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Nombre del estudiante: Carlos Daniel Álvarez Muñoz.

Referencia del texto: Vergara Q., María del Carmen. (2007). Tres concepciones históricas del
proceso salud-enfermedad. Revista Hacia la Promoción de la Salud, vol. 12(), pp. 41-50.

Contexto del escrito: María del Carmen Vergara Quintero es una odontóloga, magíster en
Administración en Salud y doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Los acontecimientos
relevantes en Colombia en el año 2007 (año en el que escribió el artículo) fueron, entre otros,
la vigencia de una nueva Ley de Infancia, que prohíbe privar de la libertad a menores
infractores entre los 12 y 14 años (Universidad Autónoma de Manizales, 2017).

Descripción del texto: básicamente, la autora plantea los conceptos salud-enfermedad a


través de momentos históricos. Desde una visión tradicional, pasando por una moderna, hasta
llegar a una posmoderna, muestra la evolución del concepto, los enfoques de cada época, sus
características y los distintos modelos.

Análisis del texto: lo primero que destaca Vergara (p.43) son los tipos de estudios sobre la
salud y la enfermedad. Por un lado está la visión ‘emic’, que permite entender el sentido que
las enfermedades tienen para las personas que las viven, casi como el método etnográfico de
observación participante de Guber (2001). De manera casi opuesta, está la visión ‘ética’, que
es la visión médica o desde afuera, casi como el método etnográfico de observación pura de
Guber (2001).

Acto seguido establece una diferencia entre lo que se entiende por patología, enfermedad y
padecimiento, para entender luego los conceptos de salud y enfermedad.
La patología es un desequilibrio biológico o psicológico, ya sea estructural o funcional, aunque
siempre de base orgánica. Por otro lado, la enfermedad es una relación social entre la
patología y las creencias ideológicas, sociopolíticas y económicas. Finalmente, el padecimiento
es cómo el enfermo percibe y valora su enfermedad, según sus pensamientos, su respuesta
afectiva y las manifestaciones de este mal.

Ahora entra a explicar la evolución del concepto salud-enfermedad. Para ello, comienza con lo
que llama ‘concepción tradicional’, para seguir después un orden cronológico e histórico del
término.

Desde la antigüedad se ha pensado que existen personas con la capacidad de reestablecer la


salud, aunque estos se fundamentaban en la existencia de dioses y hechizos o encantamientos.
Vergara afirma (p.44) que hay dos razones por las que se consideraba al brujo un curandero en
las culturas primitivas: 1) su conocimiento de plantas y preparación de bebidas, y 2) su
cercanía con los dioses. Pero, ya desde el año 131 a. C., continúa, algunas personas como
Galeno, rechazaban los elementos sobrenaturales de la salud y la enfermedad.
Lastimosamente, esta creencia vuelve a tener fuerza en la Edad Media.

Ya en la Edad Moderna, con los descubrimientos anatomofisiológicos y químicos, vinculados a


las alteraciones de la salud, se abandona la creencia de una relación causal ‘pecado-castigo
divino’. Se abandona el teocentrismo en los conceptos salud-enfermedad. Después de
profundizar en los aspectos biológicos de la enfermedad, con la Revolución Industrial y los
avances técnico-científicos de la época, se empezó a tener en cuenta los aspectos económicos,
sociales y políticos relacionados con la salud.

Lo anterior permitió que surgiera la teoría microbiana en 1876, ese conjunto de conocimientos
interrelacionados que propone que los microorganismos son la causa de una amplia gama de
enfermedades (Wikipedia, 2018). Esto, dirá Vergara, “reforzó la idea según la cual, la
enfermedad estaba determinada por aspectos medioambientales y, en este caso, por la acción
de un agente externo de tipo biológico” (p.44). Con la teoría microbiana hubo una confusión:
la unicausalidad, el pensamiento de que los agentes externos de tipo biológico son los únicos
causantes de las enfermedades.

Esta teoría causó tanto impacto que transformó el enfoque de los estudios médicos, lo cual dio
lugar al modelo epidemiológico clásico, una triada ‘huésped’, ‘hospedero’ y ambiente. Por ese
entonces, las ciencias naturales fueron las que más influyeron en la concepción de salud y
enfermedad. Básicamente, estuvo bajo la corriente positivista (explicación, predicción y
control).

Pero este pensamiento reduccionista de la unicausalidad cambiaría a finales del siglo XIX e
inicios del XX, pues, dice Vergara: “se empieza a observar un desplazamiento de la concepción
biológica de la salud, hacia una idea de salud como un factor de desarrollo. […] la
epidemiología se vio abocada a cambiar de la unicausalidad hacia la multicausalidad” (p.45)

Pasando rápidamente por la definición de la salud de la OMS: “El estado completo de


bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”, debido a que
parece más un ideal que algo factible, y después de las estrategias de desarrollo económico en
los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, surge en 1973 con Laframboise el concepto de
‘campo de salud’. Es un enfoque sanitario que implica que la salud está determinada por
cuatro grupos de factores: el estilo de vida, el medio ambiente, la organización de la atención
de la salud y la biología humana. Este marco conceptual sirvió para diseñar un plan para las
siguientes dos décadas, afortunadamente, pues hasta ahora, dice Vergara: “se hizo hincapié en
las estrategias de desarrollo económico, antes que en la inversión social en esferas, tales como
la salud y la educación.

Estos anteriores factores están interrelacionados y se modifican mediante un círculo


envolvente formado por la población, la cultura, la salud mental, el equilibrio ecológico y los
recursos naturales.
A modo de resumen de la concepción tradicional, esta se caracteriza por un enfoque
mecanicista o reduccionista de la salud y la enfermedad, motivado por el positivismo
científico: criterios objetivos y válidos para explicar, predecir y controlar; modelo
epidemiológico clásico; teoría microbiana; unicausalidad, etc… En cuanto a la visión del ser
humano, lo veía como un agente pasivo frente al ambiente, pues lo único que este hacía era
sufrir las consecuencias de lo que le rodeaba, sin poder hacer nada, lo que permitió también la
desresponsabilización del individuo. Pero también dio los primeros pasos a un enfoque más
holístico e idiográfico.

Ahora es el turno de la concepción moderna, que destaca, en los años noventa, con el inicio de
la epidemiología social, es decir, “con el estudio de la salud desde las representaciones sociales
que tienen los individuos y la sociedad en general” (p.46). Pero, a pesar de que teóricamente la
salud difiere mucho entre sociedades y culturas, prácticamente ha seguido predominando el
modelo biomédico. Sin embargo, este modelo ha sido criticado, en parte, por su
deshumanización, pues llega al punto de interesarse solo en la salud y en la enfermedad,
ignorando el bagaje cultural y social que acompaña al sufrimiento humano.

Vergara dirá (p.47) que la anterior racionalidad científica tuvo un gran impacto en la
percepción de las personas ‘sanas’ hacia las ‘enfermas’, tachando a estas segundas de
indeseables o sin valor, y haciendo de la salud física lo deseado de la época. A los médicos no
les interesaba indagar sobre lo consensuado de la salud y la enfermedad, pues solo se
centraban en los síntomas físicos del paciente para relacionarlos con una enfermedad De aquí
que la palabra enfermedad suela surgir valores negativos.

Un concepto importante de esta concepción son los Determinantes Sociales de la Salud (DSS),
que afirma que los diferentes contextos donde nos hemos desarrollado (lugar de nacimiento,
estrato social, etc.) condiciona el cómo vemos los conceptos salud-enfermedad.

Resumiendo, esta concepción se caracteriza por una visión subjetiva de la enfermedad,


reconociendo el papel activo del sujeto en los padecimientos que sufre, y la responsabilización
de los mismos.

De lo anterior surge la concepción posmoderna. Dirá Vergara: “[Un] intento de comprender el


problema de la salud y la enfermedad desde otros referentes” (p.47). Esta concepción se
caracteriza por un intento de integración pluridisciplinar sobre la salud y la enfermedad. No
niega el modelo causal de la medicina, pero tampoco los cambios históricos del concepto.
Aunque sí dirá que esas dos posiciones se pueden entender viendo al discurso consensuado
como una forma de poder. El lenguaje es poderoso y determina el nombre de las
enfermedades, del actuar y del vivir.

Reflexión: pienso que la información expuesta es correcta, pues en la época de las dos
primeras concepciones está en auge la corriente galileana-newtoniana de la ciencia, y todos
los progresos y descubrimientos de disciplinas como la medicina reforzó aún más este
pensamiento. Luego está clara la corriente aristotélica que busca dar cuenta de los sentidos y
las significaciones que tienen para las personas ciertas palabras o eventos, como la salud y la
enfermedad.

Lo que siento, por otro lado, es que faltaron muchos detalles históricos que pudieron permitir
mejorar la comprensión de algunos conceptos o posiciones teóricas, aunque aun así es
bastante entendible.

Relaciono este texto con el curso Fundamentos de Psicopatología, pues claramente también es
necesario una precisión en estos dos conceptos, en ese caso para clasificar y diagnosticar a las
personas en sanas o insanas. Es claro que es difícil esta distinción, debido a los diversos
conflictos entre teorías que no permiten una integración adecuada, un consenso. Aun así,
tengo la misma esperanza de ella, pues espero algún día que todo concepto pueda abordarse
desde diferentes perspectivas, recalcando la posibilidad de la multidisciplinariedad.

BIBLIOGRAFÍA

Vergara Q., María del Carmen. (2007). Tres concepciones históricas del proceso salud-
enfermedad. Revista Hacia la Promoción de la Salud, vol. 12(), pp. 41-50.

Guber, Rosana. (2001). La observación participante. La etnografía. Método, campo y


reflexividad (pp. 55-74). Buenos Aires, Argentina: Norma.

Teoría microbiana de la enfermedad. (2018). En Wikipedia, la enciclopedia libre [virtual].


Recuperado el 30 de enero de 2018 de https://es.wikipedia.org/

Community Manager. Universidad Autónoma de Manizales. (2017). María del Carmen Vergara
Quintero [virtual]. Recuperado el 30 de enero de 2018 de
https://www.autonoma.edu.co/

Redacción El Tiempo. (2006). Cronología de sucesos importantes durante el año 2007. El


Tiempo. Recuperado el 30 de enero de 2018 de http://www.eltiempo.com/