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Vigas de hormigón armado - Jorge Bernal

Vigas capítulo uno

Vigas de hormigón armado.


Capítulo UNO

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Vigas de hormigón armado - Jorge Bernal
Vigas capítulo uno

1. Introducción.
La viga de hormigón armado como integrante de un sistema estruc-
tural, presenta diferencias notables con las vigas ejecutadas con otros mate-
riales (madera o hierro).
La conceptualización de
las desemejanzas lo trataremos
de explicar. En construcciones
de madera o hierro, se distingue
fácilmente las condiciones de
borde; la separación existente
entre los diferentes elementos
componentes de la estructura.

En estas construcciones
se visualiza el apoyo. No existe
continuidad de material en la
pequeña superficie del apoyo. En
general son elementos prefabri-
cados que luego se ensamblan en
obra. Sin embargo en las obras de
hormigón armado, aquellas realizadas “in situ”, todos los elementos están
monolíticamente unidos entre sí, porque se los fabrican y moldean en el lu-
gar de la obra.

En figura superior vemos el nudo que se forma en unión de columna,


viga y losa. Estas dos últimas en las regiones de momento flector positivo
(elástica abajo) se complementan; los esfuerzos de tracción son resistidos
por las barras de acero, mientas que los de compresión con la combinación
monolítica en forma de “T” de losa con viga, así surgen las denominadas
vigas placas. Con una adecuada disposición de barras se puede combinar las
columnas con las vigas y generar un pórtico.
Esta continuidad o monolitismo en el hormigón, representa una de
sus mayores ventajas en el juego de acción de fuerzas externas y resistencia
interna. Pero también sus desventajas, al resultar un producto artesanal que
se lo prepara en obra y que todos sus elementos son únicos y distintos, es
necesario un riguroso control en las diferentes fases: de diseño estructural,
diseño de cargas, cálculo de solicitaciones, determinación de las dimensiones
y por fin lo más exigente; el control de obra.

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Vigas capítulo uno

2. Teoría clásica y el hormigón armado.


2.1. General.
Las ecuaciones del cálculo y dimensionado de la mecánica clásica se
desarrollan adoptando la hipótesis del medio continuo. Comienzan a ser
aplicadas a mediados del siglo XIX en vigas de perfiles metálicos o en tiran-
tes de madera; sección, forma y material homogéneo y constante en toda la
longitud de la viga.
Cuando aparecen las vigas de hormigón armado a principios del si-
glo XX, toda las ciencias de la construcción de edificios, estaban impregna-
das de hipótesis que solo pueden ser aplicadas a vigas de acero o de madera.
En esos años existían teorías que interpretaban los fenómenos de flexión,
corte y normal de una belleza y precisión admirables, pero solo para el acero
y la madera. Llega el hormigón armado y la tradición junto a la costumbre lo
rodea y lo somete a esas teorías clásicas que no son aptas para el nuevo ma-
terial estructural.
Es difícil de explicar el motivo por el cual aún en nuestros días per-
dura la aplicación de alguna de las viejas ecuaciones. En algunos casos la
explicación se consigue desde las hipótesis de salida en el cálculo; fueron y
son equívocas para la viga combinada de hormigón y acero.
2.2. Cálculo y dimensionado desde la teoría.
Analizamos el caso donde la teoría pronostica o calcula la realidad.
La secuencia en la tarea de cálculo y dimensionado de una viga es primero el
cálculo de las solicitaciones (estática) y luego le sigue el dimensionado de la
viga (resistencia de materiales). Este proceso es posible para vigas de mate-
rial y sección uniforme en todo su longitud.

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Analicemos una viga de hierro de dos tramos iguales con carga uni-
forme como la del esquema. La diseñamos continua para reducir la elástica
en los tramos.
Establecemos las solicitaciones con los siguientes datos:
Longitud de vigas: 5,00 metros.
Carga repartida: 2.000 daN/m.
Material: perfil metálico estándar doble “T”.
Tensión fluencia del hierro: 4.200 daN/cm2.
En las maniobras de cálculo distinguimos los momentos flectores:
 MA y MT: flectores producidos en apoyo y tramo por las
fuerzas externas.
 MRA y MRT: corresponden a la resistencia a flexión de la pie-
za calculada; debe ser mayor que las solicitaciones externas.
La viga metálica tiene una resistencia constante a la flexión a lo lar-
go de toda su longitud, entonces MRA = MRT = 6.672 dnNm. Sin embargo
desde la estática los flectores externos son disímiles; en al apoyo MA = 6.250
daNm y en el tramo MT = 3.516 daNm.
Estamos enfrentando la teoría (M A y MT) con la realidad (M RA =
MRT). Es la teoría que impone las dimensiones del perfil. En este caso el
perfil es un IPN 220. En la figura superior la parte sombreada son las pará-
bolas que impone la teoría, mientras que la zona rayada es la resistencia in-
terna del perfil elegido. Si comparamos las superficies vemos que la zona
rayada es mucho mayor que la sombreada, es decir que existe un notable
desperdicio de material.
2.3. Cálculo y dimensionado desde la realidad.
La situación anterior que muestra una muy baja eficiencia en el dise-
ño estructural se mejora con la viga de hormigón armado. Mantenemos la
geometría y la carga pero cambiamos el material, ahora es un combinado de
hormigón con barras de acero. Con altura de 40 cm y base 20 cm.
El armazón de las barras con sus estribos se arman fuera del enco-
frado para ello es necesario colocar dos barras en la parte superior (perchas)
que son las encargadas de mantener ubicados los estribos y las barras infe-
riores. De estas consideraciones tenemos los siguientes datos de la realidad:
 Dimensiones de la sección de viga y longitud.
 La carga “q” uniforme repartida.
 Tensión fluencia del acero: fy = 4.200 daN/cm2.
 Tensión rotura del hormigón: f`c = 300 daN/cm2.
 La existencia de dos barras de diámetro 10 mm como perchas.
Estas dos barras generan un momento resistente en el apoyo que al-
canza los ≈ 2.000 daNm (mucho menor al calculado por la teoría clásica de
6.250 daNm). El flector real negativo de apoyo desplaza el punto de Mf = 0
unos 0,70 metros en ambos lados de la columna interna. Es decir la luz de
cálculo de viga de tramo con simple apoyo es de 4,30 metros.
El flector externo ahora es de 4.620 daNm y dimensionamos las ba-
rras necesarias; la teoría nos indica 3,55 cm2 de sección de barras, pero colo-
camos 3,90 cm2 (5 barras de diámetro 10 mm). Entonces el resistente de
tramo será un poco mayor que el requerido por las cargas.
La figura de abajo muestra otra vez las regiones útiles (parábolas
sombreadas) y las sobrantes; vemos que la eficiencia en el diseño hay mejo-
rado mucho. La zona utilizada es un poco mayor que la otra.

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2.4. Regiones débiles a flexión (rótulas).


Lo anterior indica que la viga de hormigón es posible asimilarla al
tipo de vigas “Tipo Gerber” que poseen rótulas plásticas separadas a distan-
cias cortas de los apoyos.
Las figuras que siguen
se muestran el caso de una viga
de hormigón empotradas en sus
extremos con carga repartida.
La tangente a la elástica posee
un punto de inflexión a una
distancia de 0,211 de la longi-
tud total.
Al punto de inflexión lo
consideramos una rótula donde
las barras cambian de posición;
abajo para los flectores positi-
vos y arriba para los negativos.
En definitiva transformamos
una viga hiperestática en tres
vigas isostáticas mediante la
ubicación de las barras.

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En el caso de un pórtico se puede hacer lo mismo pero con tres rótu-


las como indica la figura. Vemos que la viga también se transforma en dos
voladizos que sostienen el tramo intermedio.

Con estas maniobras de “rótulas” se obtiene una configuración defi-


nitiva de flectores tal como se indica en la figura.

Imágenes del libro “Design concre-


te structures” de A. Nilson página
373

El esquema que sigue detalla las barras en el interior de la viga (no


se dibujan los estribos). En las cercanías de los apoyos se doblan las barras
para resistir los esfuerzos de corte.
Armadura de tramo: 4 ø 16 (flectores positivos).
Armadura de apoyo central: 2 ø 10 + 4 ø 16 (flectores negativos).
En la parte inferior del esquema se muestra el despiece de las barras.

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En las zonas donde se doblan las barras hacia arriba existe una trans-
ferencia de las resistencias de tracción; se reducen las inferiores y aumentan
las superiores. Es una zona de transición donde se debilita la cupla resistente
interna. La figura muestra con sombreado la posición de esa singularidad y
también el imaginario esquema isostático de la viga mediante ménsulas
(flectores negativos) y tramos (flectores positivos).

El esquema superior lo podemos reducir a la transformación de una


viga continua de dos tramos hiperestática a una viga (tipo Gerber) con las
cuatro ménsulas. Por ser una viga de hormigón monolítica con las columnas,
en los extremos consideramos empotramientos elásticos.

En hormigón las hipótesis teóricas adoptadas por la estática o resis-


tencia de materiales no se cumplen en su totalidad. Destacamos algunas de
ellas: solicitaciones, forma y tamaño, rigidez, fisuración y combinación de
elementos.
2.5. Resumen y conclusión.
Con estos ejemplos hemos intentado explicar las notables diferencias
que existen no solo en la metodología de cálculo, sin también en el aprove-
chamiento de los materiales. La viga de hormigón armado se la confecciona
en obra y es diseñada por el proyectista, mientras que la viga metálica se la
realiza en fábrica y en la mayoría de los casos se la coloca sin modificación.
Antes de comenzar a estudiar todo lo relativo a hormigón armado es
necesario aceptar que las ecuaciones tradicionales de la estática para la de-
terminación de las solicitaciones no se ajustan a la realidad del hormigón
armado. El proyectista debe diseñar y calcular según la posición que tendrán
las barras dentro de la viga.

3. Otras diferencias.
3.1. Apoyos.
En hormigón no existe la articulación y el empotramiento perfecto.
Entre esos dos extremos se presentan para cada pieza infinitas posibilidades
que dependen de:
 La relación entre las dimensiones (inercia) de las piezas que se unen.
 De las características de resistencia del hormigón y del acero de barras.
 De la posición, diámetro y cantidad de barras.
 De los tipos de acciones o fuerzas externas.

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La viga, unida a columnas y losas en los apoyos genera una alta rigi-
dez que impide su libre rotación.

Entonces, las hipótesis teóricas adoptadas por la estática o resisten-


cia de materiales no se cumplen en su totalidad y deben ser estudiadas y
resueltas para cada caso particular.
3.2. Inercia de las piezas:
La determinación del momento inercia de las piezas rectangulares se
realiza mediante la expresión:

Donde “b” es el ancho de viga y el “h” su altura. En hormigón arma-


do resulta difícil de establecer porque la viga puede formar parte de la losa
(viga placa) y además por la existencia de otro material en su masa; las ba-
rras de hierro. En la figura que sigue vemos en esquema parte de la realidad;
la inercia de masa de hormigón, más la inercia de las armaduras. Esta tarea
no se realiza en el proceso de cálculo.

3.3. Ancho colaborante.


Es un enigma establecer con precisión el ancho colaborante de la lo-
sa en la viga placa; hay tantas variables que participan en ese fenómeno que
resulta casi imposible calcularlo, además sus fronteras son difusas. Las nor-
mas o reglamentos establecen fórmulas del “bm”, pero se ignora hasta que
punto estas hipótesis se ajustan a la realidad.
Desde el razonamiento simple podemos establecer cuestiones reales;
el “bm” para el cálculo es mayor que el triple del ancho de viga (bm = 3b0).

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Luego, cuando realicemos los cálculos de vigas placas veremos que


este supuesto de ancho colaborante es suficiente.
3.4. Material frágil, material dúctil.
En hormigón armado se encuentran los dos tipos de materiales. El
hormigón simple es frágil y no posee capacidad de acumular energía de de-
formación (resilencia) entonces muestra fisuras, pero las barras que están en
su interior a los sumo pueden estar en tensiones cercanas a fluencia pero
nunca fisuradas.
Esta cualidad de agrietamiento del hormigón permite “ver” los suce-
sos de los esfuerzos en su interior. En la figura las partes con fisuras corres-
ponden a los flectores máximos de tramos y apoyo central. Las rótulas ima-
ginarias explicadas con anterioridad se ubican en las regiones cercanas de
apoyos donde los esfuerzos de corte son máximos.

Las fisuras en una viga de hormigón es conveniente imaginarlas an-


tes de iniciar la memoria de cálculo. Ellas pueden tener
diferentes orígenes según las solicitaciones que actúan,
lo interesante de este problema es la posibilidad de
“diseñar” las fisuras.
3.5. Eje neutro.
Otra notable diferencia con las vigas de mate-
riales homogéneos es la posición del eje neutro.
En las vigas de material homogéneo (hierro o
madera) el eje neutro se ubica en el eje baricéntrico,
justo en la mitad de la sección. En período elástico el
volumen de tensiones es como muestra la figura y el
brazo de cupla “z” es fácil de establecer.

En el hormigón el eje no es baricéntrico y


además varía su posición según la cuantía de acero y la
intensidad de carga. El hormigón en flexión no cumple
del todo la relación lineal de esfuerzos con deforma-
ción. El volumen de compresión se asemeja a una pa-
rábola.

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Para simplificar el cálculo ese volumen es sustituido por un volumen


del tipo prisma rectangular y al eje neutro se lo ubica a una distancia “x” de
las fibras superiores.
Las vigas de hormigón pocas veces son rectangulares, en la mayoría
de los casos comparten con la losa la región de compresión, en estos casos
los esfuerzos de compresión de hormigón son menores porque existe una
mayor superficie disponible.

El ancho colaborante de losa a compresión se integra con parte de la


viga y la configuración de los volúmenes sería como muestra la figura de
arriba.
4. Estado de tensiones.
Independiente de la metodología de cálculo empleada para el dimen-
sionado, si por el denominado método clásico (tensiones admisibles), o por
el método de rotura (cargas mayoradas), las tensiones, tanto del hormigón
como del acero se encontrarán alejadas de los valores límites de rotura. Esto
lo observamos en los diagramas de tenso deformación de ambos materiales.

La región rayada de los diagramas muestra el ámbito de las tensiones


de trabajo del hormigón y del acero, además de las diferencias de valores en
las resistencias y conductas de ambos.
En el caso del hormigón, la tensiones de trabajo (fy) resultan entre un
0,40 a 0,50 de las tensiones características de rotura. El acero utilizado en las
barras entra a rotura a los 5.000 daN/cm 2 y en el hormigón trabaja entre los
2.000 a 3.000 daN/cm2.
Con esto queremos destacar la distancia que existe entre las tensio-
nes de trabajo de los materiales y sus tensiones de rotura. Esa diferencia nos
otorga un margen de seguridad que sumado a los que veremos más adelante
justifican la generalizada estabilidad de las construcciones de hormigón ar-
mado, a pesar de los equívocos que se cometen tanto en la fase de diseño
como en la etapa constructiva.

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5. Los maestros del hormigón armado.


Uno de los primeros manuales de cálculo del hormigón armado de
Benno Loser dice:
“…que afortunadamente la experiencia ha demostrado, que
los métodos usuales de cálculo conducen siempre hacia una seguri-
dad mayor de la supuesta y que las estructuras estudiadas con di-
chos métodos cuenta, en la realidad, con reservas de resistencia que
no sean anuladas por ninguna hipótesis de cálculo…”
Loser así establece que para diseñar una viga, es necesario antes que
nada comprender todo el conjunto estructural y la forma de participación de
sus elementos. De nada sirve detenernos en el dimensionado y cálculo de la
viga, como ente individual, si nos olvidamos de sus condiciones de borde
geométricas, mecánicas y de cargas. Es necesaria la gimnasia continua de la
mente, de la inteligencia, es la única manera de adquirir el sentimiento es-
tructural del sistema total.
También es oportuno recordar los pensamientos de E. Torroja en su
libro de “Razón y ser de las estructuras”:
“…Vano sería el empeño de quien pretendiese dar con la
atinada traza de una estructura, sin haber asimilado, hasta la médu-
la de sus huesos, los principios tensionales que rigen todos sus fe-
nómenos resistentes; tan vano como el de un médico que se pusiese
a recetar y ordenar el tratamiento de sus enfermos, sin conocer la fi-
siología del organismo humano…”
“…No basta haber estudiado las teorías y los procesos de
desarrollo de sus cálculos; es necesario haber meditado y experi-
mentado sobre todo ello hasta lograr sentir como algo propio, natu-
ral y congénito, sus fenómenos de tensión y de deformación, para in-
tuir de golpe cómo va a trabajar la estructura y cuál sería su forma
de rotura, para claridad y convicción con que prevé la caída de una
piedra en el espacio o el impulso que empuja la flecha al salir del
arco de la ballesta…”
Los genios del Renacimiento, Leonardo da Vinci, Galileo Galilei y
otros, utilizaban sus cuadernos de anotaciones y en casi todos ellos anotaban
“…me pregunto cómo…” y la otra “…me pregunto porqué…” de ellos debe-
mos ejercitar el “…me pregunto donde fallará primero…”. Cuando analiza-
mos mediante el cálculo una viga es necesario que en el tiempo de ese pro-
ceso imaginar si la primera fisura sucederá por efecto de la flexión, del corte,
en el medio, en el extremo, arriba o abajo, en las barras o en el hormigón.
Todas esas preguntas deberán tener la respuesta antes de finalizar la tarea del
dimensionado. Nos adelantamos; en el proyecto de la viga ingresan otros
diseños:
 Las secciones de altura y ancho.
 El recubrimiento de hormigón para las armaduras.
 El ancho de viga placa.
 La sección de las barras en cm2 para la flexión.
 La sección de las barras en cm2 para el corte.
 La configuración de las barras, arriba, abajo y doblado.
 La disposición de las barras en el encuentro con las columnas.
 Además de las características mecánicas del acero y del hormi-
gón.

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Vigas capítulo uno

Por último destaquemos que las vigas metálicas y de madera se di-


mensionan desde lo externo; las de hierro se aceptan los perfiles producidos
en fábrica y las de madera la sección de altura y base. Las vigas de hormigón
armado deben ser diseñadas no solo desde lo externo, sino también desde lo
interno; la posición, ubicación, cantidad y diámetros de las barras.

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