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DEMOCRACIA EN COLOMBIA

Presentado por:

5120171077 Julieth Dayana Gutiérrez Bravo

5120172002 Nahia Gabriela Melo

Universidad de Ibagué

2018
Democracia en Colombia

Muchos se preguntan ¿qué es la democracia?, pues se tienen muchas dudas sobre


su concepto. A lo largo del tiempo se ha llevado a cabo una serie de pensamientos
filosóficos, sociológicos, políticos y teóricos a través de los cuales se ha intentado
llegar a una definición exacta del concepto de democracia. Para dar a entender un
poco más este término cabe decir que la democracia es una forma de gobierno del
Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos de
participación, esto permite que los ciudadanos puedan tomar ciertas decisiones
políticas en el gobierno. El objetivo de este ensayo es hacer un análisis
específicamente a partir del siguiente interrogante ¿hay democracia en Colombia?

Para dar respuesta a la anterior pregunta hay que comenzar definiendo el termino
democracia el cual etimológicamente, traduce demós “pueblo” “gente”; y kratós,
“poder” “gobierno”. Con la palabra democracia se designa tradicionalmente el
sistema de gobierno en el cual participa todo el pueblo, sea una democracia directa
o una democracia representativa. La democracia directa es el poder ejercido
directamente por el pueblo en una asamblea y la democracia representativa es una
forma de gobierno donde los ciudadanos ejercen el poder político indirectamente a
través de sus representantes.

En Colombia, antes de 1896 la Democracia no existía, ya que eran unos pocos los
que podían votar, este derecho solo lo tenían las clases sociales altas, pero esto
fue cambiando a partir de la reforma de la Constitución de 1991, la cual fortaleció
esa Democracia al incluir otros sectores sociales. Hoy en día, aunque alardeamos
de que existe Democracia en nuestro país, no es cierto, porque más allá de una
definición teórica por la ciencia política, si la constitución de 1991 prescribe una
Colombia democrática y participativa, la práctica diaria de la política sugiere que
Colombia vive bajo el régimen de la corrupción. Colombia es el segundo país en
precepción de corrupción, ya que Venezuela nos supera, lo cierto es que el país
está sumido en una gran injusticia de clases económicas y democrática, y como
prueba de ello es que habiendo consagrado la salud como un derecho y deber de
la ciudadanía en el papel, la realidad muestra un seguro social en quiebra y con las
cuotas de salud más altas de Latinoamérica. Para los ricos están las oportunidades
de educación, los grandes negocios del Estado, la banca, el fácil acceso al crédito
y a los altos cargos de nombramientos en la policía y el ejército. Las personas con
bajos recursos solo las tienen en cuenta para las elecciones y para pagar impuestos,
esta es la cruda realidad de la situación de nuestro país, porque nunca se verá a un
hijo de un ministro, congresista, o a un poderoso industrial, o al hijo de un presidente
de la república en el monte defendiendo a la patria con un fusil en sus manos.

El análisis de los fenómenos de la violencia colombiana tan brutal y prolongada, y


el estudio de sus particularidades, nos lleva a preguntar si dentro de la conformación
de nuestra nacionalidad hay fallas estructurales, parte de las contradicciones
propias que genera la lucha de clases, claramente se ve una falta de voluntad
política para encontrar soluciones adecuadas y el desarrollo del país, sin olvidar que
el narcotráfico gano un gran espacio en la vida política del país ante la indiferencia
de los distintos gobiernos, creando nuevas formas de corrupción en la mayoría de
los sectores políticos.

Es así, que en el país ha aumentado la inseguridad, la pobreza aumenta, en las


ciudades crece el desempleo y con ello todo tipo de delincuencia, todos estos
problemas se podrían solucionar contrayendo el bien común y no el bien exclusivo
de unos pocos, la capacidad de garantizar una información verdaderamente libre

Creo que el país no sabe manejar la democracia, no la entiende, nuestras


decisiones políticas se deben al fanatismo, al candidato que pague más, que logre
manipular. Y no debería ser así, nuestras decisiones deberían ser por propuestas
que sean más eficientes. Pero para entender esas propuestas hay que conocer el
país y muchos no tenemos ese conocimiento.

Y un claro ejemplo es el acuerdo de paz, una herramienta que fortalece la


democracia, pero por la misma democracia no se logra aplicar, hay que optar por el
consenso y hacer concesiones, eso es la democracia, el menos malo de los
sistemas. Los únicos que creen que la perfección es posible en política son los
fanáticos", dijo entre muchas otras cosas el inteligente Vargas Llosa en su entrevista
con Héctor Abad Faciolince, quien recibió de aquel una especie de consagración
universal, al ser alabado públicamente por su novela 'El olvido que seremos', en el
curso del reciente HAY festival en Cartagena.

Una primera característica de la educación democrática y del ethos democrático,


en la cultura democrática, es que todos vayamos entendiendo que todo ésto hay
que enseñarlo y hay que aprenderlo, porque no es natural. El sistema educativo
no existe por sí mismo. Su razón de ser es el saber de la sociedad. Si un
Ministerio de Educación analiza los problemas del saber, comprende qué tiene
que hacer con las instituciones escolares. Una de las grandes dificultades es que
con frecuencia se miran las instituciones escolares en sí mismas, y mirarlas en sí
mismas no tiene sentido. Su sentido y razón de ser surgen de la artificialidad del
conocimiento. Por eso este principio de la democracia es muy importante para
trabajar con líderes educativos, para mostrar que la escuela es un instrumento, no
es un objetivo. El objetivo es cómo lograr que una sociedad, grande o pequeña,
rural o urbana, pueda producir, acumular, reproducir y distribuir saber.

Mirado así el conocimiento, adquieren relevancia otros instrumentos: los museos,


los centros de investigación, las bibliotecas, los centros de información, las
expresiones artísticas, los medios de comunicación, los espacios de socialización;
el conocimiento acumulado durante siglos en las zonas indígenas y campesinas...
La pregunta es: ¿Cómo lograr con todos estos instrumentos, donde la escuela es
quizá el más importante, que la sociedad pueda producir saber, apropiarse del
saber, distribuir saber y acumular saber.

Es a partir de preguntas como ésta, que se inicia el trabajo de refundación de los


sistemas educativos. Si la educación democrática tiene en cuenta todas estas
cosas, es realmente posible hacer transformaciones, porque entiende que el orden
se puede transformar.
La democracia es un orden que se caracteriza porque las Leyes y las normas son
construidas o transformadas por las mismas personas que las van a vivir, cumplir
y proteger (Principio de Autofundación).

Esta es una de las ideas más brillantes que se han producido en el mundo; el
Principio de Autofundación significa que la libertad siempre requiere del orden,
pero el único orden que produce libertad, es el orden autofundado.

Aunque parezca extraño, las normas que a una persona le producen libertad son
las que ella misma se impone. Todo orden autofundado es un orden que produce
libertad. Esta comprensión es fundamental para nuestras sociedades porque es el
punto central de la gobernabilidad; es el punto central de la ética, de la creatividad,
de la autonomía y de la libertad.

Este principio es muy importante para dar un salto en educación: implica otra
forma de concebir la formación en historia, geografía, ética, política, religión,
cívica; áreas fundamentales en la educación de una sociedad.