando.

En lo que respecta a la relación con los hermanos, la misma es difícil,

existiendo siempre un preferido de la madre, sobre quien ambiguamente

recaen tanto los cuidados de la paciente como también la competencia. La

paciente siempre es descrita como torturadora del sistema familiar.

En la bulimia muchas veces pasa tiempo hasta que el síntoma sea

percibido por la familia (la farra Dionisíaca se realiza a escondidas).

El sistema familiar está, en general, disfuncional. El patrón matriarcal es

pobre y el patriarcal confuso y arbitrario, no habiendo alteridad. La portadora

del trastorno alimentario está en el lugar de la paciente identificada, o sea es la

depositaria de la sombra de ese sistema.

En suma: en todos los trastornos alimentarios existe una fijación edípica

dada la herida de la estructuración de la Gran Madre, con alteraciones

compensatorias de la estructuración del Arquetipo del Padre y una insuficiente

estructuración del Arquetipo del Héroe. Consecuentemente hay una

52
imposibilidad de alcanzar una alteridad plena, ya que el ánimus y el ánima

requieren una simetría de los papeles parentales.

En los trastornos alimentarios no tenemos propiamente una depresión.

Se trata de una crisis de identidad, una complicación de la adolescencia en el

proceso de individuación. (Saiz, 1996). Para la salida de estos cuadros

psicodinamicamente se requiere la trascendencia de la fijación edípica

mediante la constelación de la alteridad, la transformación de una consciencia

en otra mediante el contacto con la sombra, el enfrentar nuestro mundo interior

de necesidades, energías, estructura y posibilidades con el mundo exterior. Se

requiere morir en la personalidad y mentalidad infantiles para regresar como un

adulto responsable, transformación psicológica fundamental que todos los

individuos deben superar.

Como se ha podido apreciar en el transcurso de esta revisión

bibliográfica, la complicación en el proceso de individuación visible en los

trastornos alimentarios supone el miedo de una joven a convertirse en mujer.

Siendo que en la infancia nos encontramos bajo la protección y

supervisión de alguien, estamos en una condición de dependencia. En cambio,

la adolescencia requiere que una joven comience a aventurarse en su camino

hacia la autonomía, y es en ese tránsito donde ocurre la detención del proceso.

De alguna manera el poder evolucionar a una posición diferenciada y madura

implica la muerte del yo infantil para dar a luz a un adulto aceptando los riesgos

que el crecimiento requiere. (Campbell, 1998)

53
CONSIDERACIONES FINALES

La presente memoria de grado tuvo como objetivo realizar un abordaje

psicodinámico simbólico - arquetípico de los trastornos alimentarios: Anorexia y

Bulimia Nerviosas. Asimismo, se intentó establecer un puente entre la mitología

y los trastornos mencionados formulando la relación entre éstos y los

dinamismos míticos preponderantes.

Este trabajo propone una visión particular de comprender y abordar los

trastornos alimentarios. Ofrece una articulación entre la mitología, algunos de

los conceptos de la psicología analítica, los enfoques de algunos autores y los

trastornos estudiados. La psicología analítica intenta rescatar la importancia del

valor simbólico del mito en la época actual. Muestra cómo modela y orienta la

vida de las personas y de la cultura, haciendo de mediador entre el

inconsciente y la consciencia.

Los trastornos de alimentación no poseen una etiopatogenia bien

definida, se considera que su etiología es multifactorial: vulnerabilidad genética,

sistema familiar disfuncionante y fallas a nivel del vínculo primario entre otras.

Por su parte la psicología analítica considera que para el desarrollo de los

trastornos mencionados cobra especial importancia el complejo materno.

Psicodinámicamente se han considerado los arquetipos parentales

estructurantes de la consciencia, donde se encuentra una estructuración

hipotrófica en lo que refiere a los papeles matriarcales, y una estructuración

hipertrófica en relación a los papeles patriarcales como defensa ante la herida

de lo matriarcal hipotrófico. Esto conlleva a que las jóvenes que padecen

trastornos alimentarios no sean capaces de cuidar de sí mismas, y se tornen un

padre rígido, exigente y tirano para con ellas mismas. Esto les confiere ciertas

54
características de personalidad como: poca flexibilidad, hiperexigencia, frialdad

e impulsividad entre otras, resultando de este modo el contacto con ellas

sumamente difícil.

Esta dificultad con el complejo materno es lo que pretende reflejarse a

través del mito Deméter – Koré – Perséfone, donde Koré parecía ser una

duplicación de su madre, existiendo un vínculo simbiótico entre ambas, no

ocurriendo entonces el enamoramiento edípico necesario con el padre. Como

consecuencia de esto, Koré no alcanzaría una alteridad plena, la que podrá

lograr gracias al rapto de Hades, con la complicidad de su padre Zeus quien

hasta entonces había permanecido ausente. A través de esta intervención, se

da la ruptura de la díada entre madre e hija, rescatándose en este sentido un

lado positivo en la actuación de Zeus.

A partir de la desaparición de Koré, Deméter inicia un proceso donde ella

debe aprender que la hija no es ella misma, produciéndose la transformación

de su consciencia alcanzando de este modo una madurez psicológica y

logrando así la diferenciación. Paralelamente comienza el camino lúgubre de

Koré, quien también alcanzará la identidad propia, retornando como una diosa.

Este camino que ambas emprenden se realiza a través del sufrimiento, ya sea

por medio de la muerte de Deméter para el mundo, donde nada crece y la

hambruna amenaza, mientras que Koré se niega a comer en el reino de Hades,

quebrantando luego el ayuno al comer los granos de granada, lo que le permite

convertirse en mujer y en Perséfone, diosa del mundo subterráneo.

Este mito tiene su analogía en los trastornos alimentarios donde se

puede apreciar la existencia de un sistema familiar disfuncionante. En él

existiría una madre sobreprotectora e indiferenciada de la hija, un padre

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ausente que no estaría pudiendo romper la díada impidiendo así el

enamoramiento edípico esperable. Asimismo estos trastornos aparecen

mayoritariamente en la adolescencia, la cuál estaría representada por una Koré

también adolescente, que es raptada mientras transita su camino hacia la

autonomía, no existiendo una suficiente estructuración del Arquetipo del Héroe

debido a la asimetría de los papeles parentales. El no poder alcanzar una

alteridad plena sería consecuencia de una complicación en el proceso de

individuación, provocando una crisis de identidad, en la cual la adolescente

quedaría estancada en esta etapa, dejando trunco o inconcluso este camino

hacia la madurez.

Koré y Deméter realizan un proceso que les permite llegar a asumir

quiénes son, a reconocerse, adquiriendo responsabilidad, diferenciándose la

una de la otra. Esto, es alcanzado a través del sufrimiento, transitando por el

camino de la sombra, donde se recluyen a través de la depresión, o son

recluidas, a través del rapto, para posteriormente emerger cada una como

diosas independientes. A través de la ingesta de los granos de granada, Koré

ingresa al crecimiento, al ser mujer, que anteriormente le estaba vedado. Deja

de ser abstinente - en todos los sentidos -y niña, para pasar a ser una joven

caminando hacia la madurez transformada en la diosa Perséfone.

Se puede decir que las mujeres que presentan Anorexia y Bulimia

Nerviosas pertenecerían a familias disfuncionantes, en las que la madre sería

percibida como una figura hiperexigente, sobreprotectora, rechazante o una

combinación de ambas, donde la sobreprotección sería compensatoria del

rechazo. Sobreprotegen a sus hijas induciéndolas a fundirse con su propia

psique, consecuencia de un vínculo simbiótico entre ambas.

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Estas madres, también se presentarían como controladoras

matriarcalmente e inseguras patriarcalmente. La relación que establecen con

sus hijas sería turbulenta, simbiótica, siendo mujeres dominadoras, exigentes,

frustradas, hipercríticas, ambiciosas y amargadas. Esta madre, estaría

representada por Deméter en el mito.

Respecto a la figura paterna, puede observarse que en general la misma

está ausente, con actitud desinteresada o de competitividad con la hija, se

presentan como hipercríticos patriarcalmente y matriarcalmente ausentes. Es

decir, que son hombres que se mantienen distantes, tanto en lo que respecta al

cuidado como al afecto, amparo, nutrición y proximidad, siendo también

exigentes, normativos, quienes ponen los límites, obediencia e imposición de

reglas. Permanece muy idealizado y distante para ellas, lo que les generaría

temor respecto a la proximidad. No ocurriría el “enamoramiento edípico

saludable, necesario y esperable” no pudiendo romperse la díada madre-hija.

El padre, aparece como ambiguo frente a la hija, por un lado no comprende y la

acusa de torturar a la familia, por otro lado, suele exaltar su inteligencia y

capacidad. Se siente decepcionado en sus expectativas y temeroso de su

carácter. Esta figura, podría equipararse a la descripción del dios Zeus.

Quienes se ven afectadas por estos trastornos, estarían representadas

por la Koré, la doncella sin nombre, la adolescente que no sabe quién es. Que

aún no es consciente de sus propios deseos y de sus propios recursos, que

muchas veces termina quedando encerrada en su indecisión, no teniendo

consciencia de su mundo erótico, maternal, instintivo, consecuencia de la

fundición de su psique con la de la madre. En algunos casos, la identificación

con su progenitora, puede llegar a paralizarla, por lo que estas hijas muchas

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veces experimentan sentimientos de inferioridad e incapacidad, no pudiendo

afrontar responsabilidades como la maternidad, trabajo, estudio, entre otras, lo

que las llevaría a escapar, sin poder transitar el camino hacia la autonomía.

Esta parálisis la convertiría por tanto en una eterna adolescente, lo que estaría

mostrando el gran miedo a crecer.

Cabe destacar que la mayoría de las jóvenes atraviesan por el proceso

de ser la Koré, como una etapa más del proceso de individuación. Sin

embargo, algunas permanecen estancadas en esta instancia durante toda la

vida, convirtiéndose así en un terreno fértil para el desarrollo de trastornos

alimentarios.

Para lograr encontrar una salida creativa de estas problemáticas, se

requiere la transmutación de una consciencia en otra mediante el contacto con

la sombra, morir en la personalidad y mentalidad infantiles para convertirse en

un adulto responsable, transformación psicológica fundamental que todos los

individuos deben superar.

Para finalizar, cabe destacar que la presente revisión bibliográfica, deja

mucho por recorrer. Existen diversos enfoques, dentro de la psicología

analítica, que podrían ser abordados para la comprensión de los trastornos de

alimentación y que también ayudarían a seguir profundizando en dicha

temática. Asimismo, el abordaje psicoterapéutico no es tratado. Es necesario

destacar que el trabajo expuesto intenta ser un modelo para comprender los

trastornos alimenticios, y se espera que sea de utilidad para la terapéutica.

Finalmente, cabe resaltar que dada la inexistencia de instrumentos que

puedan medir la prevalencia del dominio de las divinidades presentes en cada

individuo, y a nivel de la dinámica familiar cuando se presenta el cuadro,

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resultaría de mucha utilidad incursionar a futuro en la elaboración de alguna

técnica para la investigación acerca de estos trastornos, ya que solamente

pueden ser apreciados a nivel de la práctica clínica.

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