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LENGUA, LENGUAJE Y HABLA

Las diferencias entre lenguaje, lengua y habla son muy importantes a la hora de adentrarnos en el
estudio del lenguaje y de la lingüística. Vamos a intentar dar unas definiciones básicas que nos
permitan discernir unos conceptos de otros.

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante


signos, ya sean orales o escritos. De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas
manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas
manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el
francés o el alemán. No sería correcto hablar, por tanto, de “lenguaje español” o de “lenguaje
francés”. Es importante saber emplear los términos con la precisión que merecen.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que expresan ideas y los
hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante,
y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy
importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que
todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.
A este respecto, Lamíquiz, Vidal (1989) señala que, la lengua es el soporte de nuestras ideas, de
nuestro pensamiento, de nuestra memoria y de nuestro discurrir. Con un enfoque psicológico, que
no se puede olvidar aunque conviene situarlo en su justo lugar, la lengua desempeña la función de
manifestar las vivencias internas del individuo.

La lengua como instrumento de comunicación, en cambio, señala el aspecto social. No se concibe


un hombre que no viva en sociedad y la lengua es una institución social. En definitiva, la dualidad
individuo y sociedad se manifiesta mutuamente condicionada. Una sociedad lingüística, que
emplea un instrumento d comunicación, supone una serie de individuos que usan la misma
lengua; una serie de individuos que emplean el mismo instrumento de comunicación, supone una
comunidad lingüística. Es decir, que sociedad implica individuo e individuo implica sociedad: el
valor de cada elemento de la dicotomía está en función de la presencia del otro.
Lengua y habla

Esta dualidad es para el mismo Saussure la dicotomía fundamental en que basa su teorìa. La
“langue” y la “parole” constituyen para èl la primera verdad, la primera bifurcación, la primera
gran elección metodológica.

En primer lugar, distingue el lenguaje de la lengua: el lenguaje es una facultad común a todos los
hombres, mientras que la lengua es un producto social de la facultad del lenguaje, un conjunto de
conveniencias necesarias adoptadas por el cuerpo social, las asociaciones ratificadas por el
consenso colectivo. Viene a ser una especie de decantación o de cristalización social.

Tras esta distinción entre lenguaje y lengua, ¿cuál es la diferencia entre lengua y habla? Frente a la
lengua, el habla responde a un acto individual de voluntad y de inteligencia; es la concretización
de la lengua, realizada por un individuo y en un momento dado.

En consecuencia, la lengua y el habla forman una dicotomía indisoluble: no se pueden separar, van
unidas. Si no existiera la lengua en la mente de los individuos de una comunidad de hablantes, no
podría cada uno de ellos realizar el habla individual. Y, por otro lado, si no se diera la
concretización del habla, no existiría la lengua. El habla es necesaria para que la lengua se
establezca.

Se trata de una distinción muy útil en lingüística, pero es preciso entender que no se trata de
organizaciones independientes. Toda manifestación lingüística en forma de habla, lleva
automáticamente la lengua como condicionamiento y organización interna de esa manifestación.

Y, entonces ¿qué es el habla? Es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que


conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma
individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las
reglas que necesita. Dicho de otra manera, es el acto por el cual el hablante, ya sea a través de la
fonación (emisión de sonidos) o de la escritura, utiliza la lengua para establecer un acto de
comunicación. “el habla, pues, es un campo del lenguaje en constante ebullición. Es la suma de lo
que dice cada persona; es el conjunto de combinaciones y actos fonatorios que necesita el
hablante para expresarse.

Entre la lengua y el habla se establece una especie de estrato intermedio que los lingüistas
entienden como norma. La norma es lo que nos impide emplear algunas formas lingüísticas que,
ateniéndonos a la lógica de la lengua, podrían ser correctas. Ocurre cuando un niño dice andé, en
lugar de anduve, de la misma manera que diría jugué, miré o canté. Este tipo de normas tiene
origen histórico y, así consideradas, no constituyen ninguna irregularidad. La norma impone
desvíos en determinados aspectos de la lengua que todos aceptamos, pero el hablante no tiene
por qué conocerlos en un principio y por eso es tan común que, entre los que están aprendiendo,
surjan este tipo de errores.

Vamos a ver algunas diferencias, de la manera siguiente:

LENGUA HABLA

Sistema de signos Realización del sistema de signos

Psíquica Psicofísica

Producto social Acto individual

Producto histórico Realización del producto histórico

Potencial Actualizada

De evolución lenta Momentánea

Fija Libre

1. La lengua es mentalista, o sea psíquica:

Se deposita en el cerebro donde las imágenes acústicas se asocian con conceptos. El habla es
psicofísica, porque incluye la fonación –cuando pronunciamos los signos o la escritura- cuando los
escribimos.
2. La lengua es una institución social;

El habla individual. Decimos social porque pertenece a un grupo, a una comunidad, a una sociedad
determinada. Se impone al individuo y éste NO PUEDE modificarla a su antojo, porque nadie lo
entendería.

3. La lengua es una herencia de una época precedente;

Por esta razón es intemporal, ha ido formándose paulatinamente a través del tiempo; el habla, en
cambio, es momentánea, situada en un tiempo y un espacio determinado.