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Ensayo a la llama

El ensayo a la llama llevado a cabo en un halogenuro de cobre. Obsérvese el color característico azul-
verdoso de la llama.

El ensayo a la llama es un metodo analítico usado en química para detectar la presencia de


ciertos elementos, principalmente iones de metales, basado en el espectro de
emisión característico a cada elemento. El color de la llama también puede depender de la
temperatura.
Las muestras suelen sostenerse en un alambre de platino limpiado repetidamente con ácido
clorhídrico para eliminar trazas de analitos anteriores.1 Debe probarse con diferentes llamas,
para evitar información equivocada debido a llamas "contaminadas", u ocasionalmente para
verificar la exactitud del color. Algunas veces también se usan alambres de nicrom.1
El sodio es un componente común o contaminante en muchos compuestos, y su espectro
tiende a dominar sobre los otros. El ensayo a la llama es frecuentemente visto a través de
un vidrio azul de cobalto para filtrar el amarillo del sodio y permitir ver mejor la emisión de
otros iones metálicos.
El ensayo a la llama es rápido y fácil de ejecutar, y no requiere equipamiento alguno que no se
encuentre generalmente en un laboratorio de química. Sin embargo, el rango de elementos
detectados es pequeño, y el ensayo se apoya en la experiencia subjetiva del experimentador,
en vez de mediciones objetivas. La prueba tiene dificultad en detectar concentraciones
pequeñas de algunos elementos, mientras que puede producirse un resultado muy fuerte para
algunos otros, lo que tiende a "ahogar" las señales más débiles.
Aunque esta prueba sólo da información cualitativa, y no cuantitativa, acerca de la proporción
real de los elementos en la muestra; puede obtenerse información cuantitativa por las técnicas
relacionadas de fotometría de llama o espectroscopia de emisión de llama.

Índice
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 1Metales comunes
 2Véase también
 3Referencias
 4Enlaces externos

Metales comunes[editar]
Algunos metales comunes y sus colores de llama correspondientes son:
Símbolo Nombre Color

As Arsénico Azul

B Boro Verde brillante

Ba Bario Verde

Ca Calcio Rojo ladrillo

Cs Cesio Azul - Violeta

Cu(I) Cobre(I) Azul

Cu(II) Cobre(II) (no-halogenuro) Verde

Cu(II) Cobre(II) (halogenuro) Azul-verdoso

Fe Hierro Dorado

In Indio Azul

K Potasio Lila

Li Litio Carmín

Mn(II) Manganeso(II) Verde amarillento

Mo Molibdeno Verde amarillento


Na Sodio Amarillo intenso

P Fósforo Verde pálido azulado

Pb Plomo Azul

Rb Rubidio Rojo-violeta

Sb Antimonio Verde claro

Se Selenio Azul

Sr Estroncio Escarlata

Te Telurio Verde claro

Tl Talio Verde puro

Zn Zinc Verde azulado

Llama de gas

Llama de gas vista a través de vidrio de cobalto

Ensayo a la llama en sulfato de cobre

Ensayo a la llama en sulfato de cobre, visto a través del vidrio de cobalto

Ensayo a la llama en el carbonato de sodio


Ensayo a la llama en el carbonato de sodio visto a través de vidrio de cobalto

Ensayo a la llama en una sal de litio

Ensayo a la llama en una sal de potasio

Véase también
Uno de los métodos más tradicionales de ensayo en un laboratorio químico (y tal vez uno de
los primeros métodos de análisis químicos desarrollados, pues ya se llevaba a cabo en el
siglo XVII) es el ensayo a la llama de las sustancias. Se trata de un ensayo de tipo
cualitativo, es decir, con él podemos averiguar qué sustancias contiene nuestra muestra
problema, pero no en qué proporción (para esto último haría falta un ensayo cuantitativo).
Esto hace que el resultado del análisis sea un poco subjetivo, es decir, depende de la persona
que lo realiza, que debe asignar un elemento químico al color observado.
Dada su importancia, antes de considerar las coloraciones de los distintos ensayos a la llama,
hablaremos de la llama en sí misma y de sus características. La llama de un mechero
Bunsen puede actuar como fuente térmica y luminosa, pero también como reactivo
químico con poder oxidante y reductor. El hecho de que una llama tenga más capacidad
oxidante o más capacidad reductora, se puede lograr regulando la entrada de aire. Así,
tenemos:
 La combustión con exceso de aire produce una llama oxidante (exceso de oxígeno, O2) y
los componentes del combustible arden totalmente, por lo que resulta incolora.
 La combustión con defecto de aire, por su parte, es incompleta y produce una llama
reductora. De esta forma queda carbón incandescente muy subdividido y un exceso de
monóxido de carbono, CO. Esta llama es poco calorífica, brillante, reductora y tóxica.

No toda la llama del mechero es reductora u oxidante, sino que, en verdad, aunque en distinta
proporción, todas las llamas presentan zonas reductoras y oxidantes, es decir, dos partes
diferenciadas: el cono interior, brillante y reductor, de combustión incompleta y baja
temperatura y el cono exterior, incoloro, oxidante y de gran poder calorífico, donde se produce,
como hemos dicho antes, una combustión completa.
En los ensayos a la llama, de los cuales hablaremos en esta entrada, generalmente se usa
inicialmente la base de la llama (menos calorífica) y seguidamente se puede utilizar la zona
oxidante, más calorífica, con diferentes propósitos.
Ensayos de coloración a la llama: fundamento
En el ensayo de coloración a la llama ésta actúa como fuente energética. De esta forma, la
energía de la llama posibilita la excitación energética de algunos átomos (en estado normal
se hallan en estado fundamental). Cuando estos átomos excitados regresan al estado
fundamental emiten radiación de longitudes de onda características para cada elemento.
Esta energía emitida por los elementos, en este caso en la región visible del espectro
electromagnético, es lo que se conoce como espectro de emisión, y es la base no sólo para
los ensayos cualitativos a la llama, sino también para técnicas de análisis cuantitativo como la
espectroscopía atómica de emisión.
La longitud de onda de la radiación emitida dependerá, concretamente, de la diferencia de
energía entre los estados excitado y fundamental según la fórmula de Planck para
las transiciones electrónicas (E = h·v, donde E es la energía de la transición, h la constante
de Planck y v la frecuencia).
Sin embargo, puesto que la llama no es una fuente muy energética, sólo es capaz de
excitar átomos que exijan poca energía para ser excitados (que presenten transiciones
electrónicas poco energéticas) esencialmente en la zona visible del espectro (por ejemplo,
alcalinos y alcalinotérreos y algunos otros, como cobre y talio; cabe destacar, no obstante, que
el berilio y el magnesio, dos alcalinotérreos, no dan color a la llama).
Realización del ensayo a la llama y coloraciones
características
El ensayo se realiza con un hilo de platino limpio, procurando que el compuesto sea lo
más volátil posible. Para lograr esta volatilización, con frecuencia se humedece con ácido
clorhídrico (frecuentemente se forman haluros volátiles) si bien, dependiendo del contraión del
metal correspondiente, se pueden requerir distintos procedimientos de análisis. Por ejemplo, si
tenemos un silicato, se mezcla primero con CaSO4 en proporción 1:1, ambos muy bien
pulverizados, y se empastan con 2 o 3 gotas de clorhídrico concentrado, llevándose la mezcla
a la llama, o si tenemos los sulfuros insolubles, se tuestan inicialmente para transformarlos en
SO4(2-) y luego se humedecen en ácido clorhídrico concentrado; los sulfatos poco solubles se
reducen previamente a sulfuros manteniéndolos un rato en la zona reductora de la llama.
Una vez que se tiene el compuesto a ensayar en el extremo del hilo de platino, se
introduce en la llama; primero se hace en la base de la llama para evitar que los compuestos
más volátiles pasen desapercibidos y después se ensaya en zonas de mayor temperatura. En
función del color que se produzca en la llama, el ensayo será positivo para un elemento u otro;
en ocasiones, para observar mejor el color, se suelen usar vidrios coloreados.
Así, ¿cuáles son las coloraciones más características de los distintos elementos que se
pueden ensayar a la llama? ¿Qué elemento cabe suponer si aparece un color u otro?
o Carmín: litio. Color muy persistente y fácil de observar. Aún así, se puede observar a través
de un vidrio azul, en cuyo caso se ve violeta, y a través de un vidrio verde, que deja de
observarse el color.
o Anaranjada o rojo ladrillo: calcio. Se trata de un color fugaz (por volatilidad), fácil de
confundir con el estroncio. Si se observa a través de un vidrio azul se ve de color verde.
o Escarlata: estroncio. Es un color fugaz y, como hemos dicho, por esto mismo resulta fácil
confundirlo con el calcio, más por su fugacidad que por semejantes en la tonalidad. En efecto,
ya vimos en la entrada sobre los colores en los fuegos artificiales que el estroncio suele ser
el responsable del color rojo de los mismos.
o Amarillo: sodio. Se trata de un color intenso y reconocible. El color es invisible a través de un
vidrio azul de cobalto, por lo que se usa para evitar que el sodio actúe como interferente en el
ensayo de otros elementos, como por ejemplo el potasio. A través de un vidrio verde se ve
amarillo anaranjado. El sodio es muy frecuente como contaminante en sales de otros
elementos metálicos y no es rara su interferencia.
o Violeta pálido: potasio. Es un color difícil de observar, además de que el sodio suele
interferir. Por este motivo se suele observar a través de un vidrio azul de cobalto, para que el
sodio no interfiera, en cuyo caso se observar un violeta púrpura.
o Verde pajizo: bario. Es difícil de excitar (transición electrónica energética) por lo que requiere
una llama con bastante potencia. Si la llama no es adecuada no se podrá observar.
o Verde puro: talio (en llama reductora) y teluro (en llama oxidante). El talio sólo se podrá
observar al excitar en la base de la llama y es muy fugaz porque forma sales bastante
volátiles.
o Verde pálido: vanadio y molibdeno.
o Verde esmeralda: sales de cobre, excepto los halógenos.
o Azul verdoso: haluros de cobre.
o Azul pálido: plomo, bismuto, astato, antimonio y teluro (si se ensaya en llama reductora;
ya hemos visto que el teluro en llama oxidante da color verde). Todos estos elementos
deterioran el hilo de platino.
o Azul violáceo: sales de iridio y cloruro de estaño.
o Violeta débil y azulado: sales de rubidio y de cesio.
o Violeta intenso (morado): cianuros y cloruros de mercurio, como el HgCl2 y el Hg2Cl2.
Asimismo, el ensayo de coloración a la llama permite comprobar también la presencia de
halógenos si en lugar de usar un hilo de platino se usa un alambre de cobre previamente
calentado en llama oxidante hasta que no dé color verde. Una vez hecho esto, se toma la
sustancia con el hilo de cobre (sin humedecer con clorhídrico) y se ensaya a la llama: si ésta
toma un color verde azulado, es debido a los haluros de cobre volátiles.
Como veis, se trata de un ensayo sencillo, fácil de llevar a cabo con elementos habituales en
un laboratorio y poco costoso, y por este mismo motivo se llevaba a cabo de forma rutinaria
desde tiempo atrás, aunque hoy en día, como hemos comentado, se dispone de técnicas más
potentes (y mucho más costosas) que permiten no sólo determinar la presencia sino
cuantificar la concentración de la especie química. No obstante, el fundamento analítico es el
mismo: el hecho de que el espectro de emisión de un elemento químico es característico y
único para dicho elemento. Una auténtica huella dactilar que deja su rastro en la naturaleza.