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DEDICATORIA

INTRODUCCIÓN

Durante ya mucho tiempo nos hemos encontrado con problemas sociales que
son recurrentes y que no son nada nuevos, que en muchas ocasiones nos hagan
creer que el Estado encontró la solución aun problema que comienza en muchas
de las ocasiones la podemos considerar como una falacia.
La falta de seriedad de parte del Estado Peruano ha logrado que
la violencia familiar se esté convirtiendo en un verdadero problema social. Pero
en realidad, ¿qué tiene que ver esto con la criminología? muchos estudiosos
buscan el poder justificarla
Es una pena que en el inicio de un nuevo siglo la dogmática del derecho peruano,
siga discutiendo sobre si el matrimonio es no contrato o sobre si la familia es una
institución solamente jurídica o social, creo que por mucho estos conceptos has
sido dejados atrás en la comunidad internacional, no creo que podamos partir a
una estructura de un derecho libre de tanta basura, si no iniciamos por entender
que el derecho comociencia debe actualizarse, modernizarse ser dinámico y
crecer, nuestro derecho , y es lamentable reconocerlo será, una piedra mas
donde el oleaje dejara solo la espuma como recuerdo de que alguna vez toco
una ola, hablando claro esta de manera retórica,
Es por eso que encuentro a los temas que afectan de manera importante al
derecho debemos partir de la construcción de conceptos claros y precisos,
ordenado dirían otros, claro , por tal razón la construcción de una regulación por
parte del derecho en general sobre la violencia familiar es importantísima, y
sobre todo la modernización del derecho en cuanto a las probanzas psicológicas,
las cuales en tipos como el de violencia familiar son demasiado abstractos para
el juez y por eso las derecha, esto lo digo como justificante de su conducta no
como un claro enviciador de la ignorancia de muchos de nuestro jueces en el
Perú.
Son innumerables las formas la violencia familiar. Puede pensarse en violencia
hacia los mayores, entre cónyuges, hacia los niños, las mujeres, los hombres,
los discapacitados, etc. Además siempre es difícil precisar un esquema típico
familiar, debido a que la violencia puede ser física o psíquica, y ocurre en todas
loas clases sociales, culturas y edades la mayoría de las veces se trata de los
adultos hacia una o varios individuos.
En la práctica el maltrato tiende a "naturalizarse" es decir se torna cotidiano
sobre todo a través de conductas violentas que no son sancionadas como tales.
Muchas personas que maltratan son considerados (y se consideran a sí mismos)
como de mayor poder hacia quienes son considerados (se piensan a si mismos)
como de menor poder.
Cabe destacar que las personas que sufren estas situaciones suelen ocupar un
lugar relativamente de mayor vulnerabilidad dentro del grupo familiar. En este
sentido la violencia hacia los niños y las mujeres, estadísticamente reviste la
mayor casuística, en cambio los hombres maltratados son solo el 2% de los
casos de maltrato (por lo general hombres mayores y debilitados tanto
físicamente como económicamente respecto a sus parejas mujeres). También
cabe enumerar la violencia cruzada, cuando el maltrato pierde el carácter de
aparente unidireccionalidad. Desde el punto de vista jurídico resulta dificultosa la
comprobación. Cuando se trata de violencia física en su mayoría son lesiones
leves, las cuales cuando dejan marcas desaparecen en no más de 15 días.
Por lo general quienes padecen estas situaciones tienen reticencia a denunciar
lo que ocurre. Los motivos de este recelo ocupan desde hace muchos años a
investigadores y profesionales. Por un lado porque se mantiene una espera de
un cambio espontáneo de quién arremete, por otro lado se aceptan las disculpas
(típicas) de quién arremete, y se creen las promesas que no se lo volverá a hacer
(otro rasgo característico), también influye el temor al prejuicio social, las
convicciones ético – religiosas, la dependencia económica, el miedo a
represalias, la falta de esperanzas en la eficiencia de los trámites jurídicos, etc.
Pero quizás el punto más álgido del razonamiento sobre el maltrato se evidencia
en el sostenimiento del vínculo violento. En este sentido entran en consideración
tanto el aplastamiento psíquico, la baja autoestima, la educaciónviolenta, como
también una consideración al suponer una relación signada de vicios
y sistemas psíquicos o relacionales, o un posible montaje estructural subjetivo
que impide romper el tipo de relación, etc.
Es el estado el que debe velar por la protección de las personas involucradas,
mediante acciones concretas tales como el dictado de leyes y demás normativas
jurídicas, y la generación de espacios educativos, de contención e intervención
comunitaria. Cabe destacarse que la represión por parte del estado al agresor
no soluciona el problema, por lo que resulta esperable el fomento de una pronta
asistencia psicológica hacia el, la, o los agresores que en muchos casos ejerce
violencia sólo en la intimidad familiar y privada, ya que en otros ámbitos poseen
un comportamiento cordial y afectuoso.
El maltrato se presenta muchas veces como una espiral creciente de violencia
que, se alimenta ante la pasividad o inadecuada respuesta de los organismos
competentes, tanto judiciales como policiales, por lo que los efectos de
la Ley penal para cortar esa espiral son enormemente importantes.
No obstante ante esa pasividad, las personas en una sociedad civilizada y
moderna como la actual debe actuar, como también la víctima debe reconocerse
como tal, los maltratos físicos, siempre comienzan con los psíquicos, un
maltratador psíquico acaba convirtiéndose en un maltratador físico. Por
consiguiente en ningún caso debe permitirse la violencia psíquica y por supuesto
la habitualidad en ella, ya que seguramente esa violencia irá creciendo, hasta
detonar.
En la actualidad se entremezcla la violencia de género con la violencia familiar,
la violencia de género es una violencia ejercitada específicamente en una de las
personas del entorno familiar, generalmente la mujer.
La violencia familiar, es algo más extenso, en ella se pueden incluir tanto a la
mujer como a los menores o también a los enfermos y por su puesto a los
ancianos.
En nuestra legislación peruana, fundamentalmente se recoge y penaliza
específicamente la violencia de género no así la familiar, debido tal vez
al populismo electoralista de los políticos.
I. VIOLENCIA FAMILIAR: GENERALIDADES
1. CONCEPTO DE VIOLENCIA
Que es la violencia, no es fácil el poderla describir debemos primeramente
repasar el concepto clásico de nuestro diccionario en este caso se definirá como
violencia:

1. Calidad de violento.
2 Acción violenta.
3 Acción de violentar o violentarse.
4 Efecto de violentar o violentarse.
Como podemos aprecia por si mismo el concepto no nos dice gran cosa y peca
de ser bastante ambiguo, no podríamos someter a estudio un concepto como tal
sin embargo existen otras tantas definiciones de violencia las cualas no dan
características exactas de lo que buscamos .
…"la violencia es una acción ejercida por una o varias personas en donde
se somete que de manera intencional al maltrato, presión sufrimiento,
manipulación u otra acción que atente contra la integridad tanto físico
como psicológica y moral de cualquier persona o grupo de personas…"
Este concepto puede ser un poco mas explicito pero para poderlo entender
podremos pasar a su análisis y critica. Según esta definición la violencia
comienza por una acción esta que es entendida por una acción de hacer, de
provocar, que viene obviamente acompañada por una intención final la de dañar,
esta acción puede ser llevada a cabo no solo por una sujeto sino por varios
entendiéndose que en el caso del síndrome del niño maltratado a nuestro punto
tal vez simplista de ver las cosas tanto el agente creador de la violencia como la
que lo conciente son parte del daño que se le crea al menor, pero regresando a
la definición la acción de este o estos sujetos tiene como ya lo mencionamos una
finalidad, que es la de hacer daño, no consideramos que la manipulación sea un
tipo de violencia mas bien un tipo de coacción creo que la mayoría de los
generadores de la violencia si buscan el crear un daño no el manipular ni mucho
menos el coaccionar el padre o la madre que golpea tiene como objetivo la
reprimenda en términos generales pero también lo hace como castigo , la
intención del padre o la madre que golpea en ese momento es dañar
En conclusión a este primer punto el concepto que he podido formar respecto a
la violencia a pesar de las tantas definiciones que existen hemos de proponer el
concepto de violencia cono el siguiente.
"violencia es toda acción ejecutada por uno o varios agentes quienes con
un propósito definido (daño, manipulación) ocasionan en la victima
lesiones físicas (golpes) psicológicas, morales, y sexuales "

Violencia familiar
Es la que se produce en el lugar que debería ser el más seguro: El propio hogar.
Sin embargo, por razones culturales, en nuestro país este tipo de violencia, hasta
hace poco tiempo, fue considerada algo natural y se justificaba que, como medio
disciplinario y correctivo, los padres golpearan y humillaran a sus hijos, y a su
vez se pensaba que un hombre estaba en su derecho si golpeaba a su esposa.
La violencia era considerada el destino de miles de mujeres, niños y niñas, y
ancianos y ancianas de nuestro país.

Desafortunadamente, aunque a nivel social se condena la violencia, hoy en


día, se sabe que el 66% de las mujeres mexicanas sufre o ha sufrido algún tipo
de violencia familiar. Muchas veces los agresores y las víctimas no alcanzan a
identificar que viven en un ambiente violento que no tienen por qué aceptar.
Marta Torres Falcon ha referido “La violencia familiar es cíclica, progresiva y en
muchos casos mortal.” Afecta a mujeres que han incorporado el miedo a su
forma de vida: miedo a los golpes, a los insultos, al silencio condenatorio, a las
reacciones del marido, miedo al hablar, de hacer o decir cualquier cosa que
pueda desencadenar una situación de violencia; miedo de pensar en si mismas,
de expresar y aun de identificar sus propias necesidades, en suma miedo de
vivir. Afecta a niños asustados por la amenaza constante, por los gritos que solo
cesan después de una bofetada: menores atrapados entre el amor y el
resentimiento frente a esa figura de autoridad que proporciona cuidado y maltrato
a la vez y que además los culpa de la violencia sobre ellos inflingida. Así como
también afecta a los ancianos ignorados, mal alimentados, y en ocasiones hasta
golpeados. Detrás de cada niño golpeado, de cada adolescente que ha sufrido
abuso sexual por parte de un familiar, detrás de cada mujer maltratada por su
esposo o compañero, hay siglos de silencio. Apenas en la segunda mitad del
siglo XX, se descubre que la familia es un espacio donde ocurren conflictos que
pueden desencadenar violencia.

La violencia familiar es un delito punible

La violencia familiar se produce cuando uno de los integrantes de la familia,


abusando de su autoridad, su fuerza física y su poder, maltrata física, emocional
o sexualmente a otro de sus miembros.

La violencia familiar no se justifica bajo ninguna circunstancia y que no es


sino la expresión de abuso de poder y de cobardía.

En la actualidad la violencia familiar está tipificada como un delito y es


considerada como causal de divorcio y de limitación para el ejercicio de la patria
potestad sobre los hijos. Cuando algún adulto permite que un miembro de la
familia agreda o sea víctima pasiva de la agresión, está haciéndose cómplice de
la violencia. No hay que confundir el respeto que se debe a las figuras de
autoridad en la familia, con la sumisión indiscriminada a sus actos violentos.

La violencia se aprende
Los comportamientos violentos se aprenden y legitiman no sólo en la calle,
sino también en el seno familiar. La familia es un espacio en el que se transmiten
pautas y prácticas culturales; a través de ella se inculcan hábitos, se crean e
intercambian lazos de solidaridad y comprensión, pero también problemas y
conflictos.

La violencia familiar afecta no únicamente a aquellos miembros que son


víctimas directas de ella, sino también a quienes atestiguan los actos violentos.
La violencia entre padre y madre afecta a los hijos lesionando su autoestima y
su confianza en los demás y en el futuro, creándoles problemas psicológicos y
emocionales que impiden su pleno desarrollo humano.

Repercusiones de la violencia familiar

Las niñas y niños que proceden de hogares con problemas de violencia,


reproducirán las mismas conductas violentas de sus padres cuando formen sus
propios hogares. Con frecuencia los niños provenientes de hogares violentos
presentan un bajo aprovechamiento escolar y problemas de conducta.

Como es obvio, la violencia que se ejerce en los hogares repercute


negativamente en el funcionamiento de la sociedad, por lo tanto es fundamental
prevenirla y erradicarla.

Las distintas caras de la violencia

La violencia no sólo se presenta en forma de golpes. Puede expresarse como


una mirada de reproche hasta la violación y en caso extremos, la muerte.

Puede incluir:

 Burlas, insultos y menosprecios.

 Humillaciones en público y en privado.

 Abandono y negligencia en la atención a necesidades básicas.

 Coscorrones y pellizcos.
 Gritos y silencios hirientes.

 Amenazas y lesiones.

 Abusos sexuales.

 Muerte.

En distintos grados y momentos, la mayoría de las familias incurre en alguna


situación de violencia. Sin embargo, esta situación se torna en problema cuando
de manera cotidiana se recurre a la violencia como la forma habitual para
establecer contacto entre los miembros de la familia.

¿Qué hacer si se convive con una persona violenta?

Convivir con una persona violenta es sumamente difícil, implica un


desgastante esfuerzo físico y emocional. Aunque es muy importante hacer lo
posible para convivir sana y tranquilamente, todo tiene un límite: El de la
preservación de la integridad física y emocional de todos los miembros de la
familia. Ninguno debe estar por encima de los demás. Todos los integrantes de
una familia son igualmente importantes, aunque cada uno tenga diferentes
responsabilidades y necesidades.

No permitamos que nadie nos destruya, ni nos hagamos cómplices de la


destrucción de ningún miembro de nuestra familia. En este sentido es importante
que se tomen algunas medidas para actuar en caso de que la violencia alcance
niveles incontrolables. Si este es el caso, estas son algunas recomendaciones:

 Manténgase fuera del alcance de la persona violenta, durante sus crisis


agresivas.
 Acuerde una clave para comunicar, verbal o telefónicamente, a sus
familiares o amigos que se encuentra en una situación de peligro.
 Tenga preparada siempre una maleta con dinero y la ropa necesaria, de
usted y sus hijos, para salir inmediatamente de su casa si se hace
necesario.
 Pida a sus vecinos que llamen a la policía si escuchan gritos de ayuda.
Recuerde que la violencia familiar es un delito.

Las anteriores medidas no son la solución, sino únicamente paliativos que le


permitirán ponerse instantáneamente a salvo. Lo más importante es que usted y
su familia se acerquen a las instituciones públicas y privadas especializadas en
problemas de violencia familiar para recibir la terapia y la orientación que le
ayudarán a encontrar la mejor solución a este problema. Tome en cuenta que la
violencia familiar es un asunto que afecta a la sociedad en su conjunto y, por lo
tanto, toda la sociedad está obligada a solidarizarse con las víctimas de la
violencia.

Tipos de violencia familiar

La violencia familiar se produce cuando uno de los integrantes de la familia,


abusando de su autoridad, su fuerza física y su poder, maltrata física, emocional
o sexualmente a otro de sus miembros.

Las personas violentas que abusan de los más débiles sienten una gran
inseguridad y resentimiento que les impide relacionarse constructivamente con
los demás. Esto no quiere decir que su conducta abusiva no tenga remedio, ya
que el comportamiento violento se aprende, también es posible modificar las
actitudes violentas a través de un esfuerzo consciente por superar el problema.

La solución forma parte de un proceso largo y doloroso que debe recorrer


toda la familia, sin embargo esto no debe desalentar a quien es víctima de la
violencia familiar, cualquier esfuerzo vale la pena cuando se está luchando por
tener una vida tranquila y estable. Existen diversas instituciones públicas y
privadas a las que se puede recurrir por asesoría y apoyo emocional.

Violencia física

La violencia física consiste en sujetar, inmovilizar o golpear a alguien


infringiéndole un daño corporal con cualquier parte del cuerpo, arma u objeto.
Este tipo de violencia es la que más fácilmente se identifica porque sus huellas
son muy evidentes. Se impone mediante la fuerza física y el miedo.
Los hombres son los principales agresores en los casos de violencia familiar,
pero con mucha frecuencia también las mujeres golpean a sus hijos e hijas y aun
a sus esposos. Comúnmente las o los golpeadores proceden de familias donde
la violencia era el medio de interacción cotidiano y así aprendieron a relacionarse
a través de empujones, insultos y golpes. Generalmente la violencia física es
acompañada de violencia emocional.

Violencia emocional

La violencia emocional causa tanto daño y dolor como la violencia física.


Consiste en actos u omisiones repetitivos que se expresan como prohibiciones,
coacciones, condicionamientos, intimidaciones, amenazas, abandono, actitudes
devaluatorias, etc. Se caracteriza por expresarse a través de las palabras o de
los gestos y actitudes.

Su finalidad es herir y hacer sentir mal a la víctima a través de la humillación,


el insulto, la descalificación y la crítica destructiva. La violencia emocional
deteriora y afecta.

La violencia emocional afecta la confianza y la autoestima, no sólo de quien


la padece, sino también de quien la presencia. En tal sentido, afecta la vida
entera de sus víctimas haciéndoles perder el amor propio y la confianza
necesaria para tomar decisiones y asumir los riesgos que la vida conlleva.

La violencia emocional también se ejerce mediante el chantaje y la


manipulación. Resulta difícil identificar esta modalidad de la violencia porque se
encubre detrás de justificaciones como "te lo digo por tu bien", "si no te quisiera
no te lo diría", "nadie es perfecto, acepta tus defectos", y de actitudes
aparentemente protectoras y condescendientes.

Es importante que los agresores estén conscientes de su conducta


destructiva para que puedan recurrir a la terapia y ayuda profesional que amerita
su caso. En ningún caso la violencia se justifica, ni siquiera cuando se excuse
tras razones válidas en apariencia.

Violencia sexual
Estamos en presencia de la violencia sexual cuando una persona es obligada
a tener cualquier tipo de contacto o relación con un objetivo sexual contra su
voluntad. El acoso, el abuso sexual la violación y el incesto son sus distintas
manifestaciones.

 Abuso sexual. Consiste en tocar y acariciar el cuerpo de otra persona


contra su voluntad, así como la exhibición de los genitales, y en la
exigencia a la víctima de que satisfaga sexualmente al abusador. Este tipo
de violencia se produce en el trabajo, la calle y aun en la propia casa. Los
agresores generalmente son conocidos de la víctima como amigos o
familiares e incluso el padre o la madre.

 Violación. Consiste en la penetración del pene, los dedos o cualquier


objeto en la vagina, el ano o la boca, contra la voluntad de la víctima.
Implica un acto de extrema violencia que se agrava porque el agresor,
cuando se trata de un conocido, aterroriza a la víctima para que no lo
denuncie. Por otro lado, la víctima se ve atrapada entre el temor de lo que
pueda ocurrirle a ella o a sus familiares y el terror a ser atacada
nuevamente. Esta agresión destroza la estabilidad emocional de quien la
padece.

 Incesto. Es el contacto sexual entre familiares emparentados civilmente o


por consanguinidad. El incesto se produce aun si la víctima accede a tener
relaciones con el agresor.

Qué hacer

Es importante denunciar la violencia física, emocional o sexual para que esta


situación no se repita y recurrir a grupos de apoyo para recibir ayuda y terapia
emocional. Es fundamental que la víctima reciba el respaldo incondicional de su
familia. En el caso de los niños y las niñas, es muy importante dar crédito a lo
que dicen y denunciar legalmente al agresor, así sea el pariente más cercano.
La violencia es inadmisible y no se justifica bajo ninguna forma ni circunstancia.

Daños físicos
Dentro de los daños físicos se encuentran las lesiones, que abarcan desde
cortes menores con utilización de armas blancas (por ejemplo cuchillos,
tenedores), equimosis (golpes, moretones) y fracturas, llegando hasta la
discapacidad crónica.

Un alto porcentaje de estas lesiones requiere tratamiento médico, aunque


usualmente las personas que padecen estos daños no suelen tomarlo debido a
que intentan ocultar lo que les ocurre.

Además de las consecuencias mencionadas, la violencia familiar provoca un


debilitamiento en las defensas físicas debido al estrés que provoca el maltrato,
el auto descuido y una mayor proclividad a tomar riesgos. Es muy común que, a
raíz del maltrato, la persona padezca enfermedades autoinmunes como la artritis
reumatoidea, el lupus eritematoso o que recurran al alcohol y las drogas para
disfrazar su dolor, entre otros trastornos.

Otra consecuencia es el embarazo no deseado, ya sea por violación o por no


usar métodos anticonceptivos; algunas mujeres tienen miedo de plantear el uso
de métodos anticonceptivos con sus parejas por temor de ser golpeadas o
abandonadas. Este riesgo de embarazo no deseado acarrea muchos problemas
adicionales. Por ejemplo, si la maternidad ocurre durante la adolescencia
temprana o media, antes de que las niñas estén maduras biológica y
psicológicamente, se asocia con resultados de salud adversos tanto para la
madre y para el niño. Los lactantes pueden ser prematuros, de bajo peso al nacer
o pequeños para su edad.

Cuando se produce un embarazo no deseado, muchas mujeres concurren al


aborto. En los países en que el aborto es ilegal, costoso o difícil de obtener, las
mujeres pueden recurrir a abortos ilegales, a veces con consecuencias mortales.

En los niños, las consecuencias de la violencia familiar se traducen en lesiones,


que les son provocadas mientras tratan de defender a sus madres.
Causas de la violencia familiar

¿Es innata la agresividad?

Tal vez resulte extraño, pero en este momento todavía hay un debate científico
sobre la condición innata o adquirida del comportamiento agresivo.

Los psicólogos conductistas aseguran que como toda conducta, la


agresividad es aprendida. En el extremo opuesto, hay investigadores que han
identificado como instintivos más de seis mil comportamientos. En conclusión,
es posible agrupar a las distintas teorías explicativas sobre el origen de la
agresividad en dos grupos:

1. Las que entienden como origen de la agresión una serie de impulsos internos
e innatos. En consecuencia, la agresividad sería algo propio de la especie
humana y por lo tanto imposible de evitar.

2. Las que, por el contrario, centran el problema de la agresividad en la


influencia del ambiente. La agresividad, aseguran, no es más que una
reacción aprendida ante estímulos del ambiente.

La violencia familiar

Sea como sea, la agresividad se torna en violencia a la que estamos


expuestos todos los días. Lo más triste, es que ésta se produce aun en el lugar
que debería ser el más seguro: el propio hogar. La violencia familiar se produce
cuando uno de los integrantes de la familia, abusando de su autoridad, su fuerza
física y su poder, maltrata física, emocional o sexualmente a otro de sus
miembros.

Infancia no es destino

Todas las personas, desde que nacemos, vivimos un proceso de socialización,


por medio del cual aprendemos a moderar y reprimir nuestras respuestas
agresivas abiertas. Esto no significa que las respuestas no expresadas queden
así aniquiladas y que desaparezcan, pero, la agresividad es encauzada,
desplazada o cubierta en una extensa gama de comportamientos socialmente
aceptables.

Entre los estudiosos del fenómeno de violencia familiar, existe un consenso


acerca de que las personas que abusan de la violencia en el entorno familiar,
aprendieron este comportamiento durante la infancia, y que en ese mismo
sentido, es posible que desaprendan las actitudes violentas y destructivas.

El origen de la violencia

A las personas violentas les faltó atención y afecto en su niñez. Aprendieron


a relacionarse fundamentalmente a través de gritos, empujones, humillaciones y
amenazas, comportamientos que a su vez, al crecer y formar sus propias
familias, reproducen con sus hijos y con su pareja. A quienes ejercen violencia
les resulta sumamente difícil expresar su cariño a los demás, no es que no
sientan afecto, pero no saben cómo demostrarlo.

Debido a su inseguridad, cuando este tipo de personas se enfrenta a


problemas económicos o personales que no pueden resolver, desquitan toda su
frustración contra su familia. No buscan “quien se las hizo, sino a quien se
las pague”.

La persona violenta no necesariamente es mala, es más bien una


persona tremendamente insegura que trata de aliviar sus miedos ejerciendo su
poder sobre los miembros más débiles y vulnerables de su familia. Además, con
frecuencia, las personas violentas no tienen conciencia de su comportamiento ni
de sus repercusiones negativas y viven la violencia como un comportamiento
natural y legítimo.

Por otra parte, la violencia tiende a exacerbarse cuando ocurren cambios


significativos al interior del seno familiar o situaciones que afectan el precario
equilibrio de las familias con problemas de violencia.

Cambios y situaciones que pueden traducirse en violencia

· Infidelidad de uno de los cónyuges.


· Nacimiento de un nuevo miembro de la familia.

· Problemas económicos.

· Despido o desempleo del proveedor o proveedora de la familia.

· Excesivas presiones del trabajo.

Cómo combatir y prevenir la violencia

La violencia familiar es un problema cuya solución es responsabilidad de toda


la sociedad, es decir, de los gobiernos y de la sociedad civil en su conjunto. Para
erradicar la violencia, en todas sus manifestaciones es necesario.

A nivel social:

· Que no se argumente o se aplique ninguna tradición o principio religioso


como pretexto para justificar la violencia.

· Que se prevengan, investiguen, denuncien y castiguen los actos violentos


contra las víctimas de la violencia familiar, quienes en su mayoría son
mujeres, niños y niñas y ancianos y ancianas.

· Brindar servicios de ayuda adecuada y eficiente para evitar y combatir la


violencia dentro y fuera del hogar.

A nivel personal, la persona violenta debe tratar de:

· Comunicar y compartir sus sentimientos y sus gustos.

· Escuchar con respeto a los otros, incluyendo a los más pequeños.

· Admitir y corregir las faltas propias.

· Reconocer la influencia negativa de su comportamiento en el desarrollo de


la personalidad de los demás miembros de su familia.

· Buscar ayuda y apoyo profesional para superar su problema.

La familia comparte un proyecto común

Si bien es necesario reconocer el papel fundamental de los proveedores


económicos (jefes y jefas de familia), esto no debe traducirse como una “carta
blanca” que los faculte para ejercer la violencia, ni abusar de su poder. Es
necesario que toda la familia reflexione y se conciba a sí misma como un equipo
que comparte un proyecto común, en el cual cada miembro, con sus necesidades
e intereses particulares, no sólo es importante, sino fundamental. En ese sentido
unos y otros deben representar una alternativa de ayuda y apoyo mutuos.

Todo tiene un límite

El apoyo, sin embargo, no debe entenderse como el deber u obligación de


padecer la violencia del jefe de la familia, ni tampoco del ser más cercano o más
querido. Al contrario, debe significar el deber, y hasta la obligación, hacia los más
pequeños, de enfrentar a la persona violenta con su realidad y de pedirle, o
exigirle en todo caso, que se atienda y recurra por ayuda profesional para
terminar con el dolor que envuelve a todos los miembros de una familia con
problemas de violencia.

Cuando una persona adulta presencia un acto de violencia familiar contra un


niño, niña o gente de la tercera edad y no interviene para tratar de detenerlo, se
está haciendo cómplice del agresor.

CONSECUENCIAS

Daños psicológicos

La violencia familiar provoca consecuencias psicológicas importantes en las


personas aunque varía su grado según variables como factores de personalidad,
habilidades de afrontamiento, recursos propios, apoyo social y características
específicas del maltrato (la duración y el grado de violencia).

Las alteraciones clínicas más significativas son:


- La ansiedad, que es producida por la mezcla de violencia repetida e intermitente
con períodos de arrepentimiento y de ternura, provoca respuestas de alerta y de
sobresaltos permanentes, sensaciones de temor, dificultades de concentración,
irritabilidad y un estado de híper vigilancia.

Asimismo, la víctima también presenta trastornos del sueño, pesadillas y


pensamientos obsesivos acerca del maltrato y el maltratador.

- La depresión, la pérdida de autoestima y la culpa, son otras consecuencias


provocadas por la violencia, ya que la víctima cree que la conducta de su agresor
depende de su propio comportamiento y por lo tanto se siente responsable e
intenta una y otra vez cambiar las conductas del maltratador. Sin embargo,
cuando observa que sus expectativas fracasan, desarrolla sentimientos de
culpabilidad y de fracaso: mentir, tolerar el maltrato, entre otras cosas.

El malestar psicológico crónico en el que se encuentra la víctima produce una


alteración en su forma de pensar que le hace sentirse incapaz de buscar ayuda,
de proteger a sus hijos y a sí misma o de adoptar medidas adecuadas.

- El aislamiento social, que provoca que la víctima dependa de su pareja (cuando


el agresor es la pareja) social y materialmente. El maltratador aumenta cada vez
más el control sobre su víctima, que se siente más vulnerable ante la sociedad y
se cronifica el miedo a enfrentarse a un futuro incierto y peligroso.

- Los trastornos psicosomáticos, que se manifiestan en la persona que sufre de


violencia con dolores de cabeza, caída del cabello, pérdida del apetito, ansiedad
crónica, fatiga, problemas intestinales, alteraciones menstruales, etc.

Son habituales las visitas al médico de cabecera para consultar estas dolencias
mientras ocultan la verdadera causa que las provocan.

- Los trastornos sexuales, en los cuales la persona agredida pierde el interés


sexual.

- En última instancia el suicidio, que se produce principalmente por el


agotamiento emocional y físico. Las muertes son un testimonio dramático de la
escasez de opciones de que dispone la mujer para escapar de las relaciones
violentas.
21. Consecuencias psicológicas en niños

La violencia familiar generalmente está dirigida hacia la mujer, y por lo tanto, los
hijos son siempre testigos y víctimas indirectas de la situación. Asimismo y
frecuentemente, sufren el maltrato de forma directa y experimentan el mismo tipo
de actos violentos que la madre. Las reacciones más frecuentemente detectadas
son los síntomas de ansiedad y depresión, sentimientos de baja autoestima,
problemas en las relaciones sociales, conductas agresivas y dificultades en el
rendimiento escolar.

Las consecuencias psicológicas de la violencia durante la primera infancia y la


edad preescolar están relacionadas con el desarrollo del apego. Se observan
además, trastornos en la relación con sus iguales, conductas de retraimiento,
retrasos cognitivos y dificultades de adaptación escolar.

Durante la infancia media (de 6 a 11 años), los problemas afectan al desarrollo


socio-emocional. Los menores manifiestan dificultades en la relación con sus
pares con comportamientos agresivos. También experimentan sentimientos de
baja autoestima, problemas de aprendizaje y niveles altos de ansiedad y
depresión.

En la adolescencia los síntomas se relacionan con actitudes de responsabilidad


excesiva, niveles bajos de autoestima, aparición de conductas agresivas y
déficits en el rendimiento académico.

Cuando el maltrato desaparece y la situación familiar se estabiliza, con


frecuencia, el paso del tiempo y la normalización del ritmo de vida facilitan la
superación de las consecuencias psicológicas.